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Revista del Real Monasterio de Guadalupe fundada en 1916. Nº 830, Año 2012

Historias de esta Santa Casa/10 La Impetra o manda de Guadalupe/20 Pedro de Alcántara, nuestro patrono/26


«…Pero quiero suplicaros/ que me digáis una cosa,/ que aquí se debe encerrar/ algún misterio profundo: ¿cómo quisisteis morar,/ siendo Señora del mundo,/ en tan áspero lugar? También hacéis vuestra estancia/ de Guadalupe en las breñas,/ y así en la Peña de Francia;/ yo no siento qué ganancia/ sacáis de andar por las peñas.»

Fray Cristóbal de Castillejo, O Cist. 1490-1556)


Nigra Sum*

Julio - Septiembre

Núm. 830. 2012 --

Director:

Antonio Arévalo Sánchez, OFM Subdirector:

Jesús Mª Tena González, OFM Administrador:

Hipólito Améz Prieto, OFM Secretaría y Suscripciones:

Antonio Ramiro Chico --

Redacción y Administración: Real Monasterio de Santa María 10140 GUADALUPE (Cáceres) Teléf.: 927 36 70 00 Fax: 927 36 71 77 Web: http/www.monasterioguadalupe.com Correos electrónicos: guadalupe.mcs1916@gmail.com biblioteca@monasterioguadalupe.com Edita: Ediciones Guadalupe Imprime: Gráficas San Antonio, S. Coop. Almansa, 7 41001 Sevilla Depósito legal: BA-12-1988. --

Tarifa suscripción 2012 Cinco números y almanaque de pared Anual ordinaria .......................... 15 E Anual extraordinaria .................. 20 E Anual bienhechor........................ 60 E Anual extranjero.......................... 25 E

Cruces de Daimiel

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n la dehesa de la Tamarosa, término municipal de Torralba de Calatrava (Ciudad Real) lindero con Daimiel, se alza un santuario glorioso, donde veneran la imagen negra de la Virgen María con el título de las Cruces. Aunque la iglesia date del siglo XVII, el paraje tuvo piezas más antiguas y otras recientes. Tras el preceptivo informe académico, el santuario de la Virgen de las Cruces fue declarado monumento histórico-artístico nacional el 12 de noviembre de 1982. La imagen gótica de esta Virgen, quizás el siglo XIV, esculpida en mármol y polícroma fue destrozada el Año de la Infamia del siglo pasado, aunque se rescataron las cabezas del Niño y la Madre. Terminada la persecución, éstas fueron luego acopladas a una escultura de alabastro, copia del original, realizada por el escultor zaragozano Jenaro Lázaro Gumiel (1901-1977), afincado y enterrado piadosamente en La Codosera (Badajoz). La Virgen está de pie, viste túnica abotonada con ceñidor de correa hasta las extremidades y manto. El Niño reposa sobre el brazo izquierdo de la Madre, acariciando con su diestra la barbilla de la Virgen, mientras sostiene con la otra mano la bola del mundo coronada con una cruz. Reza la leyenda que el origen del santuario está en un chiquillo de Moral de Calatrava, provincia de Ciudad Real, que, mandado por su madre a la molienda de Puerto Navarro, se halló en grave aprieto por el camino, pues, tropezando la borrica que llevaba los costales de grano, dio al suelo la carga y le quebró la cántara del agua. Sin qué beber y pocas fuerzas para cargar a la pollina, el zagal empezó a invocar a la Madre del cielo, que pronto le socorre devolviendo a la acémila los costales con el grano ya molido y la botija llena y compuesta. Encárgale la Virgen que vaya al lugar más cercano y diga que es su deseo le alcen allí mismo una ermita. Sólo escucharon al muchacho los de Daimiel, que con mucho fervor la tienen por principal patrona. En las Relaciones Topográficas de 1575 se halla romanzado el suceso, que se remonta a 1400 o 1465. La Virgen de las Cruces es patrona de Daimiel, ciudad de Campo de Calatrava, al norte de la provincia; fue coronada canónicamente por el obispo Rafael Torija de la Fuente el 13 de septiembre de 1987, coincidiendo con el primer centenario de la concesión del título de ciudad. A manos de mozos trotadores, la imagen es trasladada dos veces a la ciudad, distante 12 Km. del santuario, una por la Ascensión y otra por las fiestas patronales. Después de los cultos en la ciudad se organizan las romerías de Pentecostés y la de septiembre, que es la más antigua, a causa de unas rogativas del año 1885. * «Nigra sum» [Soy morena…] es una expresión tomada del Cantar de los Cantares (1,5) que la Liturgia, desde la Edad Media, aplica a las Vírgenes Negras.

Índice I. Nigra sum: Cruces de Daimiel . ........................................................ II. Aires morenos [Noticias de la Virgen]............................................. III. Aula capitular [Opinión] - Bitácora del Director................................................................. - A las claras: María J. Flores, OSC................................................. - De lo mundano a lo humano: Emmanuel Ramiro Fernández. - Pura y limpia: Ángel Rubio Castro.............................................. - Manantial de Clara: . ................................................................ - Barrera del sol: Francisco de A. Oterino Villasante, OFM.........

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IV. Scriptorium guadalupense [Investigación y divulgación] - Historias de esta Santa Casa Antonio Arévalo Sánchez................................................................. 10 - La impetra y la cofradía de Guadalupe en México Arturo Álvarez Álvarez ................................................................... 20 - Pedro de Alcántara, nuestro patrono (III) Fray José García Santos, OFM.......................................................... 26 V. Plaza Mayor [Noticias del Monasterio y la Puebla] - Crónicas de la puebla................................................................ 35 - Estampa y Mirando atrás......................................................... 39 - Normas para la presentación de originales.................................... 40 Portada: Vista desde el Almijar, Archivo del Real Monasterio. AAS. Contraportada: Jaime Cerezo Cortijo, Alía (Cáceres)

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Loreto, alma del Aljarafe y la compasión de su Madre Dolorosa, las jóvenes ofrecían el suyo y, gimiendo, invocaron a la Virgen por ver si las libraba y las hacía partícipes de aquel gozo que inundó a María en la mañana de Pascua. Muy pronto lograrían el amparo celeste. Al caer en un letargo hondo junto a los trébedes y caldera en que batían, fueron transportadas milagrosamenLORETO. Santuario de la patrona del Aljarafe sevillano [Foto: Paco López] te desde el lugar del cautiverio hasta el que hoy se alza el SantuaEl Aljarafe sevillano está organizado rio. Aquí despertaron las cautivas el Doen tres coronas metropolitanas. Sírvanos mingo de Pascua, contemplando a Nuesla enumeración para conocer los nomtra Señora sobre un olivo, según otra trabres de los municipios. En la primera codición recogida por fray Felipe de Santiarona se engarzan: Bormujos, Camas, Castilleja de la Cuesta, Castilleja de Guzmán, go en 1714. Gelves, Gines, Mairena del Aljarafe, PaloCobijada la imagen en la torre milimares del Río, Santiponce, Tomares, San tar de la alquería, raudo se levantó a porJuan de Aznalfarache y Valencina de la fía la ermita e invocaron a la Virgen con Concepción. Se arraciman en la segun- el título de Valverde. Pero en 1520, prenda corona: Albaida del Aljarafe, Almensi- diendo su devoción por toda esta campilla, Benacazón, Bollullos de la Mitación, ña, los amos de la hacienda aledaña, EnCoria del Río, Espartinas, Olivares, Pue- rique de Guzmán, del linaje de Medina bla del Río, Sanlúcar la Mayor, Salteras, Sidonia, y su esposa María de Manuel OrUmbrete y Villanueva del Ariscal. Y en la tiz, prometieron fundar un convento de tercera se ciñen: Aznalcázar, Carrión de la Orden de san Francisco. El hecho de los Céspedes, Castilleja del Campo, Hué- que aquí se alce una torre rotulada, sevar, Pilas y Villamanrique de la Condesa, gún Diego Ortiz de Zúñiga (1633-1680), cuyas gentes otean ya los arenales y el pi- con la inscripción Turris lauretana o Tonar marismeño. rre del Loreto (en memoria del topónimo latino Laurentium, que los islámicos La Virgen trastocaron en Lorite o Lorit), y apreciany el convento franciscano En el centro de la segunda corona do la notoria similitud entre la traslación que dijimos, brotó como por ensalmo de las cautivas y la de la Casa de la Virgen un tallo espléndido y, cual viña en flor, en Loreto (Italia), acaso explica que lladifundió su perfume. Echó raíces en un maran indistintamente a Nuestra Señora pueblo glorioso y retoñó con ímpetu has- con los títulos de Valverde y de Loreto, ta llenar de sus pápanos las tierras allen- que fue el triunfante. El convento de Loreto se fundó el 25 de los mares. Las primeras noticias que se tienen de agosto de 1525, fecha en que el mide su culto datan de 1384, año en el que, nistro provincial de Andalucía, fray Juan según la crónica vieja del convento es- de Medina, lo recibió bajo su jurisdiccrita en 1584 por fray Francisco de An- ción ante el alcalde mayor de Umbrete y gulo, tuvo lugar el hallazgo de la Virgen otros muchos devotos. Pese a estar en luen este paraje. Ocurrió cuando dos don- gar desierto, fue casa de estudios donde cellas cristianas, cautivas de la morería, se ilustraron varones de la talla de Luis trabajaban en un batán el Sábado Santo. de Bolaños (1550-1629), Francisco SoRememorando el padecimiento de Cristo lano (1549-1610), Antonio de Zayas o

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Baltasar Navarro, el mártir Juan de Sotelo (1574-1624) y el escotista Blas de Benjumea (s. XVII); pero con la segregación de las tierras andaluzas orientales para constituir la Provincia de Granada —hecho acaecido en el capítulo de Baeza (1583)—, el de Loreto fue declarado casa de recolección. Si bien, transcurrido un cuarto de siglo, recuperó la actividad docente primera. La iglesia actual, luminosa y esbelta, es obra atribuida al arquitecto Diego Antonio Díaz. Apunta el P. Ángel Ortega, historiador de la Casa, que el año 1716, bien porque el oratorio de 1607 ya no era capaz o porque su fábrica no estaba decorosa, echaron abajo el cuerpo principal del mismo, conservando la capilla Mayor y su retablo, reliquia de los orígenes. A pesar de no disponer de recursos, en 1724 quedó cubierto el nuevo edificio, iniciándose a continuación la obra del camarín y el campanario. El templo quedó rematado a finales de 1732, inaugurándose al año siguiente. Con la construcción de este templo, la imagen de Nuestra Señora fue notablemente modificada hacia 1732, ya que siendo en su origen imagen de candelero o de vestir, le tallaron figura estofada incorporando la cabeza y manos antiguas, así como la del Niño. La imagen que aquí se venera, mínima y cariñosa, presenta a la Virgen sentada sobre trono de nubes y ángeles. Trae la Madre al Niño, sonriente como ella, en el regazo, mientras en su diestra sostiene el cetro real y las cadenas a cuyos extremos están prendidas, de ro-

LORETO. Procesión de la Virgen, la tarde del 8 de septiembre [Foto: Rafael Márquez]


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Dice el Papa

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Fe obediente de María «Los Padres sinodales han declarado que el objetivo fundamental de la XII Asamblea era “renovar la fe de la Iglesia en la Palabra de Dios”; por eso es necesario mirar allí donde la reciprocidad entre Palabra de Dios y fe se ha cumplido plenamente, o sea, en María Virgen, “que con su sí a la Palabra de la Alianza y a su misión, cumple perfectamente la vocación divina de la humanidad”. La realidad humana, creada por medio del Verbo, encuentra su figura perfecta precisamente en la fe obediente de María. Ella, desde la Anunciación hasta Pentecostés, se nos presenta como mujer enteramente disponible a la voluntad de Dios. Es la Inmaculada Concepción, la “llena de gracia” por Dios (Cf. Lucas 1,28), incondicionalmente dócil a la Palabra divina (Cf. Lucas 1, 38). Su fe obediente plasma cada instante de su existencia según la iniciativa de Dios. Virgen a la escucha, vive en plena sintonía con la Palabra divina; conserva en su corazón los acontecimientos de su Hijo, componiéndolos como en un único mosaico (Cf. Lucas 2,19.51). Es necesario ayudar a los fieles a descubrir de una manera más perfecta el vínculo entre María de Nazaret y la escucha creyente de la Palabra divina.

LORETO. Imagen de la Santísima Virgen.

dillas bajo sus plantas, las dos cristianas liberadas del cautiverio agareno por intercesión de la Soberana Reina del cielo. A la peana, cincelada de plata, le añadieron a modo de escabel, el tronco de un olivo de igual metal, sobre el que descansa la Virgen. Y rodeando la imagen, un nimbo plateado de rayos solares.

Coronación Canónica y el Patronato de El Aljarafe Hacia las nueve de la mañana del 12 de noviembre de 1950, fecha de la Coronación de la Virgen de Loreto, el P. Luis Jurado Malpica ofició la misa de comunión general, asistiendo de medio pontifical el cardenal Pedro Segura Sáenz, que tuvo el sermón. Finalmente, como acto digno de encomio, se hizo la consagración de un millar largo de niños del Aljarafe a la Santísima Virgen. Durante el rito de la Coronación, llevado a cabo en medio de un fervor desbordado y un gentío que nadie podía contar, estuvo presente el Clero, numerosos frailes de la Bética y las autoridades civiles y militares de la provincia de Sevilla. Ocho años después de la Coronación Canónica, bajo el pontificado del beato Juan XXIII, rigiendo la sede hispalense el cardenal José María Bueno Monreal (1904-1987), el 6 de noviembre de 1958, por el breve de la Sagrada Congregación de Ritos, avalado con el voto del Clero y de las autoridades de los pueblos de la comarca, se declaró a Nuestra Señora de Loreto Patrona principal de El Aljarafe. [www.santuariodeloreto.org]

[…]En realidad, no se puede pensar en la encarnación del Verbo sin tener en cuenta la libertad de esta joven mujer, que con su consentimiento coopera de modo decisivo a la entrada del Eterno en el tiempo. Ella es la figura de la Iglesia a la escucha de la Palabra de Dios, que en ella se hace carne. María es también símbolo de la apertura a Dios y a los demás; escucha activa, que interioriza, asimila, y en la que la Palabra se convierte en forma de vida.» [Verbum Domini, núm. 27]. Benedictus XVI

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Coronación de la Virgen del Carmen (Córdoba) La Catedral de Córdoba, antigua mezquita aljama y aún más antigua basílica visigótica de san Vicente, conoció el pasado mes de mayo el rito de Coronación Canónica de una de las imágenes de la Virgen más queridas de la ciudad. Se trata de la Virgen del Carmen de san Cayetano, fundado en la colación de Santa Marina hace 425 años de la mano de san Juan de la Cruz, y cuyo ritual ha desbordado cualquier previsión hecha durante los cuatro años de preparación que han tenido el popular convento, la Archicofradía y la Comisión de la Coronación. La Virgen es una talla de 1670, adaptada a la estética del s. XVIII por el imaginero cordobés Alonso Gómez de Sandoval (1713-1801). Probada la honda devoción del Carmen en la ciudad, los actos se iniciaron el 7 de mayo, cuando la imagen era trasladada en rosario vespertino desde el templo carmelitano a la parroquia de Santa Marina, la de los toreros, donde se tuvo un multitudinario triduo preparatorio presidido por D. Braulio Sáez García, OCD, obispo auxiliar de Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), D. Santiago Gómez Sierra, obispo auxiliar de Sevilla, y el P. Francisco J. Jaén, vicario provincial de Andalucía, en sustitución del anunciado D. Juan José Asenjo Pelegrina, arzobispo hispalense, anterior obispo de Córdoba, Al anochecer el día 10, el cortejo triunfal abandonó el templo fernandino hacia la catedral, adonde ingresó pasada la medianoche. De paso por sus sedes canónicas, recibió el homenaje de varias cofradías penitenciales, como las de la iglesia de San Pablo el Real (Angustias y Expiración),

CORONACIÓN DEL CARMEN DE CÓRDOBA

LA MADRE DEL BUEN PASTOR

LAS VISITAS MATERNAS DE MARÍA [77]

77 extraordinario de la Coronación MIRIAM. Portada del número

y de la Corporación Municipal, cuyo joven alcalde presidente, José Antonio Nieto Ballesteros, impuso a la bendita imagen el Escudo de Oro de la ciudad a las puertas del Ayuntamiento. El rito de Coronación —al que asistieron casi 10. 000 fieles (8. 000 en las naves catedralicias y otros más en el patio de las abluciones)— fue presidido en la tarde del día 12 de mayo por D. Demetrio Fernández González, obispo de Córdoba, con asistencia del auxiliar de Sevilla, ya citado, del P. Saverio Cannistrá, prepósito general del Carmelo descalzo, canónigos, priores y presbíteros carmelitas y de otras órdenes, más el clero secular, hasta rozar el centenar de sacerdotes. Las crónicas citan entre los asistentes al Consistorio bajo maza, la Diputación provincial, autoridades académicas y militares, nobleza, congregantes de la Archicofradía del Carmen, representantes de

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un centenar de hermandades de toda España y más de 1. 500 alumnos del prestigioso colegio que los Carmelitas regentan en Córdoba. Acompañaron los ritos el Coro de Ópera y la Orquesta del Conservatorio de Música, bajo la batuta de Manuel Pérez, con piezas de la Misa de Coronación de W. A. Mozart, el Magníficat de J. S. Bach… Al retablo mayor de la catedral se habían traído también las imágenes de santa Teresa y san Juan de la Cruz, reformadores de la Orden. La de Nuestra Señora, en paso de palio y candelería, estaba al lado de la epístola. Estrenaba hábito de terciopelo de Lyon, bordado en oro por el taller de la Archicofradía y los bordadores gaditanos J. Muñoz Moreno y M. Trujillo, y refulgía de alhajas. Las coronas son de oro cincelado y repujado, al que se le engastaron numerosas joyas antiguas y pedrería donadas por devoción, obra rococó del orfebre cordobés Manuel Valera Pérez. Para añadir más esplendor a la jornada, el retorno a casa fue apoteósico: banda de música, lluvia de pétalos, mujeres de peineta española, cirios, estandartes, vivas y ovaciones atronadoras, cohetes, banderolas, colgaduras… Llamó a las puertas conventuales a las dos de la madrugada; delante se bendijo un retablo cerámico y se quemó un castillo de pólvora. En la octava, sábado 19 de mayo, se ofició otro solemne pontifical de acción de gracias, presidido por el cardenal Amigo Vallejo, OFM, en la iglesia conventual. Guadalupe recomienda la lectura de la revista Miriam (núm. 379) —ambas tienen a María por causa y nacen de la misma imprenta— donde se publica un amplio reportaje del acontecimiento, y felicita a su director, el P. Juan Dobado Fernández, alma de esta Coronación Canónica, solicitada durante su priorato cordobés, y diseñador del nuevo hábito y corona.


