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Egipt logía

Egiptología 2.0 / Nº 1 – Octubre de 2015 (Revista online gratuita).

V

2.0

El complejo funerario de Djoser (Saqqara).

Nacho Ares: ‘’El Valle de Los Reyes, ese lugar mágico que me atrae desde la infancia’’.

La Casa Jeneret. Una ofrenda votiva a Hathor.

Ignasi Barraquer Barraquer. 1 | P á g i n a | Egiptología 2.0


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___________________________________________________________________________ Dirección

Egiptología 2.0 ©

Moisés González Sucías

Egiptología 2.0 es una revista on-line gratuita y sin ánimo de lucro de carácter egiptológico.

Edición Moisés González Sucías (Barcelona) Jordi Romera Sevillano (Diseño gráfico y maquetación) www.ushebtisegipcios.es ISSN: 2444-6254 Colaboradores

Su periodicidad es trimestral y tiene como objetivo compartir y divulgar de forma didáctica y amena el arte, la historia y la cultura del antiguo Egipto, publicando las noticias de relevancia, artículos de investigación, estudio de piezas, información sobre exposiciones, eventos, novedades editoriales… etc.

Sandra Pajares Sotillo

Una revista orientada a la difusión de información rigurosa sobre Egiptología, especialmente aquélla vinculada al ámbito español e hispanohablante.

Bartomeu Egea Resino Mª Isabel Cubas Contreras Laura Huertas López Marian Romero Gil Stella Maris Di Giacinti Eduard Mestre García

Si deseas recibir un ejemplar de la revista on-line o hacernos partícipes de tus opiniones o sugerencias puedes contactar con nosotros en: ushebtisegipcios@hotmail.com

Fotografía de portada: Complejo funerario de Djoser (Saqqara).

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Presentación …..4____-

Bienvenidos al número 1 Hoy sale a la luz Egiptología 2.0, una revista online gratuita dedicada al antiguo Egipto y la Egiptología. Su publicación será trimestral y entre otros apartados tendrá noticias, entrevistas, artículos especializados, información sobre exposiciones y novedades editoriales entre otros. Adentrarse en el conocimiento de la civilización del antiguo Egipto es una aventura apasionante, enriquecedora y llena de sorpresas. Existe una conexión en parte intangible entre nosotros y esta cultura milenaria de más de 3000 años de historia que ha impregnado sutilmente muchas de nuestras manifestaciones culturales actuales. Con esta revista que comienza su andadura queremos fomentar la divulgación del arte, la historia y la cultura del antiguo Egipto de una forma didáctica y amena. Deseamos que la revista crezca y evolucione poco a poco con el compromiso y ayuda de todos. Este es un proyecto a largo plazo y tenemos en la agenda muchos planes que esperamos, con tiempo, ir haciendo realidad. Confiamos en que todo el esfuerzo y trabajo que hemos dedicado a este primer número de la Revista Egiptología 2.0 satisfaga las expectativas que hayamos podido crear.

May, jefe de los caballos del rey, y mandatario real en los países extranjeros. Tumba de Ramose TT55 (Sheick Abd el-Qurna, Luxor).

Gracias a todas las personas que desinteresadamente han colaborado con el lanzamiento de este primer número dedicando parte de su tiempo y esfuerzo. 3 | P á g i n a | Egiptología 2.0


SUMARIO 5. Entrevistas - Nacho Ares: ‘’El Valle de Los Reyes, ese lugar mágico que me atrae desde la infancia’’.

8. Testimonios del pasado - Paleta de Narmer. Nacho Ares sujetando un Ushebti.

13. Arquitectura

- El complejo funerario de

Djoser.

24. Colecciones - Ignasi Barraquer Barraquer. 29. La

Mujer en el antiguo Egipto - La casa

Jeneret.

40. Religión - Una ofrenda votiva a Hathor.

Paleta de Narmer (Wikipédia).

44. Exposiciones - Animales y faraones. El reino animal en el antiguo Egipto.

50. Radio - Las Enseñanzas de Maat. 52. Novedades editoriales - Escrituras, lengua y culto funerario en el antiguo Egipto / Los Templos de millones de años en Tebas.

53. Notas egiptológicas - Hatshepsut.

Gato (Musée du Louvre).

55. Noticias - Noticias destacadas.

“Las sirvientas del faraón” (J.M. Collier, 1883).

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Cabeza Barcelona1 (Bartomeu Egea).


Entrevistas Nacho Ares: ‘’El Valle de los Reyes, ese lugar mágico que me atrae desde la infancia’’. Moisés González Sucías

Nacho Ares Sujetando un ushebti.

__________________________________________________________________________________________________ Nacho Ares (León, 27 de agosto de 1970). Licenciado en Historia Antigua por la Universidad de Valladolid y Certificado en egiptología en el KNH de la University of Manchester (2009-2012). Fruto de su pasión por la antigua cultura egipcia, hasta la fecha ha publicado dieciséis libros, la mayoría de ellos dedicados al antiguo Egipto. Además de autor, también ha traducido, revisado y prologado numerosas obras del inglés como La Cámara Secreta y El misterio de Orión. Dirigió hasta enero de 2012 la publicación en castellano Revista de Arqueología, un referente del estudio de la antigüedad y la Arqueología. Articulista y colaborador en diferentes revistas especializadas de arqueología y enigmas históricos como Ancient Egypt Magazine, Misterios de la Arqueología, Boletín de la Asociación

Española de Egiptología, Historia y Vida, Más Allá, Año Cero y Enigmas, entre otros. Durante años ha colaborado en diversos medios radiofónicos pero desde octubre de 2009 dirige y presenta el exitoso programa SER Historia (Cadena Ser). En 2010 comenzó una nueva andadura profesional al formar parte del equipo de reporteros del programa de televisión Cuarto Milenio, dirigido por Iker Jiménez. También ha colaborado en varias ocasiones para la realización de programas televisivos. En Televisión Castilla y León dirigió y presentó durante cinco años el programa Enigmas y Misterios. Hablamos con él de sus últimas novelas y viajamos al antiguo Egipto para conocer su cultura, arte e historia. De donde viene su pasión por el antiguo Egipto?

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Todo empezó cuando tenía 13 o 14 años. Preparé para el colegio un trabajo sobre el descubrimiento de la tumba de Tutankhamon. Usé como referencia el libro de C. W. Ceram, Dioses, tumbas y sabios. Su lectura me cambió la vida. Hasta ese momento había querido ser médico y cambié los vivos por los muertos. Egipto y sus misterios me cautivaron y desde entonces solo tuve en mi cabeza la idea de convertirme en egiptólogo. En los viajes que suele realizar al país de los faraones siempre hay un lugar que seguro visita una y otra vez…. En efecto. El Valle de los Reyes es ese lugar mágico que me atrae desde la infancia. La primera vez que lo visité fue en 1990. Acompañaba a un grupo de turistas. Todo lo que había leído en los últimos 7 años, de pronto, cobraba vida. Los lugares, los personajes, los protagonistas de la historia. Fue un momento muy especial. Desde entonces no he dejado de ir al Valle de los Reyes. He ido hasta allí andando, en coche, globo, bicicleta... siempre se descubren cosas nuevas y siempre también con la idea de emular a mi gran héroe, Howard Carter. Cree que es un buen momento editorial para la novela histórica? El momento no es bueno ni para la novela histórica ni para cualquier otro libro. Pero hay que estar ahí, al pie del cañón intentando compartir con la gente mi pasión por el antiguo Egipto. Siempre he escrito ensayos que de alguna forma eran novelados porque el relato se contaba en primera persona. Ahora me he decantado por la novela histórica ambientada en el antiguo Egipto empleando siempre para ello documentación real. Hablemos de su último libro. Al igual que hacía en La tumba perdida, con El sueño de los faraones, retoma un gran descubrimiento de la historia de la arqueología… Sin lugar a dudas. Se trata del hallazgo del escondite real de momias en Deir el-Bahari. Una de las historias que me marcó siendo niño leyendo el libro de C. W. Ceram. ¿Que podrá encontrar el lector en este nuevo viaje al Egipto de los Faraones? En El sueño de los faraones podrá descubrir que muchos de los problemas que hoy tiene el ser humano, son tan antiguos como el propio hombre. Son arquetipos de nuestro comportamiento que se repiten desde la Antigüedad hasta hoy. Los celos, la avaricia, el deseo de riquezas... todo enmarcado en una historia absolutamente real y que finaliza en un descubrimiento

increíble que mucha gente desconoce, el del escondite de Deir el-Bahari, el DB320. Como suele documentarse? Además de toda la bibliografía y publicaciones que estén relacionadas con el hallazgo en cuestión, me gusta ir a los sitios que luego aparecen en la novela. Todos ellos los conozco de primera mano. Desde el antiguo Museo de Bulaq en El Cairo hasta el escondite DB320. Y creo que eso se aprecia en la novela. Muchos lectores me cuentan que las descripciones de los lugares son muy reales y eso ayuda a que los personajes también estén más cómodos. El mercado negro de antigüedades ha sido desde hace muchos años, una de las grandes prioridades del Gobierno egipcio, ¿Cómo se controla en la actualidad? En la actualidad el control, hasta donde sé, es muy complicado. Especialmente después de la revolución de 2011. Hay que pensar que hasta principios de la década de 1980 no salió una ley en Egipto que prohibiera el tráfico de antigüedades. Esto ha permitido que sean cientos de miles las piezas que están fuera del control de los museos en el mercado legal, aún, de antigüedades. El problema descansa en las piezas que siguen saliendo del país sin control de las autoridades. Los antiguos egipcios, con una creencia tan arraigada en la vida después de la muerte… Para ellos era la continuación de esta existencia. La muerte era un trámite que había que pasar para seguir viviendo durante toda la eternidad en el reino de Osiris. Resulta un tanto onírico. Seguro que sufrían cuando una persona fallecía y prueba de ello es la cantidad de documentación que nos ha llegado al respecto. Sin embargo, lo tenían asumido. No obstante, el amor que tenían a la vida era mayor que su interés por la muerte. Los antiguos egipcios como los actuales, eran gente divertida, bromista y con muchas ganas de vivir y pasarlo bien. Para empezar ese viaje al Más Allá era imprescindible hacerse con todos los elementos mágicos necesarios… Especialmente los textos. Podían tener toda clase de amuletos, pero si no había textos que les dieran fuerza, la cosa no iba a ir bien. La fuerza de la escritura era tan grande que solamente escribiendo un nombre, una acción, una circunstancia, automáticamente cobraba vida. Algo parecido hemos heredado nosotros cuando en el Antiguo testamento leemos "Y el verbo se hizo carne", precisamente tomado de los textos cosmogónicos

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egipcios en donde la pronunciación de un nombre hacía que éste cobrara vida.

hay muchos españoles de muchas disciplinas trabajando en misiones de otras nacionalidades.

Han pasado muchos años desde que se diera la primera participación española en Egipto. ¿Cómo cree que ha evolucionado desde entonces la arqueología española en Egipto, estamos bien posicionados?

Nuevos proyectos editoriales? Esto es un no parar... Ahora mismo estoy escribiendo una nueva novela que si Amón-Ra quiere verá la luz el próximo año 2016. Una historia basada en hechos reales y con personajes también absolutamente reales.

Desde luego que sí. Hace dos décadas nadie podría soñar que nuestro papel en la egiptología internacional fuera tan pesado. No solamente contamos con buenos expertos en misiones propiamente nacionales sino que

Muchas gracias¡

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La tumba perdida Hay tumbas que no desean ser descubiertas 1922. El arqueólogo Howard Carter está en la cumbre de su carrera tras haber revelado al mundo el hallazgo más importante sobre el Antiguo Egipto: la tumba de Tutankhamon, el Faraón Niño. Sin embargo, su instinto, guiado por la inscripción de una lasca de piedra caliza, le dice que el Valle de los Reyes esconde otro sepulcro importante: un lugar que se selló con sangre y que, tal vez, no debería ser profanado.

El sueño de los faraones Nadie debe profanar el sueño de los faraones… El egiptólogo Émile Brugsch intenta averiguar la procedencia de algunos objetos valiosos que han aparecido en las tiendas de antigüedades de Luxor. Su instinto le dice que, detrás de esos objetos que se venden como recuerdos a los turistas, subyace una tupida red de traficantes que actúa sin el menor escrúpulo amparado por autoridades locales corruptas. 7 | P á g i n a | Egiptología 2.0


Testimonios del pasado Paleta de Narmer Moisés González Sucías

Paleta de Narmer (anverso y reverso).

__________________________________________________________________________________________________ Esquisto; Altura: 64 cm, anchura: 42 cm; Hierácompolis; Excavaciones de James E. Quibell - Frederick W. Green (1894); Dinastía 0, reinado de Narmer (3000 a.C.). Sala 43. JE 32169 – CG 14716. Museo de Antigüedades egipcias (El Cairo, Egipto). La Paleta del rey Narmer es uno de los testimonios más antiguos e importantes del Período Predinástico del antiguo Egipto. En realidad se trata de una paleta cosmética, es decir, una losa de piedra con una cavidad central en la que se mezclaban los pigmentos para el maquillaje personal. En aquella época, no obstante, las paletas adquirieron una función puramente conmemorativa y se fabricaban con materiales preciosos.

Fue hallada en 1898 entre los objetos del templo de Horus en Hierakonpolis, en las proximidades de Edfu. Narmer, también identificado como Menes, es el primer rey registrado en la Lista Real de Abydos, que recoge los nombres de la mayoría de faraones que gobernaron en el Valle del Nilo. Es considerado el fundador de la I Dinastía y uno de los principales iniciadores de la organización del estado egipcio. El análisis iconográfico de esta paleta revela el propósito de glorificación de la figura de Narmer y permite entender la significación política de su reinado. La obra está grabada con relieves por ambas caras y documentan la lucha por unificar el norte y el sur del país. Los Egiptólogos han interpretado las escenas laterales como una celebración de la anexión del Bajo Egipto por

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el rey Narmer de Hieracómpolis; sin embargo, la dinámica de los sucesos que condujeron al gobierno de Egipto por un único monarca es incierta, y sólo cabe tener una idea fragmentaria del contexto político en el que vivieron los gobernantes de la denominada Dinastía 0.

Hieracómpolis, donde muchos hallazgos se refieren a los regentes de la ciudad, hubiera desempeñado un papel vital en este proceso. La empresa inmortalizada por Narmer alude tal vez a una victoria militar sobre una zona del delta identificada como Uash.

Si realmente hubo un reino del norte y otro del sur que fueron rivales, es probable que las dos tierras se hubieran unido antes del reinado de Narmer y de que

(Fig. 1 y 2) Narmer pasando revista a una doble fila de prisioneros.

