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Revista del Real Monasterio de Guadalupe fundada en 1916. Nº 833, Año 2013

Benedicto XVI, maestro y peregrino /2 Pintura mural del s. XV, el palacio pintado /16 La cofradía de Guadalupe en el virreinato de Perú /22


Nigra sum

A Antonio Arévalo, cantor de Guadalupe

Otra vez a tus plantas. Madre, siempre volvemos. Aquí las vacías manos, el corazón cansado, la vida consumida y una extraña fatiga. ¡Qué pronto pasa todo! ¡Madre, qué pronto pasa! De aquella romería de mi infancia lejana cuántos años se han ido. Y me parece ayer. Y aún me siento aquel niño que cantaba gozoso con gentes de su pueblo, rendido a tu grandeza. Ha pasado una vida, como tantas has visto. Sólo tú, inalterable, vas contando los siglos. De todos sabes súplicas, temores y ambiciones. Un año y otro año sin cansarte jamás de nuestros desvaríos, de nuestros desengaños, de olvidarte tan fácil y volver a empezar. Sólo tú sigues, Madre, esperando incansable que queramos de nuevo a tus sierras volver. Morena de mis cumbres, refugio de mis padres, al final aquí estamos rendidos a tus pies. ¡Qué pronto se ha quemado el camino y la vida! Sólo tú sabes, Madre, el precio de volver… La soledad nos marca, se van marchando todos: poco a poco la agenda es un huerto de cruces y el dolor nos convierte en un pozo de sal. Ay, la sal de las lágrimas volcada en las ausencias, cuánto cuesta de nuevo desalar esa sal… Por eso, Virgen negra, Madre de las Villuercas, volvemos –vuelvo solo- a rezar junto a ti. Estar aquí a tu lado, como si fuera un niño, con todos como entonces, ansioso de vivir… Ya sé que eso es un sueño, que aquello no es posible… Pero, déjame, Madre, que sueñe junto a ti. Todos en ti durmieron y sus sueños velaste. Déjame a mí que duerma y que sueñe también. Así cuando despierte estaré en el camino con ellos y a tu lado, ya por siempre. Y amén. Guadalupe, 8 de septiembre de 2012

Santiago Castelo


Nigra Sum*

Marzo - Abril

Núm. 833. 2013 --

Director:

Antonio Arévalo Sánchez, OFM Subdirector:

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Cual gacela en los collados

bamos solazándonos por el robledal de sant Lorenç de Morunys, tras el perfume de la Mare de Déu dels Colls, venerada en un antiguo cenobio benito del siglo IX, cuando brinca como un rayo ante nuestra atónita mirada otra gacela bruna y grácil: la Virgen del Collado, en la Ilurgeia íbera, solar de El Condado jienense. Zancada de vértigo damos cuando nos veníamos haciendo a leer, balbucientes, la lengua de Ramón Llull. Un mismo título en dos lenguas españolas; con fondo, ambas, de paisaje boscoso, antiguo y poco habitado; «dos crías mellizas de gacela que pacen entre rosas»; dos tallas románicas profanadas el año 36 en la hoguera de un odio común: el martirio de las cosas, que dijo el arzobispo Montero. La talla leridana fue hallada por un zagal que guardaba ovejas sobre uns colls, a tiro de arcabuz del priorato de sant Lorenç, tierras del condado de Urgell. Ocurrió hacia 1297 y pronto le dieron ermita y cofradía (1323), que los repobladores aprovecharon para echar raíz en los predios. Cuando en 1592 se apaga la vida benedictina en el lugar y la iglesia románica (s. XI) se erige en colegiata de la naciente diócesis de Solsona, el templo de tres naves ya posee dos valiosos retablos de pincel: uno del Espíritu Santo (s. XIV) y otro dedicado a san Miguel y san Juan Bautista (s. XV). Para edificar la capilla de Virgen se derribó el ábside de la epístola, y se encargó un retablo churrigueresco (1773), labra de Josep Pujol i Juhí (1734-1809). Hasta el primer tercio del siglo XX, la parroquia de san Lorenzo tenía tres imágenes de la Virgen del Colls: la antigua, sedente de traza románica, cuyo rastro se perdió; una copia de la anterior, encargada en 1711 a Joan F. Morató, que llevaban hasta el collado en rogativas, y otra de 1780, a la que vestían de brocado. Todas acabaron pasto de la hoguera civil. La imagen actual, imitación de la antigua, es obra de Jaume Pujol, del año 1943. Mide unos 80 c. de altura, lleva túnica dorada y manto celeste, porta un cardo en su mano derecha, mientras tiene el Niño sentado en la rodilla izquierda. Cobijada en una joya arquitectónica de mediados del s. XIII, románico tardío y gótico balbuciente, la de Santiesteban del Puerto (Jaén) —reconquistado por Fernando III en 1226, histórico condado de Benavides— trae halo de legenda. Era abril de 1232 cuando el labriego Esteban Solís Palomares, al socaire del castillo, roturaba un collado con su yunta de mulas. El día 26 tropezó la reja del arado con un peso invendible: una campana grávida de arcilla y piedras que cubrían la imagen negra de Santa María. Después que, labrantín y jumentos, la honraron postrados, corrió al pueblo para dar parte al Concejo. Y allí mismo todos le dieron culto antes que el clero la llevase a la iglesia, donde la celebran por Pentecostés, fiesta del Voto que llaman Pascuamayo. Ya quedó dicho que la antigua ardió en el 36; la nueva, morisca y andaluza, es obra de Jacinto Higueras Fuentes; fue bendecida en 1940 y coronada el 16 de julio de 2006. * «Nigra sum» [Soy morena…] es una expresión tomada del Cantar de los Cantares (1,5) que la Liturgia, desde la Edad Media, aplica a las Vírgenes Negras.

Índice

I. Nigra sum: Cual gacela en los collados ............................................ 1 II. Aires morenos [Noticias de la Virgen]............................................. 2 III. Aula capitular [Opinión] - Bitácora del Director................................................................. 5 - A las claras: María J. Flores, OSC................................................. 6 - De lo mundano a lo humano: Emmanuel Ramiro Fernández. 7 - Barrera del sol: Francisco de A. Oterino Villasante, OFM......... 8 - Pura y limpia: Amadeo Rodríguez Magro................................ 9 IV. Scriptorium guadalupense [Investigación y divulgación] - Guadalupe, nullíus diócessis Antonio Arévalo Sánchez................................................................. 10

- Pintura Mural del s. XV, el palacio pintado Ángel Fuentes Ortiz ......................................................................... 16 - La Cofradía de Guadalupe en el virreinato de Perú Arturo Álvarez Álvarez .................................................................... 22 - Del Palancar vino la luz José García Santos, OFM ................................................................. 28 V. Plaza Mayor [Noticias del Monasterio y la Puebla] - Miscelánea de Guadalupe........................................................ 30 - Mirando atrás.............................................................................. 36 - Crónicas de la puebla: Antonio Ramiro Chico......................... 37 - Normas para la presentación de originales.................................... 40 Portada: Claustro mudéjar (Archivo. AAS) Contraportada: Jaime Cerezo (Cáceres).

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Benedictus XVI, maestro y peregrino

Claro y magistral en las multitudinarias Audiencias

La renuncia del Papa Benedicto XVI a la sede de Pedro —anunciada en el consistorio del pasado 11 de febrero, memoria de la Virgen de Lourdes, y verificada al atardecer el día 28 siguiente— ha dejado numerosos comentarios, calurosas ovaciones, insólitos elogios de quienes lo recibía a cara de perro, y la enorme gratitud de cuantos, dentro y fuera de la Iglesia, lo ven libre, sabio, generoso, sereno y humilde, aunque cansado. El «simple y humilde trabajador de la viña del Señor», oculto ahora a los ojos del mundo, como enseñó en su última audiencia general: «No abandono la cruz, sino que permanezco de manera nueva junto al Señor Crucificado. Ya no tengo la potestad del oficio para el gobierno de la Iglesia, pero en el servicio de la oración permanezco, por así decirlo, en el recinto de san Pedro». Porque aquí se le ha seguido con afecto creciente y lo leímos con fruiPeregrino a la tumba del ción, nos feliApóstol Santiago citamos de que su figura se agigante al paso de los días, y que sus lecciones cundan. De ahí que, el homenaje y despedida del que se presenta como «ahora no soy más que un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinaje en esta Tierra», sea un ejercicio de escolaridad, ese resumen de obras y fechas que nunca debemos olvidar. Ficha personal Joseph Aloisius Ratzinger nació en Marktl am Inn (Baviera, Alemania), el 16 de abril de 1927.

—Estudios: Teología y Filosofía en las Universidades de Freising, Munich y Friburgo. Su pensamiento se nutre de los Padres de la Iglesia (San Agustín de Hipona) y la Escuela Franciscana (San Buenaventura), de la filosofía de Martin Heidegger y Karl Theodor Jaspers, y la literatura de Fiódor Mijáilovich Dostoyevski. —Profesor de la Universidades de Bonn (1959), Münster (1963) Tubinga (1966) y Ratisbona (1969). —Ordenación de presbítero: 29 de junio de 1951.

prendió dentro y fuera de Italia. Según lo publicado en la página electrónica de la Santa Sede [www.vatican.va], el hoy Papa emérito, nos ha dejado, entre otras, estas enseñanzas:

Valiente en la apertura del Año de la Fe y declaración del maestro Ávila, doctor de la Iglesia

Piadoso en la veneración de las reliquias de Juan Pablo II, el día de su beatificación

—Ordenación episcopal: 24 de marzo de 1977, arzobispo de Munich y Freising. —Lema episcopal: Cooperatores Veritatis [Colaboradores de la Verdad, III Juan, 8]. —Cardenal: Creado por Pablo VI, el 27 de junio de 1977. —Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe: Nombrado por Juan Pablo II, 25 de noviembre de 1981. —Decano del Colegio cardenalicio: 2002. —CCLXV Sumo Pontífice de la Iglesia Católica. Pontificado: 19. IV. 2005 a 28. II. 2013 Escritos pontificios El Magisterio ordinario, que Su Santidad Benedicto XVI, el Sabio o el Teólogo ejerció, está contenido en las cartas, homilías, discursos, alocuciones, exhortaciones y mensajes dictados, en el Vaticano y en los Viajes Apostólicos que em-

Jovial e inamovible ante la tormenta de la JMJ

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1. Cartas apostólicas: 29. 2. En forma de Motu proprio: 18. 3. Cartas encíclicas, 3: Deus Caritas est (25. XII. 2005), Spe salvi (30. XI. 2007) y Caritas in veritate (29. VI. 2009).

Sereno en la última celebración litúrgica del pontificado en la basílica

4. Exhortaciones apostólicas postsinodales, (4): Sacramentum Caritatis: sobre la Eucaristía fuente y culmen de la vida y de la misión de la Iglesia (22. II. 2007); Verbum Domini: sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia (30. XI: 2010); Africae munus: sobre la Iglesia en África al servicio de la reconciliación, la justicia y la paz (19. XI. 2011) y Ecclesia in Medio Oriente: sobre la Iglesia en Oriente Medio, comunión y testimonio (14. IX. 2012). 5. Mensajes, 245: Mensajes Pontificios (151); Urbi et Orbi (15); Cuaresmales (8); Jornadas Mundiales: del Emigrante y refugiado (8), del Enfermo (8), de la Alimentación (8), de la Juventud (8), de la Paz (8), de las Misiones (7), de Oración por las vocaciones (8), de las Comunicaciones sociales (8) y de la Vida Consagrada (8).


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Dijo el Papa

Leyendo su renuncia al Consistorio de cardenales

Queridísimos hermanos: Os he convocado a este Consistorio, no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia. Después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino. Soy muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando. Sin embargo, en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, para gobernar la barca de san Pedro y anunciar el Evangelio, es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu, vigor que, en los últimos meses, ha disminuido en mí de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado. Por esto, siendo muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad, declaro que renuncio al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de san Pedro, que me fue confiado por medio de los Cardenales el 19 de abril de 2005, de forma que, desde el 28 de febrero de 2013, a las 20.00 horas, la sede de Roma, la sede de san Pedro, quedará vacante y deberá ser convocado, por medio de quien tiene competencias, el cónclave para la elección del nuevo Sumo Pontífice. Queridísimos hermanos, os doy las gracias de corazón por todo el amor y el trabajo con que habéis llevado junto a mí el peso de mi ministerio, y pido perdón por todos mis defectos. Ahora, confiamos la Iglesia al cuidado de su Sumo Pastor, Nuestro Señor Jesucristo, y suplicamos a María, su Santa Madre, que asista con su materna bondad a los Padres Cardenales al elegir el nuevo Sumo Pontífice. Por lo que a mi respecta, también en el futuro, quisiera servir de todo corazón a la Santa Iglesia de Dios con una vida dedicada a la plegaria. Vaticano, 10 de febrero 2013 Benedictus PP XVI

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6. Homilías: (350) y Alocuciones del Ángelus o Regina Coeli :(456). 7. Audiencias Generales de los miércoles (en el Aula Pablo VI o Sala Nervi —12.000 asientos—, en la plaza de san Pedro y en Castel Gandolfo): 348. Viajes Apostólicos Humilde y lúcido en la despedida de los cardenales 1. Italia: 30. Visitas a lugares franciscanos: Asís (Ciudad y tumba de san Francisco): 17. VI. 2007 y 27. X. 2011; La Verna (Santuario de las Llagas de san Francisco): 13. V. 2012; Bagnoregio (Patria de san Buenaventura): 6. IX. 2009; Brindisi (Patria de san Lorenzo): 15. VI. 2008; San Giovani Rotondo (Santuario de san Pío de Pieltrecina): 21. VI. 2009, y Loreto (Santuario mariano regido por los Capuchinos): 1-2. IX. 2007 y 4. X. 2012. 2. Fuera de Italia: 24. Visitas a España y Portugal: Valencia, V Encuentro de las familias (8-9. VII. 2006); Santiago de Compostela y Barcelona (6-7. XI. 2010); Madrid, XXVI JMJ (18-21. VIII. 2012) y Portugal (11-14. V. 2010). A Tierra Santa: 8-15. V. 2009. Consistorios y Causas de los Santos 1. Consistorios para la creación de cardenales, 5: 24. III. 206 (12/3); 24. XI. 2007 (18/5); 20. XI. 2010 (20/4); 18. II. 2012 (18/4) y 24. XI. 2012 (6). 2. Beatificaciones: 864 beatos. Por decreto de la Congregación (29. IX. 2005), las beatificaciones, acto pontificio, fueron celebradas en la diócesis promotora de la Causa y presididas por un representante suyo, excepto la de su predecesor Juan Pablo II (2011) y la del cardenal John Henry Newman (2010), que las presidió el Papa. Entre las otras beatificaciones despuntan, por su significado, la de los 498 mártires españoles del siglo XX, la más numerosa de la historia; la de los mártires Carlos de Foucauld (2005) y Jerzy Popieluszko (2010) y la de nuestros compatriotas: Ciriaco María Sancha y Hervás (2009), en cuyo pontificado toledano nos fue entregada la parroquia de Guadalupe; el periodista Manuel Lozano Garrido (2010), el capuchino limosnero Leopoldo de Alpandeire (2010) y el presbítero emeritense Cristóbal de santa Catalina (2013). 3. Canonizaciones: 848 santos. De esta cifra, abultada por Antonio Primaldo y 800 compañeros mártires de Otranto (1480), destacan las de la benedictina alemana Hildegarda de Bingen (declarada doctora junto a nuestro Juan de Ávila [7. X. 2012]), Guido María Conforti, fundador de los Javerianos (2011), y la de los españoles: el trapense Rafael Arnáiz Barón (2009), el dominico fundador Francisco Coll i Guitar (2009) y la madre Bonifacia Rodríguez de Castro (2011) Escritos de teología Las Obras completas del teólogo J. Ratzinger —que la BAC editará en 16 volúmenes de 500/700 páginas cada uno — alcanzan los 600 títulos. En 1972 fue fundador, junto a H. Urs von Balthasar y H. de Lubac de la revista Conmunio. Entre los libros más importantes y leídos, presentamos un breve elenco: 1. Pueblo y casa de Dios en la enseñanza de san Agustín sobre la Iglesia (1954); 2. Teología de la Historia en san Buenaventura (1959); 3. El Dios de la fe y el Dios de los filósofos Benedicto XVI abandona el Vaticano (1960); 4. Sobre el sentido de

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ser cristiano (1966); 5. Introducción al cristianismo (1968); 6. El nuevo pueblo de Dios” (1969); 7. Fe y futuro (1970); 8. Palabra en la Iglesia Una de las (1973); 9. El Dios de novedades de Ratzinger fue su Jesucristo (1976); 10. escudo; en él se Escatología. Muerte y sustituía la tiara por una mitra y se vida eterna” (1977); añadía el palio. 11. El rostro de Dios (1978); 12. Eucaristía, centro de la Iglesia (1978); 13. La fiesta de la fe (1981); 14. Teoría de los principios teológicos. Materiales para una teología fundamental (1982); 15. Creación y pecado (1986); 16. Iglesia, ecumenismo y política (1987); 17. Servidores del pueblo de Dios (1988); 18. Un canto nuevo para el Señor (1995); 19. El espíritu de la liturgia (2000); 20. Convocados en el camino de la fe (2002); 21. Jesús de Nazaret I (2007), Jesús de Nazaret II (2011) y La infancia de Jesús (2012). A estas obras relevantes, hay que añadir tres libros de entrevistas Informe sobre la fe (1985) con Vito G. Messori, Sal de la tierra (1996) y Luz del mundo (2000) con Peter Seewald.

Maestro en imágenes

En la Misa de Inauguración, Piero Marini vestía al Papa un palio diferente al de sus predecesores; pero éste halló otro de su estilo gracias a otro Marini: Guido, un canonista, secretario de los arzobispos genoveses Siri y Bertone.

Benedicto XVI, preocupado por el relativismo moral, la indiferencia religiosa y las interpretaciones del Vaticano II cuando se presenta como ruptura con lo anterior, no cejó en manifestar a la Iglesia la dignidad y belleza de la liturgia de siempre. Por ello, a pesar de su sencillez personal, muchos tacharon de tradicionalistas y de boato trasnochado sus usos litúrgicos, sus vestiduras, su calzado y sus tocados. Da-

Logia de san Pedro, 19 de abril de 2005

A la liturgia papal volvieron con él las sedes y reclinatorios más vistosos, además del pluvial, en I Vísperas.

da la relevancia de la imagen y su poder docente, el pontificado estuvo cargado de novedades que, sin ánimo de trivializar, señalamos ahora. El primer saludo del Papa Benedicto XVI «Queridos hermanos y hermanas: después del gran Papa Juan Pablo II, los señores cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor. Me consuela el hecho de que el Señor sabe trabajar y actuar Recuperó las mucetas con armiño, Vistió siempre ligeras albas de incluso con instruroja y blanca encaje, y frecuentó casullas mentos insuficienromanas y mitras del pontificado de Juan XXIII tes, y sobre todo me encomiendo a vuestras oraciones. En la alegría del Señor resucitado, confiando en su ayuda continua, sigamos adelante. El Señor nos ayudará y María, su santísima Madre, estará a nuestro lado. ¡Gracias!» La despedida Queridos amigos: Soy feliz de estar con vosotros, rodeado de la belleza de la creación y de vuestra simpatía, Castel Gandolfo, 28 de febrero de 2013 que me hace tanto bien. ¡Gracias por vuestra amistad y vuestro afecto! Ya sabéis que esta visita es distinta a los anteriores: Ya no será más Pontífice de la Iglesia católica, desde las 8 de la tarde. Ahora no soy más que un peregrino que inicia la última etapa de su peregrinaje en esta Tierra. Pero quisiera aún, con mi corazón, con mi amor, Gustó del abrigo y de los tocados y con mi plegaria, con mi reflexión y todas mis fuerzas sombreros clásicos: el camauro y júpiter interiores, trabajar por el bien común de la Iglesia y de la humanidad. Y me siento muy apoyado en vuestra simpatía. ¡Sigamos adelante por el bien de la Iglesia y del mundo! Grausado tres férulas o cruz pastoral: la de Pablo VI (que llevó Juan Pablo I y cias y Buenas No- Ha Juan Pablo II, obra de L. Scorzelli), la de Pío IX (usada por Juan XXIII) y la de su pontificado, menos pesada ches».

