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Iván Martinez

Chema García Paula Muñoz PrimerFrame Ángel Gómez

Esteban Crespo jamesonotodofilmfest Cortos Rotos Ángel Mirallas

Festival RadioCity

Revista especializada en CORTOMETRAJES

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Si el mundo no girara o el tiempo no existiese entonces, jamĂĄs morirĂ­a

Mario Benedetti

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reportaje jameson notodofilmfest

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comentarios editoriales

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tribuna

13 reportaje cortos de presupuesto

7 Reportaje ´ martinez ´ ivan

EDITORIAL

sumario


42 entrevista ´ ´ angel gomez

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52 57 corto recomendado anita

reportaje la oficina del aprendiz

Reportaje el hueco del amateur

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entrevista esteban crespo ganador del goya 2013

38 reportaje festival radiocity

sumario


cc

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Editorial

el octavo arte Habitamos en la era audiovisual donde triunfan los productos creativos, originales y breves. La demanda y la producción de cortometrajes están en pleno auge. Sólo en España existen más 250 festivales inundados de historias breves. Lo que antes era considerado como el inicio de un director, el preludio a la verdadera producción audiovisual, es ahora un género cinematográfico íntegro. El avance de la tecnología ha posibilitado que no sea un universo exclusivo para directores superstars o productores con acceso a notables inversiones económicas. Al contrario que el mundo del largometraje, los interesados en producir este tipo de filmes pueden crear su pequeña película con pocos recursos, sin actores profesionales y con la clara sospecha de que su obra no llegará a proyectarse nunca en un gran auditorio con miles de espectadores. Internet es el escaparate de esta barahúnda de creaciones, y es aquí donde Monóculo Magazine pretende entrar en juego. Nuestro medio procura ser la criba de la ingente cantidad de cortos que circulan por la red para que la creatividad de estos directores, noveles o expertos, sean conocidos –y reconocidos- por nuestros lectores. A diferencia de los blogs y webs de aficionados que se dedican a ofrecer su crítica u opinión personal, la revista ofrecerá información experta y especializada de aquellos que conocen y estudian el cine. De su mano, acercaremos al espectador el fascinante mundo del cortometraje. Un mundo que no da pingües beneficios, pero que sin embargo, sigue atrayendo cada día a nuevos directores que quieren que su historia sea disfrutada por millones de personas. Monóculo Magazine nace de la inexistencia en España de una revista online e impresa especializada en el cortometraje. El proyecto parte de la fusión de periodismo de calidad y la necesidad de enseñar cortometrajes. Ofrecer la posibilidad al público interesado de poder acceder a información especializada desde un mismo soporte es una realidad que se puede aprovechar al servicio de la cultura.

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Ilustración de Laura Cocodrilo

Editorial

Anabel Arriola

Cien años siendo el hermano feo del cine español

89 años han pasado desde que Un perro Andaluz deslumbrara al mundo cinematográfico con ese corte preciso en el iris de una mujer con una navaja de afeitar. 89 años han pasado desde que los españoles Luis Buñuel y el excéntrico Salvador Dalí unieron su talento y crearon esta obra del cine que financió la propia madre de Buñuel y que hoy, ya es un clásico imprescindible en cualquier filmoteca. Sin embargo, han hecho falta algunos años menos para que este título quedara en el limbo de la cultura. Bastaría con hacer una encuesta a pie de calle para darse de bruces con la realidad. Los cortometrajes son los olvidados del cine español, por supuesto. En 2013 existe una realidad: el cortometraje está en auge. Miles de historias que nacen únicamente para ser presentadas en una pantalla, en cualquier lugar, y que cada año paso a paso contribuyen a la formación de la cultura del país. Monóculo Magazine propone ser un altavoz de difusión de un género minimizado, que cada día consigue más adeptos porque interesa. Cortometrajistas profesionales, amateurs o simplemente, cualquier interesado en el séptimo arte encuentran pocos sitios de referencia donde leer información especializada. Una revista para leer en cualquier situación y en cualquier soporte: papel o digital. Una revista que sumerja al lector en el mundo del corto y que haga que, por lo menos, en un siglo nadie más vuelva a olvidar un título, una banda sonora, una historia o a su excéntrico director. Algunos dicen que lo que les falta a los directores es fe para creer que lo que hacen se sostiene por su propio peso, sin más aspiraciones que dirigir un short film. Monóculo Magazine pretende dar un pequeño empujón a este género audiovisual hasta colocarlo el sitio en el que merece estar por derecho propio. Ése es el propósito del proyecto, en el que el trabajo diario se confunde con el placer, porque en él confluyen la pasión incesable por el cine y la necesidad de hacer periodismo especializado.

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Ilustración de Laura Cocodrilo

Pequeñito pero matón Bienvenidos a la era de lo breve. La era de las prisas. De los tweets de 140 caracteres. De noticias de revistas online de tres párrafos. Bienvenidos a los cursos formativos express, a los mensajes claros y rotundos, a las imágenes que valen más que sentarse a leer mil palabras, a la música poco elaborada. Bienvenidos a la era de los eslóganes antes que de los discursos. Una era objeto de críticas y quejas. No nos confundamos, perder hora y media con un cuenco de palomitas y refresco, sigue siendo la pasión de muchos. Pero sustituir la película de hora y media por un corto de diez, seis o tres minutos es una afición que cada vez más internautas hacen suya. Una afición de acuerdo a sus necesidades.

ximena esteve

Y sí, el mundo del corto crece en las redes. Y sí, puede ser producto de una sociedad con prisas. Puede que el rodaje de un corto parezca superficial, poco profundo. Sin embargo con los cortos se ha creado una manera nueva de analizar el mundo y de plasmarlo. Los cortometrajistas se han adaptado a esa necesidad de mandar un mensaje en poco tiempo y se ha convertido en un nuevo arte. Estas pequeñas películas pueden encerrar mucho más contenido que muchas de las producciones de largos. Con un largometraje es fácil impactar, encaminar al espectador hacia la idea que buscas, jugar con sus emociones y sus reacciones. El tiempo juega totalmente a tu favor. Aún así, muchas veces se critica cuando una adaptación al cine de una novela escrita no engloba todo el mensaje que contiene el libro. Es decir, si ya en ocasiones cuesta contar la historia en dos horas, cuánto más lo será en diez minutos. Es más, muchas de las películas que se llevan a la gran pantallas terminan siendo producciones vacías de contenido, un intento de apelar a las emociones del público sin decir absolutamente nada. Es decepcionante salir del cine dándote cuenta que has perdido dos horas por algo que no te ha aportado nada. Pero un cortometraje puede hacerte pensar, analizar y divagar en seis minutos lo que no has reflexionado en toda la semana. Puede que en seis minutos sea fácil impactar a un espectador, pero no es tan fácil manosear su cerebro y hacerlo discurrir en tan poco tiempo. ¿Qué es preferible entonces? He aquí el arte del cortometraje.

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Ilustración de Laura Cocodrilo

Editorial

La unión de dos pasiones: cortometraje y periodismo Marc oliva

Según la Real Academia Española de la Lengua el arte es la virtud, disposición y habilidad para hacer algo. Dentro de esta definición pueden entrar muchos tipos de arte entre los que se encuentran la cinematografía y el periodismo. Estas dos pequeñas partes del arte son las que intentamos juntar desde un punto de vista serio, pero a la vez agradable. Por un lado el periodismo. Vocación de los componentes de esta publicación. El deseo de comunicar, de expresar lo que sucede a nuestro alrededor está en la sangre de todos nosotros. Por otro lado el cine. Pero más en concreto, los cortometrajes. Síntesis de una idea en su máxima expresión. Historias increíbles desde el principio hasta su final que nada tienen que envidiar a los largometrajes. Esfuerzo y perseverancia. Lucha contra las dificultades, sobre todo económicas que aparecen cuando se pretende grabar un corto. Por ello nos sentimos tan identificados. El periodismo si no es vocacional, pocas veces se puede ejercer. Es una actividad laboral que no presume de ser de las más remuneradas, pero aun así año tras año aparecen nuevos periodistas con ganas de comerse el mundo. Ahí están las similitudes de los dos mundos. Aparentemente tan opuestos, pero que realmente son tan iguales. Cortometrajes y periodismo. Pasión y trabajo. Qué mejor manera de conseguir llegar a la gente que uniendo las dos actividades que más gustan en la redacción de Monóculo Magazine. Ésta es nuestra base de trabajo, disfrutar mostrando lo que disfrutamos viendo. Enseñar al mundo que el cortometraje es un arte. Nos disponemos a empezar un viaje que seguro estará lleno de sobresaltos. Un viaje que resultará ser muy duro, pero que a su vez nos llevará hasta el lugar que todos deseamos. Este número cero sólo es una pequeña muestra de que nos gusta lo que hacemos y de que queremos hacer más. El sueño de cualquier persona es conseguir que la forma de recibir un sueldo y su pasión sean la misma actividad. Ésta es, posiblemente, la clave de la felicidad. Y nosotros la estamos intentando conseguir.

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Por amor al arte, y a los cortometrajes El cortometraje es una obra injustamente infravalorada en el mundo cinematográfico. Su hermano mayor, el largometraje, acapara todos los beneficios, reconocimientos y prestigios. Sin embargo, son precisamente las particularidades y valores que lo diferencian del largo las que provocan que tenga un público potencial y fiel. El corto es un espacio libre donde un director, novel o experto, puede experimentar, arriesgar, inventar y vomitar sus creaciones. Uno de las propiedades más interesantes que posee es que no es un producto lucrativo. La producción de un cortometraje responde a una historia que contar y a una agrupación de personas que aman el arte audiovisual. El cortometraje se hace por amor al arte. El hecho de que no genere ningún beneficio –incluso genere a veces pérdidas- provoca la admiración de aquellos quienes lo ven. Es el mero el resultado de grandes dosis de ilusión de creadores atrevidos e ingeniosos.

En estas tímidas páginas que forman Monóculo se hablará mucho de cortometrajes, pero no sólo eso. Y es que este género cinematográfico, más que cualquier otro, refleja en sus pequeñas historias la sociedad en la que vive.

paula sahuquillo

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Ilustración de Laura Cocodrilo

Por estas razones, los redactores de Monóculo Magazine pretenden aupar, animar, distribuir, informar, indagar y publicar todo lo que tenga que ver con este género. Estas intenciones responden al interés que nos suscita de manera individual. Poder aunar el periodismo con la cultura es una de las facetas comunicativas más interesantes que existen. Asimismo, entendemos que el periodismo debe jugar un papel importante como correo tansmisor de la cultura.


Un perro andaluz . Luis Bu単uel (1929)

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Tribuna

por Ángel Mirallas Periodista y miembro del Comité de Selección del Notodofilmfest Has tenido una gran idea. Es el germen de algo, lo sabes, y no es suficiente con imaginarlo. Lo plasmas en cinco líneas sobre un papel y te convences a ti mismo de que merece cobrar vida. Llamas a tu amigo, al de la cámara semi profesional y te dice que no puede formar parte del proyecto, que está fuera todo el fin de semana; no pasa nada, el novio de tu hermana acaba de comprarse una buena cámara de fotos que además graba en vídeo HD y seguro que quiere quedar bien contigo. Si haces algunas llamadas más, puedes empezar a planificar y grabar esta misma tarde en casa. Mañana puedes montarlo al volver del trabajo y por la noche colgarlo en la web. Si a través de las redes sociales escribes algún comentario ingenioso e invitas todos tus contactos a visionar tu corto -incluyendo a aquellos de los que no sabes nada desde hace tiempo- es posible que tengas decenas de visitas en pocas horas. Así son las cosas. La mejora constante de las nuevas tecnologías nos facilitan la grabación y el montaje del cortometraje; Internet nos permite colgarlo y que todos puedan acceder a visionarlo; las redes sociales contribuyen a la difusión y a convertirlo en un fenómeno de masas o de risas entre tus amigos, no importa. Jamás, grandes cortometrajistas como Chaplin, Méliès o Buñuel, hubieran podido soñar con que, en pocos días o incluso horas, una buena historia sintetizada pudiera llegar a tanta gente. Del éxito de este formato también dejan constancia los festivales especializados que se multiplican de año en año y los que ya incluyen cortometrajes en su palmarés de manera ineludible. El cortometraje y no es un género menor, ha adquirido identidad propia y ya no desea ser la “antesala” de nada. Rompe sus cadenas para optar a su merecido premio: su condición de género independiente. Por todo ello, podemos decir que estamos en la Edad de Oro del cortometraje. Durante mis años como colaborador en el festival online más importante de España, el Notodofilmfest, han pasado por mis pupilas más de diez mil cortos. Una fuente inagotable de ideas, ingenio y creatividad que me ha enseñado que cada corto contiene una ilusión, un deseo hecho realidad por unos realizadores con o sin medios que han sido capaces de materializar un sueño. Centenares de pequeñas ideas convertidas en centenares de cortometrajes que son vistos por centenares de miles de personas. Dicho de tal manera puede parecer exagerado pero sucede exactamente así. Las cifras del festival de este año no engañan; podemos hablar de millones de visionados. Pocas expresiones artísticas pueden presumir de obtener tanta difusión en tan poco tiempo y de una manera tan sencilla. Todo esto sucede cuando la pasión e ilusión de realizadores noveles se desarrolla sin límites y la realización, distribución y difusión de sus obras se encuentra al alcance de sus capacidades creativas. Y precisamente de la pasión nace también Monóculo Magazine. Jóvenes estudiantes de periodismo han iniciado este ambicioso proyecto con el que pretenden canalizar su entusiasmo por las películas de formato corto. Una aventura transgresora, creativa y libertaria; ingredientes que se asemejan mucho a los de cualquier cortometraje. Su primer número ya dilucida la ambición y dedicación necesaria para hacerse un hueco en el apasionante mundillo del cortometraje. Así pues, bienvenidos y que tengáis larga vida en el mundo de los cortos.