Bitácora del Director

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asa el tiempo inexorablemente y, aunque no todo sea vanidad ni caza de vientos, tampoco hubo bienio negro ni década ominosa que no cayera reducido a pavesas. Como ya hice diez años antes con el Noventaidós (del que por poco ni entramos), aviso que el año 2015, quinto centenario del nacimiento de Teresa de Jesús por más señas, es Jubileo en Guadalupe, el que la Santa Sede tiene concedido cuando la fiesta de la Señora, 6 de septiembre, cae en domingo. Habrá quien de sólo enterarse, el caso le produzca fatiga o ardor, y quien confiará al destino no verse en otra. Confío, animoso siempre, que la mayoría querrá hacer los deberes a tiempo, en bien de la Casa y su alta misión eclesial. Y para dar con lo mejor hay que pensar y trabajar, jamás improvisar o salir al paso con ocurrencias. Ya lo decía mi vecina: Si te pones el terno del día del Cristo para ir a comprar frijones en ca Paco el Quesero o garbansos tostaos en el puesto de La Colorá, un poner, ¿qué guardas en el ropero para ir a la función solemne de día tan señalado? El argumento, oído de zagalón en La Fuente, viene al pelo para describir en qué quedaría el segundo Jubileo Guadalupense si sigue la senda del primero. Comprendo, en descargo de quien aquí tuvo las riendas en 2009, que fueron muchos años jubilares los que tuvo el Santuario al arrancar el milenio (y el del 2007, I Centenario del Patronato, se bordó como ninguno, las cosas como son); de ahí que, antes de ponerse el terno y deslucirlo, quizás habría que organizar mejor las cosas cuando todavía sobra tiempo.

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e sabe, por ejemplo, que lo nuevo debe pregonarse con la astucia de un mercader y el tesón de un viejo comunista. Si el Jacobeo (1126) necesita de publicidad no menos que el Lebaniego (1512) —los años santos más antiguos de nuestra Patria—, ¿qué no precisará Guadalupe, el benjamín…? Pues lo que está haciendo estupendamente Caravaca de la Cruz (Murcia) desde la concesión de su año santo en 1998: el primero lo clausuró el propio cardenal J. Ratzinger(¡y bien que lo han lucido a posteriori!), y el último de 2010 (con la sombra del Compostelano en los talones) se llevaron al presidente de la Conferencia Episcopal Española, a quien siguió el enorme Iker Casillas en compañía de su modestia Andrés Iniesta, el del golazo (¡Oh, casualidad!), y la del señor Vicente del Bosque, hoy marqués (¡Anda ya, Carbonero!).

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La jiguera

EL JUBILEO DE 2015

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ara empezar a desfacer embrollos, tengo para mí, que debería averiguarse en Toledo si la concesión del Jubileo es o no «in perpetuum», tal como el que suscribe propuso en el Congreso Mariano de 1999; aclarado el asunto, habrá que pensar en la Puerta Santa y en los ritos y preces propios de los jubileos y, por encima de eso, en una propuesta de evangelización imaginativa, seria, sostenible, que devuelva al Santuario de Guadalupe a su mejor tradición. Después tendrían que retratarse las autoridades municipales y regionales con infraestructuras y programas auxiliares de desarrollo concreto y eficaz, e igualmente el empresariado (que no todo es hacer caja, compañero). Diréis que del asunto tengo una visión prosaica y materialista. Quizás sea así. ¿Y qué?: a fin de cuentas al ser humano le toca poner el humilde barro de la vasija, pues el tesoro no procede de él ni es suyo. Mientras tanto, la buena voluntad, con prisas y desganas, no es suficiente, padre mío. El terno rico viste la función principal, no cualquier barullo para salir del paso.

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Antonio Arévalo Sánchez


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A las claras

LA ILUSTRE DESCONOCIDA María de Jesús Flores, osc Monasterio de Santa Clara. Llerena

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e llamaba Clara. Vino al mundo como una profecía de luz. Eso es lo que relatan las fuentes que nos informan acerca de ella y de lo suyo. Posiblemente fuera su propia madre, Hortolana, la que refiriera el hecho. El relato, sin embargo, ha quedado consignado en la Leyenda que lleva su nombre de esta manera: «Estando encinta la mujer, muy próxima ya al alumbramiento, oraba en la iglesia ante la cruz al Crucificado para que la sacara con bien de los peligros del parto, cuando oyó una voz que le decía: “No temas, mujer, porque alumbrarás felizmente una luz que hará más resplandeciente a la luz misma”». Sea como fuere, lo cierto es que Clara realizó en su vida lo que su nombre indica. Fue una mujer radiante, luminosa, transparente, lúcida. Perteneció a una de las familias más distinguidas de Asís. Algo que en nuestra cultura dice poco a casi nadie. Y, sin embargo, a aquel que despertó en Clara el ardiente deseo de seguir al Jesús empobrecido del evangelio, Francisco, le faltó nada para dejarse la vida en el campo de batalla por lograr llegar a ser un caballero, adquirir fama y renombre, hacerse un hueco, que diríamos hoy, entre la alta aristocracia a la que Clara perteneció por nacimiento, por rango. Francisco deseó con toda su alma ascender desde la condición de un simple burgués adinerado, un niño pijo, al estamento de los maggiores, los grandes de aquella sociedad medieval en la que una y otro, Clara y Francisco, acontecieron como profetas y artífices de un proyecto inusitado en una época verdaderamente oscura de la sociedad y más oscura aún de la Iglesia. Una y otro, con su opción de vida alternativa, fueron capaces de desempolvar el evangelio para sacarlo a la calle y devolvérselo a los humildes. Y lo hicieron convirtiéndose, sin pretenderlo, en páginas vivas del mensaje. En una y otro, los pobres, algunos ricos también, redescubrieron la novedad y la frescura del evangelio por tanto tiempo secuestrado y enmudecido en las catedrales y en las curias. Clara hizo la transición contraria a la de Francisco. Ella hizo un viaje de descenso de la nobilitas (nobleza), a la vilitas (lo más bajo, aquello con lo que des-

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de los inicios de su conversión, se sintió identificada: el sine proprio = vivir sin nada propio). De esta manera Clara, bajando, desapropiada de sí, empezó a ser una mujer distinta y más distinguida si cabe, pero por motivos muy diferentes a los que Francisco acariciaba cada noche en sus sueños de grandeza antes de que, en el camino de Spoleto, aquella voz interior lo vapuleara para, al fin, liberarlo de su absurda e inconsistente megalomanía: «¿De quién puedes esperar más, del Señor o del siervo?» ¡Paradojas del evangelio! Uno empeñado en subir a lo más alto; otra en descender a lo más bajo para, al fin, converger ambos en un proyecto precioso. Mientras más desciende Clara, más se distingue. Mientras más se oculta, más brilla. Mientras más muere, más vida irradia y recrea. ¡Ella es Clara!, la que, todavía hoy, ochocientos años después de su aventura creyente, irradia la luz que brota del rostro de su Señor vaciado de sí, radicalmente empobrecido; el Cristo empobrecido que ella contempla en sus largas noches de oración y de plegaria. ¡Ella es Clara, Clara Favarone!, la mujer noble, serenamente luminosa que, sin embargo, quedó eclipsada por el brillo deslumbrante de un mendicante llamado Francisco. Solemos decir en un lenguaje coloquial que el tiempo pone a las personas y a las cosas en su sitio (aunque no siempre). Con Clara está sucediendo algo parecido. Han tenido que pasar ocho siglos para que Clara salga del injusto ostracismo impuesto por cánones y estereotipos sociales y religiosos y poder resurgir, autónoma y libre, de la sombra de Francisco, el burgués descalzo que convirtió a Clara en una ilustre desconocida.


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De lo mundano a lo humano

BLADE RUNNER Emmanuel Ramiro Fernández Periodista

«Nuestro lema es más humano que los humanos» Blade Runner de Ridley Scott (1982)

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l ha ganado al tiempo, se ha adelantado a Ridley Scott y ha superado un nuevo obstáculo para convertir la ficción en realidad. Poco o nada se podía imaginar allá por 1982 el cineasta norteamericano, el creador de una de las obras cumbre de la ciencia ficción, el director, en definitiva, de esa epopeya que es Blade Runner, que sus replicantes llegarían a la tierra siete años antes de lo que nos narra en su película. Ni siquiera nuestro protagonista, el Rick Deckard del siglo XXI había nacido entonces. El nombre de Óscar Pistorius les sonará a muchos cuando lean estas líneas. Probablemente para entonces, este sudáfricano de 25 años se habrá colado en sus hogares con esos zancos con los que deslumbrará al mundo desde Londres. Ese ha sido su último reto, ser uno más en el Olimpo del deporte, tratar de tú a tú a esos Apolos que lucen musculados sobre el tartán de la pista de atletismo. Y todo ello cambiando sus rodillas por muñones y sus tibias por prótesis de fibra de carbono. La carrera contra las adversidades comenzó muy pronto para Pistorius, mucho antes de que todo el mundo le apodara Blade Runner. Tenía once meses cuando le amputaron las dos piernas debido a una malformación de nacimiento y aquello marcó el inicio de su sprint. Pretoria, una de las capitales de Sudáfrica, la nación del arco iris, de la mezcolanza de culturas, de la simbiosis perfecta de diferentes idiomas y creencias religiosas vio nacer a un guerrero infatigable. El apoyo familiar resultó fundamental. Henk, el padre de Óscar, era ingeniero de profesión y dirigió durante muchos años una mina de cal en su ciudad. Eso le permitió costear unas prótesis transtibiales que en un principio fueron de madera y hoy son de fibra de carbono. El único empeño de sus padres fue que Óscar tuviera una vida normal y esas prótesis se convirtieran desde muy pronto en su mejor amigo. Ir al colegio, hacer sus tareas en casa, salir de viaje, jugar con otros niños e incluso practicar sus deportes favoritos como el rugby, la natación o el tenis entraban dentro de la cotidianidad de un niño que ya entonces corría por ser uno más. El amor por el deporte le planteó nuevos desafíos y él contradijo aquella máxima que asegura que correr es de cobardes. Alejado de los miedos iniciales de su familia, Óscar sintió la libertad de sus piernas en la Universidad de Pretoria, tenía 16 años y se acababa de enamorar del atletismo. Su larga zancada y su imperial movimiento para imprimir velocidad en la pista fascinaron al entrenador del equipo sudafricano, Ampie Louw. Con 17 años, un querubín de pelo rizado y brakes en los dientes participaba en los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004. Pistorius daba su primer lametón a la gloria en la cuna del olimpismo, el sudafricano se colgaba el bronce en los 100 metros lisos y el oro en 200. Cuatro años después mejoró su técnica para arrasar en Pekín. Pis-

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torius se convertía en el tirano de la velocidad, había seducido totalmente a la gloria y se bañaba en oro al ganar los 100, los 200 y los 400 metros lisos. La belleza residía en su interior. Y en ese interior comenzó a fraguarse su próximo reto. Igualarse a los atletas sin discapacidad física. Esa oportunidad llegó en 2011, cuando sorprendió a todos con una marca de 45.07 en los 400m., apenas 95 centésimas por encima de la mejor marca del 2012. Había corrido y mucho para alcanzar una nueva cima. En el Mundial de Daegu (Corea del Sur) de ese mismo año llegó hasta las semifinales de los 400m., y consiguió la plata en el relevo 4x400, aunque Óscar no disputó la final. Pero su sueño se ha cumplido este verano, cuando el Comité Olímpico Sudafricano le ha incluido en el equipo de relevo 4x400 y en la prueba de 400m. Londres ya tiene a su hombre biónico, a su Blade Runner particular, a su corredor lámina, aunque eso haya azuzado también la polémica. Entre las muestras de admiración y los gritos de apoyo se colarán las voces de quienes le acusan de partir con ventaja. No solo a la hora de correr e impulsarse, sino también al evitar posibles lesiones. Olvidan que a veces no es cuestión de llegar más alto, ni más rápido, ni ser el más fuerte; a veces lo importante, simplemente, es llegar y demostrar que no hay meta inalcanzable.


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Manantial de Clara

Pura y Limpia

TODOS CON LA VIRGEN Ángel Rubio Castro

Obispo de Segovia

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e entre todas las criaturas humanas, a la Virgen María le han hecho nada menos que Madre de Dios, madre de nuestro Salvador Jesucristo, Hijo de Dios vivo, Amor de los amores, Fuente de todo amor. Fuencisla (“Fuente que mana”). ¡Que no nos toque nadie a la Madre de Dios, nuestra madre! ¡Nos pueden injuriar a nosotros, pero jamás, jamás a la Virgen y a su Hijo, Cristo nuestro Señor! Son lo más santo. Además, cuando esto ocurre se degrada el hombre, se rompe la convivencia, se nos humilla. […] Somos parte de todas las generaciones que felicitan a María porque el Poderosos ha hecho grandes obras en ella y por ella. Damos gracias por las grandes hazañas que Dios ha llevado a cabo en María. Proclamamos la grandeza del Señor contemplado a María. Allá donde se proclama la grandeza e inmensidad de Dios, sus magnas obras que nos sobrepasan, se deja entrar a Dios en nuestra historia y se le deja actuar. Entonces el hombre no queda empequeñecido, todo lo contrario, allí también el hombre queda engrandecido y el mundo resulta luminoso. En esta proclamación que hacemos de la grandeza de Dios en la engrandecida por él, María, nosotros mismos quedamos engrandecidos y todo se hace más luminoso. Así es Dios, como ella lo proclama: grande, salvador, Señor de la historia y, por ello, presente y permanente en nuestra historia, como lo expresan las mismas palabras del cántico de María: «Hace proezas: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos, enaltece a los humildes, sacia al pobre y despide vacíos a los ricos, auxilia a Israel su siervo». Se pone, pues, de parte de los últimos y su proyecto, a menudo, está oculto bajo el terreno opaco de las vicisitudes humanas, en las que triunfan —por un tiempo— los soberbios, los poderosos y los que acumulan riquezas. Sin embargo, su designio tiene la última palabra y muestra quiénes son sus predilectos, para quiénes será la victoria y su elevación: los humildes que le temen, Israel su siervo, María su fiel esclava. [Carta pastoral, fragmentos, 04.03.12]

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ASÍS. Tabla de Santa Clara, s. XIII.

