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Febrero

Vol. 16 Expresi贸n Mensual Managua, Nicaragua 2014


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Vol.16 febrero 2014

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Los artículos publicados en este boletín no expresan necesariamente la postura o punto de vista de Movimiento PUENTE.


Editorial Por: Lillyam Canales

Mes a mes tratamos de llevarles un mensaje reflexivo a través de cada uno de los artículos publicados en Cultura Libre, permitiéndoles a los colaboradores expresar sus ideas y puntos de vista, así como a cada uno de los lectores conocer sobre diversos temas, ampliar sus conocimientos y generar críticas sobre dichos temas. En esta ocasión a Movimiento PUENTE le interesa que todos tengamos la oportunidad de conocer a varios chavalos y chavalas que colaboran en diferentes espacios, aportando un granito de arena para el desarrollo del país desde distintos ámbitos y departamentos. Todas las personas que aparecen en esta edición son miembros que representan organizaciones que trabajan en diferentes espacios, que inciden sobre temas específicos y que generan cambio desde sus agrupaciones, nos hemos dado cuenta del gran potencial que tienen, pero sobretodo del amor, voluntad y fuerza con la que hacen y dicen las cosas. Todos y todas son diferentes, pero con un fin común: el amor por Nicaragua. Yo no creo lo que dicen muchos medios de comunicación y muchas personas adultas, que hablan de una generación que no se preocupa por las diferentes situaciones del país. Yo diría que muchos grupos no partidarios hemos demostrado que hay varias formas de hacer política en este país, y que a pesar de todas las barreras que se nos presenten, somos capaces de luchar por lo que creemos y queremos. Invito a cada una de las personas que tenga la oportunidad de leer este Cultura Libre, a soñar, a pensar y buscar una causa que les apasione. En este país hay muchas cosas por hacer, muchas situaciones que cambiar, muchas realidades que vivir para reconocer lo bueno y lo malo. Aprendamos a ver de cerca el trabajo de muchos otros jóvenes, que con pasión colaboran y sintámonos orgullosos por ellos, que al final somos parte de una misma generación, de un mismo cambio.


En medio de las máximas expresiones artísticas y culturales como teatro, música, danza y poesía, nació el joven Juan Gabriel González Sevilla, un chavalo que ha sus 25 años y con todo un futuro por delante, ha venido proyectando de manera integral el cambio social a través de la Asociación para el Desarrollo Integral de la Niñez, Juventud y Adolescencia (ADINJA), la que nació de la mano de una fundación española en las comunidades rurales de Boaco y Camoapa y cuyo objetivo principal es la promoción y defensa de los derechos de la juventud nicaragüense. El compromiso social de Juan, ha permitido el desarrollo de sus capacidades y destrezas en liderazgo, ya que dentro de la organización a la que pertenece desde su fundación, ha venido contribuyendo de manera directa en todos los procesos que impulsan dentro de la estructura, para fortalecer y construir así un mejor proyecto de vida para los y las jóvenes nicaragüenses. Juan destaca que esto de ser parte de ADINJA ha sido todo un reto, ya que antes de todo era una persona con baja autoestima, sentido de inferioridad y con una gran indiferencia ante los problemas sociales y comunitarios. Sin embargo, hoy asegura sentirse capacitado para transformar la vida y sueños de otros “Hoy me siento útil para la sociedad”, nos dijo. Al inicio compaginar los estudios y el voluntariado en ADINJA fue toda una odisea para Juan, debido a que tuvo que abandonar los estudios para dedicarse en lleno a la organización. Pero, actualmente con el apoyo de su madre y el sustento de su negocio, ha logrado regresar a la universidad para estudiar Sociología, una carrera que siente que lo ha dotado de las herramientas suficientes para colaborar, aún más, en la transformación social de jóvenes. Juan invita a todos los jóvenes a no excluirse ni marginarse por las problemáticas sociales, ya que considera que todo tiene solución. No debemos ser apáticos ni permanecer pasivos “Los y las jóvenes tienen que soñar, quien no sueña no tiene la capacidad de construir su destino. Los sueños ayudan hacer realidad nuestras acciones y a disfrutar la vida”, nos recordó Juan, un ejemplo de lo que la creatividad, los sueños y las fuerzas de la juventud son capaces de hacer.


