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Nº11 - Abril de 2018 / Revista online gratuita.

www.egiptologia20.es

Perfume en el Antiguo Egipto Su uso en la sociedad

Relaciones entre el Egeo, Egipto y el Próximo Oriente

La pirámide de Kefrén

Cleopatra VII La última reina de Egipto

Culto y evolución Iconográfica de Khepri

SOBERANAS DE EGIPTO Egiptología 2.0 | 1


Editorial Bienvenidos al Nº 11 de la Revista Egiptología 2.0, correspondiente al mes de abril de 2018. Abrimos este nuevo número, con la primera parte de un artículo de María Isabel Cubas Contreras: ‘‘Reinas-faraón: soberanas de Egipto’’.

Dirección Moisés González Sucías moibcn@hotmail.com Edición Moisés González Sucías (Barcelona). Diseño gráfico y maquetación David Claros Lozano Jordi Romera Sevillano Documentación Sara López Caiz Colaboradores Marian Romero Gil María Isabel Cubas Contreras Verónica Reyes Barrios Cláudia Barros Julio López Saco Alfonso Daniel Fernández Pousada Sandra Pajares Sotillo Heródoto de Halicarnaso Marta Pérez Torres José Luis Azorín Navarro Lucía Inés Merino Hipólito Pecci Tenrero Gerardo P. Taber Bartomeu Egea Resino Sabina Espejel Nonell ISSN: 2444-6254 www.egiptologia20.es https://www.facebook.com/egiptologia20 https://twitter.com/egiptologia20 Egiptología 2.0 es una marca registrada. Todos los derechos reservados. Esta publicación no puede ser reproducida ni total ni parcialmente ni registrada o tramitada en ninguna forma ni por ningún medio sin permiso previo por escrito de la editorial. Egiptología 2.0 no se hace responsable de los juicios, críticas y opiniones expresadas en los artículos publicados. Egiptología 2.0 ha hecho lo posible por localizar los derechos de autor de todas las imágenes. Cualquier posible omisión no es intencionada y se agradecerá culaquier información sobre los mismos. 2 | Egiptología 2.0 Contacto: egiptologia2.0@hotmail.com

La sociedad del Antiguo Egipto estaba dominada por la figura del faraón, que debía ser por norma general un hombre. Sin embargo, algunas mujeres de la realeza egipcia pudieron llegar a reinar como faraón, principalmente en momentos de inestabilidad política y crisis dinásticas. Debemos tener claro que para los antiguos egipcios era fundamental el respeto a Maat, es decir, el Orden establecido desde el principio del tiempo. Y ese orden había establecido, ya con los propios dioses, que sobre el trono egipcio debía sentarse un hombre, y junto a él debía haber una mujer, la ‘‘Gran Esposa Real’’, dedicada a ejercer unas funciones sacerdotales que contribuyen a mantener ese Maat, y por supuesto tener al heredero. Por tanto, que una mujer fuese faraón no dejaba de ser una ruptura de esa Maat, pero en ciertos momentos fue preferible a que accediera al trono un hombre que no tuviera sangre real. De ahí que ciertas mujeres de la realeza, con el apoyo de determinados cortesanos, accedieran brevemente al trono en tiempos de inestabilidad política. En la sección de entrevistas, hablaremos con Rosa Pujol. Presidenta de la Asociación Española de Egiptología. Diplomada en escritura jeroglífica, profesora habitual de los cursos de la Asociación, conferenciante en multitud de cursos y seminarios, colaboradora en diversas publicaciones y páginas web y miembro del equipo de coordinadores de Amigos de la Egiptología. Verónica Reyes nos hablará de la vivienda de los antiguos egipcios, Cláudia Barros nos desvelará todo lo referente al perfume utilizado por los antiguos pobladores del Nilo, Julio López Saco nos explicará las relaciones entre el Egeo, Egipto y el Próximo Oriente en la Edad del Bronce, Alfonso Daniel Fernández Pousada nos explicará qué repercusión tuvo el ciclo de Calipo en el Calendario Alejandrino, de la mano de Sandra Pajares, recorreremos todos los rincones de la pirámide Kefrén, Heródoto de Halicarnaso nos hablará de la gran Cleopatra VII, la última reina de Egipto, Marta Pérez Torres nos deleitará con la música y la danza en el Antiguo Egipto, José Luis Azorín nos comentará todo lo relacionado con el culto y evolución iconográfica de Khepri, conoceremos el simbolismo de los escarabeos de la mano de Lucía Inés Merino, Hipólito Pecci Tenrero nos hablará del inicio de la estructura egipcia, con Gerardo P. Taber iremos tras el oro líquido de los faraones y recrearemos una cerveza del Antiguo Egipto desde la arqueología experimental, pasearemos por las salas de la Biblioteca Museo Víctor Balaguer, visitaremos la exposición: ‘‘Músicas en la antigüedad’’ y finalizaremos viajando a Tuna el-Gebel, la que fue necrópolis de Hermópolis Magna, donde Bartomeu Egea nos mostrará todos los rincones menos conocidos. Todo ello junto con nuestros contenidos habituales y un artículo especial de Sabina Espejel Nonell: Las visitas a las excavaciones de G.A. Reisner durante la Primera Guerra Mundial. Imagen de portada: Detalle de una estatua arrodillada de Hatshepsut. Granito. 1479-1459 a.C. Metropolitan Museum of Art, New York. | Metropolitan Museum of Art, New York.


Sumario 6. Entrevistas - Rosa Pujol: ‘‘Me gustaría hacer el mismo viaje que hizo Amelia Edwards...’’ 10. Testimonios del Pasado - Estatua de Kaaper.

Entrevistas - Rosa Pujol.

14. Mujer en el Antiguo Egipto - Reinas-faraón: soberanas de Egipto, parte I. 20. Sociedad - Arquitectura en el Antiguo Egipto: La vivienda egipcia. 24. Vida cotidiana - Perfume en el Antiguo Egipto. Su uso en la sociedad, desde lo cotidiano hasta la religión.

Sociedad - Arquitectura en el Antiguo Egipto: La vivienda egipcia.

28. Historia - Relaciones entre el Egeo, Egipto y el Próximo Oriente en la Edad del Bronce: una aproximación textual e iconográfica. 35. Astronomía - Repercusión del ciclo de Calipo en el Calendario Alejandrino. 43. Arquitectura - La pirámide de Kefrén. 50. Faraones - Cleopatra VII, la última reina de Egipto.

Vida Cotidiana - Perfume en el Antiguo Egipto.

56. Vida cotidiana - Música y danza en el Antiguo Egipto. 62. Mitología - Culto y evolución iconográfica de Khepri. 70. Amuletos - Escarabeos: La simbología egipcia y su significado. 72. Religión - El inicio de la estructura egipcia. 79. Egiptología - En busca del oro líquido de los faraones. Recreación de una cerveza del Antiguo Egipto desde la arqueología experimental, parte I.

Historia - Relaciones entre el Egeo, Egipto y el Próximo Oriente en la Edad del Bronce.

93. Museos - Biblioteca Museo Víctor Balaguer. 107. Exposiciones - Músicas en la antigüedad. 117. Hoy viajamos a... - Tuna el-Gebel, la que fue necrópolis de Hermópolis Magna.

Astronomía - Repercusión del ciclo de Calipo en el Calendario Alejandrino.

121. Especiales - Las visitas a las excavaciones de G.A. Reisner durante la Primera Guerra Mundial. 145. Novedades editoriales - Ramsés II. La verdadera historia / Músicas en la antigüedad. 147. Noticias - Noticias destacadas del trimestre. Arquitectura - La pirámide de Kefrén.

Vida Cotidiana - Culto y evolución iconográfica de Khepri.

Religión - Música y Danza en el Antiguo Egipto.

Faraones - Amor y sexualidad en el |3 Egiptología 2.0 Antiguo Egipto.


En portada

La sociedad del antiguo Egipto estaba dominada por la figura del faraón, que debía ser por norma general un hombre. Sin embargo, algunas mujeres de la realeza egipcia pudieron llegar a reinar como faraón, principalmente en momentos de inestabilidad política y crisis dinásticas en los que, digamos, no había un candidato masculino mejor. Debemos tener claro que para los antiguos egipcios era fundamental el respeto a Maat, es decir, el Orden establecido desde el principio del tiempo. Y ese orden había establecido, ya con los propios dioses, que sobre el trono egipcio debía sentarse un hombre (emulando al dios Osiris), y junto a él debía haber una mujer, la Gran Esposa Real (que emula a Isis), dedicada a ejercer unas funciones sacerdotales que contribuyen a mantener ese Maat, y por supuesto tener al heredero (Horus). Por tanto, que una mujer fuese faraón no dejaba de ser una ruptura de esa Maat, pero en ciertos momentos fue preferible a que accediera al trono un hombre que no tuviera sangre real y, por tanto, sangre divina. De ahí que ciertas mujeres de la realeza, con el apoyo de determinados cortesanos, accedieran brevemente al trono en tiempos de inestabilidad política.

Cabeza de una estatua osiríaca de Hatshepsut. 1479-1458 a.C. Metropolitan Museum of Art, New York. | Metropolitan Museum of Art, New York. 4 | Egiptología 2.0

Las reinas faraón por lo general gobernaron en momentos de inestabilidad, y tuvieron reinados breves. Las principales diferencias con los faraones masculinos son, por una parte, que ellas no tuvieron cónyuge durante su gobierno y, por otra parte, que al finalizar sus reinados sufrieron la damnatio memoriae, es decir, la persecución y eliminación de su memoria por parte de sus sucesores, seguramente por lo que ya hemos comentado: una mujer faraón iba en contra de Maat.


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Entrevistas Marian Romero Gil

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Rosa Pujol: ‘‘Me gustaría hacer el mismo viaje que hizo Amelia Edwards...’’

omo este mes pasado hemos celebrado el Día de la Mujer, en esta ocasión hemos querido traeros a una que, sin duda, es de admirar por el trabajo que realiza. Ella preside la Asociación Española de Egiptología (www.aedeweb.com) desde Noviembre de 2011 y es Directora de los cursos que allí se imparten. Es diplomada en escritura jeroglífica del egipcio medio, profesora habitual de los cursos de la Asociación, conferenciante en cursos y seminarios para numerosas instituciones, participante como ponente en congresos y jornadas, colaboradora en diversas publicaciones y páginas web y miembro del equipo de Coordinadores de Amigos de la Egiptología (www.egiptologia.com). Rosa Pujol, bienvenida a las páginas de Egiptología 2.0. Muchas gracias a ti y a Egiptología 2.0. Un nombre muy moderno para una publicación dedicada a algo tan antiguo. Rosa, ¿Como empezaste a aficionarte por este mundo del antiguo Egipto? O , como lo decimos los que estamos metidos en este mundillo, ¿Como te picó la oca de Amón?

Rosa Pujol. | Rosa Pujol.

Fui recibiendo pequeños picotazos desde mi época escolar. Cuando estudiaba Historia ‘notaba’ que lo más antiguo me llamaba más la atención que la Historia medieval o reciente. Y entre lo antiguo, algo que apenas ocupaba media página en mi libro de texto: Egipto. Más adelante leí Sinuhé el Egipcio como todos los de mi edad, fundamentalmente porque estaba prohibido entonces. Aún me captó más

la atención y ese fue el segundo picotazo. El tercero y definitivo fue cuando dieron en la tele la película (no demasiado buena) del mismo título Sinuhé el Egipcio. Al día siguiente comenté con una vecina que había mirado en la Enciclopedia si el argumento tenía algo de fundamento. Mi vecina me miró asombrada y me dijo que hablara con su marido. Lo hice y su marido (siempre hay alguien dispuesto a contagiarte) comenzó a prestarme libros sobre Egipto y ya nada tuvo remedio. Estaba envenenada para siempre. Y lo que es más preocupante, feliz de estarlo. ¿Cuando fuiste por primera vez a Egipto? ¿Que sensaciones tuviste? Eso fue en el año 1989 y lo recuerdo vívidamente. Lo había soñado tanto… había viajado allí tantas veces a través de las páginas de los libros, que me parecía mentira estarlo viviendo y recuerdo mi impaciencia por que aterrizara el avión y pisar el suelo. Hicimos un viaje muy completo cubriendo Assuán/Abu Simbel, Luxor y El Cairo. Es cierto que entonces yo no tenía ni la cuarta parte de conocimientos que tengo ahora, y que en algunas ocasiones no fui consciente de lo que veía. Pero me impactó igualmente. Luego en sucesivos viajes hasta la docena que llevo actualmente iría aprendiendo a ver, a descubrir cosas, a investigar… Todo ello sin perder ni 6 | Egiptología 2.0


una pizca de la emoción que supuso mi primer viaje. Siempre emociona regresar allí. ¿Como llegaste a la Asociación Española de Egiptología? Vas a decir que mi vida es muy cinematográfica, y algo de eso hay. A la salida del cine donde vi otra ‘‘egipciería’’ llamada La Esfinge me dieron un folletito de unos cursos del Profesor Almagro, a los que me apunté. Ya andaba muy metida en Egiptología cuando una amiga me dio la información que ella recibió por medio del Colegio de Licenciados. Era un tríptico de la Asociación Española de Egiptología. Yo acababa de regresar de mi viaje soñado, y… allí me presenté. Se me abrió todo un mundo de posibilidades: aprender Historia, Arte, Religión, Vida Cotidiana, Jeroglíficos. No me lo podía creer. En el año 1992 viajé con ellos por primera vez a Egipto. Y ya nunca me desvinculé de la Asociación, hasta llegar al puesto que ahora ocupo. Aparte de la Asociación Española de Egiptología, perteneces a otras asociaciones ¿verdad? Si, pertenezco a la Internacional de Egiptólogos y a la Egypt Exploration Society de Londres. ¿Como se lleva eso de ser la presidenta de la AEDE? La verdad es que cuento con un maravilloso equipo, en el que cada uno es responsable de su cometido, y

donde todas las decisiones se toman entre todos. El ambiente entre nosotros es inmejorable y los socios parece que aprueban nuestra gestión. Siempre tratamos de ofrecerles cosas atractivas y de estar cercanos a ellos, recogiendo sus sugerencias o quejas. Con este equipo el trabajo es mucho más fácil. ¿Recibís ayudas o como os vais manteniendo? No recibimos ayudas de ningún tipo. Tan sólo nos financiamos con las cuotas de los socios y pagamos a los profesores con las matrículas. Aún así, podemos arañar algunos fondos para co-patrocinar excavaciones españolas en Egipto. En este momento estamos apoyando al Dr. Jiménez Serrano en Qubbet el-Hawa (Assuán) al Proyecto Djehuty del Dr. Galán, y al Middle Kingdom Theban Project del Dr. Antonio Morales. Rosa, tradujiste el libro de Amelia B. Edwards “Mil millas Nilo arriba”, yo se que hiciste un pequeño trabajo de investigación para conocer realmente la vida de Amelia, ¿Que te ha aportado la historia de su vida? A veces pienso que entre Amelia y yo hay un hilo invisible que nos ha hecho compañeras. He leído mucho sobre ella, y le he rastreado la vida visitando los lugares donde vivió, y me ha resultado muy gratificante. Ella fue una mujer adelantada a su tiempo dedicándose a algo tan tradicionalmente masculino como era la Egiptología entonces. En el terreno personal, he descubierto que ella y yo compartimos las mismas filias y fobias, salvando la distancia en el tiempo. A bote pronto se me ocurre la animadversión que ella sentía por los camellos, y que yo también experimento. No me veréis nunca subida en uno de ellos. De ella me admira también su fino sentido del humor, su inteligencia y su determinación y valentía para afrontar contratiempos. Lean el libro y sabrán de qué hablo. ¿Has traducido algún otro libro?

Rosa Pujol. | Rosa Pujol.

Quise traducir una completísima biografía de Amelia, para lo cual escribí a la autora para pedirle autorización. No me contestó jamás, y la cosa quedó ahí. De todas maneras, mi trabajo de traducción (siempre del Inglés) se reduciría al tema egiptológico para poder facilitar al público español la comprensión de algunos libros que no se han traducido. Y las nuevas generaciones, afortunadamente, cada vez tienen menos problemas de comprensión con el inglés. Pero quizás me anime algún día si considero que algo es indispensable. Egiptología 2.0 | 7


cibiremos la visita del Dr. Antonio Morales quien nos pondrá al día de los avances en su excavación en Luxor Middle Kingdom Theban Project. También, la ganadora de nuestra Beca AEDE nos expondrá las líneas generales en que basará su investigación. Este curso hemos implantado una nueva actividad, llamada Una mañana con… que realizamos una vez al trimestre un sábado por la mañana. Esto facilita a quienes no pueden asistir al curso por temas de horario, poder asistir a un par de ponencias sobre un tema concreto. Es una actividad totalmente gratuita, que está teniendo muy buena acogida y que está favoreciendo que más personas se unan a nosotros. La de Abril será Una mañana con los dioses de Egipto Isis y Horus y serán impartida por nuestros compañeros Elisa Castel y José Ramón Navarro. Luego daremos vacaciones a nuestros socios, y descansaremos también nosotros. ¿Nos vas a sorprender con algún libro? Rosa Pujol. | Rosa Pujol.

Rosa de todas las conferencias que has tenido que dar, ¿cual es la que más te ha costado, y con cual has disfrutado más? Me resultó particularmente trabajosa una que di sobre Los Vegetales en el Antiguo Egipto, ya que no tengo formación en el campo de la botánica y tuve que ponerme al día tanto en las propias plantas, como en su simbología. El que me fuera trabajosa de preparar no implica que me resultara antipática, más bien al contrario, me sirvió para acometer otros muchos estudios en los que las plantas tienen mucho que ver. Además ahora me sé los nombres en latín.

De momento no tengo nada en cartera. Bueno sí, pero necesita pulirse mucho aún. Ya os enteraréis. Por lo pronto, sólo artículos, conferencias, comunicaciones en congresos… Hablando de libros ¿Cuales son tus libros de cabecera? En temática egiptológica ni se las veces que he leí-

Y una de las que más he disfrutado ha sido hace un par de años preparando una conferencia sobre Tanis y sus tesoros. Tanto el descubrimiento de la Necrópolis de Tanis, como la descripción de sus fabulosos tesoros, me resultó muy gratificante. Por supuesto, la que siempre tiene éxito y afluencia de público es la dedicada a la tumba de Tutankhamón. El rey niño siempre ha sido nuestro mejor embajador con el gran público. ¿Cuales son las cosas previstas para esta primavera por la AEDE? Como cada año al finalizar el Curso de Egiptología, se impartirá el Curso de Primavera, que este año serán unas conferencias monográficas sobre colecciones egipcias en museos europeos, para celebrar que estamos en el Año de los Museos. Además re8 | Egiptología 2.0

Rosa Pujol. | Rosa Pujol.


do el relato del descubrimiento de la tumba de Tutankhamón, me fascina. Y en cuanto a ficción o ensayo me resultaría difícil escoger un solo libro como mi favorito, pero me gustan los libros gordos, tipo Pilares de la Tierra, El Médico y cosas así. Pero he leído tanto, y muchos me han gustado tanto, que no podría escoger. Quizás Memorias de Adriano me marcó mucho. Acabas de volver de Egipto, ¿Cómo has visto la situación allí? ¿Hay tranquilidad para viajar al país de los faraones? La situación allí está absolutamente tranquila, con los egipcios encantados de volver a recibir turistas y muchas cosas nuevas abiertas para las visitas. Hemos notado un gran incremento de visitantes este año respecto al 2017. Sobre todo asiáticos. Ni este año ni el anterior hemos tenido problemas de ningún tipo. Se nota mucho la seguridad reforzada en aeropuertos (controles interminables) y en lugares concurridos como el Bazar Khan el-Khalili. Y si te sales de las rutas habituales, por ejemplo este año que hemos ido a Abydos, hay que llevar escolta policial. Pero esto no supone molestia alguna y te hace sentir más seguro. Por otra parte ahora hay unos ‘‘Egypt Pass’’ que permiten visitar todos los monumentos de Egipto, incluidas tumbas de Sethi I y Nefertari, por un precio asequible. Y se puede fotografiar pagando un suplemento aparte. ¿Como llegaste a Amigos de la Egiptología? Eso fue hace muchísimo tiempo, allá por el 2000, cuando descubrí un ‘‘chat’’ sobre Egiptología muy divertido, y poco a poco fuimos haciendo amistad, un día nos conocimos personalmente, y finalmente acabe formando parte de ellos, bajo la sabia dirección del llorado Víctor Rivas, gran persona y amigo que nos dejó demasiado pronto. Rosa, un sueño que te quede por cumplir. Se supone que con la edad cada vez te quedan menos sueños por cumplir, a mi aún me quedan una buena cantidad. Pero sobre todo, me gustaría hacer el mismo viaje que hizo Amelia Edwards en una ‘‘dahabiya’’, navegando por el Nilo sin prisa. Algún día quizás … Rosa Pujol, presidenta de la Asociación Española de Egiptología, muchas gracias por haber pasado por las páginas de Egiptología 2.0, te deseamos muchos éxitos.

Sobre el autor Marian Romero Gil, Directora, productora y presentadora durante cuatro años del programa de radio online: ‘’Las enseñanzas de Maat’’, donde podrás encontrar todo tipo de temas relacionados con el antiguo Egipto y la Egiptología. Desde el año 2014 dirige el proyecto web, ‘‘Las enseñanzas de Maat’’, donde podrás encontrar: noticias, novedades editoriales relacionadas con el Antiguo Egipto, información sobre conferencias y cursos y artículos especializados. Enlaza con el autor

Rosa Pujol. | Rosa Pujol. Egiptología 2.0 | 9


Testimonios del pasado Sara López Caiz

Estatua de Kaaper Localización actual: Museo egipcio de El Cairo (El Cairo, Egipto). Nº inventario: CG 34. Objeto: Escultura. Material / soporte: Madera de sicomoro, cobre, alabastro, cristal de roca y obsidiana. Técnica: Tallado, pintado. Dimensiones: 112 cm. Datación: 2500 a.C. Finales de la IV / principios de la V dinastía. Imperio Antiguo. Procedencia: Mastaba de Ka-aper (Nº 36 o C8, Saqqara, Egipto (África). Historia del Objeto: Hallada en el año 1860, durante las excavaciones llevadas a cabo por Auguste Mariette. Catalogador: Antigüedades Egipcias y Próximo Oriente.

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onocido comúnmente como el ‘‘alcalde del pueblo’’, la estatua representa a Kaaper, un noble egipcio que fue “Jefe de los Sacerdotes Lectores” y gobernador del Bajo Egipto, que vivió entre la IV Dinastía y principios de la V Dinastía (alrededor del año 2500 a.C.). A pesar de que su rango no era de los superiores en la sociedad egipcia, es muy conocido gracias a esta estatua de madera. Se sabe poco de la vida de Kaaper; sus títulos fueron: ‘‘Jefe de los Sacerdotes Lectores’’ (Kher-heb), gobernador del Bajo Egipto y ‘‘Escriba del Ejército del Rey’’, este último posiblemente relacionado con algunas campañas militares en Palestina. La estatua fue hallada en el año 1860, durante las excavaciones llevadas a cabo por Auguste Mariette (1821-1881), en la mastaba de Kaaper, (Nº36 o “Saqqara C8”), situada al norte de Saqqara, necrópolis principal de la ciudad de Menfis, en la ribera occidental del Nilo, situada a unos treinta kilómetros de El 10 | Egiptología 2.0

Detalle de la estatua de Kaaper. | Mark Fis.


Cairo y a 17 de la ciudad de Guiza. Está al norte de la pirámide escalonada de Zoser. Durante la excavación, los trabajadores egipcios desenterraron la estatua y, aparentemente impresionados por su excepcional realismo, lo llamaron Cheik-El-Beled (en árabe significa ‘‘el alcalde del pueblo’’) probablemente debido a un cierto parecido entre la estatua y su representante local.

La escultura, apareció acompañada de otra que representa al propio Kaaper más joven y una escultura femenina que probablemente represente a su esposa.

Nos encontramos ante una escultura de bulto redondo, que muestra a un hombre, de mediana edad, con la pierna y brazo derecho adelantados. La estatua, de 112 centímetros, está realizada en madera de sicomoro, tallada en una única pieza, con el brazo izquierdo ensamblado, para permitir la flexión de éste hacia delante. Aunque actualmente está desprovista de policromía, en su origen estuvo cubierta por una capa de estuco y pintada. Kaaper se representa semi-desnudo, tan sólo cubierto por un faldellín desde la cintura hasta las rodillas El cuerpo nos muestra a un hombre de vientre abultado y pechos flácidos, como corresponde a una persona madura y de un estatus social elevado y, por lo tanto bien alimentado. Aunque el cuerpo está representado con gran simpleza, la atención del escultor se centra en el rostro, un rostro orondo, con papada, de mandíbula ancha y labios gruesos que dejan esbozar una escueta sonrisa. Sin embargo, son los ojos los que dotan de especial vida y expresividad al rostro. Delineados en color negro, están realizados con incrustaciones de piedra blanca, cristal de roca para la pupila y metal en el iris. Bajo los ojos unas ligeras ojeras acentúan dicha expresión.

El joven Kaper. | Arte e Historia.

Llama la atención el realismo de la obra, muy alejada de la idealización con la que eran representados los faraones. Esto es debido al carácter divino de los segundos del que carece Kaaper, que a pesar de ener una alta posición social, es considerado un hombre corriente y como tal es mostrado. A pesar de ello, se representa con la dignidad propia del cargo que ostenta, cabeza alta, mirada al frente, una leve sonrisa de satisfacción y en actitud de caminar, apoyado por un bastón que sostiene con la mano izquierda.

Detalle del rostro de Kaaper. | Djehouty.

Da la impresión de que el difunto hubiera querido dejar congelada para la eternidad su propia imagen, Egiptología 2.0 | 11


4500 años. Así mismo, es una muestra de como pervivieron en la estética egipcia el idealismo, reservado para los dioses y faraones, junto al realismo a la hora de representar personajes que no disfrutaban de esa condición a pesar de su elevado estatus social. Esta dualidad entre “arte oficial” y “arte privado” peruró durante los 3.000 años de la historia del arte figurativo egipcio.

Estatua de Kaaper, 1872. | Travelers in the Middle East Archive.

formando parte de un desfile o séquito, de acuerdo a su posición y cargo, como seguro que en tantas ocasiones le sucedió en vida. Además del realismo de la escultura, cabe destacar el movimienento sutil que el brazo adelantado y la pierna otorgan a la escultura, Este movimiento es acentuado por el amplio pliegue que recorre el faldellín y cuya forma sólo es captada en su totalidad de perfil, de tal manera que si bien es una escultura que muestra un punto de vista frontal, también requiere de su visionado lateral para captar en toda su dimensión este movimiento. La existencia de mastabas privadas y este tipo de representaciones con finalidad funeraria, nos muestra como, desde el Imperio Antiguo, la idea de la vida en el Mas Allá, en la que cada persona ocuparía la posición que había tenido en su vida terrena, se había extendido del faraón al resto de miembros de la sociedad egipcia. Esta escultura muestra la perfección que alcanzó la estatuaria egipcia en épocas muy tempranas, hace 12 | Egiptología 2.0

Detalles de la estatua de Kaaper. | Arte e Historia.


Mujer en el Antiguo Egipto María Isabel Cubas Contreras

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Reinas-faraón: soberanas de Egipto, parte I

a sociedad del antiguo Egipto estaba dominada por la figura del faraón, que debía ser por norma general un hombre. Sin embargo, algunas mujeres de la realeza egipcia pudieron llegar a reinar como faraón, principalmente en momentos de inestabilidad política y crisis dinásticas en los que, digamos, no había un candidato masculino mejor. Debemos tener claro que para los antiguos egipcios era fundamental el respeto a Maat, es decir, el Orden establecido desde el principio del tiempo. Y ese orden había establecido, ya con los propios dioses, que sobre el trono egipcio debía sentarse un hombre (emulando al dios Osiris), y junto a él debía haber una mujer, la Gran Esposa Real (que emula a Isis), dedicada a ejercer unas funciones sacerdotales que contribuyen a mantener ese Maat, y por supuesto tener al heredero (Horus). Por tanto, que una mujer fuese faraón no dejaba de ser una ruptura de esa Maat, pero en ciertos momentos fue preferible a que accediera al trono un hombre que no tuviera sangre real y, por tanto, sangre divina. De ahí que ciertas mujeres de la realeza, con el apoyo de determinados cortesanos, accedieran brevemente al trono en tiempos de inestabilidad política.

La diosa Maat. Tumba de Nefertari. | thoughtCo. Egiptología 2.0 | 13


¿Cuántas mujeres llegaron a ser reinas-faraón y qué diferencia hay con el rey masculino? Las reinas faraón por lo general gobernaron en momentos de inestabilidad, y tuvieron reinados breves. Las principales diferencias con los faraones masculinos son, por una parte, que ellas no tuvieron cónyuge durante su gobierno y, por otra parte, que al finalizar sus reinados sufrieron la damnatio memoriae, es decir, la persecución y eliminación de su memoria por parte de sus sucesores, seguramente por lo que ya hemos comentado: una mujer faraón iba en contra de Maat.

vestimenta femenina. Es posible, además, que fuera propietaria de una de las pirámides de Mazghuna, que por desgracia están muy deterioradas.

Según la bibliografía que consultemos, el número de mujeres faraón que llegaron a reinar en solitario puede variar. Pero podemos decir que seguras fueron: Nitocris (VI dinastía) La primera reina faraón parece que fue Nitocris, en egipcio Neith-Ikeret, última gobernante de la VI dinastía, que aparece en la lista de monarcas del Reino Antiguo del Canon de Turín. Según nos cuentan los historiadores Heródoto y Manetón, llegó al trono tras la muerte de su hermano Merenre II, que fue asesinado, y tuvo un corto reinado de dos años. Probablemente la temprana muerte de Merenre II tras un breve reinado hizo imposible que tuviera un heredero, y fue su hermana la elegida para sucederle. Poco más se sabe de ella, aparte del sorprendente hecho de que parece ser que era rubia y que vengó la muerte de su hermano, pues carecemos de otros datos arqueológicos, además de los ya mencionados, como una tumba que pruebe su existencia real. Tras la VI dinastía acaba el Reino Antiguo, famoso por ser el periodo de la historia egipcia durante el cual se construyeron las grandes pirámides, y comienza el Primer Periodo Intermedio, de crisis económica, política y cultural.

Reina Neferu Sobek. | Wikimedia Commons.

El Canon de Turín nos dice que reinó durante algo más de tres años. Por su parte, Manetón nos informa de su parentesco con la familia real, al ser hija y hermana de reyes. Tras el breve reinado de Amenemhat IV, que falleció sin herederos, fue su hermana la elegida para sucederle. Su reinado fue pacífico, dado que no fue vista como una usurpadora sino como la continuadora legítima de la estirpe real.

Cartucho de la reina Nitocris. | Wikimedia Commons.

Neferu Sobek (XII dinastía) Al igual que Nitocris, fue la última gobernante de su dinastía, la XII, que cierra el Reino Medio, aunque de ella conservamos más datos y hallazgos arqueológicos, como inscripciones y estatuas, en las que se representa con los atributos del faraón, pero con 14 | Egiptología 2.0

Estatua fragmentada de Neferu Sobek. | Wikimedia Commons.


Hatshepsut (XVIII dinastía) Hija del faraón Tutmosis I y de la Gran Esposa Real Amosis, la joven Hatshepsut se vio obligada como tantas otras princesas a desposarse con su medio hermano Tutmosis II, quien no era hijo de la reina, sino de una esposa menor. Así, se convirtió ella misma en Gran Esposa Real y portadora del título religioso “Esposa del Dios”. Sin embargo, con su marido sólo se conoce que tuviera una hija, de nombre Neferure. Fue de nuevo una esposa menor del rey la que daría a luz al hijo varón y, por tanto, heredero: Tutmosis III. Tutmosis II murió tras un breve reinado, cuando su hijo era todavía un niño pequeño de cuatro o cinco años. Le correspondía entonces a la reina Hatshepsut actuar como regente de su sobrino-hijastro hasta que este tuviera la edad suficiente para gobernar en solitario; era una situación que se había dado en otras ocasiones de la historia egipcia. Pero no sabemos si Hatshepsut se consideraba con más derecho a ocupar el trono por ser hija de la Pareja real, que el hijo de una esposa menor, que era hijo de otro descendiente de una esposa menor. En cualquier caso, aproximadamente en el año séptimo de Tutmosis III, Hatshepsut abandonó definitivamente los títulos y enseñas propios de las reinas y se hizo coronar, adoptando una titulatura real con cinco nombres, al igual que los faraones varones. Esto fue posible gracias a la institución de la corregencia, en la que un rey asociaba a otro al trono y gobernaban juntos durante un tiempo, a modo de aprendizaje y como legitimación del más joven. Como hemos visto, Tutmosis III era apenas un niño, por lo que no debió ser mal visto que Hatshepsut, mujer inteligente y astuta sin duda, fuera elevada a la condición de faraón. Además, la reina mandó grabar en los muros de su templo funerario la llamada teogamia, es decir, la unión carnal entre su madre y el mismo dios Amón, lo que la convertía, de hecho, en hija del dios. Por otro lado, supo rodearse de un grupo de funcionarios leales a los que colocó en importantes posiciones tanto en la administración del Estado, como en el templo: Senenmut, arquitecto real (fue el encargado de diseñar el templo de Deir el-Bahari), Segundo Profeta de Amón y administrador de los tesoros de Amón, entre otra veintena de títulos, o Hapuseneb, Primer Profeta de Amón, con lo que Hatshepsut se aseguró el apoyo del poderoso clero de Amón. La reina faraón se hizo representar como un rey masculino y legó su título de “Esposa del Dios” a su hija Neferure, quien adoptó las funciones propias de la Gran Esposa Real, puesto que Hatshepsut, como Horus femenino, no podía tener una esposa que las cumpliera. Hacia el año veintidós de reinado, Tutmosis III aparece como único gobernante, puesto que su tía había muerto ya, de manera natural, cuando contaba entre cincuenta y setenta años. La damnatio memoriae de la que fue víctima Hatshepsut no se produjo hasta al menos veinte años después

Detalle de una estatua de Hatshepsut. | Wikimedia Commons.

de su muerte, lo que indica que Tutmosis la habría llevado a cabo no como una venganza por el odio que sentía hacia su tía, sino como una manera de garantizar que una situación semejante no se volviera a repetir, pues debemos recordar que la entronización de una mujer como faraón iba en contra de la ley de Maat. Lo que diferencia el reinado de Hatshepsut del resto de mujeres-faraón es, en primer lugar, que no se produjo en una época de decadencia e inestabilidad, sino todo lo contrario. En segundo lugar, el gobierno de esta reina Egiptología 2.0 | 15


Hatshepsut realizando ofrendas. Granito, 14791458 a.C. Metropolitan Museum of Art, New York. | Metropolitan Museum of Art, New York.

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fue largo, ya que se extendió por más de dos décadas, en las cuales Egipto vivió una época de paz, riqueza y prosperidad, durante la que se fomentó el comercio con países extranjeros, como el misterioso país de Punt o la isla de Creta, se realizaron nuevas expediciones a las minas de turquesas del Sinaí y se restauraron los monumentos que habían sido dañados durante la guerra de liberación contra los hyksos.

Hatshepsut y Tutmosis III. | Wikimedia Commons.

Además, la reina construyó otros nuevos que aún nos siguen asombrando, como el original templo funerario de Deir el-Bahari, o los altos obeliscos recubiertos de electro que levantó en Karnak. En muchos de estos edificios, la reina se representó junto a su sobrino,

al que nunca negó sus títulos. Por tanto, la visión tradicionalista de algunos egiptólogos sobre Hatshepsut como una “usurpadora” ambiciosa, que arrebató el gobierno al joven Tutmosis, quien, a su vez, se vengó de su tía a su muerte, ha quedado obsoleta. Tausert (XIX dinastía) Doscientos cincuenta años después de Hatshepsut, la última reina faraón subió al trono de las Dos Tierras: Tausert, “La poderosa”. A la muerte del gran Ramsés II y su sucesor Merenptah sobrevino una época de desorganización, probablemente provocada por las disputas sucesorias entre los muchos descendientes del prolífico Ramsés II, del que recordemos que tuvo más de cien hijos. Por tanto, la existencia de toda una serie de nietos y bisnietos deseosos de hacerse con el poder dio como resultado un ambiente tenso que, como dije, era el más apropiado para que una mujer consiguiera hacerse con el trono.

Templo funerario de Hatshepsut. | Wikimedia Commons.

El legítimo heredero de Merenptah fue Seti II, esposo de Tausert, quien vio usurpado su trono, al menos en el sur del país, por un personaje de nombre Amenmose (o Amenmés) por un periodo breve de tiempo, de tres a cinco años, a principios de su reinado. Los orígenes de este usurpador no están claros, pudiendo ser un hijo de Seti II, o bien un miembro de una rama secundaria de la familia ramésida, tal vez uno de los muchos nietos de Ramsés II. Desaparecido Amenmose, Seti II reinó por un corto periodo de tiempo, dejando como heredero a un joven de nombre Siptah, enfermizo y discapacitado de una pierna. Debido a su juventud se repitió la misma situación acontecida unos siglos antes con Hatsepshut y Tutmosis III: el poder se confió provisionalmente a la regente, en esta ocasión Tausert, madrastra de Siptah. Su juventud y mala salud dejaron el gobierno en manos de la reina regente y de un canciller de origen sirio llamado Bay, “aquel que estableció al rey sobre el trono de su padre”, según una inscripción. Egiptología 2.0 | 17


Relieve con la representación de Tausert. Templo de Amada y supuesta momia. | Wikimedia Commons.

Después de un reinado efímero, el enfermizo Siptah murió y fue entonces cuando Tausert vio la oportunidad para hacerse con el control absoluto de Las Dos Tierras, adoptando una titulatura real como los faraones varones. Su reinado duró unos dos años, a los cuales añadió los seis durante los cuales fue regente del reino. Sus monumentos más destacados son su tumba, usurpada por su sucesor Setnakht, y el templo funerario que empezó a construir cerca del Ramesseum, que quedó inconcluso. Sobre su final solo podemos especular. Además de estas cuatro destacadas mujeres de la realeza, existen dudas sobre la posibilidad de que otras más pudieran haber llegado también a ostentar el título de faraón. Lo veremos en el próximo número.

Bibliografía

Sobre el autor

JACQ, C. (1997). Las egipcias. Planeta. Barcelona.

Mª Isabel Cubas Contreras nació en la localidad toledana de Talavera de la Reina en 1989.

ROBINS, G. (1996). Las mujeres en el antiguo Egipto. Akal. Madrid. BEDMAN, T. (2003). Reinas de Egipto, el secreto del poder. Alianza. Madrid. DESROCHES NOBLECOURT, C. (1999). La mujer en tiempos de los faraones. Ed. Complutense. Madrid. TYLDESLEY, J. (1998). Hijas de Isis, la mujer en el antiguo Egipto. Martínez Roca. Barcelona.

Su afición por el antiguo Egipto comenzó desde pequeña y fue lo que la llevó a estudiar la licenciatura en Historia en la Universidad de Alcalá de Henares entre 2007 y 2012. Actualmente es bloguera de ‘’El templo de Seshat’’, dedicado al mundo del antiguo Egipto, y del blog de reciente creación ‘’La gaceta de Menfis’’, donde se pueden encontrar las últimas noticias egiptológicas. Además es colaboradora esporádica en el blog sobre Historia Universal ‘’Historiae’’. Enlaza con el autor

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Sociedad Verónica Reyes Barrios

¿

Arquitectura en el Antiguo Egipto: La vivienda egipcia

Cómo eran los hogares de los antiguos egipcios? Gracias a la arqueología podemos hacernos una idea aunque, también se ha podido obtener información sobre las viviendas a través de la existencia de pequeños modelos en madera pintada, pinturas murales de algunas tumbas y dibujos sobre papiros donde se muestran los gustos estéticos y las estructuras de las casas. En principio, la población fue agrupándose, a lo largo del Nilo, en pequeños pueblos que fueron uniéndose en las proximidades de los centros urbanos. Haciéndonos una idea general de cómo se fueron asentados los egipcios, vamos a centramos en las viviendas. Debemos decir que éstas eran denominadas (pr) y poseían características comunes ya que podían dividirse según los distintos espacios de especialización es decir, de uso que se le diera a dicho espacio. Como material de construcción solían usar adobe y las construcciones acababan con un techo plano en forma de azotea a la que se accedía por unas escaleras. En la siguientes imágenes podemos ver las distintas divisiones de las que hablamos. Éstas suelen ser las habitaciones estándares como cocina o dormitorio.

Modelo de la división de una casa egipcia. | Uphill (2001:24).

En esta otra imagen podemos ver una planta de una casa común. Ésta en concreto se halla en Deir el-Medina pero nos sirve para hacernos una idea de la estructura que tenían.

Planta de una casa típica Deir el-Medina. | Uphill (2001:24). Egiptología 2.0 | 19


Las características de las casas dependían, como es obvio, de su destinatario. Así, los señores y los grandes personajes en general se esforzaban en tratar de imitar las viviendas y el lujo de las moradas reales, aunque a una escala mucho más pequeña. Sus residencias ya fueran en la ciudad o en el campo eran rodeadas de gruesos y elevados muros y franqueados por una puerta de piedra. Las casas contaban con un jardín muy elaborado con estanque, plantas ornamentales y flores. Los jardines se cruzaban por avenidas de árboles (datilera, palmera, jojoba, acacia, sauce…) y flores que se cortaban perpendicularmente formando cuadrados y rectángulos. Los jardines tenían un estanque que solían ser cuadrado o rectangular. Éstos quedaban cubiertos por nenúfares y era muy habitual ver a patos nadando en ellos. Las entradas se adornaban con columnas papiriformes, aunque podían existir de otro tipo éstas eran las más comunes. La puerta de piedra quedaba enmarcada con piedra tallada y dintel decorado también con palmeras.

Fresco de un jardín. Tumba de Nebamun, Tebas, XVIII Dinastía. | Wikimedia Commons.

El vestíbulo era espacioso y era donde se recibía a los invitados y se les invitaban a sentar en elegantes sillas de marquetería, mientras los criados les atendían o invitaban a alguna suculencia. Separado del patio y al lado del vestíbulo se hallaba una zona que era reservada para las mujeres. Las estancias del propietario también incluían, además del dormitorio, un oficia y diversas estancias para

Ejemplo de un capitel papiriforme. En este caso del templo de Karnak. | Wikimedia Commons.

el trabajo y baño. Ejemplos de este tipo de casas las encontramos en El Amarna. Las pocilgas y caballerizas estaban al norte y al este estaban la cocina y la panadería. Los locales que eran para la servidumbre estaban alejados y se caracterizaban por ser “casuchas” de ladrillo. Las casas de los trabajadores estaban construidas con ladrillos y barro cocido que posteriormente era secado al sol. Solían construirse una casa contigua a la otra, al final las construcciones daban sensación de aglomeración. Aunque todas las casas, fueran de lujo o no, estaban rodeadas de patios. Sus moradas se dividían en cuatro habitaciones, una entrada, un cuarto central, una cocina y un dormitorio. La familia tenía que agruparse/amontonarse en el reducido espacio que formaba su casa y que incluso compartían con los animales. En la siguiente imagen podemos ver la maqueta de una casa mucho más simple. Un ejemplo muy ilustrativo de las diferencias de las casas, según la economía de sus propietarios, podemos observarla a continuación donde los diversos planos donde se recogen diversas tipologías; desde la casa más simple de un trabajador (1) hasta una mansión (5). Modelo de una casa de la XII Dinastía. British Museum. | British Museum. 20 | Egiptología 2.0

Respecto al mobiliario, en las casas cuyos propietarios eran adinerados o en las recepciones del palacio destacaban los asientos. Éstos eran variados y podían ser desde tan sencillos que


parecían cajas con un pequeño respaldo hasta los asientos más elaborados y elegantes cuyo respaldo era alto y con dos brazos decorados con grabados y tratados con cuero, oro, plata, cobre o piedras preciosas. En el suelo habían esteras extendidas y gran cantidad de cojines, si los asistentes eran muy numerosos era los más jóvenes y los últimos en llegar los que se sentaban en los cojines o en las esteras directamente.

Diferentes tipos de casas. | Uphill (2001:31).

Silla. Reino Nuevo, XVIII Dinastía. | Wikimedia Commons.