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Bitácora del Director

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esde los tiempos de aquel duque de Lerma, favorito de Felipe III —por señalar una cota infame—, a los de ese duque priápico [del gr. Príapos], cuñado del futuro Felipe VI, el Reino de España hiede a zahúrda. Ni monarquía ni república ni dictadura ni democracia: el poder corrompe, sea absoluto o democrático. Y la ley del deseo apunta siempre al hediondo parné, pese aquel pecunia no olet del emperador Vespasiano. Así que no hay pliego de periódico ni juzgado ibérico que no ande ventilando casos de apropiación indebida, prevaricación, soborno, cobro de comisiones, financiación ilegal de partidos o extorsión mafiosa y dopaje…; buena parte de ellos afincados en la casta política y sus aledaños financieros y sindicales, la administración autonómica (cuanto más nacionalista más arraigado) y los ayuntamientos. En 6. 839, cifra ABC, los millones de euros tragados por el sumidero corrupto y pestilente desde el año 2000 (es decir, futboleros: quince veces la plantilla del Real Madrí. ¡Carbonero, cállate!) ¡El saco de España! Este país de botarates recomendados y de lamerrabeles con sinecura y priorato, soporta mal el esfuerzo, la honradez y el ingenio; por eso arde de envidia y despeña a los mejores o los ningunea hasta el día de las alabanzas, que decía padre: una desgracia sonada o la zanja. unque no seamos los más ni los únicos de Europa, ¿tendrá algo que ver semejante afición con las raíces culturales y religiosas del país, como aireó los días de enero The Financial Times? Albión será pérfida, sí; pero, bien es verdad, que pícaros, rufianes y arrebatacapas, tempranillos, limpiacorrales y tramposos pueblan nuestro universo literario del Siglo de Oro y el imaginario de la famélica legión. No se olvide que aquí la mentira es piadosa y que hasta El Quijote fue plagiado. ¿Por qué se dice en España «El que tiene padrino, se bautiza» o «A quien buen árbol se arrima, buena sobra le cobija»? A falta de una cita contundente de Gracián o Jovellanos que daría lustre a mi Jiguera decimotercera —el Google anda hoy torpón y vago por la Renuncia—, ahí van un par de refranes, que es algo más llevadero al común: «Quien roba a un ladrón tiene cien años de perdón»; o aquel otro que justifica toda mangancia: «Lo que es de España, de los españoles», versión castiza de otra perla de una egabrense ministra de Cultura, alias Pixie-Dixie: «Estamos manejando dinero público, y el dinero público no es de nadie» (ABC, 29 de mayo, 2004). legará, perplejo lector, que la verdad y la justicia no se avienen con tales generalizaciones. Yo ya te suponía al tanto de esa obviedad, que también es lugar común del que se excusa con propósito de seguir sesteando y no mover una ceja (¡Uf! ¡En que estaría pensando!). Pero los casos aireados son tan abrumadores, que —siguiendo con el refranero castellano— «A grandes males, grandes remedios.» Porque esta crisis no es sólo económica sino el resultado de una quiebra ética, la tumoración social hay que sajarla y orearla. La deseada regeneración social es un asunto de mayor calado que las bufonadas italianas o unas puyas del artisteo goyesco vestido de Prada. Del Rey abajo, la justicia ha de ser igual para todos, por lo que urgen sentencias ejemplares, imparciales y rápidas. Es inmoral, asimismo, la relación cainita entre políticos, sindicalistas y demás agentes sociales, cuando no buscan más que el desprestigio del adversario, el quítate-túque-me-ponga-yo o el váyase-señor-mengano. Deberíamos respetar las leyes y los símbolos que nacieron del consenso y la reconciliación, y orillar veleidades secesionistas, que amañan la historia por tapar intereses espurios y totalitarismo. La política y sus instituciones han de estar al servicio del bien común de los ciudadanos y no de las clientelas propias; por lo que no es solución de nada el creciente absentismo político de la sociedad española, sobre todo el de los jóvenes. ¡Que corra el aire, además, entre los políticos y apaniguados mediáticos: las televisiones, radios y periódicos no son más que la voz de su amo!

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La jiguera

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Hedor nacional

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Antonio Arévalo Sánchez


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A las claras

YO TAMBIÉN ME APUNTO A OPINAR DEL PAPA María de Jesús Flores, osc Monasterio de Santa Clara. Llerena

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l que hasta hace muy poco fuera el Papa Benedicto XVI, sin bajarse de la barca de la Iglesia, ha soltado el timón para que sea otro (cuando escribo lo que escribo, aún no se sabe en manos de qué piloto estaremos) el que dirija su destino por el agitado e impetuoso lago de este mundo, afrontando vendavales, fuertes marejadas y, más que nada, previendo la más que segura aparición de enormes icebergs. Sea como fuere, la Comunidad cristiana deberá mantener firme el ancla de la esperanza y ampararse en la certeza de que, sea quien sea el timonel, estará en buenas manos. Que Dios lo ayude y nos ayude, pues sabemos que la travesía no es, precisamente, un viaje en crucero. Al menos para la mayoría. Aún no sabemos quién será el que tirará —Dios quiera que con fuerza, audacia y sabiduría— de esta vieja y remendada embarcación que lleva ya más de dos milenios surcando los mares de la historia, las más de las veces a contracorriente. Sabemos, eso sí, que algunos parecen poseer una natural predisposición para capitanearla. Ojalá sea para llevarnos a buen puerto. Habrá que confiar. Habrá que rezar. Cuando un equipo de fútbol no pasa precisamente por sus mejores momentos, cuando está en juego sumar un nuevo título a la historia del club (y de paso engordar la cuenta corriente de los jugadores), tanto el entrenador como la afición invocan la entrega, el trabajo, la habilidad y el olfato goleador del mejor, del que puede «tirar del carro» y salvar una situación aparentemente insalvable. Es lo que la Iglesia necesita en este momento de gruesa incertidumbre, que el mejor tire de la barca con la misma fuerza con que Pedro arrastró hasta la orilla una red que reventaba de peces, a sabiendas de que aquella abundancia no era fruto de su esfuerzo, sino expresión de confianza en la Palabra de OTRO que desde la orilla le animó a «echar la red a la derecha de la barca» (cf. Juan 21, 6). Pues ni de derechas ni de izquierdas, ni progresista ni conservador, ni abiertamente inclinado hacia una u otra forma de espiritualidad o de pensamiento, cosa que podría sectarizar su misión al servicio de todas, de todos, sin exclusivismos, sin fanatismos. La Iglesia necesita un hombre (que aquí poco o nada tienen que decir y hacer las mujeres) con visión de futuro, alguien que, sin arrugarse (y no estoy ironizando sobre la edad de los candidatos), pueda dirigir la navegación. Necesitamos un Pastor, liberado de extrañas pretensiones, que sea capaz de

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discernir los signos de los tiempos y escuchar lo que el Espíritu dice a la Iglesia (cf. Apocalipsis 2,1), y no sólo en los lugares de culto, sino también en el rumor de la calle, en las conversaciones de los que se van desencantados y vuelven cansados y decepcionados. El nuevo Pastor tendrá que saber detectar las preocupaciones de quienes, quizá desde las «bodegas» de la embarcación, no se sienten escuchados ni tenidos en cuenta. ¡Aviso para navegantes!: Tomar en cuenta a las mujeres y los niños (cf. Mateo 14,21), que son, en definitiva, quienes llenan los templos. Para ello, el nuevo Papa, venga de donde venga, tendrá que colocarse en la mismísima proa, agarrado fuertemente al timón, sin caer en la tentación fácil de refugiarse en el camarote por miedo a las tempestades. Si lo hiciera, pasaría por un simple polizón.


aulacapitular

De lo mundano a lo humano

Retrato de una sociedad adolescente Emmanuel Ramiro Fernández Periodista

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«Todo parece imposible hasta que se hace» Nelson Mandela

s posible que haya muchos Stephan Dedalus en Venezuela, ese alter ego que James Joyce inmortalizó en Retrato del artista adolescente. Y es posible que muchos de ellos no sean artistas, ni siquiera adolescentes, tampoco lectores de Joyce. Y, sin embargo, los sentimientos se multiplican, las sensaciones se repitan y las pupilas se abren a nuevos horizontes. Como Stephan una masa silenciosa dimitió hace tiempo de su patria, de su bandera y de un país apegado al anti por encima de todas las cosas. Ahora la muerte de Hugo Chávez dibuja nuevos horizontes con la amenaza de que nada cambie. La transición venezolana será la de una sociedad que ha vivido a oscuras o bajo el yugo del mensaje único, que viene a ser lo mismo. Instaurada en el chavismo desde hace más de una década ha sabido edificar una pirámide de poder donde el fin de Chávez no supusiera el fin del sistema. Las diferentes familias del régimen se han ido posicionando en el escenario que el propio Presidente diseñó. No importó saltarse, de nuevo, la Carta Magna del bolivarianismo y elegir sucesor a dedo: Nicolás Maduro, ex-sindicalista con fama de conciliador, socialista y hombre fiel al presidente. El dedo de Chávez guió el camino de los suyos más allá de su muerte y su dirección ahora apunta hacia unas próximas elecciones que deberían convocarse en los próximos 30 días. En ese tiempo y siguiendo otras de las tradiciones latinoamericanas, los militares realizarán diferentes ‘limpias’. Se trata de uno de los cuerpos más fieles al chavismo y de ellos dependerá el orden y el buen discurrir de los acontecimientos. Por si acaso, Chávez lo dejó atado y bien atado: «Tenéis que elegir a Nicolás Maduro». Fue su última voluntad. Venezuela es un país sumido en la añoranza de su gran líder y con una oposición centrada en un mensaje conciliador que solo busca restañar heridas en lugar de denunciar las injusticias creadas durante este tiempo por miedo al oportunismo. Las elecciones serán demasiado sencillas para el chavismo. Las incertidumbres llegarán después. Cuando se comenzarán a visualizar los cambios de un sistema político formado por un conjunto heterogéneo de fuerzas donde están involucrados sectores militares, estatales, populares y marginales. Todos ellos son los beneficiarios de unas políticas sociales a las que ningún Gobierno, sea del color que sea, podrá renunciar. Y por ahí podrían llegar las primeras fricciones en el nuevo Gobierno. El carisma de Nicolás Maduro no es el de Chávez y hasta ahora solo ha actuado como su intérprete. Mantener unido un movimiento muy ramificado será su principal objetivo. De hecho, la lucha

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entre las familias del régimen que representan las diferentes facciones ya ha comenzado. Luego está el aparato militar, las fuerzas armadas están plegadas al proyecto desarrollista iniciado por Chávez y la oposición resulta demasiado heterogénea y débil tras perder unas elecciones hace apenas cinco meses. De esas tres patas dependerá el equilibrio inmediato de Venezuela y que la transición sea pacífica o estalle en una violenta carrera hacia el poder. Precisamente esa polarización política ha impedido resolver dos problemas fundamentales: la violencia generalizada en el país y los desniveles económicos, ambos interrelacionados. Llegar a un consenso parece necesario, como lo será en el caso del petróleo. Mantener el precio del oro negro resulta vital para asegurar los niveles de redistribución. Más aún, asegurar la legitimación del régimen y evitar espacios de descontentos y orfandad pasa por seguir exprimiendo cada barril de petróleo de manera eficaz. La alternativa sería diversificar el país, alejarlo de sus dependencias económicas, pero eso resultaría un camino demasiado alejado para los herederos del chavismo. Quienes también tendrán que replantearse sus relaciones internacionales, sobre todo con Estados Unidos, su principal socio comercial. La retórica discurre por cauces alternativos al comercio. Nadie compra más petróleo a Venezuela que los yankees, a los que no interesa un país desestabilizado. Algo similar ocurre con Irán, Rusia o China socios estratégicos y políticos de un país que se encuentra en un momento crucial de su historia, en plena adolescencia, que reafirme su personalidad al mundo.


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Barrera del sol

LA SENTENCIA ARBITRAL DE GUADALUPE Francisco de Asís Oterino Villasante, OFM

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HITO UNIVERSAL QUE ENLAZA A DOS REGIONES o hay riesgo mayor que colocarse de espaldas a la Historia. Comprendo que, para quienes pretenden que ésta comienza en la década de los treinta del pasado siglo, le estalle en las manos la ignorancia y deje tirados en el ridículo. Últimamente, venimos asistiendo a desafortunadas alusiones de ciertos políticos nacionalistas catalanes, empeñados en vapulear al resto de España en el tafanario de Extremadura. Y no es que vayamos a traer ahora a la memoria las corrientes migratorias de mediados del pasado siglo, que orientaron a la población campesina extremeña, desplazada por la maquinización del campo, hacia la incipiente gran industria que arrancaba en el cinturón barcelonés. Sería precisamente un ilustre extremeño de AZUAGA, el primer presidente de la SEAT, buque insignia de este despertar. De su mano, sin duda, se canalizó aquel corrimiento poblacional que casi desertizó el sureste pacense, a la par que ensanchaba el gran cinturón obrero de la ciudad Condal, con vitola colgada de charnegos. Son estos, precisamente, los nuevos catalanes, que hoy, además de sentirse orgullosos de sus raíces, apuestan con fervor por los colores del Barsa, como los que más, y en su día decidieran los de la de su origen. A lo mejor, hasta igualan ya en número a los nacionalistas. Pero la historia de esta relación tiene razones más profundas. A mediados de 1986, los franciscanos de la Bética y Extremadura celebrábamos Capítulo de elecciones, en el Monasterio, como de costumbre. En el curso de una sesión plenaria, precisamente, fui requerido desde portería para cumplimentar una embajada singular: tanto que, al mismo presidente, pareció lógico mi desplazamiento. Se trataba de una delegación de historiadores catalanes que, con su presencia, querían conmemorar, en el marco preciso del acontecimiento, uno de los hitos más relevantes de la historia universal: el V Centenario de la firma de «La Sentencia arbitral de Guadalupe». Precisamente, hasta este lugar llegarían un día, hace cinco siglos, los levantiscos remensas, con su caudillo Francesc de Verntallat al frente, para doblegar al poderoso rey de Aragón y príncipe de Cataluña, forzándole a firmar el documento que suponía la libertad personal de los payeses y rompía cualquier otro vínculo de servidumbre de los remensas ante los señores de la tie-

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rra: la abolición del Ius maltractandi en sus reinos, así como los «malos usos». Traducido, significaba el principio del fin de la esclavitud (por primera vez en Europa) y acabar con el humillante, Ius primae noctis. Aquí, en la recién recuperada, primera Sala Capitular del Monasterio, contigua al palacio de Juan Guas, donde descansaban en aquella fecha los soberanos, de camino al Real de Granada, tuvo lugar la firma, que iba a cambiar el hilo de la Historia. En unos instantes de emoción y silencio, evocábamos aquella mañana el acontecimiento señero, que uniría los dos pueblos en el logro más suspirado por cualquier ser humano, el de la libertad. Así, los nombres de Guadalupe en Extremadura y Cataluña, quedarían hermanados para siempre. No nos dijimos nada, pero estoy seguro que pensaban conmigo, que la fecha hubiese merecido, no sólo por ambas partes, sino desde las más encumbradas instancias mundiales, un mayor relieve de celebración; porque en la firma de aquel documento, la humanidad comenzó a encaminarse a un nuevo espacio de convivencia que no ha dejado de crecer hasta hoy. No. Ni distancias ni antagonismos. En una fecha lejana del siglo XV quedó sellada la relación de ambas Comunidades. La libertad ganada en Guadalupe por los remensas, es regalo más grande que el pedazo de pan conseguido por nuestras gentes, en su nueva tierra de adopción. Ni les llamen charnegos; son más bien el cruce, la savia capaz de refrescar un pueblo. Hermanados, ambos han acreditado ser capaces de darle vuelta a la Historia. Este acontecimiento convierte a Guadalupe en santuario universal de la libertad y a las nobles gentes de las tierras catalanas, en pioneros de la lucha por la misma. Nada que ver con el estreñimiento mental de residuales excluyentes modernos, empeñados en apostar por el apartheid y molestar al personal, cada día, con pellizcos de monja.


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alegría de Dios en su vientre; supo desde el primer momento que haPura y Limpia bía sido bendecida por la gracia del Señor; fortaleció su propia fe en la fe de María. «Bienaventurada tú que has creído porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» 1,45). Así lo escucharon de Amadeo Rodríguez Magro (Lucas los labios de la Madre los apóstoObispo de Plasencia les, que por el Espíritu Santo les abrió el corazón, y con ella creor las razones que más tarde explicaré, en primer lugar quie- yeron que la palabra del Señor se ro evocar la fe de María, la Madre de Jesucristo y Madre nues- había cumplido. tra. Como ha recordado el Santo Padre en Porta fidei, la fe de Pues bien, si traigo justamente la Madre de Dios se plasmó en toda su vida. Por eso nos la ha ahora la fe inquebrantable de Mapresentado como el modelo más acabado entre todos los ejemplos de ría es porque venimos celebrando fe que han tejido los dos mil años de historia de salvación vivida en la a lo largo de estos últimos treinta Iglesia. Ella, en efecto, es modelo de nuestra fe días algunos de los misteen camino, el que estamos recorriendo cada rios de la vida de la Virgen: día desde que traspasamos el umbral que nos su Asunción a los cielos, llevó a vivir en comunión con Dios. su realeza sobre todo lo Con ella, nosotros hacemos mejor el recocreado, su Natividad santírrido de la fe, pues nos enseña a tener los ojos sima y sus Dolores de Mafijos en Jesucristo, como ella los tuvo a lo largo dre, asociada a la Pasión de todo su itinerario salvador: en su encarnade su Hijo. Yo mismo he ción, en su muerte y en su resurrección.«Por celebrado con vosotros la la fe, María acogió la palabra del Ángel y creyó Asunción o el Tránsito en en el anuncio de que sería la Madre de Dios en la Catedral, la Victoria en la obediencia de su entrega (cf. Lucas 1,38). Trujillo, el Castañar en BéEn la visita a Isabel entonó su canto de alajar, nuestra Señora de las banza al Omnipotente por las maravillas que Angustias en Navalmoral hace en quienes se encomiendan a Él (cf. Lude la Mata y, de un modo cas 1,46-55). Con gozo y temblor dio a luz a su especial, la Virgen de Guaúnico hijo, manteniendo intacta su virginidad dalupe, Patrona de Extre(cf. Lucas 2,6-7). Confiada en su esposo José, madura. Sé, por supuesto, llevó a Jesús a Egipto para salvarlo de la perque son muchas más las Plasencia. Virgen del Sagrario. secución de Herodes (cf. Mateo 2,13-15). Con advocaciones marianas la misma fe siguió al Señor en su predicación que se celebran en nuestra y permaneció con él hasta el Calvario (cf. Juan 19, 25-27). Con fe, María geografía diocesana. saboreó los frutos de la resurrección de Jesús y, guardando todos los Es por eso ésta una muy buena recuerdos en su corazón (cf. Lucas 2,19.51), los transmitió a los Doce, ocasión para que, cuando abrareunidos con ella en el Cenáculo para recibir el Espíritu Santo (cf. He- mos nuestro corazón ante María, chos 1,14; 2,1-4)» (PF, 13). no dejemos de decirle: «BienCada paso de la fe de la Virgen es un precioso testimonio de cómo aventurada tú que has creído…». María encarna las palabras que más tarde escribirá Pablo sobre la fe: Os animo a que en estas palabras «Con el corazón se cree y con los labios se profesa» (1 Corintios 10,10). pongáis toda la fuerza del don de El sí a la palabra de Dios, que le llegó pronunciada por Gabriel, es una la fe que habéis recibido. Sólo así, profesión de sus labios que desencadena una cascada de gratitud por al pasar vuestra oración por el colo que María llevaba en el corazón. En cada palabra, en cada actitud, razón de María, volverá al vuestro en cada gesto, en cada sentimiento, María nos muestra a lo largo de su y en cada uno de nosotros se hará itinerario de fe el rostro amoroso de Dios que lleva en su corazón. Así lo realidad esta bienaventuranza de comprendió Isabel al acoger su precioso gesto de ternura de su visita y los creyentes. Con mi afecto y benayuda: recibió en María a la Madre de su Señor; descubrió el amor y la dición.