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@Ahemir


EL HUECO DEL AMATEUR cc

Reportaje de Ximena Esteve

Un sábado por la tarde, un estudiante de Comunicación audiovisual se ha plantado en su barrio con una cámara y algunos colegas para rodar unos minutos de una pequeña historia. Termina su humilde corto, lo sube a Youtube y con el tiempo lo presenta en algún que otro festival. Ese trabajo no es conocido. No es reconocido. No gana premios. En otra época, habría muerto en uno o dos años. Pero internet es para estos cortos, la fuente de la eterna juventud.

El corto amateur, al día de hoy es un género del que cualquier persona, estudiante, padre de familia, profesor, puede formar parte. El precio del material de calidad para grabar y para realizar un buen corto es asequible para cualquiera. Una cámara réflex que grabe bien puede costar entre 100 y 200 euros. Así pues, las producciones de cortometrajes amateur van en aumento. A esto se le suma el mundo de Internet. Si años atrás, un corto amateur se exhibía en el garaje de una casa, ahora, subiéndolo a internet puede verlo cualquier persona de cualquier parte del mundo. Y subir un vídeo a youtube no cuesta nada. La difusión, pues, de producciones caseras de mínima calidad es cada vez mayor. Tanto que resulta difícil no saturarse cuando se pretende pasar una tarde navegando por la red y viendo éstas ideas de aficionados y amantes del cine. Cada vez es más difícil clasificar sus cortos; estos directores bisoños del cine no lo tienen fácil para darse a conocer en medio de un exceso de pequeñas películas en la red. La situación se agrava cuando los primeros cortos que se divulgan son los hechos por profesionales, famosos y con cantidad de subvenciones. A todo esto se enfrenta un amateur cuando pretende presentar su corto en un festival.

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La difusion de producciones caseras es cada vez mayor Tanto que resulta dificil no saturarse i

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Manu Cabrera es coordinador de la web Cortosrotos.com. Así cuenta a Monóculo su experiencia previa a la página: “Éramos un grupo de estudiantes de la universidad de periodismo, otros de bellas artes que por cosas de la vida nos juntamos, hicimos un corto como todo el mundo y a la hora de moverlo vimos que era absolutamente imposible sacarlo por ningún lado. Siempre era opacado por producciones un poco más profesionales”. Según explica, al tiempo se dieron cuenta que no eran los únicos que se encontraban en esa situación y decidieron hacer algo al respecto. Crearon una plataforma de difusión de cortos con un principal requisito: que las producciones estuvieran financiado por los mismos creadores. Nada de subvenciones. El pequeño cine de barrio. Son tres las personas que coordinan la web. Sin embargo, según Manu “se construye de todos los que participan de ma-

Sin embargo, hay quien se preocupa por los amateur y por remediar estos problemas de difusión. Apuestan por darle la vuelta a la tortilla y usar internet a su favor. Muchas páginas de difusión de cortometrajes y cine han comenzado a crear su apartado de ‘jóvenes promesas’. También cada vez más festivales guardan una sección para amateurs. Y luego está quien tiene un especial interés y crea una página exclusivamente para ellos. De ahí nace la página Cortos Rotos.

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En cuanto obvias el mal sonido puedes ver el corto amateur casi de la misma manera que uno profesional cc

nera online”. Cortos Rotos va creciendo y dándose a conocer poco a poco y cada vez son más los directores que les envían sus vídeos para que los publiquen. El perfil de los “miembros” de cortos rotos es de gente joven, muchas veces relacionados con alguna asociación juvenil, concejalía de juventud, colegas de barrio… inquietos y con ganas de hacer algo nuevo y divertirse. Los temas La mayoría de cortos que recibe la página es de terror y gore. Se trata de un estilo que cada vez gusta más a los directores amateur, que impacta tanto al espectador como al mismo director y que a la vez divierte. Cabrera comenta que es bastante arriesgado: “jugar con algo como es el suspense, el terror y que luego al final no parezca ridículo es difícil. Pero bueno, la verdad es que lo hacen muy bien, es increíble”. Junto con la producción de cortos de terror, aparece también gran cantidad de festivales de este género, tanto locales como online. Otro tema muy recurrido es la comedia, quizás debido a ese espíritu y ganas de pasárselo bien de los jóvenes que crean los cortos. La crítica social también suele estar muy presente. Cortos Rotos recibe muchas producciones sobre temas de discapacidad, de dependencia, etc. Muchas veces son las mismas organizaciones sociales las que crean sus cortos y se los mandan esperando difusión. Cortos Rotos incluye además una sección de Festivales. Los coordinadores echan un vistazo a las bases de cada festival; si ofrece la posibilidad de competir a los directores amateur, la web lo publica. El listón El nombre de la web, según Cabrera, surgió bastante rápido, una manera de reflejar el espíritu de esos trabajos poco profesionales, con fallos técnicos, errores de aficionados, pero no por ello con menos mérito que el resto. En cuanto a la “cabecera” de la web, es una claqueta partida; se publican cortos que han sido rodados sin claqueta y sin ningún guión técnico. Los fallos durante el rodaje provoca que los directores

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amateur hagan un gran trabajo a la hora de montar, arreglar lo que se ha grabado y darle forma como si fuera un puzle. El principal fallo, aquello que los diferencia del corto profesional es generalmente el sonido. La imagen puede ser buena, pero es más complicado conseguir un buen sonido con aparatos poco profesionales. Manu habla también de los actores; “En seguida te das cuenta cuando es el vecino, sobrino, colega o camarero del bar de la esquina el que está actuando”. Si no hay dinero para el rodaje, menos lo habrá para contratar actores profesionales. A pesar de todo, aconseja que no se frustren si ven que no les sale como esperaban o su trabajo no tiene el éxito que deseaban. Un gran error es pretender hacer una película de Hollywood, con grandes efectos especiales y complicadas elipsis argumentales. Así pues, este tipo de filmes no se puede valorar de la misma manera que el resto. Como bien explica Manu, consiste en bajar el listón, ser consciente de todas éstas dificultades y saber apreciar el gran trabajo que supone hacer un corto con 0 financiación. Al bajar el listón se le da la oportunidad a éstos “cineastas” de crecer, aprender y mejorar. “En cuanto obvias el sonido resquebrajante puedes ver el corto amateur casi de la misma manera que si fuera profesional” explica “La calidad se tiene que notar en el producto final no de si la imagen es más nítida o el sonido más bueno. Depende también de si es interesante, original, fresco, curiosos y que no sea el típico corto que está subvencionado por 40 comunidades autónomas con distintas instituciones y que luego te acaban de contar un chiste”.

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Ángel Gómez Entrevistado por Anabel Arriola

Finalista por segundo año consecutivo en Sitges por su último cortometraje ‘Y la muerte lo seguía’: Un western de terror que asegura, le obsesionaba realizar desde que tenía doce años. Ahora confiesa tener otra gran obsesión que no parará hasta conseguir: realizar su primer largometraje. Así de seguro y contundente se muestra el algecireño Ángel Gómez cuando habla de sus proyectos. También es guionista, director creativo y publicista, conferenciante y docente. Quienes le conocen afirman que sería capaz de vender arena en el desierto. Pero vayamos por partes, porque este director de cortos de terror sólo tiene 23 años y ya tiene en su poder más de 26 premios y suma y sigue. No se arrepiente de haber rodado ningún corto porque está convencido de que todos han contribuido a su formación y aunque no mostraría todos sus trabajos si confiesa que de vez en cuando los ve y se echa unas risas.

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テ]gel Gテウmez. Cedida por テ]gel Gテウmez

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Si consigue realizar largos en algún momento dado, se le ocurriría volver a dirigir cortos? Estoy seguro de que sí porque me siento muy cómodo en el mundodel corto. Por la experiencia que tengo de hablar con amigos directores de largometrajes que dicen que el cortometraje es un mundo tenso, duro, difícil, complicado, pero no deja de ser una diversión, un entretenimiento. Cuando hablamos de largometraje como tal se tienen las exigencias de un productor y siempre hay profeionales que cobran por su trabajo. En cambio, en un cortometraje siempre son amigos, gente que colabora. Puedes hacer un largo sin que te guste la idea, sin que te guste el guion y sin que te guste el proyecto ni el director, simplemente porque te van a pagar. En el cortometraje, cuando sabes que no te van a pagar, necesariamente tiene que atraerte el proyecto. Grandes del largo como Nacho Vigalondo vuelven de vez en cuando a los cortos.

Y la muerte lo seguía es su nuevo cortometraje, que está basado en un relato de su padre Ángel Gómez Rivero, que es un especialista en el género de terror. ¿Hasta qué punto le ha influenciado en este trabajo? Podría decirse que el ochenta por ciento de los cortos que he dirigido son ideas o relatos originales de mi padre. Aparte de escritor de novelas escribe muchos relatos de un par de páginas. Mi padre supone una fuente importantísima para extraer muchas ideas. La narrativa en literatura es distinta a la del cine, de modo que adapto el relato al guion y lo acondiciono a la técnica de escritura del guión cinematográfico. Según este proceso luego añado cosas y lo unifico, y así poco a poco va cogiendo forma. Esta tendencia se debe únicamente a su padre o hay alguien más por ahí… Tendríamos que remontarnos a mi infancia. Desde que tengo uso de razón me he criado viendo películas de Drácula, de La Momia, de Frankenstein de la Universal, sobretodo. Pero también El exorcista y otros grandes clásicos del cine de terror. Mis recuerdos de niñez, desde los 3, 4 ó 5 años eran en casa viendo ese tipo de cine. De toda esa influencia surge lo que soy hoy en día como cineasta. Entonces valoro todo tipo de cine y veo todo tipo de cine, pero si tengo que elegir un género sería el terror.

Usted está muy arraigado a este tipo de cine, pero ¿se plantea cambiar de género? Me apetece dar el cambio por probar y no porque no me vea cómodo en el terror. En estos momentos estoy preparando con mi equipo una webserie de comedia bastante curiosa. Me apetecía mucho hacer un cambio de género, por probar. Estará protagonizada por los youtubers, una oleada nueva de internautas que se graban y hacen vídeos que luego suben a YouTube. Con estos ingredientes, se me ocurrió hacer una webserie para YouTube y que mejor que protagonizada por las personas que mueven masas en YouTube como es Loulogio -más conocido por ser el creador de la batamanta- y varios cómicos más. Aviso de que este proyecto va a ser de un humor muy absurdo y va a tener la participación de algunos miembros de Muchachada Nui y la Hora Chanante.

el corto es el paso natural que tiene que llevar a cabo todo cineasta que quiere hacer un largometraje”

Uno de los grandes problemas a la hora intentar dirigir un largometraje es la cuestión económica. ¿Cómo se consigue financiación cuando la economía se hace tan cuesta arriba para todos? ¿Si no hay subvención? Bueno, pues gente privada. Gente privada a quien convencer, a quien hacerle ver desde la sinceridad lo beneficioso que podría ser su participación al cortometraje. Ya no hablo solo de una aportación económica sino de una posible aportación de material de forma gratuita o publicidad. Siempre digo también que en los cortometrajes más que dinero -que hace falta- necesitas tener un buen listado de amigos que te quieran ayudar. Y así es como empecé yo, con muy buenos amigos a los que estaré agradecido siempre. Creo que el éxito está en la inventiva y en convencer mucho. En época de crisis tienes que agudizar el ingenio y eso es lo que siempre he intentado hacer. Hay una cosa que me dice la gente de mi círculo cercano y que voy a tener que empezar a creer y es que yo sería capaz de vender arena en el desierto.

