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JUEVES 15

NOVIEMBRE DE 2012 | SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P.

AÑO 8

| NÚMERO 7

Medea antes del viaje. Foto: Luis Agundis

In lak’ech (yo soy otro tú)

Medea antes del viaje…

Por Dinorah Medina Lora La educación artística es el arma más poderosa que tenemos para liberar la imaginación y formar ciudadanos comprometidos. Andrea Giráldez

Deseo empezar esta nota celebrando la selección del ponente de hoy, Danilo Santos de Miranda,* y su conferencia «Modelo SECS-SP». Erróneamente se ha creído que el desarrollo tecnoeconómico nos proveería de bienestar, armonía social, democracia y, absolutamente no ha sido así. El desarrollo ha generado un ambiente propicio para destruir la solidaridad, la empatía, la fraternidad, de tal suerte que ha multiplicado las soledades individuales; pareciera que producimos nuestras vidas porque valen y nada más. De tal suerte que nuestra aspiración natural por la felicidad se ve resquebrajada, al igual que nuestro deseo por aproximarnos. Tal parece que no importan las cosas » Pasa a la pág. 2

Danilo Santos de Miranda. Foto: Esteban Maldonado

Foro Shakespeare… un ejemplo de teatro independiente y de autogestión Por Antonio Trejo

_______________________Pág. 3 Por favor, ¡ni un teatro más! Por Rodolfo Obregón

_______________________Pág. 4 Pertinencia del Teatro / Parte 2 Por Jaime Chabaud Magnus

_______________________Pág. 5 Mesas de reflexión Por Rocío Arellano

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Por David Ortiz Celestino

Insisto, la violencia como recurrente tópico corre el peligro de volverse espectáculo convencional. La teatralidad se ha concentrado, una vez perfilada su condición de bajo impacto, en las consecuencias de esta imposición de la barbarie como estado de cosas más que en los hechos o en los orígenes de las constantes irregularidades y de las múltiples catástrofes que nos asolan. Es decir, el tema de la violencia no es nuevo, pero sí manido. Denunciar, acusar y señalar son imperativos en estos tiempos tan aciagos. Pero, ¿acaso ha habido épocas menos desafortunadas que estas? Creo que no. Ahora el reclamo es más velado, por ello es más fácil que aquello que todos señalamos se torne un lugar común. Medea antes del viaje, de la Compañía de Teatro Tequio (Tamaulipas), se presentó ayer en el Teatro de la Paz en el marco de la 33 MNT. En esta obra se pretende situar al personaje trágico de Eurípides en una actualidad fronteriza (en el límite del país y de su propia locura, quiero decir) antes de ser alcanzada por su destino. La idea de la puesta en escena dista de ser mala; el resultado formal en el escenario denota un trabajo ensayístico constante, un conocimiento inobjetable del oficio por parte del director y una disciplina laboral de profesionales. La iluminación adecuada y la selección en la música no demerita en nada a la obra en conjunto. El guión es sumamente afortunado, pero su gran mérito es su gran defecto. Al ponderar más el guión que a la acción, más a la palabra que al hecho actoral, es sencillo perder la atención de lo que pasa en el escenario y pensar en la lista del mandado, en dónde pasar la Navidad, en la programación televisiva o en las opciones de merienda. Un desarrollo aletargado, el abigarrado simbolismo y el trazo minimalista fueron en detrimento de la obra misma. Se echaron de menos elementos para que el público se «enganchara». En este Diario de la Muestra se ha hablado número a número de creación de público, ¿no? El hecho de trabajar con una tragedia conocida y con un personaje arquetípico tan acendrado en la cultura occidental como Medea vuelve a cualquier puesta en escena profesional endeble a la crítica y lo supedita a un juicio aún más severo que casi cualquier otra obra de teatro. La Medea trágica que conocemos está en conflicto constante y transmite un patetismo que al espectador/lector no le es indiferente por el simple hecho de que la obra de Eurípides es un drama de la condición humana. Y de eso, de ese tipo de actuación careció este personaje adaptado. Con la dirección y dramaturgia a cargo de Medardo Treviño, Medea antes del viaje no logra transmitir la agonía, el desconsuelo, el patetismo ni la confusión de un personaje multidimensional como la hechicera de los argonautas.