En la fe de Maria

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Guadalupe, Nullíus Diócessis [El 10 de julio de 2012 me fue entregado, por devolución a este Archivo del Real Monasterio, un cuaderno de cuatro folios manuscritos cosidos, que estaba en posesión, con otros más que desconozco, de doña Pastora Jacoba Pilar Rodríguez Moreno, natural de Guadalupe y vecina de Cáceres. El documento que ahora transcribo y publico es una Certificación notarial efectuada en 1757, a petición de la autoridad monástica, por don Carlos González Nieto, notario de la Audiencia eclesiástica de Guadalupe, sobre papeles de ciertas causas elevadas y resueltas ante el prior de Guadalupe, «como señor en lo espiritual y temporal de esta su puebla, nullíus diócessis; es decir, con poderes cuasi episcopales. Los asientos de dicha certificación corroboran lo que otras fuentes ya dijeron sobre la renuncia de derechos que, tanto el rey de Castilla como el arzobispo de Toledo, hicieron en el prior de los Jerónimos cuando tomó posesión de esta iglesia convirtiéndola en monasterio. Desarrolladas las abreviaturas, he puntuado el texto de modo que facilite su lectura y mejor comprensión]

Por la transcripción, Antonio Arévalo Sánchez, ofm Director del Archivo y Biblioteca del Real Monasterio

Testimonio de algunos exemplares en q[u]e reconocen los s[eñor]es Nuncios la exención de Nulius. Y también los señores obispos de Plasencia y vicarios de Toledo [f. 1] «Yo, Carlos Gonz[ále]ss Nietto, nottario público y apostólico por ambas authoridades, aposthólica y ordinaria, y de la Audienzia ecc[lesiáti]ca de esta villa de la puebla del Real Monast[eri]o de Nuestra Señora santa María de Guadalupe, vez[in]o de ella, por merc[e]d de nuestro r[everendísi]mo p[adr]e Prior y convento de d[ic]ho Real Monasterio, ZERTIFICO, en la mejor forma que puedo y debo, que antte mí y como subcesor en el ofi[ci]o y so papeles q[u] e quedaron por muerte de Joan Joseph de Castro Vida, que antes lo fue Pedro Garzía Serrano, y antes lo fue Joan López Coronado, y antes de éste J[oan], Joan de Massa Delgado, escriva[n]os y notarios que lo han sido, públicos y apostólicos, de la d[ic]ha Audienzia eclesiástica en donde los i[lus]tr[ísi]mos monseñores Nunzios Apostólicos remiten sus Letras Apostólicas para que se cobren deudas y hinibitorias en causas benefiziales y matrimoniales, y los exortos suplicatorios que remitten de los señores vicarios y juezes ecc[lesiásti]cos ordinarios, y los que los señores juezes ordinarios ecc[lesiáti]cos, vicarios, provisores y visitadores generales de esta d[ic]ha villa de la puebla del d[ic]ho santo y real Monast[eri]o de N[uest]ra Señora santa María de Guadalupe, quando se hace precisso, remitten, y las partes a los señores monseñores Nunzios Apostólicos sus apelaziones, a todos sus apelaziones y exortos, a los que siempre se les a dado y dan su debido entero cumplim[ient]o en ambas Audienzias, ante d[ic]ho n[uest]ro r[everendísi] mo p[adr]e Prior de esta santa [sic] y real monasterio, como señor en lo espiritual y temporal de esta su puebla, nullíus diócessis con vezes quasi episcopales, en virtud de privilegios apostólicos y bullas pontifizias, y observante, y sus antecesores en esta dignidad, y mantener y guardar y

observar los debidos derechos que la tocan y pertenezen en esta jurisdicción, que lo es y han sido en observarlos y observan. Y en consequenzia de todo lo referido, se ponen los exempla[res] aquí, hasí los que an pasado ante mí como ante d[ic]hos mis antecesores, y que son los sig[uien]tes: Exhortos matrimoniales «En dos días del mes de mayo, año de mill settezientos y veinte y ocho, el d[eá]n don Alphonso Xuárez Cabeza, canónigo, provisor y vicario general de la ciudad y obispado de la ciudad de Plasenzia, de quien en esta d[ic]ha Audienzia fue admitido un exorto suplicatorio por el señor Provisor, juez ecc[lesiásti]co de esta puebla, refrendado p[o]r Alonso Fer[nánde]z Montero por el ofizio de collantes, sobre matrimoniales, para que en virtud de d[ic]ha súplica mandase casar a Joan Ximénez, vez[in] o del lugar de Frenedoso, de aquel obispado, con Rossa María Blázquez, vez[in]a de esta puebla, en atenzión a traher practicadas en él las debidas diligenzias en d[ic] ho su lugar de Frenedoso, lo qual se ejecutó assí, y fue en d[ic]ho día, mes y año por mí en esta d[ic]ha puebla de Guadalupe». «En diez y ocho de junio, año de mill settezientos y treinta y tres, el señor Provisor, vicario y visitador general de esta Puebla y su priorato, por ante mí el Nottario se despachó un exortto suplicatorio a el señor provisor, vicario, ofizial o theniente de la ciudad de Truxillo para contraher matrimonio Bizente Martín el Real, vez[in]o de la d[ic] ha ciudad, con Inés de la Cruz, vez[in]a de esta puebla; el qual, en d[ic]ha ciudad, fue presentado a el liz[encia]do d[o]n Marcos Martín Barroso, thenitente de vicario de di-

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scriptoriumguadalupense / 11 cha ciu[da]d y sus villas y lugares, y refrendado por Martín Clemente Santiváñez, su notario, y dado su debido entero cumplimi[ent]o. Y en su vista, d[ic]ho señor Juez Provisor de esta dicha puebla, lo executtó assí». «En nueve días del mes de junio, año de mill settezientos treinta y seis, se despachó un exorto suplicatorio por su r[everendísi]ma el señor Provisor de esta puebla, y por ante mí, el Nottario, vez[in]o de ella, a el señor d[o] n Pedro Clemente Avostéguez, canónigo de la ciudad de Toledo primada, inquisidor, vicario general en ella y su arzobispado, y refrendado por Luis Bernardo Torre, notario de d[ic]ha audienzia y arzobispado, sobre matrimoniales [f. 1vto.] de Andrés Marín, natural de la villa de Sonseca, de aquel arzobispado, con Mari Anna Ramos, vez[in]a de esta puebla de Guadalupe, lo que se ejecutó así, en virtud de las expresadas y debidas diligenz[ia]s, fechas y practicadas en d[ic]ha villa de Sonseca». «En catorze de mayo, año de mill settezientos treinta y siete, por su r[everendísi]ma el señor Provisor de esta d[ic]ha puebla, y por ante mí, d[ic]ho presente Notario, se despachó otro exorto suplicatorio del señor provisor y vicario general de la ciudad y obispado de Coria sobre

Maestro del Parral, san Jerónimo en el scriptorium (1480-1500)

matrimoniales, para casar a Fran[cis]co Vivas Pozo, natural de la villa de Cázeres, de aquel obispado, con Zezilia Sánchez, vez[in]a de esta d[ic]ha puebla. Y visto por su merced, el señor d[o]n Joséph Cavero Maza de Linares, el qual dio su debido cumplim[ient]o, firmado y refrendado por Joan Cano, su notario, lo que assí se ejecuttó, con las demás diligenzias en todo, a su continuazión». Inhibición en causa matrimonial «En catorze días del mes de jullio, año de mill settezientos y veinte y dos, ante el r[everendísi]mo p[adr]e Provisor de esta d[ic]ha puebla, que a la sazón lo era, y por ante mí, el Nottario, haviéndose seguido pleyto y causa matrimonial sobre palabra de casam[ient]o entre Diego Isidoro López de Castro y Luzía Sánchez, ambos solteros y vez[in]os de esta d[ic]ha puebla, lo qual en este Tribunal fue sentenziado como ecc[lesiástic]o y, por d[ic] ho Diego Isidoro, fue apelada d[ic]ha sentenz[i]a para, ante el ill[ustrísi]mo monseñor d[o]n Alexandro Aldonandrín, (arzobispo de Rodas, nunzio y colector general apostólico de n[uest]ro Santíssim[o] Padre Inocencio, por la divina providencia papa dezimoterzio, con facultad de legado a[d] látere en estos reynos de España), mandando que por haora su r[everendísi]ma, d[ic]ho señor Provisor de esta puebla, se hiniviese del conozim[ient]o de d[ic]ha causa; y, en su virtud, se dio por hinivido y mandó hazer nottorio a las partes. En c[u]io intervalo de tiempo y término, que en él se influía, murió la susod[ic]ha, motibo de tener por haora d[ich]as letras en esta puebla». Nombramiento de capellán «En diez y siete días del mes de febrero, año de mill setezientos veinte y quattro, nuestro r[everendísi]mo padre Prior de esta santa y real cassa y monast[eri]o, y por ante mí, hizo nombram[ient]o como único patrono de una capella [sic], entre otras muchas de las que lo es, de la que fundó Fran[cis]ca Rodríguez Sernidera en esta santa iglesia parroquial monacal, en d[o]n Joseph Gonz[ále]ss Nietto, presbytero y vez[in]o de esta d[ic]ha puebla, y le dio la collación y canónica instituzión de ella por la imposizión de un bonette; y, en agradecim[ient] o, bessó la mano a su r[everendísi]ma d[ic]ho n[uest]ro p[adr]e Prior». Revocación de sentencia «En veinte y cinco de abril, año de mill setezientos quarentta y dos, haviendo seguido ante el señor Provisor y por ante mí, como tal Notario, causa de ejecuzión una buena memoria para los pobres de esta puebla contra un olibar

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de un particular, sito en esta jurisdicción y ante tribunal ecc[lesiásti]co en el que fue dada y pronunziada sentenzia contra el defensor nombrado, y apelando de ella ante n[uest]ro reverendísi]mo p[adr]e Prior de d[ic]ha santa y real cassa y monast[eri]o, acompañado con abogado conozido, revocó d[ic]ha sentenzia, que existe y existió, como de d[ic]ha causa consta». Exhorto para el cobro de una deuda «En veinte de septiem[br]e, año de mill settezientos veinte y tres, intimé un despacho exortto suplicatorio del Ill[ustrísi]mo señor d[o]n fr[ay] Fran[cis]co Lasso de la Vega y Córdova, obispo de la ciudad de Plassenzia1 y su partido, p[ar]a el r[everendísi]mo p[adr]e Provisor y vicario general y visitador de esta d[ic]ha puebla y su priorato, suplicando que hiziese pagar a don Alonso Andrés Torrezilla, p[resbíte]ro y vez[in]o de esta puebla, la limosna de settenta y dos missas rezadas, que era en deber en la colecturía de la villa de Cañamero, de su obisp[a]do». Inhibición en pleito y causa de una capellanía [f. 2] «En veinte y seis días de mes de junio, año de mill setezientos y treinta y ocho, requerí, con unas Lettras Apostólicas del Illustrísimo monseñor d[o]n Silizo Valentí Gonzaga (por la grazia de Dios y de la Santa Sede Apostólica, arzobispo de Nicea, archimandrita de Mesina, del reyno de Sizilia y provisoría de Calabria, y de n[uest] ro Sant[ísi]mo P[adr]e y señor Clemente, por la Divina Providencia papa XII, Nunzio y colector general apostólico en estos reynos de España)2, a su r[everendísi]ma el p[adr]e Provisor, juez ecc[lesiásti]co, vicario y visitador general de esta d[ic]ha pue[bl]a y su priorato. Ganadas d[ic]has Apostólicas Lettras por Joseph Fer[nánde]z de Villalva, vez[in]o de esta d[ic]ha puebla, sobre un pleyto y causa benefizial de una capellanía que, en esta santa iglesia parrochial monachal, fundaron Manuel Gonz[ále] ss y María Hi[e]rro, su muger, vez[in]os de d[ic]ha puebla, por dimissión del liz[encia]do d[o]n Christóval de Villava, p[resbíte]ro, y con el fiscal de esta vicaría nullidad de agravio, o como más aya lugar en Derecho de la sentencia deffinitiva dada por el señor juez ordinario de la d[ic]ha abbadía; por lo que su r[everendísi]ma, d[ic] ho señor Provisor, se dio por hinivido y mandó se hiziese saber a todas las partes». Prisión y entrega de un reo de estupro «En ocho días del mes de junio, año de mill settecientos y quarenta, ante su r[everendísi]ma el señor Provisor,

vicario y visitador general de esta d[ic]ha puebla, requerí a d[ic]ho señor Juez provisor con un exortto suplicatorio del señor liz[encia]do d[o]n Fran[cis]co Xavier Madrigal, theniente de vicario general de la ciu[da]d de Toledo sobre una caussa matrimonial y de esturpo [sic] y fuga que havía echo Pedro Matheo Sánchez Jarillo, natural del lugar de el Villar del Pedroso, a quien en esta puebla se aprisionó, y en atenzión a otro segundo exorto suplicatorio, que en los quatro días de d[ic]ho mes y año, el señor d[o]n Gerónimo del Álamo, vicario y visitador ecc[lesiásti]co de la villa de Talavera, su partido y arzedianato, y refrendrado de Fran[cis]co Rubio, uno de sus dos mayores notarios, me entregó d[o]n Miguel Panadero Lodares, notario apostólico, a quién tenían cometidas las debidas diligenzias sobre este asunto por ocupazión del fiscal mayor y su then[ien]te, a quien se le entregó d[ic]ho reo por el fiscal de esta Audienzia, y llevó a d[ic] ha villa de Talavera, en donde lo mandava el señor d[o]n Xavier Madrigal entregar». Letras Apostólicas para el cobro de deuda «En dos días del mes de marzo, año de mill settezientos y ocho, antte su r[everendísi]ma el señor Provisor, vicario y visitador general de esta d[ic]ha puebla, y por d[ic]ho Joan Joseph de Castro Vida, como notario y mi antecesor, fueron presentadas unas Letras Apostólicas del Ill[ustrísi]mo señor d[o]n Antoniofeliz y Ondadery3 (por la grazia de Dios y de la santa Sede Apostólica, arzobispo de Damasco, y de nuestro sant[ísi]mo Padre señor Clemente, por la Divina Providencia papa undézimo, Nunzio colector apostólico de estos reynos de España), diciendo que Joseph López de Castro, en nombre de Diego Isidoro López de Castro, su hijo, vez[in]os de esta d[ic]ha puebla, era en deber a Joan de Palazio Calderón, procura[d] or de aquel tribunal, trece r[eale]s [de] v[ell]ón, por los mismos que por él a suplido y gastado en el pleyto y causa sobre capellanía, que en este tribunal a seguido con la dignidad arzobisp[a]l de Toledo; y d[ic]ho señor Provisor de esta d[ic]ha puebla las mandó dar su debido entero cumplim[ient]o, las q[u]e se hallan firmadas por d[ic]ho ill[ustrísi]mo monseñor, y refrendadas por Thomás Camarero, su notario». Exhortos matrimoniales «En onze de enero, año de mill settezientos y diez, por el r[everendísi]mo p[adr]e Procurador y juez ecc[lesiásti]co de este d[ic]ha puebla, y por ante d[ic] ho mi antecesor, se despachó un exortto supli [f. 2vto.]

1.- Francisco Laso de la Vega y Córdoba nació en Granada el año 1662. Profeso en la Orden de santo Domingo, fue obispo de Ceuta (17161721) y de Plasencia (1721-1738), falleciendo en Trujillo, ciudad a la que profesó especial atención. Sus restos reposan en el convento San Pablo, de la ciudad de Sevilla, donde tomó los hábitos. 2.- Silvio Valentí Gonzaga nació en Mantua (Italia) el año 1690. Elegido arzobispo titular de Nicea (1731-1738), recibió el cardenalato en 1738. Fue Secretario de Estado (1740-1765), Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe y Camarlengo (1747-1756). 3.- Antonfelice Zondadari nació en Siena (Italia) el 13 de septiembre de 1665. Elegido arzobispo con el título de Damasco el año 1701, fue elevado a cardenal en el consistorio de 1712. Participó en los cónclaves de 1721, 1724 y 1730. Murió el 23 de noviembre de 1737.

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GUADALUPE. Fachada de poniente [Foto: Gabriel Sánchez]

catorio, en causa matrimonial de Antonio Pérez de Borja, natural del lugar de la Porzuna, con María Gonz[ále] ss, vez[in]a de esta d[ic]ha puebla, del señor vicario general de la ciudad de Ciudad Real, el que mandó dar y dio su debido y entero cumplim[ient]o, y lo firmó [el] liz[encia]do Diego Gil Almansa, y refrendado de Manuel López Aguilera, su notario, en los diez y siete de enero de d[ic]ho año». «En veinte y tres días del mes de enero, año de mill setezientos y quatro, su r[everendísi]ma, que era a la sazón Provisor, juez ecc[lesiásti]co de esta d[ic]ha puebla, y por ante d[ic]ho mi antecesor como tal notario, fue despachado un exortto suplicatorio a el señor provisor y vicario general de la ciudad y arzobispado del señor Santiago, reyno de Galizia, sobre causa matrimonial para contraher matrimonio Alberto Garzía, natural del lugar de san Miguel de Castro, inmediato a d[ic]ha ciudad, con Joana Delgado, vez[in]a de esta d[ic]ha puebla, al que se le dio su debido y entero cumplim[ient]o, y las debidas diligenzias, aprobadas por el ill[ustrísi]mo y reverendíssimo señor d[o]n fr[ay] Antonio de Monrroy Montenegro, arzobispo y señor de d[ic]ha ciu[da]d y arzobispado, y refrendado por ante Lorenzo López Camino, notario de d[ic]ha su audienzia». Erección de bienes espirituales «En quatro de diziembre, año de mill setezientos y siette, nuestro r[everendísi]mo p[adr]e Prior que a la sazón era, y por ante d[ic]ho mi antecesor como notario, para q[u]e d[o]n Joseph Álvarez Perea, clérigo de menores ór-

denes, ascendiese al orden sacro, erigió unas cassas, sitas en esta d[ic]ha puebla, a espirituales proprias (que fueron de Alonso Martín de Huertas, quien, por scriptura pública que ante d[ic]ho mi antecesor, como escriva[n]o p[úbli] co y del número, d[ic]ho Huertas otorgó donazión) y otras cassas y una heredad de viña, olibos, frutales y tierra en sembradura, que Joan Álvarez Perea, padre del pretendiente, asimismo le donó; y d[ic]has tres posesiones d[ic]ho n[uest]ro r[everendísi]mo padre Prior erigió de temporales en espirituales para el d[ic]ho efecto, y todo ante d[ic] ho mi antecesor como nottario y escriva[n]o público y del número de esta d[ic]ha pue[bl]a». Exhorto matrimonial «En veinte y ocho de marzo, año de mill settezientos y ocho, su r[everendísi]ma el señor Provisor, juez ecc[lesiásti]co de esta d[ic]ha puebla, y por ante d[ic] ho Joan Joseph de Castro Vida, d[ic]ho mi antecesor, Fran[cis]co Pinón, vez[in]o de Talavera la Reyna, para contraher matrimonio con María López Villarreal, vez[in]a de esta d[ic]ha puebla, se hizo preciso despachar exortto suplicatorio a el señor liz[encia]do d[o]n Joseph de Llanos, canónigo de la santta iglesia colegial de d[ic]ha villa de Talavera la Reyna, vicario y visitador en ella, su partido y arzedianato, en donde por el susodicho fue fecha, y d[ic]ho señor, dado su debido entero cumplimiento, aprobara, firmara, y refrendada por Bernardo Fernández Escobedo, su notario de aquel tribunal ecc[lesiásti]co».

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pachó otro exorto suplicatorio a d[ic]ho señor vicaCausa de matrimonio y estupro «En seis días del mes de abril, año de mill setezientos rio de d[ic]ha ciu[da]d de Truxillo, por el d[ic]ho y onze, por ante n[uest]ro r[everendísi]mo padre Prior, r[everendísi]mo p[adr]e Vicario presidente, sobre d[ic] y por ante d[ic]ho Joan Joseph de Castro Vida, mi d[ic] ho asumpto de cassar a d[ic]ho Joan Luis con d[ic]ha ho antecesor, fue pronunziada sentenzia deffinitiba con- María del Valle, por haver faltado requisito tan espezial en tra Pedro Martín Valmorisco y Josefa Mansilla, su mujer, el primero de las proclamas. Lo que por el dicho Joan Lóen la causa de matrimonio y esturpo [sic] que cometió, pez Coronado, como tal notario, fue refrendado». como de d[ic]hos autos consta. La d[ic]ha sentenzia fue Colación de patronato, apellada ante d[ic]ho nuestro r[everendísi]mo p[adr]e erección de bienes espirituales y capellanía Prior, quien la revocó y proveyó a su arbitrio, conmutan«En treze días del mes de marzo, año de mill setteziendo y alzando los quatro años de desttierro, que su asses- tos [sic] y settentta, el r[everendísi]mo p[adr]e Provisor abogado promulgó en d[ic]ha sentenzia y multa pe- sor, juez ecc[lesiásti]co de esta d[ic]ha villa, y por [an]te cuniaria, en otras cosas de gran christiandad. Lo ejecutó d[ic]ho Joan López Coronado, d[ic]ho mi antecesor, daassí como señor en lo espiritual y temporal». da por nuestro r[everendísi]mo p[adr]e fr[ay] Fernando del Arroyo4 (señor prior de este santo y real monast[eri] Causa de acreedores «En diez y seis de agosto, año de mill setezientos y o y, en lo temporal y espiritual, de esta su puebla, con vediez y seis, por ausenzia de n[uest]ro r[everendísi]mo zes quasi episcopales en virtud de bullas pontifizias y bupadre Prior, en otra caussa de acrehedores (todos los llas apostólicas nullíus diócesis), a d[o]n Joan Pizarro más ecc[lesiásti]cos), memorias y obras pías, apelaron Villegas, clérigo de menores órdenes, d[ic]ho n[uest]ro de un auto (entre treinta q[u]e eran, solos diez de los in- r[everendísi]mo p[adr]e Prior le dio la collazión y canóniteresados) contra vienes de un común deudor particular ca instituzión de un patronato de legos, que en esta puebla que en sí tenía de sus deudos antecessores muchos vienes fundó Antonio Fernández Travajador, por donazión que de afectos a diferentes censsos,[f. 3]como por instrum[ent] él le hizo, en dicho d[o]n Joan Pizarro Villegas, d[o]ña Maos públicos y justificatibos consta. Apellaron ante n[uest] ría de Rivera, viuda del liz[encia]do d[o]n Joan Gonz[ále] ro r[everendísi]mo padre Vicario presidente, quien, en ss Pacheco, abbogado de los Reales Consejos. La qual resegunda instanzia, nombró a un hombre bueno, vez[in] cibió, estando hincado de rodillas ante d[ic]ho n[uest]ro o de esta d[ic]ha puebla, con quien se entendieron d[ic] r[everendísi]mo p[adr]e Prior, por la imposizión de un hos autos. Pasó ante d[ic]ho Joan Joseph de Castro Vida, bonette y, en agradecim[ient]o, dicho d[o]n Joan Pizarro a su r[everendísi]ma bessó la mano». d[ic]ho mi antecesor, en d[ic]ho día, mes y año». «En treze días del mes de Exhorto matrimonial marzo, año de mill seiscien«En veinte y dos días del mes tos y settentta, su r[everendísi] de enero, año de mill seiscienma, el señor Provisor y Juez tos settenta, su r[everendísi]ma ecc[lesiásti]co de esta d[ic]ha el p[adr]e Vicario presidente, puebla y por anted[ic]ho mi anque a la sazón era, por ausenzia tecesor, Joan López Coronado, de su r[everendísi]ma, n[uest] Notario asimismo público y de la ro r[everendísi]mo p[adr]e Audienzia ecc[lesiásti]ca de ella, Prior, y por ante dicho mi anteJoan Pizarro Villegas, clérigo de cesor Joan López Coronado, nomenores órdenes, presentó petitario, fue despachado un exorzión diciendo que, siendo Dios to suplicatorio a el señor vicaservido, quiere ascender a órderio de la ciu[da]d de Truxillo, nes mayores de subdiácono, diápara contraher matrimon[i]o cono y presbytero, y siendo preJoan Luis, vez[in]o de d[ic]ha cisso tener congrua vastante, y ciu[da]d con María del Valle, que para ella consignava y connatural [de] Cassas D[o]n Pesignó los vienes de la d[ic]ha cadro. Al qual se le dio por d[ic] pellanía, que importan trecienho señor vicario su debido entetos y diez ducados, y, asimismo, ro cumplim[ient]o». las cassas de su morada con sus «En dos días del mes de feanexidades y conexidades, de un brero de d[ic]ho año, se descorral y un huerto, todo contiguo GUADALUPE. Arcadas de las antiguas casas de capellanes

