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Revista de distribución gratuita Año 1 Número 3 Octubre 2011 ISSN 1853-5542 Declarada de Interés Cultural Municipal

f e s t e j e m o s

l a

i m a g i n a c i ó n

Foto: Leticia Aiello


sumario

6 Talleres 12 Diseño 14 Entrevista a Dr. Alderete 20 Fotografía

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26 Cine 28 Plástica 34 Entrevista a Gillermo Martinez 38 Muestras 46 Poesía 45 Cuento

Andrés Alberto Farías. www.revistapis.blogspot.com


editorial

La primera vez de cualquier cosa debiera venir después de unas cuantas, escribió Macedonio Fernández. Esta tercera entrega de la revista sigue siendo un ejercicio, una búsqueda que no quiere encontrarse jamás con su forma sino permanecer en el movimiento. Nos enorgullece poder mantener la gratuidad de la revista. Nos hace muy felices, increíblemente felices, poder regalárselas a ustedes, sus lectores, que son tan parte de Pájaro como nosotros y sin los que nada de esto tendría sentido. Las revistas se agotan a poco de ser distribuidas y eso es una fiesta –están hechas para eso, para que se las lleven a todas. Lo que intentamos aquí no es otra cosa que generar espacios y ofrecernos para la divulgación de la obra de los hacedores culturales regionales. Son muchos. Son muchísimos, creánnos. Quisiéramos que vengan todos, y esperamos poder mantener la publicación durante el mayor tiempo posible para conocerlos. Seguimos saliendo al aire de Radio Pájaro, aprendiendo, con las rodillas raspadas, todos los miércoles de 21 a 23 por Radio Mitre. Ese lugar intenta el salvataje de lo actual, lo que va ocurriendo mientras todo ocurre. No deja de sorprendernos la cantidad de muestras, recitales, inauguraciones, espectáculos, obras y publicaciones que se suceden semana a semana en este costado del mundo. ¿Por qué llevamos todos ese sonido en el pecho sino porque caminamos llamando?, sigue Macedonio. Queremos que Pájaro sea el lugar donde todos los corazones amarillos latan de felicidad, de alegría de compartirnos. Que vengan más ejemplares. Que vengan muchos más ejemplares llenos de colores. Y que cada uno tenga el mismo amor que el primero, que cada uno sea la primera vez de Revista Pájaro. Una primera vez mejorada en el trabajo y las correcciones, repitiéndose incansablemente a través de todos nosotros. Los que la escribimos y los que la leemos, que somos lo mismo. Gracias por visitarnos. Vuelvan, son siempre bienvenidos.

Revista Pájaro AÑO I NÚMERO II Octubre/Noviembre 2011 Declarada de interés cultural municipal. Res. 9-215-2010 De Matías Monge, Natalia Molina, Diego Rosake y Valeria Tentoni O’Higgins 313, 7º I – 8000 – Bahía Blanca ISSN 1853-5542 Registro de la propiedad intelectual en trámite Dirección/ Diego Rosake, Natalia Molina, Matías Monge, Valeria Tentoni Diseño gráfico/ Rodrigo García Editores de sección/ Luisina Pozzo Ardizzi (cine), Leticia Aiello (fotografía), Milton Amadeo (música) Participan en este número/ Sonia Budassi, Marcelo Díaz, Eva Murari, Josefina Zuain, Andrés Alberto Farías Imagen de portada/ Leticia Aiello Contacto y ventas/ revistapajaro@hotmail.com Departamento comercial/ 0291-156421515 Buscanos en Twitter y Facebook

Disponible Digitalmente.


Reseñas

Muchos poemas Roberta Iannamico Editorial Voy a salir y si me hiere un rayo Buenos Aires, 2008 La escritura como graffitti, que deja huellas en las paredes, cuando no basta se escribe las piernas, las manos, hace adivinanzas. Como Geppeto, enciende una vela en la panza de una ballena para escribir. Roberta Iannamico (Bahía Blanca, 1972) sabe de esto, y lo visibiliza en Muchos Poemas. Gramíneas, arroyos, un cerro, otro cerro, rosas, la voz de la tierra, de los humanos, de los animales e insectos, la de las ollas, el universo de la casa como refugio. El humor oscilante, como las estaciones del año. Poemas abiertos, que se pueden leer bajo las estrellas o el sol. Aire fresco en la cara, como cuando andás en bicicleta. El advenimiento de la tormenta de

santa rosa, que ya no sucede el 30 de agosto, pero está latente. La quietud de la noche en Villa Ventana. Un fuego. Los deseos pedidos a los panaderos que vuelan. Roberta propone una adivinanza:” Tejo un pulóver/ salgo afuera/ ¿de cuál de estas dos cosas va a salir un poema?”. La cocina como palacio. Cumpleaños. Viaje en tren. El viento en escena. Polaroids de lo cotidiano, que encierran celebraciones. Iannamico construye poesía con estos elementos. Además, hay puntillas, camisones antiguos, tendales bailanteros, y flores de la sierra en sus Muchos Poemas. Sólo hay que abrir la puerta y la ventana para encontrarlos.

Plaquetas de poesía Autores varios Acción Creativa Coronel Suárez, 2011

Los chicos de Acción Creativa de Coronel Suárez lanzaron once plaquetas de poesía. Con autores de variadísimas procedencias (Coronel Dorrego, Coronel Suárez, Coronel Pringles, Bahía Blanca, Buenos Aires, Sierra de la Ventana y Santiago de Chile) y armado artesanal, esta es otra de las acciones del colectivo creativo, entre muestras, talleres e intervenciones urbanas. Las plaquetas contienen textos de Gabriel Cortiñas,

Valeria Tentoni, David Wapner, Jonás Gómez, Juan Diego Incardona, Pablo Miravent, Diego Vdovichenko, Natalia Molina, Christian Aedo Jorquera, Luciana Schubmann y Laura Forchetti. “Ya no hay aventura/ que no sea ficción”, escribe esta última. La poesía encuentra así un canal de distribución gratuita desde Coronel Suárez, hacia el infinito y más allá.

Impreso en papel vegetal Milton López Editorial La propia cartonera Uruguay, 2011

Este es el primer libro de poemas de Milton López (1987), un poeta bahiense que viene participando en festivales de lectura y ferias desde hace varios años, habiendo sido parte, entre otras cosas, de la revista Rigoleto. Muchos de estos textos fueron leídos en vivo, y de ese desmenuzamiento oral que el autor ha hecho de sus propios trabajos viene un poemario con consistencia y ritmo parejo, equilibrado.

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“Somos actores de un teatro fluvial”, escribe. En su libro se proyecta un escenario –Bahía Blanca- y los rastros de su propio tránsito por él. La cartelería, la arquitectura (visible e invisible) de una urbe cuyo intendente, en los discursos, “hablaba de una mente europea”, las obras y los obreros, las tormentas, las temperaturas, los hipermercados y los hábitos construyen un poemario que bien podría ser, a la vez, un croquis literario de la ciudad.


BIBLIOTECAS

Biblioteca Popular

Mariano Moreno Sierra de la Ventana

La biblioteca surge impulsada por vecinas de la localidad, el 18 de octubre de 1993, en un edificio prestado por el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, perteneciente a la Escuela Nº 6 Juan Bautista Alberdi. Ese espacio, declarado edificio histórico, fue guardería, hogar agrícola y escuela, hasta llegar a ser biblioteca. Cuenta con más de 12.500 ejemplares y está adherida a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares. Ser vecina de la escuela, genera lectores que van en los recreos a buscar libros, y también que sea el sitio en el que van a hacer las tareas escolares. Tiene servicio de internet, préstamo de libros, revistas, CD, DVD y videos. Realiza tareas de extensión cultural con la puesta en marcha de Talleres de fotografía niveles I y II coordinados por Alejandra Wolcan, con participación en certámenes regionales, muestras locales, y colaboración en la folletería turística del municipio. Asimismo promueve al Taller de Periodismo Comunitario, coordinado por Carolina Mizrahi, en el que se realizan producciones radiales y audiovisuales, con convenio con FM de la Ventana para la emisión de los programas de los alumnos. También realiza el archivo oral de Sierra de la Ventana, en el que se está entrevistando a vecinos que nacieron

o que residen hace muchos años en la localidad, para armar un archivo audiovisual, con asistencia técnica de la Municipalidad de Tornquist. En la actualidad se administra con las cuotas que abonan 200 socios, y subsidios. Su principal problemática es la necesidad imperiosa de contar con un edificio propio, ya que en el que se encuentra no hay lugar. La visitan 840 usuarios por mes, sin contar en las estadísticas a los alumnos de la escuela que van a la biblioteca en los recreos. El movimiento mensual de libros es de aproximadamente 1400 ejemplares. Durante el 2010 auspició a la I Feria del libro de Sierra de la Ventana, también lo hará en el corriente año, y durante el verano del 2011 participó del Programa Sumergite en la lectura, por el cual cada biblioteca del distrito se hacía cargo de la atención del Bibliomóvil de la CONABIP, y de gestionar las actividades culturales y de promoción a la lectura que se desarrollaban en ese marco. Se encuentra en la calle Alberdi 70, su tel. es 0291/ 4915125, el horario de atención es: lunes  de 9 a 15 hs., martes, miércoles y jueves de 14 a 20 hs., viernes de 9 a 13 hs. y sábados de 9 a 11 hs., los correos electrónicos de contacto son: bp_marianomorenosdlv@yahoo.com.ar y bpmmorenosierradelaventana@gmail.com

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Talleres

Es el nombre que re úne a un grupo de personas interesada gestionar, desarrolla s en r y multiplicar activ id ad es culturales. Nace desde el compromis o, la voluntad y la inqu ietud de quienes busc a través de la acción an construir espacios de cr ea ci ón transformación por y , intercambio y a través del arte.

