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Moluscos

Marina Gonzรกlez & Indiana Caba


MARINA GONZÁLEZ. VALENCIA, 1985 Licenciada en Historia de Arte y especializada en Restauración de Pintura Mural. Blogger, lectora compulsiva y artesana. Soy una persona que observa la realidad a través de imágenes, y eso se observa en mis poemas: me fijo en la trayectoria de un gesto, la duración de una mirada, la temperatura exacta del café que me bebo, el significado oculto de los comentarios. Ando deprisa por las aceras, me acuesto demasiado tarde, bebo café, mistela y horchata. Evito la violencia física pero a veces puedo ser cruel con la boca, las palabras. Soy un poco patosa, pero no despistada. Me gusta estar guapa, pero me agobia el exceso de maquillaje. Me enganchan las historias que me cuenta el cine, pero prefiero imaginarme las situaciones. Por eso me gusta leer novelas. No soy muy romántica pero me considero una sentimental. Tampoco niego la evidencia: el sexo es importante. Me gustan los detalles. Cada día dudo mejor. Soy más frágil de lo que parece, más ignorante de lo que me gustaría. El arte me completa, ilustra mi vida. Me gustan las calles húmedas, la música sonando, los gatos durmiendo a mi lado.  Soy normal y corriente. Una mística de andar por casa.


INDIANA CABA. ZARAGOZA, 1987 Nací en una fría noche de enero en Zaragoza, lugar en el que viví hasta los 18 años. Me mudé a Madrid, me licencié en Comunicación Audiovisual (UCM), trabajé como diseñadora/desarrolladora y me cansé de la gran ciudad. En 2011 hice las maletas con destino Groningen, una bonita ciudad del norte de Países Bajos. Durante dos años utilicé mucho la bicicleta, caté buena cerveza y queso y vi cientos de cuervos. Recientemente volví a cambiar de dirección y ahora he vuelto a la gran ciudad (podríamos llamarla Londres) donde me gano la vida como diseñadora digital. Esto no es mi pasión, ni mucho menos, pero me sirve para pagar las facturas y poder seguir llevando a cabo mis propios proyectos y aventuras. En estos últimos 8 años he vivido en más de 8 casas distintas, a todas las he llamado hogar en un momento u otro, y he hecho más de 52423123 fotografías. A su vez mi obsesión con los animales y la naturaleza no ha hecho más que aumentar y no dejo de fantasear con la idea de huir a cualquier pequeño terreno en algún recondito país. Desde hace 10 años vivo unida a una cámara, siempre cambiante y casi siempre de segunda mano que bien puede ser una Pentax MX, una Olympus XA2 o una Nikon F55. Con ellas documento las pequeñas cosas del día a día, rutinas de las cuales muchas veces no somos conscientes de la belleza que albergan. Y así planeo seguir hasta el infinito y más allá.


Este libro te lo dedicamos a tĂ­


ROZANDO CONTRAPELO

El roce tan ligero como un cortaplumas. La piel tensa como la clorofila de las plantas. Que me recuerdan tu naturaleza de tierra mojada.

El goce es tan sugerente como una sonrisa al sol. La boca se desliza como esponja entre la espuma. Que me recuerda tu sonrisa volátil y acristalada. Que sacude mis dedos hambrientos, mis labios agrietados, mis piernas imposibles, mis sentimientos, encuadernados, mis senos tranquilos de tormentas, mis palabras inválidas de peces ligeros.

Y sólo jadeo para alcanzar ese jardín prohibido, donde nuestras sombras corren entre vértigo acariciado. Donde toco tu golpe, como una mirada desprotegida

de caídas a contrapelo.


ACIDEZ O REALIDAD SOCIAL Encuentro en los bordes de mi vello la irrefrenable tentación de encender una vela. Comprendo que el legado mundano de los antepasados es una simple mariposa esnifando corrupción enlatada.

Socavo esta distancia con hombros esmaltados, intentando comprender la brutalidad de la sangre coagulada.

Piden a las masas aquella solidaridad amasada; esos narcóticos, estas mentiras de sobremesa.

Buscan la solución prostituída, la política mancillada: una llave derretida en la antesala de una consulta profesional.

¿traspasará mi voz estos ladrillos, estos cables? ¿conseguirán tus ojos oblicuos derretir este asfalto? ¿encontraremos esa solución que no existe?


AMOR

Todo es tan sencillo como la insistencia del cristal en la nuca. Los dedos vegetales de tus raíces desenmarañan mi rostro. Oigo tus pulmones alrededor de cualquier estrella. Oigo tus pasos dentro de los bolígrafos.