Con todos estos proyectos en marcha ¿ha pensado en dar el salto a dirigir largos? Sí, me lo planteo ahora y me lo planteaba con doce años. A diferencia de lo que muchos piensan, siempre he tenido claro que el corto -que lo adoro- es un trámite. ¿Por qué? porque el corto es el paso natural que tiene que llevar a cabo todo cineasta que quiere hacer un largometraje. Yo creo que ningún cineasta rechazaría la oportunidad de dirigir un largometraje. Creo que el cortometraje es un mero trámite para llegar al largo. Ya estamos preparando lo que será mi primer largo, en principio para finales de año. Tenemos algo rodado, pero hasta que no me vea diciendo ‘acción’ para el primer largo no lo voy a asimilar. En este mundo del cine hoy tienes algo y mañana de repente te lo han quitado de las manos.

¿Ha tenido alguna vez aportaciones por parte del Estado? Nunca y, además, me siento orgulloso de poder decir que nada de mi cine, ni un céntimo, proviene de ninguna subvención del Estado. Jamás he optado a subvenciones porque nunca he terminado de creer en ellas. Y para llevarme algún disgusto, prefiero seguir buscándome la vida como puedo para seguir capital para mis cortometrajes.

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Ángel Gómez en uno de sus rodajes. Cedida por Ángel Gómez

Y la muerte lo seguía finalista en Sitges, finalista en Buenos Aires en Cortos en el Goñi, finalista en Italia en el Kalat Nisaa Film Festival. Un no parar de nominaciones, pero de todos los festivales en los que participa, ¿cuál es el que más ilusión le haría ganar? ‘Y la muerte lo seguía’ nos sigue sorprendiendo a mí y a la distribuidora. En tres meses de distribución y ya son veintiocho las selecciones internacionales. Una media por mes muy grande, sobre todo teniendo en cuenta que quedan todavía dos años por delante de distribución. El festival que más ilusión me hace, sin duda, a pesar de que ya lo había visitado con mi anterior corto 'La última víctima' es el de Sitges porque es el festival más importante que tenemos de cine fantástico. Confiese, ¿algún premio soñado? Un Goya, un Óscar… Por pedir, voy a pedir el Óscar, la verdad (se ríe). Está claro que ganar premios es fantástico e ilusiona muchísimo. En todos los años que llevo dirigiendo he recibido veintiséis premios. Pero puedo decir que me hace casi la misma ilusión el simple hecho de estar finalista en festivales. Mucha gente no ve valor a estar finalista y solo ve valor en ganar. Estar entre los diez finalistas de un festival internacional ya es para mí un premio suficiente. Ganar un Óscar o un Goya sería un sueño poder ganarlos e incluso poder optar a ellos. Entre sus proyectos para TV destaca la campaña #Yomecomprometo en contra de la violencia de género, en la que contó con la colaboración de muchas caras conocidas. ¿Cómo surge la oportunidad de colaborar en el spot para el Ministerio de Igualdad? Todo surgió gracias a Rubén Ferrández que fue quien arrancó la campaña. Él tenia la idea de hacer una campaña para denunciar la violencia de género e igualdad. Como nos conocíamos previamente me propuso participar porque buscaba un director para rodar. En un principio nació como un spot y a raíz de los buenos resultados se convirtió en campaña

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los diez “estar entrefinalistas de un festival internacional ya es para mí un premio suficiente”


Ángel Gómez en uno de sus rodajes. Cedida por Ángel Gómez

anual. De este modo empezamos a confeccionar el guion. Además contábamos con el comodín de las caras conocidas que son las mueven masas, por triste que parezca. Ahora estamos rodando otro spot con todos los tertulianos de Punto Pelota y el Atlético de Madrid por la igualdad en el deporte y otro con Telecinco, Canal+ y Cuatro. Participarán algunos de los periodistas deportivos de estos programas, como Manolo Lama y Manu Carreño, así como el Estudiantes de baloncesto.

como Carlos Sobera o Christian Gálvez. Con la suma de todas estas caras conocidas creo que nuestro mensaje llegará más lejos. El año pasado recibió el Premio “Algeciras Joven Especial”, al algecireño menor de 35 años. ¿A lo largo de todos estos años que lleva siendo director no le han puesto trabajas en algún proyecto precisamente por su edad? En mi vida me he encontrado con muchas trabas, sobre todo cuando el actor ve que tienes veintiún o veintidós años. A pesar de la edad, si la gente te ve confiado en lo que haces, aunque lo que digas sea una locura, la gente se deja llevar. Yo siempre estoy muy seguro de lo que hago y si en algún momento como director no he estado seguro de lo que hacía nadie se ha dado cuenta nunca. Al principio la edad pudo ser una traba pero luego se ha cambiado a aliciente. Es decir, cuando has demostrado algo ya es como un punto a favor : ¡ah y encima tiene 23 años!

Tenemos entendido está preparando un nuevo anuncio para Aena, ¿en qué consiste este nuevo proyecto? Todo nació en el Hotel Gran Bilbao donde asistí con Rubén Ferrández para dar una conferencia a un congreso de responsabilidad social y empresarial, en el que varias empresas venían a exponer, entre ellas Aena. Nosotros íbamos como creadores del #yomecomprometoa que toca varias ramas sociales: violencia de género, igualdad, discapacidad. Cuando finalizó la conferencia, Aena se interesó por realizar un spot sobre la integración laboral de los discapacitados. Desde entonces, estamos preparándolo. Para este rodaje también contamos con la participación de personalidades muy importantes del mundo de la televisión, del deporte, de la música y del cine. Caras

Hace poco impartía clases en la universidad de Cádiz a personas mayores ¿Cómo surge esto? Mi andadura por la docencia empezó hace dos años. En total, he impartido veintiún crusos en varias ciudades. Sa-

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biendo esto, la Universidad de Cádiz se puso en contacto conmigo para impartir una asignatura de cinematografía. La verdad es que el proyecto que me ilusionó muchísimo porque ya no era dar un curso de unas pocas semanas, significaba dar una asignatura de larga duración. Esta ‘tercera juventud’, como yo les llamo cariñosamente tiene una vitalidad y unas ganas de aprender cine que me dejaban con la boca abierta en cada clase que daba. Además me han confirmado que esta experiencia será anual y se repetirá en tres ocasiones en cada uno de los campus de la universidad. ¿Qué diferencia nota a la hora de dar clase a personas mayores que a jóvenes? Diferencias pocas pero las ganas, el entusiasmo y la ilusión con la que afrontaban las clases los del aula de mayores eran envidiables. Recuerdo que terminaban las clases y venían corriendo a preguntarme y era la pausa para tomar el café y no se iban. Ahora tengo un rodaje cerca de Algeciras y prometí llevarlos para que vieran un rodaje en la práctica. Este año se estrena como jurado en un certamen de cortometrajes, concretamente en el XV Certamen de Cortos CMU Santa María de Europa. ¿Qué espera sacar de su primera participación como jurado? ¿En qué se va a basar para puntuar los cortos? Es un detalle que me ilusiona mucho, porque siempre me he visto en el otro lado de la moneda intentando optar con mi cortometraje a algún premio o a alguna selección. Sé la ilusión que hace a un cineasta ser finalista y por el contrario, el daño y la repercusión negativa que puede tener que no te seleccionen. Obviamente debe de haber una selección y tienen que quedar unos finalistas y otros descartados, pero creo que se debe hacer con mucho cuidado. Es triste decirlo pero muchos festivales prefieren ver cortos que duran cinco minutos a otros que duran veinte. Si al jurado le sobra tiempo, entonces ven los de larga duración. ¿Y si no les sobra qué pasa? Pues que esos quedan descartados. Y ya no es que pienses que tu trabajo no vale sino que lo que pasa es que no lo han visto. En este estreno como jurado intentaré hacer todo lo contrario, seleccionaré con cuidado. Dentro de sus cortometrajes se observa clara evolución desde sus primeros trabajos amateurs hasta sus últimos proyectos. ¿Qué corto cree que marcó un punto de inflexión en la profesionalización de su cine? El corto que marcó el punto de inflexión, sin duda, fue 'Lágrimas de papel'. Yo ya había ganado premios pero eran premios muy sueltos e incluso había ganado alguno internacional, pero ese fue el corto que más premios se llevó como cortometraje. ‘Lágrimas de papel’ significó dar un paso adelante en cuanto técnica. Teníamos un rodaje con todos sus puestos, con personas que se dedicaban a esto, no era un amigo que tenía una cámara. Además contábamos con actores profesionales como Paul Naschy que le dieron forma al corto.

la combinación de drama “ eny terror encontré el estilo que hizo que me interesara por la dirección ¿Se arrepiente de haber dirigido algún corto? Siempre se tiene esa sensación. Cuando ruedas un corto piensas que es una maravilla pero con el tiempo dices madre mía como pude grabar esto. Siempre pasa pero espero que no llegue a pensar eso de 'Y la muerte lo seguía' (se ríe). Entiendo que todos mis cortos han sido necesarios en mi vida para mi aprendizaje y por eso considero a todos como parte de mi entrenamiento. Y digo, bueno, a lo mejor de este corto no estoy tan orgulloso de él como debería. Pero todos son cortos que me han ayudado. Creo que todo suma aunque sean cortos mejores o peores. Me gusta conservar mi cortos y de hecho tengo algunos que hice con 13 años con la Súper 8. Todo es un proceso de aprendizaje y así será hasta mi última película si llego a hacer algún día. ¿Qué directores del género son los que le han forjado como cineasta? El director que más me ha marcado ha sido Night Shyamalan, el director de El Sexto Sentido, El Protegido, El Bosque, Señales...Ese director indio es el que más me ha influenciado hasta el día de hoy en cuanto a narrativa, tipo de personajes y tipo de historias. En la combinación de drama y terror encontré el estilo que hizo que me interesara por la dirección. Y a día de hoy sigo intentando mantener ese estilo que aprendí viendo sus películas. ¿Algún proyecto que todavía no haya podido poder en marcha pero que sí lleva tiempo en su cabeza? La verdad es que me siento orgulloso de poder decir uno de mis sueños se cumplió el año pasado cuando realicé el western de ‘Y la muerte lo seguía’. Llevaba desde niño queriendo hacerlo. Directores como Sergio Leone o John Ford me inspiraron hasta el punto de conseguir que me obsesionara con la idea de hacer un western. Mi nueva obsesión es realizar un largometraje y hasta que no lo consiga no voy a parar. De hecho se me planteó la posibilidad de rodar un cortometraje este verano y dije que no. Lo rechacé. No quiero más cosas que me frenen a la hora de poder crear mi largometraje.

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ÂżQuĂŠ puedes contar en 3:30?

jameson

notodo

filmfest -23-


UN WHISKY QUE FABRICA FESTIVALES “El festival es una parte fundamental del cortometraje. Yo no sé si haría cortos si no estuviesen los festivales”, Esteban Crespo, ganador del Goya 2013 al mejor cortometraje de ficción. “Al fin y al cabo, los festivales son la parte más importante en el mundo del corto”, Iván Martínez, ganador del premio de jóvenes promesas de Cannes 2012. Los profesionales del mundo del cortometraje tienen claro que los festivales son una parte fundamental de sus trabajos. Son el escaparate del que se aprovechan las micropelículas para llegar al máximo número de personas y así poder darles una larga vida.

“El mayor atractivo de NotodoFilmFest es su jurado, uno de los pilares fundamentales que le ha dado una identidad particular”

Sólo en España existen cerca de 300 festivales de cortometrajes, desde el más humilde hasta los de mayor prestigio, como el festival internacional de Sitges, el cual posee un galardón deseado por todos los directores de cortometrajes. Entre todos ellos aparece cada vez con mayor fuerza el Jameson NotodoFilmFest. 1238 cortometrajes presentados este año, de los cuales 161 finalistas. Y lo más llamativo, su jurado. El director de cine Rodrigo Cortes, con películas como Luces rojas o Buried en su haber, se constituye como presidente del jurado y junto a él actores, guionistas y otros directores de la talla de Ernesto Alterio, con Días de fútbol o El otro lado de la cama; Mateo Gil, guionista de Mar Adentro o Ágora; o Javier Fesser director de Camino o Mortadelo y Filemón; entre otros. “El mayor atractivo de NotodoFilmFest es su jurado. Ellos siempre han sido uno de los pilares fundamentales que además le ha dado una identidad particular” asegura Álvaro Matías, director general del festival. Por su parte Daniel Sánchez Arévalo, director de “Azul oscuro casi negro” y ganador de varios premios dentro del festival decía que: “a mí lo que me gusta del festival no es que pueda subir mi corto y ganar un premio, es que me vea el corto Julio Meden o cualquier gran profesional”.