El dilema de la

juventud...


Inés Argentina Molina Jiménez es una joven de 31 años empeñada y decidida a trabajar en organizaciones, redes, movimientos y grupos de bases juveniles. Esto con el propósito fundamental de juntar las capacidades y recursos para reivindicar las demandas de la juventud nicaragüense y es ahí a través de esta iniciativa que surge la Comisión Nacional de Juventudes (CNJ) de la Red Nicaragüense por la Democracia y el Desarrollo Local (Red Local), de la que Inés forma parte. En esta comisión se trata de crear o fomentar un espacio de reflexión y diálogo para los jóvenes, además hacen un gran esfuerzo por convertir esta instancia en un espacio crítico a la vez que buscan un camino que permita el actuar protagónico de las juventudes y así aumentar los niveles de conciencia política en la juventud nicaragüense, todo para alcanzar un mejor desarrollo local y comunitario. Inés considera que para generar cambio social es necesario crecer personalmente desde las emociones hasta los saberes, esto será un punto de partida que potenciará las capacidades individuales y grupales para el dialogo y construcción de consensos para la determinación de


políticas públicas en favor de la juventud del país y de la región. Esta joven considera haber cambiado su visión, todo desde una perspectiva de derechos y deberes de ciudadanos jóvenes “En estos espacios he elevado mi autoestima, esto me ha invitado y motivado a proponer mi visión del país de manera equitativa”, nos confesó Inés. El desempeño de su puesto como facilitadora en la organización se ha convertido en su misión y visión, ya que puede vincularlo de manera directa a la práctica cotidiana, haciendo así que se sienta más comprometida al compartir el lema de su estructura “Democratizar nuestras vidas, para democratizar nuestro país”. Inés asegura que ser parte de la organización le ha permitido construir argumentaciones solidas sobre aspectos y temáticas invisibilizadas en la cultura política del país, así como las desigualdades entre hombres y mujeres, el desarrollo local, la falta de autonomía de los gobiernos y los procesos democráticos de Latinoamericana, que son algunos de los aspectos tratados por ella. Esta joven destaca que su responsabilidad laboral es grande, pero su participación en los espacios, la gente y sus aportes la hacen sentir que puede aportar aún más al fortalecimiento de los jóvenes y de la misma organización donde creen plenamente en que otra Nicaragua es posible. Inés confía plenamente en que los jóvenes no son apáticos porque las situaciones y realidades que acontecen y estremecen al país les afectan. Sin embargo, ella hace un llamado a recobrar la voluntad, la autoestima y a creer en sí mismos, “hay que decirle a los jóvenes que creemos en ellos y que cada uno puede contribuir a desarrollar un mejor país, recordemos que Nicaragua necesita de esfuerzos… No nos defraudemos, definamos claramente quiénes somos y hacia dónde vamos”.


No todo lo que brilla es oro pero si puede ser verde, como Francisco Gabriel Espinoza Álvarez un joven ecologista de 26 años que descubrió su pasión “La tierra” en Misión Bosawás, una organización que en nuestro país desempeña un papel bien amplio en educar y concientizar en términos ambientales a la población. En Misión Bosawás las actividades que se promueven son completamente ecológicas, haciendo énfasis en la importancia de la reserva de Bosawás para el futuro del país, en la organización cada día se está aspirando a que los jóvenes se involucren y tomen conciencia de lo necesario que es tomar acciones inmediatas en pro de la reserva de biosfera. Para este joven amante de la naturaleza, todo este rollo de ser parte de la organización ha cambiado por completo su mentalidad y perspectiva del país, ya que considera que desde ese punto si ha podido notar como todos estos años se ha estado destruyendo la riqueza y recursos principalmente con la basura, que a diario se tira a las calles. Lo más preocupante de esta problemática con la que hasta ahora ningún gobierno, institución u organización ha sabido lidiar, es que los desperdicios están cada vez afectando más el medio ambiente, que se deteriora a