El comedor tenía asientos, mesas y estantes para ordenar la comida, jarras y vasos. Se caracterizaban por ser muebles pequeños ya que solían comer solos o en parejas. La vajilla era de barro mientras que la de lujo era de piedra aunque se utilizaban también de oro y plata. Las tumbas de Reino Nuevo han dejado importantes vestigios. La cocina tenía mesas y recipientes de barro. Los hornos eran de barro refractario y los hornillos metálicos. En los dormitorios la cama era el mueble principal. Existían desde muy simples (marco de madera que sostenía un trenzado) a más complejas. Las habitaciones tenían armarios de madera con incrustaciones. Se utilizaban cajas de diversos tamaños para los elementos de aseo (espejos, peines, pelucas…) y pequeños cofres para guardar los ungüentos y perfumes. Era normal, además, encontrar instrumentos musicales o juguetes en las habitaciones de los niños. En aquellas casas más pobres el mobiliario era reducido a esteras y cacharros de barro.

Cuchara. Reino Nuevo. | Wikimedia Commons. Egiptología 2.0 | 21


Los egipcios, tuviesen la condición económica que tuviesen, intentaban por todos los medios tener una vivienda cómoda y cuidada. Trataban de defenderla de cualquier insecto, ratas, serpientes o aves de rapiña. Para ello usaban algunas recetas caseras. Por ejemplo, en el ‘‘papiro médico Ebers’’ se considera que para eliminar los insectos había que lavar la casa con natrón. Para las serpientes se podía usar natrón, tilapia nilótica o semillas de cebolla en la entrada de su agujero. Para las moscas era útil la grasa de oropéndola y para las pulgas las huevas. También se usaba grasa de gato para las ratas. Y para proteger el grano der las ratas se quemaban excremento de gacela.

Ejemplo de muebles de un dormitorio. Reino Nuevo. British Museum. | British Museum.

Bibliografía

Sobre el autor

MONTET, P. (1993). La vida cotidiana en Egipto en tiempo de Ramsés: una sociedad enigmática marcada por la religión, la magia y la superstición. Ediciones de tema de hoy. Madrid.

Nació en 1987 en Las Palmas de Gran Canaria. Se graduó en Historia en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y realizó un máster interuniversitario en Religiones y Sociedades en la Universidad Pablo de Olavide (UPO) y la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA).

RAHEWILTZ, B. (1990). Los Antiguos egipcios: imágenes, escenas y documentos de la vida cotidiana. Plaza y Janes. Barcelona. STEAD, M. (1998). La vida en el antiguo Egipto. Akal. Madrid. UPHILL, E. P. (2001). Egyptian Towns and Cities. Shire Egyptology LTD. Londres.

En el trabajo fin de grado se centró en la figura de Serapis; mientras que en el trabajo de fin de máster en la de Osiris. Actualmente, está realizando el doctorado Islas Atlánticas: Historia, Patrimonio y Marco Jurídico en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC). Su propuesta de tesis es realizar una comparación entre los dioses Serapis y Osiris. Además, ha realizado cursos sobre religión egipcia en el Centro de Estudios del Próximo Oriente y la Antigüedad Tardía de la Universidad de Murcia. Enlaza con el autor

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Vida cotidiana Cláudia Barros

Perfume en el Antiguo Egipto. Su uso en la sociedad, desde lo cotidiano hasta la religión

E

l perfume era un auténtico elemento básico del cotidiano egipcio, tanto de hombres como de mujeres, principalmente en su cuidado personal. Este se tornó un componente notable en la fragancia femenina egipcia. A pesar de esto, era como que un objeto de seducción, y estaba muy relacionado con la mitología egipcia y el culto religioso en los templos. Así como en nuestros días, se guardaban en pequeños o medios frasquillos de alabastro, de fayenza (especie de loza azulada brillante) o vidrio, decorado con varios motivos sobre un fondo azul oscuro, para evitar que el efecto de la luz pudiera afectar los compuestos. El perfume funcionaba cómo un dife-

Banquete real. Tres mujeres con conos sobre sus pelucas. Tumba de Nakht, XVIII Dinastía. | Werner Forman.

renciador de grados sociales, y daba un gran prestigio a quienes lo usaban. Cuándo había un lujoso banquete, los más altos estratos de la sociedad egipcia no se olvidaban de poner su fragancia más especial. Pero también se le atribuía propiedades higiénicas y curativas. Se creía que determinados perfumes servían para alejar ciertas enfermedades y para purificar el aire de las casas. Además, también estaba muy ligado a la práctica religiosa. En la mayor parte de las ceremonias que se realizaban en los templos se usaba y empleaba todo tipo de ungüentos y fumigaciones -hechos con resinas o con preparados compuestos como el Kapet (en griego Kyphi), un tipo de incienso muy famoso en aquella época-, que tenían un gran valor simbólico en la liturgia y eran sinónimo de pureza divina.

Estatuilla de Nefertem. Siglo VII-IV. Museo del Louvre, París. | Wikimedia Commons.

Del Papiro Harris podemos citar un interesante pasaje: “He plantado para ti un rico tributo de mirra, para ir por el templo con la fragancia de Punt para tu augusta nariz por la mañana temprano”. Plutarco, un historiador griego, en una de sus obras, nos cuenta que en los templos egipcios los sacerdotes quemaban incienso por la mañana, mirra al mediodía y Egiptología 2.0 | 23


kapet por la tarde, además de que ungían las estatuas de los dioses con perfumes y ungüentos. Los egipcios se referían a los perfumes como las “fragancias de los dioses” (stj-ntr, palabra en la que la partícula stj se refiere a oler), indicando que estos fueron inicialmente usados como ofrendas religiosas. Los dioses se asociaban a una fragancia específica, que podía ser utilizada en rituales para invocarlos. Sobek, el dios cocodrilo del Nilo, estaba muy ligado a la mejorana (hierva aromática muy parecida a los oréganos), y los propios egipcios le llamaban “la hierba de Sobek”. La fragancia de la flor de loto azul era considerada por los egipcios cómo el sudor de Ra, la esencia divina. La mirra estaba muy arraigada a Horus, el dios halcón, y era conocida en la sociedad egipcia como “las lágrimas de Horus”. Su templo en Edfu, se cree que hubiese sido un laboratorio de perfume o incienso, dónde las fragancias eran almacenadas. Nefertem era el “lord de los perfumes y da esencia sagrada del loto azul”, poseyendo una importante función en todo lo que envolvía el perfume, así como Hathor, muy ligada a varios festivales funerarios en

los que este era utilizado. Shesmu, el dios del vino y de las prensas de aceite, a pesar de ser considerado un malo dios, cuando asumía una postura benéfica probaba el vino, el aceite, particularmente el fino aceite de Ra, y el perfume de las restantes deidades. Bastet, una de las diosas gato, está vinculada a la temática del perfume porque es la diosa de bas, del envase de perfume. Fonéticamente su nombre significa “aquella del frasco de perfume”, y en jeroglífico la palabra bas se escribe con una imagen de un frasco de perfume sellado. En los rituales funerarios el perfume era muy utilizado, pues era esencial para asegurar el renacimiento del difunto y una vida después de la muerte de “éxito” y gran suceso. Este tomó la forma de resinas aromáticas, además de los “siete aceites sagrados” empleados en el proceso de momificación. Normalmente se aplicaban determinadas fragancias en las momias, que conferían “olor de divinidad” al difunto, además de conferirles vida y hacerlas bastante agradables a las narices de los dioses. Un pasaje de los Textos de las Pirámides puede ilustrar esta situación: “Oh Rey, he venido y te traigo el Ojo de Horus que está en su recipiente, y su perfu-

Detalle de las músicas. Tumba de Nebamun, XVIII dinastía. British Museum, Londres. | Ashley Van Haeften.

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me está sobre ti, oh Rey. El perfume está sobre ti, el perfume del Ojo de Horus está sobre ti, oh Rey, y tendrás un alma a través de él...”. Hasta en los sarcófagos y ataúdes eran aplicados barnices aromáticos. Mismo del ajuar funerario formaban parte pequeños frascos con fragancias, detectadas en análisis hechas, cómo sucedió en la Tumba de Tutankhamón. En el propio funeral, el loto azul hacia su aparición, debido a la agradable fragancia que libertaba. Muchas veces, el faraón organizaba ceremonias de premiación a los oficiales del ejército, por su servicio prestado al Reino, y les ofrecía perfumes caros, en forma de cono, que estos llevaban en sus cabezas. Estos, a veces, también eran engrasados con ungüentos aromáticos. Podemos, pues, garantizar que el perfume e su agradable esencia eran de extrema importancia en Antiguo Egipto, y determinaban gran parte de la vida egipcia. La búsqueda de las esencias divinas Debido a terribles períodos de sequía constante, durante el III milenio a.C., mucha de la fauna y flora desapareció de Egipto, excepto en algunas de las regiones del valle de Allaqi. Con esto, los egipcios se vieron obligados a buscar las plantas y sus esencias fuera de las tierras de Kemet: el ámbar y todos aquellos árboles que producían la resina de trementina, como el Kinyuk, hallados en las altas tierras de Sinai; o las plantas aromáticas de laudano, del Próximo Oriente, y la sustancia de almaciga. Egipto estableció también un gran e importante comercio de hierbas aromáticas y árboles de flores con la legendaria tierra de Punt, perpetuado por muchas dinastías. Otros recursos podían ser hallados con alguna abundancia en huertas privadas, jardines, y alrededor de tierras irrigadas y de riberas.

Nymphaea caerulea, el lóto azul. | Gravures de fleurs par Redoute.

En una pasaje de Papiro Harris encontramos esta interesante referencia: “Soy tuya como este trozo de tierra que he plantado con flores y hierbas aromáticas. Es agradable su riachuelo que remueves con la mano y se

refresca con el aire del norte…”. Los ingredientes más comunes eran el cardamomo, la menta, el vino, la mejorana, el mirto, el loto azul, la miel, la canela, el jazmín, la mirra y las flores de acacia y del arbusto de henna, que, a pesar de todo, aparecían solamente en combinaciones más lujosas y complejas. Muchas de las sustancias usadas, e importadas, son de difícil identificación en las fuentes históricas y arqueológicas; a pesar de que los egipcios las diferenciaban muy bien, muchas veces las identificaban con un término genérico, como incienso. La gran “industria” olfativa egipcia Ante todo, era necesario iniciar la cosecha de las flores de los jardines. Enseguida, al aire libre o en talleres propios, se picaban, aplastaban y presionaban los tallos o los frutos de la planta todavía fresca. Después las flores o plantas eran prensadas, a través de lienzos muy finos, y molidas, y por fin se exprimía su jugo. La técnica más común de preparación de una fragancia pasaba por un intenso cocimiento de las materias priEgiptología 2.0 | 25


mas, seguida de la mezcla de los extractos, después de una constante filtración con agua, de las flores o de esencias aromáticas, con aceites calientes que servían cómo excipientes, así como algunas resinas, raíces para aumentar el volumen del perfume. Los más conocidos son los productos grasos usados a partir de la XVIII Dinastía, como, por ejemplo, el aceite de almendra, el aceite de argán, el aceite de ricino, sésamo o lino. Estos eran aceites muy viscosos, que conservaban bien los aromas, que no se ponían rancio y eran óptimos fijadores, ganando la preferencia de los egipcios. La grasa animal, como la de pato o de buey, también era muy usada. La calidad de los perfumes egipcios era tan grande que su fama se ha esparcido por todo Mediterráneo. Uno de los más famosos perfumes fue el fabricado en Mendes, villa localizada en el Delta egipcio, que se tornó tan célebre que se exportó para el Próximo Oriente y para Roma. Era fundamentalmente constituido por mirra, resina y aceite, según Plinio. Investigaciones hechas demostraron que, en el IV milenio a.C., los egipcios dominaban las síntesis químicas y realizaban cosméticos a través de procesos artificiales, así como productos aromáticos con fines medicinales y farmacéuticos. El Antiguo Egipto fomentó una de las maiores y más importantes industrias cosméticas y perfumistas de la Antigüedad, que alimentó inmensas leyendas de perfumes con propiedades mágicas e seductoras.

Frasco de perfume de la reina Hatshepsut. XVIII Dinastía. | National Geographic.

Bibliografía

Sobre el autor

BYL, S. A. (2013). The essence and use of perfume in ancient Egypt. University of South Africa.

Cláudia Barros estudia Arqueología en la Universidade do Minho (Braga, Portugal). En este momento está cursando el último año de la licenciatura.

MATA, P. P. (2009). El perfume en el Antiguo Egipto. Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, pp. 185-192. ROSE, M. (2012). O livro dos perfumes perdidos. Clube do Autor. Portugal. SERRANO, P. G. (1996). El vestido y la cosmética en Antiguo Egipto. Espacio, Tiempo y Forma, Serie II, Historia Antigua, t.9, pp. 31-54.

Su interés por el Antiguo Egipto, Mesopotamia y culturas Mesoamericanas y Andinas, apareció en 10º grado, y fue lo que le impulsó a especializarse en Arqueología. En un futuro inmediato desea especializarse en Egiptología, a pesar de que todavía no tiene decidida una rama concreta. Uno de sus mayores sueños es tener su propia excavación en Egipto, la antigua Mesopotamia, Perú, Bolivia, México, o la Amazónia. Enlaza con el autor

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Historia Julio López Saco

Relaciones entre el Egeo, Egipto y el Próximo Oriente en la Edad del Bronce: una aproximación textual e iconográfica L

os primeros contactos, de algún tipo, entre el mundo egeo y el oriental pudieran remontarse, con bastante probabilidad, al inicio de la Edad del Bronce, como evidencia la presencia en Creta de materias primas, caso del marfil de hipopótamo, piedras preciosas y oro, o de unos pocos objetos exóticos, entre ellos, sellos de marfil de diseños egipcios, cuentas de fayenza, vasijas de piedra o discos globulares. Aunque su presencia se estima en un pequeño número, se puede inferir que ciertos contactos existieron y que tuvieron un carácter esporádico, produciéndose por vía indirecta.

Jóvenes con arpones. Tumba de Kenamun (TT93). | Wikimedia Commons.

Los primeros y más amplios contactos entre Creta y Egipto se produjeron durante el Minoico Antiguo III y Minoico Medio I A, época que abarca, cronológicamente hablando, entre 2200 y 1900 a.e.c. En este período se detecta con mayor claridad en el registro arqueológico una intensificación de los intercambios. Parece claro que en el momento en que los complejos palaciales se instauraron en Creta como marco de organización socio-política, los contactos e interrelaciones con el exterior obtuvieron una mayor frecuencia e intensidad, en virtud de que los complejos palaciales serían los impulsores de los intercambios a larga distancia, en especial de materias primas como los metales.

Durante el periodo de los llamados segundos palacios se intensificarían las evidencias de contactos, concretamente, con Egipto, si bien se encuentran así mismo en Creta productos que provienen de las regiones costeras sirio-palestinas, caso de las ánforas cananeas o la cerámica de Chipre. Esta presencia de objetos del Mediterráneo Oriental se corresponde con el hallazgo de alguna cerámica minoica en esos sitios, aunque en poca cantidad. Las rutas marítimas que unían centros neurálgicos de la cuenca oriental del Egeo, de Egipto a Creta, pasando por el litoral sirio-palestino y la isla de Chipre, continuaría galvanizando el tráfico de mercancías, entre las que destacaban materias primas varias y metales. Egiptología 2.0 | 27


Posteriormente, el protagonismo cretense de parte del ámbito egeo dentro de tal red de intercambios cedió paso a la presencia de los micénicos, especialmente a partir de mediado el siglo XV a.e.c., y durante las dos centurias siguientes. Se acabarían imponiendo los productos micénicos en el mercado internacional, desde Egipto a Oriente Próximo. Los intercambios adoptarían distintas formas de expresión, tanto un comercio impulsado, controlado y protegido por los palacios cretenses, que incluía el intercambio formal de regalos regios entre dirigentes, como una actividad, con cierta regulación, de parte de comerciantes individuales itinerantes. Nos centraremos aquí en las referencias terminológicas y las transferencias iconográficas que permiten observar el fenómeno de las relaciones existentes entre estos ámbitos históricos. La constatación de relaciones (comerciales, políticas, diplomáticas) entre los estados egeos y las monarquías orientales sufre un importante revés debido a la ausencia en el mundo del Egeo de cartas regias, tratados o anales oficiales. Únicamente las tablillas en lineal B pueden hacer algún aporte, aunque la información que recogen se centra, mayormente, en aspectos administrativos. Las evidencias textuales, por lo tanto, hay que buscarlas en la documentación existente en Ugarit, Egipto y los archivos de Mari. Pero también en estas fuentes existen inconvenientes, pues principalmente en las mismas se refieren topónimos, cuya identificación con sitios o regiones específicas es una tarea compleja. Por otro lado, los términos pudieron haber modificado sus acepciones con el tiempo o haber quedado simplemente relegados de la memoria histórica local. Uno de los vocablos que habitualmente se asocia con Creta es Kaptara o Kaphtor. El término era mencionado en un tratado geográfico sobre el imperio de Sargón de Acad, aunque ha trascendido gracias a una copia neoasiria de fines del siglo VIII a.e.c. A pesar de que los reyes orientales presumen en sus conquistas de llegar a la costa oriental del Mediterráneo, la presencia de Creta en la esfera de control acadio resulta bastante prematura. Más segura es la asociación del término con la isla en los textos del archivo de Mari, de época del rey Zimri Lim (siglo XVIII a.e.c.). Uno de estos textos, que refiere un inventario sobre el estaño recibido por la ciudad, se menciona la distribución del metal en mercados occidentales, entre los que aparece señalado el propio de los habitantes de Kaphtor, residentes, con mucha probabilidad en Ugarit. En algunos otros listan objetos de procedencia cretense 28 | Egiptología 2.0

o fabricados en la isla (una lanza de madera, dagas en bronce, un arma con incrustaciones de lapislázuli y varios vasos decorados. En uno de tales vasos se mencionan unos zapatos que fueron obsequiados a Hammurabi. Estos productos pueden ser de procedencia cretense, en tanto que en la Creta de la época de los primeros palacios, se fabricaban espadas así como objetos suntuosos. En cualquier caso, no hay evidencia testimonial de la presencia de una relación comercial directa entre Mari y Creta. De haberse dado, se habría llevado a cabo por mediación de intermediarios. Tal es así, que la factible presencia de cretenses en Ugarit, a donde llegaría el estaño desde Mari, podría ser un indicio de la integración de Creta en la compleja red comercial en el Mediterráneo. Gracias a estos textos se conoce, además, que desde Kaptara se exportaban a Ugarit y a Mari productos como aceite, cereales, cerveza fermentada, tejidos y armas muy cuidadosamente decoradas. Parece muy probable que la patria de los habitantes de Kaptara haya sido vista como un lugar remoto a las gentes orientales. En tal sentido, una tradición menciona que el dios de las habilidades de los artesanos, Kothar-wa-Hasis, procedía de Caphtor, lo cual podría interpretarse como un indicio de la presencia efectiva de productos procedentes de la isla. Otro término, que aparece en las fuentes egipcias, y que es objeto de candorosos debates es Keftiu, generalmente asociado por una buena pare de la crítica historiográfica con la isla de Creta. No obstante, también se han propuesto algunas alternativas, señalando que el vocablo se refiere a Cilicia, el norte de Siria o a cierta zona “genérica” del Mediterráneo oriental que incluiría desde Creta hasta las costas cilicias en la Anatolia meridional. El término se constata por primera vez en el texto llamado las Admoniciones de Ipuwer, compuesto a fines del Reino Medio aunque nos ha llegado en un manuscrito de finales del Nuevo. Aquí se alude a un Egipto empobrecido; se menciona que ya no se importa cedro de Biblos, y que no se destina tampoco hacia Keftiu. En ciertos textos de la dinastía XVIII se transliteraron fonéticamente palabras del lenguaje de los Keftiu. Es el caso de un encantamiento en el Papiro Médico de Londres, de algunos nombres en una tablilla de uso escolar y de la inscripción del templo de Kom el-Hetan (Amenhotep III). La palabra era conocida por los egipcios desde el final del tercer milenio a.e.c., siendo mencionada, aunque de manera esporádica, hasta la época de Tutmosis III (primer tercio del siglo XV a.e.c.). Su nombramiento desaparece después del reinado de Amenhotep III, hacia 1375 a.e.c.


Lo cierto es que la mayor frecuencia de aparición en las fuentes egipcias coincide con la mayor parte del período para el que se tienen mayores evidencias de contacto minoico con Egipto. Un período que es, asimismo, en el que se registran otras expresiones, como la de “Islas en el medio del Gran Verde” o Tanaja, que tal vez aludan al ámbito geográfico egeo. La identificación de Keftiu con Creta es bastante probable en virtud de la representación de emisarios que portan objetos típicamente egeos, y que muestran características de la región, en tumbas de nobles de la dinastía XVIII. Además, se muestra en asociación con sitios minoicos como Amnisos, Cnosos, Festos y Cidonia en la conocida relación de topónimos del templo de Kom el-Hetan, un hecho que supone, al menos, un cierto conocimiento egipcio de la geografía del Egeo. Si dicho conocimiento es fruto de viajes regios o de embajadas diplomáticas hacia la isla es muy discutible, porque es difícil de asegurar. En las tablillas en Lineal B se encuentran ciertas referencias toponímicas y gentilicios, así como algunas palabras, que aluden a varios productos. Su presencia podría indicar la existencia de “contactos” con regiones como Chipre, Egipto y Próximo Oriente. Hay un par de referencias a Egipto y los egipcios de gran calado. La primera es mi-sa-ra-jo, tal vez relacionable con el vocablo semítico empleado para designar a Egipto (Misraim), que se constata en documentos acadios y ugaríticos; la segunda es a3ku-pi-ti-jo (aeguptios), que deriva del nombre dado a Menfis en el Reino Nuevo, y que corresponde al nombre de una persona responsable de un grupo de ovejas. Las dos menciones de Egipto aparecen en tablillas encontradas en Cnosos. No existen paralelos análogos en el resto de establecimientos micénicos. Ambas constituyen un exponente del empleo de topónimos extranjeros en forma de nombres personales, aspecto peculiar que pone de relieve la existencia de contactos con el mundo exterior.

Detalle de la parte lateral de uno de los Colosos de Memnón (Coloso Norte) con la representación de Amenhotep III. | Brooklyn Museum Archives.

respectivamente. En tal caso, pondrían de manifiesto los más que probables contactos egeos con ciertos sitios de las costas sirio-palestinas. Finalmente, una serie de términos pueden entenderse como préstamos semíticos, en virtud de que parecen existir numerosos paralelos en las respectivas lenguas de la zona. Harían referencia a determinados productos que procederían de esta región. Unos ejemplos significativos serían ku-pa-ro, que se refiere a una especia, e-re-pa, que alude al marfil, ku-ru-so referido al oro, ki-to que alude a un tejido (luego en griego chiton), o ko-no-ni-pi para referirse a cierto ornamento de una copa. Otros dos términos, que aparecen en lineal A, son su-sa-me y ku-mi-na, empleados para referirse al sésamo y al comino, respectivamente. Los mismos vuelven a aparecer en las tablillas en Lineal B de Micenas.

Un par más de vocablos, ku-pi-ri-jo y a-ra-si-jo, figuran también en las tablillas de Cnosos. Parecieran designar a la isla de Chipre o productos cretenses que se destinaban a esta isla. Se ha propuesto que el segundo término sería equivalente de Alashiya, con el que se conoció a Chipre en el Próximo Oriente durante el segundo milenio a.e.c. Este último es usado para designar a un pastor, pero pudo haber podido servir también para calificar bienes, productos que tuviesen la isla como destino final.

Un término de complicada interpretación en el marco de las posibles evidencias textuales que serían testigo de las relaciones del mundo egeo con el Próximo Oriente es Ahhiyawa. La hipótesis más genérica admite que se refiere a los micénicos, o a parte de ellos, en los textos hititas que son coetáneos. El sustrato arqueológico que permita avalar esta hipótesis es muy precario. Los objetos hititas hallados en un contexto egeo son muy escasos, del mismo modo que tampoco abundan aquellos de procedencia micénica en territorios hititas.

Más vocablos, tal el caso de a-ra-do-jo, tu-ri-jo y peri-ta, podrían considerarse gentilicios que harían referencia a las gentes de Arad, de Tiro y de Beirut,

En cualquier caso, una amplia mayoría de eruditos aceptan el vínculo entre el término hitita y la designación de los micénicos en los poemas homéricos: Egiptología 2.0 | 29


achaiwoi. No obstante este posicionamiento, es muy difícil determinar la entidad geográfico-política concreta a la que el vocablo hacía referencia. Ni la arqueología ha demostrado la presencia de indicios suficientes de una directa relación entre micénicos e hititas, ni tampoco está nada claro que los reinos micénicos del Egeo y de la Grecia continental configuraran en conjunto una potencia de determinado prestigio como para ser reconocida por la cancillería hitita como un poder igual, equivalente. No obstante, si asumimos que en uno de los textos se alude al rey de Ahhiyawa como hermano de parte del soberano hitita, podríamos entrever una diáfana indicación de estatus paritario, como se estilaba en el ámbito de la diplomacia internacional. Por otra parte, aquellos que defienden la identificación de Ahhiyawa con los micénicos no logran asignar un lugar concreto a dicho reino. Se le ha querido instalar en ciertas islas del mar Egeo, caso de Rodas, en zonas continentales y hasta en la propia Anatolia. Por la contra, no es fácil pensar que hititas y micénicos se ignorasen entre sí, hasta el límite de no haber establecido alguna constancia escrita o material de sus relaciones, del tipo que fuesen. Los objetos de factible, aunque no segura, procedencia micénica en la corte hitita solamente son dos: una espada de bronce con una dedicatoria en acadio del rey Tudaliya a la divinidad de la tormenta, y el fragmento de un cuenco que muestra la representación de un guerrero micénico parecido a los que se pueden observar en el vaso de los guerreros de Micenas. Naturalmente, tampoco son abundantes los productos de procedencia hitita que se han hallado dentro del ámbito egeo, pues no sobrepasan la docena. Por su parte, los documentos en Lineal B no aportan menciones del Imperio hitita. Desde la perspectiva hitita, los textos que mencionan el reino de Ahhiyawa revelan la existencia de relaciones de tono hostil, en función de la continuada interferencia de dicho reino en los asuntos anatolios. Una situación considerada capital a favor de la identificación de Ahhiyawa con los micénicos sería que uno de sus sitios de actuación fuera la ciudad de Millawanda, normalmente asociada con Mileto. Los vínculos de esta ciudad con la civilización micénica han quedado arqueológicamente probados. Otro elemento favorable sería la supuesta lejanía de dicho reino respecto de las zonas de control hitita. De hecho, pareciera inalcanzable para las acciones militares terrestres hititas, de modo que se hace imprescindible recurrir o bien a la diplomacia y al halago, o bien a ciertas medidas de presión externa, como 30 | Egiptología 2.0

sería el caso del tratado suscrito con el mandatario de Amurru en el que el rey hitita, a la sazón, Tudaliya IV, impone un bloqueo marítimo a las naves de Ahhiyawa que tengan Asiria como destino. En esta factible esfera de relaciones, normalmente hostiles entre el Imperio hitita y el ambiente micénico, debe incluirse la guerra de Troya. Este conflicto adquiriría una nueva perspectiva si se admite la identificación de Ilios-Troya con Wilusa-Taruisa que se menciona en los textos hititas. En este orden de cosas, se han querido reconocer en determinados nombres que figuran en los textos hititas (Piyamaradus, Tawagalawa, Attarisiya, Akagamuna o Alaksandus) sus equivalentes griegos (Príamo, Eteocles, Atreo, Agamenón o Alejandro). Así mismo, siguiendo la misma línea, se ha destacado que la ciudad o el reino de Wilusa sufrió ataques armados en el siglo XIII a.e.c. en los que, tal vez, estuvo implicado el reino de Ahhiyawa. Sea como fuere, un inconveniente crucial tiene que ver con la precisa situación geográfica de Wilusa. Únicamente se puede señalar su posición relativa en relación a otros países del territorio que están identificados, caso del área de los Lukka, dentro de la complicada geografía del Reino hitita y de Anatolia. Resulta arriesgado, sin duda, intentar delimitar espacialmente de modo preciso entre unas regiones y las otras, en especial en lo tocante al oeste de Anatolia, lugar en el que tendrían que ubicarse los mencionados términos de Wilusa o Ahhiyawa. En función del estudio del contexto histórico y geográfico de la documentación hitita, se suele restringir la condición de reino para Ahhiyawa a los textos hititas de los reinados de Mursili III y Hatusilis III, como producto de sus intentos diplomáticos de conseguir su apoyo y ayuda en contra de los elementos que perturbaban la zona. Aunque el campo de interpretaciones permanece abierto y cambiante, en términos generales pareciera que los hititas mantuvieron en condiciones marginales a los reinos micénicos. Las evidencias iconográficas que podrían, eventualmente, atestiguar la existencia de relaciones y contactos entre el mundo del oriente asiático y el ámbito egeo, presentan también ciertos inconvenientes de interpretación, y no siempre son evidencias seguras. La pretendida presencia de elementos egeos en las pinturas murales de ciertas tumbas egipcias así como en papiros, además del llamativo paralelismo estilístico, temático y técnico, entre los frescos descubiertos en Egipto y en el Próximo Oriente, y los hallados en Creta o Tera, ha propiciado interpretaciones muy variadas. En diez tumbas de altos dignatarios egipcios de la dinastía XVIII, entre los rei-


nados de Hapsetsut y Amenhotep III (siglos XV-XIV a.e.c.), aparecen representados en su interior varios personajes en procesión ceremonial que visten una indumentaria en apariencia egea. En sus manos cargan productos de procedencia del ambiente egeo, probablemente al modo de tributo o de regalo al faraón. También se observan representados otros extranjeros, lo cual hace plausible que los artesanos y pintores tebanos mezclaran los rasgos de unos y de otros en el marco de un estereotipo más genérico, que simbolizaría al extranjero que procede del otro lado del mar. En la tumba de Rekhmire, visir de Tutmosis III, los personajes son calificados como Keftiu; en la de Menkheperreseneb, un sacerdote de Amón durante el reinado del mismo faraón, reciben por igual la misma etiqueta, aunque en esta ocasión acompañados de otros pueblos; en las tumbas de Amenemhat y Kenamum, de la época de Amenhotep II, así como en la de Anen, del período de reinado de Amenhotep III, también se ve el vocablo Keftiu, si bien se piensa que estas escenas son copias de otras de sepulcros más antiguos. Sin embargo, a pesar del carácter estereotipado de las representaciones, las mismas revelan la presencia en Egipto de dignatarios cretenses que, voluntariamente, acudían a la corte del faraón de turno a mostrar su reconocimiento. Para tal fin traían consigo regalos de gran valor, una actitud con la que testimonian de manera fidedigna las convenciones ceremoniales al uso. No parece percibirse, en cualquier caso, en el marco de este contexto, nada que permita hablar de una temporal sumisión del mundo egeo a la hegemonía egipcia. En realidad, tales testimonios parecen revelar la existencia de relaciones asociadas a los mecanismos de intercambio de regalos, que suponían paridad y reciprocidad, no sumisión. El objetivo de las mismas sería, en consecuencia, propiciar y consolidar contactos y relaciones de carácter político-económico entre ambas partes.

Ofrendas de ánforas. Pintura mural, Tumba de Rekhmire (TT100). | Osirisnet.

Otras evidencias que se orientan hacia esta misma perspectiva son la representación de un individuo de procedencia egea en una tumba menfita que perteneció a Horemheb, y los fragmentos de un papiro pintado de Amarna que contenía una escena bélica en la que unos probables guerreros micénicos, que portan cascos de colmillos de jabalí, aparecen en actitud de correr en ayuda de un soldado egipcio caído. Unas imágenes de distinto tenor son aquellas que configuran la reproducción formal de escenas y paisajes típicamente minoicos. Se trata de los frescos descubiertos en localidades próximo-orientales, como Alalakh y Tell Kabri, o los procedentes de las excavaciones en Tell el-Dab’a, en el delta del Nilo,

en donde estuvo ubicada la antigua capital de los hicsos. Estos últimos frescos, del final del período hicso, o de inicios de la dinastía XVIII, presentan llamativos paralelismos con las pinturas de Tera y con determinados frescos de Cnosos, tanto en lo referente a su técnica, estilo y a su iconografía. Representan escenas de saltadores de toros, en Creta asociadas específicamente con Cnosos. En una en concreto, se observa como trasfondo un laberinto visto cenitalmente. Otras escenas con paralelos en el Egeo son la figura de un acróbata junto a una palmera, un leopardo, una falda de volantes minoica de una figura femenina, los retazos de una figura masculina con el cabello oscuro muy parecido Egiptología 2.0 | 31


a las cabezas afeitadas de las figuras de Tera, papiros azules con tallos marrones, semejantes a una escena fluvial de Tera, parte de un ritón con un asa, y un preciosista fragmento de un ala de grifo que recuerda el ala del grifo que sostiene a la diosa sentada de Tera. Estas pinturas formaron parte de una construcción que fue devastada por Ahmose cuando se produjo el saqueo de Avaris, hacia 1540 a.e.c. Tales pinturas pudieran evidenciar una presencia directa de los autores de las mismas. En tal sentido, esta posibilidad aumenta debido a la ausencia de precedentes egipcios, tanto en lo relativo a los temas como en el empleo de fondo rojo o el uso de la técnica del fresco para los colores del fondo. Por otra parte, como Avaris no fue un enclave comercial minoico, ni se han descubierto materiales minoicos en el nivel de destrucción de la ciudad, se ha apuntado la posibilidad de que alguna reina consorte de los soberanos hicsos o el mismo Ahmose, primer faraón de la dinastía XVIII, fuesen de origen minoico. Sin posibilidad de verificar tal hipótesis, una alternativa señala que los frescos son minoicos, por su estilo, temática y técnica, pero fueron pintados en Avaris por encargo cretense. Se basarían en la pintura figurativa egipcia y se convertirían, en tal sentido, en los frescos minoicos que serían modelo para la propia Creta, en donde se adoptarían a principios del Minoico Reciente IA. En sentido contrario, no se constatan casos claros de representaciones de individuos egipcios o bien orientales en el seno de la iconografía cretense, al margen de la presencia de ciertas figuras humanas de color negro en los frescos de Cnosos y Akrotiri o de la existencia de evidentes influencias egipcias en las escenas llamadas nilóticas que se pueden apreciar en ciertos frescos de Akrotiri. Las transferencias iconográficas y simbólicas, además de los procesos de conservación o adaptación local, parecen evidenciarse en el caso de los escarabeos egipcios. Muchos de estos objetos han sido hallados en tumbas del tipo tholos, ubicadas en la región de Mesara, al sur de Creta, sobre todo en Lenda. Probablemente hubo una amplia importación de estos escarabeos, así como una imitación local de los mismos. En la época de imitación de los escarabeos egipcios en Creta (entre 2000 y 1900 a.e.c.), es abundante la presencia de la ornamentación en espiral, un diseño popular en los sellos minoicos, en los escarabeos egipcios. Este hecho podría interpretarse como una factible evidencia de una recíproca influencia de la Creta minoica sobre el arte egipcio en elementos de la glíptica. Un ejemplo bastante plausible de transferencia se documenta en el yacimiento egipcio de Lahun, una 32 | Egiptología 2.0

Estatua de Taweret. 623-593 a.C. Museum of Fine Arts Boston. | Museum of Fine Arts Boston.

de las localidades de mayor tamaño del Imperio Medio, en donde se descubrieron varios fragmentos de vasijas de la cerámica de Kamarés. Este mismo tipo de cerámica, al lado de lo que parecen ser imitaciones de carácter local, ha sido encontrada también en Biblos (dos copas de plata), en Ugarit, en Chipre, Beirut, Hazor y Qatna. Además, algunos vasos egipcios copiaron este tipo de cerámica. Otro caso también probable de transferencia tiene que ver con la iconografía religiosa egipcia, en esta ocasión en lo tocante a la diosa hipopótamo Taweret convertida en el espíritu minoico de la fertilidad. Esta figura será muy común en las escenas rituales minoicas, en las que se le representa transportando agua o esparciéndola sobre la vegetación o sobre piedras. Un nuevo ejemplo lo constituyen las placas de terracota del barrio Mu, en Malia, entre las que sobresalen una esfinge de carácter esencialmente egipcio, con una barba propia de Osiris, pero con un


rostro que semeja ser minoico. No obstante, el más que probable origen anatolio de la esfinge, supondría que podríamos estar delante de una transferencia simbólica; esto es, un símbolo de autoridad egipcio que despliega tal función en el seno del contexto minoico. Otros caso revelador tiene que ver con el hacha de Ahmose, el soberano que somete Avaris, y la daga de su madre, Ahhotep, ornada con la figura de un león. Se conoce bien el carácter simbólico del hacha en la esfera religiosa creto-minoica, probablemente adaptado en Egipto como un símbolo del poder político. Del mismo modo, el león era un motivo extendido en el mundo egeo para expresar fuerza, poder. Aún más ejemplos de transferencia iconográfica los hallamos en la pintura de plantas de papiro que se muestran en la Casa de las Damas de Tera, en la punta áurea de un alfiler de plata de una tumba de Micenas, en la que se representa a una diosa minoica con guirnalda de papiro y lirio, y en los palos que se adherían a las fachadas de los santuarios minoicos (tal y como revelaron representaciones en vasijas de piedra, pinturas murales y sellos con escenas de culto). Estos mástiles pudieron haber desempeñado la función de símbolos del sol en Egipto. En cualquier caso, su valor simbólico, en Creta y en Egipto, habría consistido en servir de señales del espacio sacro, un poco al modo de las dobles hachas en bronce que se ubicaban en mástiles en los santuarios creto-minoicos.

Daga de Ahhotep. Dinastía XVIII, Reino Nuevo. | Wikimedia Commons.

Bibliografía

Sobre el autor

ALVAR, J. (1989). Los Pueblos del Mar y otros movimientos de pueblos a fines del Segundo Milenio. Akal. Madrid.

Julio López Saco (Caracas, 1966), es profesor e investigador titular en la Universidad Central de Venezuela y en la Universidad Católica Andrés Bello.

BERMEJO BARRERA, J. C. (1990). El mundo del Egeo en el II Milenio. Akal. Madrid.

Ex-coordinador del Doctorado en Historia en la UCV y ex-coordinador Académico en la Escuela de Historia.

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Doctorado en Historia y doctor en Ciencias Sociales.

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Es miembro asociado activo de varios centros de investigación, entre ellos el Centro de Estudios de África y Asia (ULA-Mérida), perteneciente a la Asociación Latinoamericana de Estudios de Asia y África, y el Centro de Investigaciones Filosóficas y Humanísticas de la UCAB, además de autor de más de una decena de libros y múltiples artículos en publicaciones periódicas cuyas temáticas se centran en los ámbitos culturales de la historia antigua. Se ha especializado en el estudio de las antiguas tradiciones míticas y sus referentes iconográficos, desarrollando una línea de investigación que lleva por nombre: El mito como sustrato de la cultura. Enlaza con el autor

SANDARS, N. K. (2005). Los Pueblos del Mar. Oberon-Anaya. Madrid. Egiptología 2.0 | 33


Astronomía Alfonso Daniel Fernández Pousada

E

Repercusión del ciclo de Calipo en el Calendario Alejandrino

l 15 de abril de 1866, mientras llevaba a cabo una excavación arqueológica en las proximidades de Tanis, el egiptólogo boruso Karl Richard Lepsius descubrió una magnífica estela, tallada a partir de un bloque de caliza, en la que se contiene uno de los textos más extraordinarios y enigmáticos que nos ha legado el Antiguo Egipto, tanto por su contenido como por otras particularidades sobre las que pronto volveremos: Nos estamos refiriendo al famoso “Decreto de Canopo”. Explicar que, gracias a su inscripción trilingüe en escrituras jeroglífica monumental, demótica y griega uncial, este hallazgo permitió corroborar de forma definitiva la traducción e interpretación del sistema jeroglífico hecha, décadas atrás, por Jean François Champollion, valiéndose de la “Piedra de Rosetta” como principal referente. Lo cierto es que, hasta nuestros días, han sobrevivido al menos tres decretos faraónicos que fueron mandados esculpir en diferentes lenguas y alfabetos. El más antiguo, por su fecha de composición, es el propio “Decreto de Canopo”, promulgado durante el reinado de Ptolomeo III Evergetes, el 7 de marzo del año 238 a. C. Le sigue el “Decreto de Menfis”, datado bajo el mandato de Ptolomeo IV Filopator, en el año 217 a. C., y del cual se conservan dos copias: El “Decreto de Rafah”, descubierto en 1902, y la “Estela de Pitón”, desenterrada en 1923. Concluye esta trilogía un segundo “Decreto de Menfis”, publicado, en este caso, siendo faraón Ptolomeo V Epifanes, el 27 de marzo del año 196 a. C., y que ha pasado a la posteridad gracias a sus tres copias: La archiconocida “Piedra de Rosetta”, sacada a la luz en 1799; la “Estela de Nubariya”, localizada a finales del siglo XIX; y una inscripción gemela hallada en el Templo de Filé.

El Emperador Octavio “Augusto de Prima Porta”, padre del calendario alejandrino. | Wikimedia Commons.

Nos interesa, especialmente, el “Decreto de Canopo”, dado el destacable conocimiento científico que ofrece en el campo de la astronomía, al proponer la reforma del calendario mediante la introducción de un sexto día, sumado a los 5 epagómenos, al término de cada 4 años. Con esta medida, que nosotros conocemos como año intercalar bisiesto y que aún conserva nuestro calendario gregoriano, buscaban los lágidas adaptar el calendario civil a la duración auténtica del año trópico, de 365’2422 días, al menos, en una fórmula aproximada hasta el segundo decimal, con 365’25 días, cifra que demuestran conocer los sacerdotes astrónomos egipcios, a más tardar, durante el periodo helenístico, y que seguramente habrían aprendido con bastante antelación, a juzgar por el comportamiento anómalo de su calendario de 365 días. 34 | Egiptología 2.0


Cabe explicar que esta pequeña diferencia de poco menos de 6 horas sobre la duración total del año trópico, acumulada en grandes periodos de tiempo, llegaría a ocasionar en la dilatada historia de Egipto un desfase enorme entre las estaciones de Axt (la inundación), prt (la siembra) y Smw (la recolección), con respecto a los fenómenos naturales que servían para identificarlas, aspecto que no hubo de pasarles desapercibido a sus habitantes, máxime al tratarse de una civilización eminentemente agraria. De hecho, la disfunción provocó que los astrónomos procurasen, como subterfugio, la idea del calendario deslizante, como una rueda que se desplaza a través de un gran engranaje, conocido como ciclo sotíaco: Sus 1460 años de duración vinieron a corresponderse con los que tardaba, de forma aproximada, en coincidir el día de año nuevo en el calendario civil egipcio de 365 días con el orto helíaco de Sirio (astro que los griegos identificaron con el nombre Sotis, y de ahí el nombre de este periodo de intercalación):

en las excavaciones de Kom el-Hisn, mismo año en que Maspero localizaría en Saqqara la primera versión de los Textos de las Pirámides. Por otra parte, en el Museo del Louvre, en la sala dedicada a la escritura y los escribas del Egipto faraónico, se expone la mitad de una estela de diorita, de casi 2 metros de alto, encontrada en El Cairo durante el transcurso de la campaña napoleónica en Egipto y Siria. Más recientemente, el 16 de marzo de 2004, el equipo germano-egipcio que trabaja en la región de Bubastis como responsable del “Tell Basta Project”, se topó con este mismo decreto, bien visible para los devotos, a la entrada del Gran Templo de la diosa Bastis, y a escasa distancia de las estatuas de Osorkon II y su esposa. Por lo tanto y, como va dicho en función de esta prolijidad de copias, no cabe atribuir la inaplicación a un posible desconocimiento del mismo.