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La parte frontal de la paleta (fig. 1 y 2) muestra al rey triunfante pasando revista a una doble fila de prisioneros decapitados; sigue al faraón un dignatario que sostiene las sandalias reales, precedido por otro dignatario y los cuatro estandartes. Estos se han identificado como los ‘’seguidores de Horus’’, es decir, del faraón; hay emblemas muy antiguos de las primeras unidades territoriales.

Al portar la Corona Roja del Bajo Egipto, Narmer es la encarnación del monarca del norte que golpea a los rebeldes; su autoridad se expresa en los atributos que sostiene en la mano: la maza del soldado y el cetro real (fig. 3 y 4).

(Fig. 3 y 4) Narmer portando la maza del soldado y el cetro real.

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Es el poderoso toro que ataca el fuerte y arroja al enemigo y, tal como se revela en el registro central,

vence a sus oponentes, aquí representadas por gatos salvajes con largos cuellos entrelazados (fig. 5).

(Fig. 5) Registro central con la representación de sus oponentes como gatos salvajes.

El punto en que se aplasta la malaquita es el foco principal de la escena. El nombre del rey en el serekh,

flanqueado por dos cabezas hathóricas (fig. 6), es el elemento principal de ambos lados de la paleta.

(Fig. 6) Cabezas hatóricas en la parte superior de ambos lados de la paleta.

En el reverso aparece el rey victorioso con la corona del Alto Egipto derrotando al enemigo de Uash; subraya el mensaje jeroglífico que muestra Narmer como el halcón Horus sujetando al hombre de la tierra del papiro (el Delta) con una correa (fig. 7).

y en la introducción de determinados símbolos de autoridad, sino también en el hecho de representar al rey como la figura de mayor tamaño.

Por otra parte, la destreza técnica en el pulido de la piedra permitió al escultor alcanzar niveles de calidad La Paleta de Narmer es todo un ejercicio de propaganda artística superior a los del Período Arcaico, plasmados sobre el poder político y militar del faraón. Ello se fundamentalmente en la representación de las expresa no sólo en el carácter laudatorio de las escenas anatomías humana y animal. 11 | P á g i n a | Egiptología 2.0


(Fig. 6) Narmer representado con la corona del Alto Egipto.

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Arquitectura El complejo funerario de Djoser Sandra Pajares Sotillo

Pirámide de Djoser y patio Heb-Sed (fuente: Passion Ègyptienne).

_______________________________________________________________________________________________ Faraón: Djoser (2668-2649 a.C), conocido como Netkherikhet “Divino de Cuerpo”. Dinastía: segundo faraón de la Dinastía III. Sucesor de Nebka y predecesor de Sekhemkhet. Ubicación: Saqqara. Arquitecto: Imhotep. El complejo funerario El complejo funerario de Djoser fue el primero edificado completamente en piedra. Los predecesores de este monarca ya utilizaron la piedra, aunque de manera aislada, en sus tumbas. Por ejemplo Khasekhemuy o Den, quien edificó una mastaba hecha de barro cocido donde se introdujo la piedra como enlosado para la cámara funeraria.

La evolución en el uso de este material se hace patente en la edificación de Djoser, realizada por Imhotep. Los primeros bloques de piedra colocados tenían unas dimensiones similares a ladrillos de adobe (de unos 20 cm) mientras que, según se avanza en la construcción, estos bloques llegaron a tener media tonelada de peso y 50 cm de altura. Gracias a la labor llevada a cabo por J. P. Lauer, en este recinto es donde se encuentra la primera evidencia que se conoce de un pórtico, una sala hipóstila y una columnata. La pirámide fue explorada durante el siglo XIX, aunque los edificios colindantes no se conocieron hasta mediados del siglo XX. La restauración fue llevada a cabo por E. M. Firth, J. E. Quibell y J. P. Lauer. También en época de Ramsés II (1290-1224 a.C.) Din. XIX (1307-1196 a.C), y en la Din. XXVI (664-525 a.C) se sabe que la

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pirámide y sus edificios fueron explorados e incluso reparados. Según José Miguel Parra, en su libro “Los constructores de las grandes pirámides” (Ed. Alderabán, 1998), este

complejo funerario le proporcionaba a Djoser las vías para una supervivencia en el Más Allá. Estas vías eran: la pirámide, la cual le garantiza alcanzar su destino final; y los edificios de culto, que le aseguran una regeneración ritual eterna.

(Fig. 1) Planta del complejo funerario de Djoser (planimetría: Sandra Pajares).

Entrada al complejo de Djoser

(Fig. 2) Entrada al complejo funerario (fuente: Wikipedia).

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En primer lugar nos encontramos con el muro que rodeaba el complejo funerario, de 10,5 m de alto sus dimensiones son, aproximadamente, 545 m (N-S) x 277 m (E-O), encerrando un espacio de 15 hectáreas. Fue construido con cascotes en su interior y un revestimiento de piedra caliza. Su diseño es denominado “fachada de palacio” por los característicos nichos de su diseño, a intervalos de 4 m, y de tamaño regular, excepto los 14 que formaban las ‘entradas’ (13 de ellas puertas falsas talladas en la roca, dejando la verdadera entrada al conjunto en el extremo sureste). Diversos investigadores consideran que el muro del recinto de Djoser es o bien una copia de las murallas blancas de Menfis (Ineb-hg), o puede ser, también, una reproducción de los muros de las mastabas de las Dinastías I y II que se encuentran al norte de esta construcción. (La parte de muro que conocemos fue reconstruida mediante anastilosis). Desde este único acceso se llega a una galería de más de 50 m de longitud. A cada lado de la misma 40 columnas fasciculadas, de 6,6 m de alto y unidas de dos en dos por un muro, nos acompañan hasta la sala hipóstila, en la que desemboca la galería. Esta sala posee un techo de 5 m de altura sustentado por 8 columnas, también fasciculadas, y unidas de dos en dos. Tanto la galería como la sala se caracterizaban por tener un techo pétreo

tallado simulando tablones de madera. A través de la galería se accede al Patio Sur y al Patio Heb-Seb.

(Fig. 3) Detalle de una de las columnas y parte del techo de la galería de entrada (fuente: Passion Ègyptienne).

(Fig. 4) La sala hipóstila y las murallas interiores (fuente: Passion Ègyptienne).

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El Patio y la Tumba Sur Tras cruzar la galería llegamos al Patio Sur, cuyos laterales también fueron construidos con “fachada de palacio”. Varios elementos componen este patio: En la zona norte, pegado a la pirámide, existía un altar de piedra con una rampa de acceso. También encontramos, aún hoy en día, dos bloques pétreos con forma de ‘D’, que se cree fueron parte importante en la celebración del heb-Sed (estos bloques podrían haber marcado los límites simbólicos de Egipto, por los que Djoser tendría que correr en la carrera ritual de este festival). En el lado este del patio se encuentra el Pabellón Real.

En la parte sur de este espacio existe una mastaba, la Tumba Sur, la cual se considera que pudo ser el antecedente de las pirámides secundarias que se construirían posteriormente. El acceso a la mastaba se realizaba a través de su propia terraza. Un pozo de 28 m de profundidad llegaba a la cámara funeraria. Esta cámara, aunque fue encontrada vacía y sin huellas de enterramiento alguno, pudo servir para enterrar los vasos canopos de Djoser, debido a los escasos 50 cm2 que posee. En la parte norte de esta mastaba encontramos un templo, donde está representado el famoso friso de cobras del recinto de Djoser, y dentro del cual existía una única capilla.

(Fig. 5) Friso de cobras del Templo Sur (fuente: Discovery).

En el lado oeste del Patio Sur existían 3 estructuras construidas con mampostería. El muro este de las mismas forma uno de los laterales del Patio Sur. Tanto la 1ª como la 3ª estructura poseen un techo plano, mientras que el techo de la 2ª es abovedado. La 3ª, pegada al muro occidental del recinto, se extiende a lo largo de los muros oeste y norte. Estas estructuras iban creciendo en altura desde el patio. Bajo las dos primeras se construyeron galerías subterráneas, paralelas al muro, en las que desembocaban, perpendicularmente, cámaras rectangulares de techo abovedado, en las cuales se encontraron ofrendas funerarias (como comida). No se sabe si la función de estos elementos era

como almacenes o como tumbas para los sirvientes reales. El Pabellón Real Este edificio poseía varias estancias y pudo servir para el cambio de vestimenta del monarca durante la ceremonia heb-Sed, ya que conectaba con el patio del mismo nombre. Las fachadas de este edificio (también llamado Templo “T”) eran lisas y poseían una moldura de sección semicircular en la cornisa de la cara sur. Todavía se conserva un friso con columnas djed, así como parte de 3 columnas acanaladas.

(Fig. 6) Pabellón Real visto desde el Patio Sur (fuente: Wikipedia).

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(Fig. 7) Detalle del friso de columnas djed del Pabellón Real (fuente: Wikipedia).

En las columnas quedan restos de pintura roja en la parte superior (color que representaba la madera). A 60 cm por encima de la base existía también una banda pintada de blanco, y la parte inferior estaba pintada en negro. Tanto Lauer como Ricke, grandes conocedores del complejo, coincidían en que el color negro representaba una capa protectora de piel que se habría colocado en la parte inferior de los antiguos soportes de madera, y que la banda blanca sería una placa de metal, seguramente cobre, colocado para reforzar las columnas. De esta forma, las columnas de piedra del recinto de Djoser, son una representación de los troncos de árboles que se colocaban en las anteriores edificaciones a modo de pilares, y las estrías serían la representación de las incisiones hechas en la madera por el filo curvo que alguna herramienta utilizada para alisar la superficie. El Patio Heb-Sed y sus capillas El Patio Heb-Sed se encuentra situado al norte de la galería de entrada. Este patio, rodeado de capillas, posee una pequeña cámara con un nicho de ofrendas en el extremo norte, y un estrado de coronación en el sur.

Las capillas que delimitan el patio son edificios ficticios, ya que realmente se trata de construcciones realizadas con amontonamientos de cascotes revestidos con sillares de piedra, que no poseen ninguna sala en su interior. Estas capillas pueden simbolizar los antiguos santuarios del Alto y Bajo Egipto, y serían una representación, en piedra, de los primeros edificios sagrados que se construyeron en la tierra de los faraones con juncos y madera. Las capillas se dividen en: - Capillas Este, 12 en total. Con fachada sin columnas y techo con moldura curva. - Capillas Oeste, 13 en total. Las dos de los extremos y la central tienen molduras en los ángulos y techo recto. Las 10 restantes poseen una fachada con 3 columnas adosadas, compuestas por dos hojas colgantes, y una perforación entre las mismas que podría haber sostenido un emblema (este capitel de hojas colgantes es un diseño que sólo ha sido encontrado, de momento, en el recinto de Djoser).

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(Fig. 8) Capillas de la zona oeste del Patio Heb-Sed (fuente: Panoramio).

En una de estas capillas se encontró la base de una escultura que representaba un conjunto escultórico de 4 personas. Casa del Norte y Casa del Sur Situadas al norte del Patio Heb-Sed, estas construcciones también son ficticias. Ambos edificios poseen un techo curvo, una fachada sur decorada con 4 columnas acanaladas adosadas y una entrada descentrada (en la Casa del Sur todavía se conserva un friso jejeru). A partir de esta entrada se accede a un estrecho pasadizo, que gira dos veces a 90º, y que llega a un santuario cruciforme con tres nichos. Los techos de piedra de estos pasadizos también estaban esculpidos representando viguetas de madera, como las de la galería de entrada.

Tanto la Casa del Norte como la del Sur poseen un patio en su zona sur. En estos patios quedan los restos de: 3 columnas adosadas, en la Casa del Norte, cada una de ellas representando un tallo de papiro en flor, símbolo del Bajo Egipto; y en el de la Casa del Sur una columna tallada, probablemente, con el loto, símbolo del Alto Egipto. De este modo cada una de estas construcciones sería la representación de los santuarios más importantes del Antiguo Egipto, el de Hieracómpolis, en el Alto Egipto, y el de Buto, en el Bajo Egipto. Estas dos casas pudieron simbolizar el deber real del faraón, la unión del Alto y Bajo Egipto.

(Fig. 9) Casa del Sur y su friso jejeru (fuente: LooLex).

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Templo funerario y serdab Adosado a la cara norte de la pirámide escalonada se encuentra el templo funerario. En esta ocasión no se trata de un edificio ‘ficticio’, ya que el interior de este templo sí disponía de espacios y salas en los que pudo llevarse a cabo algún ritual. La planta de esta construcción recuerda a un templo de ladrillo descubierto en Saqqara por W. B. Emery en 1954, situado dentro de la muralla de una mastaba que data del reinado de Qa (último faraón de la Dinastía I), y el cual también estaba situado al norte de la tumba.

La entrada se realizaba por la fachada este del templo y, sin puerta física, una puerta tallada en la roca daba paso al interior. Tras recorrer unos metros se llegaba a dos patios, uno de los cuales era el que servía de entrada a la pirámide. Sus estancias se colocaron 2 m por encima del nivel del suelo y, la mayoría de los elementos de este templo, se sucedieron de dos en dos. Esto hizo pensar a los primeros estudiosos del complejo que pudo tratarse de un edificio donde Djoser llevaría a cabo algún tipo de ritual, en el que actuaría primero como soberano del Alto Egipto y después como soberano del Bajo Egipto. Aún quedan restos de columnas acanaladas adosadas en el interior del templo.

(Fig. 10) El templo funerario (fuente: Wikiversity).

Al este del templo funerario se encuentra el serdab. Construido enteramente con piedra caliza, fue dentro del mismo donde se encontró la famosa estatua del monarca (trasladada al Museo de El Cairo, la estatua que

permanece en el interior del serdab es una reproducción). Desde este lugar el faraón Djoser podía “mirar” hacia el exterior del serdab, gracias a dos orificios que se realizaron en la caliza.

(Fig. 11) Serdab (fuente: Wikiversity).

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(Fig. 12) Estatua de piedra caliza de Djoser encontrada en el interior del serdab (fuente: Wikipedia).

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Al norte del templo y del serdab, a unos 150 m, encontramos, casi pegado al muro del recinto, un altar tallado en la roca, al cual se accede a través de una rampa. La pirámide escalonada

Dimensiones: Este - Oeste: 121 m, Norte - Sur: 109 m, Altura: 60 m (en la actualidad reducidos a unos 58,5 m). Geometría formada por 6 escalones. La pirámide de Djoser es el hito arquitectónico del complejo. Con una planta ligeramente rectangular, más larga en su eje este-oeste, es la evolución de lo que en un principio pretendía ser una mastaba como la de sus predecesores.

(Fig. 13) Vista de la pirámide escalonada, el Patio Sur, el Pabellón Real y la sala hipóstila (fuente: Wikipedia).

