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Enero-Marzo

Año 2010 HH. Ntra Sra. de la Consolación María Rosa Molas, 2 43590 JESÚS-TORTOSA (Tarragona)

Tú que fuiste elegida por el Señor para ser instrumento de consolación en su obra redentora, ruega a Dios con la fuerza de tu amor y tu fidelidad, para que nosotros vivamos también como fieles hijos suyos, buscando en todo y sobre todo el bien de nuestros hermanos.

Donativos de Enero a Agosto 2009: Una devota de Burriana; Familia de Carmelina Gambín; Mª Antonia Pujol. Navia (Asturias); Donativos anónimos; Beli Travuieso Calvo. Villablino (León); Lola Sánchez Martínez. Bullas; María Sánchez martínez. Bullas; Rosario Puerta. Bullas; Josefina Jiménez Puerta. Bullas; Josefa Jiménez. Bullas; Mª Jesús Valera Martinez. Bullas; Juani Drago. Bullas; Ana María Alvarez. Bullas; Virtudes Morcillo en acción de gracias; una devota en acción de gracias; Angelita de Benicarló; Anónimo; Ramona Cardona Pitarch. Vinaroz; Mª Cinta Guimerá Güell. Arnes; Familia Llebres Motos. Almería; Adelaida Fernández. Bullas; María Sánchez

Intercede por nosotros, peregrinos en el tiempo, para que las realidades temporales no nos aparten de nuestro destino eterno, antes bien, sepamos descubrir en todas ellas la huella de nuestro Dios y podamos vivirlas con pureza de corazón.

Si desea ayudarnos a difundir HUELLAS, envíe a nuestra redacción la dirección de personas a quienes pueda interesar recibirlas: HH. Ntra. Sra. de la Consolación C/ Rosa, 15 18193 - MONACHIL (GRANADA) huellashc@gmail.com - www.consolacion.org Dirección y redacción: Maribel Sánchez Colaboran: Maquetación: Mª José Condomina Secciones: Mª José Gan,Régulo José Ávila y María Garzá Imprenta: MISERICORDIA CORONADA ASPACE (GRANADA)

Nº 75 Noviciado Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación C/ Rosa, 15; 18193 MONACHIL (Granada)

LA REALIDAD: PREÑADA DE ESPERANZA. La realidad sucumbe a nuestro criterio: Se torna cruda, ruda, desierta, vacía,.. o bien se nos presenta preñada de esperanza. Sea cual sea. Imposible se me antoja la objetividad aséptica. Es más: confío en que la construcción de ‘otro mundo posible’, más humano y hermanado, sólo irá progresando en la medida en que seamos capaces de conciliar nuestras visiones maduras de la realidad ¡tan diferentes en ocasiones!- sin pretender tintarla con nuestro único color. Más bien dando pasos, mediante el diálogo y el esfuerzo incansable, hacia lo que más nos conduzca a soñar y poner en práctica ese ‘otro mundo’ y a darle a luz. Para ello, habremos de desechar en ese mismo esfuerzo, cuanto no contribuya a su construcción. Sólo desde ese proyecto -tan divinopodemos interpretar, deletrear o mirar de frente los signos de desesperanza que nos empujan al sinsentido (tsunamis, terremotos, guerras, violaciones de los derechos humanos,..), y hacerlo sin la impasividad maliciosa que culpa siempre la otra parte donde nosotros no nos encontramos. Todas esas desafortunadas situaciones -que suceden con mayor o menor implicación de la injusticia

humana- nos lanzan un mensaje claro que no podemos desviar de nuestras conciencias: “Dios, en Jesucristo, nos compromete ineludiblemente, a ponernos en marcha para dar una respuesta evangélica -no sólo solidaria- desde el lugar irremplazable en que nos encontramos” Y es que nada cae en saco roto; sólo la apatía del que no se pronuncia o del que observa cual espectador derrotista. Lo nuestro es vivir, no para nosotros mismos, sino para que otros vivan, crezcan, y sea respetada su dignidad de hijos de Dios. Así lo entendió Mª Rosa Molas. Ante tantos panoramas desoladores, nunca enmudeció su fuerza interior, su sensibilidad de mujer y su capacidad de dar vida desde Dios. “¿Debía desmayar nuestra sierva ante un conjunto tan desagradable? ¡Ah, no, jamás! Su confianza no la podía tener más que en Dios, (...) Con su escrutadora mirada entendió la comprometida posición que la rodeaba,... distribuyó sus reducidas fuerzas,... reservándose para sí lo más difícil y comprometido” Ojala podamos, como ella, mirar nuestra realidad PREÑADA DE ESPERANZA.