‘‘(1.17) […] debe ser celebrada también una gran fiesta en su momento durante el año en honor del rey del Alto y Bajo Egipto, Ptolomeo, que viva eternamente y amado de Ptah y a la reina Berenice, dioses benefactores, en los templos de las Dos Tierras, esto es, en todo el reino, [y esta fiesta debe ser celebrada] en el día del orto helíaco de Sirio, llamado día de la apertura del año, según es denominado en los escritos de la casa de la vida, y que corresponde ahora en el año 9 al día 1 del segundo mes de shemu en el que son celebradas las fiestas de la apertura del año (1.19) […] pero si sucede que la fiesta del orto helíaco de Sirio cambia a otro día cada cuatro años, el día de la observación no debería ser cambiado y debería ser celebrado el día 1 del segundo mes de shemu, tal y como fue en el año 9 […] (1.22) […] por tanto debe ser ahora decretado que a los cinco días epagómenos debe ser añadido un día antes del año nuevo (cada cuatro años)” (traducción tomada de José Lull; 2004:76). Lo más sorprendente es que, pese a que han transcurrido más de 150 años desde el hallazgo del “Decreto de Canopo”, sigue sin existir una explicación satisfactoria al hecho de que esta reforma quedase inaplicada y, prácticamente, olvidada, cuando la útil recomendación de adecuar el año civil al año real solventaría la grave divergencia estacional a la que se enfrentaban los egipcios. En ningún caso puede deberse a una presunta falta de divulgación. Hoy día sabemos de la gran difusión alcanzada por el “Decreto de Canopo”, bastante notable para su tiempo. Así, además de la copia descubierta en 1866 en las cercanías de Tanis, el equipo de Gaston Maspero sacó a la luz una segunda “Estela de Canopo”, otro ejemplar de este mismo decreto recuperado en 1881

Busto de Cleopatra VII. Altes Museum, Berlín. | Wikimedia Commons.

Lo que más llama la atención, si cabe, es que, desde el punto de vista práctico, Sosígenes, astrónomo de la corte de la reina Cleopatra VII Filopator, recomenEgiptología 2.0 | 35


dó a Julio César la implantación del método señalado en el “Decreto de Canopo” para corregir el desfase temporal existente en el calendario civil romano, alumbrando el calendario juliano, cuya reforma entró en vigor el 1 de enero del año 45 a. C. No se entiende que los egipcios, pese a impulsar e incentivar la aplicación del “Decreto de Canopo” en el ámbito latino, mantuviesen una versión obsoleta y negligente de su propio sistema de medición del tiempo, a menos que existiese una razón de peso para continuar esquivando la reforma del mismo, a la espera de que se diesen las circunstancias idóneas para llevar a buen puerto su implementación. Siguiendo este razonamiento, debemos preguntarnos qué motivo fue el que llevó a los egipcios a perpetuar este error o, al menos, a retrasar su reajuste hasta los tiempos de Octavio Augusto, ya bajo la ocupación y dominación romana, cuando se puso en marcha la reforma alejandrina, con la que se vino a pulsar el resorte de inicio del calendario copto. De esta manera, en el año 26-25 a. C. se instauraría oficialmente la duración del año civil en 365’25 días, provocando que el año 22 a. C. contuviese, por primera vez en la cultura nilótica, un sexto día epagómeno. Con carácter general, los estudios sobre este tema se limitan a resumir los 216 años que separan el “Decreto de Canopo” del primer año bisiesto, aduciendo “causas desconocidas”, “por alguna razón”, “debido a los recelos de los sacerdotes” y un largo etcétera de eufemismos con los que

Representación de Claudio Ptolomeo. Ilustración procedente de: Les vrais pourtraits et vies des hommes illustres grecz, latins, et payens recueilliz de leurs tableaux livres et medalles antiques, et modernes. Par Andre Thevet angoumoysin, premier cosmographe du roy. | Wikimedia Commons.

se trata de justificar la tozudez del pueblo egipcio ante el mandato impuesto por un faraón de naturaleza y bagaje foráneo, helenístico. De hecho, no sería extraño vislumbrar en esta frustrada reforma la mano del también griego Eratóstenes, matemático, astrónomo y geógrafo de origen cirenaico a quien Ptolomeo III Evergetes encomendó la dirección de la Gran Biblioteca de Alejandría, poco después de promulgar el “Decreto de Canopo”, un empleo en cuyo desempeño se mantuvo entre los años 236 y 194 a. C., fecha de su muerte. Entre otros logros, Eratóstenes inventó la esfera armilar y llevó a cabo la primera medición de la circunferencia terráquea, situándola en 252.000 estadios griegos, un cálculo que se ajusta bastante a la realidad, aun habiéndose formulado 1700 años antes de que los exploradores Fernando de Magallanes y Juan Sebastián Elcano demostrasen la esfericidad del planeta con su expedición de circunnavegación, hecha entre 1519 y 1523. La introducción de los años bisiestos se arroga, finalmente, a Octavio Augusto, invocando una causa más bien frívola: Que el aniversario de su entronización se celebrase en la misma fecha, ya fuese en el calendario juliano, vigente en Roma, ya en el calendario alejandrino que implantó en Egipto, es de suponer que con más éxito y tenacidad que su lejano antecesor en el trono. Sin embargo, es posible que la realidad histórica haya sido muy distinta y que la decisión sopesada por Octavio Augusto gozase de la conformidad de los eruditos egipcios. En otras palabras, que alguna circunstancia, seguramente de género astronómico, hiciera de esta reforma algo grato, propicio, a los ojos de los dioses de Egipto. De hecho, una las primeras acciones de Octavio Augusto como faraón fue rendir honores al hombre a quien los egipcios consideraban su libertador máximo frente a la opresión extranjera, Alejandro Magno, visitando su tumba en la ciudad de Alejandría. Se hizo representar a la manera de los faraones, nombrándose “Señor de las Dos Tierras”, respetando las viejas tradiciones y haciendo ofrendas a los dioses antiguos, como se muestra en los relieves del Templo de Kalabsha. Alcanzaría, incluso, cierta popularidad como gobernante: Así, entre los años 24 y 21 a. C., la labor llevada a cabo por su prefecto en el país del Nilo, Publio Petronio, al remozar y despejar el deteriorado sistema de irrigación, vino a estimular notablemente la agricultura, despuntando una coyuntura de especial bonanza económica. También repelió la ofensiva de la candace etíope Amanirenas, quien durante su incursión en Egipto había llegado a esclavizar a los tebanos, como se desprende del testimonio del historiador griego Estrabón. No parecen, ni mucho menos, los 36 | Egiptología 2.0


gestos de un tirano, de un déspota, ciego y sordo ante las necesidades y costumbres egipcias. Más bien todo lo contrario. En consonancia, puede que exista una buena razón para justificar también la reforma alejandrina. Los ciclos lunisolares

Karl Richard Lepsius, descubridor del “Decreto de Canopo”. | Wikimedia Commons.

En el año 433 a. C., Grecia adoptó un sistema lunisolar de 19 años de duración ideado por el astrónomo griego Metón. Este ciclo, llamado enneacaidecaetérida o ciclo metónico en honor de su enunciador, permitió a los atenienses disponer de un método válido para predecir los eclipses, al establecer el lapso temporal en el que las posiciones relativas del Sol y de la Luna vuelven a ser coincidentes. Cuando Metón llegó a esta conclusión, hacía ya dos milenios que los pobladores neolíticos de Gran Bretaña habían plasmado este conocimiento en el crómlech de Stonehenge. Lo más curioso es que el sistema patentado por este griego, tan tardío con respecto a la fórmula idéntica de los británicos, no tardaría más que un siglo en ser mejorado y sustituido por un nuevo modelo de tasación lunisolar: El ciclo calípico, inventado por otro astrónomo ateniense, Calipo de Cícico (c. 370-310 a. C.), colaborador de Aristóteles y el más célebre de los discípulos de otro astrónomo de gran renombre en la Grecia de la coyuntura, Eudoxio de Cnido (c. 406-355 a. C.). Si bien el maestro ideó el sistema de esferas homocéntricas, con la Tierra en el centro, para dar sentido a los movimientos aparentes del cielo en esferas circulares de acuerdo con las teorías de Platón; el pasante superaría en fama al mentor, mediante su perfeccionamien-

to del ciclo metónico. El planteamiento de Calipo parte de la siguiente premisa: El sistema de Metón es defectuoso, por cuanto 235 lunaciones y 19 años solares no dan una solución “integral”, es decir, el número de días resultantes que conforman 19 años no suponen un número entero, sino fraccionario, de 6939,75 días. Para refinar el procedimiento, Calipo procedió a multiplicar la cifra de años solares por 4, el mínimo múltiplo que, aparentemente, convierte la cifra decimal en un valor exacto. De esta manera, creó la técnica que se basa en ciclos de 76 años solares equivalentes a 4 ciclos metónicos menos un día. El “ciclo de Calipo”, que con este nombre pasó a denominarse el nuevo paradigma de correspondencia lunisolar, gozó de gran éxito entre los grandes astrónomos de su tiempo y de las épocas venideras, como es el caso del Timócaris de Alejandría, hasta el punto de que Claudio Ptolomeo tomó este ciclo como referente de gran parte de los numerosos cálculos y observaciones presentes en su obra capital, Almagesto. Alexander Jones (2000:142-43) recoge, entre las que parecen ser aplicaciones más tempranas de la cronología en base a los ciclos de Calipo, cuatro observaciones del astrónomo Timócaris que reutilizaría Claudio Ptolomeo. A saber: El tránsito de la Luna por las estrellas de Scorpius, fechado el 16 de paofi del año 36 del primer ciclo calípico (20-21 de diciembre de 295 a. C.); el tránsito lunar junto a la estrella Spica, fechado el 5 de tibi del año 36 del primer ciclo (9-10 de marzo de 294 a. C.); el eclipse de las Pleiades tras la Luna, fechado el 29 de athyr del año 47 del primer ciclo (29-30 de enero de 283 a. C.): y las posiciones relativas de la Luna y Spica, fechadas el 7 de tot del año 48 del primer ciclo (8-9 de noviembre de 283 a. C.). Muchos papiros astronómicos del Antiguo Egipto adoptaron esta fórmula cronológica para registrar las fechas egipcias y el paso del tiempo. En este sentido, se puede llamar la atención sobre el Papiro Demótico de Berlín 13146+13147, cuyos textos contienen una relación de numerosas efemérides celestes, como es el caso de equinoccios, solsticios e incluso eclipses lunares; en torno a los años 17 y 32 de una “era” cuyo nombre el papiro no proporciona. A través de un cuidadoso estudio de los eventos señalados, Otto Neugebauer y su equipo llegaron a la conclusión de que los fenómenos observados se pueden y deben inscribir en el periodo que abarca los dieciséis años comprendidos entre 85 y 69 a. C. En base a este razonamiento, el especialista Alexander Jones, de la Universidad de Toronto, cayó en la cuenta de que el año 85 a. C. se corresponde con el año 17 del cuarto ciclo calípico, la primera de las fechas recogidas en el papiro. El mismo autor desveló que los alineaEgiptología 2.0 | 37


mientos planetarios contenidos en un almanaque egipcio, fechado en los años primero y segundo de una “era” no determinada, se pueden identificar con los años 1 y 2 del quinto ciclo calípico, al producirse idénticas correlaciones astronómicas a las referidas en el almanaque durante los años 26 y 24 a. C. Otro papiro, clasificado como pOxy LX1.4137, recoge la descripción fragmentaria de algún eclipse del siglo primero de nuestra era, y que se puede relacionar con las posibilidades de coincidencia ofrecidas si se considera su inserción en el sexto ciclo calípico (A. Jones; 2.000:141 y ss.). Al margen de estas anotaciones, como prueba del claro prestigio y preponderancia de la cual gozó esta fórmula en el Antiguo Egipto, uno de los astrónomos de la antigüedad que mayor empeño depositó en la potenciación del ciclo de Calipo no fue otro que el ya referido Hiparco de Nicea, que residió gran parte de su breve pero prodigiosa existencia en la ciudad egipcia de Alejandría, cuna de las ciencias. En los escritos del astrónomo y matemático Claudio Ptolomeo (Tebaida c. 100-Cánope c. 170), griego de nacimiento pero egipcio de adopción, queda constancia de gran parte de las averiguaciones de su colega de profesión, Hiparco de Nicea (146-127 a. C.), quien había recogido la observación de tres eclipses lunares en la Alejandría de los años 201-200 a. C. (Almagesto; 4,11). Ahora bien, la documentación de estas fechas es aportada por Hiparco en base a la cronología calípica, al referirse a la plasmación de estos fenómenos en los años 54 y 55 del segundo ciclo calípico, en la versión egipcia del calendario civil, que difiere de la ateniense al establecer el día de Año Nuevo en el solsticio estival y no en el equinoccio vernal. Se podría decir, entonces, que Hiparco “egiptianizó” el ciclo calípico, como revela el hecho de que su observación de la posición solar del día 16 de epifi del año 50 del tercer ciclo calípico (5 de agosto del año 128 a. C., Almagesto; 5,3) difiera de la cronología calípica ateniense, la cual consideraría el año como el número 51 del tercer ciclo. Se da la circunstancia de que las observaciones equinocciales de Hiparco de Nicea son las que han permitido identificar el día primero del primer año del ciclo calípico primero con la jornada del solsticio de verano del año 330 a. C., fecha que estuvo acompañada por la culminación del Novilunio. Estas observaciones están fechadas en base a dos sistemas: Por un lado, Hiparco señala que fueron obtenidas en el transcurso del año 178º tras la muerte de Alejandro Magno (323 a. C.), al tiempo que las sitúa en el año 32º del tercer ciclo calípico. Por cierto que Hiparco pasaría a la historia por otro descubrimiento: Al contrastar la posición de las estrellas tal y como se mostraban en su propio tiempo con la descrita en las observaciones del ya mentado Timócaris de Alejan38 | Egiptología 2.0

dría, advirtió el movimiento conocido Precesión de los Equinoccios, producido por la oscilación del eje terráqueo y que provoca un cambio en la constelación que se encuentra en el punto vernal. A mayores de este hecho, Hiparco de Nicea va a protagonizar una nueva reforma de la versión metónica de los periodos lunisolares, con la intención de perfeccionar el método de Calipo. En este sentido, el niño prodigio de la astronomía procedió a refinar las duraciones del año trópico y de la revolución sinódica de la Luna, estableciendo periodos de 365 días y 6 horas (365’25 días para el año solar); y de 29 días, 12 horas, 44 minutos y dos segundos (29’5305787 días para el año lunar), respectivamente. En base a lo cual, 235 periodos sinódicos equivalen a 6.939’686 días, cifra partitiva (ciclo de Metón); 940 revoluciones sinódicas equivalen a 27.758’744 días, número igualmente incompleto (ciclo de Calipo); y 3.760 meses lunares alcanzan el valor de 111.034,99 días, cifra que prácticamente llega al valor ideal de 111.035 días, cuando 304 años solares suponen tan sólo un día más, 111.036. Estas correcciones ponen a Hiparco en conocimiento de que los días del ciclo calípico tampoco se identifican con un valor entero, procediendo el propio astrónomo a crear un nuevo ciclo, compuesto por cuatro ciclos calípicos. Se trata del periodo de 304 años, que aporta valores exactos para la duración del año solar y de la suma de periodos sinódicos que lo componen, 3.760.

Busto de Augusto portando la corona cívica. Glyptothek, Munich. | Wikimedia Commons.


Existe un curioso hecho que ratifica el empleo consagrado del ciclo hipárquico en los círculos más selectos de la astronomía del Antiguo Egipto. Si avanzamos 304 años desde el solsticio de verano del año 330 a. C., fecha de referencia tomada por Hiparco, podremos situarnos en una efeméride singular, el final del primer ciclo y el inicio del segundo. Se trata del año 26 a. C., que ya conocemos por corresponderse con el año en el que se materializa la reforma alejandrina (Sánchez Rodríguez; 2.000:66), y con la que se intercala un año bisiesto cada 4 años para evitar la síncopa existente entre el calendario civil egipcio y la duración del año solar, en base al cálculo de 365’25 días. Como ya se ha visto, este conocimiento había permanecido en criogénesis durante casi 2 centurias, desde la redacción del “Decreto de Canopo”, en el año 238 a. C. Volvemos a preguntarnos: ¿Por qué esperar hasta el año 26 a. C. para materializar, finalmente, la reforma? ¿Guarda este hecho alguna relación con la apocatástasis del primer ciclo hipárquico? ¿Es la noticia astronómica que favorecía, según los dioses, la implantación de un nuevo calendario? Fin de ciclo Hasta el presente, los especialistas han considerado que la elección del emperador de Octavio Augusto se debió a la siguiente cuestión: La división existente a la hora de celebrar el aniversario de su conquista de Egipto. La caída de Cleopatra y la consecuente entronización de Augusto como faraón tuvo lugar un 6 de mesori del primer año de reinado de Octavio sobre Egipto, según el calendario egipcio, y en las Kalendae Sextilis del año 724 de la fundación de Roma, esto es, el 1 de agosto del año 30 a. C. El caso es que los romanos disfrutaban desde la reforma juliana del año 45 a. C., aconsejada a Julio César por Sosígenes, el astrónomo de la corte de Cleopatra VII Filopator, de un calendario de 365 días a los que cada 4 años añadían un día supletorio; mientras que los egipcios mantenían el método tradicional de obviar el desfase entre las efemérides civiles y solares. Por este motivo, entre los años 2 y 4 del reinado de Augusto sobre Egipto, el aniversario de su ascenso al trono coincidió con el día 7 de mesori. Ya en el quinto aniversario, el 1 de agosto del 26 a. C., la onomástica se trasladaría al 8 de mesori. La tradición acepta que, para conciliar ambas fechas, Octavio Augusto promovió la instauración del calendario alejandrino, que pondría fin a las desavenencias hasta entonces registradas entre los métodos egipcio y romano. No obstante, la introducción de esta reforma pudo deberse a motivos menos chovinistas. El año 26 a. C. fue un momento clave para el ciclo de 304 años augurado por el astrónomo Hiparco, que residió gran parte de su vida en Alejandría y cuyos

tratados gozaban de gran prestigio entre los pasantes de la Biblioteca de dicha ciudad. Es en el seno de esta institución donde surge la reforma que será denominada, precisamente, con el nombre de la metrópoli. La transformación del calendario tradicional era indispensable, ya que el método de Hiparco contaba 304 años solares de 365’25 días y, para evitar el desfase entre el calendario civil egipcio y el ciclo hipárquico, no cabía mayor solución que adoptar la medida de reconocer la presencia de un nuevo día supernumerario al final de uno de cada cuatro años: El sexto día epagómeno. Como agente verificador de esta hipótesis acudiremos a otro astrónomo y matemático natural de Alejandría. Nos referimos a Teón, o Theon, padre de Santa Hypatia (380-415 d. C.), que vivía en el siglo IV de nuestra era y que fue miembro del Museum de Alejandría, centro dedicado a la formación y a la investigación. Curiosamente, Teón se refiere en sus escritos a un gran ciclo egipcio cuyo término se produjo durante el quinto año de Augusto, señalando las fechas del 26 a. C. El cronógrafo árabe Al Biruni (973-1048 d. C.) documenta esta tradición, defendiendo una teoría idéntica a la que postulamos en el anterior párrafo:

’’Fue Augusto el que arrastró a las gentes de Alejandría a abandonar su sistema de recuento anual basado en la no intercalación de años bisiestos, para adoptar el sistema ideado por los Caldeos, método que todavía se emplea en el Egipto de nuestros tiempos. Hizo esto en el año sexto de su reinado; desde entonces, ellos toman ese año como época de nuestra era (…) Augusto quiso de los egipcios que intercalasen los años, para que siempre hubiese consonancia entre el tiempo de los griegos y de los de Alejandría. En este sentido, y sin embargo, sería necesario hilar más fino. Y es que en aquellos tiempos, en aquellos precisos cinco años, las gentes aguardaban el final de un Gran Periodo de Intercalación. Por esto mismo, Augusto esperó a que transcurriesen estos cinco años de su mandato y, entonces, ordenó a los egipcios intercalar un día entre los meses de cada cuarto año, de la misma manera que hacen los griegos. Inmediatamente, dejaron el uso de los nombres singulares de cada día porque, como dice la gente, aquellos que los usaban y sabían deberían haber inventado un nombre para el nuevo día intercalar” (Al-Biruni; 1879:33, 58). Algunas voces quieren, erróneamente, entrever en este “Gran Periodo de Intercalación” una referencia al ciclo sotíaco, entendiendo que la afirmación del cronógrafo girego Censorino al ubicar la conclusión de este periodo en el año 139 d. C. es un yerro más Egiptología 2.0 | 39


Estatua de Cleopatra VII. 51-30 a.C. Metropolitan Museum of Art, New York. | EgiptologĂ­a 2.0 40 | Metropolitan Museum of Art, New York.


de los numerosos gazapos que cometió en su De die Natali. No obstante, los ciclos cuya apocatástasis coinciden matemáticamente con el año 26 a. C. son únicamente el primer hipárquico y el cuarto calípico. La razón de esta confusión entre los ciclos sotíaco, calípico o hipárquico hay que buscarla en el propio Teón, quien al departir sobre el primero de ellos aseveró que su apocatástasis tuvo lugar durante el quinto año bajo la soberanía de Octavio Augusto, es decir, en el año 26 a. C.:

’’Dado que el año que nos han dado los griegos o los alejandrinos es de 365 ¼ días, y el de los egipcios es, como hemos dicho, de sólo 365 días, es evidente que en el transcurso de cuatro años el año egipcio adelanta al alejandrino en un día, y en el curso de 1460 años en 365 días, esto es, en un año egipcio. En ese momento, los alejandrinos y los egipcios señalan de nuevo el inicio de su año juntos, así como de los días y meses […]. Este apokatástasis sucede cada 1460 años desde un comienzo ocurrido en el 5º año del gobierno de Augusto, por lo que desde ese tiempo los egipcios han vuelto a ganar un cuarto de día cada año” (traducción tomada de José Lull; 2004:77). Según la costumbre de los egipcios, para que se produjese tal circunstancia, habría de resultar la coincidencia entre el día de año nuevo, celebrado en la primera jornada del primer mes de Axt, con el orto helíaco de Sirio. Sabemos, por el “Decreto de Canopo”, que tal efeméride astronómica cayó en el primer día del segundo mes de Smw, que se corresponde con el día número 271 del calendario civil. A falta de 94 días para completar el año y sabiendo que cada día tardaba a la sazón 4 años en acumularse, habría que esperar 376 años para llegar al final del correspondiente ciclo sotíaco. Dado que el “Decreto de Canopo” fue promulgado en el año 238 a. C., su apocatástasis tendría que ocurrir, a tenor de estos cálculos, hacia el año 138 d. C., lo cual armoniza a la perfección con los datos ofrecidos por el Censorino, donde el año 138 d. C. marca el final de un ciclo sotíaco, mientras que el 139 d. C. supone el inicio del inmediato posterior; muy lejos del año 26 a. C. en el que Teón sitúa el final de otro gran periodo de intercalación que, bajo la luz de estos datos, debe identificarse con alguno de los ciclos lunisolares arriba estudiados, bien sea el calípico de 76 años, bien el hipárquico de 304, de los cuales existe constancia de su utilización al menos entre los siglos V a. C. y III d. C., lo que se ofrece un abanico de más de 800 años; los 800 que transcurren entre el empleo extensivo del ciclo metónico y su legitimación en la cronología pública, en el año 433 a. C., y la obra De die Natali del cronógrafo Censorino, fechada en la segunda mitad del siglo III d. C., donde todavía se alude tanto al ciclo de Calipo como al de Hiparco (Patrick O’Mara; 2003:21).

Bibliografía

Sobre el autor

AL-BIRUNI (1879). ‘‘The Chronology of Ancient Nation’’. Oriental Translation Fund, 73. Londres.

Alfonso Daniel Fernández Pousada se licenció en periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, profesión que ha ejercido en Radio Voz y Cadena COPE, emisora, ésta última, a la que está vinculado desde 2005 y donde actualmente dirige un magazine dominical.

FERNÁNDEZ POUSADA, A. D. (2016). Dibujando Egipto sobre las Estrellas. Lulu Press. Carolina del Norte. JONES, A. (2000). “Calendrica I: A New Callipic Dates”. Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik, 129, pp. 141-58. Universidad de Colonia. Colonia. LULL, J. (2004). La Astronomía en el Antiguo Egipto. Universidad de Valencia. Valencia.

Su pasión por la egiptología le ha llevado a participar en diversos seminarios organizados por el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto y a publicar un trabajo de investigación sobre los adelantos astronómicos de la civilización del Nilo.

O’MARA, P. F. (2003). “Censorinus, the Sothic Cycle, and Calendar Year One in Ancient Egypt: The Epistemological Problem”. Journal of New Eastern Studies, 62, pp. 17-26. Universidad de Chicago. Chicago. SÁNCHEZ RODRÍGUEZ, A. (2000). Astronomía y Matemáticas en el Antiguo Egipto. Aldebarán. Madrid. Egiptología 2.0 | 41


Arquitectura Sandra Pajares Sotillo

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La pirámide de Kefrén

unque en la actualidad muchos no podemos separar los nombres de Keops, Kefrén y Micerinos (gracias a sus impresionantes pirámides en la meseta de Guiza), la historia del antiguo Egipto no quiso que estos monarcas reinasen en este orden. Kefrén, hijo de Keops, no gobernó inmediatamente después de su padre, sino que quien ocupó el trono de las Dos Tierras tras él fue otro de sus hijos, Djedefre, faraón de Egipto entre 2528-2520 a.C. Djedefre, menos conocido que los anteriores, también quiso para sí una pirámide, erigida en Abu Roash (a unos 8 km al norte de Guiza). A su muerte sube al trono, esta vez sí, su hermano Kefrén (conocido en el antiguo Egipto como Khaefre) quien vuelve a elegir la meseta de Guiza para levantar su monumento funerario, la segunda de las pirámides de Guiza.

La meseta de Guiza con las pirámides de Keops (izquierda), Kefrén (centro) y Micerinos (derecha). | Wikimedia Commons.

Una pregunta permanece en el aire, y es que, ¿por qué Kefrén eligió Guiza para erigir su complejo funerario? ¿Quizá para, según algunos, darle importancia al propio culto de su padre? Y si es así… ¿por qué intentar que su pirámide, sin serlo, pareciese más grande que la de su progenitor? No es sólo un asunto de pirámides… Para conseguir la inmortalidad tan deseada que buscaban los antiguos egipcios, no bastaba con construir una pirámide, por megalómana que esta fuera. La misma necesitaba de otras construcciones que le otorgasen todo el significado y que sirviesen para preparar el cuerpo del faraón, una vez fallecido, antes de introducirlo en su morada de eternidad (la pirámide), así como los rituales necesarios que se llevarían a cabo una vez el monarca ocupase su lugar en el Más Allá. El templo del valle También conocido como ‘‘templo bajo’’, este edificio se situaba al principio de la calzada (en el extremo oriental) que lo unía al templo funerario, así como a un embarcadero que lo habría conectado con el Nilo. Al norte de 42 | Egiptología 2.0

Mapa del antiguo Egipto. | Sandra Pajares Sotillo.


este templo nos encontramos con el templo de la Esfinge. El templo, de unos 45 m de lado y 13 de alto, posee unas paredes en piedra caliza de gran grosor que fueron recubiertas, tanto en el interior como en el exterior, de granito rojo de Asuán. Al interior puede accederse a través de dos puertas, alrededor de las cuales se inscribieron los nombres y títulos del monarca (únicas decoraciones del templo, ya que no se han descubierto más jeroglíficos ni relieves en él). Desde ambos accesos, unos pasadizos conducen a una gran antecámara donde Auguste Mariette, quien excavó el templo a mediados del S.XIX, encontró dentro de un foso la famosa estatua de diorita de Kefrén que hoy se expone en el Museo Egipcio de El Cairo.

Complejo funerario de la pirámide de Kefrén. | Sandra Pajares Sotillo.

Dejando atrás la antecámara nos encontramos con una sala en forma de ‘‘T’’ donde, según los egiptólogos, antiguamente habría 23 estatuas del monarca realizadas en diorita, alabastro y esquisto. El techo de esta sala, plano y de granito, tenía aperturas que permitían la entrada de luz, estaba sustentado por 16 pilares de granito y su suelo fue recubierto con alabastro. A la izquierda

de esta sala existen tres habitaciones, y a su derecha un corredor nos lleva hasta la calzada. Se cree que el cuerpo sin vida de Kefrén pudo ser embalsamado (quizá sólo purificado) en este templo.

“La elección y disposición de los distintos tipos de piedra y de colores, así como toda una serie de elementos utilizados en la arquitectura de los templos de la pirámide indican seguramente una aplicación consciente del simbolismo cósmico (…)”. Wilkinson, R. “Los templos del antiguo Egipto”.

Templo del valle del complejo funerario de Kefrén. | Sandra Pajares Sotillo.

Templo del valle de la pirámide de Kefrén. | Olaf Tausch / Dni24. Egiptología 2.0 | 43


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Estatua de Kefrén entronizado con el dios Horus. Museo egipcio de El Cairo. | Kairoinfo4u.


La calzada Con más de 500 m de longitud y unos 4’5 m de ancho, la calzada conectaba el templo del valle con el templo funerario. De esta construcción apenas conservamos parte de la base de roca, algunos bloques de caliza de Tura de las paredes y el suelo del corredor. Su techo, plano y de piedra caliza, permitía el acceso de luz a través de aperturas horizontales abiertas a lo largo del mismo. Poseía, a su vez, un sistema de evacuación, en el extremo este de la calzada, que permitía deshacerse del agua que pudiera entrar por las aberturas del techo. Mientras que sus paredes interiores eran perpendiculares, en el exterior tenían una pequeña inclinación, y se cree que pudo estar decorada con relieves. El templo funerario En el extremo oeste de la calzada se encontraba este templo, hoy reducido a escombros. Sus dimensiones fueron de unos 113 x 49 m y, al igual que el anterior, su interior se construyó con piedra

Templo funerario del complejo funerario de Kefrén. | Sandra Pajares Sotillo.

local revestida de granito rojo. El exterior poseía una franja de granito rojo en la parte inferior de los muros y caliza blanca en el resto. Desde que se edificó el templo funerario de Kefrén y hasta finales del Reino Antiguo, todos los templos funerarios estarían compuestos de cinco elementos principales: una sala de entrada; un patio abierto; cinco nichos para estatuas; almacenes; y un santuario. Un corredor conectaba el templo funerario con el extremo oeste de la calzada, en cuya zona sur había dos cámaras de granito. Desde aquí un pasadizo llevaba al vestíbulo, y desde él se llegaba a cuatro cámaras con suelo y techo de alabastro. Este vestíbulo conectaba, a su vez, con la sala de entrada, de nuevo en forma de ‘‘T’’ invertida y repleta de pilares monolíticos de granito. La sala de entrada poseía, en cada extremo, dos largas cámaras cuyo significado aún no conocemos. Tras la sala de entrada se accedía al patio, con suelo de alabastro y rodeado por un pórtico de pilares de granito rojo. Este patio habría albergado 12 estatuas del rey de unos 3’5 m de altura y se cree que sus paredes fueron decoradas con relieves. Además de estas 12 estatuas, es probable que el templo albergase otras 50 estatuas del rey, las cuales pudieron ser reutilizadas durante el Reino Nuevo. En el muro oeste del patio existían cinco nichos, de gran profundidad, que también habrían albergado estatuas del rey. Dos corredores, en el sur y en el norte del patio, conectaban por un lado las estancias más sagradas del templo, al sur, y el recinto amurallado que rodeaba la pirámide de Kefrén, al norte. Este recinto tenía un pavimento, de unos 10 m de ancho, que separaba la pirámide de la muralla que la circundaba (10 m en los lados norte, este y oeste, y algo más ancha la parte sur, que era donde se encontraba la pirámide subsidiaria).

Templo funerario de Kefrén. | Fabio Zannier.

Fuera del templo existen cinco pozos para barcos, dos en el norte y tres al sur, los cuales, al contrario que algunos de los del complejo funerario de Keops, se encontraron vacíos. Egiptología 2.0 | 45


Pirámide de Kefrén, 1850. Metropolitan Museum of

| Egiptología 46 Art, New York.2.0 | Maxime Du Camp.


La pirámide subsidiaria

El interior de la pirámide de Kefrén

La pirámide de Kefrén, al igual que la de Keops, cuenta con una pirámide subsidiaria, de la cual, actualmente, se encuentra poco en el lugar, ya que fue desmantelada para utilizar su piedra en otras construcciones (del Egipto árabe de época medieval). Pudo servir como lugar de enterramiento para las estatuas Ka de Kefrén.

A su interior se accede a través de dos entradas en la zona norte de la pirámide, una esculpida en la roca madre de la meseta y otra a unos 12 m de altura sobre su cara norte. De ellas parten unos corredores que se unen en su interior y llevan a la cámara funeraria.

En su interior un corredor, que se extiende por debajo de la pirámide, fue esculpido en la roca y sellado con 3 bloques de piedra caliza. En él se excavó una cámara que contenía una caja de madera con un mueble en su interior. Este mueble pudo ser un santuario, roto deliberadamente antes de ser guardado, que habría servido para llevar una estatua del rey.

La primera de las entradas se encuentra alejada unos metros de la cara norte. Al acceder por ella primero da paso a un pasadizo descendente, esculpido en la roca, al cual le sigue otro horizontal y después

La pirámide de Kefrén La pirámide de Kefrén fue conocida en la antigüedad como “La Gran Pirámide”, nombre con el que conocemos hoy día la pirámide de Keops. Además del sugerente nombre, Kefrén intentó que su pirámide pareciese más grande que la de su padre, ya que la edificó sobre un lecho de roca 10 m por encima de la de Keops. Con 143’5 m, tres menos que la pirámide su progenitor, los lados de la pirámide de Kefrén tienen 215 m y en su parte superior se aprecia un giro en sus caras, ya que no están alineadas al llegar a la cima. Actualmente su altura es de 136 m (la de Keops tiene, en la actualidad, 137’1 m), y sus lados tienen mayor inclinación que los de la pirámide de su padre. En su parte superior aún se conserva parte de la piedra caliza de Tura con la que fue recubierta.

Sección de la pirámide de Kefrén. | Sandra Pajares Sotillo.

otro tramo ascendente que desemboca en el corredor que parte de la segunda de las entradas. En la pared este del corredor horizontal nos encontramos una estancia de techo a dos aguas cuya función se desconoce, quizá sea la misma que la ‘‘Cámara de la

Pirámide de Kefrén. | Francisco Anzola.

Egiptología 2.0 | 47


Reina’’ de la pirámide de Keops, o quizá una primera cámara funeraria que quedó inutilizada. El corredor descendente que parte de la segunda entrada (situada en la cara norte de la pirámide) atraviesa la pirámide hasta llegar a la roca madre de la meseta, donde continúa en horizontal hasta la cámara funeraria. Algunos tramos de estos corredores fueron recubiertos de granito rojo. La cámara funeraria, de algo más de 14 m de este a oeste y casi 5 m de norte a sur, tiene una altura de unos 7 metros. Parte de la misma fue excavada en la roca de la meseta, exceptuando su techo, realizado con piedra caliza y con doble vertiente (con la misma inclinación que las caras de la pirámide).

Cámara funeraria de la pirámide de Kefrén y Grafiti realizado por Giovanni Battista Belzoni en el interior de la cámara funeraria. | Jon Bodsworth.

El sarcófago, de granito negro pulido y situado casi en el eje central de la pirámide, se situó en la pared oeste y estaba parcialmente embebido en el pavimento. De él aún se conserva su tapa, aunque partida en dos. Un agujero en el lado sur de la cámara pudo ser utilizado para albergar las vísceras del faraón (de ser así sería el primer cofre, o hueco para cofre, para vasos canopos descubierto en una pirámide). El 2 de marzo de 1818 Giovanni Battista Belzoni fue el primero en entrar en la pirámide en época moderna. A la pirámide y al complejo funerario de Kefrén habría que añadirle dos elementos más, la Esfinge de Guiza y su templo (que ya aparecieron en el número 8 de esta publicación). Bibliografía

Sobre el autor

EDWARDS, I. E. S. (2011). Las pirámides de Egipto. Crítica. Barcelona. KEMP, B. J. (2008). El Antiguo Egipto. Anatomía de una civilización. Crítica. Barcelona.

Sandra Pajares se licenció en Arquitectura Superior mostrando especial interés por la Historia de la Arquitectura. El antiguo Egipto es su mayor pasión, lo que le ha llevado a realizar diversos cursos sobre el mundo faraónico (especialmente sobre su arte).

LEHNER, M. (2007). The Complete Pyramids. The American University in Cairo Press. El Cairo.

Creadora del blog “Bajo las arenas de Kemet” donde analiza y estudia la Arquitectura del antiguo Egipto.

PARRA, J. M. (2001). Las pirámides. Editorial Complutense. Madrid.

Especializarse en esta materia y un futuro Máster en Egiptología son dos de sus grandes metas.

PARRA, J. M. (1998). Los constructores de las grandes pirámides. Alderabán. Madrid.

Enlaza con el autor

WILKINSON, R. H. (2002). Los templos del antiguo Egipto. Destino. Barcelona. 48 | Egiptología 2.0


Faraones Heródoto de Halicarnaso

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Cleopatra VII, la última reina de Egipto

leopatra Filopátor Nea Thea, más conocida como Cleopatra VII (69 - 30 a.C.), fue la última reina de la Historia del antiguo Egipto. Perteneciente a la dinastía ptolemaica (305 - 30 a.C.), Cleopatra se ha convertido en uno de los personajes históricos más conocidos de la civilización egipcia por su turbulenta vida familiar, sus relaciones con los líderes romanos Julio César y Marco Antonio, y su representación a lo largo de los últimos siglos en más de doscientas obras de teatro, películas y óperas que idealizaron su belleza y su aura de femme fatale. La juventud de Cleopatra Cleopatra VII era hija del soberano Ptolomeo XII (80 - 51 a.C.) y su esposa y corregente Cleopatra VI Trifena. Su infancia, de la que se conocen pocos datos, debió de estar marcada por la inestabilidad política del reinado de su padre, una marioneta en manos de los senadores de la República romana. Su política exterior se basó siempre en impedir la anexión de Egipto como una más de las provincias romanas. Para ello, se sirvió a menudo de los sobornos a los políticos romanos más influyentes, como Julio César o Pompeyo. El miedo de Ptolomeo XII a perder la independencia de su reino fue tal que ni siquiera manifestó ninguna queja a los romanos cuando conquistaron el reino de Chipre, donde gobernaba su hermano. Como resultado de esta pasividad, tanto la Corte como la población de Alejandría se rebelaron contra Ptolomeo y fue sustituido en el trono por su hija, Berenice IV, hermana mayor de Cleopatra VII. Es probable que Cleopatra acompañara a su padre en el exilio que le llevó a vivir primero en Chipre y luego en Roma, precisamente en una de las fincas de Pompeyo. El objetivo de su estancia allí era la búsqueda del apoyo militar romano para recuperar su trono, lo que prácticamente era una invitación a la dominación romana de Egipto. Finalmente, en el año 55 a.C., con la ayuda de las tropas del gobernador romano de Siria, Aulo Gabinio, Ptolomeo XII recobró el poder en Egipto y ejecutó a su hija y a sus partidarios. Cuatro años más tarde, en el invierno del 51 a.C., Ptolomeo XII murió, después de que el año anterior ya hubiera nombrado corregente a Cleopatra VII. Busto de Cleopatra VII Filópator. Altes Museum, Berlín. | José Luiz Bernardes Ribeiro.

Los primeros años de reinado El testamento de Ptolomeo XII dejaba establecido que Egipto

debía ser gobernado por sus dos hijos mayores: Cleopatra VII, de unos dieciocho años, y Ptolomeo XIII (51 - 47 a.C.), de diez años. Aprovechando que su hermano era demasiado joven para gobernar de forma autónoma, Cleopatra VII se impuso y se presentó como única soberana de Egipto. Esto no gustó nada a los partidarios de su hermano, que decidieron buscar la manera de apartarla del poder. En esos años había un gran descontento popular por la excesiva presión fiscal y las hambrunas provocadas por las malas cosechas. La impopularidad de la reina creció también por su política de apoyo a Pompeyo contra Julio César en la guerra civil romana. Este Egiptología 2.0 | 49


clima finalmente fue el que utilizaron sus enemigos para imponerse y obligarla a huir de Egipto en el 48 a.C. A diferencia de su padre, Cleopatra VII no viajó a Roma en busca de ayuda, sino que se trasladó a la provincia romana de Palestina para reclutar un ejército propio con el que recuperar su trono. Tras la victoria de Julio César en la batalla de Farsalia (48 a.C.) en territorio griego, Pompeyó huyó a Egipto, donde creía que contaría con el apoyo de sus aliados egipcios. No obstante, nada más llegar a la

Moneda en la que se representa a Aulo Gabinio, gobernador romano de Siria. | Wikimedia Commons.

costa fue asesinado y decapitado por orden de Ptolomeo XIII, que buscaba congraciarse con la Roma del triunfal Julio César. Unos días después, cuando el propio César llegó a Egipto en persecución de su adversario, unos consejeros del faraón le presentaron la cabeza de Pompeyo. A pesar de sentirse aliviado por el fin de su rival político, César no podía dejar impune el asesinato a traición de un gran ciudadano romano. Por ello se adentró en la ciudad de Alejandría y se apoderó del palacio real, desde el que mandó llamar a Cleopatra y a Ptolomeo XIII. Cleopatra y Julio César A la hora de conseguir el apoyo de Roma, Ptolomeo XIII partía teóricamente de una situación más favorable, al ser el artífice de la muerte de Pompeyo y contar con el apoyo de la ciudad de Alejandría. Sin embargo, su hermana Cleopatra fue mucho más inteligente. Al recibir la convocatoria de César, abandonó a sus tropas y partió rápidamente y en secreto hacia Alejandría. Si nos fiamos del relato que hace de este hecho el autor clásico Plutarco, Cleopatra habría conseguido infiltrarse en el palacio real, burlando la vigilancia de los partidarios de su hermano, al envolverse en un fardo de tela de un mercader siciliano que la condujo hasta la presencia del César. Al día siguiente, cuando Ptolomeo XIII llegó al palacio real para entrevistarse con Julio César, éste ya había sido convencido por Cleopatra para que la apoyara. No hay ninguna fuente de conocimiento que aporte credibilidad a la supuestamente legendaria belleza de Cleopatra VII. No obstante, sí es conocida su gran inteligencia y astucia, pues era políglota y tenía amplia formación diplomática y política. Esa noche Ptolomeo XIII perdió un aliado y Cleopatra ganó no solo al aliado más valioso que podía tener, sino a un amante. Gracias a la mediación del César, el testamento de Ptolomeo XII volvió a ser respetado y volvió a haber un reinado conjunto de ambos hermanos en Egipto.

Estatua de basalto negro en la que se representa a Cleopatra VII. | George Shuklin. 50 | Egiptología 2.0

Al año siguiente (47 a.C.) nació el hijo de la unión entre Cleopatra y Julio César, que recibiría el nombre real de Ptolomeo XV “Cesarión”. Mientras tanto, el reparto equitativo de poder no satisfacía a ninguno de los dos hermanos, y se podía esperar la continuación de la guerra. Nuevamente, Cleopatra fue más inteligente al no mover ficha y esperar la jugada de su hermano. Los partidarios de Ptolomeo XIII no tardaron mucho en oponerse por las armas a la decisión romana, y por ello fueron ejecutados, incluido el propio Ptolomeo XIII. Como resultado de la disputa, Cleopatra, con veintidós años, se casó con otro de sus hermanos menores, de trece años, Ptolomeo XIV para reinar conjuntamente. En el otoño del 46 a.C., Cleopatra, su hijo Cesarión y su hermano-esposo Ptolomeo XIV viajaron a Roma para visitar a Julio César. Éste se encontraba en el culmen de


Busto de Cleopatra elaborado en arenisca. Colección François Antonoich, Paris. | Ángel M. Felicísimo.

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su poder gracias a su historial de victorias desde hacía más de una década. El César instaló a la familia en una villa situada al otro lado del río Tíber, y mandó construir una estatua de oro de Cleopatra como Venus. Se quedaron en la villa romana hasta el 44 a.C., año en el que se produjo el asesinato de Julio César por los senadores romanos en los idus de marzo. Egipto y Roma tras la muerte de Julio César Poco después del regreso de Cleopatra a Egipto, Ptolomeo XIV murió repentinamente. Se desconocen los motivos reales detrás de su muerte con tan solo dieciséis años, pero hay muchas teorías contemporáneas al respecto. Según las fuentes romanas, Cleopatra habría envenenado o mandado asesinar a su hermano para que así pudiera ascender al trono su hijo Cesarión. Sea como fuere, en el 44 a.C. el niño de tres años se convirtió en Ptolomeo XV para reinar conjuntamente con su madre.

