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M LINUM

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REVISTA DIGITAL DE ACEM - Nº 48 - ENERO 2015


www.molinosacem.com acem@molinosacem.com

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MOLINUM es un elemento de difusión de ACEM, la Asociación para la Conservación y Estudio de los Molinos. Con esta revista digital, de carácter divulgativo, científico y cultural, queremos fomentar nuestra labor de conservación, estudio, protección y difusión del patrimonio formado por los ingenios tradicionales y la cultura y el paisaje que los rodea. Edita: ACEM. Asociación para la Conservación y Estudio de los Molinos.

Director: Pedro Jesús Fernández Ruiz Consejo Editorial: Koldo Lizarralde Luis Azurmendi José María Izaga Descarga de la revista: www.molinosacem.comm Contacto y envío de trabajos: revista@molinosacem.com

Depósito Legal: ZA-186/2013

ISSN:2255-5188

MOLINUM no se identifica necesariamente con las opiniones y comentarios de los respectivos autores. La reproducción del contenido de la presente revista necesitará el permiso de los autores.

Imagen de portada: Ferreria Yseca, Luis Azurmendi.

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FerrerĂ­a de Cades (Cantabria). FotografĂ­a: Luis Azurmendi.


SUMARIO Editorial ....................................................... Artículos

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Contratos de arrendamiento de las ferrerías Azcue en los siglos XVII y XVIII, Koldo Lizarralde Elberdin ...................................................... 9 Las ferrerias, noticias sobre las máquinas hidráulicas para fabricar hierro, Luis Azurmendi y Ángeles Gómez Carballo ............................ 15

Ingenio hidráulico de laminar metal y acuñar moneda en el Ingenio de Segovia, Jorge Miguel Soler Valencia ,Jose Mari Izaga Reiner y Miguel Ángel Moreno Asenjo ................................ 25 La fragua rural -Fragua de la Mata de Quintanar-, Jorge Miguel Soler Valencia ........... 31 El martinete de Riofrío (Loja, Granada), David Gómez ............................................. 35

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Los ingenios hidráulicos existentes en el término municipal de Val de San Lorenzo en el siglo de la Ilustración, Pablo Zapico .......................... 41

Entrevista: Marta Zabala Llanos, directora de la ferrería de El Pobal, Bizkaia por Jose Mari Izaga .................................................................... 45 Sección ACEM Actividades propias .................................

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Publicaciones .............................................

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Noticias ......................................................

Recordando MOLINUM ............................

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Editorial

Presentamos un nuevo número de MOLINUM, con el que consolidamos la etapa comenzada con la nueva directiva de ACEM que ha tomado el testigo al frente de la asociación.

Etapa que, como en muchas de las entidades no lucrativas y del tercer sector, no está exenta de dificultades y trabas, tanto en la falta de ayudas del sector público, como en la participación y voluntariado de los miembros de las asociaciones.

Una asociación no puede salir adelante solo con el esfuerzo de sus directivos, sino que para poder mantener y consolidar una trayectoria, se hace necesaria la aportación y colaboración de los socios. Dedicación que no tiene que suponer una carga para unos pocos, sino que puede ser la suma de pequeñas aportaciones de muchos, en la realización de actividades y publicaciones, más allá de la asistencia a asambleas o congresos.

Es por ello que si quieremos mantener los proyectos que ACEM, en general, y MOLINUM, en particular, representan, y que consideramos de total actualidad y de comprobada necesidad continuar, es el momento de que los que formamos parte de estos proyectos mostremos nuestro compromiso en el empeño.

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Queda trabajo por delante, tenemos el inventario de ingenios en marcha, con una aplicación web al servicio de todos, el 10º Congreso Internacional de Molinología en Segovia el próximo año, las jornadas técnicas que vamos realizando, el fortalecimiento de las relaciones con la comunidad molinera hispanoamericana, así como articular el funcionamiento regional de ACEM con los grupos de socios formados y por formar.

Son muchos e importantes retos. pero que como esta entidad ya ha demostrado en el pasado, podemos ser capaces de afrontarlos, así como de seguir fomentando y apoyando a las acciones concretas que vayan surgiendo en defensa de los ingenios tradicionales.

Ingenios tradicionales, en este caso los relacionados con el agua y los metales, que son protagonistas de este MOLINUM número 48. Ferrerías, forjas, martinetes, ingenios de laminar y otros ejemplos de nuestro patrimonio, que en los artículos de los colaboradores muestran una vez más la actualidad de la investigación y el estudio que nos ocupa. Ingenios perdidos, algunos, de los que no debemos perder también la memoria, y otros recuperados, que con voluntad y acierto, sirven para mostrar a


las nuevas generaciones el testimonio de un trabajo, de un patrimonio y de una forma de vida. En esta línea, la directora de la ferrería de El Pobal nos explica esta labor en la entrevista de este número de MOLINUM.

Encontramos en la sección de ACEM la crónica de la reunión de la directiva en Noja, que además de la reflexión y el debate sobre la asociación, fue acompañada de las visitas a molinos, conociendo el aprovechamiento de las mareas, así como de una singular cantera, todo ello acompañado del disfrute gastronómico con el que reponer fuerzas para las visitas.

Importantes noticias recogemos también en este número, comenzando por el merecido reconocimiento que nuestro anhelado presidente fundador, Antxon Aguirre, ha recibido con el Premio Manuel Lekuona de la Sociedad de Estudios Vascos - Eusko Ikaskuntza. Reconocimiento que nos tiene que alegrar, además doblemente, tanto por el valor a la trayectoria de investigación molinológica y al frente de ACEM de Antxon, como por los apoyos que numerosos miembros de nuestra entidad y otras asociaciones hermanas avalaron en su candidatura. Como en anteriores números, las noticias se completan con una variada actualidad, desde los proyectos de

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inversión y recuperación de ingenios molineros, a la destrucción, desaparición o amenaza a otros elementos de nuestro patrimonio, así como de actos, conferencias y expedientes de protección legal de bienes culturales. Quedamos a disposición de todas las asociaciones, grupos locales y colectivos territoriales, para reflejar los sucesos y novedades que se producen en cada momento.

Como también seguimos abiertos a todos aquellos que quieran remitir sus trabajos e investigaciones, que encontrarán, como siempre hemos hecho, en esta revista su propia casa.

MOLINUM seguirá presentándose a la cita con sus lectores, como órgano de difusión de ACEM, una revista por y para sus socios, que espera también de ellos, de vosotros, la colaboración y disposición que cada uno podáis aportar.

MOLINUM.


Contratos de arrendamiento de las ferrerías Azcue en los siglos XVII y XVIII. Koldo Lizarralde Elberdin.

La ferrería de Azcue la vieja estaba situada en territorio de Belauntza, se trata de una villa que pertenece al territorio histórico de Gipuzkoa y emplazada en la comarca de Tolosaldea. Situada en la ladera del monte Iturregai y desde donde se pueden divisar montes como Ernio, Otsabio y Uzturre. Esta población se unió a Tolosa en1374 siendo entonces denominada como Universidad de Belaunza y en 1802 se constituyó como Villa. En el recuento de habitantes realizado en el 2012 dio como resultado que eran 281 el número de ellos. Hoy en día existe la calle Azcue situada en los límites con Ibarra y muy cerca del río Elduaien, que es un afluente del Oria.

Ferrería y molino de Yarza Beasain (foto Koldo Lizarralde)

en terreno de Belaunza. También señala que debido a la fecha de construcción no se hallaba inscrita en el memorial de ferrerías de 1497. Como dato que lo ratifica presenta el arrendamiento de 1546, año en el que Martín de Aramendi se hizo con el contrato. En su exposición da más datos sobre propietarios y arrendamientos.

Al hilo del trabajo realizado por Salazar, se ha encontrado un documento que nos muestra el contrato de arrendamiento de esta ferrería que data del 26 de octubre de 1688. Momento en el que Pedro Gomendio necesitó imperiosamente hacerse con el contrato de esta ferrería y al estar viviendo en Belauntza y la propietaria Ana María Beyztegui y Egoza, viuda de José Aguirre residir en Placencia de las Armas, necesitó extender un poder ante el escribano de Elduayen, (villa cercana) para que su esposa Gracia Sagastume le pudiese representar, trasladándose hasta Placencia, entregar el poder al escribano propuesto por la dueña y de ese modo acordar la manera de proceder entre ambas partes al redactar el contrato.2

Los primeros antecedentes históricos de esta ferrería los encontramos en el libro publicado por Luís Miguel Díez Salazar FerSegún las referencias nández.1 documentadas por Salazar, apuntan a que se trata de una ferrería construida a mediados del siglo XVI, cerca del caserío Azcue pero

DÍEZ DE SALAZAR FERNÁNDEZ, Luís Miguel “FERRERÍAS GUIPUZCOANAS, Aspectos socio-económicos, laborales y fiscales (siglos XIV-XVI). Edita.- Fundación Social y Cultural KUTXA 1997 (edición preparada por AYERBE IRIBAR, María Rosa.) 1

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Presa de la ferrería y molino de Bengolea Gisaburuaga (Bizkaia) (foto Koldo Lizarralde) 2

AHPG- GPAH 1-3850 D 93


Un día después se procedió a la presentación de las condiciones que la dueña impuso para que la esposa de Pedro pudiese valorar y al mismo tiempo imponer sus propias alegaciones. Estando ambas mujeres en presencia del escribano en la localidad de Placencia, la propietaria mostró su voluntad para que su casa y ferrería de Azcue la vieja provista de ingenios y calces, más una huerta ubicada entre los calces y un camino vecinal, otra tierra donde estaban plantados varios robles y el manzanal situado sobre la presa de la propia ferrería, fuese arrendada por Pedro Gomendio, experto en la fabricación de hierro y chapa, como maestro que era y que ante la imposibilidad de acudir a firmar el contrato, le representó su esposa. El tiempo estipulado en esta ocasión fue de 6 años, tiempo que comenzaría a correr el día de San Miguel del siguiente año.

Acto seguido la dueña le pidió 140 ducados anuales en dinero, para pagarlos en dos plazos al semestre, dinero que se debía entregar en la villa de Placencia, lugar donde residía la propietaria, así como los cuatro capones que anualmente le impusieron como renta. De no cumplir con lo pactado respecto a la renta, se le reclamaría por vía de apremio y costas.

Después comenzaron a diseñar las condiciones para el cuidado de los bienes arrendables. Era obligatorio el buen trato que debía prestar tanto a la ferrería con sus instrumentos, como a las propiedades citadas, teniendo en cuenta que de producirse una avería por dejadez, ocasionando reparaciones no previstas, las tenía que abonar él y se le sumarían las costas. El siguiente aspecto a desarrollar fue el modo de proceder con los instrumentos allí instalados, siendo el matrimonio obligado a llevar a la ferrería sus propios barquines

para que pudiesen funcionar alimentando las dos fraguas. Con la premisa de tener que abonar el costo de su instalación.

Otro de los puntos a tener en cuenta por el matrimonio, hacía referencia a las reparaciones ordinarias que pudiesen surgir en la ferrería, calces, antepara o presa, que solían ser consideradas como menores, era cuestión que el maestro tenía que responder con su trabajo y su dinero.

Exterior de la ferrería Azcue de Ibarra. KUTXA-FOTOTEKA Fondo Marín. Pascual Marín 1920 KUTXA_MACA_B_5689_7-134-001

Posteriormente la propietaria se comprometió a construir a su costa, una nueva antepara para el verano de 1689 y para ello contaba con el dinero que tenía que cobrar del primer plazo del arrendamiento. Pero entonces surgió la advertencia de Gracia Sagastume, de que si las obras no estuviesen concluidas en la fecha indicada y sufriesen una demora, no lo aceptarían y en consecuencia no se le abonaría el siguiente plazo. Por otra parte, la propietaria estaba obligada a cubrir los gastos de las obras consideradas como nuevas, al estar insertas en los dominios troncales y también aquellas denominadas como mayores.

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Entonces al escribano indicó a la propietaria que si el matrimonio cumplía con todo lo pactado, no les podía obligar a abandonar la ferrería, aunque recibiera una mejor oferta por el arrendamiento durante el periodo pactado. Luego se dirigió a la representante para señalar que una vez firmado el contrato presentado, ya no se podían echar atrás y dejar la ferrería, pues la renta la tendrían que seguir abonándola hasta el cumplimiento del contrato.3

tes, se comprometieron a cumplir todos los aspectos reflejados en las condiciones del contrato. 3

De nuevo va a ser Placencia la localidad donde se produjo un nuevo contrato de arrendamiento en marzo de 1791, pero esta vez de una ferrería a la que se la denomina

Azcue pero situada en la localidad de Ibarra, lindando con territorio de Belaunza. Volvemos a recurrir a Diaz de Salazar, quien la denomina como Ibarrola, quien a su vez cita a Lope Martinez de Isasti, dado que en 1625 anunciaba una pequeña ferrería para todo género de cosas de cobre.

Una vez presentadas las condiciones del contrato de arrendamiento y estar ambas partes de acuerdo, se procedió a la estampación de firmas, la propietaria lo firmó y la representante al no saber escribir, ante testigos lo aceptó y uno de ellos lo firmó de su Interior de la Ferrería “AZCUE LA MAYOR” denoparte. Desde ese mismo instante las dos par- minada también “PERTZOLA” KUTXA-FOTOTEKA. Fondo

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AHPG-GPAH 1-3850 D-94- 27/10/1688

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Marín.

Pascual

Marín

1917.


Fue de nuevo en Placencia donde ultimaron la bases para un nuevo contrato de arrendamiento para esta ferrería en marzo de 1791, aunque en esta ocasión el edificio lo situaron en la localidad de Ibarra, jurisdicción de villa de Tolosa y se la describe como Ferrería de Azcue. Todo se debió al producirse el fallecimiento del matrimonio propietario de la ferrería de Azcue Juan Francisco Mendizábal Azcue y Polonia Heredia, vecinos de Tolosa. En sus últimas voluntades, a sus cuatro hijos menores de edad, se les adjudicó un tutor para que administrase los negocios de la familia, nombramiento que recayó en José María Lardizabal, que por entonces se ocupaba de la dirección de la Real Compañía de Filipinas y por consiguiente la de la Real Fábrica de Armas de la villa de Placencia. Aunque la ferrería ya estaba arrendada a Agustina Yminarrieta, se empeñó en preparar un nuevo contrato y de ese modo prestar un buen servicio a los huérfanos, por lo que

consideró oportuno conseguir que esta ferrería siguiese su proceso de producir hierro y chapa para lo cual lo preparó para otros cuatro años.

Además de la ferrería en el arrendamiento también entraba una huerta y la heredad que le pertenecía. El maestro interesado en hacerse con el arrendamiento fue un vecino de Areso, localidad cercana pero perteneciente al Reino de Navarra, de nombre Vicente Castillo, quien accedió a comenzar a dirigir los destinos de la ferrería a partir del día de San Miguel (29 de septiembre) de 1791. Dado el interés mostrado por ambas partes fue necesario plasmar ante notario una serie de normas a las que atenerse en cada momento. Interior de la Ferrería “Azcue la Mayor” de la localidad de Ibarra. KUTXA- FOTOTEKA, fondo Marín. Pascual Marín 1917. KUTXA_MACA_B_5717_40795-001.

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En principio aceptaron que el contrato durase cuatro años y que anualmente Castillo pagase 210 ducados por ello. El nuevo inquilino tenía que recibir la ferrería en las mejores condiciones de uso y después de que los expertos analizasen el estado en el que Agustina estaba obligada a dejarlo. De igual manera se analizaría su estado una vez concluido el contrato al que Castillo estaba ligado, pero abonándole las mejoras que los expertos reconociesen haberlas efectuado.