ACCIÓN DE GRACIAS POR LA VIDA Y MARTIRIO DE EUFROSINA PACHÉS Y FERNANDINA BESALDUCH El día 22 de enero, en el colegio de Castellón (España) se celebró la eucaristía de acción de gracias por la vida y el testimonio hasta la muerte de estas dos Hermanas de Ntra. Sra. de la Consolación Ellas murieron maririzadas, proclamando su fe en Jesucristo y ofreciendo el perdón a quienes les quitaron la vida. Los restos de M. Eufrosina fueron trasladados por nuestra Madre General, M. Emilia Sebastiá, a la capilla de dicho colegio. Desde allí nos siguen gritando el don de su vida hasta el extremo.”Damos gracias hoy porque su testimonio nos ratifica que el mal y la violencia no se vencen con más agresividad. Por el contrario, lo que permanece es ‘la palabra del testimonio que dieron’, su donación y su muerte ha de ser (...) signo de reconciliación y anuncio de paz” (M. Emilia Sebastiá) DESDE HAITÍ: en el corazón del sinsentido, una brizna de esperanza. “Somos 20 religiosos de la CONDOR (Conferencia de religiosos de República Dominicana), vivimos con una comunidad de las Dominicas de la Presentación.” Así comienzan una de sus comunicaciones las dos hermanas de la Consolación enviadas a Haití para colaborar en labores de asistencia sanitaria y apoyo educativo. Seguimos pendientes del sufrimiento de nuestros hermanos en Haití. Para concretar esta preocupación, la Campaña de Misiones Consolación de este año recaudará fondos destinados a la reconstrucción de muchos sueños en este país.

CHILE: tembló de nuevo la tierra y surgió de nuevo la solidaridad. “Han sido días duros y tristes, de silencio y oración profunda por aquellos a quienes la naturaleza ha despojado sin compasión de sus esfuerzos, sus afectos y su vida. ¿Qué decir ante tanto misterio? Pero Dios no estaba en el terremoto... Alguien gritó de espanto, otras voces se unieron Alguien elevó una plegaria, otras siguieron. Alguien cantó y muchos cantaron. Alguien levantó un escombro y otros más comenzaron a levantar piedras. Alguien abrazó un herido y otros más los cargaron en brazos. Alguien tendió su mano Y miles de manos se unieron. Y Dios estaba entre ellos,... (Fragmento de una oración escrita por un pastor presbiteriano con motivo del terremoto) ¡Gracias a todos cuantos no perdéis la esperanza y trabajáis por devolverla a quienes andan por los márgenes del sinsentido!