«Amándole a él sois casta, abrazándole sois más pura, poseyéndole sois virgen; no hay poder más fuerte, no hay munificencia más espléndida, no hay belleza más seductora ni hay amor más suave ni apostura más elegante. Estáis unida a él en estrecho abrazo; ha adornado vuestro pecho de piedras preciosas, ha colgado de vuestras orejas perlas de gran valor, os ha recamado de arriba a bajo de joyas vistosas y resplandecientes y os ha coronado de diadema de oro grabada con sello de santidad. Por tanto, hermana carísima, o mejor, señora digna de toda veneración, ya que sois esposa, madre y hermana de mi Señor Jesucristo, y lleváis en alto la enseña resplandeciente de la virginidad inviolable y de la santísima pobreza: cobrad ánimo en el santo servicio que habéis emprendido, anhelando ardientemente seguir al Crucificado pobre, el cual soportó el tormento de la cruz librándonos del príncipe de las tinieblas, que nos tenía encadenados a causa del pecado del primer padre, y nos reconcilió con Dios Padre». [Carta a Inés de Praga, 8-14] Santa Clara de Asís


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Barrera del sol

PALOS A LA BURRA Francisco de Asís Oterino Villasante, OFM

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e trataba, sin duda, de un rapaz avispado que ya apuntaba la retranca celta de sus ancestros. En sus ojos azules brillaba la chispa, al responder a mi pregunta. En la comarca sanabresa, sus gentes aún vivían del campo y la ganadería. No sé, si afortunadamente; aún no se había producido la emigración masiva y la invasión del turismo veraniego. Los únicos extraños éramos, a la sazón, los escasos oriundos de la zona, a la que acudíamos puntuales, cada verano, en busca de refugio contra los agobios estivales de Centro y Sur. Acompañantes del ocio vacacional: algún bien elegido libro y la práctica de senderismo por las verdes praderas y montañas escarpadas. En uno de estos aconteció el encuentro. La punta de vacas pastaba plácida en el prado, acompasada por el alegre tintineo de sus esquilas. La estampa lucía de postal: praderas de ensueño, cercadas por entrelazadas mimbreras, salgueirales, escanfreishos y verticales chopos lombardos apuntando al cielo. Discurriendo, a lo largo, el arroyo cantarín, bajo un túnel de humeros que lo completa y alegra todo. En medio de la escena y a compás, pastaba también una negra borriquilla. Conocía yo a la familia: el chaval pastor era hijo de un amigo de infancia. Me detuve un rato con él y le lancé a bote pronto la pregunta: ¿Oye, Colás, ¿para qué quiere tu padre la burra, si vengo observando que no la utilizáis para nada? —¡Uy…!, Don Arsenio, no toque ese tema. La burra es lo más importante del establo. —Pues explícamelo… —Cuando enfadamos a mi padre, la emprende a palos con ella y se olvida de nosotros… La respuesta divertida de Colás me venía a la memoria estos días, a propósito de la cruzada emprendida por colectivos de izquierda, y no sólo, a propósito del cobro de IBI a los inmuebles propiedad de la Iglesia. A bote pronto, me acuden ganas de salir a la palestra y gritar: hágase… Pero juguemos todos con las mismas cartas. Esto obligado, si aún es verdad la afirmación constitucional, que «todos los españoles somos guales ante la Ley». Si la respuesta es afirmativa, IBI PARA TODOS: partidos, sindicatos, fundaciones, Estado, municipios, Diputaciones, Fuerzas Armadas… Y por supuesto, todas las Instituciones Religiosas. Si a las catedrales de Toledo, Sevilla o León, ¿por qué no al Museo del Prado y palacios reales…? A propósito, ¿cuánto cuesta a la Administración Pública gestionar cada uno de sus monumentos? Compárese con la que

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hace la Iglesia en los suyos, y anotemos diferencias y costes. Cierta izquierda española, aunque no le guste escucharlo, ha quedado colgada de la brocha en los años treinta del pasado siglo, donde unas masas analfabetas y empobrecidas, resultaban fácilmente manipulables, distrayéndolas con carnaza fácil. Además, siempre resulta sencillo y hasta sale gratis, cuando se trata de la Iglesia. No acaban de enterarse que, en la era de las redes sociales, ese formato está ya obsoleto. El ciudadano de hoy se desayuna con un informativo a la carta, maneja el mando a distancia de su televisor o el dial del transistor y pasó por las aulas de la enseñanza media. La algarada callejera o mediática, no mueve ya más que a la propia y apesebrada cofradía. Aunque la mentira se convierta en verdad, después de mil veces repetida, la Iglesia, al revés de lo que acontece con sindicatos, partidos u otras instituciones, no percibe ayuda directa del Estado. La asignación actual, resulta de la libre decisión de católicos y otros, derivando hacia ella el 0,7% de sus impuestos. Hágase lo mismo con partidos y sindicatos. Usar a la Iglesia Católica como coartada, ya no cuela. Los ciudadanos saben perfectamente quienes son los verdaderos reposables del descalabro que atravesamos y a qué puerta hay que acudir cuando tocan momentos de calamidad, como los actuales. Colás, mi joven amigo, apuntaba certero a la clave de interpretación de la marejada.


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Historias de esta Santa Casa Apuntes bibliográficos de los autores jerónimos de Guadalupe Antonio Arévalo Sánchez, OFM Director del Archivo y Biblioteca del Real Monasterio «La historia... testigo de los tiempos, luz de la verdad, vida de la memoria, maestra de la vida, testigo de la antigüedad». (Marco Tulio Cicerón, 106-63 a. C.)

Contar la vida y los orígenes La costumbre de contar e historiar el pasado de los pueblos y las instituciones es moneda corriente en cualquier cultura. La nuestra lo heredó de Grecia, Roma e Israel con evidente intención parenética. Nos lo recuerda el P. Diego de Écija en el prólogo de su obra: «Y porque la memoria de los hombres es flaca y no se puede acordar de todas las cosas que en el tiempo pasado acaecieron (ca como dice Séneca: “La olvidanza luego se alcanza con la vejez”), por ende, los sabios antiguos hallaron ciertas letras y artes de escribir, porque las ciencias y grandes hechos que acaecieron en el mundo fuesen escritos y guardados, para los hombres saber y tomar dende buenos ejemplos para hacer bien, y avisación para se guardar del mal y quedasen en memoria perdurable»1. Aquellos ermitaños de san Jerónimo que arribaron a Guadalupe, bajo la obediencia de fray Fernando Yáñez de Figueroa, anochecido el viernes 22 de octubre de 1389, recibieron iglesia prioral con cincha almenada y espadañas, palacios y capellanías, mesones, hospital, rebaños, haciendas, ajuar litúrgico… y una leyenda, embrión de la que ellos luego florearon2. El que cada prior hiciese escribir la invención de su monasterio fue un acuerdo tomado en el capítulo general de 1459, que presidió el erasmista fray Alon-

BME. Retrato del P. Sigüenza (1544-1606), el gran historiador jerónimo pintado en 1606 por B. Carducho (1560-1608)

so de Oropesa3, monje de Guadalupe. Acuerdo imperado luego por fray Leonardo de Aguilar en el capítulo de 1501. Pero antes que fuera mandado, los Jerónimos guadalupenses ya tenían compuesto el memorial de la Casa, auque no lo dieran a la estampa hasta que el prior fray Gabriel de Talavera terminó su historia en 1597, como se verá más abajo.

1.- Diego de Écija, osh, Libro de la invención de esta santa imagen de Guadalupe, y de la erección y fundación de este monasterio, y de algunas cosas particulares y vidas de algunos religiosos de él (1514). Ed. P. Arcángel Barrado Manzano, OFM, Cáceres 1953. 2.- Dice Écija que los clérigos que trajeron la imagen con las reliquias y una campana «…escribieron una carta, que también pusieron allí, en que relataban lo susodicho de cómo aquella imagen fue enviada de Roma por san Gregorio, papa, a san Leandro de Sevilla…», Ibídem, p. 41. San José, sin embargo, habla de una plancha de plomo: «En la plancha de plomo se leía de buena letra la Historia de la santa Imagen, que, como executoria plomada de su antigua nobleza para los futuros siglos, nos dejaron los sacerdotes». Ibídem, p. 11. 3.- Este prior general, quizás retajado y converso, fue fraile de Guadalupe y autor de Lumen ad revelationem gentium et gloriam plebis tuae Israel (1465), que lo sitúa entre los precursores del erasmismo: Albert A. SICROFF, «El Lumen…, de Alonso de Oropesa, como precursor del erasmismo en España», en AIH. Actas IV (1971) 655-664. Cf. Écija, Prólogo, p. 32; Gabriel de Talavera, osh Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, Toledo 1597, Tratado I, 3, f. 329; 7, f. 336.

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scriptoriumguadalupense / 11 De la mayoría de las obras históricas, ya estén manuscritas o impresas, dio cuenta el único historiador extremeño conocido del Real Monasterio, fray Francisco de san José o de Campanario, en su libro Historia Universal de la primitiva…, (1743). Aquí elogia atinadamente al P. Talavera, anota la del P. Montalvo «en estilo devoto y tierno», guarda memoria de «manuescritos y dexo citados muchas veces en esta Historia [la Antigua, el P. Écija, el P. Llerena (desconocida)]» y otra, quizás perdida, a la que recurre varias veces:«Sí, me quexaré del descuido grande que huvo con un tomo de milagros que escribió y tenía para la prensa el R[everendísi]mo padre fray Francisco de san Clemente, dos veces benemérito prior de este monasterio; fue hombre docto, de amables prendas y escribió en elegante y dulce estilo»4. Delante de estos autores y sus obras, pone el de Campanario una queja sorda que merece citarse por sincera y sorprendente:«Aunque el coro es pesadísimo en esta Santa Casa; los demás actos de comunidad bastante molestos, por graves y repetidos; las horas de coro mal dispuestas para el estudio, pues cortan por su precisión lo más apreciable del día y de la noche, siempre han florecido en este monasterio sujetos muy decentes en las cátedras y en el púlpito […] Muchos han escrito sobre varias materias, que si se huviessen impresso todas dieran lustre a este monasterio»5. Sin otra pretensión que refrescar la memoria del lector curioso, echo ahora una ojeada a las crónicas e historias jerónimas del Santuario, siguiendo las trazas marcadas por los maestros Tomás Muñoz y Romero (18141867)6 y Vicente Barrantes Moreno (1829-1898)7. La leyenda antigua (1400-1440) [AHN. Códice 555 (antes 48.B), Ms., letra del s. XV, 24 folios de pergamino, 18.5 x 13.5 cm. encuadernado en badana blanca, y Códice 344 (antes 101B), Ms., s. XVI. 26 folios de papel, 30 x 21 cm., encuadernación en pergamino. AMG. Códices 1 y 3, Ms., s. XV, 266 folios de pergamino, 22 x 29 cm., encuadernación en tabla forrada de cuero y planchas labradas].

Se trata del relato legendario más antiguo que se conserva de esta Casa. Guardado en la librería monástica hasta la Exclaustración de 1835, de él bebieron los cronistas e historiadores del convento8.

BIBLIOTECA DE CÁCERES. San Jerónimo en la biblioteca de Guadalupe, viñeta del Catálogo antiguo

Aunque interesado en hilar el origen de la talla en la historia general del reino visigótico, su anónimo autor silencia o desconoce la presunta autoría lucana del icono tardo románico, remontando el principio sólo a Roma y la rogativa contra la peste ordenada por el papa Gregorio Magno (590-604). Dice ser éste quien, por medio de Isidoro de Sevilla, envió la imagen al arzobispo Leandro, el de la unidad hispánica. Sigue el relato con la pérdida de España a ma-

4.- F. de san José, osh, Historia Universal…, Madrid, por Antonio Marín, 1743, cap. XXXVI, p. 233-234. Citas: Antigua, cap. II, p. 12; cap. III, p. 22; cap. VI, p. 36-37; XII, p. 81.83. Écija, cap. V, p. 32; cap. VI, p. 39. Talavera, cap. V, p. 22; cap. VI, p. 37; XIII, p. 84; cap. XVI, p. 111. Llerena, cap. III, p. 15; cap. VI, p. 37; VIII, p. 47. Montalvo, cap. XIII, p. 87. 93. 95. Clemente, cap. XIII, p. 93. 5.- Ibídem, cap. XXXVI, p. 230. 6.- T. Muñoz y Romero, Diccionario bibliográfico-histórico de los antiguos reinos, provincias…de España, Madrid 1858. 7.- V. Barrantes Moreno, Aparato bibliográfico para la historia de Extremadura, t. II, Madrid 1875, pp. 238-264. [BMG. B. 760-762 y 1107-1109]. 8.- Cf. Écija, cap. III, p. 41; Talavera, Tratado I, 15, f. 351; San José, cap. 36, n. 14, p. 233.

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nos ismaelitas y el traslado apresurado de reliquias e imágenes al norte peninsular, explicando su posterior hallazgo en estas serranías, tras la aparición de la Virgen al vaquero cacereño, y la fábrica de la primitiva ermita. Del relato anoto al menos cuatro copias, con algunas variantes que ahora no vienen al caso9. Aquí sólo me ocupo de la primera, guardada en el AHN con la signatura 555 (antes 48.B). Está dividida en cuatro capítulos; lleva por título Fundación antigua desta Casa de Guadalupe, y parece que fue escrita en dos épocas: según la apostilla del último folio, a 1400 pertenecen los catorce primeros, siendo los restantes de 1440. Fue transcrito y publicado el año 1923 por el P. Germán Rubio Cebrián, ofm, autor de la primera historia de Guadalupe en época franciscana10. Es razonable que Rubio suponga la existencia de materiales anteriores a este relato y que fueran los Jerónimos, al hacerse cargo del Santuario en 1389, quienes le dieran la forma definitiva11. Al ser un ejemplar raro, Tomás Romero no se ocupa de él en el interesante diccionario que nos legó. D. Vicente Barrantes, con el seguro apoyo de los padre San José y Talavera, lo citó en su Aparato bibliográfico, aunque termine confundiendo La más antigua historia desta santa casa de Guadalupe con las crónicas que hacia 1459 se pergeñaron «por mandato de fray Alonso de Oropesa, general de la Orden, siendo sus autores varios»12. Crónica inédita del P. Alonso de la Rambla (1475-1479) [M-RAE. RM78. Legado Rodríguez-Moñino/María Brey, Sing. V-6-78, Fundación del Monasterio de N[uest]ra Señora de Guadalupe. Ms. [entre 1475-1479], 29 x 21 cm., forrado en piel veteada].

Este manuscrito, que el P. Barrado dejó transcrito y listo para su edición el verano de 1956, estaba en poder de Antonio Rodríguez-Moñino, quien lo cedió temporalmente para su estudio y edición a nuestro fraile13. No fue conocido ni por Muñoz Torres ni por Barrantes Moreno14. Guiado por una nota del códice 344 del AHN15, Barrado atribuyó la obra al P. Alonso de la Rambla, cronista de oficio, finado en Guadalupe el año 148416. Si no mucho más sabemos de este monje cordobés, temperamental y bregado, su intervención en algunos asuntos reservados a favor del convento lo hace un padre grave. Su crónica, la segunda en antigüedad (si descontamos el códice anterior a 1400), fue usada ampliamente por Écija y sucesores. Estamos ante un memorial al modo que prescribió el capítulo general de 1459. Pese haber antepuesto el relato del hallazgo y la presunta devoción del Onceno a la imagen negra hallada en Las Villuercas (capítulos I y II), el autor se recrea en la fundación y florecimiento de la Orden (cap. III), extendiéndose luego en la recepción del lugar y erección del yermo jerónimo (cap. IV y V), así como en la biografía y tribulaciones del fundador fray Fernando Yáñez de Figueroa (cap. VI y VII). El resto de la obra hasta completar los veintiún capítulos (el índice cuenta veinte por haber numerado dos capítulos con el nueve), en un arco temporal que llega hasta 1479, se abre con prioratos, ocupándose también de otros monjes descollantes en esa época. Así trae el priorato de fray Pedro de Jerez (cap. VIII), Gonzalo de Ocaña (cap. IX), Juan Serrano (cap. IX sic y XII), Pedro de Valladolid (cap. X), Gonzalo de Illescas (cap. XI y XV), Juan de Zamora (cap. XIII), Gonzalo de Madrid (cap. XIV y XVIII), Alonso de Córdoba (cap. XVI), Rodrigo de Salamanca (cap. XVII y

9.- Los códices del AMG forman parte de los libros de milagros. La que abre el primero de ellos fue publicada por el P. Isidoro Acemel Rodríguez, ofm, cofundador y primer director de esta revista: 1 (1916) 16-18; 2 (1916) 40-41; 4 (1916) 76-78; 6 (1916) 184 y ss. Cf. S. García-F. Trenado (Coord.), Guadalupe: Historia, devoción y arte, Sevilla 1978, pp. 59-64. 10.- G. Rubio Celdrán, ofm, «La leyenda de Nuestra Sra. de Guadalupe en epopeya nacional española», en ElMG 139 (1923) 170-172; Id., Historia de Ntra. Sra. de Guadalupe, Barcelona 1926, pp. 13-22. 11.- Ibídem 11-19. 12.- Barrantes, Aparato…, t. II, p 239. 13.- A. Barrado Manzano, ofm, Crónica del Monasterio de Guadalupe, inédito, nota 8. 14.- Barrantes trae, en su lugar, una Historia del origen y fundación del monasterio…y vidas de algunos venerables monjes que se guarda manuscrita en El Escorial (Est. ij 22) y que supone se escribió en 1479. «Tanto esta obra como las siguientes son, por su mayor parte, repeticiones y acaso copias de las anteriores». Para el bibliófilo las anteriores son el manuscrito de pergamino y el que conoce como P. Écija. Cf. Barrantes, Aparato…, t. II, p 241. 15.- Reza la nota: «E todo lo susodicho desta fundaçión desta sancta Casa se sacó del libro antiguo scripto en pergamino e del libro que de su mano escrivió el r[everen]do padre fray Alonso de la Rambla con mucho estudio y diligencia». (Cf. AHN. Códice 344 [antiguo 101.B], escrito en 1500, f. XXV vto.). Sorprende, no obstante, que cuando se anota la corta biografía del citado monje en el capítulo XX, f. 54 del códice a él atribuido, no se diga nada de esta deuda. 16.- Barrado, Crónica ..., inédito, pp. IV-VI. Cf. Id. «Crónica del monasterio de Guadalupe escrito por el P. fray Alonso de la Rambla», en REEx 11(1955) 280-285.

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scriptoriumguadalupense / 13 XIX) y Juan de Marquina (cap. XX). Detrás de él viene la biografía de treinta y cinco monjes, entre ellas la del propio Alonso o Alfonso de la Rambla, que obviamente no escribió él.

AMG. Códice del P. Écija, copia anterior a 1560

Écija, una compilación original (h. 1500) [AMG. Códice 10, Ms. en papel 4º, forrado en pergamino; BMG. Ex.311].