En el caso de que Castillo considerase oportuno cambiar algunas piezas para el mejor funcionamiento de los instrumentos, él mismo tendría que hacerse cargo, sin poder pedir responsabilidad alguna al otorgante. Del mismo modo estaba obligado ha hacerse cargo del retejo de todo el edificio, considerando que las carboneras se encontraban en las mejores condiciones de uso. Sin embargo de las obras derivadas de incendios, destrozos en la presa, antepara o estolda debido a la fuerza del agua en las crecidas de los ríos, la representación de los huérfanos tenía que hacerse cargo de los gastos.

rrería en el plazo indicado para no ser perjudicado por las costas y daños que de ello se derivase.

Por su parte Pascual Madoz en su Diccionario indica que en Belaunza sobre 1860, existía un molino harinero y un martinete donde se elaboraba calderas, alambiques y otros utensilios de cobre, trabajo que desarrollaban más de veinte personas.

Por su parte Juan Garmendia Larrañaga en su libro “La ferrería Azcue la Nueva o Pertzola en la villa guipuzcoana de Ibara” . Se trata de un interesante estudio histórico etnológico y entre sus páginas observamos el trabajo que desarrollaron los maestros en el arte de la fabricación de utensilios de cobre y un apéndice con el aprovechamiento de la presa para la consecución de energía eléctrica.

Al no quedar restos de esta ferrería y hay personas interesadas en ver como funcionaban estos centros de trabajo, pueden hacerlo visitando la ferrería Agorregi que se encuentra en Aia (Gipuzkoa). Estos son los También acordaron que siempre que fuese datos sobre contactos y horarios. necesario cambiar los tablones de las anteparas debido al deterioro por el uso, cuando HORARIOS: no superasen los 20 reales cada uno de ellos, su importe lo pagaría Castillo. El otorgante Julio y Septiembre sería el responsable de que las obras a reali- Viernes, sábados, domingos y festivos: 10.00 zar, se efectuasen en los plazos convenidos - 14.00 h y bajo los precios asignados por los expertos Agosto en cada caso. De martes a domingo: 10.00a 14.00 h Revisado el contrato por ambas partes se pusieron de acuerdo y lo firmaron, no sin Resto de año antes recordarle a Castillo, que en el plazo Domingos y festivos: 10.00 a 14.00 h de tres meses de la firma, su compromiso de presentar los avales necesarios para que los Visitas guiadas gratuitas a las 11.30 de la mapagos se produjesen de manera acordada. Al ñana (conviene avisar con antelación) haberlo firmado, no podía abandonar la fe-

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truidas en el siglo XVIII, pudiéndose ver en la actualidad en funcionamiento.

Desde la Edad Media se ha venido utilizando el agua en Euskal Herria como generador de energía. Según la información recogida, la ferrería pertenece a esta época, estando en posesión del Señor de Laurgain. Los primeros datos la sitúan a comienzos del siglo XV. Era una ferrería mayor donde se conseguían los tochos de hierro que luego se llevaban a las ferrerías menores donde los forjaban. Las materias primas para conseguir el hierro eran: el mineral de hierro, el carbón vegetal y el agua de los ríos. En cambio en los molinos se conseguía harina moliendo grano de trigo y maíz.

Ferrería de Agorregi en Aia (foto Antxon Aguirre)

La originalidad de Agorregi reside en el aprovechamiento del agua. En la renovación efectuada en el siglo XVIII, las anteparas (depósitos de agua) están situadas a distintos niveles de altura, consiguiendo con ello que el agua sea utilizada una y otra vez, y así poder paliar el problema de la escasez de caudal.

Próximos a Iturraran Parketxea se encuentran la ferrería y los molinos de Agorregi. Para llegar a este complejo se accede a pie por las sendas que parten o bien desde el aparcamiento de Iturraran (coordenadas: X 568369, Y 4789093) o desde el situado en las Contacto: cercanías del caserío de Manterola (coorde• Tel: 943 83 53 89 nadas: X 569108, Y 4789747). • Los Departamentos de Cultura y Euskera de iturraran@gipuzkoamendizmendi.net la Diputación Foral de Gipuzkoa han recuperado estas instalaciones hidráulicas cons-

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Las ferrerias, noticias sobre las máquinas hidráulicas para fabricar hierro. Luis Azurmendi y Ángeles Gómez Carballo.

Introducción Aún hoy día en lugares recónditos, junto al cauce de los ríos o en la costa encontramos restos de antiguas máquinas y edificios que, hoy en ruina, invadidos por la vegetación, anegados por las aguas o aterrados por sedimentos, delatan una antigua actividad de épocas pasadas.

Cuentan que, en aquellos lugares, se oía el profundo eco de un trepidante sonido: era el incesante golpe de unas enormes máquinas hidráulicas que no cejaban su colosal ritmo ni aún por las noches; tan es así que, en algunas descripciones literarias, como en el Quijote se relata que “…ese ruido acompasado que una noche inquietó a D. Quijote…” refiriéndose a un batán o sentencias populares como que “gruñe más que el gorrón de una noria…” aludiendo al roce de maderas al girar las norias. En Jaun de Alzate, Pío Baroja relata cómo los ferrones cantan un estribillo: “¡Dale, Machin! ¡Resuene de día y de noche nuestra canción del martillo: tin tan,tin tan!...en la ferrería derrumbada… en donde al golpe del martillo brillan constelaciones de chispas.”

los granos en los molinos para la alimentación, fabricar el papel, o la ropa o para regar los campos donde el agua de los cauces no alcanzaba las tierras cultivadas.

En los valles de las cordilleras Cantábrica y Pirenaica, junto a ríos y bosques encontramos canales y alineaciones de arcos en piedra de sillería, muros ennegrecidos por antiguos humos de fuegos alimentados con carbón de leña y restos de escorias y magmas de hierro fundido. Los tradicionales caminos de acceso y los muros de edificios cercanos entrelazan sus aparejos o mampuestos de color gris alternado con negras “ripias” de escoria. Son testimonio de las antiguas fábricas de hierro denominadas ferrerías.

Se trata, efectivamente, de antiguas instalaciones y edificios para albergar las máquinas hidráulicas que fueron utilizadas para la obtención de la mayoría de los productos necesarios para la vida cotidiana: las herramientas para trabajar las tierras, o para talar los bosques, serrar maderas para construir los edificios o barcos, fabricar las Ruinas de una ferrería en Cossio, Cantabria. Foto: Luis Azurmendi. armas para la confrontación bélica, moler

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Ferrería de Cades, Cantabria. Foto: Luis Azurmendi. Así pues, hay tres elementos fundamentales

La obtención del hierro El hierro se encuentra en la naturaleza combinado con el oxígeno formando óxidos de muy diferentes características. El hombre comprendió que, para obtener el preciado metal, era necesario separar el hierro del oxígeno. Para ello se necesitaba un elemento ávido del oxígeno y que, al combinarse con él, se consiga desprender del hierro. Este elemento es el carbono, abundante en el carbón mineral o en el de madera. Para lograr la reducción se necesita la presencia de altas temperatura en un crisol u “horno bajo” donde se acumulaba el mineral. Una corriente de aire propiciaba ese aumento de temperatura: primero se utilizaron corrientes naturales o “aixeolas” para después utilizar fuelles y otros mecanismos más sofisticados (máquinas hidráulicas). El producto final era una masa pastosa que, en una segunda fase, debía compactarse, desprenderlo de impurezas y moldearse.

para conseguir hierro: la obtención del mineral en la naturaleza, la obtención del carbón (inicialmente elaborado en los bosques), y las técnicas apropiadas para aumentar la temperatura y fundir el metal para después moldearlo.

La localización. Valles, ríos y bosques. Como consecuencia de la revolución energética en época medieval, carbón y agua, y con la utilización de la rueda hidráulica se producirá un importante cambio en la localización de estas industrias. Ahora se situarán en los cursos de los ríos en el fondo de los valles y no en las montañas como parece que se situaban anteriormente. Las nuevas industrias del hierro se desplazaron cerca de los ríos donde aprovechar las aguas y de los bosques que proporcionaban la suficiente madera para obtener el carbón para los hornos y situándose más cercanas a los núcleos urbanos. Esta evolución técnica y de organización te-

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Minas y ferrería de Valckenborch (1574)

rritorial coincide con un nuevo modelo de asentamientos de población: es el momento de la fundación de las villas y de las bastidas. Entre el campo y las villas amuralladas se irá produciendo una notable y diferente especialización de funciones. El campo suministra las materias primas para la construcción, la alimentación y la energía. Así, pues, ya tenemos los condicionantes geográficos de la organización territorial: un campo, el medio rural, como reserva energética, bosques, ríos y suministro de mineral de hierro; las villas, el medio urbano, delimitadas con murallas defensivas y, en su interior, los puertos, el comercio y los gremios de artesanos.

Pero será el hierro, la obtención del mineral, su distribución y comercio, lo que proporcionará una peculiaridad al litoral cantábrico y, en general, al atlántico europeo. La obtención del mineral, las minas, se concentra en muy pocos puntos del litoral donde se obtienen con facilidad, en cantidad y, además, de gran calidad. Desde allí, desde los puertos de embarque del mineral, se distribuye por vía marítima a las diferentes ferrerías cercanas a la costa, jalonándose el Cantábrico de pequeños puertos de ribero de carga y descarga y de almacenes o lonjas donde se almacenaba y, en ocasiones, se negociaba la venta de los productos manufacturados de hierro.

Barco en el puerto de Limpias, Cantabria.

El comercio marítimo del hierro En el Cantábrico, desde Galicia a Aquitania, se da la circunstancia de que la mayoría del suministro del mineral a las ferrerías se hace desde las minas de Triano y Galmanes en Vizcaya y de Peña Cabarga en Santander. Esta situación litoral del suministro condicionará también la localización de las ferrerías en lugares cercanos y accesibles desde la mar a donde se transportaba el mineral en pinazas y bataches. Es decir: que el último condicionante para la localización de las ferrerías del litoral, además de la abundancia de madera y agua, es la cercanía al borde de las rías de forma que la marea permita la utilización como puertos fluviales lugares apropiados cercanos a los centros de producción. Existía desde entonces una amplia red de cabotaje que terminaba en una navegación interior, de la cual tenemos noticias de numerosos accidentes y naufragios en los fondos de rías y marismas.

El hecho de que la vía marítima sea la utilizada para el transporte de la vena de mineral y de los productos manufacturados de hierro, proporciona una intensa relación entre los puertos atlánticos. Desde tierras flamencas hasta la costa gaditana se extenderán las noticias del comercio del hierro producido en el cantábrico. Se creará así un vínculo estable entre los diferentes pueblos

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no solo de la región cantábrica sino de todo portantes agrupaciones mercantiles de coel litoral atlántico europeo. merciantes y financieros procedentes de España que constituyeron lo que se denominó Por eso en estas regiones se desarrolló una las Capillas de los Españoles que ejercieron amplia cultura del hierro y su comercio que un poderoso poder económico en la ciudad. se mantuvo durante siglos y que, aun per- O en la ciudad de Brujas, donde existían endiendo con el tiempo la hegemonía de su tidades urbanas denominadas “naciones” obtención y transformación, mantendrá donde se trataba la comercialización del vivos los procedimientos artesanales por la hierro obtenido en Vizcaya. Por otro lado excelente calidad del producto obtenido. artesanos especializados, los ferrones y carPor otro lado los productos acabados o sim- boneros, trabajarán en nuevas instalaciones plemente el hierro para laboreo posterior es lejos de sus tierras; serán los de origen trasladado a los puertos atlánticos en barcos vasco, los que abrirán nuevas rutas de ofique siguen la ruta de las lanas y otros pro- cios trashumantes en todo en el norte peductos de exportación. Ello se debe a que, ninsular. por elevado peso, el hierro se utilizará como lastre de las naves proporcionando así un Notas sobre las noticias históricas valor añadido a la travesía. El Medievo Hay que remontarse a la época medieval para encontrar las primeras noticias de los fueros como los del valle de Herrerías (valle del río Nansa) o los de Cerain en Guipúzcoa En otros fueros, como el de Oiarzun , en 1290, se citan explícitamente ferrerías de agua en contraposición con las ferrerías de aire lo que determina una aproximación a la fecha originaria de la utilización de la energía hidráulica para lo obtención del hierro. “En toda Europa los martillos de forja movidos por agua testimonian una nueva época: Estiria (1135), Normandía (1204) Suecia 1224) Moravia (1269) jalonan la aparición de mazos de agua , que permiten forjar piezas de grandes dimensiones y de geometría Plano de Rutas Europeas de hierro y lanas. Luis delicada como anclas de buques o rejerías artísticas.” Azurmendi y Ángeles Gómez. De ahí que en relación a la elaboración y comercio del hierro se diese un doble desplazamiento. Por un lado los comerciantes y navieros extendieron su influencia fundando organizaciones comerciales con sedes y lonjas en puertos lejanos. Hay que recordar aquí la existencia en Nantes de im-

El hierro y las abadías medievales Las abadías cistercienses de los monjes blancos se extendieron por los territorios alejados de las rutas comerciales y de las ciudades. Este hecho tendrá gran importancia en la difusión de la tecnología; necesitaron una nueva relación con la naturaleza

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que la colonizaron con técnicas que venían heredadas del mundo clásico. Entre el “ora et labora” construyeron molinos, ferrerías, batanes, norias y regadíos difundiendo la utilización de la energía hidráulica.

En Francia fueron las abadías cistercienses los mayores difusores de las técnicas metalúrgicas. Cada abadía, según cita de Jean Gimpel, disponía de su propia “fabrica” como son los ejemplos de Fontenay y Royaumont. En la Champaña la abadía de Claraval, desde 1250 y hasta el siglo XVII los monjes cistercienses fueron los mayores productores de hierro. Además las escorias, ricas en fosfatos, se utilizaban para fertilizar la tierra con lo que se combinaba un circulo productivo (Eso explica cómo, aún hoy día, los lugares donde existieron ferrerías tienen una exagerada vegetación forestal o agrícola).

Abadia de FONTENAY

A principios del siglo xv en Aquitania, existía la Ferrería de Arrugoz que regentaba la orden de San Salvador de Urdax. Pues bien, esta ferrería recibía gran cantidad de cargas de mineral de hierro que provenía de Somorrostro y que desembarcaba en el embarcadero de Askain. Parece que los cargamentos de hierro embarcaban en Portugalete hacia la costa de Aquitania. Y desde allí, por tierra, la transportaban a la zona pirenaica.

En la iconografía de los templos románicos aparecen descripciones de las escenas cotidianas en capiteles y ménsulas o canecillos como es el caso de los oficios entre los que encontramos los molineros y los herreros.

De los Códices a los libros impresos: el Renacimiento Otro aspecto de conocimiento de las ferrerías y los procedimientos de obtención del hierro son los tratados ilustrados que aparecen fundamentalmente a partir del Renacimiento y en especial a los grandes tratadistas como Il Taccola, Leonardo da Vinci o Agrícola. A mediados del siglo XV Mariano di Jacopo, apodado Il Taccola, inaugura la serie con el tratado denominado del Liber Tertius donde ya aparecen máquinas muy evolucionadas. Dibujo de Taccola

En el siglo XVI Agrícola escribe “De Re Metálica”, uno de los tratados más completos sobre metalurgia conocidos hasta el momento. Este tratado tiene singular importancia por cuanto significa que, por primera vez, para la difusión de tratados técnicos se utiliza la imprenta, método que permite la edición “en serie” y la popularización de la tecnología y amplia difusión territorial. No es extraño por tanto que en las bibliotecas de ilustres arquitectos e ingenieros de la época aparezcan libros y tratados de tecnología y se popularicen con el sugestivo título de “teatro de las máquinas”.

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familia en aquel lugar, quedó instalado en la localidad de Berna en Vizcaya.

