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Revista del Real Monasterio de Guadalupe fundada en 1916. Nº 843, Año 2015

El pintor y brigadista Siqueiros en Guadalupe / 10 Doce Ilustraciones de Blanco Lon / 15 Los caminos de peregrinación / 20


«En un cántico dijo esta Señora que era negra […]. Lo cierto es que quedó agraciada y fue para nosotros ventura; porque si dádivas quebrantan piedras o ciegan los ojos del más sabio, dando nosotros los corazones a esta Morenita, o agraciada gitana, será su cantinela nuestra buenaventura».

Fray Manuel de Zafra, OSH (1755)


Nigra Sum*

Marzo - Abril

Núm. 843. 2015 --

Director:

Antonio Arévalo Sánchez, OFM Administrador:

Hipólito Ámez Prieto, OFM Secretaría y Suscripciones:

Antonio Ramiro Chico --

Redacción y Administración: Real Monasterio de Santa María 10140 GUADALUPE (Cáceres) Teléf.: 927 36 70 00 Fax: 927 36 71 77 Web: http/www.monasterioguadalupe.com Correos electrónicos: guadalupe.mcs1916@gmail.com biblioteca@monasterioguadalupe.com Edita: Ediciones Guadalupe Imprime: Gráficas San Antonio, S. Coop. Almansa, 7 41001 Sevilla Depósito legal: BA-12-1988. --

Tarifa suscripción 2015 Cinco números y almanaque de pared Anual ordinaria ........................... 17 E Anual extraordinaria ................... 20 E Anual bienhechor........................ 60 E Anual extranjero.......................... 25 E

Índice

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Lo que vio Elima, la mora

obre roca se asoma Brihuega a la vega del Tajuña. Este señorío de la mitra de Toledo es famoso por su castillo de Peña Bermeja, la iglesia románico-gótica de santa María (s. XII-XIII) y otra mudéjar (s. XIII), una batalla de la Guerra de Sucesión (1710) y la Real Fábrica de Paños (1750). A sus dos millares y medio de almas, suma pocos centenares más de los quince lugares que rige esta villa alcarreña de nombre tan dulce. No es seguro que el hallazgo acaeciese durante el exilio del rey leonés Alfonso VI en el castillo de Brihuela, propiedad de Al-Mamún, emir de Toledo (1043-1075); pero con él y su capellán mozárabe se le relaciona. El caso es que Elima, la hija del emir, en el transcurso de una expedición en que acompañaba a su padre por la Alcarria, suplicó de éste aposentarse un tiempo en el alcázar de Brihuela. En Piedras Bermejas quedó con su séquito y la compaña de un cautivo mozárabe de nombre Ponce, al que los moros apodaron el Cimbre. Viendo éste la buena disposición de Elima, la instruyó a satisfacción en los misterios de la Redención. Mucho se gozaba Elima rezando el Pater noster y el Ave Maria, pues era la figura de la celestial princesa María la que encendió con fervor su corazón. Cada noche suspiraba bajo el cielo estrellado por ver la figura de la Virgen. Tanto había bañado sus ojos en lágrimas rogando al Eterno contemplar a su bendita Madre, que una noche se abrieron los cielos y la vio, hermosa, sobre un trono de nubes, con su Hijo en los brazos. Alarmó al castillo para que el Cimbre y la corte testificasen la visión; pero cuando acudieron, sólo atisbaron cómo una estela luminosa se ocultaba entre las rocas. Afligida porque las piedras aplastasen a la Virgen y al Niño, Elima suplicó a Ponce que bajase a la gruta. Lo hizo atado con sogas y contempló la imagen. Luego, aconsejó a Elima que avisase al canónigo mozárabe de Toledo que tenía el rey, para que dispusiese la ascensión de la sagrada imagen. Así lo hizo, acompañado de la infanta, Ponce el Cimbre, los siervos del palacio y los mozárabes de Brihuela, pertrechados de antorchas y matas de espliego. Quiso Elima que sobre aquellas rocas se construyese una ermita, que luego fue crecida y exornada por el rey Alfonso VI y los Primados de España, a quien dieron la villa en 1086. Según uso muy antiguo, atardecido el 14 de agosto y alfombrada con oloroso espliego la calle, los briocenses hacen la procesión de la Cera, en recuerdo del traslado de la imagen desde la gruta del hallazgo hasta la ermita de santa Ana, a más de media legua de la villa. Saca la cofradía y esclavitud en ese desfile el estandarte de la Virgen, que cargan por turnos los zagales quinceañeros del lugar, en compañía de los gigantes del emir Al-Mamún y su hija Elima, los cabezudos y la banda de música. Los priostes portan en una mano la vara de su cargo y en la otra un cirio apagado envuelto en ramas de espliego florido. La imagen de la Virgen de la Peña es una talla románica del siglo XII, de piel oscura, sedente, que porta al Niño sobre el brazo izquierdo, mientras sostiene una fruta con mano la derecha. * «Nigra sum» [Soy morena…] es una expresión tomada del Cantar de los Cantares (1,5) que la Liturgia, desde la Edad Media, aplica a las Vírgenes Negras.

I. Nigra sum: Lo que vio Elima, la mora ........................................... 1 II. Aires morenos [Noticias de la Virgen]............................................. 2 III. Aula capitular [Opinión] - Bitácora del Director................................................................. 5 - A las claras: María J. Flores, OSC................................................. 6 - De lo mundano a lo humano: Emmanuel Ramiro Fernández. 7 - Barrera del sol: Francisco de A. Oterino Villasante, OFM......... 8 - Pura y limpia: Sor Inês da Santíssima Trindade, OIC ............... 9 IV. Scriptorium guadalupense [Investigación y divulgación] - El pintor y brigadista Siqueiros en Guadalupe Arturo Álvarez Álvarez .................................................................... 10

- Razón de doce ilustraciones de Blanco Lon Antonio Arévalo Sánchez, OFM ...................................................... 15 - DOCE Caminos de peregrinación a Guadalupe Textos y mapa de APRODERVI ....................................................... 20 - La Inquisición en el monasterio de Guadalupe (yVII) Manuel Herrera Vázquez ................................................................ 27 V. Plaza Mayor [Noticias del Monasterio y la Puebla] - Miscelánea de Guadalupe........................................................ 32 - Crónicas de la puebla: Antonio Ramiro Chico......................... 36 - Normas para la presentación de originales.................................... 40 Portada: Ermita o humilladero de la santa Cruz (s. XV) Contraportada: Jaime Cerezo Cortijo, Castillo de Puebla de Alcocer.

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Extremadura devuelve la Gloria en Sevilla Juan Pedro Lendínez Padilla [simplementecapillita.blogspot.com]

El tiempo de Glorias volvió a florecer en Sevilla tras el tiempo estival o, más bien, tras el bajón que se paga en agosto, donde la única procesión letífica la protagoniza su excelsa Patrona [La Virgen de los Reyes, el 15 de agosto]. Cada 8 de septiembre, festividad de la Natividad de la más pura y limpia de las nacidas, caiga como caiga y como forma más asidua, el laberinto de calles del Arenal o la zona de Molviedro vuelve a inundarse con el olor del incienso y la cera y el sabor de una banda de música. Guadalupe de Pantión [Antonio Pantión Pérez (1898-1974), compuso la marcha procesional en 1968], sonaba en el barrio en la noche de ayer, a las puertas donde una dolorosa romántica mira al cielo desconsolada desde uno de los mejores azulejos cofradieros de la ciudad… San Buenaventura para recibir a una de las Guadalupes que viven en Sevilla. La marcha dedicada a la más sevillana, la Dolorosa de la hermandad de la Aguas, se alzaba para recibir a su hermana en advocación y que, junto a la tercera, viene a proclamar la sevillanía con la que algunas hermandades filiales o reflejos de otras de fuera, existen en Sevilla. Una es la de Úbeda —aunque aún no ha conseguido o se ha planteado salir en procesión gloriosa anualmente— y la otra, evidente sí, viene a llenar a Sevilla del espíritu devocional más sensible de los extremeños. La hermandad fundada en 1959 viene a ser el reflejo de lo más común en estas fundaciones… oriundos de

Extremadura la fundan para tener cerca en Sevilla su más profundas raíces. Un gran imaginero, poco valorado sin duda porque no dejó su arte plasmado en una imagen pasionista de la Semana Santa por excelencia, Juan Abascal Fuentes [1922-2003] realizó —en madera de encina, árbol emblema de Extremadura— la semi copia de la Virgen morena extremeña, la cual procesionó en el día de ayer [8 de septiembre] completamente restaurada por el restaurador del momento sin duda, el sevillano Pedro Manzano [Pedro E. Manzano Beltrán]. Y digo semi copia porque tenemos un nuevo ejemplo de trabajos que aunque parecen fieles a estilos remotos, en este caso románico, siempre llevan ese pellizco del arte de la línea temporal en que fue realizada, la esencia “neo” del siglo XX. Por ejemplo, la policromó con una policromía muy tostada, morena, como diría los románticos capillitas, por seguir la pátina del tiempo que atesoraba el icono primigenio de Guadalupe, aunque revestida por prendas nobles como ocurre con la gran mayoría de estos iconos marianos. Y como está en Sevilla —aunque los que hablan de ella en los estudios cofradieros digan que son hermandades muy sencillas—; no sé cómo lo haces, Sevilla, pero impregnas de tu magnificencia todo lo que huela a cofradía. Extremadura, pero a los modos sevillanos; es decir, su paso se pasea portado por el estilo, no impuesto, sino el que nadie discute, porque es el que todo aman… los costaleros, a las órdenes de José Manuel Re-

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Copia de la imagen de Nuestra Señora que se venera en Sevilla


airesmorenos chi García. Sobre un coqueto paso, tallado y dorado, con candelabros de guardabrisas, salido de los talleres del gran Bejarano, los extremeños en Sevilla y los que no pueden contemplar cómo su devoción más universal se mueve al compás de la gracia, con marchas cofradieras, llenando estos rincones embrujadores en la noche de septiembre, incluso estacionando a la capilla del Despojado en Molviedro, volviendo, siempre volviendo, a levantar los repelucos de esta gloria, que parece una segunda Semana Santa, que nos hace sobrellevar y también disfrutar de la otra vertiente de la religiosidad popular. Aunque sea la gran semana la que disloca a los cofrades y capillitas, allá por San Buenaventura, su compañera la Soledad es para ellos como una hermana mayor que en todo

les han ayudado: la clave del éxito para las Glorias, impregnarse de la magnificencia de las Penitenciales. Extremadura llenando Sevilla en la noche de septiembre, aunque cuentan las viejas leyendas románticas que el icono primigenio tiene su pellizco y alma sevillana, siendo el legendario san Leandro quien la recibió como regalo del pontífice san Gregorio Magno. Ciento catorce años dicen que esta veneradísima advocación fue sevillana hasta que los musulmanes expulsaran a los cristianos visigodos, cuando un 14 de marzo de 714 huyeron con las sagradas reliquias que poseían, los cuerpos de los hermanos san Fulgencio y santa Florentina y la imagen que acabó asentándose en tierras extremeñas, en la zona que los árabes llamaron «Guadalupe» o «Río de lobos», siendo hoy una

de las grandes devociones de España y teniendo su reflejo en la sevillana iglesia de San Buenaventura, donde a muchos solo les suena a la Soledad Franciscana, del maestro Abel Moreno, y su entorno, a un cegador sol en la tarde del Viernes Santo… NOTA. La sagrada imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, entronizada el 28 de febrero de 1960 en la iglesia conventual san Buenaventura (Sevilla), durante el solemne pontifical oficiado por el cardenal José Mª Bueno Monreal, ha sido recientemente restaurada, como queda dicho. Asociada a las hermandades de Gloria (por distinguirse de las de Penitencia o de Semana Santa), la Hermandad de Guadalupe celebra anualmente cultos extraordinarios y desfila en procesión, la tarde del 8 de septiembre, por céntricas calles de la ciudad hispalense. En su recorrido, visita la capilla de san Onofre y la de la hermandad de Jesús Despojado, así como la Casa de Extremadura en Sevilla, situada en la calle Fernández y González, que pasa por ser la mayor y con más socios de la ciudad mariana. Sirva la publicación de esta noticia como expresión del afecto que nos une a la Hermandad guadalupense.

Nuestra Señora, anochecido del 8 de septiembre, en canastilla procesional ante la iglesia franciscana san Buenaventura (Sevilla)

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Milagro en Samora Correia (Portugal) Antonio Ramiro Chico les concedió la Virgen de Guadalupe descendencia en una niña que llamaron Juliana, dando así continuidad al ducado. Dos siglos después, otra descendiente de la casa Aveiro, doña María Guadalupe Lancáster, costeó la construcción del camarín barroco de Nuestra Señora. Agradecidos los duques, quisieron levantar una ermita junto al río Sorraia, a tres kilómetros de Samora Correia, donde entronizaron una talla de la Virgen de Guadalupe, bellamente estofada, de finales del siglo XVI, de escuela italiana, perteneciente a las vírgenes mayestáticas. Su culto pronto se extendió entre reyes, hidalgos y los pueblos cercanos de Ribatajo, hasta que en el siglo XIX por motivos de abandono de la ermita, fue necesario trasladar la imagen, que también sufría desperfectos, a otra capilla. Por este motivo, un prior de Samora mandó ocultarla, por creer que no estaba decente para ser venerada, tres días quedó ciego y tullido hasta que pidió perdón y volvió a restituir la imagen a la veneración. Desde entonces se venera, restaurada, en la parroquia de Samora Correia, celebrándose sus fiestas tradicionales a finales de agosto, con gran concurrencia de gentes, verbenas populares, corridas de toro, desfiles etnográficos, festivales de folclore, picadores de vara larga, culminando con la procesión de la Virgen de Guadalupe. Virgen de Guadalupe, talla del s. XVI (retocada en 1955) que se venera en la parroquia de Samora Correia (Portugal)

La aparición de la Virgen de Guadalupe a finales del siglo XIII, en el oeste de la Península Ibérica, unió a los reinos hispánicos durante siglos, convirtiendo a este santuario en el gran centro de peregrinación ibérico. Las peregrinaciones regias —de Fernando I de Portugal, Alfonso V, a Dionís, enterrado en este monasterio— y de gente del pueblo —con trescientos dieciocho milagros registrados, como el de la liberación de la ciudad Lisboa de una pestilencia en 1604—, así como multitud de privilegios y mercedes otorgados por el corte de Portugal, fraguaron unas interesantes relaciones en todo el territorio luso y dominios ultramarinos, donde también prendió la devoción a esta Virgen negra. En Samora Correia, feligresía del concejo de Benavente, en la provincia de Santarem, cerca de Lisboa, quiso Nossa Senhora florecer en lirio inmaculado, cuando a los duques de Aveiro, Jorge Lancáster y Magdalena Girao, tras intensas súplicas,

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Bitácora del Director

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asada la cuesta de enero o ya bien enrielado febrerito el loco, una plaga de artistas y cómicos dizque patrios nos zumba anualmente con pataletas de mimosos y pucheros de ricachos, en El viaje a ninguna parte (1986). Embutidos en sus flamantes robertotorretta, amayaarzuaga, óscardelarenta, felipecaprile, hugoboss, robertoverino, giorgioarmani… (¡Uf!, qué fatiga), ya es tradición que lean la cartilla al gobernante, siempre y cuando sea Derecha boba y no Ceja pirada. Es la tabarra de los Premios Goya, la de privilegiados de la farándula hispánica, el pijerío de satén y Magrit, la horda de progresía y la izquierda de amago y salón; esos que sólo verás detrás de la pancarta, la pegatina o la ira, y no Los lunes al sol (2002), como un obrero en paro. La gala del Cine de este país (¿les duele nombrar España?), larga, pedante y macana, y el propio cine ibérico es el fruto de la endogamia entre la subvención y los abajo-firmantes; es decir, la política y la izquierda de chantilly. Me lo avala el cabeza de lista de los asesores de Chávez, cuando afirma que la gente no lee programas: oye tertulias y va al cine. Es en la pantalla donde ganan aquella guerra de los abuelos y donde se hacen hueco en los parlamentos. De lo cual no salen obras maestras sino mucha Tesis (1996) y El bosque animado (1987) con Todos a la cárcel (1993). imitación de otros premios cinematográficos europeos — Bafta ínglis, César franchute, Donatello italione… (¡y San Pancracio caciriñu!)— o de sus muy idolatrados Estados Unidos, los de este país, cruzada la alfombra rosácea, reciben un Goya cabezón y esputan un discursito de género ecléctico contra el Gobierno de Los Otros (2001) para aplauso de la tribu (¡Qué guay, tío!, Vivir es fácil con los ojos cerrados, [2013]). Entiendo este espíritu gregario, este corporativismo, pero no lo soporto. Se revuelven contra la Derecha boba y el IVA que llaman cultural, como si los impuestos a otras actividades y bienes de consumo no merecieran su reducción. Lego en un arte que me agrada sin entusiasmo, opino que el problema del cine español no es el IVA ni el patrocinio, sino el ingenio y la austeridad. Nadie hablará de nosotras cuando hayamos muerto (1995), pero sí de su tren de vida y despilfarros. Si bajan el precio —de los libros, de las taquillas, de los discos…—, las salas se llenan y quizás decrezca el pirateo y las descargas ilegales. De ahí que los españoles, no es que sintamos desdén por la cultura, como dice el octogenario J. Herralde en los papeles, sino que damos la espalda y sus bajos a esta cuadrilla de exquisitos sectarios, que manda comulgarnos con su Ley del deseo, sus excentricidades, sus insultos y su poca gracia. Antes que La isla mínima (2014), ganadora de 10 premios en la última edición de la tabarra Goya, había tres películas españolas con mucha mejor taquilla. Quizás no lo merezcan Torrente ni los 8 apellidos vascos; pero la gente va al cine que le gusta, no al que le dicte Amenábar y Almodóvar, a quien, después del exabrupto al ministro, le pasan su último bodrio Los amantes pasajeros en el programa de la Guillén Cuervo (¡otra que tal!) trasladado a la primera cadena. ¡Qué bello es el cine, Garci!, pero que boba es la Derecha de Villabobos!