Hay que empezar por el principio Ibiza, año 2001, veinticinco grados a la sombra. Alberto y Javier Fesser en una piscina hablando de sus cosas. Y sin venir mucho a cuento Javier Fesser le pregunta a su hermano, que se dedica a eso que empezaba a conocerse como internet, que en qué consiste su trabajo. Después de la explicación recibida, el director de cine se plantea cómo podrían conseguir unir el arte cinematográfico con internet y lograr romper todas las barreras de distribución que hasta ese momento eran la mayor traba de cualquier director amateur. Según Álvaro Matías: “Javier vio esto como un juguete donde das a conocer una idea, la grabas con el vecino, el amigo y el perro, sacas una historia que la montas con un software sencillo de edición y lo subes a la red y tienes la oportunidad de que lo vea la gente”. Y así es como empieza un festival que ya cuenta con once ediciones. La apuesta en firme que siempre se ha seguido desde este festival de cortometrajes es la de la distribución de contenidos cinematográficos de forma legal y gratuita y esa formula, esa identidad se ha mantenido desde la primera edición hasta la

Lo que es evidente es que desde la creación del festival en una piscina en Ibiza después de unas cervezas y una charla entre los hermanos Fesser allá en el 2001, se ha apostado por tener a los mejores profesionales. Santiago Segura, Nacho Vigalondo, Alex de la Iglesia, Bigas Luna o Guillermo del Toro entre muchos otros. Pero conseguir que estas personas apoyen el proyecto y que el festival se convierta en uno de los más importante del panorama nacional “No es nada fácil de conseguir”, dice Álvaro Matías.

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Interior de La Fรกbrica. Anabel Arriola La Fรกbrica. Ximena Esteve

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“Aquí estamos hablando de un lugar donde puedes pasar de una historia a otra en formatos muy comprimidos.”

“Nunca en mi vida me habían hecho tantas fotos” Álvaro Matías. Anabel Arriola/Ximena Esteve

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última. Y, a su vez, es lo que les permite poder mantener el tirón que tienen. Otra de las señas propias de identidad de este festival es el tiempo máximo que pueden durar los cortos presentados. Por regla general este tiempo es de tres minutos y treinta segundos. Pero este aspecto no ha sido elegido al azar. Para el director general de NotodoFilmFest: “Con esto sí que estamos muy contentos de haber acertado. Tanto hace unos años como ahora el consumo audiovisual en internet es muy sesgado, pasas de una cosa a otra muy rápida. Hay plataformas muy buenas donde te conectas y ves un largometraje, pero hay un condicionamiento a verlo. Aquí estamos hablando de un lugar donde puedes pasar de una historia a otra en formatos muy comprimidos. El festival nació con ese espíritu, de ser un festival comprimido en todos los sentidos”. Sobre este tema Ángel Mirallas, parte importante del comité de selección de los cortos que se convierten en finalistas aseguraba que: “Se puede hacer un grandísimo corto tanto en treinta segundo como en treinta minutos. Si tienes una buena historia y sabes cómo contarla te da igual el tiempo”. Y para rizar más el rizo, si cabe, desde la dirección del festival se propusieron lo más difícil todavía, motivar a la gente a que realice un corto de tan solo treinta segundos. Y esta modalidad cada año tiene más adeptos hasta el punto de haber recibido en su última edición más de 400 cortometrajes de esta modalidad. Toca hacer cuentas Y llega el momento de ver dónde reside la viabilidad de un festival de estas magnitudes. Todo evento de cierta magnitud que quiera llevarse a cabo debe estar respaldado por un gran patrocinador principal y otros más pequeños y todo ello apoyado por las instituciones públicas que fomentan la cultura. Este es el esquema que sigue NotodoFilmFest, el que ha encontrado en la marca irlandesa de whisky Jameson a su mayor valedor. Para Álvaro Matías: “Jameson es un ejemplo de patrocinio cultural que no hay en España. Lleva ocho años con nosotros, atendiendo al festival y llevando una estrategia de apoyo al cine internacional”. Al respecto de esto, Ángel Mirallas añade que: “Jameson es gente preocupada por la cultura y lleva demostrándolo muchos años. Hay ya mucho más que un interés económico o comercial”. Además de este festival de cortometrajes la marca irlandesa promueve proyectos culturales desde hace más de quince años como, por ejemplo, el Jameson First Shot, festival internacional de cortometrajes, entre otros. “Cuando llegaron a España su estrategia fue decir, vamos a vincularnos al cine y apostaron fielmente por al creación”, asegura Matías. Además uno de los aspectos que más gusta al director del festival es que la bebida patrocinadora no haya impuesto aparecer en cámara en algún momento, como sí hacen otras empresas para aumentar la publicidad. Y esta es la parte gruesa de la financiación del festival ya que engloba más o menos, un 40% del montante final.

“Jameson es un ejemplo de patrocinio cultural que no lo hay en España”

Además de esta fuente de ingresos el festival sigue aguantando las ayudas estatales que cada día cuestan más recibir. Para Álvaro Matías es responsabilidad del Estado apoyar estas iniciativas culturales. “Igual que incentiva un plan para comprarte un coche por qué no se va a incentivar la industria cultural que por otro lado repercute en el conocimiento de todos los ciudadanos”, se plantea Matías. Así que con esto desde la gerencia del festival siempre han solicitado las ayudas pertinentes al Ministerio de cultura y estos siempre han respondido en mayor o menor cantidad, pero de forma positiva. NotodoFilmFest acoge a unas iniciativas que cada vez gustan más a los gobiernos y por las que pagan mayores cantidades de dinero en cuestión de ayudas para fomentar la cultura. Estas iniciativas son aquellas que utilizan el uso de la red para la difusión de contenidos digitales de manera legal. Por este lado, el ICAA (Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales) es la plataforma en la que se apoya el Ministerio de Cultura para pagar las ayudas a las empresas que soliciten el dinero necesario para realizar todo aquello relacionado con el cine. En el momento de crisis económica que vive el país las ayudas recibidas por las empresas han menguado en una u otra parte. Pero por suerte para el festival, el Ministerio casi ha mantenido las ayudas dirigidas a las nuevas tecnologías, que es por donde entran ellos. Por último, el granito de arena que falta para que sea viable el proyecto lo componen los pequeños patrocinadores que también apoyan la iniciativa como son los casos de La térmica, TVE o Plus Ultra seguros. Esta parte puede llegar a superar un 25% de la financiación total del festival. Y es que, son muchos los desembolsos a los que tiene que hacer frente NotodoFilmFest. En primer lugar los premios y becas que ofrece a los participantes en conceptos de los diversos premios que puede ganar. Según dice Matías: “Nos hemos hecho un catálogo de premios bastante amplio que ha ido creciendo ya no sólo en lo económico, sino abriéndolo a la parte de becas de formación” y, evidentemente, esto tiene que salir de algún lugar”. Además el festival da de comer alrededor de quince empleados que se dedican en cuerpo y alma al desarrollo de la web, a su mantenimiento y a toda la parte técnica, así como a los jurados y al propio director general.

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Decisiones difíciles Después de organizar un buen jurado que llame la atención del participante y de conseguir la financiación necesaria, llega el momento de poner en marcha el festival y empezar a recibir los candidatos a ganar todos los premios que se ponen a su alcance. Desde el mes de noviembre hasta el mes de marzo todos los que quieran mandar sus cortos de tres minutos y treinta segundos están en disposición de hacerlo. Ahora le toca el comité de selección ir visionando poco a poco todos ellos para decidir cuáles son los que mejor pinta tienen. Lo que es evidente es que no es tarea de dos días el poder ver más de 1.200 cortometrajes que son los que en esta edición se han presentado al festival. Ángel Mirallas, parte principal del comité de selección comenta que: “Desde la primera semana de noviembre hasta la última de marzo he estado viendo cortos. No ha habido semana que no haya visto algunos”.

“¿por qué no se va a incentivar la industria cultural que repercute en el conocimiento de todos los ciudadanos?”

“El festival es un termómetro de nuestra sociedad y lo hemos visto en todas las ediciones."

Durante los once años que lleva realizándose el NotodoFilmFest las personas que han pasado tanto por el comité de selección como por el jurado final han podido ver como la temática de los cortos que se enviaban al festival iba cambiando. Álvaro Matías señala que: “el festival es un termómetro de nuestra sociedad y lo hemos visto en todas las ediciones. Recuerdo cortos de cuando ocurrió lo del Prestige que hubo muchos sobre esto, la crisis, el desempleo, el año pasado con todo lo del 15M, las acampadas de sol. Se podría hacer una historia moderna de España a través de los cortometrajes de NotodoFilmFest. Esto

Fotograma J. Kramer. Actor Ernesto Sevilla.

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lo corrobora el propio Ángel Mirallas: “Hay temas muy recurrentes como el suicidio, los conflictos sociales y ahora, como no, la crisis. Con los años te das cuenta que hay mucha sensibilidad con la actualidad”. Una vez elegidos los finalistas, este año 161, es el jurado el que se encarga de decidir quién merece ganar y quién no. Pero al final lo importante es que grandes profesionales del audiovisual puedan ver el trabajo que se realiza y así lo asegura Álvaro Matías: “Yo creo que el Notodofilmfest es un escaparate, ganes o no ganes. Hay casos de gente que no ha ganado que la va bien como director, igual que hay gente que ha ganado y que todavía no le has visto hacer un largo”. En todo momento lo que se pretende es dar a conocer el talento y la creatividad de los que tienen menos oportunidades. “Se quiere que el festival sea una plataforma y desde luego lo es. Y que un premiado le sirva para añadirlo a un currículum y que una productora lo vea y por ello le pueda contratar”, afirma Matías. Al fin y al cabo lo importante de todos los festivales es mostrar cómo trabajan las promesas del cine. Y sobre todo este festival en concreto por un sencillo motivo que menciona el miembro del comité de selección Ángel Mirallas: “Porque es accesible a todo el mundo. El NotodoFilmFest lleva la máxima de hazlo tú mismo al límite. Si tienes una buena idea, aunque tengas pocos medios para desarrollarla puedes enviarla y la aceptaremos seguro”. Por su parte el directo del festival Álvaro Matías asegura que: “Aquí no exigimos un mínimo de técnica, que no se hayan utilizado ni travelling, ni ocho cámaras, ni un atrezo de la leche, que se ha hecho con la ropa de casa, etc. Aquí siempre hemos premiado la idea”.

Carteles de anteriores ediciones

Y es que mucha gente se queda atrás por el mero hecho de no tener medios. La sociedad actual está llevando a los talentos a esconderse, a quedarse en sus casas y no emerger ocultando todo su potencial. Es necesario un empujón, una ayuda para que los dueños del futuro tengan las posibilidades que tuvieron los dueños del pasado y de esta forma que lo años venideros, a pesar del momento de dificultad actual, tenga algo de esperanza. Y así lo dice uno de los directores más grandes que ha dado Alemania, Werner Herzog, director de obras como Teniente corrupto o Rescate al amanecer: “Desde el principio, me hice con una cámara robándola. No me asustó coger para mí una cámara que era propiedad de un predecesor de la Escuela de Cine de Múnich. Se suponía que los cineastas debían pasárselas a los jóvenes, pero nunca me dieron una cámara. Así que la cogí e hice 11 películas incluida Aguirre o La cólera de Dios. Y cumplió su verdadero destino; esta cámara se utilizó bien, inteligentemente. Hoy, con estas camaritas baratas y muy profesionales, puedes hacerte con una cámara y rodar una película por 10.000 dólares. Quizás 20.000. Trabaja como gorila en un sex club, como taxista, como carnicero, en algún lugar dónde ganes ese dinero y haz tu propia película. No hay excusa para aquel que quiere hacer películas. Solo consigue una de estas cámaras -no tienes que robarla, solo comprarla- y haz tu película.”

Redacción

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Rodrigo Cort茅s (preside el jurado de la IX edici贸n del festival) y Ernesto Alterio (miembro del jurado) en la presentaci贸n del festival. Foto de Notodofilm


“ Con los cortos es ´ tener una dificil

fuente de ingresos para vivir ” Iván Martínez

Iván Martínez en el rodaje de Se vende perro que habla, 10 euros. Cedida por Iván Martínez

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Reportaje de Marc Oliva

Iván Martínez Casas tiene 32 años y, aunque finalizó sus estudios hace tres, ya se codea entre los círculos más altos del cine internacional y aspira a seguir haciendo camino. Licenciado en Empresariales y Comunicación Audiovisual y que salió directamente para aterrizar en el festival de cine de Cannes, el más importante de Europa. Junto al equipo con el que ha rodado el corto Se vende perro que habla, 10 euros se proclamó vencedor de la categoría Emerging Filmmakers Showcase. Dicho premio va dirigido a futuras promesas de la cinematografía y auspiciado por la American Pavilion, una prestigiosa asociación norteamericana que se encarga de seleccionar los cortometrajes que optan a este galardón.

