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Sabine Hahn

Los Hockey-Kids empieza la aventura Tomo 1

Fragmento


La autora e ilustradora Sabine Hahn nació en 1972 y siguió una formación artística de encuadernación, pedagogía artística y francés. Su gran pasión por los libros y el hockey ha hecho surgir la serie infantil de Los Hockey-Kids, serie ilustrada por la misma autora franco-alemana. Desde la primera aparición en 2014, ha ido recorriendo clubes deportivos y escuelas para presentar a los Hockey-Kids y acercar este desconocido pero maravilloso deporte a todos los niños y niñas. Con la creación de la editorial MON COQ desde ahora ya dispone de una nueva dirección: www.moncoq-edition.com

El profesional Chris(topher) Faust nació en 1968 y es entrenador profesional de élite de la Federación Internacional de Hockey. Ha sido durante muchos años entrenador en la liga alemana, entrenador regional y nacional del equipo de Frankfurt del Meno. Su gran dedicación al entrenamiento infantil y a la escuela de hockey ha permitido que el entrenador se una a la autora con la idea de llevar a cabo un proyecto común donde éste aconseja y asiste a la autora en la serie de libros Los Hockey-Kids. Más información sobre Chris Faust en www.coachchris.de y www.hockeykiosk.de


Información bibliográfica de la biblioteca nacional alemana: La biblioteca nacional alemana registra esta publicación en la bibliografía nacional alemana: los datos bibliográficos detallados pueden consultarse en http://dnb.dnb.de. ©2018 ediciones MON COQ e.K., Frankfurt del Meno Registro Frankfurt del Meno HRA 48866 Título original: Die Hockey-Kids: Das Abenteuer beginnt Texto, ilustración y diseño de la portada: Sabine Hahn Traducción española : Sandra Garcia de Castro © Frank Uijlenbroek, por la fotografía de Marijke Fleuren ©Michal Krenek, por la fotografía de Chris Faust Producción: BoD – Books on Demand, Norderstedt Reservados todos los derechos. No se permite la reproducción total o parcial de esta obra, ni su incorporación a un sistema informático, ni su transmisión en cualquier forma o por cualquier medio (electrónico, mecánico, fotocopia, grabación u otros) sin autorización previa y por escrito de los titulares del copyright. La infracción de dichos derechos puede constituir un delito contra la propiedad intelectual. ISBN del libro : 978-3-9818770-8-3 ISBN del ebook : 978-3-9818770-9-0 www.facebook.com/DieHockeyKids www.moncoq-edition.com www.sabinehahn.net


ĺndice Prefacio El anuncio La inscripción La sorpresa La primera cita Por fin entrenando Preparaciones El primer partido Secretos Decisiones Una buena resolución Los Hockey-Kids El gran partido Por último Agradecimientos Epílogo

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Prefacio “Sabes, Chris, tengo una idea. Vamos a hacer un libro infantil sobre el hockey… Yo lo escribo y tú me asistes técnicamente; en cuanto al relato podemos pensarlo juntos…” Ha esto se le ocurrió a Sabine, madre de uno de nuestros Hockey-Kids de una escuela de Frankfurt. Actualmente juega también en el equipo de padres y madres. ¡Totalmente contagiada! ☺ Yo creía, que sería divertido, ya que aún no existe ningún libro infantil sobre el hockey y además soy un experto en este maravilloso deporte… Y así se contagió del virus de este deporte de equipo tan exigente como tanta otra gente maravillosa en el mundo entero. Es el deporte de equipo más famoso en Alemania después del fútbol y seguramente el más “pobre” en patrocinadores. PERO: eso es lo que nos distingue, somos amateurs y eso es también positivo…

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¿Por qué el hockey? Sólo puedo hablar por mí. Casi todo lo que tengo, lo debo al hockey y cada día continúo entusiasmándome cuando voy a ver un partido. Poco importa si se trata de un equipo de benjamines, de la escuela de hockey, de mi equipo de la liga alemana o algún otro de mis equipos nacionales: hockey es hockey. I love it! Y nunca me cansaré de él. El virus… fantástico para que todos los niños aprendan a ser un equipo, a luchar, a ganar juntos o también perder, todo esto se trabaja… Un libro infantil sobre esto -y no será el único ☺es un buen complemento y seguramente una perfecta motivación para que los niños lo lean junto a sus padres y familiares o para que se lo lean al acostarse. Pero si la relación que tenéis con este deporte es escasa o inexistente, dadle una ojeada, dejaos contagiar… tal y como nuestra autora ha hecho… En este caso: continuad con el hockey, divertíos con esta primera parte de Los Hockey-Kids. Vuestro Chris

