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Miradas sin rendición. Imaginario y presencia del universo indígena Primera edición, México, 2010 D.R. Fideicomiso para la organización de la conmemoración del Bicentenario de la Independencia Nacional y Centenario de la Revolución Méxicana © Por la obra y fotografías, los autores o colecciones © Por sus textos, los autores Fotografía de portada, Ernesto Lehn. De la serie Rarámuris: Diablo de Semana Santa. 2006. Chihuahua Fotografía páginas 8-9, Óscar Guzmán DGE | Equilibrista S.A. de C.V. Yucatán 190, Col.Tizapán San Ángel, 01090 México, D.F. www.dgeequilibrista.com Coordinación editorial: Santiago Oria Probert Diseño y formación: Adriana Rodríguez Borja ISBN: xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx Queda prohibida la reproducción parcial o total, directa o indirecta del contenido de la presente obra, sin contar previamente con la autorización expresa y por escrito de los editores, en términos de la Ley Federal de Derecho de Autor y, en su caso, de los tratados internacionales aplicables. La persona que infrinja esta disposición se hará acreedora a las sanciones legales correspondientes.

México, 2010


Contenido

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El imaginario como presencia del mundo indígena.

167 Biografía social de las colecciones etnográficas del Museo Nacional de Antropología

Acerca de Miradas sin rendición

Sergio Raúl Arroyo

Alejandro González Villarruel

187 La música de los pueblos indios contemporáneos 33

La propuesta museográfica: de lo etic a lo emic

Alejandro García Aguinaco

Benjamín Muratalla

199 Las estadísticas nacionales y los pueblos indígenas en la historia de México 51

Estampas de historia y genética en México

Blanca Z. González Sobrino, Irma Silva Zolezzi y Leticia Sebastián Medina

Enrique Serrano Carreto

219 Los pueblos indios del norte de México y su inserción en la historia nacional 69

Repintando la historia

Diana Magaloni Kerpel

José Luis Moctezuma Zamarrón

233 Arte y memoria de los pueblos indígenas: una mirada a los textiles 79

Los “otros” mexicanos. Los indios como palimpsesto de la nación

Salvador Rueda Smithers

Octavio Murillo

263 El paso de los dioses ( Tatuchxima Wayeillari ) de Hilaria Chávez Carrillo. 95

Diego Rivera y la Escuela Mexicana de Pintura

Herencia de la tradición artística de José Benítez Sánchez

Jorge Juanes

Jesús Jáuregui

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El Rostro como alfabeto de la naturaleza

291 Diseño y símbolo en el huipil ceremonial de Magdalenas, Chiapas

Deborah Dorotinsky Alperstein

Marta Turok

135 El otro en el espejo: el indio en el cine mexicano

305 Indígenas migrantes a los Estados Unidos

Gustavo García

149 Los guardianes del mundo: expresiones artísticas y pensamiento indígena

Jonathan Fox

321 Bibliografía

Ana Paula Pintado Cortina

331 Autores


Estampas de historia y genética en México

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La propuesta museográfica: de lo etic a lo emic Alejandro García Aguinaco

A todo el equipo de Taller de museografía

Al concebir la forma y la estructura de Miradas sin rendición. Imaginario y presencia del universo indígena, surgieron algunas preguntas esenciales. En primer término, había que precisar qué mensaje expositivo debía transmitirse y qué intención animaba aquella búsqueda. Se debía también perfilar con certidumbre a qué tipo de público queríamos acercarnos y, simultáneamente, cuál era la forma expositiva más adecuada para aquellos espectadores. Dentro de las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución, esta Muestra propone, con originalidad y fidelidad a su materia y a la mirada de los espectadores, abordar desde una perspectiva contemporánea los aspectos centrales ­—no siempre advertidos y expuestos con suficiencia— del universo indígena de México. En este sentido, Miradas sin rendición se torna en una eficaz caja de resonancia, al mostrar la pluralidad de enfoques y objetivos con que la sociedad mexicana ha desarrollado su relación con el indio durante los últimos 200 años. Uno de los propósitos centrales de este proyecto es convertir el conjunto de productos que de él se derivan en un catalizador que muestre la pluralidad y la riqueza cultural del universo indígena mexicano, para dar lugar a un encuentro social, educativo y antropológico que permita al público sostener una relación crítica con su historia y con los elementos que conforman su identidad. En una exposición, lo que resulta de interés o incluso imprescindible para el gran conocedor muchas veces posee escasa relevancia para un público no avezado. Conociendo esta premisa, además de los elementos característicos del “Expo Guanajuato Bicentenario 2010”, tomamos en cuenta los constantes flujos de público joven que ha de tener la Muestra. Se trata de un público que —aunque suene increíble— quizá por primera vez tendrá delante de sus ojos, para admirarlo y conocerlo, el mundo indígena de México. Esto subraya la importancia de propiciar el conocimiento y la reflexión sobre la diversidad cultural de nuestro país. Para trazar los ejes conceptuales de la Muestra se realizó una puntual investigación en diferentes instituciones, como el Museo Nacional de Antropología (mna); el Museo Nacional de Historia (mnh); el Museo Nacional de Arte (munal); la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (cdi); el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas (inali); la Fototeca Nacional de Pachuca; el Instituto de Investigaciones Antropológicas y Sociales de la unam; el Archivo General de la Nación (agn); el Instituto Nacional de Antropología e Historia (inah) en Guanajuato; la Fonoteca Nacional, entre otras entre otras entidades que poseen valiosas colecciones públicas y privadas. Este inventario ha sido fundamental para construir el discurso museológico, entendido éste como el documento que contiene la información recopilada, sistematizada y analizada por diferentes investigadores, con el fin de presentar por escrito y con orden el contenido de la exposición.

