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Revista del Real Monasterio de Guadalupe fundada en 1916. Nº 838, Año 2014

¿Por qué llaman mezquita a la catedral? /5 Sor Filomena, la monja restauradora /10 Lope de Olmedo, un monje de Guadalupe /16


«No temas, que yo soy la Madre de Dios Salvador del linaje humano; toma tu vaca y llévala al hato con las otras, y vete luego para tu tierra y dirás a los clérigos lo que has visto (y este vaquero era de Cáceres), y decidle de mi parte […] que caven donde estaba tu vaca muerta debajo de estas piedras, y hallarán ende una imagen mía. Y cuando la sacaren, diles que no la muden ni lleven deste lugar donde ahora está; mas que le hagan una casilla donde la pongan. Ca tiempo vendrá que en este lugar se haga una iglesia y casa muy notable».

Fray Diego de Écija (c. 1450-1534), OSH


Nigra Sum*

Marzo-Abril

Núm. 838. 2014 --

Director:

Antonio Arévalo Sánchez, OFM Administrador:

Hipólito Ámez Prieto, OFM Secretaría y Suscripciones:

Antonio Ramiro Chico --

Redacción y Administración: Real Monasterio de Santa María 10140 GUADALUPE (Cáceres) Teléf.: 927 36 70 00 Fax: 927 36 71 77 Web: http/www.monasterioguadalupe.com Correos electrónicos: guadalupe.mcs1916@gmail.com biblioteca@monasterioguadalupe.com Edita: Ediciones Guadalupe Imprime: Gráficas San Antonio, S. Coop. Almansa, 7 41001 Sevilla Depósito legal: BA-12-1988. --

Tarifa suscripción 2014 Cinco números y almanaque de pared Anual ordinaria ........................... 15 E Anual extraordinaria ................... 20 E Anual bienhechor........................ 60 E Anual extranjero.......................... 25 E * «Nigra sum» [Soy morena…] es una expresión tomada del Cantar de los Cantares (1,5) que la Liturgia, desde la Edad Media, aplica a las Vírgenes Negras.

Índice

Cimas de Lluc

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scorca es un pueblo mallorquín encaramado en la cumbre de la Tramuntana, cuyas oquedades sirvieron de sepultura ya en el s. IV antes de Cristo. El hallazgo de las inhumaciones y ajuares refuerza el halo de sacralizad que rezuma su escarpada geografía, calificándolo de Lucus o bosque sagrado. Nunca ajenos a estos enclaves, los caballeros del Templo recibieron la montaña (Al-Yibal ) y otras plazas mallorquinas después de arrebatárselas a los ismaelitas el año 1232, batallando junto al rey Jaime I. Disueltos los Templarios en 1314, la alquería de Lluc pasó a manos de la Orden de san Juan del Hospital. La primera noticia de la ermita data de 1268, y de 1273 son las de la afluencia masiva al lugar, anidado en un ameno valle ceñido de altos cerros, para venerar la imagen negra de la Mare de Deu de Lluc, la Moreneta. A finales de 1456 el santuario fue elevado a colegiata por Calixto III, y desde el XVI tiene escolanos o Blauets (por la túnica añil). El templo actual es obra del XVII, redecorado en el XX bajo la impronta de Gaudí. A finales del siglo XIX, los Misioneros de los Sagrados Corazones se hicieron cargo del santuario y basílica (1962). En memoria del XV aniversario de la Coronación, el santuario trazó el Camí dels Misteris (1909-1914), obra de J. Rubí y G. Reinés, asesorados por Gaudí; se trata de cinco monumentos pétreos con tres relieves, cincelados en bronce por J. Llimona, que representan los quince misterios del Rosario. Su fiesta es el 12 de septiembre, aunque el primer sábado de agosto hacen la Marcha des Güell a Lluc a peu. Cuentan que, atardecido un sábado hacia 1250, el hijo de unos moros conversos, apacentando ovejas por el encinar, atisbó destellos en un roquedal seguidos de una melodía dulce y serena. Repetido el fenómeno en varias ocasiones, fue el gañán en busca de un monje bernardo que hacía vida eremítica en Escorca. Al sábado siguiente, yendo los dos al sitio, hallaron la imagen de la Virgen en la grieta de las rocas. Reverenciada aunque sin tocarla, dieron parte a las autoridades, que llegaron en procesión y saludaron el hecho mandando levantar una ermita en el lugar de la aparición y nombrando a la Virgen de Lluc patrona del reino. Lluc puede derivar del latín Lucus, incluso del nombre de una deidad precéltica Lug, que los primitivos asociaron a san Lucas (Lluc, en la lengua vernácula de Baleares), al que se le atribuyen las tallas y pinturas de vírgenes negras. Talla de piedra ennegrecida que unos sitúan en el siglo XIII y otros en el XV, la estatua de estilo gótico se muestra de pie con el Niño al cuadril, ligeramente inclinada hacia su diestra. Con motivo de la restauración previa a la coronación pontificia del 10 de agosto de 1884 (la segunda más antigua de España), se descubrió bajo el ropaje que a la Mare de Deu le faltaba el brazo derecho, y ambos al Niño. Repuesta de sus amputaciones, la Virgen empezó a venerarse sin aditamentos, exceptuadas las coronas áureas. Viste túnica de pliegues verticales, ceñida a la cintura y doblada a los pies, y manto atado al pecho, dornada con flores de lis estilizadas y borrosas.

I. Nigra sum: Cimas de Lluc ................................................................. 1 II. Aires morenos [Noticias de la Virgen]............................................. 2 III. Aula capitular [Opinión] - Bitácora del Director................................................................. 5 - A las claras: María J. Flores, OSC................................................. 6 - De lo mundano a lo humano: Emmanuel Ramiro Fernández. 7 - Barrera del sol: Francisco de A. Oterino Villasante, OFM......... 8 - Pura y limpia: Sor María Jesús Barroso Ramos, oic................ 9 IV. Scriptorium guadalupense [Investigación y divulgación] - Madre Filomena M. Bustamante, OIC Jesús Lozano Mateos ....................................................................... 10

- Fray Lope de Olmedo, un monje singular de Guadalupe Arturo Álvarez Álvarez .................................................................... 16 - La Inquisición en el monasterio de Guadalupe (II) Manuel Herrera Vázquez ................................................................ 22 V. Plaza Mayor [Noticias del Monasterio y la Puebla] - Miscelánea de Guadalupe........................................................ 27 - Música y tradiciones de Guadalupe: Enrique Cordero........ 33 - Crónicas de la puebla: Antonio Ramiro Chico......................... 36 - Normas para la presentación de originales.................................... 40 Portada: Atrio y fachada del santuario de Guadalupe (Archivo. AAS) Contraportada: Gabriel Sánchez Olmeda, Guadalupe (Cáceres).

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Hinojosa en la vía de Guadalupe Hinojosa del Duque, villa realenga hasta los comedios del siglo XV, es una población del norte de la provincia de Córdoba, cuyo término, con restos de asentamientos prehistóricos, fue poblado sucesivamente por Roma y el Islam, hasta su conquista definitiva el año 1236 a mano de Diego Martínez, en el reinado de Fernando III. Desde 1444 formó parte del Condado de Belalcázar por donación de Juan II a don Gutierre de Sotomayor (1400-1453), maestre de Alcántara. Pero, a partir de 1533, años después que Alonso Francisco de Sotomayor (1503-1544), V conde de Belalcázar, maridó con Teresa de Zúñiga, III duquesa de Béjar, la villa conocida por Finojosa del Pedroche desde 1316 añadió a su topónimo el apellido del Duque. Hinojosa y la comarca entera de Los Pedroches, aunque dependientes siempre de la mitra de Córdoba, pertenecieron a la antigua provincia de Extremadura hasta 1833. El marqués de Santillana —«Faciendo la vía del Calatraveño a santa María [de Guadalupe]»— cantó a la Vaquera de la Finojosa, en una de sus celebradas serranillas. Aunque la joya más querida de los de Hinojosa es la iglesia parroquial de san Juan Bautista, templo gótico-renacentista construido entre los siglos XVI-XVII, al que llaman la Catedral de la Sierra. Tiene varias ermitas, convento de la Concepción franciscana y de los padres del Carmelo. Con más de 7000 habitantes, la devoción a la Virgen de Guadalupe le viene a esta localidad, no por haber pertenecido a Extremadura hasta el siglo XIX, sino por estar junto a una de las vías de peregrinación andaluzas más transitadas desde la antigüedad y por influencia de los condes de Belalcázar, uno de

HINOJOSA. Hornacina de la Virgen de Guadalupe en el Poyuelo

cuyos parientes recibió aquí sepultura en la capilla de san Martín —Juan de Sotomayor, maestre de Alcántara (1416-1432)—, y otro, fray Juan de la Puebla (1453-1495), nieto de don

HINOJOSA. La Catedral de la Sierra, parroquia de san Juan Bautista (s. XVI-XVII)

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airesmorenos

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GUADALUPE. Peregrinos de Hinojosa del Duque (Córdoba)

Gutierre, profesó en este monasterio (1471-1479) y salió de él para reformar la Orden de san Francisco. En el pasado siglo, los frailes franciscanos de Guadalupe revitalizaron la devoción, de paso a Lucena o desde nuestro convento de Belalcázar. Por arraigo antiguo, son muy frecuentes, a lo largo del año, las visitas de hinojoseños a Guadalupe para visitar por promesa a la Virgen, y muchos contrayentes de Hinojosa han celebrado su boda en el altar de las Villuercas. Cada año, en torno a la festividad popular de la Virgen Morena, el 8 de septiembre, la hermandad de Hinojosa del Duque programa los actos de culto en honor de la Señora, empezando con la novena que se hace en la calle, en el Poyuelo, ante un precioso azulejo de la Virgen de Guadalupe ubicado en una fachada. El día siete por la noche en el mismo escenario se celebra una velada con música y servicio de barra con gran ambiente. Si la fiesta cae en domingo, la celebración de la Misa es a las 12 del mediodía,

en la parroquia de san Juan Bautista, al término de la cual sale en procesión la imagen de la Virgen que allí tiene altar. También es muy tradicional la peregrinación que se hace a pie desde Hinojosa a Guadalupe, el día 3 de septiembre, iniciada con una misa en la iglesia de san Isidro Labrador. La cofradía de la Virgen de Guadalupe de la localidad acompaña a los peregrinos hasta la salida del pueblo. A las cuatro de la tarde de citado día, con calor sofocante, 78 peregrinos de todas las edades, más el personal

de apoyo, emprendieron el camino hasta el monasterio el año 2013, para realizar la primera etapa de 30 kilómetros hasta Cabeza del Buey (Badajoz). Los siguientes kilómetros hasta Guadalupe están divididos en cuatro etapas. Emociona mucho verlos llegar a las gradas de la basílica, cansados y sudorosos, pero con una fe tan grande como su catedral. [Más información en: hinojosainformación.es] Fotografías: Cristóbal Valle y J. Cárdenas Carpente

HINOJOSA. Procesión de la Virgen de Guadalupe, acompañada de su Hermandad

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Guadalupe y Palermo (Italia) [A.R.]Cuajada de naranjos y azar en la Conca d’oro se alza la ciudad de Palermo, capital de la vieja Sicilia, aragonesa y española, relicario de las civilizaciones griega, cartaginense y romana, cargada de palacios, estatuas y suntuosas iglesias, donde se aprecia la mano constructiva de los Borbones, cuyo reino de las Dos Sicilias mantuvieron hasta 1860. Como nos recordaba hace unos años fray Gabriel de la Dolorosa, en la revista Guadalupe, una de las joyas arquitectónicas de la ciudad de Palermo es el convento franciscano de la Gancia, dedicado a santa María de los Ángeles, templo de una sola nave de cruz latina con veintidós capillas, con precioso artesonado de madera. Junto al ábside, a su derecha, sobresale la capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe, como verdadero signo de la presencia española allí. Dicha capilla comenzó a construirse el día 8 de septiembre de 1500 y fue cedida a Juan de Río, secretario real de Palermo, de la Región castellana, por el vicario de la Provincia de los Hermanos Menores y por el vicario del convento de Santa María de Jesús, el día 7 de diciembre de 1508, a cambio de que él la terminara y adornara. Lo hizo con el beneplácito del papa Julio II, quien mediante bula autorizó la reanudación de los trabajos, impulsados tras la visita del Emperador Carlos V en 1535, quien llegó a Palermo y al convento de la Gancia para ver a su íntimo amigo fray Benigno Romano. Presidía la capilla un lienzo de Nuestra Señora de Guadalupe atribuido al napolitano Mario di Lauritio, debiendo desaparecer con el terre-

PALERMO. (Crucero de la Iglesia de La Gancia). “Nuestra Señora de Guadalupe se aparece a Gil Cordero”, Obra de Vincenzo Bongiovanni (s. XVII - XVIII)

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Virgen de Guadalupe, talla de 1608, venerada en La Gancia (Palermo, Italia)

moto de 1672, que derribó parte de la cúpula en la que campeaban las armas del Reino de España. La actual imagen de la Madonna de Guadalupe es una talla del siglo XVII de bulto, dorada y bellamente policromada, cuyo modelo iconográfico, con el niño cogido sobre su brazo derecho, siguen otros muchos: La Gomera, Fuenterrabía, Teguise, Pascamayo… El culto y devoción de la Virgen Morena de las Villuercas queda también estampado en varios cuadros de gran formato que adornan la capilla, como los del claustro de los Milagros, donde se recoge también la aparición al vaquero. Su altar tuvo indulgencia plenaria concedida por Inocencio XII y está dedicada a Dios óptimo y máximo, únicamente sujeto a la jurisdicción de la monarquía y de la Legación Apostólica.


Bitácora del Director

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on tan ingeniosas y obcecadas las ganas que tienen algunos de meterse en camisa de once varas, que no pierden ripio con que atizar a la Iglesia, aunque no se lleven más que un titular a la boca. Acuden a Cáritas donde no llega la ración de Marinaleda, eligen un cura Defensor del pueblo andaluz, cantan, con Machado, coplas a la muerte de D. Guido —aquel trueno vestido de nazareno— y todas las primaveras andan buscando escaleras para subir a la Cruz…, empero les enerva el frufrú de sotana, sin reconocer que las cofradías, cáritas, las hermanas de la Cruz, el cura Diamantino, el padre Patera y el papa Francisco son tan Iglesia como el cabildo cordobés, al que algo debe la ciudad y su alfoz, antes y después de Cajasur. Más, no habiendo peor sordo que el fingido, zarandean a ver si cae. La penúltima embestida de unos tataranietos del gaditano Juan Álvarez Mendizábal, desamortizador burgués y testaferro de nuevos ricos, viene contra la catedral de Córdoba, a la que, por ignorancia, pereza y turismo, siguen llamando mezquita no siendo tal. A ver: si nadie nombra iglesia conventual de los Agustinos al palacio del Senado, aunque lo fue; ni dice iglesia del Hospital de las Cinco Llagas a la sede del parlamento andaluz, y se nota; ni titula Hospital de san Juan de Dios a la sede de la Asamblea de Extremadura… Por lo mismo, en los nueve felices años que pertenecí al presbiterio cordobés, jamás oí a un clérigo llamar mezquita a su catedral, y buen cuidado puse yo de que ningún feligrés mío lo ignorase. a serenata de la mezquita (no se confunda con la del maestro Rafael Medina) empezó cuando por marzo de 2006, el Obispado de Córdoba procedió a la inmatriculación o inscripción de la Santa Iglesia Catedral en el Registro de la propiedad, creado en España por la Ley Hipotecaria de 1861, que no será firme hasta 2016 si se alegara usurpación. Habida cuenta de que la Iglesia Católica, del siglo V al VIII, tuvo en este solar la basílica de san Vicente Mártir y la dumus episcopi con la escuela teológica y el hospital de pobres, arrebatados y destruidos para levantar la mezquita aljama, y que Fernando III devolvió a la Iglesia el inmueble en 1236 para destinarlo al uso original, la Iglesia tiene una propiedad milenaria, aunque no estuviese registrada por vacío legal. Así lo ampara el Derecho Internacional, el europeo y el español; igualmente lo avala la historia y el Estado, cuando lo declara monumento nacional en 1882, y la Unesco, inscribiéndolo en el catálogo de Patrimonio de la Humanidad el año 1984. El caso se repitió en Sevilla, salvo que el cabildo cordobés, senequista de pro, plantó de oratorios el recinto, levantó la capilla Mayor entre el bosque de columnas y puso campanario en el minarete, pero respetó y conservó la mejor parte del edificio. Empeño en el que no ha cejado hasta la fecha. ¿En que se afana, entonces, la Junta de Andalucía y el Ministerio de Hacienda? A río revuelto, en las denuncias de usurpación hechas por el polifacético cadí de una ruidosa plataforma on line. Esta moderna Fuenteovejuna, cuya fuerza está en la algarada, al postular que templos y conventos son de la ciudadanía y no de sus legítimos dueños, es muy vieja y descarada. ras esta bravuconada cívica —con ovación cerrada de ediles y sindicalistas encausados por la jueza Alaya ante otra cortina de humo, mientras llegan las procesiones, la feria y las carretas, que tanto distrae al personal, devoto de Frascuelo y de María y de Canal Sur—, sospecho que estén conchabados el picapleitos y el pisacharcos de turno, jaleados por la falange de conversos islámicos nacidos en la colación de san Andrés, sin ir más lejos. Esos que antier recibían sacramentos en vano y hoy, fervientes circuncisos, siguen pensando que las aleyas coránicas deben amoldarse e interpretarse con licencia luterana y libre albedrío. Y todo por ignorar, a sabiendas, que con qibla, mihrab, mimbar y maqsura… ésta no es una mezquita, sino la catedral de Córdoba; pues ningún mahometano de pura cepa aceptará compartir catedral o sinagoga si previamente no la arrasa o la purifica como está mandado. Ahí tienen la basílica patriarcal de Constantinopla (hoy Estambul), la Hagia Sophia, convertida en mezquita por los otomanos y ahora museo, en la que enlucieron mosaicos, se retiró el iconostasio, el altar, las campanas y cualquier vestigio de culto cristiano. Que fue lo que hicieron los emires cordobeses cuando invadieron la sede de Osio y Eulogio, rociada con la sangre del sacrificio de Acisclo y Victoria, Fausto, Marcial y Zoilo, caudal que ellos no dejaron secar con sus pacíficas cimitarras frente al río grande. ¿Quiere el conde Julián y don Oppas que retorne Muza o sólo buscan otro parque joyero?

