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Número 1 Junio de 2013. Multto Saintereso. Publicación periódica, pública, culturalmente nutritiva.

Consulta esta edición en: http://gaceta.iztacala.unam.mx/


Multto Saintereso

DIRECTORIO Indrah Edith Misfit Editora Azael Pérez Moyocoyani Diseño y formación Multto Saintereso es una publicación utópicamente periódica realizada por un grupo de personas interesadas en las letras y la cultura. Extendemos nuestra mas cínica disculpa a aquellos que esperan y merecen entregas más seguidas y constantes.

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rase una vez en una oficina muy muy lejana para la que había que tomar dos micros un metro y transbordar en Tacuba, un par de pensantes extraordinarios e indomables a los que se les ocurrió dentro de su densa mente el ocupar un poco de su tiempo en dar cultura a algunas mentes infructuosas de tanto trabajar. Ya que su intelecto no dejaba de dar ideas, crearon esta revista para dar inicio cognoscitivo al aprendizaje de tu cerebro con un montón de banalidades sin fundamento principal más que el de hacer conocido su gran don para escribir y algunos datos irrelevantes dentro de nuestra naturaleza biológica y social ignorados por tener cosas más importantes que hacer. Intentamos no ser tan ególatras y escribir a tu nivel pero las faltas de ortografía nos dieron asco y decidimos hacer uno intermedio pero si aún así lo consideras necesario te pasamos la liga del diccionario de la real academia española que es la siguiente: http://www.rae.es/rae.html Éste es el primer número de multto saintereso. Te imaginas cuánto valdrá el ejemplar numero 1 de “The Magazine of Fantasy and Science Fiction“, ahora piensa ¡cuánto pagarías por el numero de enero del 1939 de la “Amazing Stories” donde Isaac Asimov publicó su primer cuento! Yo que tú coleccionaba esta revista.

1a época. Número 1


Multto Saintereso

SOLO POR CURIOSIDAD

COCA-COLA PARTE 1

En este artículo nos disponemos a hablar de la empresa tan ·amada· por muchos mexicanos: “CocaCola”. Una investigación muy fundamentada encontrada por los rincones desconocidos de la información no filtrada del internet nos ha inducido a seguir intentando el cese en el consumo de este producto tan dañino para la salud. ¿Sabías que la OMS (Organización Mundial de la Salud) aconseja restringir la venta y publicidad de gaseosas? Pues resulta que este producto y sus componentes debilitan los huesos, aumentan los niveles de diabetes y obesidad, y no solo eso sino también puede causar problemas psicológicos como depresión, trastornos alimenticios y baja autoestima. Esta empresa ha si demandada por el uso irracional del agua y el daño al medio ambiente. En una zona de la India, el estado de Kerala, la Coca Cola ha sido acusada de repartir desechos tóxicos a los campesinos diciendo que son fertilizantes El Centro para la Ciencia y el Ambiente de la India señaló que las embotelladoras de Coca Cola extraen del subsuelo agua contaminada para su producción. Se queda con el agua que es de todos, y es parte de las políticas neoliberales de privatización del agua y además se la vuelves a comprar en forma de refresco. Para muchos, comprar Coca-Cola, por ejemplo, ha supuesto y supone apoyar la guerra en Iraq y su posterior ocupación. ¿De qué forma? ColaCola fue una de las empresas que financió la campaña a Bush con 610.000$. En Junio de 1999 los países del Benelux, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, retiraron del mercado todos los productos de la compañía Coca-Cola, y es que las Coca Colas estaban contaminadas. Los médicos descubrieron en algunos de los intoxicados una destrucción excesiva de glóbulos rojos en la sangre, que puede ocasionar anemia, insuficiencia renal y, en casos extremos, la muerte. Junio de 2013

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Multto Saintereso

HÁBLALE A LA MANO

Por Moyocoyani Notlinitlazotla.