Fases de su construcción: 1. Construcción de una mastaba de 63 m de lado y 8 m de alto, recubierta de losas de piedra caliza. Lauer, entre otros estudiosos del lugar, creía que esta primera tumba fue, en realidad, la sepultura del predecesor de Djoser, Nebka. 2. Revestimiento de piedra caliza con 4 m de espesor en todo el perímetro. Este nuevo revestimiento no llegaba hasta los 8 m de altura, por lo que en esta fase ya aparece el aspecto escalonado. A la vez que se construyó la

mastaba se excavaron galerías subterráneas, accesibles a través de pozos, para miembros de la familia real. 3. La mastaba es alargada 10 m en dirección este. Las galerías anteriormente mencionadas son cubiertas bajo esta nueva fase. 4. Se amplía el perímetro 3 m y se construyen 3 nuevos escalones. 5. Ampliación hacia el norte (y probablemente hacia el oeste) y añadido de los 2 últimos escalones. Nuevo revestimiento (puede que únicamente en los lados norte, sur y este) del escalón inferior con piedra caliza.

(Fig. 14) Sección constructiva de la pirámide escalonada (planimetría: Sandra Pajares).

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Bajo la pirámide se encuentra la cámara funeraria de Djoser. Ésta se construyó al fondo de un pozo con una profundidad de 28 m (como el de la Tumba Sur), y de 7 m de lado. La cámara funeraria, de 3x1’7m, estaba construida con bloques de granito rosado. En su techo, un hueco habría permitido introducir el sarcófago de Djoser (este hueco sería sellado después con otro bloque de granito, de unas 3 toneladas). Alrededor de la cámara funeraria existen cuatro galerías de planta irregular unidas por pasadizos. Algunas de ellas no fueron terminadas y otras conservaban, cuando fueron encontradas, la decoración de las paredes, realizada con azulejos azules y verdes (según I. E. S. Edwards estos paneles vítreos serían una simulación de las esteras de juncos que colgarían de las paredes del palacio real en Menfis). En la galería situada al este se

encontraron tres relieves del faraón realizando el recorrido ritual de la festividad Sed.

(Fig. 15) Decoración de las paredes con azulejos verdes y azules (fuente: Ancient Resource).

(Fig. 16) Bajorrelieve representando a Djoser realizando el heb-sed (fuente: Semataui).

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Cada una de las 11 tumbas que se encontraban al este tenían pozos, de 32 m de profundidad, que se prolongaban 30 m hacia el oeste. En este lugar fueron hallados dos sarcófagos de alabastro, uno de ellos con los restos de un niño. Algunas de estas galerías servían a modo de almacén, en ellas se encontraron miles de vasijas de piedra con los nombres de los faraones tinitas (Dinastías I y II). Es posible que en un principio se planease que cada uno de estos pozos tuviera una estructura independiente en la superficie, pero al

ampliar la pirámide quedaron incorporados a la estructura de la misma. Estos pozos son accesibles a través de una escalera situada en el más meridional de ellos. Ninguna otra pirámide, conocida, estaba rodeada por un conjunto de edificios semejantes. Los reyes que gobernaron en las dos dinastías después de Djoser se conformaron con representaciones pictóricas en bajorrelieve de la ceremonia heb-Sed.

(Fig. 17) Pirámide de Djoser (fuente: Moisés González).

Bibliografía

Sobre el Autor

EDWARDS, I. E. S. (2011). Las pirámides de Egipto. Barcelona: Crítica.

Sandra Pajares se licenció en Arquitectura Superior mostrando especial interés por la Historia de la Arquitectura. El antiguo Egipto es su mayor pasión, lo que le ha llevado a realizar diversos cursos sobre el mundo faraónico (especialmente sobre su arte).

KEMP, B. J. (2008). El Antiguo Egipto. Anatomía de una civilización. Barcelona: Crítica. PARRA ORTIZ, J. M. (2001). Las pirámides. Madrid: Editorial Complutense. PARRA ORTIZ, J. M. (1998). Los constructores de las grandes pirámides. Madrid: Alderabán. WILDUNG, D. (2001). Egipto, de la prehistoria a los romanos. Köln: Taschen. WILKINSON, R. H. (2002). Los templos del antiguo Egipto. Barcelona: Destino.

Creadora del blog “Bajo las arenas de Kemet” donde analiza y estudia la Arquitectura del antiguo Egipto. Especializarse en esta materia y un futuro Máster en Egiptología son dos de sus grandes metas. https://bajolasarenasdekemet.wordpress.com https://www.facebook.com/Bajo-las-arenas-deKemet-962643477111733/timeline/ https://twitter.com/BajoArenasKemet?lang=es

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Colecciones Ignasi Barraquer Barraquer Bartomeu Egea Resino

Conmemoración ‘’Año Barraquer’’ (fuente: Bartomeu Egea).

__________________________________________________________________________________________________ En el presente año 2015 tiene lugar el “Año Barraquer” en conmemoración del 50º aniversario del fallecimiento

del profesor Ignasi Barraquer Barraquer (1884-1965), fundador del Centro de Oftalmología Barraquer.

(Fig. 1) Busto de Ignasi Barraquer (fuente: Bartomeu Egea).

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Eminente y excepcional persona que adquirió un extraordinario prestigio internacional, nacido en Barcelona, estudio medicina en la Universitat de Barcelona, donde se licencio en 1907, fue profesor en la misma (1918-23), en la Universitat Autónoma de Barcelona (1933) y en el Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau, realizo miles de operaciones quirúrgicas a pacientes de todo el mundo.

En el año 1947 fundo en Barcelona el Institut Barraquer para el estudio, la investigación y la enseñanza de la oftalmología, considerado como uno de los mejores centros de su especialidad. Ha sido una de las personalidades más importantes de la oftalmología contemporánea. Sumándonos a este merecido homenaje, queremos destacar, la poco conocida faceta de Ignasi Barraquer como egiptófilo.

(Fig. 2) Logotipo de la Fundación Barraquer (fuente: Bartomeu Egea).

El emblema y logotipo de la institución es desde sus orígenes, una reproducción del Ojo de Horus u Ojo Udjat, uno de los amuletos más extendidos por todo el oriente próximo. Basándose en su popularidad y en la creencia de que contrarresta los efectos del mal de ojo, en especial la

protección del alma de los muertos y la vista de los vivos, el profesor Ignacio Barraquer, quien viajaba con frecuencia a Egipto, decidió que el Ojo Udjat sería el símbolo idóneo para su clínica. (Es sabido que durante un tiempo los pacientes al entrar en la recepción de la misma tocaban una reproducción del amuleto con la intención de obtener su favor).

(Fig. 3) El Doctor Barraquer descansando apoyado en una jardinera con iconografía egipcia (fuente: Bartomeu Egea).

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La admiración del doctor Barraquer por el antiguo Egipto se manifiesta también en las reproducciones de bajorrelieves que todavía hoy adornan pasillos y salas de espera del edificio de la institución. En este se incluyó una jardinera decorada con un bajorrelieve que representa hipopótamos, símbolo en el antiguo Egipto de fuerza y vigor, asociados a la fertilidad y a la renovación. En las esquinas de la sala se emplazaron cuatro replicas, en cerámica blanca, de la diosa gato egipcia Bastet, que versionan las famosas esculturas conservadas actualmente en el British Museum o el Louvre entre otros. La segunda planta, destinada entonces a habitaciones para pacientes, se decoró también con copias de bajorrelieves egipcios que representan ofrendas de animales a la diosa Hathor. Con la primera ampliación de los años 40, en la tercera planta se construyó una amplia sala de espera con una galería rectangular de luz cenital adornada con frisos policromados que representan escenas egipcias copiadas de originales. Así reconocemos la de la pesca de

la Mastaba de Mereruka y la batalla de Kadesh del Templo de Abu Simbel. Momias egipcias, colección Barraquer Con ocasión del Congreso de Oftalmología en El Cairo en el año 1928, donde había sido invitado especialmente para dar a conocer la facoéresis (una revolucionaria técnica sobre la operación de cataratas) fue presentado al Rey Fouad, padre del que luego fue su paciente, el Rey Faruk, por el oftalmólogo real Dr. Sobhy. Enterado el Dr. Sobhy de la admiración de Don Ignasi tenía por el Antiguo Egipto, le hizo llegar a Barcelona la cabeza de una momia, probablemente obsequio del propio rey. Don Ignasi la desvendo en su casa y en el interior de la boca de la momia, que tenía entreabierta, apareció una fina plaquita de oro, sin inscripción alguna, según testimonios familiares. Una fuerte amistad creció entre los dos oftalmólogos y sus familias, que viajaron en diversas ocasiones hacia Barcelona y hacia El Cairo.

(Fig. 4) El oftalmólogo egipcio Dr. Sobhy (fuente: Bartomeu Egea).

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Un antiguo empleado de la Clínica Barraquer, relató que el 11 de septiembre de 1932, a pesar de día festivo, tuvo que trabajar con Don Ignasi y pudo observar la cabeza de una segunda momia, que no había visto anteriormente. Nos consta que en 1931, Ignasi Barraquer hizo un viaje a El Cairo con su hija Mª Antonia y que fue homenajeado nuevamente por el Dr. Sobhy.

Después de la guerra civil española, las momias se instalaron en una urna de cristal en el Laboratorio de la Clínica Barraquer. En el mes de agosto de 1985 se solicitó un estudio de ambas cabezas al egiptólogo, Prof. E. Llagostera, que remitió en octubre del mismo año. El informe se componía de un estudio radiológico, micológico, de muestras de cabello y muestras de piel, así como de datos históricos y conclusiones.

(Fig. 5) Cabeza Barcelona 1 (fuente: Bartomeu Egea).

La primera cabeza, denominada per el Profesor Llagostera: Barcelona 1, correspondería a un varón adulto de raza blanca y una edad entre 30 y 35 años. Se le practicó la evisceración cerebral por vía nasal.

Este individuo que vivió hace unos 2.500 – 2.700 años padeció fuertes dolores debido al mal estado de su boca y falleció por una infección generalizada.

(Fig. 6) Cabeza Barcelona 2 (fuente: Bartomeu Egea).

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La segunda cabeza, referenciada como Barcelona 2, pertenece a una mujer de unos 15 años de edad y de aproximadamente la misma época que la anterior, pero de origen Nubio. Posee toda su dentadura sus cabellos son cortos y rizados. La coloración rubia de la primera, así como la castañorojiza de la segunda son producto del proceso de momificación. El color original seria castaño y negro respectivamente. En el estudio de la piel realizado por el profesor Llagostera se deduce que el varón debía pertenecer a la

raza bereber (mediterránea) y en cambio la joven, como ya hemos adelantado, era de raza negra, del Alto Egipto. La presencia de hongos Micrófitos y Aspergillus niger aconsejo un tratamiento de radio esterilización con el fin de destruir las colonias de hongos. En la actualidad se conservan al amparo de la luz del día, por lo cual no pueden ser objeto de exposición, ya que la radiación ultravioleta las puede perjudicar en extremo. Están colocadas en un contenedor con abundante gel de sílice, sellado herméticamente.

(Fig. 7) Colección de objetos egipcios del Doctor Barraquer (fuente: Bartomeu Egea).

Don Ignasi poseía igualmente una pequeña colección de ushebtis, pequeñas estatuillas de barro cocido, barnizadas o esmaltadas (probablemente fayenza), así como figuras y amuletos. Sus numerosos pacientes egipcios, conocedores de los gustos de su oftalmólogo, se los obsequiaban en sus visitas a su Clínica de Barcelona. Podemos concluir, que sin duda la antigua cultura egipcia ocupo un sitio preferente en la existencia del gran maestro de la oftalmología, Don Ignasi Barraquer i Barraquer.

LLAGOSTERA ESTEBAN. (1991). Estudio de dos cabezas de momia Egipcia, propiedad del oftalmólogo Barcelonés profesor Joaquín Barraquer. Boletín de la asociación española de egiptología. Volumen homenaje al Rev. P. D. Benito Celada Abad. Número 3. Pág. 205-212. LLAGOSTERA ESTEBAN. (1991). Studio scientifico di due teste di mummie egiziane. Sesto Congresso Internazionale Di Egittologia, Torino. ANTON JACINTO. (2001). Un equipo de científicos rastrea y documenta 10 momias egipcias en Cataluña, Baleares y Perpiñán. Ediciones El País SL.

Sobre el Autor http://egipte.org https://www.facebook.com/egipte-org-ProjecteUemot-62080254459/timeline https://twitter.com/projecteuemot

Bibliografía

ELIZALDE JULIO. (2012). Momias egipcias, colección Barraquer. Revista Centro de Oftalmología Barraquer. Revista Clínica Barraquer | Número 15. Pág. 42-43.

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La Mujer en el antiguo Egipto La casa Jeneret Mª Isabel Cubas Contreras

‘’Las mujeres del harén’’ (Fabio Fabbi).

__________________________________________________________________________________________________ ¿Qué era la casa jeneret? La casa jeneret (per jeneret, en egipcio) fue desafortunadamente confundida por los egiptólogos del siglo XIX con un “harén”, creyéndola una institución similar a los harenes musulmanes del imperio otomano. El motivo de esta confusión fue la traducción de la palabra jeneret como “lugar cerrado”; esto, unido al hecho de que en él vivían comunidades femeninas, llevó a pensar que se trataba de un lugar de reclusión para bellas mujeres destinadas, única y exclusivamente, a satisfacer los deseos sexuales del rey. Sin embargo, no debemos entender la casa jeneret como un lugar exclusivo para mujeres, custodiado por esclavos eunucos para evitar tentaciones. El harén (del árabe haram, “prohibido”) era el lugar de residencia y encierro de las mujeres e hijos del gobernante otomano; los eunucos servían de intermediarios entre este lugar, prohibido a los hombres, y el mundo exterior. Es decir,

las mujeres del harén estaban separadas de la vida pública, cosa que no sucedía con los habitantes de la casa jeneret que, según nos revelan las fuentes, solían acompañar al soberano en sus apariciones públicas, tales como audiencias y festivales. Por otra parte, en el caso egipcio los hombres no tenían prohibido el acceso a este recinto, ya que en la casa jeneret también trabajaban sirvientes masculinos y funcionarios. Además, la palabra jener se traduce más bien como “tocar música y seguir el ritmo”; como se verá, esta era una de las principales funciones del “harén” egipcio. A pesar del error, hoy en día esta idea decimonónica sobre la casa jeneret sigue perdurando (en parte gracias al cine y la literatura) en las mentes de la mayor parte de la población.

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(Fig. 1) Anacksunamun, la "intocable" concubina del faraón (La momia, 1999).