El siniestro plan de Vintila Radulezcu… o el arte de hacer teatro

Hacia el litoral de la esperanza, hoy más que nunca, tan necesaria

Por Antonio Trejo

Por Juan José Campos Loredo

Conocí por primera vez el trabajo de Martín Zapata hace ya casi veinte años en la ciudad de Monterrey, NL, en una de las Muestra Nacionales de Teatro; algunos años después volví a ver su trabajo en la Muestra en Xalapa Ver., y ahora, nuevamente, en esta edición 33 en San Luis Potosí. Zapata, miembro del Sistema Nacional de Creadores, al igual que Petriz, Coronado, Maribel Carrasco y algunos otros que ahora no recuerdo, pero que hacen y dirigen su propia dramaturgia, pertenecen a ese grupo de directores/dramaturgos que le apuestan al trabajo escénico en busca de esa concreción artística que les permita –como hasta ahora– trascender de forma importante en la historia de la Muestra Nacional de Teatro. Así son las cosas, se nota el rigor, el trabajo, la perseverancia, el aprendizaje y la voluntad férrea del que cree en su propuesta. En esta circunstancia llega a la MNT una obra que en el título parece decirnos mucho, pero que en escena

¿Qué pasa cuando la raíz del destino se corta por la noticia que nos invade, en medio de la violencia de un orgasmo altamente acariciado, en la cúspide misma de la eyaculación inevitable y que en vez de ensanchar destino, nos mete de súbito en las tesituras de una existencia burda, vacía, basada en la inmediatez y el sinsentido, pero reconvenida por el descubrimiento de una historia de amor extraordinaria (y de ahí, al reencuentro de un amor filial), más allá de lo que podamos imaginar y dimensionar? La muerte inesperada de un padre y la odisea de un hijo por encontrar un espacio en las dimensiones del tiempo, de la memoria ignorada desde el origen; del odio desde la matriz familiar hasta el mismo sangrado en la geografía de los pueblos que se han extraviado sin la presencia de aquellos padres arrastrados hacia el olvido; de los mutilados, de los masacrados sin misericordia en la violencia que da el ya no saber escucharse. Porque ¿qué

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SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P., JUEVES 15 DE NOVIEMBRE DE 2012

In lak’ech… Viene de la página 1

El siniestro plan... Viene de la página 1

que no generen capital, el uso de bienes comunes, los favores, el trueque, la buena voluntad, el amor, el sufrimiento, la alegría y el intercambio, entre otros más, no son importantes. Es decir, el tejido mismo de nuestras existencias no es importante. Ante tales circunstancias, ¿hacia dónde mirar? «Apostémosle a la educación y a la cultura», dice Danilo, y nos platica de lo oportuno de los espacios para la libertad, espacios que se habiten por el puro placer de ir, y ya una vez allí acercarnos (poner el cuerpo), bajo una serie de actividades artísticas, culturales y deportivas. Tenemos coincidencias de origen con los brasileños: somos mestizos, tenemos orígenes diversos y el poderoso deseo del intercambio cultural que solo será posible mediante el trueque de imaginarios para aprehendernos, sabernos, y conocernos, pues el intercambio no es mercantil. Habría que tomar los espacios públicos como centros de convivencia y cultura, o bien destinar infraestructuras que la promuevan. El Festival Miranda ya lleva su camino recorrido con intercambios escénicos entre México y Brasil. Con 44 años en la burocracia y 28 en el proyecto SECS-SP, nos comenta Santos de Miranda que habría que apostar por el crecimiento y el desarrollo de las personas con instituciones públicas con principios públicos, que busquen como finalidad última la DEMOCRATIZACIÓN como vía para religarnos con lo humano, como humanos que somos, y trabajar para la convivencia social. Y es gracias a una ley promovida voluntariamente por las empresas brasileñas (que colaboran para su existencia) en los años cuarenta que ese bonito espacio es. En estas treinta y dos unidades con las que cuenta el SECP-SP se procura ofrecerle a los brasileños las herramientas para pararse frente a sus procesos de autonomía o de autopoiesis. En este tipo de espacios no se pretende la estandarización de los saberes culturales, ni la profesionalización, sino el encuentro con el otro y, de tal suerte, con uno mismo. Creo que el bienestar social se alcanzará por y mediante la cultura y la educación. Y para concluir, cito una frase del poeta Jorge Luis Borges: «Y porque la finalidad de la vida humana es la felicidad: ser infeliz es un pecado». Les dejo la liga para que se asomen a esta interesante propuesta: sescsp.org.br