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La jiguera

¿Por qué llaman mezquita a la catedral?

Antonio Arévalo Sánchez


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A las claras

El tiki-taka de la propuesta cristiana María de Jesús Flores, osc

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Monasterio de Santa Clara. Llerena

iempo atrás, yo era de esas que, con cierto aire de fanatismo, solía priorizar la oración con respecto al compromiso que comporta una vida verdaderamente cristiana. Como si de un dogma se tratara, solía repetir aquello de que sin oración no hay verdadera vida cristiana y bla, bla, bla… Del otro lado estaban quienes afirmaban justamente lo contrario: que sin un serio compromiso por la transformación de este mundo, la oración quedaba reducida a autocomplacencia narcisista, a indolencia y un autoengaño no siempre reconocido y mucho menos confesado. Marta contra María y María contra Marta, convertidas en horribles e intolerantes hermanastras. Alguna vez he tenido ocasión de manifestar mi gusto por el fútbol, y más concretamente por el fútbol español, que como es sabido, está marcando una época memorable y gloriosa. Somos, así lo afirman los expertos, la mejor selección del mundo. Así lo creo yo también y así ha quedado demostrado en las últimas competiciones: el Mundial y la Eurocopa. Los dos Xavi, el Alonso y el Hernández, Iniesta, Ramos, Torres, Villa, Piqué, and company, han marcado un hito en la historia del fútbol con ese estilo de jugar tan típicamente spanish hasta en la terminología: el tiki-taka, que consiste en el toque de balón a partir de pases cortos y acertados, de pie a pie, de mí a ti y de ti a mí, en estrecha colaboración, descartando cualquier tipo de protagonismo, singularidad o chulería. El tiki-taka futbolístico me da ocasión de pensar que en la propuesta cristiana de crear condiciones de Reino, la oración y el compromiso son ese tiki-taka sin el cual el proyecto de Jesús queda incompleto. Oración

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y compromiso deben ser compatibles al cien por cien. Es un error establecer jerarquías planteando la cuestión desde el valor y la primacía de una sobre otro, igual que sería un grave error creer que un solo jugador logre atravesar el campo e incluso batir al portero, sin que el balón pase por los pies de sus compañeros. Mucha gente en la Iglesia sigue creyendo que la única cosa necesaria, la mejor parte consiste en orar y que el compromiso cristiano es sólo consecuencia de esa actividad interior, espiritual. De la oración se dice que, sin ella no hay vida cristiana. Y, por lo mismo, que no hay posibilidad de experiencia de Dios. Y, sin embargo, como afirma el jesuita Tony Catalá —¡qué lucidez tiene este hombre!—: «La inquietud surge cuando se cae en la cuenta de que no se afirma con la misma rotundidad que el despreciar a los pequeños es una prohibición teológica; que anteponer a cualquier obligación religiosa la liberación de los oprimidos por el peso de la sociedad es lo que Dios quiere; que Dios visita a su pueblo cuando a la viuda indefensa se le devuelve su sustento y compañía. Los Benditos del Padre aparecen como gente que ha vestido al desnudo, acogido al forastero, visitado al encarcelado… y no dan la impresión de que hayan tenido que recurrir a ningún tipo de malabarismo interior para caer en la cuenta de lo evidente: que hay criaturas hambrientas, sedientas, desnudas, humilladas y ofendidas…» Una oración que olvida esta realidad, este tiki-taka y se queda transitando en un terreno puramente espiritual, sin contacto con el césped, corre el riesgo de que le piten “fuera de juego” por estar en un posición irregular, perjudicando, además, la jugada de gol seguro del compañero.


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De lo mundano a lo humano

El griego de Toledo Emmanuel Ramiro Fernández Periodista

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«Hoy sería un director de cine. No quiere copiar la realidad... ¡Lo que quiere es que parezca que están vivos!» Fernando Marías

l olvido es la peor respuesta para un artista. El rechazo y la marginalidad son las aves carroñeras que sobrevuelan alrededor de ese fracaso. Una losa que para algunos, como Doménikos Theotokópoulos, significó más de dos siglos de ostracismo y muerte. Ahora 400 años después de hacer ese viaje celestial que tanto espacio ocupó en sus cuadros resucita ante nuestros ojos. Vuelve lleno de vida y obra, de arte y propaganda oportunista. Sus brochazos son hoy su mejor defensa para conocer quién fue y cómo vivió un griego en Toledo, El Greco. A pesar de lo próximo de su reconocimiento como gran artista contemporáneo, apenas un siglo, son muchos los mitos y leyendas que se han edificado alrededor del pintor cretense. En realidad estamos ante un artista poco estudiado y mal definido que nunca fue un visionario, porque como dice Fernando Marías, historiador del arte español y especialista en El Greco: “Los visionarios no tienen contacto con la realidad y El Greco se alimenta de la percepción. Disfruta con lo que ve y produce a partir de lo que mira”. Quizá por ello el retrato, ese primer plano sin engaños, es otra de las reivindicaciones de la exposición que estos días puede admirarse en Toledo, la ciudad que le acogió en España. El Greco es un gran retratista parece gritarnos la exposición al enfrentarnos nada más llegar con El caballero de la mano en el pecho en el Museo de Santa Cruz. Hasta allí han llegado todas las grandes obras de este artista, 76 en total, nacido en Creta, que vivió en la isla hasta los 26 años, donde su pintura mamó de las fuentes posbizantinas, para adquirir posteriormente una pátina de renacimiento, oleo y color con su estancia en Venecia. En Roma se empapó de manierismo y del huracán miguelangelesco. Ahí están las bases de su estilo, de su concepción de arte, de su interpretación única y veraz. Con esa paleta de influencias llegó a España. A Madrid primero, atraído por la decoración del Monasterio del Escorial, y a Toledo después, ya en 1577, donde le llegarían sus primeros encargos de importancia en nuestro país. Ahí surge El Greco como artista total. Con los retablos como festín escénico, todo queda al servicio de la emoción y ningún retazo se idea para

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la contemplación en museos. No lo hizo con La Trinidad, El Expolio o Alegoría de la Liga Santa. Este último fue junto a El Martirio de San Mauricio, las dos obras encargadas por Felipe II. La idea del pintor cretense era hacer carrera en la corte, pero ambas pinturas no fueron del agrado del monarca. Y el griego decide establecerse en Toledo. Su mirada y su pincel socializa entonces lo divino, acercando al pueblo una religión más humanizada con cristos veinteañeros, atléticos, vírgenes hermosas para contentar así nuestra imaginación de lo religioso. “Era un provocador; busca clavar un puñal en el ojo de aquellos fieles que se acercaban a rezar”, resume Marías. En su madurez se aprecia mejor la personalidad del artista. Un ser extravagante que no pretendía doblegar su impulso estético a las ordenanzas de nadie. Orgulloso y testarudo, con un ego enorme no terminó de sentirse nunca un toledano más, según los historiadores más destacados. Sus cuadros firmados siempre en griego nos dan otra pista al respecto. Esa rúbrica aparece en El entierro del Conde Orgaz o La adoración de los pastores dos de esos cuadros rotundos que cerraron su prolífica obra. En aquel tiempo no existía afán alguno por nacionalizarle, por hacer desaparecer al Greco que existía antes de llegar a España. Doménikos fue siempre cretense y veneciano y nunca quiso dejar de serlo. Lo fue cuando su trazo no era tan sinuoso, cuando sus posturas no eran tan retorcidas, cuando sus figuras, incluso la suya propia, no eran tan alargadas.


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en la Sede Asturicense sería designado un eminente teólogo barcelonés, Barrera del sol el Dr. Briva Miravent, que terminaría en ella sus días, tras un largo pontificado. Tampoco había sido infrecuente la presencia de catalanes en la Sede Castellana, sino todo lo contrario. Fue público y notorio el calvario de don Francisco de Asís Oterino Villasante, OFM Marcelo en Barcelona, por su condición de foráneo. La cosa, sin embargo, Don Marcelo, un nombre para la Historia se vestía de ideología, precisamente ada aniversario de su partida no pasa desapercibido. No sería posible. al que, en sus años, aún cercanos de Los años transcurridos desde la marcha, no han borrado su memoria. Valladolid, se le conocía por sus obras Mueren los hombres, sus obras permanecen. Como en las soleras, el sociales, como el «canónigo rojo». Sin tiempo aflora los mejores aromas. Conocí a don Marcelo, apenas con- embargo, a él, sólo en una ocasión, cluida la primera sesión del Concilio. Formaba parte de un reducido grupo de jó- pude escuchar un leve comentario. venes obispos, agrupados en torno a las figuras del cardenal Bueno y Montreal, y Asistí en Toledo al veinticinco aniversadel arzobispo Cantero Cuadrado. Semanas antes, acompañando a mi nuevo supe- rio de su ordenación episcopal y pude rior de La Rábida, había asistido a una larga conversación con don Pedro, acaba- comprobar la cantidad de sacerdotes do de arribar de Roma, y que nunca quiso olvidar su antigua profesión de edito- barceloneses que habían acudido al rialista del periódico YA. Tenía ganas de desahogarse el obispo de Huelva. El im- homenaje. También, distinguidos sepacto sufrido por nuestro episcopado en la primera Sesión, había sido brutal. Los glares. Por aquellas calendas, había vientos que circulaban ya por la Iglesia, les estallaron en la cara. Los más inquie- más seminaristas catalanes en Toledo tos, calentaban motores para la segunda Sesión. El grupo lo componían: el auxi- que en el seminario de Barcelona. Dos de ellos son hoy obispos, liar de Málaga, Añoveros; de Sevilla, Cirarda, y el uno en la sede de Tarrasa. titular de Astorga, don Marcelo. En la visita obligada de éste a La Rábida, tuve oportunidad de En una ocasión le escuché presentarme al pastor de mi diócesis de origen, un agradecido reconocilo que provocó que éste sacara pecho afirmanmiento a sus amigos sedo la presencia de astorganos en casi todas parglares de Barcelona, por tes: Cabildos, castrenses y en cada monasterio y su activa y generosa aporconvento de religiosos. Don Marcelo nunca oltación económica para el vidó Astorga, como su amor primero, ni ésta olsostenimiento de sus seis vidó aquel joven obispo, que irrumpió en la seseminarios en la sede de de como un ciclón, dejando la vetusta diócesis, san Ildefonso. tras su breve pontificado, sembrados de obras Su visión de Iglesia, sociales sus cuatro puntos cardinales. iba mucho más allá de D. Marcelo y su hermana Angelita en audiencia Mi último encuentro con él, fue en la casa de lo corriente: traspasaba y de Pablo VI las Angélicas de Toledo, donde transcurrían discon mucho, el concepto cretamente sus días de jubilado, alternando con Fuentes de Nava. Yo recalaba en diocesanitas. Se abría a una visión de la Ciudad Imperial, para visitar, en el de parapléjicos, a un miembro del MFC de catolicidad. A los seminaristas venidos Huelva, del que yo era consiliario. Allí supe del reciente fallecimiento de Angelita, de fuera, les advertía su libertad para su hermana. Sabía yo sobradamente lo que ésta representaba para él. Decidí pe- servir a la Iglesia en sus diócesis de dir ser recibido, lo que sucedió inmediatamente. Retengo con afecto la escena: al origen o en cualquier otra parte. Sólo presentarle la religiosa mi tarjeta, salió rápido de su apartamento, brazos en alto y les rogaba, sirviesen a la de Toledo, al repitiendo con cariño mí apellido. Me emocionó lo efusivo del gesto, igual que su menos, un año. Conocí no pocos allí, abrazo generoso. Evocaba con efusión las vivencias en Guadalupe y, recordaba a hoy sirviendo a la Iglesia en diferentes Angelita, repitiendo: «¡Lo que disfrutaba allí esa criatura…! » No había regresado partes de España o el mundo. Algunos al monasterio desde su cese como titular de la Sede Primada en 1995. Le animé de ellos, son obispos de otras Iglesias. a volver en la próxima Novena y me ocupé de que se le trasmitiera invitación, y lo Y es que a don Marcelo, como Gran hizo, aunque evitando, con exquisito tacto, las fechas culminantes. Elector, le ocurrió como al cadáver Su traslado a Barcelona, en su día, había llegado envuelto en uno de esos del Cid: que las batallas las sigue gagestos de política de encaje, propios de la diplomacia vaticana. Para sucederle nado después de muerto, que es seña

¿EL ÚLTIMO «CARDENAL DE ESPAÑA»?

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aulacapitular de las grandes figuras. Hoy, su sombra se alarga y su figura se agiganta. A lo mejor en Extremadura, por aquello del contencioso de Guadalupe, mantengan reticencias. Fui testigo de numerosos detalles de su afecto por la Región. En aquellos momentos en que, en el mundillo religioso de la Comunidad, se masticaba amargura porque en la panoplia episcopal no había ningún extremeño, él indagaba discretamente, pero con decisión, nombres de posibles candidatos. Pude saber también, aunque parezca inverosímil, su sincera y generosa posición para encontrar salida al contencioso. En una de las festividades de Guadalupe, dejó caer en petit comité, si tal vez fuera la última vez en presidir la celebración. A lo mejor, de quienes menos se piensa, podrían despejar la incógnita. Y recordaré, por último, su comprensión y firmeza frente a quienes, de su entorno, entendían de otra manera aquel gesto de ofrecer en la misa mayor de las Fiestas, la bandera de Extremadura. Aconteció el año anterior a la celebración del primer día de la Región. Sus palabras, en la homilía de aquel primer Día de Extremadura a la numerosa asamblea, fueron bálsamo, en un clima de especial tensión. Los restos de este Gran Prelado descansan en la capilla de san Ildefonso de la Primada, pero el aura de su fuerte personalidad y su obra, se agigantan en el tiempo, como levadura. La historia de la Iglesia española ha sido jalonada por eminentes personalidades del Senado eclesial, que han merecido el apelativo de “Cardenal de España”. Estoy seguro que, para muchos, don Marcelo corona el último de la serie. En el Monasterio de Guadalupe, su memoria perdurará siempre, con mucha gratitud y cariño.

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Pura y Limpia

SANTA MARÍA DEL CLAUSTRO Sor María Jesús Barroso Ramos, OIC

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Monasterio de Garachico

n una ocasión en el marco de una entrevista me hicieron la siguiente pregunta: «¿Qué significa María Inmaculada para una hermana concepcionista?» La pregunta me gustó, porque tocaba el punto nuclear de nuestro carisma. Rápidamente pasaron por mi mente las escenas más sobresalientes del Evangelio en que aparece María, la Madre de Jesús. Y di esta respuesta: «María es para la hermana concepcionista, aceptación incondicional a la voluntad de Dios en la Anunciación. María es servicio alegre y generoso en la visita a su prima Isabel. María es pobre y humilde, pero tierna madre del don de Jesús y mujer acogedora de los pobres y humildes que van a adorar a su Hijo en Belén. María es para la hermana concepcionista, escucha atenta de la Palabra en la vida pública de Jesús. María es la fe firme, fiel y fuerte al pie de la cruz en el Calvario. María es la alegría serena y transformadora de la mañana de Resurrección. María es para la hermana concepcionista, la Madre que acoge a los hermanos para consolarlos y orar juntos al Padre en la espera del Espíritu Santo. Y María es la que, después de la venida del Espíritu, permanece en silenciosa oración en el cenáculo, mientras los apóstoles salen a predicar; y eso es también María para la hermana concepcionista, porque «el silencio y la oración son su apostolado» (CC.GG). En nuestros claustros, María resuena de una manera muy particular. Con su imagen nos podemos tropezar en muchos rincones, y nos la podemos encontrar unas veces sola, orando, contemplando; en otras la podemos ver con una inmensa ternura con el Hijo en brazos y mostrándolo a los demás; también la encontraremos acompañada de algunas mujeres o de Juan, llorando la muerte de Jesús; no acabaríamos, pues el arte y la imaginería sobre María es casi incalculable. Estos encuentros con la imagen de María en nuestros claustros son como señales en el camino que, si nos fijamos un poco en ellas, nos van indicando muchas actitudes de su vida que, cual vereda, nos llevarán con seguridad a Jesús. ¿Qué sería del conductor que quiere llegar a un lugar o meta y pasa por la vida sin fijarse en las señales de cómo y por dónde podrá llegar a ella? Sin duda que está loco o bastante despistado. En nuestros claustros hay cosas que nos hacen volver la mirada a Dios. Pero numerosas veces nos puede la prisa, el mucho quehacer, la rutina, la monotonía y el cansancio. Eso nos envuelve tanto que no nos detenemos a contemplar el árbol, sus raíces, su despojo por la poda sufrida, o la frondosidad de sus hojas, una flor y la belleza de su fruto; no reparamos en los pequeños detalles de la vida: esa plantita que se abre paso entre piedras, el canto o piar de un pájaro, el vuelo majestuoso de la gaviota o el caminar sencillo pero elegante de la paloma o tórtola; nos parece pérdida de tiempo contemplar la mirada o el juego de nuestros animales domésticos. Nos transportamos ante la belleza de una puesta de sol, ante el inmenso mar, ante la majestuosidad del universo. Sin embargo…, para el limpio de corazón y para quien busca una meta, toda señal, por muy pequeña que parezca, le lleva a ella. Nuestra búsqueda y meta es Dios. Intentemos ir por la vida claustral, un poco más despacio, más serenas, para descubrir su voz y su mirada donde menos lo esperamos. Seguro que buscamos y vamos en busca del Infinito…y perdemos el trozo de cielo y de infinito del que estamos rodeadas.