Las funciones de la casa jeneret La institución de la casa jeneret surgió para cumplir unas funciones que nada tienen que ver con la de mantener encerradas a mujeres jóvenes y bellas a disposición del soberano. Son las siguientes: - Servir como lugar de residencia para los hijos y mujeres del rey, entre las cuáles no sólo se encontraban sus esposas, sino también su madre, sus hermanas y tías solteras y las viudas y familiares del rey anterior. Todos los cuales, como ya hemos visto, no tenían prohibido llevar una vida pública.

jeneret los hijos de algunas familias nobles y príncipes extranjeros. Esta es, por tanto, la única función que compartiría con los harenes musulmanes. - Otorgar una enseñanza musical a las mujeres con el objetivo de llevar a cabo actuaciones musicales tanto en la corte, como en el culto. Alimentar y aprovisionar a la familia real con todo lo necesario, para lo cual contaba con sus propias tierras agrícolas y ganado, talleres, telares, sirvientes, funcionarios, etc.

- Criar y educar a los hijos del rey. Además, también podían recibir una educación privilegiada en la casa

(Fig. 2) "Ramsés en su harén" (Jules-Jean Antoine Lecomte de Nouy, Siglo. XIX).

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Las mujeres del ‘’harén’’ Las habitantes de la casa jeneret eran mujeres emparentadas con el faraón mediante lazos de sangre, damas de la nobleza egipcia o de países vecinos e, incluso, princesas extranjeras enviadas a Egipto para contraer matrimonio con el rey, de manera que sirvieran de alianza entre Egipto y sus países. Parece que existió un cierto orden jerárquico, tanto por antigüedad de estancia en el “harén”, como por los títulos otorgados por el faraón, que servía para determinar su rango, su proximidad a los favores del rey o su grado de participación en rituales religiosos. De tal manera que la “Gran Esposa Real”, como reina y esposa principal, estaba a la cabeza de todas estas mujeres y era la directora de todos los “harenes” del reino, pues hay que dejar claro que no existía un único “harén”, sino que todas estas damas se repartían por las distintas casas jeneret que había a lo largo del país (Mer-Ur, Menfis, Tebas, etc.)

Por tanto, las habitantes de la casa jeneret pueden clasificarse de esta manera: La reina: poseía el título de “Gran Esposa Real” (en egipcio hemet nesw weret, usado desde la XIII dinastía). No sólo era la esposa principal del soberano y madre del príncipe heredero, sino que ella misma, como compañera del faraón, era una diosa. De este modo, ambos encarnaban el principio masculino y femenino sin el cual no sería posible la existencia del orden o Maat. Otra de sus funciones era acompañar al monarca durante las ceremonias; si bien es cierto que, aunque necesaria para mantener la dualidad masculinofemenina, la reina siempre debía ocupar un plano secundario con respecto al faraón. En ocasiones este cargo podía ser ostentado por más de una mujer a la vez, como ocurrió con Nefertari e Isis Nofret, las dos primeras “Grandes Esposas Reales” de Ramsés II.

(Fig. 3) Nefertari, "Gran Esposa Real" de Ramsés II (Valle de las Reinas).

La madre del rey: Esta no necesariamente habría sido la “Gran Esposa Real” del monarca anterior, pues debido a la alta tasa de mortalidad infantil en muchas ocasiones era el hijo de una esposa secundaria el único que

sobrevivía a su padre y, por tanto, heredaba el trono. La madre del faraón recibía el título de mwt neswt, empleado desde los inicios del Reino Antiguo (2686-2125 a. C.) hasta finales de la Baja época (664-332 a. C.).

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(Fig. 4) Reina Tiyi, madre del faraón Akhenatón.

Esposas secundarias: recibían el título de “Esposa Real” (en egipcio hemet neswt), usado desde el Reino Antiguo. Algunas alcanzaron un rango superior al convertirse en “Madre del rey”, de modo que al final de sus vidas tuvieron una categoría que no habían tenido mientras fueron simplemente “Esposas del rey”. Esto daría como resultado una muy probable rivalidad entre las esposas del faraón por elevar a sus hijos al trono de Egipto,

resultando en conspiraciones como la ocurrida durante el reinado de Ramsés III, que veremos más adelante. Como esposas secundarias del faraón su misión era proporcionar hijos al monarca y, en caso de ser extranjeras, alianzas con otros pueblos vecinos, como en el caso de las dos princesas hititas que se casaron con Ramsés II. No obstante, muchas de ellas nunca llegaban a ver en persona a su marido.

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(Fig. 5) La reina Ahmes embarazada de Hatshepsut (Deir el Bahari).

Hijas del rey: poseedoras del título sat neswt, que quiere decir precisamente “Hija real”, cuyo uso está testimoniado ya desde el reinado del faraón Djoser (dinastía III). Las hijas reales disfrutaban de una serie de privilegios como poseer su propia tumba y su propio séquito (al igual que las reinas, formado tanto por mujeres, como por hombres), y heredar de sus madres determinados títulos y cargos, que pueden dividirse en

dos tipologías: titulatura propia de la corte real y titulatura religiosa correspondiente a funciones sacerdotales. Estas hijas del rey podían o bien permanecer solteras en el “harén”, o bien contraer matrimonio con un miembro de su familia, o (hasta el Reino Nuevo) con un alto funcionario, con lo cual el rey se aseguraba su fidelidad.

(Fig. 6) Meritamón, hija de Ramsés II (Museo de El Cairo).

Hermanas y tías del rey: las primeras poseían el título senet neswt, que es usado ocasionalmente en el Reino Medio (2055-1650 a.C.), pero su uso en la titulatura de

las mujeres de la nobleza se generalizará desde el Reino Nuevo (1550-1069 a.C.).

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“Ornamentos Reales”: en egipcio, jekeret neswt. Los egiptólogos no se ponen de acuerdo en si serían concubinas del rey, o mujeres de la corte. Así, tenemos por un lado a los que opinan que serían concubinas del faraón que, una vez que le habían dado un hijo, podían ser casadas con altos funcionarios (para Teresa Bedman se trataría de una estirpe de concubinas de alto rango emparentadas con la realeza, en concreto con la reina Ahmes Nefertari, cuyas hijas heredaban también este título). Mientras que otros las consideran mujeres de la corte y miembros prominentes de la casa jeneret encargadas de la música durante la realización del culto.

“Bellezas del palacio” y “Amadas del rey”: Por un lado, este último título (en egipcio merwt neswt) se traduce como las “Amadas del rey”. Por otro lado, las nefrwt o “Bellas del palacio” eran las chicas jóvenes del “harén”, entre las que se podían incluir las hijas del faraón, como vemos en una escena del templo de Medinet Habu en que Ramsés III aparece con sus hijas, que reciben este título. Las “bellas del palacio”, al igual que los “Ornamentos Reales”, se encargaban del canto y las interpretaciones musicales tanto en el culto, como para entretener al rey.

(Fig. 7) Ramsés III junto a sus hijas, "Bellas del palacio" (Medinet Habu).

La vida en el “harén” Como ya hemos visto, la familia del rey no estaba reunida en un solo lugar, sino que se repartían por las distintas casas jeneret que existieron por todo Egipto. Lo más probable es que sólo la madre del rey, la reina y sus hijos vivieran en el “harén” del palacio donde habitaba el rey. De ahí que muchas de las esposas secundarias sólo vieran en contadas ocasiones al soberano, y algunas no llegaran a verlo nunca en persona. Junto a estas esposas y parientes del faraón vivían sus hijos varones más pequeños, las nodrizas encargadas de educarlos (escogidas generalmente entre damas de la nobleza, si bien lo importante era la calidad de la leche),

y sirvientes (hombres y mujeres), encargados de atenderlas. La superiora de todos los harenes era la reina, que se ocupaba de dirigir estas instituciones y su economía, nombraba a los maestros, se encargaba de los programas educativos y, como soberana de todas las sacerdotisas del reino, era la responsable del buen desarrollo de los ritos, ya que cada harén tenía una divinidad protectora (Amón, Min, Hathor, Isis, Bastet); por tanto, las mujeres del harén también podían ser sacerdotisas, de ahí que recibieran una enseñanza musical para realizar cantos, danzas e interpretar música (laúd, arpa, flauta, lira, etc.) durante el culto.

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(Fig. 8) “Las sirvientas del faraón” (J.M. Collier, 1883).

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Lejos de permanecer ociosas, los textos conservados nos demuestran que estas mujeres se habrían dedicado también a la producción textil. Sería precisamente en

los “harenes” donde se fabricaría el llamado “lino real” (es decir, el de más alta calidad) con el que se confeccionaban los vestidos de estas nobles damas.

(Fig. 9) Representación del palacio de Amarna. Varias mujeres tocan instrumentos y realizan danzas (Tumba de Ay en Amarna, XVIII Dinastía).

Las casas jeneret también contaban con sus propios molinos, talleres (donde se hacían desde los muebles, hasta los perfumes y cosméticos), tierras agrícolas y ganado, así como sus propios sirvientes y funcionarios

para atender a las damas y dirigir el hogar de la familia real, de modo que tuviesen a su disposición todo lo necesario para llevar una vida cómoda y lujosa.

(Fig. 10) Dama del harén atendida por sus sirvientas.

Sin embargo, la distribución de los “harenes” por toda la geografía egipcia hacía imposible que la reina se encargarse personalmente de todos ellos. Así, al igual que el faraón delegaba sus funciones en los funcionarios y sacerdotes, también la reina lo hacía en otros hombres y mujeres encargados de administrar y dirigir el ''harén''. “Gran supervisora”: shepeset, en egipcio. Eran mujeres de prestigio pertenecientes a la nobleza que estaban al frente del harén en nombre de la reina. “Intendente del harén”: era un hombre de confianza del rey, encargado de dirigir la casa jeneret.

Escribas: el intendente del “harén” contaba con la ayuda de dos escribas del tesoro del “harén” para administrar los bienes. También había un “Escriba de la puerta del harén” Inspectores de la administración: encargados de vigilar a los trabajadores, tanto de la residencia, como de los campos. Guardianes: encargados de velar por la seguridad de los habitantes del harén, como el “Guardián de las puertas”.

Estos funcionarios, que vivían fuera del recinto del harén, tenían que rendir cuentas a la “Gran Esposa Real”. Entre otras cosas, de los impuestos que recibía la institución de 36 | P á g i n a | Egiptología 2.0


la casa jeneret en forma de alimentos, ropa o telas. Por su parte, el harén estaba exento de impuestos. ¿Cómo era la casa jeneret? Los edificios que conformaban la casa jeneret podían estar situados dentro del complejo palacial, o bien ser

independientes y estar separados de la casa del rey. Un ejemplo de esto último es el “palacio harén” de Kom Medinet Ghurab, a la entrada del oasis de El Fayum (conocido también como “palacio-harén” de Mer-Ur); con esto quizás se pretendiese aislarlo de las disputas por el poder propias de la corte.

(Fig. 11) Fragmentos de decoración del palacio de Malkata (izquierda) y Amarna (derecha).

Otros harenes de los que tenemos constancia son los de Menfis, Malqata, Amarna, Tebas y Per-Ramsés. Basándonos en estos ejemplos se puede decir que los edificios de la casa jeneret estaban construidos con gruesos muros de ladrillos de adobe y rodeados por una muralla del mismo material. Las frescas estancias estaban decoradas con pinturas de vivos colores tanto en el suelo de estuco, como en las paredes y techos, que estaban sostenidos por columnas. Una gran estancia central, presidida por un estrado donde se situaba el trono del rey para cuando éste visitaba el “harén”, era el

lugar de reunión y donde las damas ponían en práctica su enseñanza musical para deleitar a los asistentes. Las habitaciones se distribuían a lo largo de pasillos o patios y contaban con su propio vestidor y baño. Todo ello estaba rodeado de jardines con estanques de nenúfares y papiros. Almacenes, un templo, zonas agrícolas y ganaderas y talleres también formaban parte del complejo de la casa jeneret.

(Fig. 12) Planta del "palacio-harén" de Mer-Ur.

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La educación de los hijos reales Desde el Reino Antiguo hay constancia de un lugar de aprendizaje dentro del harén llamado “casa de los Hijos”

o “casa de la educación” (en egipcio, per menat), donde los hijos del rey eran educados e instruidos durante sus primeros años de vida por sus nodrizas y preceptores.

(Fig. 13) Ramsés II de niño.

Posteriormente, y al menos desde el Reino Medio, los hijos reales acudían a una escuela que recibía el nombre de Kap. A este lugar, dependiente del palacio real, también podían asistir los hijos de los nobles, así como los hijos de príncipes y reyes tributarios y aliados de Egipto. Con esto los faraones se aseguraban de instruir a la futura élite gobernante del país (“los hijos del Kap”) y de egiptizar a sus vecinos, como los nubios. Conspiración en el “harén”

Como lugar de crianza y educación del heredero al trono y de la futura clase gobernante, no es extraño que el “harén” fuera en ocasiones el lugar donde se tramaron intrigas políticas e, incluso, magnicidios; por no hablar de la rivalidad que debió existir entre algunas esposas del faraón, y sus familias, por escalar posiciones mediante el ascenso de sus hijos al trono, pasando de ser una mera esposa secundaria o concubina a “Madre del rey”. Esto estaba motivado por el hecho de que, aunque los hijos de la reina tuvieran prioridad, cualquier hijo del rey podía subir al trono.

(Fig. 14) Ramsés III.

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Estas “conspiraciones del harén” están atestiguadas para la época de faraones como Pepi I, Amenemhat I y Ramsés III, con la intención de asesinar al rey y usurpar el trono; no podemos descartar alguna más de la que no nos hayan llegado evidencias. El caso más conocido es el de este último faraón, que nos ha llegado a través del llamado papiro jurídico de Turín. La conjura se organizó en el “harén”, y tuvo como protagonistas a varios funcionarios de esta institución (escribas, administrador del Tesoro), sirvientes de palacio, un general del ejército, un sacerdote y varias

mujeres del “harén”, entre otros. Entre estas últimas se encontraba Tiyi, esposa del faraón, principal instigadora de la conjura para conseguir hacer rey a su hijo Pentaweret. Para ello no solo no dudaron en tramar el asesinato del rey, sino que recurrieron incluso a la magia negra. No obstante, la conjura fue descubierta y los participantes fueron declarados culpables y condenados en su mayoría a suicidarse. Sobre la suerte del faraón mucho se ha discutido, si bien no vivió mucho tiempo más después de esta conjura.

(Fig. 15) Posible momia de Pentaweret, quien tramó asesinar a su padre para hacerse con el trono.

Bibliografía

Sobre el Autor

RAMÍREZ GARCÍA, B. El harén de Ramsés II. Reinas, princesas y concubinas. Historia National Geographic. 2008, nº 51, pp. 28-39.

