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El hermano de los animales: San Francisco de Asís ESTE MES TAMBIÉN TRATAMOS -La reforma de los monasterios -“Hermano Sol, hermana Luna” -Carismas al servicio de los pobres -Las órdenes mendicantes


FRANCISCO DE ASÍS Giovanni di Bernardone nace en 1882, en Asís, un pequeño pueblo del centro Italia. Su padre era un próspero comerciante, pertenecía a una familia bastante adinerada. En su juventud, únicamente le interesaba divertirse y disfrutar de la vida al máximo. Fue hecho prisionero en 1202, y enfermó gravemente. En este momento experimentó su vocación. Desde un encuentro que vivió con un leproso, al cual besó, comenzó su conversión. Jesús, o al menos lo que el sintió, le invitaba a liberarse de sus preocupaciones mundanas. Un día creyó oír que debía reconstruir la Iglesia de San Damián (que se encontraba cerca de su ciudad) e inició el proyecto. Allí se dedicó al cuidado de leprosos y necesitados. Con el paso del tiempo, se fundó una Orden en torno a San Francisco. Las personas que le siguieron vivieron en vivieron en una profunda pobreza y fraternidad. Ayudaban al prójimo, especialmente a los leprosos, a quienes llamaban “hermanos cristianos”. En poco tiempo, los seguidores de san Francisco aumentaron su número significativamente y fueron muy influyentes. El papa Inocencio III aprueba en 1209 este modo de vida, naciendo así la Orden Franciscana u Orden de hermanos menores. Continuaron aumentando su número, y se mostraban siempre tan alegres y animados que recibieron el nombre de “juglares de Dios”. Cabe destacar que en 1212 Clara, la amiga de Francisco, fundó una orden similar denominada “Clarisas”. Francisco murió el 3 de octubre de 1226, a los 45 años de edad. Gracias a Francisco, fundador de la orden de los franciscanos, desde aquel momento y hasta ahora existe una de las órdenes más influyentes en el ámbito religioso.


En cuanto a nuestra conclusión sobre su vida, queremos señalar dos hechos fundamentales que nos han llamado la atención: Admiramos a San Francisco de Asís por se desprenderse de sus bienes materiales. Con este hecho nos podemos ver representados, ya que en la misma actualidad estamos en muchas ocasiones aferrados a bienes que no necesitamos o no son realmente imprescindibles. Esto nos ha hecho mirar en nuestro interior, reflexionar y, de alguna manera, encontrar en nosotros mismos nuestro lado más humilde, y pensamos que deberíamos potenciar esta parte, que muchas veces dejamos olvidada, pero que está en nuestra persona. Se enfrentó contra la Iglesia, que representaba la jerarquía, el poder y la riqueza. Este hecho es destacable ya que intentaba hacerles ver que Jesús nunca estaría allí donde están las riquezas, sino al lado de los pobres, los que menos tienen. Y el con su vida y sus hechos dio ejemplo de este modo de vida, que es con el principal mensaje que nos quedamos.


PELÍCULA “HERMANO SOL, HERMANA LUNA” La película de Franco Zeffirelli muestra la visión que este director de cine posee de la figura de San Francisco de Asís. El director es católico y por tanto destaca lo que para él es más importante de Francisco. En nuestra opinión, es una visión de cómo una persona joven pero que ya ha tenido alguna experiencia difícil en la vida (en el caso de Francisco volvió cambiado de la guerra) puede poner en tela de juicio la situación y la forma en que vivimos. Él decidió cambiar de vida, repartir sus bienes y vivir en armonía con la naturaleza. Y además fue capaz de enfrentarse a la jerarquía de la iglesia, como también se refleja en la película, sólo para demostrar que hay otro modo de vivir el evangelio que no sea pegado al culto, los formalismos y las riquezas. La religión de San Francisco es mucho más alegre y natural, implica estar cerca de la naturaleza y confiar en la providencia de Dios, no ser ambicioso, conformarse con lo que la vida nos regala y dar valor a los actos pequeños. Ellos, San Francisco y sus seguidores, vivían de limosnas y compartían todo lo que tenían. No pensaban en acumular para el mañana. Quizá muchos de nosotros deberíamos pensar más en esos términos; es decir, ser generosos, compartir y no intentar atesorar riquezas. Eso, en nuestra opinión, no quiere decir ser imprudente y malgastar el dinero. Quiere decir compartir lo que tienes con los que te rodean y en un momento dado están pasando un mal momento. Y quiere decir también no envidiar la riqueza de los demás, no necesitar acumular más que lo justo que te permita vivir con humildad.