El monje jerónimo Diego de Écija (c. 1450-1534) tuvo en Guadalupe los oficios de arquero (14791485), escribano y notario de la Inquisición (14851486), vicario del convento (1486-1491?) y cronista del mismo (¿1501-1514?), amén de pendolista, maestro de pellejería, hospedero, mayordomo y diputado conventual en distintas etapas de su vida monástica, como ya dilucidó el P. Barrado al editar su crónica17. El año 1514 terminó la tarea, intitulándola Invençión de esta sancta Imagen de Guadalupe y de la ereçión y fundaçión deste monasterio18. Aunque se desconozca el tiempo que le llevó componerla, su

intencionalidad queda patente en la siguiente advertencia: «Hemos hecho memoria de algunas de las muchas virtudes en que algunos de los religiosos de este monasterio se ejercitaron; y de muchos que fueron muy loables y excelentes varones en santidad y santa vida pusimos poco por evitar prolijidad, y esto para nuestra edificación y de los que después de nos vendrán, para que viendo y leyendo la vida y santidad de los primeros padres y el gran celo que tuvieron, las santas costumbres y votos de la religión, nos entendamos por su imitación hacer lo mismo y en el servicio de Dios».19 Trae copiados documentos interesantes (cartas reales, privilegios y el inventario) para la historia del cenobio y recoge, sin duda, tradiciones orales y escritas anteriores a él20, con otras que presenció21; pero su estilo no es brillante ni pulido, sin ver la estampa hasta 195322. La crónica se divide en cuatro libros, repartidos en sesenta y nueve capítulos. El primero se ocupa del origen e invención de la Imagen (seis capítulos); el segundo, de la erección y fundación de la iglesia y monasterio [sic] de Guadalupe (seis capítulos); el tercero, de la fundación de los Jerónimos y su llegada a Guadalupe (trece capítulos) y el último, a la vida de algunos frailes jerónimos de la Casa (cincuenta y cuatro capítulos). No todos fueron escritos por Écija, obviamente. Los capítulos LVI, LVIII, por su extensión y tratamiento parecen delatar la mano de otro autor, que revisa el priorato del P. Yáñez y la rebelión interna a la que hizo frente apoyado por el rey, y atada con la salida de los fundadores de Montamarta (Zamora)23. Incluso los capítulos dedicados al priorato de Nuño de Arévalo, al que Écija acompañó como vicario en alguno de sus cuatro trienios seguidos, también parecen revisados o interpolados por otras plumas 24. Cierto

17.- Écija, Libro de la Invención, “Vida del padre Diego de Écija”, pp. 12-21. 18.- AMG. Códice 10. Ms. 225 x 115 Mm., 208 folios, forro de pergamino enterizo. 19.- Écija, cap. LVI, p. 280. 20.- El P. Écija halló en la librería monástica «un libro muy antiguo de muy viejo, que había más de cien años que era escrito, en pergamino, antes que éste se escribiese, que fue en el año de 1514.» Ib., cap. III, p. 41; Cf. pp. 33, 49, 224 y 276. 21.- Ibídem, cap. XLVII, p. 256. 22.- Se extraña Barrado de ver que los Jerónimos no la editaran: (Cf. Écija, “Introducción”, p.11). Está claro que ellos la conceptuaron como escrito para edificación de monjes y no destinada a propagar la fama de la Virgen. Si no fuera bastante el texto de la nota 6, he aquí otro similar: «Escribo esta memoria para que los religiosos de este monasterio de Guadalupe tengan noticias de las cosas pasadas y se esfuercen a servir a Nuestro Señor Dios y a su Santa Madre, como estos santos varones de suso escritos y otros muchos, que dejamos de escribir por evitar pesadumbre y prolijidad, lo hicieron», cap. LXVII, p. 344. 23.- Écija, cap. LVI, p. 280. 24.- Ibídem, capítulos LXVI y LXVII, pp. 336-351.

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es, como ya dijo Barrado, que los cinco últimos no le pertenecen, pues tratan de asuntos acaecidos tras la muerte del ecijano en 1534 25. Por mi parte aventuro que lo último que escribió el viejo cronista fueron los días del P. Arévalo (cap. LXVILXVII), ya que las restantes doce vidas tienen rasgos peculiares y, cual si fueran necrologías, el primer dato que dan del monje es el del óbito. Tomás Muñoz y Romero, citando una nota del académico Ignacio de Hermosilla, le da el título de Corónica de cómo fue fundada y edificada la iglesia y monasterio…, Cree, además, que la obra es del s. XV y que algunos de los manuscritos existentes en El Escorial (el autor da noticia de seis26) son copias del P. Écija.27 Corrige Barrantes algunas afirmaciones aventuradas del eximio catedrático, empezando por negar que fuera la primitiva historia del monasterio, como es sabido; pero la descripción que hace de la obra nuestro prócer no coincide con la editada en 1953 ni en la rotulación ni en los tomos28. Sobre el paradero de los códices, Barrantes da noticias veladas y afirma en nota manuscrita: «Hoy [1877] tengo copia del códice del P. Écija». El ejemplar que guarda nuestro Archivo, donado en 1929 por profesor Antonio Cumbreño Floriano (1893-1979), es un traslado hecho antes de

156029. La edición del P. Barrado está agotada desde hace tiempo, aunque puede consultarse en la biblioteca del Real Monasterio.

BMG. Historia del P. Talavera, 1597

Talavera, la primera historia (1597) [BMG. B.141; Ex.966. Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, consagrada a la soberana magestad de la Reyna de los Ángeles, milagrosa patrona de este santuario, por fray Gabriel de Talavera, prior de la misma casa. Toledo, en casa de Thomás Guzmán, 1597].

Fray Gabriel de Talavera, OSH, (c.1555-1620), dos veces prior (1595-1598 y 1618-1620), políglota

25.- Ibídem, p. 24. El P. Barrado juzga totalmente suyos del LXVII al LXXIV, sin negar los aditamentos. 26.- Aquí los dejo por interés bibliográfico: A.- Historia del origen y fundación…y vidas de algunos venerables monjes, Biblioteca del Escorial [=BE], Ms. papel, letra final del s. XV (1479), f. 279; B.- Fundación del monasterio..., por un monje del monasterio. BE, Ms. papel y vitela, f. 28; C.- Historia de la fundación… y vida de algunos monjes jerónimos [Al igual que Écija trae inventario hecho en 1389 y copia de privilegios y donaciones reales], BE, Ms. en 4º, letra final del s. XVI; D.- Descripción del monasterio…escrita en versos latinos por un monje del dicho, BE, Ms. letra de principios del s. XVI; E.- Historia de la fundación…escrita en verso al uso de Juan de Mena por un monje del dicho, BE, Ms. en 4º, letra de principios del s. XVI [Las dos breves historias versificadas, contemporáneas del Ms. de Écija, están editadas por el P. Barrado en Apéndices del Libro de la invención…, pp. 373-412]; F.- Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, Biblioteca Nacional, Ms. en 4º, letra del s. XVI, f. 284 [Dice de este Ms. V. Barrantes: «Hallo en este libro la singularidad de que habiéndole confrontado con los de Talavera, Montalvo y san José, que son los que poseo, apenas concuerdan seis de sus infinitos milagros, de lo que se infiere que fue desconocido a los historiadores de Guadalupe, quizás por haber salido el manuscrito de aquella Casa»]. V. Barrantes, después de examinar el códice escurialense, advierte que el autor del Diccionario bibliográfico «guiándose por el catálogo viejo del Escorial, formó cuatro artículos diferentes, sin reparar que llevan las mismas siglas y números». Es decir, el Códice IV, a.10, est. 16, de 372 folios, de la Biblioteca del Escorial, lo forman cuatro obras diferentes: tres citadas por Romero (C, D y E) y otra de Milagros: Cf. Barrantes, Aparato…, t. II, pp. 241-242. 27.- Muñoz y Romero, Diccionario…, p. 135. No debió tener la obra en sus manos. Este P. Écija no pasó a la Orden de san Francisco, como dice el autor y repite el P. Carlos Gracia Villacampa, ofm [Grandezas de Guadalupe, Madrid 1924, p. 328, n. 18]: Cf. Barrado, Libro de la invención, “Introducción”, p. 15. 28.- Dice Barrantes que se titula Aquí comienza la corónica de cómo fue fundada y edificada la iglesia y monasterio…, tres tomos en 4º, encuadernados en tabla. El Ms. del P. Écija, editado y depositado en nuestro Archivo, lleva por título Libro de la invención…y sólo ocupa un tomo en 4º. 29.- Así consta en los folios 53, 77vto., 156 o 191 del Ms.

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scriptoriumguadalupense / 15 y reputado humanista, es el autor de la primera historia de la Casa, cuyo título reza Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, consagrada a la soberana magestad de la Reyna de los Ángeles, milagrosa patrona de este santuario. «Descubre en ella — opina el P. San José— gran lleno de noticias, y estar bien enseñado en la Sagrada Escritura, lección de los Santos Padres y en todo género de buenas letras, con elegante y copioso estilo, y más en aquellos tiempos en que la lengua española tenía generalmente poca cultura»30. Su edición en Toledo a primeros de 1597 no perseguía edificar a monjes sino asombrar y atraer al curioso viajero y al peregrino31. Así, lo que empezó siendo la introducción a un breviario de encargo32 terminó en la historia «hasta aora por ninguno tocada»33. Con gran erudición y amenidad, Talavera lo hizo siguiendo a los historiadores clásicos, huyendo de lo legendario o disputado. «Pocas descripciones de paisaje habrá en la literatura española —sentenció Rodríguez-Moñino— que puedan competir con la afiligranada maravilla que el padre Gabriel de Talavera nos dejó». Se distribuye la obra en cinco libros, con sus correspondientes tratados, «que sirven de lustre y confirmación desta historia, donde se desentrañan muchas cosas, que por su antigüedad y grandeza han menester especial relación»34. Aunque la tenía acabada en latín, dada la difusión que pretendió en el extranjero [«pues todo el mundo ha gozado y goza de los favores desta Señora»], se inclinó a editarla primero en español y dejar la edición latina para más tarde35. El volumen, forrado en pergamino, lleva en la primera de texto las armas del monasterio gra-

badas por Petrus Angelus, más otra lámina de la Virgen en el trono. Trata el libro primero del origen y antigüedad de la imagen(10 capítulos); el segundo, de la entrega del santuario a la Orden Jerónima —incluida la nómina de monjes destacados, siguiendo a Écija y demás, las fundaciones jerónimas que originaron frailes de aquí y catálogo de priores (33 capítulos)—; el tercero describe la iglesia, con ornamentos, altares y ajuar (18 capítulos); el cuarto retrata el monasterio y sus oficinas, sin olvidar la memoria de hospitales, colegio y la provisiones del convento (17 capítulos); lo cierra el quinto libro con tres centurias de milagros. Agotada la edición príncipe, no se ha vuelto a reeditar, aunque no debería demorarse.

GUADALUPE. Gil Cordero ante la Virgen, Anónimo del s. XVIII (Subida al camarín)

30.- Cf. F. San José, Historia Universal…, cap. 36, n. 12, p. 233. 31.- Dice en el prólogo: «Tanto porque se echasen bien de ver las obligaciones que los ministros deste Sanctuario tiene de celebrar con especiales oficios las crecidas mercedes que reciben, quanto porque se divulgasse fuera de nuestras paredes algo de las excelencias y maravillas que encierran […], lo que al principio entendí sólo adición o breve suma […], mudando parecer, tomé la pluma muy de propósito para tan provechosa y justa ocasión, dando al mundo cuenta de los principios dichosos y felicíssimos progresos deste sanctuario», Prólogo. 4-4vto. Cf. 7vto. 32.- Ibídem, Prólogo, 4. El citado breviario está localizado, aunque no en el Archivo. Lleva por título: Officium sabbathinum Beatae Virginis mariae apud inclitam ipsius alme matris aedem ac sanctuarium toto terrarum orbe miraculorum gloria clarissimum titulo de Guadalupe: ad modum festi uplicis ritu perpetuo celebrandum: ex indulto & privilegiosanctissimi domini nostri Gregorii divina providentia papae XIII. Exprobatis & antiquas sanctorum patrum monumentis per f[rater] Gabrielem a Talavera hieronymianum…4º (20,3 x 15,4 cm). Ms. 92 hojas de papel: 3 hojas blancas, portada dibujada, una hoja con el grabado de la Virgen firmado Petrus Angelus, 9 hojas de preliminares, 2 hojas blancas, 77 folios numerados del 1 al 77, 1 hoja blanca. Cada parte lleva una portada con orla dibujada a plumilla. Textos a dos tintas. Encuadernado en su pergamino original. Se acabó de redactar en 1574. 33.- Ibídem, Prólogo, 6vto. 34.- Añade tratados, a modo de aparato crítico, justificándose así: «A esta causa ilustraré y provaré la historia con observaciones, notas y comentarios de no pequeña consideración y cuenta; y será esto de mucha, pues guardando las reglas de historiadores tan estrechamente que no haya solo un punto en que tropeçar, acudiremos de por sí a que todas las dificultades de la narración queden satisfechas»: Ibídem, Prólogo, 6. 35.- Ibídem, Prólogo, 7. Cf. F. de san José, Historia Universal…, cap. 36, n. 12, p. 233. Según V. Barrantes, que en esto también sigue a T. Romero y Muñoz, p. 136, lleva por título Historia Sanctae Mariae de Guadalupe, quatour libris loculenter et copiose digesta, per fratrem Grabielem a Talavera, hieronimiarum et ipsius almae domus Guadalupensis monachum e moderatum, y se diferencia del impreso en el prólogo y en la dedicatoria al archiduque Alberto, arzobispo de Toledo. Además sabe que «en la Cumbre de Pedro Barrantes o en Cabañas, cerca de Trujillo, existía hace años un manuscrito latino de la historia de Guadalupe, que acaso fuera éste»: Barrantes, Aparato…, p. 251.

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GUADALUPE. San Leandro venera la Imagen en Sevilla, Anónimo del s. XVIII (Subida al camarín)

Montalvo, un publicista (1631) [BMG. B.1921; Ex.203. Venida de la soberana Virgen de Guadalupe a España, su dichosa invención y de los milagros y favores que ha hecho a sus devotos, por el P. fray Diego de Montalvo, monje profeso y predicador de esta santa Casa. Lisboa, por Pedro Craesbeeck, 1631. Dos tomos].

Cinco años antes que el capítulo de orden sacro lo eligiese prior el 19 de septiembre de 1636, teniendo así el honor de iniciar la fábrica de la sacristía, el P. Diego de Montalvo, portugués de nación, dio a la estampa una obrita en dos tomos para fomentar la devoción guadalupense, paralela al ciclo iconográfico que se impuso en la sacristía. De ella destacaba el P. San José: «En dos tomos de a cuarto […] en estilo devoto y tierno, y me persuado no los leerá alguno que no saque algún calor en su alma»36 «He podido adquirir en Portugal este raro libro —noticia V. Barrantes—,

que con pretensiones de historia de la Virgen, apenas es compilación de milagros. […] El autor debía de ser portugués, a juzgar por la preferencia que da a los milagros hechos en aquel país»37 �. Raro lo considera don Vicente e inexistente su guía T. Romero. El cronista de Extremadura pudo adquirirlo al fin, dando por yerro de imprenta que sea tomo I, cuando el segundo tomo, «si lo hubiera escrito», se limitaría a los milagros de dos décadas. Mas el segundo tomo —como afirma el P. San José, conocido por Barrantes— se estampó el año 1638, completando la lista de milagros que cerró en 1602 el primero. Tan feliz hallazgo ocurrió en la Biblioteca conventual de Loreto (Espartinas, Sevilla), de donde su descubridor, el bibliotecario P. Felipe Trenado Trenado, lo trajo a la Biblioteca del Real Monasterio38 �.

36.- F. de san José, Historia Universal…, cap. 36, n. 13, p. 233. 37.- Barrantes, Aparato…, p. 252-253. 38.- Cf. S. García-F. Trenado, Guadalupe: historia, devoción y arte, Sevilla 1978, p. 589. Al tener partida la pasta, yo mismo envié el tomo a Madrid para restaurarlo el año 1982.

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scriptoriumguadalupense / 17 Malagón, guía del peregrino, (1672) [BN.40269. Historia de Nuestra Señora de Guadalupe y algunos milagros suyos, illustrada de algunas devotas meditaciones, compuesta por el R. P. fray Joan de Malagón, Rector del Collegio de Nuestra Señora de Guadalupe, de la Universidad de Salamanca…, Salamanca, en la Imprenta Cossío, Typ. Uniu, año de 1672. 1 tomo en 8º, 26 pp., sin numerar, 198 pp., numeradas, 2 de índices. BMG. Ex.5582. Edición facsímil de Fernando Cotta y Márquez de Prado, Sevilla 2003].

«Por satisfacer al ansia que tienen los devotos de N[uestra] Señora de Guadalupe de saber su historia y tenerla en un libro manual que, sin embarazo, pueda llebar en su seno el peregrino…»39�. Libro de bolsillo, dividido en veinte capítulos, que narra la historia de la santa Imagen Negra (cap. I-XI), la entrega a la Orden de san Jerónimo, la descripción del santuario y la expansión del Título (cap. XII-XV), entreteniéndose en la iglesia, camarín y sacristía (lugares más frecuentados por el visitante), los colegios y hospitales (XVIXVII), las indulgencias que pueden lucrarse aquí y algunos milagros (cap. XVIII). Refiere el autor en la dedicatoria, cómo fray Blas de santa Cruz, camarero mayor de la Virgen, habiendo puesto ante el prior fray Fernando del Arroyo el desconsuelo de los peregrinos al no poder llevarse consigo una historia de Guadalupe, escribió al autor, con mandato del prelado, para que la compendiara e imprimiese en Salamanca, fray Juan de Malagón, que tenía el cargo de rector del colegio salmantino, e hizo «un pequeño librillo que pudiese llebar el peregrino más pobre»40�. Así nació en Guadalupe la primera guía de visitantes, un epítome claro y suficiente teniendo de cabecera a Talavera y Montalvo. No tuvieron de él noticias los dos guías que escogimos en este trabajo. Francisco de san José, la plenitud, (1743) [BMG. B.454; Ex.56. Historia Universal de la primitiva y milagrosa imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, fundación y grandezas de su santa casa, y algunos de los milagros que ha hecho en este presente siglo, escrita por el Rmo. Padre fray Francisco de san Joséf, exprior de dicha Santa y Real Casa. Madrid, por Antonio Marín, 1743, en folio, 332 pp.].