Busto de Julio Cesar. | Wikimedia Commons.

Mientras esto sucedía en Egipto, en Roma se formaba un Segundo Triunvirato formado por Octavio, Marco Antonio y Lépido. Su primera y más importante tarea era dar caza a Bruto y Casio, los líderes del complot que acabó con Julio César. Cleopatra, consciente de que el bando que tomara en esta contienda podía beneficiar o perjudicar en gran medida a Egipto, no se posicionó abiertamente hasta que era demasiado tarde. Las tropas del Segundo Triunvirato derrotaron a la de los asesinos de César en la batalla de Filipos (42 a.C.) sin la ayuda egipcia. Molesto por la posición egipcia, Marco Antonio llamó a su presencia a la reina. En la ciudad de Tarso, al sur de la actual Turquía, Marco Antonio conocería a Cleopatra en el 41 a.C. El mundo romano y el egipcio

volvían a estar entrelazados. Cleopatra y Marco Antonio Nuevamente, la gran inteligencia y la fuerte personalidad de Cleopatra cautivaron a Marco Antonio en poco tiempo. Unas semanas después de conocerse, Cleopatra regresó a Alejandría, y tras ella, apenas un mes después, llegó Marco Antonio. Fruto de su romance, Cleopatra dio a luz a mellizos en el otoño del 40 a.C., Cleopatra Selene II y Alejandro Helios. Marco Antonio no llegó a verlos nacer, ya que regresó a Roma antes de ello para casarse con Octavia, la hermana de Octaviano. No obstante, en el 37 a.C. el líder romano regresó a Alejandría para pedirle ayuda a Cleopatra en su lucha contra los partos. Aprovechándose de su necesidad, Cleopatra hizo una jugada maestra. Accedió a ayudarle en su campaña militar al Próximo Oriente a cambio de que Roma le cediera todos los territorios que Egipto había perdido a lo largo de los últimos siglos. De esta manera, Cleopatra se convirtió en la reina más poderosa de la dinastía ptolemaica, controlando Chipre, Creta, Libia, Siria, Fenicia, Cilicia y Nabatea. Además, a pesar de estar casado con Octavia, Marco Antonio reconoció como legítimos a sus 52 | Egiptología 2.0

Bajorrelieve del templo de Dendera en el que se representa a Cleopatra VII y Ptolomeo XV . | Wikimedia Commons.


hijos con Cleopatra. Yendo más allá, en el año 36 a.C. Cleopatra daba a luz a su tercer hijo con Marco Antonio, Ptolomeo Filadelfo. Finalmente, el hecho que enemistó a la Roma de Octaviano con el Egipto de Cleopatra fue las llamadas Donaciones de Alejandría. Marco Antonio organizó una ceremonia pública por la que los hijos de Cleopatra, incluido Ptolomeo XV Cesarión, se convirtieron en los reyes de los territorios orientales devueltos a Egipto, y de los territorios que se conquistaran hasta llegar a la India. El final del Egipto faraónico En el 32 a.C., Roma declaraba la guerra a Egipto. El enfrentamiento más importante de este conflicto fue la batalla naval de Accio, que tuvo lugar el 2 de septiembre del 31 a.C. al oeste de Grecia. La derrota del bando egipcio en esta batalla fue abrumadora, e hizo que Cleopatra primero y Marco Antonio después huyeran a Alejandría. A partir de este momento, el destino de Egipto estaba sentenciado. En el verano del 30 a.C., Octaviano llegaba al puerto egipcio del Pelusio para terminar lo que había comenzado el año anterior. Ante esta situación, las tropas de Marco Antonio lo traicionaron y se pasaron al bando contrario, por lo que decidió marchar a Alejandría para reencontrarse con su amada. Sin embargo, por el camino le llegaron falsos rumores sobre la muerte de Cleopatra, y antes de llegar a la ciudad se suicidó clavándose su espada

Estatua conservada en la que se representa a los hijos mellizos de Cleopatra y Marco Antonio. | Arquehistoria.

Al enterarse de la muerte de Marco Antonio, Cleopatra lo hizo llevar a la ciudad y lo enterró en el mausoleo que había mandado construir para ambos. Poco después, Octaviano entró en Alejandría y capturó a Cleopatra, con el objetivo de exhibirla como trofeo de guerra en su entrada triunfal en Roma. Sin embargo, no contaba con la astucia de Cleopatra, que no estaba dispuesta

“La muerte de Cleopatra”, por Jean André Rixens, 1874. | El Templo de Seshat.

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a ser utilizada por nadie. Convenció a Octaviano de concederle una última cena en sus aposentos para hablar con su esposa Livia con el objetivo de que intercediera por la vida de sus cuatro hijos. Finalizada la cena, Cleopatra se quedó a solas con dos de sus sirvientas, Eiras y Carmión, y juntas se suicidaron después de haber enviado un mensaje a Octaviano con sus intenciones.

Busto de Cleopatra VII. Royal Ontario Museum. | Wikimedia Commons.

Tradicionalmente se ha dicho que se suicidaron con la mordedura de una víbora áspid que uno de los criados consiguió colar en una de las bandejas de comida. Sin embargo, la realidad es que no tenemos ninguna prueba histórica de que fuera así. Tampoco se sabe qué fue del cadáver de Cleopatra. Lo más probable es que fuera momificada, siguiendo la costumbre funeraria de la dinastía ptolemaica. Con Cleopatra moría no solo la dinastía ptolemaica, sino toda una civilización egipcia que había prosperado durante más de 3000 años.

Bibliografía

Sobre el autor

LARA, F. (1998). Diccionario biográfico del mundo antiguo. Egipto y Próximo Oriente. Aldebarán. Madrid.

Heródoto de Halicarnaso nació en Tenerife en 1990, mostrando desde pequeño su afición por el conocimiento de lo sucedido en el pasado. Se licenció en Historia por la Universidad de La Laguna en 2013, mostrando interés sobre todo por la historia antigua de Egipto y Próximo Oriente, la Historia del Siglo XX, la creación de la imagen real en la edad moderna, y la Historia militar antigua y contemporánea.

SHAW, I. (2014). Historia del Antiguo Egipto. La esfera de Libros. Madrid. SCHULLER, W. (2008). Cleopatra. Una reina en tres culturas. Siruela. Madrid. TYLDESLEY, J. (2008). Cleopatra. La última reina de Egipto. Ariel. Barcelona. AUTORES, VARIOS. (2013). Egipto. National Geographic. RBA. Barcelona.

Desde febrero de 2014 lleva el blog “Historiae”, en el que trata de enseñar la Historia de la Humanidad, independientemente del nivel de conocimientos del lector, y de una forma en la que se trata de combinar el rigor, la profesionalidad y la veracidad, con la sencillez, la amenidad y la visualidad. Además, es redactor habitual en la sección de Historia de la web “Que Aprendemos Hoy”. Enlaza con el autor

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Vida cotidiana Marta Pérez Torres

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Música y danza en el Antiguo Egipto

esde el principio de la historia de la humanidad, la música ha estado presente siempre en sus diferentes facetas, en celebraciones, en la vida cotidiana, y en rituales de todo tipo. La música es una de las facetas más expresivas del espíritu de la persona. Sería muy interesante estudiar la historia de la música desde sus orígenes prehistóricos, pero hoy, el tema que nos ocupa, es el Antiguo Egipto, donde la primera teoría musical que se conoce data del 3150 a.C. Aunque, lógicamente, sufriría cambios a lo largo de los 3000 años de historia de esta civilización, vamos a tratar de verla en sus rasgos más generales. En sus principios, solamente se conocían instrumentos de percusión, por lo que la música tan sólo se componía de ritmos y de métrica. Estos instrumentos primitivos se usaban principalmente para controlar las plagas de los campos, o para invocar favores de la naturaleza, como las buenas cosechas, la crecida del Nilo o la fertilidad, tanto del ganado como humana. El ser humano se manifestaba ya a través del sonido de estos instrumentos sencillos, la voz y la danza, acompañados, probablemente de ornamentos y pinturas corporales. Ya aparecen representadas danzantes, tocadoras de crótalos o de palos para chocar, en las cerámicas D-ware datadas en la época de Nagada II, de aproximadamente el 3200 a.C. En el Imperio Antiguo se sientan las bases de la creación de instrumentos, que se mantendrán durante toda la civilización, debido a una proliferación de las artes en general, lo que no podía dejar atrás a la música. Aunque los egipcios de todas las épocas, fueron muy aficionados a la música, que estaba basada, sobre todo, en las ciencias. Arpista. Tumba de Najt. | Wikimedia Commons.

Diodoro de Sículo, historiador del período romano,

nos decía que la música era muy cultivada por los sacerdotes egipcios, ya que éstos eran hombres de ciencia, de la que tenían grandes conocimientos. Según ellos, los orígenes de la música hay que buscarlos en los dioses. Hay una amplia representación de músicos tocando gran variedad de instrumentos, en tumbas y en templos. Además, relacionan directamente a dioses concretos con la música, siendo Hathor la diosa de la música y la danza (entre otros muchos epítetos), Osiris el creador de la Música, Thot y Ptah relacionados con algunos instrumentos, o Meret la diosa del canto y la danza, como refiere Pérez Arroyo en su investigación sobre la música en la era de las pirámides. (“Cultura, cosmos y dioses de la música”, La Música en la era de las pirámides, Madrid, 2001, pág. 91.). Según autores griegos, los egipcios enseñaban música a otros pueblos, entre ellos a los mismos griegos, siendo los músicos de Alejandría los más versados en esta disciplina. Egiptología 2.0 | 55


Volviendo a la esencia de la música, para los egipcios, ésta era la fuerza creadora del Universo, por ello, los egipcios no dejaban nada, tampoco en música, al azar y a la improvisación, sino que buscaban la perfección, esa perfección que favorecía la “Maat”, tomada como el equilibrio que regía toda la vida en el Antiguo Egipto, y cuya salvaguardia era el principal objetivo del rey. Se trataba de una estrecha relación entre la música y los dioses, por lo tanto, con la Cosmología. Así, el músico era considerado como un astrónomo, y era un personaje tan importante que, durante el Imperio Antiguo, era el único artista que se enterraba en las necrópolis reales, cerca de los mismos reyes.

Chicas tocando el harpa, laúd, oboe y la lira con una pequeña aprendiz en el centro. 1400-1390 a.C. Tumba de Djeserkaraseneb. | Wikimedia Commons.

Fue estudiada por personajes de la talla de Champollion, que encontró numerosos instrumentos, hoy en el Louvre, y de Mariette, que realizó estudios de musicología egipcia y asesoró al propio Verdi para la creación en la ópera “Aída”. Vamos a ver a continuación, las principales funciones de la música en el Antiguo Egipto. En primer lugar, una función religiosa. Es más que probable que, en los templos, las lecturas diarias, se realizaran por medio de cánticos, siendo así la música el vehículo hacia los dioses. Además, se efectuaban cantos y danzas muy diversas, dedicadas a estos dioses, por grupos de cantantes y bailarinas. Como he referido anteriormente, la música estaría también ligada a varios de ellos. Dentro de esta función religiosa, incluiríamos la música producida para pedir la fertilidad, la crecida benéfica del Nilo o y el buen término las cosechas. Recordemos que para los egipcios tenían mucha importancia las fuerzas de la naturaleza y estaban relacionadas estrechamente con la religión. En segundo lugar, la música también podía ser utilizada para animar, y marcar el ritmo del trabajo, especialmente para los constructores, con ritmos de percusión, tambores y cánticos. Otra función de la música era estar representada en el ámbito militar, no tal y como la conocemos en la actualidad, sino más bien como una forma de percusión, que sería una forma de comunicación, sobre todo en el campo de batalla. De gran importancia era la función terapéutica. El signo jeroglífico que representa la palabra “música” es, curiosamente, el mismo que representa la palabra “alegría”, “disfrute” o “bienestar” (Ihi).

Estela de Los músicos de Akhenatón. Muestra a músicos tocando un oud de cuello largo y tres liras horizontales. Museo de Luxor. | Danza Oriental en Egipto. 56 | Egiptología 2.0

En algunos papiros médicos, de más de 2600 años de antigüedad, se habla de unos cánticos para curar diversas enfermedades, o para ayudar en problemas de fertilidad femenina. Por ejemplo, en el


Danzarina del Museo Egipcio de Turín. Piedra caliza, 1570-1070 a.C. | Scala Archives.

Papiro Médico de Kahun, el más antiguo sobre medicina en el Antiguo Egipto, se hace referencia a la influencia beneficiosa de la música, en todo el cuerpo humano. Igualmente importante sería la función educativa, ya fuera directamente en el aprendizaje de esta disciplina, aunque no como asignatura específica dentro de los centros de enseñanza, ya fuera, según nos dice Estrabón, acompañando en el aprendizaje de las letras o de las frases. Siglos después el filósofo Platón se referiría a la música como de gran utilidad por sus beneficiosos efectos, en la mente de los jóvenes, corroborando a los egipcios. Aún hoy son conocidos los beneficios de la música para la salud y la mente. Otra función de la música habría sido la de acompañamiento del difunto en todo el proceso hasta su enterramiento. Después del ritual de momificación, en el que se realizaban oraciones y cánticos, comenzaba la procesión funeraria hasta la tumba, a la que asistían los familiares y amigos del difunto, los grupos de plañideras (características de esta civilización), y los músicos, entonando cánticos para ayudar al difunto a pasar al más allá y favorecer su resurrección. En un plano más profano, otra función no menos importante, era la de entretener y celebrar.

Ser representada en las fiestas. En las reuniones sociales, los músicos eran muy importantes, colocándose siempre en el centro del salón, alrededor de ellos, los bailarines y bailarinas, y alrededor, el público asistente al evento. La música siempre iba unida a la danza, y se consideraban imprescindibles para cualquier fiesta que se preciara. Los restos que nos han quedado, nos presentan la danza en el Antiguo Egipto, a base de una serie de poses, figuras, en la que los artistas, fueran hombres o mujeres, bailaban juntos o por separado, aunque normalmente preferían bailarinas, por considerarla más elegantes. Las primeras alusiones a la danza la vemos en vasijas predinásticas, donde aparecen mujeres danzando o, como hemos dicho anteriormente, tocando crótalos. Las Ibawt eran las bailarinas profesionales, seleccionadas por sus dotes y cuya misión, más que transmitir sus sentimientos, era provocar sentimientos y reacciones en el público. Se conocen cargos como “Supervisora del conjunto musical del Faraón”, “Supervisora de las bailarinas”, o “Responsable de los ornamentos de las bailarinas”. Eran mujeres muy bien consideradas, que también Egiptología 2.0 | 57


participaban en ritos funerarios y aparecían representadas en tumbas. Si nos fijamos en los registros en relieves, vemos claramente algunos movimientos relacionados con la actual danza egipcia: caída de cadera llamada drop, movimientos circulares de cadera, y algunos acrobáticos. La danza estaba muy relacionada con los ejercicios gimnásticos. Los estudiosos han llegado a diferenciar seis tipos de danzas: religiosas, no religiosas, de banquetes, de harén, de combate y de la calle. Bailaban dos tipos de ritmos: unos más lentos, que favorecían todos estos tipos de posturas, sensuales, elegantes, más representados en fiestas privadas, y otros más rápidos, que iban al ritmo binario de crótalos, percusiones y palmas. Algunas de las posturas eran semejantes al ballet clásico actual. Las bailarinas podían ir vestidas con túnicas, tocados, pelucas, joyas, o simplemente iban desnudas con un fino cordón alrededor de la cadera. Siempre bailaban descalzas. No era frecuente que las clases más altas interpretaran danzas. Era algo reservado al pueblo, que se ganaba el sustento bailando en las fiestas de los más adinerados. La música y la danza eran indispensables en estas fiestas. También era frecuente enseñar música y danza a los sirvientes de las casas, quienes así podían entretener en las fiestas familiares. Los campesinos y las clases bajas, en sus propias celebraciones, realizaban danzas muy lejos de la elegancia, y más de pantomima o burla. Se han documentado varias danzas, que vemos a continuación: -Danza del Iba (Mastaba de Nenkheftka, Saqqara y otras tumbas de provincias)- Las bailarinas con las manos arribas formando un rombo y el pie ligeramente levantado. Se trata de una danza funeraria anual en honor al difunto. -Danza de las damas de la Acacia, realizada justo al terminar la momificación con el fin de aplacar a Sejmet antes de empezar el periplo hacia el mas allá. -Danza del MW, con bailarines que, disfrazados de plantas de papiro, acompañaban a la procesión funeraria. -Danza de la laudo, en que una bailarina solista bailaba entre los músicos, con movimientos muy rítmicos y de gran expresividad. Era una danza para banquetes. Músicos. Tumba de Najt. | Wikimedia Commons.

-Danza de los enanos, o bailarinas del sol, una danza de despedida al más allá. El enano era el

símbolo de la juventud eterna porque no crecía. -Danza de Hathor, donde bailarinas saltaban y giraban para celebrar que la diosa Hathor recibía al difunto. También se realizaban las danzas hathóricas como cantos coreografiados en honor de la diosa. Otra ocasión para danzar a Hathor era en los esponsales de la diosa con Horus. Una variedad era la danza de los espejos (Mastaba Mereruka) -Danza de la mesa de ofrendas, como parte del ritual funerario. Las bailarinas danzaban alrededor de la mesa de ofrendas del difunto. 58 | Egiptología 2.0


-Danza del Opet, representada por bailarinas que bailaban en la procesión por la unión de Amón y Mut en el templo de Karnak. -Danza del Año Nuevo, que celebraba la llegada de la inundación. Se pretendía aplacar a Sejmet para que no mandara enfermedades y calamidades. -Danzas guerreras en los templos para celebrar la llegada de la primavera. Respecto a los instrumentos musicales, hay restos importantes, que nos permiten realizar una sencilla clasificación: Cuerda

Instrumento de percusión. Procedente de Maadi. | Guillaume Blanchard.

-Arpa (bin.t), un cordóforo que fue variando en tamaño y decoración a lo largo del tiempo. De origen sirio, tenía, generalmente, entre 5 a 7 cuerdas,hechas de tripas o tendones animales, aunque se ha descubierto alguna que tiene muchas más. Era de gran tamaño y se tocaba apoyada en el suelo. Una de las más antiguas se encontró en Gizah y tiene más de 4000 años. Normalmente era tocada por artistas ciegos.

-Liras, igualmente de forma y decoración muy variada, aunque bastante más pequeñas que las arpas y con menor número de cuerdas. Se usaban como acompañamiento de la voz. Eran instrumentos de origen asiático -Guitarras de tres cuerdas, llamada Nefer, tocada con un plectro, lo que nos lleva a pensar que podría tener cuerdas metálicas en vez de orgánicos. -Laúd, a partir del Imperio Nuevo, procedente de Próximo Oriente. Algunos estaban fabricados a partir de caparazones de tortugas de distintos tamaños. Viento -Flauta (ma.t) de caña. Instrumento que sonaba al ser soplado, y tenía entre dos y seis orificios para tapar y obtener los sonidos. -Flauta doble (ma´met), también llamada chimirria. Con una caña para los sonidos graves y otra para los agudos. Era de origen asiático y generalmente era tocada por mujeres. -Trompetas, sólo para ceremonias militares o religiosas. Creían que había sido un invento de Osiris, y se tocaban en parejas. Surgieron, supuestamente, para elejar a los malos espíritus. Aparecieron trompetas que la tumba de Tutankhamon, que fueron restauradas y grabado su sonido. Percusión -Sonajeros, con función ritual y precursor del sistro. -Panderetas, utilizadas sobre todo en contextos religiosos. Muy similares a las actuales, tanto en su forma, como en el modo de tocarlas. -Crótalos, que se utilizaron desde la época tinita hasta el final de la civilización, aunque variando en formas y tamaños. Imprescindibles para las bailarinas, que hoy día los siguen utilizando en las danzas orientales. Egiptología 2.0 | 59


-Varillas que chocaban entre sí, de hueso, marfil, caña o barro cocido. Sonidos binarios. -Boomerangs, que se entrechocaban entre sí del mismo modo que las varillas. -Sistros, instrumentos sagrados dedicados a la diosa Hathor, con origen al culto de la diosa Bat.

Trompetas de Tutankhamón. | Ciencia y Arte.

-Tambores tubulares (seben), que solían ir colgados al hombro para ser tocados en mar-

cha. -Tambor con palillos, similar al actual. En definitiva, la música y la danza han ido unidas a la historia misma de la Humanidad. Sobre la música egipcia, nos han llegado varias manifestaciones, la mayoría de ellas gracias a relieves, frescos o restos de instrumentos musicales, pero sigue siendo un misterio cómo la interpretaban. Nos puede dar una idea los actuales cánticos religiosos coptos, que han mantenido con bastante fidelidad la esencia de la música del Antiguo Egipto. Todo un mundo por descubrir.

Bibliografía

Sobre el autor

GARDNER WILKINSON, J (2002). Los Egipcios. Su vida y costumbres. Biblioteca Historia.

Marta Pérez Torres, es profesora de pedagogía terapéutica en ejercicio desde 1990, aunque su gran pasión es el Antiguo Egipto.

PÉREZ LARGACHA, A. (2003). Antiguo Egipto. Acento. ROBERTSON y STEVENSON, D. (1993). Historia General de la música l. Istmo. GROUT, D. J. (2015). Historia de la música occidental. Alianza. PÉREZ ARROYO, R. (2001). La música en la era de las pirámides. Centro de Estudios Egipcios. DIODORO DE SÍCULO. (2003). Biblioteca Histórica. Libros I-III, Egipto. Alianza.

En 2002 comenzó, junto al coautor de su libro “Neheh”, a escribir artículos y publicarlos en su página web Egiptodreams. Durante los 15 años que lleva operativa la web, han ido creando blogs, foros y diferentes comunidades. Ha realizado numerosos cursos de egiptología con la UNED (Universidad de Málaga), CEPOAT (Universidad de Murcia), UB (Universidad de Barcelona), Universidad de Manchester, Asociación Andaluza de Egiptología, Instituto Virtual de Ciencias Humanas y el Instituto de Estudios del Antiguo Egipto. Ha impartido diversas conferencias para múltiples asociaciones e instituciones y talleres para niños de secundaria y bachillerato. Enlaza con el autor

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Mitología José Luis Azorín Navarro

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Culto y evolución iconográfica de Khepri

l dios Khepri era la forma del dios Sol que representaba al disco solar cuando surgía por el horizonte oriental, es decir, era uno de los tres aspectos de la divinidad solar durante el día: Khepri era considerado el sol de la mañana, Ra el poderoso sol del mediodía y Atum el sol anciano y moribundo del atardecer. Simbolizaban las tres divisiones del día egipcio: la mañana, el mediodía y la tarde (Tyldesley, 2010, 48). Tal es el caso, que los egipcios dejaron constancia de esta creencia, como vemos en una representación de la tumba de Seti II (KV 15), con las tres mencionadas divinidades encarnando la totalidad del día (Schulz y Seidel, 2012, 522). Al igual que otras muchas divinidades cósmicas, Khepri no poseyó culto propio, aunque los restos parecen indicar que recibió honores en muchos templos dedicados a otros dioses, además de ser implorado cada mañana al emerger el nuevo día, anunciando la llegada de Ra. El escarabeo colosal sobre un plinto erigido por Amenhotep III en su templo funerario y luego trasladado al lago sagrado del Templo de Karnak es un claro ejemplo de la importancia del dios

Tres formas del dios sol, representando la totalidad del día. Tumba de Seti II (KV 15), dinastía XIX. Valle de los Reyes. | Wilkinson, R. (2003).

Khepri en la arquitectura de los templos egipcios (Wilkinson, 2003b, 232). La inscripción incluye las palabras del dios sol como Khepri: “tú eres el señor de lo que el Disco (Atón) ilumina” (Quirke, 2003). En este sentido, se documentan amuletos con forma de escarabajos peloteros a partir de la V dinastía, convirtiéndose en los amuletos más famosos del antiguo Egipto (Wilkinson, 2003b, 232). Los escarabeos también fueron utilizados a modo de sellos durante el Primer Periodo Intermedio (Tyldesley, 2010, 48). Desde el Reino Medio, fueron utilizados como soportes de inscripciones propagandísticas, nombres y títulos de los propietarios, nombres de dioses y reyes, y motivos decorativos grabados en su parte plana, tal y como hizo Amenhotep III (Tyldesley, 2010, 48s).

Escarabajo colosal, construido en granito rosa, sobre un gran plinto erigido por Amenhotep III y trasladado posteriormente desde el templo funerario del rey en Tebas Occidental hasta el lago sagrado del templo de Karnak. Dinastía XVIII. | Wilkinson, R. (2003).

El escarabajo pelotero (Scarbaeus sacer) tenía la costumbre de hacer rodar una pelota de barro y excremento, modo que asimilaron los egipcios para la representación del dios, que empujaba el disco solar a través del cielo. De igual manera, la hembra del escarabajo pone los huevos dentro de esta pelota, de modo que cuando los huevos eclosionaban, los observadores pensaban que los escarabajos eran seres masculinos capaces de autocrearse. Esta creencia la observamos en la obra de Plutarco (Plutarco, 1995, citado por Tyldesley, 2010, 48):

… y que la especie de los escarabajos no tiene hembras, sino que todos los machos depositan el semen en materia que modelan en forma de bola, a la cual hacen rodar empujándola hacia atrás, del mismo modo que el sol parece recorrer el sol en dirección contraria Egiptología 2.0 | 61


cuando se dirige desde el poniente hacia el naciente… En este sentido, R. Wilkinson comenta que la biología del escarabajo subyace en el nombre del dios, Hpri o Hprr, que significa literalmente “El que viene a la existencia”, siendo el dios del amanecer del día. En cierto modo, también se podía identificar a Khepri como la propia representación del sol, aunque su identificación como el dios solar de la mañana siguió siendo la principal (Wilkinson, 2003b, 230).

Paleta de las ciudades, Tehenu o libia. Elaborada en esquisto. Tiene unas medidas de 18 x 21 cm. Nagada III. Museo egipcio de El Cairo. | Historia del Arte.

En cuanto a la evolución iconográfica de Khepri, Sin duda, el dios está asociado a la imagen del escarabajo pelotero (Scarabaeus sacer), representado de forma esquemática. En este sentido, el ejemplo más temprano en el que se representa al escarabajo en una realidad distinta a la natural, lo encontramos en la Paleta Libia o de las ciudades. Algunos autores, afirman que podría tratarse de una manifestación temprana del dios Khepri. Sin embargo, la imagen de este dios no se resume en la representación de la anatomía de un escarabajo, pudiendo asociarse a otros elementos como alas y barcas. Khepri también puede representarse como un ser antro-

pomorfo con cabeza de escarabajo o con otras combinaciones como veremos a continuación. Comenzando con las representaciones de Khepri como escarabajo, puede ser representado como un escarabajo dentro de un “círculo”. En la tumba de Merenptah (KV 8) encontramos una imagen tripartita del dios sol, simbolizando la totalidad del día con un eje simbólico este-oeste, como hemos mencionado anteriormente. En este ejemplo el disco solar exterior está pintado de amarillo, mientas que otros ejemplos de la propia tumba lo están en rojo, simbolizando momentos distintos del día (Wilkinson, 2003a, 88). Ejemplo similar es el de la tumba de Seti II (KV 15) con las representaciones de Khepri, Ra y Atum como símbolos de la totalidad del día, la mañana, la tarde y el ocaso respectivamente. Estos dos ejemplos se relacionan con la idea de pluralidad de los egipcios. Estos asociaban la pluralidad al número tres, de ahí que, desde los primeros tiempos, la escritura jeroglífica utilizara un grupo de tres determinativos gráficos, y después tres trazos ortográficos, como indicador de pluralidad (Wilkinson, 2003a, 146s).

Imagen tripartita del dios sol. Tumba de Merenptah, Valle de los Reyes, Tebas, dinastía XIX y tres formas del dios sol, representando la totalidad del día. Tumba de Seti II (KV 15), dinastía XIX. Valle de los Reyes. | Weeks, R. (2006) / Wilkinson, R. (2003).

Otras de las formas en las que Khepri puede ser representado es surgiendo de un “círculo”, como observamos en el registro medio del techo de la cámara G de la famosa tumba de Ramsés VI. Se representa un gran disco solar, del que emergen, en su parte superior, la cabeza de un carnero, y, en su parte inferior, la cabeza de un escarabajo que empuja un pequeño disco solar. Sobre la cabeza del carnero encontramos el verbo “ocultar” (H3p), refiriéndose al dios sol del ocaso, Atum. Con esto, volvemos a encontrarnos con una imagen tripartita del dios sol, simbolizando la totalidad del día. Una tipología similar encontramos en el muro iz-

quierdo (sur) de la cámara J de esta misma tumba. Khepri emerge del sol en su forma de escarabajo, estando sus alas desplegadas. Esta escena pertenece a la quinta hora del Amduat, cuando Khepri se arrastra fuera de su tumba. El disco solar está flanqueado por dos ureus, y estos, a su vez, por dos cadáveres que se encuentran en sus santuarios. Además, un brazo sale de la tierra frente Atum con cabeza de carnero. Esta imagen simboliza la conversión de Ra en Khepri (Minas-Nerpel, 2006, 220s). Es común que el arte egipcio presente al dios Khepri como un escarabajo alado. Sin duda, uno de los ejemplos más célebres es un ornamento pectoral con 62 | Egiptología 2.0


Escena de Khepri alado emergiendo de Ra. Tumba de Ramsés VI (KV 9), dinastía XX. Valle de los Reyes. | Minas-Nerpel, M. (2006).

forma de escarabeo perteneciente a Tutankhamón. Se piensa que el rey pudo llevar esta joya en vida. Muestra la imagen de Khepri como dios del sol de la mañana. Sin embargo, el contenido pragmático del mismo va mucho más allá, pues los signos superpuestos del disco solar, el escarabajo y las tres líneas colocadas sobre un cesto no hacen otra cosa que reproducir el nombre de ny-sut-bity del rey, nb xprw ra, vinculando de esta forma la persona del rey al recorrido del sol (Schulz y Seidel, 2012, 239). Dentro de este marco debemos situar también la simbología del color. A menudo, como en esta ocasión, las joyas y pinturas muestran un color azul, o incrustaciones de lapislázuli, para remarcar simbólicamente la asociación del escarabajo con el ámbito celeste, diferenciándose de las imágenes de los textos funerarios, donde el escarabajo aparece de negro, su color auténtico (Wilkinson, 2003, 232).

Ornamento pectoral con forma de escarabeo, elaborado en oro con incrustaciones. Con unas medidas de 9 x 10,5 cm. Tumba de Tutankhamón (KV 62), dinastía XVIII. Museo egipcio de El Cairo. Título de ny-sut-bity de Tutankhamón, nb xprw ra, “El Señor de las manifestaciones es Ra” y estela de un orfebre de Amón construida en arenisca. Tiene unas medidas de 35,7 x 27 cm. Dinastía XVIII. Musées royaux des Beaux-Arts, Bruselas. | Schulz, R. y Seidel, M. (2012) / Wikimedia Commons / Global Egyptian Museum.

En una estela de un orfebre de Amón, cuyo nombre no se ha conservado, encontramos como motivo central un escarabeo alado. Sus patas delanteras sujetan un gran disco solar y su cuerpo está flanqueado por dos cobras coronadas con un disco solar con cuernos de vaca. Estos símbolos remarcan el carácter solar del documento, en el que se narra un pequeño himno dirigido al sol. Otro ejemplo de escarabajo alado lo encontramos en la caja del carro de guerra hallado por H. Carter en la tumba de Tutmosis IV (KV 43) (López Grande, 2003, 62). Egiptología 2.0 | 63


Dibujo de H. Carter sobre la decoración interna de la caja del carro de guerra hallado en la tumba de Tutmosis IV (KV 43). Dinastía XVIII. Valle de los Reyes. | López Grande, M. J. (2003).

Khepri también puede lucir atributos o partes de otros dioses. Una variante de la imagen del dios fusiona el cuerpo de un escarabajo con la cabeza de un carnero, simbolizando la unión de Khepri y Atum, o la combinación del sol naciente con el sol del ocaso (Wilkinson, 2003b, 232). Ejemplo de ello es este motivo de un ataúd de la dinastía XXI (Minas-Mendel, 2006, 324).

Imagen combinada de Khepri con cuerpo de escarabajo y Atum con cabeza de carnero en un sarcófago. Dinastía XXI. | Minas-Nerpel, M. (2006).

En ocasiones, como en la tumba de Petosiris, Khepri puede representante con la corona Atef, símbolo de Osiris. Esta consiste en una imagen compleja de la corona Blanca, con dos plumas de avestruz, dos cuernos en su base, ureus y un disco solar. El objetivo de esta representación es unir en una sola imagen los reinos solares y el mundo inferior (Wilkinson, 2003b, 232). En la quinta hora del Amduat encontramos al Sol regenerándose con forma de escarabajo emergiendo 64 | Egiptología 2.0

Escena de la tumba de Pesorisis con Khepri con la corona Atef. Tuna el-Gebel. Siglo VI a.C. | Minas-Nerpel, M. (2006).

de la tierra, simbolizando la colina de la tumba de Osiris, y tocando el borde del Sol. Alrededor de esta composición encontramos a las diosas Isis y Neftis en forma de aves funerarias. Este es el lugar donde el Sol vence a la muerte y surge como un escarabajo renovado, aludiendo a esta forma de Khepri como dios del renacimiento, en busca de ayudar al avance por el inframundo (Minas-Nerpel, 2006, 164). En el Libro de la noche encontramos a Khepri como escarabajo junto al signo pt, “cielo”. Esta escena presenta una mesa de ofrendas sobre la que descansa un escarabajo recostado. A su lado se halla el signo pt empujado por un escarabajo, simbolizando la transformación del difunto en un ser rejuvenecido encarnado en la figura del niño. Escena de la quinta hora del Amduat con Khepri saliendo de la tierra. | Minas-Nerpel, M. (2006).

El muro izquierdo (oeste) de la tumba de Tutankhamón (KV 62) nos muestra otro de los mo-

tivos asociados a Khepri. En su forma de escarabajo, el dios aparece representado sobre una barca, precedido de tres divinidades masculinas y tres femeninas, y sobre doce babuinos, cada uno dentro de su propio rectángulo (Weeks, 2006, 252s). Esta escena presenta la primera hora del Amduat, donde Ra es recibido por los babuinos cantores del horizonte. Khepri en su forma de escarabajo sobre un barca solar representa la esperanza del renacimiento de Ra (Tyldesley, 2010, 88s).


Otro ejemplo de Khepri en su forma de escarabajo sobre una barca solar nos lo proporciona el Papiro de Anhai. En este aparece el dios de pie en una barca que está siendo arrastrada por Nun como la personificación del caos acuático primigenio dirigiéndose a los cielos representando el momento de la creación (Wilkinson, 2003b, 231). La creación original también se refleja en el cielo del amanecer diario del sol (Wilkinson, 2003b, 117). Otro ejemplo lo encontramos en el motivo de un ataúd de la dinastía XXI comentado anteriormente.

Escena del Libro de la noche con Khepri como escarabajo con el signo pt. | Minas-Nerpel, M. (2006).

Escena de la primera hora del Amduat. Tumba de Tutakhamón (KV 62). Dinastía XVIII. Valle de los Reyes. | Wilkinson, R. (2003).

En la tumba de Tutankhamón (KV 62) encontramos una escena con el ritual de la apertura de la boca donde el rey lleva un amuleto de Khepri engarzado con una cadena a modo de amuleto.

Escena del momento de la creación. Papiro de Anhai. British Museum, Londres. | Wikimedia Commons.

Como hemos mencionado anteriormente, se documentan amuletos con forma de escarabajos peloteros a partir de la V dinastía, convirtiéndose en los amuletos más famosos del antiguo Egipto (Wilkinson, 2003b,

232). Los escarabeos también fueron utilizados a modo de sellos durante el Primer Periodo Intermedio (Tyldesley, 2010, 48). Desde el Reino Medio, fueron utilizados como soportes de inscripciones propagandísticas, nombres y títulos de los propietarios, nombres de dioses y reyes, y motivos decorativos grabados en su parte plana, tal y como hizo Amenhotep III (Tyldesley, 2010, 48s). Los egipcios consideraron que en ocasiones podría ser insuficiente la recitación de las palabras de un conjuro, por ello, lo escribieron en soportes especiales sobre materias primas con alto valor mágico. En tal efecto, el escarabeo de corazón se convirtió en el segundo corazón de los difuntos, colocándose sobre las momias, absorbiendo el poder de transformación y renacimiento que

Escena con el ritual de la apertura de la boca en la tumba de Tutankhamón (KV 62). Dinastía XVIII. Valle de los Reyes. | Wikimedia Commons. Egiptología 2.0 | 65


representaba el escarabajo a través de Khepri, símbolo de renacimiento, resurrección y vida eterna. Mediante la magia, proporcionaba protección a su portador, tanto en la vida como en la muerte.

Escarabajo conmemorativo de Amenhotep III. Se centra en el poder divino, la autoridad real y la legitimidad de la reina, así como el control real sobre Egipto y los países extranjeros. Esteatita. Dinastía XVIII. The Walters Art Museum y escarabeo de corazón. Basalto. Leiden Museum. | Wikimedia Commons / Global Egyptian Museum.

El dios Khepri también puede aparecer en su forma de escarabajo sin ningún otro motivo. Una placa de madera, pasta de vidrio y oro, que representa al escarabeo sagrado, del periodo grecorromano nos brinda un fantástico ejemplo de ello

Khepri también puede ser representado como un hombre con un escarabajo de cabeza, como encontramos en la tumba de Nefertari (QV 66). En el muro izquierdo del vestíbulo, Nefertari es llevada por la diosa Isis delante de Khepri, que está sentado en el muro posterior. La cabeza en forma de escarabajo del dios indica que es una manifestación del dios Sol. En su trono encontramos el símbolo de la unificación del Alto y el Bajo Egipto (Weeks, 2006, 381). Otro ejemplo de Khepri en su trono lo encontramos en el muro posterior de la cámara funeraria de la tumba de Ramsés I (KV 16), donde el rey difunto es conducido por las almas de los ancestros ante Khepri, que aparece como imagen de resurrección. La tipología de dios antropomorfo con cabeza de escarabajo presenta algunas variaciones. Placa de madera pasta de vidrio y oro con el escarabajo Khepri. Periodo Grecorromano. Museo egipcio de El Cairo. | Wilkinson, R. (2003).

Tal es el caso de Khepri con cabeza de escarabajo alado y con cabeza de escarabajo y peluca.

Khepri representado con cuerpo antropomorfo y cabeza de escarabajo. Tumba de Nefertari (QV 66). Dinastía XIX. Valle de las Reinas, Tebas y Khepri representado con cuerpo antropomorfo y cabeza de escarabajo. Tumba de Ramsés I (KV 16). Dinastía XIX. Valle de los Reyes. | Wilkinson, R. (2003) / Weeks, R. (2006).

Escena del Libro de los muertos con Khepri antropomorfo con cabeza de escarabajo alado y Escena del Libro de los muertos con Khepri antropomorfo con cabeza de escarabajo y peluca. | Minas-Nerpel, M. (2006). 66 | Egiptología 2.0

En ocasiones, Khepri puede ser representado con cuerpo momificado y cabeza o tocado de escarabajo. En la tumba de Nanj, hija de Herihor (dinastía XXI), se encontró el Papiro Amduat en las piernas de la momia entre las vendas externas, y un conjunto del Libro de los muertos en una figura de madera de Osiris (Mi-


Khepri momiforme. Tumba de Nanj. Dinastía XXI y Escena del Libro de los muertos con Khepri antropomorfo con un escarabajo de tocado. | Minas-Nerpel, M. (2006).

nas-Nerpel, 2006, 316). Entre las escenas del papiro hallamos una figura con cuerpo momificado y tocado de escarabajo interpretado como Khepri. Una escena del Libro de los muertos nos muestra otra de las representaciones del dios. En este caso, el Khepri aparece con cuerpo antropomorfo, formando un escarabajo su tocado. La comprensión del papel de la religión en el antiguo Egipto es un ejercicio arduo y complicado para las mentes modernas. Ello deriva del significado actual del concepto de religión, muy distinto del que poseían en el antiguo valle del Nilo. Como en todas las culturas antiguas, en el antiguo Egipto los conceptos de “religión” y “ciencia” estaban unidos. Así por ejemplo, donde la ciencia actual explica el universo en términos de un conjunto de leyes físicas, los antiguos egipcios lo explicaban mediante la mitología, es decir, mediante los dioses. El sol como Ra, la tierra y el cielo como Geb y Nut, la atmósfera como Shu, la vida y el crecimiento como Osiris, el desorden como Seth, la inundación anual como Hapy, el orden como Maat o la realeza como Horus constituyen perfectos ejemplos de ello. En este sentido, debemos entender a Khepri como la imagen del dios solar del amanecer, asimilando las nociones de renacimiento y resurrección, como su propio nombre indica, #pri o #prr, “El que viene a la existencia”. Con esto, a pesar de que Khepri no gozara de un culto propio, recibió honores en muchos templos dedicados a otros dioses y, sobre todo, era venerado cada mañana al despuntar el nuevo día. Los famosos escarabeos son un fantástico indicativo de la importancia de la que gozó este dios, utilizados para todo tipo de funciones (sellos, magia, ins-

Pluma policromada con la representación de Khepri coronado por el disco solar. 724-343 a.C. Los Angeles County Museum of Art. | Los Angeles County Museum of Art. Egiptología 2.0 | 67


cripciones propagandísticas…) como hemos podido comprobar. No obstante, debemos de entender que la religión egipcia es un fenómeno demasiado complejo para definirlo con etiquetas simples. Es por ello por lo que en el presente estudio me he limitado al comentario iconográfico de las escenas en las que aparece Khepri. El análisis del verdadero papel del dios, así como su completa simbología en cada una de las escenas supondría un amplio y detallado estudio que saldría del marco fijado del presente trabajo. Centrándonos en el plano iconográfico, si bien es cierto, que son numerosos los atributos que se asocian a Khepri, este es un dios estrechamente vinculado a la imagen del escarabajo, en busca de asimilar la idea de autocreación que tenían los egipcios de este insecto. Son numerosos los motivos asociados a Khepri, como demuestran las diversas escenas del dios expuestas, tanto en su forma de coleóptero como en su forma antropomorfa. Barcas solares, alas, un alma ba o la corona Atef son ejemplos de ello. También son recurrentes sus representaciones junto a otros dioses como Atum y Ra, representando la totalidad del día, o las composiciones que combinan un cuerpo de escarabajo con la cabeza de un carnero, simbolizando la unión de Khepri y Atum, la combinación del sol naciente con el sol del ocaso (Wilkinson, 2003b, 232).

Bibliografía

Sobre el autor

LÓPEZ GRANDE, M. J. (2003). Damas Aladas del antiguo Egipto: estudio iconográfico de una prerrogativa divina. Fundació Arqueológica Clos. Barcelona.

José Luis Azorín Navarro es Graduado en Historia por la Universidad de Valencia (2013-2017) y actual estudiante del Máster de Egiptología del IEPOA en la Universidad Autónoma de Barcelona.

LURKER, M. (1995). An illustrated dictionary of the gods and symbols of Ancient Egypt. Thames and Hudson. Londres. MINAS-NERPEL, M. (2006). Der gott Chepri. Untersuchungen zu Schriftzeugnissen und ikonographischen Quellen vom Alten Reich bis in griechisch-römische Zeit. Peetrers Publishers & Departament of Oriental Studies Bondgenotenlam. Lovaina. SCHULZ, R. y SEIDEL, M. (2012). Egipto: El mundo de los faraones. H.F. Ullmann. Postdam. TYLDESLEY, J. (2010). Mitos y leyendas del Antiguo Egipto. Crítica. Barcelona. WEEKS, K. R. (2006). Tumbas, templos y museos. Vercelli: White Star S.p.a. WILKINSON, R. H. (2003). Magia y símbolo en el arte egipcio. Alianza Editorial. Madrid. WILKINSON, R. H. (2003). Todos los dioses del Antiguo Egipto. Oberon. Madrid.