se desdobla y transforma completamente para dejar de ser una historia documental actuada y convertirse en una verdadero hallazgo, esos garbanzos de a libra o tal vez otra cereza en este pastel que ya se cocina y comienza a oler a buen teatro. ¿Por qué esta analogía? Bien, un verdadero pan horneado necesita ciertos ingredientes que, mezclados y a la temperatura adecuada, suelen convertirse en algo delicioso, además del toque o el ingrediente secreto del maestro. En este caso concreto, la puesta en escena de Martín Zapata conjuga acertadamente todos los elementos teatrales a su alcance y logra cocinar una deliciosa obra teatral: artística, bien plantada y trabajada por los dos protagonistas/antagonistas en un interesante duelo de actuación del que ambos (actor y actriz) salen bien librados. Las tablas, la lectura del texto, la confianza en el director, todo encaja, y el resultado es una magnífica puesta en escena. La hora y cuarenta minutos de duración se fueron cómo agua. Un ritmo bien trabajado, un tono que no pretender ser serio, aunque así lo aparente, y logra de manera natural y espontánea la risa, esa risa liberadora que convoca a dejarnos llevar por la historia de dos simpáticos personajes (sin que esto suene peyorativo) que, poco a poco, van construyendo situaciones en evidente doble intencionalidad y objetivos de acción que ponderan un conflicto pasional en el personaje de Vintila, demencial maestra que es perfectamente caracterizada por Adriana Duch, y la racionalidad emotiva de Manuel Domínguez, quien encarna con gran sapiencia el personaje del hombre, de tal forma que siempre mantiene la expectativa, la atención sobre el suceso que precede y lo que no sabemos que vendrá, hasta concluir en un desenlace no previsto, pero que termina por dar forma y coherencia a esta historia con tintes de comedia negra o policiaca. Una escenografía bien pensada (hasta en el detalle de poder escuchar las pisadas de los personajes de forma natural en un emplazamiento conformado por un piso de baldosas y algo de arena y piedrecillas) que nos remite a las ruinas de la antigua Acrópolis sin algún otro elemento adicional. Otro acierto, los vestuarios de la dama y un tanto el vestuario del actor que, muy a pesar nuestro y por alguna razón, nos remite al cinematográfico Indiana Jones. Por lo demás, la banda sonora complementa el apoyo estructural que recrea el entorno y la época, aunque me queda la duda sobre la música en el gramófono, un rock que parece a destiempo con todo lo demás. ¿Sería acaso este el recurso del absurdo que faltaba, dado que la sinopsis nos dice en un principio que la historia está basada en hechos reales y el posible asesinato de Becket y Ionesco, los dos grandes referentes del teatro del absurdo? Complementa el resto de elementos la iluminación bien diseñada, la ambientación y, sobre todo, la sapiencia que dan las tablas en el oficio, el arte de hacer buen teatro. Aplausossss, por favor.

*Es director del SESC (Servico Social do Comercio) del Estado de São Paulo, Brasil.