Molino de La Compaña

Dibujo fanderia

Dibujo de Agrícola

El Renacimiento En relación a la fabricación del hierro y los artificios hidráulicos, sabemos que Juan de Herrera, arquitecto de El Escorial, supervisó el montaje de las maquinas alemanas en la Casa de la Moneda de Segovia, la construcción del molino de la Compaña en el Escorial, así como numerosos canales, presas, azudes, acompañando el histórico y frustrado inicio de la navegación fluvial en nuestro país. Mantuvo también un empeño empresarial con la construcción del denominado “Ingenio” que era una “fandería” o taller de laminación de hierro. Tras un intento previo de su instalación en Movellan, en tierras de “La Montaña” donde se crió en torno al trabajo de la ferrería que poseía su

La Ilustración. La influencia francesa en nuestro país supondrá un verdadero cambio ideológico en muchas áreas de nuestra sociedad de forma que la razón, el espíritu científico de la Ilustración, también se instalaría en amplios sectores sociales de nuestro país. Algunos aspectos que fueron influidos por las nuevas tendencias son las novedades técnicas de la fabricación del hierro, la nueva política naval, la ciencia hidráulica como desarrollo energético y la Enciclopedia como unificación de ciencias artes y oficios. René Reamur con su obra “El arte de convertir el hierro forjado en acero y el arte de dulcificar el hierro fundido” (1722) revolucionó los conceptos de la fabricación del hierro, inaugurando una nueva disciplina

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la “metalurgia” e incorporando el concepto naval de la corona construyendo un impordel acero, de más y mejores cualidades, tante número de navíos. También construirá como alternativa al hierro tradicional. numerosas ferrerías y molinos a lo largo de toda la costa de Cantabria. El avance de las técnicas hidráulica como utilidad energética quedó de manifiesto en En Galicia surgirá un proyecto de la mano 1737 con la publicación del libro Bernard de Antonio Raimundo Ibáñez, que realiza Forest Belidor “Architecture hydraulique”. una doble empresa: por un lado pone en Casi de forma simultánea, en 1736, se edita marcha una importante industria siderúrel libro de Villareal de Berriz “Máquinas Hi- gica con tres hornos altos en Sargadelos y, dráulicas de Molinos y Herrerías y Go- por otro, funda en 1778 la Real Compañía bierno de los montes y árboles de Vizcaya”, Naviera que desde el puerto de Ribadeo coun verdadero compendio científico, propio merciará con toda la costa atlántica y el Bálde los “novatores” quienes se adelantaron a tico. la época de la Ilustración. Este personaje, asentado en Lequeitio, fue un activo empre- Por lo tanto a mitad del siglo XVIII se prosario y técnico en muy diversas materias dujo una expansión industrial y comercial como los molinos, ferrerías, astilleros, naves en la costa cantábrica que marcó definitivay puertos. mente el carácter integral de las actividades del cantábrico en torno al mar y a la sideSerá en 1751 cuando se comienza a editar rurgia. “Lénciclopedie ou Diccionaire raisonne des sciencies, des arts et de metiers”, obra de Di- Las sociedades de Amigos del Pais derot, que contendrá abundantísima documentación en materias técnicas de Poco después, en 1774 y 1775, las teorías y fundición y fabricación de hierro y que será prácticas “Ilustradas” se consolidan con la el más significativo paradigma del movi- aparición de las publicaciones de Campomiento “la Ilustración”. manes con los sugestivos títulos de “Discurso sobre el fomento de la industria popular” y “El discurso sobre la educación popular de artesanos y su fomento”

Dibujo de Diderot Ferreria

Otro importante ilustrado, Jovellanos, imprimiría un especial ímpetu a las reformas con sus escritos y labor política. Entre multitud de temas de productividad y estructuras del campo, aquí nos interesa su defensa de la liberalización del carbón mineral para sustituir al vegetal y cómo destacó la importancia del hierro en la civilización, en las artes y en la guerra.

En 1750 otro ilustrado, Juan Fernández de En términos generales, y respecto a la orgaIsla, esta vez con base en el puerto de San- nización del territorio, se pretendía recupetander, se convertirá en el mayor asentista rar un equilibrio de las actividades

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económicas que se perdió en siglos ante- zado para regular la velocidad de las máquiriores. En cuanto a las mejoras en las indus- nas. trias del hierro se intenta manufacturar en propio país y exportar los productos manufacturados y no exportar solo la materia prima como se venía haciendo. Por otro lado se trata de modernizar los sistemas de producción y los medios técnicos.

En el País Vasco Javier Mª de Munibe, Conde de Peñaflorida, fue el artífice de la fundación de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, en 1765, que desarrolló una importante actividad para la modernización de la industria del País Vasco. En Cantabria se fundó la Real Sociedad Económica Cantábrica de Amigos del País cuyo proProyecto de restauración Ferrería de Cades. Dibujo: yecto data de 1775 pero no fue aprobado Luis Azurmendi. hasta 1796 por la oposición de sectores del Gobierno . Horno de calcinar Es la primera fase de tratamiento del mineral. Consiste en un primer calentamiento del Breve descripción de una ferrería del siglo mineral tras su trituración en hornos denominados de “ranguar la vena” que, primitiXVIII vamente se hacía en hornos circulares y El método para la obtención del hierro en sobre arcos de material de desecho, similar las ferrerías, método directo o de horno a las “calero”; a partir del siglo XVIII se bajo, consistía en calentar el mineral de hie- hacía al aire libre. Esta operación permitía rro a la temperatura máxima posible para desprender gran parte del agua e impurezas conseguir hacerlo maleable y dar la forma que contenía el mineral antes de pasar al horno de reducción en el interior de la ferequerida. rrería. La producción de humos era muy abundante, más que en la fase de reducción, El agua: presas, azudes y anteparas Una presa o “azud” desvía parte la corriente lo que puede explicar la ausencia de chimedel río hacia un canal por el que llega a la neas en la mayoría de las ferrerías. ferrería ganando altura respecto al cauce principal dada su menor pendiente del re- El horno bajo o de reducción corrido. Junto a la ferrería el canal se ensan- El mineral se colocaba en el horno bajo cha formando un depósito o “cambarao” o combinando capas de carbón vegetal y de “antepara” en cuyo fondo existen dos ori- mineral de hierro previamente desmenuficios con sendos tapones o “chimbos” que, zado. Iniciado el encendido del horno era accionados desde el interior de la ferrería necesario conseguir una temperatura adepermiten la caída del agua sobre las ruedas cuada para aumentar su plasticidad que hidráulicas que moverán los barquines y el solía alcanzarse aproximadamente los 1000º mazo controlando, además, el caudal utili- C. La temperatura aumentaba insuflando

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oxigeno con dos grandes fuelles o “barquines”de forma que el carbón absorbiese el oxígeno del hierro y liberándolo en estado puro. Los operarios maniobraban en el horno con habilidad suficiente hasta conseguir formar una masa pastosa moldeable, denominada “agoa” y de considerable peso. El horno bajo era de dimensiones reducidas (0,90.m x 0,90. m) de forma troncopiramidal y tenía un hueco de sangrado de escorias en lateral inferior hacia donde se dirige la inclinación del fondo cubierto en con una plancha de hierro.

Los barquines Los fuelles o “barquines” podían ser de cuero pero luego, siglo XVIII, se utilizaron de madera y otros por mecanismos como las trompas hidráulicas o los de tipo cilíndrico incluso en ocasiones se citan barquines de piedra.

El mazo. Pero el proceso requería un nuevo tratamiento para conseguir una masa más homogénea y libre de impurezas: la “agoa” se sacaba del horno y se colocaba en el yunque de un gran “mazo” que, golpeandola, lo apelmazaba y desprendía de impurezas hasta conseguir la forma de la pieza adecuada. El mazo tenía una longitud variable de hasta 4,5 m y la cabeza pesaba de 250 a 350 Kg., que al golpear a una velocidad en torno a 100 golpes/minuto producía un tremendo estruendo en el valle.

La operación terminaba a las 4 ó 6 horas con la obtención de “tochos”, “palanquilla”, o piezas finales, como clavazón de astilleros o herramientas agrícolas que se obtenían recalentando el tocho y forjándolo en martillos más pequeños llamados “martinetes”.

Martillo de Cade. Dibujo: Luis Azurmendi.

Las ruedas hidráulicas Bajo la “antepara” o embalse se encontraban las ruedas hidráulicas del mazo y de los barquines. Al levantar los chimbos el agua caía por un canal forrado de madera, la “ondasca” y golpeaba las palas de la rueda que giraba prácticamente embutidas ente dos muros de piedra. El giro de la rueda arrastraba un eje solidario de madera, o “árbol”; unas levas empotradas, o “mazuqueros”, levantaban la parte trasera del matillo, girando en un punto de apoyo intermedio, la “boga”, hasta soltarlo y caer por su peso y golpeando la “zamarra” sobre el yunque. Aún el borde del martillo seguía con impulso de forma que rebotaba en el suelo, “dendalarría”, aprovechando la energía de este último impulso.

Resumen En este pequeño trabajo, extracto de un libro de próxima publicación, hemos referido la historia y el funcionamiento de una ferrería del siglo XVIII. Hemos querido también, relacionar dicha actividad con el espacio territorial al que se vinculaba, como son las minas, bosques, ríos y puertos. Hemos incidido más en el litoral cantábrico pues la navegación de cabotaje y la fluvial, el comercio y transporte del hierro, aportan nuevos datos al territorio que lo amplían, como patrimonio, más allá de nuestras fronteras.

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Instalado e inaugurado un ingenio hidráulico de laminar metal y acuñar moneda en el Ingenio de Segovia. Jorge Miguel Soler Valencia. jorgesolervalencia@hotmail.com José Mari Izaga Reiner. jmizaga@hotmail.es Miguel Ángel Moreno Asenjo. itoillo@gmail.com

Hasta mediados del siglo XVI la transformación de los metales para la elaboración de monedas y su acuñación eran procesos eminentemente manuales. Los lingotes de metal (llamados rieles) se convertían en láminas golpeandolos con martillos de mano sobre un yunque ordinario. A partir de estas láminas los trabajadores recortaban los discos o cospeles utilizando una tijera, también manual, sin utilizar ningún tipo de plantilla. Finalmente las improntas se marcaban en las dos caras, anverso y reverso, utilizando dos cuños previamente grabados a buril que se golpeaban con martillos.

Este método de trabajo originaba monedas de geometría irregular, con perímetro no circular y espesor variable e imágenes grabadas de forma deficiente. Las monedas de baja calidad facilitaban la falsificación y el fraude. A mediados del siglo XVI se buscan formas de acuñar monedas de mayor calidad, lo que significaba homogeneidad en forma, espesor constante, perímetro totalmente circular, y un buen grabado. Con ellas se podían facilitar los intercambios comerciales y mejorar el aspecto de un simbolo del poder de amplia difusión.

obtener tiras de espesor uniforme laminando metales preciosos basándose en el proceso de hacer pasar el metal entre dos rodillos giratorios, dispuestos en situación paralela, que giraban en sentido inverso, con unas separación fija entre ellos. Se desarrollaron pequeñas máquinas manuales laminadoras consistentes en un bastidor que mantenía en posición a los dos rodillos los cuales se hacían girar por medio de una manivela. Estos aparatos eran adecuados para innovar la fabricación de monedas, pero para la elaboración de grandes cantidades era necesaria la aportación de una energía externa, se incorporó la hidráulica por medio de ruedas que proporciona la energía necesaria en forma de movimiento giratorio lo que a su vez permitió la construcción de máquinas laminadoras de mayor tamaño con más capacidad de producción.

En fechas 1551, fueron ofertados ingenios para laminar basados en este principio movidos por una rueda hidráulica que hacían girar los rodillos a través de un mecanismo de linterna y ruedas dentadas.

Dibujo procedente de una propuesta de construcción de un ingenio para laminar, Alemania, 1551. A A mediados de siglo XVI fueron desarrola izquierda la rueda hidráulica, a la derecha las llándose entre los orfebres artificios para ruedas dentadas de transmisión del movimiento. adelgazar y Los dos cilindros lisos son los rodillos de laminar.

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En 1567 se utilizaban en las cercanías de Insbruck, en el Tirol, ingenios para laminar y acuñar monedas por medio de rodillos utilizando como accionamiento motor también la energía hidráulica. Se ensayó con ruedas de alimentación inferior, suponemos que de palas rectas, y de alimentación superior de cajones o de gravedad, en ambos casos suponía la aplicación a un nuevo ingenio de una fuente motora ya conocida.

Por otra parte la misma tecnología se aplicó para laminar chapa de hierro y cortarla en tiras o flejes utilizando también la energía hidráulica como fuente motora, este ingenio se conocía con el nombre de fandería. La primera representación de un ingenio de este tipo aparece en el libro de Jean Herrand , Le Premier Livre des Instruments mathématiques méchanmiques, editado en 1584.

albergar la nueva fabricación. La configuración de los edificios, la distribución en planta del conjunto, su forma y estilo fueron consecuencia del nuevo proceso importado y de la utilización de la fuerza del agua para mover los nuevos ingenios.

Se aprovecho un azud existente en el río Eresma que movía un molino de papel y se construyó un canal paralelo al cauce; las ruedas hidráulicas, y por lo tanto también cada uno de los ingenios a los que iban unidas, se dispusieron a lo largo del canal lineal, en la misma secuencia u orden que el proceso de fabricación. Para alojar a estas instalaciones Juan de Herrera diseñó el edificio que las envolvía que resultó ser necesariamente también de forma lineal o alargado, paralelo al río y al canal, una nave industrial.

En octubre de 1584 un grupo de técnicos partió de Hall hacia Segovia con los ingenios despiezados y embalados en 25 cajas. Un inventario de la mercancía enviada se conserva en Hall, y es uno de los documentos que han informado el diseño del ingenio recientemente construido. Las máquinas se instalaron en Segovia en junio de 1585. Las Fandería o Ingenio para laminar y cortar chapa de primeras acuñaciones regulares se realizahierro en tiras. Jean Herrand (1554-1610), Le Pre- ron en marzo de 1586.

mier Livre des Instruments mathématiques méchaniques, editado en Nancy en 1584.

Para resolver los problemas que la acuñación manual de monedas originaba en su Imperio, Felípe II solicitó a su primo el archiduque del Tirol la venta de ingenios de laminar y acuñar moneda, que serían accionados por energía hidráulica. Tras diversas vicisitudes se decidió instalar una nueva casa de moneda en Segovia. En octubre de 1583 Juan de Herrera diseñó un conjunto de edificios específicamente concebidos para

Pareja de cuños para cincuentin utilizados en Segovia, de 64 mm de diámetro en el cilindro de grabación, existentes en el Museo Casa de Moneda, de Madrid.

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En 1592, llegó a haber un máximo de 11 ingenios de laminar y acuñar con 15 ruedas hidráulicas en funcionamiento simultaneo en este Real Ingenio de Segovia. Tres ingenios de laminar se mantuvieron en activo accionados por sendas ruedas hidráulicas hasta el año 1866.

Para obtener el grosor final se podía pasar el metal hasta dieciocho veces. Cuando el riel o lámina de metal adelgazaba hasta el grosor deseado se pasaba a otra máquina de operativa similar, la de acuñación, con unos cilindros con las improntas de la cara y cruz de la moneda grabadas en su superficie, para lograr la acuñación. Cada ingenio estaba accionado por una rueda hidráulica de 3,75 metros de diámetro.