BMG. Historia del P. San José, 1743

La altura de miras historiográficas que desplegó el P. Talavera se acompasa bien con la de este otro historiador jerónimo, fray Francisco de san José (16781752), nacido en Campanario (Badajoz), vicario, prior (1736-1739), definidor del capítulo general, diputado y autor de algún libro más41�. Pese a ser una obra barroca —ampulosa en su dedicatoria, aprobaciones, censuras y licencias, con octavas de José Villarroel, romance encomiástico de Francisco Camberos, elogio al autor escrito por el catedrático salmantino Diego de Torres, otras décimas de Juan Cesario Bueno Pizarro y un epigrama latino, que suman 45 páginas—, cultiva una prosa limpia y un tono sosegado en elogios. Su labor de historiador, «dulcíssimo recreo», está movida porque, aun cuando da noticia de los escritores habidos en el monasterio (cap. XXXVI, pp. 230-234), advirtió «en todos [assí propios como estraños], grande falta de noticias: en unos, porque no dieron más de sí aquellos tiempos; y en otros, o por el poco cuidado o por la demasiada prisa con que llevaron sus plumas. Y fiando más del soberano influxo de esta gran Señora que de la cortedad de mis talentos, procuré de muchos manuscritos, que se guardan en este Monasterio, y testimonios auténticos, que hube de diversas partes, juntar las noticias que dan[…] y sacar-

39.- Juan de Malagón, osh, Historia…, “Prólogo al lector”, [p. 1]. 40.- Ibídem, [“Dedicatoria”, p. 2]. 41.- Es autor de: 1. Milagros nuevos, obras de la Omnipotencia conseguidas en este presente siglo por intercesión de María Santísima, Madre de Dios, a ruegos de sus devotos, en su milagrossísima imagen de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe. Madrid, por Antonio Marín, 1766; 2. Novena a María Santísima, Madre de Dios y Perpetua Virgen, en su milagrossísima imagen Santa María de Guadalupe, Madrid 1743. 3. También dedicó historia y novena a la Virgen de Piedra Escrita, venerada en Campanario: La Piedra Carbunclo de la Serena, Nuestra Señora de Piedra Escrita de Campanario: su Historia, escrita…, Salamanca, por Antonio Villagordo y Alcalá, 1751, y 4. Novena en honor y alabanza de Nuestra Señora de Piedra Escrita para el piadoso ejercicio de sus devotos, Madrid, reimpresión por José de Cea, 1866.

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las a que viessen la luz pública para aumento de su gloria»42�. Por la pluma de fray Pablo de san Nicolás, autor de Siglos Gerominianos (Madrid 1723-1744) y censor de esta historia, se confirma la intencionalidad de la obra: «Saca de su thesoro o archivo lo antiguo y lo nuevo, para que la devoción de Nuestra Señora de Guadalupe más se estienda y las singularidades con que Dios ilustró esta sagrada ymagen se publiquen»43�. Los cinco primeros capítulos del libro están consagrados al lugar, a la leyenda y al priorato secular; el VI, al P. Yáñez y su obra; el VII, a la iglesia, seguido de la capilla mayor (VIII), capilla de santa Catalina, camarín y relicario (IX), sacristía y otras capillas (X), antigüedad, culto y alhajas de la Virgen (XIXV), descripción del monasterio (XVI), iglesia de la Santísima Trinidad y colegios (XVII), hospitales y limosnas (XVIII), romeros y visitantes ilustres (XIX). A partir del capítulo XX el libro trata de las imágenes famosas en España, Europa y Asia (XX), Méjico (XXI-

XXIII), Valle de Pacasmayo (XXIV-XXV), Ciudad de la Plata (XXVI-XXVII), Potosí (XXVIII-XIX) y milagros (XXX-XXXIV). Cierran la historia cuatro capítulos dedicados a varones ilustres, escritores, fundadores o reformadores de otras órdenes y quienes murieron con fama de santidad en la Santa Casa. Luego va el añadido el relato de la Gregoriana, lienzo de la Virgen de Guadalupe venerado Coden (Polonia), que suman seis capítulos a parte44. Esta historia encarama el santuario español en el foco de una tupida red internacional troceada en el siglo XIX y restañada en el siguiente. Para V. Barrantes es «la más estimable de cuantas acerca de Guadalupe se han escrito, porque, a su buen método, reúne claridad, sencillez, copia de datos y mediano estilo. […] Casi todos los datos referentes a las imágenes de Nuestra Señora en Nueva España están tomados de la Historia de la Virgen de Guadalupe, que imprimió en Méjico, en 1648, el presbítero Miguel Sánchez»46. Las historias raras [BMG. B.760-762 y 11071109; Ex.4821-4823. B. 352; Dic.743 y 914].

GUADALUPE. Batalla del Salado (fragmento), Anónimo del s. XVII (Claustro mudéjar)

Conviene saber, finalmente, que la santa Casa de Guadalupe produjo algún otro memorial; unos se perdieron por descuido de los monjes47, los otros por codicia o desinterés de los desamortizadores de 1835. Conservamos, no obstante, en el Archivo una historia que algunos han fechado en el siglo XVIII y otros, sin fundamento sólido, atribuyen al P. Llerena, del que se habla más arriba. Dejo para mejor ocasión la presentación y estudio de esta interesante obra manuscrita.

42.- F. de san José, Historia Universal…, “Al lector”, [p. 1]. 43.- Ibídem, “Censura del Rmo. P. Fr. Pablo de San Nicolás”, s/n. 44.- «La historia de la antigua y celebrada imagen de san Gregorio Papa, primero de este nombre, llegó tarde a mis manos y por esto no pude colocarla en donde le pertenecía como lugar propio; póngola al fin de toda la obra como parte separada, con nueva numeración de capítulos…», F. de san José, Historia…, “Al lector” [p. 2]. 45.- Barrantes, Aparato…, p. 263. 46.- Los casos más conocidos, por citarlos el P. San José (p. 233), son la narración de fray Rodrigo de Llerena, y los Milagros de la santa imagen de Santa María de Guadalupe, cuyo autor es fray Francisco de san Clemente, dos veces prior de Guadalupe (1673-1677 y 16861698). Es probable que estos milagros llevaran una introducción que hablase, al menos, de la invención de la imagen: Cf. Barrantes, Aparato…, p. 251.

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scriptoriumguadalupense / 19 Nadie ignora, además, que el célebre historiador José Martínez de Espinosa, mejor conocido por fray José de Sigüenza (1544-1606), prior de El Parral y bibliotecario de El Escorial, se ocupó de Guadalupe en su clásica Historia de la Orden de san Jerónimo (1595-1605). Baste citarlo por no ser objeto de este estudio. Acerca de los memoriales inéditos y raros ya di noticia de los que están reseñados por Tomás Muñoz y Romero48. Se abulta la cifra con otros que trae Barrantes Moreno en su ponderado Aparato Bibliográfico�. Apunto solamente, y con ello termino, los que entran en el marco de este estudio: 1º. Aquí comiença la Corónica de cómo fue fundada y edificada la iglesia y monasterio de N. S. Sancta María de Guadalupe. (Manuscrito del siglo XV, escrito en tres tomos en 4º, encuadernados en tabla, en paradero desconocido); 2º. Historia del origen y fundación del monasterio de…, invención de su santa imagen y vidas de algunos venerables monjes. (Manuscrito en papel del siglo XV (¿1479?) de la Biblioteca de El Escorial); Fundaçión de la casa de Guadalupe y milagros de la Santísima Virgen. (Son varios cuadernos que contienen tres obras diferentes: Fundaçión de la casa…, en verso latino; Fundaçión e historia de la caGUADALUPE. Jerónimo lector (2000), Susana Ramos Pérez (Claustro del Parador) sa…, en verso castellano; La misma fundaçión e historia, con las vidas de algunos religiosos de aquella casa, en prosa caste- ción del monasterio de Guadalupe, cómo fue fallada llana, y Milagros de la santa imagen…. Los cuadernos la santa imagen de la Virgen y vida de algunos monforman el códice IV de la biblioteca de El Escorial, 372 jes gerónimos. (Manuscrito en 4º, copiado a finales del folios escritos y 7 en blanco). 3º. De cómo fue fallada s. XVI, perteneciente a la biblioteca de El Escorial. Tanto la ymagen de Nuestra Señora, mediante la qual fue el título como el contenido —en el que se incluyen infundado este monasterio de Guadalupe… (La obra ventario de alhajas, ropas y posesiones, amén de copias es propiamente una colección de milagros de los que de privilegios y donaciones reales— recuerdan mucho no se ocupan Talavera, Montalvo ni San José. El ma- al códice que el P. Barrado editó en 1953 atribuyéndolo nuscrito, de 284 folios en 4º, para en la BN, su letra es al siempre citado Écija. Se ha dicho también que pude de principios del s. XVI). Y 4º. Historia de la funda- ser obra del P. Juan de Herrera [1535]). 47.- Cf. nota 26. 48.- Cf. Barrantes, Aparato…, pp. 241-245. Añado que, si exceptuamos a los historiadores, el resto de autores, anónimos en su mayoría, lo que hacen es copiar el memorial del convento —sobre todo si está gastado—, interpolando lo que saben y añadiendo aquello que corresponde al tiempo vivido. De modo que no tienen conciencia de copiar a ningún autor anterior (Talavera incluso confiesa desconocerlos), sino salvar la memoria colectiva.

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La impetra y la cofradía de Guadalupe en México Arturo Álvarez Álvarez de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras

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eniendo en cuenta que los orígenes históricos de Guadalupe coger limosnas y mandas, y orse remontan a la segunda mitad del siglo XIII y que en el do- denan que nadie estorbe el cocumento escrito más antiguo —datado el año 1327— se ha- bro de estas demandas ni les cobla de una iglesia muy deteriorada y de un hospital para aten- bre por ello tributo alguno» 2. der a los muy numerosos romeros, es de suponer que los gastos que ello ocasionaban se cubrieran con donativos los devotos de la milagrosa imagen de la Virgen de Guadalupe. Pero la que se conoció como impetra o demanda fue concedida por el rey Alfonso XI al prior Toribio Fernández de Mena, por carta fechada en Alcalá de Henares el 29 de enero de 1348 «contra algunos demandadores que demandaban sin tener poder del dicho prior y no le davan lo que, con título desta casa, pedían y allegaban»1. Concesión que todos los monarcas Trastámaras, Austrias y Borbones confirmarían y ampliarían, así como la concesión, en el siglo XV, de la manda testamentaria forzosa, que cumplirían, entre otros muchos nobles, Aldonza de Mendoza —duquesa de Arjona y, para algunos historiadores, madre del futuro Cristóbal Colón— en 1435 e Isabel la Católica en 1504. Privilegio avalado por más de medio centenar de cartas, bulas papales y reales provisiones, entre ellas las cinco que el rey Pedro I firmó en Sevilla (1357-1360), reiterando a las Justicias que «detengan a los demandadores que piden para Guadalupe sin poderes o huyen con lo recaudado»; y la real cédula de los Reyes Católicos, fechada en Guadalupe el 12 de octubre de 1502, para que «el prior y frailes de Guadalupe envíen a GUADALUPE. Con este P. Vizcaya limosnero, Zurbarán inmortalizó sus factores, criados y cofrades para rela caridad de los Jerónimos guadalupenses 1.- AMG. Pablo de ALHOBERA, Libro de todas la heredades que tiene… la casa de Santa María de Guadalupe. Ms. de 1641, p. 527. 2.- AMG. Documentos reales, Legajos 1 al 6. También el AHN, Luis de la CUADRA, Catálogo-Inventario de los documentos del Monasterio de Guadalupe. Madrid, 1973.

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MÉJICO. Imagen de la gloriosa Emperatriz de América en la basílica nueva

Sin duda, esta fue la principal fuentes de ingresos que tuvo Guadalupe para cubrir los inmensos gastos que suponía socorrer a millones de peregrinos —era costumbre dar asilo y alimento gratuito tres días a cada necesitado—, mantener varios hospitales y un colegio del que salieron eminencias tales como el jurisconsulto Gregorio López de Tovar (1496-1560). Pero la engorrosa recogida de estas limosnas y las frecuentes picardías de algunos demandadores, aconsejó a la comunidad de monjes jerónimos renunciar a este privilegio, como lo hizo el año 1435, aunque esta vez sin acuerdo. Nuevamente acudieron al césar Carlos I, que estaba en Bruselas; pero éste les contestó que no lo permitiría en su vida y que siguieran lo que sus antepasados instituyeron. Él mismo encargó, por escrito, a su hija la reina Juana que tuviera especial cuidado en las cosas de Guadalupe. En 1561 enviaron una nueva embajada a Felipe II, que no sólo se opuso a ello, sino que concedió al monasterio de Guadalupe que pudiera también pedir limosna en Portugal y en el reino de Aragón3. Pero en el capítulo conventual celebrado el día 11 de octubre de 1686, el prior fray Francisco de san Clemente trató sobre si convenía mantener o no la demanda de limosnas, teniendo en cuenta «los fraudes y bellaquerías de muchos demandadores, que publican falsas indulgencias y perciben limosnas que no les pertenecen, y dan cartas de pago de misas y testamentos…». Y viendo el convento que ello serviría a«coadyuvar a conservar gente vagabunda, aceptó que se consumiese y quitase del todo las demandas y se avisase a los Provisores no diesen licencias a los demandadores»4. Sin embargo, tanto la cuestación de limosnas como la manda testamentaria forzosa siguieron vigentes en las Indias hasta finales del siglo XVIII, sustituyendo el rey Carlos III las palabras manda obligatoria por manda libre y voluntaria, la cual aún estaba en vigor el año 1772 en todas las diócesis de México. Recogidas por los jesuitas y por el recauda-

dor Domingo Antonio López, fueron enviados a Guadalupe, en los años 1744-1776, la cantidad de 3. 997 pesos. La cofradía de Guadalupe en México Aunque es frecuente atribuir a Felipe III la extensión de la demanda a favor de Guadalupe a las Indias, está bien documentado que tal privilegio lo debemos al emperador Carlos I que, por real cédula fechada en marzo de 1531, ya ordenó que no se ponga embargo a los que cobraren las deudas y mandas hechas al monasterio de Guadalupe. Y en otra cédula, dada en Valladolid el 7 de diciembre de 1537, ordena a los gobernadores de la Nueva España e islas del Caribe que las limosnas y otras mandas con destino al monasterio de Guadalupe se las envíen por medio de la Casa de Contratación de Indias, de Sevilla. Después, su madre, la reina doña Juana, extendió a todas las Indias el privilegio de la impetra a favor del convento extremeño con esta carta a los «Presidentes e Oidores de las nuestras Audiençias e Chancillerias Reales de las nuestras Yndias, yslas e tierra firme del mar océano y otras quales quier nuestras Justiçias dellas y a cada vno y qual quier de vos a quien esta mi çedula fuere mostrada. Por parte del prior, frailes y convento del monasterio de nuestra señora de Guadalupe me ha sido hecha relaçión que ya nos hera notorio cómo los reyes nuestros progenitores, de gloriossa memoria, por la grand deuoçión que tuvieron con la dicha casa y monasterio, por los muchos y frequentes milagros que nues-

3.- BMG. Gabriel de TALAVERA, Historia de Ntra. Sra. de Guadalupe, (Toledo 1597), ff. 24 y 92. 4.- AHN, Códice 103-B-6, Libro de Actas capitulares de Guadalupe, f. 99.