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Madre FILOMENA M. BUSTAMANTE, OIC Restauradora del monasterio concepcionista de Fuente del Maestre Jesús Lozano Mateos

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l 22 de noviembre del pasado año 2013 se cumplían cien años desde aquél 1913 en que fallecía en el monasterio de Monjas Concepcionistas de Fuente del Maestre (Badajoz) la madre Filomena M. Bustamante, restauradora del convento de la ermita de la Hermosa. Como viene ocurriendo, desgraciadamente y con bastante frecuencia, la memoria colectiva de los pueblos, en nuestro caso, La Fuente y, sobre todo los fontaneses, olvidamos a aquellos que con su vida y con su obra han dado lustre y dignidad a nuestra historia. Nada, a excepción de una lauda sepulcral en el coro bajo del desierto monasterio, recuerda a una mujer que fue asombro y admiración de cuantos la conocieron y de aquellos otros que, sin conocerla, oyeron hablar de su rectitud, de sus virtudes extraordinarias y de su vida ejemplar a lo largo de su dilatada existencia en Trujillo, Plasencia y Fuente del Maestre.

La monja niña y débil María Ramona Bustamante Risel Saldaña y Orozco era la tercera hija del matrimonio formado por don Manuel Bustamante Saldaña, madrileño de naturaleza, y doña Jacinta Risel Orozco, natural de Aldeacentera (Cáceres), que ostentaban el título de marqueses de San Antonio y Saldaña. Nació el día 18 de octubre de 1825 en la calle Ballesteros, de la ciudad de Trujillo (Cáceres). Cuando contaba tres años de edad muere su madre, y su padre decide encomendar su edu-

cación a dos tías de la niña, hermanas de su madre, Ana María y Paula Risel y Orozco, y que se encontraban como religiosas en el convento trujillano de san Francisco el Real, de la Tercera Orden Regular. A tan temprana edad no era preceptiva ni habitual la estancia de la niña en un convento de clausura, aunque era frecuente que ingresaran niñas de 10 o 12 años en calidad de pupilas; pero fue autorizada por don Cipriano Sánchez Varela, obispo que ocupó la sede de Plasencia desde 1826 a 1848, cuando conoció el fallecimiento de la madre y la situación en que quedaba la niña, por

LA FUENTE. Sor Filomena, del pintor fontanés José Gordillo Sánchez (1888-1972) [Foto: JL. Castaño]

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scriptoriumguadalupense / 11 lo que accedió a que entrara en el monasterio con una doncella para su particular atención. De constitución débil, vivió en san Francisco el Real hasta que por enfermedad debió abandonarlo, pensando su progenitor, embarcado por razones de su hacienda y negocios en continuos viajes, que la niña recibiría mejores ciudados en la casa familiar en la que debía quedarse en manos de criados. Estos la sometían a continuas vejaciones y torturas, lo que agudizaba una extraña enfermedad que le aquejaba ante la sorpresa de los médicos que no encontraban la razón del mal. Enterado el padre de los malos tratos, la lleva de nuevo con sus tías cuando contaba trece años, pero también allí sufre continuas vejaciones por parte de algunas jóvenes que, como pupilas o educandas, residían en el monasterio. A partir de este momento la niña se inicia en la práctica de las virtudes humanas y cristianas y, aunque no se lo permiten, ejercita actitudes de mortificación física en un intento de asemejarse, a su manera, a las monjas del convento. La niña se empeñaba en imitar a las religiosas, a pesar de que éstas se lo prohibían, pero a escondidas se obligaba a sacrificios y mortificaciones demasiado severas para su estado de salud y corta edad, pues su única meta era ingresar como religiosa y formar parte de la Comunidad. La rara enfermedad que padecía reaparece y pone su vida, en varias ocasiones, en peligro de muerte. En ocasiones permanece en un estado de profunda inconsciencia durante muchas horas del que, sorprendente o milagrosamente, sale como si nada hubiera pasado. Es más que evidente que con los ojos del siglo XXI nos puede parecer increíble y hasta extraño el comportamiento de una persona que desde sus primeros años

FUENTE DEL MAESTRE (BA). Compás e iglesia del monasterio de la Concepción, (s. XVI)

comienza a dar muestras de una vida de sacrificio y contemplación teniendo tan claras las metas que quería y debía conseguir. Analizando su densa, sorprendente y asombrosa biografía extraña que desde temprana edad se sometiera, voluntariamente y en secreto, a las rígidas reglas del convento, padeciendo males y enfermedades que minaron su debilitada constitución física, pero no podemos ni debemos juzgar los acontecimientos ocurridos en una época tan diferente de la nuestra con la mentalidad actual, pues ello indicaría que no comprendemos el hecho histórico en su contexto, ni sus causas ni sus consecuencias. Debemos, por tanto, analizar, estudiar, los acontecimientos incardinándolos en su tiempo, aunque hoy nos parezcan extraños o sorprendentes. Terciaria franciscana en Trujillo Muerto el padre, sus dos hermanos, con la aquiescencia de las monjas, llegan, incluso, a proponerle matrimonio con un significado militar, con la pretensión de que abandonara el convento ante su delicado estado de salud; pero ella no cede en sus aspiraciones de convertirse en religiosa. Ante la imposibilidad de doblegar su voluntad, le permiten hacer los votos simples el año 1842 en el convento de san Ildefonso de Plasencia, a donde había llegado la comunidad del trujillano de san Francisco el Real, expulsada por efectos de la Ley de Exclaustración. Unos años después vuelven las monjas a Trujillo, pero no pueden ocupar su antiguo convento, pues había quedado en ruinas al paso de las tropas napoleónicas, y se instalan en el de san Pedro, que deben rehabilitar de su estado de semiruina. Aquí hace sus votos perpetuos tomando el nombre de sor Filomena María del Patrocinio. Años después es nombrada abadesa el 26 de febrero de 1865, sucediendo en el cargo a su tía. Sor Filomena inició y terminó un proceso de rehabilitación de la iglesia y del edificio del convento de san Pedro, y con la restauración física del inmueble llevo a cabo una profunda renovación espiritual de la vida de observancia cuidando especialmente la formación de las nuevas religiosas que incrementaron en número la Comunidad. Ya llevaba cuarenta y cinco años en el convento de san Pedro y por su cabeza empezó a bullir la idea, a pesar de sus años, de abandonar Trujillo para extender su obra.

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Concepcionista franciscana en La Fuente Dice en sus escritos: «Después de haber trabajado sin descanso en esta santa Casa y reedificarla en todos sentidos; después de pasados indecibles trabajos, penas y tribulaciones de todo género; después de ver esta comunidad tan numerosa cuan­do solo éramos cinco y, por fin, después de otras mil maravillas obradas por Dios en ella, empezóse a despertar en mí muy grandes deseos y aspiraciones de ir a trabajar por la gloria de Dios y el bien de las almas en otra parte, puesto que aquí quedaba muy poco que hacer.» Estando en estas cavilaciones apareció por el convento una señora que llegaba desde Fuente del Maestre, de nombre Encarnación Vidarte. Traía el encargo de unas damas principales de esta población, las cuatro hermanas Francisca, Luisa, Felipa y Amparo León de la Vera, dueñas de un inmueble que en el XVI había sido beaterio de Agustinas y el XVII de Concepcionistas franciscanas, que se encontraba abandonado a causa de la Ley de Desamortización y Exclaustración de Mendizabal. Las señoras León de la Vera habían adecentado el edificio, al que después se añadieron unos terrenos propiedad de otra señora llamada doña María Pérez, que ingresó después como monja en el reformado convento, donde tomaría el nombre de sor María del Pilar, falleciendo el 20 de junio de 1923, después de veintisiete años de vida religiosa. Obtenidos todos los permisos canónicos requeridos para la fundación, el 17 de enero de 1896, dos sacerdotes fontaneses, don Antonio Sara Menéndez y don José Sayago Guerrero —que habían sido comisionados por el obispo de Badajoz, don Ramón Torrijos Gómez, para acompañar a las religiosas desde

LA FUENTE. Sepulcro de la madre Filomena [Foto: JL.Castaño]

Trujillo hasta Fuente del Maestre—, se personaron en el convento trujillano de san Pedro, encontrándose con la noticia de que sor Filomena se encontraba gravemente enferma, pero cuando a la Madre le comunicaron la presencia de los comisionados, sorprendentemente, desapareció la fiebre, recobró la normalidad y pidió a la hermana enfermera ropa para vestirse. Su recuperación debió ser pronta pues dos días despues, el 19 de enero, a las doce de la mañana, viajaban de Trujillo hasta Cáceres siendo despedidas por un enorme gentío. Además de sor Filomena, cinco monjas, sor María de la Concepción Arcador, sor María de la Santísima Trinidad Trancón, sor Mercedes de santa Teresa Sánchez, sor Jacinta del Corazón de Jesús del Saz-Orozco y sor Amparo del Santísimo Sacramento Muniz, constituirían la nueva comunidad. Hicieron noche en Cáceres y al día siguiente, a las seis de la mañana, parten hacia su nuevo destino en Fuente del Maestre. Con un tiempo infernal y un frío atroz, mientras esperan en la estación de Mérida la llegada del tren, se agrava la salud de sor Filomena hasta el punto de que los viajeros temieron por su vida. Después, un tanto aliviada, logran tomar el tren llegando a Villafranca de los Barros a las once de la mañana. Después de descansar en el Colegio de los Jesuitas emprenden camino hacia Fuente del Maestre a donde llegan a las doce de la mañana. Los acontecimientos que se suceden después aparecen en muchas publicaciones y algún que otro diario. La propia Sor Filomena nos los relata: «En pleno mediodía hicimos nuestra entrada en Fuente del Maestre, siendo recibidas con las mayores demostra­ciones de veneración y entusiasmo. Se había corrido la voz por el pueblo de que la fundadora era una santa, así que la más intensa alegría se reflejaba en los semblantes de todos, y en verdad que tenían motivo para ello pues iban a poseer una joya preciosísima. Permanecimos en casa de las señoras de León hasta las cuatro de la tarde, hora en que el Sr. Cura Párroco, D. Vi­cente González Cuadrado, dispuso una solemne procesión y fue a buscarnos con todo el clero, autoridades, corporaciones, asociaciones religiosas, niños de las escuelas y la Comunidad y niños del Colegio Seráfico. Nos condujeron a la Parroquia, cantándose las letanías de la Virgen con intervalos de la banda municipal. El Sr. Cura Párroco ocu­pó la Sagrada Cátedra, pronunciando un sermón elocuen­tísimo alusivo al acto, que conmovió profundamente al auditorio. Con el Santísimo Sacramento bajo palio, se or­ganizó de nuevo la procesión hasta llegar a nuestra iglesia, donde se cantó un solemne Te Deum. Después de la reser­va, el Sr. Cura, acompañado de los sacerdotes, Padres Fran­ciscanos y Padres Jesuitas que habían venido de Villafranca, bendijo el convento y se cerró la clausura.»

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scriptoriumguadalupense / 13 La honra de la muerte Durante los dieciocho últimos años de su existencia, sor Filomena llenó de vida, oración, paz, santidad y amor el antiguo monasterio de la iglesia de la Hermosa, a donde llegaban prelados, sacerdotes y personas de toda condición solicitando ayuda y consejo de la Madre, a la que el pueblo calificaba como santa, hasta que al amanecer del día 22 de noviembre de 1913 su corazón, cansado de amar, se detuvo para que su espíritu viviera en la eternidad. Gran consternación produjo su muerte entre todos como se refleja en la biografía de la Madre: «Cerró de nuevo los ojos, sonrióse y con una paz celestial, respirando muy sua­vemente sin ninguna señal de las que suelen anunciar el último momento, entregó su hermosa alma al Creador, el 22 de noviembre de 1913, sábado, a las

cinco de la maña­na, a los ochenta y ocho años de edad, en el mismo instan­te que la campanilla anunciaba la elevación de la Santa Hostia en la misa que se estaba celebrando en nuestra igle­sia. ¡Momento precioso para volar al cielo la enamorada es­posa de Jesús Sacramentado! No será fácil describir la amarga pena de estas pobres hijas al verse ante el inanimado cuerpo de su santa Madre; la cubrimos de lágrimas y de besos. Nada podía apartar­nos de aquel cadáver querido. La muerte parecía haber bo­rrado de sus mejillas los rastros de la vejez y de los sufri­mientos, y como radiante de paz se dibujaba en sus labios una dulce sonrisa. Creíamos nosotras poder gozar a solas de este tesoro en el silencio de la clausura, siquiera el primer día; pero no lo entendió así el pueblo: la noticia de su muerte había corrido de boca en boca por la ciudad y todos pedían con insistencia ver a la Santa. A medio día tuvimos que trasladar al coro bajo, sus venerandos restos, y dejarlos expuestos a la piedad de los fieles. Empezó el desfile y continuó ante ellos, contemplándolos la multitud respetuosamente. El domingo fue tan numeroso el concurso, que hubo que cerrar las puertas dos o tres veces para evitar atrope­llos. Por la tarde ya no se pudo contener aquella oleada de gente y se tuvieron que colocar dos municipales a los lados de la reja, para mantener el orden. Se tocaron centenares de estampas, rosarios y objetos piadosos al venerable cadáver, siendo preciso renovar las flores que lo cubrían para poder repartirlas y satisfacer los deseos de cuantos las reclamaban. El lunes 24 a las diez de la mañana, comenzó el funeral, llevaba el cuerpo cincuenta y tres horas desde su muerte, y no presentaba la

LA FUENTE. Iglesia parroquial (s. XV-XVI) y plaza de España [Foto: Turismo]

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más ligera señal de descomposición. Las exequias correspondieron al alto aprecio que se tenía de la virtud de la finada. Asistió todo el clero, los Padres Franciscanos y numerosísima concurrencia. En medio de nuestra pena nos servía de lenitivo ver la veneración con que de todas partes nos pedían sus reliquias. Nos haríamos interminables con enumerar solamen­te las cartas recibidas a raíz del fallecimiento de nuestra Madre. Prelados, sacerdotes, comunidades religiosas de uno y otro sexo, lo mismo seglares, grandes y pequeños, se apresuraron a manifestar su sentimiento por la pérdida de tan insigne Superiora. Todos, reconociéndola y aclamándola santa, se apresuraban a pedirnos algo de su uso. Se dis­tribuyeron infinidad de pedacitos de su hábito y manto y otros objetos usados o tocados por ella. Quiera Dios que la memoria de su vida y virtudes sea ocasión de bendecir la divina largueza, que tan genero­samente se derrama en las almas escogidas, y estímulo pa­ ra seguir las huellas de la Madre Filomena.» Sepultura en la iglesia monástica Fue enterrada en un humilde nicho en el cementerio monacal hasta que, cuando finalizaba el año 1986, se iniciaba el expediente para trasladar los restos de la Madre Filomena desde el sencillo enterramiento que ocupaba hasta la iglesia del monasterio. El 17 de diciembre de dicho año se registraba en el Obispado de Badajoz la instancia que hacía sor Beatriz del Corazón de María, abadesa del Monasterio de la Purísima Concepción de Fuente del Maestre, solicitando permiso del obispo «para que estos restos mortales que descansan en el cementerio de este monasterio, puedan ser trasladados a la iglesia, junto al la reja del coro bajo, con

LA FUENTE. Casa Consistorial (s. XIX) y plaza de España [Foto: Eloy García]

todos los trámites de rigor que, para una posible apertura de beatificación en el futuro fueran necesarios.» El oportuno permiso es concedido con fecha 2 de enero de 1987 y, a partir de esta fecha, se cumplimetan todos los trámites necesarios para llevar a cabo la reinhumación del cuerpo de la Madre Filomena: Certificaciones parroquiales de nacimiento y defunción, solicitud del permisos a la Consejería de Sanidad y Consumo de la Junta de Extremadura, Dirección Provincial de la Salud, al Juez de Instrucción. En el grueso muro del coro bajo, junto a la reja, se abrió la fosa en la que se dopositaría el nuevo ataúd con los venerables restos de la Madre Filomena. El día 7 de junio de 1987, en el cementerio del monasterio se inician los actos de exhumación y posterior inhumacion de los restos con la presencia del Sr. Obispo de Badajoz, don Antonio Montero Moreno; los notarios eclesiáticos: don Ricardo Cabezas de Herrera, Vicario episcopal; don Juan Peralta y Sosa, Visitador General de Religiosas; los Sres. Capitulares: don Adrián González Martín, don Juan Martínez Sánchez y don Francisco Santos Neila; Don José Mª Álvarez Salamanca, párroco de Fuente del Maestre; don Emilio Caramazana Hernández, beneficiado de la Catedral; el P. Hermenegildo Zamora Jambrina, OFM; los PP. Jesuitas: don Emilio Blas de la Rosa y don Francisco J. García; don Julio I. Campillejo Rebollolo, de la C. de Esclavos de María y de los Pobres, y los presbíteros don Fermín Sánchez Pecero, don Ángel Muñoz Ramírez, don Manuel Leal de la Concha, don Pedro Fernández Amo y don Teodoro A. López y López, que actuó como maestro de ceremonias. Como personalidades civiles estuvieron presentes, don Diego Zambrano Chaves, Alcalde de Fuente del Maestre con la Corporación Municipal; los médicos don Vicente Guillén Asensio, don Luis García Hurtado y don Antonio Zambrano de la Cruz, el juez de Instrucción; don José C. Iglesias Martín, el Director Provincial del Insalud don José Antonio Jimeno, entre otras, y una ingente multitud que abarrotaba el atrio, la iglesia y los alrededores del monasterio. A las siete de la tarde de aquel 7 de Junio de 1987 se procede a la exhumación del cuerpo de sor Filomena en presencia de autoridades civiles y religiosas, depositando sus restos en un un nuevo ataud de madera y zinc que fue debidamente sellado y precintado.