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Accionan Las personas involucradas en el proyecto participan de forma libre, ad honorem, desde lo que saben y quieran hacer. Como la participación al mismo siempre está abierta, no posee un número fijo de integrantes. En este momento, es posible enumerar a los siguientes integrantes activos (con la injusticia de dejar fuera a mucha otra gente que se suma cada vez que puede): Juan Manuel Acebal, Ana Clara Alberdi, Lucía Borsella, Christian Broto, Matías Corzo, Federico Daverio, Emilia Ledesma, César Paredes, Carolina Rack, Lourdes Rekowski, Marisa Torres, Carlos Vazquez y Juan Ezequiel Zurita. Nacimiento Surge en Coronel Suárez a partir de la iniciativa de un grupo de artistas que no tenían un lugar donde trabajar ni mostrar lo que hacían, ese fue

el primer empujoncito para armar la gran rueda; se organizó una muestra multidisciplinaria en la plaza durante el año 2009 y como salió muy bien, en cuanto a participación de artistas y público, se armaron otras movidas en el año 2010 ya bajo el nombre de Acción Creativa. Estas otras actividades empezaron a desarrollarse en el salón del Club Ferroviario Mitre, en el barrio Rosario, gracias a la buena voluntad de Pablo Angelone, el presidente de la comisión del club. Ese encuentro fue decisivo para el grupo: nosotros necesitábamos un espacio y el barrio Rosario, que se encuentra bastante alejado del centro de Suárez, necesitaba construir espacios de intercambio y transformación. Así surgieron los talleres de Acción Creativa, movidos por unas ganas de hacer cosas ya no solamente por nosotros sino pensando al arte desde su función social. Convocamos coordinadores de distintas

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áreas que quisieran colaborar, organizamos un encuentro pre-talleres para dar una muestra de las distintas disciplinas y explicar en qué consistirían, dimos difusión y abrimos inscripciones. Talleres en el barrio Durante este año, brindamos talleres de macramé, fotografía, circo, literatura y reutilización creativa. A diferencia del año pasado, que concurría un público más variado, este año asisten a los talleres principalmente chicos/as y adolescentes del barrio y de la zona. Muchos de estos chicos están transitando ya el segundo año de los talleres y son colaboradores activos también en los espectáculos. Las instituciones que trabajan en el barrio tienen muy buena predisposición, siempre estamos en contacto con la gente de la Escuela Primaria Nº12, la junta vecinal o la salita de primeros auxilios. A su vez, tenemos respuestas alentadoras por parte de la comunidad


en general, hemos recibido donaciones de cámaras fotográficas, de alimentos para la merienda, disfraces para los espectáculos. Visibilidad del trabajo Se han ido armando diversas propuestas. Hemos realizado muestras fotográficas en formato video con las fotos tomadas por los alumnos del taller de fotografía; los chicos que van al taller de circo este año presentaron su primer espectáculo en el que ellos fueron protagonistas: presentadores, payasos, malabaristas, diavolistas. Sin embargo, los objetivos de acción creativa en muchos casos van más allá de los talleres, si bien éstos constituyen el centro de las actividades anuales. Por ejemplo, el proyecto de Acción Rotativa comenzado en 2010, y que continúa este año, tuvo como fin generar acciones para mostrar lo que realizan muchos artistas de la zona: se expusieron fotografías, se publicaron y

repartieron gratuitamente plaquetas literarias y se invitó a músicos, actores y artistas a participar de los diversos espectáculos. Nos interesa abrir posibilidades para el arte, distribuirlo en los lugares menos convencionales o donde por lo general no suelen llegar muchas manifestaciones artísticas. A partir de esta voluntad han surgido y siguen surgiendo actividades complementarias: desde lecturas de poesía hasta talleres de formación para artistas, como la Capacitación de teatro para la transformación social, la capacitación en teatro documental para la que fuimos becados por Estación Rosario en Bahía Blanca o la capacitación en Circo Social que se desarrolla en Pehuajó y a la que asistimos todos los meses. Generar un proyecto cultural autogestivo La experiencia es, casi siempre, vertiginosa; creemos que buena parte de nosotros tiene esta

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sensación de no parar, de estar siempre armando, recibiendo y poniendo en práctica todo tipo de propuestas, proyectos, participaciones; y, si bien hay momentos en los que podemos sentirnos algo cansados o que los tiempos no alcanzan, esta misma energía funciona como un dínamo, vuelve transformada en cosas maravillosas. Objetivos próximos El más inmediato es iniciar y continuar con el ciclo de Acción Rotativa: ir visitando distintos lugares a los que llevamos un espectáculo que conjuga teatro, malabares, swing, acrobacias en piso y áerea, clown, literatura y fotografía. También tenemos previsto movilizar este mismo proyecto, al que le sumaríamos tal vez algunos talleres itinerantes, a las escuelas rurales del distrito. Contacto:accioncreativaensuarez@yahoo.com.ar


Talleres

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Diseño

Plaf! Vinilos e imanes decorativos para intervenir espacios domésticos

“Plaf! se inició por una necesidad personal de lograr un balance entre mi profesión como diseñadora gráfica y mi gusto por la ilustración. Con el aumento de nuevos espacios de diseño y ferias en la ciudad, sentí que era mi oportunidad de llevar a cabo este microemprendimiento local”, cuenta María Laura Pirchi. Sus trabajos se reparten en vinilos e imanes, que se traducen como objetos de decoración que pueden insertarse en cualquier espacio doméstico. El ingenio y la originalidad pueblan sus obras, pequeños tesoros listos para poblar espacios vitales. “A Plaf! lo pueden disfrutar grandes y chicos, va desde lo decorativo y personal a lo lúdico y familiar. Es decoración y diseño, es lo que le da sentido

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a este emprendimento. Te invita a jugar, crear, crecer, divertirte y decorar con nuevos soportes”, asegura. Los objetos, cuidadosamente diseñados, pueden ir a parar a cualquier superficie. Llenos de texturas y colores, “dan la posibilidad de usar la heladera, la pared, el espejo o lo que se te ocurra como un gran lienzo para crear e incentivar la imaginación”. “A nivel personal me genera una gran satisfacción, es un proyecto independiente de mi profesión. La gente ya reconoce la marca y los productos, compartimos experiencias y sensaciones a través del uso de los objetos. Se acercan y valoran mi trabajo, y eso me hace sentir que hemos creado juntos


Editoriales

After Sangre

Elegías

No existís

Determinado rumor Sebastián Morfes nació en Bahía Blanca. Es poeta y editor de un proyecto novedoso, que publica libros de descarga gratuita en formato digital. El Ebook y las posibilidades de lectura que abre, en esta entrevista. Determinado rumor es una editorial digital que nació este mismo año, y ya cuenta con tres títulos de poesía publicados. Sebastián Morfes, su editor y artifice, nos cuenta cómo surgió la idea de esta manera: “Este año noté que se puso de moda hablar de ePubs. Escuché a evangelizadores de muchas tiendas de ebooks diciendo cualquier cosa sin que nadie les repregunte nada. Hace un par de años que conozco el formato en el que se trabaja, y hace un año me compré un lector. Lo que decían no coincidía con nada de lo que realmente es un ebook. Y en ese sentido funcionó”. Morfes cuenta que en una semana, los libros tuvieron un número de nada más y nada menos que 1000 descargas. Si tomamos por coordenada el número de ventas de libros en papel de cualquier obra de poesía en Argentina, pronto entendemos que ese número no está nada mal. “Son libros que se están leyendo en computadoras, en lectores, en tablets. Aquellos que experimentaron lo bueno que es el formato y lo extensible tuvieron una experiencia que les va a servir para defenderse de otra manera cuando una tienda quiera venderles ebooks con restricciones”, comenta. Y sigue: “Además, quería que las cosas que leo y me gusta compartir estuviesen disponibles para leer en soportes electrónicos”. El catálogo, que cuenta con libros de los poetas Mariano Blatt, Horacio Fiebelkorn y Diego Carballar, se genera, según dice, “con el criterio del puente. La editorial no hace libros de papel pero todos los que participamos leemos, compramos y tenemos esa ‘vieja tecnología’. Con la elección de los títulos hacemos como migraciones de un soporte al otro. Publiqué, a mi entender, tres clásicos. No sé si se repetirá en los próximos libros esto. Son

clásicos en el sentido de la sabiduría, la síntesis, los valores. Son poetas que hoy se leen de otra manera después de todas las discusiones y las escrituras de los últimos treinta años”. Los libros publicados hasta ahora son After sangre (“una especie de actualización rioplatense de una poesía romántica”), No existís (“un poema ya no en contra de nada sino un desarmadero del odio”) y el libro Elegías (“un enorme libro de poemas”). ¿Lo que se viene? Fernando Callero, Diego “Gonzo” Sánchez, Piro Jaramillo, Mario Arteca. “Y hay más”, promete. Pero ¿qué viene a decir del mundo editorial la aparición de Determinado rumor? “Viene a juntar la experiencia de gente que, como yo, desde los ‘90 nos criamos en la cultura de software libre, conviviendo con el mito de la resistencia de Stallman en el MIT, nuestra experiencia de romper puertas en la Universidad. Eso, sumado a que a la poesía en los ‘90 accedí, en Villa Rosas y con un modem de 33.600 kbps, desde la web. Yo leí las cosas más importantes en html. Mi familia no tenía biblioteca, ni la costumbre de leer y hablar de lo que se leía. Lo que vendría a decir es: va a haber editoriales que van a dar una lucha por la libertad de acceso a la información y van a defender la cultura del libro, que es mucho más adelantada que la del ebook con DRM. Un gran tema es la financiación porque los ebooks llevan bastante tiempo de edición y armado. Por ahora tenemos abierto un canal de donación. Vamos a tratar de que sea fácil donar”. El nombre de la editora, asegura: “Es un nombre por default en mi cabeza, salió así. Es como una emboscada hecha por lo difuso. Así me suena”.

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Jorge Alderete, más conocido como Dr. Alderete, nació en Santa Cruz en 1971. Es egresado de la Facultad de Bellas Artes de la UNLP. Ha colaborado con distintos medios de nuestro país -como Fierro, Página 12, Rolling Stone- e internacionales, como MTV Latinoamérica y Nickelodeon. Hace más de 10 años que reside en México desde donde arroja su trabajo al resto del mundo, lleva adelante la galería Vértigo en el DF y acompaña al grupo Gallo negro en sus presentaciones musicales.

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Contanos un poco acerca de tu formación ¿Cómo llegaste al dibujo? Dibujo desde que me acuerdo, es algo que siempre estuvo ahí... antes de pensarlo como profesión. Cuando terminé la escuela secundaria fue el primer momento que vi posible el poder dedicarme al diseño primero y después a la ilustración. Estudié Diseño en Comunicación Visual en la UNLP de La Plata. Antes de eso fue bastante autodidacta mi aprendizaje. Tu estilo es único e inconfundible. ¿Cuál fue el

proceso que tuviste que atravesar para llegar a él? Con mucho trabajo, y es el estilo más bien que te encuentra a vos. Siempre veo el estilo como la imposibilidad de desarrollar otros tantos estilos, y consciente de eso me gusta jugar con mis propias limitaciones y explotarlas al máximo. Ese estilo pareciera encontrarse atravesado por la cultura de la lucha libre mexicana, ¿trasladarte a México fue determinante para tu obra? Trasladarme a México definitivamente fue

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importante para mi carrera, no por México en sí mismo, pero sí el hecho de estar fuera de mi tierra que me dio más perspectiva para muchas cosas. Me gusta dejarme influenciar por el entorno, estoy especialmente atento a cosas a mi alrededor y permito que se permeen en mi trabajo. Al llegar a México recibí un bombardeo de estímulos, sobretodo visuales, que dejé que se mezclaran con mi trabajo. La lucha libre fue uno de ellos. ¿A quiénes sentís como influencia a la hora de trabajar?¿Cuáles son tus fuentes de inspiración? ¿Hay alguna temática recurrente?