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Es miembro del Instituto Valenciano de Egiptología (IVDE). Ha participado en variados cursos y seminarios de temática egiptológica y de Próximo Oriente, así como en excavaciones de civilización ibérica. Codirector de Explorando Egipto, página de divulgación del Antiguo Egipto y la Antigüedad (2013-actualidad), y redactor en Antrophistoria (2016-actualidad), página de divulgación histórica. Enlaza con el autor


Amuletos Lucía Inés Merino

E

Escarabeos: La simbología egipcia y su significado

n esta nueva entrega de nuestro recorrido por la simbología egipcia, nos detendremos en uno de los amuletos más conocidos del Egipto antiguo: el escarabeo. Vinculado al dios Jepri, tiene la forma de un escarabajo pelotero y representa al sol naciente como símbolo de vida y de poder. Se lo usaba tanto para protegerse del mal durante la vida como para tener la posibilidad de resucitar luego de la muerte. En este último caso generalmente era tallado en piedra verde y se lo colocaba en el pecho del difunto para proteger su corazón y sustituirlo durante la momificación, con el propósito de asegurarse de que no testimoniaría en su contra en el momento del juicio divino ante Osiris. Su nombre jeroglífico se translitera como hpr y se traduce como “transformar”, dado que los egipcios creían que Jepri renovaba el Sol cada día tras su desaparición en el horizonte, llevándole después del ocaso a través del mundo subterráneo para renacer otra vez al día siguiente. Jepri era considerado el dios de la autocreación y por ello su figura se asociaba al escarabajo, ya que al desconocer la existencia de escarabajos hembras, los antiguos egipcios creían que los escarabajos se autocreaban a sí mismos.

Escarabeo conmemorativo de Amenhotep III. Walters Art Museum. | Walters Arts Museum.

Este amuleto comenzó a tomar notoriedad en 1923, a partir del descubrimiento de un pectoral con su imagen en una de las habitaciones contiguas a la sala de tesoros de la tumba de Tutankhamón. Los escarabeos eran tallados en materiales diversos: hueso, marfil, fayenza, basalto, granito, piedras preciosas (lapislázuli, amatista, cornalina), y metales como el oro. Generalmente su tamaño es pequeño y están engarzados en collares y anillos; algunos eran usados como sellos y tenían inscrito el nombre de su propietario. Dios Jepri. | Solo Egipto.

Se han encontrado también esca-

Pectoral de Tutankhamón. | Egipto18. Egiptología 2.0 | 69


Escarabeo. Templo de Karnak. | Egiptoforo.

rabeos esculpidos en gran tamaño para registrar inscripciones, como por ejemplo el que se encuentra en el templo de Karnak. Durante el reinado de Amenhotep III numerosos escarabeos fueron enviados a los reyes vecinos anunciando su matrimonio con Tiye, su primera Gran Esposa Real. En nuestros días muchas personas mantienen la creencia de que el escarabeo funciona como un amuleto de protección y buena suerte, y en los mercados de Egipto podemos comprar pequeños escarabajos tallados para colgar del cuello o llevar en la cartera.

Bibliografía

Sobre el autor

SAHW, I. (2007). Historia del Antiguo Egipto. La Esfera de los Libros. Madrid.

Lucía Inés Merino nació en Buenos Aires, Argentina, en el año 1968. Es profesora de Historia y abogada, graduada en la Universidad de Buenos Aires. Con más de 20 años de experiencia docente, casada y madre de tres hijos, es una apasionada por el antiguo Egipto lo que la ha llevado a realizar numerosos estudios de posgrado sobre el mundo faraónico en la Universidad Autónoma de Barcelona y en la Universidad de Manchester, entre otras reconocidas instituciones educativas.

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Religión Hipólito Pecci Tenrero

El inicio de la estructura egipcia ‘...Apenas había llegado a la excavación cuando un extraño silencio, producido por la detención de los trabajos, me hizo dar cuenta que había ocurrido algo fuera de lo común...” Cuatro de noviembre de mil novecientos veintidós, Howard Carter acaba de forjar su destino con el descubrimiento más importante jamás realizado en Egipto, el cual, marcaría el resto de su carrera y de su existencia. A partir de ese momento, toda su vida se encontraría supeditada a la figura de un joven rey que había muerto miles de años antes en oscuras circunstancias, y del que poco o nada se conocía en este primer cuarto del siglo XX. Sin embargo, el trascendental encuentro con su acompañante en la eternidad iba a posponerse, ya que el arqueólogo tendría que esperar la llegada de su mecenas, “...Lord Carnarvon estaba en Inglaterra, y en atención a él, tendría que retrasar el asunto hasta que pudiera venir...”, de tal forma, que no sería hasta unas dos semanas después, aproximadamente, cuando podría penetrar en el hipogeo, acercarse y tomar contacto por primera vez con su anhelado descubrimiento.

Isis con forma de diosa árbol, amamantando al rey. Tumba de Tutmosis III. | Wikimedia Commons.

De esta manera, impaciente, vivió el paso de las interminables jornadas, el transcurrir de los días, intentando hacer frente al ansia que le consumía, ya que no tenía más remedio que esperar la llegada de Lord Carnarvon y la hija de éste, Lady Evelyn, para poder continuar adelante con la apertura de la cámara funeraria.

El 22 de noviembre padre e hija desembarcaban en tierras egipcias, poniendo rumbo al sur, al Valle de los Reyes, donde arribaban cuatro días más tarde. La narración es bien conocida, los tres entraron, bajaron las escaleras y recorrieron el pasillo que les separaba de la puerta cerrada y sellada con los chacales que formaban parte del sello de la necrópolis.

“...Por un momento que debió de parecer eterno a los otros que estaban esperando, quedé aturdido por la sorpresa, y cuando Lord Carnarvon, incapaz de soportar la incertidumbre por más tiempo, preguntó ansiosamente ¿Puede ver algo? Todo lo que pude decir fue ¡Cosas maravillosas!...” La sola mención de Egipto evoca este y muchos otros episodios análogos, aventuras y descubrimientos realizados por personajes intrépidos, Giovanni Battista Belzoni, Auguste Mariette, Flinders Petrie, Theodore Davis, el desciframiento de los jeroglíficos a manos de Jean François Champollion, etc.. investigadores, aventureros Egiptología 2.0 | 71


que unieron su vida y su nombre eternamente, inexorablemente, al País del Nilo. De la misma forma, al rememorar el Valle del Nilo, acuden a la mente diferentes escenas protagonizadas por poderosos faraones dirigiendo sus ejércitos, célebres arquitectos capaces de erigir las más imponentes construcciones o bellas mujeres que marcarían una época, Nefertiti, Nefertari... A pesar de todo, el todopoderoso estado egipcio no podría haber sobrevivido sin los verdaderos engranajes de este cuerpo, quienes ponían en marcha, engrasaban y mantenían este mecanismo, y quienes eran realmente los protagonistas de esta odisea, los campesinos, los cuales, con su trabajo otorgaban el verdadero poder al monarca. Es bueno recordar como comienza este episodio, en un periodo relativamente lejano de tiempo, para, alcanzar posteriormente a las tierras que rodean el Nilo. Y es así como, durante el VIII mileno a.C., en el Próximo Oriente se asiste a un hecho hasta ese momento inimaginable, el ser humano ha desarrollado las técnicas y la capacidad suficientes para hacerse con el control de diferentes especies animales y vegetales, las cuales, milenios antes, no había tenido más remedio que cazar y recolectar. Con ello las poblaciones comienzan un proceso de sedentarización que transformará totalmente las formas de vida hasta ahora conocidas. Y es en Jericó, un asentamiento situado en el Valle del Jordán, donde este hecho se evidencia nítidamente, porque es aquí donde se lleva a cabo por primera vez un cultivo totalmente manipulado. En consecuencia, ya no se trataba de una simple recolección intensiva, esta vez, la mano del hombre fue la responsable de la domesticación y labores de siembra de diferentes especies vegetales. Así, se presenta una situación nueva, pues durante los milenios siguientes, los cazadores dejan paulatinamente de vagar en pos de las manadas de animales, para sufrir un proceso de sedentarización cerca de las zonas fértiles aledañas a los ríos, lo que implicaba el surgimiento de poblaciones permanentes, y con ello, un cambio drástico en la sociedad. Gradualmente, las concentraciones humanas se afianzan y evolucionan hacia la creación de la ciudad, acontecimiento que se puede datar hacia mediados del IV milenio a.C., estando acompañado de otra serie de novedades que marcarán el devenir posterior de la evolución urbana, hechos que cons72 | Egiptología 2.0

tituirán el punto de inflexión en estos grupos, como es el caso de la aparición de la rueda y, sobre todo, el nacimiento de la escritura, episodio acaecido en Mesopotamia, si bien, tras un largo proceso de desarrollo, y con alguna que otra controversia, pues hay quién no se encuentra totalmente de acuerdo con esta afirmación. Indudablemente, el dominio de las técnicas agrícolas y la estabulación del ganado permitieron reducir la mano de obra en la búsqueda de alimento, acontecimiento que dio alas a una diversificación y especialización del trabajo, amén de una intensificación de los contactos comerciales con los excedentes alimentarios y los productos artesanales. La evolución se había ido abriendo camino, y con ella, la aparición de asentamientos y poblados estables, que comenzarían a mostrar los primeros rasgos, los primeros retazos de lo que más tarde se asentaría como una forma de organización, la jerarquización de la población, quizás debido a un componente esencial para el devenir del grupo, que no sería otro que el control sobre la producción y sobre los excedentes. Mientras estos avatares se desencadenaban en las regiones en torno al Tigris y el Éufrates, ¿Qué estaba aconteciendo en el Valle del Nilo? El Valle del Nilo no sería ajeno a estos cambios, y de esta forma, al mismo tiempo que las poblaciones ubicadas en Mesopotamia, “El País entre Ríos”, se transformaban en ciudades, a lo largo del Gran Río florecerían de forma análoga diferentes culturas, esto es, durante el IV milenio a.C., en lo que se ha dado por denominar Época Predinástica, habían ido aparecido una serie de entidades territoriales con avances más o menos paralelos. No obstante, a finales del milenio se evidencian diferentes movimientos poblacionales procedentes del Sur, parece ser que, a partir de un núcleo central que había conseguido aunar los diferentes territorios australes, para avanzar hacia el Norte y, hacia el 3100 a.C., lograr imponerse sobre todo el territorio, culminando la unificación del Alto y el Bajo Egipto en la persona de Menes, fundador de la primera capital del reino, Menfis “El Muro Blanco”. Con este líder se originaba la I Dinastía, y con ella, la Historia de Egipto, un Estado unido y fuertemente centralizado en la persona del Señor de las Dos tierras, El Toro Poderoso. Si bien, posiblemente toda esta historia es, cuanto menos, un tanto idílica, ya que la autoridad real sobre todas las tierras que conformarían el posterior


territorio egipcio, y los movimientos de pacificación seguirían produciéndose hasta mediados del Periodo Tinita, durante la segunda Dinastía (2800-2700 a. C. aprox.). Y es, quizás aquí, donde se podría encuadrar el Mito de Osiris, narración que, en sus diferentes versiones, finaliza con el descuartizamiento de este dios, monarca legítimo durante la época mítica, en catorce fragmentos y sus restos diseminados por diversas regiones, por parte de su hermano Seth, que anhelaba el trono, y la posterior búsqueda llevada a cabo por su esposa y hermana Isis, que conseguirá localizar la inmensa totalidad del cuerpo, excepto los órganos genitales, que según la tradición habrían sido devorados por un oxirrinco, hecho por el que en algunas localidades existía la prohibición de alimentarse con la carne de este pez. El valor de este relato reside, según algunos estudiosos, en el hecho de que podría estar recogiendo o describiendo algún tipo de enfrentamientos acaecidos durante la Época Predinástica, y que condujeron a la unificación de todo el territorio, el Alto y el Bajo Egipto, bajo la persona de un único soberano. Sea como fuere, durante estos primeros compases, los monarcas se afanarían en crear un estado altamente centralizado, situación que se hace evidente hacia finales de la Dinastía y sobre todo al inicio de la III Dinastía, con la que daría comienzo el llamado Reino Antiguo. La organización territorial se basaría, en cierta medida, en las regiones predinásticas, que ahora se establecen como nomos o sepaut, es decir, una serie de provincias integradas por un núcleo urbano, “niwt”, y un territorio de labranza en torno a él, que abarcaba aproximadamente unos treinta o cuarenta kilómetros cuadrados. Al frente de cada sepat se situaban una serie de poderosas familias que constituían un peligro constante para el soberano, puesto que la tendencia a la acumulación de poder de estos nomarcas o gobernadores suponía una seria amenaza para el gobierno central, acrecentada sobre todo en los momentos de mayor debilidad real, como se hizo patente en los Períodos Intermedios. Sin embargo, no sólo la existencia de estos nomos, que en época histórica llegarían a ser cuarenta y dos, fueron la causa del debilitamiento real, puesto que, aunque toda la tierra de Egipto pertenecía al faraón, éste, como forma de recompensa, entregaría diferentes parcelas tanto a privados como a templos, acto que a larga se volvería en su contra, ya que

estos últimos, a través de las donaciones, exenciones fiscales, conocidas por medio de los papiros que han llegado a la actualidad, Papiro Harris I, la Piedra Roseta o el Testamento de Ramses III, que recoge las donativos entregados por este monarca a Atum y Ptah, baste como ejemplo las más de cuatrocientas mil cabezas de ganado que obtuvieron en un periodo de treinta años, o los casi noventa barcos, y su papel cada vez más preponderante dentro de la economía pasaron a conquistar verdaderas cotas de poder. La verdadera riqueza de Egipto. Los campesinos Pero, si algo es importante en esta tierra, no es otra cosa más que el Nilo, “Iteru”; la columna vertebral del país, de tal forma, que hasta el mismo nombre del país “Kemet, La Tierra Negra”, provenía y era producto de la inundación vivificadora, que aportaba el limo y el abono necesario para las cosechas del Valle, en contraposición con su perpetuo enemigo, el desierto “Desheret, La Tierra Roja”, en el que sólo existía la muerte y desolación. El río, además de las vitales inundaciones, asimiladas al dios Hapy, necesarias para fertilizar los campos, aportaba muchos otros beneficios a los habitantes, proporcionando numerosa pesca y caza, ya que contaba con más de ciento cincuenta especies de peces, además de patos, garzas, ocas, etc., junto a un producto, el papiro, cuyo uso ya se encuentra atestiguado hacia el 2500 a.C., llegando a tener tal importancia, que su producción y venta pasaría a ser monopolio del Estado. El papiro, término proveniente del griego, y conocido en latín como “cyperus”, podía llegar a alcanzar los cuatro metros de altura. Se utilizaba para crear los soportes de la escritura, cortándose de modo longitudinal, para entrecruzarse y adherirse las tiras gracias a su propio jugo, que servía como aglutinante, sin embargo, su uso no quedaba restringido a la producción de hojas, ya que servía como material para la manufactura de diferentes productos, ropa, estatuillas, cuerdas, e incluso la fabricación de barcos, por lo que es lógico que este material estuviera controlado por la Gran Casa. Aparte de suministrar alimentos y sustentos para el escritorio, el Nilo era el encargado de marcar las pautas en la vida de los egipcios a través de un calendario basado en las crecidas anuales. De este modo, con su establecimiento a principios del III m. a.C. aproximadamente, el año se dividiría en tres estaciones, las cuales, a su vez, se distribuían en cuatro meses cada una, contando con un total de trescientos sesenta días. Pero, los Textos de las Pirámides aclaran que el año pudo completarse Egiptología 2.0 | 73


Rio Nilo. | Hipólito Pecci Tenrero.

con cinco días más, conocidos como epagómenos o heru repenet (hrw rpnt), período en el que Nut consiguió dar a luz a sus hijos y de esta forma, se veía completado el año de trescientos sesenta y cinco días. Así, la salida de la estrella Sirio en el horizonte, relacionada de alguna manera con Isis, coincidiendo aproximadamente con el comienzo del periodo de inundaciones, marcaba el inicio de la primera estación, Akhet, hacia el día diecinueve de junio. En este periodo de tiempo las tierras del valle se encontraban bajo las aguas, recibiendo el fecundo limo, por lo que los campesinos abandonaban los terrenos anegados para ocuparse en las obras reales y en los templos, hasta que el Nilo retiraba se retiraba de las superficies ya fecundadas, dando paso a la estación de Peret, más o menos hacia el diecinueve de octubre. Durante este ciclo, los cultivos comenzaban a desperezarse, germinando las semillas y desarrollándose las plantas, para, cuatro meses después, hallándose ya preparadas, proceder a segarlas, recolectarlas y transportarlas a los graneros y almacenes, ya en la estación de Shemu, obteniendo dos cosechas anuales, e incluso, durante el Imperio Nuevo, cuando la situación era propicia llegó a producirse el doble de ellas, siendo, a partir de su obtención, como se fija74 | Egiptología 2.0

ban los tributos. Los trabajos en el campo ya aparecen recogidos en el período Predinástico, por ejemplo, en la pieza conocida como la Cabeza de Maza del rey Escorpión, datada hacia finales del IV m. a.C. Este objeto, elaborado en piedra caliza, que se encuentra en la actualidad en el Museo Ashmolean de Arte y Arqueología (Oxford, Inglaterra), y fue descubierto en 1898 por Quibell y Green en el templo de Horus en Hieracómpolis, representa a un jefe o monarca portando una azada en la mano y en actitud de abrir un canal de riego o comenzando los trabajos del campo, posiblemente, esta imagen esté mucho más relacionadas con algún tipo de ceremonia de carácter religioso, que de una escena agrícola en sí mismo, no obstante, es uno de los primeros testimonios de estas características con los que contamos en el Valle del Nilo. La división del tiempo, apoyada en las crecidas del río, había quedado totalmente establecida; con todo, aún faltaba por controlar la altura y el volumen de las aguas, para lo que se crearían los nilómetros capaces de medir el nivel, y con ello poder prever el tamaño de la cosecha y, a su vez, controlar los impuestos que se iban a recaudar. Esencial era también la función del río como fuente


Cabeza de maza del rey Escorpión. | El Murrial.

de riego de los campos, utilizándose, a manera de recipientes, simples odres que se llenaban y transportaban hasta su destino. A la altura de la Dinastía XVIII parece que esta situación cambia, adaptándose un utensilio de procedencia mesopotámica, que aparece atestiguado en representaciones del Imperio Nuevo, es el shaduf. Este artefacto estaba formado por dos mástiles verticales clavados a la tierra y un tercero horizontal sobre el que se sostenía una larga vara que poseía un contrapeso en uno de los extremos, mientras que del otro colgaba un recipiente sujeto por una larga cuerda cuyo objetivo era extraer el agua del Nilo. Tal como se comentaba anteriormente, las representaciones en diferentes objetos han permitido conocer, no sólo el uso del shaduf, denominado cigoñal en español, sino también las actividades y labores propias realizadas por los campesinos, y que ya aparecen escenificadas en algunas piezas predinásticas.

Shaduf. Deir-el-Medina (TT217). | Wikimedia Commons.

Avanzando en el tiempo, numerosas tumbas atestiguan la trascendencia y la gran significación de la agricultura, reproduciendo diferentes frescos y relieves en sus paredes, en donde los dueños se muestran trabajando los campos, quizás del Más Egiptología 2.0 | 75


Allá, con sus arados de madera y arrastrados por un par de bueyes. Así, en la mastaba situada en Sakkarah del dignatario Metjen, que vivió al principio de la IV Dinastía, se muestra su biografía, una de las más tempranas conocidas del Reino Antiguo, en donde se recogen todos los territorios que recibió del monarca, entre ellos casas y propiedades con una extensión de dos mil aruras, medida de tierra equivalente a dos mil quinientas o dos mil setecientos metros cuadrados cada arura. Otro buen ejemplo puede observarse en la tumba de Menna (TT69), datada en la XVIII Dinastía, y que posee diferentes frescos que narran escenas de la vida cotidiana, entre ellas diferentes trabajos en el campo, o la tumba de Sennedjem, de la misma dinastía, que, en varios registros, ofrece la visión de la misma tarea. Pero no solo hay evidencias de la actividad agrícola en piezas artísticas y monumentos, de la misma forma, ya se plasma durante estos periodos tan tempranos, como son las épocas predinásticas, la existencia de una ganadería totalmente establecida y organizada, y muestra de ello es la aparición, junto a escenas de cacería, de estas labores en la tumba Cien de Hieracómpolis, con cronologías pertenecientes a la fase de Nagada II. Con todo, aunque estos trabajos aparezcan estampados en diferentes obras de arte, las labores agrarias no estaban nada bien consideradas, e incluso Heródoto en el siglo V a.C., o Diodoro de Sicilia cuatro siglos después ubicaban a los campesinos como pertenecientes a las clases más bajas de la sociedad, únicamente por encima del empleo de porquero.

Tumba de Sennedjem (TT1). | Wikimedia Commons.

Aunque los pastores tenían una condición equivalente a los agricultores, sobre todo aquellos que se ocupaban del cuidado de los cerdos, también es cierto que existía una figura dentro del escalafón conocida como el “Superintendente de los Ganados del Rey”, aunque, posiblemente debía de ser un cargo honorífico, El verdadero poder de Egipto emanaba de la fertilidad de sus tierras, provenía del trabajo de sus campesinos, auténtico cimiento de una sociedad que comúnmente los rechazaba y normalmente los ignoraba “...El trabajador de los campos se queja más que la pintada, y sus gritos son más fuertes que los del cuervo. Sus dedos están hinchados, con un mal olor excesivo. Se fatiga en los pantanos, de forma que está molido. Se siente tan bien 76 | Egiptología 2.0


como puede sentirse un hombre entre leones; el sufrimiento es su destino, porque el trabajo es a menudo triple. Cuando regresa a casa, por la tarde, el camino le ha destrozado...” (La Sátira de los Oficios, Papiro Sallier II).

Tumba de Menna (TT69). | Egiptodreams.

Bibliografía

Sobre el autor

ALDRED, C. (2005). Los egipcios. Oberon. Madrid.

Doctor en Prehistoria y Arqueología por la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED). Magíster en Museografía y Exposiciones por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Diplomado en Estudios Avanzados (D.E.A.) por la Universidad Complutense de Madrid (UCM). Miembro del Laboratorio de Estudios Paleolíticos de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), y de la Red de Expertos del Proyecto Campus de Excelencia Internacional en Patrimonio, concedido a las universidades andaluzas coordinadas por la Universidad de Jaén.

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Entre los años 1998 y 2008 ha participado en diferentes campañas arqueológicas: Yacimiento de la Cova D’en Pardo (Planes, Alicante), La Peña de Estebanvela (Ayllón, Segovia), excavación y estudio de la Cueva de Ambrosio (Vélez-Blanco, Almería), trabajos arqueológicos en Perales del Río (Getafe), Proyecto de Investigación, estudio y documentación en la Cueva de la Fuente del Trucho (Asque-Colungo, Huesca) y dirección arqueológica para la realización de trabajos de prospección y excavación arqueológica en el Cerro de San Isidro (Domingo García, Segovia). Entre los años 2008 y 2011 Arqueólogo de la Unidad de Promoción y Desarrollo V y VI de la Diputación de Toledo. Es también autor de diferentes artículos relacionados con el antiguo Egipto. Enlaza con el autor

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Egiptología Gerardo P. Taber

En busca del oro líquido de los faraones. Recreación de una cerveza del Antiguo Egipto desde la arqueología experimental, parte I.

Vaso cónico con motivos espirales y vaso cónico de borde negro. 3500-3200 a.C., Naqada II, Período Predinástico. Cerámica modelada y pintada. Museo Nacional de las Culturas del Mundo, México. | José Luis Pérez Flores.

U

na de las bebidas que más se consume alrededor del orbe es la cerveza; la cual, por lo general, se asocia a momentos de relajación, festividad y camaradería. Este brebaje, que acompaña a la humanidad desde hace varios milenios, cuenta con una larga y rica historia llena de leyendas y mitos que se pierden en la noche de los tiempos. Al parecer, en su origen -probablemente entre los años 10,000 y 6000 a.C.- muchos de los pueblos neolíticos del medio oriente desarrollaron métodos similares para fermentar cereales cultivados -y productos derivados de ellos- y es probable que las cerveza se haya “descubierto” al elaborar pan, ya que parte de su proceso de preparación es similar. En el caso del antiguo país del Nilo, esta bebida fue un importante elemento de la dieta que aportó gran parte de la energía necesaria para que pudiese desarrollarse la cultura del Egipto faraónico, y fue tan apreciada que incluso se deseó continuar consumiéndose en el Más Allá. Evidencia de ello 78 | Egiptología 2.0


se encuentra en las ofrendas funerarias que desde el Período Predinástico (c. 5300-3000 a.C.) incluyen contenedores que se destinaron a preservar y servir h(n)kt (heneqet) “cerveza” para toda la eternidad. Ejemplos representativos de este tipo de artefactos son dos vasos cónicos de la fase Naqada II (c. 3500-3200 a.C.) que fueron descubiertos en el cementerio de Mesaeed, Naga ed-Deir, en la gobernación de Sohag, Egipto, y que se resguardan en el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, en la Ciudad de México. Cabe señalar, que esta bebida es uno de los logros gastronómicos más importantes del mundo antiguo y hasta hace relativamente poco tiempo se investiga en su justa dimensión. Por tales motivos, en este texto, que constará de dos entregas, expongo algunos de sus rasgos más característicos -tanto simbólicos como técnicos- y también presento, con el objetivo de comprender un poco más sobre sus procesos de manufactura, los pasos de elaboración de una recreación de un tipo de cerveza del Egipto faraónico, desde la perspectiva de la llamada “arqueología experimental”, que realizó Oscar Sánchez Martínez, propietario de la Cervecería Artesanal 8 Almas, junto con quien estas líneas escribe. Nomenclaturas y estilos de cerveza Como ya se mencionó, el vocablo que los antiguos habitantes del país del Nilo utilizaron para designar a la cerveza fue: h(n)kt (heneqet). Sin embargo, también existen muchos más términos que evidencian variedades de esta bebida. En casi todos los casos relacionados a este líquido se encuentra presente como determinativo el signo W22 de la lista de Gardiner:

h(n)kt (heneqet) que representa a una jarra elaborada en

cerámica; cuyo significado, como logograma, también puede ser: krht (qerehet) “recipiente” (cfr.: Gardiner, 1957: 530). Resulta interesante que el mencionado jeroglífico hace alusión al contenedor especifico en el que se conservaba este liquido justo antes de ser consumido, el cual era llamado: cerveza”; aunque también existen las palabras: kby (qeby) “jarra (o vasija) para cerveza” y cerveza”.

stt (sechet) “jarra para

bi3t (biat) “vasija (o copa) para cerveza”, wsmw (ushemu) “jarra de metal (y medida) para

Los antiguos egipcios crearon una gran diversidad de tipos y estilos de esta nutritiva bebida fermentada, cuyas características principales -en ocasiones- se pueden inferir a partir de los nombres que fueron registrados en diferentes contextos; entre los más representativos se encuentran: veza] nenemet”,

nnmt (nenemet) “[cer-

tnmw (tenemu) “[cerveza] tenemu”,

h3mt

(khamet) “[cerveza] khamet” y hnms (khenemes) “[cerveza] khenemes”. Además de estos cuatro tipos, que al parecer servían para cubrir las necesidades nutricias de la población, también se elaboraron otras bebidas para fines más específicos. Tal es el caso de la llamada: dsrt (djeseret) “[cerveza] sagrada” que, como su nombre lo indica, seguramente era destinada para el culto de los dioses. Por otra parte, el nombre: h(n)kt 3k (heneqet aq) “cerveza infortunio” pudiera referirse a que esta variedad contuviese más alcohol y, por lo tanto, el abuso en su consumo condujese a realizar actos desafortunados. Aunque otra posible traducción es: “cerveza [de la] muerte” y también pudiese indicar que es el tipo de bebida que se colocaba en contextos funerarias. En este sentido, también existían las llamadas: h(n)kt n(y)t h3w (heneqet nyt hau) “cerveza de ofrendas” y

h(n)kt n(y)t h3(w) ht (heneqet Egiptología 2.0 | 79


nyt hau khet) “cerveza de las cosas de ofrendas” que, como sus nombres indican, servían para ofrecerse en distintos rituales. Sobre los estilos de esta bebida se pueden encontrar principalmente: h(n)kt bnri (heneqet benri) “cerveza dulce”, khebu) “cerveza espesa” y

h(n)kt b3 gnhbw (heneqet ba geneh(n)kt b3 gtmw (heneqet ba getemu) “cerveza espesa

acuosa”. Al respecto de las dos últimas mencionadas, éstas se bebían con ayuda de un dh3 (deha) “pajilla”; que funcionaba como filtro y sifón.

Estela que figura a un soldado-mercenario cananeo que bebe cerveza a través de una pajilla; probablemente proviene de Tell el-Amarna. 1353-1336 a.C., reinado de Akhenatón, dinastía XVIII, Reino Nuevo. Caliza tallada con restos de policromía. Ägyptisches Museum und Papyrussammlung, Berlín. | Sandra Steiß, Staatliche Museen Preußischer Kulturbesitz. 80 | Egiptología 2.0


Para los antiguos egipcios la cerveza era una parte esencial de su dieta. Más que una bebida embriagante, ésta era considerada; como reza un tradicional adagio alemán: Bier ist flüssiges Brot «la cerveza es pan liquido». Un ilustrativo ejemplo de esta concepción es la petición que le hace Khunanup a su esposa Meret en la línea 1.6 de la historia del campesino elocuente (c. 1939+16-1760 a.C., dinastía XII):

irit n.i swt t3 it hk3t 6 m t(3) h(n)kt n hrw nb k3 'nh.i im.f (irit ni sut ta it heqat 6 em ta heneqet en heru neb ka ankhi imef). “Hazme con el trigo y la cebada 6 heqat de pan y cerveza para todo el día y que pueda vivir con ello.”

En la cosmovisión egipcia el sustento que otorgaba la cerveza se relacionaba con las fuerzas divinas. En este sentido, se consideró a hwthr (huthor) “Hathor” como la principal patrona de esta bebida. Esta diosa también estaba presente en los procesos de renovación de la vida en el Más Allá y se creía que su poder ayudaría a que las ofrendas fuesen eficaces para toda la eternidad. De tal manera, se procuró que nunca faltase cerveza en el ajuar funerario y, para tal efecto, se incluyeron tanto las propias jarras, o bien, modelos de ellas siendo transportadas por sirvientes. Además de los relieves o maquetas de cervecerías -sobre las cuales trataré en el siguiente artículo- que aseguraban, mágicamente, que siempre se produciría esta nutritiva bebida fermentada.

Detalle de una sirvienta que transporta jarras de cerveza, parte del grupo escultórico “la procesión de Bersha” de la tumba del nomarca Djehutynakht (N. 10) en Deir el-Bersha. 2080-1940+16 a.C., ¿finales de la dinastía XI?, Reino Medio. Madera tallada y policromada. Museum of Fine Arts, Boston, Massachusetts. | Museum of Fine Arts, Boston, Massachusetts. Egiptología 2.0 | 81


Modelo de panadería y cervecería de la tumba de Meketra (TT 280) en Asasif. 1939-1910+16 a.C., reinado de Amenemhat I, dinastía XII, Reino Medio. Madera tallada y policromada. The Metropolitan Museum of Art, New York. | The Metropolitan Museum of Art, New York.

Los ingredientes de la cerveza egipcia Antes de continuar cabe señalar un punto importante: la cerveza del Egipto faraónico no era exactamente como la que conocemos hoy en día, ya que adolece de dos elementos que nuestros paladares contemporáneos relacionan con esta bebida: no contiene lúpulo (Humulus lupulus) de cuyas flores se extrae la lupulina, ácido que aporta el sabor amargo y los aromas característicos de las cervezas contemporáneas; además de que ayuda a que éstas produzcan más espuma, la cual tampoco se encontraba tan presente en la egipcia; pues aunque existía carbonación en el liquido procedente de la fermentación, la mayor parte del dióxido de carbono (CO2) escapaba de los contenedores ya que no existía la tecnología para sellarlos herméticamente. El principal ingrediente de cualquier cerveza es -obviamente- el agua; la cual constituye del 85% al 92% de su composición total. Los antiguos egipcios llamaron al liquido vital: mw (mu) “agua”, la cual se tomaba del río Nilo. Sin embargo, lo más probable es que ésta se filtrase para retirar excesos de sedimentos que pudieran afectar los procesos de fermentación y el sabor de la bebida. Aunque, por lo general, se requiere que el agua que se utiliza para elaborar cerveza contenga un poco más de calcio, sulfatos y cloruros; ya que el primero ayuda a aumentar la extracción de los azucares y rebaja la opacidad de la mezcla, los sulfatos ayudan a inhibir la 82 | Egiptología 2.0


floculación alta, es decir la suspensión de las levaduras en el liquido, mientras que los cloruros otorgan texturas más densas y refuerzan el sabor dulce. Otro de los principales ingredientes de la cerveza -antiguas y contemporáneas- es la cebada (Hordeum vulgare), cereal que desciende de la cebada silvestre (Hordeum spontaneum) que es originaria del medio oriente. Los habitantes del antiguo país del Nilo nombraron a esta gramínea: it (it) “cebada” y también utilizaron diferentes logogramas y determinativos como: y que tenían el mismo valor fonético. Asimismo, hicieron distinción de dos

it mhw (it mehu) “cebada

variedades cultivadas:

del Bajo Egipto” e it sm´ (it shema) “cebada del Alto Egipto” las cuales, seguramente, tenían distintos sabores debido a la diferencia de suelos y condiciones climáticas de ambas regiones. Otro de los cereales que se utilizaron para elaborar cerveza fue el: swt (sut) “trigo”; vocablo que en realidad parece referirse a la escanda (Triticum dicoccoides) también conocido como “trigo almidonero silvestre”. Sin embargo, los egipcios distinguieron, y utilizaron en mayor medida, un tipo de trigo llamado: espelta (Triticum spelta) “escanda mayor” al cual denominaron: bdt (bedet) “trigo espelta”, grafía a la que también podían añadírsele los determinativos de cebada:

.

Los cereales anteriormente mencionados constituyen el “cuerpo” de las cervezas pero, como ya se señaló, los habitantes del país del Nilo elaboraron una gran variedad de bebidas fermentadas con diferentes cualidades y sabores; cuyos ingredientes y preparación aún se siguen investigando, ya que la identificación de sus trazas químicas -que se han podido recuperar de distintos artefactos- es un proceso sumamente laborioso y delicado (cfr.: Ishida: 2002, 2003 y 2005). Sin embargo, se tiene conocimiento -tanto por fuentes epigráficas como por los mencionados estudios- que los principales ingredientes que se utilizaron para crear las variedades y estilos de las cervezas son: bit (bit) “miel”; que por su alta concentración de monosacáridos, como la fructosa y la glucosa, se agregaba para elevar el contenido de azúcares en el mosto con el fin de lograr un mayor contenido alcohólico. Aunque también es probable que se añadiese una vez que la bebida

estaba fermentada para otorgarle dulzor. Sin embargo, para conseguir la h(n)kt bnri (heneqet benri) “cerveza dulce” se recurrió a la w´h (uah) “algarroba”; fruto del árbol de algarrobo (Ceratonia siliqua) el cual añadía un sabor almendrado a la cerveza. El lector atento notará que uno de los determinativos de los dos últimos términos es el mismo, el cual representa a la vaina que protege a estas aromáticas semillas y cuya recolección se plasmó en algunas tumbas como parte del programa iconográfico agrícola necesario para contar con sustento para la eternidad. Continuando con la búsqueda de sabores dulces, también se utilizaron los higos; de los cuales se nombran dos variedades: los

d3bw (dabu)

“higos” y los k3w (kau) “higos de sicómoro”. Al parecer, los primeros se utilizaron más bien para la elaboración del vino -como lo sugiere su determinativo- y los segundos; provenientes del nht (nehet) “sicómoro” (Ficus sycomorus) probablemente no fueron tan utilizados en las cervezas “mundanas” ya que este árbol se consideraba sagrado y se asoció a Hathor; razón por la que parece que se utilizó como ingrediente para la h(n)kt n(y)t h3w (heneqet nyt hau) “cerveza de ofrendas” que se presentaba junto a los propios higos de sicómoro como parte del programa iconográfico de sustento y revitalización, por parte de la mencionada diosa, en algunas tumbas. Por último, también se tiene constancia del uso de los bnr (bener) “dátiles”, frutos de la palmera datilera (Phoenix dactylifera) o del árbol datilero del desierto (Balanites aegyptiaca). Los primeros tienen un contenido muy elevado en azúcar, de hasta el 70% de su masa total, mientras que los segundos son de un gusto más amargo. Por mucho tiempo se llegó a pensar que éstos eran uno de los ingredientes esenciales en la cerveza egipcia desde el Reino Antiguo (c. 2543-2120+25 a.C.) y que se maceraban en el mosto para proporcionar azúcares para la fermentación. Sin embargo, la evidencia de los restos arqueo-botánicos muestran que más bien se agregó, a partir del Reino Nuevo (c. 1539-1077 a.C.), una especie de jugo de dátil como caldo de cultivo para las levaduras que, en efecto, son responsables de la fermentación (cfr.: Ishida: 2003: 2-7). Egiptología 2.0 | 83


Mujer con su hijo recoge los frutos del algarrobo. Detalle de pintura mural de la tumba de Menna (TT69). 1400-1390 a.C., reinado de Thutmose IV, dinastía XVIII, Reino Nuevo. Pigmentos minerales sobre estuco. Necrópolis de Sheikh Abd el-Qurna. | Wikimedia Commons.

84 | Egiptología 2.0


Higos en un sicómoro y en una mesa de ofrendas. Detalle de pintura mural de la tumba de Userhat (TT56). 1425-1400 a.C., reinado de Amenhotep II, dinastía XVIII, Reino Nuevo. Pigmentos minerales sobre estuco. Necrópolis de Sheikh Abd el-Qurna. | Wikimedia Commons.

Recreando el oro líquido de los faraones desde la arqueología experimental Tomando en cuenta los argumentos sobre la arqueología experimental, en especial los expuestos por Ruth Tringham (1978: 171-180) y John M. Coles (1979: 28-35), se emprendió una iniciativa, auspiciada por el Museo Nacional de las Culturas del Mundo, en la Ciudad de México durante los meses de Marzo y Abril del año 2018, para realizar un experimento de recreación de un tipo de cerveza egipcia. Quien estas líneas escribe documentó varios aspectos al respecto y se decidió tomar como modelo la receta presentada por Magda Mehdawy y Amr Hussein en su obra: The Pharaoh´s Kitchen. Recipes From Ancient Egypt´s Enduring Food Traditions (2010: 125-129). Los mencionados autores exponen varios aspectos históricos y gastronómicos del país del Nilo y llegaron a la conclusión de que el proceso de elaboración de la Bouza, bebida fermentada de origen sudanés, es muy similar al que se realizó en el Egipto faraónico. Curiosamente, en el distrito de Bab El-Shariya en la ciudad de El Cairo aún se puede encontrar Bouza. Cabe señalar, que en la segunda parte de este texto discutiré sobre distintos procesos de experimentación en la elaboración de cervezas y como éstos han puesto en la palestra académica varias de las concepciones que se tienen sobre las bebidas fermentadas del antiguo Egipto. Como ya se mencionó, quien decidió aceptar el reto de realizar el experimentó fue Oscar Sánchez Martínez, enólogo y maestro cervecero mexicano, y como se decidió modificar la receta y procedimiento presentados por Magda Mehdawy y Amr Hussein, se bautizó a esta nueva cerveza como: “Cerveza 8 Almas”. Los ingredientes de esta receta son:

h(n)kt b3 hmn (heneqet ba khemen)

7 kilogramos de malta base (cebada germinada). 1 kilogramo de trigo germinado (malta base). 2 kilogramos de “trigo caramelo” (germinado y tostado). 300 gramos de avena arrollada. 100 gramos de algarrobo molido. 1 litro de miel de abeja. 11 gramos de levadura tipo ale para trigo. Una vez reunidos todos los ingredientes en un espacio amplio se procedió a realizar el experimento, siguiendo este modo de preparación: Egiptología 2.0 | 85


Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nicolás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

En primer lugar se trituró la cebada germinada, el trigo germinado, el “trigo caramelo” y la avena arrollada -cada uno por separado- en la piedra de molienda (ver figura 9). El objetivo de esta acción es romper la cáscara que envuelve a los granos para que se pueda obtener la mayor cantidad de moléculas de azúcares fermentables y nutrientes básicos para la levadura. Después, se mezclaron todos los granos triturados y se colocaron en un bolsa de tela de lino grande -lo suficiente para soportar 10 kilogramos- y cuya trama fue lo suficientemente cerrada para permitir el paso del agua pero sin dejar escapar el contenido.

Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nicolás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

Después, se calentaron 60 litros de agua (a los que también se le añadieron 30 miligramos de óxido de calcio para emular las condiciones de PH del agua del Nilo) en un perol de metal de paredes rectas. Es importante que el agua alcance los 70º centígrados y que se mantenga a esa temperatura constantemente (para tal efecto se monitoreó con un termómetro sumergible). Se colocó la bolsa con la mezcla de granos molidos en un contenedor de plástico al que se le añadieron 30 litros de agua a 70º centígrados y se dejó remojando durante 60 minutos. Este proceso es el inicio de la maceración (o infusión) necesario para extraer los azucares fermenta86 | Egiptología 2.0


bles de los granos. Una vez obtenido un mosto (caldo azucarado) espeso se agregaron otros 30 litros de agua, también a 70º centígrados, al contenedor con la bolsa con granos; esta última se movió y remojó continuamente hasta que el grano en su interior quedó sin ningún sabor dulce.

Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nicolás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco. Egiptología 2.0 | 87


Los 60 litros de mosto resultantes de la maceración se trasladaron al perol de metal de paredes rectas y se calentaron hasta el punto de ebullición (96.4º centígrados en la Ciudad de México, que se encuentra a 2240 msnm). En este punto se agregó la miel y el algarrobo molido, los cuales se mezclaron en el mosto, que se dejó hervir durante 60 minutos. Es importante señalar que durante este proceso se evaporaron de 5 a 6 litros de liquido, que aunados a otros que se pierden durante los vertidos y accidentes dan como resultado una merma de cerca de 10 litros de mosto. En este sentido, los maestros cerveceros están consientes de esta perdida y calculan la proporción de los ingredientes considerándola.

Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nicolás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

Después de que la mezcla de mosto, algarrobo y miel hirvió por una hora, se dejó enfriar el tiempo necesario hasta que ésta se encontró a 30º centígrados. Es muy importante revisar continuamente la temperatura antes de inocular la levadura; ya que los organismos eucariotas como la “levadura de cerveza” (Saccharomyces cerevisiae) mueren a temperaturas de 60º centígrados, pero tienen un mejor desempeño entre los 26º y 30º centígrados. Los 50 litros de mosto se vertieron en el contenedor de plástico, que en este caso también fungió como fermentador; aunque también pueden utilizarse barricas de madera o de barro. En cualquiera de los casos, es importante que el fermentador se pueda sellar bien y que al mismo tiempo cuente con un conducto de salida de aire, para que pueda liberarse el dióxido de carbono (CO2) que se produce durante el proceso. Para “activar” la levadura, se vierte un poco del mosto en un vaso, se agrega y agita la mencionada hasta que queda una mezcla homogénea, la cual se vertió con cuidado en el fermentador. 88 | Egiptología 2.0


Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nicolás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco. Egiptología 2.0 | 89


Por último, se selló el fermentador y se colocó en un lugar que no recibía los rayos del Sol y que se mantenía fresco durante todo el día, a una temperatura entre los 25º y 30º centígrados. Se dejó reposar por siete días, tras los cuales se realizó una decantación y filtrado para retirar los sedimentos creados por las levaduras. El fermentador se volvió a sellar por otros siete días más, tras los cuales, esta nutritiva bebida quedo lista para ser embotellada y consumida. En palabras del propio Oscar Sánchez Martínez, el resultado de este experimento fue: Se creó una cerveza de color ámbar turbio, con poca actividad de presencia de CO2 y una graduación alcohólica de 4.5% ABV. Tiene aromas a especies, provenientes del algarrobo, y en presencia en boca un sabor a trigo, levadura y notas a pan; su retrogusto tiene algunas notas de sabor a miel. Cuenta con un gusto muy diferente a lo que conocemos hoy en las cervezas actuales. Recomendaremos acompañarla con unas tapas con cebolla caramelizada y mermelada de higo, para hacer el maridaje perfecto por sus ingredientes que, sin duda, evocan a la tierra de los faraones. (Sánchez, 2018: comunicación personal).