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scriptoriumguadalupense / 15 A hombros de cuatro religiosas, dos concepcionistas del monasterio de Fuente del Maestre y otras dos de la Orden Tercera Reglar, del de san Pedro de Trujillo, se inició la procesión desde la capilla del cementerio monacal hasta el prebiterio de la iglesia, iniciándose después la ceremonia religiosa que fue presidida por el obispo don Antonio Montero. La Coral Fontanesa, bajo la dirección de don Cesáreo Bermudo, interpretó la Misa Te Deum laudamus, de L. Perosi. Finalizado el multitudinario y solemne acto, se procedió al ritual de inhumación de los restos de la Madre Filomena en la sepultura abierta en el muro del coro bajo. Probada en el sufrimiento Se haría interminable este documento si incluyeramos en él cuantas opiniones se han vertido sobre la encomiable y sorprendente vida de la Madre Filomena. A título de muestra adjuntamos éstas: «La Madre Filomena, mujer experimentada en el amor y en el servicio en las relaciones con los hombres y en la oración y mortificación, avezada en enfermedades y acostumbrada a curaciones milagrosas, consta­ta los bienes del desasimiento total, la fuerza de la oración, el im­pulso del diálogo, la firmeza que da la esperanza, las exigencias de la fe con obras, la alegría de una entrega sin condiciones. En este estado de ánimo y en el momento en que hace crisis una gravísima enfermedad recibe la llamada, hecha inspiración continua, de abrazar la Orden Concepcionista. Nota, también de interés, es el amor y la fidelidad a la Iglesia. Por ella sufre y con ella goza. Siente con la Iglesia, y se entrega por 1a Iglesia. De manera singular vive todo cuanto se relaciona con la liturgia y con el culto a la Eucaristía, a la Santísima Virgen y al Sagrado Corazón.» «María Bustamante Risel (madre Filomena) vivió 88 años. Aproxi-

madamente, 80 de esos años transcurrieron entre las cuatro paredes del claustro. Nunca, salvo una breve estancia en Madrid, de la que apenas se tienen noticias, salió de Extremadura. Toda su educación (aunque no era poca para una mujer de aquella época) la recibió en un convento de religiosas de clausura. Otro «cesto» es haber escrito una de las autobiografías más sorprendentes y más desconocidas de la literatura espiritual española. Asombra cómo vivió pero, antes de nada, lo que asombra es que sobreviviera. Con su lectura sabemos de su autora, pero también conocemos la historia pequeña de aquellos dramáticos tiempos. El final de su vida, su residencia de Fuente de Maestre se convirtió en lugar de peregrinación de importantes jerarcas de la Iglesia, que acudían a aquel pueblo perdido de Badajoz para escuchar los consejos de una monja sin estudios, sin dinero, sin poder y sin salud…» En el abandonado convento Durante noventa años, después de su muerte, a la tumba de la Madre Filomena no le faltaron las rosas recién cortadas de los cuidados jardines del convento, ni las sentidas oraciones de sus hijas, pero, en el año 2003, la avanzada edad de las monjas y la falta de vocaciones habían reducido la comunidad del monasterio a su mínima expresión, por lo que se decide el cierre del cenobio. El eminente investigador Teodoro-A. López nos da cuenta del final del monasterio de la Inmaculada Concepción de Fuente del Maestre: «Finalmente, el 29 de diciembre de 2003 se solicita un año de prueba a la Sagrada Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, según señalan las Constituciones (art. 247) y los Estatutos de la Federación (art. 15,1), para incorporarse a la comunidad concepcionista de Osuna. Al día siguiente, me encargan que envíe un fax a Roma y diligencie en la mayor prontitud posible el asunto. El 21 de enero del corriente, el Cardenal Perfecto, Eduardo Martínez Somalo, concedía lo pedido. Con el fin de suavizar sentimentalmente la ida, parten las primeras monjas en Navidad, cerrándose el convento el 14 de febrero a las cinco de la tarde. Aquella mañana entregan la llave de la iglesia al Cura Párroco y el uso del monasterio aún queda en su poder.» Hoy los viejos muros del vetusto monasterio vendido a una inmobiliaria, rezuman soledad y tristeza por la ausencia de aquellas que durante siglos los llenaron de vida y plegarias. El venerado cuerpo de la Madre Filomena reposa junto a la reja del coro bajo de la antigua iglesia de Santa María la Hermosa, donde todavía muchos fontaneses se acercan a rezar rindiendo tributo de admiración y respeto a aquella mujer excepcional. BIBLIOGRAFÍA Bazaga Ibáñez Manuel J. «Sor Filomena María Bustamante». Coloquios Históricos de Extremadura. Trujillo 2002 Bustamante R isel, María de, Una víctima del amor divino. Autobiografía de la R.M. Filomena-María del Patrocinio, Concepcionista franciscana, Madrid 1925. López Escribano, E. María Bustamante (1825-1913). Una vida que mereció vivir, Madrid 1995. Cáceres, E., y Egido Izquierdo, M., Lo que puede el amor. Alcázar de San Juan (Ciudad Real), 1997. R amos Rubio, J. A. «Sor María del Patrocinio». Periódico LA OPINIÓN de Trujillo. 21/Agosto/2013.

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Un singular monje de Guadalupe (s. XV)

Fray Lope de Olmedo Arturo Álvarez Álvarez

de la Academia Sevillana de las Buenas Letras

Sus 30 primeros años de vida Lupo Gonzalo de Cotes —así se firmó él en su testamento— nació el año 1370 en la villa abulense de Olmedo (hoy de Valladolid), de ilustre sangre, en el decir del historiador fray Francisco de san José, y fue, sin duda, una de las figuras más destacadas de la Orden jerónima en sus albores y del monasterio de Guadalupe, al que llegó con 26 años o más cuando ya era famoso. Clérigo influyente de Castilla, fue a perfeccionar sus estudios en las afamadas universidades de París, donde graduarse doctor en Cánones y Leyes, y en la de Perusa (Italia), teniendo por compañero de estudios y amigo a Otón Colona, que en 1417 sería elegido papa con el nombre de Martín V (1368-1431) —al finalizar el desdichado y largo cisma de Occidente (1378-1417) en el que, a la vez, gobernaron la Iglesia los antipapas Juan XXIII, Gregorio XII y Benedicto XIII, el aragonés Pedro de Luna elegido por los cardenales franceses en Aviñón el año 1388—. «Prebendando en muchas iglesia de España», según del P. Talavera (f. 134), Lope de Olmedo fue un gran jurista, buen letrado adornado con excelentes dotes diplomáticas, estando algunos años al servicio del antipapa Benedicto XIII (13281424), declarado por el concilio de Constanza SEVILLA. (Biblioteca Colombina). fray Lope de Olmedo (1414-1418) hereje y cismático. ¿Cuándo regresó a España Lope de Olmedo? Que en 1412 aún estaba a otros principados de Italia. Reintrabajando en Aviñón para Benedicto XIII se demuestra porque en esa fe- tegrado a Castilla, también lo fue cha se celebró el famoso Compromiso de Caspe (Aragón), en el que los de Enrique III el Doliente (1390delegados catalanes, aragoneses y valencianos —entre éstos, san Vicente 1406) en varios países, y también Ferrer—, de los cinco candidatos presentados, eligieron rey de Aragón a durante la minoría de Juan II, en Fernando I de Antequera (1380-1416), el cual había enviado instruccio- cuyo reinado se reunieron los docnes a Lope de Olmedo para que el papa Luna lo recomendara a ocupar tores y obispos castellanos decieste trono, vacante tras la muerte, sin sucesión, de rey Martín el Huma- diendo negar la obediencia al anno (1356-1410); documento original que se conserva —con otros mu- tipapa Luna, como ya lo había hechos relacionados con Lope de Olmedo— en el Archivo del Monasterio cho su hermano el rey Fernando I, de Guadalupe (AMG. Leg. 9), cuya cabecera comienza: «Infante don Fer- que trató de convencerle, sin éxito, nando a Lope de Olmedo: Bachiller, mi familiar e procurador, habedes de que renunciara a la tiara en benedecir de mi parte al señor Papa…». Sabemos que a su regreso a España, ficio y paz de la Iglesia. Ninguno lo Lope fue embajador de Fernando I de Aragón, quien le envió a Génova y sacó de su empecinamiento y per-

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scriptoriumguadalupense / 17 maneció refugiado en el castillo de Peñíscola hasta su muerte, acaecida en junio de 1423, a la edad de 90 años. Teniendo en cuenta lo ante dicho, pensamos que Lope de Olmedo pudo trabajar en la curia de Benedicto XIII desde su nombramiento como papa hasta la prisión en Aviñón (1388-1398) y lo estaba entre 1410 y 1412, años del trono vacante del reino de Aragón. Lo que no coincide con el año 1400, que sus biógrafos jerónimos señalan como fecha del ingreso de Olmedo en Guadalupe, salvo que se le permitiera salir del monasterio a entrevistarse con él. De Guadalupe a prior general en Lupiana Aunque en las fuentes consultadas para este trabajo hallemos fechas diferentes de su ingreso en el monasterio de Guadalupe, debió ser años después de 1400 cuando vistió la estameña de san Jerónimo e inició el obligado noviciado antes de emitir los votos solemnes, al decir de algunos en manos del prior Yáñez de Figueroa, fallecido en 1412, aunque el testamento de fray Lope data del 18 de abril de 1415. ¿Por qué eligió don Lope a la Orden jerónima y no a otras de gran prestigio, tales como la de san Francisco? No olvidemos que su piadosa madre le inculcó la devoción a san Jerónimo desde la cuna y que, a poca distancia de Olmedo su patria chica, era famoso el cenobio de Santa María de la Mejorada —levantado sobre una ermita de esta advocación y un eremitorio habitado por frailes franciscanos—, que a finales del siglo XV pasó a depender de la Orden jerónima, la cual vivía su máxima expansión en Castilla. La anexión fue aprobada en 1397 por el citado Benedicto XIII, que designó como primer prior al franciscano fray Fernando de Villalobos. Tanto el monasterio como su iglesia son grandiosos gracias al mecenazgo del monarca Fernando de Antequera, durante los años que reinó en Castilla en la minoría de Juan II. En la historia de la Mejorada destaca, asimismo, la devoción que le profesaron los Reyes Católicos y su estancia en él, los días 19 y 20 de 1497, recibiendo allí a Cristóbal Colón que les hizo entrega del llamado Memorial de la Mejorada , sobre la división de las tierras del Nuevo Mundo entre Portugal y España, se-

LUPIANA (Guadalajara). Claustro del monasterio de san Bartolomé (s. XVI), matriz de la Orden jerónima

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gún lo pactado en Tordesillas el 7 de junio de 1494 que confirmó el papa Alejandro VI (Rodrigo Borgia, español de Játiva) con la bula Inter Caetera del 3 de mayo de 1493. Se concedía por ella a los Reyes Católicos el dominio de todas las islas y tierras descubiertas y por descubrir en el mar Atlántico, lo mismo que había adjudicado a Portugal sus descubrimientos en África y la India mediante las bulas Romanus Pontifex y Eximiae devotionis, datadas en 1455. Tristemente, hoy sólo quedan ruinas del pasado glorioso de la Mejorada, aunque algunas de sus obras de arte pueden todavía contemplarse en el Museo de Valladolid. De otra parte, fray Lope de Olmedo tenía ya un hermano cartujo en santa María del Paular, fundado en el valle de Lozoya (Madrid) el 29 de agosto de 1390, con la presencia de Juan I de Castilla (13581390) y Juan Serrano, obispo de Segovia y último prior secular de Guadalupe, que actuaba con delegación de Pedro Tenorio, arzobispo de Toledo. Sin duda, Lope trató con su hermano en El Paular esta decisión, como vemos que lo hizo en el invierno de 1423, antes de marchar a Italia, con el propósito de solicitar a su amigo, el papa Martín V, la autorización para la reforma de la Orden de san Jerónimo. Después de su profesión monástica en Guadalupe, fray Lope de Olmedo hizo testamento —que se guarda en el Archivo de Guadalupe, (AMG. Leg. 46)— dejando en su punto sexto «al monasterio y casa de Guadalupe todos sus bienes, que él estima en seis o setecientos florines de oro de Aragón, para comprar libros de Teología y Derecho u otros convenientes y se guarden en su librería». De igual modo, en el apartado séptimo dis-


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SANTIPONCE (Sevilla). Monasterio de san Isidro del Campo (s. XIV)

pone que todos los libros que él trajo a este convento sean también para el dicho monasterio, y que si él no residiera en Guadalupe a la hora de la muerte, traigan la mitad de todos sus libros, manuscritos en pergamino o papel, que detalla y sumaban en torno a cuarenta y dos, varios de ellos sobre medicina (Guy Beaujouan ofrece sus títulos). En cumplimiento de la bula del papa Benedicto XIII, dada el 18 de octubre de 1414, mandando celebrar en Guadalupe el Capítulo General que establecería la unión de los 30 monasterios jerónimos existentes en estos reinos, el día 18 de julio de 1415 se celebró dicho capítulo en la capilla de san Martín, ubicada en un ángulo del hermoso y todavía reciente claustro mudéjar con asistencia de veinticinco priores, entre ellos fray Pedro de Jerez, segundo prior de Guadalupe. Lope actuó en este capítulo como procurador, fue uno de los escrutadores y salió nombrado definidor. Ejemplo de virtud y valía —el P. San José dice de él que «era de natural humilde, obediente, mortificado, amante del retiro y de la soledad»— fray Lope de Olmedo fue elegido prior general de la Orden y del monasterio matriz de Lupiana (Guadalajara) en el Capítulo general celebrado el 18 de septiembre de 1418 y reelegido, según algunos autores, en el de 1422. Otros dicen que volvió a Guadalupe y poco después fue a la Cartuja. Una regla jerónima más austera Después de estudiar y meditar a fondo y la vida y espiritualidad del asceta san Jerónimo, Olmedo propuso el año 1422, a los padres capitulares unas nuevas constituciones para la Orden elaboradas con tex-

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tos y prescripciones del santo patriarca, dándoles tres meses para considerarlas. El se retiró por un tiempo a la cartuja del Paular, donde gobernaba un hermano suyo y vivía otro de san Vicente Ferrer. Emprendió después camino a Roma en el invierno de 1423 para comentar el proyecto con su antiguo compañero de aposento universitario el papa Martín V, y pedirle autorización y apoyo para fundar una congregación independiente del viejo tronco de la Orden observante jerónima y que se llamaría Ermitaños de san Jerónimo. El año 1424 fray Lope obtuvo tres bulas; en la primera se le concedía fundar otros cuatro monasterios al norte de la serranía de Sevilla, pues había adquirido tierras en Cazalla. La segunda bula concedió al monasterio de Cazalla los mismos privilegios y gracias que gozaban los


scriptoriumguadalupense / 19 monjes de Lupiana y Guadalupe. La bula tercera concedía licencia a todos los monjes jerónimos que lo desearan para pasar a la nueva congregación. Por su parte, el cardenal Carrillo de Albornoz, protector suyo, concedió otros privilegios a la nueva fundación. Gozoso por lo conseguido, Olmedo dejó la ciudad de Roma a finales de 1424 y se encaminó a Sevilla para fundar el monasterio de Cazalla. Llamado por el papa volvió a Roma en abril de 1426, donde recibió otra bula en que se le autorizaba agregar a su reforma monasterio de cualquier orden y erigir nuevas casas, como haría en Milán con el monasterio jerónimo de Castellazzo, fundado en 1401 por el duque de Milán, y en Génova con el cenobio de Quarto. Estableció, además, su primer monasterio italiano en el Aventino de Roma, en una famosa abadía dedicada a san Bonifacio y san Alejo en la que desde el siglo X habían morado monjes benitos y basilios griegos, y desde el XIII por premostratenses, que tuvieron que entregarlo a la congregación de los Ermitaños de san Jerónimo de fray Lope. El año 1427 ocupó el cenobio romano de san Pedro ad víncula, en poder de los jerónimos de la antigua observancia desde 1412, y en Florencia tomó el monasterio de Santa María del santo Sepulcro. Otro gran logro obtenido por fray Lope fue poder sustituir en sus monasterios la regla de san Agustín por la de san Jerónimo, redactada por Olmedo y aprobada con bula por Martín V el 26 de mayo de 1428; y ello a pesar de el IV Concilio de Letrán, celebrado en 1215, había prohibido que se aprobaran nuevas reglas monásticas. Y aunque en el siglo XVI la reforma volvió a la regla de san Agustín por fuerza de la fusión en la Orden jerónima, fray Lope actuó con cierta razón al observar que, en gran número de los monasterios jerónimos de España, se daba la curiosa paradoja de que sus monjes no sabían quién era el santo titular ni su retiro a una cueva de Belén, desconocían la sabiduría y obra de este penitente, o que san Jerónimo fue uno de los más grandes padres y doctores de la Iglesia, aparte de su amistad con san Agustín de Hipona.