Mª Isabel Cubas Contreras nació en la localidad toledana de Talavera de la Reina en 1989.

CASTEL, E. La corte de un faraón. Historia National Geographic. 2007, nº 38, pp. 28-41. ROTH, Silke. Harem. In Elizabeth Frood, Willeke Wendrich (eds.), UCLA Encyclopedia of Egyptology. 2012. Los Ángeles. PARRA ORTIZ, J.M. (2003). Gentes del valle del Nilo. Ed. Complutense. España, Madrid. TILDESLEY, Joyce (2006). Queens of Egypt. Ed. Thames & Hudson Ltd. London SHAW, Ian (2000). Historia del antiguo Egipto. Ed. La esfera de los libros. España, Madrid JACQ, Christian (1997). Las egipcias. Ed. Planeta. España, Barcelona. ROBINS, Gay (1996). Las mujeres en el antiguo Egipto. Ed. Akal. España, Madrid.

Su afición por el antiguo Egipto comenzó desde pequeña y fue lo que la llevó a estudiar la licenciatura en Historia en la Universidad de Alcalá de Henares entre 2007 y 2012. Actualmente es bloguera de ‘’El templo de Seshat’’, dedicado al mundo del antiguo Egipto, y del blog de reciente creación ‘’La gaceta de Menfis’’, donde se pueden encontrar las últimas noticias egiptológicas. Además es colaboradora esporádica en el blog sobre Historia Universal ‘’Historiae’’. http://eltemplodeseshat.blogspot.com.es https://www.facebook.com/eltemplodeSeshat?fref =nf http://lagacetademenfis.blogspot.com.es https://www.facebook.com/La-gaceta-de-Menfis691874877615229/timeline

-BEDMAN, Teresa (2003): Reinas de Egipto, el 39 | P á g i n a | Egiptología 2.0 secreto del poder. Ed. Alianza. España, Madrid.


Religión Una ofrenda votiva a Hathor Laura Huertas López

Estela votiva id: 23.3.47 (Metropolitan Museum of Art, New York).

__________________________________________________________________________________________________ La estela votiva con el número de identificación 23.3.47, localizada actualmente en el Museo Metropolitano de Nueva York, está hecha de piedra caliza y sus medidas son de 12 cm de altura con 17.5 cm de anchura. Tiene forma rectangular y se caracteriza por la representación de tres vacas situadas consecutivamente portando collares con símbolos de ankhs y discos solares entre sus cuernos. Tras ellas se puede apreciar una planta de papiro (Roehrig, 2005, p.174). El objeto fue encontrado en la expedición de Winlock en Deir el-Bahari durante la campaña de 1922-23, en la que numerosos objetos votivos fueron encontrados en el Djeser-Djeseru (templo funerario de Hatshepsut) y el Djeser-Akhet (el templo funerario de Tutmosis III). Más concretamente se encontró en un enorme “basurero” junto a miles de otros objetos pequeños dedicados a la diosa Hathor, la mayoría de ellos hechos de fayenza. El “basurero” se halló en un emplazamiento cercano a la entrada del templo de Hatshepsut y se piensa que podría haber sido un espacio donde se depositaron ofrendas de los tres templos dedicados a esta diosa: el Akhet-Isut, el Djeser-

Akhet y el Djeser-Djeseru. Debido a la forma de deposición de los objetos, el yacimiento no estaba formado en estratos y Winlock no pudo datarlos con exactitud. Así, basándose en el nombre del rey más tardío que aparecía en estos objetos votivos (Amenhotep III) Winlock supuso que los objetos fueron arrojados en un tiempo posterior a este monarca (Winlock, 1923, p.38,39: Pinch, 1993, p.6,19,20). Con el propósito de comprender el contexto arqueológico en el que esta ofrenda fue encontrada habría que hacerse una serie de preguntas con respecto al papel de la diosa Hathor en Deir el- Bahari, como por ejemplo: ¿Hay alguna conexión entre el culto a esta diosa y el yacimiento? De ser así, desde cuándo se dio esta relación? ¿Hay más altares dedicados a Hathor en la zona además de la del templo de Hatshepsut? ¿Tenemos evidencias para corroborarlas? Es cierto que las ofrendas a la diosa Hathor fueron muy comunes, especialmente durante el Reino Nuevo, siendo posiblemente la razón el hecho de que esta diosa según

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la mitología, debía ser pacificada con presentes, cerveza y danzas (Pinch y Warsaka, 2009, p.4: Pinch, 2002, p.138). Como afirma el propio Pinch, Hathor no era la deidad principal en ninguno de los templos de Deir elBahari (Pinch, 1993, p.5), de hecho, el Djeser-Djeseru (donde nuestra estela votiva fue encontrada), fue pensado como una estación para la barca del dios Amón en las fiestas procesionales (Roehrig, 2005, p.137). Sin embargo, parece que Deir el-Bahari estaba más asociado a esta diosa que ninguna otra deidad (Pinch, 1993, p.3), lo que se puede apreciar al menos desde el Primer Periodo Intermedio. De hecho, E. Otto, basándose en las inscripciones de una tumba tebana, sugirió que un culto popular a la vaca se desarrolló en este lugar antes de la construcción del templo de Mentuhotep II (el Akhet-Isut) durante la dinastía XI (Otto, 1952,9.51). En cambio, no hay evidencias de la existencia de una capilla a Hathor en este templo, por lo que Arnold propuso que Mentuhotep II la construyó en la zona donde posteriormente Hatshepsut colocó la capilla a Hathor de su propio templo (Arnold, 1974, p.83-84). A esto habría que añadir el hallazgo de estelas y estatuas votivas a Hathor en la zona principal del Akhet-Isut, que de acuerdo a Pinch podrían haber sido depositadas a posteriori procedentes de la capilla a Hathor construida por Tutmosis III en su propio templo (el Djeser-Akhet), ya que se encontraba cercano al Akhet-Isut. Esto es bastante probable, ya que por el estilo artístico los objetos se pueden datar en un período de tiempo entre Tutmosis I y Hatshepsut (Pinch, 1993, p.5). El primer templo construido en Deir el-Bahari durante la dinastía XVIII fue el de Amenhotep I, también excavado por el egiptólogo Winlock. En este templo tampoco tenemos evidencias de la existencia de una capilla dedicada a Hathor, pero en una tumba contemporánea, la de Tetiky en Deir Abu el-Naga (TT15), hay una representación de la reina Ahmose-Nefertari (la esposa de dicho rey) haciendo una ofrenda a la diosa en forma de vaca (Gitton, 1975, p.11-12), por lo que se puede decir que había una cierta devoción por la familia real hacia esta diosa en Tebas. Por otro lado, la capilla de la diosa Hathor en el templo de Hatshepsut (Djeser-Djeseru) es bien conocida. Aunque este templo estaba dedicado principalmente a los dioses Re-Harakhte, Amón y el culto funerario de Hatshepsut y su padre, tiene capillas dedicadas a Hathor y a Anubis. La de Hathor está situada al sur de la columnata y consiste en un patio y una sala hipóstila con una entrada hacia el interior de la montaña. Según Roehrig, esta probablemente sustituyo a una más

antigua donde Hathor podría haber sido adorada en su forma de vaca a nivel local (Roehrig, 2005, p.139). Mientras tanto, en la parte principal del templo de Tutmosis III y sus respectivos complejos, incluyendo la capilla a Hathor, fueron hallados estatuas y otro tipo de objetos privados con rezos a la diosa (Pinch, 1993, p.9). A través de estas evidencias podemos afirmar que efectivamente se practicaba el culto a Hathor allá por los primeros tiempos de la dinastía XVIII. Una vez explicado el contexto arqueológico del objeto, así como su conexión con el yacimiento, cabe preguntarse qué nos hace clasificar nuestro objeto como una estela votiva. Según la definición de estela formulada por H.M. Stewart, una estela votiva es aquel objeto “dedicado a deidades por devotos con la esperanza de recibir algún beneficio durante su vida o después de la muerte. Estas estelas eran normalmente situadas en nichos en los muros de los templos y capillas” (Stewart, 1976, p.ix). Pinch a su vez divide los tipos de estelas votivas entre aquellas que contienen solo representaciones de deidades y aquellas en las que aparecen tanto las deidades como el donante de la ofrenda. Siguiendo su clasificación nuestro objeto sería del primer tipo “type A”, ya que solo aparecen tres vacas, la forma animal de Hathor. Aunque la representación del donante no era esencial (Pinch, 1993, p.172, 96), solo ocho de las estelas intactas de Hathor son del tipo A (Pinch, 1993, p.83), de modo que nuestro objeto no es nada común. Dentro de este tipo de ofrenda, Pinch hace una subdivisión: las placas, que no alcanzarían más de 12cm, hechas en metal o madera; y las estelas, con un tamaño mayor a los 12cm y hechas de piedra, como es nuestro caso. El tipo de representación de nuestra estela (tres vacas y una planta de papiro), lleva a preguntarse si la forma de vaca era común o no en Deir el-Bahari, así como cuál era el significado de la planta de papiro en este contexto y por qué el número de tres vacas. Parece que dependiendo del emplazamiento, diferentes formas de la diosa son más comunes. Por ejemplo, en Gebel Zeit y Serabit el-Khadim, la forma humana de Hathor es la más abudante mientras que en Deir el-Bahari destaca la forma de vaca (Pinch, 1993, p.93-94). Además, durante la dinastia XVIII, la representación en forma de varios animales refiriéndose a una deidad son más comunes, como es el caso de otras deidades como Thoth, Sobek, Amón, Anubis y Wepwawet. En el caso de Hathor aparece en una forma múltiple de siete humanas mientras que como vaca su forma multiplicada es ilimitada. Una posible interpretación que explique la

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representación de nuestro objeto es que refiera a los animales sagrados que vivían en el templo o quizás un ganado. Se sabe que ganados sagrados eran guardados en los templos de Hathor, conocidos como tjentet, mientras que por otro lado se han encontrado cementerios de vacas sagradas en Denderah y Deir elBahari (Pinch, 1993,p.173).

populares de la zona. Igualmente estos talleres podrían haber formado parte del propio complejo templario, como se puede inferir de la estela Northampton de Djehuty, tesorero de Hatshepsut, así como en una estela hallada en Karnak que muestra a Senenmut en el DjeserDjeseru junto a uno de sus artesanos y una ofrenda (Brovarski, 1976, p.67,68).

Apoyando esta idea tenemos a una figura histórica que se encargó de controlar y cuidar a uno de estos ganados en Djeser Djeseru durante el reinado de Amenhotep II: Senenu (Brovarski, 1976, p.68). Otro ejemplo lo encontramos en una tumba tebana que perteneció a un profeta de Amón de la dinastía XXI, que aparece adorando a una manada de vacas (Nina Davies, 1994, p.64, pl.7). Lo más interesante de esto es que la manada aparece representada en un grupo de tres vacas, como en nuestro objeto.

Una vez tenemos una idea de cómo y dónde la estela fue manufacturada cabe preguntarse cómo fue presentada en el templo. La única base que tenemos para hacernos una idea es la iconografía en las estelas y en los templos de los devotos haciendo ofrendas y sacrificios a la deidad. Según los textos, las zonas interiores del templo, especialmente las naos, podían ser visitadas solo por los sacerdotes (Pinch, 1993, p.337). No obstante los devotos podían acceder a algunas zonas del templo, como podia ser el W3b (como muestran cartas privadas de la dinastía XX) e incluso a algunas capillas.

Hathor normalmente aparece en grupo de dos, tres o siete, dependiendo del tipo de representación (Pinch, 1993, p.94). Por ejemplo, en la capilla de la diosa en el templo de Tutmosis III en Serabit el- Khadim aparece en forma de cuatro caras y en la capilla del templo de Deir el-Bahari como dos caras con dos ureos (Derchain, 1972, p.11-12). Al mismo tiempo, la representación de Hathor como siete humanas está más en relación con el culto funerario durante el Reino Nuevo (Pinch, 1993, p.173). Lo curioso de nuestro objeto es que la diosa aparece como tres vacas, mientras que en el resto de objetos similares encontrados en el mismo yacimiento lo normal es que aparezca como una (Pinch, 1993, p.171). Debido a que no hay otros ejemplos como el nuestro podríamos pensar que este podría ser un fragmento de otra estela mayor donde aparecerían el resto de las vacas, pero los bordes del objeto son lisos, por lo que esta propuesta no tiene lugar. Ahora cabe preguntarse cómo fue elaborada la ofrenda votiva y como fue posteriormente usada por el devoto. Muchos de los objetos votivos de Deir el-Bahari y generalmente de Tebas fueron encargados a los artesanos de Deir el-Medina, transacciones que fueron recogidas en ostracon (Janssen, 1975,p.510-11; 1980, p.135). Por otro lado, los documentos de la dinastía XIX de Deir el- Medina recogen el pago de dos estelas para Hathor y una para Amón al artesano Mer-Waset por parte de la mujer Senet-Neferet (Demaree and Janssen, 1982, p.104).

Según Pinch, el hecho de que la capilla de Hathor del Djeser-Djeseru tenga una entrada separada podría deberse a que los visitantes podían entrar hasta las salas transversales, donde los sacerdotes recogerían las ofrendas para donarlas en el interior (Pinch, 1993, p.337). Sumario Tras todos los elementos examinados, tenemos una idea de cómo este objeto podría haber sido utilizado, el posible significado de su iconografía y su manufacturación. Nuestra estela fue probablemente encargada por parte de un devoto a algún trabajador de Deir el-Medina o del taller del mismo templo. Tras esto, el devoto habría realizado algún ritual para asociar el objeto a su persona y posteriormente habría ido a las zonas accesibles en el templo y a través de rituales y ceremonias, quizás, hablando en rezos o cantos, habría ofrecido el objeto a la diosa pidiendo algo a cambio. El hecho de que la estela tenga la representación de dos vacas en lugar de dos o cuatro podría significar que refieren a una manada sagrada en un pantano, de modo que simbólicamente es lo que el devoto estaría ofreciendo a la deidad. Por otro lado, quizás la imagen del objeto podría haber sido la propia imagen de adoración.

Quizás tras la ofrenda del devoto los sacerdotes del templo cambiaran el emplazamiento del objeto a través de los años. Los cambios del templo, de los edificios y la Es posible que las ofrendas halladas en Deir el-Bahari creación de nuevos santuarios habrían transformado el hubieran sido encargadas a talleres especializados en la ambiente y con el tiempo los constructores habrían preparación de ofrendas para las deidades más depositado la estela en un basurero con miles de objetos 42 | P á g i n a | Egiptología 2.0


votivos más hasta que la expedición de Winlock los descubriera y fuera llevado al Museo Metropolitano.