A nivel tecnológico el paso que se dio con estos ingenios es fundamental, lo lógico es que se evolucionará hacia un martillo mecánico, trabajando por impacto, pero se cambió totalmente el concepto, se pasó a hacerlo por laminación. La ventaja es que todas las monedas salían iguales, era una máquina la que fabricaba, no era un operario con un martillo, por lo que este sistema es, sin duda, con doscientos años de antelación, la antesala de la Revolución Industrial.

nido una permanente colaboración con el Ayuntamiento de Segovia, propietario de los edificios, orientada a la recuperación del Real Ingenio para su uso como Museo. Para ello financió en años anteriores la construcción de tres ruedas hidráulicas que se encuentran en funcionamiento movidas por el agua del río Eresma, que fueron diseñadas y construidas por los autores de este escrito. De nuevo la Fundación Juanelo Turriano ha consideró conveniente impulsar la reconstrucción de una nueva máquina a incorporar al museo, tras la firma de un convenio con el Ayuntamiento, encargó a los mismos autores de las ruedas la investigación, el diseño y la construcción de uno de los ingenios de laminar y acuñar moneda, fiel reconstrucción de los que existieron en funcionamiento en la citada Casa de Moneda. A lo largo de 2013 y primera mitad de 2014 se realizaron estos trabajos y el ingenio totalmente montado y en perfecto funcionamiento ha sido inaugurado el pasado 21 de octubre. Lo que se ha construido es una maqueta a tamaño real de uno de estos laminadores instalados a partir de 1585 y que se mantuvieron en funcionamiento hasta 1866 (281 años)

De la Casa de moneda de Segovia se han conservado casi la totalidad de los edificios, así como la presa y parte del sistema de canales aunque transformado. No ha llegado hasta nuestros días ningún resto de los ingenios ni de las ruedas hidráulicas. Desde el año 2007 al 2011 se ha procedido a la rehabilitación de los edificios y del sistema hidráulico con objeto de convertirla en Laminador existente en la Casa de Moneda de PoMuseo de la Tecnología de Acuñación de tosi (Bolivia) Monedas. Las fuentes que nos han dado información La Fundación Juanelo Turriano, ha mante- de como eran estos ingenios de Segovia y

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que se han utilizado para la construcción, han sido: • Restos arqueológicos en el Ingenio de Segovia, nos informan de las dimensiones. • Documentos procedentes de la Casa de Moneda de Segovia, principalmente informes parciales de reparaciones. • Inventario de los ingenios traídos de la Casa de Moneda de Hall, Austria en 1585, y montados en Segovia. • Una maqueta de un ingenio de laminar existente en el Museo de Segovia, a donde llegó procedente de Casa de Moneda de Segovia en 1871. • Plano de la Casa de Moneda de Cuenca con sus ingenios de laminar (de 1664), construida a imagen de la de Segovia. • Los ingenios de laminar existentes actualmente en la Casa de Moneda de Potosí (Bolivia) que fueron construidos en Sevilla en 1750 adaptados a la tracción a sangre. • Los ingenios construidos hace una dé-

cada para el Museo de Hall (Tirol), que son una interpretación de los de Potosí. • Planos de los ingenios de laminar de la Casa de Moneda de Madrid (1770), construidos siguiendo el tipo de Segovia pero adaptados a la tracción por caballerías.

A partir de las informaciones anteriores se ha procedido a realizar el diseño hipotético y la construcción de uno de los ingenios de laminar, que se ha instalado en el mismo lugar en el que estuvo uno de los originales. Actualmente están construidos y en funcionamiento los canales de madera que condu-

El ingenio construido y en funcionamiento en el mismo lugar de la Casa de Moneda de Segovia en el que estuvo instalado uno de los existentes a partir de 1585. La rueda hidráulica se situaba al otro lado del muro detrás del ingenio, el eje o árbol que transmitía el movimiento atravesada el muro por un hueco existente tras la rueda del centro, hueco no visible en esta imagen. Fotografía de los autores.

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cían el agua a las grandes ruedas hidráulicas verticales de 13 ½ pies (3,75 m) de diámetro que accionaban estas máquinas. No se ha construido, hasta este momento, ninguna de estas ruedas hidráulicas por lo que inicialmente el ingenio será movido por un motor eléctrico, aunque está preparado para acoplarle su correspondiente rueda hidráulica. Hemos podido concluir que los ingenios construidos en Hall e instalados en Segovia con accionamiento hidráulico tenían una estructura formada por una rueda linterna, con 44 bolillos o travesaños, accionada directamente por la mencionada rueda hidráulica montadas ambas sobre el mismo árbol horizontal, y por dos ruedas dentadas colaterales iguales, también de eje horizontal, y perpendiculares a la linterna, provistas de 40 dientes de madera. El diámetro de las tres ruedas es de 1,40 metros (5 pies castellanos). Los travesaños de la linterna engranan con los dientes de las ruedas colaterales y les transmiten el movimiento de giro y estos a su vez a los rodillos de laminar unidos directamente a su eje. Las dos ruedas colaterales giraban en sentido contrario, debido a la posición en la que estaban montadas.

La rueda hidráulica tiene una velocidad de funcionamiento en régimen de trabajo del orden de 14 a 15 rpm, siendo la de los rodillos de laminar un 10% mayor. Las tres ruedas citadas disponen de cuatro radios en forma de cruz y un circulo formado por cuatro piezas o camones.

Los dientes de las ruedas colaterales son de sección circular. Para su diseño, ajuste y entrada en contacto suave con los bolillos de las linternas, se ha realizado el diseño de su perfil por métodos gráficos utilizando un programa de autocad con posiciones sucesivas de las ruedas colaterales y linterna generando la envolvente de las líneas de contacto entre diente y bolillo. Simultáneamente hay tres dientes en contacto. Los ejes o árboles de las tres ruedas son de madera, con sus extremos en gorrones de hierro insertados en dichos árboles.

Linterna con travesaños o bolillos y rueda dentada del ingenio instalado en Segovia. Foto de los autores.

Infografía sobre dibujo de los autores, mostrando la rueda linterna en el centro, las dos ruedas colaterales a ambos lados y entre ellos la caja que contiene los rodillos de laminar, en este caso sin la estructura soporte.

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En el ingenio instalado el contacto entre los dientes y los bolillos es muy ajustado y el movimiento se transmite con suavidad. Fotografía de los autores.


Entre los colaterales se ha instalado una caja de rodillos de laminar, de acero siguiendo el modelo, composición, forma y dimensiones de las maquetas del Museo de Segovia. En su interior se acoplan los dos rodillos de laminar que son paralelos y con sus ejes contenidos en un plano horizontal, la separación entre ellos es regulable por medio de dos tornillos. Los ejes de las ruedas colaterales accionan los rodillos que giran en sentido contrario. La introducción de los metales a laminar o rieles, se efectúa por la parte superior entre los dos rodillos giratorios que los arrastran y adelgazan, y la salida es por la inferior.

diámetro de los dos muñones de rodadura: 50 mm. Esta estructura y esta caja permiten utilizar el ingenio lo mismo para laminar que para acuñar. La caja es de acero, con sus piezas mecanizadas y perfectamente ajustadas entre sí. Forman un cuerpo rígido ajeno a los movimientos y deformaciones de la estructura de madera. Las uniones articuladas entre los rodillos y los gorrones absorben las deformaciones, por lo que la separación entre los rodillos se puede mantener sin variación una vez ajustada, lo que permite obtener llantas laminadas de metal rectas y de espesor muy uniforme. El conjunto de ruedas y caja se monta sobre una estructura de madera, es el “telar” de los documentos. El ingenio funciona correctamente laminando llantas de cobre de 50 mm de anchura y 4 mm de espesor adelgazandolas 0,5 mm en una sola pasada entre los dos rodillos.

Ingenio Caja de acero que contiene los rodillos de laminar, su separación es graduable por medio de los tornillos que se ven en primer plano. Foto de los autores.

La caja de rodillos se ha diseñado para un par de rodillos de las dimensiones de los conservados en el Museo Casa Moneda de Madrid, esto es: 64 mm de diámetro, anchura de la zona de grabado de 79 mm, y

Infografía de la caja de rodillos diseñada, sin la tapa superior ni las tapas laterales. Se ven la placa base, los cuatro apoyos sobre los que ruedas los rodillos, los dos de la izquierda son desplazables para variar a voluntad la separación entre rodillos, su posición se fija por medio de los dos tornillos de la izquierda.

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Infografía sobre dibujo de los autores de un conjunto de cinco ingenios, iguales al construido e iguales entre si, alineados y montados sobre una estructura común, tal como hipotéticamente estuvieron instalados en el Ingenio de la Moneda de Segovia.


La fragua rural -Fragua de la Mata de Quintanar-. Jorge Miguel Soler Valencia

En la provincia de Segovia es raro encontrar un pueblo que no tenga o haya tenido una fragua. El principio de utilidad hacía que estas construcciones formasen parte imprescindible del caserío.

¿Pero cual era la función de la fragua que las hacia tan imprescindibles? En su definición en el diccionario de la lengua española podemos leer: “fogón en el que se caldean los metales para forjarlos, avivando el fuego mediante una corriente horizontal de aire producida por un fuelle o por otro aparato análogo”, también se conoce como fragua “al taller donde está instalado este fogón”. Forjar es dar forma al metal por medio de golpes. Para facilitar esta operación se calienta la pieza a forjar hasta llevarla a estado plástico, dependiendo del calentamiento a que se someta el metal así son sus características a la forja, permitiendo estirarlo, cortarlo, compactarlo, estamparlo e incluso soldarlo y todo por medio de golpes. Además de estas operaciones para darle una determinada forma, al metal también se le hacían tratamientos en sus características como el templado.

En las fraguas, gobernadas por el herrero, se construían y reparaban los aperos para la labranza, de los arados las rejas, velortas y gavilanes; también se hacían otras herramientas como las hoces, azadas y picos. También realizaban elementos para la construcción como rejas para ventanas, balaustradas para balcones y en general cualquier utensilio en el que predominara el hierro como material. Debido a su importancia para el agricultor, la reja del arado era uno de los útiles que

más se cuidaba. El desgaste por el uso requería un continuo mantenimiento. Se hacían varias operaciones para tenerla a punto: Cuando la punta de la reja se desgastaba, a la operación de estirar el metal para sacar una nueva punta se llamaba abuzar la reja (aguzar). Si por falta de metal la reja no permitía ser estirada en su extremo, había que echar una punta, operación que consistía en soldarle más hierro y después forjar la punta. Cuando la reja estaba tan desgastada que no permitía las operaciones anteriores se tenía que soldar en toda la reja una capa de metal. A esta operación se llamaba calzar la reja.

Las fraguas están emplazadas generalmente a las afueras de los pueblos y junto a ellas se situaban los potros de herrar. Seguramente, debido a lo riguroso del clima, en el pueblo de El Muyo, en plena Sierra de Ayllón, el potro de herrar está dentro de la fragua. Son edificios muy sencillos, de reducidas dimensiones y llama la atención lo poco iluminados que están. Esta particularidad tiene su función y es la de percibir mejor el color del hierro al calentarlo. Dependiendo de la

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tarea a realizar el herrero deberá calentar más o menos el metal y lo controla por el color que adquiere que, como ya hemos dicho, se aprecia mejor con poca luz. Su espacio interior se distribuye entre la zona ocupada por la fragua con el hogar, el fuelle y la pila de agua, y próximo a ella el yunque, la carbonera, la piedra de afilar y el banco de trabajo.

En la fragua de La Mata del Quintanar, la fragua, propiamente dicha, está formada por una plataforma elevada sobre el suelo unos 70 centímetros donde se sitúa el fogón y contiguo a él la pila para el agua. Al fogón se da forma con arcilla refractaria. Encima del fogón está la chimenea que tiene una campana de estructura de madera revocada con barro. Hay otros tipos que se diferencian principalmente por formar un solo cuerpo el fogón y la chimenea y estar construidos por adobes, como en la zona de Madriguera. En la pila para el agua, el herrero introducía el metal caliente para templarlo o sencillamente enfriarlo. El fuelle, que es el instrumento que se empleaba para impeler aire en el fogón, se sitúa a su lado pero separado y aislado del fuego por medio de un tabique de adobes. El fuelle está construido según ciertos principios de física, para recoger aire en su interior por medio de una válvula y volverlo a despedir por un cañón, con más o menos velocidad, al exterior. El principio del fuelle es muy similar al de la bomba aspirante impelente.

Un fuelle sencillo, de los que se usan para avivar el fuego en las chimeneas, consta de una cámara. Al accionarlo, la salida de aire es intermitente, ya que primero el fuelle al separar las tapas coge aire en la cámara y después al juntar las tapas lo expulsa por el cañón. Para que la salida de aire del fuelle sea lo más constante posible y no se interrumpa en el momento de la aspiración, los fuelles de las fraguas no son sencillos y están formados por la combinación de varias cámaras. Por lo general son de dos cámaras pero también hemos visto un fuelle con tres. El fuelle de esta fragua está formado por dos cámaras: la inferior que es la encargada de aspirar el aire del exterior y mandarlo a la cámara superior y la cámara superior, que hace de depósito de aire y regulariza su salida al fogón. Su estructura está formada por las tapas de madera de pino o haya cortadas imitando la forma de corazón. Nuestro fuelle consta de la tapa inferior, la intermedia y la superior. De las tres, la intermedia es fija y las otras dos son móviles. En la tabla inferior hay un orificio, cubierto interiormente por un cuero a modo de puerta que constituye una válvula de aspiración, que se abre de fuera adentro y que se denomina gato. La tapa intermedia, similar a la inferior, también tiene una válvula de aspiración igual a

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la tapa inferior y en su parte más estrecha se sujeta con clavos a un tarugo llamado boquerel. Éste lleva un taladro, al que se adapta el bocín o cañón metálico por donde saldrá el aire al exterior. Las tapas están cerradas por una badana llamada tiro que tiene unos pliegues conformados por unos arcos de madera llamados costillas. El juego del fuelle lo ejecuta la badana entre las tapas. Cuando las tapas se abren aumenta el volumen del fuelle y cuando se cierran disminuye. El tiro va clavado en el canto de las tablas de modo que no deje escapar el aire más que por el bocín, y para ello la junta se cubre con una tira de cuero que pasa por encima del claveteado. El tiro, hecho de cuero de vaca, se untaba para su conservación con grasa de caballo sin sal.

El fuelle se acciona de forma manual por medio de un tirador que mueve una palanca situada encima. El extremo del brazo menor de la palanca está conectado por una barra de hierro con la manija del fuelle de la tapa inferior y el extremo del brazo mayor con el tirador que acciona el herrero. Cuando se baja el tirador, la parte inferior del fuelle sube. El aire sale al fogón por la tobera, que es de hierro fundido, que se recubría con barro para protegerla. Las toberas tenían

número según el diámetro del orificio. Si salía mucho aire se ponía una piedrecita para disminuir la sección de salida.

El mejor carbón era el vegetal. Hasta la década de los ochenta, en Mudrián se hacía con piña de pino negral, que era ideal para soldar a calda. En otras zonas como en Arcones se hacía de brezo.

Una vez calentado el hierro se le daba forma a martillazos encima del yunque o la bigornia. El yunque es un prisma de hierro acerado de sección cuadrada, a veces con punta en uno de los lados, encajado en un tajo de madera fuerte. Se diferencia de la bigornia en que ésta tiene dos puntas opuestas (bicornius, de dos cuernos). Otras herramientas propias del herrero eran los martillos de varios tipos, las tenazas (curva, puntera, de cruz, de aro), cortafríos, punteros, clavera, tajadera, etc. La piedra de afilar no podía faltar en una fragua, donde la producción de herramientas cortantes era una de sus principales tareas. Era accionada por los pies y el recipiente para el agua, en ésta de La Mata de Quintanar, estaba hecho en el propio suelo de tierra. El banco de trabajo está formado por un grueso tablón al

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que se le ha incorporado un tornillo de aprieto y está iluminado por un pequeño ventanuco.

Las fraguas podían ser de propiedad particular o del concejo. Las de los ayuntamientos eran arrendadas a los herreros y éstos se comprometían al mantenimiento de los aperos de los campesinos, principalmente del arado, que de esta manera se aseguraban poder contar con la herramienta en buen estado. El día del Carmen, se ajustaba el arriendo al herrero y él convidaba a los vecinos a la tajá (caldereta de borrega) El sistema consistía en una especie de iguala, cada campesino pagaba al herrero la medida acordada en especie, que solía ser una fanega de trigo (43,5 Kg) por yunta y éste, a cambio, se comprometía a los arreglos necesarios en la reja del arado, incluyendo una operación de calzar la reja. Se daba el caso que un herrero podía estar al cargo de las fraguas de varios pueblos pequeños. Entonces las atendía por días. El día de “echar pescuezos” consistía en poner a punto todo el material antes de empezar la sementera (semencera). Para esta operación se tenían que juntar por lo menos tres vecinos que ayudaban al herrero con el fuelle y las tareas que éste les mandase. Al que le tocaba echar los pescuezos ponía la comida (chorizo, bota, etc.), ya que se pasaban todo el día en la fragua trabajando. El control de las tareas que el herrero realizaba a los vecinos se llevaba por medio de la tarja. La tarja era un listón de madera de pino de aproximadamente 4x4 centímetros de sección y unos 40 de largo que el herrero entregaba a cada cliente. Cuando un vecino tenía que acudir a la fragua para que el he-

rrero le hiciera un trabajo llevaba la tarja, donde, una vez concluida la tarea, el herrero le hacía una marca proporcional al costo. De esta manera, después de la cosecha, los vecinos saldaban sus deudas con el herrero leyendo en la tarja las tareas realizadas. Algunos herreros se especializaban en la fabricación de un tipo de herramientas como D. Leandro, de Mudrián, que su herrería también era fábrica de hoces.