OLMEDO (Valladolid). Ruinas del monasterio de la Mejorada (s. XV)

La diferencia de normas de vida distanció a las dos congregaciones jerónimas; los monasterios españoles, por su parte, se sentían huérfa-

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nos con el padre general en Italia, esto aconsejó pedir a la Santa Sede, con el cardenal español Pedro Carrillo de Albornoz de árbitro, que se negociara entre ambos institutos. Para ello, el prior general, fray Alonso de Salamanca, envió a Roma una delegación formada por un monje de Lupiana y otro de Guadalupe para que encontraran una fórmula de unión. En la reunión celebrada ante el papa, en diciembre de 1428, no se logro llegar a una concordia, por lo que Martín V firmó la división en dos ramas por la bula Inter Coetera : los monasterios italianos quedaron bajo la regla de fray Lope y la española bajo la de san Agustín, con el mandato de mantener la caridad y armonía que debía reinar entre ambas congregaciones. Al año siguiente, fray Lope de Olmedo fue designado administrador apostólico de la Archidiócesis sevillana, cuyo arzobispo, Diego Maldonado de Anaya, pretendía reformar el Cabildo, lo que motivó un revuelo y una queja de éste a la Santa Sede. Repuesto el arzobispo de su sede, Olmedo renunció al cargo en manos del nuevo papa Eugenio IV. Por entonces fundó fray Lope otros dos monasterios en Andalucía: el de Santa María en Barrameda y el de san Miguel de los Ángeles en Pechín. Ese mismo año, con bula de autorización, Lope de Olmedo viajó por tierras de León, Castilla y Portugal. Luego marchó a su Roma querida donde, agotado de tanto trabajo, falleció el día 13 de abril de 1433 en el monasterio de san Alejo, en cuya iglesia fue sepultado en artístico mausoleo labrado en el coro. San Isidro del Campo, la joya A poca distancia de la Híspalis romana, este famoso monasterio fue fundado el año 1301 por el castellano de Valladolid, Alfonso Pérez de Guzmán, que ha pasa-


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do a la historia como Guzmán el Bueno en premio a la fidelidad a su rey Sancho IV el Bravo, cuando en 1293 prefirió perder a su hijo antes que entregar la fortaleza de Tarifa, arrojando su propio puñal al traidor don Juan, hermano del rey, que falleció seis años más tarde en la defensa de Gibraltar. Fundado el monasterio, los patronos lo entregaron a los monjes del Císter, permaneciendo en él hasta 1431. En ese año Enrique de Guzmán, conde de Niebla, entregó a fray Lope de Olmedo y a su congregación de Ermitaños de san Jerónimo el monasterio de san Isidoro (o Isidro) del Campo, en el pueblo sevillano de Santiponce, cerca de las históricas ruinas, patria de emperadores de Roma y tumba de san Isidoro de Sevilla, hermano de los prelados visigodos San Leandro y san Fulgencio y de la abadesa de Écija santa Florentina —las reliquias de estos dos últimos se veneran en la iglesia parroquial de Berzocana (Cáceres), cerca de Guadalupe—, cuyos restos ya fueron trasladados en 1063 a León, donde reposan en la hermosa colegiata románica que lleva su advocación. Los fundadores del monasterio, Guzmán el Bueno y su esposa, María Alonso Coronel, primeros duques de Medina Sidonia, instalaron la cripta familiar bajo las gradas del altar mayor de la primera de las dos iglesias que tiene el convento, aunque fue construida por el hijo de los fundadores Juan Alonso. Aquí estuvo sepultado el conquistador extremeño Hernán Cortés, fallecido el 2 de diciembre de 1547, hasta el año 1550 en que, necesitándose la tumba para enterrar al duque de Medina Sidonia, los restos de Cortés fueron inhumados en el altar de santa Catalina de la misma iglesia, donde permanecería hasta que, cumpliéndose su última

voluntad, el 23 de mayo de 1566 fueron trasladados —en el lujoso ataúd que hoy están— al México que él conquistó para fe católica y para la Corona bautizándola con el nombre sonoro de Nueva España, en cuya tierra, sus restos descansan en paz, después de diez traslados, en la iglesia del hospital de Jesús, fundado por él poco después de conquistar la gran Tenochtitlán azteca. Encariñado con este monasterio/fortaleza almenada, fray Lope inició una profunda reforma material, convirtiéndolo en uno de los más hermosos de los 20 que, en el decir del P. Talavera, tenía la congregación cuando él falleció en Roma. Y aunque ha pasado por muchas vicisitudes, saqueos, incendios y la triste exclaustración de 1835, aún se conservan en muy buen estado sus dos iglesias, mudéjar y gótica, decoradas

CAZALLA DE LA SIERRA (Sevilla). Restos de la cartuja de la Concepción (1476-1835), fundación jerónima de fray Lope de Olmedo en 1418.

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scriptoriumguadalupense / 21 con pinturas murales; tres claustros de los cinco que tuvo: el mudéjar de las sepulturas (que se asemeja mucho al de Guadalupe); el de los Evangelistas, con varias capillas ornadas con escudos heráldicos del siglo XV; y la capilla del Reservado, con un retablo de Martínez Montañés, con las bellas esculturas de la Virgen con su Hijo, san Joaquín y santa Ana. Entre las propiedades del monasterio fue muy importante el pueblo de Santiponce, a orillas del río Guadalquivir, destruido en 1603 y trasladado a las ruinas romanas de Itálica. Pero los fervores heredados de su fundador decayeron, sobre todo a mediados del siglo XVI, cuando algunos monjes de san Isidoro del Campo participaron en un movimiento de la Reforma asentado en Sevilla, lo que motivaría que el prior y varios monjes fueran encarcelados y algunos ejecutados por la Inquisición en Autos de Fe, otros huyeron a los monasterios de Italia, entre ellos el célebre fray Casiodoro de Reina, autor de la primera traducción de la Biblia a la lengua castellana. Todo ello y, tal vez, la presión de algunos monasterios jerónimos lograron que el rey Felipe II consiguiera en 1568 que el papa Pío V obligara a que éste y todos los otros monasterios sujetos a la llamada regla de san Jerónimo regresaran a la observancia primitiva. La comunidad de san Isidoro, no obstante, continuó la pujante vida de la solemne liturgia y de alta cultura, con la ayuda de un magnífico scriptorium y una rica biblioteca hasta la mal llamada Desamortización —cuando fue un descarado robo— de los bienes de las órdenes religiosas, decretada en 1835 por Mendizábal, ministro de la reina Isabel II. Por fortuna, algo repuesta la Orden jerónima en 1956, pudo regresar a san Isidoro del Campo una reducida comunidad, dando vida otra vez a esta joya cargada de historia, de arte y cultura, aunque ya no pudieron gozar de la magnífica colección de cantorales miniados, contentándose con sólo cinco ejemplares de muestra, ya que otros cuarenta se había deteriorado en un incendio del año 1669, y otros cuarenta y dos se llevaron en 1873 a la catedral de Sevilla. La riquísima biblioteca se desparramó, salvándose una parte en la Colombina hispalense, otra fue a parar a Alcalá de Henares y a la Universidad de Sevilla. Para colmo, su gozo fue efímero porque la escasez de vocaciones obligó a esta tan meritoria Orden a abandonar nuevamente —y nos tenemos que ya para siempre— este hermoso convento ahora entregado por los dueños des-

SAN ALEJO (Roma), Lápida del sepulcro de Lope de Olmedo [Foto: Claustro Jerónimo]

cendientes de los fundadores a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía para su custodia. ¿Quién diría que los setenta y dos monasterios que la Orden jerónima llegó a tener en España y Portugal se han reducido hoy al único de El Parral (Segovia)? Providencialmente, alguno como Guadalupe y El Escorial, han tenido la suerte de salvarse en manos de franciscanos y agustinos.

Fuentes consultadas Ignacio de MADRID, OSH, «Piedras vivas. Fray Lope de Olmedo», en Claustro Jerónimo, 22 (2006) 18-25. Gabriel de Talavera, OSH, Historia de nuestra Señora de Guadalupe, (Toledo 1597), Lib. II, ff. 134-137. Francisco de san José, OSH, Historia Universal de la primitiva y milagrosa Ymagen de Nuestra Señora de Guadalupe, (Madrid 1743), cap. XXXVII, pp. 235-239. Germán Rubio, OFM, Historia de Nuestra Señora de Guadalupe (Barcelona 1926). Guy Beaujouan, «La Biblioteque et l´Ecole Médicale du Monastére de Guadalupe», Apéndice I, pp. 419-424. Lorenzo Alcina, «Fray Lope de Olmedo y su discutida obra monástica» en YERMO II (1964) 29-57. José María Revuelta-Somalo, «Aportación documental a los precedentes de Caspe», en Scripta Theológica 16 (1984/ 1-2) 303-306. Enrique Rodríguez Solís, La santidad del Pontificado, (Madrid 1986).

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La Inquisición en el monasterio de Guadalupe (II)

la carta de edicto de los visitadores inquisidores Manuel Herrera Vázquez Doctor en Filología Hispánica

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n esta segunda entrega de documentos inéditos publicamos la carta de edicto que los padres visitadores fray Gonzalo de Toro, prior de Montamarta (Zamora), y fray Juan de San Esteban, vicario de La Mejorada (Valladolid), presentaron a la comunidad jerónima de Guadalupe para iniciar la inquisición. Como dijimos respecto de la carta de comisión publicada en la entrega primera1, el inquisidor Francisco Sánchez de la Fuente no tenía poder para subdelegar su oficio. De igual modo, la Orden jerónima no podía designar inquisidores contra la herética pravedad, aunque sí, como es obvio, nombrar sus propios visitadores internos. Estos debían ser monjes ordenados in sacris y los nombraban el prior General y los definidores en el último día del capítulo general. Visitaban en el tercer año de su asignación las personas y monasterios de la Orden que les fueran señalados (Castilla, Andalucía o Aragón), y tenían poder cumplido para enmendar, corregir y castigar las negligencias y faltas cometidas después de la visitación anterior, tanto de priores como de frailes; y, si hallaban errores y culpas dignos de corrección que los anteriores visitadores no habían conocido, los debían enmendar y penar según entendieran que convenía2. Hacia mayo o junio de 1485, el capítulo privado de la Orden y su general, fray Rodrigo de Orenes, debieron de informar al Inquisidor general, el dominico fray Tomás de Torquemada, de que algunos frailes del convento de Guadalupe profesaban con falsedad y seguían los ritos y costumbres judíos, y le solicitarían la facultad de hacer inquisición nombrando a ciertos monjes como inquisidores, evitando con ello cualquier controversia legal3. Torquemada accedió a la petición y les aseguró el envío de una carta de comi-

VALLADOLID (Museo Nacional de Escultura). Retablo de san Jerónimo, por Jorge Inglés (s XV)

1.- «La inquisición en el monasterio de Guadalupe (I). La carta de comisión del inquisidor Francisco Sánchez de la Fuente», en Guadalupe 837 (2014) 10-13. 2.- Véase Constitutiones de la Orden del glorioso doctor nuestro padre San Jerónymo, Alcalá de Henares 1527, Const. xi, ff. 5va-6va. Sobre la tipificación de culpas (livianas, graves, más graves y muy más graves) y sus correcciones, Ibídem, Const. xxvii-xxxiii, ff. 10rb-12va. En ningún caso se imponía la pena de muerte. 3.- Me parece muy poco probable que fuera el Dr. Sánchez de la Fuente el que solicitara esa facultad a Torquemada. 4.- Esta carta será publicada en la tercera entrega. Nótese que en ella Torquemada no subdelegaba su poder en el vicario fray Juan de San Esteban, sino solo en los dos priores.

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scriptoriumguadalupense / 23 sión, la cual fue otorgada un poco tarde (Córdoba, 5-vii-1485), pues el proceso ya había comenzado hacía cinco días. En ella el Inquisidor general subdelegaba su poder en los priores fray Gonzalo de Toro y fray Nuño de Arévalo4. Con estas prevenciones, el jueves 30 de junio de 1485, entre las dos y las tres de la tarde, fue convocado —a campana tañida, como era costumbre entonces— el pleno capítulo del monasterio de Guadalupe5. Junto al prior, fray Nuño de Arévalo, y convento, estuvieron presentes fray Gonzalo de Toro y fray Juan de San Esteban, visitadores designados por el capítulo privado de la Orden de San Jerónimo y por su prior General para entender en el negocio de la inquisición en dicho monasterio. Después de hacer una colación sobre la fe católica, fue leída la carta de edicto que traían los dos padres visitadores. Una vez leída, y siguiendo el mandato expreso del General, los visitadores tomaron por “colega”, esto es, inquisidor, a fray Nuño de Arévalo, quien aprovechó ese momento para mostrar el poder firmado por el Dr. Sánchez de la Fuente en que le otorgaba sus veces para entender en el negocio de esta inquisición6. También eligieron a cinco frailes guadalupenses para la recepción de testigos y la examinación de la causa: el vicario, fray Pedro Alemán7, fray Juan de Guadalupe el Viejo y fray Juan de Trujillo, como asesores; y fray Diego de Écija y fray Diego de Guadalupe, como escribanos (AMG 266, fotos. 4-5)8. Posteriormente, el 9 de julio, fray Alfonso de Trujillo fue constituido en promotor fiscal (Ibídem, fot. 11). El mismo jueves 30 de junio por la tarde, en el Palacio del Balcón, que estaba en la enfermería, donde se acostumbraba a hacer las visitaciones, los padres visitadores e inquisidores y los asesores y escribanos tomaron juramento en forma de Derecho a todos los monjes del Monasterio (Ibídem, fot. 5)9. Y, so cargo de este juramento, fue ordenado a todos y cada uno de ellos que, dentro del término de seis días asig-

Cárcel de la Inquisición

nado, compareciesen diciendo todo lo que supieran que hubiese sido hecho o dicho contra la santa fe católica y, asimismo, los que hubiesen dado favor o ayuda a alguna herejía, en cualquier manera. El primero en hacerlo fue el prior Nuño, y le siguieron los otros cinco monjes designados como ayudantes (Ibídem, fots. 5-10). Pero, como el oír personalmente a cada uno de los monjes y asentarlo por escrito en su presencia, era lento y prolijo, los padres visitadores decidieron cambiar de procedimiento: pidieron a cada uno de los restantes frailes que, bajo juramento, escribiese en un pliego entero (Ibídem fot. 180) todo lo que supiera sobre el negocio de la inquisición así de los monjes de Guadalupe como de toda la Orden de San Jerónimo (Ibídem, fot. 18). Y

5.- No sabemos si la reunión se haría en la antigua sala capitular, esto es, en la capilla de san Martín, o en la nueva, empezada a construir junto con la librería siendo por segunda vez prior fray Gonzalo de Madrid (1456-1462) y labradas ambas casi por completo en el priorazgo de fray Juan de Guadalupe el Viejo (1469-1475). Pues, con motivo de la aparición de grietas en la bóveda del nuevo edificio, y por las consiguientes obras de reforzamiento de sus angostas paredes, llevadas a cabo siendo prior fray Diego de París (1475-1483), la capilla de san Martín siguió usándose durante un tiempo como lugar de reunión de la comunidad de monjes. Sobre dichas obras, véase Fray Diego de Écija, OHS, Libro de la invención de esta santa imagen de Guadalupe…, Cáceres 1953, pp. 296, 322; y Patricia Andrés, Guadalupe, un centro histórico de desarrollo artístico y cultural, Cáceres 2001, pp. 129-131. 6.- Lo publicamos en la entrega anterior, «La inquisición en el monasterio de Guadalupe (I)…», p. 13. 7.- El 4 de julio, los padres visitadores mandaron que el vicario dejara de ser asesor, pues algunos monjes querían declarar contra él. 8.- AMG 266 = códice C-266 del Archivo del Monasterio de Guadalupe. El códice está fotografiado. 9.- El encargado de leer el juramento a los monjes fue fray Juan de Trujillo. La antigua enfermería se encontraba en el actual claustro gótico, aproximadamente en lo que hoy es el vestíbulo de entrada a la Hospedería del Monasterio. Se trataba de un pequeño patio rectangular, con dos arcos en los lados menores y tres en los mayores, alrededor del cual se hallaban las distintas dependencias. Véase P. Andrés, Guadalupe, un centro histórico…, pp. 145-153.