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Muchas de mis influencias vienen del comic, que fue de alguna manera mi “escuela”. Charles Burns, Gary Panter, Guido Crepax, Serge Clerc, Daniel Torres, Basil Wolverton por mencionar unos muy pocos. La obra del mexicano Miguel Covarrubias es de gran influencia. También muchas influencias vienen de la música, del cine, de la calle, del pintor anónimo que hizo el cartel para un puesto de comidas, del cartel anunciando el match de lucha libre del domingo, de la gente misma y de sus historias... ¿Cuál es tu intencionalidad a la hora de agarrar el lápiz? ¿A qué considerás arte? No me preocupo demasiado por las definiciones, la verdad es que siempre me moví en una línea delgada entre el arte y la ilustración, entre el arte y el diseño, voy hacia un lado y regreso y me vuelvo a mover. Diseñar una tipografía puede o debe tener su lado artístico, y hacer una obra gráfica su costado racional y técnico... Mi intención, es tratar de hacer bien mi trabajo, cada vez mejor, dentro de mis limitaciones.

¿Qué solés usas para dibujar? ¿Sos de utilizar mucho los recursos digitales? Todo mi trabajo termina siendo digital, pero necesariamente empiezan con lápiz y papel, de forma análoga. No utilizo demasiados recursos digitales, más bien lo contrario, los mínimos necesarios. Decís que el dibujo siempre estuvo ahí, acompañándote... ¿Podrías racionalizar esa obsesión, explicando por qué decidiste transformar un placer en profesión, o simplemente el dibujo te eligió a vos? A los 3 años, a los 4 años, todos dibujamos igual y por diversión... yo sólo seguí haciéndolo más tiempo... Por eso digo que siempre estuvo ahí... porque dibujo desde que me acuerdo. Y quizás sí, el dibujo me haya elegido a mí... ¿Crees en la función social del dibujo, en su capacidad de denuncia? Sí, por supuesto. Si bien no es el terreno donde mejor me muevo, la capacidad de denuncia de un dibujo puede ser enorme. Igualmente la capacidad de hacernos reflexionar sobre ciertos temas complicados, sobre pendientes sociales, sobre

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injusticias, y un largo etc... la imagen es un arma muy poderosa en manos adecuadas. ¿Qué repercusiones tuvo tu libro Yo soy un don nadie? Fue un libro que funcionó muy bien, se agoto rápidamente, la exposición que acompaña al libro la ha visto mucha gente en México, en Buenos Aires, en Chile, en Francia y España... Creo que las repercusiones han sido más bien personales, y eso es lo que me importa. Siempre se trató de un proyecto muy íntimo en alguna medida. Hace unos días uno de los retratados en el libro me decía, “este libro hay que volver a verlo dentro de 20 años, ahí va a ser un libro importante...” ¿Cuáles son tus proyectos a futuro? Continuar trabajando mucho con Vértigo, la galería que abrimos con Clarisa Moura en octubre del año pasado. Trabajar también en algunos libros con mis obras... nada que pueda adelantar demasiado aún... También estoy empezando a darle vueltas a una gran exhibición que quiero hacer y preparando todo el material para dicha exhibición de a poco...


FotografĂ­a

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Biografía Mi nombre es Mariana Pacho López. Nací en 1987, me crié al lado del mar, estudié música desde muy chica y luego pasó por mis narices el cine. Ahí me enamore de las imágenes y no pude dejarlas. Después de un colegio de artes, pasé a una escuela de cine. Después de la escuela de cine, me fugué a Capital a vivir la vida bohemia. Allí me enamoré y luego regresé, por mi melancolía, como una inercia hacia el mar, hasta que el año pasado fui seleccionada en el Programa de Artistas del Di Tella y la Capital me volvió a sujetar…Aunque nunca sujeta del todo. Aquí estoy con mis fotos y mis vídeos queriendo demostrar lo maravilloso que es dejarse llevar por los sentimientos y el amor.

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¿Cuándo, cómo y por qué te interesaste por la fotografía? Primero descubrí el cine, gracias al festival que se hace en mi ciudad, Mar del Plata. Antes fui seducida por la música muchos años, luego me enamoré de la luz y los momentos, el ahora que me sucedía. Llegó una amiga que me habló de poder captar esos momentos y compré mi primera cámara Nikon. Desde entonces no la puedo dejar, tampoco pude dejar de capturar ese ahora que nos sucede. ¿Un fotógrafo que nos quieras recomendar? Puedo nombrar dos: Lukasz Wierzbowski (Polonia) y Angeles Peña (Argentina).

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¿Unas palabras sueltas? Mi tía vive en una casa del mar, entre Santa Clara y Mar Chiquita. Ella observa aves, pájaros. Cuando era más pequeña, cada vez que la iba a visitar, mientras ella los miraba, yo me ponía a escucharlos y trataba de imitar con mi voz el sonido que hacían. Mi tía me miraba y se ponía contenta. También, cuando fui más grande, ella empezó a sacarles fotos. Yo nunca me atreví, son muy veloces y se me escapan rápido. Creo que imitarlas cuando era más chica era como sacarle fotos, pero de otra manera.

¿Querés saber y ver más de Mariana? http://www.flickr.com/photos/empalagarmedemar http://cargocollective.com/empalagarmedemar http://www.vimeo.com/empalagarmedemar

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CINE

Del coraz贸n al medio 26


CINE

Entrevista a Juan Alecsovich y Romina Haurié de Ojo en foco productora Se trata de una productora que es matrimonio o un matrimonio que lleva adelante su propia productora o una productora llevando adelante este matrimonio que hizo, de la mixtura y complementación de su capacidad creativa, una forma de vida y de amarse. Romina estudió cine en Barcelona, a fuerza de laburar de otras cosas para bancarse ella misma las dos carreras: Dirección de fotografía y Montaje Cinematográfico. Juan trabajó de todas las cosas posibles para bancarse a sí mismo, relegando siempre la posibilidad de transformar en arte su locura creativa y vivir de ello, hasta Romina lo animó. Juntos, como los dos hemisferios cerebrales, completan lo racional y lo emotivo. En el medio, llevando el equilibrio, hay un corazón que los une y los guía. Romina es el hemisferio izquierdo. La que sabe si se puede o no se puede, la que ordena los chiches con las bolitas, la que aclara la versión final de la obra soplándole las nubes visionarias para sacar lo que sobra. Es el toque maravilloso y sutil de la condición femenina, en que los detalles alcanzan medidas inconmensurables con el poder de las pequeñas cosas. Juan es el hemisferio derecho. No piensa. Sueña y siente. Buscó desde siempre encontrar las teclas que encierran las palabras, o enfocar las imágenes que muestren lo de adentro. Una Olivetti Lettera 42 sin la tecla “e” y una cámara Zenith TTL 42 a la que nunca le anduvo el fotómetro fueron su única escuela en las calles del arte, y muchos años de la vida sin terminar de convencerse de que todo eso servía para algo, más allá de intentar expresarse en los tiempos libres, mientras trabajaban de todas las cosas posibles, menos de ésta. Juntamos los dos ingredientes, harina y agua: sale pan. Potasio y carbón, sale pólvora. El hambre con las ganas de comer, y sale un festín. Juntos, Romina y Juan son los ingredientes de algo. Pero el pan sin fuego no se cocina. La pólvora, sin chispa, no estalla. Y el festín, sin un buen motivo de festejo, es un sinsentido. La voluntad creadora de esta pareja necesita fuego, chispa y un buen motivo que los guíe. La primera oportunidad que tuvieron de darle sentido a la fórmula fue para rodar un documental en los andes riojanos, en una escuela rural a 2600 metros de altura. Veinte pibes, hijos de mineros y pastores; dos maestros; una camioneta antigua cargada hasta el moño con útiles, ropa y herramientas; dos locos enamorados y una cámara hogareña. El documental Mina Delina fue la primera cinta del dúo. La segunda oportunidad que tuvieron de volcarse a un nuevo proyecto y dejarse guiar por el amor y el compromiso social que su conciencia les impone, fue gracias a una amiga, llamada Margarita,

que acudió a ellos para hacer un homenaje a la memoria de sus viejos. Ausentes desde hacía casi treinta años, Maria Elena y Armando, los viejos de Margarita, estaban aguardando escondidos en recuerdos ajenos, esperando a que los descubrieran. Y lo que empezó por amor a esa amiga, fue ganándoles el alma por amor a dos personas ausentes, los padres de Margarita, a los que la investigación para la película iba reconstruyendo, rejuntando, redibujando el trazo. Dos personas maravillosas, de quienes daban ganas de contar muchas cosas. La película El nombre de las flores, una producción totalmente independiente, en cueros y de a pie, fue posible gracias al tremendo sol y norte que proponía su motivo: el homenaje a la memoria. Detrás de ese grial se encolumnaron muchísimas personas que hicieron posible rodar la película. Yo me puse codo a codo con Romina para armar la producción. Con la propia Margarita en el rol protagónico acompañada de actorazos como Fernando Santiago, Pablo Morelli, Carucha

Rodríguez, Hugo Ledesma, Adriana Milone. Inclusive, un padre de los actores les dejó en el rodaje su última actuación, como ofrenda final: Néstor Castelnuovo, quien quedó atrapado, gracias al cine, en la imágen de la película para siempre. A esto debe sumarse el ambiente maravilloso que crearon los violines canyengues y bandoneones candomberos que Miguel Larobina desató desde su atanor de alquimista musical. Pongan en el mismo carrito a más de 70 extras de los buenos: los de onda. Sumen además colectivos, trenes, estaciones de ciudades, pueblos y puebletes, coincidencias azarosas y completan así la factura de El nombre de las flores, que fue estrenada el 18 y 19 de noviembre de 2008, en el Teatro Municipal, agotando entradas en las dos fechas. Al año siguiente, para no detener la máquina pero hacia una fórmula más intimista, y por segundo más minimalista, se animaron a buscar la llave lejos del farol, donde no se vé. En el mundo de la ceguera, más precisamente. Y encontraron