diario y que en algún momento no podrá más. Para evitar llegar a esto debemos cambiar y tomar conciencia, pues el cambio empieza por nosotros y la responsabilidad es de todos. Francisco considera que es obligatorio tomar conciencia ya y empezar actuar ahora, pues se tiene que apostar a generar un cambio social en pro del medio ambiente, es necesario que las personas sobre todo los jóvenes hagan un esfuerzo por cambiar e involucrarse en movimientos u organizaciones que luchen por cambiar la realidad que vivimos con el medio ambiente. Un proyecto y la asignatura de “Análisis de la realidad social” en la universidad fueron algunas de las cosas que motivaron a Francisco a trabajar en pro del medio ambiente desde Misión Bosawás en mayo del 2012, cuando por primera vez propuso la creación de una campaña titulada “Soy Misión Bosawás”. Sobrellevar el trabajo y los estudios es uno de los más retos más grandes que actualmente este chavalo tiene, pues no es fácil llevar una carrera y trabajar, sobre todo cuando se está en cuarto año y no de su primera carrera, si no de la segunda, considera que a pesar de cargar con esto, además de su vida social activa, se siente muy bien y con ganas seguir trabajando. El llamado o la invitación principal que Francisco hace a otros jóvenes es que tienen que involucrarse y ser partícipes de cambio ante los problemas que existen en relación a nuestro medio ambiente. Pues al final, cada aporte es un granito de arena muy valioso para dar soluciones a todas esas problemáticas que día a día están asechando nuestra querida Nicaragua, nuestra América y el planeta en general. Aunque te tilden de loco, no dejes de luchar, ayudar y aportar a causas con buenos fines, recordá que somos los “Locos” los que terminamos haciendo cosas para vivir en un país mejor.


A sus ocho años de edad se inició en el mundo del activismo social María José Díaz Reyes, quien ahora a sus 28 años se define más que como trabajadora de una Organización No Gubernamental (ONG), una voluntaria de tiempo completo. Actualmente forma parte del colectivo de la Asociación para la Sobrevivencia y el Desarrollo Local (ASODEL), organización que trabaja bajo tres ejes temáticos: prevención y mitigación de riesgos, producción agropecuaria sostenible y cultura ciudadana. A pesar de esto, María José no pierde la oportunidad de formar parte del voluntariado en alguna otra organización o movimiento que aborde temáticas de su interés. “Creo que no debemos subestimar el voluntariado, trabajar en procesos de transformación social es una labor tan digna como cualquier otra”, nos dijo. Formar parte de organizaciones o ser voluntario de alguna, ayuda a los jóvenes a ser más críticos sobre la realidad de su país y a analizar con mayor profundidad en las causas y posibilidades de cambio de la realidad, “Durante todo este tiempo mi visión sobre el país realmente ha cambiado constantemente. Recuerdo sentir en un momento de mi vida que caía sobre mí que Nicaragua cambiara o no. Era una especie de angustia, cada suceso me dolía, cada abuso de poder, violencia terminaba convirtiéndose en noches de insomnio. Mi activismo era desde esa angustia, la fuerza para cambiar ya la


situación. Esta visión no me dejaba ver los problemas a profundidad, solía ver el problema y no las razones, solía escuchar los discursos y no el análisis histórico político”, nos confiesa María José. Uno de los grandes problemas para los jóvenes voluntarios de las organizaciones es el factor tiempo, porque ser joven sí es difícil, deben estudiar y trabajar, a esto se le suma el voluntariado. Aunque este no es caso de María José, quien nos dice “en ASODEL hemos construido políticas en donde se privilegia todo proceso de formación profesional y personal. Así creemos que somos más fuertes, cuando quienes integramos la organización invertimos tiempo en crecer como humanos, humanas”. Mucho se habla de una apatía generalizada de la juventud hacia temas relacionados con política, ciudadanía y cambio social, pero María José está convencida de lo contrario. “No pienso que haya apatía, creo que la escasez de empleo, la mala atención en centros de salud, el incremento de la canasta básica, y la falta de acceso a la educación, son temas que comentan, sufren, cuestionan, reflexionan en sus propios espacios (Familias, amigos, colegios, mercados y otros)”, nos explicó la joven, para quien lo importante sería analizar qué movería a estos jóvenes a involucrarse en el cambio de esta realidad que obviamente les afecta. María José no hace un llamado exclusivo a la juventud, porque cree que esto sería reforzar la idea de que son los jóvenes los que están obligados a cambiar la realidad de nuestro país, cuando deberíamos ser todas y todos partícipes de este cambio. Pero sí cree que para asumir una postura y ser parte del cambio hay que leer, investigar y sobre todo, aprender a ver las cosas desde nuestras comunidades, municipios y departamentos, pues a veces los problemas vienen desde ahí y quizá lo mejor sea empezar a incidir desde nuestros espacios.