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a primera vez que me pasó fue en una visita al dentista, el doc había colocado su instrumental alineado en una charola cerca del sillón en donde me indicó que me recostara, todo se veía bien limpio, ordenado, normal; yo comprendía, a pesar de mi edad, que esa sesión era por mi bien, y que, si bien podría dolerme un poco, todo sufrimiento sería recompensado, tal vez no pensaba mucho en la recompensa que representaba mi salud en el futuro, pero si me entusiasmaba la promesa de un helado doble de chocolate con galletas que mi mamá había ofrecido a cambio de mi total cooperación en la consulta. Ese día llegamos temprano al consultorio, estuvimos sentados en la salita del consultorio dental por unos 20 minutos antes de que el doctor despidiera a su primer paciente del día y nos diera la bienvenida a nosotros, bueno, a mí porque mi mamá se quedaría en la salita esperando mientras yo pasaba a través de la puerta corrediza de la mano del doc, durante el rato que duró la espera, yo me dediqué a ver las ilustraciones y fotografías de la pila de revistas que estaban acomodadas en la mesita de centro frente a nosotros y entonces noté, mientras hojeaba una revista sobre relojes con fotos impresionantes y muy brillantes, que mi mano izquierda estaba temblando, temblaba muy sutilmente, casi imperceptiblemente, pero de manera constante, pertinaz e incontrolable, supuse que se debía al frío del aire acondicionado, o tal vez al miedo que me daba asistir al odontólogo, en ese momento y durante varios episodios más no le di mucha importancia, no 4

pude, con mi corta edad relacionar ese indicio con las acciones que después ejecutaba mi mano, esos impulsos tan involuntarios como la propia temblorosa señal. Temeroso de que mi mamá interpretara mi temblor como una señal de desobediencia y decidiera que ya no habría helado, giré mi cuerpo dándole la espalda y colocando la revista de relojes sobre mis rodillas, coloque mi mano izquierda justo en la parte donde se unen las hojas y con la mano derecha cerré la revista y presioné tan fuerte como pude, pasaron varios minutos y, cuando me asome para ver si el temblor había pasado, la puerta corrediza se abrió súbitamente y el doc se asomó dirigiéndome una mirada amistosa, entonces yo coloqué la revista en la mesita, con la mano derecha por su puesto, y regresé a la silla junto a mi mamá quien me dijo que pasara con el doctor mientras ella esperaba ahí, yo dudé un momento, pero sólo fue el instante que tardó mi mente en recordar el helado de chocolate con galletas el que me demoré en dar los 5 o 6 pasos que me separaban del doc. Cuando estuve recostado y, el doctor estuvo preparado para iniciar con el tratamiento, (creo que me iba a tratar una caries) colocó un pequeño espejo en el interior de mi boca que yo a la vos de “di aaaa” abría a todo lo que un niño de 5 años podía abrir, y lo paseó por toda mi dentadura, el frio espejito chocó varias veces contra mis dientes y en cada uno de esos tropiezos mi mano izquierda reemprendía su tarea de temblar, instantes después de cada estallido de temblorina yo le controlaba haciendo un poco de fuerza contra el brazo del sillón o apretando el puño. 1a época. Número 1


Multto Saintereso Después de unos minutos comprendí que si yo mandaba una orden un poco más complicada a mi mano, ésta se distraía lo suficiente como para olvidarse de temblar, entonces, cada vez que el espejito amenazaba con desatar el temblor yo le decía con la mente a mi mano que repitiera las vocales mientras levantaba un dedo por cada vocal, esa fue una buena técnica, bueno, lo fue hasta que el doctor acercó su pie a un pequeño pedal que estaba en el piso justo al lado del sillón en el que yo me encontraba. El doc presionó con su pié derecho el pedal que a su vez accionó al pequeño taladrillo que empuñaba en su mano, fue justo en ese momento cuando mi mano izquierda accionada como si el sonido del taladro fuese un gatillo dejó de temblar para ponerse tiesa, dura, tan rígida que pensé que se me había vuelto de piedra, el doc observó la tirantez de mis tendones y trató de relajarme diciendo “no te va a doler”, lo que el doc no sabía es que yo comprendía que no me iba a doler, o al menos ya había aceptado el hecho de que podría doler un poco pero que yo no tenía miedo, es más incluso, estaba relajado y tan tranquilo como si estuviera viendo la tele, yo habría aceptado todo sufrimiento y tormento imaginable a cambio de la promesa cumplida de mi mamá. La que parecía tener miedo era ella, mi mano, mi mano izquierda para ser más específico, porque la derecha, esa sí que nunca me ha fallado, y en esos momentos me es más fiel que siempre, cuando el doc se inclinó para introducir su mano en mi boca, ella, la zurda, rápidamente se extendió hacia la charola del instrumental y trató de tomar uno de los plateados aparejos que ahí reposaban, y digo trató porque no lo logró, yo fui un poco más rápido que ella, creo que dudó un poco, creo que en esos días todavía no era tan tempestuosa e impredecible como ahora, con mi mano derecha la sujeté y la mantuve pegada a mi vientre durante todo el tiempo que duró la consulta, sin embargo, no se rindió del todo, cada vez que el doc accionaba el dichoso taladrito, mi mano como por impulso eléctrico, trataba de liberarse de su hermana centinela para defenderme de las acometidas del dentista, yo creo que ella no comprendía lo que mi mamá decía, que a veces el dolor es voluntario. Durante varios años traté de razonar con ella, con la zurda; probé hablar con ella, explicarle la diferencia entre los ataques maliciosos y los que llegan por accidente o por decisión propia. Creo que llegue a un punto medio en el que mi mano comprendió que había ciertas ocasiones en las que la gente podía tratar de lastimarme y ella, a pesar Junio de 2013