Frankfurt del Meno, noviembre de 2014 12


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El anuncio “¡Ay! ¡No me empujes tan fuerte!” Max se frota el brazo. “¡Cuidado!” Lars está contentísimo: “¿Qué pasa? Siempre jugamos al pillapilla igual durante el recreo. Te he atrapado, ahora te toca a ti. ¡Ten más cuidado la próxima vez! Por cierto, ¿qué estabas mirando?” Max señala la escalera de la escuela. Con curiosidad, los dos niños siguen con la mirada a la secretaria, la señora Rosa, que está quitando todas las hojas del tablón de anuncios. Un poco perdida, se queda inmóvil con las hojas del tablón en una mano y unas hojas de colores nuevas en la otra. “¿Qué está haciendo?”, se pregunta Max extrañado. Lars encoge los hombros: “Si son los resultados de lectura en voz alta, ¡prefiero no saberlo!” Pero Max se obstina: “Ven, vamos, se lo preguntamos y ya está.” Corriendo atraviesa todo el patio. Lars le sigue, arrastrando los pies. 14


Cuando llegan delante de la vitrina del tablón de anuncios, la señora Rosa ha encontrado la manera para que las innumerables hojas de papel no se vayan con el viento: con las manos pega las de colores en el tablón y sujeta las que acaba de sacar con los dientes. “¿Qué son estas hojas de colores, señora Rosa?”, le pregunta Max sin complejos. Sorprendida, la secretaria, delante del tablón de anuncios, asiente con la cabeza: “zon laz nuevaz actividadez pada el nuevo año ezcolad”, responde con las hojas aún entre los dientes. Entonces, Max le ayuda a cortar la cinta adhesiva para pegar las propuestas de actividades. Aliviado al saber que no se trataba de los resultados de lectura en voz alta, Lars se acerca un poco más y lee: “Costura para principiantes, yoga para relajarse, cocina para niños... ¡Qué bien! ¡Muy interesante! ¡Pero todo es para chicas!” La señora Rosa acaba de pegar la última hoja. “¡Gracias, chico!” dice a Max con una sonrisa, “Aquí a la derecha, tenéis las propuestas deportivas. Seguramente encontraréis algo para chicos. Vuestra profesora os dará los formularios de inscripción. 15


¡Adiós, chicos!” dice yéndose hacia el interior de la escuela. “Bueno, ya tengo ganas de verlo”, murmura Lars, y se acerca a Max, que ya ha encontrado las propuestas deportivas. Juntos las leen de arriba abajo: “tenis de mesa, balonmano, fútbol...” Poco a poco el tablón de anuncios empieza a llenarse de alumnos. Algunos se abren paso para ver mejor, como Lena: “¡Max! ¡Lars! ¿Qué pone ahí? ¿Ya han salido los ganadores del concurso de lectura?” Utilizando los codos llega a hacerse un hueco entre sus compañeros de clase. “No...”, dice Max, “Son las nuevas actividades, pero son las mismas de siempre.” “¡Vamos!”, contesta Lena, “míratelo más de cerca. ¡Quizás haya algo más interesante!” Los tres van leyendo una propuesta tras otra entre desorden y agitación. “¡Está claro que yo me apunto a fútbol!”, dice Tom desde detrás, “soy del club de fútbol. ¡Necesitan a alguien como yo!” Presumiendo, aparta a Max. “¿Y vosotros? ¿Ya habéis encontrado algo?” 16


Pero antes de que Lars y Max respondan, Lena replica al fanfarrón: “¡Lo que está claro es que no nos apuntamos a fútbol! ¡Todo el mundo ya sabe jugar!” “¡Qué bien!” dice una voz súbitamente desde detrás, “¡En la escuela también hay una pista de hielo! ¡No me lo puedo perder! ¡Quiero entrar en el equipo de hockey sobre hielo!” Atónitos, Lars, Max y Lena se giran hacia el anuncio. “¿Hockey sobre hielo? ¿Dónde está eso? Balonmano, fútbol, saltar la cuerda, ... hockey.” Lena suspira mirando al cielo. “¡No se trata de hockey sobre hielo, sino de hockey hierba! ¡Sin hielo pero sobre un terreno de juego!” precisa Lena. “¡Es perfecto!”, exclama, “¡Podríamos apuntarnos!” Lars y Max la miran algo incrédulos. “¿Hockey? Pero si esto es sólo para chicas. Como vi en una película, donde todas llevan minifaldas y un trozo de plástico rosa entre los dientes”. “¡Ay no! ¡Esto no es para nosotros!”, dicen los dos a la vez, “hazlo tú sola”. “¿Hockey?” murmura Tom, “¡Vaya tontería!” En ese mismo instante suena la campana de la escuela. El recreo se ha terminado. 17