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La jiguera

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Guía de lectura: Los títulos en letra cursiva o bastardilla, seguidos de cifras entre paréntesis, corresponden a películas galardonadas con el Premio Goya y al año. Debo a Google el nombre de las marcas y los modistos.

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TABARRA GOYESCA

Antonio Arévalo Sánchez


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A las claras

Fumata negra en Nazaret María de Jesús Flores, osc

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Monasterio de Santa Clara. Llerena

e aquí a nada (escribo apenas comenzado el año), sentarse frente a la televisión, escuchar la radio, rastrear la prensa, escrita o digital —que sale más barato—, ir por la vida con el oído atento a las conversaciones cotidianas que la gente trae y lleva por lugares tan comunes como la calle, el bar, el supermercado, la consulta del médico, etc., volverá a ser motivo de que la indignación que la ciudadanía siente hacia la casta política, vuelva a ponerse en ebullición, exacerbando hasta el límite los ánimos y algunas cosas más… La campaña electoral está a centímetro y medio de arrancar. Los políticos, parapetados detrás de promesas, tan fatuas como falsas, entrarán “a saco” sobre el pueblo. En esto, como en tantas otras artimañas, son únicos… El espectáculo tiene toda la pinta de parecerse a una pelea de gallos, eso sí, de poca casta. El estribillo que corre de boca en boca, y por todas las bocas de: «Todos son iguales”, es la más cierta de todas las certezas. Echando mano de una demagogia barata y chatarrera, harán lo posible y lo imposible por barrer para una casa —la propia— bastante sucia, por cierto. Un día, después de haber pasado un tiempo intentando dar con la clave de su misión, Jesús se presentó en su Nazaret natal, un pueblo irrelevante de gente descontenta, tirando a fanática, situado en las colinas de Galilea. Aunque no eran tiempos de elecciones, sí lo eran de decisiones, como son todos los tiempos y las épocas. Jesús llegó sin escoltas, ni asesores de imagen, ni palmeros a sueldo. Se había puesto en camino intuyendo un fracaso casi inevitable. Todo el mundo lo conocía; era el hijo de un simple carpintero y de una mujer tan pobre y sencilla como las demás, a quien el “niño” pareció salirle un poco “raro”... Aquel nazareno traía en su corazón un proyecto alternativo al de los herodes, los pilatos, los sumos (¡y los minis!) sacerdotes de turno. Pero Jesús, que no tenía un pelo de ingenuo, sabía de sobra que «ningún profeta es bien mirado en su tierra» (Lucas 4, 27). Sobre cualquier otro interés, a Jesús movía la compasión por los pequeños y por quienes se consideraban perdidos, que eran muchos y muchas. Con ellos venía a compartir una mirada objetiva, creyente y confiada de la realidad que él mismo veía con sus ojos y sentía con su vida. “Asesorado” tan sólo por el Espíritu, que había hecho “nido” en él, entró en la sinagoga. Jesús se marcó un discurso en la línea de los antiguos profetas, viejos carismáticos e indignados, cuyas palabras y gestos sacaron de quicio a reyes, tiranos, sacerdotes, romanos, griegos, judíos... El discurso programático de un Jesús que no regresó a su aldea con la altivez de quien viene de la ciudad dándoselas de listillo, sino con la libertad, la audacia y la sabiduría de quien ha habitado durante largo tiempo el desierto y se ha encontrado consigo mismo y con su Dios en él, no se centró en la legalidad o ilegalidad de un sistema tributario a todas luces injusto; en ningún momento Jesús llamó a la sublevación de la ciudadanía, ni a la movilización callejera contra el poder opresor; no promovió actos violentos frente a la descarada corrupción de los jerarcas religiosos; no le pasó por cabeza llevarse a la gente a hacer escrache a la puerta del palacio de Antipas, de Pilatos o de Caifás; no agitó a las mujeres a que ini-

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ciaran una revolución pacífica en defensa de unos derechos inexistentes; no indujo a la desobediencia civil frente a leyes perversas que hundían en la miseria a los campesinos, marginaban a los enfermos, ignoraban a las viudas… Su discurso fue ágil, claro y breve (que ya podían aprender algunos y dejarse de tanta paparruchada…). Tuvo, además, el tono y la contundencia de quien habla con una autoridad sin precedentes desde los tiempos de Jeremías, Ezequiel, Oseas, Amós and company: «El Señor ha puesto en mi su Espíritu para que diga buenas noticias a los pobres; anuncie a los cautivos la libertad, a los ciegos, la vista, a los oprimidos…» (Lucas 4, 18ss). A la gente no le dio tiempo aburrirse… (¡Qué envidia con lo que tenemos que “tragar” hoy!). Cuando Jesús terminó de hablar sus vecinos se quedaron con la boca abierta por la seguridad y la solidez de sus palabras: «Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios» (cf. 4, 20-22). Estas puntualizaciones del evangelista podrían dar a entender que lo de Jesús fue un boom, que el voto parecía estar decidido y la victoria cantada. Pero, de pronto (y por lo bajini, como suelen promoverse las intrigas) comenzó a escucharse un cuchicheo incómodo. El carpintero, hijo de María, hermano de sus hermanos y hermanas, todos conocidísimos (cf. Marcos 6,3), había incurrido en un gravísimo error: mutilar la cita de Isaías referida «al día de la venganza de Dios contra las naciones enemigas de Israel» (cf. Isaías 61,2). En décimas de segundo el ambiente se enrareció, los ánimos comenzaron a excitarse más de la cuenta y Jesús tuvo que salir como pudo de aquel lugar “sagrado”, lo más parecido a una jaula de grillos. Aquel día, en la sinagoga de Nazaret hubo fumata negra. Jesús no consiguió la adhesión de ni uno solo de sus paisanos, familiares incluidos. Pero él se marchó a casa feliz. Llegada la noche, durmió a pierna suelta, sintiéndose arrullado entre los brazos de su Abba que le susurraba suavemente al oído: «Lo has hecho fenomenal. Tú eres mi hijo, mi amado, mi preferido. No hay otro como tú.»


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De lo mundano a lo humano

EL ENTRENADOR DE NUESTRAS VIDAS Emmanuel Ramiro Fernández Periodista

«Ningún jugador es tan bueno como todos juntos» Alfredo Di Stéfano

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ómo olvidar aquel primer día? El veneno ya se alojaba en la sangre pero él comenzó a canalizarlo, a trasladarlo del corazón a los pies y de ahí hasta la cabeza. De allí no nos lo quitamos jamás mientras los dientes se terminaban de caer y unos extraños pelos hacían aparición en nuestro rostro. Con un balón como aliado fiel descubrimos palabras mayúsculas: compañerismo, sacrificio, superación, compromiso, solidaridad y, cómo no, gol. Alguno que otro cantamos aquella tarde, la primera de muchas en las pistas del Colegio Público Reyes Católicos, en que Luis Reinoso nos empezó aleccionando de fútbol y terminó enseñándonos de la vida. A mediados de los noventa las facilidades eran ya otras. Lejos quedaban las dificultades propias de los primeros años de aquel Villuercas 120, cuando la pasión se alternaba con el deber del trabajo, cuando los entrenamientos se hacían a las seis de la mañana, cuando no existían instalaciones y había que inventarlas o lo que es lo mismo, prepararlas por su riesgo y cuenta. Pero nada es en balde y así se forjó el carácter combativo y luchador de un equipo comprometido, cuya entrega no solo unió a los jugadores, sino que alimentó a un pueblo que miraba con admiración a aquel grupo de jóvenes que corrían desaforados detrás de una pelota. Los éxitos no tardaron en llegar y una cuota importante de esos triunfos se debe también a una familia comprensiva y paciente que arropó a Luis en su sueño, para que fuera el de todos. Eran su padre o su mujer los que se quedaban en el bar durante los entrenamientos o durante los partidos. Entonces Luis arrancaba su coche y se ponía en marcha para llegar al destino a la vez que sus pupilos, quienes habían zarpado en autobús. Y entre, partido y partido, un sin fin de camisetas embarradas, descosidas o rotas que pasaban por las manos de Doña Carmen para seguir vistiendo un sueño. Fue entonces cuando el ingenio suplió las escaseces económicas e instauró una política que se repetiría con el paso de los años: las rifas, los bares en las romerías, las porras de resultados y la colaboración de hasta 200 socios avivaron durante más de una década esa llama.  Entre varias idas y venidas, en los ochenta creó (junto a antiguos compañeros) la Asociación Deportiva Extremadura (Adex). El fútbol pasó a ser fútbol-sala inmortalizado en esas camisetas de rayas rojas y amarillas o azules y blancas con las que surgen para muchos los primeros recuerdos con balón. Poco después llegaría un lema que se clavaría en las sienes de varias generaciones de guadalupenses: «¡No a la droga!» El deporte como alternativa y terapia de choque, el deporte como ventana de oportunidades, como entretenimiento y como escuela de vida. El deporte, en definitiva, como caladero de valores y alimento de pasiones para los jóvenes. Luis redobló la apuesta y al fútbol se sumó el atletismo o el tenis, incluso hubo espacio para

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un equipo femenino. Eran aquellas las tardes de entrenamiento en el polideportivo municipal donde el musgo que crecía al abrigo de la humedad nos jugaba alguna que otra mala pasada. Eran también las tardes de carreras por el Dehesón o esos descensos por la carretera bacheada de la Sierra, que nos ayudaban a perfeccionar el físico y ganar resistencia en altura. Eran los viernes por la tarde de soñar goles y preparar posibles celebraciones. Eran los madrugones del fin de semana y los nervios compartidos en el microbús de Salva. Eran la vuelta a casa rumiando la derrota o montados en la montaña rusa de la victoria. Era todo eso y más. Y era maravilloso. Así nos fue haciendo personas, casi sin querer, convirtiéndose en un segundo padre para algunos, en un confidente para otros y en un negociador para todos ante esos tiras y aflojas entre padres e hijos, ya fuera a causa de las notas, de los deberes sin hacer o de los madrugones del fin de semana. Durante todo ese tiempo, su lucha fue la pervivencia del deporte en Guadalupe. Desinteresada, centrada en la ilusión que irradiaban los ojos de aquellos niños que corrían hacia la adolescencia con un balón en los pies. El final fue una vuelta a los orígenes. Un epílogo emotivo y sacrificado, como siempre, para sacar adelante la pasión que le corría por las venas. En 2003 volvió a haber fútbol en Guadalupe y, en La Vía, el balón echó a rodar con el sacrificio de muchos, pero por encima de todo por su tesón y cabezonería. Cualidades que ya había demostrado en una de sus reclamaciones históricas, la de un pabellón cubierto para su pueblo que nunca le vio sentarse en ese banquillo. Hoy, su nombre luce en la entrada y pocos actos de mayor justicia se han visto en Guadalupe que ese. Gracias por tanto. Gracias por todo, Luis.


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Barrera del sol

Guadalupe, nuestra… Francisco de Asís Oterino Villasante, OFM

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e lo escuché, perplejo, al señor Monago, reclamando el retorno de la Morenita de las Villuercas al solar extremeño. A él, con mucho respeto, y a cuantos aún siguen con el equívoco, creo urgente recordar, que Guadalupe y su Virgen, siguen en el mismo lugar, desde antes que se desplegara el mapa de Extremadura. Incluso la proclamación de su Patronato, antecede casi un siglo a la toma de conciencia de su identidad como Región. Y todo esto, sin abdicar de su papel histórico de reclamo religioso universal, incluso antes de su proyección americana. Habrá que traer a la memoria que, los caminos romeros que conducían el peregrinaje a este Santuario desde media Europa, estaban activos, antes ya de la gesta Colombina. Esta Advocación Mariana era invocada en países del centro europeo y, hasta un rey polaco mandó enterrar el corazón a sus plantas. Fui testigo, y hasta mínimamente protagonista, desde su alcázar, de poner a sus plantas la nueva entidad autonómica que nacía. Soy consciente que los movimientos poblacionales y la configuración del mapa sociológico español actual, requieren una reflexión profunda sobre la configuración eclesiástica en España, que data, en su origen de época romana. Tampoco, que, desde entonces, no se hayan hecho retoques, algunos relativamente recientes; otros, calientan motores en las cocinas vaticanas. Como cualquier acto de gobierno, en asuntos complejos, las soluciones discurren más lentas que los deseos. Por cierto, en este que nos ocupa, hay bastantes más hilos en telar de los que afloran a superficie. El de Guadalupe, es solo uno, de la extensa urdimbre. Todo esto lo traigo aquí para recordar, que la solución de estos problemas, sólo pueden acometerse, afrontándolos en su totalidad. A modo de ejemplo: Peñalsordo, Tamurejo y Navalvillar de Ibor, o Navatrasierra, se sienten tan extremeños como el primero, aunque nadie los reivindique. Sus cristiandades quieren también seguir contando con el pastoreo de sacerdotes, (si jóvenes, mejor), como hasta el presente. Tampoco cerrar los ojos al hecho, que el sur de Castilla-León siga acogiendo el enclave de una diócesis extremeña. (Preguntar a Plasencia). Que los Gibraltar extremeños”, de que a veces se habla, son varios y contrapuestos. Honestamente, habrá que

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reconocer que todas estas realidades forman parte del mismo paquete y la solución, también. No valen atajos. Sirva de ejemplo, la creación de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz sin haber configurado de una manera lógica el mapa eclesiástico regional. Acabo de regresar de las fiestas mayores de Guadalupe, y revivido con emoción el florecimiento del peregrinaje romero al Santuario, que vuelve a dar vida a los antiguos caminos peregrinos. Espero que nadie se atribuya el invento, porque es solo el despertar de tiempos pasados, donde los de Guadalupe ocupaban uno de los cuatro puntos de llegada en la Cristiandad. Las raíces siempre tienden a brotar. Nombres como Hinojosa, en Córdoba y los Pedroches; poblaciones del sur de Madrid, Jara Toledana, Talavera; poblaciones manchegas, como Agudo, Malangón, Saceruela…, se hermanaban estos días a las puertas de la Basílica con los de La Serena, Siberia extremeña, resto de Badajoz y Cáceres… Tampoco quiero dejar en olvido a Sevilla y otras poblaciones andaluzas, fieles siempre a la cita con la Virgen Morena, en sus Fiestas Mayores. Con exquisito respeto a fueros diferentes, que siempre debe haber, resulta entrañable el interés que despierta el llamado «caso Guadalupe» y, plausible, si éste se origina desde la convicción religiosa. Pero sin olvidar nunca la dimensión universal que Guadalupe representa, y constituye un hito para ubicar la Región. Y, a propósito, una llamada de atención: el Monasterio de Guadalupe, Patrimonio de la humanidad y su Virgen Morena, advocación universal, constituyen un espejo por donde n se mira a la Entidad Extremeña. Bien merecen mayores desvelos por parte de quien corresponda, si queremos sea el escaparate por donde ser valorados. Resulta más barato, pero menos pragmático, gastar pólvora en salvas.


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Pura y Limpia

Macula originalis non est in te (y 2) Sor Inês da Santíssima Trindade, OIC Monasterio de Campo Maior (Portugal)

«Apareció en el cielo una señal maravillosa: una mujer revestida del sol, con la luna debajo de sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza»1.

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a esencia y particularidad de la Virgen Santísima es el contrario del mal; se opone al pecado tan solo por existir. Su misma existencia es un grito contra el mal, un grito en la noche del pecado. ¡Qué bueno saber que con y como María podemos salir vencedores del mal, que la muerte no tiene la última palabra! Hay una invitación a gritar, a salir chillando contra todo lo que nos aparte de Dios. La Virgen sin mancilla nos interpela a luchar, a no rendirnos ante las trampas del enemigo. No obstante, vemos claramente que es el Niño Jesús quien toma la cruz para aplastar la cabeza de la serpiente. Es Él quien vence el mal. María combate en la cruz, combate con la cruz de su Hijo; es vencedora con el Vencedor, corredentora con el Redentor. En esta imagen está patente que tampoco la Virgen estuvo exenta de angustias, sufrimientos y pruebas. Igual que nosotros, fue peregrina en la fe, en la oscuridad y tinieblas…; sin embargo, conserva la firmeza y la perseverancia. Su misma postura desvela esta fuerza, esta entereza. Es una mujer con los pies en la tierra, no está rodeada de ángeles; es en el mundo y desde el mundo que nos enseña el camino: Jesucristo. Por este motivo no está en primer plano, sino que el Niño es el centro, el eje de la historia. La Madre deja que se concentre en el Hijo toda la atención, que lo vean a Él. Como en Caná de Galilea, nos dice nuevamente: Haced lo que Él os diga.2 Es interesante ver dónde tiene su mirada María. Al contrario de otras representaciones de la Inmaculada, María no mira al cielo, sino a la tierra. Es tan cercana, tan madre, que tiene que estar pendiente de sus hijos. Como acompaña a Jesús en la lucha contra el mal, quiere estar con nosotros, cada

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día, en los quehaceres de la vida. De hecho la maternidad de la Virgen Inmaculada está muy presente y destacada. Es la madre que genera en el tiempo y en la historia siempre nuevos hijos para el Reino de los Cielos. Así debe vivir la hermana Concepcionista, en esta actitud permanente de docilidad al Espíritu Santo, con las “entrañas del corazón” siempre abiertas. A eso estamos llamadas las Concepcionistas: a ser espejo de la belleza de Dios, signo de esperanza, grito y combate contra el mal; a hacer nuestros los sufrimientos de la humanidad; a ser madres y engendrar vida nueva, a dar a luz Jesucristo en el mundo, en los corazones… Es que todo esto lo tiene la Inmaculada, lo ofrece la Inmaculada. ¡Qué regalo del Señor al darnos a María! ¿Cómo podemos vivir, sino en un canto de alabanza a la grandeza de Dios que hace grandes cosas en los humildes? Desde su claustro, en un acto de reverencia al Creador, la hermana concepcionista repite a lo largo del día: «Gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo». Con su cabeza inclinada, encuentra a María y a María Inmaculada, representada en la medalla que tiene sobre su pecho. Recuerda entonces que su misión contemplativa es un acto perenne de alabanza al Dios Trinidad. Esta misión la vive en la contemplación del misterio de la Inmaculada Concepción. Se da cuenta que para dar verdadera gloria a Dios en su vida, tiene que estar alerta como lo está María en su actitud firme, cogiendo en brazos al Niño que aplasta el dragón. La hermana encuentra a María y ésta le descubre el secreto de la vida sencilla, de la vida de escucha, de la vida orientada para el Altísimo, como ha sido pensada desde el principio, como puede ser vivida ahora y por siempre.3

1. Apocalipsis 12,1. 2. Juan 2,5. 3. Cf. I. M. Santíssima Trindade, M.I. Cruz, OIC, «Nos passos de María, a concepcionista contempla Cristo…», en Actas del Congreso Santa Beatriz da Silva, uma estrela para novos rumos, OIC 500 anos, (2013) 214-215.