Los campesinos acudían a la fragua al atardecer, después de su jornada, a reparar los desperfectos de las herramientas, por lo que la jornada del herrero se prolongaba hasta las doce o la una de la madrugada. Eran lugares de reunión en donde era fácil encontrar a los vecinos en tertulia. Las fraguas funcionaron hasta la década de los 70 pues siguieron fabricando y arreglando las rejas y aperos de los tractores (formones, orejas, etc.). Algunos herreros han mantenido el oficio con la especialización de la forja artesana. NOTAS:

Informantes: D. Lino Ontoria y Dª Maria (Arcones), D. Leandro Hidalgo (Mudrián) y D. Ramón Cardiel (La Mata de Quintanar).

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El martinete de Riofrío (Loja, Granada).1 David GÓMEZ COMINO Arqueólogo cogoda@gmail.com RESUMEN: En este trabajo se da a conocer el único martinete existente en el término municipal de Loja (Granada), construido a finales del s. XVII en la pedanía de Riofrío inicialmente como batán, y que a lo largo del s. XVIII funcionará como martinete de cobre hasta su abandono en el primer tercio del s. XIX.

ticamente desapercibida para la investigación histórica y etnográfica2. El primer trabajo que saca a la luz el martinete de Riofrío es la tesis doctoral de Luís Coronas Tejada El Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia de Loja, publicada por la Universidad de Granada en 1990, donde el autor realiza una interesante reseña del edificio a partir de la documentación de archivo3.

PALABRAS CLAVE: batán, martinete, cobre, ingeniería hidráulica.

KEYWORDS: fulling mill, drop hammer, Mapa. Situación de Riofrío, y de sus ingenios hicopper, hydraulic engineering. dráulicos. 1.- Introducción

2.- Evolución histórica.

Riofrío es una pedanía de la ciudad de Loja, ubicada a escasos 5 kms al SW de la misma, al pie de la Sierra de Loja y rodeada por los ríos Frío y Salado. A lo largo del curso del río Frío a su paso por esta pedanía se construyeron diversos ingenios hidráulicos a parte del martinete que aquí se trata como varios molinos harineros, un batán de paños y un molino papelero, la mayoría de ellos construidos en el s. XIX. Esta fábrica de cobre lojeña ha pasado prác-

A pesar de que el objeto de estudio es un martinete, su origen no fue tal, sino que inicialmente se trató de un batán de paños como otros tantos existentes en el término de Loja. Su edificación corrió a cargo de Blas de la Muela tras obtener la licencia del Cabildo el 20 de marzo de 1692 una vez comprobada la idoneidad del emplazamiento, el nacimiento del río Frío, y reconocida la utilidad del batán para el municipio4. La conversión del batán en martinete se produjo en 1700 por parte de Pedro Matute,

Quisiera agradecer a Francisco López Ruíz, guardarríos de Riofrío y defensor del patrimonio natural y cultural de Loja por descubrirme los ingenios hidráulicos de Riofrío, por sus apreciaciones y colaboración en la documentación del martinete. También a mi amigo el arqueólogo Rafa Pedregosa por darme a conocer el interesante campo de la Molinología. Del mismo modo, agradecer también al archivero municipal José Antonio Pelayo por su ayuda en la transcripción de algunos de los documentos archivísticos relativos a la fábrica de cobre. 2 De hecho no aparece recogido en la Base de Datos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico. 3 CORONAS (1990), pp. 111-115. 4 AHML, Acta de Cabildo 20/3/1692, Libro nº 63, s/p. 1

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que compró el batán en febrero de dicho año y en marzo obtuvo licencia del Ayuntamiento para iniciar las obras5. En 1714, Matute fallece y hereda el martinete su esposa Gerónima de Benavides, que decide venderlo al rector del Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia de Loja, Pablo Amigo Navarro, el cual se hará cargo del mismo hasta su fallecimiento en 1740. Pablo Amigo acaba con la dinámica en la que había entrado el batán de cambiar sucesivamente de propietarios, puesto que desde su construcción en 1692 hasta que acaba en manos del rector del Hospital Real en 1714 se suceden hasta cinco titulares6. A parte de hacerse con el martinete, Pablo solicita y obtiene licencia para construir un molino y un batán hidráulicos junto al martinete7. El molino aún se conserva aprovechando parte de su infraestructura hidráulica, y el batán posiblemente sea la construcción que se conserva hoy día justo en frente del antiguo estanco y que fue utilizado posteriormente como molino papelero. Durante el período en que el martinete está administrado por Pablo Amigo, conocemos hacia el año 1728 el nombre de uno de uno de sus arrendatarios, el maestro martinetero Alfonso Ballesteros que debía pagar una renta anual, más las adehalas y una porción de cobre8. Con él trabajaban dos oficiales9, que eran jornaleros que alternaban el trabajo en el campo con el del metal en el martinete10. AHML, Libro Capitular, años 1696-1702, nº 62, 1/3/1700. 6 CORONAS (1971), t. 1, p. 185. 7 AHML, Libro capitular, años 1712-1721, nº 67, 27/2/1716; y AHML, Libro capitular, años 1712-1721, nº 67, 23/3/1716; AHML, Libro capitular, años 1712-1721, nº 67, 27/2/1716. 8 AHML, legajo 120, pieza 99, Año 1729. 9 AHML, Legajo 120, nº 64. 10 AHML, Legajo 169, Pieza 3, Año 1803, Pág. 4 11 AHDPG, Legajo 2682, Pieza 7 s/p. 12 AHPG, Catastro de Ensenada, Loja, t. 1, p. 0069-r. 5

Pablo Amigo Navarro dejó escrito en su testamento que a su muerte pasasen al Hospital Real de Loja una serie de propiedades rústicas y urbanas, incluido el martinete integrados en una obra pía que llevaba su nombre11. Así, al fallecer en 1740 el martinete pasó a propiedad del Hospital. Una vez el martinete en manos de esta institución, el primer arrendatario conocido es Pedro de Moya –c. 1754-, que debía pagar por el arrendamiento 200 ducados anuales al Hospital Real12, mientras que su sueldo era de 120 ducados anuales y el de su oficial era de 40 ducados13. En 1773 el Hospital Real de Loja manda reconocer, tasar y efectuar las reparaciones que necesitasen los bienes integrantes de la obra pía de Pablo Amigo, obteniéndose informes positivos en todos los casos14. El martinete siguió funcionando durante el resto de la centuria, de hecho Tomás López en su diccionario da cuenta de él: “se halla aquí un famoso martinete de cobre donde se vacían toda especie de piezas y hace un comercio regular”15. Sin embargo, a principios del s. XIX comienza su decadencia16, no sólo en lo que se refiere a la producción de cobre, sino progresivo deterioro que obliga a invertir importantes sumas de dinero en su mantenimiento17, que son adelantadas por los arrendatarios, hecho que les impedía luego satisfacer el arrendamiento y acabar en pleitos con el Hospital Real. Entre las reparaciones que se efectúan destacan: la sustitución del yunque por uno nuevo en 181418; la viAHPG, Catastro de Ensenada, Loja, t.2,0379-V– 0380-R. AHDPG, Legajo 2682, Pieza 7, s/f; AHDPG, Legajo 2682, Pieza 7, p. 40-r; AHDPG, Legajo 2682, Pieza 7, p. 45-a. Estas herramientas aparecen en el inventario que realizó el arrendatario del martinete de entonces, Ignacio Ogaban a requerimiento del Hospital, y cuya relación incluimos en el anexo. 15 LÓPEZ (1990), p. 139. 16 Decadencia que va paralela a la del propio Hospital Real de Loja (CORONAS, 1990: 155-204) 17 CORONAS (1971), t. 1, p. 193. 18 CORONAS (1971), t. 1, p. 193. 13 14

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gornia y el “el macho donde está la paba del martinete” en 181519, el cual es de nuevo sustituido el año siguiente cuando también se realizan obras de albañilería. Finalmente, en 1818 el martinete queda sin inquilinos y se cierra definitivamente, si bien el Hospital continuó realizando nuevas obras de albañilería y de arreglo y sustitución de piezas con la intención de seguir arrendándolo a otros postores y que siguiera produciendo20: en 1818 se hizo obra y se colocaron maderos de encina21 y en 1819 se colocaron una nueva boga, un yunque y un macho22. A pesar de ello, poco después el martinete fue utilizado como albergue para las brigadas de presidiarios que construían el nuevo camino de Málaga y causaron graves daños al edificio y a su maquinaria23. Poco tiempo debieron durar en su sitio todos los elementos que se colocaron de nuevo por que en una carta de 1823 escrita por la Junta de beneficencia municipal de Loja al ayuntamiento se expone la ruina en la que continúa el martinete24. Se trató de buscar nuevos inquilinos, incluso sin pagar renta, sólo con la obligación de guardar el martinete, pero el intento resultó vano25. En 1827 el boticario del Hospital Real de Loja, d. José López Yñigo compra el martinete a censo reservativo pagando anualmente 17.598 reales de vellón, un 3% de réditos (527’32 reales) y se hace cargo de realizar las reparaciones necesarias para acondicionar el edificio, cuyo estado seguía siendo similar al de 182326. Finalmente, la incapacidad de José López Yñigo para satisfa-

cer los réditos y los impagos de sus servicios por parte del Hospital, motivaron el cierre del martinete en 183427. El cierre sólo afectó a la fábrica, pues la casa del martinete siguió estando ocupada la mayor parte de lo que quedaba de siglo, tal y como dejó constancia Joaquina Alonso en su poema dedicado al martinete en 1892, donde menciona que un año que estuvo cerrado creció en la cocina una higuera28. Hacia 1892 el martinete estaba habitado por la familia de Mariano López Íñigo que era pariente de José López Yñigo, y seguía integrado en la Obra Pía de Pablo Amigo, pues en los años cuarenta del s. XX, mi bisabuelo Antonio Montero Roldán que era guarda de la obrapía, incluido el martinete, contaba que en la casa vivía un matrimonio. 4.- Abastecimiento y producción

El cobre provenía de la mina Nuestra Señora de la Candelaria, en el mismo partido de Riofrío, que fue descubierta y registrada en 169429. En cuanto al combustible empleado en la fundición del cobre, sabemos por dos documentos (uno de 1728 y otro de 1758) que se empleaba carbón vegetal a partir del quejigo30, la cornicabra y agracejo31. En el documento anteriormente citado de 1728, se hacen dos pruebas de fundición con distinta cantidad de carbón y de cobre. En la primera, se fundieron 126’04 libras de cobre, empleando 20 arrobas y 4 libras de carbón de quejigo durante 4’5 ó 5 horas, ob-

AHPG, Legajo 2679, Pieza 4, Cuentas correspondientes a 24 AHDPG, legajo 161, año 1823 (Documento consultado en el apéndice de textos de la tesis doctoral de Luís Coronas). 1815. 20 25 CORONAS (1971), t. 1, p. 193. AHDPG, legajo 161, año 1823. 21 AHDPG, legajo 2679, Pieza 4, Cuentas de 1818, Data Ge- 26 AHML, Legajo 190, Pieza 27, Año 1827, pp. 26-27. 27 neral de Maravedíes, nº 36 y nº 45. CORONAS (1971), t. 1, p. 193. 22 28 AHDPG, legajo 2679, Pieza 4, Cuentas de 1819, Data GeALONSO (1902), f. 27. 29 neral de Maravedíes, nº 52. AHML, Legajo 103, pieza 26. 23 30 AHDPG, Legajo 2679, Pieza 4, Carta al Superintendente AHML, Legajo 120, pieza 64, año 1728, s/f. del Real Hospicio de Granada, de parte de Josef Badillo, de 31 AHML, Legajo 129, Pieza 65, año 1758, s/f. 7/2/1820; CORONAS (1971), t. 1, p. 193. 19

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teniendo 103 libras de cobre; mientras que en la segunda, tras 6’5 horas se fundieron 180 libras de cobre con 25 arrobas y 23 libras de carbón, se recogieron 131’5 libras de cobre, por tanto, resultaba un 81% y un 72% respectivamente de cobre puro con respecto a la materia prima en bruto. En cuanto a los productos elaborados en el martinete de Riofrío, no se conocen concretamente, pero se trataría de planchas de cobre u objetos para calderería. Además no se descarta que fabricase objetos de metales diferentes como los elementos metálicos de los aperos del campo o herramientas variadas, ya que el martinete también aparece mencionado como “martinete de fundir cobre y otros metales”32. Todas estas mercancías eran consumidas en el término de Loja y zonas de alrededores, según la respuesta nº 28 del Interrogatorio sobre Fábricas, Artes y Oficios de 180233.

Fig. 1. Zona en la que debió de estar ubicado el martinete y la fragua. (Foto: autor)

5.- Descripción de los restos del martinete

De todas las descripciones que aparecen en los documentos de archivo, la más completa es la que aparece en el Catastro de Ensenada en 1754: “una cassa martinete de fundir cobre y ôtros metales en el Partido de Riofrío distante de la población como media legua que travaja con âgua de el nazimiento de dicho Riofrio, con

su mazo, y demas, y demas instrumentos conducentes con su bibienda y havitacion baja camaras cavallerizas y corral”34. De estas construcciones en la actualidad sólo se pueden identificar la vivienda, las caballerizas y el corral, así como los caces que traían el agua para dar movimiento a los distintos mecanismos y el resto de elementos que facilitaban su evacuación. La vivienda o casa de teja que aparece en los textos es de planta rectangular (12’25 x 5’85 m) en obra mixta, construida al pie de la sierra, sobre una potente plataforma de nivelación bajo la cual se encuentra una surgencia de agua cuyas aguas van a parar al río. En la primera planta se encontraba una cuadra, de la que se conservan los pesebres, y a continuación la cocina donde se encontraba la escalera que permitía el acceso a la segunda planta y a la vez la salida al exterior. La segunda planta albergaba el come-

dor y la despensa, según el poema del Martinete35. Al este de la casa está la caballeriza y el corral.

Adosado a la casa del martinete se localiza un conjunto de estancias arruinadas, incluyendo un horno de pan y el arranque de una escalera hacia una planta superior, y que se corresponderían a varias de las habitaciones que se mencionan en el poema del marti-

AHPG, Catastro de Ensenada, t. 1 “Vecindario Eclesiás- 34 AHPG, Catastro de Ensenada, t. 1 “Vecindario Eclesiástico”, fol. 0069-r. tico”, fol. 0069-r 33 35 AHML, Legajo 169, Pieza 3, Año 1803, Pág. 6. ALONSO (1902), f. 11. 32

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nete como el oratorio, un gabinete, dos dormitorios y el horno36. Estas habitaciones están levantadas sobre una estructura abovedada que protegía de la afección de las crecidas del río y el aumento de la cantidad de agua proveniente de las surgencias inmediatas. En relación al horno de pan está el molino harinero, del que sólo se conserva el cárcavo con bóveda de medio cañón, el socaz con un bello arco de medio punto, y la sala de molienda. Finalmente hay que hablar de la infraestructura hidráulica. El abastecimiento del agua se hace a partir del nacimiento del río Frío y de dos surgencias próximas al conjunto del martinete. El agua era captada primeramente por una presa de mampostería delante del nacimiento que desviaba el agua al caz (123 m de longitud y 1 m de anchura). Río abajo se construyó otra presa en forma de media luna que distribuía el agua hacia el martinete y un molino harinero ubicado en la margen izquierda del río. El caz a la altura del molino harinero quedó reforzado por un potente contrafuerte construido con mampuestos de gran tamaño sobre una plataforma de dos hiladas de bloques de caliza asentadas sobre la roca madre.