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scriptoriumguadalupense / 15 uno a otro, y que son suyas propias, y que valen ochocientos ducados libres de toda carga censso, compradas con la hazienda de que heredó de sus padres, y ser congrua vastante, y ser precisso el hazer informazión de edad competente, legitimazión de limpieza de sangre móribus et vita, lo qual pidió y suplicó. Y en vista de todo, d[ic]ho, n[uest] ro r[everendísi]mo p[adr]e Prior dijo que erigía e erigió los vienes de d[ic]ha capellanía y las cassas de d[ic]ha capellanía, digo, patrimonio con d[ic]has anexidades y conexidades en vienes espirituales. Y d[ic]ho señor Juez Provisor declaró ser congrua sustentazión para ascender a las órdenes que prettende». [f. 3vto.] «En ocho días del mes de junio, año de mil seiscientos settenta y dos, nuestro r[everendísi]mo p[adr]e Prior, que a la sazón era, y por ante mi d[ic] ho antecesor Joan López Coronado, notario, pareció y dijo: Que por muerte del liz[encia]do Joan Mayoral Cano, p[resbíte]ro, está vaca la capellanía que fundaron Miguel Sánchez, escriva[no], y María Pizarro, su mujer, todos vez[in]os que fueron de esta d[ic]ha puebla, y que a su r[everendisi]ma, en virtud de su fundazión, tiene adquirido derecho como señor ordinario en lo espiritual y temporal de esta su d[ic]ha puebla, con vezes quasi episcopales, en virtud de reales privilegios y bullas pontifizias nullius diocesis, y que, como único patrono que lo es de ella, le toca y perteneze nombrar capellán que la sirva. Y. conformándose con la cláusula de d[ic]ha su fundazión dijo: Que nombrava y nombró, como único patrono que lo es de d[ic]ha capellanía, por su capellán a d[o]n Joan Pizarro Villegas, clérigo p[resbíte]ro, vez[in] o de esta d[ic]ha puebla de Guadalupe, por concurrir como concurren en el susod[ic]ho las calidades, condiciones y requisitos apetecidos que en d[ic]ha fundazión se requieren. Y en cumplim[ient]o del nombram[ient] o de capellán de la d[ic]ha capellanía fecho por su R[everendísi]ma, y ante d[ic]ho notario, en el d[ic]ho d[o]n Joan Pizarro Villegas, clérigo p[resbíte]ro, que está presente hincado de rodillas reciviente la d[ic]ha collazión y canónica instituzión. Y su R[everendísi]ma se la dio por la imposizión de un bonete que sobre su cabeza pusso, y el susud[ic]ho la recivió y bessó la mano de su r[everendísi]ma fr[ay] Fernando del Arroyo, prior de Guadalupe. Antte mí, Joan López Coronado». Exhorto matrimonial «En tres días del mes de agosto, año de mil seiscientos [sic] settenta y cinco, fue presentado un exortto suplicattorio del señor licenz[ia]do y d[eá]n, d[o]n Pe-

dro de Arauz y Cueba, canónigo doctoral de la Santa Iglesia de la ciudad de Guadix, provisor, vicario general de ella y su obispado, y refrendado de Pedro Galindo, nottario de aquel tribunal, sobre matrimoniales entre Joan Martínez, natural de esta d[ic]ha puebla de Guadalupe, y d[o]ña María de Espinosa, natural de la villa de Carriles, de aquel d[ic]ho obispado, en virtud de petizión y relazión que d[ic]ho Joan Martínez hizo a d[ic] ho señor vicario y juez ecc[lesiásti]co de dicho tribunal. El qual fue presentado en esta villa de la puebla de Guadalupe a su r[everendísi]ma el señor Provisor, vicario general, visitador, juez ordinario ecc[esiásti]co, que a sazón era, por el d[ic]ho Joan López Coronado, mi d[ic]ho antecesor y notario público de esta dicha villa de la puebla del Real Monast[eri]o de N[uestr]a Señora Santa María de Guadalupe y de d[ic]ha su Audienzia ecc[lesiásti]ca. El que, en vista de lo que en dicho suplicatorio exortto influía, se le dio su debido entero cumplim[ient]o, acompañado dél diligenzias, que en esta puebla y su audienzia ecc[lesiásti]ca se hizieron y practicaron, a su continuazión fechas.» Diligencia En treinta y siette años cumplidos que ha que exerzo d[ic]ho ofizio [f. 4] de Nottario, ni en el otro fuero en quanto a la jurisdicción ordinaria, que en esta villa de la puebla del Real Monast[eri]o de Nuestra Señora Santa María de Guadalupe, no he visto (aunque he pasado a diferentes ofizios de notarios y escriva[n]os en busca de diferentes papeles de notarios y escriva[n]os) escripto alguno de algún estraño de esta jurisdizión, en uno ni otro fuero, ni he oydo a mis mayores y más anzianos en el d[ic]ho ofizio, ni en público ni en secreto, el haver quebrantado esta jurisdición ni permitirlo n[uest]ro r[everendísi]mo p[adr]e Prior actual, ni todos los sus antecesores en dignidad. Ante sí, con gran zelo, cuidado y vigilanzia en su gran observanzia, en sus fueros y derechos, la manutenz[i]ón, como todo lo relazionado e aquí inserto consta y pareze de los referidos autos e instrum[ent]os ecc[lesiásti]cos, que se componen de veinte y tres exemplares con quien concuerdan aquí me remitto, los que por haora quedan en mi ofizio y poder. Y para que conste donde convenga, a pedim[ient]o de parte de este Real Monast[eri]o y santa Cassa de Nuestra Señora de Guadalupe, doy el presente en Guadalupe, en quatro días del mes de mayo, año pres[ent]e de mill settezientos cinquenta y siete, y en fe de ello lo signo y firmo. En t[esti]mon]io de verdad. Carlos Gonz[ale]ss Nietto [Firmado y rubricado].

4.- Fray Fernando del Arroyo fue elegido tres veces para el cargo de prior. La primera fue el 28 de febrero de 1660 y tuvo el oficio hasta el 22 de enero de 1663. Salió elegido por segunda vez el 26 de enero de 1666, pero renunció a los dos años. Por tercera vez fue designado el 2 de febrero de 1671, volviendo a renunciar al año y ocho meses de ser confirmado. Murió de mal de piedra el 15 de enero de 1680, a los 64 años de edad y 44 de hábito. Cf. A. Barrado Manzano, ofm, «Catálogo de los priores jerónimos…» en Libro de la Invención de esta santa Imagen de Guadalupe, de fray Diego de Écija, Cáceres 1953, Apéndice segundo, pp. 428-429.

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El palacio pintado La pintura mural en el Monasterio de Guadalupe durante la Baja Edad Media Ángel Fuentes Ortiz «Y mando que desde adelante los vecinos de Guadalupe no se junten a voz de concejo contra el monasterio… salvo con licencia del Prior y en el Palacio Pintado donde suelen»1.

E

l término Palacio Pintado aparece en algunos documentos de la época denominando a un espacio indeterminado dentro del monasterio de Guadalupe que servía como residencia habitual del prior, entre otras funciones. En realidad no se conoce con exactitud dónde

se ubicó el recinto ni tampoco si el concepto hace referencia a un espacio concreto o a un conjunto de aposentos. Aunque el Padre Rubio — sin más especificaciones— situó este palacio al suroeste del monasterio, en los terrenos que después albergaron la Mayordomía y la Sala Capitular2, lo único que sabemos con seguridad es que el Palacio Pintado ya no existía hacia 1460, fecha en que se estaba edificando el pabellón del Capítulo. Quizá lo más interesante del concepto, más allá de consideraciones espaciales, sea su propia metonimia. Que una de las zonas más representativas del santuario fuese conocida por estar “pintada” —esto es, decorados sus muros—, dice mucho en favor de la consideración de la pintura mural durante Baja Edad Media. No obstante, diferentes vicisitudes tales, como la difícil conservación de estos delicados espacios o los desafortunados criterios de intervención a lo largo de la historia, han contribuido a una progresiva devaluación de esta técnica, llegando en ocasiones a considerarse como un arte menor, cuyo estudio ha quedado relegado en cierta medida frente a otras manifestaciones artísticas.

GUADALUPE. Sala Capitular, pintura mural de ornamentación geométrica y vegetal, s. XV (R. 1999)

Las tipologías guadalupenses Cuando los jerónimos llegaron a Guadalupe en 1389 se encontraron con varias construcciones ya terminadas, entre ellas un recinto amurallado y un templo a medio edificar. Sin embargo, para poder llevar a cabo la liturgia propia de la orden, creada apenas un decenio antes, la comunidad jerónima se vio obligada a modificar algunos de estos espacios existentes3 y a construir otros de nueva planta. Ante una carencia de precedentes formales, los jerónimos fusionaron modelos de monasterios franciscanos y dominicos con algunas características propias de los cartujos, creando recintos eminentemente funcionales4. Es en este escenario de alta experimentación, miscelánea al fin y al cabo de caracteres ya existentes, donde debemos encuadrar la realización de las pinturas del monasterio. Aunque los jerónimos no tardaron en derribar el Palacio Pintado, un modelo

1.- Cerro Herranz, M. y Linares Tirado, J.M., «La conflictividad social en un señorío monástico durante el siglo XV. El caso de Guadalupe», 1383-1385 en a Crise Geral dos Séculos XIV/XV. Jornadas de Historia Medieval, Historia Crítica, Lisboa 1985. p. 331. 2.- Rubio, G. Ofm, Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, o sea apuntes históricos sobre el origen, desarrollo y vicisitudes del santuario y Santa Casa de Guadalupe, Thomas, Barcelona 1926, p. 38. 3.- Andrés, P., Guadalupe un centro histórico de desarrollo artístico y cultural, Institución cultural “El Brocense”, Cáceres 2001, p. 72. 4.- Mateo Gómez, I., El arte de la orden jerónima, Encuentro, Madrid 1999, p. 55.

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GUADALUPE. Bóveda de capilla de san Martín, decorada con trazos de arquitectura y cardos dorados, s. XV (R. 1987)

de estancia poco afín a su nueva vida monástica, es evidente que la noción de este espacio decorado caló hondo en el imaginario de la comunidad de Guadalupe. Si la decoración mural fue algo común dentro de las edificaciones medievales en general, aún lo fue más en aquellas cuyo material constructivo no destacó especialmente por la calidad. El monasterio de Guadalupe, situado entre profundos valles de difícil acceso, nunca contó con suficientes canteras cercanas para la edificación con sillares5. Por ello se emplearon en su construcción materiales como la mampostería, el ladrillo y el tapial, elementos económicos y fácilmente transportables, siendo utilizada la sillería sólo en lugares muy concretos. Este tipo de construcción dejó en última instancia amplios paramentos cubiertos con revoco, sin duda el lugar ideal para la realización de pinturas murales.

Atendiendo a los usos de los recintos “pintados” dentro del monasterio jerónimo, es posible establecer al menos dos tipologías bien diferenciadas. Por un lado encontramos lugares dedicados exclusivamente al culto, cuyos programas decorativos se ciñen a la función litúrgica. Un segundo tipo lo constituyen aquellos espacios de uso y representación, polivalentes en muchos casos, no destinados especialmente al culto y susceptibles por tanto de cambiar sus usos según la ocasión. El mejor ejemplo de esta “multifuncionalidad” lo encontramos en la descripción de la Sala Capitular que realiza el Padre Talavera:

«En este lugar se ponen, a vista de los religiosos que se juntan a Capítulo, las cosas que de nuevo se van ofreciendo a nuestra Señora… No sólo se juntan aquí los religiosos a tratar cosas del monasterio, sino a conferir y despachar las del pueblo: por ser nuestro el señorío temporal... Aquí también se congregan, cuando se han de hacer algunas limosnas crecidas: y esto es bien ordinario, siendo grandes las necesidades que gente principal y honrada nos descubre. Aquí se eligen los priores y se confirman sus elecciones, y se despachan las hermandades, participaciones de los sufragios que esta casa ofrece. Entre todas las concesiones que en este género se han hecho, para que se vea como se libran, referiré la que se dio y se comunicó al Emperador don Carlos, viniendo en peregrinación a visitar este santuario y se le dio carta de hermandad… Aquí vienen todos los años, víspera de san Juan, la justicia, regimiento, y oficiales de la república en nombre del pueblo, a reconocer por señor y dar vasallaje al Prior. Y en señal de este dominio, le ofrecen pan, vino, gallinas, terneras, carneros y otras cosas, testificadoras de la sujeción que conllevan»6.

Esta descripción nos habla de un recinto, la Sala Capitular, que servía tanto para debatir los asuntos internos del santuario como para rendir vasallaje al Prior, e incluso recibir a personajes de la talla del emperador Carlos V. No parece casual que precisamente en este espacio se encuentre uno de los conjuntos murales más extraordinarios del monasterio, destinado sin duda a causar una “impresión” de lujo y magnificencia. Tampoco podemos dejar de señalar que en el mismo lugar que la Sala Capitular probablemente se ubicó el Palacio Pintado, el más claro ejemplo en época del priorato secular de la tradición del espacio de representación multifuncional. La decoración mural en el monasterio de Guadalupe es probablemente tan antigua como el propio asentamiento. A los grandes ciclos pictóri-

5.- Curbelo Ranero, T., «El ochavo de Guadalupe, Santuario de San José (1595-97)», en García, S., Modelos arquitectónicos del Real Monasterio de Guadalupe, Ediciones Guadalupe, Sevilla 2004, p. 70. 6.- Talavera, G. De, Osh., Historia de Nuestra Señora de Guadalupe, consagrada a la soberana magestad de la Reyna de los Ángeles, milagrosa patrona de este sanctuario, Toledo 1597. p. 212.

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cos medievales siguieron otros no menos relevantes. Entre los siglos XVI y XVIII se decoraron estancias como el Relicario, la Sacristía o el Camarín, utilizando siempre la pintura mural frente a otras técnicas. En general estos programas han llegado hasta nuestros días en perfecto estado de conservación y sin alteraciones importantes, cosa que no ha sucedido con sus homólogos medievales. El gusto por la arquitectura desnuda vigente en la sociedad decimonónica no ayudó precisamente a la conservación de estos frágiles conjuntos. Autores como José Ramón Mélida o Amador de los Ríos defendieron la eliminación de lo ornamental que ocultaba los “verdaderos” valores de la arquitectura creando así falsos estereotipos, como el del ladrillo visto en el interior mudéjar, que hicieron desaparecer multitud de programas decorativos pintados. Lo excepcional de Guadalupe El catálogo de pinturas murales de época medieval de Guadalupe representa un caso excepcional dentro del monasterio hispano por varios motivos. Por un lado, el hecho de que históricamente la comunidad jerónima no derribara unos edificios para construir otros, sino que los fueran acoplando dentro del espacio disponible, ha posibilitado la conservación de muchos ciclos que de otra manera se hubiesen perdido. Igualmente, el aislamiento secular del que ha disfrutado el enclave también ha contribuido a mantener algunos recintos intactos, sobre todo en épocas más recientes. Estos hechos, sumados a la relevancia que el propio monasterio tuvo dentro del ceremonial de los Trastámara7,

han favorecido la supervivencia de una serie de espacios decorados de primera calidad, que en otras construcciones coetáneas se han perdido de forma irremediable. En definitiva, podría decirse que prácticamente no existen ejemplos contemporáneos parangonables, tanto en cantidad como en calidad, al ciclo del monasterio de Guadalupe. La decoración mural a través de la historia: Relatos e imágenes Si bien hoy sabemos que la decoración mural de los recintos de cierta entidad fue una costumbre muy extendida durante la Baja Edad Media, desgraciadamente, pocos son los ejemplos inalterados de esta práctica que han llegado hasta nuestros días. Esta carencia no nos permite valorar, sino sesgadamente, la relevancia que la pintura mural tuvo para la sociedad y el ceremonial de la época. Es por ello que debemos recurrir a las fuentes, tanto gráficas como escritas, para entender ciertos aspectos inherentes al valor social de estos ciclos pictóricos. Aunque no son muchas las referencias a la decoración mural en la literatura o las artes de la época, es importante reseñar algunos ejemplos vinculados específicamente al monasterio de Guadalupe. Poniendo nuestra atención en la literatura periegética de la Edad GUADALUPE. Bóveda del coro, ángel músico, 1499 (R. 1965) Media se advierte que la pintura mural no resultó especialmente interesante a los ojos de los viajeros foráneos. Desfilaron por Guadalupe personajes de la más variada procedencia, como Gabriel Tetzel, Antonio Lalaing, Andrés Navagero o Gaspar Barreiros, dejando variadas descripciones de la Puebla y su monasterio entre las que no figuran referencias explícitas a la decoración pictórica. La primera alusión a los murales del convento la descubrimos en el relato de Hieronymus Münzer, el cual nos indica que la iglesia «tiene más de treinta altares…, y está ricamente decorada en todas sus capillas»8. Aunque el viajero alemán no destaca específicamente los elementos pictóricos, hemos de entender que éstos van implícitos en la riqueza

7.- Nieto Soria, J.M., «El palacio real y las ceremonias devocionales y litúrgicas de la monarquía trastámara en Castilla», en Actas de las VI Jornadas complutenses de arte medieval “Palacio y génesis del estado moderno en los reinos hispanos”, Universidad Complutense, Madrid 2013. p. 8.- Münzer, H., Viaje por España y Portugal en los años 1494 y 1495, Polifemo, Madrid 2002, p. 229.