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El pintor y brigadista Siqueiros en Guadalupe Arturo Álvarez Álvarez

De la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras

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l muralismo mexicano —cuyos orígenes remotos están en 1910, como apunta la guía del Museo del Palacio de Bellas Artes, que seguimos en este apunte— tuvo su periodo de producción más prolífico entre 1921 a 1954. A pesarW de ser un movimiento plástico con diferentes etapas, mantuvo como constante el interés de los artistas por plasmar la visión social que cada uno de ellos tenía sobre la identidad nacional». Amainada la lucha revolucionaria, la primera fase del movimiento artístico trascurre bajo la presidencia del general Álvaro Obregón Salido (1920-1924) y la llegada de José Vasconcelos Calderón a la Secretaría de Educación Pública (1921-1924), que impulsó un proyecto cultural y educativo indigenista y revolucionario. La temática de esta primera etapa es la ciencia, la naturaleza y la metafísica. A ella se adscribe El árbol de la vida, de Roberto Montenegro Nervo (1887-1967). La segunda fase va de 1934 a 1940, cuando el muralismo entra en un periodo de reflexión y búsqueda que desemboca en «la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y el Taller de la Gráfica Popular, ambos con la intención de mantener en el movimiento muralista, un arte comprometido con las masas obreras y campesinas». El gobierno del general Lázaro Cárdenas del Río (1934-1940) y su oposición al fascismo europeo influyó en la generación de jóvenes artistas que, si bien no participaron directamente en la revolución del país, la tuvieron como un símbolo de una revolución marxista internacional. «Razón por la cual, en esta etapa se adoptó un discurso nacionalista y revolucionario». «El muralismo, escribió Carlos Monsiváis, ayudó a configurar la imagen de un país unificado y a difundir los ideales del México postrevolucionario». A partir de entonces, la pintura mural en edificios públicos tuvo un gran impacto social. A él se sumó la iniciativa privada en bancos, casinos y hoteles, por lo que algunos artistas empezaron a omitir aspectos revolucionarios para ampliar su repertorio temático. Era origen el principio de la tercera y última fase del muralismo mexicano (1940-1954). Cada artista siguió el dictado de sus intereses, o los del encargo, prevale-

El Corolenazo Siqueiros preso en Lecumberri, año 1960. Retrato de Héctor García Cobo

ciendo el compromiso político y la exaltación del pasado indígena y el arte popular idealizado. Sumaria biografía Hijo del abogado Cipriano Alfaro Palomino y de Teresa Siqueiros, nuestro personaje nació el día 29 de diciembre de 1896 en el pueblo mexicano de Santa Rosalía, hoy Camargo (Chihuahua)1, segundo de tres hijos que sus piadosos padres bautizaron con los nombre de María de la Luz, José y Jesús. Huérfano de madre cuando tenía cuatro años, su padre decidió regresar a Irapuato (Guanajuato), donde los abuelos paternos, Antonio y María Luz Feldmann, tenían un rancho. El abuelo, Antonio Alfaro Sierra Sietefilos, militar de profesión, liberal y juarista, persiguió a curas, monjas y hasta monaguillos en la guerra de Reforma, luchando también contra los franceses, peleando después, en Jalisco y Michoacán,

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scriptoriumguadalupense / 11 contra los ejércitos del emperador Maximiliano. Vocación e identidad que, a su lado, pronto heredaría su nieto José de Jesús Alfaro Siqueiros, como heredó la vocación por el campo y la naturaleza donde formó un cuerpo musculoso —del que siempre estuvo orgulloso y le sirvió para jefe de masas—, a la par que se alfabetizaba en una escuela de religiosos maristas, donde empezó a conocer las injusticias infligidas al campesino. A los 18 años, junto a otros alumnos de la Escuela de Bellas Artes, ingresó en las tropas del Ejército Constitucionalista. En 1918, José casó con Graciela Amador, conocida como Gachita, la primera de sus esposas, y a la que se debe que adoptara el apodo David por el que es conocido. Y, para sorpresa de los que le creían casi ateo, su boda se celebró en una iglesia católica, durando once años la fidelidad con la persona que acompañó a Siqueiros en sus correrías políticas, y la que en 1924 le compuso el lema El Machete, que serviría de cabecera del órgano del Sindicato de Obreros: «El machete sirve para cortar caña, /para abrir las veredas en los bosques umbríos, / decapitar culebras, tronchar toda cizaña, /y humillar la soberbia de los ricos impíos». Un año después, el joven matrimonio viajó a Europa, enviado por el presidente Venustiano Carranza Garza (1860-1920) —vestido Siqueiros de traje militar— por varias embajadas. Este Carranza fue quien, tras el asesinato del revolucionario Francisco I. Madero en 1913, lanzaría el Plan de Guadalupe contra Victoriano Huerta, autoproclamándose Primer Jefe del Ejército Constitucionalista. En París, Siqueiros se reencontró con su paisano Diego Rivera, con el que

David A. Siqueiros, Autorretrato (1945)

convivió dos años contando sus correrías en la Revolución Mexicana. Gracias a Rivera, en París conoció a Picasso, Miró, Leger y Braque. En sus andaduras por los museos europeos, él y Rivera, se empaparon de todos las artes. En 1921 publicó en Barcelona, en Vida Americana, un manifiesto fundacional del movimiento muralista, exhortando acercarse «a las obras de los antiguos pobladores de nuestros valles, los pintores y escultores indios». Durante los años 1927-1928 moró en Moscú; en los años 1930-1931 estuvo encarcelado en México; en 1937-1938 estuvo en la Guerra Civil de España; en 1940 fue acusado de intervenir en el asesinato de León Trotsky y huyó a Bolivia y Cuba, regresando en 1944 a México, donde el año 1960 fue arrestado cuatro años. Brigadista en Guadalupe, el año 1938 Político inquieto, idealista cerrado, marxista puro…, en 1925 Siqueiros fue bajado de los andamios y durante tres años se dedicó exclusivamente a la política. Expulsado de México y de Estados Unidos, se exilió a Argentina, donde, en 1933 pintó —a raíz de una relación tormentosa con su segunda esposa, Blanca Luz Brum— el Ejercicio Plástico, mural de 200 metros que estuvo abandonado en un sótano hasta 1993, en que fue restaurado y, tras un litigio por su propiedad, el año 2003 sería declarado por el Gobierno Bien de interés Histórico Artístico Nacional. Al año de estallar la Guerra Civil en España del 36, se creó en México el Cuerpo de Voluntarios «Benito Juárez García» —en honor a este famoso político y revolucionario mexicano— para los voluntarios que desearan combatir con los republicanos españoles, integrado con ex revolucionarios, militares socialistas y comunistas en número de 533, a cuyo mando venían los comandantes Felipe Garrido Llovera y David Alfaro Siqueiros. Tras la pérdida de Mérida y Badajoz —con grave peligro para el Madrid republicano— el general José Riquelme y Ló-

1. Raquel Tibol publicó en la revista Proceso, el año 2004, la documentación suficiente para afirmar que su verdadero lugar de nacimiento no fue Camargo sino Arco de Belén, de ciudad de México. Lo repite en La Jornada, edición de 21 de julio de 2008.

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pez-Bago (1980-1979) ordenó al capitán de la guardia civil Manuel Uribarri Barutell (1896-1962) tomar rumbo secreto a la zona de Guadalupe, con una columna compuesta de 1.250 soldados y conocida como la Columna Fantasma, en la que iba integrado Siqueiros al mando de la brigada motorizada XLVI —de la que se hizo cargo, en Valencia, el mes de junio de193— compuesta de 4 batallones. El batallón 184 se situó entre los pueblos Alía y Guadalupe, con el puesto de mando de la brigada de Siqueiros en La Estrella de la Jara, donde tuvo su puesto de mando y en sus Memorias él mismo dice que «dormía cuando podía, en una casa particular próxima a aquella que habíamos ocupado para el puesto de mando de la brigada». Pueblo en que Siqueiros se encariñó con una jovencita llamada María Álvaro, que le llevaba todos los días un botijo de agua —era un ar-

diente agosto— para que paseara en su coche oficial a los niños y, en agradecimiento, le llevaron un ramo de flores y ella le decía: «Ujté, mi teniente coroné, e la meor persona del pueblo». Sabemos que Siqueiros aún estaba en el pueblo jareño de la Estrella a primeros de junio de 1938, en que recibió la orden de que regresara a Barcelona, desde donde salió de España, vía Valencia, con los pocos soldados mexicanos supervivientes. Que estuvo en Guadalupe durante la guerra es seguro, porque él mismo me lo contó en Cuernavaca en 1967. Teniendo en cuenta que en sus cercanías estuvo desde junio de 1937 hasta 1938, y que visitó el monasterio, admirando los magníficos zurbaranes de la sacristía y demás obras de arte. Y es seguro que realizó esa visita antes del asedio de esta puebla. Y aunque el estilo de las obras pictóricas de este santuario nada tiene que ver con sus monumentales murales, quedó admirado de la grandeza de la cuna de su Guadalupe del Tepeyac. Y si no volvió a Guadalupe en los tres días dramáticos del asedio rojo —19 al 20 de agosto de 1936–, como creemos, también evitó contemplar el bombardeo del Monasterio a las 6 de la tarde del día 19, milagrosamente sin daños, y nuevamente en el amanecer del día 21. Ni cómo arreciaba el asedio con la ayuda de fuego de mortero; cómo se enteraba que las abundantes fuerzas franquistas ya estaban cercando las posiciones de los republicanos, y el feroz combate, de cinco horas, en el cruce de la carretera a Mérida y Alía, por el que las fuerzas del comandante Antonio Castejón Espinosa (1896-1979) decidieron la victoria a favor del general Franco. Sí sabemos, no obstante, que estuvo a punto de ser apresado el general Riquelme cuando se dirigía a Guadalupe para ver la situación y le salvaron dos pastores de cabras que le informaron de que, poco antes, habían huido sus soldados rumbo a Alía.

MÉXICO D.F. (MPBA) El tormento de Cuauhtémoc (1950-1951)

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scriptoriumguadalupense / 13 el arte indígena, el que después preferiría cultivar Siqueiros. «Repudiamos la llamada pintura de caballete —dicta la Declaración de principios sociales, políticos y estéticos de Siqueiros en 1922— y todo tipo de arte fomentado por círculo ultraintelectuales porque es aristocrático, y ensalzamos el arte monumental en todas sus formas porque es propiedad pública […]. Los creadores de belleza deben hacer el máximo esfuerzo para producir obras de arte ideológicas para su pueblo; el arte no debe seguir siendo la expresión de la satisfacción individual, como lo es actualmente, sino que debe tender a convertirse en un arte educativo y combativo para todos». En la obra de Siqueiros destaca el dinamismo y la búsqueda de los efectos dramáticos mediante el uso de la luz y el tratamiento volumétrico de fondos y figuras. Ofrece, además, un claro componente didáctico, capaz de reunir pintura, arquitectura y escultura. De la mano del asturiano Manuel Suárez y Suárez (1896-1987), nacido en Téifaros, cerca de Navia — Tlatelolco (Casa Tecpan) Cuauhtémoc contra el mito (1944) al que conocí en Guadalupe cuando trajo la bandera Siqueiros, ante la seguridad de de México, que faltaba entre las hispánicas que orlaban el templo desde que la causa republicana se daba 1960—, en 1966 realicé el sueño de mi vida: la América hispana desde por perdida, a finales del año 1938 México a Punta Arenas de Chile y desde allí a San Francisco de USA. Viaje, regresó a México —vía París, Lon- duro pero fascinante, que aproveché para —con una beca de la “Fundadres, Halifax, Nueva York— con 54 ción March” y la ayuda del Instituto de Cultura Hispánica— para transcribir sobrevivientes. Aunque vencido, fue y publicar el códice del viaje realizado en 1599-1604 por el monje de Guarecibido como El Coronelazo, que dalupe fray Diego de Ocaña a través de la América Andina. Enfrascado en en sus memorias escribiría: «Ven- ese trabajo, estuve todo el año 1967 en Cuernavaca, invitado generosamente go de dejar la Infantería y me voy a por Suárez en su famoso hotel “Casino de la Selva”, cuya entrada presidía combatir en el terreno de la Poli- una magnífica escultura de Hernán Cortés a caballo: la única que había en grafía Funcional Revolucionaria». El México y que hoy ha desaparecido. camino de regreso a su patria no fue A pocos días de llegar, Suárez me bajó a “La Tallera”, donde Alfaro Siqueitan triunfal como soñara y tuvo que ros pintaba-esculpía el mayor mural del mundo: 4.500 metros de pintura (la solicitar al presidente Lázaro Cárde- Sixtina de Roma tiene 687), 42 paneles de asbesto con peso de 550 kilos canas del Río una indemnización de da uno; 42 m. 500 pesos para cada ex combatiente. de largo, 20 de grueso y 13 de El mayor mural del mundo alto y 4 grúas Pese a las fuertes diferencias eléctricas para con su padre, fue éste quien lo moverlos. Me inició en el arte de los pinceles, presentó al Silo que le animó a estudiar el ri- queiros famoco arte novohispano, sobre todo so por sus 20 el religioso, muy abundante en la encarcelacioNueva España. El futuro pintor de nes —la prifama mundial se estrenó con la re- mera a sus 15 producción, a lápiz, de La Virgen años—, code la Silla, del renacentista Rafael, munista estalilo que animó a su padre a ponerle nista convencide maestro el prestigioso Eduardo do, y que antes CUERNAVACA (México). Siqueiros y el autor del artículo, delante del mural Solares, que le impuso también en ya había pinLa Marcha de la humanidad… el año 1967

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tado 34 grandes murales. Aunque con ideología muy diferente, nos hicimos tan amigos que yo bajaba todas las tardes a admirar su obra y hablar hasta de religión; pues, aunque supuesto ateo, un día me llevó a comer a su casa y visitar las habitaciones me llamó la atención ver, sobre las camas, un Ecce Homo y un Cristo cargado con los pecados del mundo, lo que me hizo preguntarle: «¿No me decías que eras incrédulo religioso?» «Bueno: estas pinturas son por adorno», respondió. Ese dato, unido a que su primer dibujito fue una copia de la Virgen de la Silla, de Rafael; su boda la celebró en la Iglesia y en sus pinturas jamás se metió con la Religión, me animaron a publicar un artículo en la revista prestigiosa sobre el fondo de sus creencias religiosas. Lo leyó y me dijo: «Ya que usted me ha adivinado, le contaré que yo creí y me eduqué en colegio religioso; pero como, de niño, mi papá me llevaba a misa todos los días, de iglesia a iglesia, me cansé de rezar y, como buen comunista, me abandoné». Y que tenía fe lo demuestra esta cartela, escrita en la cárcel Preventiva de México el día 9 de agosto de 1963: «El viacrucis de Cristo. Primero sus enemigos lo crucificaron (hace 2000 años). Después “sus amigos” lo mutilaron (a partir de la Edad Media) y sus nuevos y verdaderos amigos, lo restauran bajo la presión política del Comunismo (post Concilio Ecuménico). Esta pequeña obra está dedicada a los últimos. Siqueiros». Y tan amigos que, cuando se terminaba mi permiso para estar en México y el poderoso Suárez no pudo lograr que me lo prorrogaran, le escribió él unas letras al ministro de Gobernación y a la 24 horas tenía (y guardo) el permiso para permanecer en México el tiempo que me hiciera falta. Entre otros recuerdos no olvido que cada domingo —que don Manuel siempre bajaba desde el D.F. a

MÉXICO D.F. (Polyforum Cultural Siqueiros) Fragmento del mural La Marcha de la humanidad en la tierra y hacia el cosmos (1966-1971)

Cuernavaca, iba conmigo a misa en la capilla que tenía un paisano en su editorial Quesada— llegábamos al taller para abonar a su esposa, Angélica Arenal, los 40.000 pesos semanales convenidos, equivalentes a 200.000 pesetas españolas de entonces. Después que, a ruegos de Suárez, su amigo el presidente Adolfo López Mateos le condonara cuatro de los ocho años de la famosa cárcel mexicana Lecumberri —hoy archivo de la Nación—, en que estaba Siqueiros desde 1960 por “disolución social”, el año 1966 comenzó el colosal mural que bautizaría como La marcha de la Humanidad, con propósito de terminarlo coincidiendo con la Olimpíada celebrada en México en 1968, aunque no fue acabado hasta el año 1971. Colocado en la magna sala de Convenciones del Casino de la Selva, el año 2001 fue comprado este hotel por la empresa americana Costco para convertirlo —con protestas del pueblo culto— en un gran centro comercial de lujo, respetando del casino sólo los dos salones decorados con pinturas, uno de arte azteca y el otro de arte colonial. El gran mural La Marcha de la Humanidad fue instalado el año 1971 en el Poliforum Cultural de Siqueiros, ubicado en Insurgentes Sur, calle Benito Juárez, junto al complejo Word Trade Center, México D.F. Otra muestra de su obra está colgada en el Sindicato de Electricistas y en el Palacio de Bellas Artes de México, además de la que se conserva en Chillán (Chile) y en la Academia de Artes de Los Ángeles.