Motivación inicial: Hay momentos difíciles en los que todo se oscurece y hasta parece que Dios se ha puesto en contra. Hoy vamos a poner en las manos de Dios todas esas dudas y rebeldías que nos surgen . No tengamos miedo a preguntarle: ¿dónde estás? ¿Cómo puedes permitir esto? Mª Rosa Molas nos acompaña en este camino de aprender a relacionarnos con Dios en el sufrimiento y en el sin sentido, en el descubrir a un Dios que Consuela y anima, pero que necesita nuestra confianza. Podemos hacer nuestra esta oración de profunda confianza que escribió una persona en un campo de concentración, seguramente con una fe que luchaba en la oscuridad, en la ausencia y el silencio de Dios: Creo en el sol aunque no brille, creo en el amor aunque no lo sienta, creo en Dios aunque esté callado. Palabra de Dios: (Rm 8, 35-39) << ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación, la angustia, la persecución, el hambre, la desnudez, el peligro, la espada? (...)Pero Dios, que nos ama, hará que salgamos victoriosos de todas estas pruebas. Y estoy seguro de que ni muerte, ni vida, ni ángeles, ni otras fuerzas sobrenaturales, ni lo presente, ni lo futuro, ni poderes de cualquier clase, ni lo de arriba, ni lo de abajo, ni cualquier otra criatura podrá separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús, Señor Nuestro. >> Comentario a la Palabra de Dios: La Palabra de Dios nos recuerda que nada ni nadie nos puede alejar de su Amor. Es una certeza que tenemos que recordar en los momentos donde parece que todo, incluso Dios, nos ha abandonado. Pasemos por lo que pasemos, Él está presente y su Amor va a permanecer siempre con nosotros. Este amor de Dios demostrado en su Hijo Jesús, nos consuela para tener una vida llena de gozo, de servicio a Dios, de amor por nuestros semejantes; de la esperanza que un día Jesús vendrá por los que creyeron en él. Desde la experiencia de Santa Mª Rosa Molas: Nuestra Madre, Mª Rosa, también pasó por situaciones difíciles: en Reus vivió en un ambiente de violencia y agitación social en la cual vio como a sus amigos religiosos los mataban y torturaban, vivió la inseguridad y el odio en las calles, entre sus propios vecinos… la enfermedad del cólera que arrasó y dejó atrás muchos muertos, entre ellos su madre, que murió sirviendo a los enfermos, etc … y en medio de todo ello donde se podría pensar que Dios está ausente, Ella nos enseña a vivir con serenidad el dolor y la impotencia. Nos recuerda que el Dios de Jesús no huye del sufrimiento ni del dolor sino que se dejó clavar en la cruz para estar en cualquier sufrimiento humano. Ella llegará a exclamar: “A los pies del Señor en la cruz se halla todo consuelo y alivio”. Pistas para la oración personal: Podemos presentar a Dios todo aquello que surge en nosotros cuando nos ponemos frente al dolor y el sufrimiento. De la mano de la Madre, descubramos el verdadero rostro del Dios de Jesús, el Dios Encarnado, Crucificado, para poder ir evangelizando nuestra tendencia a querer cambiarlo por un “dios milagrero” que resuelva los problemas y mantenga una eterna armonía utilizando nuestra libertad. No vamos a encontrar respuestas claras, pero pidamos que aumente nuestra fe y confianza en su Promesa: nada ni nadie podrá quitarnos su Amor. Él se va a hacer Presente como lo hizo en Belén, en lo pobre, en lo sencillo, en lo menos esperado, en lo débil e insignificante, en el dolor y el sinsentido… Oración final: Dios de Vida y del Amor, te damos gracias por haber puesto en nuestro corazón el deseo de buscar la verdad. Ayúdanos a escuchar las preguntas más profundas que nos proponen la persona y la vida de Jesús, nuestra experiencia personal y el dolor y la lucha de nuestro mundo. Aun sin respuestas claras, concédenos la fuerza para responder, como Jesús, con fe, esperanza y amor. Amén


“SÉ DE QUIÉN ME HE FIADO” En tiempos de crisis como el que vivimos actualmente, las dificultades del camino parecen más pesadas. Contemplamos nuestro mundo, leemos los periódicos, nos asomamos a la televisión, escuchamos a otras personas, y constatamos innumerables situaciones de sufrimiento. Esto nos puede hacer plantarnos en la desesperanza. También escuchamos voces más alentadoras: “No hay mal que cien años dure” o “A mal tiempo buena cara”. En todo caso siempre podemos aprender de la historia y de quienes nos han precedido. ¿Lo intentamos una vez más de la mano de Santa María Rosa Molas? Su vida ya comenzó suspendida de un hilo ya que vino al mundo frágil; sus padres temían por su vida. De joven, siente la llamada a la vida religiosa pero su padre se niega a ello. Se abre para ella un compás de espera. En vez de sumirse en la tristeza, responde descubriendo ahí una nueva llamada de Dios: conjuga la atención a su padre con el cuidado a los enfermos del Hospital de Reus. Ya de religiosa vemos cómo tuvo que hacer frente a diversas dificultades. Unas provienen del apostolado; otras de dentro. Mª Rosa ha de luchar para abrir los colegios y mantenerlos en clave evangelizadora. Sufre dificultades para atender a los enfermos y asilados. Pero, tal vez, la mayor causa de sufrimiento le vino de su propia familia religiosa. Es la Corporación de Hermanas de la Caridad de Reus quien la acoge de joven y en ella da sus primeros pasos como religiosa. La siente como su familia. Pero con el paso del tiempo descubre actitudes y una realidad