¿Qué sintió cuando se enteró de que era el ganador de Cannes? Que Se vende perro que habla,10 euros gane el premio de la Asociación Americana para Nuevos Cineastas para mi es un premio muy importante, porque es el máximo referente de la forma industrializada del concepto de arte del cine son ellos y que te digan que tu corto está muy bien y que ven una muy buena producción en él para mi es lo máximo. ¿Y eso le abre puertas? A nivel de festivales sí, el reconocimiento internacional sí, porque unos festivales se apoyan en otros. Si te llevas un premio de un festival internacional y luego tienes la capacidad adquisitiva de poder moverlo alrededor del mundo se siguen fijando en ti. Unas de las cribas para poder entrar en algunos festivales internacionales es qué nota te han puesto en otro que te hayas presentado. Y Cannes es de los tres primero. Para mí, el mejor de Europa. Cannes, San Diego, San José… ¿Con qué premio se queda de todos los que han conseguido? Siempre los que más gustan son los premios del público. Trabajas para hacer algo que desde que naciste estás viendo, que es la tele. Has visto la tele, has visto cientos de películas y la gente aunque no tenga estudios, lo que sí que tiene es capacidad crítica ante lo que ve. Unas cosas les muestran emociones y otras cosas no. Y cuando el público ve tu corto y le da el premio es lo más gratificante. Los críticos y demás se pueden regir por unas decisiones que pueden ser más técnicas o otras cosas, es la otra cara de la moneda, pero el público es tan sencillo como que le ha gustado o no le ha gustado y si a ellos les ha gustado, que realmente es para quien estas trabajando, es lo más gratificante.

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Iván Martínez en el rodaje de Se vende perro que habla, 10 euros. Cedida por Iván Martínez

Hay productores que pueden vivir del corto, pero de una forma muy precaria"

¿Cree que es más fácil ganar el premio del público con una comedia, como ha hecho usted, que con otro género? Sí, a mí me ganarían más con una comedia que con cualquier otro género. Por que pienso que hacer un drama cuesta, pero hay muchas ideas buenas, pero de una comedia que te guste mucho ves muchos intentos que se quedan en tierra de nadie y algunos que sí que te llegan. ¿Por qué Se vende perro que habla, 10 euros no ha cuajado en España si está grabado íntegramente aquí? Lo principal es que el director es francés. El corto se ha grabado en España con un equipo técnico español, pero es un corto de Lewis-Martin Soucy. Su manera de enfocarlo ha sido más comercial en festivales y salas, que es por donde ha querido moverlo. ¿Se puede entender con esto que los festivales españoles tienen poco prestigio? No, todo lo contrario, los españoles son una pasada. Y de hecho, de los festivales que más premios se dan en toda Europa son los españoles. Aquí hay festivales de muchísima calidad. Lo que pasa es que el director lo ha querido mover por otro lado. Él tiene la perspectiva más internacional. Él

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Los festivales que más “premios dan de toda Europa

A pesar de la dificultad de financiación, consiguen actores de renombre como Loles León o Roberto Álvarez. ¿Lo hacen de forma altruista? Yo con la gente que he trabajado siempre lo han hecho de forma altruista. Y además con mucho cariño y muchas ganas. Siempre que trabajas con ellos, les hablas y dices: “Me sabe mal no poder ofrecerte la calidad que necesitas por el caché que tienes”, y siempre se muestran muy humildes y te dicen que no pasa nada, que saben a lo que vienen y apuestan por la nuevas promesas, por la juventud y te animan a seguir. Pero claro, hay que estar a la altura, hay que tomárselo enserio y diferenciar jugar de trabajar. Si ellos ven que das todo lo que tienes, que te has aprendido las cosas antes y crees saber lo que haces, ellos siempre dan de su parte y, además, aportan sobre todo todos sus años de profesionalidad. Se valora mucho.

son los españoles"

partió de Cannes y cuando partes de ahí quieres ir a los festivales internacionales. Además como es francés, quieres empezar en su país e ir moviéndose por los países que él cree mejor y, también, según los contactos que quiere hacer. Al fin y al cabo, es su tarjeta de visita. ¿Se puede vivir del cortometraje? De los cortos que yo he participado, conforme están enfocados, no. Sí que he ido a charlas y he conocido a productores, como en Prosopopeya, que han intentado sacar las castañas del fuego para poder financiar los cortos. Esto es pasional. La retribución que se puede conseguir que yo haya visto es de gente muy humilde con mucho coraje y que se dedica a esto 24 horas al día. Se intenta buscar lo que sea y de donde sea para poder rascar los sueños que tienen.

¿Cree que la cultura cinematográfica está mal tratada por el Estado? Yo creo que el problema vienen de que estamos dejados por los políticos. Para ellos nuestra generación es la generación perdida. Todos los que tenemos un par de carreras y nos hemos currado una gran formación no estamos encontrando ni respuesta por los políticos, ni por las empresas, ni por los bancos ni nada. Entonces, en el sector del audiovisual pues como siempre, está mal, pero bueno tampoco hay que depender tanto de ellos.

¿Ustedes han recibido ayudas por parte del Estado para la financiación? Nosotros no. En España desde hacía 20 años sí que se venía funcionando de esta manera, el Estado ayudaba en muy alto grado el mundo de los cortos, puesto que no tiene una salida comercial. Entonces para poder pagar a toda la gente involucrada en un corto, porque realmente en un corto se forma una familia y puede durar un par de años, que toda esa gente dedique todo su tiempo a realizar esto y que se pueda pagar todo, la financiación se tenía que sacar de algún lugar. Y hasta que el producto está acabado, la dilatación en el tiempo desde que empiezas pueden ser meses o, incluso, uno o dos años, todo depende de las postproducción que tengas que hacer. Es difícil tener una fuente de ingresos para pagar mensualmente los deberes con los caseros y demás suministros, es una trabajo para intentar conseguir la comercialización.

¿No deberían financiarse más los proyectos de nuevos directores que los de directores consagrados? Claro que sí. Por ejemplo, si a una persona se le da la oportunidad de demostrar sus ideas y ha tenido muy buena aceptación porque ha conseguido hacer algo de una calidad decente para salas, el paso lógico es que después el dinero del Estado no se le volviese a dar a esa misma persona. Deberá ser la iniciativa privada quien pague su nuevo proyecto porque él ya ha demostrado que tiene un nivel y deberían volcarse con él otra gente. Y guardar el dinero para la gente que necesita una primera oportunidad.

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CORTOS DE PRESUPUESTO Un reportaje de Anabel Arriola

Vender una idea para conseguir financiación para realización de un cortometraje es el quebradero de cabeza para los cineastas profesionales. Pasarlo bien en el rodaje es la finalidad para los amateurs. Sea como sea, a ambos les cuesta conseguir capital para grabar sus short filmes: unos recurren al Estado y otros a familiares y amigos. That’s life, cineastas.

canzar el éxito, no hace falta tener un gran capital detrás de los focos, únicamente la decisión de querer contar una gran historia: Un joven especial que está convencido de que es el elegido para salvar a la Tierra del ataque de los robots extraterrestres. Su corto, ‘El ataque de los robots de Nebulosa-5’, le otorgó un puesto entre los directores de cortometrajes españoles más destacados. Se alzó con el Meliès d’Or en el festival de Sitges 2010 y se coló en la final del festival internacional Sundance de EE.UU. Un corto sin financiación, casero, en el que los actores eran amigos y familiares. Y donde el principal ingrediente eran las ganas de hacer de contar una historia que necesitaba poco más de seis minutos.

Una transición hacia proyectos más serios. El arte de sintetizar una historia. O simplemente, una forma fácil de introducirse en el audiovisual. Así es como perciben los cortometrajes todos los directores vinculados al corto tanto de forma amateur como profesional. Los productores privados se han dirigido en numerosas ocasiones al Ministerio de Cultura para proponer saber que una refinanciación del cine con el fin de que la producción de piezas sea sostenible. Según el último informe del mes de abril del el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales (ICAA) en 2013 se dedicarán 2.500.000 € a la protección de la cinematografía. Pero de esta cantidad, sólo podrá concederse hasta un máximo del 20% del total presupuestario en concepto de ayudas a la distribución de conjuntos de cortometrajes. En 2013 el ICAA destinará 1.000.000 € para la producción de cortometrajes, de los que se repartirán 400.000 € para ayudas sobre proyecto y 600.000 € para ayudas a cortometrajes realizados. Cuantía insuficiente, sobre todo si se tiene en cuenta que cada año se reduce la ayuda a la cinematografía. Desde 2011 se han reducido en más de 30 millones de euros la ayuda que el Estado proporciona al cine. Saltan chispas en el sector.

“El cine tiene muchos problemas y la financiación es uno de ellos” Chema García, después de contar con una mala experiencia tras la realización de un cortometraje muy elaborado y con bastante presupuesto, quedó desencantado de esta fórmula capital. “Ese trabajo me hizo casi odiar el cine por todo lo que me supuso”, comenta Chema. Entonces se fijó un claro objetivo con su próximo corto: in-

No obstante, el cine de Chema García Ibarra es el claro ejemplo de que para trabajar sobre un proyecto y al-

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tentar demostrar con otro que hacer una inversión descomunal no era necesaria. El resultado fue un proyecto rodado con lo que tenía a mano: localizaciones en su ciudad, en su casa y con actores no profesionales. La clave del éxito de su corto fue el guión, pero también fue lo más duro. Cuando pasaron unos meses, ya tenía la historia y el inicio de un proyecto que tantas alegrías le proporcionó.

“El truco consiste en trabajar con las cosas que tienes a mano y que son gratis”

Chema asegura que para que los cortometrajes sigan creciendo, el Estado debe apoyar y buscar muchas maneras para contribuir a la difusión de la cultura. “El cine tiene muchos problemas y la financiación es uno de ellos”, explica el cineasta. Sin embargo, sabe que no sólo hace falta dinero para la producción. A veces, bastaría simplemente con apoyar más las campañas de promoción para que llegue a más público. “Hay muchas fases desde que alguien empieza a escribir una historia hasta que alguien entra al cine a verla y creo que se puede repartir perfectamente el apoyo en todas esas fases. No tiene que ser necesariamente dar dinero y adiós”, aclara Chema. Este punto quizá sea uno de los más olvidados del proceso de distribución de los cortos . En total, el Ministerio de Cultura destinará este año un total de 710.000 € para la organización de festivales y certámenes cinematográficos. De estos, 50.000 € serán para Corporaciones Locales; 660.000 € a Festivales nacionales e internacionales, así como a subvencionar mercados cinematográficos. Cuantía insuficiente sobre todo si se tiene en cuenta la impor-

tancia que de unos años para este lado están teniendo estás pequeñas películas del cine español. Claro, con estas cifras, no es de extrañar el enfado del sector. El cortometrajista asegura que hasta el momento, no ha necesitado financiación para poder realizar sus cortometrajes. “Si no tienes otra opción ni más recursos, el truco consiste en trabajar con las cosas que tienes a mano y que son gratis. La clave en el resto de los otros cortos para encontrar financiaciones ha sido hacerlo tan barato para no necesitarlas”, sentencia el director.

Chema García. Fotografía cedida por Chema García

Los espectadores de ‘El ataque de los robots de Nebulosa-5’ quizá quedaron a la espera de que los robots iniciaran el ataque o quizá no. Es un misterio lo que seguía. Lo que sí pudieron ver al final, es lo que le ocurrió al short film después de su estreno. Un aluvión de premios nacionales e internacionales que posicionaron a Chema en un lugar destacado dentro del cine español.

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RADIO CITY LA ÉTICA DE UN FESTIVAL Reportaje de Paula Sahuquillo

Detrás de un festival de cortometrajes siempre hay un equipo de personas arrimando el hombro. Pero en el caso del Festival Internacional de Cortometrajes RadioCity, más que detrás están arriba. Justamente en la segunda planta. Hay que atravesar su local y subir unas oscuras e intrincadas escaleras para llegar hasta las oficinas. Unas oficinas que no aparentan ser las de un negocio de copas. Allí se respira cultura más que otra cosa. Y el ruidito de las patas de su Bulldog correteando sobre el parqué hace que te sientas en territorio amigo.

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cc

“Si miramos las cuentas nos sale que perdemos dinero. Pero bueno, el motivo no es ganar. Eso ya lo hacemos vendiendo cubatas por la noche. El motivo es cultural: mover los cortos para que se conozcan”

Radiocity es un local clásico de la noche de Valencia –en la escena un tanto independiente- que lo mismo te ofrece conciertos, que teatro, que danza, que exposiciones, que flamenco, que te montan uno de los festivales de cortometrajes más importantes de la ciudad. Al mando está Luis Padilla , uno de esos directores tan afables que no aparentan ser director. Él fue el que hace trece años se dio cuenta de que el mundo de los cortos estaba muy abandonado. “Habíamos lanzado la primera edición de Café Teatro y fue un exitazo. Así que nos preguntamos qué género estaba marginado y necesitaba un poco de apoyo; y dijimos, los cortos”, explica Padilla. Y él junto a Xavier Crespo, director entonces de Sense Filtre –mítico programa de cine que apoyaba mucho el género del corto- lanzaron ese año una mostra que evolucionó como festival posteriormente.