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la llave. Ahí, adonde nadie se había animado a buscarla. Con esa llave abrieron una puerta y detrás de esa puerta había luz: luz detrás de la ceguera. Por medio de cámaras digitales hogareñas, de las más fáciles y de las más baratas, diseñadas amigablemente y usadas con la intuición, Juan logró enseñar a 15 personas ciegas y disminuidas visuales a expresarse por medio de la fotografía. Romina, con su filmadora en mano, se transformó en un duende silencioso que captaba documentalmente todo el transcurso del aprendizaje. Lo que se veía y lo que se sentía. El documental Creer para ver se presentó en el Teatro Municipal a fines de 2009, en un combo poco usual para ese escenario. En los pasillos la muestra fotográfica realizada por los asistentes al taller y sobre el escenario la banda Nakus tocando en vivo la misma música que se usó en la edición del documental y, por último, la proyección de Creer para ver. La obra tuvo la particularidad de ser audio-descripta, apto para personas con discapacidad visual. La maravillosa voz de Juan Carlos Beltrán le brindó a quien no veía la pantalla cada escena. En estos días, están trabajando en la pre producción de su próximo largometraje de ficción, que se llamará La vida sobre ruedas. Se trata de un proyecto dedicado a la relación entre discapacidad, deporte y danza. Es el retrato de un momento en la existencia de un deportista en silla, que se gana la vida en una esquina vendiendo biromes y señaladores a los automovilistas que se detienen en el semáforo. Del guión participan DUBA, el Ballet del Sur, el Teatro Municipal y las calles de nuestra ciudad, lo que refuerza la pertenencia social del proyecto. El largometraje es una historia minimalista, a rodarse en un 60 % en una esquina de Bahía Blanca. Involucra a actores, músicos y deportistas locales. Temas como la “discapacidad económica” de la gente con discapacidad, la inclusión social en ámbitos del deporte y la danza, la niñez en riesgo de calle, entre otras subtramas, dotan al proyecto de un amplio impacto social, de acuerdo con el compromiso de estos dos creativos que hacen del cine su modo de expresarse. Así las cosas, parece que Ojoenfocofilms tiene cinta para rato. Mientras no trabajan en proyectos propios, Juan y Romina han desarrollado algunos proyectos ajenos como videoclips musicales, un videoarte sobre discapacidad y danza para el grupo Pulsiones, así como otros laburitos audiovisuales “demientrastanto” al tiempo que preparan el nuevo guisado que será, ojalá, un festín para todos.


Artes Plasticas

EL AR DESA PENS

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Entrevista a Josefina Zuain

RTE COMO AFÍO PARA EL SAMIENTO

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Josefina es artista plástica y nació el día de los enamorados de 1985, en Bahía Blanca. “Empecé estudiando artes visuales de forma específica, en un taller de arte contemporáneo en Espacio Vox, dictado por Gustavo López en 2002. Luego obtuve una beca de la Fundación Antorchas para realizar una clínica de obra con Tulio de Sagastizabal, Pablo Siquier, Santiago García Navarro y Rodrigo Alonso. Cursé la formación básica de la escuela de Artes Visuales de Bahía Blanca y, gracias a esa experiencia, decidí que quería estudiar artes de forma teórica y no práctica. En ese momento también comencé a formarme como bailarina. Me fui a Buenos Aires, donde estoy terminando la Licenciatura en Artes en la UBA, y continué con mi formación corporal, orientada principalmente a la improvisación. Realicé millones de seminarios y cursos cortos, fui becada

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para el Plan Interactivos en el 2008 y en el 2010, donde tuve la posibilidad de acceder al conocimiento, entendimiento y proyección de las artes vinculadas a las nuevas tecnologías. Participé de la Beca Ecunhi, Fondo Nacional de las Artes 2010, y asistí a dos residencias internacionales, este año, organizadas ambas por Curatoría Forense: En el Día de la Virgen (febrero: Rosario) e InsideOut (Julio: Brasil)”. ¿Qué busca Josefina con su obra? ¿Hacia dónde se dirige con sus colores? “La búsqueda del arte es la búsqueda misma, es la creación en sí misma y la posibilidad de establecer sucesivos estadíos reflexivos o estados de conciencia que se plasman en cadenas creativas.

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Pienso al arte como un ejercicio intelectual, como un desafío para el pensamiento, y por eso establezco la obra más allá del medio del que me valgo para realizarla. Una improvisación de un minuto tiene para mí la misma entidad que un texto construído durante meses de trabajo y lecturas”, resuelve. La pintura, para ella, es un eje vital: “Jamás dejaría de pintar, aún si no lo hiciera durante años, la pintura sería una línea de pensamiento que me seguiría guíando. Miro pintura, estudio historia de la pintura, leo sobre pintura, voy a ver pinturas, muchos de mis amigos pintan, disfruto de la pintura y me gusta pintar. Matisse decía que su objetivo era lograr encontrar su propio esquema creativo para poder, a partir de ese reconocimiento, improvisar libremente. Me gusta la idea de improvisar con lo propio, como si lo propio fuera algo dado, pero, en realidad -y ese es el punto poético de la postura de Matisse- los esquemas propios se modifican en cada aventura, en cada improvisación que uno construye, en cada pieza artística lanzada al mundo y es en ese procedimiento que es posible el reconocimiento”. En cuanto a sus procesos creativos, refiere que su manera de trabajar es muy caótica: “Siempre digo que soy como una fábrica: si me pongo a pintar, sale una serie entera. Trabajo la pintura por fragmentos, tengo que esperar a que los acrílicos se sequen bien para que no se salten detalles. Encinto cuando quiero una linea bien dura, uso el pincel cuando puede ser blanda. Mezclo colores como un juego, voy poniendo, opacando, aclarando, matizando. Cubro superficies de variadísimos tamaños y en un momento llego al final. Mientras tanto hablo por teléfono, estudio, leo, escucho música, tomo un vino o disfruto de la compañía de alguien que quiero”. Zuain organizó, para sus primeras 10 obras, una donación masiva. La ingeniosa idea, quizás, venga de su temor al atiborramiento de cosas, a cierta pulsión de desprendimiento que la acecha: “Trato de entregar las obras a las manos de los otros, con diferentes excusas, para sentirme así un poco más liviana y también ramificada con el mundo”.

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Entrevista

Gentileza Alejandra López

Nacido en Bahía Blanca, es uno de los escritores argentinos más leídos en todo el mundo. Llegamos hasta el barrio de Colegiales, en Buenos Aires, para entrevistarlo.

Guillermo nació en 1962, en Bahía Blanca. Se doctoró en Ciencias Matemáticas en Buenos Aires y publicó su primer libro de cuentos en 1989 –Infierno grande-, que actualmente se lee en escuelas y colegios. Después vinieron las novelas y los ensayos; Acerca de Roderer tuvo un gran reconocimiento de la crítica y allí comenzó una serie de traducciones y publicaciones que lo ubican hoy como uno de los escritores argentinos más leídos en el mundo. Su novela Crímenes imperceptibles fue llevada al cine por Alex de la Iglesia y traducida a 35 idiomas. Los orígenes La literatura, para él, empezó de la mano de su papá, quien también era escritor: “Nos leía un cuento que salía en un suplemento del domingo, y mis hermanos y yo después teníamos que escribir una historia a partir de eso. Él nos calificaba en varios ítems: originalidad, resolución, redacción, ortografía y prolijidad. Los tres primeros me parecen muy interesantes como los atributos que vertebran una obra. En esos elementos se juega bastante de lo que para mí hace a una obra narrativa”. “Mi papá escribía todos los días. Tenía una forma de hacerlo que era una suerte de fuga hacia delante, a la manera de César Aira. Incluso ensayaba distintas variantes y experimentos. Escribía, en su mayoría, cuentos. Cuando yo publiqué mi primera novela, decidió escribir novela él también, y terminó cinco”, agrega. “Escribo todas las mañanas, ahora. Conseguí hacerlo después de muchos años de tener una doble vida, una suerte de esquizofrenia con la facultad, la matemática, con las ocupaciones relacionadas con dar clases y con el tiempo de abstracción. La matemática es una actividad que a veces no te deja dormir; la cabeza entra en ciclos de los que cuesta a veces bajarse. Notaba que de a poco me iba absorbiendo los espacios creativos. A la vez, la lista en espera de libros que tenía por delante iba creciendo, pero no lograba sentarme con la tranquilidad suficiente. Escribí varios libros durante mi carrera como matemático, pero llegó un momento en el que tuve que optar. Finalmente pude dedicarme a la literatura”, cuenta, frente a su vasta biblioteca en la que se mezclan los colores de los tomos como un cuadro de Pollock. Pero, para él, el vínculo entre la matemática y sus libros no es fácil de reconocer, “salvo en Crímenes Imperceptibles, donde hay personajes

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o ámbitos que conocí gracias a mi profesión, pero no diría que es mucho más profundo que eso. Hemingway escribe sobre pesca, pero a nadie se le ocurre decir que escribe como un pescador. Lo utiliza para decir alguna otra cosa, pero no creo que haya una correspondencia profunda de mis libros con la matemática”. Su última novela “Siempre me pensé mas bien como un cuentista. De las cinco novelas que escribí, cuatro, inclusive la última, han surgido como ideas de cuento que encontraron su extensión natural como nouvelles. La nouvelle tiene para mí lo mejor de los dos mundos: algo de la concisión y esa apariencia de necesidad de los cuentos, y la posibilidad de desarrollar personajes de la novela. Me interesa mucho ese género. Henry James para mí es un gran modelo. En varios de mis libros hay guiños hacia él”. Sobre su última novela, Yo también tuve una novia bisexual, relata: “Yo me sentía muy cómodo cuando lo pensaba como un cuento. El título ya era ese. Cuando me decidí a escribirlo como novela nunca pensé en cambiar el título. Sí me preocupaba si tendría materia narrativa suficiente. Me daba cuenta de que la extensión iba creciendo, pero no terminaba de encontrar una de las dimensiones que siempre aparece en mis novelas, lo que yo llamo la dimensión teórica. Por ejemplo, en La mujer del maestro, están todas las versiones posibles del mito de Prometeo. En cada una de mis novelas hay una discusión de tipo teórico, cercano a lo filosófico. Y esa era la dimensión que no terminaba de encontrar naturalmente con esta. Estaba muy preocupado también en desarrollar la relación sexual, algo que pocas veces se ha hecho en la literatura argentina. Que el peso de lo narrativo esté en los sucesivos encuentros sexuales. Finalmente apareció de una manera muy breve, en un diario íntimo que hay intercalado en la novela y en las reflexiones que se hacen antes de la escritura del diario, sobre las estrategias del recuerdo y una especie de imposibilidad de volver al pasado porque uno no alcanza a entender del todo cómo eran las cosas allí. El narrador quiere recordar a la chica en toda su corporeidad, esa es la excusa del diario. Cuando apareció eso terminó de armarse esa otra dimensión. Aparece, también, otra teoría: se supone que el profesor ha hecho un doctorado en crítica literaria y trabaja sobre la idea de crítica de valores”.