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La inscripción Después de haber jugado sin cesar al pillapilla y después de toda la excitación por el nuevo anuncio todos los alumnos regresan a sus aulas. Como ya había dicho la señora Rosa, la profesora de Lena, la señorita Oti, esa misma tarde distribuye los formularios de inscripción para las nuevas actividades. Mientras la señorita Oti va pasando tranquilamente de mesa en mesa repartiendo las inscripciones, Lena se da la vuelta hacia Max y Lars. Ambos se quedan mirando el formulario algo confusos dudando qué deben escoger aunque Max ya se ha apresurado a escribir su apellido. “¡Vaya!”, se queja de golpe, “¡Ahora he escrito mi nombre en el sitio equivocado! ¡Qué necio!” Con grandes trazos lo tacha todo. “¡Qué sucio que queda ahora!” Enfadado, empieza de nuevo: primero el apellido, después el nombre y para terminar la clase. “¡Vaya rollo de huecos! Donde pone NOMBRE, ¡escribo mi nombre! ¡Max, ese 19


soy yo!”, dice y continúa escribiendo. Por la tarde, con Lars, decidirán juntos qué actividades escoger. Cuando termina de recorrer todas las filas de mesas, la señorita Oti nos explica que debemos devolver las inscripciones antes del fin de semana. “No olvidéis escoger una segunda opción. A veces puede pasar que un curso esté lleno y os quedéis sin sitio. Escribid más de una actividad para más seguridad”. Con estas palabras acaba por hoy la clase y rápidamente todos los niños guardan sus libretas y libros en las mochilas y se precipitan hacia fuera. Max y Lars como siempre son los últimos en abandonar la clase. Primero Lars aún quiere beber un poco de agua y después Max debe atarse el zapato derecho. “¡Cuánto tardáis siempre los dos!”, dice Lena, que espera a los muchachos en la puerta de la clase. Al fin salen los dos chicos disparados y disfrutan poniendo sobre la cabeza de Lena la capucha rosa de su jersey. Al poco rato se van los tres juntos riéndose a carcajadas hacia casa. 20


Lena, Lars y Max se conocen desde la guardería. Antes, Lena los encontraba bastante pesados: le ensuciaban de arena continuamente, bloqueaban el tobogán u orinaban al lado de los servicios de la guardería. Aun así, sus madres se cayeron de maravilla y, por las tardes, se encontraban los tres en el parque. Al final acabaron en la misma clase. Y de esta manera, un día, se convirtieron en mejores amigos y lo siguen siendo actualmente. “Entonces, ¿Ya habéis pensado qué actividad queréis hacer?”, pregunta Lena a sus amigos mientras esperan que el semáforo pase a verde. “No tengo ni idea”, dice Lars, que no para de apretar el botón del semáforo pensando que de esta manera pasará a verde más rápidamente. Mientras tanto Max se ata el zapato izquierdo y preocupado responde desde el suelo: “Bueno, a mí me apetecía el tenis de mesa. En verano siempre juego con mi abuelo. Para ello no hace falta correr por todo el pabellón.” Lars dice desaprobando: “¡Noo, no me apetece para nada! Si tu abuelo aún juega, es seguramente porque es un juego para gente mayor.” 21


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La luz del semáforo pasa finalmente a verde y los tres amigos cruzan la calle. “¡En todo caso, continúo pensando que el hockey debe ser muy divertido!” dice Lena intentando convencer a Lars y a Max. “¡No solamente es para chicas! Justo el año pasado lo vi en la televisión. Había unos hombres fuertes compitiendo por una medalla. Creo que se llamaba CM o Olímpicos o algo así. ¡También mi padre lo encontró genial!” Orgullosa de su conocimiento deportivo, Lena prefiere no hablar de la última película para chicas que ya ha visto tres veces en el cine. Desde entonces el hockey le da vueltas por la cabeza. En realidad, Lars y Max no lo encuentran tan mal. “¿Sabes?”, dice Lars a su amigo, “quizás no sea tan mala idea. Que este fanfarrón de Tom vaya tranquilito al fútbol. Lo que queda claro es que vamos a probar el hockey, y punto”. Finalmente, le dice a Lena: “Pero si al final es cosa de chicas, entonces los chicos escogeremos la próxima actividad y ¡tú deberás hacerla con nosotros!”. Lena está entusiasmada. “¡Chicos! ¡Trato hecho!”, grita emocionada. Al llegar delante de 23