Litoral… Viene de la página 1

sentido tiene cuando nuestros muertos han perdido la dignidad en la muerte y, más aún, en la misericordia misma por asignarles un espacio donde los restos de nuestra orfandad puedan tener un destino necesario para encontrar sentido ante nuestra desesperanza? Litoral, primera parte de la tetralogía La sangre de las promesas, del aclamado actor, dramaturgo y director libanés Wajdi Mouawad, que se complementa con Incendios, Bosques y Cielos, montadas todas ya en México por el talentosísimo Hugo Arrevillaga con su Compañía Tapioca Inn, nos arrastra por este devenir de un hijo, de muchos hijos, de aquellos hijos, no de un país en algún lugar de Europa fácilmente identificable por las raíces del autor, sino que en nuestro inconsciente, como espectadores, sin duda los transferimos a estas tierras nuestras tan dolidas, tan atormentadas por la sensación de que a cada muerte, a cada cuerpo desaparecido, nuestra raíces mismas se han transfigurado y que en la ausencia del padre, en la búsqueda de respuestas que mucha veces no serán definitorias, nos mantenemos confundidos, dolidos desde los bordes de la piel misma. Con ocho excelsos actores en escena (Sonia Franco, Adrian Vázquez, Rebeca Trejo, Pedro Mira, Alejandra Chacón, Tomás Rojas, Guillermo Villegas y Miguel Romero), esta obra nos exige mirar a la esperanza que la mínima solidaridad nos solicita dentro de esta matriz que nos coarta la violencia. Abordamos el camino hacia este litoral donde buscamos el reposo y el engullirnos en un mar que salve y limpie nuestra falta de sentido. Miramos cómo si navegáramos en la Barca de la Medusa, no en el dolor y la angustia de un camino sin retorno, sino en la lejanía de saber mirar los reencuentros y entre ellos, sabernos consolar e ir más allá: sabernos vislumbrar con la caricia de un tenue beso que solventará nuestras carencias para llegar al fondo del mar plagados de nombres que nos acompañarán gustosos de saberse que en la identidad recuperada, el peso de la muerte y el olvido serán la vida y la memoria miles de veces generosamente compartida. Litoral marca un momento cumbre, único, bello en esta Muestra Nacional de Teatro, por la articulación inconmensurable de sus actores y de la poesía de Wajdi Mouawad, extraordinariamente traducida por Boris Schoemann. Un montaje con una escenografía conformadas por varios practicables diseñados por Auda Caraza y Atenea Chávez, con una musicalización que nos mueve, de Ariel Cavalieri; vestuarios que se metamorfosean de Lisette Barrios, bajo la sutileza lumínica propuesta por Roberto Paredes. Esta noche, nos pusimos de pie. Las lágrimas afloraron en muchos de los que ahí convivimos, la respiración se entrecortó en más de una ocasión y todos, todos, nos sumamos a un viaje donde la esperanza de convenir en un mundo extremadamente mejor, fue seguramente por un instante, la odisea, el sueño en el que muchos nos atrevimos a imaginar. En Facebook y twitter: Juan José Campos Loredo / Correo: Alighieri.21@hotmail.com

Correo: imag_2@hotmail.com Blog: redculturasanluis.blogspot.mx Si te quieres poner en contacto con El Diario de la Muestra, escríbenos al correo: periodico33mnt@gmail.com o búscanos en Facebook como Diario de la 33 Muestra Nacional de Teatro

GOBIERNO DEL ESTADO DE SAN LUIS POTOSÍ: Fernando Toranzo Fernández, Gobernador Constitucional; Xavier A. Torres Arpi, Secretario de Cultura; CONACULTA: Consuelo Sáizar Guerrero, Presidenta; Teresa Vicencio Álvarez, Directora General del INBA; EQUIPO EDITORIAL: Juan Meliá Huerta y Laura Elena González Sánchez, Coordinadores Generales de la 33 MNT; César Tapia Rodríguez, Coordinador Operativo de la 33 MNT;

Alicia Martínez Gómez, Araceli Alvarado Castro, Coordinadoras de Difusión; Déborah Chenillo Alazraki, Coordinadora Editorial; María de Lara, Jefa de Redacción; Beatriz Gaytán, Coordinadora de Diseño y Maquetación; Ricardo Anaya y Esmeralda Eguía, Diseño y Formación; Fernando Betancourt Robles, Coordinador de Colaboraciones; Érika Medina Jonguitud y Patricia Ordóñez Galindo, Vinculación y Enlace; Francisco Sánchez Palau e Ismael Sánchez Meza, Distribución; REPORTEROS: Antonio Trejo, David Ortiz Celestino, Dinorah Medina, Javier Silva, Juan José Campos, Rocío Arellano y Verónica Rimada Diz; REPORTEROS GRÁFICOS: Andrés Téllez, Esteban Maldonado, Fernando López y Luis Agundis; CARICATURISTA: Carlos Santillán; COLUMNISTAS: Anecdotario, El arcipreste, Eleno Guzmán Gutiérrez (Escenarios invisibles), Héctor Bourges Valles (Lo que viene), Homero Adame (Medio cajón), Juan Martín Cárdenas Guillén (Santo oficio); IMPRESIÓN: Desarrollo Regional de Medios, S.A. de C.V., García Diego 193, Col. Los Ángeles, San Luis Potosí, S.L.P.