Significa también alejarte de todos aquellos actos que te lleven a acumular bienes en exceso, a ser avaricioso, sobre todo si eso implica perjudicar de algún modo al prójimo. De la película obtenemos la imagen de un San Francisco rebelde, generoso, feliz y en armonía con la naturaleza, que nos enseña el valor de la generosidad y la importancia de compartir los bienes con los demás.

Estas son algunas escenas de la película:


LA REFORMA DE LOS MONASTERIOS Desde los siglos v a XI los monasterios benedictinos tenían un papel importante en la sociedad: Fueron los encargados de evangelizar al pueblo, además de enseñarles las diversas labores del campo, así como de mantener los pilares de la cultura clásica. Pero, finalmente, los altos cargos de la Iglesia se enriquecieron a causa de los abusos de poder. Dos grandes focos fueron los encargados de realizar una reforma para frenar los pies a esta Iglesia:

• La abadía de Cluny: Se extendieron por toda Europa. Sus monjes comenzaron por restaurar los grandes principios de la regla de San Benito: el principal mandato es el ora et labora, con una especial atención a la regulación del horario.

• La abadía de Citeaux o Cister: Los monjes de Cluney se percataron de los errores cometidos por sus antecesores e intentaron volver al primitivo rigor de dicha abadía, formando la abadía de Citeaux.


LAS ÓRDENES MENDICANTES En el siglo XVIII se desarrolló una nueva situación en la Iglesia. Los sacerdotes rurales se veían incapaces de ayudar a todas las personas necesitadas de sus ciudades. Surgieron así las nuevas órdenes mendicantes. Nacieron de la inspiración de algunos hombres notables, como santo Domingo de Guzmán, fundador de los dominicos, o San Francisco de Asís, que fundó, como hemos comentado anteriormente, los franciscanos. Los frailes viven en condiciones humildes en pequeñas comunidades, en condiciones pobres, viviendo gracias a las limosnas. Por eso se llaman órdenes “mendicantes”.


UNA IGLESIA SACUDIDA POR CONFLICTOS Las cruzadas Con la expansión del Islam la Iglesia tuvo serias dificultades a la hora de llevar a cabo su expansión por Occidente. El comercio exterior fue interrumpido, del mismo modo que se plantearon serios problemas para visitar los “Santos Lugares”. Para solucionar estos problemas se plantearon las cruzadas, que consistían en guerras o expediciones que tenían por fin conquistar Tierra Santa.

Supusieron un fracaso a nivel militar, pero el Papa ganó poder de manera considerable. El cisma de Oriente Se produjo la separación entre la Iglesia latina y la griega por razones políticas, religiosas y culturales, aunque en el año 1964 el Papa Pablo VI y el patriarca Atenágoras iniciaron la reconciliación de la Iglesia levantándose mutuamente la excomunión que anteriormente el patriarca de Constantinopla y el Papa León IX se habían declarado (1054).


El cisma de Occidente En el siglo XIV el papa Gregorio XI murió y, tras ello, se eligió a un papa italiano, Urbano VI. La negativa francesa ante esta elección, que se dio por la enemistad de los cardenales franceses con Urbano VI, provocó que se eligiera un segundo papa, Clemente VII, que residió en Aviñón (Francia). Ambos papas se excomulgaron mutuamente; esto es el cisma de Occidente (1388). En el concilio de Pisa se escogió como nuevo Papa a Alejandro V, como medida para solucionar el problema. Pero, en lugar de esto, la situación empeoró, ya que al no renunciar ninguno hubo tres papas. En el concilio de Constanza (1414-1417) se eligió un nuevo Papa: Martín V. De los tres papas que había hasta entonces, dos renunciaron, pero no Benedicto XIII, que huyó a Aviñón, donde se refugió en el castillo de Peñíscola, donde murió.

Papa Martín V


CARISMAS AL SERVICIO DE LOS POBRES Desde el siglo XVII hasta nuestros días ha habido un importante florecimiento de instituciones, organizaciones y acciones a favor de los más desfavorecidos. Todos los avances que han ocurrido en el planeta no han sido capaces de poner fin a la lacra de la miseria, del hambre, de los desheredados…en definitiva, de poner fin a la pobreza. La Iglesia siempre ha estado presente en iniciativas de muy diferentes modos. Se ha hecho notar por voluntarios, misioneros, religiosos, etc. Multitud de carismas existen que están al servicio de los necesitados. Los auténticos destinatarios de la acción de la Iglesia son las congregaciones religiosas que tienen, además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, un cuarto voto de servicio a los pobres, marginados, necesitados…a aquellos que no tienen un lugar en la sociedad que parece estar hecha para los grandes, los manipulados. Éstos son los auténticos destinatarios de la acción de la Iglesia con los pobres.


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