El erotismo supe que había cierto interés por traducirla, y cuando volví a la Argentina mi Lo erótico, en Martínez, resulta una aparición recurrente, si bien no siempre editor me dijo que el libro había circulado. Acerca de Roderer es un libro que advertida: “Noté que había cierta extrañeza de que yo hubiera tocado temas me dio muchas satisfacciones. Es un texto un poco más secreto, pero es el eróticos con mi última novela. Me identifican con la novela policial, pero ya libro en el que encuentro el germen de muchos de los que después iba a en Infierno Grande tenía tres o cuatro relatos que tienen mucho que ver con escribir. El Premio Planeta me permitió romper el cerco y llegar a un público lo erótico. Estoy preparando un libro nuevo de cuentos que tiene que ver en que yo no sospechaba que pudiera ser para mí”. casi su mitad con lo sexual, no ya con lo erótico. En Yo también… quería “Crímenes imperceptibles tuvo algo de azaroso. Cuando el libro se publicó evitar dos clichés: uno, el que corresponde al siglo XIX, que se filtra aún en España aparecieron varias ofertas para convertirlo en película. La película actualmente. Es lo que llamo la ‘sublimación lírico filosófica’. Una distancia me gustó, en líneas generales, fue fiel a la trama. Vi una lectura propia de la venida de la metáfora, del refinamiento, de la excesiva literatura alrededor de novela. Valoro mucho lo que hicieron. Creo que los seguidores de Alex de la las situaciones. En el intento de no caer en un tratamiento vulgar se establece Iglesia no quedaron muy contentos, sin embargo”. una distancia que uno percibe como si algo quedara afuera. Cierto pudor, o una retórica de la época, una incomodidad del desarrollo del momento, La intelectualidad y la política de la situación en sí. Esa clase de rodeos poéticos. La otra cuestión es “Vengo de la izquierda, y a mí me cuesta decir cómo deberían ser las la variante del siglo XX, la del realismo sucio. La del cinismo asociado al cosas porque parte del pensamiento de izquierda marxista tiene que ver sexo, la sordidez, la violencia, el reviente. Esa manera mecánica de tomar con transformar la realidad, no sólo interpretarla. No me gusta mucho el el sexo. Henry Miller participa, por ejemplo, un poco de los dos mundos. mundo declarativo de la política, la idea del intelectual que sólo participa en Traté de que cada una de las escenas tuviera su propio lenguaje, su propio solicitadas. Mi militancia tuvo que ver con tratar de transformar la realidad sentido narrativo y simbólico, pero a la vez cierto elemento de crudeza que en contacto directo, ya sea en el centro de estudiantes, en la cooperativa me parecía necesario. En esto uno va siempre al borde del precipicio. La que creamos durante la dictadura. Actividades que hice también luego como reacción de cada persona ante lo sexual es muy personal. No existe algo así docente. Me parece que hay que evitar la autocomplacencia. Respecto a gobiernos democráticos anteriores, este ha sido muy superior en muchas como la medida justa en esto. Quería llegar a fondo en varias cuestiones”. Sin embargo, el autor no considera que su novela haya sido una de riesgo: cuestiones y eso es lo que valoro y por eso siento que acompaño, en líneas generales, las medidas principales. “Desconfío un poco de esa categoría. Se ha Medidas que, por otra parte, son elevado su peso, de algún modo. ¿Qué es históricos de la izquierda. A la exactamente lo que se arriesga cuando se “Leer, en el momento de escribir, es como reclamos vez me parece que hay algunos signos habla de riesgo? A mi editora, sí, le pareció una preocupantes, cosas en las que no van lo novela arriesgada. A mí me pareció que tenía tomar la dimensión de lo que ya se hizo” suficientemente a fondo. Este gobierno una continuidad con mis libros anteriores. En ha tenido impulsos interesantes hacia otras novelas mías aparecía lo sexual como un elemento, y aquí es lo que tiene peso dominante. Me daría cierto pudor decir delante que muchas veces quedaron en el camino. Hay luces de alarma que de mí mismo ‘Miren cómo arriesgo’ que es un poco el discurso de los que para mí se encienden: una de las cuestiones mas valorables del gobierno de Néstor Kirchner fue la forma en la que se manejaron las protestas sociales, toman ese valor”. donde no hubieron muertes. En los últimos meses sí hubieron muertes en las protestas. Luego están las cuestiones de vivienda y educación. Para Escribir Martínez no se queda quieto, y sigue trabajando en su obra: “La novela a mí la educación significa tener a los chicos en la escuela. Una educación la que me voy a dedicar ahora es una que dejé de lado muchas veces para pública, gratuita y obligatoria. Del tercer aspecto nunca nadie habla. La escribir otros libros, y se originó en 1990. Llevo ya veinte años con ella. Hago obligatoriedad tiene que ver con que el Estado garantice el derecho de una suerte de preparación, no de fichas, digamos, sino algo así como ciertos los chicos, que no abandonen la escuela, que haya un seguimiento y una mundos de los que uno quiere tener algunas coordenadas. Como si uno se protección del Estado a los chicos. Esa es la parte revolucionaria que le rodeara de un mundo de libros afines, que es lo que trato de hacer cuando faltaría a este proyecto: garantizar que haya una nueva generación que ya escribo. Eso, a la vez de darte una atmósfera y hacer que uno no se sienta no tenga los estigmas de las generaciones anteriores. Hay un círculo vicioso, absolutamente solo, te da las señales de lo que ya está hecho. Para mí hay y la manera de romper eso es que el Estado se haga cargo. En la escuela algo de esa dialéctica entre la tradición y la originalidad que hay que tener en podes cubrir otras cuestiones, además, como la salud y la alimentación. Me cuenta. Leer, en el momento de escribir, es como tomar la dimensión de lo parece escandaloso que hayan chicos en la calle, esos chicos deberían estar que ya se hizo. Lo que ya definitivamente está dicho y lo que queda por decir en la escuela”. hacia delante. Es buscar un piso desde donde continuar. La originalidad así, no entendida como lo nuevo, sino como lo nuevo que tiene que ponerse a prueba con lo que ya está hecho. No todo lo nuevo es bueno, como parece creerse. Esa es la diferencia entre novedad y originalidad. Hay cosas nuevas que a uno le parecen avatares triviales de cosas que ya se han hecho hace mucho: por ejemplo, la novela por e-mail, es la vieja novela epistolar, a lo sumo. Ahí no hay novedad. Los temas pueden ser cuatro -amor, locura, muerte y homosexualidad-, sí, pero cada época redefine los términos y contenidos de esos temas. Por ejemplo, el amor no fue siempre igual a lo largo de la historia. Antes, el matrimonio era la única salvación de la mujer, y eso se ha invertido hoy. La homosexualidad no es igual en la Inglaterra de Oscar Wilde que en la San Francisco de hoy, donde ser gay tiene sus privilegios. No es lo mismo la locura antes y después de Foucault. No es simplemente que no sea lo mismo, sino que es absolutamente diferente. Hay muchas posibilidades de innovación abiertas; a veces parece que es solamente una innovación desde el lenguaje. Yo creo que puede venir de lo temático, y de la mirada sobre temas viejos, la vuelta hacia atrás para volver hacia delante. Ese movimiento de rescate de ideas que han quedado atrás, en ciernes o abandonadas. No es sólo una cuestión de los juegos del lenguaje”. Ser “Escritor” Quien ahora es un referente internacional de la literatura contemporánea argentina, supo ser, en algún momento de su carrera, un poco outsider: “Cuando salió mi primer libro había cierto lobby de los autores jóvenes, en el que yo no estaba incluido. No pertenecía al grupo donde se definía quién era el grupo de los escritores jóvenes. Había un lobby de la juventud”. ¿Cómo se volvió, entonces, un autor de tamaño reconocimiento? Él mismo lo relata así: “Mi primer libro de cuentos llamó la atención de algunos escritores, inclusive de algunos a quienes yo admiraba. Cuando terminé mi primera novela la llevé a editorial Planeta donde la leyó la editora y le encantó. Se publicó en 1993, y yo me fui a Inglaterra, así que no supe mucho más. Sí

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Arte en movimiento

Proyecto 1000x10 Una propuesta creativa que busca promover el sembrado de alimentos y una toma de conciencia medioambiental

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Cristóbal Rodríguez y Agostina Uribarri tuvieron una idea, y quisieron compartirla. Él (nacido en Bahía Blanca) es productor agropecuario y ella artista visual. Mil por diez es un colectivo que parte de una propuesta interdisciplinaria buscando acercar al ámbito urbano una conciencia real de la procedencia de los alimentos y facilitando el acercamiento de la gente al estado primario de los mismos. Su primera aparición se produjo con el lanzamiento de tarjetas postales de  distribución  gratuita que, al dorso, contenían  semillas junto a un instructivo para su cultivo y propiedades nutricionales del mismo. En el frente llevaban ilustraciones de vegetales, creadas por artistas emergentes. “Consideramos primordial la relación conceptual del proyecto con el contexto y el momento, que busca contrarrestar el distanciamiento entre las personas y los recursos naturales, fomentando la soberanía alimentaria y la producción agro-ecológica”, explican. El proyecto recibió una beca de producción del IUNA (Instituto Universitario Nacional del Arte), con la que se imprimieron las primeras dos mil postales. En abril de 2011 se presentó el proyecto en el CCEBA (Centro Cultural de España en Buenos Aires) junto con un segundo lanzamiento de cinco mil postales con almacigo incorporado (donde se puede germinar la semilla en la misma postal). En el marco de esta presentación también se inauguró una huerta con sistema de growbags, junto a una mesa de debate con participantes especialistas en el sector hortícola y artístico. El día 26 de Junio en el CCEBA, sede San Telmo, se realizó un mural como intervención artística en la instalación de una huerta junto a actividades hortícolas.