La financiación de este festival es completamente privada. Cada año intentan pescar una subvención o a alguna marca que les apoye económicamente, pero de momento no ha habido suerte. “Si miramos las cuentas nos sale que perdemos dinero. Pero bueno, el motivo no es ganar. Eso ya lo hacemos vendiendo cubatas por la noche. El motivo es cultural: mover los cortos para que se conozcan”, comenta el director. Lo cierto es que RadioCity, para los tiempos que corren, es una empresa un tanto ejemplar. Luis Padilla explica que del beneficio total que sacan; un tercio es para invertir en el negocio y seguir generando empleo, otro para éste tipo de actividades culturales y otro tercio para donarlo a obra social. “Nosotros tenemos nuestro código ético: verdad, rectitud, no violencia, amor, paz. Y entendemos que si estás sacando un beneficio tienes que hacer este tipo de cosas con él”.

Gracias a ese germen este año se celebra la doceava edición, y el festival sigue creciendo. Este año se han presentado 536 cortometrajes de 18 países distintos. Aunque parece que lo que crece es la fama y la cifra de cortometrajes porque el público valenciano aún se resiste. “El público no crece cada año, se mantiene igual. Cosa que a mí me sorprende porque cada vez es más conocido. Además no se cobra por entrar y te invitan a palomitas. Es para decir: coño qué más quieres”, comenta riéndose Padilla. Él es quien se come todos los cortos que envían. De arriba abajo. Algo de lo que parece estar encantado: “Son dos meses de vivir el corto. En una sola jornada tienes drama, risas, te emocionas y te asustas. Es bestial”.

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Primer premio Shoot for the moon Casandra Maciás Ficción

Premio de público El vendedor de Humo

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Cuando preguntas en RadioCity por la infravaloración de los cortos respecto a los largos te responden con una defensa acérrima. “¿Un cuadro de 2x2cm es menos que uno de 20x20cm? Coño, la obra es la obra. Este lo ha querido plasmar así de pequeño y éste así de grande. O como una pieza musical, ¿una canción de tres minutos es peor que una de seis? Pues en el cine yo creo que es lo mismo. Está demasiado encasillado y es difícil moverlo” expresa Luis Padilla.

PALMARÉS

´ de tres minutos UNA canciON es peor que una de seis? Pues en el cine yo creo que es lo mismo

Javier Maestro Animación

Premio especial del jurado Cold Turkey Fannar Thor Arnarsson Ficción

Es un lugar dónde les apasiona lo que hacen. Han acogido al mundo del corto como un hijo adoptivo, ese al que no engendras pero lo quieres como propio. Y alertan que es adictivo, sobre todo para directores y creadores. “Hay una cosa muy bonita del corto, por eso yo creo que se siguen haciendo, y tiene que ver con la pertenencia al grupo. Estar trabajando en algo conjuntamente sin un interés económico, por amor al arte. Eso es lo que cohesiona al corto y hace que sigan existiendo a pesar de ser tan sacrificado. Ves personas que no van a ganar dinero pero les gusta estar ahí y dedicarle horas, empeño, creatividad y que salga adelante. Eso es lo que les tiene enfermos”.

Premio Mejor Corto de Animación Alineation Silvia Carpizo de Diego

Premio AWV a la mejor dirección de producción Versión de un delincuente Carlos Lidón

Premio Tritón a los mejores efectos Visuales Blue and Malone Abraham López Guerrero Animación

Premio Musimatge a la mejor banda sonora original The acrobat Gerardo Herrero Ficción

Premio Entropía a la inteligencia creativa estratégica Cerdos, piñas y otros mortales Patricia Martínez del Hoyo Documental

Premio del público al mejor corto valenciano Toc toc el cortometraje María Albert y José Vicente García Herrero

Premis Tirant Avant 2012 Hidrólisis Sergio Miralles Cartel Shoot for the moon

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Esteban Crespo. Foto Marc Oliva

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Ganador del Goya 2013 al mejor cortometraje de ficci贸n por Aquel no era yo

Esteban

CREsPO -43-


“Se hace mejor cine español en el corto que en el largo” Cuatro periodistas. Un GPS nativo. Hora de la entrevista: 19:00. Plena Semana Santa. Atasco en la M-30. Cuatro horas de viaje que se convirtieron en seis. -Esteban, creo que nos retrasaremos un poco. – No importa, aquí os espero. Una ‘Odisea periodística’ podría ser el perfecto título resumen del trayecto en coche hasta la casa del director de cortometrajes Esteban Crespo. Interrumpimos sus vacaciones para charlar con él de sus inicios, de sus trabajos pasados y futuros, pero también de su presente exitoso. Ganador de último premio Goya al mejor cortometraje de ficción por Aquel no era yo en que narra la triste realidad de los niños soldados en África.

¿Cuál es su vinculación con el mundo del cortometraje? Yo no estudié la carrera de cine. Cuando terminé COU me decanté por la arquitectura porque la escuela de cine me pareció un desastre impresionante. Estuve trabajando en el mundo de la arquitectura mientras estudiaba y vi que no era lo que quería hacer. Pero terminé la carrera, empecé a trabajar, una cosa te lleva a la otra y me metí en un mundo que no era el que yo quería. Hubo un momento en mi vida en el que me decidí a dejarlo todo y tirar por lo que a mí me apetecía, el cine.

Esteban Crespo ha recibido más de 50 premios desde el año 2005. Mismo año en el que se estrenaron dos de sus cortometrajes Siempre quise trabajar en una fábrica y Amar. En 2006 veía la luz Fin y cinco años más tarde Nadie tiene la culpa. Su corto cómico Lala estuvo nominado en 2010 a los Goya, pero no fue hasta 2013 cuando Crespo consiguió deslumbrar al jurado con su último trabajo ‘Aquel no era yo’.

¿Dio sus frutos este cambio? Empecé intentando trabajar en cosas de arte -por mi formación más que nada- aunque siempre he querido dirigir. Y bueno, no tengo suerte por ahí así que empecé con el documental. Lo que marcó la diferencia fue una reunión que tuve con un productor que me dio trabajo en TVE. Esto me permitió empezar a vivir de lo audiovisual. Pocos meses después, conseguí una pequeñísima subvención de la Comunidad de Madrid para hacer el cortometraje Siempre quise trabajar en una fábrica. Éste funcionó bastante bien en los festivales, lo cual me incitó a hacer más cortometrajes. ¿Ahora mismo vive de su productora, Africanauan? Bueno, yo ahora mismo vivo de lo audiovisual pero no sólo de mi productora. Trabajo de realizador y cuando me llaman para hacer una publi o lo que salga.

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¿Cómo fue el proceso de pasar del documental al cortometraje? Realmente a mí lo que me gusta es la ficción. El mundo documental no me termina porque siempre hay un punto de manipulación. El documental debe tener una línea argumental y tú eres quien selecciona lo que te lleva a esa línea, dejando de lado todo lo demás. Es muy difícil lograr la objetividad porque tendrías que dejarlo todo en bruto. En cambio, en la ficción todo es mentira. Trabajar con mentiras para llegar a una verdad es lo que más me interesa.

es la rehostia y no está llegando a ningún sitio. Con los largos, o tienes una gran promoción o no lo va a ver ni Dios. En el mundo del corto, todos vamos a los mismos circuitos y si has hecho un buen corto vas a ganar muchos más premios que otros que hayan costado 150.000 euros. Eso es muy interesante. De hecho, el corto El ataque de la nebulosa 5 que hizo un chico de Elche y era su primer corto, arrasó; ganó ochenta premios y no costó nada. ¿Qué pasó? que funcionó, fue un exitazo. Eso en el largo no existe.

¿Qué proyectos tiene en mente? El proyecto que seguramente haga ahora está basado en el corto anterior de Nadie tiene la culpa. Es una comedia de dos personajes, una película barata para los tiempos que corren; es lo que más ha interesado de momento a las productoras grandes.

¿Qué financiación ha tenido Aquel no era yo? No ha sido una superproducción. De hecho, este año ha habido siete u ocho cortos más caros que el nuestro. Lo que pasa es que somos muy buenos (se ríe). Nosotros teníamos algo de dinero y además conseguimos una subvención del ICA y otra de la Comunidad de Madrid. Es decir, teníamos dinero pero no para hacer una obra como esa.

Que no haya realizado aún ningún largometraje ¿se debe a una cuestión económica o de preferencia? El problema del mundo del largo es que la distribución está muy reducida. Necesitas mucho dinero, y la distribución y la promoción no la tienes asegurada. Tú podrías hacer una película pero no la vería nadie. Tú haces un buen cortometraje y tienes un canal distribución casi asegurado.

“El mundo documental no me termina porque siempre hay un punto de manipulación”

¿Su productora no podría asumir ahora los costes de realizar un largo? Nuestra productora actualmente no podría hacer un largometraje. Necesitamos otras productoras gordas, unas distribuidoras y unas televisiones a las que, a día de hoy, no tenemos acceso. ¿Actualmente para ser un director de renombre tienes que haber hecho un largometraje? ¿Considera que el cortometraje es la antesala de preparación para hacer un largometraje? Antes sí que lo concebía así, ahora no. Al principio, cuando empecé, me lo planteaba como un paso. Pero ahora que ya he hecho seis cortometrajes veo que hay historias que únicamente pueden contarse en pocos minutos. De hecho para mí, se hace mejor cine español en el corto que en el largo.

Aparenta una superproducción Lo parece porque le hemos sacado muchísimo partido. Conseguimos que se metiera el ejército, conseguimos que nos dejaran tres cámaras, tuvimos que rodar en cuatro días… Por ejemplo, no teníamos dinero para iluminación así que rodábamos durante el día, es decir, que a las seis se dejaba de rodar.

¿Requiere el mismo trabajo cualitativamente contar una historia en una hora y pico que en treinta minutos o incluso menos? O incluso, ¿requiere más trabajo condensar una historia? Existe el tópico de que es más difícil contar una historia en pocos minutos, pero no es real. Piensa en la dificultad que hay en mantener la atención del público durante hora y media. Lo que sí que es similar es el esfuerzo de rodaje de producción. En el largo al final es una cuestión de más tiempo, pero el esfuerzo es el mismo.

¿Cómo consigue liar al ejército? Pues lo del ejército ha sido de las cosas más fáciles. Tenemos un concepto sobre ellos muy cerrado, muy oscuro. El ejército lo que tiene es que está muy estratificado y para llegar arriba tienes que dar muchos pasos. Pero tienen algo muy positivo; te dan el sí o el no de forma clara. Y la verdad es que fue muy fácil el trato con ellos, incluso nos proporcionaron más cosas de las que habíamos pedido. En el rodaje fueron casi todo facilidades.

¿A día de hoy un corto con una duración tan limitada podría llegar a ganar un Goya? Perfectamente. Lo bueno de los cortos es que no porque hayas tenido más dinero vas a ganar más premios, ni llegar a más público. En cambio los largos, no. Tú puedes hacer un largo que es la rehostia y es difícil que te lo comas. Pero, por ejemplo, este año tenemos un largo que se supone que

¿Qué dificultades ha tenido a la hora de rodar? Las dificultades fueron previas al rodaje. Es un proyecto súper complejo. Y la mayor dificultad fue no tener demasiado dinero. Rodamos con tres Canon 7D prestadas. Rodamos en Toledo y tenía que parecer

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Fotos ‘Aquel no era yo’. Cedidas por Esteban Crespo

“Tuvimos que encontrar a un niño que en un momento pareciera un cabrón y, en otro momento, un niño indefenso. Un animal interpretativo.”

África. A priori la mayor dificultad era trabajar con niños. Tuvimos que encontrar a un niño que en un momento pareciera un cabrón y, en otro momento, un niño indefenso. Necesitas un animal interpretativo. Además, los niños no sabían inglés. Se aprendían los diálogos de memoria. El casting fue complicado porque se mezclaban personas con mucha experiencia con personas que no tenían ninguna. Pero la verdad es que la gente estaba con la tensión de querer hacer un buen trabajo.