6.- Bibliografía

ALONSO Y LÓPEZ DE ALONSO, J. (1902), Recuerdo de El Martinete, 1892, Madrid. CORONAS TEJADA, L. (1990), El Hospital de Nuestra Señora de la Misericordia de Loja, Granada, Universidad de Granada CORONAS TEJADA, L. (1971), Historia del Hospital Real de Nuestra Señora de la Misericordia de Loja desde mediados del siglo XVIII a 1833,Tesis doctoral, 2 tomos, Universidad de Granada, Granada. GALERA MENDOZA, E. (1995), Loja, Urbanismo y obras públicas desde la conquista al siglo XVIII, Universidad de Granada, Granada. LÓPEZ, T. (1990), Diccionario geográfico de Andalucía, vol. IV Granada, Editorial El Quijote, Granada. MADOZ, P. (1987), Diccionario GeográficoEstadístico-Histórico de España y sus posesiones de ultramar, Valladolid-Granada. REYES, J. M. (2006), Los molinos hidráulicos harineros de la provincia de Granada, Granada. ROSAL PAULI, R. del y DERQUI DEL ROSAL, F. (2005), Noticias históricas de la ciudad de Loja, vol. 1. Ayuntamiento de Loja. ***

Archivos históricos consultados:

Fig. 2. Plano del martinete, con indicación de sus estructuras. (Elaboración propia) 36

Ibidem, ff. 11-13.

Archivo Histórico Provincial de Granada (AHPG). Archivo Histórico de la Diputación Provincial de Granada (AHDPG). Archivo Histórico Municipal de Loja (AHML). Archivo Diocesano de Granada (ADG).

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Los ingenios hidráulicos existentes en el término municipal de Val de San Lorenzo en el siglo de la Ilustración.

Pablo Zapico* **. pablo.zapico@unileon.es Ingeniero Técnico Industrial. Ingeniero Técnico de Minas. Máster Oficial en Energías Renovables.

Resumen El presente trabajo pretende inventariar los ingenios hidráulicos existentes el el término municipal de Val de San Lorenzo en el siglo de la ilustración, utilizando para ello las fuentes de la época, como el Catastro del Marqués de la Ensenada y los Diccionarios de Madoz y Miñano.

Palabras clave Ingenio hidráulico, inventario, molino, batán, catastro, diccionario.

dustrial. Con independencia de los restos arqueológicos que se conservan, que son, sin duda alguna, muy abundantes y que nos llevan a la conclusión de la enorme presencia de esta actividad, es necesario acudir a las fuentes documentales, en una labor que no ha sido realizada hasta el momento. Esta época de desarrollo tecnológico incipiente, coincide con el siglo XVIII, el siglo de la Ilustración, que va a caracterizarse por un deseo de conocer, de inventariar y de sistematizar cualquier orden de la vida. Comienzan entonces a redactarse los catastros, los diccionarios estadísticos y otras obras sistematizadoras que, con independencia de su valor científico y de estudio, ocultaron una finalidad recaudatoria, ya que el estado ilustrado necesitaba unos impuestos modernos y adaptados a la realidad que le aportaran los ingresos necesarios para abordar las reformas que, en opinión de las clases dirigentes, el país requería. Por tanto, existe una abundante documentación sobre el tema que no ha sido suficientemente analizada.

Abstract This paper aims to inventory the existing hydraulic devices on the municipality of Val de San Lorenzo in the Age of illustration, using the sources of the time, as the Registry of the Marqués de la Ensenada and Madoz Acercarse a la realidad de los ingenios hiDictionaries and Miñano. dráulicos en el período histórico seleccionado, hizo necesario bucear en las no Key words Hydraulic ingenio, inventory, mill, fulling, demasiado abundantes aportaciones doctrinales al tema. Se ha analizado bibliografía de cadastre, dictionary. carácter general con estudios que abarcan el fenómeno a nivel universal o nacional, Este trabajo, tiene como finalidad poner de tratando de extraer aquellas cuestiones de manifiesto la importancia de los ingenios hi- carácter general que resultan aplicables al dráulicos tradicionales en el término muni- caso Leonés, para descender posteriormente cipal de Val de San Lorenzo, provincia de a las escasas obras que han abordado la León, en la época previa a la revolución in- cuestión desde el ámbito doctrinal. Se ha * Universidad de León. Área de Ingeniería Eléctrica. Dpto. Ingeniería Eléctrica y de Sistemas y Automática. Edificio Tecnológico - Campus de Vegazana s/n 24071. León. ** Jefe de la Sección de Industria y Energía de la Junta de Castilla y León en León, Avda de Peregrinos s/n 1ª planta, 24071 León

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conseguido hacer un análisis previo, a nivel alizaban su trabajo casi todo el año, pero esdoctrinal y teórico, de la situación a finales pecialmente éste se intensificaba en el inicio del otoño, cuando el agua escaseaba en los del siglo XVIII y principios del XIX. molinos rastreros y la cosecha se acababa de Se utilizaron también los datos del Catastro recoger. Las presas sobre el río se reparaban de Ensenada y los Diccionarios de D. Sebas- en primavera y verano para obtener un tián Miñano y D. Pascual Madoz; no te- mayor caudal en la siguiente crecida. niendo, por desgracia, otras fuentes que abarquen el total de la provincia o el tér- El Val de San Lorenzo se sitúa en la comarca mino municipal en estudio y que puedan de la Somoza y a orillas del río Turienzo. transmitir un reflejo fiel de cómo fue en Aunque no se registran en la zona grandes aquella época. Se utilizaron también las excesos de caudal y sus cursos de agua son obras generales existentes sobre el tema y estacionales, dispuso del agua suficiente que constituyen una colección amplia, dis- para mover los molinos e ingenios necesapersa y fragmentaria del tema, o que lo rios para el consumo local y hay bastantes menciona, pero no es ni siquiera su objeto desniveles. Sin embargo, no trabajaban más principal. Todo ello ha complicado y, sobre que unos meses al año, por falta de agua, y por ello hubo más de los que le corresponde todo, ralentizado el trabajo. por población y producción de cereales. Eran muchos los molinos que había en las riberas de los ríos y regueras de la zona. Mo- En este término municipal Ensenada cita linos maquileros y rastreros. El material veintisiete molinos harineros y dos batanes, utilizado para su construcción era la piedra Miñano ninguno y Madoz un inconcreto arenisca local, presentada en lajas gruesas y “algunos molinos harineros” en Val de San moderadamente irregulares, muy caracte- Lorenzo y en Val de San Román y dos batarística por su color y morfología, junto con nes en Val de San Lorenzo. En cuanto a la la arcilla roja y la madera para estructuras, propiedad de los molinos, fue de particulares, vecinos de la comarca. La mayoría de los puertas y ventanas. molinos eran de un solo propietario. Los molinos rastreros de esta zona eran de pequeño tamaño, de una sola planta, cua- Las entidades locales del municipio son: drada o rectangular, con paredes de piedra Lagunas de Somoza. y cubierta de losa y en algunos casos de Val de San Lorenzo. cuelmo o paja. Aprovechaban la caída natu- Val de San Román. ral del agua a través de estrechas pendientes y conducciones de madera para accionar el Lagunas de Somoza. rodezno. La mayoría solo molía en invierno Ni en el Catastro del Marqués de la Ensey primavera, dada la estacionalidad de los nada, ni en los Diccionarios de Miñano, y de Madoz, se hace referencia a ningún molino. cauces. Dado que se sitúa sobre una zona elevada, También en esta comarca había molinos ma- es normal que no dispusiera de molinos, quileros. Estaban situados en las riberas de pues tampoco tenía cauces. los ríos más caudalosos, disponían de canal y cámara de carga para almacenar el agua, obteniendo así una producción mayor. Re-

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Val de San Lorenzo. El Catastro del Marqués de la Ensenada alude a dieciséis molinos harineros que muelen con agua corriente seis meses de invierno al año. Son propios de Ana Santiago; Francisco Ares; Marcos de la Puente; Matías Mendoza; María Riesco; Nicolás de Cabo; Santiago Jarrín; Tirso Cordero y José Cabrera, todos ellos vecinos de este lugar. Otro de Albino Gregorio Cabrera, vecino de Val de San Román. Dos son de Andrés Rodríguez y otro de Martín Ares, vecinos de Valdespino. Otro a Fernando Pollán, otro a Juana García y el último, a María Rodríguez, vecinos de Santiago Millas. Cada uno de ellos produce anualmente 165 reales de riqueza a sus dueños. Cita también un batán que produce 300 reales anuales por trabajar cinco meses, actualmente musealizado. El Diccionario de Miñano no hace referencia a ningún molino en esta localidad y el de Madoz dice que en esta localidad hay algunos molinos harineros, dos pisones y un tinte bastante bien servido. No hay constancia de ningún ingenio hidráulico en el tinte. Val de San Román. El Catastro del Marqués de la Ensenada hace referencia a once molinos harineros que muelen con agua corriente cuatro meses de invierno. Pertenecen a: Andrés de Quintana; Águeda Riesco; Francisco Quintana; Gregorio Manrique, mayor en días; Juan del Palacio; José Riesco; Juan Miguélez, José Castañón; Pablo de la Iglesia; Santiago Cordero; María de la Cuesta, todos ellos vecinos de esta localidad, les produce una riqueza de 68,25 reales. Alude también a un batán perteneciente a María de la Cuesta y que produce anualmente 368 reales. En el Diccionario de Madoz se hace referencia a “algunos molinos harineros”. En el de Miñano no se hace ninguna alusión a molinos.

A continuación se enumeran los ingenios hidráulicos existentes en el término municipal de Val de San Lorenzo en las distintas fuentes consultadas, de forma que se puedan analizar de manera agregada.

Tabla 1. Ingenios hidráulicos en Val de San Lorenzo.

Los molinos eran, en general, construcciones separadas, ejecutadas con disposición de planta rectangular cercana a cuadrada y en la mayor parte de la ocasiones de una sola altura. La estructura superior contenía la tolva, las muelas y espacio para dejar los sacos primero de grano y después de harina. Solía haber un ventanuco. En la parte inferior se situaba lo que en Galicia llaman el “infierno”. Aquí estaba la salida del agua que incidía sobre el rodezno que movía el eje. El eje arrancaba también de aquí y enganchaba en las dos muelas, aunque únicamente se movía la superior. La inferior o solera, fija, servía, como en todos los molinos de eje vertical, de cojinete guía radial, con su estopada convenientemente untada con sebo. Formaban parte esencial del molino el canal que abastecía de agua al molino, la toma, el canal de retorno al cauce, el camino de ida y vuelta y a veces un puente inmediato. En algunos casos se construyeron portalones o tenadas en la parte frontal de los molinos, junto a la puerta de acceso a los mismos. Estos cobertizos se edificaron con objeto de proteger bajo su techumbre a los carros o al ganado utilizados para el transporte, además ejercían de elemento de protección para que la mercancía no sufriera quebranto por la lluvia u otras inclemencias meteorológicas y facilitaban además la carga y descarga de los productos. La techumbre se sustentaba mediante una fila de

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pilares, siempre de troncos de madera, apo- en épocas de avenidas o crecientes. Para reyados en una base, que solía consistir en una alizar la molienda de una familia o poco gran piedra asentada y plana en su parte su- más. perior. La temporada de la molienda comenzaba en Los materiales de construcción se adaptaron otoño. Por un lado ya había terminado la coa los existentes en el entorno. Se utilizó la secha y por otro, con las primeras lluvias aupiedra, unas veces escuadrada y otras no, y mentaba el caudal de los ríos. Seguían por se aprovecharon también los cantos rodados lo tanto el año hidrológico, que va desde ocy el ladrillo cocido. Para cubrirlos se utili- tubre hasta finales de septiembre. Los meses zaron lajas de piedra, tejas de barro cocido de julio y agosto eran los de menor activiy a veces paja. Es de destacar la importancia dad del año, por dos motivos: por falta de de la madera en la construcción de los mo- agua y porque los vecinos se dedicaban a la linos. La provincia es rica en maderas de ca- siega, trilla y recogida del grano. Durante el lidad y resistentes a los efectos del agua, por invierno no siempre había actividad en los lo que resultaba un excelente material, ade- molinos, probablemente debido a las duras más de económico. La madera ocupó un es- condiciones climatológicas. En primavera pacio fundamental en la construcción los molinos iban parando a medida que dismolinar, pues intervino en la estructura del minuía el caudal en los cauces. edificio y en confección de la propia maquinaria, dada su versatilidad y la facilidad con Los molinos eran, en algunos casos, de propiedad compartida. Resulta ser un singular que se le pueden dar diversas formas. sistema de propiedad. Hubo molinos de Los molinos fueron fundamentalmente de particulares, pero también hubo una cantitipo rastrero y mayoritariamente de una dad muy importante que fueron de grupos sola piedra, en los que, por regla general, no de vecinos. Además la división de los turnos se residía. Reciben el nombre de rastreros de funcionamiento por los denominados por moler durante unas determinadas épo- quiñones, veces, vices, veceras, días, medios cas del año en las que hay caudal suficiente: días, horas, velías, etc…, resulta un modelo invierno y primavera.Tenían, normalmente, que funcionó bien durante un muy dilatado un solo par de piedras y aprovechaban el período de tiempo. Los derechos de moagua de arroyos y zayas (canales de conduc- lienda se ejercían por velía: ciertos días u ción del agua), destinadas para el riego de horas teniendo en cuenta el número de proprados y huertas. Eran construcciones muy pietarios y la herencia. El derecho de mopequeñas de estructura y mecánica simple. lienda se reducía a unos determinados días Los molinos de dos o más piedras tenían, en u horas y se adquiría por compra o herenmuchos casos, incorporada o anexa la vi- cia. Esto permitía que una persona tuviese vienda del molinero, e incluso otras cons- turnos de diferente duración o número de trucciones auxiliares (cuadras, almacén, veces, incluso derechos adquiridos, en más etc…). Éstos últimos eran, normalmente, de un molino. maquileros y de propiedad particular. El Catastro del Marqués de la Ensenada señala que la mayoría de los molinos contabilizados solo funcionaba durante el invierno. Algunos, los más pequeños, solo trabajaban

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Entrevista: Marta Zabala Llanos, directora de la Ferrería de El Pobal, Bizkaia. Por Jose Mari Izaga.

Marta: En 1988, ya hace 26 años, apareció en las librerías un libro muy bien editado, un álbum, titulado Arqueología Industrial en Bizkaia. Recogía los restos de la actividad industrial y era el resultado de un amplio trabajo de campo y de archivo, creo, realizado por tres jóvenes investigadores y un fotógrafo. Para mí fue algo tremendamente novedoso en aquella fecha, unir arqueología e industria, y considerar como elementos culturales, dignos de investigación y estudio, las fábricas, las máquinas, algunas aún en activo, y otros restos del trabajo reciente del hombre. Lo firmabais tú, Maite Ibáñez y Alberto Santana. Dos años después apareció el tomo de Gipuzkoa y en 1992 el de Álava, a los que se incorpora Mari José Torrecilla y es baja Santana, siempre con Santi Yaniz como fotógrafo. ¿ Cómo surgió aquello?

