Issuu on Google+

JUEVES 5 DE JUNIO DE 2014

Contra democracia y desvaríos helmer velásquez

Un poder devenido en impopular.

Construir escenarios grandilocuentes para ensalzar la “patriótica e histórica labor” de presidentes y cúpulas de poder, es un oficio inveterado, en tanto ello no constituye ninguna novedad política universal, menos aún para la atrabiliaria política guatemalteca. Esta servil conducta basada en la adulación se implanta –regularmente– en mentes débiles, desvariadas por el ejercicio del poder; lo peligroso de estas gestiones es que son el germen indefectible de ulteriores dictaduras. Pretenderse indispensable para dirigir la nación, es uno de los primeros síntomas. La necedad del largo plazo para concluir las “grandes” ejecutorias, es también un síndrome de la enfermedad; este surge cuando el delirio presidencial ya arraigado lleva al enfermo a concluir que no es posible abandonar al pueblo a su suerte… imposible

dejarlo expuesto a un futuro incierto. Ningún padre magnánimo abandona a su hijo. Adulación, más sus propias alucinaciones, han llevado a Otto Pérez a creer que está ejerciendo un excelente mandato; esta consideración lo llevó a concluir –alegremente– que es políticamente factible insubordinarse frente a la Norma Suprema, qué más da, si esta perdió la honra décadas atrás. Gravísimo error político de Pérez. Uno más de una larga saga: desarticular los programas sociales y hacerlos más ineficientes, protección a ultranza de empresas extractivas a sangre y fuego, reforma fiscal fallida, entrega de la dársena en Puerto Quetzal, haber sancionado la Ley de Control de las Telecomunicaciones Móviles en Centros de Privación de Libertad, promover el endeudamiento nacional –incluso– adquirir deuda para pagar deuda, corrupción estatal y, para terminar, favorecer la emisión de Acuerdos Gubernativos que “legalizan” el expolio humano y asestan un golpe cuasi mortal al Código de Trabajo: la creación de las Circunscripciones Económicas, cuya pretensión expresa es rebajar el salario mínimo –que ya es bajo– y flexibilizar la contratación laboral; obviamente con ese récord, solo al calor de los consejos de nuestra mamá postiza, pudo habérsele ocurrido que su gobierno es bueno. Este amago de extender el mandato deja al Presidente con muy escasa reserva política en su alforja y ninguna reserva moral. El tren de la historia ya ubica a Pérez Molina en el último de sus vagones; uno más, hasta ahora ha hecho lo suficiente para convertirse en gobierno impopular: corrupción, represión y sueños dictatoriales. La amenaza antidemocrática no ha cesado. Sin embargo, aún puede resarcir –parcialmente– al pueblo el daño causado, por ejemplo: decretando la moratoria minera real, promoviendo inversión estatal proba, derogar circunscripciones económicas e impulsar la Ley de Desarrollo Rural Integral.


5 6 14 contra democracia y desvarios