PINCH, G. (1993). Votive offerings to Hathor. Oxford: Griffith Institute. PINCH, G. (1994). Magic in Ancient Egypt. London: British museum press. PINCH, G. (2002). Handbook of Egyptian Mithology. Santa Barbara: ABC-CLIO. PINCH, G & WARAKSA, E.A. (2009). Votive practices. In DIELEMAN J. & WENDRICH.W. (eds.). UCLA Encyclopedia of Egyptology. Los Angeles. Available from:http://digital2.library.ucla.edu/viewItem.do?a rk=21198/zz001nfbgg [accessed: March 2015)

(Fig. 1) Detalle de la estela votiva (Metropolitan

ROEHRIG, C. (2005). Hatshepsut, from queen to pharaoh. New York: Metropolitan Museum of Art. ips Ltd. STEWART, H.M. (1976). Egyptian stelae, reliefs and paintings from the Petrie Collection. Part 1. London: Aris &Phillips Ltd.

Museum of Art, New York).

Bibliografía ARNOLD, D. (1974). Der Tempel des Königs Mentuhotep von Deir el-Bahari. Bd. 1. ArchVer, 8. Mainz. BROVARSKI, E. (1976). Senenu, high priest of Amun at Deir el-Bahri. JEA. Vol.62. p.57-73.

WENTE, E.F. (1967). Late ramesside letters. SAOC. Vol. 33. Chicago: The University of Chicago press. WINLOCK, H.E. (1923). The museum's excavations at Thebes. The Metropolitan Museum of Art Bulletin. Vol. 2, No.12, Part 2: The Egyptian expedition 192223. p.11-39.

DAVIES, N.M. (1944). A scene of worshipping sacred cows. JEA. Vol. 30. p.64. DERCHAIN, P. (1972). Hathor quadrifrons, recherches sur la syntaxe d'un mythe égyptien. PIHANS. Vol. XVIII. Leiden: Nederlands Instituut voor het Nabije Oosten. GITTON, M. (1975). L'Epouse de dieu Ahmes Néfertary. Paris: CNRS. JANSSEN, J.J. (1980). Absence from work by the necropolis workmen of Thebes. Studien zur Altägyptischen Kultur. Bd. 8. p. 127-152. JANSSEN, J.J. (1975). Commodity prices from the Ramessid Period. Leiden: E.J. Brill. JANSSEN, J.J. & DEMARÉE R, R.J. (1982). Gleanings from Deir el-Medina. E.U. Vol. I. Leiden: Nederlands Instituut voor het Nabije Oosten. OTTO, E. (1952). Topographie des thebanischen gaues. UGAÄ. Vol. 16. Berlin.

Sobre el Autor Laura Huertas López, nacida en Algeciras en 1991, estudió la carrera de historia en la Universidad de Sevilla, donde realizó varios cursos en lengua egipcia con el egiptólogo José Miguel Serrano y en magia en el antiguo Egipto con Antonio Morales. Especializada en historia del antiguo Egipto con el trabajo de fin de grado sobre Hatshepsut, se marchó a Liverpool a estudiar el máster en investigación en Egiptología, donde actualmente se encuentra especializándose en administración política durante el reinado de Hatshepsut. https://www.youtube.com/channel/UCkgDVOO3Q Ta8A0vRJtQPgPg https://www.facebook.com/Lauraegiptologia?fref= ts https://twitter.com/NiloLaura?lang=es

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Exposiciones Animales y faraones. El reino animal en el antiguo Egipto Moisés González Sucías / Eduard Mestre García

Cartel promocional de la exposición (fuente: CaixaFórum Barcelona).

__________________________________________________________________________________________________ Los hombres y mujeres de las antiguas civilizaciones tenían un contacto mucho más directo con los animales de todas las especies que en la actualidad, incluso con las fieras, que formaban parte de su vida cotidiana. Los pobladores del antiguo Egipto, implicados con el entorno natural de un Nilo tan fértil como hostil y temido, se fijaron en su rica y extensa fauna no solo para procurarse alimentos, sino también para trabajar el campo o como animales domésticos. Los animales eran sus intermediarios con los dioses y una metáfora perfecta para explicar la vida. La momificación en el antiguo Egipto no sólo servía para asegurar a las personas muertas una vida en el Más Allá,

sino que, también se momificaban animales de todo tipo aunque esto tenía a veces otros significados. De la relación entre hombres, fauna y dioses habla la exposición temporal: Animales y faraones. El reino animal en el antiguo Egipto que podremos ver hasta el próximo 10 de enero de 2016 en CaixaFórum Barcelona. Realizado en coproducción con el Museo del Louvre, el recorrido muestra 430 piezas entre las que se incluyen 14 momias de diversos animales y el conocido grupo de babuinos que formaron parte de la base de uno de los obeliscos del templo de Luxor, una pieza que nunca había salido del Louvre desde que se trasladó de la plaza de la Concordia al Museo en el año 1847.

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La comisaria Hélène Guichard (conservadora / jefa del Departamento de Antigüedades Egipcias del Museo del Louvre), pretende explicarnos con esta exposición cuáles eran las relaciones de los antiguos egipcios con el mundo animal. Una vinculación tan fuerte y estrecha como no se encuentra en ninguna otra cultura. Los animales fueron representados en infinidad de ocasiones mediante

pinturas o esculturas, algunas de las cuales podemos admirar en esta muestra. En ella se nos permite contemplar decenas de especies, algunas ya desaparecidas, que formaban parte de su vida diaria: escarabajos, arañas, ratones, saltamontes, ranas, cocodrilos, perros, gatos, hipopótamos, caballos, leones, carneros o toros entre otros.

(Fig. 1) Cabeza de carnero (Musée du Louvre, dist. RMN-GP / Georges Poncet).

Desde el Imperio Antiguo (2686 - 2173 a.C.) los egipcios se hicieron representar junto a sus mascotas en los muros de sus tumbas, en las estelas funerarias y en los sarcófagos. El poder mágico y religioso que se atribuía a las imágenes en el Egipto faraónico (ya fuese en forma de escultura, relieve o pintura) aseguraba que el dueño y el animal siguieran gozando de la mutua compañía en

el Más Allá. Gracias a estas representaciones podemos conocer muchos detalles acerca de la presencia de las mascotas en la vida diaria de los egipcios, de las características de las especies y las diferentes razas, de la domesticación de animales y de las prácticas veterinarias.

(Fig. 2) Estatuilla de toro (Musée du Louvre, dist. RMN-GP / Hervé Lewandowski).

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(Fig. 3) Momia de gato (Musée du Louvre, dist. RMNGP / Christian Décamps).


Las mascotas más populares y conocidas de los antiguos egipcios eran tres: perros, gatos y monos. Los perros, tuvieron una presencia importante en la civilización egipcia y fueron considerados el mejor amigo del hombre, el compañero más fiel y también el mejor compañero de caza. Los artistas egipcios representaron en las paredes de las tumbas elegantes perros de distintas razas con todo lujo de detalles. Algunos con grandes pelajes, otros con grandes orejas; había perros pastores y guardianes; algunos eran pequeños, y otros enérgicos como el lebrero, un perro de caza al que

reconocemos por su hocico alargado, sus largas y delgadas patas y la cola curvada. En algunas escenas aparecen representados galgos y lebreros que se utilizaban para la caza de gacelas, antílopes, liebres y otras presas. Existieron cuatro razas principales de perros: un lebrero de Dalmacia de origen núbio utilizado en la caza de la gacela, un tipo dingo, un moloso y un perro de guarda no muy grande que se caracterizada por tener piernas muy cortas. Éste último era un perro muy extraño ya que su pecho parecía rozar el suelo.

(Fig. 4) Estatua de halcón (Musée du Louvre, dist. RMN-GP / Benjamin Soligny).

Otro de los animales más reproducidos por los antiguos egipcios fue el gato. Vinculado con la Diosa Bastet, su misión era proteger el hogar y simbolizaba además la alegría de vivir, ya que se consideraba la deidad de la armonía y la felicidad. El gato fue domesticado a partir del Imperio Medio (desde 2040 a.C.) El amor por los gatos tenía un origen muy justificado: mataban a los ratones que se comían el trigo. Al proteger las cosechas garantizaban el alimento familiar y es por eso que vivían en las casas y puede decirse que fueron las primeras mascotas tal y como las conocemos en la

actualidad. El gato era el protector de las familias, de los niños y de las mujeres embarazadas. A partir del Imperio Nuevo (1552 a.C.), el gato aparece representado en los muros de las tumbas de sus dueños con mayor frecuencia. Este animal se convirtió en la mascota favorita de algunos miembros de la realeza como la princesa Satamón o el príncipe Tutmosis, primogénito de Amenhotep III, quién mandó elaborar un maravilloso sarcófago de piedra con bellos relieves e inscripciones para su gata de nombre Tamit.

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El mono fue criado también como animal doméstico. En muchas representaciones llegadas hasta nuestros días aparecen trepando a palmeras e higueras para ayudar a recolectar los frutos que estaban más altos. Aparecen asimismo representados debajo de la silla de sus dueños,

en muchas ocasiones adornados con collares y brazaletes. Ya desde el Imperio Antiguo, el mono consiguió el afecto del hombre y tuvo acceso a su casa, donde convivía con el perro y el resto de animales domésticos.

En algunas escenas en mercados, o en otras dónde se congrega mucha gente, los monos aparecen sujetos con correas. Llama la atención que a los babuinos domesticados se les extrajeran los caninos, como demuestran las radiografías practicadas a sus momias. Al parecer, con la extirpación de estos dientes se querían evitar mordeduras peligrosas.

pudieran traer peligro de muerte eran temidos y respetados porque los egipcios pensaban que les podían castigar con enfermedades y desgracias. En el lado opuesto a los gatos, perros o monos estaban las serpientes o las leonas: todos aquellos animales que pudieran traer peligro de muerte eran temidos y respetados porque los egipcios pensaban que les podían castigar con enfermedades y desgracias.

En el lado opuesto a los gatos, perros o monos estaban las serpientes o las leonas: todos aquellos animales que

(Fig. 5) Pieza de mueble en forma de cabeza de león (Musée du Louvre, dist. RMN-GP / Benjamin Soligny).

Catorce momias animales ocupan la parte central de la exposición, gatos y aves en su mayor parte. Del estudio de estas momias animales sabemos que recibieron atentos cuidados durante su vida terrenal: el pelo brillante y los huesos fuertes nos revelan una alimentación continua, sana y equilibrada. El recorrido se estructura en nueve secciones temáticas con una evolución lógica: desde la simple percepción material de criaturas reales en su medio natural hasta la transposición y codificación de su forma o silueta en el pensamiento egipcio, ya sea en el ámbito religioso, funerario o político.

La exposición reconstruye la relación que se estableció entre los hombres y los animales, la naturaleza y la cultura en el antiguo Egipto, desde la admiración y el temor hasta las construcciones simbólicas más sofisticadas. Esculturas y estelas, vasos y jarras, acuarelas y pinturas murales, cofres y amuletos, sarcófagos y momias, hasta la glorificación del animal en estatuas y esfinges: más de cuatrocientas piezas que muestran la importancia de los animales en la cultura del Egipto antiguo, en la vida cotidiana, en la agricultura y en la guerra, en las creencias religiosas y en los rituales funerarios.

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(Fig. 6) Dos pollitos de codorniz (Musée du Louvre, dist. RMNGP / Christian Décamps).

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Actividades entorno a la exposición Coordinado a cargo de Núria Roselló, arqueóloga, docente y divulgadora del patrimonio cultural, CaixaForum Barcelona ofrece un ciclo de conferencias entorno a la exposición: Gacelas, felinos, grifos y cazadores: la fauna de los desiertos en las escenas de caza. CaixaForum Barcelona. 28 de septiembre de 2015 La lectura de las escenas de caza, un motivo iconográfico frecuente en monumentos funerarios del Egipto faraónico, nos permitirá conocer un poco mejor la mentalidad de los egipcios y el modo en el que percibieron y conocieron su entorno natural. Animalitos egipcios en el hogar. Compañía y nutrición hasta la eternidad. CaixaForum Barcelona. 5 de octubre de 2015 Heródoto ya dijo: "El egipcio es el único pueblo que vive con los animales en sus casas". Tan estrecha relación generó mucho conocimiento (dieta, enfermedades, etc.). En la sesión se hablará tanto de los animales de compañía, como de los que servían de alimento. Economía, prácticas sociales y uso de los animales en el Egipto faraónico. CaixaForum Barcelona. 19 de octubre del 2015 Las excavaciones arqueológicas y el análisis crítico de las fuentes escritas revelan pautas de consumo y de

explotación de los animales muy diferentes a las que se deducían de la iconografía y los textos religiosos. Animales en las letras, palabras y textos. CaixaForum Barcelona. 26 de octubre de 2015 La escritura jeroglífica se convierte en una expresión artística, al reproducir de forma naturalista a los seres vivos del entorno, y los textos incluyen información rica y variada sobre la percepción del mundo animal que tenían los antiguos egipcios. "Ciudades enteras veneran a los gatos...": animales y dioses en el antiguo Egipto. CaixaForum Barcelona. 2 de noviembre de 2015 Muchas de las divinidades egipcias son zoomorfas o antropozoomorfas. ¿Cuál es su origen? ¿Qué papel desempeñan los animales en la relación entre el ser humano y lo sagrado? De estas y otras cuestiones tratará esta conferencia. De lo sagrado a lo suculento: momias de animales del antiguo Egipto. CaixaForum Barcelona. 9 de noviembre de 2015 La conferencia presenta los diferentes tipos de momias de animales, explica cómo y por qué fueron realizadas, lo que cada tipo significaba para los antiguos egipcios y cómo reflejan la forma en que estos interactuaban con el mundo animal.

Así mismo, CaixaForum publica un catálogo de la exposición donde podremos encontrar todas las piezas que componen la muestra y un minucioso y elaborado estudio sobre los animales en el antiguo Egipto. Sinopsis: Un mono acaricia a su cría mientras un asno toca el arpa. A lo lejos, ruge el león. Los animales, reales o representados, salvajes o domesticados, desempeñan un papel fundamental en el antiguo Egipto y son omnipresentes en la vida cotidiana. La exposición "Animales y faraones" muestra la función y la importancia de la figura animal en la civilización faraónica. Título: Animales y faraones. El reino animal en el antiguo Egipto. Editorial: Somogy Editions d’Art. Páginas: 352 ISBN: 978-2-7572-0899-1 ANTIGUO 50 | P materia:ARTE á g i n a | Egiptología 2.0 idioma:CASTELLANO


Radio Las enseñanzas de Maat Marian Romero Gil

Cartel promocional del programa (fuente: Las Enseñanzas de Maat).