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33 MUESTRA NACIONAL DE TEATRO


SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P., JUEVES 15 DE NOVIEMBRE DE 2012

Foro Shakespeare... un ejemplo de teatro independiente y de autogestión

Por Antonio Trejo

Tuvimos la oportunidad de conversar con Luis Sierra, director artístico, y José Carlos Balaguer, director de proyectos de impacto social, del Foro Shakespeare. Carlos, ¿podrían platicarnos brevemente qué es el Foro Shakespeare, qué significado tiene en el ambiente teatral de México? El Foro es un espacio independiente ubicado en el Distrito Federal, tiene una programación cultural semanal y, además, tiene un área que yo coordino sobre proyectos de impacto social. Trabajamos con colectivos vulnerables; concretamente, en la prisión de Santa Martha Acatitla estamos trabajando con un grupo de mujeres. Intentamos llevar proyectos culturales a los lugares en donde la cultura brilla por su ausencia. ¿Entonces hablamos de un proyecto encaminado y comprometido en el sector social? Exacto. El Foro tiene las dos partes: es independiente, en donde se plantea teatro de calidad; trabajamos sin subvenciones estatales, buscamos que sea el propio espectador el que financie los proyectos y, paralelamente, nos dedicamos a esta otra parte relacionada con los proyectos de impacto social que, en una situación social, política, como la que atraviesa México, debemos impulsar. Todos los que trabajamos en el ámbito de la Cultura debemos estar posicionados con estos colectivos, llevar teatro a la cárcel y trabajar el teatro profesional, no es solamente un hecho cultural, sino también político y social. ¿Cómo califican o evalúan este impacto social: de manera cualitativa o cuantitativa? El impacto de nuestros proyectos, por supuesto, es cualitativo y cuantitativo. Durante los cuatro años que hemos trabajado en la penitenciaría de Santa Martha hemos logrado que la compañía de teatro penitenciario pueda recibir público externo para sus funciones y que los internos puedan recibir un apoyo económico. Cuantitativamente, durante estos cuatro años han pasado por la penitenciaría más de cinco mil personas para ver el trabajo teatral, por lo que creo que hemos conseguido un impacto tanto para el interno, que empieza a trabajar en temas culturales, como para el público, quien amplía su visión de lo que implica el teatro. Los actores no son solamente aquellos que están dentro de un escenario, actores podemos ser todos, y las paredes de cualquier prisión también se pueden convertir en un teatro. Y precisamente ahora que estamos en lo que fue una prisión (Centro de las Artes de San Luis Potosí Centenario) resulta significativo el tema (ambos se miran y concuerdan en esta paradoja.) Luis ¿podrías platicarnos un poco acerca de la historia de este Foro, del legado de Héctor Fuentes, fundador de este espacio, dada su importancia y trascendencia para la comunidad teatral? Lo que hizo Héctor Fuentes como una pauta del foro es, como comentábamos hace un rato en el taller, que tanto tiene que ver el espíritu independiente o cómo estás alineado en términos presupuestales y de contenidos a la cabeza de quienes ejercen la cultura, que en este caso sería el Conaculta, el INBA, o el Teatro UNAM, estructuras de trabajo en donde resulta que los sindicatos tienen más peso (setenta por ciento del presupuesto de Bellas Arte se va a los sindicatos). Finalmente, lo que Héctor Fuentes planificó, incluso no hay un documento en estatutos, es un espíritu de trabajo: trabajamos de forma independiente y el espacio se sostiene de esta forma, generando sus propios recursos y sus propios contenidos, a partir de lo que interesa en ese momento; es así que crea primero una librería y, como consecuencia, se empiezan a leer textos y a montarse, de ahí se genera un espacio que comienza a repetirse mucho, creo que debería haber cien foros Shakespeare en este país, otros diez en la ciudad de México, aunque reconocemos que es difícil sostener un espacio de esa forma porque el acceso a la cultura es muy limitado. Otra cosa importante acerca de este legado es que a un espacio independiente como este le interesa el espectador y no solamente el acto creativo o acto hedonista del creador. Así muchos trabajan el teatro en México: a partir de un nombre, un círculo o de un grupo que genera un estatus, y en el Foro lo que importa es que sea el espacio el que genere ese estatus, así como lo fundó Héctor Fuentes y que después administró su esposa, la doctora Grimber y, posteriormente, Itari Marta y Bruno Bichir. Ahora Itari es la cabeza del proyecto y Bruno está generando un proyecto con una casa productora, pero desde el inicio, la idea es que el Foro Shakespeare siga siendo un espacio para la comunidad teatral y que viva y siga generando muchos proyectos por muchos años. Creo que de forma consciente o inconsciente Héctor planteó estas dos líneas de trabajo. Una de las cosas más interesantes es que siendo un foro por donde ha pasado esta gran cantidad de gente importante en la historia del teatro mexicano, no deja de ser una zona de lanzamiento para nuevos creadores; la puerta siempre está abierta a la gente joven, y que después de treinta años se siga manteniendo ese espíritu de independencia y de aunar tradición a los temas más contemporáneos es donde nosotros tenemos nuestra valía. ¿Cuál sería la mecánica, los requisitos o forma de acceder y plantear algún proyecto en este Foro? Tenemos un protocolo muy sencillo, entendemos como creadores y teatreros la forma y hasta la flojera de hacer lobbing, preparar una carpeta artística, documentos jurídicos, donde parece que es más importante el documento que el suceso. Con esa experiencia, procuramos aligerar este protocolo, de tal modo que solo son diez puntos muy sencillos que se solicitan a un correo electrónico en la dirección: contacto@foroshakespeare.com Básicamente, este protocolo nos sirve para entendernos, limar algunas dudas y, sobre todo, conocer un proyecto. Para ser más prácticos en la mecánica y forma de cómo podríamos trabajar de manera conjunta se diseñaron estos diez puntos, más enfocados al productor, ya que muchas veces el creador carece o no tiene muy clara la estructura de producción o la estructura de difusión. Entonces, ¿para qué haces una obra si no va a estar de pie y no la va a ver la gente? ¡Por más que seas un genio…! Y ese es otro problema del teatro en México: todos se asumen como genios, y su acto «hedonista» como el más importante, aunque nadie lo entienda.