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GUADALUPE. Entre Brumas. [Foto: Gabriel Sánchez Olmeda]

así se hizo. Por ello, a partir de la certificación que recoge este cambio (Ibídem, fot. 18), van copiadas las declaraciones escritas de los otros 95 frailes, entre las que se intercalan las orales de tres legos de la puebla: María Sánchez, María Guerra y Diego Jiménez (Ibídem, fots. 224-226)10. Una de las principales diferencias entre la inquisición de los legos y la de los monjes en Guadalupe radica en el tiempo dado para la confesión de los

errores heréticos, esto es, el «término de gracia». Según la instrucción iii de las publicadas en Sevilla el 29 de noviembre de 1484, los inquisidores debían «publicar vn término de gracia con treynta o quarenta días, como más vieren, para que todas las personas, assí omes como mujeres, que se hallen culpados en qualquier pecado de heregía o de apostasía o de guardar o hazer los rictos y cerimonias de los iudíos o otros qualesquier que sean contra-

10.- Sobre el número de personas que testificaron en la causa y el ajuste a los términos de la monición canónica, véase Manuel Herrera Vázquez, «Fray Gonzalo de Alcalá la Real y la inquisición en el monasterio de Guadalupe, 1485-1486», en Alcalá la Real. Estudios. Actas del ii Congreso. Homenaje a Francisco Martín Rosales, Alcalá la Real 2013, pp. 179-188.

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rios a la religión christiana, que vengan a manifestar sus errores ante ellos durante el dicho término»11. Sin embargo, el período concedido a los frailes fue tan solo de seis días, divididos en tres términos, de acuerdo con el procedimiento canónico de advertir

hasta tres veces antes de fulminar censuras (trina monitio canonica). Según el Derecho Canónico, las “moniciones” son necesarias en los procedimientos por vía de denunciación y en los juicios de inquisición en materia de censuras, y también en otros supuestos que no vienen aquí al caso; de lo contrario, la sentencia de excomunión es nula. A toda censura debe preceder la monición. Ello es así pues no se puede castigar con censuras sino a los contumaces, esto es, a los que, advertidos, rehúsan obedecer al superior. Ordinariamente son tres las moniciones (trina monitio), y el intervalo de tiempo asignado a cada una de ellas debe ser de varios días; como mínimo, de dos12. Como vimos en la entrega anterior13, y hemos vuelto a ver en ésta, en la carta de edicto que Francisco Sánchez de la Fuente entregó a fray Nuño de Arévalo, el inquisidor iba a conceder veinte días a los frailes guadalupenses para que fuesen a confesar ante él lo que supieran sobre herejías; pero, en última instancia, los visitadores inquisidores decidieron ajustarse a la práctica común eclesiástica y no a la inquisitorial, por lo que les asignaron únicamente seis días contados en tres términos iguales. De acuerdo con estos datos, la inquisición entre los monjes del Monasterio tuvo un carácter más expeditivo que la de los laicos, lo cual se comprueba también en que, mientras estos pudieron acceder a un abogado defensor, aquellos no dispusieron de dicha ayuda, desamparados como estaban por motivo de la santa obediencia. Tal rapidez en el proceso no era cosa nueva, pues, desde mediados del siglo xiii, el papa Urbano iv ordenaba a los inquisidores actuar in dicto negotio, de plano et absque iudiciorum et aduocatorum strepitu14. La presente carta de edicto consta de tres partes: salutación, exposición de motivos y emplazamiento. Salutación.— Como es de rigor, en primer lugar, los visitadores se presentan ante los religiosos, diciendo sus nombres y oficios, con expresión del órgano y persona que los han designado. Exposición de motivos.— A continuación, fray Gonzalo y fray Juan exponen las razones por las que

11.- Copilación de las Instructiones del officio de la sancta Inquisición, Granada 1537, f. A3v. 12.- En casos de urgente necesidad, puede concederse una monición equivalente a tres (una pro trina). En tal caso, el juez asigna un tiempo apropiado, de seis o diez días, y advierte al acusado de que este es el último y perentorio término. Por tanto, se trata virtualmente de una triple monición. El juez puede ampliar o reducir el tiempo de los plazos según las circunstancias. Véase Constantino Álvarez Arias, La monición canónica y pastoral. Líneas históricas, funciones y sistema en la legislación de la Iglesia, Salamanca 1965. 13.- «La inquisición en el monasterio de Guadalupe (I)…», p. 11b. 14.- Bula Prae cunctis nostrae mentis, de 28 de julio de 1262; véase en Gonzalo Martínez, Bulario de la Inquisición española (Hasta la muerte de Fernando el Católico), Madrid 1998, pp. 36-45, n. º 10 (la cita, en pp. 40-41). Dicho mandato lo repitió pocos años después Bonifacio viii: «In inquisitionis haereticae pravitatis negotio procedi possit simpliciter et de plano, et absque advocatorum ac iudiciorum strepitu et figura», en el Liber Sextus Decretalium, lib. V, tít. ii, cap. xx; véase Corpus Iuris Canonici. Pars secunda, Graz 1959, col. 1078.

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han sido diputados. Señalan que han tenido noticia de que, en el proceso de general inquisición que se está desarrollando en la puebla, algunos monjes, tanto vivos como difuntos, han sido culpados de herejes. Por ello, el Dr. Sánchez de la Fuente había intentado extender la inquisición a las personas del Monasterio, presentando al prior su carta de edicto15. En ella ordenaba a todos los frailes del convento que, en el término de veinte días, fuesen a declarar ante él lo que supiesen de herejías propias y ajenas, so pena de sentencia de excomunión. Sin embargo, fray Nuño de Arévalo le había suplicado que esperase hasta consultar con fray Rodrigo de Orenes, suspendiendo las censuras y excomuniones. A lo cual el inquisidor no puso reparos. Una vez hecha la consulta, el General encomendó el asunto a fray Gonzalo de Toro y fray Juan de San Esteban, ordenándoles expresamente que tomasen como “colega” a fray Nuño, y a otras personas idóneas, como asesores. Emplazamiento.— Por último, los padres visitadores dan a conocer el edicto propiamente dicho: mandan a todos y cada uno de los monjes presentes, en virtud de la santa obediencia y so pena de excomunión, que, en el plazo de los seis días primeros siguientes, por términos de dos en dos, y el último, perentorio, se presenten ante ellos en persona y confiesen todo lo que han hecho en guarda, honra y ceremonia de la ley judía contra la fe católica y, asimismo, revelen a las personas que sepan que han realizado los mencionados ritos, o cometido cualquier herejía contra la fe, o dado su favor y ayuda. Si en ese plazo confesaban los errores y herejías en que habían caído ellos u otros y, con verdadera contrición, se ofrecían a abjurar y renunciar, los recibirían en el seno de la madre Iglesia, dispensándolos en las penas, absolviéndolos de la sentencia de excomunión e imponiéndoles las penitencias más saludables a sus conciencias para la enmienda y satisfacción de los delitos. De lo contrario, pasado el dicho término de los seis días, si permanecían contumaces, procederían contra los que hallaran culpados, infamados o sospechosos, y les impondrían sentencia de excomunión.

Apéndice documental Fuente: AMG 266, fotografías 1-2. [fot. 1] Síguese vn traslado de la carta de edito que los padres visitadores e inquisidores leyeron en pleno capítulo

In Dei nomine, amen. Fray Gonçalo de Toro, prior del monesterio de Nuestra Señora Sancta María de Montamartha, e fray Juan de Sant Esteuan, vicario del monesterio de La Meiorada, visitadores generales dados e deputados por el capítulo general de nuestra Orden del glorioso nuestro padre Sant Hierónimo e por el reuerendo nuestro padre general, fray Rodrigo de Orenes, prior del monesterio de Sant Bartholomé de Lupiana, de la dicha nuestra Orden, señalada e specialmente desinados e deputados para el negocio infra scripto, a vos, el conuento e frayres del monesterio de Nuestra Señora Sancta María de Guadalupe, salud e gracia16. Sepades que a nuestra noticia ha venido en commo en el proçeso de la general inquisiçión que aquí en este lugar de Guadalupe se faze de la herética prauidad por el reuerendo padre fray Nuño de Aréualo, prior d’este Monesterio asý commo juez ordinario, e por el honrrado doctor Francisco Sánchez de la Fuente, juez apostólico, ha nascido infamia e están atestigoados algunos religiosos d’este dicho Monesterio, asý biuos commo defunctos. Por lo qual, el dicho doctor intentó de querer meter la

Tribunal inquisitorial 15.- Este documento no se ha conservado. 16.- En realidad, los que fueron designados como visitadores para Castilla en el xxii capítulo general, de abril de 1483, fueron fray Gonzalo de Toro y fray Fernando de Córdoba, prior de San Jerónimo de Buenavista, Sevilla (Sophie Coussemacker, L’Ordre de Saint Jérôme en Espagne, 1373-1516, tesis doctoral, París 1994, t. ii, pp. 98-99). Debemos suponer, por tanto, que fray Fernando de Córdoba renunció al oficio de visitador y fue sustituido por fray Juan de San Esteban.

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scriptoriumguadalupense / 27 mano e fazer inquisiçión d’esta herética prauidad dentro del monesterio e personas d’él, por virtud de los poderes apostólicos a él concesos, dando su carta de edito, en la qual, según su intençión, quiso, e su voluntad era, que se extendiese a todos los religiosos d’este conuento para que, dentro de xx.te días, viniesen a dezir e declarar las personas que alguna cosa supiessen de heregía, asý de sí mesmos commo de otras qualesquier personas, so pena de sentencia de excomunión. Sobre lo qual, el padre Prior le suplicó con muy grand instançia GUADALUPE. Hastial de los pies y coro de la basílica. [Foto: Gabriel Sánchez Olmeda] tuuiese por bien sobreseer en este artículo fasta que el reuerendo nuestro padre general contra nuestra sancta fe, o dieron para ello fauor, o ayufuese consultado, suspendiendo las censuras e excomu- da, taçite vel exprese. Et si en el dicho término asý vinierniones, fasta que sobre aquesto por nuestra Orden fuese des confessando de vos e de las otras personas los dichos proueýdo de remedio conuenible. Lo qual el dicho doc- errores e heregías en que caýstes e cayeron, e, con puro tor açeptó e fizo fasta agora. E fecha relaçión al reueren- et verdadero coraçón e contriçión, vos ofresçierdes a las do nuestro padre sobre todo aquesto por parte del dicho adiurar e renunçiar, resceuirvos emos al gremio e vnión padre prior d’esta Casa, su Reuerenda Paternidad, que- de la sancta madre Yglesia, dispensando en las penas, abriendo en todo proueher iusta e honesta e iurídicamente, soluiéndovos de la sentencia de excomunión en que avéys encomendonos viue voçis oraculo con grand instançia incurrido e de que estáys ligados, imponiéndovos las peel negoçio de la inquisición d’esta Casa, mandándonos nitencias que viéremos ser saludables a vuestras consexpresamente que tomásemos por nuestra colega e ase- ciençias e emienda e satisfaçión de los dichos delictos. En sor al dicho padre prior d’este Monesterio, e otras perso- otra manera, pasado el dicho término de los dichos seis nas ydóneas e discretas para que sean presentes a la rec- días, si permanescierdes en vuestra contumaçia, proçecepçión de los testigos e examinaçión de la causa, segund deremos contra vos e contra cada vno de vos, los que culpados e infamados e sospechosos falláremos, segund e commo los Derechos disponen e ordenan17. Por ende, nos, queriendo executar el offiçio a nos in- e commo los Derechos en tal caso disponen. E si los culjunto e cometido por el poder a nos dado, mandamos pados, o los que supieren alguna cosa d’ello, en el dicho a vos e a cada vno de vos, en virtud de sancta obedien- término non parescierdes ante nos a dezir e manifestar cia e so pena de excomunión, que dentro de seys días de vos e de los otros lo que supierdes, avida aquí por primeros siguientes que esta nuestra carta de edito vos repetida la canónica moniçión sobredicha, nós, en estos fuere leýda, o d’ella en qualquier manera supierdes — escriptos e por ellos, imponemos en vos sentencia de exlos quales dichos seis días vos asignamos por tres térmi- comunión. Dada en Guadalupe, xxx días del mes de junio nos, e el último, perentorio—, que parescades ante nos anno del nasçimiento de Nuestro Señor Ihesuchristo de personalmente a dezir e confessar e manifestar las cosas mill e quatrocientos e ochenta e çinco annos. que fizistes en guarda e honrra e çerimonia de la ley de Indignus Prior Montis Marthe Moysén contra nuestra sancta fe [fot. 2] cathólica, e venac inmeritus visitator. gáys, otrosý, declarando e manifestando las personas que supierdes que fazían las dichas çerimonias, o que fagan, Indignus Vicarius de La Meiorada o tengan, o fizieron, o touieron qualquier heregía que sea ac inmeritus visitator. 17.- Ya lo había dispuesto Inocencio iii en el canon 47.º del Concilio de Letrán iv (1215): «Sacro approbante concilio prohibemus, ne quis in aliquem excommunicationis sententiam, nisi competenti admonitione praemissa, et personis praesentibus idoneis, per quas, si necesse fuerit, possit probari monitio, promulgare praesumat». (Recopilado en las Decretales de Gregorio ix, lib. V, tít. xxxix, cap. xlviii; véase Corpus Iuris Canonici. Pars secunda, cols. 909-910).

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Exposición internacional

Zurbarán en Ferrara y Bruselas De la mano de Ignacio Cano Rivero, conservador del Bellas Artes sevillano, el Palacio de Bellas Artes de Bruselas (BOZAR) inauguró el pasado 29 de enero la gran exposición internacional Zurbarán. Meester uit de Spaanse Gouden Eeuw [Zurbarán, maestro de la Edad de Oro española]; una muestra que repasa la vida artística del pintor de Fuente de Cantos (Badajoz), desde sus inicios en Sevilla hasta los últimos pasos madrileños. Francisco de Zurbarán (1598-1664), el pintor de monjes y frailes, es un fiel reflejo de la España barroca de la primera mitad del siglo XVII, y disfrutó en vida del éxito o la fama, quizás discutida con sus coetáneos Diego Velázquez y Esteban Murillo. La muestra — organizada en colaboración con el Museo Nacional del Prado y el Museo de Bellas Artes de Sevilla— estuvo anteriormente en el Palazzo dei Diamanti, de Ferrara (Italia), del 14 de septiembre de 2013 al 6 de enero de 2014. Se trata de un recorrido cronológico, pero también de su rica expresión pictórica a través de cincuenta lienzos, que reflejan la evolución artística de un pintor «austero, sobrio, pero también moderno», en palabras de Cano Rivero, comisario de la exposición. Abunda en la idea de modernidad el director adjunto de conservación del Prado, Gabriele Finaldi, al destacar del extremeño la originalidad y el dominio de los claroscuros —tan celebrados en Caravaggio— en el traslado de la fe y la hagiografía religiosa al lienzo. Coincide este evento con el 350 aniversario de la muerte de Zurbarán, siendo, además, la primera vez que Bélgica admira su obra y acoge una exposición internacional dedicada al pintor extremeño, desde la que se vio en el Metropolitan Museum de Nueva York, hace más de 25 años. Entre el medio centenar de obras que Ferrara y Bruselas están admirando, cabe destacarse la Aparición de la Virgen a san Pedro Nolasco o el Matrimonio místico de santa Catalina, una obra tardía, identificada no hace mucho, que Zurbarán retuvo en el taller hasta su muerte. Junto a ellas, y la inevitable Santa Casilda o el espumoso Agnus Dei del Museo de Arte de San Diego (California, USA), el Monasterio de Guadalupe ha cedido para tan magna muestra el cuadro San Nicolás de Bari (1658-1660) (250 x 150 cm.), que se venera en el altar dedicado al

GUADALUPE. San Nicolás de Bari (1658-1669), Zurbarán

santo en el antecoro. Este nuestro lienzo pertenece al último periodo madrileño de Zurbarán, fue restaurado primera vez en El Prado entre 1965-1966 y, ahora, por el Instituto del Patrimonio Cultural de España. Según la conservadora María Dolores Fuster, la obra estaba sucia y los barnices oxidados con pequeñas lagunas de pintura, aunque su estado general era bueno. Además se ha procedido a la estabilización del soporte y de la capa pictórica. Bruselas, que tendrá colgada la muestra hasta el 25 de mayo, ha programado otros actos con que acompañar la obra de Zurbarán, incluidos conciertos de música barroca, la proyección de cuatro películas de Albert Serra e incluso la exposición de esculturas de Cristina Iglesias (San Sebastián 1956), Premio Nacional de artes plásticas.

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Restauran en Madrid el Libro de los Caños

piaron y ampliaron en otro manuscrito fechado en 1542. La minuciosa descripción es tan completa y rara que estos códices constituyen una fuente única de gran valor historiográfico. El códice de 1542 fue presentado en 1994 por los ingenieros M. Díaz-Marta y D. FernándezOrdóñez. Ya señalaron ellos que de los últimos ocho capítulos que se añadieron a los veintisiete iniciales, sólo han llegado hasta nosotros el veintiocho y parte del veintinueve, y que, además, al capítulo II le faltaban hojas o estaban carcomidas. En nuestro Archivo existen cuatro copias del códice referido y una transcripción realizada en 1915 por los estudiantes franciscanos fray Francisco Solano Zuloaga Goicuria y fray Jesús Ugarte, de gran ayuda para el investigador.