Vista de La libertad de lo diverso. Fotografía: Jorge Moreno Cárdenas.


Al tiempo que se inició la propuesta curatorial, se desarrolló la propuesta museográfica para resignificar y desdoblar el planteamiento teórico que sería transmitido a través de las diferentes herramientas técnicas y simbólicas de las que se vale la museografía. Se ha planteado la especificidad de la estructura museográfica mediante el establecimiento de la permanente relación entre el discurso, el objeto, el soporte museográfico, el espacio y el público que hace posible esta correspondencia.

De este modo, el proyecto museográfico propone articular un espacio expositivo abierto, dinámico y multisensorial, que provoque una experiencia en el espectador a través de una estrategia de estímulos, formas y lenguajes que van de los objetos artísticos, arqueológicos y etnográficos, hasta la integración de tecnologías y medios como el cine, el video y el registro sonoro, conectados, todos ellos, mediante un sistema de sincronización multimedia.

Imágenes que muestran la evolución de la instalación museográfica.


La propuesta museográfica: de lo etic a lo emic

Siguiendo esta lógica dibujamos una doble posibilidad de aproximación temática, con la que es factible que brote la reflexión sobre la múltiple condición del indígena en la cultura mexicana, caracterizada por: 1) Sus representaciones históricas. 2) Su pluralidad cultural, sus creaciones materiales y su registro documental.

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En la planta baja, con una superficie de 1200 m2, se desarrolla el segundo núcleo de la exposición: La libertad de lo diverso. La instalación museográfica presenta una visión contemporá-

El recorrido inicia en el tapanco, un espacio de 550 m2 en donde se presenta el primer núcleo temático de la exposición: La identidad enjaulada.

Planta alta

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nea y experimental que pretende quitarle la rigidez con la que se ha tratado al mundo indígena. La circularidad del recorrido hace alusión a la visión de un mundo que no corresponde a

patrones occidentales y se centra en el tiempo cíclico prehispánico que rompe con el hieratismo y la linealidad del tiempo occidental para ofrecer una analogía entre el pasado y el presente.

Planta baja

Mirada al origen

Sureste

Mirada exterior

Golfo

Mirada interior

Norte

Mirada teológica

Gran Nayar

Mirada científica

Occidente

Mirada política

Camino a Wirihuta

Mirada instantánea

Sur Centro


La propuesta museográfica: de lo etic a lo emic

Estos dos tiempos temáticos se desarrollan a lo largo de 1750 m2, divididos de la siguiente manera: En el primer núcleo temático, denominado La identidad enjaulada, se hace un recorrido para reconocer las diferentes formas de representación concernientes al indio como figura histórica y simbólica. A lo largo de un tapanco perimetral se exhiben de manera cronológica y diacrónica materiales diversos, correspondientes a la época prehispánica, a la colonia, al México independiente y de la Reforma, hasta llegar al siglo xx y la actualidad, a través de objetos arqueológicos, esculturas, fotografías, mapas, óleos, dibujos, hasta materiales de cine y televisión. En este comienzo de la exposición, se nos permite encontrar algunas de las representaciones más significativas que en relación al indio se han materializado durante diversas etapas de la historia de nuestro país, proyectando, más allá de un conjunto de imágenes propias del mundo indígena, un retrato crítico de los prejuicios que sobre él han prevalecido en cada época.

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Los materiales expuestos en La identidad enjaulada presentan las diferentes versiones sobre el indio que se han manifestado a lo largo de la historia. Fotografías: Jorge Moreno Cárdenas.

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La propuesta museográfica: de lo etic a lo emic

El centro de la Muestra se reúne en el segundo núcleo: La libertad de lo diverso. Es aquí donde se identifica estratégicamente la perspectiva de la diversidad cultural del México de hoy a través de una organización geográfica de los grupos étnicos y sus expresiones culturales, materiales e inmateriales. En este mismo contexto, se presentan materiales audiovisuales relativos a la vida de los indios dentro y fuera de sus comunidades, con el propósito de conocer las condiciones de vida del indígena en los días que corren, por medio de temáticas que tocan asuntos sociales, domésticos, políticos e históricos en distintos horizontes geográficos. A esta investigación se suma el reconocimiento testimonial, consistente en el autorregistro de la situación de los indios en la actualidad.