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scriptoriumguadalupense / 19 decorativa de las capillas. Apenas unas líneas después encontramos quizá la mención más interesante en lo referente a decoración mural, cuando nos señala que la Sala Capitular «es ciertamente una estancia soberbia»9. Teniendo en cuenta que el mobiliario de la sala se reducía casi por completo a un retablo y un altar, con toda seguridad lo que a Münzer le resultó “soberbio” fue el ciclo pictórico del recinto. En el mundo de la miniatura medieval, fiel reflejo de los usos y costumbres de la época, es muy frecuente encontrar paramentos decorados, ya sea mediante murales o telas. Pocas son las veces, no obstante, en que se puede distinguir con claridad si el tipo de ornamentación de las superficies es móvil —cortinas, tapices…— o conforma un todo indivisible con el espacio. Conservamos, empero, unos pocos ejemplos en los que se distingue con nitidez el carácter específico de estos elementos ornamentales. Así, en el Manuscrito de la Reina [Fig. 1], custodiado en la British Library, se nos muestra una escena cortesana de la reina Isabel de Baviera en la que se aprecia detalladamente cómo la sala se ha guarnecido con cortinas estampadas de flores de lis. Más difícil es encontrar ejemplos en los que la decoración mural pintada —no figurativa— aparezca especificada de forma más o menos clara, como en el caso de la representación de una estancia del palacio de Juan de Gante, duque de Lancaster, en la Chronique d’Angleterre [Fig. 2] de finales del siglo XV. La decoración mural de la sala, de filigrana dorada sobre fondo rojo, presenta íntimas con-

Fig.1. LONDRES, The British Library [Harley 4431]. Christine de Pizan presentando su libro a Isabel de Baviera, miniatura en Manuscrito de la Reina, Francia, c. 1414, f. 3.

comitancias con los patrones utilizados en textiles bajomedievales, lo cual no es nada extraño teniendo en cuenta la indistinta utilización de ambos sistemas —mural y textil— para el mismo fin. La convivencia de ambos tipos de decoración se hace patente además en la misma escena, en la cual se han incluido también elementos móviles como los escudos pintados con las enseñas de Portugal y Gante y el tapiz que cubre la chimenea. Será precisamente la frecuente utilización de paños en la configuración de espacios bajomedievales, la que dará lugar a la transferencia de motivos textiles a los ciclos pictóricos murales10. También la compartimentación de espacios en la pintura mural es deudora en muchas ocasiones de las propias formas de los tejidos. Dentro de la amplia colección de libros miniados conservados en el monasterio se representa decoración mural en múltiples ilustraciones, aunque sea imposible discernir en la mayoría de los casos el carácter de ésta. El valor histórico de estas miniaturas es extraordinario ya que no debemos olvidar que la práctica totalidad de los cantorales del convento salieron de su propio scriptorium y se sabe que en alguna ocasión reprodujeron fielmente la fisonomía de algunas partes del monasterio11. Así, en el repertorio de miniaturas guadalupenses encontramos motivos heráldicos, florales, geométricos o —ya en los primeros años del siglo XVI— de imitación del primer estilo pompeyano12. Con todo, será el monje jerónimo fray Gabriel de Talavera, ya en época moderna, quien en su Historia de nuestra Señora de Guadalupe (Toledo 1597) nos ofrezca el inventario más detallado de pintura mural anterior a la reforma de Churriguera. El padre Talavera comienza la descripción por las bóvedas de la iglesia, hechas «de piedra, dora-

9.- Ibídem. 10.- De La Vega, L. Y Ferrete, S., «La recuperación de las pinturas murales de la Sala Capitular del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe (Cáceres)», Revista del Instituto del Patrimonio Histórico Español, 4 (2004) 175. 11.- Representaron una idealización de la fachada principal del monasterio en Museo de Libros miniados, cantoral XVII, f. 15. 12.- Museo de Libros miniados, cantoral LVI, f. 40v.

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scriptoriumguadalupense Agustín, Gregorio, Ambrosio, Isidoro, Bernardo, Ildefonso y Thomas, está la imagen de Nuestra Señora. Tiene en sus brazos el tesoro riquísimo del cielo que, entre los grandes letrados y consejeros de su Iglesia, como presidente aprueba su doctrina, encamina sus pensamientos, da palabras a sus lenguas y estilo a sus plumas»17.

Fig.2. LONDRES, The British Library [Royal 14 e. IV]. Cena de Juan de Gante, duque de Lancaster, con el rey de Portugal, miniatura en Chronique d’Angleterre, Brujas, finales del siglo XV, Vol. III, f. 244v.

das de trecho a trecho, y hermoseadas con pinturas»13. Continúa dando cuenta del sagrario14 que «está edificado en cuadro, el techo hermoseado con pinturas»15 y del refectorio, una rica sala cuyo techo «es de bóveda, hermoseado de pintura y adornado en trechos de algunos florones de oro»16. Talavera se detiene después en la biblioteca, cuyas pinturas describe minuciosamente: «…Es altísima, y toda la bóveda adornada de varias pinturas y labores que la hermosean. […] El lienzo de la pared frontera que se ofrece luego en entrando a la vista le tienen cubierto lucidas imágines y bien acabadas pinturas. Y entre ocho insignes Doctores de la Iglesia, Gerónimo,

la bóveda del coro del templo:

No obstante, resulta imposible precisar, salvo en el caso explícito de la bóveda, cuáles de estos elementos estarían pintados sobre el muro y cuáles sobre otros soportes. El siguiente de los espacios que retrata con detalle es

«La cima y cumbre es bóveda cubierta de azul, hermoseada cual otro cielo, y adornada de estrellas y muchos ángeles que con sus instrumentos músicos parece ayudan y hacen capilla con los religiosos en las divinas alabanzas»18.

Por último, nos deja esta expresiva semblanza de la Sala Capitular: «Es una hermosa y capacísima sala, en que dejó el artificio y primor claras muestras. La fortaleza y grueso de las paredes es muy grande, cercan los asientos entorno. La bóveda está cubierta de muchas, varias y bien diferenciadas pinturas y colores»19.

Exceptuando la obra de Talavera, no encontramos aportaciones al estudio de la decoración pintada en las crónicas de la Edad Moderna. El padre Sigüenza, en cuya descripción del Escorial sí destaca varios “paños” pintados20, pasa por alto la decoración mural de Guadalupe. El relato de un Cervantes “peregrino”21 en los Trabajos de Persiles prefiere centrarse en los exvotos y cadenas que cuelgan de los muros, antes que en la decoración propia de los paramentos. Sin embargo, encontramos dos casos interesantes, no tanto por sus referencias como por sus omisiones, en la literatura de viajes de los siglos XVII y XVIII. Albert Jouvin de Rochefort, oficial de Luis XIV de Francia, realizó un extenso viaje por Europa que le llevará a recalar en Guadalupe en un

13.- Talavera, G. de, Osh, op. cit., p. 153. 14.- Primitiva iglesia que se corresponde con la actual capilla o nave de santa Paula. 15.- Talavera, G. de, Osh, op. cit., p. 168. 16.- Ibíd. p. 192v. 17.- Ibíd. p. 201v. 18.- Ibíd. p. 204v. 19.- Ibíd. p. 206v. 20.- Sigüenza, J. de, Osh, Historia primitiva y exacta del Monasterio del Escorial: la más rica en detalles de cuantas se han publicado, Maxtor, Madrid, 2003, p. 363. 21.- Las páginas dedicadas al monasterio de Guadalupe dentro de Los Trabajos… se basan libremente en una peregrinación real del “Príncipe de los ingenios”. Cf. Cervantes, M. de, Obras completas de Cervantes: Los trabajos de Persiles y Sigismunda, Ed. a cargo de Cayetano Rosell y Juan Eugenio Hartzenbusch, Madrid 1864, pp. 298-300.

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scriptoriumguadalupense / 21 momento impreciso de la década de 1660. Aunque su crónica no refiere una palabra acerca de la pintura mural, su comentario acerca de la iglesia nos resulta altamente revelador: «La iglesia es de tamaño mediano aunque en su interior es muy oscura. No posee apenas ventanas en sus paramentos, que se encuentran tapizados de grilletes y grandes cadenas…»22.

La construcción de celdas conventuales para el alojamiento de monjes en los aledaños del templo fue provocando gradualmente el tapiado de parte de sus ventanas, con el consiguiente oscurecimiento progresivo del recinto. Este fue

uno de los hechos —si no el más importante— que motivó la desafortunada23 reforma de Manuel Lara Churriguera en 174224. Aunque los monjes del monasterio manifestaron un notable interés por la conservación de la “vieja arquitectura” durante la reforma, éste no se extendió a la decoración de los muros25. Una de las modificaciones más importantes introducidas por el arquitecto salmantino fue el encalado de bóvedas y paramentos para dar así más luz a la iglesia. De esta manera el blanqueamiento de los muros, asociado además a la higiene, acabó extendiéndose durante el trienio de 1742-1745 a terceras estancias, e incluso a otros recintos fuera del convento como las granjas dependientes del monasterio. Este régimen de “blanqueamiento” generalizado fue sin duda la causa de que Antonio Ponz, quizá el más minucioso cronista hasta la fecha, apenas pudiera contemplar pinturas de época medieval en su visita a Guadalupe26. Con la reforma de Churriguera la decoración pictórica medieval del monasterio desaparece de la memoria histórica de Guadalupe. Los viajeros románticos e ilustrados no pueden dar cuenta de unas pinturas encaladas en su mayor parte, y se olvida que los muros del monasterio una vez estuvieron cubiertos por maravillosos ciclos pintados. Se valoran aún así los programas de la Sacristía y el Camarín, salvados de la reforma entre otros motivos por su “modernidad”. Habrá que esperar aún hasta mediados del siglo XX para que se vuelva la vista otra vez hacia estas “pinturas ocultas”. El punto de partida de este “resurgimiento” tiene mucho que ver con el hallazgo en 1965 de la decoración de la bóveda del coro, en plena campaña de restauración dirigida por Luis Menéndez Pidal. Apenas se tenía constancia de este ciclo por lo que su recuperación, sumada a la propia calidad de las pinturas, supuso una sorpresa cuya repercusión traspasó la mera anécdota local27. Sin embargo, desde entonces hasta nuestros días apenas se han rehabilitado algunos conjuntos, como son los de la Sala Capitular o los de las bóvedas de la basílica.

GUADALUPE. Fachada principal, restos de pintura mural en arquivoltas y tímpanos, s. XV (R. 1995)

22.- Jouvin, A., Le voyageur d’Europe, où sont les voyages de France, d’Italie et de Malté, d’Espagne et de Portugal, des Pays Bas, d’Allemagne et de Pologne, d’Angleterre, de Danemark et de Suède, Paris 1672, p. 192. 23.- Tras el blanqueamiento no se logró el objetivo pretendido, hecho que obligó a agrandar las pocas ventanas existentes. 24.- Jiménez Priego, Mª. T., «Nuevas Aportaciones sobre Manuel de Larra y Churriguera», en Boletín del Seminario de Arte y Arqueología, tomo XL-XLI (1975) 348-349. 25.- Se obligó a Churriguera a modificar las primeras trazas del proyecto, demasiado agresivas, para adecuarlas al gusto de la comunidad. Archivo del Monasterio de Guadalupe, códice 221. 26.- Ponz, A., Viage de España, en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse que hay en ella, Vol. VII, Madrid 1778, pp. 72-75. 27.- El periódico ABC en su edición nacional del 7 de noviembre de 1965 le dedica un reportaje de cuatro páginas.

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LA COFRADÍA DE GUADALUPE EN EL VIRREINATO DE PERÚ (SIGLOS XVI-XVII) Arturo Álvarez Álvarez

de la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras

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unque en dos cartas de la reina doña Juana I (15041555), datadas en Valladolid el día 1 de mayo de 15511 y en otra de su nieto Felipe II (15561598), firmada en San Lorenzo el Real el 26 de mayo de 15722, se ordena a las autoridades eclesiásticas y civiles de la Nueva España, Tierra Firme e Islas que no impidan que las personas que lo deseen —a excepción, entonces, de los indígenas— puedan inscribirse en la Cofradía de la Virgen de Guadalupe de España y

PACASMAYO (Perú). Primera imagen de la Virgen de Guadalupe venerada en América del Sur, inspirada en la Inmaculada del coro guadalupense

en esas fechas solamente estaba establecida en México, sabemos que le devoción a la imagen extremeña ya había arraigado tanto en las Islas —desde que el propio almirante Colón (c. 1451-1506) pusiera, en 1493, el nombre Guadalupe a la isla caribeña Turuqueira— como en el Imperio Inca, donde brotó a raíz misma de su conquista, en la que participaron gran número de extremeños con nombres tan ilustres como Belalcázar, fundador de San Francisco de Lima (1532); Pizarro, Orellana, Alvarado… y hasta un Juan de Guadalupe. Pacasmayo de Perú, primer brote devocional Uno de los capitanes que acompañaron a Francisco Pizarro (1478-1541) en la conquista de Cajamarca fue Francisco Pérez Lezcano, que, tras la victoria se avecindó en la nueva ciudad de Trujillo, y el año 1560 llevó a Perú la más antigua imagen de la Virgen extremeña, en agradecimiento por haberle salvado la vida cuando iba camino de la horca por un delito que no cometió. Con su esposa, Luisa de Mendoza, peregrinó a Guadalupe, llevando, de Sevilla, a un escultor para que le tallara una imagen de Guadalupe «copia fiel del icono extremeño»3. Colocada primero en la capilla que Lezcano tenía en su huerta del pueblecito de Chérrepe, cerca de Pacasmayo, el año 1563 la donó, con un solar, a los frailes agustinos de Trujillo, para que le construyeran un templo digno y, junto a él, levantaran un convento y colegio. En 1565 se comenzó un tercer templo en el valle de Jequetepeque, que fue pasto de las llamas, obligando a trasladar la imagen al cuarto santuario, levantado junto a un nuevo convento, con capacidad para 50 frailes, y una hospedería adjunta para acoger a los peregrinos, entre los que es destacable el quinto virrey de Perú, Francisco Álvarez de Toledo (1515-1582), quien, navegando en 1568 rumbo a Callao, la Virgen de Guadalupe le salvó de naufragar, nombrándola, agradecido, patrona de la Real Armada de Perú. En la sacristía aún se guarda el baúl forrado de cuero en que Lezcano llevó la imagen de la Virgen de Guadalupe a Perú, bellísima, pese a que, para colocarle un manto sobre el vestido original en la madera, se ha cometido el disparate de rebajar algo la cintura de la talla. Quito, primera cofradía en el virreinato Aunque la devoción a la Virgen extremeña fuera llevada a Cuzco (Perú) poco después de su conquista (1534), la prueba más contundente de que la primera

1.- Archivo General de Indias (AGI), Indiferente General, 424, Libro 22, ff. 300-301. 2.- AGI, Indiferente General, 426, Libro 25 /I/383, f. 185. 3.- Al igual que se repetiría en Quito y en otros muchos casos —ver nuestra obra La Virgen de Guadalupe en el mundo. Culto e imágenes antiguas, Madrid, 2000—, el parecido de esta imagen con el icono románico original de España es nulo; por la sencilla razón de que los artistas no tuvieron acceso a ella debido a que los celosos monjes jerónimos, sus custodios, no permitían que la imagen del camarín fuera copiada, sino la escultura gótico-flamenco-toledana del siglo XV, colocada en el coro de la basílica el año 1499. Ello explica perfectamente el caso de la Guadalupana de México, a la que, en carta del virrey de Nueva España Martín Enríquez a Felipe II (1575), se dice que «Le pusieron por nombre Guadalupe por deçir que se pareçe a la Guadalupe d’España».

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scriptoriumguadalupense / 23 cofradía establecida en el virreinato de Perú está en Quito es una pintura sobre lienzo que «en acción de gracias por un favor de la Virgen de Guadalupe fundaron los mercaderes y lo principal de la ciudad. Hermandad o cofradía de las lucidas y veneradas de esta ciudad, con pinturas de este milagro, desde su principio, que fue por el año de 1581». Estas palabras del presbítero historiador Diego Rodríguez Docampo4 demuestran que su

LIMA. Virgen de Guadalupe, pintura de fray Diego de Ocaña, 1599

ECUADOR. Virgen de Guadalupe, talla de Diego de Robles, c. 1592

devoción —a los pies del volcán Pichincha— era anterior a esa fecha y tal vez cercana a su conquista por Sebastián de Belalcázar (1480-1551), el año 1532. Y consta, además, que en 1583 esta imagen recibió culto en la catedral quiteña —donde, según su provisor López de Atienza, «todos los sábados se dice una misa a Nuestra Señora por los cofrades de esta imagen— hasta el año 1587, en que fue bajada a la pequeña iglesia de Guápulo, atendida por los franciscanos de Santa Clara de Pomasque. El favor concedido por la Virgen de Guadalupe, que motivó la fundación de su cofradía, hace referencia a los cinco devotos, tres blancos y dos indios, encadenados con grilletes y pintados a los pies de la Virgen, cuando la imagen fue trasladada de Quito al distrito de Guápulo. En la segunda mitad del siglo XVI se avecindó en Quito un artista que sería el iniciador y padre de la prestigiosa escuela quiteña, con discípulos tan afamados como Olmos, Caspicara, Legarda, Chili y tantos más. Se trata de Diego de Robles (1550-1594): un español de Toledo que se fue a México y en Quito se casó, trabajó, tuvo dos hijos —ella sería monja concepcionista en Quito— e hizo testamento el 9 de marzo de 1594, ordenando ser sepultado en el convento de san Francisco y nombrando herederos universales a sus dos hijos «y otros posibles que Dios me diere»; palabras que, añadidas a que a su hija Marcela le llama niña, nos hacen suponer que en 1594 Diego de Robles era aún joven, aunque ya le perdemos la pista. Por caricias de la suerte, en casa de la familia quiteña Gangotena/Jijón pudimos nosotros, en 1967, localizar su testamento original. Al conocer su maestría, el mayordomo de la cofradía de Guadalupe, Cristóbal López, le encargó, en 1585, que les labrase una imagen de Guadalupe «trasunto fiel de la de España»; obra que Robles tenía acabada el año 1587 y, bellamente estofada por su ayudante Luis de Ribera, fue colocada en el altar mayor de la iglesia de Guápulo, trasladando la imagen pintada en lienzo al altar lateral de san José, donde estuvo hasta el siglo pasado, en que fue robada y hoy se guarda en la casa del embajador de Ecuador en Washington. Casi iguales a la de Guadalupe, Diego de Robles talló otras varias imágenes, entre ellas la de El Quinche, El Cisne, Baños de Cuenca y el convento de monjas concepcionistas (fundado en 1575) al que autorizaba el ingreso de su hija. Los constantes favores del cielo, a través de la imagen de Guápulo, rodearon a esta imagen de tal fama entre indios y españoles, que ya en 1592 inició el virrey de Perú, el marqués de Cañete la costumbre de subirla a Quito durante una novena en casos tan graves, como el tabardillo de 1611, la erupción del Pichincha (1660) y la terrible sequía de 1783, habiendo sido nombrada en 1644 Patrona de las Armas Reales por el rey de España Felipe IV. Tres monjes guadalupenses en el virreinato Aunque los frailes jerónimos no fundaron monasterios en Indias, sabemos de varios monjes de El Escorial que fueron a Perú para visitar ciertas encomiendas concedidas por el rey Felipe IV; entre ellos fray Manuel de Rojas, fray Antonio Moral, fray Francisco de San Miguel y fray Diego de Cisneros, a los que, en 1618, se sumó el madrileño fray Juan de Estremera, llegado a Lima en enero de 1617 para vigilar las ventas piratas de misales y otros libros del Nuevo Rezado, privilegio concedido por Felipe II al monasterio de El Escorial el 15 de julio de 1573, para que pudiera imprimirlos, introducirlos y venderlos. Para fomentar la devoción a la Virgen de Guadalupe y recoger las limosnas hechas por sus muchos devotos, el monasterio extremeño de Guadalu-

4.- Cf. Diego Rodríguez Docampo, Descripción y Relación del estado eclesiástico del Obispado de san Francisco de Quito… Quito 1650. Fue clérigo presbítero y secretario del venerable deán y Cabildo de esa catedral.

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Pinturas del códice de fray Diego de Ocaña

pe obtuvo permiso de Felipe II, en 1575, para que fuera fray Diego de Santa María a la Nueva España, y fray Diego de Losar al virreinato de Perú. A finales de 1599 Felipe III (15981621) autorizó que fueran al Perú los monjes de Guadalupe fray Martín de Posada y fray Diego de Ocaña; a los que, en 1612, seguiría fray Pedro del Puerto.

Fray Diego de Losar. De su biografía sólo sabemos que nació en el pueblo toledano de Villafranca de la Puente del Arzobispo, a orillas del río Tajo; que profesó en Guadalupe el año 1565, fue al Perú en 1575 y, según fray Diego de Ocaña, su hermano de hábito, estuvo doce años en estos reinos, sin que conozcamos cuál fue su labor, contándonos fray Ocaña cómo él, en su itinerario, iba pintando imágenes de la Virgen de Guadalupe, porque «en volviendo yo las espaldas, luego se olvidara todo, como se olvidó lo que el padre fray Diego de Losar hizo»5, sin que nos diga si éste regresó a España o se trata del mismo monje que falleció en la ciudad de Los Reyes (Bolivia) el año 1608, como consta en una carta de Felipe III6; la misma fecha en que también finaría, en México, fray Diego de Ocaña. Fray Diego de Ocaña (c. 1570- 1608). Gracias a la amena, ilustrada con bellos dibujo —diez en color, nueve en negro y cuatro mapas de Chile— e interesantísima relación que nos dejó este monje, sabemos que su patria chica fue la ciudad toledana de Ocaña; que fue hijo de Juan de la Huerta y María de Salcedo; que nació c. 1570 y que profesó la regla de san Jerónimo en Guadalupe, el 8 de junio de 1588. En compañía de su hermano de hábito fray Martín de Posada (†1599)7, partió de Guadalupe el 3 de enero de 1599, y se embarcó un mes más tarde rumbo al Nuevo Mundo, con escala en Puerto Rico, Portobelo y Panamá — donde unas recias calenturas de fray Posada les obligaron a permanecer allí tres meses, con la suerte de que las medicinas se las donó el boticario Simón de Torres, natural de Guadalupe. Durante esa permanencia, fray Ocaña hizo muchos cofrades, luego alquilaron nueve mulas y dos criados para vadear el río Chagres y transportar 300 libros de la Historia de la Virgen de Guadalupe —publicados en 1597 por el padre Talavera—, haciendo por mar la ruta hasta el puerto Paita de Perú, donde desembarcaron el 11 de septiembre, y ese mismo día falleció el padre Posada. Después de celebrar sus exequias en los frailes mercedarios y llorar su pérdida, fray Ocaña se encaminó rumbo a Lima, haciendo parada de tres días en el convento de agustinos de Pacasmayo, donde le atendieron muy bien —aunque se queja de que olvidaron darle la alforja para el camino, como hacen sus hermanos con los peregrinos de Guadalupe— y pudo conocer la imagen de Guadalupe. De allí fue a la importante ciudad de Trujillo, donde permaneció una semana y «asentó por cofrades a toda la ciudad». Después de atravesar varios ríos, extraviarse en el camino y cruzar el temible Cerro de la Arena, el 23 de octubre de 1599 llegó a su ansiada Lima, alojándose en el convento de santo Domingo. Lo primero que hizo fue saludar al virrey Luis de Velasco y Castilla (15391617), al arzobispo Toribio de Mogrovejo y Robledo (1538-1606) y a las demás autoridades, presentándoles los poderes de su monasterio y estableciendo, a continuación, la Cofradía de la Virgen de Guadalupe —en cuyo libro firmaron los primeros, el virrey y el prelado—, de la que nombró mayordomo al extremeño de Trujillo, Blasco F. de Toro. Muy luego, fray Ocaña dispuso de un terreno extramuros de la ciudad, donado por el matrimonio Alonso Ramos Cervantes y Elvira de la Serena, extremeños de Medellín, para que en él fundaran mo-

4.- Cf. Diego Rodríguez Docampo, Descripción y Relación del estado eclesiástico del Obispado de san Francisco de Quito… Quito 1650. Fue clérigo presbítero y secretario del venerable deán y Cabildo de esa catedral. 5.- Ocaña, fray Diego de, OSH, Un viaje fascinante por la América Hispana del siglo XVI (Edición de Arturo Álvarez, Madrid 1969), p. 210. Cf. López de Mariscal, Blanca, «La relación del viaje de fray Diego de Ocaña y su “Memoria de las cosas” (1599-1601)» en Actas del VII Congreso de la AISO (2006) 413-418. 6.- AMG. Legajo 6, Documentos reales, Carta de Felipe III al Presidente y Jueces Oficiales… de la Casa de la Contratación de Sevilla, Getafe, 13 de abril de 1608. 7.- Natural del pueblo asturiano de Posada de Llanes y de más edad que fray Ocaña, había profesado en Guadalupe la regla de san Jerónimo el 1 de octubre de 1580.