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Razón de doce ilustraciones de Blanco Lon en Guadalupe Antonio Arévalo Sánchez, OFM

Director del Archivo y Biblioteca del Real Monasterio

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l año 2012, husmeando en la bodega monástica a resultas de unas obras de la Escuela Taller Museo de los Ángeles, se encontró de improviso una serie de ilustraciones muy vistosas, en tamaño cuartilla y numeradas al dorso. Atraído por su colorido y el mérito de los dibujos, el imaginero fray Javier Córdoba de Julián, a la sazón director de la Hospedería, recogía seis de estas láminas, que guardó en el joyel de la Virgen. Por lo mismo, semanas después, fueron rescatadas por el archivero las seis restantes, y depositadas en su oficio hasta que llegara la ocasión propicia de sus averiguaciones. Años después, al compartir ambos frailes la noticia de sus rescates e identificado el autor de las pinturas —con la ayuda del estudio de Román Hernández Nieves—, estamos en disposición de dar cuenta del hallazgo. Los originales que yacían en la bodega son obra del pintor Antonio Blanco Lon (Melilla 1896), activo en Badajoz de 1919 a 1931, en que se trasladaría a Valencia, donde halló la muerte el 1 de julio de 1936. Así, pues, las ilustraciones para una edición de las Novelas Ejemplares de Cervantes —que el director del MuBA no había localizado para su exposición— son de las que ahora damos cuenta nosotros.

Dedicatoria al conde de Lemos, lámina núm. 2

¿Y quién es éste? «Blanco Lon —escribe Hernández Nieves—fue un magnífico dibujante y excepcional pintor, que desarrolló su actividad artística en el campo de la ilustra-

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ción y en el de la pintura mural; en el primero destacan sus excelentes guaches y sus minuciosos dibujos. […] Estilísticamente resulta poco habitual en su época el que, al igual que Antonio Juez Nieto [18931963], se apartara claramente de la pintura realista y costumbrista, tan arraigada en nuestra plástica regional y, en general, todavía en la España de la primera mitad del siglo XX. La escasa obra que se conoce de Blanco Lon le adscribe a un romanticismo persistente y, más en consonancia con la estética de su tiempo, al Modernismo emergente» (Catálogo Exposición, MuBA nº 11, 2007). Dos años después de que el citado Román Hernández diera a luz los escasos datos biográficos conocidos y el breve testimonio de su obra mural e ilustradora (cf. Norba-Arte. Vol XXV [2005]219245), el Museo Provincial de Bellas Artes pacense (MuBA), que Román dirigía, le dedicó una Exposición en los comedios de febrero y marzo de 2007. Por el catálogo sabemos que Antonio Blanco Lon estudió en la Escuela de Bellas Artes de san Fernando (Madrid), de la que acabó siendo profesor titular. Vivió en Badajoz por espacio de una década y fue miembro de la Comisión Provincial de Monumentos. Participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1920, secciones de Pintura y Arte Decorativo, ob-

Portada de las Novelas Ejemplares, lámina núm. 1

teniendo Mención de Honor en el certamen. En la última modalidad presentó dos colecciones de guaches o témperas, una de ellas con ilustraciones de las Novelas Ejemplares cervantinas. Con pinturas de la obra de Miguel de Cervantes concurrió, además, en la Exposición Regional Extremeña de Arte (Cáceres 1924) y en la I Exposición Regional de Arte (Almendralejo 1925), junto a Adelardo Covarsí, Eugenio Hermoso, Antonio Juez y Eulogio Blasco, entre otros más. Antes de llegar a Badajoz, Blanco ilustró la portada de la novela El escapulario Rothschil, publicada en Valencia el año 1914. Todavía en la ciudad extremeña, el año 1925 ganó por oposición la plaza de profesor de Anatomía artística de la Escuela de Bellas Artes de san Carlos (Valencia), donde fue catedrático y, luego, director.

Portada de La Gitanilla, lámina núm. 5

La obra catalogada De la obra mural, una vez desaparecido el café El Mercantil decorado por Blanco Lon, Badajoz sólo conserva las pinturas que decoran el palacio de la Antigua Capitanía General, frente al convento de Las Descalzas: frontones, enjutas de arcos, paneles de puertas o escaleras y diez escenas de El Quijote en el comedor de gala del palacio. El año 1977 fueron destruidos los paneles cerámicos alusivos al Descubrimien-

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scriptoriumguadalupense / 17 to y Conquista de América, que él pintó para el respaldo de los ocho bancos mayores del célebre paseo de san Francisco, con motivo de la Exposición Iberoamericana de 1929. Como ilustrador de libros, amén de la portada de El Escapulario (Valencia 1914), en el haber de Antonio Blanco, según el Catálogo del MuBA, se agavillan tres ilustraciones de El blasón de Badajoz (Antonio del Solar y Taboada, Badajoz 1919), tres ilustraciones, firmadas y fechadas en 1920, para escritos de José López Prudencio en La Esfera (nº 378 y 401 del año1921), portada de Los adelantados del ideal (Marcos Rafael Blanco Belmonte, Córdoba, h. 1922), dieciocho ilustraciones de Relieves antiguos (J. López Prudencio 1925), letras capitales de Libros de Horas anónimas (J. López Prudencio 1926), portada de Vargueño de saudades (J. López Prudencio 1926), dos ilustraciones del diario católico Noticiero Extremeño (Badajoz, nº 7031, 1926), treinta y tres diPrólogo de Las Novelas Ejemplares, lámina núm. 3 bujos a plumilla de Nueva selección de Lecturas francesas (Jesús Guzmán y bien relacionados con los artistas regionales. Al enMartínez, Madrid 1928), cuarenta y cuatro guaches contrarlas en la bodega, desahogo de la Hospedería y dibujos a plumilla de Romances de Extremadura durante décadas, y pegadas en cartones, no extraña(Miguel Torres y González de la Laguna, Madrid 1929) ría que, en algún tiempo remoto, pendieran de las y diecisiete dibujos a plumilla de El Destino (Jeróni- paredes del establecimiento. En cualquier caso, ahora están a salvo y, en breve, podrán ser vistas por el mo Monte, OSA, El Escorial 1930). visitante o por el estudioso. Obra en Guadalupe 1. Portada de Las Novelas Ejemplares. Ilustración a No disponemos todavía de datos para saber por guache o témpera firmada en el ángulo inferior derecho qué recalaron en el Real Monasterio las pinturas de de la viñeta, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). Lleva en Blanco Lon; si se recibieron por herencia o pertene- los bordes estas inscripciones: al superior: Miguel de cieron a alguno de nuestros padres graves, siempre Cervantes, inferior: Las/ Novelas/ Ejemplares; en el iz-

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Laudatio a Cervantes, lámina núm. [11]

quierdo superior, la cita: «Bermeja/ zo pla/ tero de/ las cvm/ bres, izquierda inferior: a cvya/ luz se/ espvl/ ga la/ cana/ lla.» [Dos primeros versos del soneto A Apolo siguiendo a Dafne, de Francisco de Quevedo]. 2. Dedicatoria A D. Pedro Fernán/ dez de Castro, Conde de/ Lemos, de Andrade y de/ Villalva. Ilustración a guache o témpera firmada (borrosa) en las cintas flotantes de la letra capital, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). Lleva en el borde superior tres escudos. Contiene los trazos del dibujo y escritura hechos a lápiz. 3. Íncipit del Prólogo de Las Novelas Ejemplares. Ilustración a guache o témpera firmada en el ángulo inferior derecho de la hoja, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). Lleva en los bordes medallones y unas cintas flotantes con estas inscripciones: en el superior: D. Álvaro de Bazán/ D. Juan de Austria/ Infante /S/ D. Lope de Figueroa; al izquierdo: Túnez./ Lepanto./ La Goleta./ Cascaes./ Alcántara./ Las Terceras; al centro del iz-

quierdo: «Y con pro/ pio valor y/ airado pecho/ tuve, aun/ que humil/ de, parte/ en la vic/ toria. Miguel/ de Cervan/ tes Saave/dra.» 4. Portada de El celoso extremeño. Ilustración a guache o témpera firmada en las cintas flotantes del medallón superior del borde inferior derecho de la hoja, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). Lleva en el borde superior una cartela con el título: El Celoso Extremeño, entre sendos medallones, y en el borde inferior trae un óvalo con la inscripción: «No tardó/ en comunicar/ sus pensamientos/ con dos virotes y/ un matón, sus/ amigos.» 5. Portada de La Gitanilla. Ilustración a guache o témpera firmada (casi borrada) en las cintas flotantes que rodean el medallón octogonal del borde inferior, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). Lleva en el borde superior una cartela con el título: La Gitanilla; en el inferior lleva un octógono con la inscripción: «José,/ del señor don/ Juanico, di/ jo entonces/: preciosa.» 6. Portada de Rinconete y Cortadillo. Ilustración a guache o témpera firmada en el centro de la hoja, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). Lleva en el borde superior una cartela con el título: Rinconete y Cortadillo, entre dos medallones; en el inferior hay una cartela con la inscripción: «En la venta del molinillo/ que está puesta en los fines/ del famoso campo de Al/ cudia, como vamos de Castilla/ a la Andalucía, un día de los/ calorosos del verano se halla/ ron en ella dos muchachos...» 1. [7]. Portada de El amante liberal. Ilustración a guache o témpera firmada en el ángulo inferior derecho de la viñeta, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). Lleva en la falda de la hoja una tarjeta octogonal con el título: El amante liberal y, en mitad del lado izquierdo, otra cartela con la inscripción: «Bvsca en el/ mvndo vn/ corazón qve/ ame./ No la vana/ belleza que/ te asombre./ Fausto.» 2. [8]. Hoja de El amante liberal. Ilustración a guache o témpera firmada en los medios de la letra capital, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). Lleva en el centro del borde superior una cartela con el título: El amante liberal, y ocupando todo el borde inferior, la letra capital de la inscripción en cartela: «Ay!, lamentables ruinas/ de la desdichada Nico/ sia, apenas enju-

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scriptoriumguadalupense / 19 tas de la/ sangre de vuestros vale.../[rosos y mal afor- o témpera, con cartela ovalada portada por atlantunados defensores].» tes, fechada en 1920 (26,7 x 21 cm.). La cartela 3. [9]. Hoja de El amante liberal. Ilustración a gua- está coronada por un gallo cantor, rodeado de cinche o témpera firmada en las cintas flotantes que ro- tas flotantes, sostenidas por dos angelitos, en que dean el medallón del borde inferior, fechada en 1919 se dice: Post tenebras orietum lux. [Después de (26,7 x 21 cm.). Lleva en el centro del borde supe- las tinieblas, la luz del oriente]. La cartela contiene rior una cartela con esta cita: «La mayor cuita que aver/ los datos habituales del colofón de los libros: «Mipuede ningún amador/ es membrarse del placer/ en chael De Cervantes Saavedra scripsit. Antoniel tiempo del dolor./ M. de Santillana», y ocupando el Vs Blanco Lon Pinxit. Joseph Espasa Eddit. Ficentro del borde inferior esta cartela: «… esta Leonisa, nen Attigint liber barcinone, die aprilis, anni mcmxx. festivitatis. laus deo.» para/ mí leona y mansa cor/ dera para otro…/.» [4]. [10]. Portada de La Señora Cornelia. Ilustración a guache o témpera firmada en cintas flotantes bajo la cartela del borde inferior, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). En la tarjeta del borde superior, lleva centrado el título: La Señora Cornelia, y en mitad del borde inferior, otra cartela con la inscripción: «…Y toman/ do la criatura/ se dirigió a su/ posada…» 5. [11]. Laudatio de Las Novelas Ejemplares. Ilustración a guache o témpera firmada en cintas flotantes que flanquean la cartela ovalada del borde inferior, fechada en 1919 (26,7 x 21 cm.). En el borde superior, lleva centrado una tarjeta con esta cita del soneto que Fernando de Lodeña dedica al autor de Las Novelas: «…Qve, cvando no lo fvera para Apolo,/ hoy se hiciera lavrel, por ver ceñida/ de Migvel de Cervantes la cabeza.» Según se lee en la cartela central del borde inferior Al autor por varios ingenios, esta hoja precedería a los sonetos laudatorios. 6. [12]. Colofón de Las Novelas Ejemplares. Ilustración a guache Colofón de Las Novelas Ejemplares, lámina núm. [12]

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DOCE Caminos

de peregrinación a guadalupe Textos y mapa de APRODERVI Revisados por nuestra Redacción

Bibliografía, Naturaleza, Aspectos Etnográficos y Equipamientos, en http://www.aprodervi.com/

A

finales del siglo XIII o principios del XIV, tras una milagrosa aparición de la María, el vaquero cacereño Gil Cordero halló la imagen de la Virgen Negra escondida en algún lugar de las profundas sierras de Las Villuercas, cerca del río Guadalupe. A partir de ahí se establece una ermita, que comienza a recibir peregrinos de su entorno más cercano a causa de los prodigiosos que allí acontecen. Será hacia 1330 cuando el rey Alfonso XI de Castilla y de León (1311-1350) visite la zona, donde tenía un cazadero de osos, según consta en su famoso «Libro de la Montería». Este rey impulsó en 1337 la construcción de una iglesia mayor que permitiera la llegada de más peregrinos a Guadalupe y fundó un priorato de patronato real. Pero esta proyección histórica del priorato, que terminó gobernando la Orden de san Jerónimo (1389-1835), va aún más allá de su recinto, y se creó una red de caminos, corredores culturales y naturales que dio lugar a un nutrido conjunto de patrimonio arquitectónico y de tradición oral, inmaterial, que aún es posible localizar. El devenir de los siglos fue borrando el trazado de los primitivos caminos en unos casos, y en otros remarcó su trazado afianzando las vías de comunicación. Todo ello sobre un territorio privilegiado y de enorme riqueza paisajística y natural, atravesando espacios naturales protegidos, humedales, bosques, conjuntos de sierras y valles… con un alto grado de biodiversidad y muy buen estado de conservación.

Mapa del Camino Real

El proyecto ITÍNERE 1337 de cooperación interterritorial formado consiguió la recuperación de doce caminos de peregrinación al Real Monasterio de Guadalupe, Patrimonio de la Humanidad, revalorizando así corredores eco-culturales, ejes de ordenación territorial y motores para el desarrollo de las comarcas rurales que conectan. Los caminos a Guadalupe son: el camino Real, el de los Montes de Toledo, el de la Jara, el de los Cabañeros, el de Levante, el de los Mineros, el Mozárabe, el Romano, el Visigodo, el de Monfragüe y el de los Monjes. Es la red de Caminos a Guadalupe que ha pervivido al proyecto gracias a la Asociación para la Promoción y el Desarrollo Rural de la Comarca Villuercas Ibores Jara (Aprodervi).

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1. El Camino Real Datos Ramal de Madrid (257 Km.): Comarcas de Torrijos (2.052,59 Km²; 80.230 Hab), Tierras de Talavera (1.894 Km²; 88.003 Hab), Campana de Oropesa (1.370 Km²; 20.185 Hab) y Villuercas Ibores y Jara (2.245 km²; 16.800 Hab). Ramal de Titulcia, Aranjuez y Toledo (255 Km.): Comarca de Las Vegas (1.377,90 Km²; 130. 000 Hab) y Comarca de Torrijos.

Esta ruta, utilizada como vía de comunicación por los romanos y más tarde por los árabes, tuvo un papel determinante a partir de la construcción del monasterio de Guadalupe. En las peregrinaciones que lo unían con Castilla fue una de las rutas más frecuentadas desde la Baja Edad Media, teniendo su mayor apogeo entre los siglos XV y XVI. Ampliamente descrito y citado por numerosas fuentes, representa-


scriptoriumguadalupense / 21 ba un cauce caminero para la devoción mariana y la aventura de miles de romeros que se desplazaban a lo largo del año desde muy diferentes puntos de la geografía española. Múltiples viajeros ilustres fueron dejando constancia, en distintas épocas, de los lugares que recorrieron y visitaron en sus largos viajes por el Camino Real; aquellos parajes, veredas, ventas y villas que componían el trazado histórico de nuestra ruta y que han sido de gran utilidad para, trasladándolos y adaptándolos en la medida de lo posible, reconstruir el Camino que ahora proponemos. Guadalupe, meta de peregrinación Resulta indiscutible la importancia de Guadalupe como centro de peregrinación durante los siglos XIV a XVI, sobre todo a partir de la conquista de Sevilla, que desplazó a la corte castellana hacia el sur, quedando Santiago muy lejos para las frecuentes peregrinaciones en demanda de gracias e indulgencias. A esto hay que unir la cercanía de Guadalupe a Toledo, auténtico centro espiritual del reino y sede del más rico y poderoso arzobispado de España desde la época de los visigodos, en cuya jurisdicción ha estado asentada siempre la iglesia de Guadalupe. Edificada la primitiva ermita, Alfonso XI y su hijo Pedro I favorecieron la creación del priorato de Guadalupe y la construcción del santuario, afianzando así esta ruta de peregrinación, con hospitales, hospederías y otros servicios. Pero serían los Reyes Católicos los artífices de la consolidación del Camino Real, se cuentan hasta veintitrés las veces que la reina viajó a Guadalupe, de las que al menos en siete ocasiones utilizó este camino. La designación como Camino Real se consolida en la España de los Austria, por haber sido protegido y utilizado por sus diferentes monarcas para el tránsito de personas y mercancías; no en vano fue Felipe II

Alcázar Real de Madrid y entorno del puente de Segovia en una tarde de toros (1670), Anónimo

el rey que, salvo sus bisabuelos Isabel y Fernando, más veces visitó el monasterio, llegando incluso a despachar aquí graves asuntos, como fue el caso de la audiencia con su sobrino Sebastián I de Portugal (Navidad de 1576), con el duque de Alba presente, antes de que el portugués emprendiera la cruzada de Fez, de la que trató de disuadirlo. Por lo tanto fue una vía de primer orden en la comunicación de estos reinos de ibéricos, con notable importancia estratégica y económica para los nuevos señoríos y emergentes jurisdicciones eclesiásticas. A esto habría que añadir lo que genéricamente se denominó en la época «caminos reales»; es decir, aquellas vías de comunicación que pertenecían al rey y que por tanto no podían ser enajenadas ni roturadas ni invadidas. También conocidas como «caminos de herradura», al estar empedradas para facilitar el tránsito de bestias de carga. A la afluencia de viajeros, transporte de mercaderías y paso de personalidades, se unió desde finales del siglo XVI la función de itinerario de las postas para llevar el correo real con la mayor premura. Y no sólo reyes y nobles, por él llegaron en peregrinaje a Guadalupe los santos Pedro de