__________________________________________________________________________________________________ Soy Marian Romero directora del programa radiofónico online Las enseñanzas de Maat. Hace tres años y medio conocí por Facebook a unas personas que tenían una emisora online e hice “amistad” con ellos. En cuanto me conocieron se dieron cuenta de la pasión que siento por el antiguo Egipto y un día, me propusieron hacer un programa para ellos sobre este tema, yo al momento me negué en absoluto, ya que nunca había hecho radio, y además, me daba muchísima vergüenza, pero ante su insistencia, me lo pensé mejor y me dije: “¿Y por qué no?” Y me lancé a esta aventura, pensé que si salía bien, sería genial y si no, sería una experiencia de la que aprender. Hice cinco programas con esta emisora hasta que por desavenencias con ellos decidí seguir mi camino sola, pero una chica que tenía una emisora de radio online me propuso hacer el programa para ella y accedí. Estuve con ella como un año pero la audiencia comenzó a subir y su radio no soportaba tantos oyentes, todo eran

problemas, la gente no podía conectar, los que estaban conectados se desconectaban… así que ahora si decidí seguir mi camino sola en mi propia emisora de radio, una emisora online que pudiera soportar técnicamente todos los oyentes que entraran cada semana. Al principio yo hacía el programa sola, hablando de diversos temas; arte, escritura, lugares maravillosos del país, pero luego entraron a formar parte del equipo Chelo Pérez para que, cada semana, se encargara de informar a los oyentes de todas las noticias acaecidas durante la semana, Víctor Pérez que se encargó del control técnico ayudando a los oyentes que tuvieran problemas para conectar y subiendo las fotos del tema que estamos tratando al evento que cada semana creamos en Facebook , Santiago Mallebrera que empezó dándonos un paseo por Egipto (nombre que recibe su sección) dándonos un paseo virtual por los lugares más emblemáticos y a veces desconocidos para el público del país de los faraones, y ha ido ampliando su sección

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hablándonos de temas tan interesantes como: mitología, sociedad, leyes, etc., y la última incorporación al programa ha sido Alicia García, una cantante de la ópera de París, que hizo un maravilloso viaje de 14 días a Egipto, y cada semana, nos va relatando, con su toque especial, un día de ese viaje. Yo me encargo de la sección de entrevistas, en la que intentamos traer al programa, y hasta ahora lo hemos conseguido, a los mejores arqueólogos del país e incluso de fuera de nuestras fronteras y algunas veces participan oyentes que tienen

inquietudes literarias y escriben para nosotros alguna dramatización ambientada siempre en el antiguo Egipto. Bueno ese no es solo mi trabajo….yo tengo que grabar con mis compañeros sus respectivas secciones y después, editarlo, incluir las pistas musicales, mezclarlo, y montar el programa, y el día de emisión, lanzarlo. Un trabajo duro pero que todos hacemos con mucha ilusión y como se suele decir, “por amor al arte” en este caso, por amor al antiguo Egipto.

(Fig. 1) Marian Romero (directora, productora y presentadora). (fig. 2) Víctor Pérez (técnico). (Fig. 3) Alicia García (sección: ‘’Retorno a Kemet’’). (Fig. 4) Santiago Mallebrera (sección: ‘’un paseo por Egipto’’). (Fig. 5) Chelo (sección noticias, ‘’Los senderos de Isis’’).

Información del programa

Media

En el programa podrás encontrar todo tipo de temas relacionados con el antiguo Egipto: noticias, proyectos arqueológicos, viajes, novedades editoriales, exposiciones… Todo ellos de la mano de Marian Romero Gil y su equipo de colaboradores.

http://xn--lasenseanzasdemaat-t0b.es

El programa se emite todos los domingos a las 20:00 horas, en:

http://www.ivoox.com/podcast-ensenanzasmaat_sq_f146256_1.html

https://www.facebook.com/LasEnsenanzasDeMaat/ timeline https://twitter.com/marian_egipto?lang=es

http://portalzona.com/maat.html 52 | P á g i n a | Egiptología 2.0


Novedades editoriales Escrituras, lengua y cultura en el antiguo Egipto

Los Templos de millones de años en Tebas

Autor: Cervelló Autuori, Josep

Autor: Seco Álvarez, Myriam

Año: 2015

Año: 2015

Editor: Servei de Publicacions de la Universitat Autònoma de Barcelona

Editor: Universidad Granada

de

ISBN: 978-84-338574-0-8

ISBN: 978-84-941904-5-2 PVP: 24 € Parte importantísima de la fascinación que los egipcios antiguos ejercen sobre nuestra cultura se debe al poderoso atractivo de su lengua y sus sistemas de escritura, inseparables de la aventura humana de su desciframiento, que permitió entender lo que unos signos tenazmente trazados en muros, papiros y objetos revelaban acerca de una de las primeras grandes civilizaciones de la historia. El presente libro, que colma un vacío en el panorama español, es una aproximación a la lengua y las escrituras egipcias desde una perspectiva cultural: la evolución de la lengua, su descripción gramatical y fonológica, los principales testimonios recogidos, las características de los distintos sistemas de escritura y, en especial, de los jeroglíficos, la historia del proceso que llevó a su desciframiento. Josep Cervelló Autuori es profesor de egiptología de la Universitat Autònoma de Barcelona y director del Instituto de Estudios del Próximo Oriente Antiguo de esta universidad. Desde 1992 enseña lengua egipcia clásica y neoegipcia e historia de Egipto en las titulaciones de egiptología de la UAB y actualmente dirige el máster oficial de Egiptología. Posee asimismo una amplia experiencia en la docencia virtual de la historia antigua, en general, y la egiptología, en particular, en el ámbito de la Universitat Oberta de Catalunya y de plataformas de cursos masivos y en línea como Coursera. Ha dirigido diversos proyectos de investigación de temática egiptológica, uno de los cuales ha comportado trabajo epigráfico de campo en Saqqara. Es autor de numerosas contribuciones científicas entre libros, capítulos de libros, artículos y ponencias en congresos, muchas de ellas publicadas en editoriales y revistas de difusión internacional.

Este libro es el resultado de varios años de estrecha colaboración profesional e institucional entre la Universidad de Granada, Santander Universidades y el proyecto de excavación del templo de Millones de Años de Tutmosis III en Luxor. Gracias a la suma de esfuerzos de personas e investigadores pertenecientes a las citadas instituciones fue posible la organización de un seminario internacional sobre los Templos de Millones de Años en la ribera oeste de Tebas. En aquel evento académico, que se celebró en abril de 2013 en la Fundación Euro-árabe de Granada, participaron diversos directores de proyectos arqueológicos relacionados con este tipo de templos así como miembros del Ministerio de Antigüedades egipcio y especialistas de la misión arqueológica hispano-egipcia que trabaja en el templo de Millones de Años de Tutmosis III. Myriam Seco Álvarez estudió Historia en la Universidad de Sevilla, donde se licenció con la especialidad de Historia Antigua en el año 1990. Después continuó los estudios de doctorado y realizó la tesina titulada “La familia en el Egipto Antiguo”. En el año 1995 se doctoró en Historia con la tesis titulada: “Representaciones de niños en las tumbas privadas de Tebas durante la XVIII dinastía en Egipto”. La investigación para la realización de dicha tesis doctoral la llevó a cabo en el Instituto de Egiptología de la Universidad de Tübingen, Alemania, donde cursó estudios desde el año 1992 hasta 1994. Es Académica correspondiente en Egipto de la Real Academia de Bellas Artes Santa Isabel de Hungría de Sevilla. Actualmente desarrolla el proyecto arqueológico de excavación, restauración y puesta en valor del templo funerario de Tutmosis III en Luxor.

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Notas egiptológicas Hatshepsut Stella Maris Di Giacinti

Hatshepsut (Metropolitan Museum of art, New York; Fuente: José Castro).

__________________________________________________________________________________________________ "Hatshepsut fue una gran reina y faraón de un Egipto próspero y en paz"

llegaron a ser soberanas de Egipto, una de las más famosas y atractivas para los investigadores.

Fue un personaje muy interesante de la historia egipcia, tachada falsamente de usurpadora, ambiciosa y hasta déspota por historiadores masculinos.

La arqueóloga habló sobre "Hatshepsut, de reina a faraona" y tal aseveración no era simplemente la propia de un historiador que revuelve entre legajos sino que tenía la autoridad de quien, con su marido, Francisco J. Martín, estuvo seis años, entre 2003 y 2008, dirigiendo "in situ" trabajos de excavaciones en las inmediaciones de su templo, Deir El Baharí, en Luxor, abriendo una nueva perspectiva sobre "uno de los personajes más interesantes de la historia egipcia", quizás tratada siempre por historiadores masculinos bajo el tópico prisma de la inferioridad femenina.

Hasta ahora los historiadores tendieron a tachar a Hatshepsut de usurpadora, ambiciosa y hasta una déspota que mantuvo secuestrado a su medio sobrino Thutmosis III durante su infancia. Nada de eso es cierto. Fue una gran reina, una gran mujer que por derecho de nacencia llegó a ser Faraón de Egipto, con un reinado próspero y de paz durante unos 22 años. La egiptóloga Teresa Bedman, rompió con este estereotipo, volcado sobre una de las cinco mujeres que, en 3.000 años,

Autores ambos de "Hatshepsut", el libro que en La Esfera de los Libros recoge esas últimas investigaciones, Teresa

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Bedman situó en la perspectiva histórica de este reinado. Nadie hasta ahora había incidido en por qué una mujer trata de hacerse faraona en Egipto, algo muy raro y especial, y la egiptóloga retrocedió más o menos al 1.500 antes de Cristo, con Egipto invadido por pueblos extranjeros. Solo Tebas (actual Luxor) se mantenía al margen de la conquista, intentando desde allí sus príncipes expulsar a los invasores del país. Se sabe que los faraones se casaban entre hermanos para mantener la pureza de la sangre real (lo que, según dijo Bedman, no debe ser entendido como incesto) y Hatshepsut, hija de Tutmosis I y de la esposa real, la reina Ahmés Tasherit, estaba destinada a casarse con Amenmose, hijo también de Tutmosis I pero de sus relaciones con una concubina Pero Amenmose fallece igual que su otro hermano, Uadye-Mose. Debió conformarse con casarse con su hermanastro Tutmosis II (nacido de una esposa secundaria o concubina del padre de ambos) para cumplir con la legalidad. Pero éste muere a los 3 años de desposarse con ella y esto facilitó su avance hacia el preciado trono. Ya hay datos, según contó Bedman, que hacían presuponer que Hatshepsut era la favorita de su padre, Thutmosis I, a quien acompañaba por todo Egipto como primogénita. Pero tras morir precozmente su hermanastro y marido Thutmosis II, se crea un vacío de poder. Los partidarios de Thutmosis III, hijo de Thutmosis II y otra concubina, prepararon los fastos para convertirle en faraón pero Hatshepsut contaba con dos poderosos valedores: a Hapuseneb "primer profeta de Amón" y Sen-enmut. El sucesor varón de rey difunto era un niño de corta edad, y ella era la persona que más legitimidad poseía para ejercer el poder sobre el trono, y es a partir del año 2 cuando ella asume el control efectivo de Egipto. Comprendió la situación de Egipto al prescindir de las campañas militares y fomentar el dominio comercial y cultural. En su tiempo tuvo lugar la primera expedición comercial y fue al mítico Punt, en busca de incienso. Hubo una serie de transformaciones, grandes construcciones y una paz que se extendió a lo largo de sus 22 años de reinado", dijo Bedman.

sobrino Tutmosis III para borrar de la memoria su legado y su persona. Pero no lo hizo sola. Sen-enmut, su preceptor, tuvo mucho que ver. Convertido en uno de los hombres más poderosos de la corte real, fue la sombra de la reina y Bedman supone que su compañero amoroso. Arquitecto de profesión con una gran diversidad de conocimientos y encargado de erigir el templo de la reina en Deir El Baharí, supervisó todas sus decisiones y administró sus bienes. Una mujer que rompió esquemas de poder Hatshepsut, según la lógica de Bedman y su marido, "reafirmó la presencia femenina, heredada de las mujeres del principio de la dinastía, para transmitírselo a su hija (Neferura) con la idea de crear una rama femenina que tuviera la misma importancia que el rey, al que respetaba". Así pues, el objetivo de estos egiptólogos ha sido intentar explicar el personaje justificándolo en su comportamiento, sin obviar ese movimiento emprendido por las mujeres de la dinastía XVIII que encontró en Hatshepsut el culmen al convertirse en faraón y reinar durante un periodo en el que no hubo pérdidas territoriales, las cuentas marcharon bien y se impuso la paz. Pero hay una gran figura que destacan, la de su valedor, Sen en Mut. "Pese a su origen modesto -afirmó- , gozó de privilegios que aún hoy desconciertan a los egiptólogos, como, por ejemplo, hacerse esculpir en los templos junto a la reina. Detalles que han llevado a muchos estudiosos a coincidir en la posible relación sentimental entre ambos. Yo creo en ello". Es tal la importancia de este personaje, que su estudio es según Bedman fundamental para entender la figura de Hatshepsut. Así, la misión de Martín Valentín y Bedman en su hipogeo (capilla o edifico subterráneo construido por Sen-enmut) dio como resultado hallazgos sorprendentes. Localizado en las zonas aledañas al templo de la reina, la investigación se topó con que esta construcción había sido excavada en función de la capilla Hathor, en el interior del templo de la reina, en una imaginaria línea recta que los mantiene en comunicación en el "más allá".

La ruptura de la tradición no fue aceptada por sus contemporáneos y de ahí que fuera tildada de ambiciosa y tirana. El resultado fue una campaña orquestada por su

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Noticias Sin duda alguna una de las noticias que más está dando que hablar estas últimas semanas es la teoría del Egiptólogo británico Nicholas Reeves sobre la posible tumba de la Reina Nefertiti. Reeves afirma que la tumba de Tutankhamon, la KV 62 en el Valle de los Reyes, podría albergar dos cámaras secretas, perteneciendo una de éstas cámaras al sepulcro de Nefertiti. La KV 62, hallada por Howard Carter y cuya pequeña estructura ha sido concienzudamente explorada hasta la saciedad, esconde dos cámaras hasta ahora desconocidas. En una de ellas, además, según Reeves, reposaría la reina Nefertiti, consorte del padre de Tutankhamon, Akenatón, y posiblemente corregente

con este y eventualmente su sucesora como faraón de pleno derecho. Son afirmaciones que parecen una pura locura pero que en boca del egiptólogo británico, que las justifica en un artículo que no tiene desperdicio y que está sesudamente documentado, invitan a soñar con lo que sería uno de los mayores hallazgos arqueológicos de todos los tiempos. La argumentación del egiptólogo, contenida en un completo artículo publicado el pasado 23 de julio bajo el título ‘’The burial of Nefertiti?’’ está lleno de saltos al vacío y puras especulaciones.