El termino Arqueología Industrial era en aquellas fechas muy amplio, se podía entender como historia del trabajo y abarcaba desde las ferrerías y otras industrias medievales hasta la Revolución Industrial. El trabajo se hizo en un contexto histórico muy determinado. En muchos países del resto de Europa, como Gran Bretaña, Francia Alemania... el estudio del Patrimonio Industrial estaba avanzado. En España comienza a desarrollarse hacia 1982 – 1986, en esta primera fecha hubo un encuentro o I Jornadas organizadas conjuntamente entre la Generalitat de Catalunya y el Gobierno Vasco. Nuestro estudio fue pionero pero en el contexto de un movimiento que ya estaba produciéndose en el País Vasco desde distintos grupos profesionales. En 1983 tuvimos unas inundaciones tremendas que fueron un desastre también para la industria vasca, principalmente para la de Bizkaia, y simultáneamente estaba la reconversión industrial que fue traumática para muchos sectores , varios de ellos emblemáticos en nuestro país, y se empieza a sentir que están desapareciendo muchas cosas que habíamos visto desde siempre y que creíamos que iban a duran toda la vida, y sin embargo se estaban perdiendo de forma vertiginosa. Surge en un contexto en el que era inevitable abordar el estudio de ese patrimonio que se nos iba rápidamente, sobre todo en la cuenca del Nervión, en la que hay una gran concentración de estas indus-

Breve reseña biográfica. Marta Zabala Llanos es Directora desde su apertura hace 10 años, de la Ferrería de El Pobal, instalación hidráulica para la obtención y el trabajo del hierro, que data del inicio del siglo XVI, propiedad de la Diputación de Bizkaia y musealizada. Pero años antes ya trabajaba sobre los restos físicos de la historia del trabajo.

trias y actividades del trabajo, y surge una toma de conciencia del valor de estos elementos. El primer estadio fue fruto de una casualidad, los que empezamos, Maite Ibáñez, Alberto Santana y yo, habíamos terminado la carrera de arqueología (Maite y yo, y Alberto la especialidad de Medieval) veníamos de excavaciones prehistóricas y comenzamos a trabajar en el Departamento de Geografía en la facultad, en la Universidad de Deusto. La empresa Agfa Gevaert, de materiales fotográficos, quería fomentar un estudio sobre los restos de la industria, similar a lo que ya se hacía en Catalunya donde habían salido dos publicaciones: “Arquitectura industrial a Catalunya” y “Catalunya la fábrica de España”, y lo propuso a la Universidad, el pro-

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fesor Iñigo Aguirre Querejeta nos ofreció realizar este estudio, y lo aceptamos sin pensarlo, aunque el tema para nosotros era absolutamente novedoso. Aguirre pensaba que la sensibilidad por el Patrimonio Industrial podía venir de distintos orígenes, arqueólogos, arquitectos, historiadores, ingenieros, sociólogos, pero consideraba que los restos materiales eran un documento fundamental, para conocer la historia, nuestro pasado y que eso se extiende a la época contemporánea, en la que también hay información documental y oral pero que los restos materiales aportan una información importante para concluir el conocimiento de nuestro pasado, y por ello encarga el trabajo a personas con formación en arqueología y patrimonio. Estábamos allí, y el profesor confió en nosotros. Fuimos muy osados, el patrimonio industrial tiene características desconocidas para personas con formación de letras, con desconocimiento técnico, fue un viaje muy costoso, teníamos que saber de arquitectura, de tecnología. Los libros de Arqueología Industrial son libros de historia, pero también y simultáneamente censos de elementos industriales físicos que hay que entender.

¿Cómo desarrollasteis el trabajo?

Se abordó dentro de la Universidad, desde un punto de vista institucional, enseguida dentro del Instituto Deiker, de investigación. Deiker se interesó ante el Gobierno Vasco para su edición, pero este considera que no bastaba Bizkaia sino que había que extenderlo a Gipuzkoa y a Araba. Teníamos que abordar un territorio completo, y no solo restos industriales sino también otros anteriores, como molinos y ferrerías, partimos de hacer un trabajo exhaustivo pero sabíamos que no era posible todo, no puedes peinar el terreno totalmente, sin más, para ver que sale. Iniciamos un trabajo de archivo, leímos muchas fuentes de información, estadísticas, fogueraciones del XVIII, arbitrios, censos, matriculas industriales, monografías locales.... Procuramos salir al campo con unas herramientas y una información mínima, hicimos fichas por municipios, y salimos a confirmar lo que habíamos documentado y a ampliarlo. A veces no quedaba nada, otras estaba allí, y otras encontrábamos cosas nuevas que nos llevaban por otro camino. Cuando veíamos elementos de interés volvíamos al archivo a tratar de documentar los restos materiales localizados, edificios, maquinas, instalaciones. En resumen: documentos de archivo más información oral nos

llevaban al terreno, y de él vuelta al archivo y a la documentación.

Hicimos mucho trabajo de campo, buscábamos una representación equilibrada de las comarcas, no era un inventario, no era un censo, era una visión panorámica. Entraron todos los sectores, no solo los tradicionales del país como podían ser el hierro, la siderurgia, la construcción naval, sino que trabajamos sobre los restos de las fases preindustrial, protoindustrial y la industrial.Yo creo que lo gordo no se nos pasó, se veía. Lo de Bizkaia duró más de un año, después se extendió, como te he dicho antes, a Gipuzkoa y Álava, que fueron más exhaustivos, pues teníamos más recorrido en nuestra formación y más avanzado. Bastantes de los elementos que estudiasteis estaban en actividad. Parece chocante llamar a la puerta de una empresa en funcionamiento, preguntar por el director y decirle que estabais haciendo un estudio histórico arqueológico sobre ella. ¿Como era la respuesta?

A veces era duro porque eran momentos duros para las empresas muchas en proceso de reconversión y cierre en algunas, confrontándose con una realidad difícil, sobre todo en las grandes. En tres años lo que anteriormente parecía que no

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tenía interés empezó a tener valor porque comenzaban a desaparecer empresas y sectores industriales enteros. Todo fue un cambio de conceptos, hasta hace 30 o 40 años el Patrimonio, con letra grande, era lo antiguo y bello, los monumentos iglesias y palacios. El concepto de Patrimonio y Monumento ha cambiado mucho, aunque también hemos encontrado elementos industriales muy bellos. La industria se asocia a lo feo, sucio, ruidoso, alienante, cambiar esa idea es difícil. La industria se asocia a la actividad a lo útil, si pierde esa función por cierre por paralización parece que no tiene utilidad y se elimina, aunque pueda seguir siendo útil para otros usos. Está comenzando a apreciarse aunque aún queda mucho por hacer. ¿Han tenido efecto aquellos inventarios en la conservación de la memoria de lo que es nuestro país?

Los tres libros han tenido una labor de difusión, de sacarlo a la calle y se han incorporado fotos muy bellas de Santi Yaniz, que tiene la capacidad de sacar belleza a lo que no lo es, o al menos no de una forma convencional, y esas imágenes han contribuido mucho a resaltar el valor de los restos industriales, son libros que se pueden ver también a través de las imágenes, que son cantidad, muchos lectores no introducidos en el tema es lo que ven y ha ayudado mucho a cambiar la opinión de la gente. En 1988 se celebraron las II Jornadas sobre Protección y Revalorización del Patrimonio Industrial organizadas por la Generalitad de Catalunya y el Gobierno Vasco que contribuyeron a consolidar estos estudios. Posteriormente entre 1992 y 1994 la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y la Obra Pública (A.V.P.I.O.P.) para comprobar el estado del patrimonio que habíamos estudiado propuso al Gobierno Vasco una revisión y una ampliación de la visión de lo hecho y se inició la realización de un Inventario del Patrimonio Industrial, esta vez exhaustivo, que abarcara desde mediados del XIX hasta la posguerra, con transgresión de estos límites en los sectores que seguían desapareciendo. Fueron años de una nueva crisis y solamente paseándose se veía que elementos industriales de los que habíamos estudiado anteriormente estaban desapareciendo. Más tarde, entre 1997 y 1998, consideramos que había que documentar los antecedentes de esta industria y realizamos el inventario de molinos y ferrerías de Bizkaia y Álava, en Gipuzkoa realizó el

de ferrerías la empresa Arkeolan.

Se tiende a estudiar y tratar de conservar los elementos, restos físicos del trabajo, edificaciones, máquinas, el paisaje generado, pero ¿aquellos que lo hicieron, las personas que allí trabajaron , vivieron, construyeron los cimientos de lo que hoy tenemos y somos?

No eran libros de estudio social pero los oficios y los procesos de trabajo son fundamentales, los realizan personas y sin personas no hay oficio. Entrevistábamos a los trabajadores a los empresarios, que nos contaban muchas cosas, nos aportaban información y puntos de vista que no aparecían de otra forma. En los trabajos de los años 1988 al 92 las personas con las que hablábamos conocían a fondo sus industrias, aportaban mucha información, lo mismo gente de a pie de la fábricas que directivos y propietarios, conocían a fondo los procesos, las instalaciones, como se hicieron o modificaron, cuándo, para qué, su evolución, su historia, también la historia de su industria. En posteriores inventarios las personas de contacto han sido diferentes, hay más reserva, ¿para que lo hacéis, con qué objeto, para quién?, y menos conocimiento del pasado de la empresa o de la actividad.

Pasamos si te parece a El Pobal, la ferrería que diriges. ¿Qué es El Pobal?

Es un museo, un sitio de la siderurgia y de la molinería hidráulica tradicional de Bizkaia. Es una de las más de 170 que hubo en Bizkaia en el siglo XVIII, que tiene el valor de que se construye en los primeros años del siglo XVI y está en funcionamiento hasta 1965, la única activa desde varias décadas antes. No era la más importante pero si la que llega a nosotros mejor conservada, en edificios e instalaciones. Aunque cuando cierra ya no es una ferrería donde se obtiene hierro a partir de sus minerales, sino que es una fragua o mejor una forja mecanizada hidráulicamente. Dispone de un edificio característico de la ferrerías en el estado en que ha llegado al siglo XX, con sus carboneras, una presa que deriva el agua del río Barbadún y la conduce por un canal hasta la antepara, canal elevado y túnel hidráulico desde el que cae sobre una rueda hidráulica vertical de 2,69 metros de diámetro y un martillo accionado por ella que se conservaban activos en el momento del cie-

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y la ferrerías no se entenderían las grandes industrias del siglo XX, ni la gran variedad de actividades que tenemos derivadas del trabajo de esta materia prima. El hierro no ha sido una anécdota. Teníamos hierro en forma de mineral, pero también teníamos una cuenca hidrográfica con ríos de tamaño adecuado con caudal suficiente capaces de suministrar fuerza motriz, y también teníamos montes con bosques capaces de suministrar madera para hacer carbón, los tres eran los componentes necesarios para obtener hierro y aquí se encontraban juntos, materias primas y fuentes de energía.

¿Cuál es el estado de este patrimonio vinculado al hierro y al agua?

rre, han sido recuperados y están en funcionamiento. Dispone también de dos émbolos para insuflar aire al horno bajo movidos por una segunda rueda hidráulica vertical con partes importantes originales de la instalación del XIX y otras reconstruidas. Además un molino hidráulicos con dos piedras, hornos de pan y un palacete en el que se alojaban los ferrones. Ha estado activa durante cuatro siglos y en ese tiempo ha evolucionado y se ha adaptando a los cambios que se han producido. Es por lo tanto un buena muestra de lo que fue la siderurgia tradicional de Bizkaia. La Diputación la compró a los últimos propietarios, los hermanos Pérez Ibarrondo, fue estudiada durante varios años, y se transforma en museo, abriéndose al público hace diez años.

Háblanos de la relación entre el agua, el hierro y la cultura industrial de nuestro país.

El público que viene a El Pobal es muy variopinto, tratamos de explicar qué es El Pobal y que cuando se vaya entienda los procesos de trabajo, la maquinaria y las instalaciones, pero sobre todo que lleven la idea de que el hierro ha sido básico en la historia de la economía, la cultura, la geografía, la sociedad en Bizkaia, desde la Edad Media hasta hoy, es el denominador común de la historia de Bizkaia, sin él

Hace pocos años nosotros, desde la Ferrería de El Pobal, encargamos un reportaje fotográfico de este patrimonio, queríamos un aspecto visual de su estado seleccionando más de sesenta restos de estas instalaciones, de las que quedan restos significativos de envergadura y hemos comprobado que su estado es parecido al que tenían en los años noventa. Ha habido actuaciones interesantes, como la puesta en valor de la ferrería de Urtubiaga en Ea, un magnífico ejemplo de instalación del XVIII, pero el estado general es de abandono continuado, estado que viene de atrás. Un objetivo de El Pobal debería ser difundir todo ese patrimonio y ponerlo en valor, pero es un objetivo no cumplido.

¿Qué podemos hacer con él?

No podemos hacer un museo de todo, no hay recursos económicos. La ferrería de Bolunburu fue excavada, una de las más interesantes, se despejaron sus estructuras, quedó integrada en área recreativa alrededor, se pusieron paneles explicativos, queda en un espacio público y entendible. Yo creo que sin necesidad de que se restaure todo, es una forma de mantenerlo y conservarlo. Otro uso es el turístico, que a veces a los que andamos estudiando estos temas nos asusta un poco, pero que ayuda, los turistas interesados por estos temas de Patrimonio del trabajo no son cantidades y en general son respetuosos. Los restos puestos en valor junto con otros elementos patrimoniales y naturales pueden generar circuitos de un turismo más sostenible y contribuir a mantenerlos y a dar a los visitantes una imagen de lo que ha sido el territorio.

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Sección ACEM. Actividades propias. Un fin de semana diferente. Pablo Zapico.

Todo empezó, con una invitación. Reunión de ACEM en Noja, extensiva a todos los que quisieran asistir, el plan parecía interesante. A continuación las discusiones por correo electrónico tradicionales, que si somos muchos, detalles de alojamiento, etc… Poco se pudo negociar, Luis y Nines no dejaron margen para ello. La discusión continuó por teléfono, ¿qué llevo?, nada, ¡que si!, no traigas nada. Menos mal porque todos pensamos lo mismo y ¡había de todo!. Los españoles, ya se sabe, no sabemos ir a una reunión con las manos vacías, cada uno aportó lo que mejor consideró, de su tierra y de lo que le pareció. Cuando llegué, el viernes, ya se barruntaba que había mucho de comer, tanto que se pensaba salir a cenar fuera el sábado y no pudo ser, había tanto…, incluso probamos el “chorizo de León” antes que la guardia civil, estuvimos a la última. El sábado comenzamos con una visita a un molino de mareas, para alguien de tierra adentro es un molino diferente, además estar en un entorno maravilloso y con las mejores explicaciones que se pueden encontrar, las fotos lo dicen casi todo. A continuación ¡reunión!, desgranando detalle por detalle los avatares de nuestra asociación hasta la hora de comer un estupendo cocido montañés y luego toda la tarde de reunión, estatutos, dineros, congre-

sos, detalle tras detalle, hasta que todo quedó suficientemente claro. Cabe decir que las mujeres hicieron una doble aportación, como compañeras y socias y como anfitrionas, logrando que todo aquel grupo de personas estuviera perfectamente atendido, sin que se notara. A mí, que soy un “cocinillas irredento”, ni me dejaron acercarme a los fogones. El domingo fue un día espectacular, no solo por el tiempo que nos acompañó durante todo el fin de semana, empezamos viendo otro molino de mareas, totalmente diferente del que se disfrutó el sábado y en un estado de conservación magnífico; continuamos con una cantera de piedras de molino, no sé cuántas habrá en el mundo como esa, pero desde luego yo nunca vi otra igual, pero tuvimos suerte de poder contemplar el panorama ya que la marea estaba en su ciclo bajo, ya que en marea alta, el mar cubre toda la cantera. Después de utilizarse como cantera de piedras de molino, se abandonó, y todavía quedan los huecos de las piedras extraídas y las que estaban preparadas para su extracción. Lo normal es que se sepa la procedencia de las piedras, pero que no quede resto alguno de su forma de laboreo. Por si fuera poco acabamos en casa de un artista, con pincho incluido. En resumen, si puedo, a la próxima reunión ¡me apunto! Muchas gracias por un fin de semana tan agradable y por ser unos anfitriones tan magníficos.

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Noticias

Antxon Aguirre Sorondo, Premio Manuel de Lekuona 2014

El Premio Manuel de Lekuona de Eusko Ikaskuntza en su edición de 2014 se ha concedido con carácter póstumo al etnógrafo guipuzcoano Antxon Aguirre Sorondo (Donostia-San Sebastián, 1946-2014).