El pasado 5 de febrero se depositó en el Instituto del Patrimonio Cultural de España para su restauración el interesante códice intitulado Libro de los caños del agua de este Monasterio de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe. Ms. 1542. El códice, obra del scriptorium monástico de Guadalupe, debió salir del Archivo con la exclaustración de los monjes Jerónimos el año 1835 o quizás antes, y está en la Casa Consistorial de la villa. La restauración será posible gracias a la rápida acogida que tuvo la propuesta hecha al Instituto por fray Antonio Arévalo Sánchez, guardián del Real Monasterio, contado siempre con la aprobación unánime y diligente de la Corporación Municipal de Guadalupe. El traslado y entrega del códice en Madrid la hizo el P. Arévalo en compañía del concejal D. Francisco Moreno, en representación del Ayuntamiento. Llamamos El Arca del Agua al ingenio hidráulico en uso más antiguo de España, que suscita un interés científico notable entre los estudiosos (ingenieros, geólogos, arquitectos, ecologistas…) y curiosidad del vecindario. Debe saberse que bajo ese nombre se define el sistema de captación de agua potable en los Hollicios —cerro de la falda de las Villuercas situado a 4 km. de la puebla—, la decantación, conducción y distribución a las dependencias y oficios monásticos y a las fuentes públicas de la puebla. La obra data de 1350, bajo el mandato del prior secular don Toribio Fernández de Mena, 39 años antes de que fuera entregado el santuario a los Jerónimos. Al conocer ellos la obra, que acabarían mejorando en 1498 y a lo largo del siglo XVI, XVII y XVIII, escribieron: «La conducción de esta agua es la cosa más importante y principal y más antiguo patrimonio de esta Casa». Consiste esta ingeniería en una red de minas o galerías desde los manaderos que confluyen en un arca de planta cuadrada cubierta con bóveda de cañón ojival. Tras la decantación por drenaje, en el arca mayor y en la arquilla aneja, el agua es traída mediante tubos cerámicos machihembradas, aliviados por respiraderos de obra y arquetas, hasta las muchas fuentes de la villa, el aljibe y estanque. La noticia más antigua de la traída de agua procede del llamado libro viejo —códice 48B del AHN— , obra del siglo XV; más tarde, los Jerónimos hiciePlano de la traída del agua, del Libro de los caños, ms. 1542 ron una descripción del sistema en 1507, que co-

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Guadalupe y el Griego de Toledo Doménikos Theotokópoulos (1541-1614), el Griego de Toledo, redescubierto por los románticos decimonónicos que hollaron nuestros pagos en busca de exotismo y leyendas, ha llegado a tener finalmente el reconocimiento que nunca tuvo en vida. Nacido en la isla de Creta (antiguo reino de Candía) recaló en Toledo el año 1577, cuando la ciudad imperial cedía a Madrid los esplendores y riquezas que le otorgara su designación  de capital del reino. Procedente de la Roma pontificia, el pintor había sufrido el desaire del Rey Felipe II y de la Corte. a la que no gustaba su pintura. Cuando las vanguardias del siglo XX lo alcen en baluarte precursor del gran Expresionismo, veremos en la pintura de El Greco, como en una gavilla, tradiciones iconográficas de Bizancio, trazas de diseño romano, paleta de colores tratadas por venecianos y el gusto de lo español en sus modelos y temario.

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Lo más destacado de su producción sigue hoy en la ciudad imperial que lo acogió; si bien, las más importantes pinacotecas de Europa y Estados Unidos posean obras suyas gracias al auge de la recuperación artística del pintor. Murió en Toledo el 7 de abril de 1614 y para organizar la conmemoración de este aniversario se ha constituido la Fundación El Greco 2014, iniciativa de varios organismos nacionales, autonómicos, provinciales y locales, además del Arzobispado de Toledo y su Cabildo Catedral. Declarado acontecimiento de excepcional interés público por el Gobierno de la nación, el Centenario contará con cuatro relevantes exposiciones en Madrid y Toledo: El Greco y la pintura moderna (Museo de El Prado), El Griego de Toledo (Museo Santa Cruz), El Greco: arte y oficio (Museo Santa Cruz) y Toledo Contemporánea (Centro cultural San Marcos). La Fundación El Greco 2014 ha puesto, además. de relieve los Espacios Greco, entre los que señalan la sacristía catedralicia, la capilla de San José, el convento Santo Domingo de Silos el Antiguo (donde está enterrado el pintor), la iglesia de santo Tomé y el hospital Tavera, todos en la capital castellanomanchega. En su archidiócesis, los espacios se extienden al santuario de la Caridad (Illescas) y a nuestro Real Monasterio, que ha recibido el legado de los tres cuadros de la iglesia de Talavera la Vieja, gracias a la grandeza de miras del cardenal Marcelo González Martín y el presidente Juan Carlos Rodríguez Ibarra para con esta casa. El Real Monasterio de Guadalupe colabora en la exposición El Greco de Toledo –inaugurada por la Reina Sofía el pasado 14 de marzo– con el cuadro La Coronación de Nuestra Señora, restaurado para la ocasión por don Rafael Alonso en los talleres del Museo de El Prado. Asimismo, prepara otros actos culturales en colaboración con el Museo de Bellas Artes de Badajoz.


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Donaciones a la Biblioteca Desde que, a principios del siglo XX, los frailes franciscanos se propusieron emular la librería que antaño poseía el famoso monasterio, nunca faltaron donantes. Instituciones públicas, clérigos, abogados, galenos, maestros, eruditos, frailes y exclaustrados han engrosado sus fondos, convencidos de que Guadalupe reúne todas las garantías para que su legado se conserve, pueda ser consultado y su memoria perviva entre los bienhechores. Aunque no todas fueron ricas colecciones, siempre se agradece la donación, y nos resulta grato dar noticia de ellas. El último gran ingreso fue el fondo Palma-Antolín, procedente de Almendralejo, del que dimos cuenta el año 2012, y que se cataloga actualmente, pudiendo alcanzar los 6.500 volúmenes, bastantes más de los que calculamos al principio. Dada su importancia numérica, formará una sección independiente del catálogo general. Junto a estos se están expurgando y clasificando otros varios miles regalados por Amalia Cabezas de Herrera Fernández, natural de Campanario (Badajoz), que acarreó a Guadalupe fray Sebastián J. Ruiz Muñoz. Añadimos al índice el nombre del profesor Joaquín Montes Bardo, doctor en Historia del Arte, donante reciente de diez volúmenes, destacando la edición de 1616 de los siete libros de Flavio Josefo, La Idea de un príncipe, de Saavedra Fajardo, editado en 1675, y otro de los Sueños de Quevedo, impreso en 1798. Por último, el P.

Tomás Bernal García, licenciado en Geografía e Historia, en Derecho e Historia del Arte, profesor del Colegio San Antonio, también ha dejado parte de la interesante biblioteca que coleccionó durante sus años de estudio y docencia. Forman esta entrega: 1386 números de revistas, (Arqueología [1980-2012], Historia16 [19762008], Concilium [1984-2013], Selecciones de Teología [1990-2008], Reseña Bíblica [1994-2012]…; 302 libros de Historia coleccionables: Crónicas de América (84), Protagonistas de América (50), Episodios Nacionales, (46), El Egipto de los faraones (38), Biblioteca de Historia16 (34), España 1936-1939. La guerra militar (5)…; y 21 libros de novela contemporánea. Su legado suma, pues, un total de 1709 títulos. El gesto magnánimo del P. Tomás vino precedido por el de otros frailes que han ido cediendo a la biblioteca del Real Monasterio sus enseres bibliográficos. De todos guardamos memoria y agradecimiento. Pero el mejor modo de corresponder a nuestros donantes es catalogar, conservar y favorecer la consulta de sus fondos. Desde primeros de febrero, —gracias a la cada año más menguada subvención nominativa que recibimos de la Consejería—, dos licenciados han sido becados para que empiecen la clasificación y registro de los libros. Es el trabajo imprescindible antes de afrontar la ubicación más idónea de nuestra creciente biblioteca.

Vista de la librería jerónima, donde se catalogan las colecciones que venimos recibiendo

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Necrológica

Fray Juan L. Barrera González, OFM (1932-2014) Con pesar y sorpresa recibi- tantes, que lo hicieron merecedor mos la noticia de la muerte de del Collar de Gastronomía (1994) fray Juan Luis Barrera González, y de la Medalla de Mérito al Trabafraile del convento San Buena- jo (1995). Al frente del insigne esventura (Sevilla), acaecida el fa- tablecimiento recibió, entre otras tídico día 11 de marzo pasado. muchas personalidades, al papa Servidor bueno y solícito, tra- Juan Pablo II, a los Reyes de Espabajó afanosamente durante 45 ña, Juan Carlos I y Sofía, en varias años en la Hospedería de este ocasiones; a Alberto y Paola, reyes Real Monasterio, establecimien- de los belgas, al Príncipe de Astuto que, restaura la vida regular rias y a las infantas, a los expreen 1908, los frailes ingeniaron sidentes Iberoamericanos, cardepara acoger a cuantas personali- nales y obispos, empresarios, esdades y peregrinos volvían al cé- critores y la boda de Lucero Telebre santuario extremeño. na. Era, además, autor de dos liConocido y prestigioso res- bros: «100 recetas de fray Juan de taurador de Guadalupe, fray Juan Guadalupe» (PPC 1996), con prónació, de padres sevillanos afin- logo del escritor José María Javiecados en Llerena (Badajoz), el 15 de febrero de 1932. A los 17 años — rre, que va por la quinta edición, con 10 probó y dejó el colegio seráfico—, solicitó el ingreso en la Or- y «Recetario de vigilia» (Sevilla den seráfica, siendo destinado al convento de Loreto (Espartinas, Sevi- 2007). Al dar tan dolorosa notilla), donde vistió el hábito, fue postulante e hizo el noviciado, que coronó cia, pedimos a Virgen de Guadalucon la profesión simple el 8 de diciembre de 1951, no sin antes probar, pe que lo lleve a la mesa del bancostándole la salud, el rudo trabajo en la huerta, granja, vaquería, rope- quete de su Hijo. ro y zapatería… conventuales. En 1953 llegó a Guadalupe, donde el P. Francisco Solano Zuloaga Goicuria, guardián allí (1953-1956), decide —con anuencia del provincial Elorza— enviarlo al Hotel Madrid (Sevilla) para curtirlo en los rudimentos del gremio. Pronto destacó de cocinero y, vuelto al convento en la primavera de 1954, le hicieron cargo de la hospedería mientras el santuario celebraba el Año Mariano. Durante la vigilia de la Inmaculada de 1954, que clausuró tal jubileo, el flamante hospedero hizo la profesión solemne ante la Morenita de las Villuercas, por la que sintió pasión y fervor desatados. Alentado por los guardianes y comunidad, nuestro incansable fray Juan, generoso, imaginativo, genial y ocurrente, dotó la hospedería de Guadalupe —trasladada al pabellón gótico en 1972— de comodidad y empaque, alcanzando alturas de calidad y prestigio nacionaun cuadro de la Virgen al Rey en la Audiencia a la coles, corroborado por los muchos y fieles visi- PALACIO REAL. Fray Juan entrega munidad de Guadalupe (1972)

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Música y tradiciones de Guadalupe

San Blas, las quintas y el Carnaval Enrique Cordero Cordero Profesor y músico

Blas de Sebaste fue médico, eremita y obispo de Sebaste en Armenia (en la actual Turquía) y mártir cristiano a principios del siglo IV. Mientras lo conducían al tormento, salvó la vida de un niño que se ahogaba al trabársele en la garganta una espina de pescado («San Blas bendito / que se ahoga este angelito, dice el pueblo»). Este hecho hace que se le considere el patrón de los enfermos de garganta y de los otorrinolaringólogos. Su festividad, en las iglesias de Occidente, se celebra el 3 de febrero y el 11 de febrero en las de Oriente. De romería por san Blas En Guadalupe es una festividad muy querida y popular y es un santo al que el pueblo le tiene mucha devoción. Su ermita fue restaurada por el empeño de uno de los franciscanos más populares, el padre Claudio López, quien junto a otros benefactores bien detallados en el imprescindible libro de Antonio Arévalo (Guadalupe, siglo xx. El primer siglo franciscano), hicieron que al fin el pueblo disfrutara de su santo y el santo disfrutara de su pueblo… El nombre, Blas, sirve de referencia también a un tipo de dulce, el Bollo de san Blas o bollo dormido, que antes se hacía por estas fechas de febrero y ahora se vende durante todo el año. Sus ingredientes son: Harina, huevo, cáscara de naranja, canela, anís y lo cocías en el agua. Después lo dejabas dormir una noche, por ejemplo, y lo llevabas al horno

Los quintos de Guadalupe (Cortesía de María Vizcaíno)

de leña de jara. Hornos había muchos repartidos por el pueblo, tales como el de Las Bastianas (muy famoso), el de la tía Elisa, en la calle Real; el de María la Rosario y la tía Prudencia, en el Alamillo; o el de la tía Pura y el de la Juana la Coja, en los Tres Chorros. También se hacía otro producto que se llamaba «La Sobá», que consistía en un pan redondo de la misma masa de los bollos y dentro se echaba un huevo cocido y un chorizo crudo de la matanza. La Sobá o Sobada se hornea como los bollos. A la ermita de san Blas se iba andando (pocas caballerías se veían antiguamente) y había una misa —cuyo sermón se hacía en el púlpito que había enfrente de la ermita— y  procesión. Después, a la hora de la merienda, la gente extendía sus mantas de paño antiguo y sacaban tortilla de patatas, chorizo, chuletas de cabrito, lomo y costillas en adobo, sus bollos y sus sobás. Para el pueblo de Guadalupe la restauración de la ermita de san Blas fue todo un acontecimiento, pues el pueblo se unió y confió en el padre Claudio para llevar a cabo tamaña empresa en aquellos años (1945). Este franciscano habló con todos los mandos militares de los soldados del pueblo para que éstos disfrutaran de un permiso y asistieran a la inauguración. Aquel año 45 se llevó una cuba de vino, la gente bebió, comió, bailó y se divirtió todo lo que quiso. No en vano sacaron un cantar al propio padre que decía: «El padre Claudio no baila/ porque tiene la corona;/ padre Claudio, baile usted/ que Dios todo lo perdona». Y hasta este buen padre bailó con una vara que tenía. Ese año se estrenó el «Himno a san Blas», letra de Ángel Marina y música del padre Victorino Contreras, pero actualmente está prácticamente olvidado

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plazamayor ánimos, pues había personas que les tocaba hacer el servicio militar fuera de España. Este servicio duraba, para algunos, 14 meses, 22 meses, 19 meses y a unos, les tocaba Infantería, Caballería, Automóviles. Los quintos en sus letras, plasmaban perfectamente su situación. Veamos algunas: «Porque me toca a Melilla /me llaman el pobrecito como si Melilla fuera /sepultura de los quintos». «Mi suegra, la tía joía, /tapaera del infierno, que allí las meten a toas /las que no quieren a los yernos». «De las costillas de un moro /tengo que hacer un arado, para enganchar a mi suegra /cuando venga licenciado». «El uno y el dos se han muerto /y el tres tiene exención el cuarto no va al servicio /y el cinco lo tengo yo»

Isabel Cordero, vistiendo el atuendo del carnaval de Guadalupe

pues es un canto muy difícil y nada pegadizo. Pero es bellísimo. Tallar y sortear las quintas En esta época del año empezaba el talleo y sorteo de los quintos. Los quintos guadalupeños se tallaban en el Ayuntamiento y si alguno tenía defecto físico grave o era hijo único de alguna mujer viuda quedaba exento. Este día era un día festivo para los quintos de ese año, no en vano, era el paso de muchacho a hombre y conllevaba muchas responsabilidades en un futuro. Los quintos estrenaban la mejor ropa que podían y hacían convite con sus familias. Luego se dedicaban a coger a algún gallo y si el amo les pillaba, ellos les daban doble cantidad por el animal. Bebían, con la bota de vino colgada al hombro, rondaban, hacían baile para sus novias, etc. Llevaban instrumentos como clarinetes, trompetas, guitarras, violines, laúdes y hasta hubo años en que la banda les acompañaba. El sorteo ya era cosa más seria. Solían ir a Cáceres y según el sitio que les tocaba, así eran sus

En Carnestolendas Y llegaban los Carnavales y el domingo gordo, el lunes y el martes de carnaval había baile los tres días, y las muchachas se vestían de aldeanas con los pañolones de manila de sus madres (que así vestidas con ellos se habían casado) o de cien colores o de dos cenefas y alguna que otra estudiantina salía a la calle (lideradas por Paula Gonzalo, natural de Alía). Unos años hubo niñeras, cazadoras, jardineras…, pero no con la popularidad de otras localidades. Hubo carnavales que se prohibieron una vez acabada la Guerra Civil, pues la gente se ocultaba la cara, y hasta llegó un momento que todo un grupo de mozos fueron al sitio de Matarrocines para hablar con el alcalde de entonces, Luis López, que intercediera ante los dueños para que estos bajaran el precio abusivo de los bailes. Y pasado el Carnaval, llegaba la Cuaresma y todo cambiaba. Como dice otra copla que me han contado amable y desinteresadamente los usuarios del centro de DIA: «Gallito no cantes, que está Dios muerto / y le tiene Pilatos preso en el huerto».