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Alcántara, Juan de Ávila, Teresa de Jesús, Francisco de Borja, Juan de Dios… Y de otra índole, como Cristóbal Colón, que trajo aquí a bautizar a los criados indios Cristóbal y Pedro; o posteriormente Miguel de Cervantes, quien vino a ofrecer sus cadenas a la Virgen tras ser liberado de las mazmorras de Orán. Así fue que hasta finales del siglo XVII conservó Guadalupe su carácter peregrino y de centro espiritual del reino, pues gozó del aprecio de la casa de Austria. Pero tras la escisión de Portugal tras largos enfrentamientos y convertido en uno de los principales enemigos del reino de España, la dinastía de Borbón volvió a fijar los ojos en Santiago de Compostela, orillando Guadalupe y dejándolo sin la proyección nacional que había tenido, proceso que culminaría en 1835, con la exclaustración de los jerónimos y la desamortización de todos sus bienes. Los dos ramales, desde Madrid y Toledo Nuestro trazado actual recoge la herencia histórica de importantes arterias antiguas y se compone de dos vías iniciales, que partiendo de Madrid, por un lado, y del munici-


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Vista panorámica de la ciudad de Toledo

pio de Titulcia por otro, confluirán en la localidad de La Mata, desde donde conforman la única vía de peregrinación hasta el santuario extremeño. Por el ramal de Madrid y siempre hacia el suroeste, a la confluencia de los dos caminos, conoceremos la relación estrecha de la capital del reino con esta importante vía de comunicación. La iglesia de San Jerónimo el Real, inicio de nuestra ruta y antiguo monasterio de la orden jerónima, está muy ligada con el santuario extremeño; no solo en su fundación, pues ambos se construirían prácticamente en el mismo siglo, sino en la relación histórica

entre ambas comunidades, ya que en 1465, cuando fue concluido el de Madrid, sus muros fueron ocupados por monjes provenientes de Guadalupe. Este monasterio, fundado en 1460 junto al camino de El Pardo, por Enrique IV, hermanastro de Isabel la Católica, fue trasladado en 1503, con licencia de los Reyes Católicos, porque su emplazamiento cerca del río Manzanares era insalubre. El sitio elegido se llamaba entonces Prado Viejo, alzándose allí la actual iglesia de San Jerónimo el Real. Pero no será hasta 1561, por desea de Felipe II, cuando la villa de Madrid se convierta en la capital de un vasto imperio. A partir de aquí,

Puente del Arzobispo (Toledo)

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la villa y corte adquiere su verdadera entidad. El flujo de visitantes y peregrinos que partían desde Madrid hacia el monasterio de Guadalupe fue constante, sobre todo a partir del siglo XVI; no solamente por grupos devotos atraídos por la Virgen Morenita, sino también por nobles, hidalgos, mercaderes, pícaros o percheros, que utilizarán esta concurrida vía para bajar hacia tierras extremeñas. Nuestro segundo ramal se inicia en la población de Titulcia, para cruzar después las históricas villas de Aranjuez y Toledo. Al igual que el de Madrid, éste surge por la vinculación de los reyes con Toledo y Aranjuez, y sus viajes a Guadalupe. Entre su inicio en Titulcia y su final en el Real Monasterio, se cruza la historia de un importante personaje: el cardenal Cisneros, de quien se cuenta que en 1509, camino de Orán con las tropas reales, vio una cruz luminosa en el cielo como augurio de victoria. El lugar de esta visión fue Titulcia, entonces Bayona de Tajuña, donde mandó construir la ermita de la Soledad. Como sabemos, siete años después, Cisneros viajaba a Guadalupe al producirse la muerte de Fernando el Católico en el cercano pueblo de Madrigale-


scriptoriumguadalupense / 23 jo. Fue aquí nombrado regente del reino de Castilla y, curiosamente, el cardenal con la corte se trasladó a Madrid, iniciándose esta villa en funciones de capital del reino, y cerrando la relación entre ambos ramales de nuestro Camino Real. La vinculación de Aranjuez con este camino parte de la construcción, a orillas del río Tajo, de sus palacios imperiales. En este Real Sitio se hospedaron los Reyes Católicos, Carlos I y especialmente Felipe II, que se convirtió en el gran impulsor del monumental Palacio Real, allá por el siglo XVI, para el recreo y descanso de los futuros monarcas. Otro hecho relevante relaciona Aranjuez con nuestro monasterio, pues el 22 de octubre de 1389 llegaban a Guadalupe los primeros 32 jerónimos procedentes de San Bartolomé de Lupiana, cerca de Guadalajara. La geografía nos dice que la forma más razonable de llegar desde Lupiana a Toledo, para ir desde aquí a Guadalupe, es seguir el cauce del Tajuña hasta Aranjuez, aunque desgraciadamente no tengamos información del itinerario real que siguieron estos primeros monjes. La imperial Toledo Bajando hacia el sur nos encontraremos con otra de las ciudades monumentales del Camino Real: Toledo. Poco podemos añadir sobre esta colosal e histórica ciudad que no escribamos en la justificación del Camino de los Montes de Toledo; no obstante, este trazado real no coincidirá con la anterior ruta puesto que se unirá en las tierras de Talavera al Camino Real de Guadalupe. Durante el tiempo que estuvo la Corte en Toledo, desde la ciudad imperial partirán a visitar Guadalupe Carlos I y, sobre todo, su hijo Felipe II, que en su caso no fueron pocas. Sabemos que Carlos I pasó en Guadalupe la Semana Santa de 1525 (del 11 al 18 de

abril); quizá sea a raíz de esta visita cuando regaló una estatua con su retrato al monasterio y dejo dinero para la obra de nuevo retablo, encargando las trazas a Juan de Borgoña. Su hijo, Felipe II, visitó varias veces Guadalupe, constatando su profunda devoción a la Virgen y a la Orden jerónima. Entre las piezas donadas por el Rey Prudente que se encuentran en Guadalupe, destaca un escritorio convertido en sagrario para el altar mayor, realizado por Juan Giamin en 1571; un Crucifijo de marfil, ébano y plata, atribuido a Miguel Ángel; diversas piezas de plata de gran valor artístico y un terno que se conserva en el museo de los Bordados. El continuo trasiego de peregrinos, sobre todo a raíz de los siglos XV y XVI provenientes de Levante, y los incesantes intercambios culturales entre Guadalupe y su capital diocesana, Toledo, fomentará e impulsará este Camino Real desde su ramal en Titulcia. Fue probablemente por la necesidad de comunicar el monasterio con la sede episcopal y facilitar el paso que a Guadalupe se dirigía, por lo que co-

bró gran importancia esta vía que, desde Toledo pasando por Talavera de la Reina, se encaminaba al monasterio guadalupense. Talavera de la Reina Dejando atrás Torrijos —en cuyo palacio del siglo XIV se instaló Pero I, gran valedor del santuario, junto a su progenitor el Onceno—, y confluyendo los dos ramales en La Mata, llegaremos a Talavera de la Reina, pasando por Erustes, Cebolla y Montearagón. Como ya dijimos, puede fijarse en Talavera el punto de arranque para los viajeros y peregrinos que, procedentes de Castilla, el reino de Aragón o Levante, pasaban por Toledo o Madrid en dirección a Guadalupe, en lo que antiguamente se conocía como Camino Viejo de Talavera, citado y descrito, según el profesor Manuel Criado del Val, en el Libro de Montería de Alfonso X, el Sabio. En las Relaciones Topográficas de Felipe II (1576) se describe a Talavera como una «villa pasajera, situada en el camino de Portugal, a Extremadura, a Toledo y Madrid». Esta misma ruta que, procedente de

Colegiata de santa María la Mayor (Talavera de la Reina)

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Toledo o de Madrid, pasa por Talavera y se dirige a las tierras lusitanas o al santuario de Guadalupe, es la que describen los dos repertorios de caminos más importantes del siglo XVI: el de Juan de Villuga (1546), cuya publicación con el título de Repertorio de todos los caminos de España lo hace el libro más antiguo de mapas de la Península, y el de Alonso de Meneses (1576). La historia otorga a Talavera el rango de capital de Guadalupe desde 1282, cuando el rey Sancho IV decide conceder a su concejo tres grandes dehesas para repoblarlas al sur de la Península. Según el historiador Miguel Méndez-Cabeza, en Los Caminos de Guadalupe y su Real Monasterio, los primeros pobladores de Guadalupe procedían de Alía, una aldea de Talavera, en cuya demarcación se sitúa el lugar de la aparición mariana, datos que vinculan Guadalupe a Talavera desde sus orígenes. Talavera fue, pues, la capital jurisdiccional del término de Guadalupe hasta que Alfonso XI la dotó de señorío propio en 1348. Por este motivo fueron continuas, también, las disputas entre ambas

a lo largo del Medioevo —como prueban los numerosos pleitos y litigios que conserva el Archivo Municipal de Talavera—, pues el señorío iba adquiriendo con rapidez tierras y privilegios regios. La oposición del Concejo de Talavera a la consolidación del patronato regio del monasterio llegó hasta el extremo de demoler los mojones que habían sido colocados en 1338 para señalar los límites del término de Guadalupe. Más tarde, cuestionaron los privilegios concedidos por Alfonso XI, de libre pasto al ganado, para la manutención y la de sus sirvientes. En 1363, su hijo Pedro I les permitió adquirir propiedades en términos de Talavera, venciendo la resistencia del poderoso concejo a que el monasterio se hiciese con ellas. La intensificación de los desplazamientos y las comunicaciones que pasaban por Talavera, obligaron a la urbe a dotar de establecimientos suficientes para albergar a una tipología variada y cada vez mayor de viajeros, arrieros, trajinantes y caminantes en general. Prueba de ello es el alto número de mesones

Castillo de Oropesa de Toledo

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y hospederías. En el período comprendido entre 1575-1625 tenía veinte mesones; es decir, unas trescientas plazas. Caso especial es el de la Venta del Alberche, que pertenecía al concejo talaverano y que, dada su ubicación una vez cruzado el puente del río Tajo en dirección a Madrid, respondía a las funciones propias y asumía tareas fiscales de cobro de impuestos que Talavera tenía fijados en el paso del puente. A esto se une el profundo intercambio cultural y artístico entre ambas poblaciones. Tal es el caso de la clara influencia jerónima en el patrimonio de Talavera y Guadalupe; pues al nuestro seguía, en el siglo XV, el talaverano de Santa Catalina, de estilo mudéjar, y estrecha relación con los guadalupenses. Oropesa de Toledo Desde Talavera, discurriendo paralelo al Tajo, bajamos por el camino viejo de Calera y Chozas que, en dirección oeste, llega a Alcañizo y Alcolea del Tajo. Entre ambas se encuentra la insigne y medieval villa de Oropesa, salpicada de monumentales conven-


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Los Reyes Católicos en camino [Foto: Isabel, serie RTVE]

tos, iglesias y palacios, y en un entorno natural de enorme belleza, entre la Sierra de Gredos y el río Tajo. Dos hechos marcarán la vinculación entre Guadalupe y Oropesa, un lazo secular anudado con hechos documentados. Uno de ellos acaeció a principios del siglo XVI, cuando los condes de Oropesa, Fernando Álvarez de Toledo y su esposa, Leonor de Zúñiga, deciden peregrinar a Guadalupe para dar gracias a la Virgen tras las continuas luchas y disputas en su condado: «No bien había descansado el señor conde de Oropesa, después de su regreso al palacio, cuando manifestó su deseo de ir a Guadalupe, para presentar acción de gracias a la Virgen María por haberle guardado en tantas batallas y difíciles trances como había pasado». Buena cuenta del fervor que profesaban a la Virgen Negra lo da esta disposición del conde: «No quedará en el palacio sino la gente imprescindible, anunció, de manera que dispóngase todo el mundo a hacer la caminata, que tenemos mucho por lo que dar gracias a Dios». A finales de mayo sigue haciendo la ruta de recorrieron los condes, conocida como la Ruta del Conde, itinerario de más de ochenta kilómetros a través del Camino Real. Otro de los hechos que la relacionan con Guadalupe fue el viaje que hizo desde aquí el joven Carlos I, hospedado en su castillo, al cenobio extremeño en 1525.

Puente del Arzobispo Seguimos bajando hacia el sur y llegamos a Puente del Arzobispo, que nacerá gracias al impulso que el arzobispo de Toledo, Pedro Tenorio, hizo a finales del siglo XIV por la construcción de un puente que permitiera vadear el Tajo con más facilidad que en otros lugares, especialmente por tres motivos: uno económico, ya que favorecía el desarrollo de las rutas de la trashumancia (los ganados y mercancías que lo cruzaban pagaban una tasa o tributo llamado pontazgo); otro, socio-religioso, pues el auge que empezaba a cobrar la romería a Santa María de Guadalupe, necesitaba urgentemente de buenos caminos (Tenorio frecuentaba la zona y conocía los peligros que debían sortear los miles de romeros que se dirigían allí); y por último, uno de carácter militar, pues las guerras con Portugal del rey don Pedro habían demostrado las numerosas dificultades que imponía el cruce del Tajo entre Talavera y Alcántara. El puente, labrado en sillería granítica y de bella traza, tiene once ojos compuestos por arcos de medio punto, y como todos los puentes de su época, la técnica constructiva existente y las frecuentes guerras impusieron que se construyera con arcos sólidos, con pilas que eran a la vez estribos y dos torreones de carácter monumental. El Puente del Arzobispo y el camino

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de Guadalupe, en general, perdieron importancia cuando Portugal se independizó definitivamente de España en el siglo XVII y aunque los peregrinos siguieron frecuentándolo, su escaso trasiego lo condenó al olvido, que se consumó con el trazado de la carretera al sur del puente, por las poblaciones de La Estrella y el Puerto de San Vicente. En el último tramo, el Hospital del Obispo Después de cruzar el puente sobre el Tajo, el camino se adentra en la provincia de Cáceres en dirección a Villar del Pedroso. El caserío más antiguo se apiña en torno a la iglesia, pero el trasiego de romeros y viajeros hizo extenderse el pueblo hacia la transitada vía. En el siglo XV existía aquí un hospital para acoger a los peregrinos enfermos, así como una hospedería donde se alojaban los demás viajeros. Continúa desde Villar del Pedroso en dirección suroeste, donde el camino se dirigía a las desaparecidas ventas de San Miguel, situadas en terreno de Carrascalejo, que acogían al caminante antes de ascender la sierra hasta el Puerto de Arrebatacapas. Los peregrinos podían hacer un alto en este punto, para recuperar el aliento después de subir las empinadas cuestas de la sierra de Altamira. Mientras descansaban, gozarían de la vista que se contempla desde este lugar: al norte,


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el valle del Tajo, con la sierra de Gredos al fondo; al este, toda La Jara con la sierra de la Estrella destacando sobre la llanura, y más a la derecha, los montes de Toledo que forman la Jara Alta. Desde aquí desciende por la solana de la sierra, pasando junto a la fuente de Los Gallegos, hacia el collado de la Venta del Puerto hasta subir a la sierra del Hospital. Continúa el camino en dirección al collado de Linarejos, para completar la ascensión de la sierra hasta el Valle del Hospital, poblado de grandes robles. El famoso Hospital del Obispo iniciaría su historia en 1360, cuando Pedro I el Cruel creó una venta a seis leguas de Guadalupe para su reposo y monterías. Felipe el Hermoso y su esposa, la reina Juana de Castilla, hija de los Reyes Católicos, pasaron por este Hospital del Obispo, durmiendo en la cercana localidad de Villar del Pedroso. Y a principios del siglo XX, Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia, camino de Guadalupe, pernoctaron en este edificio, invitados del marqués de la Romana, propietario entonces de dicha casa. Aún se conserva en buen estado el tramo del trazado original que va desde el Hospital del Obispo hasta el Puerto de Cereceda, rodeado de robles y castaños, en la subida a la Ermita del Humilladero, obra mudéjar del siglo XIV. En este lugar, los peregrinos daban vista por primera vez al santuario, se arrodillaban o humillaban y agradecían a la Virgen de Guadalupe su protección en el camino. El Camino Real y Portugal El Camino Real, que se inicia desde Madrid, Aranjuez o Toledo, se prolongaba, una vez llegados a Guadalupe, hacia el reino de Portugal; ya fuese siguiendo la línea natu-

ral del río Tajo por Trujillo, Cáceres y Alcántara, o bien, a través de la del Guadiana, por las villas de Mérida y Badajoz. De hecho Guadalupe aparece en muchas relaciones de viajeros que atraviesan el reino desde las tierras portuguesas a la Corte (primero en Toledo, y después en la villa Madrid) o haciendo el camino inverso. En efecto, las relaciones entre el monasterio de Guadalupe y Portugal fueron siempre muy estrechas a lo largo de la historia, como ya hemos visto en la entrevista entre

Felipe II, óleo de Antonio Moro. MBA de Bilbao

Sebastián I de Portugal y Felipe II, y es frecuente encontrar en los datos conservados sobre mandas y donaciones en el archivo guadalupense a naturales del país vecino. Entre estos vínculos, aparece doña Beatriz de Portugal, quien sintió notable aprecio por el monasterio de Guadalupe, haciendo labrar la capilla de santa Catalina (1461) para que sirviera de mausoleo a sus padres: don Dionís, hijo de Pedro I de Portugal, y su esposa doña Juana, hija de Enrique II de Castilla, que dispusieron en testamento ser

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enterrados en Guadalupe. El artista encargado de labrar los sepulcros, cerca de donde hoy las estatuas orantes de los príncipes portugueses, sería Egas Cueman, uno de los más renombrados escultores del periodo isabelino. De los reyes portugueses tuvo gran afición por Guadalupe Alfonso V, quien concertaría en él su matrimonio con la princesa Juana La Beltraneja, dando lugar a una nueva guerra civil en Castilla, resuelta del lado de Isabel y Fernando tras la incierta batalla de Toro (1476). También en Guadalupe se concertaron los matrimonios de dos hijas de los Reyes Católicos con un monarca portugués: Isabel, primero, y tras la muerte de ésta, María, con don Manuel El Afortunado, creador del imperio portugués, como piezas de la “política matrimonial” destinada a unificar en un solo reino a la Península Ibérica. Algunos de los privilegios que los Jerónimos obtuvieron de la casa real castellana, como el derecho a los limosneros, se dio también muy temprano en tierras lusitanas. Además la devoción a la virgen extremeña arraigó también con fuerza en Portugal, conservándose todavía hoy algunas capillas y oratorios dedicados a la Morenita. Esto no es de extrañar, pues según parece algunos de los numerosos rebaños de ovejas merinas que poseía el Monasterio y que trashumaban con la Mesta, de la que era uno de sus principales contribuyentes, acababan alimentándose de los pastos portugueses de la sierra de la Estrella, adonde acudían cruzando el río Tajo sobre el puente de Alcántara por la antigua calzada de Portus Cale, hoy también recuperándose bajo el nombre de Ruta de la Lana. Este y otros enlaces con las zonas del Guadiana internacional, posibilitaron un fluido tránsito de animales y personas entre ambos reinos.