Sarcófago de Tutankhamon

Puertas secretas

Posible cámara oculta de almacenamiento

Posible localización de la tumba de Nefertiti

(Fig. 1) Vista de la tumba de Tutankhamon con las posibles cámaras y puertas secretas (fuente: Quo).

Kent Weeks, otro de los grandes referentes en el estudio del Valle de los Reyes, responsable del nuevo cartografiado de las necrópolis tebanas y famoso excavador de la tumba colectiva de los hijos de Ramsés II (KV 5), se ha mostrado interesadísimo en la teoría del egiptólogo británico y ha juzgado su argumentación “fascinante”. Reeves es un gran especialista en la época

de Amarna, autor de una magnífica biografía de Akenatón y de un imprescindible libro de divulgación sobre Tutankhamon (Todo Tutankhamon), publicados ambos en castellano. Excavó durante un tiempo en el Valle de los Reyes hasta que tuvo diferentes diferencias con el entonces todopoderoso Zahi Hawas, responsable

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de antigüedades, que le expulsó del yacimiento acusándole de irregularidades.

manera, la pintura estaría dando la clave del secreto de la tumba desde que esta se descubrió.

La base de toda su argumentación está en el trabajo efectuado por Factum Arte para crear la réplica del sepulcro de Tutankhamon, un facsímil que puede visitarse a la entrada del Valle de los Reyes, junto a la vieja casa de Howard Carter. Para realizar la copia, Factum Arte, efectuó una escaneado y fotografiado digital en alta resolución de una gran precisión. Fue viendo toda esa nueva documentación, disponible online, cuando Reeves, descubrió las fisuras y grietas artificiales en los muros que sugerirían la existencia de dos puertas disimuladas y que hasta ahora habían pasado desapercibidas.

Llegados hasta este punto nos preguntamos ¿Cómo a Carter se le pudo pasar por alto la supuesta verdadera estructura de la tumba?, Reeves explica que el arqueólogo carecía de los medios tecnológicos para ver más allá de las pinturas y descubrir las puertas secretas.

Una, al oeste de la cámara funeraria, conduciría a un pequeño almacén inexplorado similar al conocido Anexo y contemporáneo del enterramiento de Tutankhamon, mientras que la otra, al norte, llevaría a una continuación pre-Tutankhamon de la tumba hacia otro enterramiento inviolado, el del propietario original del sepulcro que luego se readaptó para el joven faraón: Nefertiti. Reeves cree que la KV 62 se construyó para una reina (lo que justifica por su estructura en L con giro a la derecha) y no para un relativamente modesto enterramiento privado que se reaprovechó apresuradamente para Tutankhamon al morir inesperadamente. Más allá del muro norte que cierra la cámara sepulcral y que creó una separación artificial en lo que era un único corredor con la antecámara, se extendería una tumba real que habría sido dispuesta para Nefertiti, cuyo paradero, explica Reeves se desconoce con certeza y parte de cuyo ajuar funerario fue reutilizado para su hijastro Tutankhamon, que ocupó la parte exterior del sepulcro. El egiptólogo aporta como pruebas de su teoría comparaciones arquitectónicas con otras tumbas de la XVIII dinastía.

Hasta el momento nada es conclusivo. El egiptólogo británico, que no descarta que en la tumba se puedan encontrar también varias princesas u otros miembros de la familia real, anima a realizar investigaciones lo antes posible y recalca que a diferencia de lo que hizo Howard Carter estas se podrían efectuar hoy con técnicas no invasivas. “Una investigación geofísica de la tumba es en estos momentos la prioridad más alta de la egiptología”, sostiene.

Estudio de Nicholas Reeves REEVES, N. (2015). The burial of Nefertit?. Amarna Royal Tombs Project. Valley of the Kings. https://www.academia.edu/14406398/The_Burial_ of_Nefertiti_2015_

Semanas después a la publicación de la teoría sobre la posible localización de la tumba de Nefertiti por parte del egiptólogo británico Nicholas Reeves, las autoridades egipcias, anunciaron que permitirían al egiptólogo británico viajar al país y comprobar ‘’in situ’’ su teoría de que la esquiva esposa de Akenatón yace enterrada en la tumba de Tutankhamon, en el Valle de los Reyes. El ministro de Antigüedades egipcio Mamduh el Damati reveló que, tras una larga conversación telefónica con el egiptólogo, le había invitado a visitar la tierra de los faraones a finales de septiembre. Su hipótesis será evaluada entonces por un grupo de arqueólogos locales e internacionales.

La puerta al tramo oculto de la KV 62 y hacia el enterramiento de Nefertiti se encontraría en la pared al otro lado de donde se halla el sarcófago de El ministro reconoció, que no cree en las elucubraciones Tutankhamon, detrás de las pinturas que representan la de Reeves y se decanta por la posibilidad de que la reina ceremonia funeraria del faraón. El nuevo análisis se halla enterrada en algún punto de Tell el Amarna, la iconográfico de esas pinturas es uno de los elementos ciudad fundada por Akenatón a mitad de camino de fundamentales de la hipótesis de Reeves: en su Tebas y Menfis. relectura, el faraón muerto representado no sería Tutankamón (como siempre se ha coincido en El ministro concluyó que a partir de los resultados del identificar) sino Nefertiti en su papel regio; y el oficiante debate originados por el comité de especialistas, Reeves en la tradicional ceremonia de Apertura de la boca no y dicho grupo llevarán a cabo una visita para sería, Ay, el sucesor de Tutankhamon, sino el propio inspeccionar el interior de la tumba de Tutankamon en Tutankhamon, que habría sucedido a Nefertiti. De alguna 57 | P á g i n a | Egiptología 2.0


Luxor en un intento de probar su teoría. Los resultados del examen serán anunciados en una rueda de prensa internacional.

radar, que determinará si hay realmente agujeros. Si los hay, tendremos que planear el próximo paso con sumo cuidado", explicó.

El egiptólogo británico reconoció haber contactado con las autoridades para lograr el cotizado permiso y demostrar su tesis. "De momento solo podemos especular sobre quién y qué podría hallarse en esas estancias. El primer paso sería inspeccionar el lugar con

Al cierre de la edición de este número, seguimos esperando dicha rueda de prensa donde se comunique cuáles han sido los resultados del examen por parte del comité de expertos y el egiptólogo británico.

(Fig. 2) Mamduh al Damati, Ministro egipcio de Antigüedades (fuente: Historia y Arqueología).

Otra de las noticias de la que los medios de comunicación se han hecho eco de forma reiterada y ha ocasionado el escándalo en el país de los faraones, es la venta por parte del Museo de Northampton de la estatua de Sekhemka. Inspector de escribas durante la quinta dinastía (2500 2350 a.C.). Las autoridades egipcias tratan de evitar que

la figura, vendida por el museo británico de Northampton en una subasta que batió récords, acabe en manos de un coleccionista privado. En una concurrida rueda de prensa realizada por el Ministro de Antigüedades egipcio, instó a recaudar la suma de dinero y a desafiar la puja final.

(Fig. 3) Estatua de Sekhemka (fuente: Algargos, Arte e Historia).

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"Llamo a los egipcios repartidos por todo el mundo a ayudar a Egipto a preservar su herencia y recoger los fondos necesarios para comprar la estatua de Sekhemka", clamó el Damati. De lo contrario, advirtió, "esta obra maestra no volverá a ser vista en una exhibición pública". Pese a la alarma, el Gobierno egipcio ha descartado echar mano de sus arcas públicas para adquirir la cotizada pieza.

La estatua de Sekhemka (hallada en la necrópolis de Saqqara, a unos 25 kilómetros al sur de la meseta de Giza) desprende una sencilla belleza. Sentado con la tradicional pose del escriba, el alto funcionario sostiene entre sus manos un papiro desenrollado. A sus pies, con uno de sus brazos enhebrados alrededor de su rodilla, yace su esposa Sitmerit. El sobrecogedor conjunto, tallado en piedra caliza, apenas supera los 75 centímetros de altura.

(Fig. 4) Detalle de la estatua de Sekhemka (fuente: Pulso).

Las razones por las que una joya de la escultura faraónica llegó a las salas del Northampton, en la región inglesa de East Midlands, han alimentado las especulaciones. La versión más extendida es que fue adquirida por Spencer Compton, el segundo marqués de Northampton, durante el viaje que realizó al país árabe a finales de 1849 o principios de 1850. Dos décadas después, sus descendientes la acabaron legando al museo que hace un año (necesitado de liquidez) la puso a la venta en la reputada casa de subastas Christie’s. El máximo pujador se la adjudicó por unos 21,5 millones de euros pulverizando los precios conocidos de objetos del antiguo Egipto. La decisión del museo desató un vendaval dentro y fuera de Reino Unido. Fue censurada por egiptólogos de todo el mundo. El Consejo de las Artes de Inglaterra le retiró la acreditación y vetó su

participación en la concesión de subvenciones hasta agosto de 2019. El Consejo Internacional de Museos, por su parte, denunció la venta. Presionadas por activistas y académicos (que han llegado incluso a dirigir peticiones al primer ministro David Cameron), las autoridades británicas dictaron una prohibición de exportación sobre la pieza hasta fines del pasado julio que fue prorrogada hasta el mediodía del pasado 28 de agosto. Si surge una oferta alternativa, el plazo volvería a ampliarse hasta el 29 de marzo de 2016. Un lapso de tiempo que debería servir para recaudar el dinero que iguale el precio pagado por la estatua y logre que permanezca al menos en algún museo de la isla.

El ministro egipcio de Antigüedades, Mamduh al Damati, suspendió las relaciones de las instituciones de su país con el Museo de Northampton, en Reino Unido, por 59 | P á g i n a | Egiptología 2.0


vender la estatua de Sekhemka, y calificó el hecho de crimen moral. Al Damati anunció, en una rueda de prensa celebrada en El Cairo, que pese a la venta y según las leyes británicas, la estatua no puede salir de Reino Unido. Al Damati señaló que todas las organizaciones internacionales, entre ellas la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) y el Consejo Internacional de Museos (ICOM, por sus siglas en inglés), apoyan a Egipto en su intento de conservar la estatua. El ministro añadió que estas instituciones adoptan todas las medidas legales y normas morales que prohíben a los museos la venta de sus propiedades. La salida al mercado de la valiosa estatua, fue condenada por el embajador de Egipto en Londres, Ahsraf Eljoli, ya que su país se la regaló al Museo de Northampton a finales del siglo XVIII. Por otra parte cabe destacar el descubrimiento realizado por un grupo de arqueólogos británicos, de en un

conjunto de 16 pirámides, en un antiguo cementerio de Sudán, de unos 2.000 años de antigüedad. Debajo de ellas se encuentran las tumbas, una de las cuales guardaba en su interior una mesa de ofrendas dedicada al dios del inframundo, Osiris. Las pirámides fueron construidas cerca de la antigua ciudad de Gematon, que formaba parte del reino de Kush. Un equipo de científicos del Museo Británico que está excavando en la zona desde hace 17 años explica que los kushitas levantaron estas construcciones para sus muertos desde el año 800 a. de C. hasta la caída del reino en el 400 d. de C. Hasta ahora se han excavado seis pirámides construidas en piedra y 10 de ladrillos de barro". De acuerdo con los investigadores, la mayor pirámide mide unos 13 metros de altura y tiene una base de 11 metros en cada lado. Al contrario que las del antiguo Egipto, las pirámides sudanesas no solo se construían para los reyes o la nobleza, sino también para la gente común.

(Fig. 5) Resto de una de las pirámides descubiertas (fuente: RT).

No obstante, en una de las tumbas los arqueólogos encontraron una mesa de ofrendas que contiene una escultura de un sacerdote ofreciendo incienso al gobernante del inframundo, Osiris. El equipo de especialistas cree que este objeto indicaría que en la

tumba probablemente fue enterrado un alto miembro de la familia real. Los científicos señalan que este hallazgo es de particular importancia, ya que muchas de las tumbas de debajo de las pirámides, así como otras sepulturas rectangulares

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llamadas ‘’mastaba’’, han sido saqueadas por los ladrones. La única tumba que ha sido encontrada intacta reveló los restos de tres bebés, así como 100 objetos de loza de cerámica, cristal y perlas. Finalizamos esta sección con el inicio de la campaña 2015 del Proyecto español ‘’Visir Amen-Hotep Huy’’ que dará comienzo a finales del mes de septiembre. Durante esta campaña se seguirán poniendo en pie las columnas destruidas de la capilla de la tumba del visir del faraón Amenhotep III que excavan desde 2009. Son uno de los planes de Francisco Martín Valentín y Teresa Bedman para esta campaña del proyecto que dirigen en la orilla occidental de la antigua Tebas, en Asasif, cerca del templo de la reina Hatshepsut. Los trabajos en la tumba de este alto cargo de la corte del faraón Amenhotep III (hacia el 1360-1353 a.C) están permitiendo abrir una ventana a uno de los periodos más importantes, convulsos y desconocidos de la historia faraónica: la transición entre el final de la dinastía XVIII y el inicio de la XIX dinastía. En diciembre de 2014 descubrieron el enterramiento intacto de una momia que han bautizado como la

‘’Cantora de Amón’’, un ataúd cuya momia esperan poder estudiar en profundidad en los próximos meses. El equipo planea trasladarla desde el almacén Carter en el que está ahora a una clínica de Luxor para someterla a un TAC, cuyos resultados serán estudiados posteriormente por radiólogos del madrileño hospital de la Princesa. Se trata de un sarcófago del año 1000 a.C, del periodo comprendido entre el final de la dinastía XX y principios de la XXI, un eslabón perdido en la evolución de los ataúdes. Parte de los miembros del equipo español del proyecto pondrá rumbo a Egipto el 28 de septiembre para iniciar la campaña, que se prolongará casi Navidad. Recién llegados del Congreso Internacional de Egiptología de Florencia, donde han presentado pruebas halladas en su excavación que, según sostienen, demostrarían la corregencia durante varios años entre Amenhotep III y su hijo Amenhotep IV (posteriormente conocido como Akenatón), un asunto controvertido en la comunidad de egiptólogos, Martín y Bedman hicieron balance de esta misión Marca España durante las XIX jornadas de Egiptología de Madrid celebradas en la Facultad de Ciencias Documentación de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

(Fig. 6) Sarcófago de la ‘’Cantora de Amón’’ hallada por el equipo español (fuente: National Geographic).

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Egiptología 2 0 nº1 (octubre 2015)  

Egiptología 2 0 nº1 (octubre 2015)  

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