Nota de la Organización La Organización de la 33 Muestra Nacional de Teatro ofrece una disculpa por la errata en la duración de la obra Casa con dos puertas mala es de guardar, que provocó confusión en algunos espectadores que abandonaron la sala para llegar a la siguiente obra.

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ELENO GUZMÁN

SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P., JUEVES 15 DE NOVIEMBRE DE 2012

A manera de réplica

Por favor,

¿Es posible lo nuevo en el teatro contemporáneo? Lo nuevo, según Charles S. Peirce (Eua, 1839-1914) es «juntar lo que antes no estaba unido»*. Esta proposición pareciera haber sido expresada por un niño; sin embargo, se trata de una idea planteada por uno de los pensadores más complejos de los últimos tiempos; su sencillez me parece brutal y, por tal razón, la utilizaré para expresar algunas ideas sobre ciertos momentos de posible novedad en el teatro programado en la actual MNT. De lo presenciado hasta ahora, podría decir que el momento más potente en el que pude ver nuevas relaciones sígnicas es el momento en el que Ariadna Medina, en Manual de cacería, nos habló de aquel umbral. Ni siquiera recuerdo su texto, pero en mi memoria visual, aquel umbral fue posible gracias al justificado encuentro entre el teatro y la tecnología. Una llama de luz vibrante se encendió alrededor de ella en el momento preciso. Y no es que se trate de poner signos disímiles en nuevas relaciones, lo importante en el ámbito de lo escénico es dotar de sentido dichas relaciones, para generar experiencias estéticas únicas en el espectador. En mi opinión, la potencia de esta acción radica justo en las múltiples posibilidades de lectura que permite. Otro momento en esta misma obra es cuando aquel alacrán vivo, en manos de Juan de Dios Rath, se convierte en un video proyectado manualmente, para entonces andar por las cuatro paredes del escenario, en un trazo imposible, hasta desaparecer por la única fisura del techo, intacto. El alacrán ya no es aquel animal descrito como vulnerable, sino un animal que nos aterra, a pesar de solo ser la proyección de sí mismo. Otros momentos son ciertos cruces propuestos por el grupo Tequio (Tamaulipas) en su Medea antes del viaje. Es evidente que estamos ante un trabajo convencional, pero son justo esas convenciones las que terminan siendo puestas en relación con signos actuales de las cuales emergen momentos de verdadera empatía. Es decir, la lejanía del texto cobra cercanía por su adaptación a las estéticas del narco norteño. Y quizá me refiero a la reunión de dos convenciones, pero es tan sugerente y acertado el cruce que el interés se sostiene por el deseo de ver la resolución de la tragedia bajo este contexto. Y es el final el que resulta inesperado y nuevo, pero no el final de la obra, sino el momento en que los actores le dedican la obra a sus «amigos caídos», que incluye la pérdida de quien intervino el vocho usado como escenografía. Jamás olvidaré el llanto a gritos de aquella señora en primera fila al momento de escuchar las palabras de Medea, digo, de aquella actriz narrando su propia tragedia. Es posible entonces que lo nuevo no esté en los extremos, sino justo en el punto de encuentro, o bien, la puesta en relación de signos nunca antes unidos. ¿Será? *Castañares, Wenceslao. 1994. «La orientación semiótica», en De la interpretación a la lectura, Madrid, Iberediciones. * Ser Escénico: elenoguzman.blogspot.mx; Twitter: @elenoguzman; Facebook: http://www.facebook.com/elenoguzman