que no encajan en su hondo sentido de pertenencia a la Iglesia. ¿Qué hacer? Mª Rosa podía haber asumido la realidad que le sobrepasaba, sin embargo acude a Dios, deja en sus manos esta dificultad, ora, discierne, consulta y se deja aconsejar. Hace uso de los recursos que están a su alcance, pone en acto las capacidades que Dios le ha dado y busca una solución. Podemos imaginar cuánto sufrimiento e incertidumbre debió albergar su espíritu ante el nuevo camino que debe recorrer. Todo esto no es posible afrontarlo desde las solas fuerzas humanas. Ella se fía plenamente de Dios. De una experiencia adversa en principio nace una nueva familia religiosa: las Hermanas de la Consolación. Mª Rosa y las primeras Hermanas han tenido que soltar amarras y remar mar adentro. Dios ha bendecido la libertad de espíritu y la fidelidad de sus hijas. Los contratiempos se pueden convertir en oportunidades para el encuentro con Dios y con los hermanos. Ahora volvemos a nuestra realidad . Se la presentamos al Señor y con confianza le decimos: -Que nos fiamos de su palabra: “No temáis, yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos”. -Que en sus manos dejamos nuestras luchas y dificultades. -Que nos abrimos a su voluntad para que pueda realizar en nosotros su proyecto. -Que nos ayude a acoger con paciencia los contratiempos de la vida y a descubrir en ellos su presencia amorosa. Mª José Gan

“DESDE EL SENO MATERNO...” Siempre que me han formulado la siguiente pregunta: ¿cuándo conociste el Carisma de la Consolación? Mi respuesta ha sido la misma: conocí el Carisma de la Consolación antes de nacer. Y, a renglón seguido, me hacen otra pregunta, ésta muy lógica, ¿y cómo pudo ser eso? Y les explico, nací en el año 1.948 y una hermana de mi recordado padre, gemela con él para ser más exacto, Sor Concepción Avila Guerra, hizo su profesión religiosa, como Hermana de La Consolación, en el año 1.946, en la Ciudad de Maracay y luego fue destinada a la Ciudad de Barcelona, España. En consecuencia, desde que tuve uso de razón, recuerdo que en nuestra casa paterna y en las casas de nuestros tíos eran muy común oír hablar de la Madre Fundadora, Mª Rosa Molas, así como recibir visitas de las Hermanas de la Consolación del Colegio “Nuestra Señora del Valle”, de Porlamar, quienes nos llevaban noticias de nuestra tía, bien con cartas, tarjetas o alguna hoja informativa que enviaban de España; y así fuimos aprendiendo a conocer y a vivir el Carisma de la Consolación. Los años juveniles y los de mis estudios universitarios, me alejaron bastante de la vivencia del Carisma. Aunque él seguía dentro de mí y, como dice San Agustín, buscaba fuera de mí algo que tenía dentro de mí, grabado con mucha delicadeza. Hasta que en 1971, ingresé como Docente en el Colegio “Nuestra Señora del Valle”, de Porlamar, donde el contacto con las Hermanas y con la Pastoral del Colegio, hizo que brotara todo aquello que llevaba por dentro y lo pusiera al servicio de mis hermanos, especialmente de nuestras alumnas y colegas, pensando siempre en la frase más hermosa, para mí, pronunciada por Santa María Rosa Molas: “Todo sea para gloria de Dios y bien de los hermanos, nada para nosotros”. Sin lugar a dudas, la vida ejemplar de Santa María Rosa Molas, que fue una mujer elegida por Dios para anunciar al mundo la misericordia de Dios Padre, tiene que perpetuarse a través del tiempo, con el ejemplo y trabajo de sus Hijas y de quienes estamos estrechamente vinculados a este Carisma, porque si ha existido alguna época en la historia de la humanidad, donde se necesita llevar la Consolación es en esta hora presente, cuando hacen falta profetas que le hablen al corazón del hombre de hoy y le digamos que a pesar de todos lo problemas, existe un Dios Padre Misericordioso, que está en medio de nosotros y que nos envió a su Hijo para alcanzarnos la salvación. No quiero terminar este breve escrito sin una pequeña reflexión: Pertenecemos al Movimiento Consolación para el Mundo, cuya finalidad es ofrecer a sus miembros que han descubierto su vocación al estado Laico, casados o célibes, un ámbito idóneo para vivir el don del carisma recibido “al que se responde con mayor o menor fidelidad, pero que está, y ha de ser expresado en un servicio en una vida. (...). Entonces, valdría la pena preguntarnos: ¿conocemos suficientemente nuestro Carisma? ¿Lo vivimos en la medida en que lo quiere la voluntad de Dios?. Régulo José Avila Fernández, Venezuela