Mil por diez también participa en diferentes actividades junto a la Fundación Huerta Niño. Actualmente el proyecto participa en el Stand de Pro–Huerta en Tecnópolis. Las huertas realizadas por el proyecto consisten en reciclar el polietileno de las silo-bolsas. Estas son un implemento agrícola utilizado para el acopio de granos y forrajes. Miles de bolsas son utilizadas año tras año por campañas agrícolas, sin ser consideradas un potencial contaminante. Actualmente la mayoría de los productores, al no saber qué hacer con este material, lo entierran o queman, generando un grave impacto sobre el medio ambiente, no existiendo un modo organizado de evitar que este desecho siga acumulándose. “Por este motivo decidimos reutilizar las silo-bolsas como contenedores de sustrato para el cultivo”, cuentan. Si bien el armado de growbags requiere herramientas específicas y una técnica correcta, poseen beneficios como la retención de humedad y temperatura, generando un ambiente adecuado y un mantenimiento simple ya que el riego es menos frecuente que en una huerta convencional. Además, no se genera competencia entre los cultivos y evita la aparición de malezas sin la necesidad de utilizar agroquímicos. “Este sistema puede ser realizarlo en un espacio reducido como balcones, terrazas y patios soleados, brindando vegetación en áreas urbanas, en la casa de cualquier persona”, aclaran y concluyen: “Mil por diez tiene la intención de multiplicar, sin imponer una idea, simplemente difundiendo información e invitando al público a sembrar y conocer su propio alimento”. ¿Querés saber más? www.proyecto1000x10.com.ar

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MUESTRAS Muestras

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Florencia Belenguer / Pablo Petracci

Secretos del cangrejal

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En la Alianza Francesa se presentó la muestra Secretos de cangrejal, en la que Pablo Petracci y Florencia Belenguer retrataron diferentes imágenes del estuario de Bahía Blanca. La contundencia de las formas y los colores seleccionados resultó, además de aleccionadora, sorprendente. Muchos de los visitantes se asomaron, incrédulos, a las imágenes de los delfines que habitan la zona en la que, ahora, quieren instalar un dragado.

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El área fotografiada está constituida de humedales, marismas, cangrejales, planicies de marea y monte. Miles de aves playeras migratorias, cangrejos, y otra fauna, como la gaviota cangrejera habitan el escenario que Pablo y Florencia retrataron. El dragado modificará, de concretarse, toda la geografía de la zona además de constituir un gravísimo peligro para la población de Cerri, ya que la primera planta a instalarse (una regasificadora de YPF) está proyectada para ubicarse a 2400 metros del centro; esto es, sólo 24 cuadras. En clave de denuncia y con esperanza informativa, los fotógrafos no relegaron la belleza. La serie de fotos resulta una acción artístico-política.

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Música

Fuera de la música, todo, incluso la soledad y el éxtasis, es mentira. Ella es justamente ambos, pero mejorados” Émile Cioran

IGNACIO SVACHKA

RAMIRO PEREYRA

Formación musical

Formación musical

Estudié en el conservatorio de música de Bahía Blanca y me recibí en 2008 como Instrumentista Superior -Percusión Sinfónica. Mi profesor fue Hugo Calvo. Paralelamente siempre estuve viajando a Buenos Aires y Córdoba paraa perfeccionarme con grandes maestros, como Aníbal Borzone, Marcos Cabezaz, Oscar Albrieu Roca (en percusión sinfónica e instrumentos de placas como marimba, vibráfono, xilofón, glockenspiel) y batería con Daniel Pipi Piazzolla.

Estudié batería en Bahía, entre los doce y los dieciocho, con profesores particulares, pero siempre fue un plan de estudio liviano. Yo era chico, tenía mis amigos, mi banda, mi noviecita y me importaban más otras cosas en ese entonces.  Siempre toqué en bandas, desde chiquito. Eso me dió algo muy importante para mi formación futura; el hecho de compartir la experiencia de componer, arreglar y escribir con otras personas, en conjunto. Después hice un Seminario de Sonido y Grabación, y eso fundamental para decidirme a ir a estudiar a Capital Federal en la Universidad de Quilmes. Una vez en Capital, retomé el estudio del instrumento, pero desde otra perspectiva, mucho más comprometida y consciente. Es algo que disfruto mucho, lo tomo como un desafío para conmigo mismo. Me sirve para conocerme como instrumentista y superar mis propios límites.

Referentes, influencias Todos los grandes profesores que tuve. En cuanto a referentes percusionistas o bateristas voy a nombrar a cuatro (entre miles que hay) que realmente me impactaron mucho: Vinnie Colaiuta, Matt Chamberlain, Ed Mann, Gary Burton (bateristas los dos primeros y percusionistas los restantes). Como influencias musicales, tengo muchas, ya que me gusta toda la música en general, siempre que esté realizada con respeto, fundamento y sentimiento.

Proyectos Estoy laburando en una comedia musical en la calle Corrientes (Buenos Aires) en el Teatro Metropolitan, junto a Nacha Guevara interpretando a Tita Merello, una obra muy buena. Con Nacha había trabajado también en el 2008 y 2009 cuando hizo la comedia musical Eva (por Eva Perón) en el Teatro Lola Membrives. El año pasado estuve en Sweeney Todd, otra comedia musical, de Stephen Sondheim, en el Teatro Maipo, junto a Julio Chávez y Karina K como protagonistas. Estas tres tuvieron el arreglo y la dirección musical de Alberto Favero. Actualmente también estoy en la Orquesta Sinfónica de Rosario, desde el 2007, como percusionista de fila, dando clases en el Conservatorio de música Manue de Falla de Buenos Aires, y en un proyecto de Orquesta Escuela (de inclusion social) que depende del Gobierno de la Ciudad.

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Referentes, influencias En cuanto a música, estilos e instrumentistas, me gusta escuchar a aquellos que realmente disfrutan lo que están haciendo, que son libres mientras lo hacen. Y eso se logra despues de haberse esforzado mucho tiempo. En cuanto a bandas y solistas, son muchas las influencias. Creo que recién ahora estoy descubriendo a artistas que creí conocer antes... The Beatles, Atahualpa, Raul Barbosa, Jimmy Hendrix, Bob Marley, Herbie Hancock, son músicos que redescubrí hace apenas unos años, y lo sigo haciendo. Y la lista sigue...Hoy escucho la música pop de otra manera, desde otro lugar, sin tantos prejuicios. De todo se puede aprender algo. Lo mismo me pasa con el jazz, un género en el cual no me empapé demasiado pero que me gusta escuchar. Me influye tanto una canción como un libro, Bob Marley como Beethoven, una película o una linda charla.

Proyectos Ando estudiando instrumento. Viajando por el país con la banda Bigger. Produciendo lo que va a ser el próximo disco. Componiendo con mis compañeros de banda. Y escribiendo. Esto último es un universo nuevo para mí. Hace varios años que escribo letras de canciones. Pero hoy en día creo que está mutando el modo de verme a mí como escritor de letras, poeta o como se le quiera llamar. Para escribir hay que leer. Para decir hay que escuchar.


descargas

LUJÁN GANUZA Formación musical

Si querés escuchar algo de esta banda, en la que además de Ramiro Pereyra (batería y coros) tocan Nahuel Tavosnanska (bajo y coros) y Luciano Villacé (guitarra y voz), podés hacerlo descargando gratuitamente sus canciones. El trio de rock que nació en 2006 tiene un grupo en Facebook (/bigger) donde están disponibles los links de acceso, y también un Myspace (/biggertj). Su primer material es de 2008, y se llama Volare. Luego vino Despertares, en 2009, y finalmente Juntos, en 2010. Ahora se encuentran trabajando en su próximo disco. La banda se aferra al género rock sin clausura a otras puertas; el afianzamiento del trío puede leerse en estos trabajos, donde la música llega con una potencia imperiosa. Los temas están compuestos por los integrantes de la banda, quienes ya visitaron Bahía Blanca en varias oportunidades, y prometen volver.

A los cinco años comencé a estudiar teclado en Panelli, pero duré poquito (un año tal vez) ya que era muy haragana para estudiar. A los ocho entré al Conservatorio de Música a estudiar piano y guitarra clásica. Dos años después abandoné piano, pero guitarra seguí estudiando hasta los dieciséis. Por otra parte, estudié canto un par de años con la profesora Claudia Acosta. El bajo lo agarré por casualidad, es un instrumento que siempre me llamó la atención, y cuando pude me compré uno y empecé a tocar. Nunca estudié bajo, debería hacerlo, porque en mi caso esto de ser autodidacta impone muchos límites.

Referentes, influencias Gracias a mis viejos, que son amantes de la música, toda mi vida escuché todo tipo de estilos. En mi casa sonaba desde música clásica y jazz, hasta los Redonditos de ricota. Creo que me influenció mucho el flaco Spinetta en todas sus formaciones: Pescado Rabioso, Almendra, Spinetta Jade, aunque creo que lo que más me rompió la cabeza fué Spinetta y los Socios del Desierto, ese trío explosivo que no dejé nunca de escuchar. Por otra parte, siempre escuché rock nacional; Fito Páez, Charly García y, por supuesto, Man Ray y Fabiana Cantilo (Hilda y Fabi eran mis ídolas totales a los doce). Respecto a influencias internacionales siempre se trata de música muy variada, como The Beatles, Red Hot Chili Peppers, Yusa (cuba), Victor Wotten, entre otros. También hay bandas nacionales más nuevas que me influencian mucho, como Bigger y Eruca Sativa.

Proyectos Actualmente canto y toco el bajo en “3Cínicos” (www.3cinicos.com) con Juan Meder (batería) y Cristian Bergamaschi (guitarra). 3Cínicos es (o intenta ser) un power trio. La banda tiene ya dos años y esperamos dure mucho más. Es difícil describir el estilo de música que tocamos en 3Cínicos, porque no está del todo definido. Por un lado tenemos temas bastante power, con ciertos vestigios del metal por ahí dando vueltas, y por otro surgen melodías más poperas. Le estamos metiendo mucha garra a la banda, mucho trabajo en equipo, así que esperamos poder seguir tocando con tantas ganas como lo venimos haciendo. 

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POESÍA Bahía Blanca, 1965. Estudió  Letras en la Universidad Nacional del Sur. Integró el grupo de Poetas Mateístas (1985-1993) y editó la revista mural Cuernopanza.  Fue editor y redactor de la revista objeto VOX  y de VOXvirtual. Colabora con la revista de artes y letras Otra Parte. Es columnista del sitio www.bazaramericano.com Publicó Berreta (Libros de Tierra Firme, Buenos Aires, 1998), Diesel 6002 (Vox, Bahía Blanca, 2002), Laspada (El Calamar, Bahía Blanca, 2004) y Es lo que hay, obra reunida (17grises, Bahía Blanca, 2010). Coordina la plataforma de acción cultural Estación Rosario e integra el Gabinete de Política y Planificación Cultural del Instituto Cultural de Bahía Blanca.