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scriptoriumguadalupense / 25 nasterio de la orden de san Jerónimo e iglesia con título de Nuestra Señora de Guadalupe, obteniendo licencia del arzobispo Mogrovejo y del virrey Luis de Velasco. En 1600, Ocaña una capilla en la que puso una imagen de la Virgen de Guadalupe, pintada por él y que describe como «muy linda y rica, el mismo tamaño que la de España, pintada en lienzo, y allí puestas muchas perlas de esmeraldas y con tanta curiosidad que toda la ciudad acude a verla y le han ofrecido seis lámparas de plata y hace muchos favores a toda la ciudad»8. Terreno, capilla e imagen que, al no fundar convento la orden jerónima, donaron sus dueños a los hijos de san Francisco (1611), quienes levantaron allí un gran templo y un convento/colegio con título san Buenaventura de Guadalupe, motivando un pleito entre los hijos de san Jerónimo y los de san Francisco. En dicha iglesia no sólo continuó recibiendo esta imagen ferviente culto hasta el siglo XIX —en que fue cerrado el convento y saqueado el templo— sino también otra imagen de bulto, tallada en Guadalupe y llevada a Lima por un franciscano enviado a

SAN ANDRÉS CHOLULA (Méjico). Virgen de Guadalupe, sagrario de san Bernardino Tlaxcalancingo

España, c. 1630, con el fin de recoger las licencias para construir la nueva iglesia. En nuestra estancia el Lima, el año 1967, no pudimos encontrar la imagen de talla, pero sí tuvimos la suerte de identificar la bella pintura de fray Ocaña en el museo limeño Pedro de Osma, con restos, aún, de las joyas que adornaron el lienzo. Con su plan de recorrer todo Chile, el 9 de febrero navegó Ocaña desde Callao hasta el puerto de Coquimbo, donde empezaba la Gobernación de Chile; continuando, por tierra, hasta Santiago y la isla Chiloé —a la que pasó en barca—, con idea de regresar por el mismo camino para rede Guadalupe venerada en la coger las limosnas ofrecidas por los BOLIVIA. Virgencatedral de Sucre devotos de Guadalupe; pero al llegar a la tierra de los fieros indios araucanos se vio obligado, con otros siete españoles, a huir cruzando la cordillera andina —a los pies del volcán de Osorno (2. 660 m.)—, salvando la ciénaga de Purén, riscos, nieves y hambres hasta llegar, a lomo de caballos cimarrones, en 12 días, a Buenos Aires, desde donde, —cruzando las tierras de los indios promaucaes y charrúas de Paraguay—, subió a Tucumán, camino de su ansiado Potosí, adonde llegó el 28 de junio de 1600, tras una tan espantosa nevada el día de san Juan Bautista. El 18 de julio de ese año, Ocaña llegó, enfermo, a Potosí, donde se alojó en los dominicos y en los dos meses que permaneció aquí fue cuidado por un matrimonio de Guadalupe de España. Y, después de poner a buen recaudo 20. 000 ducados concedidos por los reyes sobre el 0, 05% de todos los mantenimientos entrados en Potosí, aquí regaló una imagen de la Virgen de Guadalupe al licenciado Maldonado de Torres, al que nombró mayordomo de la cofradía. Fray Ocaña pintó, sobre madera, otra hermosa imagen de Guadalupe que, una vez enjoyada con perlas, recogidas por familias devotas, fue colocada con gran solemnidad en la iglesia de san Francisco, donde también instaló su cofradía. Después de subir hasta la cima del mítico y argentífero cerro Potosí —que describe y del que nos dejó un dibujo en su códice— partió fray Ocaña a Chuquisaca (Sucre), adonde llegó el 10 de noviembre de 1601, permaneciendo allí hasta junio de 1603, dedicado a fomentar la devoción a la Virgen de su monasterio, establecer cofradía y pintar al óleo su imagen, que realizó alojado en casa del deán Juan de Ratiguy y a la que el obispo Alonso Ramírez de Vergara (15941602), nacido en Segura de León (Badajoz), dedicó una capilla en la catedral y las señoras nobles ornaron con ricas joyas prendidas en el lienzo, festejada con lucidos juegos, entre ellos el estreno de una obra de teatro escrita por fray Ocaña9. Acompañado por un amigo español, natural de Guadalupe, fray Ocaña fue a Tomina (Bolivia), que celebraba las fiestas de Santiago, en que predicó y asentó como cofrades de la Virgen a todos los que quisieron. De ahí fueron a la

8.- Álvarez, Arturo, Un viaje fascinante…Apéndice VII, pp. 442-445. 9.- Deteriorado el lienzo a causa del peso de las perlas y pedrería prendidos en él, el año 1786 decidió el Cabildo sustituir la pintura de fray Ocaña por otra imagen en todo igual, pero pintada sobre una lámina de plata y de oro en los rostros de la Virgen y de su Hijo, embelleciéndola con la mayor parte de las joyas de la tela, que durante muchos años se utilizó para sacarla en procesión en su fiesta, el 8 de septiembre.

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tierra de los fieros chiriguanaes, que los atacaron con flechas, viéndose obligados a pedir la ayuda de la Virgen de Guadalupe y a defenderse con un estoque. De Chuquisaca marchó nuestro incansable monje a Chuquiapo (La Paz), adonde llegó el 27 de junio de 1603, permaneciendo allí un mes, ocupado en establecer la Cofradía de Guadalupe. En julio marchó a Chucuito, donde conoció la imagen de Copacabana, a orillas del mítico lago Titicaca y permaneció cuatro días en casa del conde de la Gomera. Continuó su camino guadalupense a la ciudad de Arequipa, en cuyo convento de san Francisco se alojó un mes y narró la terrible erupción del volcán Huaynaputín, ocurrido el 24 de noviembre de 1604. Allí permaneció un mes y el 24 de agosto llegó a la imperial ciudad de Cuzco, donde encontró una capilla dedicada a la Virgen de Guadalupe en la iglesia de san Francisco y otra imagen en la parroquia de los Indios, con su cofradía, y para ella pintó él otra imagen de la Virgen extremeña y estableció cofradía. En el camino de Cuzco a Lima cruzó el caudaloso río Apurimac, asentó cofrades en Huamanga, pasó por el feraz valle de Jauja y en la puna tuvo que aguantar una noche tan horrible de frío, nieves y hambre que se vio obligado a quejarse a la Virgen: «¿Cómo, Señora, me ha traído mi fortuna o, por mejor decir, mis pecados, a morir en un desierto, enterrado en nieve, estando los monjes de Guadalupe bien cenados y recogidos en sus celdas, y yo, que no ando haciendo negocios sino los vuestros, pidiendo limosnas para dar de comer a los peregrinos que acuden a vuestra casa y yo tengo de morir de hambre y perecer de frío esta noche, en este desierto?»(f. 347).

Desde enero hasta agosto del año 1604 lo encontramos en Lima, muy enfermo; pero, a finales del mes, aún tuvo fuerzas para bajar hasta Ica (Perú) para posesionarse de 50 fanegas de tierra, regaladas a su monasterio en el feraz valle por el virrey Luis de Velasco, que Ocaña vendió por 2. 900 pesos de plata. En este pueblo encontró muchos extremeños, sobre todo de Trujillo, y una imagen de Guadalupe y su cofradía de indios, pequeña y morenita, en la iglesia de los Franciscanos, para cuya iglesia él pintó otra imagen sobre lienzo. Finaliza la amena crónica de su aventurado y duro viaje narrando cómo un terremoto causó grandes daños y su onda llegó hasta el convento franciscano donde él se alojaba. En la Navidad de 1604 embarcó para la ciudad de México, donde a la sazón era arzobispo su hermano de hábito fray García de Santa María y Mendoza (1601-1606). Y aunque pensamos que su cometido era difundir en tierras aztecas la cofradía de su Virgen extremeña —ya establecida en la Nueva España antes del año 1551— y continuar su crónica, tal vez se lo impidió su ya muy quebrantada salud; y solo sabemos que a finales de 1608 llegó a su monasterio la noticia de su fallecimiento. Fray Pedro del Puerto y su andadura. Profesó en san Jerónimo de Buenavista (Sevilla). El 7 de marzo de 1612 embarcó en Cádiz, rumbo al virreinato de Perú, porque don Jerónimo Luis de Cárcamo (c. 1561- c. 1612), obispo electo de Trujillo lo quería para secretario; pero la muerte de este prelado al poco de ser electo en 1611—que fray Pedro supo al llegar a Trujillo—, echó por tierra ese sueño. En Caracas se hospedó en los franciscanos y en Bogotá, adonde llegó el 15 de diciembre de 1612, se encontró con muchos amigos de Sevilla. A su paso por Ecuador fue a conocer el santuario y cofradía de Guápulo (Quito) y dice que tiene cofradía de indios, bulas y jubileos concedidos por el Papa; pero, al no tener él poderes, no pudo recoger sus limosnas. Además visitó los templos de Cuenca y de Loja, donde vio imágenes de la Virgen de Guadalupe talladas por Diego de Robles. En el convento agustino de Pacasmayo de Perú, el prior no supo explicarle el origen de la imagen de Guadalupe allí venerada. A Lima llegó el día 7 de septiembre de 1613. Saludó al arzobispo don Bartolomé Lobo Guerrero (1546-1622), amigo suyo, que tenía hermanos y sobrinos en su monasterio de san Jerónimo de Sevilla; pero al no tener poderes de su convento no pudo tomar cuentas a la cofradía fundada en 1599 por fray Ocaña, cuya capilla pudo ver el padre Puerto, pero la imagen de la Virgen ya se había trasladado a la nueva iglesia de los franciscanos el año 1611. En Cochabamba (Bolivia) cita la imagen y cofradía de Guadalupe y por carecer de poderes nada pudo hacer mas que nombrar mayordomo. Al comentar esto dice que «si no arregló más asuntos en las cofradías de Guadalupe, establecidas por el padre Ocaña o puestas por frailes de GUÁPULO. Milagro de la Virgen de Guadalupe, San Francisco, fue por falta óleo de Miguel de Santiago, 1757

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scriptoriumguadalupense / 27 lara esta orden. Hasta el año 1618 no recibió, en Lima, los poderes de su monasterio para ocuparse de las cofradías y otros asuntos de Guadalupe, y este retraso le creó muchos problemas a la hora de visitar las cofradías y recoger las limosnas, sobre todo en Potosí, donde fue expulsado por el arzobispo de Sucre10 —que hasta quiso prenderlo—, y se enfrentó a los franciscanos, que eran los que tenían más cofradías, establecidas por el padre Ocaña casi todas. En Ica, Lima y otros pueblos de Perú y Bolivia cuidaban los franciscanos la cofradía de Guadalupe; pero cuando el padre Pedro del Puerto llegaba a pedir cuentas sobre sus limosnas, ellos se oponían a que él las recogiera. El año 1613 pasó por el entonces importante SUCRE. Procesión de la Virgen de Guadalupe, patrona de Sucre, presidida por el arzobispo puerto de Pisco, fundado el año 1549 por NicoJesús Pérez, al que acompaña fray Servando Ortiz, hijos de la Provincia Bética. lás de Ribera el Viejo y en cuya iglesia princide poderes». En Llangacollo estuvo pal vio una imagen de Guadalupe, puesta allí por su devoto Juan Rodríguez enfermo más de seis meses, cuidado Guerrero. Templo derruido por un terremoto el año 1687. En Potosí apenas por sus sobrinos. En Mizque lo recibió recogió limosnas porque el dueño de ingenios mineros, Bretendona y otros el prelado, español de 90 años. Cita la españoles le dijeron «que ellos ya acuden a Guadalupe de san Francisco». imagen de Guadalupe en un templo Dice que en Indias predicó más de 500 sermones sueltos. Y que en el muy humilde, de barro y la imagen campo y despoblado celebraba la santa misa en un altar portátil que siempre muy pobremente vestida y cuidada. llevaba consigo, por privilegio papal concedido a los jerónimos de GuadaluLe dijeron que la había puesto allí el pe. En Chuquiabo (La Paz) juntó 40 pesos de los indios, pues los españoles Cabildo del pueblo. Predicó y contó «a su Guadalupe de san Francisco querían, no a la de España, que no milagros de la Virgen de Guadalupe e ven ni gozan lo que le dan». Sin embargo, visitó la cofradía de Guadalupe inscribió a varios cofrades. Le dijeron en la iglesia de san Francisco, establecida por los frailes, que se opusieron a que la imagen era suya, pero que si la que viera el libro de la cofradía; pero, al fin, pudo hacerse con él y traerlo a quería se la llevara. España. Dice que por no tener los poderes, no pudo quitar a esta imagen el Dos quejas de malversación en- nombre de Guadalupe11. viadas desde Lima al prior de GuadaEn Valle de Mojotoro encontró al familiar de un fraile jerónimo del convento lupe motivaron la orden de su regre- de Sevilla y, con su ayuda, asentó algunos cofrades de la Virgen de Guadalupe. A so a España; pero fray Juan de Estre- su regreso a España hizo escala en Panamá e inscribió cofrades en la cofradía mera —enviado a Perú para llevar a que él había establecido al hacer allí escala en 1612. En La Habana estuvo ocho fray Pedro del Puerto los poderes y la meses, en espera del navío, durante los que inscribió algunos cofrades12. El día orden de que regresara a España— 5 de junio de 1623 regresó a España, en Sevilla pasó por el control de la Casa de lo evitó, informando de la dura labor Contratación de Indias y vino a Guadalupe —donde debió permanecer casi un que llevaba a cabo este monje, y logró año— para dar gracias a la Virgen y rendir cuentas al prior. El 22 de julio de que el general de los jerónimos anu- 1624 ya firmaba en su monasterio de san Jerónimo de Sevilla. 10.- Don Alonso de Peralta, natural de Arequipa, gobernó la diócesis de La Plata o Charcas de 1609 a 1616. Le sucedió el arzobispo Jerónimo de Tiedra Méndez (1617-1623), dominico salmantino. 11.- Uno de los privilegios que tenía el monasterio extremeño era autorizar el culto público a las copias de su imagen de Guadalupe; y lo que fray Pedro del Puerto hubiera querido hacer, si tuviera poderes, nos recuerda la carta del monje fray Diego de Santa María al rey Felipe II (12 de diciembre de 1574) cuando, hallándose en México fue a visitar la Guadalupana venerada en el cerro Tepeyac y «al ver su ermita muy pobre» pide al Monarca que «o se le quite el nombre de Nuestra Señora de Guadalupe o se traslade esta Casa a otra parte. Cf. AGI, Sección Quinta. Audiencia de México, Legajo 69. 12.- Los datos sobre fray Pedro del Puerto los he tomado de un Ms. suyo que se custodia en el Archivo de Guadalupe, Legajo 60. Escribió otros dos, uno de ellos enviado al monasterio de Guadalupe, pero ambos están desaparecidos. Éste, de 66 folios, no es descriptivo de sus largas caminatas —como fue la amena relación de fray Ocaña— sino para hacer recuento de todo lo que en plata, dinero y venta de las mulas que le dieron a lo largo de todo el camino —desde Venezuela hasta Lima ya le habían regalado medio centenar, que vendió por más de mil pesos—, además de las limosnas que reunió de las cofradías, desde que recibió los poderes para visitarlas y pedir cuentas (1618) hasta su embarque para España, en 1612. Cf. V. Silva, J. Francisco, «Viaje de un monje gerónimo al Virreinato del Perú en el siglo VII», en BRAH, 81 (diciembre de 1922) 433-460; 82 (febrero de 1923) 132-164 y 82 (marzo 1923) 201-214.

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San Pedro de Alcántara y Santa Teresa de Jesús

II. DEL PALANCAR VINO LA LUZ Fray José García Santos, ofm Convento de El Palancar

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n medio de la corriente protestante, y en su versión más dolorosa, “los alumbrados”, Teresa ha aprendido a no fiarse de sí misma; por eso busca constantemente la ayuda de la Iglesia en la persona de sus representantes. Es lo que hace ahora también: abre de par en par (como tenía de costumbre) su corazón a fray Pedro, a fin de que pudiera orientarla con la mayor seguridad. Escuchémosla: «Casi a los principios vi que me entendía por experiencia, que era todo lo que yo había menester […] Él me dio grandísima luz” (Vida, cap. 30). Por experiencia. Sobran los discursos teológicos; lo que hace falta son personas que vivan esas verdades. San Pedro le dirá más tarde: «En la perfección de la vida no se ha de tratar sino con los que la viven». Es lo que comprueba la santa: fray Pedro no habla de memoria sino por experiencia, que así se convierte en criterio de seguridad. Tal vez el propio fray Pedro recordaba aquella frase lapidaria de su fundador Francisco de Asís: «Tanto sabes cuanto practicas» (Ídem). Pedro era también letrado, que tanto le gustaba a Teresa; sólo que sus conocimientos teológicos procedían más de la acción del Espíritu Santo en la oración que de mucho quemar las cejas en manuales de postín. Así lo vio la abulense: «Este santo hombre me dio luz en todo y me lo declaró todo, y dijo que no tuviese pena sino que alabase a Dios; y estuviera tan cierta que era espíritu suyo que, si no era la fe, cosa más verdadera no podía haber ni que tanto pudiese creer» (Ídem). Me hago la ilusión de ver a Teresa relamerse de puro gusto. ¡Al fin ha encontrado a alguien que la entendiera! Y “en todo”. Ni una sola brizna de su tiniebla anterior pudo resistir el golpe de luz que venía de aquel esqueleto ambulante vestido con hábito franciscano. ¿Qué más podía esperar? No sé si lo esperaba, pero fray Pedro se lo dio. Cuanto acaba de decirle no sólo responde a la realidad sino que negarla sería un atentado a la misma fe, pues era experiencia de Dios. Esta conexión la ha visto tan clara el alcantarino que quiere trasmitírsela a la abulense, a fin de que nunca jamás dude: «Estuviera tan cierta que era espíritu suyo [de Dios] que, si no era la fe, cosa más verdadera no podía haber que tanto pudiese creer». Asombra

lenguaje tan categórico, colocando los fenómenos espirituales de la santa un escalón por debajo de la fe; criterio tan firme sólo puede ser fruto de una intensa vida de fe. Años más tarde, en el Proceso de Segovia declara Pedro de Castro y dice que fray Pedro se dirigió a Teresa con estas palabras: «Andad, hija mía, que bien vais; todos somos de una misma librea». Frente a la angustia, la paz: «Que no tuviese pena», y la consecuencia lógica: «Que alabe a Dios». Era y sigue siendo el criterio infalible de que hemos salido definitivamente de nosotros mismos y estamos ante Dios; la alabanza divina no puede provenir de fuente emponzoñada. Ocho días dan mucho de sí, y a fe mía que Teresa los aprovechó al máximo. Empieza a surgir una amistad entre dos almas gemelas: «Él se consolaba mucho conmigo y hacíame todo favor y merced; y siempre después tuvo mucha cuenta conmigo y me daba parte de sus cosas y negocios» (Ídem). San Pedro acaba de embarcarse en un crucero de envergadura: nada menos que llevar a la Orden franciscana a las nítidas aguas de sus orígenes, teniendo como portaestandarte la pobreza evangélica. La apuesta no le resultó fácil; al contrario, tuvo que pasar por lo que de inmediato va a recordar a la santa: contradicción de buenos. Por eso nada tiene de extraño que encuentre consuelo en alguien que sí lo entiende, y muy bien. Seguramente de esos proyectos del alcantarino surgió en la abulense la idea de copiar el modelo para sus monjas, lo que daría lugar al monasterio de san José: «Me daba parte de sus cosas y negocios» ¡Qué bien se entienden los santos! «Húbome grandísima lástima. Díjome que uno de los mayores trabajos de la tierra era el que había padecido, que es contradicción de buenos; y que todavía me quedaba harto, porque siempre tenía necesidad y no había en esta ciudad quien la entendiese” (Ídem). Como buen maestro, Pedro llama las cosas por su nombre y no se cohíbe de decirle que la embestida de los buenos hace más daño que mil cornadas de los malos. Además quiere dejar muy claro que la cosa no había sino comenzado, así que debía estar preparada: «Todavía quedaba harto». Pero eso también entra en el proyecto de Dios. Sabemos que el Maestro Daza y Francisco Salcedo, a quienes la abulense acudía con