En el seno de la organización feminista Venancia nos encontramos a Norma Elena Chavarría Mendieta, una joven de 29 años que lucha día con día por promover los derechos de las mujeres y del pensamiento filosófico del feminismo a través de la educación popular y la información que la misma institución brinda. El principal fin de Venancia como organización y de Norma como mujer joven, es trabajar de manera directa con todos los colectivos de mujeres de la sociedad para generar conciencia y hacerlos actores de cambio en pro de sus derechos. Con toda la información que se divulga, lo primero que se busca es brindar habilidades y herramientas que les permitan a las mujeres ejercer el derecho de desarrollarse tanto en los espacios privados como en los públicos. Norma, una mujer emprendedora y luchadora incansable de los derechos de las féminas menciona que los derechos de las mujeres no deben de ser violentados ni muchos menos puestos en discusión, “los sueños y metas de una mujer no pueden dejarse atrapar por un sistema machista que cada día obliga a las mujeres a sacrificarse”, resalta Norma, que a la vez destaca que ella cree a la par del proyecto y en su incidencia para el cambio social. Para esta joven mujer, ser partícipe de la promoción de los derechos y de un espacio así le ha permitido reconocer todo lo bueno y lo malo de cada pueblo o comunidad, ya que considera que en cada uno se viven diferentes situaciones de violencia hacia las mujeres, sobre todo en uno como Bocana de Paiwas, donde habitó hasta sus 20 años. Ella considera que en lugares así se pueden


ver situaciones particulares y que quizá no suceden en la ciudad, pero que la violencia hacia la mujer se vive en todos lados y es algo de nunca acabar. La oportunidad para que Norma luchara por las mujeres llego cuando apenas tenía 13 años y de la mano del grupo Venancia, en el que hasta hoy labora. En ese instante su primer acercamiento al feminismo y los derechos de la mujer fue con sus primeros talleres sobre derechos sexuales y derechos reproductivos, los que considera fueron la pauta para analizar y criticar las realidades que podían notarse en su pueblo, acompañado de esto fue el deseo de superarse y de ser diferente. Su deseo por integrarse a la organización fue para colaborar de manera directa en la lucha por colocar a las mujeres en una posición de igualdad, diferente a la que actualmente tienen, y porque considera que de alguna u otra manera se tienen que acabar los femicidas que asechan e imposibilitan el pleno desarrollo de las mujeres. Ella cree que los jóvenes deben dejar la apatía a un lado y empeñarse en reconocer que vivimos en un sistema machista y patriarcal, muchas veces influido por las doctrinas religiosas que contradicen todo lo que las organizaciones denuncian entorno a la violencia hacia las mujeres. Norma cree que además de todo esto hay mucha influencia negativa de los partidos políticos, colegios y universidades, partiendo de esto, ella invita a los jóvenes a ir más allá de las protestas, hay que cultivar la conciencia porque sin esto no habrá nada que realmente valga la pena. Hoy en día, Norma es un ejemplo para muchas mujeres, ella se desempeña en el área de comunicación en donde cada día siente más deseos de continuar aprendiendo de las mujeres y de sí misma, para continuar aportando a la erradicación de la violencia hacia las mujeres nicaragüenses.


Cultura Libre febrero 2014  

¡Juventud es cambio! En esta edición se reúnen perfiles de jóvenes activistas y actores sociales, líderes de diferentes organizaciones de so...