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La Inquisición en el monasterio de Guadalupe (yVII)

La carta de revocación de Torquemada, julio de 1486 Manuel Herrera Vázquez Doctor en Filología Hispánica

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n un principio, nuestra intención fue publicar solo seis documentos relacionados con la Inquisición en el monasterio de Guadalupe el año 1485; sin embargo, hemos decidido añadir un séptimo, pues creemos que, de esta manera, queda completa la serie documental. Se trata de la carta de revocación que fray Tomás de Torquemada, inquisidor general y prior del convento de Santa Cruz en Segovia, envió a los padres inquisidores el 18 de julio de 1486, desde Córdoba, para que no pudieran relajar y conmutar las penitencias impuestas a los reconciliados ni la cárcel perpetua u otras penas a los condenados por delito de herejía o apostasía, sin su especial consentimiento. Está escrita en una hoja de papel, a una sola cara, y se encuentra en el Archivo Histórico Nacional, Sección Clero Secular y Regular, legajo 1423 (AHN 1423), expediente 87.

Motivación de la carta Como se puede comprobar, la presente carta de revocación fue redactada en las mismas fecha y ciudad que la de comisión que publicamos en la entrega anterior.1 Incluso el notario es el mismo, el clérigo Alfonso de Alcántara, y también uno de los testigos, el conocido secretario Francisco de Vargas.2 ¿ Qué pudo mover a Torquemada para remitir una carta a los inquisidores anulando la facultad que tenían de con-

Grabado de un Auto de fe en Valladolid

mutar y relajar las penitencias impuestas a los reconciliados y condenados y reservarse él mismo dicha potestad? Según nuestra opinión, y sin descartar otros posibles motivos, la principal causa de la revocación hay que buscarla en lo ocurrido con uno de los monjes condenados. Recordemos que los tres frailes penitenciados a castigos más graves fueron fray Diego de Marchena (hoguera), fray Diego de Burgos el Viejo (cárcel perpetua) y fray Fernando de Úbeda (destierro). El primero fue ejecutado el martes 2 de agosto de 1485.3 Del segundo sabemos que el 11 de octubre de 1486 continuaba aún en la cárcel perpetua, pues, ese día, fray Alfonso de Triana presentó una deposición ante el notario fray Diego de Écija, en la cual leemos que el dicho fray Alfonso es «el que si-

1. «La inquisición en el monasterio de Guadalupe (vi): La carta de comisión de Torquemada, julio de 1486», Guadalupe 842 (2015) 26-29. 2. El otro testigo es Amador de Aliaga, que llegó a ser receptor del Santo Oficio. En enero de 1486, aparece como «repostero de camas nuestro [del Rey] y procurador y ahún comissario y aguazil por el amado y devoto padre y confessor nuestro el prior de Sancta Cruz, Inquisidor general por la Sede Apostólica, creado y ordenado en todos nuestros reynos para prender las personas y bienes de los hereges condempnados y quemados en estatua» (José Ángel Sesma Muñoz, El establecimiento de la Inquisición en Aragón (1484-1486). Documentos para su estudio, Zaragoza 1987, nº 166, p. 202). En palabras de Ricardo García Cárcel y Doris Moreno Martínez, «fue un malversador increíble que dejó a su muerte, en 1529, una estela de corruptelas y grandes agujeros negros en la economía inquisitorial» (Inquisición. Historia crítica, Madrid 2000, p. 125). 3. Véase M. Herrera, «La inquisición en el monasterio de Guadalupe (iv): El breve absolutorio de Inocencio VIII», Guadalupe 840 (2014) 25. 4. Archivo del Monasterio de Guadalupe, códice C-266 (AMG 266), fot. 248. No creemos que permaneciera mucho en prisión, pues «en lenguaje inquisitorial, perpetua quiere decir cuatro años como máximo…» (Jean-Pierre Dedieu, «Los cuatro tiempos de la Inquisición», en Inquisición española: poder político y control social, Barcelona 1981, p. 39).

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rue a fray Diego de Burgos, el que está en cárçel per- entremetieran en conocer los motivos de la sentencia. petua».4 Sin embargo, al exvicario fray Fernando de Señala, con evidente enfado, que hacía algún tiempo Úbeda le fue perdonado muy pronto -apenas varios que al de Úbeda le había sido levantado el destierro en meses después- su destierro de cinco años en el mo- que se encontraba, sin que hubieran intervenido los nasterio de Santa María de la Estrella (San Asensio, La inquisidores que dictaron la sentencia; cosa inadmisiRioja).5 Este indulto lo conocemos gracias a una carta ble, pues los inquisidores tenían en su oficio jurisdicque el doctor Francisco Sánchez de la Fuente envió al ción superior a cualquier prior de la Orden de san Jeprior de Guadalupe, fray Nuño de Arévalo, desde Sevi- rónimo, aunque los culpados fueran frailes de dicha lla el 17 de marzo de 1486.6 En la carta, Sánchez de la Orden. Por este motivo, Sánchez de la Fuente había Fuente responde a otra de fray Nuño, no conservada, escrito a fray Tomás de Torquemada comunicándole en la que le pediría su opinión acerca de dos asuntos: lo ocurrido. De ello recibió gran disgusto el prior de primero, sobre las sentencias dadas en los tres pro- Santa Cruz, quien, a su vez, se lo transmitió a fray Rodrigo de Orenes, genecesos que le había remiral de la Orden, el cual tido (de fray Fernando quedó escandalizado y de Úbeda, fray Agustín y lleno de pesar. Sánchez fray Gonzalo de Guadalde la Fuente manifiesta canal). Y segundo, sosu intención de volver a bre qué hacer con los escribir a Torquemada bienes que se encontrapara que mantenga en ban fuera de Guadaluvigor la pena contra el pe y sus lugares depenfraile de Úbeda. E includientes que habían sido so llega a proponer que, confiscados a los heresi el general de la Orden jes legos, culpados en la se opusiera a ello, Torpuebla, pues Sánchez de quemada proceda conla Fuente había ejercido tra él, pues la obligacomo inquisidor. Al reción de fray Rodrigo es ferirse a la sentencia de cumplir y hacer cumplir fray Fernando de Úbela sentencia8. da, el Dr. Sánchez de la Fuente nos informa de Esta intromisión de que él habría querido personas distintas a los que el monje hubiera siinquisidores en el perViñeta de herejes condenados a la hoguera do puesto a cuestión de dón o conmutación del tormento para averiguar más cosas de lo que sentía de castigo a Fernando de Úbeda, se entiende mejor al sala fe, pues el exvicario sabía que los conversos eran ber que, en 1485, en el monasterio de Guadalupe se malos cristianos y los defendía y favorecía. Y como, realizaron, al mismo tiempo, dos acciones de jurisdicentonces, esos conversos no eran declarados por he- ción diferente: de un lado, una visitación especial de la rejes, a fray Fernando no podía dársele otro castigo Orden de san Jerónimo, para la que el Capítulo privado sino alguna pena arbitraria, y por ello fue desterra- había designado a fray Gonzalo de Toro, prior de Mondo.7 Considera un error el haber mezclado los exce- tamarta, y a fray Juan de san Esteban, vicario de La Mesos descubiertos en la visitación con los de la inquisi- jorada, junto con fray Nuño de Arévalo;9 y de otro, la inción, pues eso había dado pie a que ciertos priores se quisición aprobada por Tomás de Torquemada, en la 5. AHN 1423, expedientes 78, f. 6r; y 79, f. 7r. No consta si también le fue levantada la inhabilitación durante ese tiempo para cualquier oficio electivo en la Orden y para cualquier oficio de honra y dignidad. 6. Se encuentra en AHN 1423, exp. 96. Esperamos publicarla próximamente en Archivo Hispalense. 7. Pena arbitraria era toda pena diferente a la ordinaria. Nunca conllevaba la muerte del reo. Las penas arbitrarias eran nueve: excomunión, abjuración (de levi, de vehementi y de violenta sospecha), destierro, cárcel, galeras, azotes y vergüenza, pecuniaria, sambenito e incapacitación. 8. Desconocemos si fray Fernando de Úbeda volvió de nuevo al destierro. Sospechamos que no. 9. Véase M. Herrera, «La inquisición en el monasterio de Guadalupe (i): La carta de comisión del inquisidor Francisco Sánchez de la Fuente», Guadalupe 837 (2014) 11-12; y «La inquisición en el monasterio de Guadalupe (ii): La carta de edicto de los visitadores inquisidores», Guadalupe 838 (2014) 22. 10. Acerca de estos dos niveles de actuación, véase M. Herrera, «La inquisición en el monasterio de Guadalupe (iii): La carta de comisión de Torquemada, julio de 1485», Guadalupe 839 (2014) 20-21.

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scriptoriumguadalupense / 29 cual fueron diputados como inquisidores fray Gonza- empeño personal de acaparar funciones, de centralizar la lo de Toro y fray Nuño de Arévalo.10 Esta doble actua- actividad inquisitorial de manera injustificada. Es un inción en paralelo dio lugar a que no quedaran delimi- tento de rectificar una situación que, de no ser corregitadas con claridad qué penas correspondían a la visi- da a tiempo, traería grandes inconvenientes a la actividad tación y cuáles a la inquisición. De hecho, en todas las del Santo Oficio. Y seguramente Guadalupe sería también sentencias que conocemos figuran los mismos tres jue- de los primeros lugares donde se puso en práctica tal resces citados: los monjes Gonzalo, Juan y Nuño; incluso tricción, esta vez no en el monasterio sino en la puebla; en la sentencia contra Diego de Marchena, que acabó en concreto, en el perdón a Bartolomé Gigante y otros sus días en la hoguera. Fray Juan de san Esteban no te- conversos condenados a cárcel perpetua en la inquisinía potestad para dictar tal sentencia, pues era solo visi- ción contra los legos en 1485.12 Es sabido que en dicha tador, no inquisidor. De todas las penas a las que fueron inquisición ejercieron como jueces Francisco Sánchez de castigados los frailes guadalupenses, solo una no podía la Fuente, Pedro Sánchez de la Calancha y fray Nuño de Arévalo. Pero en el anteser impuesta por los vidicho perdón a esos presitadores: la de muerte, sos, fray Nuño hubo de que atañía por Derecho disponer de la autorizaúnicamente a los inquición del Inquisidor genesidores; las demás poral para poder concederdían ser aplicadas por lo, a pesar de ser señor los visitadores de acuerde la puebla de Guadado con la gravedad de lupe e inquisidor por las los delitos.11 Teniendo autoridades apostólica y en cuenta esta irregulaordinaria. Veamos de forridad, no debe extrañarma abreviada la probable nos que tampoco resulsecuencia de hechos destara preciso quiénes pode la condena hasta el indían conmutar o perdodulto: Bartolomé Gigannar las penas. Este asunte y otros guadalupenses to terminó provocando fueron condenados a cárla intervención de Torcel perpetua en la inquiquemada, que lo zansición de 1485 por judaijaría arrogándose la fazantes.13 Después de alcultad de indultar a los gún tiempo de cumplicondenados, evitando miento de la pena (supocon ello que se repitieMuseo d´Orsay. Una confesión (h. 1868), óleo de (1837-1911) nemos que poco; en todo ran conmutaciones o relajaciones arbitrarias por parte de personas que care- caso, antes de 1495, pues en este año fray Nuño de Arévalo dejó de ser prior de Guadalupe), los presos escricían de la debida autoridad. bieron a Tomás de Torquemada para que les fuera perEl indulto a los laicos guadalupenses donada la condena (AHN 1423, Exp. 93, f. 13r), a buen Esta revocación debe de ser una de las primeras ac- seguro por advertencia de fray Nuño, que les indicaría el ciones de Torquemada como inquisidor general -si no es conducto reglamentario de acción. Torquemada escribila primera- para suprimir facultades a los inquisidores ría al prior para saber acerca del cumplimiento de las penombrados por él. Desde luego, no se trata de un mero nitencias de esos conversos. El prior pidió informes a va11. Sobre la tipificación de culpas (livianas, graves, más graves y muy más graves) y sus correcciones, véase Constitutiones de la Orden del glorioso doctor nuestro padre San Jerónymo, Alcalá de Henares 1527, const. xxvii-xxxiii, ff. 10rb-12va. En ningún caso se imponía la pena de muerte. 12. Los datos que ofrecemos a continuación están sacados del Inuentario de los proçessos y escripturas de los confessos de Guadalupe que se entregaron el año de 1513 a Christóual de Prado notario de la Inquisiçión de Toledo, que está en AHN 1423, exp. 93. 13. El registro del proceso contra Bartolomé Gigante dice así: «“A cárçel perpetua” Otro proçeso, contra Bartolomé Gigante; tiene diez e ocho hoias de papel de pliego entero, escritas e començadas a escreuir; y al cabo, la sentençia. Cárçel perpetua. Tiene al prinçipio en la segunda hoia, cosyda, vna tira de papel grande, que dezía: “Yo, Bartolomé Gigante…”. Cárçel perpetua.» (AHN 1423, exp. 93, f. 5r).― De los datos que he extraído de AHN 1423, exps. 89 y 93, los condenados a cárcel perpetua fueron diecinueve personas, catorce mujeres y cinco hombres: Alfonso Sánchez Mocete, Catalina Alonso, Juana González, Andrés González Hidalgo Longo, María Sánchez, Isabel Ruiz, Catalina Rodríguez, María López la Beata, Fernando Martínez, Violante Alonso, Bartolomé Gigante, Clara Alonso, Inés Gutiérrez, Inés González, Catalina González, Leonor González, Aldonza López, Gonzalo hijo de Diego González y Aldonza Gutiérrez.

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rios testigos sobre ese particular (AHN 1423, Exp. 93, f. 13v), y remitiría la información a Inquisidor general. Al final, este accedió a indultar a Bartolomé Gigante y los otros presos con el cumplimiento de alguna pena. Nuño acató la orden y les impuso como penitencia ir en procesión con sambenito hasta Córdoba y presentarse ante los inquisidores14. Una vez hecha la penitencia -de la cual levantaron acta Antonio Sánchez y Juan Martínez de Astudillo, escribanos de la Inquisición de Córdoba-, regresaron a Guadalupe, mostraron el acta al prior y quedaron libres (AHN 1423, Exp. 93, f. 13r).

y autoridad, relajen ni conmuten las penitencias impuestas por ellos a los reconciliados al gremio de la Iglesia, o la cárcel perpetua u otras penas, a los condenados, revocándoles la facultad de relajar y conmutar dichas penitencias, aun cuando dicha facultad les hubiera sido reservada en las sentencias pronunciadas sobre los citados delitos, estimando que cualquier cosa que vaya contra lo antedicho es nula y sin valor. 3. Data.- La carta fue otorgada en Córdoba el martes 18 de julio de 1486, estando presentes como testigos Francisco de Vargas y Amador de Aliaga. Lleva la firma autógrafa y el sello de Torquemada. 4. Certificación de la carta.— El clérigo Alfonso de Alcántara, notario público por la autoridad apostólica, redactó el instrumento de revocación con su propia mano, y lo firmó en fe y testimonio de verdad. Lleva su signo distintivo.

La Carta de revocación La presente carta de revocación de Torquemada consta de cuatro partes: 1. Salutación del Inquisidor general.- Fray Tomás de Torquemada, tras enumerar sus cargos (prior del monasterio segoviano de Santa Cruz, confesor y consejero de los Reyes Católicos e Inquisidor general en Apéndice documental los reinos de Castilla, Aragón, Valencia y el Principado Fuente: Archivo Histórico Nacional, Sección Clero de Cataluña), saluda a los padres inquisidores contra Secular y Regular, legajo 1423, expediente 87. la herética pravedad de dichos reinos. Frater Thomas de Turrecremata, Ordinis Predicato2. Revocación de la facultad.- Dividida en: rum, prior monasterii Sancte Crucis de Segobia, sere2.a. Motivación.- Al Inquinissimorum dominorum nossidor general han llegado notrorum Regis et Regine conticias de que algunos inquisiffessor et consiliarius, necnon dores han conmutado y relajain regnis Castelle, Aragonum, do las condenas de cárcel perValencie et Principatu Cathapetua impuestas a los reconcilonie heretice prauitatis geneliados o condenados por deliralis inquisitor, rreuerendis in tos de herejía o apostasía, sin Christo patribus inquisitorihaber atendido a la calidad de bus heretice prauitatis in dictales crímenes cometidos en tis regnis constitutis et a nobis Dios y la santa fe católica, lo subdelegatis, salutem in Docual no solo es contrario al mino. Derecho y los sagrados cánoNoueritis ore ad nostram nes, sino también escandaloso peruenit noticiam et fuit dea los fieles de Cristo. ductum quod nonnulli ves2.b. Revocación.- Torquetrorum penitencias per vos remada, queriendo proveer de conciliatis uel ad perpetuum remedio conveniente, requiecarcerem pro criminibus here y exhorta a todos los inquiresis et apostasie condepnatis sidores por la autoridad con in remisionem dictorum crique ha sido investido y, en virminum inpositas, intentatis tud de la santa obediencia, les comutare et rrelaxare provt de ordena que de ningún modo, facto comutastis et rrelaxasBandera de la Inquisición en Goa. sin su especial consentimiento tis non actenta qualitate tanGrabado por B. Picart, 1722

14. Los primeros inquisidores en Córdoba fueron Pedro Martínez de Barrio, Alvar García de Capillas, Antón Ruiz de Morales y fray Martín Cazo.— Los sambenitos eran «de paño pardo, como escapularios, con una cruz bermeja de paño tan grande como un codo, delante cosida en ellos sobre todas las vestiduras» (Diego de Écija, OSH, Libro de la invención de esta santa imagen de Guadalupe, Cáceres 1953, p. 349). 15. En el ms., spãle (= speciale). 16. El adjetivo pc9 (= publicus) está formado sobre appca (= appostolica), tachando la a inicial y convirtiendo la a volada en 9 (= us). Pero el amanuense olvidó tachar la primera de las dos p.