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MÉJICO. Iglesia del Pocito en el cerro Tepeyac

tra señora, a inuocaçión de su sancto nombre, en la dicha casa ha hecho y haze, y asimismo acatando las grandes limosnas que en el dicho monasterio se an hecho y hazen de cada día a todos los pobres que a él ocurren y las grandes expensas que en los ospitales que tiene y estudio de pobres estudiantes que sustentan, tovieron por bien que en todos estos nuestros Reynos anduviese la ympetra de la dicha casa,… Y agora ellos han sydo ynformados y se les ha dicho que vosotros ympedís que no entren ni se asyenten por cofrades de la dicha casa los que lo quieren y han tenydo y tienen devoçión de lo hazer… Por la qual vos mando que no ympidais a las personas que quisiesen en esas artes por su devoçión ser confrades de la dicha casa de nuestra señora de Guadalupe, que los factores della los asyenten y resçiban por tales confrades, antes a los tales factores y procuradores los favorescáis en lo suso dicho y les dexéis coger las limosnas que se dieren y offresçieren para la dicha casa, con tanto que esto no se entienda por agora con los yndios, syno solamente con los spanioles que de su voluntad quisieren entrar en la dicha cofradía y dar la dicha limosna»5. Sin ninguna duda, para esas fechas ya estaba muy difundida en Nueva España la devoción a la imagen de Guadalupe, sobre todo en los españoles y novohispanos, en buena parte extremeños, como el propio Hernán Cortés (1485-1547), por los primeros evangelizadores franciscanos y, sin duda, por fray Alonso de Guadalupe que, antes de vestir la librea de san Francisco, había profesado jerónimo en su pueblo natal. Y era normal que sus devotos invocaran a su Virgen Morenita y recordaran su grandioso santuario de España a la hora de encomendarse a ella y ofrecerle sus mandas. Por eso no alcanzamos a comprender la reticencia de las autoridades, así eclesiásticas como civiles, al no per-

mitir que se estableciera en México la cofradía de Guadalupe y dificultaran la cuestación de unas limosnas que el monasterio extremeño destinaba a tan loables fines como los señalados por la reina doña Juana, por lo que debió resultar casi imposible a los procuradores y a sus apoderados recoger las limosnas «según dicho es que dexeys y consintays al dicho fray Diego de santa María, que a eso va a esas partes con mi special licencia». «Por parte del prior, frayles y convento del monasterio de nuestra Señora de Guadalupe destos nuestros reynos nos ha sido hecha relación que muchas personas devotas de nuestra Señora han hecho y hacen en essas partes mandas, donaçiones y limosnas al dicho monasterio y que a causa de no haver havido persona que, en nombre del entendiere en la cobrança dellas, no se avían cobrado y al presente estavan pendiente de cobrar. Y nos fue supplicado que para esto agora enbiava a ello a fray Diego de Santa María, frayle professo en dicho monasterio, y otras personas con sus poderes y recaudos bastantes. Y se tenía notizia que vosotros havíades adjudicado las dichas mandas o parte dellas a la fábrica de varias yglesias como bienes de desamparados, e mandásemos que así estos como las demás limosnas y mandas que en cualquier manera se huviesen hecho al dicho monasterio se las dexásedes cobrar y para ello les diésedes favor y ayuda o como la nuestra merced fuese servido y de los de nuestro Consejo de las Indias los havemos teni-

5.- Real Academia de la Historia. Colección de documentos inéditos de Ultramar publicados por A. Altolaguirre (Madrid 1927), Vol. XX: Gobernación espiritual de las Indias. Lib. 1, Tit. VIII: «De los Hospitales, Cofradías y Limosnas», pp. 165-166.

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scriptoriumguadalupense / 23 do por bien; y os rogamos y encargamos a todos y a cada uno de fue llamada manda piadosa— vos, según dicho es, que luego questa nuestra carta o su traslado en todas las diócesis de México, signado, segund os fuere mostrada, dexeys y consintays al dicho aunque otro Decreto de 1771 limayordomo de santa María y a los otras personas que por licençia mitó esta concesión a Puebla de del dicho monasterio de nuestra señora de Guadalupe y con sus los Ángeles y en 1772 a las diópoderes bastantes fueren a entender en lo susodicho cobren las di- cesis de México y Oaxaca8, la vez chas mandas, donaciones y limosnas que en la dicha manera se les que el rey Carlos III, por una real ayan hecho y se le hiçieren y de qualesquier personas, no embar- cédula datada en marzo de 1773, gante que, como dicho es, las ayays adjudicado por causa susodi- reiteraba a las autoridades mexicha a las dichas, antes para la execución y cumplimiento dello les canas que no dificulten tal impedeys y fagays dar el favor y ayuda que fuere necesario»6. tra y que, para evitar malentendidos sobre si son para la En confirmación de que el arzobispo de México destinara las liiglesia del Tepemosnas ofrendadas en la ermita del Tepeyac a levantar templos y otros yac o para Esdestinos ajenos a la voluntad de los devotos donantes y, a veces, para paña, al habeneficio suyo, viene al caso ofrecer el testimonio de Antonio Oliver, cer dichas testigo cualificado en el juicio que Felipe II mandó celebrar al virrey limosnas se Luis de Velasco el 7 de abril de 1562, a causa de graves acusaciones especifique contra el arzobispo fray Alonso de Montúfar, OP (c. 1489-1572), bien si son llegadas a la Corte: […]«Al tiempo que el dicho arçobispo hizo para el mola advocación de la hermita de nuestra señora de Guadalupe danasterio de van los vecinos desta çiudad con gran devoción muchas limosGuadalupe nas y que el dicho arçobispo visitaba la dicha hermita cada de Extremaocho días y cada quinze días y cogía las limosnas que los dura. españoles xpi[sti]anos y los demás naturales davan y esto paresce a este testigo que podría ser por tiempo y espacio de año y medio poco más o menos y que cree este testigo tiene por çierto que de todas estas limosnas se aprovechó e tomó e recibió el dicho arçobispo hasta tanto que entre los vezinos desta çiudad se hordenó la cofradía de nuestra Señora de Guadalupe donde había diputados y que ansí se hordenó la cofradía. Y que cree este testigo y tiene por çierto que el dicho arçobispo no dio ni entregó las dichas limosnas que hasta allí habían corrido... E que, ansí mismo, este testigo ha visto que después que se hizieron la cofradía y diputados, el dicho arçobispo no va tantas veces a la dicha hermita de nuestra señora de Guadalupe como solía, por donde se tiene entendido que no tiene aquellos provechos de la dicha hermita que antes»7. Aunque en octubre de 1686 renunciaría el monasterio de Guadalupe al privilegio de la impetra, en Nueva España continuó vigente hasta finales del siglo XVIII, como se demuestra —además de numerosos recibos guardados en el AHN—, por el oficio enviado en 1771 y 1772 por la Corte de Madrid a los mitrados del Concilio mexicano, ordenándoles que la percepción de las limosnas para el monasteLOJA (Granada). Monumento a Montúfar, rio español de Guadalupe será forzosa —a partir de 1776 segundo arzobispo de Méjico 6.- AGI 424, Libro 22, f. 300-301. Esta carta y otra igual, dirigida a los prelados, fueron descubiertas y publicadas por Leoncio GarzaValdés en su libro Tepeyac: Cinco siglos de engaño (México 2004), pp. 114-117. 7.-AGI. Justicia, 279. Este importante documento fue descubierto por el sacerdote mejicano Francisco Miranda Godínez, que lo publicó en su obra Dos cultos fundantes: Los Remedios y Guadalupe (1521-1649), Apéndice III, pp. 456-488. 8.- AHN, Clero, Legajos 1.428 /7-1 y 1.431, 1º/53-55.

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Fray Diego de santa María Para ocuparse personalmente de varios asuntos encomendados por el Rey, visitar la cofradía de la Virgen de Guadalupe y recoger las limosnas hechas en vida o en testamentos, Felipe II envió a Nueva España, en mayo de 1572, al monje guadalupense fray Diego de santa María, a la vez que escribía a las autoridades civiles:[…]«Aunque el dicho monasterio ha dado poderes a algunas personas para cobrarlo, y que assí se le ha mandado y manda, y que después de cobrado se alçan con ello y no viene a su poder cosa ninguna; y agora me fue supplicado que para evitar esto os mandase que de aquí adelante tuviesedes special cuydado de cobrar lo que se mandase a la dicha casa y enbiarlo a la Casa de la Contratación de Sevilla y que de allí se le acudiese con ello; o lo entregasedes a fray Diego de Santa María, procurador del dicho monasterio, que a esso va a essas partes con mi special çédula, o como la mi merced fuese, e yo tóvelo por bien. Por lo que vos mando a todos e a cada uno de vos según dicho es, que de aquí adelante tengays special cuydado de cobrar en las dichas partes oro e otras cosas que assí para el dicho monasterio de nuestra Señora de Guadalupe se devan, assí de mandas que se hayan hecho o hiçieren como de otra qualquier cosa, y assí cobrado lo envyeis a la Casa de la Contratación de Sevilla, dirigido a nuestros oficiales que allí residen, para que de allí se le acuda con ello, o lo entregueys al dicho fray Diego de santa María en persona»9. A la vista de tan elocuentes documentos podemos concluir que el título y devoción a la Virgen cacereña de Guadalupe fueron llevados a México en los primeros años de la llegada de los españoles. Y es irrefutable que el año 1551 ya tenía allí su cofradía y pese a que ignoremos la iglesia o lugar en que estaba establecida, es de suponer que la presidiera una imagen suya: trasunto, no de la imagen original románica venerada en el altar mayor de Guadalupe —cuya copia no autorizaban los monjes y sólo conocemos tres imágenes de bulto llevadas al Perú, el siglo XVI—, sino la talla de la Inmaculada, con rayos, labrada por el escultor flamenco Anequín Egas, c. 1475, colocada en el coro extremeño el año 1499 y que bien pudo servir de modelo para pintar, en 1555, la imagen que un año más tarde sería bautizada como Virgen de Guadalupe, «por decir que se parece a la Guadalupe d´España»10. ¿Quién observó tal parecido? Creemos que no fue el arzobispo Montúfar —aunque seguramente él conocía la imagen original de España—, sino a los muchos devotos españoles que, al verla, evocaban, con añoranza, la milagrosa y célebre imagen que tantas veces vieran en Extremadura. Lo cierto e importante es que México fue el primer país de Indias en que se estableció la cofradía de la Virgen de Guadalupe; la misma que en el siglo XVII florecería en el virreinato de Perú gracias, sobre todo, al monje guadalupense fray Diego de Ocaña que, a finales de 1605 se embarcó en Lima rumbo a México, para fomentar allí la devoción a la imagen de su convento, recoger las limosnas y, tal vez, continuar la crónicas de todas las tierras que visitara en la Nueva España, como ya lo hizo en una amenísima relación de su andadura por Perú, Chile y Bolivia. Pero los

trabajos y penalidades que pasó doblegaron su robusta salud y no sabemos su labor en los tres años que permaneció en México, donde fallecería a finales de 1608; dos años después que finara su hermano de hábito fray García de santa María Mendoza y Zúñiga, arzobispo de México (1600-1606). Con documentos a la vista, queda demostrado que en México no hubo, hasta el año 1555, otra cofradía de Guadalupe que la de España; fecha en que empezó a ser venerada con su mismo título otra imagen en la ermita del cerro Tepeyac. Efigie en torno a la cual hubo un sonado expediente promovido por el arzobispo dominico granadino fray Alonso de Montúfar contra el franciscano fray Francisco Bustamante, natural de Toledo y provincial de los frailes de México (1556), que no veía con buenos ojos que este prelado dijera desde el púlpito que la imagen del Tepeyac obraba milagros, cuando sus frailes enseñaban a los indios que los milagros sólo los hace Dios. Proceso que se cerró tras la muerte, en 1569, de este octogenario prelado y estuvo secretamente ocultado hasta el año 1849, en que lo descubrió el secretario del arzobispado, José Braulio Sagaceta, el cual, al comprobar que su contenido era una prueba irrebatible contra las apariciones al indio Juan Diego, lo mantuvo guardado en su casa otros veinte años, siendo entregado más tarde al arzobispo de México, Pelagio A. de Labastida Dávalos (1816-1891), y publicado en Madrid el año 188811. Que en el siglo XVI era tenido el Guadalupe mexicano como un trasplante del extremeño se de-

9.- AGI. Indiferente general, Legajo. 25 /1/379, f. 183r. 10.- Así lo escribió el virrey Martín Enríquez a Felipe II, en contestación a una carta en que el monarca le pedía informes sobre el origen de la ermita y nueva imagen de Guadalupe venerada en el Tepeyac, como consecuencia de dos informes en que el monje de Guadalupe fray Diego de santa María le decía haberse levantado sin licencia de su monasterio. 11.- Cf. Memorias de la Academia Mexicana de la Historia, Vol. XIV, octubre de 1951.

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scriptoriumguadalupense / 25 mita del Tepeyac el año 1551 —en la que el virrey Martín Enríquez contaría en unos 400 cofrades el año 1575– o la mexicana eclipsó a la cofradía de España a la que se refieren las reales cédulas de la reina Juana de Castilla y de su nieto Felipe II. En cualquier caso, sabemos que muchos devotos novohispanos consideraban a la imagen del Tepeyac como prolongación de la Virgen de Guadalupe española; pero el atractivo y belleza de la pintura mexicana, su proximidad y otras razones e intereses lograron confundir la relación entre ambas imágenes, sobre todo a partir de la bajada de la Guadalupana a la catedral de México —en rogativas para que cesaran las terribles inundaciones de los años VALLADOLID. Virgen de Guadalupe en Tepeyac. Óleo sobre lienzo del mejicano Juan Correa (1646-1716) 1629-1634—; ocasión propicia para remuestra en dos informes enviados a Felipe II por el monje fray Diego de formar la pintura de México y que santa María, en que le explica los orígenes de la ermita e imagen el Te- nacieran los primeros balbuceos peyac, quejándose de que ésta es muy pobre y que «muchos de los que sobre el milagroso origen de la fuera de México hacen mandas a esta hermita y dan limosnas deven pintura del Tepeyac, preparando el creer que son para enviarlas al monasterio de Guadalupe; y por lo me- camino para que el clérigo criollo nos creen questa hermita y aquella Cassa son todas una cosa» y pide al Miguel Sánchez inventara y diera a monarca que «o se le quite el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe la estampa, en 1648, la leyenda — o se traslade esta Casa a otra parte, porque la renta y limosnas desta preciosa, pero leyenda— del inCasa se consumen y gas-tan y retienen entre los mayordomos y el Ar- dio Juan Diego y las rosas, logranzobispo y otras personas»12. do su propósito de desligar en el Teniendo todo esto en cuenta, cabe preguntar si la cofradía a la que pueblo sencillo toda relación hisalude el citado Antonio Oliver es la misma que fue establecida en la er- tórica entre los dos Guadalupe. 12.- AGI, Sección Quinta. Audiencia de México, Legajos. 69 y 283. Se trata de dos informes enviados a Felipe II por fray santa María, fechados ambos en México, uno el día 12 de diciembre de 1574 y el otro el 24 de marzo de 1575. Interesantísimo informe para comprender el verdadero origen histórico de la Guadalupana del Tepeyac y publicados por el franciscano fray Carlos G. Villacampa en su libro La Virgen de la Hispanidad, (Sevilla 1942), documentos núm. 2 y 3, pp. 316-325.

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San Pedro de Alcántara, Patrón principal de Extremadura (1962-2012). III Fray José García Santos, OFM Convento de la Purísima Concepción de El Palancar

Perfil humano de san Pedro de Alcántara Es un tópico muy socorrido presentarle como prototipo de penitente. Lo fue, sí; pero ese traje le viene extremadamente corto si queremos llegar al verdadero hontanar de su vida, que pasa necesariamente por el hallazgo gozoso de su naturaleza humana. Hay un principio en teología según el cual la Gracia no destruye a la naturaleza sino que la perfecciona. Desde que Dios tomó la decisión de hacerse hombre y nos brindó la posibilidad de ser como dioses, no hay más alto grado de perfección humana que la de Cristo y sus discípulos, de la que los santos son los mejores exponentes. Partiendo de este principio, voy a tratar de ver cómo era (al menos parcialmente) el alcantarino por fuera y por dentro. Comencemos por el testimonio de Miguel Vázquez, que declara en 1616 en el Proceso de Arenas: «Era hombre corpulento y de buena estatura, buen rostro, color bajo, cabeza grande y muy calva, y unas arrugas grandes en la frente». Fray Juan de san Bernardo matiza así: «El color, tostado del fuego del verano [iba siempre con la cabeza descubierta] y de la nieve y hielo del invierno. La barba, bien compuesta; los ojos, graves, cerrados o mirando al suelo; frente, sin ceño, con tres grandes arrugas». Ni que decir tiene que con la extremada penitencia toda esa hermosa arquitectura corporal se convirtió en un armazón de huesos, que llevó a santa Teresa a definirlo como hecho de raíces. Su salud debía ser estupenda, tanto como para permitirse comer cada tres días un poco de pan y agua, dormir hora y media y hacer de él un caminante empedernido. Voy a insistir en este punto. Aunque los frailes podían utilizar cabalgaduras pobres para desplazarse, es constante la afirmación de que el alcantarino hacía todos sus viajes a pie y descalzo. No resulta fácil medir en kilómetros todos sus recorridos; pero podemos hacernos una idea con los siguientes datos. Los límites de la Provincia de san Gabriel, a la que él pertenecía, estaban comprendidos en líneas generales entre Torrecilla de los Ángeles, por el norte; Zafra, por el sur; Belvís de Monroy, por el este;