Todo es tan sencillo como cortar tu sexo con el leve algodón. Los ojos profundos de tus manos empujan mis uñas. Oigo mis jadeos dentro de las tazas de porcelana. Oigo mis caderas alrededor de cualquier acera.

Todo es tan sencillo como ese sudor goteando por las muñecas. Los pezones violetas de mi pecho me obligan a gritarte. Oigo nuestros impulsos dentro de la tapicería de piel. Oigo nuestras miradas en esa letra del alfabeto.

La simplicidad de la mandarina, (de esas cosas rugosas) me impulsa a quererte en la abstracción de las horas.


SEXO

La almohada hunde mis cabellos, desperdigándolos: ríos embarrados en un precipicio.

La sábana absorbe mi piel: enredaderas del tacto del roce.

La cama aprieta mis caderas: limita el control de estaño, el cortaplumas.

La mano de ese grito recorre la humedad del instinto: es simplemente rápida.

El ritmo del cuerpo detiene nuestras mentes. Mareo.


LO INALCANZABLE ...si pudiera alcanzar el aceite imposible de tus hormigas multitudinarias...

Eres una dulce almendra bocabajo.


DOLOR

Sequedad inorgánica. La sequedad es dolor sonriente.

Todos tenemos las esferas sin agua. Todos tenemos las manos mojadas.

Existen lágrimas de contención, pero también los diques se quiebran.


DESENGAÑO

Tus muñecas sonríen valientes al ver el vértigo, saben que mi cuello descansa en respiraciones incompletas.

Tus glándulas acarician todas las cortinas, mientras mis piernas colocan cristales en las gacelas.

Tus pulsaciones se entretienen en el intervalo de las manecillas, mientras estas pestañas deciden cortar los matorrales del mañana.

Te observo desde esos momentos intocables: ¿cómo adivinas lo que no estoy pensando?


SILENCIO

Escribir el silencio es llenarlo de dudas. Escribir el silencio es romper la voz en un grito. Escribir el silencio es una fotografĂ­a al pensamiento.

Incomodarse ante el silencio: nada mĂĄs aceitoso.

La verdad es infinita en los ojos.


TA N T E O

La línea del horizonte se desdibuja. Hoy es el día más perfecto.


EN EL CĂ?RCULO El recorrido de la manta me indica las pulsaciones de la carne interrumpida. Los silencios en los que hablan las variaciones de la cera acarician la grava de la senda.


Escribo con el fulgor del ne贸n. Escribo con la fugacidad de la lluvia. A veces s贸lo busco encontrarme, casualmente, por caminos equivocados.


Todos los silencios tienen sabor a madera. La celulosa no habla de todo lo tĂĄctil. La taza de cafĂŠ no besa mi lengua con la espontaneidad de la glucosa. Tal vez maĂąana surja la enredadera.


Piedras en el borde del destino. Pulidas. Tranquilas. Observan todos estos pasos. Lo que no se anduvo.


EN SUSPENSIÓN Las volutas de humo recorren la caricia del trébol aéreo la veta lineal de la madera la sangre tibia de todos los relojes el brillo de la membrana del anfibio. Y fumando, espero.


Un pintauĂąas en mitad de la tarde. Una colilla en la calle que se asfalta. Un imperdible me escupe desde el suelo. Una fotografĂ­a me recuerda todas las ausencias. Todo me repite aquello que nunca dijiste.


CONFIESO “Entre el azul marino y el demonio estoy yo” Billy Brag

Tengo un deseo que estoy en proceso de domesticar. Le hablo despacio, bajito, cerquita para que confíe. Para que me ofrezca su cuello.

Dentro de poco lucirá un fastuoso collarín. Él no lo sabe. A veces me da lástima. Por eso retengo el momento preparando una caja lacada y opaca de terciopelo. Color granate, por supuesto.


“Somos amantes, no podemos dejar de amarnos” Marguerite Duras Tu nariz es una recta curvada, esculpe un segundo del giro.

intacta

Tus labios delimitan un contorno preciso, chocan con la electricidad del ambiente. Tus dedos transcurren entre las cuerdas, amaestran la redondez de mis senos.

milimétricos,

Tu pelo se contorsiona sobre el algodón, levita con la gravedad incomprensible.

Estoy quieta como una taza: observo tu florecimiento en silencio.