Administra www.accionliteraria.blogspot.com

MarceloDíaz Díptico para ser leído con máscara de luchador mexicano

I - La Era del Karaoke Los cactus han brotado en el verano, uniformes e instantáneos. Se los ve desde el bar Oro Preto (sic), en el declive de una tarde bochornosa. Se oye hablar de palmeras, de playas donde el agua es de un celeste cristalino, de cardúmenes que se abren como estallidos multicolores, se oye el hielo derretirse en vasos de cuello largo, y motores que regulan en el semáforo de la avenida, y los primeros acordes del tema musical de Titanic. Están en un extremo de la peatonal Drago, frente al bar Oro Preto, están entre los cactus, bajo el cartel azul y verde que dice MOVISTAR, delante de un mundo iluminado por celulares y sonrisas ploteadas en el vidrio. ¡DUPLICATE! ¡RECARGAME! ¡SOMOS MÁS! Pero ellos no son parte de la campaña de MOVISTAR, tampoco lo son los cactus, aunque una mujer le dice a otra: mirá qué lindos los cactus que puso MOVISTAR. Pero los cactus, verdes, instantáneos, uniformes y estampados sobre una gruesa lona vinílica, no forman parte de la campaña publicitaria de MOVISTAR, están ahí para simbolizar el desierto aún presente en la ciudad, están ahí para recordarnos que el desierto sigue ahí, bajo el cemento. Aunque es cierto que son lindos y que los artistas se inclinaron por la misma tonalidad de verde que los creativos de la transnacional. Ahora, desde una mesa en la vereda del bar Oro Preto, asistimos al hundimiento del Titanic, que este grupo (dos sikus, dos parlantes, una quena, un amplificador TONOMAC, una flauta de pan) interpreta con entusiasmo andino entre cactus de lona vinílica, ante un cardumen multicolor de celulares que se recargan y se duplican en la pecera telefónica. El Titanic, en la versión electro-­‐kolla, más que hundirse, se disuelve en trinos de quena y siku, y he aquí a los músicos, sobrevivientes tenaces del naufragio de un continente, en los estertores de la era del karaoke, con sus ropajes que juzgamos típicos, aunque no sepamos típicos de qué, de pie y agradeciendo la llovizna de aplausos que no bien toca el desierto se evapora.

II - Señas de identidad Para el taxista que mira en diagonal el conjunto desde su parada en Avenida Colón son bolivianos, pero están disfrazados de otra cosa; para el cafetero que atraviesa la peatonal con su carrito de metal lleno de termos son paraguayos que se hacen los bolivianos, y además hacen playback; para el cajero del bar Oro Preto son todos de Fuerte Apache, si bien concede que la versión de Chiquitita es lo mejor de un repertorio marcadamente multicultural, y a él, en particular, le gusta; para el guardia de seguridad privada de MOVISTAR son un objeto a desalojar, tarde o temprano, cuando le den la orden; para las administrativas de la Universidad Nacional del Sur que se hacen un minuto y toman un café, las plumas del vestuario son de papagayos amazónicos, y sus colores: ¡heer-­mo-­sos!; para el productor agropecuario que en su camioneta exhibe ESTAMOS CON EL CAMPO, como quien dice “estoy conmigo”, en un ejercicio de solidaridad identitaria difícil de superar, son bolivianos que se cansaron de juntar cebolla en Mayor Buratovich y ahora se dedican al arte musical; para el Presidente de la Nación Nicolás Avellaneda el problema es el desierto; para el joven abogado Estanislao Zeballos se trata de quitarles el caballo y la lanza y obligarlos a cultivar la tierra con el Rémington al pecho, diariamente; para el Ministro de Guerra Julio Argentino Roca 1 Rémington se carga 15 indios a la carrera, el resto es hacer cuentas, y embolsar; para el periodista que se arrima con espíritu etnográfico y pregunta: ¿de dónde son? la respuesta es: vamos a Monte Hermoso, después a San Antonio, hacemos la costa, y tenemos una oferta imperdible: The best of siku, volumen cinco, que contiene La casa del sol naciente, Imagine, Hotel California, Cuando los ángeles lloran, y la versión de Chiquitita que acabamos de escuchar, a sólo quince pesos, por ser usted.

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POESÍA Bahía Blanca, 1974. Es Profesora en Letras (UNS). Entre 1988 y 1993 participó de las pintadas y los talleres de los Poetas Mateístas. Publicó Violetas (Ediciones VOX, Bahía Blanca, 2003) y Tres (Cooperativa Editora El Calamar, Bahía Blanca 2004). Formó parte de las antologías Bahía Blanca, la ciudad letrada (Co-edición Ediciones Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, Bahía Blanca, Gob. Municipal, Bs. As., 2004) y 23 chichos bahienses (Ediciones VOX, Buenos Aires, 2004). Actualmente dicta clases en escuelas secundarias y coordina talleres literarios. Actualiza www.undiarioposible.blogspot.com

EVA MURARI Quiero decir poquísimo, una espuma que cubra apenas el agua cristalina el agua blanca sobre la piedra negra. Escribir en la computadora, en una Olivetti lettera. en un cuaderno con un lápiz Staedler negro HB, con una estilográfica, con biromes Bic de colores. en la tierra con un palito. con el dedo en la arena, en un vidrio empañado, en el agua, en la piel de alguien, una palabra secreta. En primavera una bici liviana, veloz con viento propicio, unas botas con tiritas, un pañuelo al cuello, los jazmines del país, las primeras comuniones, las tormentas rosadas y violentas, el perfume inquietante de las acacias de Constantinopla. En verano tomar helados, ir a la playa, andar descalza, leer novelas interminables, comer cerezas, pasar las noches tibias en el patio, con amigos caminar de la mano.

En otoño andar transportada por el cielo liso y los árboles encendidos, la lluvia mansa y las mañanas perezosas, el perfume del pan tostado y del café recién hecho y los primeros días de escuela. En invierno las poleras, los gorros y los guantes suaves y ceñidos, los guisos bien picantes, contra el viento sentir la nariz fría y los anteojos empañados, tejer o leer con el sol de las tres de la tarde entibiando la sala, desde la cocina un perfume a dulce de membrillos. Me acerco a este libro como a un animal quieto y taciturno. Acaricio su piel lisa y las páginas todas juntas con el dedo pulgar se mueven en abanico. Lo vuelvo a cerrar y empiezo de nuevo: lo acaricio. Después hoja por hoja sobre la esquina superior derecha apoyo el pulgar en la página, con el índice sostengo la esquina, en un movimiento suave doy vuelta la página, apoyo el dedo medio y después la mano entera. Entonces la mano izquierda:

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el pulgar sobre la hoja a mitad de la página, el resto de la mano apoyada en la tapa. La izquierda con el pulgar en la parte superior de la página derecha se prepara para el próximo movimiento. Y ahí recién el libro lenta, tímidamente, comienza a hablar. El último día del año la luna llena, el mar, el ruido del viento. Un vestido que me gusta, un par de aros nuevos, un sweater prestado. Una puerta abierta y doce deseos para pedir. El perfume de una flor amarilla que crece entre las baldosas el mismo de cientos de flores en el campo de la primera flor que descabecé para quedarme en las manos ese perfume pegajoso algo acre del verano.


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Sonia Budassi nació en Bahía Blanca en 1978. Es periodista y escritora. Publicó los libros Los domingos son para dormir (narrativa, Entropía), Mujeres de Dios (crónica, Sudamericana), Periodismo (narrativa, 17 grises) y Apache. En busca de Carlos Tevez (crónica, Tamarisco). Mantiene editorial Tamarisco y colabora con varios medios.

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Otra vez polenta, se queja mi hermano; mi hermano Guillermo, no Andrés. Andrés es mi otro hermano pero ahora no está, y si estaba seguro no decía nada pero Guillermo sí dice por qué no hacés otra cosa y mi hermana Clara, que es la única hermana mujer que tengo, avanza con la olla hasta la mesa de la matera donde estamos Guille y yo. Clara todavía tiene el pelo húmedo por la pileta, y parece que no le importa que Guillermo le critique la comida. Yo tampoco me hago problema porque a mí la polenta y el arroz me encantan, en especial si la hace mamá, pero esta la hizo Clara que igual le sale bien. Traeme una cuchara, dice, y me doy cuenta de que faltan todos los cubiertos y tengo miedo de que me rete, pero en silencio se sacude el pelo rubio y me salpica un poco a propósito, cuando vuelve la cabeza para adelante se ríe y me mira y yo le digo basta sin enojarme del todo, mientras busco la cuchara de mango rojo de plástico que es la que usamos para servir. Andrés todavía no llegó del campo, ¿no lo vamos a esperar?, dice Guillermo y se levanta y va hasta la puerta. Tiene el short mojado, pero afuera hay viento y seguro que se seca enseguida, el sonido entra por las rendijas de los vidrios rajados de las ventanas y se escucha cómo crujen las ramas sobre el techo de chapa y siempre pienso que algún día el árbol va a caerse y va a hacer un agujero en el techo y entonces vamos a quedarnos sin la matera y sin la parrilla y la mesa larga de madera para cuando viene mucha gente pero eso si alcanzamos a salir, y puede que los recados también se rompan y entonces tendríamos que andar a caballo en pelo y eso sí es divertido, pienso y cuento seis y resto dos son cuatro, cuatro pares de cubiertos que faltan en la mesa, porque Andrés debe estar por llegar; más la cuchara para la polenta que ahora Clara revuelve y que ya no es amarilla porque se ve que tiene salsa. ¿Hay queso de rallar?, pregunta Guillermo desde afuera y le digo que no, que hay que comprar en el pueblo. Después le pregunto a Clara cuándo volvemos a casa y ella dice no sé, hay que esperar que lleguen mamá y papá de Buenos Aires, el fin de semana tal vez, dice y sigue revolviendo la polenta que ya revolvió como mil veces. Bueno, si van los chicos a comprar