Experimento heneqet ba khemen de recreación de cerveza egipcia. Marzo de 2018. Ciudad Nicolás Romero, México. | Miguel Ángel Valdés Velasco.

Comentarios finales En este espacio, evidentemente, es imposible presentar todos los pormenores de la realización del experimento h(n)kt b3 hmn (heneqet ba khemen) “Cerveza 8 Almas”. Pero cabe mencionar que para el que estas líneas escribe fue una experiencia sumamente enriquecedora ya que, por lo general, el arqueólogo o historiador sólo puede “probar” los alimentos y bebidas de las sociedades de la antigüedad por medio de la filología o las escuetas descripciones que existen sobre ellas. En el caso del “oro líquido de los faraones” aún falta mucho por descubrir, y discutir, ya que recreaciones como la anteriormente descrita aportan nuevos datos que necesitan ser contrastados con el corpus de conocimientos que se tienen sobre el tema en cuestión. En la próxima entrega de esta revista presentaré la segunda parte de este estudio, en el cual ahondaré sobre lo que se conoce de los procesos de elaboración en las cervecerías del antiguo Egipto y de cómo se han analizado desde varias perspectivas. Por mientras, sugiero al avezado lector recordar el ofrendar, de vez en cuando, alguna “caña” -de preferencia teñida de rojo, para emular la sangre- a 90 | Egiptología 2.0

shmt (sekhemet) Sekhmet “la


poderosa”, hija de r´ (ra) Ra, el dios Sol; para mantenerla contenta. Ya que puede apetecerle repetir el episodio descrito en el llamado Libro de la Vaca Divina e intente, nuevamente, aniquilar en una brutal matanza a toda la humanidad.

Bibliografía

Sobre el autor

COLES, JOHN M. (1979). Experimental Archaeology. Academic Press. Cambridge.

Gerardo P. Taber realizó sus estudios de arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) y se ha especializado en el estudio de las culturas del antiguo medio oriente y el Mediterráneo, con especial énfasis en el Egipto faraónico. Ha impartido numerosos cursos y conferencias sobre el arte, la religión y el sistema de escritura del Egipto faraónico, así como de historia general e historia de los museos en México, en diversas instituciones como: la ENAH, ENCRyM, UNAM, UAM, UASLP, Universidad Pontificia de México, Universidad Anáhuac México Norte y la Fundación José Ortega y Gasset México, entre otros.

GARDINER, ALAN HENDERSON. (1957). Egyptian Grammar. Being an Introduction to the Study of Hieroglyphs. (Tercera edición revisada, publicado originalmente en 1927 por Clarendon Press). Griffith Institute. Oxford. ISHIDA, HIDETO. (2002). “Insight Into Ancient Egyptian Beer Brewing Using Current Folkloristic Methods.” en: Technical Quarterly Vol. 39 N. 2. Master Brewers Association of the Americas. Saint Paul. (2003). “Reconstruction of an Ancient Egyptian Beer Dates Back to the Old Kingdom Era.” en: Journal of the Brewing Society of Japan Vol. 98 N. 1. PP 23-30. The Brewing Society of Japan. Tokyo. (2005). “Two Different Brewing Processes Revealed from Two Ancient Egyptian Mural Paintings” en: Technical Quarterly Vol. 42 N. 4. PP. 273-282. Master Brewers Association of the Americas. Saint Paul. MEHDAWY, MAGDA & HUSSEIN AMR. (2010). The Pharaoh´s Kitchen. Recipes from Ancient Egypt´s Enduring Food Traditions. The American University in Cairo Press. El Cairo. SCHAWARTS, GEORGE. (2013). “A Pint of the Past: Assessing Authenticity in Modern Versions of Ancient and Historic Ales.” en: Brewery History. The Journal of The Brewery History Society N. 154. PP. 17-30. Brewery History Society. Carisbrooke.

También se ha desempeñado como investigador de las exposiciones internacionales: Persia fragmentos del paraíso, tesoros del Museo Nacional de Irán en los años 2005-2006; Isis y la Serpiente Emplumada, Egipto faraónico/México prehispánico en los años 20072008; Pompeya y una villa romana, arte y cultura alrededor de la bahía de Nápoles en los años 2009-2010; muestras que se presentaron en el Museo Nacional de Antropología. Actualmente se desempeña como investigador del Museo Nacional de las Culturas del Mundo, en el área de investigación y curaduría del Egipto faraónico y el Mediterráneo antiguo y se encuentra trabajando en el proyecto Kemet en Anáhuac, que busca analizar y contextualizar las obras egipcias que se encuentran en México. Enlaza con el autor

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Museos Sara López Caiz / Moisés González Sucías

Biblioteca Museo Víctor Balaguer L

a Biblioteca Museo Víctor Balaguer, fundada en 1884 por el político y escritor que le da nombre, es uno de los museos más antiguos y singulares de Cataluña. Mantiene en buena medida la estética y las colecciones originales del siglo XIX. En las salas se muestran obras de pintores como Ramon Martí Alsina, Santiago Rusiñol, Ramon Casas, Isidre Nonell, Joaquim Mir y Xavier Nogués, entre otros, que ofrecen un recorrido excepcional por el arte catalán desde el Romanticismo hasta el arte contemporáneo, donde destaca la importante colección de arte informalista.

Fachada principal de la Biblioteca Museo Víctor Balaguer. | Visit Museum.

La sección de pintura se completa con la exposición permanente de una veintena de óleos del Barroco español y europeo del depósito his-

tórico del Museo Nacional del Prado. Entre las colecciones etnográficas hay piezas de Filipinas, Egipto, China y Japón, así como una muestra de arte precolombino. De entre todas ellas destaca la colección egipcia, la primera que se formó en Cataluña, que incluye la momia de un niño, fragmentos de sarcófagos, ushebtis, cerámica y amuletos, entre otros. La Biblioteca Museo está situada en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) y fue creada por Víctor Balaguer, en señal de agradecimiento a la ciudad por el apoyo recibido en su carrera política. Balaguer quería crear un templo universal del saber abierto a todos para fomentar la educación y la cultura. Es uno de los equipamientos culturales más antiguos y pioneros de Cataluña, ya que fue el primer edificio público del país destinado a cumplir las funciones de biblioteca y museo. Desde el año 2000 el museo es sección del Museo Nacional de Arte de Cataluña y la biblioteca sección de la Biblioteca de Cataluña. Historia Durante el último cuarto del siglo XIX Vilanova vivió una importante expansión urbanística gracias al impulso de la burguesía industrial, la que hizo llegar el ferrocarril ha la ciudad y promovió la edificación 92 | Egiptología 2.0

Fachada principal de la Biblioteca Museo Víctor Balaguer. | Henri Bergius.


de la mayor parte de los equipamientos de uso público, hoy en día todavía vigentes, que provocaron una fuerte transformación en la fisonomía de la ciudad. Fue en este contexto de desarrollo económico de la ciudad cuando nació la Biblioteca Museo. La idea de crear una Biblioteca fue tomando forma a partir de 1879, momento en que Balaguer comenzó a hacer una llamada entre amigos y colaboradores para recibir ejemplares de obras. Balaguer se basa en tomar la idea del Ateneu Barcelonès y el Centro de Lectura de Reus e ir un paso más allá, añadiendo contenido político y social a un proyecto cultural. Su objetivo final era hacer una especie de Biblioteca y Museo Nacional de Cataluña. En 1880 ya había decidido que estaría localizada en Vilanova i la Geltrú y que

Entrada al edificio principal, con las escaleras flanqueadas por las esculturas de Francesc Armanyà y el poeta Manuel de Cabanyes, y la inscripción Surge et Ambula. | Kippelboy.

su arquitecto sería Jeroni Granell. Se trataría del primer edificio creado de nueva planta en Cataluña para cumplir las funciones de biblioteca-museo. De hecho, la construcción de museos no era nada habitual en aquellos años. Normalmente las colecciones artísticas se depositaban en antiguos palacios y conventos y no siempre se encontraban abiertas al público. El 7 de enero de 1882 , Víctor Balaguer compró formalmente a Francisco Gumà Ferran, promotor de la llegada del ferrocarril ha Vilanova, un solar que comprendía una superficie de unos 3.000 m², destinado a la construcción de la Biblioteca Museo, aunque ya se había colocado la primera piedra del edificio el 1 de enero del mismo año. El proyecto ligaba también con el deseo de Balaguer de crear una institución de carácter nacional, pero descentralizada de Barcelona. El fundador dedicó buena parte de su fortuna y de sus esfuerzos para hacer realidad este proyecto. El proyecto museístico se englobaba en las corrientes de revalorización y búsqueda de las artes aplicadas que estaban surgiendo en Europa, con la creación de instituciones similares como el South Kensington Museum de Londres o el Museo Austríaco de Artes Aplicadas de Viena. En su diseño también influyeron los museos de reproducciones artísticas existentes en las principales capitales europeas. Es por este motivo que Balaguer reservó un espacio en la primera planta del edificio con el objetivo de habilitar una cátedra para el estudio de las artes aplicadas que formara a futuros diseñadores y que se pudiera vincular con la creciente industria textil de la zona. La cátedra sería dirigida por Tomás Moragas con la colaboración del profesor Josep Sugrañes. Balaguer contó también con el apoyo económico de Antoni Samà, Francisco Gumá, Ramon Estruch, Josep Ferrer y Vidal y su hijo Josep Anton Ferrer y Soler. Edificio El arquitecto encargado del proyecto fue Jeroni Granell Mundet, maestro de obras de prestigio que efectuó la mayor parte de su producción en la ciudad de Barcelona y que en Vilanova i la Geltrú también realizó el Colegio Samà. La Biblioteca Museo se construyó entre los años 1882 y 1884 y fue concebida como un templo clásico. Una cúpula central coronaba el edificio y a ambos lados se extendían dos alas simétricas destinadas una a biblioteca y la otra a museo. El estilo seguía la corriente estética de la época, llamado eclecticismo, que se caracterizaba por la utilización de estructuras y elementos decorativos extraídos del pasado (egipcios, griegos, medievales) de una manera completamente libre. La finalización e inauguración del nuevo edificio data de 1884, según consta en una láEgiptología 2.0 | 93


Construcción del edificio y edificio finalizado en 1884. | Rafael Areñas Miret.

pida situada en la fachada. En el momento de la inauguración, el edificio se estructuraba en dos plantas: una planta baja que tenía dos espacios bien diferenciados (la biblioteca y el museo) y un primer piso donde estaba la residencia del bibliotecario y la Sala de Juntas, reservada a las reuniones del patronato, formado por varios personajes locales y representantes de las instituciones locales. El mismo día de la inauguración del edificio fue cedido al Ayuntamiento de Vilanova, aunque la escritura de cesión es del 22 de abril de 1900. Se dotó a la institución de un equipo técnico formado por un conservador del museo (Josep Ferrer y Soler), un responsable del boletín (Manuel Cruces Esther) y un bibliotecario (Joan Oliva y Milán).

Interior de la biblioteca, 1884. | Kippelboy.

Tres años después de la inauguración se hizo ya una primera ampliación, dirigida por el arquitecto Bonaventura piojos y Vivó. En 1890, en el interior del jardín, se construyó una vivienda para el fundador, la Casa de Santa Teresa. La gran cantidad de material que empezó a llegar ya desde los primeros años hizo necesario pensar en la ampliación de la Biblioteca Museo. Así, sólo ocho años después de su inauguración se creó el Salón María (1892), dedicado a la escultura y sólo seis años después se edificaba una nueva sala, el Salón Isabel (1898), que albergaba la inmensa colección de cerámica, monedas y medallas y la colección egipcia, entre otros. En 1919, se abría la última

Salón Isabel, 1898. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

nueva ampliación, la Sala Silvela (1919), que reunía la colección de pintura antigua y la sillería de la Sala de Juntas. Entre 1920 y 1930 experimentó una nueva ampliación, dirigida en este caso por J.M. Miró y Guibernau. En 1951 se reformó el interior de la pinacoteca. En 1979 se repararon las cubiertas bajo la dirección del arquitecto Jordi Ambrós, reparaciones encargadas por el Ministerio de Cultura. En 1981 el Ayuntamiento de Vilanova llevó a cabo algunas obras de reforma y acondicionamiento. Dos años más tarde la Generalitat se hizo cargo de las obras de restauración de la Biblioteca, según proyecto del arquitecto Bonet y Correa. En 1996 tuvo lugar la remodelación de la primera planta que permitió la utilización de espacios reservados anteriormente como almacenamiento para aumentar la superficie de exposición, a la vez que se volvía a disponer de la altura original en la sala de la Pinacoteca. En esta última reforma se optó por recuperar el estilo inicial diseñado por Granell, recuperando la luz natural en las salas, un proyecto realizado por o realizado por los arquitectos vilanovinos Miquel Orriols y Òscar Valverde. 94 | Egiptología 2.0


La Biblioteca Museo Víctor Balaguer no ha parado de crecer y de recibir donaciones durante sus años de vida. El prestigio de sus colecciones la han convertido en uno de los museos más destacados del panorama del arte catalán. El fondo bibliográfico que custodia está considerado como uno de los más completos para el estudio de la sociedad del XIX.

por la baronesa de Wilson.

El inventario actual (1999) del Museo consta de 8.865 registros, y sólo un 20% se encuentra expuesto en las salas, el resto se guarda en los almacenes. El legado fundacional, es decir, todo el volumen de objetos que ingresa desde 1884 hasta 1901, está formado aproximadamente por 2.000 registros. Actualmente el catálogo de la Biblioteca supera los 100.000 documentos (incunables, manuscritos, primeras ediciones, grabados, libros...). En 2004 se trasladó a la Casa Castrofuerte, justo detrás del edificio histórico. Allí están todos los servicios y almacenes que corresponden a una instalación moderna.

Pinacoteca. | Kippelboy.

Colección Balaguer encargó y financió el edificio de nueva planta donde depositó su gran colección privada de libros y objetos, las piezas procedentes de las donaciones de amigos, de coleccionistas y de intelectuales y un depósito cedido por el Museo Nacional del Prado. La Biblioteca Museo abrió sus puertas con una colección formada por unos 25.000 libros, y unas 400 piezas entre las que había pinturas, cerámica, monedas y medallas, joyas, muebles, etc. Su colección artística personal era más discreta que el gran volumen del fondo bibliográfico que había acumulado con los años. Balaguer era un hombre de letras, no un coleccionista de arte. Fue gracias a su influencia y habilidad que reunió, en pocos años, un auténtica colección de pintura y escultura. Las relaciones políticas en Madrid le facilitaron la gestión del depósito de obra barroca del Museo del Prado. Uno de los depósitos documentados más antiguos, que hoy día se expone de forma permanente. Por otra parte, antes de la inauguración, Balaguer ya había recibido cuadros de muchos colaboradores para formar parte del proyecto y en menos de una década la mayoría de los artistas catalanes en boga y muchos españoles, tanto pintores como escultores, hicieron donaciones al museo, convirtiéndolo también en una galería selecta de los artistas del XIX. En 1886 Eduard Toda dio su colección egipcia, en 1887 se incorporó la colección filipina de Víctor Balaguer y un año más tarde la colección oriental de Juan Mencarini. Los fondos museísticos se completaron en 1894 con la colección precolombina dada

Biblioteca. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

Colección egipcia La colección egipcia del Museo es la primera que se constituyó en Cataluña, fruto de la donación que en 1886 realizó Eduard Toda (1855 a 1941), diplomático, escritor y estrecho colaborador de Víctor Balaguer en el movimiento de la Renaixença. Toda y Balaguer se habían conocido en Madrid, durante los años de estudios universitarios de Derecho del primero. Terminada su formación, obtuvo una plaza en el cuerpo diplomático del estado, cargo que desde 1876 le llevó por diferentes ciudades europeas, como Glasgow, Helsinki, Le Havre, Hamburgo, Londres o París, y países del Extremo Oriente como India, Siam (actual Tailandia), Camboya, Filipinas o Japón. Eduard Toda Eduard Toda i Güell nació en 1855 en la ciudad de Reus (Tarragona). Allí cursó los estudios secundarios en el Instituto de los Padres Escolapios junto a sus amigos Antoni Gaudí y el que fuera más tarde médico Josep Ribera. Con ellos, y aún muy joven, tuvo su primer gran proyecto, la restauración del moEgiptología 2.0 | 95


Vista parcial de la sala que alberga la colección egipcia. | Visit Museum.

nasterio de Poblet. Años más tarde decidió trasladarse a Madrid donde se licenció en Derecho en 1873 y ese mismo año ingresó como agregado diplomático en el ministerio de estado. Ya en 1876 comenzó su periplo como vicecónsul por Macao, Hong Kong y Shangai. Allí se interesó por las culturas de Extremo Oriente e incluso llegó a publicar diferentes artículos sobre ellas. En 1884 viajó a Egipto para ocupar su nuevo cargo como Cónsul General de España en El Cairo. Llegó hasta Alejandría a bordo del barco de vapor ‘‘Tanjore’’ de la flota Peninsular Oriental Inglesa y de allí partió hacia El Cairo donde entró por la noche en una berlina tirada por dos caballos que le había recogido en la estación de ferrocarril. Se instaló en la llamada “Colonia de los Francos” que era como los egipcios llamaban a los europeos que vivían en Egipto. Su trabajo le permitió conocer a personalidades notables, y fue así como trabó amistad con grandes egiptólogos como Gastón Maspero, que por aquellos tiempos ya ejercía de Director del Servicio de Antigüedades. Para los europeos afincados en El Cairo no existían muchas diferencias respecto a sus vidas en Europa. Reuniones en sociedad, teatros, bailes, comidas, paseos, etc... formaban parte de su actividad diaria. Pero Toda, movido por su curiosidad personal por la historia, no dudó en unirse en más de una ocasión a sus amigos egiptólogos 96 | Egiptología 2.0

Vista parcial de la sala que alberga la colección egipcia. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

y explorar los principales puntos arqueológicos de Egipto. En su estancia en Alejandría visitó las construcciones romanas, llamando especialmente su atención la Columna de Pompeyo, las catacumbas y el Serapeum. Una vez instalado en El Cairo exploró la zona del Delta, visitando la antigua ciudad de This, los alrededores de Sais y Tanis. Como residente en El Cairo no quedó impune al encanto de Giza. Visitó las pirámides, las mastabas que las rodean y quedó impresionado por la antigüedad de la esfinge. De ésta dejó escrito que había visto una estela en el Museo de Bulaq en la cual se decía que fue restaurada en la misma época en que se construía la pirámide de


Keops. Se quedó en la antigua casa de Mariette durante sus visitas a la región de Menfis y Saqqara. Allí visitó la pirámide escalonada y las de Unas, Teti y Pepi. Hizo calcos de los relieves de las mastabas de Ti y Ptah-Hotep, quedó admirado por los enormes sarcófagos para toros del Serapeum y pudo contemplar las pirámides de Dashur. Gracias a su buena amistad con Maspero se unió en enero de 1886 al viaje de inspección que cada año realizaba el Servicio de Antigüedades por todo Egipto para comprobar el estado de los monumentos y el avance de las obras de excavación y conservación. Toda cuenta lo mucho que disfrutó de las reuniones y la compañía de grandes egiptólogos durante ese viaje a bordo del ‘‘Bulaq’’. Durante el trayecto visitó Meidum, las tumbas de los nomarcas de Beni-Hassan, Tell el-Amarna, Asiut, Ajmin, Abidos y Dendera entre otros lugares. Por fin llegaron a Luxor, la antigua Tebas. Esta fue la etapa más importante de su viaje, experiencias que quedarían para siempre grabadas en su memoria. En sus diarios de viaje relata la historia de Tebas, hace minuciosas descripciones de los monumentos, y se recrea en delicados relieves. El 1 de febrero, tras haber vistado las ruinas del templo de Karnak, un vecino de la población de Gurnah llamado Salam Abu Duhi se presentó ante el grupo del Servicio de Antigüedades con la noticia de que pocas horas antes se había descubierto una tumba. El equipo de inspección de Maspero tenía mucho trabajo, así que Maspero encargó a Toda la labor de abrir la tumba y vaciar su contenido. La tumba se encontraba en la orilla occidental, en la ciudad de Deir el-Medina, el lugar donde vivieron los obreros que trabajaban en la construcción de las tumbas del Valle de los Reyes. Toda se encontró ante una tumba con un pozo de entrada de cuatro metros de profundidad, sin la superestructura en forma de pirámide característica encima del pozo. En el fondo del pozo, una estrecha galería de dos metros medio tapada por la arena le condujo hasta una estancia cuadrangular de la que salía otro pasillo de cuatro metros, y finalmente la cámara funeraria. Cuál fue su sorpresa cuando vio que la puerta de la cámara estaba intacta. En su interior había veinte momias de las que sólo se pudieron salvar las nueve que estaban en sarcófagos, y todo el ajuar funerario perteneciente al propietario y su familia, un artesano llamado Sennedjem que vivió bajo el reinado de Ramsés II, en la dinastía XIX. Las espléndidas pinturas de la tumba parecían recien pintadas y miles de años después, siguen fascinando por su belleza a todo aquel que

Eduard Toda vestido como una momia en el Museo de Bulaq (El Cairo). | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

las contempla. Toda pasó tres días vaciando la tumba, redactando el inventario y haciendo fotos y dibujos del lugar. En 1887 publicó los resultados de su descubrimiento y tradujo los textos de la tumba en la obra titulada ‘‘Son Notém’’ en Tebas. La mayor parte de los objetos hallados en la tumba (TT1) se pueden visitar en la sala 17 del Museo de El Cairo. Concluida la estancia en Luxor, el ‘‘Bulaq’’ continuó río arriba su viaje pasando por Armant, Esnah, Kom Ombo y Asuán. El relato de su viaje finaliza con la visita al templo de Filé. Poco tiempo después, Toda regresa a España, ya extinguido el mandato de su cargo. A su vuelta se desprende de toda su colección egipcia cediéndola al Museo Arqueológico Nacional y al Museo Balaguer de Vilanova i la Geltrú. Es indudable que Toda quedó marcado por su estancia en Egipto y su vocación egiptológica. Publicó varios títulos: Sesostris, La muerte en el Antiguo Egipto, A través del Egipto, y aún quedó inédito y sin publicar un manuscrito titulado El Antiguo Egipto. Debido al escaso apoyo que recibió en los ámbitos culturales de nuestro país, tuvo que ejercer su vocaEgiptología 2.0 | 97


Debido al escaso apoyo que recibió en los ámbitos culturales de nuestro país, tuvo que ejercer su vocación egiptológica particularmente. No obstante, allá donde le fue posible siguió conectado a los círculos egiptológicos hasta su muerte en 1946. Gracias a Eduard Toda, la representación española en Egipto fue importante y desde entonces Egipto está un poco más cerca de España. La sala del museo dedicada al Antiguo Egipto, expone la práctica totalidad de la colección que Toda trajo de Egipto. Se trata de piezas que nos hablan del mundo funerario, tres de las cuales proceden de la ya citada tumba de Sennedjem: un cráneo, un bastón y un plato con 22 frutos secos. El resto de la colección está formada por ushebtis ,amuletos, prendas de vestir, lámparas de aceite, máscaras funerarias y partes de sarcófago, entre otros. La biblioteca también recibió una importante donación de libros, fotografías y postales que Toda recogió en sus viajes como diplomático por todo el mundo. Del conjunto de la colección, por su singularidad e historia, destaca la pequeña momia de un niño de cinco años, de Baja Época y procedente de Tebas, llamada popularmente ‘‘Nesi’’. Se trata de la primera momia que llegó a un museo

Eduard Toda. | Buongiorno alghero.

catalán, y una de las cinco únicas momias que se conservan actualmente en los museos de Cataluña. La primera referencia documental que tenemos de la pieza es del 29 de mayo de 1885, momento en que Víctor Balaguer le notificó al bibliotecario, Joan Oliva i Milà, que Eduard Toda le había regalado la momia.​ Eduardo Toda dio una conferencia el 16 de mayo de 1886 donde explicó en detalle los viajes que hizo por Egipto y el significado y uso de los objetos que regaló al Museo Balaguer. Contó que en la expedición arqueológica al Alto Egipto, dirigida por el profesor Gaston Maspero a Deir el-Medina, y cerca de los Colosos de Memnón, el 1 de febrero de 1886, se descubrió la tumba de Sennedjem, un hipogeo intacto desde hacía más de 3.000 años. La cámara estaba intacta y conservaba las momias, los sarcófagos, las ofrendas y ajuares funerarios. De este sepulcro pertenece la momia ‘‘Nesi’’. En la citada conferencia, el arqueólogo atribuyó esta momia a la dinastía XX y tradujo los jeroglíficos de los cartonajes que tiene sobre el cuerpo. Baqués sugiere que la atribución del nombre de ‘‘Nesi’’ podría explicarse si la momia hubiera poseído un sarcófago, pieza que quizás Toda pudo ver pero que no compró por el posible mal estado de conservación de dicho Momia de ‘‘Nesi’’. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

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sarcófago. Esta posibilidad quedó confirmada años más tarde con el descubrimiento de la documentación inédita de Toda dónde, por ejemplo, explica que once momias estaban en sus cajas, pero que se fueron deshaciendo antes de llegar al barco donde tenían que transportarlas al museo de Boulaq. El nombre de ‘‘Nesi’’, junto con los otros nombres, como Nesjons, Nesisis, Nesptah, Nespanebauib, etc... se pueden atribuir tanto a hombres como mujeres. Todos estos nombres presentan una relación entre ellos. Por ejemplo, Neisis puede traducirse cómo ‘‘él (o ella) pertenece a Isis’’, Nesptha cómo ‘‘él (o ella) pertenece a Ptah’’, etc.​Por lo tanto, ‘‘Nesi’’ sería la abreviatura de un nombre más largo. Se sabe que a partir de la dinastía XXII era un nombre para hombres y que a partir de la dinastía XVIII fue utilizado para mujeres. La momia fue radiografiada por Porta i Xarrié, y las radiografías fueron estudiadas por Domènec Campillo.​Según este autor se trata de la momia de un niño de cinco años de edad, normalmente constituido y sin signos patológicos, por eso no se puede determinar el sexo del niño. En una ficha elaborada por Maria Biscarri se determina que, a partir de las imágenes extraídas de la momia, se puede observar la totalidad del esqueleto que está formado por huesos dislocados a nivel del tronco. En el interior del cráneo se observan unas masas densas occipitales, que probablemente correspondan a sustancias minerales utilizadas en el procedimiento de momificación. La momia está cubierta por dos cartonajes, uno sobre el pecho y otro sobre las piernas, que se sujetan a partir de unas vendas dispuestas de manera horizontal.

Detalle superior e inferior de las plantillas. | Wikimedia Commons.

El primer cartonaje, en la parte superior de la momia, tiene un texto jeroglífico con una fórmula convencional de la diosa Nut protegiendo al difunto. La traducción de los jeroglíficos fue llevada a cabo por el mismo Toda, y sería: “Palabras de la diosa Nut:

Estoy aquí para protegerte y me extiendo sobre ti rechazando todos los males”. El cartonaje de la parte inferior, que se encuentra sobre las piernas, dice: “Viva es tu alma, oh Osiris Nesi, justa de voz eternamente”. Los estudios llevados a cabo por Llorenç Baqués determinaron que la transcripción del cartonaje sería: “Viva es tu alma Osiris... justo de voz, eternamente”. La traducción quedaría incompleta, ya que en el cartonaje hay un espacio en blanco, sin jeroglíficos y sin trazas. Seguramente este espacio en blanco estaría reservado al nombre del difunto. A ambos lados de la columna de jeroglíficos hay dos registros simétricos, con un friso de cobras y el chacal Anubis sobre una náos. Debido a su fragilidad, en 1986 la Biblioteca Museo Víctor Balaguer, en colaboración con el ‘‘Getty Research Institute’’ y la empresa ‘‘Método’’, procedieron a mantener la momia en una nueva vitrina, dado que sufría problemas de conservación. Sellada herméticamente, posee unos sensores que miden los niveles de oxígeno, humedad relativa y temperatura. Además, dispone de gas inerte y se encuentra totalmente aislada, por lo que todo el oxígeno queda absorbido, protegiendo la pieza de la putrefacción de la materia orgánica. El vidrio de la vitrina dispone de un filtro ultravioleta y un colorante que evita los daños producidos por la luz. Egiptología 2.0 | 99


Cartonaje que imita unas sandalias, 332-360 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

Fragmento de sarcófago con figuras mitológicas, 1570-1320 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer. 100 | Egiptología 2.0


Estoy aquí para protegerte y me extiendo sobre ti rechazando todos los males”. El cartonaje de la parte inferior, que se encuentra sobre las piernas, dice: “Viva es tu alma, oh Osiris Nesi, justa de voz eternamente”. Los estudios llevados a cabo por Llorenç Baqués determinaron que la transcripción del cartonaje sería: “Viva es tu alma Osiris... justo de voz, eternamente”. La traducción quedaría incompleta, ya que en el cartonaje hay un espacio en blanco, sin jeroglíficos y sin trazas. Seguramente este espacio en blanco estaría reservado al nombre del difunto. A ambos lados de la columna de jeroglíficos hay dos registros simétricos, con un friso de cobras y el chacal Anubis sobre una náos. Debido a su fragilidad, en 1986 la Biblioteca Museo Víctor Balaguer, en colaboración con el ‘‘Getty Research Institute’’ y la empresa ‘‘Método’’, procedieron a mantener la momia en una nueva vitrina, dado que sufría problemas de conservación. Sellada herméticamente, posee unos sensores que miden los niveles de oxígeno, humedad relativa y temperatura. Además, dispone de gas inerte y se encuentra totalmente aislada, por lo que todo el oxígeno queda absorbido, protegiendo la pieza de la putrefacción de la materia orgánica. El vidrio de la vitrina dispone de un filtro ultravioleta y un colorante que evita los daños producidos por la luz. El Museo cuenta también, con una pequeña colección de ushebtis de gran belleza y refinada elaboración de varias épocas. Los ushebtis eran pequeñas estatuas que se depositaban en la tumba del difunto. Su cometido en la religión y mitología egipcia era servirle al difunto en el Aaru (el paraíso de la mitología egipcia), ya que los egipcios pensaban que los espíritus de estas estatuillas trabajarían para ellos en la otra vida. De los 5 que conserva, destaca el elaborado para la Reina Henuttawy. Fechado entre 1085-935 a.C; está realizado en fayenza, representado de cuerpo entero, a modo de momia, con peluca y brazaletes. Lleva una azada en cada mano y, en el hombro, un saco en forma de red cuadriculada. Todos los detalles están remarcados con pintura negra.

Ushebti para la Reina Henuttawy y ushebti para Mahu, jefe de los obreros del dios Amón | Biblioteca Museu Víctor Balguer.

Otro bello ejemplo conservado en el museo es el ushebti para Mahu (jefe de los obreros del dios Amón). La figura presenta una decoración de gran calidad, con el rostro muy bien trabajado y enmarcado por una

peluca estriada y un amplio collar. El cuerpo presenta inscripciones jeroglíficas grabadas, y restos de pintura roja, dispuestos en ocho líneas horizontales que ocupan la totalidad de la parte frontal de la pieza. Mide 18 cm y está fechado entre 1320-1200 a.C. El museo conserva también una gran cantidad de amuletos de diversos materiales y épocas. Se denomina amuleto a aquel objeto que en la mentalidad primitiva se creía acumulador de energía y cuya misión principal era proteger al portador del mismo de las fuerzas malignas, o de atraer hacia su entorno algo positivo, todo ello con un pensamiento que hacía de este objeto algo mágico. Existían una gran diversidad de dichos objetos, como por ejemplo reproducciones de parte del cuerpo, cuya finalidad era proteger la parte reproducida en el, devolver las funciones a los difuntos, en el caso de amuletos encontrados en momias, y otra diversidad de protecciones... Los materiales en los que se forjaban dichos amuletos eran muy diversos y también cabe constatar que dependía de las posibilidades económicas del individuo, las clases más pudientes podían utilizar para su creación oro, plata (huesos y cabellos de los dioses según la creencia), bronce, hierro. piedras preciosas... y las clases menos favorecidas, podían utilizar por ejemplo loza, un material de bajo coste. Las formas de portar los amuletos eran muy diversas, pudiendo ir en el cuello, en forma de collar, atados en las Egiptología 2.0 | 101


muñecas, anillos, pectorales... y en los sudarios de las momias.

Anubis, 664-395 a.C. Thot, 664-343 a.C e Isis, 332-30 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

Eduard toda legó otros muchos objetos de la vida cotidiana o vinculados a ritos funerarios, que destacan por su gran belleza y lectura sobre la vida y costumbres de los antiguos pobladores del Nilo. Destaca por ejemplo, una máscara funeraria de madera estucada y policromada, fechada entre 323-30 a.C; que seguramente corresponde a la parte alta de la tapa de un sarcófago antropomorfo. Está pintada de un color pardo, mientras que los labios son rojizos y los ojos y cejas están remarcados en negro. Se cubre con una ligadura que lleva en medio de la frente un círculo rojo y que por los lados deja las orejas a la vista. Los rasgos de la cara están tratados en relieve. Por la parte trasera presenta cuatro agujeros con restos de cuñas de sujeción de madera.

Mesa de ofrendas. Época Ptolemaica. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

Otro de los objetos que merece especial atención, es una mesa de ofrendas, elaborada en arcilla, de Época Ptolemaica. Se trata de una mesa rectangular, con finalización redondeada, rodeada por una pared baja en el contorno, descubierta por delante. En el interior, pegados, relieves de figuras que representan diversas ofrendas (pan, animales, ánforas ...).

Máscara funeraria, 323-30 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer. 102 | Egiptología 2.0

En la parte delantera de la mesa hay un pequeño canal hundido que nace en un rectángulo (casa) por donde se hacía correr agua u otros líquidos para las libaciones destinadas a purificar el alma del muerto.


Fragmento de sarcófago con figuras mitológicas, 1570-1320 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

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Una de las piezas más bellas y llamativas de la colección, es un fragmento de sarcófago con figuras mitológicas. Se trata de un fragmento rectangular, curvado, estucado y pintado con decoración en ambas caras. En la cara interior podemos apreciar la representación de tres figuras momiformes muy similares, entre las que hay vasos, flores y símbolos funerarios. Los colores dominantes son el amarillo, verde, rojo, negro y el blanco. En la cara exterior podemos distinguir un friso de ‘‘uraeus’’ coronadas con el disco solar, e inscripciones jeroglíficas en la parte inferior, una esfinge sobre una ‘‘Naos’’, que tiene encima dos cartuchos del faraón Amenhotep I, Djeserkare Amenhotep, precedidos del título ‘‘Señor del Doble País’’. Al lado hay una pluma Maat y tres figuras momiformes acompañadas de jero-

Fragmento de sarcófago con la representación del ‘‘Ba’’, 15671320 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer.

glíficos. El hecho de que Amenhotep I aparezca representado bajo la forma de esfinge se debe a que era considerado fundador del Valle de los Reyes. Otra de las piezas destacadas de la colección, es un fragmento de sarcófago con la representación del ‘‘Ba’’ del difunto. Realizado en madera, es de forma rectangular, curvado, estucado y pintado, mostrando decoración en ambas caras. En la cara interior se representa el ‘‘Ba’’ o alma del difunto, con cabeza de mujer mirando de perfil, y cuerpo de pájaro con largas alas extendidas. La cabeza está flanqueado por dos ojos ‘‘Udjat’’. Detrás del de la derecha se puede apreciar una cobra con el cuerpo ondulado. En la cara exterior aparecen representados tres registros, el primero presenta un friso de ‘‘uraeus’’ coronadas con el disco solar, las otras dos presentan una alternancia del nudo de Isis y de la pilastra ‘‘Djed’’, símbolo de Osiris. Completan la colección, varios restos humanos y animales momificados, diferentes tipos de cerámica, máscaras funerarias, cartonajes, reposacabezas, telas de lino o conos funerarios, entre otros.

Vista general de una de las vitrinas de la sala egipcia y cono funerario, 1570-1085 a.C. | Biblioteca Museu Víctor Balaguer. 104 | Egiptología 2.0

Una pequeña pero rica muestra de los objetos y utensilios utilizados por los antiguos pobladores del valle del Nilo, que nos permite conocer sus costumbres y ritos funerarios.


El viaje de un ingenuo arqueólogo español que nos iniciará en la egiptólogía mientras está a punto de morir electrocutado o sufre el acoso de un fantasma nocturno, que se ve acosado por las fuerzas de seguridad del país, o visita en total soledad tumbas y museos.

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Exposiciones Obra Social ‘‘La Caixa’’ / Moisés González Sucías

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Músicas en la antigüedad

a música y los sonidos embrujan, seducen, consuelan, asustan y estimulan los sentidos desde tiempos ancestrales; también están presentes en los grandes acontecimientos de la vida pública y privada. El origen de nuestras sonajas, flautas, arpas, platillos, órganos, castañuelas y un sinfín de instrumentos modernos se remonta a miles de años atrás. De Irán a la Galia, la exposición ‘‘Músicas en la antigüedad’’ reúne un conjunto excepcional de 373 piezas delicadas procedentes, en su mayor parte, de las colecciones del Museo del Louvre, y también de unas veinte instituciones internacionales, entre ellas el Metropolitan Museum de Nueva York, los Museos Capitolinos y el Museo Nacional de Atenas. Desde los sellos cilíndricos mesopotámicos hasta los relieves monumentales romanos, pasando por los papiros egipcios y los vasos griegos, algunas de las piezas nunca antes habían sido exhibidas. El recorrido de la muestra incluye también una serie de dispositivos sonoros, gracias a los cuales es posible escuchar reconstituciones de sonidos de instrumentos antiguos, así como el canto más antiguo del mundo que se conoce hasta la fecha. La exposición recorre tres mil años de historia y es fruto de la alianza estratégica con el Museo del Louvre para la organización conjunta de exposiciones en nuestro país. Oriente, Egipto, Grecia y Roma: ‘‘Músicas en la antigüedad’’ muestra la importancia de la música en las sociedades antiguas, así como los últimos hallazgos en el campo de la arqueomusicología. La exposición, presenta la música como un lenguaje universal que atraviesa los siglos, supera conflictos y guerras, y acerca culturas. Desvela los aspectos específicos de cada civilización, así como sus influencias, intercambios e hibridaciones. Comisariada por Hélène Guichard, Violaine Jeammet y Ariane Thomas, conservadoras del Museo del Louvre, junto con otros cinco expertos de distintas instituciones y universidades francesas, la muestra podrá visitarse en CaixaForum Barcelona, hasta el próximo 6 de mayo de 2018. Desde Irán hasta la Galia, los vestigios milagrosamente conservados de instrumentos, los fragmentos de notaciones musicales y las múltiples representaciones de intérpretes que han llegado hasta nuestros días evocan los sonidos de tres mil años de historia (del 2900 a.C. al 395 d.C.). Tablillas mesopotámicas, estelas egipcias, cerámicas griegas, relieves históricos romanos y una colección de instrumentos antiguos de música cuyo estado de conservación a menudo sorprende. En total, se presentan 373 piezas, 278 de ellas pertenecientes al Musée du Louvre. Las obras proceden también de la Bibliothèque natio-

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Vistas generales de la sala de exposiciones. | CaixaForum Barcelona.

nale de France, el Metropolitan Museum de Nueva York, el Museo Nacional de Atenas, el Museo Archeologico Nazionale de Nápoles, los Musei Capitolini, la Centrale Montemartini de Roma, el Museo Nazionale Romano y el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, entre otros centros. El hecho musical se aborda desde distintas perspectivas. Los trabajos llevados a cabo recientemente en el campo de la arqueología experimental han permitido recuperar sonidos que se creían perdidos. También se presenta el contexto eminentemente religioso de la música, así como el sociocultural. La exposición recupera las leyendas sobre el origen divino de sonidos e instrumentos. La música interviene en todas las facetas de la vida: exalta el poder de los soberanos, acompaña en la guerra y es omnipresente en la escena cívica y en el vínculo con lo divino. Está ligada a todas las etapas de la vida: la infancia, la juventud, la madurez y la muerte. Alrededor del hecho musical se crean oficios, desde el de lutier hasta el de maestro de música, mientras que algunos intérpretes extraordinarios han alcanzado una gran fama en este campo. Ámbitos de la exposición La exposición se estructura en los siguientes ámbitos: Los sonidos antiguos: ¿un mundo desaparecido para siempre? Imaginemos que, dentro de 2.000 años, tan solo quedasen como muestra de lo que fue la música occidental algunas partituras de Mozart, pequeños fragmentos de las canciones de Brel e instrumentos musicales dañados o rotos. En cierto modo esta es la situación a la que se enfrentan hoy los espe-

cialistas de las músicas de la antigüedad, que solo disponen de elementos incompletos, tanto en lo que respecta a las pocas ‘‘partituras’’ existentes como a los instrumentos que se han hallado fragmentados en tumbas, casas o santuarios. Existen, eso sí, numerosos textos y miles de imágenes que muestran escenas de la vida musical y a partir de los cuales los especialistas recomponen el entorno sonoro de cada cultura, gracias también a los últimos avances en el ámbito de la investigación. Aunque las sociedades antiguas parecen compartir ciertos instrumentos musicales y ciertas prácticas, hay en ellas una serie de formas de expresión musical que les son propias. El oído de los dioses En las sociedades donde lo sagrado está presente en todos los momentos de la vida cotidiana, todo pretexto vale para intentar atraer la atención de los dioses y, así, obtener su benevolencia: oraciones, cantos, hechizos, himnos y murmullos rituales. En el ámbito de lo sagrado, la música es parte integrante del rito a través de los sacrificios, las procesiones y las fiestas religiosas. Se considera una gran intermediaria, ya que a algunas divinidades se las asocia estrechamente con los sonidos. En Mesopotamia, el dios Ea inventa los encantamientos, las invocaciones mágicas. En Egipto, la diosa Hathor preside las fiestas al son del sistro y de la pandereta. En la civilización grecorromana, Apolo con su lira es el dios músico y poeta por excelencia. El instrumento musical es, a menudo, un atributo o incluso una invención de la deidad y, como tal, se suele depositar como exvoto en los santuarios. Los sonidos del poder El sonido forma parte del ceremonial del poder y de la puesta en escena de la autoridad. Así pues, hay un gran número de músicos y músicas al servicio de los Egiptología 2.0 | 107


poderosos, del Estado y de la ciudad. En las monarquías antiguas, tienen la función de animar la vida de la corte, de marcar el ritmo de los cortejos, de exaltar el poder divino del soberano o de acompañar sus campañas de guerra al son de la trompeta o al ritmo de la percusión. En Oriente y Egipto, los miembros de la familia real participan activamente en el culto y en su dimensión acústica. La música, omnipresente en los rituales cívicos, contribuye al funcionamiento de las sociedades antiguas y, en la cultura griega, se convierte en parte esencial de la formación del ciudadano. En el mundo grecorromano, ofrece una representación armoniosa de la ciudad a través de las procesiones y los certámenes. Estas demostraciones públicas experimentan un nuevo impulso con los triunfos que celebran la grandeza de Roma. El poder de los sonidos La música afecta los sentidos: si es alegre y ligera, incita a bailar; si es lenta y triste, invita a la melancolía. Las sociedades antiguas creen en su capacidad para influir en el estado del alma y del cuerpo; en la filosofía griega, incluso hay una teoría sobre los poderes de la música. Según sus efectos, la música se puede recomendar para proteger y para curar, pero también se puede prohibir, como por ejemplo en el culto a Osiris en Egipto. Acompaña a las personas en determinados momentos de la vida, como por ejemplo los ritos de paso relacionados con el nacimiento y la muerte. Permite expresar emociones que a veces son fuertes o violentas, o aporta consuelo durante el duelo. Tiene una dimensión mágica a través del sonido de los objetos de bronce, como las campanillas, los címbalos, los cascabeles o los gongs. Todos estos sonidos pueden utilizarse en determinados rituales, tanto para atraer como para alejar al enemigo. Los oficios de la música En la práctica musical se distingue claramente entre el músico amateur y el profesional, cuya actividad tiene las características de un verdadero oficio: el músico sigue un aprendizaje, asimila las técnicas y los gestos necesarios, transmite sus conocimientos y recibe una gratificación. Entre los músicos profesionales, hay que distinguir entre ‘‘las estrellas’’, que son recompensadas por soberanos y ciudades, y los simples ejecutantes, cuya función básica es participar en los ritos o animar los banquetes. Las mujeres también pueden vivir de este arte, pero a menudo tan solo pueden tocar en los palacios de Oriente y en los templos de Egipto. Algunas consiguen hacer de ello su profesión, en ocasiones a costa de forjarse una dudosa reputación. En lo que respecta al oficio de lutier, tan solo se documenta en el mundo grecorromano, pero la observación de los vestigios muestra la increíble destreza de los artesanos y la riqueza 108 | Egiptología 2.0

de los materiales empleados para la fabricación de los instrumentos. Instrumentos viajeros La región mediterránea siempre ha sido un espacio de intercambio y de circulación entre Oriente y Occidente. Los músicos se desplazan cuando hay migraciones, misiones diplomáticas o certámenes y recitales. Viajan por tierra y por mar con sus instrumentos y, de este modo, contribuyen a difundir técnicas y sonidos nuevos. El circuito de difusión de los instrumentos musicales es una cuestión compleja que no se puede limitar a los desplazamientos. El arpa es un buen ejemplo de ello: se constata su existencia en el tercer milenio antes de Cristo tanto en Egipto como en Oriente, así que no puede hablarse de un solo foco a partir del cual se hubiera extendido su uso. Hay otros casos que reflejan este diálogo entre civilizaciones: en la isla de Chipre, situada en el corazón de los desplazamientos mediterráneos, confluyen distintas corrientes musicales, y Alejandría, fundada por los griegos en Egipto, desarrolla una sólida cultura musical e inventa un nuevo instrumento que tendrá gran éxito durante el Imperio romano, el órgano hidráulico, antepasado lejano del órgano de iglesia. Música en el Antiguo Egipto No es fácil conocer con detalle el arte de la música en el Antiguo Egipto, las fuentes que han llegado hasta nuestros días, provienen de los hallazgos arqueológicos, como pueden ser los jeroglíficos o los restos de pintura mural, entre otros. El testimonio más antiguo que tenemos es la representación de una danzarina del año 4.800 a.C. Con esto podemos ver que la presencia de la música en el antiguo Egipto, se remonta al periodo neolítico. La antigua cultura egipcia era una civilización eminentemente agrícola, así pues, los instrumentos que primero hacen su aparición, tenían un objetivo práctico antes que artístico. Consistían en dos palos de madera que entrechocaban, con el propósito de ahuyentar las plagas de langosta y también como ritual para favorecer la fertilidad de las tierras de cultivo, Hacia el año 3.500 a.C. encontramos la primera representación de un instrumento musical, se trata del seba, un instrumento parecido a una flauta que tocaban dos danzarinas. En el Imperio Antiguo, aparece un instrumento de percusión que tuvo una gran importancia, se trata del sistro (sakhm), consistía en una lámina de metal en forma de herradura. Entre los dos brazos de la herradura se insertaban unas varillas metálicas que eran


Estela de Huy tocando el arpa para Osiris. Caliza, 1295-1186 a.C. Museo del Louvre. | Moisés González Sucías.