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scriptoriumguadalupense / 29 frecuencia, no acababan de decantarse en su favor; pero la afirmación de que en la ciudad no había quien la entendiera ciertamente hemos de referirla al círculo más cercano a Teresa. De hecho le promete hablar con el confesor, que era el jesuita Baltasar Álvarez, y Francisco Salcedo, los dos que más directamente llevaban el asunto. Dice así la carmelita: «Mas que él hablaría al que me confesaba y a uno de los que más me daban pena, que era este caballero casado que ya he dicho»[Francisco SalÁVILA. Puerta del Mercado, Teresa de Jesús, obra de Juan Luis Vassallo, 1982 cedo]. (Ídem). La explicación de la conducta de este caballero nos la da la pro- P. Gracián, en nota a la Vida escrita por el P. Ribera, pia Teresa, al decirnos que no le entraba en la cabeza dice: «Tengo en mi poder varias cartas del santo diriun cambio tan brusco de la ruindad anterior al estado gidas a doña Teresa de Ahumada». Como se ve, fray actual: «Porque, como quien me tenía mayor voluntad, Pedro se comprometió hasta el fondo en orientar a la me hacía la guerra, y es alma temerosa y santa; y como carmelita, superando la distancia mediante el comerme había visto tan poco había tan ruin, no acababa cio epistolar. Más de una vez hemos visto cómo Teresa llama de asegurarse» (Ídem). Pedro pasó de las palabras a las obras, convenciendo fácilmente al primero, y al santo a fray Pedro; ahora quiere descubrirnos su husegundo, sólo en parte: «Y así lo hizo el santo varón, mildad: «Era tanta su humildad que tenía en algo las que los habló a entrambos y les dio causas y razones oraciones de esta miserable, que era harta mi confupara que se asegurasen y no me inquietasen más. El sión» (Ídem). Los dos son excelentes catadores. Uno confesor poco había menester; el caballero tanto, que y otra han descubierto la grandeza de Dios en sus coaún no del todo bastó; mas fue parte para que no tan- razones y uno y otra buscan el mutuo apoyo en la reto me amedrentase» (Ídem). Terminaría por ser uno cíproca oración: “encomendarnos mucho a Dios”. No de los más aguerridos defensores de Teresa. Dar cau- un poquito, mucho. Los santos son insaciables. Antes sas y razones no es imponer. El de Alcántara sabe que de despedirse, fray Pedro da a Teresa los últimos conél está de paso y son ellos (sobre todo, el confesor) sejos: «Dejóme con grandísimo consuelo y contento, quienes deben mantener encendida la antorcha; por y con que tuviese la oración con seguridad y que no eso trata de razonar su postura, pero manteniéndose dudase que era Dios; y de lo que tuviese alguna duda (y por más seguridad, de todo) diese parte al confesor en segundo plano. Los días pasaban y Pedro tenía que volver a su Pa- y con esto viviese segura» (Ídem). Ya puedes volver tranquilo al Palancar, Pedro; tu lancar; ¿qué más hacer para que el encuentro no quede roto por la distancia?: «Quedamos concertados que amiga del alma Teresa de Jesús es más amiga de Dios le escribiese lo que me sucediese más de ahí adelante que tuya, por lo que sientes un noble orgullo. Dios te y de encomendarnos mucho a Dios» (Ídem). Sin duda llevó a su lado y tú fuiste el instrumento para devolver alguna esas cartas existieron, si bien, para desgracia la paz a su espíritu; ya está segura, vive consolada y nuestra, sólo ha llegado a nosotros una del santo a la cuenta con la ayuda de sus colaboradores, a quienes santa, fechada en Ávila el 14 de abril de 1562, contes- tú llevaste a los caminos de Dios. Además, cuenta tamtación a la que Teresa le había enviado por Gonzalo de bién con tus cartas, que le quemarán las carnes por la Aranda, carta que comentaré a su debido tiempo. ¿Qué fuerza de tu espíritu; pero sobre todo sabe que vas a pasó con las otras? ¿Se incorporarían a los respectivos orar al buen Dios por ella. Sí, vete en paz a tu PalanProcesos sin hacer los correspondientes traslados? El car; ella queda contenta en su Ávila.

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Estampa in memoriam de Carlos Cordero A ntonio Arévalo Sánchez Director de la revista Guadalupe

Carlos Cordero Barroso (Alcalá de los Gazules, Cádiz, 1934), Carloscordero o, simplemente, Doncarlos, era un personaje poliédrico e inquieto en la puebla y villa; lo era mucho más que cualquiera de los que él venía abocetando en la columna que firmó habitualmente en Guadalupe, la cual empezó titulando Estampa del pueblo de mi padre cuando despuntaban arborescentes los años 80. De ahí que yo juegue con el título y sus añoranzas en este perfil que publiqué cuando aún vivía él. Resulta que su padre, Arsenio Cordero Viñuelas, salió de Guadalupe bien aconsejado para colocarse de funcionario en el ayuntamiento del Alcalá gaditano, sin dejar de acudir a la parroquia de san Jorge, donde ejerció de organista hasta su muerte en 1967. Allí casó Arsenio y allí tuvo cuatro hijos. El nuestro nació un 4 de enero republicano de 1934. Después de estudiar Magisterio y recebarse de estampas extremeños a la lumbre del padre —discípulo del mártir y músico P. Víctor Sillaurren Fernández de Líger—, Carlos ganó una oposición el año 1963 y voló del sur (al revés que la paloma de Alberti) a las escuelas de Valdecaballeros (Badajoz), el de la nuclear nonata, en donde fue concejal, dirigió el Teleclub, un equipo de fútbol y un coro juvenil.

Doncarlos ha sido maestro nacional en Guadalupe de 1971 a 1995, año de la jubilación. En las aulas del colegio Reyes Católicos —dirigido entonces por D. Francisco Carrasco Rol— fue profesor de religión y de música, gracias a sus dotes y a la formación que recibía cada verano en los burgaleses cursos de la Escuela Superior de Música Sacra; dirigió el coro escolar y un equipo infantil de fútbol —con los que logra éxitos a nivel regional—, amén de colaborar en las Semanas de Extremadura en la Escuela y en otras actividades culturales, que tan pacientemente cultivan las maestras Antonia Arroyo Quirós, Demetria Trujillo Trujillo, Paula Rubio Camacho y Petra Cordero Vázquez, prima y esposa de Doncarlos. Teniendo buen oído y educación musical, raro hubiera sido que no formase parte de la Coral Santa María de Guadalupe, sobre todo bajo la batuta del P. Serafín Chamorro Rodríguez (1971-1974 y 19891995), con el que se llevaba de perlas y la agrupación alcanzó un friso insuperado. Asimismo propició que, tras la muerte del músico Alfonso Moreno Collado, la banda de Música vuelva a rehacerse en 1973, dirigida por Manuel Moreno Collado hasta su óbito en 1980, dando luego paso a la dirección de Cesáreo Plaza Álvarez hasta hoy día. Juntamente con Cesáreo, fray Manuel Muñoz García y el malogrado Pedro Moreno Tello, Carloscordero alentó la creación de la Escuela de Música local, vivero de la banda y una escolanía inviable. En Valdecaballeros y Guadalupe, nuestro Carlos es, además, un hombre de parroquia, como su padre. Durante las rectorías de los padres Manuel Cuervo Saá (1980-1986) y Francisco M. González Ferrera (1993-1999) fue catequista y animador de las misas con niños hasta su jubilación de maestro. También formó parte de una cofradía sui géneris, que llamaron del Cristo de Mirabel, presidida por Juan Domínguez Quiroga (alias Mahoma), encargada de la organización de las romerías y fiestas parroquiales en el sexenio del P. Cuervo (y sus coadjutores), a la que debemos, entre 1977. Junto al P. Castrillo, Carlos preside la imposición de la insignia de Oro y entrega del título de Caballero de Honor al Rey. [Foto: Amor] otras cosas, la nueva urna del citado Cristo.

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1982. Carlos y su esposa saludan a Juan Pablo II, suplicándole que extienda la devoción a la Virgen de Guadalupe. [Foto: Felice]

Desde la atalaya de la Caballería, Carlos interviene, como ya dije, en la coral, en la banda, en la escuela, en la parroquia… y en la prensa y la radio. Llevó la corresponsalía del Extremadura, del HOY y de RNE (1977-2010); lleva la de ABC (siempre de la mano de Castelo) y escribe en Guadalupe y Talarrubias; dictó conferencias (Madrigalejos, Madrid, Sevilla, Guadalupe, Navalmoral de la Mata…) y leyó pregones (Llerena, Mérida y Alcalá de los Gazules…). No extrañará, pues, que perteneciera a la Asociación de Escritores de Extremadura, fuera miembro de la Unión de Bibliófilos Extremeños y socio de la Fundación de la RAE, estuviese afiliado a la Sociedad Española de Musicología, lo hicieran Académico Correspondiente de la Real Academia de Extremadura de la Letras y las Artes y se inscribiese en la Asociación de Amigos de la citada Academia. Con sus mimbres y redaños, extraño fuera que no sucumbiese al canto de la política, aunque no conoció el lucimiento que merecía el sudor de su frente. En la puebla y villa de su padre fue concejal independiente entre 1983 y 1987; más tarde, en las listas del CDS —el partido de aquel Adolfo Suárez luchador y honrado al que siempre admiró—, salió concejal entre 19871991 y 1991-1995. Luego ha sido concejal del PP entre 2007-2011. A veces le atisbaba por los visillos de su casa en la calle Marqués de la Romana (vulgo Candelera), ensimismado en la lectura o entretenido en la golosa biblioteca que instaló en los bajos de la casa, herencia de familias leídas, siempre a la zaga de un centenario guadalupense o tras el dato de un ilustre vecino olvidado. Husmeaba los archivos parroquiales y la bi-

Con el P. José Arenas Sabán (2001-2006) fue archivero parroquial. Al poco de arribar a Guadalupe con su esposa y cuatro hijos (como sus progenitores y ancestros, uno se hizo médico y tres son maestros), el activo Carloscordero salió elegido presidente de los Caballeros de Santa María de Guadalupe, asociación a la que pertenece desde 1953. Introdujo ciertos cambios (como el del asistente eclesiástico) en la venerable Guardia de Honor (1929), derivándola hacia ámbitos culturales de brillo con certámenes literarios, jornadas de hispanidad, conciertos, exposiciones… Santiago Castelo, J. Delgado Valhondo, Esteban Sánchez, Miguel del Barco, Carmelo Solís. Además, hay que destacar de su novedosa presidencia (1971-1984) la plasmación de un anhelo que se atribuye al cura y poeta Nicolás Sánchez Prieto: crear la Asociación de Damas de Santa María de Guadalupe. Con el beneplácito del entonces guardián P. Senén Castrillo García, asistente eclesiástico; del párroco Daniel Maya García, y la participación de cuarenta y una mujeres de la parroquia de Guadalupe con Paquita Baltasar Cordero a la cabeza, nació esta asociación en 1977. También era Caballero Emérito de Yuste (1978) y Caballero de la Orden 1998. Cordero firma la entrega del códice de los hospitales al Archivo, en presencia del padre guardián y el consejero de Cultura. [Foto: Fotobías] de María de Hungría (2010).

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Me sale del alma Marcelo Simón Tabares

Don Carlos Cordero, premio de la Hispanidad 2012

blioteca conventual, donde los libros aman y conversan sin prisas, y a la que él, en nombre de la familia, depositó el año 1998 Las Ordenanzas y Costumbres de los Reales Hospitales de Guadalupe (1741) códice que halló entre los del doctor Ruperto Sacristán Nieto. Luego salía, bebía un chato de vino y charlaba en busca de un perfil lugareño para su estampa bimestral, mientras iba pergeñando la mejor de ellas, la suya. La noche del sábado, 9 de febrero de 2013, Carloscordero se fue para siempre de este esquivo Guadalupe de sus desvelos. Velaron su cadáver en la biblioteca de la casa, rodeado de familiares y amigos, donde lo escoltaban libros, entorchados y recuerdos. Quien venga preguntando por él a Guadalupe, podrá encontrarlo en la presencia misericordiosa del Eterno, departiendo con los de su sangre, y del doctor Pedro Cordero, del padre Serafín, del cura Nicolás, el pianista Esteban Sánchez, el cartero Juan Palma, Vicente Cerezo y de Marina, el poeta que mejor hubiera escrito su elegía.

Sí, mi querido Carlos, me sale del alma decirte adiós en y desde TU revista, porque creo que a ti te gustaría que así fuera. Las narraciones sociológicas, climatológicas y de acontecimientos religiosos que tú hacías, eran para mí la salsa de esta revista que la hacía entrañable. Carlos, te has ido antes de lo que yo siempre pensé, de forma acelerada y prácticamente casi sin aviso y no pude decirte, como me hubiese gustado, muchas cosas sobre tu grandeza. Yo me siento huérfano de tu presencia del mismo modo que debe sentirse la plaza del pueblo, ya que eras parte fundamental de su paisaje cotidiano. Se me ha marchado un gran amigo; pero, Carlos, te quedas en mi memoria. Sí, Carlos, te quedas en mis horas taurinas, querido gaditano, a ti te llevé a ver los Vitorinos a mi tierra natal y te encantó; bebimos vino bueno de la sierra de Gata que tú sabías paladear de verdad; comimos un contundente cocido elaborado con mucho cariño por mi querida madre, y también te encantó. Te llevé al corazón taurino de España: Las Ventas del Espíritu Santo, la plaza más importante del mundo y, además, al tendido 7, y allí discutimos divertidamente con los apasionados entendidos. Al pasar por Valdecaballeros siempre te recuerdo e imagino, tal como me contabas, jugando la partida con M. Trinidad, con el cura y con Porfirio; recuerdo la expresión «¡Echatejuera!», que se decía en los últimos años 60 y principios de los 70, y, sobre todo, tu sonrisa cuando la repetíamos. Puedes estar seguro que Marcelo Simón Tabares no te olvidará mientras viva. Un fuerte abrazo torero, yo te hubiese sacado a hombros como premio a la vida que has tenido y al estilo propio con el que la has lidiado. Adiós, querido maestro.

1982: Carlos de comentarista en un torneo de fútbol con sus amigos, también desaparecidos, Pedro Moreno y Poli Sánchez

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Nos dejó don Carlos Felipe Sánchez Barba Lo conocí en el colegio, cuando de sus manos empecé a aprender mis primeros conocimientos musicales en el Colegio Nacional Reyes Católicos (hoy CEIP Reyes Católicos), donde bajo su batuta tuve el privilegio de ser una de las voces blancas que componían el coro del colegio, toda una institución dentro y fuera del centro, que incluso llegó a participar en certámenes regionales de primer nivel, como se demostró en el año 1982 cuando grabamos el disco «Extremadura Canta en Navidad», con los villancicos «Pastorcito, niño Amado» y «Niño querido del alma». Carlos Cordero Barroso, don Carlos, nos dejó para siempre en un día frío de invierno. Me siento de alguna manera obligado moralmente a dedicarle unas palabras sinceras de agradecimiento y también de reconocimiento, pues, aunque pueda sonar a tópico, don Carlos era realmente excepcional. Cuando mostraba mis condolencias a su familia hubo alguien de ella que me comentó que me apreciaba y me estimaba, y lo cierto es que yo también a él, por lo mucho que compartimos, especialmente en mi etapa en el colegio. A lo ya mencionado sobre el coro, se añade, obviamente, sus enseñanzas musicales y también sus aportaciones a mi formación deportiva, concretamente en el fútbol, donde tuve la suerte de estar bajo su dirección y de recorrer muchos campos de la provincia de Cáceres compitien-

Actuación del coro escolar en el la plazuela del Realejo de san Juan

do y disfrutando de esas maravillosas jornadas de convivencia. De todas esas facetas, quizás me quede con la de la música por su influencia sobre mí. Fue este músico y maestro, junto con Cesáreo Plaza, quienes me inculcaron el amor al divino arte, y quienes me iniciaron en el aprendizaje del solfeo, el lenguaje musical y el canto, disciplina esta última que finalmente me permitió obtener la titulación de grado medio de las enseñanzas oficiales. Siempre recordaré algunas canciones de ese coro, algunas de ellas incluso de canto gregoriano. De entre ellas, el villancico suramericano «Huachito Torito» o incluso la también mejicana «De Colores», formarán parte siempre de mi memoria. Finalizo reconociendo su labor en favor de la música, la cultura y la divulgación de Guadalupe y su Monasterio en su faceta de escritor, periodista y cronista de este pueblo. Además, su participación activa en asociaciones de Guadalupe consolidadas, como son la Coral Santa María, la Banda de Música, los Caballeros y las Damas de Guadalupe, entre otros. En mi humilde opinión Carlos Cordero le dio a Guadalupe mucho más que Guadalupe a él y quizás, al igual que con otras personas, los guadalupeños estemos en deuda con él. Coro del colegio Reyes Católicos, creado y dirigido por Carlos Cordero

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Breviario

lencia de Benedicto XVI en julio de 2006. Miembro del consejo de administración de la COPE, Gil Tamayo es, además, consiliario de la Unión Católica de Informadores y Periodistas de España, canónigo de la Catedral Metropolitana de Badajoz y, desde el pasado verano, párroco in solidum, de san Juan Bautista de Badajoz. Escribe en la revista «Ecclesia» y el diario «La Razón». Además de conferenGil Tamayo, portavoz adjunto de la Santa Sede ciante habitual, ha dictado u El sacerdote de Mérida-Badajoz y cursos en las universidades UPSA, Pontiperiodista José María Gil Tamayo (Za- ficia de la Santa Cruz (Roma), UCAM, San lamea de la Serena, Badajoz, 1957) es Pablo-CEU, Navarra y en la Facultad de hoy una figura aplaudida en la Sala Stam- Teología san Dámaso (Madrid), varios pa, donde comparece el portavoz de la seminarios diocesanos y centros docenSanta Sede. Desde que Benedicto XVI le tes superiores. Ha sido profesor del títunombrara consultor del Consejo Pontifi- lo de postgrado de «Experto en Comunicio para las Comunicaciones Sociales — cación» de la UPSA y es profesor visitante cuando todavía era director del secreta- de la Universidad Católica de El Salvador. riado de la Comisión de Medios de Co- Es experto del Comité Episcopal Europeo municación de la CEE [CEMCS] (1998- de Medios de Comunicación y consultor 2011) —, el jesuita Lombardi lo ha te- del Consejo Pontificio para las Comuninido de portavoz adjunto en lengua es- caciones Sociales desde el día 7 de ocpañola en el Sínodo de los Obispos, en la tubre de 2006. Colabora con la Red Inreciente sede vacante y elección del nue- formática de la Iglesia en América Latina y asesora a los obispos de El Salvador vo Sumo Pontífice. Gil Tamayo estudió en el semina- sobre la pastoral de las comunicaciones. Buen amigo de Guadalupe, el rio san Atón, de la entonces diócesis de Badajoz, a cuyo clero pertenece desde sacerdote pregonó nuestras fiestas pa1980, licenciándose luego en la Facul- tronales el año 1999. Desde el buen platad de Teología de Navarra. Entregado centino Mons. Cipriano Calderón Polo durante nueve años al cuidado pastoral (1927-2009), primer director de la edide varios pueblos de La Serena y a la do- ción española del L´Osservatore Romacencia, el obispo y periodista don Anto- no, no recordamos otro cura extremeño nio Montero lo envió a estudiar Ciencias y periodista con mayor presencia en la de la Información a la Universidad de Santa Sede. Lo celebramos. Navarra. Obtenida la licenciatura, el año 1992 se hizo cargo de la dirección de la legación de Medios y de la Oficina de Información de la diócesis, fundando el semanario «Iglesia en camino», del que fue director hasta 2005, y participando en la creación de Popular TV de Badajoz. Como director de la CEMCS dirigió el Servicio de Información de la Iglesia Católica en España (SIC) y coordinó la proPablo y Rafael, los nuevos monjes de Yuste gramación religiosa de TVE y RNE, siendo, además, integrante del equipo del u El pasado 10 de marzo, III doprograma «Buenos días nos dé Dios» de mingo de Cuaresma, dos monjes poRNE. El año 2003 coordinó la cobertura lacos, pertenecientes a la Ordo Sancque RTVE hizo de la V Visita Apostólica ti Pauli Primi Eremitae, devolvían ofide Juan Pablo II a España, y la visita a Va- cialmente al Imperial Monasterio de

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Yuste (provincia de Cáceres y diócesis de Plasencia) el fin para el que lo fundaron en 1402 unos ermitaños veratos, acogidos luego a la Orden jerónima. Jerónimos fueron quienes lo habitaban hasta la Exclaustración de 1835, recuperándolo en 1958. Abandonada la última morada de Carlos V por los monjes el año 2009, el Obispado de Plasencia, con el beneplácito del Patrimonio Nacional al que pertenecen los edificios, ha buscado infatigablemente otra orden que diera sentido al cenobio, sede de la fundación Academia de Yuste, de los Caballeros de Yuste y museo. Por su especial relación con el clero polaco, han sido frailes del santuario de Jasna Gora [Monte de la luz], capellanes de la Virgen Negra de Czestochowa, Patrona de Polonia, quienes respondieron al reclamo de don Amadeo. Se trata de los padres Pawel Stepkowski y Rafal Zawada, a los que quizás se una algún otro o le nazcan nuevas vocaciones. En ausencia obligada del cardenal Antonio María Rouco Varela, llamado al cónclave, la misa de ingreso fuese presidida por don Santiago García Aracil, arzobispo de Mérida-Badajoz; al que acompañaban don Amadeo Rodríguez Magro, obispo de Plasencia, y don Francisco Cerro Chaves, obispo de Coria-Cáceres; el prior general Izidor Matuszewski, con el vicario y secretario del gobierno de la Orden; vicarios episcopales, párrocos y otros sacerdotes hasta sumar ochenta concelebrantes, entre ellos fray Sebastián J. Ruiz Muñoz, guardián de este Real Monasterio. Asistieron, también, autoridades regionales y provinciales, así como los alcaldes de la comarca. El acompañamiento musical corrió a cargo de la Coral Jaraiceña. La Orden de san Pablo Primer Eremita u Orden Paulina, a la que pertenecen los dos monjes de Yuste, fue fundada en Hungría durante el siglo XIII por el beato Eusebio de Estrigonia, en honor al ermitaño san Pablo de Tebas (228-342), bajo la regla de san Agustín (1308). En 1389 fundaron en Jasna Gora, el convento polaco de mayor fama. Con dos centenares de frailes, la Orden tiene nueve monasterios y tres residencias en Polonia, una residencia en Roma, tres en los Estados Unidos, cuatro en Suecia y una en Yugoslavia.