¿Por qué fue en Toledo? Fue en Toledo porque no teníamos dinero para ir a África. Estaba buscando algo que pudiera parecer un campamento rebelde. Queríamos que hubiera como calles entre los distintos edificios para rodar un poco de persecución con un tanque en la parte en que escapa ella y el niño, aunque, al final, eso no se rodó. Empezamos a buscar por todas partes y encontramos en Toledo el sitio perfecto. Había como una granja de cerdos abandonada, que tenía esos edificios que nos parecían tan interesantes. A dos kilómetros había un río y, a pocos metros, tenía un sitio donde

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“No hago cine reivindicativo, no hago un cine político, no hago cine social.... yo hago cine”

podíamos rodar lo que era la llegada del principio, cuando se conocen los niños. Luego metimos digitalmente palmeras que le dio ese aspecto. ¿El trabajo de arte fue muy importante? Sí. Una de la razones por las que empecé este proyecto era para trabajar con efectos digitales. Nunca lo había hecho y era una experiencia para poder aprender. En un principio ¿pensábais que iba a tener tanto éxito? No, el éxito siempre es una cuestión de suerte. Hay un componente muy grande de suerte y también depende de los demás. Porque tú puedes hacer un corto cojonudo pero si hay tres cortos mejores...A veces no depende de la nota que tú saques sino de la que saquen los demás. A lo que se tiene que aspirar es a hacer un gran trabajo y a disfrutar.

¿Cómo os vinculáis con las ONG's? Cuando íbamos a estrenarlo contactamos con una unión de ONG's que trabaja en España con el tema de los niños soldado y con UNICEF. Contactamos con ellas para hablar del corto y que leyeran los guiones. Al final se decidió montar el estreno del corto el 12 de febrero - día mundial para la erradicación de los niños soldados- en conmemoración. Les cedimos los derechos del corto para eso al igual que para la sensibilización que están haciendo por todas partes.

Entonces ha sido una grata sorpresa Nos hemos llevado una sorpresa porque pensábamos que podríamos gustar a jurado pero nos has sorprendido que gustáramos mucho al público. Normalmente los premios del público suelen llevárselos comedias y esto es un dramón que te deja un poco jodido.

Usted ha trabajado mucho en comedia... ¿Con qué género se queda de los dos? A mí me gusta el cine, me gusta el oficio de dirigir y me lo tomo como tal. También me gusta cambiar porque supongo que me aburriría estar haciendo siempre comedias o estar haciendo siempre acción o drama social.

En este corto ha unido su vínculo con la cooperación con el mundo de la cultura. ¿No se siente más realizado por haber conseguido aunar esto con el cine? Conscientemente no. Yo me lo tomo como cine. Yo hago cine. No hago un cine reivindicativo, no hago un cine político, no hago cine social...yo hago cine. Y lo primero que pienso es en gustar al público. Que eso después pueda servir a las ONG's para sensibilizar, pues perfecto, me siento orgulloso. Pero mi objetivo no es ese. De hecho, pienso que si este corto sirve para luchar es precisamente porque llega al público, porque es cine...porque no está hecho para sensibilizar. Personalmente, no es una cosa que me guste porque en general suele ser tendencioso y no llega al público.

¿Es necesario un festival para proyectar un corto, para darle vida y que no muera? ¿Hay otra manera de conseguirlo? Es una parte fundamental, yo no sé si haría cortos si no existieran los festivales. Es la primera ventana de distribución. En el mundo hay 6500 festivales, en España debe de haber 250 o 300. Si tú haces un buen corto va a estar dos años moviéndose por los distintos festivales, cada semana en cuatro o cinco sitios y las salas llenas. Los diez cortos que más se han visto este año, por ejemplo, se han visto más que el 80% de los largometrajes.

Fotos ‘Aquel no era yo’. Cedidas por Esteban Crespo

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“La calidad del cortometraje español es extraordinaria. De hecho hay gente que está haciendo cortos y debería estar haciendo largos, gente con una gran preparación.” ¿Por qué son tan prolíferos? Para mí hay algo que es muy importante de los festivales y es que hacen una criba. Esto suena muy mal pero es fundamental. Hacemos 6000 cortos al año y se hace mucha mierda. Todos queremos que nuestro corto lo vea todo el mundo, nos hace ilusión, pero eso puede ser contraproducente para el espectador. Con la criba se hace una selección de cortos y, cuando el público va, ve una treintena de cortos buenos. Algunos te van a gustar más, otros menos, pero esa selección es muy importante para que ese público la próxima vez diga "ostras, esto es interesante, esto es cine". Si tú te metes en Youtube, escribes la palabra "corto" y te pones a ver, a lo mejor acabas diciendo "joder, yo algo así no lo veo nunca más".

sólo cuando estaban en la escuela. Salían de la escuela y ya hacían largometrajes. Yo les decía, "estáis mejor vosotros que nosotros". Su mundo del corto es muy amateur, pero quizás eso es bueno. Aquí, por coger el ejemplo de los nominados al Goya, todos nos acercábamos a los 40. Gente con gran experiencia y, claro, lo raro es que te salgan mal los cortos. ¿Y la producción de cortos de gente amateur? Se han abaratado muchísimo los equipamientos y la producción del cortometraje. El año pasado vivimos un punto de inflexión en el momento en que desaparece el 35mm como formato de proyección y nos pasamos al DCP (Digital Cinema Package). Con este cambio ya se ha abaratado una barbaridad, por lo menos un 33% ya te lo has quitado. Luego las cámaras; Aquel no era yo se hizo con cámaras de fotos, ¿quién no tiene o consigue una? Al ser la producción más barata, hay más cantidad pero es más difícil encontrar calidad.

¿Cree que ha evolucionado el interés del público por el corto? La calidad del cortometraje español es extraordinaria. De hecho hay gente que está haciendo cortos y debería estar haciendo largos, gente con una gran preparación. En otros países esto no pasa. Cuando estuve en Chile flipaban con el corto español. Pero me di cuenta de que allí hacían cortos Los festivales de cortos hacen una criba, ¿deberían tenerlo también las salas de cine? No económica sino de calidad. El problema de los cines es que dependen de las distribuidoras. Al final es todo una cuestión económica. La película que a ellos les interesa la van a aguantar y la que no, no. La calidad no es algo que les preocupe. ¿Es complicado conseguir financiación actualmente? Estamos en un momento de crisis, un momento que se supone de cambio. El año pasado el ICA quitó las subvenciones a cortometrajes pero este año han vuelto. Las formas de financiación son múltiples y la gente se busca la vida. Y no es que sea difícil, depende del proyecto que tengas. Yo he hecho seis cortos antes y nunca había tenido subvención, los he financiado yo. Y ahora, de repente, para los dos últimos proyectos me ha dado subvención del ICA. Aunque siempre terminas tú poniendo también. Hay algo que nos ha llamado la atención, y es la venta del corto en Fnac. ¿A qué se debe? ¿Son beneficiosas las ventas? Pues, sinceramente, no tenemos ni idea. No tenemos ningún dato de si ha funcionado o no. Surgió por varios motivos; la Fnac ha hecho una exposición con las fotografías del rodaje que ahora va a estar moviéndose todo el año por distintas ciudades. A raíz de eso se nos ocurrió la posibilidad de hacer un DVD y venderlo, y a ellos les interesó. Pero esto, como existe tanto intermediario, no sirve para nada económicamente.

Fotos ‘Aquel no era yo’. Cedidas por Esteban Crespo

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Esteban Crespo en el rodaje de ‘Aquel no era yo’. Cedidas por Esteban Crespo

Además el corto está subido a internet. Lo hemos quitado hoy mismo, hace cinco minutos. Nos hemos quedado fuera de un festival muy gordo de Edimburgo por estar metido en internet.

hablé con un productor -que no me quiso producir-pero me dijo: "Te voy a dar un consejo. Lo normal es que tu primer corto te salga mal. No te arruines. El primer corto te tiene que dar ganas de hacer un segundo. No te gastes unos ahorros que no tengas. No pienses que los vas a recuperar." Nunca sabes cuál va a ser un corto de éxito, es una cuestión de suerte. Siempre piensas que has hecho una cosa maravillosa el primer día. El segundo ya estás hundido. Por lo tanto, si vas a hacer un corto, hazlo con los medios que tengas. Sé práctico. Si veis mis anteriores cortos, son dos personajes, en una localización, dos días de rodaje. La fuerza de un corto no radica en la producción. No puedes aspirar a ganar dinero, ni siquiera puedes aspirar a recuperar lo invertido. El caso de Aquel no era yo es una excepción.

¿Por qué estaba subido? Hay una petición para que España no pueda vender armas a países donde se utilicen niños soldados y se nos ha pedido que, para que esto tenga más fuerza, se ponga el corto en abierto. Y entre ganar 300 euros por ventas y esto, nos parece más importante esto. Pero ya se ha terminado la campaña. ¿Qué opinión tiene acerca de la polémica de que la cultura no puede ser gratuita? Aquí hay algo evidente y es que todo ese trabajo ha costado un dinero. La única forma que tiene una película de recuperar el dinero es que la gente vaya a las salas y pague por ello. No hay otra opción. Si eso no se controla, se harán sólo cortos y cine amateur. Para todos es muy cómodo no tener que pagar.

Parece que el mundo del cortometraje viene siendo, aunque profesional, una afición. Bueno, el mundo del cortometraje es para gente que ama el cine y que hace cine. Es vocacional. En vez de estar parado, nos reunimos y hacemos algo. No es una industria, no da dinero.

Entonces, si no funciona un corto en el circuito de festivales ¿te hundes por la inversión que has hecho? El mundo del corto no es una industria, no da dinero. Eso hay que asumirlo. La primera vez que fui a grabar un corto,

¿Historias largas o cortas? Hay historias que te vienen y que sólo pueden ser cortos. Al final una historia te atrapa y quieres contarla, necesitas

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contarla. Si consigo tener una carrera de "largometrajista", probablemente la intercale con cortos. Como está pasando ahora mismo. Sí, ahora mismo muchísimos directores con largometrajes están haciendo cortos. Este año ha pasado y el que viene pasará más. La cosa está muy jodida para hacer largos. Parecía que la crisis iba a parar esto del corto pero no, se están haciendo más cortos y más potentes. ¿Hay un antes y un después de Esteban Crespo como ganador del Goya? ¿Le abre más puertas? Bueno, he de decir que no me ha llamado ni Dios. Por ahora, ningún productor se ha interesado en ningún proyecto. Sólo productores con los que ya estaba en contacto. Probablemente algo sí que hará si voy yo. Si voy y digo "oye, que soy el ganador del Goya", a lo mejor me abre la puerta. Hace una semana no me la habría abierto.

De todos modos, ¿ahora mismo a qué aspira con Aquel no era yo? Aspiro a que se siga viendo. Aquel no era yo no ha terminado todavía su ciclo. Está en festivales de todo el mundo. ¿Cuál es esperanza de vida de un cortometraje? Un corto suele tener un año muy fuerte y un año más residual. Depende de cómo quieres hacer tú la distribución. Yo soy partidario de hacerlo muy a lo bestia porque es mucho trabajo y cuanto antes te lo quites, mejor. Hay que intentar estar en todos los festivales importantes y después, los que te han quedado. Hace un tiempo, una vez que tenías esos dos años, tu cortometraje se paraba. Podrías haber hecho el cortometraje más fantástico del mundo, que hubiera ganado todos los festivales del mundo, pero al año y medio hablabas con alguien y nadie había visto el corto. Pero el mundo de internet implica que tú puedas coger y ver mis cortos, los de cualquier director. Le ha alargado la vida, siguen ahí y todo el mundo puede verlo. Para el mundo del corto y para la distribución es fantástico Internet. ¿Tiene alguna referencia cinematográfica en tu carrera profesional? Yo soy ecléctico, no tengo referencias claras y concretas. Me gustan muchos trabajos, la gente muy variopinta.

¿Cree que el mundo del cine tiene algún tipo de responsabilidad para con la sociedad? Pues como toda la sociedad. A ver, tener tiene, pero como todo ciudadano. Pero parece que se nos olvida, votamos y luego se nos olvida. Sería injusto ponerle una carga superior a alguien porque haga cine. Sí que es cierto que hacemos un tipo de trabajo que tiene la facultad de llegar a muchísima gente; desde ese punto, sí que tiene mayor responsabilidad pero como exigencia creo que no. Habría que exigir a todo el mundo. Es muy fácil escurrir el bulto. Ha estado muy implicado en todos los temas de África, más gordos que los que tenemos aquí. ¿Percibe los problemas de España ahora de una manera distinta? Es que realmente ahora sí que estamos viviendo problemas muy graves: desahucios, suicidios, gente en la calle, los temas de sanidad... Ahora, en algunos aspectos, nos estamos acercando al tercer mundo. Antes, cuando he trabajado fuera y he vuelto, al principio vuelves como si fueses un marciano. Porque antes lo que realmente nos preocupaba eran verdaderas chorradas, cosas mínimas en todos los aspectos. Pero ahora quizás no. Ahora lo que está pasando es muy grave. De hecho se están poniendo las bases de un futuro que puede ser desesperanzador, que nos puede acercar a las cosas más negativas que puedes encontrar en África, como por ejemplo que la gente no tiene derecho a sanidad, al agua, a la vivienda. Al final de su carrera, ¿por qué te gustaría ser reconocido o qué le gustaría haber aportado a la industria del cine? No quiero adelantarme. Estar donde estoy me gusta. Me gusta hacer cine, lo disfruto. Disfruto dirigiendo y no me planteo nada de esto. Para mí ya es un premio poder hacer una película. Y si no puedo hacer una película, voy a hacer otro corto. Aquí la cuestión es no parar.