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CÁCERES. San Pedro de Alcántara, bronce de E. Pérez Comendador (1954)


scriptoriumguadalupense / 27 Badajoz, por el oeste. Este fue el escenario principal de las correrías del santo durante más de cuarenta años. Añadamos que estuvo cinco veces en Ávila; una, en Zamora, Galicia y Toledo; dos al menos, en Italia. Sumándolo todo, ¿qué superficie tendríamos? Está claro que, al margen de la divina gracia, esto no pudo realizarse sin el concurso de una naturaleza más enriquecida que lo común. Ni deja de ser llamativo que, salvo los últimos años de su vida, los cronistas desconozcan cualquier tipo de enfermedad que le impidiera realizar ese trabajo. La enfermedad más referida es la del estómago, que será a la postre la que lo lleve al sepulcro. Pasemos al retrato de su interior. El más llamativo, por tratarse de persona que lo trató, avalado por su intuición femenina, es este de santa Teresa: «Era muy afable, aunque de pocas palabras, si no era con preguntarle. En éstas era muy sabroso, porque tenía muy lindo entendimiento». Me llama la atención que la abulense destaque la afabilidad del alcantarino, difícilmente compatible con el gesto adusto y distante que parece imponer su penitencia. Lo de pocas palabras tiene su mejor comentario en estas del emperador Carlos V: «Este hombre siempre está en Dios»; por eso, cuando hablaba, eran muy sabrosas sus palabras, porque hablaba desde dentro. ¿Y qué decir de su lindo entendimiento? No era el fruto de muchos estudios sino de la continua meditación de los misterios de nuestra fe. La prueba del algodón la tenemos en la carta que le escribe a santa Teresa, disipándole todas las objeciones de cuantos se oponían a su reforma. La respuesta de la santa fue tajante: «Ya no consulté con nadie más». El cronista fray Juan de san Bernardo añade por su cuenta que era gran amigo de la paz, siendo saludado por las gentes como ángel de la paz. Era enemigo de los cumplimientos y de la hipocresía y no soportaba que hablaran con doblez, porque era amigo de la simplicidad. «Pero a lo que fue opuesto naturalmente fue a la mentira; el oírla le era intolerable cosa, aunque fuese liviana y ordenada a buenos fines». El jesuita Alejandro Roldán hizo en 1976 un estudio tipológico de nuestro santo, del que voy a destacar algunas notas. Sociabilidad, simpatía y amabilidad, como se pone de manifiesto en el trato con toda clase de personas, del pueblo llano y de la nobleza, siempre cercano a sus problemas. Son muchos los testimonios. Otra cualidad era su predilección por los niños. Su inocencia descubre en las personas cualidades que pasan desapercibidas a otras personas. Así, los cronistas afirman que los niños iban tras él y lo aclamaban. ¿Dónde quedaba aquí la imagen

repulsiva del penitente? Finalmente, Roldán destaca su sensibilidad para lo bello. Recuerda el trocito de tierra sembrado de perejil ante su celda de santa Cruz de Paniagua, porque el color verde y tierno apunta a la vida. O los lugares escogidos para sus fundaciones. Para él el contacto directo con la naturaleza era camino expedito para llegar a Dios. Así lo vivió y así nos lo trasmitió. Peregrino en Guadalupe Parece fuera de toda discusión la presencia en Guadalupe del más grande de los extremeños, fray Pedro de Alcántara. El hecho ha sido inmortalizado en uno de los bellísimos esmaltes que adornan el nuevo trono de la Virgen, realizado en los talleres de Félix Granda en 1953. ¿Pero cuándo tuvo lugar? Se dice que fue en 1541, en el priorato de fray Hernando de Sevilla (1541-1547), que se inicia el 14 de junio de ese mismo año. En mayo fray Pedro había salido camino de Mantua para asistir al Capítulo general, en calidad de Ministro provincial de su Provincia de san Gabriel. No llegó a su destino, porque enfermó en Barcelona y no pudo continuar. Allí conoció y entabló amistad profunda y duradera con el futuro san Francisco de Borja, entonces virrey de Cataluña, gracias a los buenos oficios de otro franciscano extremeño, fray Juan de Tejeda. Una vez repuesto, regresó a su Provincia. Los cronistas no hablan de fechas concretas; pero, si su visita tuvo lugar en el priorato de fray Hernando de Sevilla, que no comienza hasta el 14 de junio, sin que resulte absolutamente imposible, sí que se me hace un tanto difícil asumirlo que fuera en 1541, dado el estado de salud de fray Pedro y su interés por integrarse cuan-

VALLADOLID Museo Nacional de escultura, San Pedro de Alcántara. Pedro de Mena. Detalle de rostro policromado al óleo con técnica de pulimento, ropaje policromado a punta de pincel y cordón encolado

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to antes a la Provincia, pues tenía que preparar el es el signo más escandaloso de pobreza evangélica, Capítulo provincial, que se celebró en octubre. Mas Guadalupe era el estandarte del lujo y la riqueza, para atender al culto divino y a los nesi no en este año, bien pudo ser cesitados. Los dos, frente a frente, dentro del mandato de fray Hereran una paradoja; pero también nando de Sevilla, que dura hasta eran en la iglesia de Extremadu1547. ra dos hontanares de agua fresca ¿Fue esa la primera visita a para la vida espiritual de sus fieGuadalupe? San Pedro, como les. Cuando llegó el vendaval de buen extremeño, tenía devoción la desamortización y la supresión a la Virgen de las Villuercas, que de los frailes en 1835, estos dos sin duda le llevó a visitarla más de surtidores de espiritualidad queuna vez. Añado que desde 1535 a daron en coma, pero no muertos. 1554 (aunque no de manera seEl primero en recuperarse fue El guida) su campo de operaciones Palancar, con la vuelta de los franes Plasencia y su entorno, lleganciscanos en 1895. Y ¡quién lo iba do hasta Trujillo. ¿Se podía estar a decidir!; en 1908 son también tan cerca y no caer en la tentación los franciscanos quienes se estade ir a verla? Elucubraciones, sí; blecen en el ruinoso monasterio; pero con sentido. ruinoso en sus instalaciones, pero con una vida a borbotones proceVayamos ahora a datos docuARENAS DE S. PEDRO. San Pedro de Alcántara (1962), dente del trono de la Virgen. mentados. En 1540 fray Pedro Bronce de J. Navarro Gabaldón (1928-1988) convoca el así llamado Capítulo ¿Alguien lo pudo imaginar? intermedio, al que de ordinario sólo asistían el Mi- Pues sí; un sencillo fraile de El Palancar, por nombre nistro provincial y sus consejeros; pero él quiere que fray Rufino Barrenechea, será el hilo conductor que asistan también todos los guardianes, ya que se trata de empalme El Palancar con Guadalupe, introduciendo algo muy especial. ¿De qué? De aprobar unos nuevos en el santuario de las Villuercas una comunidad de estatutos para toda la Provincia, tema muy delicado, frailes franciscanos, no sin antes vencer dificultades que, a juicio de fray Pedro, comprometía a todos. ¿Y de todo tipo. La principal estaba en cómo compagipor qué no pensar que antes fuera a Guadalupe para nar la vida del fraile menor con un marco de riqueza encomendar este asunto a la Virgen? Otro dato. Ese y poder, lo que llevó a un discernimiento muy promismo año de 1540, procedente de Cartagena llega fundo. En verdad el marco no era el más adecuado a Guadalupe fray Martín de santa María o Benavides. y seguramente no sería bien visto por muchos, como Viene a encomendar a la Virgen su proyecto de vida tampoco ahora; pero la imagen encerrada en el marfranciscana en Portugal, con el que los reyes portu- co, la Virgen extremeña, estaba pidiendo a gritos una gueses estaban de acuerdo. A su vez, en la corte por- comunidad religiosa que se encargara de su culto y tuguesa fray Pedro goza de máxima estima. Teniendo alimentara la piedad de los fieles en torno a ella; y este en cuenta que sólo año y medio más tarde fray Martín fue el criterio que prevaleció. A la vuelta de más de lo reclama y consigue su presencia en la Arrábida, ¿es cien años de presencia franciscana en Guadalupe creo aventurado suponer que el proyecto era conocido del que debemos dar gracias a Dios, porque el principal propio san Pedro? ¿Pudieron coincidir en Guadalupe? motivo de nuestra presencia allí se ha cumplido con Siguiendo su ejemplo, a Guadalupe iban con frecuen- creces. El criterio de nuestros antepasados pienso que cia a pedir limosna sus discípulos de La Viciosa, que sigue siendo válido; pero hemos de estar muy atentos siempre encontraban en los monjes jerónimos una para no diluir en un marco de riqueza y poder la figumano abierta, cuya caridad era a veces más larga que ra del franciscano pobre y menor. su riqueza; de ahí que en más de una ocasión tuvo que ¡Y lo que son las cosas! Ahora resulta que la iglesia venir en su ayuda la Virgen, como sucedió en 1575 extremeña ha recuperado sus dos surtidores de espicon los mismos frailes de La Viciosa, hecho plasma- ritualidad en forma de declaración solemne y oficial, do en un lienzo del claustro mudéjar pintado por fray ya que tanto la Virgen de Guadalupe como san Pedro Juan de santa María. de Alcántara son los dos Patronos principales de ExEl Palancar es el convento donde san Pedro de Al- tremadura. Ese debería ser, a mi entender, el telón de cántara echó el resto de sus ardores seráficos. Si él fondo de todos nuestros planes pastorales.

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GUADALUPE. San Pedro de Alcántara peregrino a Guadalupe, óleo de J. M. Núñez (1997)

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III Encuentro Nacional de Guadalupe Baena, la bella ciudad cordobesa cabeza de partido judicial, acogió el fin de semana, 2 y 3 de junio, los actos del III Encuentro Nacional de Santuarios, Parroquias y Hermandades bajo la advocación de Guadalupe. El programa se inició a las 20. 30 del día 2, en el teatro Liceo de la localidad, con una velada de Exaltación a la Virgen de Guadalupe, que allí se venera en una interesante pintura del siglo XVI. A las 11. 30 del domingo salió del centro interparroquial san José una procesión de banderas e insignias que llegó al santuario-parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, donde se celebró la solemne eucaristía presidida por el obispo de Córdoba, D. Demetrio Fernández González, natural de Puente del Arzobispo (Toledo) y buen amigo de nuestro Casa. Más tarde se servió la comida de hermandad en la almazara Núñez de Prado. Baena cuenta con más de 20. 000 habitantes, tiene tres parroquias, un monasterio de monjas Dominicas y tres iglesias, una de ellas del extinto convento franciscano. La actual parroquia de Guadalupe, donde se celebró la misa, fue convento de Dominicos. Según cuenta la tradición, en este lugar existía una ermita dedicada a san Sebastián y fue en este paraje donde se produjo la aparición de la Virgen a un caballero que se dirigía al Santuario de Guadalupe, dispensándole de su voto, si allí mandaba pintar su imagen. A partir de este momento se rinde culto a la Virgen de Guadalupe, actualmente patrona de la ciudad. En el año 1527 D. Pedro Fernández de Córdoba, hermano del IV Conde de Cabra, construyó un convento de la Orden de Predica-

dores eligiendo para levantar el edificio un terreno contiguo a la citada ermita. Cuando se levantó la iglesia conventual, ésta última quedó incluida como capilla de la misma, dando lugar a que a principios del S. XVIII hubiese que trasladar el muro con la pintura de la Virgen de Guadalupe. El edificio del convento fue derribado en 1855 pero la Iglesia se conserva aunque ya muy reformada. Consta de una gran nave central sin crucero y dos naves laterales, separadas por arcos de medio

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punto. Destaca el artesonado mudéjar del s. XVI que cubre la capilla mayor, único en su género en toda la provincia de Córdoba, así como un retablo de madera tallada y policromada del segundo tercio del s. XVIII. En la nave de la epístola se encuentra la capilla de la Virgen de Guadalupe. Destaca en ella otro precioso artesonado también octogonal.  Digno de mención es la imagen del Cristo de la Sangre, fechado en el s. XVII y declarado como Bien Cultural de Andalucía.


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Regimiento Saboya nº 6 perador Carlos, a fin de auxiliar al duque de Saboya atacado por los franceses. Presente en Flandes y en la defensa de Orán y Ceuta, fue el “terror de los franceses” durante la guerra de la Independencia. Trasformado en Regimiento durante el s. XVIII, bajo el reinado de Felipe V de Borbón, el año 1986 tomó el nombre de Regimiento de Infantería Mecanizada Saboya Nº 6, que mantiene hasta el día de hoy. Desde 1991 tiene su sede en la ciudad de Badajoz. Integrada en las Fuerzas Pesadas —se lee en su página WEB—, la BRIMZ XI es una de las Unidades con mayor potencia de combate del Ejército de Tierra. Desde su  creación en el año 1985 y su ubicación en una moderna Base en la localidad de Bótoa (Badajoz), la BRIMZ XI se ha distinguido por ser una de las Unidades punteras de la Fuerza Terrestre

[Foto: Gabriel Sánchez]

La soleada mañana del 1 de junio se desperezó en Guadalupe a golpe de marchas militares. Los jefes y soldados el Regimiento Saboya n. 6, de la Brigada de Infantería Mecanizada “Extremadura” XI (BRIMZ XI), con sede en el legendario cuartel Menacho, hoy en Bótoa (Badajoz), están celebrando el 475 Aniversario de su fundación, y han querido rendir homenaje a la Patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad, a la que en sus misiones extraordinarias nunca dejan de invocar. La marcha a Guadalupe desde Bótoa se realizó en tres etapas: Medellín, Cañamero y Guadalupe. Forma parte de un amplio  programa de actividades que se desarrollarán de finales de mayo al 4 de octubre. Esta unidad fue creada como Tercio —según ha explicado su coronel jefe D. Manuel J. de Hoyos Sánchez— por orden del em-

del Ejército español. Su participación en diversas misiones internacionales, tanto en el ámbito de la OTAN como en el de la Organización de las Naciones Unidas, así como en multitud de Ejercicios nacionales e internacionales le ha proporcionado una notable experiencia y reputación a pesar de su juventud como Brigada. En esta Unidad se conjuga la historia y la modernidad. Sus Regimientos, de los más antiguos del Ejército, han paseado la Bandera nacional por casi todos los rincones del mundo. Hoy en día, la situación internacional ha cambiado y las exigencias son diferentes. La Unidad se encuentra en una constante preparación para poder ser empleada, con la máxima garantía, donde se le requiera. Desde 1992, la Brigada al completo o alguna de sus Unidades ha participado en operaciones en lugares tan diversos cómo Bosnia, Kosovo, Irak o Líbano y en todos estos lugares ha dejado una huella imborrable por su eficacia y buen hacer.

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Con flores a porfía pe, a quienes seguían educadores y alumnos del centro comarcal ASDIVI, monitoras y miembros del Grupo Folclórico Infantil de Guadalupe, miembros de la Orden Franciscana Seglar y numerosos niños en edad escolar y personas mayores, vecinos todos de Guadalupe y su entorno. Los educadores y niños de la Guardería, dada su edad y fuerzas, esperaban a la puerta de la iglesia y fueron los primeros en ofrecer. Antes de las flores hizo su ofrenda poética la niña Carolina Jado y el Grupo Folclórico Infantil, que por segunda vez en este mayo ofrecían a la  Morenita  dos preciosas canciones. Durante la ofrenda floral, que recibieron seis damas de Nuestra Señora, el párroco repartió más de un centenar de rosarios y otro de imáge-

nes luminosas de la Virgen, a fin de que los oferentes llevasen un recuerdo de este día y se aficionen al rezo mariano. La Ofrenda de música y flores de la Puebla y Villa de Guadalupe, nacida hace unos 30 años, se coronó con el canto de la Salve. Para terminar esta noticia gustosamente referimos que no han faltado durante todo el mes de mayo simpáticas muestras de afecto a la Virgen Morena, pues las madres acostumbran a traer todos los días a sus niños de corta edad con ramos de flores de sus huertos y patios. Al depositarlos ante el altar de la Basílica, en el curso del canto de la Sabatina que compusiera el padre Bernardo Mora y GonzálezHaba, los niños son bendecidos y, a veces, agasajados por la parroquia.

[Foto: Javier Cárdenas]

Tras la misa vespertina del pasado día 31 de mayo, fiesta de la Visitación de la Virgen María, decenas de niños y mayores de la Puebla y Villa de Guadalupe hicieron la tradicional ofrenda floral a Nuestra Señora, a la que invocan como Madre y Alcaldesa Perpetua por determinación del Pleno del Ayuntamiento (1991). La Ofrenda, organizada cada año por la Ilustre Asociación de Damas de Santa María de Guadalupe, partió del Patio de los Peregrinos o Corralón de la Minas, y bajó al atrio de la Basílica donde fueron recibidos por el párroco de Guadalupe, P. Antonio Arévalo Sánchez, OFM, a los sones del órgano que tocaba D. Tomás Sánchez. Abren la comitiva los presidentes y juntas directivas de las Damas y Caballeros de Guadalu-

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[Foto: G. Galavís]

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Domingo de Dios La soleada mañana del 1 de junio se desperezó en Guadalupe a golpe de marchas militares. Los jefes y soldados el Regimiento Saboya n. 6, de la Brigada de Infantería Mecanizada “Extremadura” XI (BRIMZ XI), con sede en el legendario cuartel Menacho, hoy en Bótoa (Badajoz), están celebrando el 475 Aniversario de su fundación, y han querido rendir homenaje a la Patrona de Extremadura y Reina de la Hispanidad, a la que en sus misiones extraordinarias nunca dejan de invocar. La marcha a Guadalupe desde Bótoa se realizó en tres etapas: Medellín, Cañamero y Guadalupe. Forma parte de un amplio programa de actividades que se desarrollarán de finales de mayo al 4 de octubre. Esta unidad fue creada como Tercio —según ha explicado su coronel jefe D. Manuel J. de Hoyos Sánchez— por orden del emperador Carlos, a fin de auxiliar al

duque de Saboya atacado por los franceses. Presente en Flandes y en la defensa de Orán y Ceuta, fue el “terror de los franceses” durante la guerra de la Independencia. Trasformado en Regimiento durante el s. XVIII, bajo el reinado de Felipe V de Borbón, el año 1986 tomó el nombre de Regimiento de Infantería Mecanizada Saboya Nº 6, que mantiene hasta el día de hoy. Desde 1991 tiene su sede en la ciudad de Badajoz. Integrada en las Fuerzas Pesadas —se lee en su página WEB—, la BRIMZ XI es una de las Unidades con mayor potencia de combate del Ejército de Tierra.  Desde su  creación en el año 1985 y su ubicación en una moderna Base en la localidad de Bótoa (Badajoz), la BRIMZ XI se ha distinguido por ser una de las Unidades punteras de la Fuerza Terrestre del Ejército español. Su participación en diversas misiones internacionales, tanto en el ámbito

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de la OTAN como en el de la Organización de las Naciones Unidas, así como en multitud de Ejercicios nacionales e internacionales le ha proporcionado una notable experiencia y reputación a pesar de su juventud como Brigada. En esta Unidad se conjuga la historia y la modernidad. Sus Regimientos, de los más antiguos del Ejército, han paseado la Bandera nacional por casi todos los rincones del mundo. Hoy en día, la situación internacional ha cambiado y las exigencias son diferentes. La Unidad se encuentra en una constante preparación para poder ser empleada, con la máxima garantía, donde se le requiera. Desde 1992, la Brigada al completo o alguna de sus Unidades ha participado en operaciones en lugares tan diversos cómo Bosnia, Kosovo, Irak o Líbano y en todos estos lugares ha dejado una huella imborrable por su eficacia y buen hacer.