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Al final del tapanco, hay un mirador desde donde el espectador puede tener una vista panorámica de la sala de exposiciones para descubrir la traza museográfica con la forma de México y establecer una conexión visual de todos los elementos que forman parte de la instalación museográfica. Fotografías: Jorge Moreno Cárdenas.


La propuesta museográfica: de lo etic a lo emic

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El segundo núcleo de la exposición: La libertad de lo diverso. Fotografía: Óscar Guzmán.


La propuesta museográfica: de lo etic a lo emic

En este segundo núcleo se ha agregado un recurso museográfico didáctico, al tomar en cuenta el factor geográfico como elemento determinante para el asentamiento de los pueblos y comunidades de México. De este modo, se ha trazado un recorrido que evoca, metafóricamente, el territorio mexicano. Esta socio-geografía mexicana mezcla lo situacional y lo humano. Se trata de una cartografía poblada de seres de carne y hueso que presenta categorías analíticas étnico-regionales de los pueblos y culturas del México indígena. Este mapeo permitirá al visitante recorrer las distintas geografías de nuestro territorio y, a través de la más amplia diversidad de horizontes artísticos, lingüísticos, domésticos (hábitat), religiosos (rituales) y estadísticos, no sólo conocer las materias primas que utilizan

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los indios en sus creaciones y en su vida diaria sino, también, la concepción estética desde la que expresan su idea del mundo y de la vida. El propósito de Miradas sin rendición es representar la sala de exposiciones como una cartografía de México en donde el mobiliario museográfico se convierte en el eje vector conectivo que aparentan las sierras montañosas de la república. De este modo, se pretende convertir al espectador en un habitante que cuente con las condiciones para descubrir o redescubrir la diversidad cultural del país. Para reforzar el concepto de esta geografía, se ha diseñado un mobiliario con formas orgánicas e irregulares, y materiales con acabado natural que simulan una topografía que refiere a las sierras mexicanas. Tal mobiliario permitirá resguardar y conservar la enorme y variada tipología de piezas de la exposición.

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Estas imágenes muestran el desarrollo formal de la planta a fin de responder a una cuestión didáctica para el espectador. La planta que se inspira en el territorio mexicano, presenta una orientación de acuerdo con la visión indígena oriente-poniente, en estrecha relación con el recorrido del sol.


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El mobiliario museográfico se convierte en un lugar de intersección con múltiples capas de información en donde la vitrina + objeto etnográfico + fotografía + registro documental en audio y video + registro estadístico son recursos que permiten establecer un contexto, una correspondencia y una resignificación de la pieza hacia una lectura integral y un retrato actual de los pueblos indígenas de hoy, un mundo vivo que existe a pesar de su marginación.


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La identidad gráfica Para desarrollar el diseño de la identidad gráfica de la exposición, se ha realizado una investigación visual para explorar diversos conceptos y transmitir el mensaje de las diversas miradas que han tratado de interpretar la noción de lo indígena desde una perspectiva temporal amplia, que comprenda el pasado, el presente y el futuro. En virtud de que la propuesta gráfica se ha trabajado en paralelo a la museográfica, el logotipo pretende reforzar la idea de la geografía mexicana, utilizando el rombo como representación del centro y de los cuatro puntos cardinales. De esta manera, la Muestra ha sido concebida como un escenario que funciona como plataforma dinámica: impulsa y permite la mezcla y el múltiple diálogo cultural que existe en nuestro país. Queda planteada, así, la invitación a compartir una nueva experiencia: la de atestiguar la analogía entre lo etic (lo ajeno) y lo emic (lo propio), en donde los márgenes se desbordan en la interrelación de lo poético y lo visual, lo espacial con lo temporal, lo significante con lo significativo, lo convencional con lo tecnológico, y donde conviven historia y tradición, para permitir este juego de miradas, miradas reciprocas de afuera hacia adentro, pero también de adentro hacia fuera. Tú ves al indio. El indio también te ve a ti.

Para el logotipo, se plantea un símbolo basado en un importante ícono de la mayoría de los pueblos indígenas: el rombo. El rombo tiene una fuerte carga simbólica, algunos de los conceptos que representa son el fuego y los ojos humanos. Así, nuestra intención, captar una mirada, se logra a través del lenguaje común de los grupos indígenas representados en la exposición. La repetición de rombos en forma concéntrica, de mayor a menor, también conforma el denominado “ojo de dios” huichol. Sus cuatro vértices representan los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego.

El acomodo tipográfico, ajeno de lo convencional, cuenta con vértices prominentes y diagonales en 90 grados, con lo que se pretende comunicar la idea de la permanencia y la persistencia que estas miradas han tenido a través de la historia de México, así como brindar un mayor dinamismo a la composición.


Miradas sin rendición