Redacción

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Esteban Crespo. Cedidas por Esteban Crespo

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LA OFICINA DEL APRENDIZ Reportaje de Ximena Esteve

Un vendedor ambulante se presenta en la plaza de un pequeño pueblo, simple, humilde y tranquilo. El hombre se gana la admiración de todos los habitantes al hacer realidad sus sueños mediante trucos de magia con humo. Así comienza El Vendedor de Humo, el cortometraje que ganó el Goya al mejor corto de animación de 2013. Ésta película de tan sólo seis minutos es el resultado de doce meses de duro trabajo por parte de veinte estudiantes de animación 3D de la escuela Primer Frame de Valencia que se fundó hace tan sólo tres años. Cada año produce dos cortometrajes y con ellos ya ha conseguido más de 3 premios en el festival de RadioCity, tres nominaciones a los Goya, un premio en QuartMetratges 2012, otro en MundosDijitales, uno más en el festival de Málaga… entre muchísimos otros.

plan de estudios y formación profesional de los estudiantes. Maestro ha explicado el proceso del corto a lo largo del curso: durante el primer semestre los alumnos comienzan a idearlo, preparan un guión, el llamado ‘Storyboard’. El segundo semestre se ponen manos a la obra. A partir del guión, producen el cortometraje entero. “El corto que se hace en la escuela es un método docente. La idea es que los alumnos aprendan aquello a lo que se van a dedicar. Y qué mejor forma de aprender que mediante un corto en 3D” explica Jaime. Los alumnos adquieren experiencia profesional trabajando en equipo y siendo dirigidos y supervisados.

Jaime Maestro ha estado contando su experiencia al equipo de Monóculo Magazine. Tanto Maestro como muchos de los animadores de su quinta, se convirtieron en profesionales de manera autodidacta. “No había escuelas en Valencia. Casi todo lo aprendías mediante tutoriales y chats en internet”, cuenta Jaime. Primer Frame surge del afán de un profesional por que los nuevos artistas tengan los estudios que él no tuvo. Así, después de años trabajando en el estudio de animación Keytoon, colaborando con Pixar, Disney, un tiempo de freelance, más un largo etcétera de experiencia profesional, Maestro estuvo listo para crear un programa de estudio de calidad y fundar Primer Frame en compañía de su compañero Carlos Escutia.

Otro objetivo de realizar el cortometraje, como explica Maestro, es añadirlo al currículum. No es lo mismo que un animador novato se presente en una empresa con una lista de estudios, que con un trabajo que ha recorrido festivales y los ha ganado. Jaime cuenta que su objetivo es dejarlos listos para entrar en un estudio. La idea del corto como parte de la formación de los alumnos, está siendo imitada por más escuelas de animación alrededor de España. “Nos copian, pero eso es señal de que funciona”, y añade que “lo cómodo es hacerte un temario de un año que vas repi-

El curso La escuela destaca por su máster en animación 3D, la única que ofrece esta titulación en Valencia. Además, se imparten cursos de 3D básico, de VFX y postproducción, de Motion Graphics y un máster en videojuegos. Pero hay una característica que la diferencia del resto de escuelas de animación en España: la producción de un cortometraje como parte del

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‘El vendedor de humo’. Foto cedidas por la escuela Primer Frame

"Primer Frame surge del afán de un profesional para que los nuevos artistas tengan los estudios que él no tuvo"

tiendo curso tras curso. Los alumnos, saldrían igual que entran de la escuela. Hacer un corto es muchísimo más duro para todos, para los profesores, para los alumnos y para los recursos de la escuela, pero luego es muchísimo más gratificante a todos los niveles”, comenta maestro.

explica Jaime. “El paso por la escuela le viene muy bien al estudiante para aprender a animar, a modelar, etc. Pero le hace ser mejor profesional si se dedica a lo que realmente se le da bien”, explica Jaime. Después de Primer Frame Tras sacarse el máster en Primer Frame, muy pocos artistas se engarzan otra vez en lo que implica la producción de un cortometraje. El corto de animación implica un trabajo mucho más costoso, detallista y largo que el resto de cortometrajes. Es por eso que conviene ser muy constante en su elaboración. Cada dos por tres se suben a youtube cortos amateur hechos con actores y cámaras réflex. Pero las producciones de cortos de animación son mucho más esporádicas. “Sé que hay algunos que se han juntado y han empezado a hacer algún corto”, cuenta Maestro, “lo que pasa es que cuesta mucho producirlo sin presupuesto y por amor al arte. Si tienes suerte y te entra trabajo, ya no tienes tiempo de dedicarte al corto o al final es tan largo el proceso que te agotas por el camino”.

La escuela también busca es el asesoramiento y orientación del alumno. El mundo del corto y de la animación, según Jaime, es como el mundo de la construcción: la cantidad y diversidad de tareas que implica la elaboración de un proyecto es enorme. Está quien diseña los personajes, quien los anima, otro que los modela, también el de la iluminación, el de los efectos especiales… Cuando entran a Primer Frame, muchos de los alumnos son unos buenos dibujantes que quieren aprender a animar. Maestro cuenta que hay algunos que ni siquiera saben manejar un ordenador. Debido a esta variedad, el trabajo docente resulta costoso, pues se pretende dar un mismo nivel de conocimientos y profesionalidad a todos los estudiantes. Pero al final siempre habrá algo que se le dará mejor a cada uno. “Los profesores intentamos hablar mucho con ellos para orientarles y sobre todo facilitarles su salida profesional cuando salgan de la escuela”,

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La idea del corto como parte de la formación, está siendo imitada por más escuelas de animación alrededor de España

Jaime dice que: “El porcentaje de gente que ha terminado la escuela, ha hecho su portafolio, lo ha movido y está trabajando ahora es alto”. El caso de Maestro fue bastante particular. Según cuenta, ha podido dedicarse a lo que le gusta cerca de casa, en Valencia. Sin embargo, no todos lo tienen tan fácil. Los nuevos animadores que comienzan a recorrer los estudios, las empresas en las que les gustaría estar “es bastante fácil que tengan que salir de casa y viajar una temporada, conocer un poco de mundo y de clientes y tener contactos”. El futuro laboral de sus estudiantes es para Jaime una de las principales preocupaciones. Su plan de estudios está enfocado para el momento en que terminen y salgan a buscar trabajo. Además, Jaime los ayuda recomendándolos a las distintas escuelas de animación. A muchos les ofrece trabajar en Primer Frame y en el estudio de la escuela participan varios ex alumnos. Tras el Goya por El Vendedor de Humo, Maestro se ha planteado un nuevo objetivo: realizar un largometraje. La intención, una vez más, es que los antiguos alumnos participen en su producción. Maestro explica que España es “exportadora de talento”. Desde hace unos años, con la situación laboral y económica actual cada vez son más los jóvenes que terminan sus carreras y se buscan la vida fuera del país. Pero en el mundo de la animación, esto no es nada nuevo. Jaime dice: “El nivel de animación en España es muy alto. Lo que falta es consolidar un poco más la industria y conseguir que la gente no tenga que irse para trabajar”. Sin embargo, a pesar de la crisis, no tiene una visión tan fatalista como la hay en la mayoría de profesiones: “Hay demasiado parón entre producción y producción. Falta sobre todo esa continuidad. Pero la situación va mejorando. Sí que hay empresas que parece que pueden encadenar dos producciones”, comenta el director. Jaime Maestro, profesor, director y psicólogo El director de Primer Frame compara el trabajo con estudiantes y el trabajo con profesionales. “La principal diferencia es el tiempo” explica. Una de las cosas que destaca de su experiencia como profesor, es el tener que adaptarse a los plazos y ritmo de los estudiantes, algo que no le ha resultado fácil. No sólo consiste en decirles lo que tienen que hacer sino también en explicárselo paso a paso, rehacerlo, solucionar los errores que puedan surgir, etc. Siempre se establecen seis meses para trabajar el corto, pero hasta ahora la producción de los trabajos se ha retrasado “nos

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“Es bastante fácil que tengan que salir de casa y viajar una temporada, conocer mundo, clientes y tener contactos”


Jaime Maestro. Cedida por la escuela Primer Frame

gusta dejarlo bien, prima la calidad más que llegar a la fecha y decir 'ya no hay tiempo para más’”. Con el reciente Goya queda demostrado que vale la pena alargar este plazo. Además de profesor, Jaime hace de padrino con sus estudiantes. Se pone en su lugar pues también en su momento pasó por lo mismo: “Es un trabajo docente constante. Muchas veces me toca a mi hacer de psicólogo o de padre o hermano mayor. Es fácil que se frustren porque es un proceso costoso. Se nota mucho al principio. Hasta que empiezas a romper mano y entender muchas cosas, te cuesta”, Maestro aconseja ser autocrítico, constante y esforzado. Describe la profesión de animador como un “trabajo pasional”, algo que transmite a sus alumnos: “Dar clases me encanta, disfruto dando clases, enseñando a la gente”. Maestro se define como “autocrítico”. Después de cada corto que supone el resultado de cada promoción, se hace un balance del curso, se analizan los fallos, los aciertos y se busca la manera de mejorar. Su próximo proyecto para el máster es alargarlo a dos años en vez de uno. Aún así, está satisfecho con la evolución de la escuela. El ambiente es sano y los alumnos salen bien preparados. “Estamos bien encaminados hacia la escuela que me imaginaba cuando comenzamos. Todavía nos falta, pero de momento, hasta donde podemos llegar, vamos bien”.

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Vicent. Tim Burton

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corto recomendado

Paula Muñoz interpretando a Anita. Cedida por Paula Muñoz

Los ojos azules que encarnan a Anita son en realidad los de Paula Muñoz. Esta joven actriz pertecene a ese club de actores nóveles que hipotecan su estabilidad para intentarlo en el arriesgado mundo de la interpretación. De momento ya ha trabajo en televisión, teatro y cine en corto. Y es, sin duda, por éste último por el que nos interesamos. ¿Un director de cine puede llegar a ser reconocido sólo rodando cortos? ¿Y una actriz? Tengo mis dudas. Creo que no es lo mismo hacer un buen cortometraje que un buen largometraje. Lo segundo es mucho más complicado. Creo que un director nóvel puede generar mucho interés por sus cortometrajes, pero donde de verdad se lleva el reconocimiento es con el largometraje. Aunque nunca se sabe, los cortometrajes han ganado mucho peso en los últimos años. Y una actriz…estoy casi segura de que no.

¿Qué destacaría de la experiencia interpretando a Anita? Conocer a Josema Roig. Aprendí mucho trabajando con él. Es un tío muy interesante, amante del cine, que sabe muy bien lo que quiere, que tiene una meta y va hacia ella. Es un amigo al que respeto y admiro. ¿Cómo ha sido trabajar con él? Trabajar con él es una gozada. Tiene todo muy claro, lo que quiere contar y cómo. Hasta su manera de realizar una prueba es particular. Trabaja mucho con los actores, es exigente y al mismo tiempo confía mucho en que le vas a dar lo que él espera de ti. Esto me parece fundamental en un buen director.

¿Los cortos sólo son para directores noveles, con pocos recursos económicos? No. Habitualmente es lo que sucede, pero creo que un director reconocido puede querer contar una pequeña historia y relizar un cortometraje.

¿Cómo concibe el cortometraje? ¿Cómo un subgénero del largometraje o un género íntegro? Bueno, desde mi humilde opinión yo creo que el cortometraje es un entrenamiento muy bueno para todo aquel que desea realizar un largometraje. Es un medio en el que los directores se dan a conocer, que está al alcance de todos y donde se aprende mucho. Pero creo que cualquier persona que sea partícipe de un cortometraje (ya sea el director, el actor, equipo técnico…) lo que desea realmente es participar en un largometraje.

Partiendo de la base de que el cortometraje no es una industria, que la gente no suele pagar por verlos; desde el punto de vista de la actriz ¿preferiría que se difundiera legalmente por Internet? No. Yo lo que gano participando en un cortometraje es la experiencia y la posiblidad de que me vean. No gano dinero. Si se difundiera legalmente por internet dudo bastante que la gente lo viera. Sólo la gente que me quiere (se ríe).

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Número 0: mayo, 2013 Monóculo Magazine Monóculo Cortometrajes, S.L www.monoculomagazine.com Elche Impreso en España Dirección y coordinación: Monóculo Cortometrajes, S.L Diseño Gráfico: Monóculo Cotometrajes, S.L Imprenta: Copy Altábix

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La edad es algo que no importa, a menos que usted sea un queso. - Luis Bu単uel -

Monóculo Magazine nº 0  

Número 0 de la Revista Monóculo Magazine dedicada a los cortometrajes

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