de su instinto reflejo, debía quedarse quieta y en su sitio. Juntos llegamos a superar varias pruebas de autocontrol, superamos los impulsos que le enfurecían cada vez que un profesor me regañaba, o cuando algún amigo nos jugaba una broma, o cuando nuestras mascotas, sin querer, nos mordían o arañaban, hasta pude hacer que entendiera la diferencia entre jugar a las “luchitas” y pelear en defensa de la vida… solo hubo un aspecto en el que nunca le puede hacer entender a la zurda aquello de que el dolor es intencional, el amor. Llegaba a tal grado la hostilidad de la zurda ante las heridas de amor que incluso cuando me vestía para ir a ver a alguna adorable chica que estaba en la mira y mientras mi mano derecha se esmeraba en abotonarme la camisa, la zurda sacaba los botones de su ojal al mismo ritmo, y, mientras mi mano derecha pasaba el peine sobre mi cabeza buscando aplacar los pelos necios de la mañana, la zurda metía sus dedos entre mi cabello y lo revolvía. Con todo, ya podrá usted imaginarse la reacción de mi mano izquierda cuando alguna muchacha cometía la osadía de partirme el corazón. Ayer… ayer fue la última vez que mi zurda hizo algo sin mi permiso, después de matar a Romina, aprovechando que yo estaba distraído besándola y acariciándola con mi mano derecha, ella, la zurda, se acercó poco a poco al cuello de Romina, y justo cuando yo cerré los ojos pensando en el placer que me producía tener posada mi mano derecha sobre uno de los redondos pechos de Romina, la zurda en un movimiento rápido y enérgico se lanzó al cuello de mi nueva novia y se cerró con furia alrededor se su garganta, durante angustiosos minutos yo luché contra mi mano izquierda para que liberara a Romina, pero no cedió, no cedió a mis órdenes, no cedió a mis golpes e incluso, después de una desesperada mordida que le di entre dorso pulgar e índice, vigorizó en su ataque, solo pude quitar mi mano izquierda del cuello de Romina hasta que se dio cuenta, por la ausencia de pulso, que la había matado… ayer fue la última vez, ayer mi mano izquierda mató a su última víctima, ayer, después de llevar el cadáver de Romina a la misma barranca a la que he llevado a todas las demás regresé a mi casa, entre a la cocina, encendí la televisión en blanco y negro que está sobre mi refrigerador… me recargué en la barra junto a la alacena y le hice creer a la zurda que me divertía con los chistes malos del programa de las 10 y luego, sin darle tiempo de reaccionar, tome rápidamente el cuchillo más grande que mi mano derecha encontró y lo dejé caer de filo y con todas mis fuerzas sobre mi mano izquierda. 5


Cada vida hace su propia imitación de la inmortalidad. Sólo los enemigos dicen la verdad. Los amigos y los amantes siempre mienten en algún punto. STEPHEN KING 6

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Cuando me preguntan: ¿Cómo escribir? Siempre respondo: una palabra a la vez. La gente cree que soy una persona bastante extraña. Eso es incorrecto. Tengo el corazón de un niño pequeño. Está en un frasco de vidrio sobre mi escritorio. Junio de 2013

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Si... ¿Tú crees?