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Breviario ciones de la Universidad de Sevilla (Sevilla 2012). El autor pasó un tiempo consultando los códices de milagros del Archivo de Guadalupe. u Prudencio Leza Tello (Guadalupe 1973), sargento de la Guardia Civil de alta Montaña y diestro aficionado a la historiografía, ha dado a la imprenta una transcripción anotada de la Historia de la Provincia de Granada de los frailes Menores de N. P. S. Francisco (Martos 2011). La obra, escrita por el P. Salvador Laín y Rojas (1761-1824), natural de Bujalance (Córdoba) y fraile profeso de la de Granada, ha permanecido inédita desde el término de su composición en 1819. El Ms. editado pertenece al Archivo conventual de Santiago de Compostela, aunque existen dos copias manuscritas de principios del siglo XX en el Archivo de la Provincia Bética. Gratamente sorprendidos al tener la obra en nuestras manos, donada a la Biblioteca por el Provincial de Granada, damos la más efusiva felicitación al editor, hijo de nuestros vecinos y amigos Encín y Cari.

La Orden de Malta condecora al obispo de Segovia

u Nuestro querido amigo y paisano, D. Ángel Rubio Castro, obispo de Segovia, ha sido distinguido con la Cruz de la Orden de Malta u Soberana Orden Militar y Hospitalaria de san Juan de Jerusalén, que está celebrando los novecientos años de su fundación por D. Gerardo Tum o Tenque (1040-1120). El acto de imposición de la santa Cruz e ingreso como Capellán conventual ad honore tuvo lugar en la eucaristía del Capítulo anual celebrada el 24 de junio, festividad del Nacimiento del Bautista, en la iglesia de la VeraCruz (Segovia), encomendada a esta «orden religioso-laical, tradicionalmente militar, caballeresca y nobiliaria» desde hace casi quinientos años. [Informa Iglesia en Segovia, 288].

u El laureado escritor Gonzalo Santoja GómezAgero, director general del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua y catedrático de Lengua Española en la Complutense, ha publicado recientemente en EVERET el libro Por los albores del toreo a pie (Imágenes y textos del los siglos XII-XVII). En el capítulo X (“Torear como los ángeles”) estudia y publica las imágenes taurinas de los Libros corales de Guadalupe. Asunto del que ya tenían noticia el maestro Cossío y nuestro colaborador Carlos Cordero Barroso.

u Gerardo Fabián Rodríguez, doctor en Historia por la Universidad Nacional de Mar de Plata (Argentina) y profesor de la misma, ha publicado su tesis Frontera, cautiverio y devoción mariana. Península Ibérica, fines del siglo XII a principios del XVII. La obra ha sido editada por la Secretaría de Publica-

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Crónica de la Puebla Carlos Cordero Barroso Correspondiente de la Real Academia de Extremadura

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ras un largo paréntesis a causa de las visitas médicas que hemos padecido para entonar un poco este viejo cuerpo que lleva mi alma consigo, volvemos a ponernos en contacto con nuestros lectores para darles cuenta de lo ocurrido en la vieja puebla desde cuaresma hasta cerca de san Juan. Hay que aclarar que en mi ausencia, tanto el Director como Antonio Ramiro Chico han informado del devenir de nuestra localidad para que la revista siguiese esta parcela informativa. Comenzamos. Cuaresma, Semana Santa y Pascua A principios de la Cuaresma, la parroquia, dirigida por fray Antonio Arévalo, nos dio a conocer mediante un folleto las pautas a seguir desde el Miércoles de Ceniza. Un tiempo en que el cristiano se prepara para celebrar la Pascua del Señor mediante la oración, el ayuno y la limosna, y donde no puede faltar la confesión sacramental como forma de rehacer el camino cristiano. Termina la Cuaresma en los días de Semana Santa para llegar a la noche de Pascua, cuando se hace realidad nuestra salvación, Por ello, la parroquia organizó diversos actos, como la imposición de la ceniza, el vía crucis cada viernes, salutación a la Virgen, refugio de pecadores, cada sábado, confesiones individuales antes de la misa, celebración penitencial para padres, niños catecúmenos y catequistas, triduo a Nuestra Señora de la Soledad y celebración comunitaria de la penitencia. Algunos de estos cultos se han celebrado en la capi-

Procesión litúrgica del Domingo de Ramos [Foto: G. Galavís]

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lla de santa Ana o del Sagrario, lugar hermoso, apropiado e íntimo dada la escasa asistencia de fieles a la misa diaria. La Semana Santa tuvo en la basílica guadalupense la solemnidad y hermosura propia de esos días, como acostumbra la Comunidad de padres franciscanos que custodian el monasterio desde 1908. En la calle, la novedad estuvo el Domingo de Ramos, pues la bendición y procesión de palmas se ha hecho en el Patio de los peregrinos (vulgarmente conocido por Corralón) y no delante del Ayuntamiento como se venía haciendo hasta ahora. La novedad malinterpretada por algunos contó con asistencia de un gran gentío y participación de las familias con niños catecúmenos ataviados de hebreos. Igualmente se ha podido celebrar de nuevo, concluidos los Oficios del Jueves Santo, la procesión de Jesús Nazareno. El desfile, acompañado por la banda de música sufragada por al parroquia, transcurrió por las calles Marqués de la Romana, Nueva de los capellanes, Arco san Pedro, Real, Viña Mayor, Huertas del Hospital, Gregorio López y plaza Mayor. Dada la hora y el recorrido nuevo, la procesión resultó un éxito. La procesión de la cofradía del Cristo Joven contó con menos asistencia que otras veces debido a la intensa lluvia que caía. El Vía crucis del Viernes Santo se llevó a cabo, por su itinerario de costumbre, con alternancia de nubes


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y claros y el nuevo paso del Santísimo Cristo del Silencio. La procesión del Santo Entierro, como la noche no estaba del todo clara, se prefirió hacer por el claustro mudéjar. En los días santos la parte musical estuvo a cargo de la Coral Santa María de Guadalupe, dirigida por Tomás Sánchez, y en la calle por la Banda, dirigida por Cesáreo Plaza. Como actos paralelos destacamos el concierto que dio la coral de Algeciras Portus Albus, que dirige Carmelo Álvarez Goda y gustó mucho, y el que dio nuestra Coral con el beneplácito de todos. Peregrinación de Torrejoncillo El sábado 24 de marzo, la Asociación de Paladines de la Encamisá, de la parroquia San Andrés apóstol de Torrejoncillo (Cáceres) hizo una peregrinación a este santuario. Fueron recibidos por los Caballeros, tuvieron una misa con ofrenda a la Patrona de Extremadura y posteriormente fueron en procesión hasta la sede de los Caballeros de Guadalupe para proceder al hermanamiento de ambas asociaciones. Todo ello con el lema Torrejoncillo, todo el año con María. La Cruz de mayo La tan querida fiesta de la Cruz, que aquí celebramos el 3 de mayo, estuvo pasada por agua. La lluvia y el viento impidieron la normal subida de personas a pie, en coche o caballerías, hasta el caserío de Mirabel. A pesar del agua, hubo misa en la capilla y bastantes esforzados. Como en años anteriores, no faltó en el mes dedicado a la Virgen, porque es antigua la costumbre en el pueblo cristiano, el aditamento de la ofrenda floral dia-

Jueves Santo, procesión del Nazareno [Foto: J. Cárdenas]

Bendición del fuego e iluminación del cirio en la vigilia pascual [Foto: G. Galavís]

ria de unos pocos niños de la localidad. El último día, la ofrenda floral y musical organizada por las Damas fue masiva. El párroco entregó rosarios e imágenes luminosas a todos los oferentes. El Corpus El domingo, 10 de junio, se celebró la festividad del Corpus, con misa conventual solemne, presidida por el superior del monasterio, y posterior procesión por el barrio de Abajo, rivalizando, como de costumbre, para presentar adornadas sus calles, casas, balcones y altares como homenaje al sagrado Cuerpo de Cristo. La procesión se alargó hasta el arco de las Eras y la cabecera de la calle Berganza, y fue muy concurrida por gentes de Guadalupe y forasteros, destacando las representaciones de asociaciones y la candidez de los quince niños de Primera Comunión del presente año. Aunque no eran muchos, los padres de estos niños y de una familia de Madrid portaron todo el tiempo las pesa-

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plazamayor / 37 das andas de la custodia. Un grupo de mujeres hizo flores de papel para reforzar el adorno de los tramos sin vecinos. San Antonio El santo lisboeta y paduano, cuya devoción es de las más arraigadas en el mundo católico, tuvo novenario del 4 al 12 de junio presidio por nuestro párroco, donde no faltó el canto del responsorio, que en otro tiempo, cuando este santo era festejado por la juventud y las familias de Guadalupe, todo el mundo se sabía y todos disfrutaban con la misa, procesión y la simpática subasta en la Portería. Este año se ha rescatado la costumbre Lluvia de pétalos a la salida del Santísimo [Foto: G. Galavís] del Ofertorio de san Antonio aunque sin la subasta tradicional que En este apartado quiero hacer ya no procede. Los alimentos recogidos se dieron a los pobres. De tomención especial de la puesta en das maneras, recibir el pan bendito y la estampa al final de la procesión escena realizada por el grupo de claustral es un bello gesto que a todos nos agrada. teatro local, que de nuevo volvió Semana Cultural a mostrar sus excelentes condiciones de todos sus componenEntre los días 11 al 17 de junio tuvo lugar la Semana Cultural orgates, destacando en este sentido nizada por el Ayuntamiento, que contó con exposiciones, cine, sendeporque así lo requería la obra rismo, folklore infantil, taller de Medio Ambiente, encuentro con la esla actuación de Jesús Utrilla, critora Rosa Lencero, directora del Plan de Fomento de la Lectura en prácticamente en escena duranExtremadura; creación de un Club de lectores de la Biblioteca Pública, te toda la función. Desde aquí feactividades de ASDIVI, actuación del grupo Tomillo y Jara con la obra licito al grupo Tomillo y Jara re“El tonto es un sabio”, finalizando con la III Muestra de Artesanía y Procordando la labor que en otro ductos típicos de la mancomunidad Villuercas-Ibores-Jara. tiempo hizo el párroco P. Manuel Cuervo Saá con este grupo, con los niños y con la cofradía del Cristo de Mirabel, que dirigía Juan Domínguez Quiroga. También hay que agradecer al grupo teatral que una parte del precio de las entradas haya ido destinado a mejorar la megafonía del Centro Cultural. Nuestra gente Nuestro Director tiene la costumbre de incluir cada número una separata con el movimiento parroquial. De esta manera, nuestros lectores están enterados de los que se bautizan, se entierran en cristiano o se casan en

Estación del Santísimo en el arco Sevilla [Foto: G. Galavís]

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plazamayor Guadalupe/ no se olviden de rezar/ a la Virgen morenita/ Reina de la Hispanidad.» Vaya para todos ellos mi recuerdo más entrañable.

La procesión del Corpus por la antigua calle las Eras [Foto: G. Galavís]

la basílica. Con su permiso quiero citar en mi parcela a Cesáreo Plaza Álvarez , que el jueves 1 de marzo cesó como director de la sucursal de Caja Extremadura en Guadalupe, entidad para la que ha trabajado 42 años desde aquellos 18 con que ingresó en la Caja de Ahorros de Plasencia, situada en lo que hoy es farmacia. En este tiempo, Cesáreo ha simultaneado su trabajo con la dirección de la Banda de Música desde el año 1980, con la Coral, dirigiendo la Escuela de Música y ahora al frente de la Asociación de Amigos de la Zarzuela, algo que hay que agradecer en estos tiempos de tanta variedad de crisis. Esperemos que se pongan más zarzuelas y más obras de teatro para combatir el aburrimiento e incentivar, asimismo, el ocio ordenado y creativo. Tampoco quiero olvidarme de algunos que se fueron para siempre, como José Jado Jiménez, que también aportó su grano de arena para que la banda saliera de nuevo; como Manuel Sánchez Baltasar (Manolo el Sastre), que fue componente de la banda y la coral mientras cosía con sus empleadas en la sastrería que tuvo encima de la tienda donde su padre vendía el ABC y otros periódicos. Cómo no recordar a Pedro Moreno Tello (Pedro Medallas), que a su trabajo en una tienda de recuerdos del monasterio, añadió su labor en la coral y en la banda, donde tocaba el bajo, y en la cofradía del Cristo de Mirabel y hasta en la política, pues fue alcalde de su pueblo (en su mandato, entre otras cosas, se inauguró el instituto de Secundaria, obra fundamental para Guadalupe como es el Centro de Salud o la piscina municipal). Finalmente, me permito citar a Pedro García Alonso, cuñado de Palma el Cartero, que en sus ratos libres componía versos llenos de candor como estos que transcribo: «Guadalupe está formado/ entre ríos y montañas,/ donde está la Virgencita/ más milagrosa de España./ los peregrinos que llegan/ heridos de caminar,/ con sus prodigios los cura,/ nuestra Madre celestial. / En Guadalupe/ está el Real Monasterio,/ donde apareció la Virgen/ Madre de los extremeños./ Si pasan por

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Informe meteorológico Con todo interés leímos en el número 828 de esta revista la información «Microclima en Guadalupe y cambio climático», realizada por un profesor y alumnos del IES de Guadalupe. Les doy a continuación los datos que, a nivel particular, me facilita Carlos Montes Trinidad, tan feliz con la observación de la Naturaleza. Desde el 1 de octubre de 2011, que es cuando empieza el año hidrológico, el agua caída en Guadalupe hasta ahora ha sido la siguiente: octubre, 93 litros; noviembre, 149 litros; diciembre, 29 litros; enero de 2012, 12 litros; febrero y marzo, no cayó agua; abril, 91 litros; mayo, 62 litros; junio, no llovió nada. El total de litros caídos es de 436, que comparados con otros años nos demuestran el estudio climático antes comentado. El día 5 de abril hubo nieve en Las Villuercas; el Viernes Santo fue lluvioso; volvió a nevar en la sierra el 29 de abril. Entre los día 8 y 15 de mayo la temperatura llegó a los 37 grados. Cuando escribimos (y trascribimos) esta Crónica las temperaturas llegan y pasan los 40 grados.


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Estampa

Mirando atrás

El Corpus La lectura de la separata del diario ABC del domingo 3 de junio, sobre el Corpus de Toledo, me empuja a dedicar estas líneas a esta festividad religiosa en nuestro pueblo. Leer todo lo que dice sobre la solemnidad de los actos toledanos en honor del Señor es empaparte de religiosidad, tradición e historia de un suceso que cada año se repite, porque lo bueno no cansa; porque el afán de superación se amplía; porque el amor de cada vecino de Toledo se diversifica cada vez. En esta fiesta dedicada a Cristo, ardiendo en caridad hacia el género humano, la iglesia metropolitana, las fuerzas políticas, las asociaciones y el pueblo fiel se engarzan para conseguir que cada año homenajear a Dios en la calle tenga la finalidad propuesta. Uno que ha conocido otros Corpus, como el que yo viví durante ocho años en Valdecaballeros, pleno de candidez, de amor eucarístico y defensa de las tradiciones, sabe del Corpus de Guadalupe, cuando se celebraba en jueves y otra vez el domingo siguiente alrededor de la plaza Mayor, y modernamente en domingo porque todo ha cambiado (¿?). Este Corpus nuestro lo veo un poco desangelado porque cada vez hay menos jóvenes y menos niños; porque son muchas las casas cerradas en su recorrido por la emigración en busca de mejor vida o por la muerte inexorable; porque la apatía parece haberse apoderado en general de un pueblo que vive para el turismo y que ha perdido el recuerdo del ayer, el trabajo del campo y la vida doméstica tan natural y sencilla. El Corpus, aparte de los que debe significar en nuestras vidas de creyentes, necesita de un amparo que debe comenzar por hacer una asociación de vecinos proCorpus, programando y proyectando con tiempo el acto en sí como medio de que no se pierda, para que Dios no se avergüence de verse solo en la calle. Carlos Cordero Barroso

He aquí el tiempo detenido en las calles de la puebla, cuando la calle —empedrada o aún de tierra— era el patio delantero de casa donde pasar la tarde de sol tibio, pespunteando, comadreando… Por eso se barría cada mañana, se regaba y lucía. ¡Aquellas calles, con gallinas y ganados sueltos, viendo pasar la vida cansinamente.

¿Habrá algo más nuestro que la matanza de un guarro? Recebados con bellota en las serenas dehesas de esta tierra, los puercos han alimentado a los extremeños durante siglos. En esta del 14 de diciembre de 1964 se mataron 34 cochinos, engordados por el tío Urbano en la huerta del convento. El mayor de los matarifes es Lucas Rubio Rocha, ayudado por José Antonio Rubio Cano y un felicísimo Juanito Cordero. Dicen que fray Juan los tupía a todos para una semana. ¡Qué tiempos, fray Juan, qué pitanza! [Archivo Juan Cordero].

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Tramo medio del rĂ­o Guadarranque con ribera de alisos Jaime Cerezo Cortijo. CĂĄceres,1983


Revista Guadalupe número 830