“CONTEMPLADLO Y QUEDARÉIS RADIATES” Presidiendo mi habitación hay una “Contempladlo y quedaréis radianpequeña cruz. Sencilla y sobria. Sin tes, vuestro rostro no se avergonzará. relieves en la tosca madera. Si el afligido invoca al Señor, Él lo Simplemente dos palos cruzados color escucha y lo salva de sus angustias” (Salmo 33) caoba. Donde correspondería colocar los La cruz no es un amuleto que nos pies de un crucificado imaginario, se encuentra una pequeña y hermosa tar- facilita la vida, que nos aliena en las jeta rectangular, pintada con manchas dificultades para evitarnos sufrimieninformes de colores cálidos difusos: to. La cruz es un libro de vida y la sede rojo, naranja, amarillo dibujando una de la VIDA, que nos descoloca consespecie de horizonte. Resaltando en tantemente sobre todo aquello que dorado sobre este paisaje se puede leer queremos manejar, dominar comprenuna palabra: “LUZ”, escrita en cursi- der, dirigir,… y nos salva. En ella conva. Pareciese como si se alargara hasta templamos a Aquél que por quien se el límite del dibujo, obligando a la nos hace próximo y familiar, cercano y vista a estirarse en su busca. Así sencillo, Misterio inabarcable, el encontré mi cruz un buen día, y así la Padre de las misericordias y Dios de todo consuelo. conservo. Vivir con alegría profunda –no carcajeante ni superficial o fácil, enhebrada con los alfileres de lo pasajero e inestable-. Vivir dando razón de nuestra esperanza para ofrecerla a otros, implica vivir contemplando el rostro de ese Cristo que, en la cruz, nos ilumina y nos conduce - sin apenas palabras, pero con el gesto magistral de la entrega hasta el extremo que no mide las consecuencias, sino que las asume en la opción personal y radical, des-

centrada y tremendamente amorosa. Sin condiciones. Él nos enseña así que más allá de las que creemos nuestras capacidades de donación a los demás, hay un gesto, un romperse por los demás, un olvido de nosotros mismos, un ‘más lejos’ que Cristo nos invita a realizar con la alegría y la sencillez de quien en su vida es consciente de que nada se puede reservar para sí si ha experimentado el Amor sin medida de Cristo. “Él nunca permaneció indiferente ante el sufrimiento humano; su vida y su palabra son para nosotros la prueba de tu amor” (Plegaria eucarística V/c) Mi cruz, ésa que para mí es LUZ, es un símbolo que me recuerda cada día que el lavatorio de los pies en mi vida cotidiana sigue teniendo candidatos;

que la coherencia alegre y sencilla seguirá siendo incomprendida, pero que es absolutamente necesaria para

seguir haciendo presente a Nuestro Señor. Y me recuerda sobre todo, que ningún sufrimiento, ni propio ni ajeno, ¡cuántos cristos sin sentido! – se cierra sobre sí mismo. Todos se hallan en el corazón del Padre, todos están destinados a encontrar un eco afectivo y comprometido en el corazón de aquellos que queremos seguir al Maestro. Pedimos con la plegaria eucarística V/b: “Danos entrañas de misericordia ante toda miseria humana, inspíranos el gesto y la palabra oportuna frente al hermano solo y desamparado, ayúdanos a mostrarnos disponibles ante quien se siente explotado y deprimido. Que tu Iglesia, Señor, sea un recinto de verdad y de amor, de libertad, de justicia y de paz, para que todos encuentren en ella un motivo para seguir esperando…” AMÉN


Huellas nº75