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Ha fallecido Juan José Rodríguez Gamino, periodista A ntonio R amiro Chico Corresponsal del Diario HOY

El 19 de febrero falleció en su pueblo natal Juan José Rodríguez Gamino (el de la Sindical), quien fue corresponsal del Diario HOY y la Agencia EFE en Guadalupe durante más de treinta años, secretario de la Hermandad Sindical y de la Real Asociación de Caballeros de Guadalupe. Este guadalupense nació en el seno de una familia católica el 5 de marzo de 1923; de vocación periodista, vio pronto trucados sus deseos a la edad de trece años, cuando en 1936 la columna roja del general Riquelme asedió el monasterio y puebla, siendo asesinado su padre, Regino Rodríguez, el cual poseía una pequeña tienda de ultramarinos, cuyos bienes fueron también expoliados durante los tres días que duró el asedio. Destrozado el núcleo familiar, Juan José marchó a Cáceres con sus tíos, donde pudo matricularse en la Academia Politécnica de don Vicente Ovejero, aprendiendo contabilidad y prácticas de mecanografía, que impartía fray Pedro Bueno, en el Colegio San Antonio. A pesar de todo, su vocación seguía innata, por lo que al terminar la guerra civil, marchó a Madrid y allí consiguió hacerse taquígrafo, obteniendo la máxima calificación en la Escuela de san Isidro; aunque, la situación económica de España y la de su propia familia, le obligaron a dejar la capital del reino y regresar al hogar familiar para hacerse cargo de él. Su corta y breve formación le permitió colocarse en las oficinas de la empresa de Eusebio González, que por aquellas fechas había adquirido la finca de Almansa, lo que supuso un respiro económico para muchas familias guadalupenses de la posguerra. Su espíritu inquieto y su amor por las letras, le llevó a abanderar en Guadalupe una larga cruzada a favor de los recursos sociales, la restauración espiritual y material de este santuario, aprovechan-

do todos los medios puestos a su alcance. Así, el año 1942 estampó por primera vez su firma en la revista Ráfagas, editada por el Regimiento de Infantería Argel Nº 2, en la que narraba un cuento patriótico «El tío Pedro». A partir de este momento, Juan José aprovechó todas las efemérides y medios para proyectar la devoción de la Patrona de Extremadura y reivindicar el peso histórico de este santuario nacional a través de la prensa regional: al principio con colaboraciones esporádicas en el Diario Extremadura, la revista Guadalupe, Altamira (de la que llegó a ser director) Iris de Paz; o más asiduamente como corresponsal del diario Hoy, la Agencia EFE y la revista Guadalupe, en la que mantuvo durante bastantes años su propia sección: «El Pulso al Pueblo». Sus artículos, reportajes y entrevistas a distintas personalidades que desfilaron por Guadalupe —como la actriz Ana Mariscal, el torero placentino Antonio Maillo, el propio Joselito, o los diálogos con Fernando García Tola, director del famoso programa «Si yo fuera Presidente» de TVE—, conjuntamente con acontecimientos históricos, como el 50 aniversario de la Coronación de la Virgen con la asistencia de SS.MM. los Reyes de España o la visita de Juan Pablo II, sirvieron para dar a conocer los tesoros que encierra este Patrimonio de la Humanidad. Su tesón como periodista vocacional fue reconocido por la Agencia EFE con la Medalla de la Constancia por sus 25 años de servicio, mereciendo una especial felicitación por la información facilitada para España y América con motivo de la visita de S. S. Juan Pablo II a Guadalupe. Con motivo de su jubilación laboral en 1988, Juan José quiso depositar en mí su legado cultural, haciéndome depositario de sus corresponsalías y de esta forma, su ventana abierta al mundo, siguiera trasmitiendo esa fe e historia que nuestros

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mayores nos legaron, para honra y gloria de Santa María de Guadalupe. En el terreno laboral, Juan José también supo labrarse un puesto destacado, pasando por todos los escalones de la Administración pública, desde auxiliar administrativo hasta llegar a ocupar el cargo de Secretario de la Hermandad Sindical de Guadalupe, siendo nombrado Corresponsal de Previsión, cumpliendo así una gran labor de apostolado social. En 1977 fue elegido presidente provincial, cargo que tuvo en varias ocasiones, lo que le propició mantener una correspondencia a nivel nacional con destacadas personalidades. Después de cuarenta años de servicio público, fue condecorado con la Medalla al Mérito Sindical de Primera Clase. Como hombre de profundos valores sociales, el hecho luctuoso del asesinato de su padre marcó su devenir político, sintiendo gran admiración por José Antonio Primo de Rivera, en cuyo corazón siempre resonaron aquellas palabras: «De que no habría un hogar sin lumbre, ni que ningún talento se malograría por falta de medios económicos», llegando a ser concejal y teniente alcalde de Guadalupe, así como candidato al Congreso de los Diputados por Cáceres. A pesar de esta trayectoria profesional y cultural tan llena y amplia (1942-1988), Juan José se ha ido sin reconocimiento alguno de su pueblo, quizás, porque la vida le dio lo que la sinrazón le arrebató.

Mirando atrás

En las inmediaciones de la ermita de san Blas aparecen aquí, junto al sacristán fray Arcángel Huertas Blanco (1914-1994), el equipo de monaguillos que servía al altar de la Basílica a mediados de los 60. De izquierda a derecha del lector figuran: Alfonso Tello Plaza, Baldomero Berrocal García, su hermano Modesto y Pedro Tello Leza; arrodillados, Juan Vázquez Cortijo y J. Antonio Quiroga Cortijo. [Foto: Amor, cortesía de Juan Vázquez]

Fiesta de san Blas, 1953 «Con enorme concurrencia y el esplendor de costumbre se ha celebrado la típica romería al santo abogado de la garganta. Aunque apareció el día gris y tristón, pronto cundió la animación entre las gentes y vimos convertido en inmenso cordón de personas el camino que conduce a la ermita. Jóvenes, viejos y niños iban gozosos en íntima reunión familiar, para pasar el día en animado festejo y dando una nota fehaciente de religiosidad ante el santo obispo de Armenia. La explanada de la ermita ofrecía un bello colorido por las galas en pañuelos y refajos que lucían las simpáticas jóvenes guadalupenses. A las doce se celebró la misa solemne, después de otra rezada que dijo el joven párroco de Casas de Don Antonio, D. Manuel Muñiz, querido amigo y paisano. Fue oficiada la cantada por el Rvdo. P. Benigno Lerchundi, asistido por los P. P. Sebastián Simonet y Alejandro Lecuona, dirigiendo el coro integrado por jóvenes de la localidad, el P. José Torrejón. Seguidamente se organizó la procesión con la venerada imagen, tras de efectuar las pujas de los palos de las andas, en derredor de la ermita, actuando en ella la banda local de música que interpretó el himno oficial del santo del que son autores nuestro llorado Marina y el P. Victorino Contreras. Ocupó la sagrada cátedra el P. Pedro de Alcántara, que glosó la glorias del santo en forma clarísima y elocuente». [Quincenal de vida local Altamira 19 (1953) 6].

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Crónica de la Puebla Antonio Ramiro Chico Por los sentimientos que anidan en mi corazón, me resulta difícil y extraño ocuparme de este espacio literario a requerimiento de nuestro director, quien ha solicitado hacerme cargo de él tras la muerte de nuestro querido cronista Carlos Cordero Barroso. Pues sé que los lectores de esta revista disfrutaban con la pluma de Carlos, pues sabía, como buen maestro, describir con la urdimbre de las cosas cotidianas nuestra historia, fiestas y costumbres, aderezadas siempre con ese cierto gracejo gaditano, entre lo humorístico y sarcástico. De otra parte, como guadalupense, no deja de ser un reto y un honor ocupar esta cátedra para convertirte en cronista de tu propia puebla y villa, tal como lo hicieron otros antes, igual que nuestro querido co-

rresponsal recientemente fallecido, Juan José Rodríguez Gamino; aunque ello lleve implícito tomar conciencia del paso del tiempo para ver peinar tus propias canas. Carlos Cordero Barroso La historia, a veces, es caprichosa. Terminaba Carlos Cordero su última crónica recogiendo la muerte de nuestro amigo y Caballero Cándido Alcojol, en vísperas de san Miguel, y nosotros, sin haber tenido el anuncio del Arcángel san Gabriel, nos vemos obligado a iniciar la nuestra, comunicando su luctuoso y sentido fallecimiento, recogido ampliamente en estas mismas páginas, en la prensa regional y nacional, así como en la Red: www.lacoctelera.com/caballerosdeguadalupe.

Romería de san Blas, 2013 [Foto: Gabriel Sánchez]

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Epifanía Permítanme, por tanto, que comience este nuevo año y tiempo con la celebración de esta hermosa manifestación del Señor, en la que la tradición occidental asignó a la fiesta de la Epifanía ese triple acontecimiento: Adoración de los Magos, Bautismo del Señor y Bodas de Caná, que en Guadalupe contó, un año más, con su Cabalgata de Reyes, organizada por el Excelentísimo Ayuntamiento, la noche del día 5 de enero, donde no faltaron los acordes de la Banda de Música ni el calor de sus gentes, que salieron adorar al Niño Dios. Romería de San Blas Este antiguo “humilladero”, levantado por la Orden de san Jerónimo a finales del siglo XV o principio del siglo XVI bajo la advocación de san Sebastián, por la mucha devoción que la puebla tiene en él (tenía cofradía, hospital y altar junto al de san Pedro), está situado en el camino antiguo de Mérida, tal como recoge Antón van den Wyngaerde (1567) en precioso grabado. Su situación estratégica invitaba a los peregrinos a postrarse para dedicar su primera oración a la Virgen de Guadalupe, así como ocurría, tanto en el Humilladero como en la ermita de santa Catalina. Apagada le devoción de este santo narbonense del siglo III tras la exclaustración de 1835, la Comunidad Franciscana en 1945, bajo el entusiasmo y celo del párroco fray Claudio López restauró la ermita que se encontraba en muy mal estado e instituyó una nueva imagen dedicada a san Blas, regalo del ministro de la Gobernación, don Blas Pérez González. A partir de esta fecha, Guadalupe ha venido celebrando cada 3 de febrero su romería, con la celebración de la Eucaristía y procesión del Santo, que presidió nuestro párroco, fray Antonio Arévalo Sánchez. Este año al caer en fin de semana ha tenido mayor concurrencia, a pesar de que no hubo ni bar ni pinchos de morcillas. Parador Nacional Nos alegra ver que el Parador de Guadalupe haya abierto de nuevo sus puertas desde el pasado 2 de enero, tras finalizar su periodo vacacional de 40 días, siendo así uno de los menos afectados por el plan de restructuración llevado a cabo por la compañía de Paradores de Turismo, que ha establecido este seguimiento para los próximos tres años. No es la primera vez que el Parador cierra por vacaciones desde que se abrió en 1966, ya que en la década de los años ochenta cerró también durante un mes, compro-

bando el aspecto negativo para la empresa. En cuanto al expediente de regulación de empleo, finalmente, sólo afectó a un trabajador que ha pasado a situación de jubilación anticipada, mientras que otros seis han visto reducida su jornada de trabajo al cincuenta por ciento. Por su parte, la empresa de Paradores de Turismo ha puesto en marcha, a partir de ahora hasta el 12 de abril, una serie de promociones para reactivar el turismo dentro de la Red de Paradores. Por ello, este año, la cuesta de enero en el sector turístico de Guadalupe, con el cierre de la Hospedería y el Parador, ha sido más pronunciada, con el consiguiente parón para todos los demás negocios y cierta tristeza de sus calles, por falta de turistas. II Media Maratón Cerca de 300 personas participaron el pasado 24 de febrero en la II Media Maratón de Montaña “Puebla y Villa de Guadalupe”, en la que el talaverano José Luis del Valle (Maganto Team) y la placentina Candy Fernández (Boquique Trail) fueron los primeros en recorrer los 22 kilómetros en sus respectivas categorías masculina (1.26.50) y femenina (1.57.40). Completaron el podio, a décimas de segundo, Víctor Manuel Rodríguez y Alberto Hernández; y por parte de las chicas, Esmeralda Quintana y Mercedes Sánchez. La alta participación, el recorrido no excesivamente técnico, la belleza de sus parajes y la buena organización del Club Atletismo Guadalupe a Fondo, bajo la dirección de Lino González y Rocío Sánchez con sus correspondientes colaboradores, voluntarios y patrocinadores hacen de esta prueba una de las más destacadas en el circuito extremeño, que, a pesar de su corta vida, se está consolidando como una de las más

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II Medio Maratón [Foto: Gabriel Sánchez]


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Al fin podemos disfrutarla sin coches [Foto: Gabriel Sánchez]

demandadas, por el buen ambiente y buena acogida de todos los participantes llegados desde distintos puntos de la geografía española. ¡Agua, Cristo de Mirabel! Si en la anterior crónica, Carlos Cordero constataba la sequía que habíamos sufrido, ahora nuestros campos rezuman de vida y color, con esa gama de verdes, que nos indican que el invierno se marchita y la primavera se despereza y despunta con esas primeras flores de los almendros y del brezo carmesí y blanco de nuestro bosque mediterráneo, al mismo tiempo que el agua brota y fluye por doquier: mansa y dócil en los regatos, rápida y sonora en las gargantas ocultas de los valles. Y es que, en estos últimos cinco meses, de octubre a febrero, ha llovido más que todo el pasado año hidrológico con 648 litros, siendo el más lluvioso el mes de enero, que registró 217 litros; mientras que las temperaturas se han mantenido dentro de los registros normales de este tiempo, siendo octubre y enero los que más han fluctuado en las mínimas, con respecto a otros años, según nos informa la Agencia Estatal de Meteorología de Guadalupe, cortesía de José Luis Cárdenas Carpente. Gobierno de la Puebla En las pasadas elecciones municipales de 2011, los guadalupenses dieron un giro a la política municipal

(que, hasta entonces, había estado gobernada por el Partido Socialista con mayoría absoluta), arrojando el siguiente escrutinio: Partido Popular, 505 votos, con cuatro concejales; IPEX, otros cuatro, con 469 votos y PSOE, con 405 votos, tres concejales, conformándose el nuevo gobierno bajo la presidencia del cabeza de lista del PP, Francisco José Rodríguez Muñiz, con el apoyo del IPEX, que durante casi estos dos años de legislatura, gracias a su eficiencia, han sacado a flote la gestión de Gobierno, cuya situación económica era parecida a la que tenía el resto del país: móvil para todo el mundo y tarjeta visa sin discreción. Alejado el rescate económico, ha llegado el momento de llevar a cabo políticas activas de empleo, y aquí de nuevo, parece ser, que el personal se ha puesto nervioso y ha solicitado “café para todos”; por lo que el IPEX ha dejado de apoyar al PP, quedando de momento en minoría, lo que posibilita la moción de censura o seguir gobernando, con apoyos puntuales, lo que resta de legislatura. Una de las iniciativas municipales, que ha provocado cierta polémica, ha sido dejar exenta de vehículos durante el día una de las calles más visitadas por el turismo: Sevilla y plazuela de los Tres Chorros. A ellas, se deberían unir, para equilibrar la balanza, la calle Nueva y Pasión, sitios también de encanto popular y tarjetas postales gratuitas para nuestros visitantes.

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Normas para la presentación de originales a esta Revista 1.- Los artículos que se envíen a esta Revista deben ser 5.- Las referencias o citas bibliográficas de Libros se ajusoriginales e inéditos. La revista Guadalupe admitirá tarán a este criterio: Nombre del autor (entero o iniciales) la publicación de cualquier tipo de trabajo, siempre que seguido de los apellidos, que irán en letras Versales, Título alcance el nivel de calidad suficiente y trate sobre temas y del Libro (en cursiva), Ciudad, año, páginas (p. o pp.). [Ejemplo: Germán Rubio, ofm, Historia de Ntra. Sra. de ámbitos propios. Guadalupe, Barcelona 1926, pp.13-22. Si la siguiente cita 2.- Los textos serán enviados en formato Word, tipo de va inmediata, basta poner Ibídem, y la página. Si la cita no letra Times New Roman, cuerpo 12. El original se remitirá, va seguida: G. Rubio, Historia…, p. o pp.] para su valoración, a: Redacción Revista Guadalupe, Real 6.- Las referencias o citas bibliográficas de Revistas o Monasterio, 10140 GUADALUPE (Cáceres), aunque no será Actas de Congresos se ajustarán a este criterio: Nombre del necesariamente objeto de correspondencia ni devolución. autor (entero o iniciales) seguido de los apellidos, que irán 3.- Los artículos de carácter científico no excederán en letras Versales, “Título del Artículo” (entre “comillas”), de cinco páginas, se presentarán en soporte informático en Título o cabecera de la Revista o Actas (en cursiva), (preferentemente por correo electrónico) y procesador número, (Año), (entre paréntesis), y número de página de textos Microsoft Word o, si no es posible, impresos (sólo números, sin p. o pp.). en papel a una cara, y precedidos de los datos del Autor [Ejemplo: Arcángel Barrado, ofm, “Las capellanías de En(nombre y apellidos, dirección, teléfono y correo elec- rique IV”, en Guadalupe 586 (1970) 88-90. Si la siguiente trónico si lo tuviere), con un breve currículum vitae cita va inmediata, basta poner Ibídem, y la página. Si la cita del autor o autores nuevos. Asimismo se podrán adjuntar no va seguida: A. Barrado, “Las capellanías…”, 90.] ilustraciones, cuadros y similares, originales de calidad 7.- Cada trabajo puede ir precedido de llamadas o frases suficiente, en blanco y negro o color. De no ser posible destacadas del contenido. los originales, también se admiten las fotografías digitaLa Dirección podrá requerir, si es imprescindible, la lizadas en formato jpg o Microsoft Excel si son gráficos. introducción de modificaciones en el texto original de un 4.- Las notas bibliográficas, siempre a pie de página artículo. (letra del cuerpo 10), se numerarán de forma correlativa La no aceptación de cualquiera de estas normas conlleva en caracteres árabes e irán voladas sobre el texto. que un trabajo no sea admitido. La Redacción

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Ruinas de herreria en Campillo de Deleitosa

Jaime Cerezo Cortijo. Cรกceres, 1983

Revista Guadalupe 833  

Revista Guadalupe nº 833 editada por Ediciones Guadalupe

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