Trachelophorus giraffa

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n día de esos en los que no tenía nada que hacer descubrí en mi ocio un pequeño habitante de nuestro mundo muy singular, tan singular que decidí darle este artículo: el gorgojo jirafa. En mi ignorancia me asombré al enterarme de la cantidad de los tipos de gorgojos que existen actualmente en este mundo (casi destruido por el deseo de poder de todas las sociedades); según los artículos que he leído son más de 1300 tipos de estos curiosos insectos que aunque muy parecidos a los escarabajos, éstos tienen algo peculiar ya que su primer par de las es membranoso y descansa plano sobre espalda, casi todas estas especies residen en Madagascar y resulta que el gorgojo jirafa es uno de los más interesantes ya que cuentan con un cuello extremadamente largo, el cual les sirve mucho para preparar los nidos de sus larvas pero, este cuello en realidad es una extensión de su cabeza ¡qué locura! 8

Trachelophorus giraffa es el nombre científico de esta especie. Es una especie endémica de Madagascar. Estos coleópteros son bi-cromáticos pero, no porque cuente con binoculares (lo cual no es muy seguro) sino porque su cuerpo presenta un color negro y sus alas un rojo intenso. Sin embargo, la característica principal sigue siendo su largo cuello. En este aspecto existe un dimorfismo sexual ya que los machos pueden llegar a duplicar o hasta triplicar la longitud del cuello de la hembra. El gorgojo jirafa pertenece a la familia Attelabidae conocida comúnmente como gorgojos enrolladores de hojas. Esto se debe a que la hembra realiza incisiones en las hojas para depositar sus huevos y posteriormente enrolla esa parte de la hoja donde las larvas se van a alimentar. Y tú, sigues tomando refresco ¿verdad?

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Multto Saintereso

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tú, joven ingeniero, que sueñas mejorar la condición de los trabajadores aplicando a la industria las invenciones de la ciencia, qué triste desencanto, qué decepciones te esperan. Dedicarás la energía juvenil de tu inteligencia a proyectar el trazado de un ferrocarril que, bordeando precipicios y atravesando el corazón de montañas inmensas, unirá dos países que la naturaleza separó. Pero una vez el trabajo se inicie, verás regimientos completos de trabajadores diezmados por las privaciones y la enfermedad en el lóbrego túnel, verás que otros vuelven a casa llevando consigo sólo unas monedas y las semillas de la enfermedad, verás cada metro de la línea férrea marcado por cadáveres de seres humanos, por la rapaz codicia, y finalmente, cuando la línea se abra al fin, verás que la utilizan para transportar la artillería de un ejército invasor. Has dedicado tu juventud a hacer un descubrimiento que simplificará la producción, y tras muchos trabajos y muchas noches en vela, tienes al fin el valioso invento. Lo pones en práctica. El resultado supera tus esperanzas. ¡Diez, veinte mil seres humanos se quedan sin trabajo y los que quedan, niños la mayoría, reducidos a la condición de simples máquinas! Tres, cuatro o quizás diez capitalistas harán una fortuna y beberán champán a raudales. ¿Era éste tu sueño? Por último, estudias los recientes avances industriales y ves que las costureras no han ganado nada, absolutamente nada, con el invento de la máquina de coser; que el trabajador del túnel del San Gotardo muere de anquilostomiasis, pese a las perforadoras de punta de diamante; que el albañil y el jornalero están tan sin trabajo como antes. Si analizas los problemas sociales con la misma independencia de espíritu que te ha guiado en tus investigaciones mecánicas, llegarás inevitablemente a la conclusión de que bajo el dominio de la propiedad privada y la esclavitud salarial, todo nuevo invento, lejos de aumentar el bienestar del trabajador, sólo hace más pesada su esclavitud, más degradante su trabajo, más frecuentes los períodos de paro, más aguda la crisis, y sólo se aprovechan de él quienes disponen ya de todos los placeres imaginables. ¿Qué harás tú cuando llegues a esta conclusión? O empezarás a silenciar tu conciencia con sofismas, hasta que un buen día digas adiós a los honrados sueños de tu juventud e intentes obtener, para ti mismo, lo que proporcione placer y gozo y te unas a las filas de los explotadores; o, si tienes corazón, te dirás: No, no es tiempo para inventos. Transformemos primero la producción. Cuando desaparezca la propiedad privada, entonces, todo nuevo avance de la industria será en beneficio de la especie, y toda esta masa de trabajadores, hoy meras máquinas, serán entonces seres pensantes que aplicarán a la industria su inteligencia, fortalecida por el estudio y adiestrada por el trabajo manual, y el progreso mecánico dará así un salto adelante que traerá en cincuenta años lo que hoy ni siquiera podemos soñar. A LOS INGENIEROS -PIOTR KROPOTKIN-

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