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era considerada el mejor medio para contactar con la divinidad. Pero, evidentemente, este canto también tenía acompañamiento musical. Los instrumentos que se empleaban eran el anteriormente mencionado sistro, cuyo sonido a creencia de los antiguos egipcios, se asociaba a la fuerza (sehem), lo cual incrementaba la eficacia del canto utilizado para llamar a los dioses. En las ceremonias religiosas se seguían utilizando los crótalos y tambores. Más adelante aparecerían la flauta, el arpa y el doble clarinete. Pero no sólo las ceremonias religiosas tenían un acompañamiento musical, también lo tenían las campañas militares. En éstas, se tocaba una trompeta (sneb). En sus luchas contra otros pueblos, como los sirios o nómadas hebreos, los egipcios incorporaron nuevos instrumentos como la lira (knr), que se sumó a los ya existentes en Egipto. Con la llegada de los faraones del Imperio Nuevo y las incursiones que hicieron hacia otros territorios como Mesopotamia, se adquirieron nuevas costumbres artísticas y nuevos instrumentos que procedían de estas regiones. Así por ejemplo, aparece el oboe doble, que fue una gran innovación. Uno de los tubos emitía una nota fija mientras que el otro ejecutaba la melodía. El arpa fue uno de los instrumentos que sufrió una

Sistro arqueado. Aleación de cobre, 664-332 a.C. Museo del Louvre. | Moisés González Sucías.

las encargadas de producir el sonido al ser pulsadas. El arpa o baïnit aparece hacia el año 2.600 a.C. Éste será un instrumento realmente representativo de la música en el antiguo Egipto. Para las ceremonias religiosas se utilizaban los crótalos (maïnit), que como veremos se emplearon durante mucho tiempo. Entre el Imperio Antiguo y el Medio, aparece el met, un instrumento parecido a un clarinete, con dos tubos paralelos fabricados en caña, que producían el sonido a la vez. El met estaba provisto de una lengüeta. En el Imperio Medio, las ceremonias religiosas adquieren una mayor complejidad tanto en el fondo como en la forma. En ellas tenía gran importancia el canto de los sacerdotes, ya que la voz humana 110 | Egiptología 2.0

Lira. Madera, 1479-1425 a.C. Museo del Louvre. | Moisés González Sucías.


Arpa de Imenmés. Madera de acacia y cuero, 1150-1069 a.C. Museo del Louvre. | Moisés González Sucías.

mayor evolución, así en el Imperio Nuevo ya se encuentran arpas de doce cuerdas y con alturas de dos metros. En la antigüedad los egipcios empleaban la música en diversas actividades cotidianas, pero fue en los templos y en su ceremonial donde tuvo un desarrollo más intenso. No se conoce con exactitud cómo era la música egipcia, porque no se escribía, sino que se trasmitía oralmente. El Antiguo Egipto en la exposición Aunque la muestra no está propiamente dedicada en exclusiva al Antiguo Egipto, podemos encontrar multitud de piezas de gran belleza y calidad, con las que podemos acercarnos al uso y la importancia que los antiguos pobladores del valle del Nilo daban a la música y conocer así algunos de sus instrumentos musicales más populares.

Sarcófago de Madja. Madera pintada, Tebas, 1479-1425 a.C. Museo del Louvre. | Moisés González Sucías.

Una de las piezas más llamativas de la exposición es el sarcófago de Madja. La decoración pintada en el lado derecho ilustra una etapa del ritual de su entierro: el día de los funerales. Dos hombres tiran de un trineo, sobre el cual está colocado el sarcófago, en dirección a la tumba; dos mujeres, de pie, la acompañan con sus lamentos. Son las plañideras que reproducen los gestos y los lamentos que Isis y Neftis, esposa y hermana de Osiris, ejecutaron por primera vez por el dios asesinado. Llevan el pelo cubierto con una tela y van vestidas con una túnica de un solo tirante. Con ademán de esperar la llegada del cortejo, dos plañideras más, con la misma túnica, el brazo levantado y la mano a la altura de la cabeza, están representadas en la actitud codificada de las plañideras que se describen en los ‘‘Textos de las Pirámides’’ del Antiguo imperio ‘‘Isis sentada con la mano en la cabeza’’.

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Si bien la ‘‘aflicción’’ por el difunto se representa muy a menudo en dos dimensiones, no fue así en el caso de las esculturas de bulto redondo.

La estela proviene presumiblemente de la tumba de este cantante arpista, y su vocación declarada es asegurar al difunto las ofrendas alimentarias de acuerdo con el dios que adora.

Estela del cantante Dyedjonsuiufank tocando el arpa ante Ra-Horajti. Madera pintada. 945-715 a.C. (?). Museo del Louvre. | Moisés González Sucías. Detalles del sarcófago de Madja. Madera pintada, Tebas, 1479-1425 a.C. Museo del Louvre. | Moisés González Sucías.

Si bien la ‘‘aflicción’’ por el difunto se representa muy a menudo en dos dimensiones, no fue así en el caso de las esculturas de bulto redondo. Otra de las piezas destacables de la muestra, es la estela del cantante Dyedjonsuiufank tocando el arpa ante Ra-Horajti. En la pequeña estela que dedica al dios solar Ra-Horajti, Dyedjonsuiufank se presenta así mismo como un ‘‘cantante hesu de Amón-Ra’’. Con el cráneo rasurado, descalzo (lo que lo identifica como sacerdote) y según parece ciego -como muchos de sus semejantes y tal como lo da a entender el iris transparente de su ojo-, el músico, cuya boca se entreabre al cantar el himno, toca un arpa arqueda. Pero son más bien las palabras del canto, las que tienen un valor religioso, el de ‘‘adorar a Ra cuando se levanta’’, plegaria cantada ofrecida a la divinidad. 112 | Egiptología 2.0

La muestra incluye también, la estela del rey Intef II, donde podemos apreciar al rey ofreciendo cerveza y leche al dios Ra y a la diosa Hathor, a quienes dirige una plegaria para obtener su protección en el mundo de los muertos. El himno a Hathor ocupa las nueve columnas verticales grabadas ante la figura del soberano e incluye la primera alusión a ‘‘ihy-uab’’, rito sonoro y nombre de uno de los dos hijos músicos de la diosa, que agita el sistro y el collar menit para contentar y apaciguar a su madre en las escenas de ofrendas de los templos de la época grecorromana. Este himno parece prefigurar este papel divino que podía llegar a asumir el propio faraón, ya que en él, Intef II venera a la diosa cientos de miles de veces al son de los ‘‘ritmos puros’’ que a ella tanto le complacen. También presente en la exposición, la estatua cubo de Turo, muestra al escriba del rey Turo, representado con un sistro sujeto entre las piernas. El mástil está coronado con una cabeza de Hathor, diosa del


Estatua de la cantante de Amón Henutideh. Gres, 1150-1425 a.C. Museo del Louvre. | Moisés González Sucías.

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deseo y de la reproducción, reconocible por sus orejas de vaca, que lleva en la cabeza una especie de de tocado con una cobra ‘‘uraeus’’ con la que se evoca la caja de resonancia del instrumento. Las inscripciones mencionan a la leona Mehit, dama de Tinis, cerca de Abidos, que es una variante local de Hathor, divinidad cuyo culto comportaba una práctica musical importante debido al valor profundamente erótico que los egipcios atribuían al sonido del sistro. Otra de las piezas que merecen especial atención, es una estela de donación, donde aparece Paiirunubet, ‘‘superior de los músicos de Hathor’’ y ‘‘Señora de Atfih’’, tocando el arpa.

Estela del rey Intef II. Caliza. 2108-2059 a.C. Metropolitan Museum of Art. | Moisés González Sucías.

Estatua cubo de Turo. Caliza. 1550-1425 a.C. Museo del Louvre. | Moisés González Sucías. 114 | Egiptología 2.0

Esta estela sirvió de indicador de campo, como lo muestra su mitad inferior, que se dejó sin decorar para ser fijada en la tierra. La donación del terrero la hace nominalmente el faraón Osorkón I en favor de la diosa Hathor, representada en dos facetas distintas, pero el verdadero beneficiario era, de hecho, el ‘‘superior de los cantantes hesu de Hathor, Paiirunubet’’, representado, en muy pequeño tamaño, como un arpista: el arpa, en contexto religioso, es auxiliar del canto, puesto que desde el punto de vista egipcio solo cuenta el texto. Su imagen en la estela permitía materializar visualmente la actividad del cantor.

Estela de donación de Paiirunubet. Caliza. 924-889 a.C. Museo del Louvre. | Moisés González Sucías.


Escena de baile con música. Piel de cabra pintada, 1150-1425 a.C. Metropolitan Museum of Art. | Moisés González Sucías.

Finalizamos el repaso por algunas de las obras más destacadas de la muestra, con una escena de baile con música, elaborada en piel de cabra. El refuerzo y el lazo de cuero rojo todavía presentes en el ángulo inferior de este fragmento de tapiz de piel pintada indican que debía estar colgado en una pared o tendido sobre un mueble. La escena que aparece en él se sitúa en un emparrado: un hombre desnudo, cuyos atributos viriles ostensibles se balancean hacia atrás por efecto del movimiento, baila al son de los acordes de una gran arpa arqueada que toca una mujer arrodillada. En hombre tiene en la mano una curiosa ristra no identificada que podría ser algún tipo de instrumento de percusión. El objeto fue descubierto no lejos del templo de Deir el-Bahari, donde había una capilla dedicada a la dio-

sa Hathor, y esta escena musical de naturaleza erótica, en la que el hombre desnudo podría adoptar el papel de Bes, está claramente relacionada con el culto a la diosa de la fertilidad y de la música. Oriente, Egipto, Grecia y Roma: ‘‘Músicas en la antigüedad’’ muestra la importancia de la música en las sociedades antiguas. La exposición nos permite conocer la música como un lenguaje universal que atraviesa los siglos hasta casi los orígenes de la humanidad. Los últimos hallazgos en el campo de la arqueomusicología han permitido, por ejemplo, que en ‘‘Músicas en la antigüedad’’ puedas escuchar el canto más antiguo del mundo que se conoce en la actualidad. El estudio de la música permite desvelar los aspectos singulares de cada civilización, así como sus influencias, intercambios y mestizajes, en un completo viaje de tres mil millones de años. Egiptología 2.0 | 115


Hoy viajamos a... Bartomeu Egea Resino

Tuna el-Gebel, la que fue necrópolis de Hermópolis Magna

Catacumbas para animales sagrados. | Roland Unger.

Interior de las catacumbas para animales B y E. | Bartomeu Egea Resino.

Que ver Tuna el-Gebel fue la necrópolis de Hermópolis Magna o Khmun (situada a 5 km), a la izquierda del río Nilo. En la región se produjeron enterramientos entre el 2000 a.C. y el 200 d.C. El cementerio ocupa unos 3 km². La parte más moderna es el sur (Al-Fassagi). Las estructuras y tumbas mejor conservadas son las del periodo grecorromano (algunas tumbas tenían su templo o capilla). 116 | Egiptología 2.0


Tumba de Petosiris Petosiris, también llamado Anjefenjonsu, fue un dyw wr, sumo sacerdote de Thot en Hermópolis Magna, al servicio de los dioses Sejmet, Khmun, Amón-Ra y Hathor. Hijo de Sishu y Neferrenpet, fue un funcionario de alto rango en el siglo IV a.C., durante el periodo de transición entre el periodo aqueménida y el macedónico. Además era escriba real y lesonis del templo de Thot.

Exterior y decoración interior de la tumba de Petosiris. | Roland Unger / Bartomeu Egea Resino.

Tumba de Isadora Datada en el siglo II. Isadora era una joven de la ciudad de Hermópolis muy estimada por su belleza y bondad, que se enamoró de un chico de Antinoópolis (hoy Sheikh Ibadíes); su padre desaprobó la relación; un día, cuando cruzaba el río Nilo para ir a ver a su novio, naufragó y se ahogó; el padre se negó a pagar el entierro y fue el novio quien pagó, pero para hacerlo se tuvo que vender él mismo como esclavo; en su dedicatoria el padre asimila a su hija a una diosa. La momia de Isadora todavía está en el lugar.

Vista general y entrada de la tumba de Isadora. | Roland Unger / Bartomeu Egea Resino.

Necrópolis o catacumbas de animales sagrados En sus 1.100 metros de longitud de pasillos con infinidad de celdas o nichos podemos ver un babuino con sarcófago, que fue dedicado al dios Thoth. Son llamadas las “catacumbas sagradas de Thoth”, y son un elemento destacado de Tuna el-Gebel, como un Serapeum en miniatura, siendo bastante inhabituales en Egipto. Contiene un templo de época ptolemaica (Alejandro IV) y en la parte de las cámaras se han encontrado cerámicas, estatuas de bronce, momias y otros objetos que en general se encuentran en el museo de Mallawi. Destacan los papiros arameos del período de ocupación persa dentro de unas jarras encontradas en las catacumbas. Al lado de la entrada existe una segunda puerta que guarda una mesa de momificaciones, varias herramientas y restos. Egiptología 2.0 | 117


Interior de las catacumbas para animales A y G. | Bartomeu Egea Resino.

Estela A de El-Amarna A unos 2 km del recinto de Tuna el-Gebel hay una estela que marcaba los límites de la ciudad de Akhetatón (Tell el-Amarna) donde la familia del faraón (y este mismo) están representados en varias posiciones, se trata de una capilla excavada en la roca. El cristal o mampara que protegía en conjunto fue destruido en 2011 cuando la revolución, así mismo algunas estatuas sufrieron daños.

Vista general de la capilla excavada en la roca y detalle de la Estela A. | Bartomeu Egea Resino / Roland Unger. 118 | Egiptología 2.0


Como ir La necrópolis se encuentre a pocos kilómetros, aproximadamente 5, de la actual Al-Ashmunin, la Antigua Khemenu y mas recordada como Hermópolis Magna.

Localización de los emplazamientos arqueológicos. | Google Maps.

Momia de Isadora. | Bartomeu Egea Resino / Look Lex Egypt.

Recomendaciones Esta zona del país, del llamado Egipto medio, entre los meses de marzo y abril, es azotada por unas periódicas tormentas de arena, llamadas Chamsin o Jamsin (cincuenta en árabe) se refiere a un viento local polvoriento, seco y cálido que sopla en Egipto similar al siroco o al simún. En Egipto, el jamsin normalmente llega en abril pero ocasionalmente acontecen en marzo y mayo, llevando grandes cantidades de arena y polvo de los desiertos, con una velocidad de hasta 140 kilómetros por hora, y una subida de las temperaturas de hasta 20°C en un poco lapso de tiempo. Se cree que sopla “a intervalos durante alrededor de 50 días”, de ahí su nombre, aunque raramente acontece “más de una vez a la semana y dura sólo unas pocas horas cada vez.” Egiptología 2.0 | 119


Las visitas a las excavaciones de G.A. Reisner durante la Primera Guerra Mundial Sabina Espejel Nonell

120 | EgiptologĂ­a 2.0


G

ran Bretaña ocupó Egipto en 1882. El objetivo principal era controlar el canal de Suez, por obvias razones geoestratégicas. Al inicio de la Primera Guerra Mundial (1914 – 1919), Egipto era formalmente parte del Imperio Otomano a pesar de la ocupación británica. No obstante, el 5 de noviembre de 1914 se convirtió, de manera oficial y unilateral, en protectorado británico. Durante la Primera Guerra Mundial, miles de soldados, enfermeras y voluntarios australianos se enlistaron para apoyar a Gran Bretaña y los aliados. Los barcos que partían de Australia paraban primero en Colombo, Sri Lanka, luego en Adén, Yemen, y finalmente navegaban por el mar Rojo hasta Suez en Egipto. Allí permanecían unos meses en campos de entrenamiento antes de partir al frente. El siguiente artículo está basado en los diarios, fotografías, postales y cartas, de algunos de estos soldados, contrastados con los diarios de excavación del egiptólogo norteamericano George A. Reisner que coincidió con ellos en Egipto. George Andrew Reisner nació en 1867 en Indianapolis, Estados Unidos. Apodado “el doctor” o “mudir” (director en árabe), se doctoró en arqueología por la Universidad de Harvard en 1893. Posteriormente viajó a la Universidad de Berlín donde estudió Semítico y Egiptología. Está considerado uno de los padres de la arqueología moderna por la combinación de la metodología británica y alemana aplicadas en el proceso de excavación. Dirigió varios proyectos arqueológicos en Egipto, Sudán y Palestina. En sus últimos años una progresiva ceguera hizo disminuir su ritmo de trabajo. Murió en Egipto el 6 de junio de 1942. Egipto albergaba varios campos de entrenamiento militar para las tropas de la Commonwealth, localizados en Heliópolis, Alejandría, Moascar, Zeitun, entre otros. El único que tendremos en cuenta para este artículo es el Campo Mena, instalado junto a las pirámides de Giza. El Dr. Reisner anotó en su diario, el 23 de noviembre de 1914, que había cerca de 200.000 soldados de la Commonwealth repartidos por Egipto, 15.000 de ellos en el Campamento de Mena. Dr. Reisner, 1936. | Bob Davis (New York Sun).

Gracias a una explicación escrita por Ralph E. Goode, en la parte posterior de la postal, sabemos que las tiendas rectangulares

Fotografía anónima tomada en diciembre de 1914. En ella aparecen el 9º y 10º Batallón de infantería australiana en el Campo Mena con las pirámides de Giza al fondo. Muchas unidades militares australianas se hacían acompañar con mascotas, como el canguro de la foto. La mayoría fueron regaladas al Zoológico del Cairo cuando partieron rumbo a Galípoli. | Australian War Museum. Egiptología 2.0 | 121


servían como hospital. Atrás estaban las tiendas de los soldados de la 1ª, 2ª, 3ª y 4ª unidad de infantería de New South Wales. Lo que está marcado con una X era el campamento de la 3ª unidad de la Australian Field Ambulance. A su lado, el 9º y 10º batallón de Infantería. Lo más alejado, en la esquina superior derecha, era parte del campamento de la caballería Ligera. A un lado del campamento se encontraba el Hotel Mena House, que aún existe, y que se utilizó como hospital militar y base del ejército de la Commonwealth. Postal de 1915 del Campamento militar de Mena. Perteneció a Ralph E. Goode, camillero de la 2ª Unidad de la Australian Field Ambulance. | Yarra Regional Museum, Australia.

Reginal Jeffrey Millard fue director del Hospital militar australiano instalado en el Hotel Mena House. Nació en 1868, en Newcastle, Australia. Estudió medici-

na en la Universidad de Sídney en 1890 y un diplomado en Salud Pública en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Trabajó en el Coast Hospital hasta que se enlistó en el ejército al comienzo de la Primera Guerra Mundial. Condecorado en dos ocasiones, la primera como Compañero de la Orden de San Miguel y San Jorge (CMG) por su invaluable servicio durante la Primera Guerra Mundial y la segunda con la medalla de comandante de la Orden del Imperio Británico (CBE). El rango más alto que alcanzó durante su carrera militar fue el de coronel. Regresó a Australia al terminar la Primera Guerra Mundial, en 1919, donde siguió practicando medicina hasta su muerte en 1943.

Fotografía de 1915 del Hotel Mena House convertido en Hospital militar y base del ejército durante la Primera Guerra Mundial. Fotografía donada al Australian War Museum por el Teniente Coronel A.M. Martyn. | Australian War Museum.

El Dr. Reisner y el coronel Millard se conocieron el 2 de enero de 1915. El gobierno egipcio había concedido a G. A Reisner permiso para excavar la necrópolis del Reino Antiguo que rodea las pirámides de Giza. El coronel Millard paseaba junto con el coronel Bird alrededor de la pirámide de Keops cuando se encontraron con la excavación. De acuerdo con las anotaciones en el diario del coronel Millard, el Dr. Reisner los paseó por el yacimiento, les mostró los últimos descubrimientos y les comentó que tenía la obligación de dejar el 50% de los objetos desenterrados en el Museo del Cairo.

Coronel Reginal J. Millard. | Australian War Memorial. 122 | Egiptología 2.0

No se menciona cuál era el destino del otro 50%, pero podemos suponer que era enviado a Estados Unidos para repartirse entre el Peabody Museum of Archaeology and Anthropology de la Universidad de Harvard y el Fine Arts Museum de Boston, puesto que ambas instituciones patrocinaban las excavaciones y a la fecha una parte importante de las colecciones de ambos museos están formadas por objetos procedentes de las necrópolis de Giza, excavada


por el Dr. Reisner. Un ejemplo de lo anterior es la escultura del faraón Menakaure.

Excavaciones en Giza. Fotografía tomada por Ralph E. Goode, camillero de la 2a Unidad de la Australian Field Ambulance, en 1914. | Yarra Regional Museum, Australia.

Después del paseo, el Dr. Reisner invitó a Millard y Bird a tomar un té a su casa, que no se encontraba muy lejos. Allí, Mary, la esposa de Reisner, se despedía de unos amigos provenientes de Jerusalén. Los australianos aprovecharon para preguntar la situación en esa zona y si era cierto que la alianza turco-alemana se preparaba para invadir Egipto. Los amigos de los Reisner informaron que había mucha actividad en el norte de Siria y que habían visto como miles de camellos con provisiones y armamento eran llevados hacia el sur. Se calculaba que había 30.000 soldados turcos estacionados en el sur de Palestina preparándose para invadir Egipto. Curiosamente, las cifras no concuerdan con las que es-

Escultura del faraón Menkaure y una reina, posiblemente Kamerernebty II. Excavada en 1911 por el Dr. Reisner en el Templo del Valle de Menkaure, Giza. Fine Arts Museum, Boston. | Fine Arts Museum, Boston.

cribió el Dr. Reisner en su diario de excavación el 12 de septiembre de 1914, es decir, tres meses antes. Sin mencionar su fuente, apunta que el número de soldados turcos dispuestos a invadir Egipto eran 120.000. En cualquier caso, para llegar hasta Ismailía debían cruzar 100 millas (160.9 km) de desierto, un terreno que hacía difícil incluso el transporte de armamento ligero. Ismaília era una ciudad situada al inicio del Canal de Suez cuya localización podemos ver en el siguiente mapa, en el que también son visibles las vías del tren que se utilizaba el ejército de la Commonwealth para transportar a los soldados y las provisiones. Mapa del norte de Egipto señalando algunos de los campamentos militares y las vías de tren. | Wikimedia Commons.

Otro problema al cruzar el desierto era el agua. De acuerdo con Reisner, los británicos volaron todos los pozos de agua Egiptología 2.0 | 123


Fotografía anónima de cuatro soldados australianos no identificados de paseo por la esfinge. | Australian War Museum.

en la Península del Sinaí para dificultar aún más cualquier intento de invasión. Millard y Bird comenzaron a hacer conjeturas sobre el número de camellos que necesitaba el ejército turco para cruzar el desierto del Sinaí. Reisner interviene para explicar que él ha cruzado el desierto y que se necesitan al menos dos camellos por persona para completar el trayecto con éxito. Eso limitaba aún más al ejército turco pues si planeaba atacar con un gran ejército necesitaba una enorme cantidad de camellos. A pesar de las dificultades, los turcos atacarían Egipto en varias ocasiones. Un primer intento ocurrirá entre el 2 y 3 de febrero de 1915, exactamente un mes después de la conversación entre Reisner y Millard. Antes de volver al campamento, Millard y Bird se disculpan con Reisner por los problemas que le han causado los soldados australianos, a pesar de que el ejército les ha prohibido que se paseen en sus ratos libres por las excavaciones. A lo que Reisner respondió que no tenían por qué disculparse, por el contrario, les estaba muy agradecido puesto que la amenaza de una invasión turca hacía peligrar la continuación de sus excavaciones. Con la llegada de tropas aliadas esa amenaza había desaparecido y podía continuar trabajando. Probablemente por educación, Reisner no quiso mencionar los serios problemas que había tenido con los soldados. El 13 de diciembre de 1914, por ejemplo, señala en su diario que tuvo que construir un muro y trincheras para evitar que los soldados continuaran robándose objetos de las excavaciones. Las únicas excavaciones que se suspendieron durante la Primera Guerra Mundial fueron las de los alemanes y austriacos. De hecho, el 16 de septiembre de 1914, Ronald Storrs, oficial británico de la British Foreign and Colonial Office, llegó a insinuarle a Reisner la posibilidad de entregarle las excavaciones de Tell el Amarna, dirigidas por Ludwig Borchardt del Deutsche Orient Gesellschaft. Unos días más tarde, el Dr. Reisner apuntó en su diario la posibilidad de pedir que le entregaran no solo Tell 124 | Egiptología 2.0


el Amarna sino todos los proyectos alemanes y austríacos hasta el término de la guerra, comprometiéndose a regresarlos una vez terminado el conflicto. Pero el 8 de enero de 1915 el comité de arqueología envió una notificación a Reisner en la que se le informaba que que se había decidido dejar en stand by las concesiones austriacas y alemanas hasta el final de la guerra. R. J. Millard anota al final que el Dr. Reisner es de descendencia alemana (su familia era originaria de Wurms) y quizás eso le generó al principio cierta desconfianza. Pero después aclara que Reisner estaba en contra de Alemania y que tenía un acento totalmente yanqui. Millard y Reisner volverán a encontrarse por última vez unos meses más tarde, en Luxor, el 14 de marzo de 1915 en el Palace Hotel, donde ambos se hospedaban. Reisner y su esposa volvían de Sudán, donde habían estado excavando seis semanas. El boletín de la Universidad de Harvard, publicado en junio de 1922, señala que el Dr. Reisner excavaba en Sudán desde 1913. Millard, por su parte, había ido de paseo a Luxor. En su diario menciona la visita a los templos de Luxor y Karnak, en la orilla este del Nilo, y en la orilla oeste el Templo de Seti I y el Valle de los Reyes. Se va a ir de Egipto el 5 de abril rumbo a Turquía donde va a presenciar una de las batallas más sangrientas ocurridas en el frente oriental durante la Primera Guerra Mundial: la Batalla de Galípoli.

Excavaciones en las pirámides de Nuri, Sudán. | Wikimedia Commons.

G. A. Reisner nunca mencionó en su diario la visita ni la conversación con R. J. Millard. Sin embargo, sí dejó constancia de la visita de otros militares australianos. A finales de noviembre y principios de diciembre de 1915 anotó la visita y un breve recorrido por las excavaciones en compañía del sacerdote Dexter, el teniente Stevens y el Sr. Schuler.

Más tarde, el 12 de enero de 1915, dos sacerdotes, cuyos nombres no anotó, pero sí que pertenecían al 11º y al 2º Batallón de infantería, también visitaron las excavaciones. Como dato curioso apunta que le comentaron que un cuarto de los soldados del ejército eran católicos romanos de origen irlandés.

Foto del 11º Batallón de Infantería retratado junto a las pirámides. Tomada el 10 de enero de 1915. Donada al Australian War Memorial por el el coronel K. McLennan en 1930. | Australian War Museum. Egiptología 2.0 | 125


Reinser también anotó en su diario la visita de un personaje muy destacado durante la Primera Guerra Mundial: Gertrude Bell, quién visitó las excavaciones a las 3 de la tarde del 5 de enero de 1916. La visita la podemos corroborar en una carta escrita por Gertrude a su madrasta, Dame Florence Bell, fechada el 10 de enero de 1916, en la que menciona que había pasado una tarde muy agradable con Reisner. Gertrude Margaret Lowthian Bell (1868-1926) fue una británica graduada en Historia Moderna por la Universidad de Oxford. Su basto conocimiento de Oriente Medio hizo que, durante la Primera Guerra Mundial, fuera contratada por Gran Bretaña como consejera y espía, principalmente. En 1915 la invitaron a formar parte del Arab Bureau en el Cairo. Uno de sus objetivos era fomentar un levantamiento de los pueblos árabes que vivían en Medio Oriente para debilitar al Imperio turco, misión que compartía con T.E Lawrence.

Fotografía tomada el 20 de marzo de 1921 por G.M. Georgoulas. De izquierda a derecha: W. Churchill, Gertrude Bell y T. E. Lawrence. | G.M. Georgoulas.

Bibliografía

Sobre el autor

Australian Imperial Force unit war diaries. 1914-1918. https://www.awm.gov.au/collection/C1338583

Sabina Espejel Nonell es licenciada en Historia por la Universidad de Barcelona (UB). Y cursó un posgrado de Egiptología en la Universidad de Macquarie en Australia en donde también tomó cursos de dibujo arqueológico y epigrafía del antiguo Egipto.

Gertrude Bell Archive. http://www.gerty.ncl.ac.uk/letter_details.php?letter_id=141 Reisner, G. A. Excavation Diaries. Vol.8, vol.9 y vol.10. 1914-1915. http://giza.fas.harvard.edu/sites/2870/full/#diary

Ha participado en proyectos arqueológicos como el yacimiento medieval de L’Esquerda con la UB y en varias campañas de arqueología subacuática con el Centro de Arqueología Subacuática de Cataluña (CASC). Entre el 2006 y el 2010 fue miembro del Montemhat Project, un proyecto de excavación, estudio y restauración de la tumba de Montemhat (TT34) en Egipto. En la actualidad reside en México donde colaboró brevemente en el estudio de la colección egipcia del Museo Nacional de las Culturas y ha impartido cursos de Egiptología y Arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en la Escuela Nacional de Conservación y Restauración (ENCRYM), y en el Centro Escolar Picacho McGregor.

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Todos los números de Egiptología 2.0 en: http://egiptologia20.es/descargas Egiptología 2.0 | 127


Novedades Editoriales Ramsés II. La verdadera historia.

Músicas en la antigüedad.

Autor: Christiane Desroches Noblecourt

Autor: AA.VV

Idioma: Castellano Año: 2018

Año: 2018

Editorial: Ariel

Editorial: Obra Social ‘‘La Caixa’’

ISBN: 9788423330324

ISBN: 9783836520522

Hace más de treinta y dos siglos, un faraón mítico gobernaba Egipto. Ramsés II reinó durante sesenta y siete años, vivió casi noventa y tuvo una numerosísima descendencia con sus esposas principales y secundarias, y sus incontables concubinas distribuidas en harenes por todas las provincias del imperio. No es extraño, pues, que su vida haya despertado la imaginación de muchos escritores, y que aún hoy su reinado y sus hazañas nos llenen de admiración. Sin embargo, no es preciso recurrir a la imaginación para reconstruir la vida de Ramsés II: ningún otro faraón dejó tantos escritos sobre lo que quería hacer, ninguno construyó tantos monumentos que permitieran entender el móvil de sus empresas guerreras y religiosas. Christiane Desroches Noblecourt ha investigado durante más de treinta años, la vida de Ramsés II, visitando sus templos y participando en excavaciones en Egipto. Fruto de todo ello es esta documentada y apasionante biografía del faraón, que incluye numerosos mapas, fotografías y reproducciones de pinturas y bajorrelieves y que ofrece la reconstrucción fiel de una de las más asombrosas personalidades del Antiguo Egipto. Desroches nació en París en 1913. El descubrimiento de la tumba de Tutankhamón por Howard Carter en 1922 la fascinó, y animada por Étienne Drioton se unió al departamento de antigüedades egipcias del Louvre. Fue la primera mujer miembro del Instituto francés del arqueología oriental (IFAO), y también la primera en dirigir una excavación arqueológica, en 1938. Durante la Segunda Guerra Mundial se unió a la resistencia y ocultó los tesoros egipcios del Louvre en la zona libre de Francia. 128 | Egiptología 2.0

Idioma: Castellano

Catálogo de la exposición de CaixaForum Barcelona. La música y los sonidos embrujan, seducen, consuelan, asustan y estimulan los sentidos desde tiempos ancestrales; también están presentes en los grandes acontecimientos de la vida pública y privada. El origen de nuestras sonajas, flautas, arpas, platillos, órganos, castañuelas y un sinfín de instrumentos modernos se remonta a miles de años atrás. De Irán a la Galia, la exposición ‘‘Músicas en la antigüedad’’ reúne un conjunto excepcional de 373 piezas delicadas procedentes, en su mayor parte, de las colecciones del Museo del Louvre, y también de unas veinte instituciones internacionales, entre ellas el Metropolitan Museum de Nueva York, los Museos Capitolinos y el Museo Nacional de Atenas. Desde los sellos cilíndricos mesopotámicos hasta los relieves monumentales romanos, pasando por los papiros egipcios y los vasos griegos, algunas de las piezas nunca antes habían sido exhibidas. El recorrido de la muestra incluye también una serie de dispositivos sonoros, gracias a los cuales es posible escuchar reconstituciones de sonidos de instrumentos antiguos, así como el canto más antiguo del mundo que se conoce hasta la fecha. La exposición recorre tres mil años de historia y es fruto de la alianza estratégica con el Museo del Louvre para la organización conjunta de exposiciones en nuestro país. Oriente, Egipto, Grecia y Roma: ‘‘Músicas en la antigüedad’’ muestra la importancia de la música en las sociedades antiguas, así como los últimos hallazgos en el campo de la arqueomusicología. La exposición, presenta la música como un lenguaje universal que atraviesa los siglos, supera conflictos y guerras, y acerca culturas. Desvela los aspectos específicos de cada civilización, así como sus influencias.


FARAÓN Rey de Egipto Del 8 de Junio al 16 de Septiembre de 2018

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Noticias armena vuelve a retrasar las obras de climatización en el Templo de Debod.

Las obras para sustituir el sistema de climatización del Templo de Debod urgían desde hace más de un año, pero, de nuevo, los trabajos, que iban a comenzar el pasado noviembre, se tendrán que retrasar hasta el próximo marzo. Esta es la segunda vez que el Ayuntamiento demora esta reforma. Al no estar instalado el nuevo aparato que logra mantener una temperatura estable en el interior, el monumento ha encadenado hasta cuatro periodos de cierres en un solo año.

Templo de Debod. | Wikimedia Commons.

Y hasta que no se solucione la avería, las clausuras se volverán a suceder una y otra vez, ya que el Real Decreto sobre ‘‘recomendaciones relativas a las condiciones de seguridad en los lugares de trabajo’’ especifica que los empleados públicos deben trabajar en espacios donde las temperaturas se encuentren por encima de los 17 grados centígrados y por debajo de los 30. Precisamente, por las bajas temperaturas que se registran en su interior, desde el pasado 28 de noviembre el Templo impide la entrada a los miles de turistas nacionales y extranjeros que acuden a visitarlo a diario. El Ayuntamiento de Madrid presupuestó ya en 2016 una partida de 200.000 euros para renovar el ‘‘obsoleto’’ circuito de ventilación del Templo. No obstante, todavía no se han acometido los trabajos. Según justifican fuentes del área de Cultura y Deportes, que ahora encabeza la propia alcaldesa Manuela Carmena, la prórroga de 46 días que demoró la aprobación de los presupuestos municipales para 2017 hasta el Pleno del pasado febrero ocasionó el primer retraso. El proyecto se incluyó dentro de una de las Inversiones Financieramente Sostenibles (IFS) de 2017, que se sufragan con cargo al remanente de tesorería, es decir, con el excedente de los presupuestos del año anterior. La prórroga de las cuentas del Ayuntamiento demoró meses la tramitación del proyecto. El pliego técnico se licitó en mayo y, según habían anunciado desde el Consistorio, las obras, que durarían cuatro meses, iban a comenzar el pasado noviembre. El objetivo era que el Templo dejase atrás los problemas de climatización a partir de marzo. Sin embargo, según excusan de nuevo desde el Ayuntamiento, la partida destinada al Templo fue una de las que quedó bloqueada por la suspensión cautelar decretada por el Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) a instancias de un recurso de la Delegación del Gobierno en medio de la ‘‘guerra’’ con el Ministerio de Hacienda a cuenta de la regla de gasto. Una vez descongeladas estas inversiones, el Consistorio prevé ahora comenzar las obras el 1 de marzo y concluirlas tres meses más tarde. En verano, por tanto, está previsto, si esta vez se cumplen los plazos, que se termine el letargo del monumento egipcio. Más tarde, ya para el próximo otoño se estrenará la nueva museo grafía del Templo. Marta R. Domingo.

E

mpieza la búsqueda de la tumba de Anjesenamón.

Zahi Hawass, el que fuera el omnipotente ministro de Antigüedades de Egipto y responsable durante años del Consejo Superior de Antigüedades en la era de Hosni Mubarak, ha iniciado una excavación que puede volver a catapultarlo en el Olimpo de la Egiptología. Tal y como publica en su página web, acaba de empezar una excavación con el objetivo de encontrar una nueva tumba real en Luxor, nada más ni nada menos que la de la esposa del famoso faraón Tutankhamón, Anjesenamón. Los trabajos se centran en una área cercana a la tumba del faraón Ay, quien fuera asesor de Tutankhamón antes de sucederlo. De hecho, este personaje muy próximo a la casa real esposó a la viuda para 130 | Egiptología 2.0


poder acceder al trono. Hawass excava, financiado por Discovery Channel, en una zona del valle de los Monos, en un lateral del valle de los Reyes donde “las exploraciones de radar detectaron la presencia de una posible entrada a una tumba a una profundidad de 5 metros”, indica en un comunicado. También se encontraron cuatro depósitos de fundación que indicarían que ahí se construyó una tumba.

Detalle del respaldo del trono chapado en oro de Tutankhamón. Se ve al joven rey junto a su esposa Anjesenamón con la corona de Gran Esposa Real. | Red Historia.

El egiptólogo no tiene ninguna duda de que en este lugar se encuentra una tumba, aunque solo se sospecha, debido a la proximidad con la de Ay, que pudiera tratarse de la de la esposa real, hija también del faraón Akenatón y Nefertiti. Anjesenamón, que pudo estar esposada con su propio padre, se casó con Tutankhamón cuando

ambos eran muy jóvenes y aún llevaban al dios Atón en sus nombres, conocidos en ese momento como Anjesenpatón (la que vive por Atón) y Tutankatón (imagen viva de Atón). Recordemos que el llamado faraón hereje Akenatón proclamó a Atón como dios principal y pasó a perseguir el culto a Amón. Se considera que el polémico rey proclamó un monoteísmo en un país acostumbrado a adorar a multitud de dioses, lo que provocó tras su muerte que sufriera la damnatio memoriae que también persiguió a su sucesor. Anjesenamón y Tutankhamón reinaron durante diez años, un periodo en el que restauraron el culto a Amón, que contaba con un poderoso e influyente clero. Al morir el faraón, Anjesenamón se casó con Ay, que posiblemente era su propio abuelo materno. Tras este momento, se desconoce qué ocurrió con esta reina, que llevaba consigo el linaje real pero que no dejó a ningún hijo que accediera al trono. Si la tumba que excava Hawass fuese la de esta reina, podría dar mucha información sobre uno de los periodos más misteriosos e intrigantes del antiguo Egipto. La Vanguardia.

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a pomposa última marcha triunfal de Ramsés II.

Egipto celebró el pasado mes de enero el traslado de la colosal estatua del faraón Ramsés II, uno de los más prominentes y longevos de la historia, al nuevo museo que se construye junto a las pirámides de Guiza y cuya apertura parcial está prevista para mediados de 2018. La celebración se realizó en uno de los accesos al Gran Museo Egipcio, ubicado al suroeste de El Cairo, donde acudieron el ministro egipcio de Antigüedades, Jaled al Anani, así como numerosos diplomáticos y representantes políticos. En un recorrido de 400 metros y una duración de cerca de una hora, se procedió al traslado de este coloso de 83 toneladas de peso y 13 metros de altura hacia el vestíbulo principal de la instalación. El transporte se realizó en un camión en el que la estatua de

Traslado de la estatua colosal del faraón Ramsés II. | Ministry of Antiquities. Egiptología 2.0 | 131


granito estaba protegida por una estructura de hierro, que fue remolcada por un camino encharcado por la lluvia que, de forma extraordinaria, cayó en las últimas horas en esta ciudad de clima desértico. Esta es la cuarta vez que la estatua fue movida de su lugar, que hasta 2006 estuvo en la plaza del mismo nombre de El Cairo. La compañía Arab Contractors fue la encargada de llevar a cabo los preparativos y ejecución, supervisados por el titular egipcio de Antigüedades que, realizó un discurso después de que el coloso fuese colocado en su nuevo emplazamiento. Conocido como Ramsés el Grande, el tercer faraón de la Dinastía XIX, gobernó el territorio hace más de 3.000 años, vivió 87 años y ejerció el poder durante más de 60 (entre 1279 y 1213 a.C.) y construyó muchos de los grandiosos monumentos del Antiguo Egipto.

Traslado de la estatua colosal del faraón Ramsés II. | Ministry of Antiquities.

La edificación del nuevo museo arqueológico comenzó en 2002 y su inauguración ‘‘parcial’’ está prevista para 2018. El museo estará exclusivamente dedicado al Antiguo Egipto y absorberá gran parte de las colecciones clásicas de este periodo, como la de Tutankhamón, que es la más importante del actual Museo Egipcio, ubicado en la céntrica plaza Tahrir.

EFE.

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os arqueólogos que trabajan en Egipto temen al cambio climático.