Por primera vez desde su creación en 1983, el Premio ha contado con la opinión de la Comunidad Vasca Global por medio de una votación abierta en la que han tomado parte un millar de personas, de las cuales una amplia mayoría respaldó la candidatura de Antxon Aguirre Sorondo. Este voto ponderaba por el 50% del resultado final, quedando la mitad restante a la determinación del Jurado Institucional compuesto por representantes de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, Euskaltzaindia, Sociedad de Ciencias Aranzadi, Instituto Labayru y Euskarabidea, además del Presidente de Eusko Ikaskuntza .

Etnógrafo, investigador de temas históricos, defensor del patrimonio y gran viajero, Antxon Aguirre Sorondo dedicó su vida entera a la observación, el estudio y la divulgación. A su fallecimiento, el pasado mes de enero, dejó tras de sí una cincuentena de libros —siendo algunos fruto de investigaciones que le ocuparon durante lustros— y centenares de estudios monográficos. La molinología y la hidráulica preindustrial, la albeitería, la arquitectura naval en madera, la artesanía y los oficios tradicionales, las campanas en sus significados y en sus significantes, la fiesta, la religiosidad popular y las ermitas, la cultura funeraria en Euskal Herria, la etnohistoria de las comunidades locales guipuzcoanas... fueron temas en los que realizó relevantes aportaciones.

En sus consideraciones, el Jurado del Premio ha valorado la ingente producción etnográfica de Antxon Aguirre Sorondo sustentada tanto en el trabajo de campo como en la investigación histórica en archivos. Además, ha querido destacar “su intensa labor de divulgación del Patrimonio vasco en su más amplia concepción, utilizando para ello todos los medios que tuvo a su alcance: libros, prensa, revistas, televisión, radio, internet, fotografía, conferencias, etc.”. Fuente: Eusko Ikaskuntza.

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De Alfageme, ni la chimenea. El derribo de la harinera culmina al suprimir el horno de 25 metros de altura El último ‘bastión’ de la emblemática harinera Santiago Alfageme y Cía, la chimenea de ladrillo de 25 metros de altura construida en 1904 sobre la que anidaba una cigüeña, también ha desaparecido, fruto de las labores de derribo que comenzaron el pasado mes de abril. El horno se había construido hace 110 años al importar una máquina de vapor que pretendía suplir las carencias de energía de la fábrica cuando el cauce de la presa del Bernesga, que cruza las instalaciones, fuera escaso. Una presa que se encauzará, por expreso deseo de los dueños del solar (la empresa asturiana Termoracama), con un presupuesto de 200.000 euros. La parcela de 17.000 metros cuadrados en el linde de León y San Andrés, donde se había levantado la harinera hace 169 años, queda así limpia, tras haberse deshecho con cizallas, sopletes y excavadoras. La gigantesca obra para borrar un símbolo de la arquitectura industrial leonesa costó 500.000 euros, aunque la venta o reutilización de las 12.000 toneladas de ladrillos y escombros que se obtuvieron con el derribo, junto con el fibrocemento y las 900 toneladas de hierro de los silos y almacenes aligeran ese coste. La acequia se libra. De la aniquilación sólo se libran los muros, atavías y compuertas del conjunto hidráulico sobre la acequia que sangra el Bernesga, los arcos del molino primitivo y la zona donde se ubicaban las antiguas turbinas y generadores (robadas hace años). El conjunto, que se ofreció a una gran superficie comercial, al Ayuntamiento de León y a hoteles, se ha eliminado «para evitar males mayores», asegura la compañía, ya que decenas de personas se aventuran a penetrar en estas gigantescas instalaciones en busca de cobre, motores, hierros y hasta vigas. Las instalaciones presentaban un «elevado estado de deterioro» tras dos décadas de abandono, lo que «las convertía en peligrosas», indican. Así, el emplazamiento harinero más interesante de la provincia, por ser la factoria documentada más antigua y por su larga explotación, desde mediados del siglo XIX hasta finales del XX, ha desaparecido y sus piezas renacerán en carrocerías de vehículos y viviendas. El Ayuntamiento de León no protegió este edificio en su PGOU. Fuente: Diario de León.

Juan Navarro Baldeweg, Premio Nacional de Arquitectura 2014 El arquitecto y artista plástico Juan Navarro Baldeweg ha sido galardonado con el Premio Nacional de Arquitectura 2014, en reconocimiento a su trayectoria y su contribución a la reciente historia de la arquitectura y pintura españolas. Fuente: Ministerio de Fomento. Juan Navarro Baldeweg fue el responsable de la rehabilitación de los Molinos del Río de Murcia, sede del pasado 9º Congreso Inernacional de Molinología.

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Conferencia sobre los molinos de Mutriku.

El pasado día 13 de noviembre en la XXXV Jornadas de Etnografía que organiza la Sociedad de Ciencias Aranzadi Zientzi Elkartea se impartió una conferencia en la sede del donostiarra Museo de San Telmo titulada “Los molinos de Mutriku. Siglos XV-XX”. El ciclo de conferencias estaba coordinado por el etnógrafo Fermin Leizaola, Director del Departamento de Etnografía de la citada sociedad Aranzadi de Donostia-San Sebastián (www.aranzadi-zientziak.org). La conferencia la han impartido Javi Castro (socio de ACEM, miembro del Departamento de Etnografía de Aranzadi) y Josu Larrañaga (filólogo, de Bizkaia), y es el resultado de haber investigado durante algo más de 3 años todos los molinos históricos de Mutriku, incluyendo la parte de Mendaro que le correspondía antes de ser éste un municipio independiente en 1983. Han sido 23 los molinos que los autores han encontrado a partir de los datos obtenidos, básicamente del Archivo Histórico de Protocolos de Gipuzkoa (Oñati) y del Municipal de Mutriku, siendo varios miles los legajos y folios revisados. También han utilizado los datos de informantes locales y como no, lo que ya Antxon Aguirre Sorondo publicó en el Tratado de Molinología del año 1988, con el que Koldo Lizarralde colaboró activamente. Este estudio se enmarca dentro de otro más amplio que ambos autores llevan realizando de forma altruista, con lo que están obteniendo datos sobre ermitas, atalayas, caseríos, tejerías, caleros, viejos caminos, viñedos, pesca, toponimia y un largo etcétera, sobre diversos aspectos etnográficos del municipio de Mutriku, en base a sus documentos de archivo inéditos. Además de muchos molinos harineros han encontrado datos de hasta 3 molinos para machacar yeso, uno para obtener taninos y un posible ingenio que pudo ser batán. En el siglo XVI han recogido que ya existían 15 molinos, dos de ellos con datos del siglo XV. Han analizado también la toponimia y el cambio de nombre de alguno de ellos a lo largo del tiempo, así como diversas cuestiones recogidas de las visitas de campo y de las entrevistas a algunas personas mayores que aún viven. En la revista local Kalaputxi de Mutriku han ido publicando mes a mes, desde octubre-2012 a octubre-2014, en euskera, un resumen de cada molino y ahora el objetivo de la conferencia ha sido dar a conocer el conjunto de lo investigado, que ha sido una aportación histórica-filológica-etnográfica bastante completa. Si consiguen alguna financiación los autores tienen la intención de hacer una publicación sobre la totalidad de lo investigado sobre los citados molinos de Mutriku.

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Xàbia culminará su plan de restauración de los molinos de viento con un taller de empleo. El municipio pone en marcha dos programas de inserción laboral que reforzarán la plantilla de Amjasa y permitirán restaurar el molino número 1, el único de titularidad municipal que faltaba por consolidar. Un total de 26 personas podrán beneficiarse de los talleres teórico-prácticos, y tendrán asignado un sueldo de 941 euros durante seis meses. Xàbia acogerá este nuevo año dos nuevos talleres de empleo con los que contribuir a facilitar la inserción laboral de los desempleados con más dificultades para incorporarse a un puesto de trabajo. En la misma línea de las iniciativas llevadas a cabo en los años anteriores, esta vez se ofertarán un total de 16 plazas (más cuatro contratos como profesores). Fuente: La Marina Plaza. Conferencia sobre una almazara de Vélez-Blanco. El Aula de Cultura de Cajamurcia en Lorca acogió el 16 de enero, a las 20 horas, la conferencia “Una almazara en Vélez-Blanco: del espacio industrial al doméstico “, impartida por el arquitecto Ricardo Sánchez Garre. El acto estuvo organizado por la asociación Amigos del Museo Arqueológico de Lorca.

Licitadas por casi 1,5 millones actuaciones "urgentes" en las fundiciones de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla. La Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Sevilla ha licitado por un importe máximo de 1.495.215 euros, un contrato relativo a actuaciones "urgentes" de conservación y restauración en las fundiciones mayor y menor de la Real Fábrica de Artillería, edificada en 1782 y declarada Bien de Interés Cultural, así como sobre sus antiguos talleres. Fuente: Europa Press. La azucarera de San Isidro, declarada Bien de Interés Cultural. La Junta de Andalucía ha inscrito al complejo azucarero de San Isidro e Ingenio de San Juan, un complejo de principios del siglo XX situado en el barrio industrial al que da nombre la estación de ferrocarril de Bobadilla, en Granada capital, en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, como Bien de Interés Cultural (BIC) bajo la tipología de Lugar de Interés Industrial. Fuente: Radio Granada.

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La Consejería de Cultura trabaja con el Ayuntamiento de Abarán en la declaración como Bien de Interés Cultural de la 'Noria Grande En la actualidad, esta infraestructura hídrica relevante y símbolo de la tradición y el uso eficiente del agua de los abaraneros, está catalogada, así como otras cuatro norias que tiene el municipio con el grado de 'protección catalogado'. Sin embargo, la 'Noria Grande' destaca por ser la de mayor dimensión en Europa que está en funcionamiento y cumple los requisitos para iniciar el proceso de declaración como BIC. Fuente: Europa Press.

El molino de Orzales abre sus puertas. Después de 30 años de abandono y un proceso de rehabilitación, se inaugura de nuevo. Los trabajos han llegado a su fin. Tras una ardua labor de recuperación, el Ayuntamiento de Campoo de Yuso devuelve a los campurrianos El Molino de Orzales, un momumento que reabrió sus puertas el jueves 11 de diciembre. Después de 30 años de abandono y tras el empeño del Ayuntamiento y la vecindad de Campoo de Yuso para salvar este edificio, monumento hidráulico, el Molino de Orzales volvió a moler. Lo hizo a las 12 horas, en un acto inaugural en la que estuvieron presentes el alcalde de Campoo de yuso, Eduardo Ortiz, y el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, Xavier De Pedro. Fuente: Vive Campoo.

El Museo Etnológico de Navarra publica una nueva guía de lectura dedicada al etnógrafo Antxon Aguirre. El Museo Etnológico de Navarra “Julio Caro Baroja” ha publicado una nueva guía de lectura dedicada a Antxon Aguirre Sorondo, uno de los colaboradores más asiduos de la revista Cuadernos de Etnología y Etnografía de Navarra, y etnógrafo apasionado de todos los temas concernientes a Navarra y el País vasco, que falleció el pasado mes de enero. Puede visitarse esta nueva guía de lectura en el siguiente enlace. Fuente: Navarra.es

Recuerda que puedes enviarnos cualquier noticia de la que etngas conocimiento sobre el patrimonio molinar y los ingenios tradicionales, o que esté relacionada con tu labor, al correo de la revista, para ser incluída en esta sección: revista@molinosacem.com

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Publicaciones “Rejas de Segovia” . Este libro es el número 15 de la colección “Segovia al paso”, que publica la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce con el patrocinio de la Diputación de Segovia.

parten por la ciudad.

Dentro del amplio patrimonio histórico, artístico y cultural que posee Segovia se encuentran los trabajos de rejería y de forja situados en los edificios públicos y privados, civiles y eclesiásticos, que se re-

La intención de este libro es la de acercar de un modo sencillo y ameno las rejas a los segovianos y a los numerosos visitantes que se acercan a esta ciudad, haciéndoles partícipes activos a todos ellos del descubrimiento y la valoración de este patrimonio tan singular.

También se pretende que el libro sirva de sincero homenaje a los rejeros segovianos que a lo largo del tiempo han ejercido y transmitido un oficio honesto y práctico que hunde sus raíces en los orígenes mismos de la humanidad.

El libro se inicia con una breve introducción a la evolución estilística y técnica de la rejería en España. A continuación se ofrece un recorrido histórico por la rejería de la ciudad de Segovia. En el tercer apartado se propone un itinerario por el interior de la muralla para descubrir la rejería civil y popular existente en la ciudad “al paso”, como anuncia el lema de la colección en la que se inserta este trabajo. En cuarto y último lugar se realiza una visita a las veintiséis rejas conservadas en la catedral, desde la más antigua de 1506 hasta la más moderna de 1898.

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Como complemento se incluyen un glosario, una bibliografía y dos planos. El glosario ofrece al lector una sencilla exposición de los principales elementos que conforman una reja. La selección bibliográfica facilita a todo aquel que lo desee una mayor información sobre la rejería española y segoviana.Y en cuanto a los planos, situados en las solapas de las cubiertas, uno recoge el itinerario del paseo intramuros y el otro muestra la ubicación de las rejas en la catedral. Los autores

Bonifacio Bartolomé Herrero es historiador y miembro de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce. Desempeña sus tareas profesionales en el archivo de la Catedral de Segovia y como docente en la Universidad Pontificia de Comillas y el centro asociado a la Uned de Segovia.

Mauro García de Pablos es un artesano del hierro. Se formó en la Escuela de Formación Profesional de Segovia bajo la tutela del maestro forjador Pablo Gómez Barreno y desarrolla su actividad profesional tanto en el Alcázar como en la herrería que posee en Revenga, donde ha recuperado y aplica las técnicas y los motivos tradicionales de la forja.

Francisco Javier Martín Sánchez es programador informático. Trabaja actualmente en la empresa de comunicación digital Genetsis, con sede en Madrid, donde desarrolla diferentes labores en el área “front-end”. Amante de la naturaleza y de Segovia y sus paisajes, despliega en estos ámbitos su afición a la fotografía. Desde hace quince años reside en La Losa, frente a La Mujer Muerta.

Los tres autores son segovianos y para ellos ésta es su primera incursión editorial en el ámbito de la rejería y la forja.

Mauro García haciendo un lazo segoviano.

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Publicaciones

LOS MOLINOS DE TOLEDO (DE PRODUCCIÓN DE HARINA A GENERACIÓN DE ELECTRICIDAD).

Noemí García Jiménez. Colección Toledo en tu mano. Editorial Ledoria. http://www.editorial-ledoria.com/Contactar.10.0.html

Toledo, conocida en la actualidad como la ciudad de la Tres Culturas, fue durante siglos la ciudad de la Harina. En el meandro que describe el río Tajo en torno a la ciudad se construyeron desde época islámica importantes molinos, algunos de los cuales han funcionado hasta época reciente. El presente texto invita al lector a conocer la tipología, las características, la ubicación y la importancia de los edificios molineros toledanos, algunos de los cuales a causa de la desidia y el abandono por parte de sus propietarios, se han perdido para siempre.

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Recordando MOLINUM

Nº 7. Tercer trimestre 2000.

Protagonizaba el número 7 de la revista MOLINUM la organización de las Jornadas de Molinos y Energías Renovables de Euskal Herria. También se llevaban al papel contenidos como los artículos sobre varios estudios de los molinos medievales y precisamente también un artículo sobre la ferrería del Pobal. Todo el contenido de éste y anteriores números en la web: http ://molinosacem.com/?page_id=55

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M LINUM

Una publicaci贸n de:

Profile for Asociación ACEM

Molinum nº 48 - Enero 2015  

Nº 48 de la revista MOLINUM, correspondiente a enero de 2015.

Molinum nº 48 - Enero 2015  

Nº 48 de la revista MOLINUM, correspondiente a enero de 2015.

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