ENVIDIA DE LA BELLEZA...AJENA La espontaneidad del jaguar. Envidio su resurgir. Ella tiene una cadera pulida. Admiro su dominio. Tal vez por eso desmonto meticulosamente mis falanges:

quiero ser luminosa como el hal贸geno.


“Las buenas chicas no piden la cabeza del Bautista sobre una bandeja” Jorge Riechman La irregularidad de los golpes (de suerte) demuestra porque los gatos me lamen . Las manos microscópicas enseñan tus lóbulos; por eso las mías desbordan tus ausencias.


FRÍO Todos los días parecen pequeños, los cojo con la mano, los acaricio. Y las nubes bailan sobre los espacios. Ninguna partícula avisó de tu llegada, les pregunto con los ojos, las retengo. Y todo el silencio me observa. Sigo interrogando a las masas de agua.


M O LU S C O S

Hueles a algodón, a madera, a agua escurrida. Una luz dorada araña tu garganta. Todo se detiene.

Estiras la mano, tus uñas se despliegan con un leve crujido. Una vena verde se detiene en tu hombro. Todo convulsiona.

Inspiro. Retengo el aire. Abro los ojos. Mi sonrisa estalla en el techo.

He ahí mi logro: destilar las fracciones de segundo para que beban las libélulas.


Camino de forma consciente, desciendo distancias impares. Sostengo pomos de madera mientras coloco posos crujientes. Degusto despacio. Deposito el silencio. Mi boca espera respuesta.


Cada día. cada día. Cada día humedezco la membrana que me oculta. Reviso las fibras que flotan en el aire. Cada hora. cada hora. Cada hora pestañeo nerviosa esquivando las esquinas de esta garganta. Escucho mis ojos. No hablan. Revisan veloces. He calculado la distancia. Estoy segura. El salto es inevitable.


NOCHE

Rodeada de una masa de gente. Que habla. Que olfatea. Me estiro los lóbulos de las orejas.

Rodeada de una multitud compacta. Que se contorsiona. Que se acaricia. Me araño las mangas del jersey.

Nadie oirá esta sonrisa que se estira en mi boca. Esta excusa húmeda. Cobarde.


ACARICIO EL GATILLO

Aprieto el cigarro entre mis dedos, ignorando ese latido caliente. Una vena perfecta se dibuja en mis costillas, me habla en negro.

La pantera se encoge en la esquina. Salta sobre mĂ­ en un silencio perfecto. Un jadeo dorado estalla en mis dientes.

Por fin. UĂąas en mi carne.


BUCEADOR

Un cielo invertido te protege. Eres acuático y difícil. Olas de sal recorren tu piel.

Vigilo tu escondite, coloco moluscos en mi pelo. Recogo tu líquido exhumado. Me muevo en silencio, el nácar cruje bajo mis pies.

Líquenes inquietos acarician el agua. Un gesto azul rodea tu garganta. Un cielo ignorado nos observa.


La luz traspasa el vidrio. Oblicua. Directa. Se単ala lo nunca visto.


ORIGEN

Existe una habitación perpetua, blanca de gorriones confitados.

Clorofila entre las fibras, corzos contraídos en la fuga.

Un nenúfar respira sobre el azulejo, pulmones de salvia exhalando en mi corva.


Y de repente un domin贸 se manifiesta. Alzo los ojos y te multiplicas en la estancia.

Solo con una mirada ordenas mis entra帽as.


Estoy quiera como un hueso, rodeada de agua me araño la nuca.

Veo morder la lana en tus dedos, el nudo perfecto en el aire.

Estoy quieta como una nuez, rodeada de aceite me coloco la clavícula.

Veo vigilar las paredes en tus ojos, el silencio concreto en las huellas.

La invasión es inminente. No puedo dejar de esperarla.


Existe un piano peque単o, una esfera en mis rodillas.

El mechero me espera, su fuego es la recompensa.

Aveces dudar es delicioso.


SIMULACRO DE DÍA

Abro los ojos e interrogo a las cortinas. Cuencos de agua para gatos. Paredes verticales, una ventana.

Hoy cruzaré el umbral. Traspasaré el muro de reptiles. Tengo la sangre caliente.


AUSENCIA Porcelana podrida. Un silencio tumefacto se desliza entre todos los relojes.

LĂĄmparas de hueso me custodian calculando el impacto de su caĂ­da.

Porcelana molida descansa en mis comisuras. Mastico todo lo que fue pronosticado.


Hecho a caballo entre Valencia, Groningen y Londres. 2012-2013



Moluscos