Después de sobrevivir a miles de años de guerras, invasiones y voracidad por los materiales de construcción, los esplendores del antiguo Egipto podrían haber encontrado finalmente un adversario peor. ‘‘Tenemos miedo al cambio climático’’, asegura Mostafa Ghaddafi Abdel Rehim, un alto funcionario de antigüedades en Luxor. Todo comenzó con la temperatura. Las grandes extensiones de Egipto, donde abundan los templos, siempre han sido zonas sofocantes durante el verano, pero nunca tanto como ahora o durante tanto tiempo, confirman los lugareños y los arqueólogos. Algunas jornadas de excavación han tenido que interrumpirse ya que los trabajadores se sobrecalientan y deshidratan en las zanjas de abiertas al sol. En otros casos, las condiciones cambiantes incluso han obligado a los arqueólogos a alterar la forma en la que documentan los jeroglíficos en los muros. ‘‘Solíamos hacer cianotipos utilizando la luz solar natural, pero desde hace unos 20 años nos resulta cada vez más difícil grabar la imagen en el papel’’, comenta Ray Johnson, director de la Encuesta Epigráfica de la Universidad de Chicago; la institución académica estadounidense lleva casi un siglo trabajando en los monumentos y restos arqueológicos de la ciudad de Dyamet, situada en la orilla occidental del río. ‘‘Nos dimos cuenta de que los muros se estaban poniendo cada vez más grises’’. En Karnak, una pequeña población localizada en la ribera oriental del Nilo, el colosal complejo que domina el acceso septentrional a Lúxor, el sol deslumbrante ya ha robado el color a la mayoría de las paredes. Alrededor de Asuán, por su parte, la ciudad más meridional de Egipto, que se halla a varias horas de viaje en tren al sur de Lúxor, las temperaturas, que a veces superan los 40° C, están agrietando lentamente muchas de las estructuras de granito rosa, material que se expande con el sol diurno y luego se contrae durante la noche gracias al aire fresco, explica Johanna Sigl del Instituto Arqueológico Alemán de El Cairo. En su excavación, en el extremo inferior de la isla Elefantina, en medio del Nilo, varias inscripciones casi han desaparecido como consecuencia, se lamenta Sigl. 132 | Egiptología 2.0


Templo de Luxor. | Olaf Tausch.

‘‘En algunos casos, estos lugares son los cimientos de una industria del turismo que aporta muchos beneficios a la población local. Pero luego hay muchos edificios que están en el medio de la nada, y allí la situación es mucho más difícil a la hora de tomar decisiones sobre la conservación de sitios históricos vulnerables’’, recalca en una nota Mette Wilkie, directora de la División de Ecosistemas de ONU Medio Ambiente. Sin embargo, el mayor daño ocurre durante el invierno. Los aguaceros cada vez más frecuentes están destruyendo antiguos edificios de adobe, la mayoría de los cuales han durado tanto tiempo debido a la escasez de lluvias. ‘‘Cada año notamos que crece este problema’’, subraya Christian Leblanc, jefe de la Misión Arqueológica Francesa en Tebas occidental. En 1994, una tormenta monstruosa demostró la devastación que la lluvia puede causar. Numerosas tumbas en los Valles de los Reyes y Reinas se inundaron; el Templo de Seti se transformó en un lago y cientos de casas tradicionales de adobe se derrumbaron. En Deir al-Bakhit, por ejemplo, un monasterio cristiano primitivo, la lluvia cayó tan furiosamente que dejó huellas en forma de gota en el adobe. El crecimiento de la población también está perjudicando el patrimonio arqueológico de Egipto. Más personas implican más agricultura, recuerdan desde ONU Medio Ambiente, por lo que los campos alrededor de los templos, en lugar de permanecer secos durante una parte del año, ahora están en constante cultivo. Esto ha elevado el nivel freático algunos puntos y se inundan los cimientos de los templos con mucha más agua de lo que estaban diseñados para manejar. ‘‘A medida que aumenta la población en Egipto -que alberga a más de 95 millones en la actualidad-, los tesoros faraónicos tienen que compartir su espacio con cada vez más casas y cultivos de caña de azúcar’’, añade Leblanc. ABC.

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a fama de gran general del faraón Ramsés II era falsa.

Ramsés II ha pasado a la historia como un feroz combatiente, que libró una gran batalla contra sus ‘‘vecinos’’ en Libia, Nubia y el Cercano Oriente. Sin embargo, los últimos hallazgos arqueológicos dicen lo contrario. Una excavación egipcia a 300 kilómetros al este de la frontera con Libia ha ayudado a destruir la temible reputación de Ramsés el Grande.

El arqueólogo de la Universidad de Manchester Nicky Nielsen dice que los egipcios que vivieron en una fortaleza de la Edad de Bronce tardía en Zawiyet Umm el-Rakham estaban en paz con sus vecinos libios. Los hallazgos de Nielsen, publicados en la revista ‘‘Antiquity’’, contradicen esa opinión generalizada de que Ramsés II batallaba con sus ‘‘vecinos’’. De hecho, los egipcios estaban en aquellas tierras como residentes. La evidencia de ello son las navaEgiptología 2.0 | 133


jas, piedras de mano, molinos y huesos de vaca de 3.300 años de antigüedad que se han encontrado allí. Esto nos muestra a unos egipcios que estaban allí como agricultores y pastores, y que se adentraban a una distancia de hasta 8 kilómetros de la protección del fuerte, ubicado en lo profundo del entonces territorio libio. En palabras de Nielsen, el hallazgo se suma al conjunto de pruebas de que Ramsés tenía un pedigrí limitado como soldado. En este sentido, el investigador subrayó que los monumentos famosos de Ramsés que anuncian su destreza como guerrero no eran más que propaganda antigua.

‘‘Esta evidencia demuestra el grado en que los ocupantes egipcios de Zawiyet Umm el-Rakham confiaron en los libios locales no solo para el comercio, sino también para su conocimiento del entorno local y los métodos de cultivo efectivos’’, afirmó. Luego, se mostró tajante respecto a la cuestión de su valentía. ‘‘Este es otro fuerte indicio de que la creencia generalizada de que Ramsés fue uno de los más grandes generales de la historia es completamente errónea’’. En este sentido, el investigador se apoya en estas últimas evidencias arqueológicas para subrayar su posición. ‘‘¿Cómo diablos pudo Ramsés haber estado ferozmente en guerra con los nómadas libios, cuando sus soldados vivían en paz con ellos en lo profundo de su territorio? Simplemente no cuadra’’. De hecho, apunta Nielsen, ni en las guerras que ganó se mostró como un gran estratega. ‘‘La batalla más importante en que Ramsés combatió fue Qadesh. Y aunque fue una de los más famosas en el mundo antiguo, fue ejecutada desastrosamente por el faraón’’.

Ramsés II. Fragmento de un relieve del templo de Ramsés II en Abydos. | Olaf Tausch.

¿Por qué fue mal estratega? En aquella batalla los hititas -los enemigos de los egipcios- engañaron al joven rey para que luchara contra ellos, lo que lo llevó a poner impetuosamente en peligro una división de su ejército. Solo cuando las otras tres divisiones de su ejército finalmente lo rescataron pudo escapar, ‘‘pero sin territorio ganado’’, recuerda Nielsen. De hecho, perdió el control de gran parte de la Siria actual después de la batalla.

‘‘Cuando te das cuenta de que Ramsés reescribió monumentos dedicados a otros, de modo que parecía que estaban celebrando sus logros, te das cuenta de lo que era un vendedor ambulante de noticias falsas. Su nombre a menudo se talló tan profundamente, que era imposible eliminarlo, preservando así su legado. Y como engendró a 162 niños y gobernó Egipto durante 69 años, su propaganda tuvo muchas oportunidades para echar raíces’’, concluye el experto. ABC.

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ncuentran el ataúd del rey Ptolomeo IV.

Un grupo de arqueólogos ha descubierto cuatro ataúdes, de los cuales uno tiene tallada una inscripción con el nombre del rey Ptolomeo IV, que gobernó en Egipto de 221 a 203 a.C. El hallazgo se ha producido en la zona de Abu Sir, al sur de las Pirámides de Guiza, en el suroeste de El Cairo. En un comunicado del Ministerio egipcio de Antigüedades, explicó que fueron hallados tres pozos de 134 | Egiptología 2.0

entierro tallados en las rocas, dentro de los cuales se encontraron ataúdes de madera, vasijas y envolturas para preservar las entrañas, lo más probable, de animales. Por su parte, el director del sector de Antigüedades, Ayman Ashmaui, indicó en el texto que el primer pozo lleva a una pequeña cámara funeraria, donde hallaron dos ataúdes rectangulares pequeños, en malas condiciones, y dentro descubrieron dos momias pequeñas ‘‘probablemente de dos aves’’. Asimismo, los arqueólogos egipcios encontraron rollos de forma


Uno de los ataúdes encontrados e inscripciones jeroglíficas de uno de los ataúdes. | Ministry of Antiquities.

esférica donde se hallan las entrañas de las momias y 22 vasijas simbólicas de fayenza, material cerámico de acabado exterior vítreo. Según estudios preliminares, en el primer ataúd está tallado el nombre del rey Ptolomeo IV en un cartucho, mientras que el segundo cuenta con escritos jeroglíficos con tinta negra, aunque no son legibles, indicó el texto. Dentro del segundo y tercer pozo hay partes de otros dos sarcófagos donde hallaron dos momias de aves, encima de las cuales hay una lámina de resina negra en buenas condiciones de conservación. El responsable concluyó que todos los descubrimientos arqueológicos fueron depositados en el almacén del museo de la zona para su restauración y mantenimiento. EFE.

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allada la tumba de Hetpet, una alta funcionaria, en las inmediaciones de las pirámides de Giza. Se llamó Hetpet y fue una alta funcionaria que recorrió los pasillos de la corte a finales de la dinastía V (2498-2345 a.C.). Una misión de arqueólogos egipcios desveló el pasado mes de febrero su tumba con bellas y coloridas pinturas murales a un tiro de piedra de las majestuosas pirámides de Giza, entre las últimas maravillas del mundo antiguo en pie.

”La tumba no había sido descubierta hasta que el pasado octubre una misión egipcia comenzó la excavación en el cementerio occidental de Giza”, declaró el ministro de Antigüedades egipcio Jaled el Anani en una rueda de prensa celebrada a unos metros del nuevo enterramiento hallado en la necrópolis de Giza. Hasta la fecha, la única pesquisa que señalaba la presencia de la sepultura fuera la localizada en 1909 por un explorador británico a partir de unos bloques de su entrada, enviados a Berlín y Frankfurt. El cementerio había sido excavado por sucesivas misiones arqueológicas desde 1843, entre ellas, una dirigida por el mediático arqueólogo egipcio Zahi Hawas. Según Mustafa al Waziri, secretario general del Con-

Detalle de algunas de las pinturas murales halladas. | Ministry of Antiquities. Egiptología 2.0 | 135


Detalle de las pinturas murales halladas. | Ministry of Antiquities.

sejo Supremo de Antigüedades y responsable de la expedición, la tumba albergó el descanso eterno de Hetpet, una alta funcionaria del palacio real de cuya biografía apenas quedan certezas. Tan solo las que proyecta el mapa del lugar en el que arrancó su vida de ultratumba, con elementos arquitectónicos característicos de la dinastía en la que desarrolló su existencia. El lugar presenta un corredor que conduce hasta un santuario en forma de L con una especie de lavabo para la purificación. En el extremo oeste se ubica una arcada rectangular con incienso y ofrendas. El equipo ha rescatado la miniatura de un barco que ha extraviado la estatua de la propietaria de la tumba. Uno de los tesoros de la sepultura se preservan aún en sus muros, decorados con pinturas en “muy buen estado de conservación” que dibujan a Hetpet en diferentes escenas de caza y pesca o sentada ante una amplia mesa de ofrendas recibiendo las dádivas de sus hijos.

“Aparecen estampas de la cosecha de frutas, la fundición de metales o la fabricación de cuero y papiros así como actuaciones musicales y baile”, detalló El Waziri. Una de las escenas más singular de la tumba muestra a dos monos -consideradas mascotas en aquel período- en diversas posiciones. En la primera de las estampas, el simio recolecta fruta mientras que en la segunda danza en frente de una orquesta. Un repertorio similar al desenterrado en otras tumbas del antiguo Egipto que datan de diferentes periodos históricos. ”Es el primer hallazgo anunciado en 2018”, indicó El Anani prometiendo nuevas sorpresas en una Egiptología que guarda aún infinidad de enigmas.

Detalle de algunas de las pinturas murales halladas. | Ministry of Antiquities. Francisco Carrión. 136 | Egiptología 2.0


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escubierto el secreto del perfecto alineamiento de la gran pirámide de Keops. La gran pirámide de Guiza, un monumento funerario construido en la memoria del faraón Keops, fue construido hace 4.500 años. Todavía hoy sorprende a los científicos por el hallazgo de nuevas cámaras y por la perfección de la técnica que la erigió. Ahora, un equipo de arqueólogos asegura haber dado con la respuesta a un misterio que ha rondado la cabeza de los investigadores durante décadas: la del perfecto alineamiento del edificio con los puntos cardinales.

Pirámide de Keops. | Diego Delso.

La pirámide, una mole de 138 metros de altura, 230 de base y 2,3 millones de bloques de piedra caliza y granito, es las más antigua de las siete maravillas del mundo. Su tamaño y sus dimensiones muestran que fue construida con una exquisita perfección (aunque también es cierto que está ligeramente inclinada). En un estudio publicado recientemente en Journal of Ancient Egyptian Architecture, investigadores han concluido que el perfecto alineamiento de la pirámide con los puntos cardenales se logró porque los constructores se valieron del equinoccio de otoño, el día en que la duración de los días y las noches es casi la misma.

‘‘Los constructores de la gran pirámide de Keops alinearon el gran monumento con los puntos cardinales con una precisión superior a cuatro minutos de arco o, lo que es lo mismo, la quinceava parte de un grado’’, escribió Glen Dash, coautor del estudio, fundador de una organización que lleva su nombre para el estudio arqueológico de las pirámides, tal como ha recogido Live Science. Y no es la única. Tal como ha dicho Dash, tanto la pirámide de Khafre como la pirámide roja también están alineadas con gran precisión. ‘‘Las tres exhiben el mismo grado de error; están rotadadas ligeramente en contra de las agujas de reloj en relación con los puntos cardinales’’. Durante un siglo los egiptólogos han tratado de averiguar cómo fue posible que los constructores alcanzasen tal grado de precisión. En el actual artículo, Dash ha propuesto un método que, según él, pudo ser usado por los egipcios. La prueba es que al emplearlo, se obtiene el mismo error presente en las pirámides. Tal como ha informado Live Sience, Glen Dash puso a prueba el método en Connecticut, Estados Unidos. El 22 de septiembre de 2016, el día del equinoccio de otoño, clavó una estaca en el suelo sobre una plataforma de madera, y marcó las posiciones de la sombra de la madera a lo largo del día.

‘‘En el equinoccio, el observador verá que la punta de la sombra recorre una línea casi perfecta del Este al Oeste’’, dijo Dash para Live Science. Este error es leve y desplaza los puntos cardinales predichos en contra de las agujas del reloj en relación con los reales, al igual que se observa en las pirámides egipcias. Además, otro de los argumentos a favor de que este fuera el método empleado, es que la técnica es sencilla y solo requiere de un día más o menos despejado, lo que es más que habitual en Guiza. El investigador ha reconocido que es imposible saber si los egipcios llegaron a usar este método o no, porque sus diseños y planos no han llegado hasta nuestros días. ‘‘Los egipcios, por desgracia, nos dejaron pocas pistas. No se han encontrado ni documentos ni planos sobre cómo alinearon los templos o las pirámides’’, escribió Dash en el artículo. Puede ser incluso, que llegaran a usar varios métodos distintos. Al menos, la técnica del equinoccio de otoño tiene dos grandes ventajas: es muy sencillo y muy preciso. ABC.

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l ‘‘cazatesoros’’ de Egipto.

En una escena de la película ‘‘La Momia’’, de 1999, uno de los ‘‘cazatesoros’’ americanos, arrinconado,

‘‘hombre, mi querido amigo Benny’’, es amenazado de muerte. ‘‘Piensa en mis hijos’’, implora este. ‘‘Tú no tienes ningún hijo, Benny’’, le replica el atacante. ‘‘Nunca se sabe’’, remata Benny. Así ha llegado hogaño el antiguo Egipto a muchos, como refleja este Egiptología 2.0 | 137


film, con aventureros intrépidos (y chistosos) a la caza de tesoros increíbles en pirámides majestuosas y que se topaban con momias sobrenaturales en el camino y aventuras extraordinarias. Hollywood (desde las grandes superproducciones con ‘‘Los diez mandamientos’’ o ‘‘Cleopatra’’ a la última ‘‘La momia’’ de Tom Cruise) ha hecho mucho por vender el antiguo Egipto, la duda es si mucho bien. Precisamente, Los diez mandamientos de Cecil B. DeMille, con Charlton Heston y Yul Brynner, tienen mucho que ver con que Alejandro Jiménez, esté estos días de nuevo a más de 3.500 kilómetros del Santo Reino. ‘‘Mi pasión comenzó tras ver la película y preguntarme cuándo había vivido Ramesses II. En mi casa había algún libro muy general sobre Egipto y me lo aprendí (las letras estaban muy presentes, su padre era Profesor de Filología Griega en la Universidad de Jaén y su madre maestra en un colegio público). Desde entonces no he dejado de comprar libros sobre Egipto antiguo. Claro está, ahora son más específicos’’, apuntaba. Uno se lo quiere imaginar a él y los investigadores de la UJA en la décima campaña en la necrópolis de Qubbet el-Hawa, en Asuan, así, como una suerte de intrépidos ‘‘Indianas Jones’’, aunque su trabajo lógicamente requiere mucho menos de látigo o de correr delante de una bola gigante. Es más concienzudo y de estudio, lo que no le resta un ápice de emoción. Hablamos de entrar en el Egipto de los faraones, en otro mundo, en lugares donde ningún hombre ha estado en milenios.

‘‘Nadie quería perdérselo: se iba a presenciar la apertura de una cámara intacta que no ha visto la luz desde hace casi 4.000 años’’, recogía el doctor en Historia Antigua y jefe de la excavación en su blog de la expedición, relatando el momento de acceder, hace más de un lustro, a la tumba de Qubbet el-Hawa. Hacía un siglo que no se encontraba en Egipto una tumba intacta como esa.

Alejandro Jiménez. | Proyecto Qubbet el-Hawa.

Lleva diez años al frente de este proyecto que dirige la UJA y que se ha convertido en uno de los que mayor éxito científico han tenido, por haber encontrado seis tumbas intactas o por haber descubierto el cáncer de mama más antiguo del mundo. Actualmente es la excavación pública y

con fondos públicos más importante de España en Egipto. El lema del proyecto, que ‘‘usamos constantemente’’, es: ‘‘Problema, solución’’. Cuando uno entra en una tumba lo primero que piensa, asegura, no es en las pelis de la Momia (servidor discrepa), sino ‘‘en hacerlo lo mejor posible, que no se te olvide documentar ningún detalle para que las generaciones futuras no nos critiquen’’. ‘‘Lo primero que llama la atención es el fuerte olor a madera’’, apuntaba. El olor de los ataúdes. No es fácil entrar a este tipo de enterramientos. En algún caso, hay pozos de trece metros de profundidad y tienen que descender atados y usar motores para sacar el material. Su equipo ha conseguido seguir excavando pese a los recortes. 35 investigadores de universidades españolas y europeas y otros cinco egipcios. Dos tercios pertenecen a la UJA. Entre sus grandes objetivos, la confirmación e investigación de la tumba intacta de Shemai (QH34bb), hermano de uno de los gobernadores más poderosos de Egipto, Sarenput II. Su ‘‘viaje’’ se inició en año olímpico, en 1992. Tras terminar la Selectividad su madre le regaló su primero a Egipto, ‘‘un momento que siempre recordaré’’, afirmaba. Fue en 2004 cuando Jiménez, que trabajaba en Londres, aprovechó un programa de la Junta para el retorno de doctores a centros de investigación andaluces. Empezó a trabajar en la UJA y a tener contactos en el Servicio de Antigüedades Egipcias. Cuando tuvo la oportunidad de trabajar en la primera misión que iba a volver al cementerio de Asuan desde 1984, que era italiana, no se lo pensó. Cosas de la vida, las relaciones entre egipcios e italianos se deterioraron y los egipcios le ofrecieron a él seguir trabajando. ‘‘Son trenes que pasan una vez en la vida’’, valoraba. Y lo cogió. La investigación sirve para reconstruir ‘‘todo’’. Las grandes construcciones o el oro, que pudo cegar a gentes 138 | Egiptología 2.0


de aquella época y del presente, no se traducía en que la población viviera bien. Y las enfermedades ya eran muchas de las de hoy. De la importancia del doctor jienense da buena cuenta, verbigracia, la invitación que le cursó el museo del Louvre, uno de los centros más prestigiosos en el ámbito del estudio del antiguo Egipto. El jienense ha denunciado activamente saqueos de los bienes arqueológicos, desgraciadamente, ‘‘una realidad en Egipto y en Andalucía. Es preciso aprobar una legislación mucho más severa contra los expoliadores. Porque nos roban a todos’’. Alejandro Jiménez. | Proyecto Qubbet el-Hawa.

Su otra gran pasión (la principal) son sus ‘‘dos hijas pequeñas que absorben todo mi tiempo cuando es-

toy en Jaén. Además, es una forma de compensarlas por estar tanto tiempo siempre fuera de casa’’. Su sueño es ‘‘descubrir un texto de relevancia histórica’’, como una biografía de un gobernador. ¿Qué resta por descubrir en Egipto? ‘‘Mucho. En nuestra necrópolis, que conocemos cien tumbas, no llevaremos ni un 30%. Me moriré y no veré el final de la excavación. Son 3.000 años de Historia’’, apuntaba. Y ahí está él contribuyendo a reconstruirla, un jienense haciendo Historia. Miguel Ángel Contreras.

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escubierto un cementerio de sacerdotes del siglo IV a.C.

Un antiguo cementerio de la última época faraónica (664-332 a.C.) y principios de la era ptolemaica (310-30 a.C.) ha sido descubierto en la zona de Tuna al Gabal, en la provincia de Minia, a unos 250 kilómetros al sur de El Cairo, anunció el pasado mes de febrero el Ministerio de Antigüedades egipcio. Según un comunicado, el cementerio incluye un “gran número” de huecos en los que se enterraba a los muertos sin ser señalizados para despistar a los saqueadores y se encuentra en el sitio de Al Garifa, ubicado a seis kilómetros al sur de la zona arqueológica de Tuna al Gabal. Sarcófago de madera que contenía los restos de un alto sacerdote del dios Thot. | Samer Abdallah / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres.

Una misión arqueológica egipcia empezó a excavar en el cementerio en 2017 para descubrir la sección dedicada a la antigua provincia 15

del Alto Egipto, cuya capital era la localidad de Al Ashmunein. Esa provincia estaba dedicada al dios Thot y, de hecho, parte de las tumbas y de los enseres encontrados en ellas pertenecen a sacerdotes de esta divinidad, que tenía cabeza de pájaro y que los griegos posteriormente denominaron Hermes. Los expertos han identificado una de las tumbas como la de un alto sacerdote llamado Hersa-Essei, con trece sepulcros en su interior y multitud de ushebtis de pequeñas dimensiones que acompañaban al difunto y debían servirle como sus súbditos en el más allá. Unos 1000 ushebtis se encuentran en un óptimo estado de conservación, mientras que el resto de piezas halladas se encuentran fragmentadas y serán reconstruidas por el equipo de expertos, detalló en una nota el ministerio. Además, fueron encontrados cuatro vasos canopes de alabastro con el rostro de los hijos del dios Horus, que se encuentran muy bien conservados y todavía contienen los órganos momificados del difunto. Egiptología 2.0 | 139


Sarcófago hallado en el cementerio de finales del periodo faraónico y comienzos de la era ptolemaica. | Samer Abdallah / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres.

En las vasijas aparece inscrito el nombre de otro clérigo de alto rango, Djehuty-Irdy-Es, cuya momia también ha sido recuperada y está adornada con un collar de bronce, abalorios azules y rojos, de marfil y de cristal, y cuatro amuletos de piedras semipreciosas. En el cementerio también fueron encontrados 40 sarcófagos de barro de diferentes tamaños y formas, con los nombres y cargos de sus propietarios, además de una tumba familiar con grandes sarcófagos y ushebtis con el nombre de los sacerdotes que se encuentran sepultados en este lugar.

Algunos de los ushebtis de fayenza hallados. | Samer Abdallah / picture-alliance / dpa / AP Images / Gtres.

EFE.

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os últimos secretos de la momia de Nespamedu, el médico del faraón.

Cuentan que el 26 de noviembre de 1922, Howard Carter, después de introducir por primera vez la cabeza por un hueco que se había abierto en la puerta de la tumba de Tutankhamón -y a medida que sus ojos se acostumbraban a la oscuridad-, comenzó a ver brillos dorados, cabezas de dioses chacales, una 140 | Egiptología 2.0

balumba de tesoros intactos que nadie había tocado en miles de años. Y mientras Lord Carnavon le preguntaba en la entrada de la tumba muy impaciente: ‘‘¿qué ve?’’, Carter respondió: ‘‘Cosas maravillosas’’. Aquella escena cambiaría para siempre la egiptología. Ahora, en Madrid, los egiptólogos han podido mirar de nuevo donde nadie había puesto antes sus ojos.


Y también han podido descubrir ‘‘cosas maravillosas’’. Dos mil años después de muerto, una noche de junio de 2016, Nespamedu llegó a la puerta de urgencias de la clínica Quirónsalud de Madrid. Unos pocos testigos vieron cómo le llevaban, con sumo cuidado, envuelto en las vendas con las que había sido enterrado. Llegó junto a otras tres momias y los especialistas les llevaban con tanto cuidado que iban en contenedores especiales con ambiente controlado, en aquella medianoche de primavera, elegida también porque la meteorología era perfecta, ni muy húmeda ni muy cálida. La escena se aprecia en un documental de RTVE que fue presentado el pasado mes de febrero y que muestra cómo fue la salida del museo en un camión de transporte especializado. En pantalla, el personal del MAN relata cómo vivió el traslado, con mucha emoción, porque era un momento histórico y porque todos intuían la inmensa cantidad de información que saldría de aquel proyecto. En el documental, vemos pasar el vehículo por delante de la Puerta de Alcalá y cómo, cargado con las momias, cruza muy lentamente por Cibeles y la Gran Vía, a esas horas de aquel domingo sin apenas tráfico. Y luego la salida de la capital en dirección al hospital. Fue un traslado tranquilo, una escapada perfecta para aquellos pasajeros tan singulares. Hasta urgencias. La escena tenía muchos contrastes: la momia de Nespamedu, quien fuera médico de un faraón -además de sacerdote del dios Imhotep- acudía desde el Museo Arqueológico Nacional (MAN) a un hospital en pleno siglo XXI a hacerse un TAC (tomografía axial computarizada) de última generación.

Detalle de la momia de Nespamedu. | Carlos Santana.

A sus 55 años eternos, ya no tenía cura, es evidente, pero guardaba algunos secretos. Los médicos del hospital recibieron a su antiguo colega con respeto y curiosidad. Gracias a la más avanzada máquina de diagnóstico por la imagen, la momia de Nespamedu se sometió al escrutinio de los rayos y el software capaz

de despegar las capas de misterio y de tiempo que le acompañaron en el reino de los muertos. También fueron estudiadas con los mismos métodos no invasivos las momias de dos mujeres egipcias. Los resultados son espectaculares, tal y como reconoce Carmen Pérez Die, egiptóloga del MAN, donde se presentó el documental ‘‘La historia secreta de las momias: la momia dorada’’, producido por RTVE y dirigido por Regis Francisco López. Rodado entre Madrid, Luxor y El Cairo, es una notable obra de divulgación de este proyecto científico en el que han participado decenas de personas, médicos, egiptólogos, historiadores y forenses, y que ha sido capaz no solo de ‘‘resucitar’’ el rostro que Nespamedu tenía en el tiempo en que vivió, la era ptolemaica, sino algunos detalles sobre el proceso de embalsamamiento totalmente desconocidos hasta hoy. Los doctores han encontrado muchas pistas sobre del historial médico y nutricional de las momias, al estudiar los huesos y los dientes que, por ejemplo, registraban abrasiones debidas seguramente a una dieta en la que era frecuente encontrar arena en las verduras y frutas, entre otros motivos. En cuanto al estudio cultural de la momia, Carmen Pérez Die explica que desde el primer momento detectaron en el escáner unos objetos en la frente y el cuello que resultaron ser amuletos, adheridos a la primera capa del vendaje, muy cerca de la piel. El proceso de momificación más ‘‘lujoso’’, solo al alcance de los poderosos, como era Nespamedu, duraba 70 días y comenzaba con el vaciado de las vísceras que se embalsamaban en los vasos canopos y el largo tratamiento del cadáver, durante 40 días en natrón, la sal mineral que deshidrataba los tejidos. Después era envuelto Egiptología 2.0 | 141


Reconstrucción del rostro de Nespamedu. | Museo Arqueológico Nacional, Madrid.

con resinas y aceites aromáticos. En el final del proceso y en algunos momentos importantes, el sacerdote se ponía la máscara de Anubis. Al cumplirse el día 70, la momia se introducía en el ataúd. Los médicos de la clínica Quirónsalud tuvieron que esforzarse para contrastar unas débiles imágenes en las que se apreciaban unas manchas que luego fueron los amuletos hallados en el cuerpo de Nespamedu. Casi no se apreciaban porque son de cartón y parecen realizados por el mismo artesano que decoró los cartonajes dorados del exterior de la momia. Hasta los dibujos coinciden. Se trata de una diadema que representa el escarabeo alado, Jepri, símbolo de eternidad. También un collar ‘‘Usej’’, pulseras y brazaletes como símbolos de poder. Y sandalias, para caminar por la eternidad. De los 15 amuletos, dos estában en las piernas y el resto rodeando el cuerpo. Son dos ‘‘Udjat’’, ojos de Horus, y también dos juegos de sus cuatro hijos: Amset (humano), Hapi (babuino), Duamutef (chacal) y Kebeshenuef (halcón), que son los guardianes de las vísceras embalsamadas en los vasos canopos. Se suman los amuletos que representan a Isis y Neftis, las plañideras, esposa y hermana de Osiris. Y para terminar la colección, Thot, el dios sanador del ojo de Horus y escriba y medidor del tiempo. El cuerpo del faraón representaba a Egipto, sus dolencias tenían consecuencias en el reino. Nespamedu estudió largos años en el Asclepeión de Saqqara antes de convertirse en el médico del monarca. Y cuando murió, soñando con lograr la eternidad, fue embalsamado en ese rito que duraba 70 días. Durante siglos, la eternidad no era más que ese sueño para él. Pero ahora, gracias a la investigación del escáner y la publicación de los resultados, su historia ha sido completada, sus últimos secretos desvelados. Jesús García Calero.

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os primeros tatuajes de la historia se hicieron hace 5.000 años, en Egipto.

Una nueva investigación ha revelado los primeros tatuajes figurativos del mundo en dos momias egipcias de hace 5.000 años y que se encuentran en el British Museum, incluido el ejemplo más antiguo conocido de tatuajes femeninos. Los hallazgos completos se han publicado en el ‘‘Journal of Archaeological Science’’. Utilizando tecnología infrarroja, se identificaron tatuajes figurativos de un toro salvaje y una oveja en el brazo superior de una momia masculina, mientras que se identificaron motivos lineales y en forma de ‘‘S’’ en la parte 142 | Egiptología 2.0


superior del brazo y el hombro de una momia femenina. Estos son los tatuajes más antiguos que se han encontrado en un individuo femenino. Están datados entre el 3351 y el 3017 a.C.

“El uso de los últimos métodos científicos, incluida la exploración por CT, la datación por radiocarbono y la obtención de imágenes por infrarrojos, ha transformado nuestra comprensión de las momias de Gebelein. Solo ahora estamos obteniendo nuevos conocimientos sobre las vidas de estos individuos notablemente preservados. Increíblemente, con más de 5.000 años de edad, han retrasado la evidencia del tatuaje en África en un milenio”, declaró en un comunicado Daniel Antoine, experto en Antropología Física del British Estos individuos momificados naturalmente son del periodo predinástico de Egipto, la era anterior a la unificación del país por el primer faraón alrededor del 3100 a.C. Toda la piel visible de estas personas momificadas fue examinada en busca de signos de modificación corporal como parte de un nuevo programa de conservación e investigación.

Hombre Gebelein A. British Museum. | Handout.

La momia masculina, conocida como ‘‘Hombre Gebelein A’’, ha estado en exhibición en el British casi continuamente desde su descubrimiento hace unos 100 años. Las tomografías computarizadas previas mostraron que era un hombre jo-

ven (18-21 años de edad) cuando murió de una herida de arma blanca en la espalda. Manchas oscuras en su brazo, que se veían como débiles marcas bajo la luz natural, habían permanecido sin examinar. La fotografía infrarroja reveló recientemente que estas manchas eran, de hecho, tatuajes de dos animales con cuernos que se superponían un poco. Los animales con cuernos se han identificado como un toro salvaje (cola larga, cuernos elaborados) y una oveja de Berbería (cuernos curvos, hombro jorobado). Ambos animales son bien conocidos en el arte egipcio predinástico. Los diseños no son superficiales y se han aplicado a la capa de la dermis de la piel, el pigmento se basa en el carbono, posiblemente algún tipo de hollín. La momia femenina, conocida como ‘‘Mujer Gebelein’’, tiene varios tatuajes: una serie de cuatro pequeños motivos en forma de ‘‘S’’ se puede ver corriendo verticalmente sobre su hombro derecho. Debajo de ellos, en el brazo derecho, hay un motivo lineal que es similar a los objetos sostenidos por figuras que participan en actividades ceremoniales en cerámica pintada del mismo período. Puede representar un pentagrama torcido, un símbolo de poder y estado, o un bastón o badajo utilizado en la danza ritual. El motivo ‘S’ también aparece en la decoración de cerámica predinástica, siempre en múltiplos.

Imagen en infrarrojos de los tatuajes de la momia ‘‘Mujer de Gebelein’’. | Reuters.

La aplicación de tatuajes al cuerpo humano disfrutó de una historia larga y diversa en muchas culturas antiguas. En la actualidad, los ejemplos más antiguos que sobreviven son los tatuajes principalmente geométricos de la momia alpina conocida como Ötzi (cuarto milenio antes de Cristo), cuya piel fue preservada por el hielo de los Alpes tiroleses. Según las fechas de radiocarbono, los tatuajes de Gebelein son aproximadamente contemporáneos con Ötzi (3370-3100 a.C) y, por lo tanto, se los puede considerar como uno de los primeros tatuajes que sobreviven en el mundo. Estos hallazgos demuestran de forma concluyente que el tatuaje se practicó durante el período predinástico Egiptología 2.0 | 143


de Egipto (hacia 4000-3100 a.C) por hombres y mujeres. Como los motivos figurados tatuados más antiguos conocidos, se suman a nuestra comprensión de la gama de posibles usos de los tatuajes en los albores de la antigua civilización egipcia y ampliar nuestra visión de la práctica del tatuaje en la prehistoria. El Periódico.

D

escubierta la cabeza de una estatua de Ramsés II.

Una cabeza y la parte del pecho de una estatua de Ramsés II, el tercer faraón de la dinastía XIX, han aparecido en el Templo de Kom Ombo, en Asuán, al sur de Egipto, según reveló el pasado mes de marzo el Ministerio de Antigüedades de Egipto. La cabeza está muy deteriorada, aunque se distingue la corona egipcia y, en la frente, el espacio que debía de ocupar el uraeus, el emblema protector en forma de cobra. Los restos de la estatua de Ramsés II han sido descubiertos durante un proyecto para proteger el sitio arqueológico de las aguas subterráneas. Ramsés II fue coronado en el año 1279 a.C. y su reinado fue duradero, activo y muy prolífico: a lo largo de 66 años dirigió varias expediciones militares y acometió un programa constructivo sin precedentes. El país se llenó de nuevos edificios religiosos, en los que aparecían los diversos nombres del soberano, así como la imagen del rey impartiendo justicia, honrando a los dioses o en el campo de batalla, como artífice de victorias reales o supuestas. El pasado mes de enero fue hallada una estela tallada en granito rojo del reinado de Ramsés II, en San Al Hagar, al este del delta del Nilo, en el otro extremo de Egipto. Alec Forssmann.

A Cabeza de una estatua de Ramsés II. | Alec Forssmann.

ustralia halla una momia en un sarcófago de 2.500 años de antigüedad que creía vacío.

Un grupo de arqueólogos ha descubierto una momia en el interior de un ataúd egipcio de hace 2.500 años que se pensaba estaba vacío y que permaneció los últimos 150 años en un almacén de la Universidad de Sydney. El sarcófago perteneciente al Museo Nicholson se construyó para la sacerdotisa Mer-Neith-

it-es, de acuerdo con los jeroglíficos que tiene escritos, según la cadena estatal de televisión australiana ABC. Los primeros análisis de un estudio que puede llevar meses o años apuntan a que los restos humanos encontrados pertenecen a una persona adulta. El jefe del equipo investigador, Jamie Fraser, explicó que la momia no estaba intacta, pues presenta indicios de que alguien la hubiese profanado en busca de joyas o amuletos. Los pies y tobillos aparecen en los primeros escáneres casi intactos, mientras que el análisis de las junturas de los huesos indican que se trataba de un adulto de alrededor de 30 años, dato que coincidiría con la edad que tendría la sacerdotisa Mer-Neith-it-es cuando falleció. 144 | Egiptología 2.0

Tapa del sarcófago donde se halló la momia. | Reuters.


La Universidad de Sydney construirá un nuevo espacio para exponer este sarcófago y otros dos que posee el Museo Nicholson, así como los avances en la investigación que intenta identificar a la momia. Televisa.

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escubierto un relieve con la representación de Hatshepsut, una de las pocas mujeres faraón.

La oportunidad de manejar artefactos egipcios genuinos es provista por el Egypt Centre a estudiantes de Egiptología en la Universidad de Swansea. Durante una sesión reciente para un módulo de Arte y Arquitectura Egipcio, Kenneth Griffin, del Departamento de Clásicos, Historia Antigua y Egiptología de la Universidad, notó que uno de los objetos elegidos era mucho más interesante de lo que inicialmente se pensaba. Consistente en dos fragmentos de piedra caliza de forma irregular que han sido pegados, el objeto se ha mantenido almacenado más de veinte años y se solicitó para la sesión práctica únicamente por una fotografía antigua en blanco y negro. Sarcófago donde se halló la momia. | Reuters.

La parte frontal muestra la cabeza de una figura cuya cara desafortunadamente falta, con los restos de un abanico directamente

detrás. Huellas de jeroglíficos también están presentes por encima de la cabeza. La iconografía de la pieza indica que representa a un gobernante de Egipto, particularmente con la presencia del uraeus (cobra) en la frente de la figura. ¿Quién es este misterioso faraón y de dónde se originó el fragmento? Una búsqueda en los registros del Egypt Centre no proporciona información sobre la procedencia original o el lugar de hallazgo del objeto. Lo que se sabe es que llegó a Swansea en 1971 como parte de la distribución de objetos pertenecientes a Sir Henry Wellcome (1853-1936), empresario farmacéutico con sede en Londres. Los fragmentos tienen menos de 5 centímetros de grosor y se han extraído claramente de la pared de un templo o tumba, como se puede ver en las marcas de corte en la parte posterior. Tras haber visitado Egipto en más de cincuenta ocasiones, Griffin reconoció rápidamente que la iconografía era similar a los relieves del templo de Hatshepsut en Deir el-Bahri (Luxor), que se construyó durante el apogeo del Imperio Nuevo. En particular, el tratamiento del cabello, la diadema con la cobra enroscada y la decoración del abanico son bien conocidos en Deir el-Bahri.

Relieve con la representación de Hatshepsur. | Swansea University’s Egypt Centre. Egiptología 2.0 | 145


Lo más importante es que los jeroglíficos sobre la cabeza, parte de un texto de fórmula atestiguado en otros lugares del templo, usan un pronombre femenino, una clara indicación de que la figura es femenina.

Relieve con la representación de Hatshepsut. | Swansea University’s Egypt Centre.

Hatshepsut fue el quinto faraón de la XVIII Dinastía (1478-1458 a.C.) y una de las pocas mujeres que ocuparon este puesto. Al principio de su reinado fue representada como una mujer que llevaba un vestido largo, pero gradualmente adquirió rasgos más masculinos, como ser representada con barba. El reinado de Hatshepsut fue de paz y prosperidad, lo que le permitió construir monumentos en todo Egipto. Su

templo conmemorativo en Deir el-Bahri, construido para celebrar y mantener su culto, es una obra maestra de la arquitectura egipcia. Se tomaron muchos fragmentos de este sitio a fines del siglo XIX, antes de que el templo fuera excavado por el Egypt Exploration Fund (ahora Egypt Exploration Society) entre 1902-1909. Desde 1961, la Misión Arqueológica Polaca en Egipto ha estado excavando, restaurando y registrando el templo. Sin embargo, el misterio del precioso hallazgo no termina allí. En la parte posterior del fragmento superior, se representa la cabeza de un hombre con una barba corta. Inicialmente no hubo explicación para esto, pero ahora está claro que el fragmento superior se había eliminado y se había vuelto a tallar en tiempos más recientes para completar la cara del fragmento inferior. El reemplazo del fragmento debajo de la figura también explicaría el corte inusual del fragmento superior. Probablemente lo hizo un vendedor de antigüedades, un subastador o incluso el propietario anterior de la pieza para aumentar su valor y atractivo. Eventualmente se decidió en una fecha desconocida pegar los fragmentos en el diseño original, que es como ahora aparecen. Si bien Deir el-Bahri parece la procedencia más probable para este artefacto, se necesita más investigación para confirmar esto e incluso puede ser posible algún día determinar el lugar exacto desde donde se originaron los fragmentos. Dada la importancia del objeto, la cabeza de Hatshepsut ahora se ha expuesto en una posición prominente dentro de la House of Life en el Egypt Centre para que los visitantes puedan apreciar el relieve. Madrid Press.

L

os Ángeles acoge una exposición con más de 150 objetos de la tumba de Tutankamón.

Los Ángeles acoge desde el pasado mes de marzo en el California Science Center la exposición “King Tut: Treasures of the Golden Pharaoh”, una muestra que presenta más de 150 objetos reales relacionados con el faraón Tutankhamón en conmemoración del centenario del descubrimiento de su tumba. La muestra, que estará en la ciudad californiana hasta enero de 2019, presenta la mayor colección de objetos procedentes de la tumba del “faraón niño” que se haya exhibido de forma pública fuera de Egipto. De hecho, el 40 por ciento de esas piezas han salido por primera vez de tierras egipcias para esta ocasión y será la última vez que lo hagan antes de que regresen definitivamente al Gran Museo Egipcio, actualmente en construcción, para ser parte de una muestra permanente.

“Hay piezas que el mismo Howard Carter, quien descubrió la tumba en 1922, puso en vitrinas en el Museo de El Cairo y nunca habían sido abiertas”, explicó Andrés Numhauser, director del proyecto. “La exposición presenta una combinación de la maravilla de los objetos con la tecnología de hoy. Es una experiencia única para el visitante”, agregó el responsable de contenido de la exposición, que destacó la inclusión de visualizaciones 146 | Egiptología 2.0


Imagen de una de las salas de la exposición. | King Tut.

en 3D, contenido digital, proyecciones en 360 grados y una visita guiada en varios idiomas, incluido el español. Egipto lleva una década construyendo ese Gran Museo en Giza, que dispondrá de más de 7.000 metros cuadrados dedicados exclusivamente a los tesoros de Tutankhamón, cuyas piezas nunca más saldrán del país, según quedó establecido por ley. “El objetivo de esta exposición es recaudar fondos para terminar la construcción del museo”, señaló Numhauser. Los organizadores se han puesto como objetivo que la muestra sea vista por más de un millón de personas. Para atraer al público hispano, las informaciones que acompañan a cada pieza vienen detalladas tanto en inglés como en español. Como principal reclamo destaca el célebre ataúd del faraón, envuelto con ocho bandas de oro ornamentadas e incrustaciones de cornalina, lapislázuli y vidrio, que formaban una serie de jeroglíficos y sortilegios mágicos de protección.

Detalle de uno de los guardianes de la cámara funeraria. | King Tut.

Pero, a juicio de Numhauser, son especialmente espectaculares la figura del Guardián de la cámara funeraria, vistiendo el tocado de Nemes, y el arco y las flechas que usó Tutankhamón para cazar. EFE. Egiptología 2.0 | 147


www.egiptologia20.es

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Egiptología 2 0 nº11 (abril 2018)  
Egiptología 2 0 nº11 (abril 2018)  
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