queso deciles que me traigan algo a mí, le digo a mi hermana y ella sabe que espero unos palitos de la selva o esas pastillitas que vienen con dibujos de animales. Cuando ya casi terminamos de comer se escucha la camioneta y el ladrido del Blanquito y del Negro. Andrés entra, Clara acaba de servirle el plato pero él dice vamos, Guille, vamos que una vaquillona está por parir, agarrá la caja de la veterinaria que está en el galpón, vamos rápido que si no hay que ir hasta el pueblo. Se lo ve nervioso, mira para todos lados como si se le hubiera perdido algo, me mira a mí, mira la olla, la cuchara, a Clara, mira para abajo, mira los salamines colgados del techo hasta que se pone los lentes oscuros y seguro que todavía los ojos azules, los más azules de la familia, se le mueven de acá para allá aunque ya no se los veo. ¿No vas a comer? le pregunta Clara y él dice ahora no. ¿Voy a ayudarles? dice mi hermana y Andrés, mientras Guille va para el galpón, le dice bueno, dale, vení que hay que hacer fuerza. ¿Qué hacemos con la nena?, pregunta Clara y Andrés dice traela también. Ahora es como una aventura: nos desviamos de la huella, cruzamos por el medio del campo y la camioneta salta todo el tiempo, casi me golpeo la cabeza con el techo; hay vacas por todos lados, trato de descubrir cuál está enferma pero todas parecen bien, como siempre paradas y comiendo el pasto amarillo, con cara de calor las pobres, siempre pienso que tienen calor, los chañares no dan mucha sombra y la aguada les queda lejos, pobrecitas, pienso eso y cuando estoy por bajar a abrir la tranquera porque estoy contra la ventanilla sentada sobre mi hermana y porque siempre soy yo la que tiene que abrir, ella me dice que no y se baja, cierra la puerta de un golpe y Andrés la reta por eso pero Clara no escucha porque ya llega a la tranquera, la abre corriendo, pasamos con la camioneta y la cierra también corriendo y al subir casi me aplasta, Andrés vuelve a arrancar y empieza a andar más rápido. La pobre vaquita me da impresión aunque tirada en el suelo la sangre no se le ve mucho porque es negra y parece mojada, pobre vaquita, muge sin parar, me da pena. Ahí se ve que está la cabeza, dice Andrés, mientras le toca la panza

y Guille agarra a la vaca por las orejas para que no se mueva, igual parece que la pobre no tiene ni fuerza para levantarse, lo único que hace es quejarse porque seguro le duele y el ternerito seguro también sufre ahí en la panza. Trato de no mirar, meto las manos en los bolsillos de mi jardinero para hacer algo, me parece que a la mañana tenía un muñequito de los playmovil granjeros pero no, no lo traje. Mientras veo a mi hermana que va a buscar la caja de la veterinaria me transpiran las manos en los bolsillos, Clara sube y baja de la camioneta de un salto, tiene el pelo atado con la gomita azul que le regalé, papá dice que para trabajar y para comer hay que atarse el pelo, la gomita le queda floja pero me parece que no se da cuenta que se le está cayendo, corre hasta donde estamos con la vaca y los chicos. Yo la miro porque no quiero mirar lo que le pasa a la vaca y entonces puedo ver justo cuando se le cae la gomita a mitad de camino y cuando ella llega voy a levantarla con pasos grandes para esquivar los yuyos que pinchan, hay cardos y pajas vizcacheras y tengo que saltar porque están muy altos hasta que escucho a Andrés que grita ¿podés quedarte un poco quieta? Y al final no sé para qué la trajimos, dice ¿no ves que estamos trabajando? y cuando lo dice justo salto un cardo. Me asusto, me quedo quieta, me pinché, siento una espina clavada en la rodilla y en las medias tengo más, me duele mucho. Entonces me doy vuelta y los veo: la vaca ya no grita, tiene la cabeza en el piso y resopla por la nariz y se le salen los mocos que son como agua, tiene los ojos bien abiertos y parece como que no mira a nadie, como que ya no le importa lo que le hagan. Andrés tiene las manos llenas de sangre y Clara ahora agarra a la vaca de las orejas y Guille le enlaza las patas. A mí nadie me mira. Vení para acá y dejate de joder, dice Andrés y tampoco me mira porque está curando a la vaca y además está enojado, y cuando él se enoja no me mira y a veces ni me habla. Una vez estuvo como un mes sin hablarme porque le conté a la novia lo de la chica que nos acompañó esa vez a cenar, creo que se llamaba Any o Andy, y que después fuimos a casa y no había nadie y yo me fui a dormir porque era tarde pero antes esa Any o Andy me contó un cuento y después se

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nos dos quedó con él, no era para tanto, pero él siempre se enoja por cualquier cosa. Miro el cardo y me da bronca, veo los pinches en las zapatillas y la florcita violeta en la punta del tallo y pienso que además de pinchudo es horrible y me duele más, pero más horrible es mirar a la vaca. Vení para acá a ayudar a tu hermano con el lazo, grita Andrés. Por lo menos me habla. La vaca empieza a mugir de nuevo pero más fuerte. Se parece a los bebotes esos de Yolly Bell que las chicas llevan a la escuela, más que un mugido parece un grito de esos que después te duele la garganta y de tanto que gritaste tenés que tomar un jarabe de frutilla, pero a mí esas muñecas me gustan. Camino despacio y cada vez me duele más pero tengo que apurarme y aunque tengo ganas de llorar no voy a llorar, porque por ahí me retan y por ahí Andrés piensa que lloro porque soy una maricona porque me da impresión la vaca toda llena de sangre y no. Así que mejor pienso en otra cosa, en que mamá por ahí me trae de Buenos Aires un bebote de Yolly Bell, y mirá si en una de esas se vienen de sorpresa los dos hoy a la noche y podemos comer de nuevo todos juntos. Al final Andrés me mandó de penitencia a la camioneta. Mejor, así me saco las espinas y nadie me dice nada; igual ya no me duele, ya hace rato que no duele. Hay dos moscas. Me fijo a ver si se van pero se quedan, como tontas se golpean contra el vidrio del parabrisas y aunque abro la puerta no se dan cuenta y se quedan acá con el calor que hace, qué tontas son. Agarro una con la mano y le arranco un ala, total nadie me ve, y se queda haciendo un zumbido suavecito, la suelto y anda como renga por arriba del asiento y después se cae al piso y no la veo más, me saco las espinas despacio para no pincharme los dedos y no me los pincho. Después todos vienen para la camioneta y suben; Guillermo es el primero que entra y dice y ahora qué hacemos la puta que lo parió y no me gusta que diga eso porque yo nunca digo malas palabras, después entra Clara y último Andrés que dice a Clara te dejamos a vos y a la nena en la casa y vamos a buscar al veterinario. Cuando la camioneta arranca nadie dice nada pero Guille enciende la radio. Pasan una canción

triste, un tango o algo así, de esa música que parece vieja y todos seguimos sin hablar hasta que termina la canción y la radio dice treinta grados la temperatura, sensación térmica treinta y cuatro. Tengo ganas de preguntarle a Andrés si eso es mucho, él seguro que sabe porque ya casi termina la universidad, pero me acuerdo de que estamos peleados y no le pregunto nada a nadie porque aunque le pregunte a Clara o a Guille igual va a contestar él, no importa, total seguro que treinta grados es mucho calor. Clara me pide que la ayude a llevar las cosas de la matera a la casa, los platos sucios, la comida que sobró que está en la olla toda llena de moscas chiquitas y Clara dice es una lástima, hay que tirarla. También quedan los repasadores a cuadritos para lavar, los huevos que están sobre la mesada y un montón de cosas más, son como dos viajes cada una. Cuando ya está todo me pregunta si quiero tomar la leche, ¿café con leche o Nesquick frío? dice y me acaricia la cabeza como hace mamá. Estás toda despeinada, andá y traeme un chuflo y el peine grueso que te peino, pero al final no me dijiste qué querés, dice Clara y le digo Nesquick y cuando le miro la cara está seria. Ella casi nunca se enoja conmigo, pero cuando jugamos se aburre enseguida. Yo a veces sí me enojo con Clara porque no me gusta que me peine cuando está mamá, y tampoco que me mire el cuaderno, porque las mamás sí tienen que mirar el cuaderno, o los papás, pero las hermanas no, igual ahora no importa porque ellos deben estar por venir y además para que empiecen las clases de nuevo todavía falta. Cuando se hace de noche vienen los chicos, Andrés va directo al lavadero y se lava las manos con detergente y Guille me grita desde la puerta que vaya a darle un beso y cuando voy tiene las manos escondidas atrás de la espalda. Se inclina y le doy un beso y pienso que seguro tiene algo para mí. Elegí una mano, me dice. Ésta, digo y cuando le toco el brazo muestra una mano vacía. No, no vale, le digo y dice que ahora es todo para él, le grita a Andrés que las golosinas las van a comer ellos solos y cuando sale corriendo para adentro yo lo persigo, lo alcanzo y él dice está bien, ganaste y me da una bolsa gigante llena de

golosinas y un muñequito vestido de astronauta. Lo compramos Andrés y yo, ¿te gusta? dice y me alza y escucho a Andrés que habla con Clara en la cocina y le dice hay que decirle, Clara, hay que decirle de una vez y ahora yo estoy altísima. De la cocina viene un olor rico de fideos con salsa blanca. Le pregunto a Guille qué pasó con la vaca y dice se murió, pobrecita, pero me sienta en sus hombros para hacerme caballito y empieza a correr, que es lo que más me gusta de jugar con Guille. Quiero comer un palito de la selva y le grito a Clara si me deja, yo sé que me va a decir que no hay que comer golosinas antes de comer pero le pregunto igual y me dice bueno, comé pero no muchos y dice Guille, vengan para acá. Guille me baja, me da la mano y vamos a la cocina mientras como mi palito de la selva. En la cocina Clara está sentada en la silla de mimbre y me sienta en sus rodillas y Andrés, que se queda parado enfrente mío, enciende un cigarrillo, respira fuerte, me mira y dice papá y mamá no van a volver. Guille se sienta junto a él y me mira. Sí, ya sé, le digo y leo el papelito del caramelo. Las jirafas tienen un cuello que mide más de un metro y medio. Papá y mamá no van a volver más, ¿entendés? repite Andrés y pienso que es un pesado, Clara me abraza y el papelito se me arruga y pienso que es una bruta. Andrés sigue con eso de que no van a volver más. Nunca más. Papá y mamá están muertos, dice Clara. Yo no digo nada y se me cae el papelito y me levanto de las rodillas de Clara para agarrarlo del piso y busco otro caramelo en la bolsa, ahora elijo el del buitre y pienso que ya es hora de poner la mesa. El buitre es un ave de gran tamaño y tiene la vista muy desarrollada. Abro el cajón de los cubiertos, pienso qué ricos los fideos con salsa blanca y cuento seis y resto dos son cuatro, cuatro pares de cubiertos que faltan en la mesa, y los vasos, son seis vasos, menos dos también, uno, dos, tres, cuatro.

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Pájaro Nº3