su casa, feliz, Lena sube los peldaños brincando hasta llegar delante de la puerta de entrada. Max y Lars, como son sus vecinos, avanzan solamente un par de casas y con un fuerte “¡Adióóóóss!” se despiden unos de otros. Apenas Lena ha introducido la llave en la cerradura, la puerta de la entrada ya se abre. Fred, su hermano pequeño, la recibe de muy buen humor: “¡Hola, Lena! ¡Corre, ven!” Entusiasmado e impaciente va saltando frente a ella cogiéndole de la mano. “¡Imagínate, a los alumnos de primero nos han dado hojas de colores para que marquemos algo con una equis! ¿A ti también?” Lena entra en casa y asiente. “Sí, a los mayores también nos han dado inscripciones.” Un sentimiento extraño le invade. “¿Y ya has marcado algo?” pregunta prudente a su hermano pequeño. “¡Sí!” se alegra Fred con una amplia sonrisa. A ese efecto desliza su labio superior sobre el gran espacio vacío entre los dientes y dice: “¡Ahora juego al hockey!” “¡Y encima esto!” piensa Lena dejando la mochila en su habitación. ¡Jugar al hockey con su agitado y pequeño hermano de primero! ¡Vaya engorro! 24


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Final del fragmento

Ya en el magnífico epílogo escrito por Marijke Fleuren, la presidenta de la Federación Europea de Hockey, podíais leer lo divertido que es el hockey y conocer a los Hockey-Kids a través de las páginas web mencionadas.

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Epílogo de Marijke Fleuren Presidenta de la Federación Europea de Hockey

Queridos niñas y niños, Después de haber leído este libro estoy convencida de que todos querréis ser amigos de Max, Lena y Lars… ¡e incluso de Tom! Ahora podéis imaginaros hasta qué punto el hockey hierba puede exaltar vuestras vidas. El hockey es un deporte de rapidez, moderno, que mezcla estrategia y capacidades físicas. ¡Seguro que el hockey os cambia la vida! Pero el hockey os enseña también otra cosa: el respeto. Os acostumbraréis a cuidaros unos de otros. Este sentimiento de respeto os ayudará no sólo en la escuela, sino también en vuestra vida profesional cuando seáis adultos. 27


Cuando tenía, más o menos, la edad de Lena, mi madre me consolaba cada vez que se suspendía un partido. ¡Estaba tan desilusionada! El hockey siempre ha tenido un papel importante en mi vida… tanto antes como ahora. Estoy segura que sentiréis exactamente lo mismo. ¡Corred y disfrutad de vuestras vidas repletas de hockey! Vuestra Marijke

Presidenta de la Federación Europea de Hockey

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¡Qué pena! Aquí se acaba el fragmento de los Hockey-Kids. ¿Ya estáis inquietos por saber cómo continúan las aventuras de nuestros tres amigos Lena, Max y Lars? Si es así, procuraos este libro ilustrado acerca de la amistad, la escuela y evidentemente el deporte más divertido del mundo: ¡el hockey! ¡Descubrid todos los libros con los HockeyKids! Disponibles en alemán, inglés, francés, español y holandés. Disponible en todas partes, donde haya bonitos libros y donde se encuentren los mejores ebooks. También podéis visitar directamente la editorial MON COQ y descubrir todos los libros de Sabine Hahn en las siguientes páginas web: www.sabinehahn.net www.moncoq-edition.com www.instagram.com/sabinehahnbooks www.facebook.com/DieHockeyKids www.facebook.com/AutorinSabineHahn

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Profile for MON COQ edition

Los Hockey-Kids, Empieza la aventura, Tomo 1, Sabine Hahn, MON COQ edition 2018  

Lena, Max & Lars están desconcertados: de un lado el entusiasmado e irritante hermano menor y, del otro, Tom el presumido del club de fútbol...

Los Hockey-Kids, Empieza la aventura, Tomo 1, Sabine Hahn, MON COQ edition 2018  

Lena, Max & Lars están desconcertados: de un lado el entusiasmado e irritante hermano menor y, del otro, Tom el presumido del club de fútbol...

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