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scriptoriumguadalupense / 31 ti criminis in Deum et nostram sanctam fidem catholicam comisi, quod non tantum Iuri et sacrorum canonum disposicioni est disonum et contrarium, set etiam Christi fidelibus scandalosum. Idcirco, nos, volentes in predictis et circa predicta ex debito nostri oficii conpulsi de congruo rremedio prouidere, vos et quemlibet vestrorum ad quos seu quem presentes nostre littere fuerint quomodolibet presentate, rrequerimus, mouemus et in Domino Ihesuchristo exortamus ac actoritate appostolica qua fungimur in hac parte, in virtute sancte obidiencie mandamus quatenus ne huiusmodi penitencias per vos premitus dictis ad gremium Sancte Matris Ecclesie redeuntibus, seu ad perpetuum carcerem uel alias condepnatis per vos inpositas, relaxetis seu quomodolibet comutetis sine nostro speciali assensu et actoritate, rreuocando et subtrahendo a uobis seu quolibet vestrorum facultatem dictas penitencias comutandi seu relaxandi, etiam si huiusmodi facultas per vos et quemlibet vestrorum in sentenciis super predictis criminibus prolatis fuerit reseruata, decernentes quicquid contra premissa et quodlibet premissorum fuerit atentatum, yrritum, nullum et inanem. In cuius rei testimonium has presentes litteras manu propria roboratas sigilloque nostro a tergo inpresso munitis duximus concedendis. Datis Cordube decima octaua jullii anno mº ccccº lxxxvio, presentibus ibidem venerabilibus et discretis viris Francisco de Vargas et Amatore de Aliaga, nostris familiaribus, testibus ad premissa vocatis special[iter]15 adque rogatis. (En el centro:) Frater Thomas, prior et inquisitor generalis. (Firma autógrafa.) (A la derecha, huella de sello de cera roja.) (A la izquierda, signo del notario; y debajo de este:) Alfonssus de Alcantara, appostolicus notarius. (Debajo del sello de cera:) Et ego, Alfonssus de Alcantara, clericus, appostolica actoritate publicus16 notarius, predicte reuocacioni sic fieri vidi, audiui et innotaui, sumpsi; ideoque, hoc presens aduocacionis et rreuocacionis instrumentum manu mea propria confeci, signo meo consueto signaui in fidem et testimonium veritatis. Addenda Adiciones y correcciones al breve de Inocencio VIII publicado en la cuarta entrega de esta serie de documentos [Guadalupe 840 (2014) 27-28]. El día 16 de febrero de 2015 he sabido que el Director del Archivo del Monasterio de Guadalupe halló el mencionado breve de Inocencio VIII, que yo había dado por perdido en el citado artículo. El breve

Grabado de Torquemada, Inquisidor General

se encontraba fuera de lugar junto con otros dos manuscritos. Emocionado, he podido comprobar que se conserva en perfectas condiciones, habiendo sido ya incluido en el legajo 52 junto con otros documentos relativos a la Inquisición. Está escrito en papel vitela de color ahuesado claro. Mide 524 mm de ancho por 129 mm de alto. A las espaldas se lee lo siguiente: Dilecto filio electo Pacensi. Este breue es del papa Innocencio 8, dado el año de 1486 para absoluer a los frayles que ouiessen echado leña a los erejes. Expirauit quia fuit pro tempore. A la derecha de este texto, casi en el borde, se aprecian restos de la cera roja del sello hecho con el anillo del Pescador. Del mismo modo, se distinguen ocho pequeños cortes —dos en cada extremo lateral, y cuatro en el centro—, dispuestos por parejas, uno arriba y otro abajo de la vitela, por donde pasaría la cinta que, una vez plegado el breve, lo mantendría cerrado con el sello de cera. La traducción de la dedicatoria es: «Al querido hijo [obispo] electo de la diócesis de Badajoz». La del comentario final es: «Ha expirado porque fue por un tiempo». Respecto a las lecturas que transcribimos entre paréntesis cuadrados por falta en la fotocopia que manejamos para el artículo publicado en el nº 840 de esta revista, he advertido solo dos errores: la palabra heremitas, que aparece repetida, es, en realidad, heréticos. Hágase el mismo cambio en la traducción del documento.

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Restauración y depósito del Códice de los Caños

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[www.monasterioguadalupe.com].

ras un año de restauración a cargo del Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE), el pasado 18 de diciembre fue devuelto al Ayuntamiento de Guadalupe el Libro de los Caños del Agua deste Monasterio (220 x 160 x 75 mm., 384 ff.), códice manuscrito del siglo XVI al servicio de una de las obras hidráulicas mejores de la España medieval, el Arca del Agua. El sencillo acto de entrega al alcalde, Francisco J. Rodríguez Muñiz —en presencia del concejal que acompañó y firmó los traslados, Paco Moreno Moreno, y otros concejales y vecinos—, lo llevó a término fray Antonio Arévalo Sánchez, director del Archivo y Biblioteca del monasterio, quien se había comprometido ante la Corporación a gestionar la restauración y conservación del citado códice en la Dirección General competente. Con el libro se transmitieron las recomendaciones que dio la restauradora para su custodia, uso y almacenamiento: la humedad relativa, temperatura, iluminación máxima, contaminación atmosférica, mobiliario y manejo. Al magnánimo gesto por parte del convento, ha correspondido en pleno la Corporación municipal el

Miembros de la Corporación municipal (PP y PSOE) depositando el Libro de los caños restaurado

pasado jueves 5 de febrero, aprobando que en ningún lugar del municipio pudieran cumplirse mejor las recomendaciones del IPCE que en un museo del Real Monasterio. Aunque aún desconozcamos los términos y condiciones del depósito del códice y del cuadro explicativo (mal conservado) que le acompaña, damos ya por cierto que, tras recuperarse una joya como ésta, todos —historiadores, ingenieros, literatos, vecinos y forasteros— disfrutaremos de su contemplación o estudio sin perder ni viciar los títulos de propiedad, que seguirán siendo del Ayuntamiento. El acuerdo se hizo efectivo el pasado viernes, 27 de febrero. Según los informes elaborados por el IPCE (Nº 31446), el técnico responsable de restaurar la encuadernación fue Isabel Lozano de Gregorio, mientras María Francisca Villares Díaz, extremeña de Alía, lidió con el cuerpo del libro, obteniendo ambas un resultado inmejorable. A lo que ya sabíamos de este códice, las técnicos añaden otros datos, acerca de los materiales, que gustarán al curioso: el cuerpo del libro es de papel de fibras liberianas de distintos espesores y un plano de pergamino, con guardas de papel verjurado hecho a mano con marca de agua Ingres, y se escribió con tintas metaloácidas de varios tipos. Los cuadernillos, de cortes lisos sin decoración, están cosidos a hilo seguido sobre cuatro nervios de cáñamo o lino enlazados a las tapas, cuyas cabezadas van cosidas al lomo; éste es redondo directo con nervios marcados. La encuadernación original, de estilo gótico, llevó broches y medallón, según se deduce de las perforaciones remanentes. Las tapas actuales son de madera (probablemente de roble) cubiertas de piel estampada en frío de hierros o gofrada con motivos florales y geométricos, nervios de cordel y refuerzos de piel. Es posible que la reencuadernación, imitando la original gótica, se hiciese cerca de 1871. Algún tipo de sustancia grasa ha teñido parte de la cubierta. Por su interés nos place reproducir lo que dice Lozano de Gregorio de la encuadernación original, aunque sólo conservemos el plano posterior del libro: «La decoración es una estampación en frío sobre piel, probablemente con plancha. De gran riqueza decorativa, con motivos finos y cuidados que ocupan todo el plano conservado. La composición establece cinco rectángulos que enmarcan las cenefas con las esquinas abiertas y rematadas. Hay varios tipos geométricos decorativos muy deteriorados, pero que se han podido reconstruir gracias a la disposición Libro de los caños del agua, croquis del arca y geométrica de los mismos. La cenefa de los dos primeros rectánlas conducciones en pergamino

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La capilla del P. Illescas, restaurada

Dibujo de la antigua tapa conservada del códice

gulos exteriores combina el mismo motivo enlazado en el perímetro exterior paralelamente y, en el siguiente, verticalmente. El segundo motivo combina flores con lo que parecen ruedas cordadas y el último parece un tipo de lazo en ocho cordado. Se remata en un lateral con dos fileteados en V, que coinciden con la ubicación de los nervios.» De la nueva encuadernación, más rústicas que la original, escribe: «Se compone de dos orlas silueteadas con dos filetes y con crucetas en el interior de hierros sueltos, como evidencia las distancias dispares entre ellas. Estas orlas se desarrollan en dos rectángulos concéntricos, entre los cuales se han estampado hierros sueltos. En el rectángulo interior hay un aspa con la misma orla y, entre ellas, dos tipos de hierros: por un lado, las flores y, por otro, un motivo floral más elaborado que volvemos a encontrar aleatoriamente en la periferia del plano delantero y en el lomo. Por último, en el lomo hallamos dos tipos de hierros: el motivo floral ya mencionado y otro nuevo dentro de una silueta trilobulada.»

A

unque habíamos dado noticia de soslayo, cuando al tiempo de su restauración aparecieron unas pinturas en la de santa Cecilia, decimos por fin que la capilla mortuoria de fray Gonzalo de Illescas, obispo de Córdoba, terminó de restaurarse el pasado mes de agosto, después de tres meses de trabajos. Si antes no lo hemos referido, fue a causa de la crestería gótica —reintegrada el pasado 11 de marzo—, que adorna la parte superior del nicho de la capilla, en el que figuraba una pintura de Cristo saliendo del sepulcro (cf. San José, p. 110). La pieza está situada en el ángulo sureste de la crujía baja del claustro mudéjar, junto a la puerta reglar. El conjunto funerario de estilo gótico, obra del siglo XV, está compuesto por el sepulcro del obispo monje, labrado en alabastro, sobre trazas de fray Juan el Platero, por el escultor flamenco Egas Cueman, entre 1458-1465; la hornacina que cierra el hueco de la tumba, decorada con marco pintado y la citada crestería dorada; además de una bóveda de traza gótica de tercelete profusamente decorada con yesos policromados. También se han restaurado las pinturas murales del arco y friso de la puerta reglar, que es por donde aparece la carroza de Nuestra Señora en su salida al claustro durante la procesión de septiembre. El estado de conservación era muy deficiente, ya que, excepto la tumba protegida por un cristal, todas las obras del claustro están expuestas a fuertes inclemencias climáticas de humedad y altas temperaturas. El sepulcro, además, sufrió los estragos de la desamortización de Mendizábal y la rapiña de la Francesada y sirvió de blanco a la soldadesca carlista alojada aquí en el siglo XIX. De la Memoria elaborada por la restauradora Paloma Monedero Trujillo se colige que en la madera se hallaron fragmentos desaparecidos, deformaciones, agujeros, golpes, disgregación, clavos, grietas, separación de piezas, humedad, xilófagos y mucho polvo. En cuanto a los estratos pictóricos, la restauradora descubre que, sobre mortero de cal y arena y sulfato de cal y cola de animal, se han empleado las técnicas de dorado, pintura al temple y al fresco. «Los paramentos y la bóveda, con sus nervios, capiteles y pinjantes, se hallan policromados al temple en almagre, azul, verde, ocre y amarillo nápoles. Aparecen dorados, unos originales y otros añadidos». El estado de conservación mostraba desprendimientos, levantamientos, ampollas, arrepentimientos, disgregación, abrasión, desgastes, mutilaciones, repintes, humedad, calcinaciones, huellas de animales (pájaros y murciélagos), barnices oxidados, cera y polvo. La intervención ha consistido en limpiar, parchear y re-estucar, restaurar y re-policromar, con los resultados a la vista de todos.

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Paco, de profesión carpintero

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lo largo de un siglo de historia en Guadalupe, nunca la Comunidad franciscana hubiera llevado a cabo enrevesadas iniciativas hosteleras, obras de reconstrucción y mantenimiento, de no haber sido por los obreros de la Casa; desde aquel Pedro Rivas receloso, que terminó disolviéndose en sincero afecto a los frailes, hasta el último aprendiz de cocina. Junto al oficio de albañilería, imprescindible en este caserón, el de carpintería siempre será muy considerado. Nótese la variedad de modelos, trazas y maderas con que están labradas las innumerables puertas del monasterio. Antes de la fabricación industrial, a nuestros carpinteros debía el convento el mueble de las celdas, refectorio, oratorio, aulas, tienda y otras dependencias comunes: puertas, postigos y ventanas, mesas, bancos, estanterías, armarios, expositores, altares portátiles… Salvo el tiempo entre 1970-1983, que el magnífico artesano villanovense Justo Pino de la Fuente (1919-2002) tuvo a su cargo el ajuar de la hospedería, la nueva sala de investigadores y demás, hay obras de mérito creadas por la gubia de José Moreno Tello (1928-2012), recordado carpintero conventual. Sirvan estos prolegómenos para traer al actual maestro ebanista del Real Monasterio, Francisco Encinas Gamino (Guadalupe 1953), quien llegó a la Casa en marzo de 1991 de la mano de fray Juan L. Barrera y el guardián P. Serafín Chamorro. Inquieto, fino y detallista, Paco aprendió el oficio a los

Paco, recién colocados los asientos del camarín

catorce años en el taller de Nicanor Bautista Quiroga, hermano de Tomás, otro carpintero de la Casa. La primera obra de envergadura que acometió Paco fueron las puertas de entrada a la basílica, enmascaradas con la reproducción del bronce de Paulo de Colonia (s. XIV). Después de aquello, entre otros encargos, ha intervenido en la reparación de los artesonados del comedor chico y la cafetería, la fabricación de las ventanas de la hospedería que miran a la calle maestro fray Eloy Uribe, las puertas y armarios del ala nueva de dicho establecimiento, los artísticos cubre radiadores del comedor Moneo… En los últimos cinco años, a esta tarea menos lisonjera aunque precisa, el maestro Encinas abunda en la ebanistería: la delicada reparación de las puertas de la escalera del camarín y un nuevo artesonado para la sala del noviciado (2012); los escaños de la portería (2014), la restauración de las puertas que comunican el antecoro con la escalera plateresca (2014), y las que dan al costado naciente de la crujía alta del claustro mudéjar (2015), cuyo resultado es meritorio. En septiembre de 2013 intervino en el camarín de Nuestra Señora, fabricando unos bancos que sirven al descanso del visitante y de protección a la pintura mural del recinto. En estos momentos, entre reparaciones de muebles antiguos y mantenimiento del convento y la hospedería, Paco ultima la reposición de todas las puertas y ventanas de la fachada principal del santuario, sometidas a la inclemencia de los aguaceros y los soles del estío.

La mejor puerta del coro de Guadalupe

Las bancadas para el camarín de la Virgen

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Breviario u Sor Celina, monja y muchas vidas más

Esta monja de santa Clara, menuda, tenaz e inquieta, que trae unos libros bajo el brazo, nació en Badajoz el año 1928. Según ha confesado, nunca pensó ser monja y menos encerrada, pues era moza metida en la sociedad y en el Arte. Alumna de Adelardo Corvasí, Manuel Fernández Mejías y Antonio Juez Nieto en la Escuela de Artes y Oficio de la ciudad natal, le costó trocar los pinceles por la estameña franciscana en el Real Monasterio de santa Ana (calle Duque de san Germán, Badajoz), aunque la abadesa que la recibe en clausura, el año 1951, le permita traer la paleta y termine encargándole esmaltar con florecillas unos escapularios, de aquellos que solían regalar las monjas a los bienhechores. Ese interés natural por el arte y la belleza, que suele ensanchar el claustro si se tiene y cultiva, no lo cercenó la religión en Celina; al contrario, creció arborescente y granó en obras de restauración, creación de un museo (interior) de Bellas Artes, catálogo de Archivo y Biblioteca, conferencias, artículos y dos libros. El 8 de septiembre de 1955, sor Celina emitió los votos de la profesión solemne en el convento fundado el año 1518 por Leonor Laso de la Vega y Figueroa, hoy aledaño al Museo y a la ermita de La Soledad, y salió elegida abadesa en septiembre de 1963, a la edad de 35 años, siendo luego reelegida por trienios sucesivos hasta 1976. Después de la vacación del cargo, el año 1979 volvió al oficio abacial hasta 1995. Veintinueve años de prelatura (más otros nueve de vicaria, 1995-2005) ejercidos con el criterio de conducir su grey por

Foto: S. García, HOY

la senda del postconcilio y delicado afecto a los edificios conventuales, los libros, el documento y las piezas de mérito artístico, incrementadas en la casa por la confluencia en ella de los conventos pacenses Madre de Dios de Valverde, santa Catalina y santa Lucía mártir, el año 1857, con los de La Parra y Jerez de los Caballeros, en 1975 y 2007, respectivamente. Empeñada en pulir y conservar la iglesia y el convento, Celina —Flora en la pila del bautismo— no ha cejado un momento de hurgar el pasado del cenobio, para que el ingrato olvido no engullera las vidas, los sacrificios, el ingenio, las labores y la santidad de las antepasadas que lo habitaron, ni la de sus insignes fundadores o bienhechores. Con el entusiasmo que le insuflan sin tregua la doctora Carmen Araya Iglesias y Fernando Rubio García, archivero provincial de Badajoz, nuestra letrada hermana acaba de dar a la imprenta la segunda parte de su Historia del Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz 1518-2013 (Badajoz 2014), que viene a completar lo que ya dijo en el tomo primero, publicado en 1995. Esclarecido, en el

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primer tomo, el origen y progreso del monasterio, de sus imágenes de culto, de las vidas de monjas venerables, de los privilegios, vicisitudes de la comunidad hasta las leyes de Mendizábal y los sucesos de los 94 años primeros del siglo XX; sor Celina ha hilvanado —en el castizo estilo entre el memorial y la crónica— la segunda parte de su historia con varios estudios y descripción del retablo mayor, de la talla de san Pedro apóstol, la rejería, la rehabilitación de unos armonios, la historia de la imagen de la Virgen Negra de las Virtudes y Buen suceso, la repercusión de varios sucesos nacionales en el monasterio (guerras con Portugal, Constitución de Cádiz, Rogativas, visitas regias a Badajoz) y crónicas de efemérides franciscanas, que abrocha con diez apéndices de interés. El libro, que hemos recibido en Guadalupe de su propia mano, fue presentado en la iglesia conventual el pasado 12 de febrero, en un acto organizado por la Real Sociedad Económica de Amigos del País y la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBex), estando presente el alcalde de Badajoz, Francisco J. Fragoso Martínez; la concejala de Cultura, Paloma Morcillo Valle; la doctora Araya Iglesias, que firma la presentación del tomo; y el archivero Rubio García, que escribe el prólogo.