Carnavales (Cortesía de Francisca Serrano)

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Breviario

u Juan Sánchez Rodríguez, deán de la S. I. Catedral Primada, es un hombre amable, despierto y práctico. Nacido en Guadalupe (Cáceres) el año 1936, a los 21 años de edad ingresó en el seminario de Toledo y fue ordenado presbítero a los 30. Media vida pastoral la pasó en Talavera de la Reina (Toledo), donde fue capellán de monjas, director espiritual del colegio marista y del instituto de enseñanzas medias, coadjutor y párroco. El cardenal Marcelo González Martín lo nombró ecónomo diocesano en 1992 y al cabo de quince años, en marzo de 2007, el cardenal Antonio Cañizares Llovera firmó su nombramiento al deanato de la catedral Primada, a la que ha dedicado esfuerzo, cariño y sabiduría. Confirmado en el cargo por el arzobispo Braulio Rodríguez Plaza en 2012, al término del primer mandato, bajo sus auspicios se ha restaurado la catedral, el Ayuntamiento la iluminó por valor de 700. 000 €, se restauraron las pinturas murales del claustro, el frontón de la entrada principal y la recuperación de la subida a la Campana Gorda, amén de la bella carroza procesional de la Virgen del Sagrario. Con motivo del IV Centenario de la muerte del Greco —introducido en Toledo de la mano del deán don Diego de Castilla y el ca-

nónigo de la fábrica García de Loaysa Girón, que fueron los que convencieron al Cabildo Primado para encargarle El Expolio—, el deán Juan Sánchez ha seguido hasta su culminación el acuerdo capitular de restaurar y remodelar la sacristía, que preside la famosa obra del Greco, ahora restaurada en el Museo Nacional del Prado por Rafael Alonso. El catálogo editado y la inauguración el pasado 22 de enero de la remodelación ponen de manifiesto el trabajo de nuestro paisano. Además de El Expolio, allí podemos admirar otras obras del pintor cretense, de Rafael, Tiziano, Velázquez, Van Dyck y Caravaggio, con el fresco, también restaurado, de Luca Giordano en la bóveda. El último proyecto del Cabildo, regido por Juan Sánchez, es el museo del Colegio de Infantes, que pronto albergará las colecciones de tapices y textiles de la catedral y piezas de orfebrería. Por tan brillantes tareas al frente del Cabildo Catedral y por su probada difusión de la devoción a Nuestra Señora de Guadalupe, traemos nuevamente su nombre a nuestras páginas. [Foto: Pepe Castro].

u Antonio Rojas Ramos (Fuente del Maestre 1948) cumple sobradamente los requisitos que han llevado a decir de sus paisanos que están en todas partes y por derecho. Profesor de

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EGB y diplomado en Educación psicológica y relaciones humanas, ha sido profesor, jefe de estudios y director de la Sagrada Familia de Valladolid hasta el año 2007. Allí creó Crisol, una escuela de tiempo libre; ECAM, asociación juvenil; los clubes ATV Racing de automodelismo y AEROSAFAAEROVALL de aeromodelismo, con el que llegó a ser campeón de España, de Europa y del Mundo. Por esta labor deportivo-educativa ha obtenido reconocimientos como Mejor Directivo Deportivo (Valladolid 1997), Medalla al Mérito Deportivo (Junta de Castilla y León, 1998), Diploma Paul Tissandiez (Federación Aeronáutica Internacional 2002) y Cruz del Mérito Aeronáutico con distintivo blanco (Ministerio de Defensa 2006). Buen educador y mejor católico, el año 2007 fue llevado a Pamplona de secretario particular del arzobispo Francisco Pérez González (en lo que coinciden el arzobispo de Valencia y el obispo de CoriaCáceres). En la archidiócesis navarra ha sido también asesor técnico pedagógico y secretario de la Fundación diocesana navarra para la Educación. El año 2010 fue nombrado director del gabinete de medios de comunicación del Arzobispado de Navarra-Tudela, a la par que dirige y presenta El Espejo de la Iglesia en Navarra (COPE) y director del semanario diocesano La Verdad. Así hasta su jubilación en 2013, con la que se dedica ya por entero a sus profesiones predilectas: educador de la juventud, automodelismo, aeromodelismo, fotógrafo (cuenta con varias exposiciones) y escritor. Acaba de aparecer su décimo libro Aunque llueva, «antología de anécdotas con sentido para llenarnos del gozo de nuestra fe». ¿Está o no está este fontanés por derecho en todas partes?


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Crónica de la Puebla Antonio Ramiro Chico

Al inicio de la primavera, nuestra Puebla y Villa comienza a desperezarse con la llegada asidua de peregrinos y visitantes, dejando atrás los meses fríos de enero y febrero, cuya actividad turística decae considerablemente durante este periodo, como lo demuestra que los dos máximos referentes del sector, el Parador de Turismo y la Hospedería del Real Monasterio cierren por vacaciones, como ha ocurrido este año.

sufrido también los continuos frentes atlánticos, convertidos a veces en ciclogénesis explosivas, con rachas de viento de 71 Km/h. el día 9 de febrero, y precipitaciones de 44 mm, el día 2 de enero, alcanzando casi el 50 % de precipitación durante estos dos primeros meses, con un total de 464,6 mm. Por el contrario la temperatura mínima no ha bajado de 0 grados, por lo que la nieve solo ha hecho su presencia en las cumbres de las Villuercas y Altamira, cubriendo solo un día con un leve manto la puebla y villa, según información facilitada por el observador José Luis Cárdenas. El resultado de estas abundantes lluvias será, sin lugar a dudas, una primavera repleta de fragancias y abundante colorido, además de cuencas fluviales llenas, paisajes húmedos y verdes, así como arroyos y manantiales cantarines y alegres, que invitan a gozar de los parajes de estos valles de las Villuercas.

Meteorología Si el pasado año hidrológico resultó bastante húmedo con 123 días de lluvias y un total de 1.170,2 mm., este invierno hemos

Caminos a Guadalupe La Once y Aprodervi presentaron el pasado día 10 de enero en Cáceres, la serie de cupones para promocionar «Los Caminos a Guadalupe»; en total 48 cupones que se distribuirán por toda España, lo que supone 264 millones de boletos que se emitirán durante 12 semanas del

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plazamayor / 37 tivos padres el pasado 2 de febrero para que participaran de la solemne Eucaristía de las once, donde fueron bendecidos y presentados ante el Señor, implorando la intercesión de nuestra querida Madre, la Virgen de Guadalupe, al mismo tiempo que los fieles cristianos dieron gracias por estos nuevos miembros de esta familia parroquial.

presente año 2014. Al acto de presentación asistieron: Fernando Rico, delegado territorial de la Once en Extremadura, José María Porro, director de la Once en Cáceres; Antonio Mateos, presidente de Aprodervi, fray Antonio Arévalo, guardián del Real Monasterio de Guadalupe, y Eduardo Villaverde, diputado del Área de Cultura de la Diputación de Cáceres. Durante la Edad Media y Moderna Guadalupe fue, junto a Roma, Santiago de Compostela Jerusalén, uno de los lugares de peregrinación más destacados del mundo cristiano, cuyos caminos tratan ahora de ser rescatados por distintas entidades locales, regionales y nacionales, aunque nunca han dejado de ser hollados por sus peregrinos, especialmente durante las fiestas de septiembre. La serie de cupones «Caminos a Guadalupe» comenzó su publicación del 13 al 16 de enero, con el Camino Real; del 27 al 30 de enero se puso a la venta el Camino de los Montes de Toledo; del 3 al 6 de febrero estuvieron dedicados al Camino de la Jara; del 17 al 20 de febrero se exhibió el Camino de Cabañeros; del 10 al 13 de marzo apareció el Camino de Levante; del 31 de marzo al 3 de abril vio la luz el de Los Mineros. En sucesivas semanas seguirán los seis restantes: El Camino Mozárabe, Romano, Visigodo, Descubridores, Monfragüe y el de los Jerónimos. Las Candelas Esta fiesta cristiana que recuerda la presentación de Jesús en el templo por sus padres: María y José, a los cuarenta días de su nacimiento, congrega cada año en la Basílica de Guadalupe a los niños bautizados durante el año anterior. Nuestro párroco, fray Jesús Mª Tena invitó a los niños y a sus respec-

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San Blas Antiguo humilladero situado en el Camino de Mérida, la ermita de san Blas (antes de san Sebastián) recibe culto desde antiguo, aunque su actual romería se viene celebrando desde 1945, cuando dicha ermita fue restaurada por el siempre recordado fray Claudio López, quien consiguió del ministro de la Gobernación, Blas Pérez, la hermosa y bella escultura del Santo, ya que anteriormente solo existía un cuadro que se colgaba en la verja de la Iglesia. Declarada como fiesta local, los guadalupenses acuden cada 3 de febrero, siempre que el tiempo lo permite, para celebrar su fiesta y romería, como ha sucedido este año, que por causa de la lluvia solo hubo misa en la ermita.


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Grabación de un disco Durante los días 8 y 9 de febrero, el Centro Cultural Puebla y Villa de Guadalupe se convirtió en estudio de grabación para el proyecto “Interritmos” de un CD recopilatorio, con el fin de preservar la música tradicional más representativa de las comarcas extremeñas, bajo la mediación de Aprodervi y los estudios Mans, de la Coruña. Cuatro fueron las agrupaciones que participaron en las sesiones de grabación: Los Panderos del Ramo de Berzocana, la Agrupación de la Zarzuela de Guadalupe, la Asociación Cultural de Coros y Danzas de la “La Arguijuela” de Torremayor y la Asociación de Coros y Danzas “Araval” de Valdelacalzada.

Intercambio escolar El día 9 de febrero, veintiún alumnos de 3º y 4º del I.E.S. Las Villuercas, de Guadalupe, acompañados de las profesoras Ana Isabel Díaz Diestro y Mª Ángeles Rol Cortijo, partieron hacia Francia con el fin de llevar a cabo intercambio escolar con el Collège Jean Monnet, de Lezay, en la región des Deux-Sèvees, cerca de la Rochelle. Durante nueve días, los alumnos guadalupenses han desarrollado un programa pedagógico interesante; han tomado contacto directo con otras formas culturales, con otro idioma; han realizado visitas culturales en la región: La Rochelle, Poitiers, París; han convivido con un entorno familiar distinto; han estrechados lazos de amistad con otros jóvenes, lo que les fortalecerá sus competencias comunicativas, desarrollarán su comprensión y tolerancia con las diferentes comunidades lingüística que forma la Comunidad Europea de la que todos formamos parte. Los lazos creados han sido tan fuertes que ahora cuentan los días que faltan para que sus “hermanos” franceses lleguen a Guadalupe. Eso ocurrirá el próximo mes de abril, por lo que animamos a los padres que comiencen a retomar los apuntes de francés. III Media Maratón La buena organización del Club de Atletismo Guadalupe a Fondo, el buen elenco de patrocinadores, colaboradores y voluntarios, un recorrido favorable de 22 Km., con sus tres subidas y sus respectivas bajadas —

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la más dura la última—, disfrute de un entorno natural y patrimonial privilegiado, han convertido a la Media Maratón por Montaña Puebla y Villa de Guadalupe en una de las de mayor tirón turístico de Extremadura, como así lo demuestra la alta participación con más de 250 participantes. El día 23 de febrero, Guadalupe recibió una riada de atletas, dispuestos a disfrutar de un buen día de competición, alzándose con el primero puesto del pódium, Roberto Jiménez Gallego, de Alcorcón, con un tiempo de 1:25:49.65, seguido del placentino Daniel Remón Señorán, 45 segundos después, y en tercer lugar cruzó la meta Francisco Sánchez Pintor, de Santa Marta de los Barros, a 1 minuto y 16 segundos del campeón. En la categoría de mujeres la primera que llegó a meta fue la zoriteña Cristina Durán Calleja, con un tiempo de 1:41:17, seguida de la dombenitense Mari Cruz Parras Morcillo, a nueve segundos, mientras que el tercer puesto fue para la salmantina Judith González Gutiérrez con 1:54:26. Concluyó esta hermosa jornada deportiva con la entrega de los premios ante la espectacular fachada del monasterio, tal como manifestó su director, Lino César González, gracias al impulso de particulares que quieren promocionar el turismo sano y sostenible, especialmente en este tiempo de temporada baja, que las calles de la puebla se llenen de turistas es de agradecer y que pone en evidencia que la unión hace la fuerza.


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Mirando atrás Entrega de viviendas protegidas «El pasado día 6 de diciembre les fueron entregadas a los vecinos de este pueblo de Guadalupe un grupo de viviendas protegidas. El Excmo. Sr. Gobernador civil de la provincia [Antonio Rueda Sánchez-Malo (Pamplona 1911)], y el delegado provincial de la Obra sindical, que pronunciaron sendos discursos, aparecen en la foto […] acompañados de las autoridades locales y de algunos padres de esta comunidad [los padres Martín Aranguren Urrejola (guardián, primero por la derecha) y Enrique Escribano González (el que lleva manto)». El Monasterio de Guadalupe 429 (1952) 12.

Visita del Ministro de Educación «El pasado día 25 [de febrero] visitó este pueblo el Excelentísimo Sr. Ministro de Educación Nacional [Joaquín Ruiz-Jiménez (1951-1956] al que acompañaban los directores generales de Archivos y Bibliotecas, Primera Enseñanza, Arquitectura y otras personalidades. A las nueve de la mañana de dicho día asistió a la misa oficiada por el Rvdo. P. Martín Aranguren, prior del Monasterio, tomando en ella la sagrada comunión y haciendo también en su honor los niños y niñas de las Escuelas un acto que resultó verdaderamente conmovedor. Seguidamente, al Sr. Ministro le fue impuesta con toda solemnidad la medalla insignia de Caballero de la Guardia de Honor de la Virgen de Guadalupe. Después, acompañado de su séquito de Autoridades locales y padres franciscanos, recorrió las principales calles del pueblo deteniéndose en las Escuelas, donde conversó amablemente con los niños y maestros interesándose vivamente por la urgentísima construcción del Grupo escolar, cuyas primeras gestiones se empezaron hacer en el año 1924 y lamentando el deplorable estado en que en la actualidad se encuentra Guadalupe a este respecto. También visitó algunos talleres artesanos quedando maravillado de los objetos de cobre que en ellos se forjan con medios rudimentarios y señalando la conveniencia de establecer en esta localidad una escuela de Artes y Oficios. De regreso al Monasterio, se interesó por su restauración y visitó éste detenidamente, escuchando las explicaciones del P. Enrique Escribano y del Arquitecto conservador del mismo. Después de comer y orar brevemente ante la Virgen de la Hispanidad, el ministro y sus ilustres acompañantes emprendieron el viaje de regreso a Madrid mostrándose muy complacidos de su visita a este apacible rincón.» Altamira 22 (31 marzo 1953) 5.

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Normas para la presentación de originales a esta Revista 1.- Los artículos que se envíen a esta Revista deben ser 5.- Las referencias o citas bibliográficas de Libros se ajusoriginales e inéditos. La revista Guadalupe admitirá tarán a este criterio: Nombre del autor (entero o iniciales) la publicación de cualquier tipo de trabajo, siempre que seguido de los apellidos, que irán en letras Versales, Título alcance el nivel de calidad suficiente y trate sobre temas y del Libro (en cursiva), Ciudad, año, páginas (p. o pp.). [Ejemplo: Germán Rubio, ofm, Historia de Ntra. Sra. de ámbitos propios. Guadalupe, Barcelona 1926, pp.13-22. Si la siguiente cita 2.- Los textos serán enviados en formato Word, tipo de va inmediata, basta poner Ibídem, y la página. Si la cita no letra Times New Roman, cuerpo 12. El original se remitirá, va seguida: G. Rubio, Historia…, p. o pp.] para su valoración, a: Redacción Revista Guadalupe, Real 6.- Las referencias o citas bibliográficas de Revistas o Monasterio, 10140 GUADALUPE (Cáceres), aunque no será Actas de Congresos se ajustarán a este criterio: Nombre del necesariamente objeto de correspondencia ni devolución. autor (entero o iniciales) seguido de los apellidos, que irán 3.- Los artículos de carácter científico no excederán en letras Versales, “Título del Artículo” (entre “comillas”), de cinco páginas, se presentarán en soporte informático en Título o cabecera de la Revista o Actas (en cursiva), (preferentemente por correo electrónico) y procesador número, (Año), (entre paréntesis), y número de página de textos Microsoft Word o, si no es posible, impresos (sólo números, sin p. o pp.). en papel a una cara, y precedidos de los datos del Autor [Ejemplo: Arcángel Barrado, ofm, “Las capellanías de En(nombre y apellidos, dirección, teléfono y correo elec- rique IV”, en Guadalupe 586 (1970) 88-90. Si la siguiente trónico si lo tuviere), con un breve currículum vitae cita va inmediata, basta poner Ibídem, y la página. Si la cita del autor o autores nuevos. Asimismo se podrán adjuntar no va seguida: A. Barrado, “Las capellanías…”, 90.] ilustraciones, cuadros y similares, originales de calidad 7.- Cada trabajo puede ir precedido de llamadas o frases suficiente, en blanco y negro o color. De no ser posible destacadas del contenido. los originales, también se admiten las fotografías digitaLa Dirección podrá requerir, si es imprescindible, la lizadas en formato jpg o Microsoft Excel si son gráficos. introducción de modificaciones en el texto original de un 4.- Las notas bibliográficas, siempre a pie de página artículo. (letra del cuerpo 10), se numerarán de forma correlativa La no aceptación de cualquiera de estas normas conlleva en caracteres árabes e irán voladas sobre el texto. que un trabajo no sea admitido. La Redacción

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รrboles al acecho,

Gabriel Sรกnchez olmeda [Guadalupe, Cรกceres, 1968]

Guadalupe 838  
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