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Crónica de la Puebla Antonio Ramiro Chico

«De todos seáis loada, oh Virgen de Guadalupe”. Desde Oriente a Roma y hasta el obrador de Isabel Jiménez Hormeño, la Panadera, fue su nombre luz y guía hasta el día 8 de marzo, que partió hasta la casa del Padre, cargada únicamente con el tesoro de su garganta, desgastada novena a novena sobre la crujía del coro basilical, como vivo ejemplo de alabanza a la Madre de Dios. Ni la puerta del corralón fue capaz de detenerla para cantar las coplas de Nuestra Señora de Guadalupe, con ese timbre de voz, que bajo las bóvedas de la basílica se convertía en ese bálsamo que cura las heridas y consuela al que sufre, cada tarde de septiembre. Loada seas por esos cuarenta años en los que de generación en generación has infundido a través de tu sutil voz que en Ella está toda la gracia y verdad, toda la esperanza de virtud y vida, y todos los que la gustaren, nunca se podrán olvidar, más siempre la desearán. Así ha querido reconocértelo la cultura musical de Guadalupe, despidiéndote con las Loas, que esta vez tuviste la dicha de compartir con la Señora de esta casa y tú en señal de agradecimiento, quisiste dejar el último pimpollo de aliento en el día de la mujer trabajadora. San Blas El día 3 de febrero, la puebla y villa celebró su tradicional romería de san Blas, como una de las fiestas locales, en el antiguo humilladero, situado en el camino de Mérida o

del Sur, dedicado en un principio a san Sebastián. Tras la reforma de 1945, el padre Claudio López, párroco de Guadalupe, amplió su planta cuadrangular, adosándole la cabecera, en el lado Este, con el fin de presentar el altar de la imagen titular, dejando tres de sus cuatros puertas abiertas con verjas, que donó Eusebio González, aunque en la actualidad solo conserva la principal. Un año más el pueblo disfrutó de esta septuagenaria romería que contó con misa y procesión en honor del santo, presidida por fray Jesús Tena, música y buenas viandas, haciendo acto de aparición el agua por la tarde. Entregado en depósito el códice de las aguas (1540) Según acuerdo tomado por unanimidad, el Alcalde-Presidente, Francisco J. Rodríguez Muñiz, informó al Ayuntamiento que se había restaurado el códice de las aguas (1540) por parte del Instituto de Patrimonio Histórico Artístico de la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales del Ministerio de Cultura del que ya dimos noticias en el anterior crónica, y proponía a la Corporación Municipal que dicho manuscrito se cediera en depósito al Monasterio, junto con el cuadro representativo de la canalización del agua, dado que disponía de las medidas de seguridad adecuadas para su custodia y exposición. Acordando lo siguiente: 1º. Ceder el “Libro de Aguas” y el cuadro representativo de la canalización, propiedad de este Ayuntamiento, al Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, para su custodia. 2º. El Real Monasterio está obligado a custodiar el “Libro de Aguas” y el cuadro representativo de la canalización del agua y restituirlos, cuando le sean pedido por el Ayuntamiento, sin que pueda retenerlo por ningún motivo. 3º. No podrá exigirse ningún tipo de compensación económica o de otro tipo, por ninguna de las partes, como consecuencia del presente contrato de depósito y de custodia. 4º. El Real Monasterio podrá exponer en su museo el “Libro de Aguas” y el cuadro representativo de la canalización del agua, adoptando las medidas adecuadas de seguridad. 5º. Facultad al señor Alcalde, tan ampliamente como en derecho proceda, para firmar cuantos documentos sean precisos para llevar a cabo el presente acuerdo. Este magnánimo gesto, como ha sido calificado por fuentes del monasterio, se llevó a cabo el día 27 de febrero de 2015, en el patio del claustro gótico, existiendo otros precedentes históricos.

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plazamayor / 37 Luis Reinoso es un guadalupense comprometido con los jóvenes, con el deporte y con los valores innatos que supo inculcar a varias generaciones como el esfuerzo, la solidaridad y el ejercicio físico de los proyectos que a lo largo de su vida llevaría a cabo de una forma totalmente altruista. Algunos de ellos pasearon sus éxitos por Extremadura, como el club de fútbol “Villuercas 120”, fundado en 1972, con el que varias generaciones defendieron los colores gualdos y rojos, orgullo del deporte guadalupense, así como posEl presidente de la Diputación provincial inaugura la restauración del pabellón polideportivo Luis Reinoso Paniagua teriores equipos de fútbol-sala y su incursión también en el mundo del atletismo, donde cosechó importantes éxitos a nivel comarPabellón Deportivo cal y regional. Guadalupe reconoce así la labor desinteresada de uno de «Luis Reinoso» El pasado día 27 de febrero se sus hijos más queridos, cuya impronta ha calado en otros que ahora llevan inauguró la nueva pista de pádel y el timón del deporte. Momento propicio para que en el pabellón se creara se abrió el Pabellón reformado del un pequeño museo deportivo en el que todos los guadalupenses que aman Complejo Polideportivo san Fran- el deporte se vieran reflejados. cisco, que por resolución del 5 de junio de 2014, aprobaba la moción Teatro El día 28 de febrero y 1 de marzo, el grupo de teatro guadalupense Topresentada por el partido socialista sobre el cambio de denominación millo y Jara, representó en el Centro Cultural de Guadalupe, bajo la direca favor de «Pabellón Polideportivo ción de Juan García, la obra: «Don Armando Gresca», divertida comeMunicipal Luis Reinoso Paniagua», dia de Adrián Ortega que hace treinta años algunos de estos actores ya la contó con el beneplácito del PP e representaron, entonces bajo la dirección del P. Manuel Cuervo, maestro IPEX por lo que fue aprobada por en las artes escénicas, durante su etapa de párroco, dejando impronta en unanimidad. Igualmente se acordó la juventud de aquella época. Los enredos de esta comedia y la extraordirotular una placa identificativa de di- naria puesta en escena de los actores, con ciertas pinceladas de humor cho nombramiento en la fachada del local, levantó en pie al respetable, que interrumpió en varias ocasiones edificio. La obra de remodelación ha con sus aplausos y risas. Enhorabuena a los actores: Felipe Chamorro, sido inaugurada por el presidente de Natividad Jiménez, María de los Ángeles Sánchez, Ángel Prieto, Jesús la Diputación, Laureano León Rodrí- Utrilla, Juan García, Rosa Jado, Angel Ríos e Irene Torres, por su trabajo guez. Al acto asistieron el propio ho- y dedicación. Iniciada ya la turné teatral, este grupo amater guadalupense menajeado, Luis Reinoso Paniagua; se dispone a seguir cosechando éxitos en Logrosán, Berzocana y próximael alcalde, Francisco Rodríguez Mu- mente en Zurbarán y Alía. ñiz; el guardián fray Antonio Arévalo Sánchez, por parte del monasterio, Nuevo libro que en su día cedió los terrenos de Crescencia Rodríguez Sánchez, vecina de Guadalupe, ha publicado su todo el complejo; varios miembros primer poemario con el título de Ecos de Extremadura. Nacida en Cañade la Corporación Municipal, fami- mero el 7 de julio de 1930 de padres guadalupenses, aunque la infancia la liares y amigos y los jóvenes depor- pasó en Alía, fue hija de la posguerra y madre de seis hijos, por lo que su tistas, quienes lucían la nueva equi- formación ha sido autodidacta, siendo en su madurez cuando su inclinapación donada por el ayuntamiento. ción hacia la cultura y los libros le ha permitido desarrollar sus aficiones

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culturales, cultivando el género de la poesía. Durante estos últimos años ha cosechado un importante ramillete de poemas que ahora ha querido recopilar en este cálido y sentido poemario. Bienvenida a las letras. Comisión local Año Santo La Junta de Gobierno de la Real Asociación de Caballeros de Santa María de Guadalupe, reunida el día 31 de enero de 2015, acordó promover una Comisión local con motivo del próximo Año Santo Guadalupense, que se inaugurará el próximo día 6 de septiembre, y para ello se puso en contacto en primer lugar, con el guardián del Real Monasterio, el alcalde de Guadalupe, la Asociación de Damas y otras entidades. Se constituyó una pro-comisión encargada de convocar a todas las instituciones locales y algunas otras vinculadas al santuario a una reunión el día 6 de marzo, en la Casa de Cultura de Guadalupe, a la que asistieron un gran número de entidades y asociaciones como queda reflejado en el acta de constitución. El objeto de esta Comisión es único y exclusivamente el de trabajar y aunar fuerzas en torno a este proyecto, con el fin de que se impliquen lo más posible las instituciones locales, regionales y nacionales; al mismo tiempo que crear una estructura válida para próximos Años Santos. Semana de la Mujer Guadalupe celebró del 2 al 8 de marzo la Semana de la Mujer, organizada por el Centro Cultural. Fue inaugurada por el alcalde Rodríguez Muñiz, quien dio una charla sobre los derechos de la mujer, la desigualdad en el mundo laboral y el maltrato de género. Han sido varias las charlas y conferencias impartidas a cargo de: Irene de Miguel, AEDL del Ayuntamiento, que habló sobre el emprendimiento de

Nuevo rótulo del pabellón polideportivo

las mujeres rurales. Rocío Rodríguez, fisioterapeuta, y Tania Guerrero, podóloga trataron el tema “Mujer y salud”. Por su parte, la educadora Mª Teresa Díez y la psicóloga Ana María Paredes, de la Mancomunidad, impartieron un taller sobre “Valores e igualdad”. Raquel del Castillo, asesora del Consorcio de información al consumidor, disertó sobre las reclamaciones y los derechos de los consumidores. Inmaculada García, dinamizadora deportiva de Alía y Guadalupe, llevó a cabo un taller de baile de salón. El día 4 se hizo la Marcha contra el Cáncer: Un lazo un euro, a la que asistieron Carmen Romero Pascua, presidenta de AECCC de Cáceres, y Ricardo Carapeto, médico anatomopatólogo, quien agradeció la colaboración y recaudación de 377 euros, hablando de la necesidad de concienciar a la sociedad de la enfermedad y la ayuda económica necesaria para seguir investigando. Joaqui Baltasar y Enrique Cordero ofrecieron un selecto recital; hubo repostería con concurso de tartas y viaje a las Bodegas Ruíz de Cañamero en Autocares Tur Villuercas, gentileza de ambas instituciones. Concluyó la semana el día 8, Día Internacional de la Mujer, con la Eucaristía a las once, en la que llevaron a cabo una ofrenda floral a la Virgen y bendición de perrunillas, que después degustaron todos los fieles en el atrio basilical. El Geoparque seleccionado por el Ministerio El Geoparque Villuercas Ibores Jara ha sido seleccionado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente por sus «buenas prácticas de turismo rural», según ha publicado recientemente en un Recopilatorio de Buenas Prácticas en Turismo Rural, plasmando aquellas experiencias o iniciativas que responden a la necesidad del territorio, fomentando la actividad y diversidad económica, al mismo tiempo que conservando el medio con el desarrollo turístico, a la vez que se crea una oferta de alojamiento diseminada a pequeña escala, aunque siempre coordinada con el entorno natural, con el fin de hacer un turismo rural más atractivo al visitante, producto que en su día llevo a cabo APRODERVI en colaboración con otras entidades locales y regionales.

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Mirando atrás

Dibujo a plumilla de la corona rica y arracadas correspondientes a la Coronación canónica de Nuestra Señora, el 12 de octubre de 1928, llevada a cabo por el legado pontificio, el cardenal primado don Pedro Segura y Saéz (1880-1957), arzobispo de Toledo (1926-1931), en presencia del rey Alfonso XIII (1902-1931). El dibujo fue hecho en Estoril el año 1964 por doña Pilar de Borbón y Borbón-Dos Sicilias (Cannes, Francia, 1937), nieta del rey Alfonso y hermana del rey Juan Carlos I. Regalado al entonces P. Arturo Álvarez, ha sido depositado recientemente en el Archivo del Real Monasterio.

Hasta los comedios del siglo XX, esta era la estampa que ofrecía la primera estación del claustro mudéjar con sus estucos encalados. El grupo escultórico de Egas Cueman (María, Juan y la Magdalena, s. XV) pasó al museo, pero aún no ha sido restaurado.

Insólita imagen de la sacristía de Guadalupe con mostrador y expositores de la Venta de medallas y recuerdos. Antes de situarla en la capilla de san Martín, donde ha estado hasta mediados de los 80 del siglo pasado, los frailes la tuvieron en san Juanito, amplia sala que está detrás de la capilla de san Jerónimo, en cuyo retablo está la Apoteosis de Francisco de Zurbarán.

De azul y con bonete, así asistían los acólitos de Guadalupe al culto del santuario en las Fiesta Mayores, y otras veces con esclavinas ribeteadas de armiño. El de la foto es el acólito Juan Vázquez Cortijo.

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Normas para la presentación de originales a esta Revista 1.- Los artículos que se envíen a esta Revista deben ser 5.- Las referencias o citas bibliográficas de Libros se ajusoriginales e inéditos. La revista Guadalupe admitirá tarán a este criterio: Nombre del autor (entero o iniciales) la publicación de cualquier tipo de trabajo, siempre que seguido de los apellidos, que irán en letras Versales, Título alcance el nivel de calidad suficiente y trate sobre temas y del Libro (en cursiva), Ciudad, año, páginas (p. o pp.). [Ejemplo: Germán Rubio, ofm, Historia de Ntra. Sra. de ámbitos propios. Guadalupe, Barcelona 1926, pp.13-22. Si la siguiente cita 2.- Los textos serán enviados en formato Word, tipo de va inmediata, basta poner Ibídem, y la página. Si la cita no letra Times New Roman, cuerpo 12. El original se remitirá, va seguida: G. Rubio, Historia…, p. o pp.] para su valoración, a: Redacción Revista Guadalupe, Real 6.- Las referencias o citas bibliográficas de Revistas o Monasterio, 10140 GUADALUPE (Cáceres), aunque no será Actas de Congresos se ajustarán a este criterio: Nombre del necesariamente objeto de correspondencia ni devolución. autor (entero o iniciales) seguido de los apellidos, que irán 3.- Los artículos de carácter científico no excederán en letras Versales, “Título del Artículo” (entre “comillas”), de cinco páginas, se presentarán en soporte informático en Título o cabecera de la Revista o Actas (en cursiva), (preferentemente por correo electrónico) y procesador número, (Año), (entre paréntesis), y número de página de textos Microsoft Word o, si no es posible, impresos (sólo números, sin p. o pp.). en papel a una cara, y precedidos de los datos del Autor [Ejemplo: Arcángel Barrado, ofm, “Las capellanías de En(nombre y apellidos, dirección, teléfono y correo elec- rique IV”, en Guadalupe 586 (1970) 88-90. Si la siguiente trónico si lo tuviere), con un breve currículum vitae cita va inmediata, basta poner Ibídem, y la página. Si la cita del autor o autores nuevos. Asimismo se podrán adjuntar no va seguida: A. Barrado, “Las capellanías…”, 90.] ilustraciones, cuadros y similares, originales de calidad 7.- Cada trabajo puede ir precedido de llamadas o frases suficiente, en blanco y negro o color. De no ser posible destacadas del contenido. los originales, también se admiten las fotografías digitaLa Dirección podrá requerir, si es imprescindible, la lizadas en formato jpg o Microsoft Excel si son gráficos. introducción de modificaciones en el texto original de un 4.- Las notas bibliográficas, siempre a pie de página artículo. (letra del cuerpo 10), se numerarán de forma correlativa La no aceptación de cualquiera de estas normas conlleva en caracteres árabes e irán voladas sobre el texto. que un trabajo no sea admitido. La Redacción

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Real Monasterio Santa María de Guadalupe Patrimonio de la Humanidad

Horario de Visitas guiadas en grupo Mañana: de 9.30 h. a 13 h. Tarde: de 15.30 h. a 18.30 h.

Horario de Misas en la Basílica Días Laborables: 9, 12 y 19 [ó 20]. Domingos y Preceptos: 9, 11, 12, 13 y 19 [ó 20]. Rezo del Santo Rosario Mariano: Media hora antes de la Misa vespertina.

Salutación a Nuestra Señora: Sábados, después de la Misa vespertina. La Basílica permanece abierta todo el día desde las 8.30h. hasta las 21.00h.

Web http://www.monasterioguadalupe.com http://www.ofmfranciscanos.org http://www.ofm.org


Castillo de la Puebla de Alcocer (Badajoz)

Jaime Cerezo Cortijo. Cรกceres, 1968

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Revista Guadalupe número 843

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