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33 MUESTRA NACIONAL DE TEATRO

Por Rodolfo Obregón

La noticia en los diarios ya me había escandalizado, y en las redes sociales escribí: «Otra vez el delirio y el derroche: “Hay un proyecto para construir 500 teatros”. ¿Un proyecto de quién? ¿Y para qué? Si todos los que ya existen no producen nada. ¡Ni un teatro más!». Ahora sé, gracias al Diario de la MNT, de quién es el proyecto; pero sigo sin entender para qué. En las mismas redes compartí la forma en que un asombrado director ruso dio palabras a mi sentir: «Yo veo teatros por todo este país. Todos tienen técnicos y administradores y ninguno tiene una compañía, un productor, un artista». Y Patricia Rodríguez, alguien que sabe de esto, comentó en la misma línea: «Primero que utilicen los 72 teatros del IMSS, subutilizados». El argumento para el rechazo es muy simple y claro. El tiempo y el espacio no permiten realizar un ejercicio de demagogia (el único lenguaje que no deja de rifar en nuestros ranchos) equivalente a la propuesta: cuántos grupos y compañías (con sueldos dignos, seguridad médica y otras prestaciones conforme a la ley) podrían sostenerse durante los próximos seis años; cuántas obras podrían producirse y llevarse de gira en los quinientos noventa y dos teatros que –según el SIC» ya existen en México, con el mismo dinero que Roberto Vázquez dice que costarían estos teatros. Pero prometo hacerlo y publicarlo en algún medio de circulación nacional y en teatromexicano.com. Por lo pronto, algo mucho más serio me inquieta: ¿Por qué las políticas culturales –las únicas donde de verdad podemos tener una influencia y por donde tendríamos que empezar a democratizar este país– siguen reproduciendo las nefastas costumbres locales de dar sus grandes golpes al cuarto para las doce y en pleno «Año de Hidalgo»? ¿Por qué siguen pensándose en proporciones faraónicas y planteando sus estrategias desde la punta de la pirámide, sin consultar siquiera a quienes, a lomo, evitan que se desplome? ¿Por qué los responsables de estas siguen sin sospechar siquiera que sus buenas intenciones pavimentan los caminos del infierno colonialista en que habitamos? (En esos quinientos municipios que pretende «atender» el proyecto, existe un teatro vivo y vital que sucede en plazas, cerros, atrios y otros espacios, que ni siquiera es tomado en cuenta como tal en las encuestas de consumo cultural, y que afortunadamente jamás se meterá a una caja ilusionista porque perdería así su vínculo con la vida). ¿Por qué no se enteran –ni siquiera en los ámbitos de la cada vez más estéril y menos alta «cultura»– de las discusiones estéticas y políticas cuya influencia terminará más pronto que tarde con esos modelos de «teatro»? Pero pedir una respuesta o una explicación coherente ante a estas interrogantes me parece ya un exceso. Por ello quiero concluir con dos preguntas mucho más simples, concretas, y –de verdad– sin ninguna mala intención, simplemente para ilustrar los abismos y el sinsentido que se abren entre propuestas como esta y la realidad concreta del país y el medio en que nos desenvolvemos: ¿Acaso en sus seis años como Secretario de Cultura de San Luis Potosí no pudo Roberto Vázquez negociar el rescate para su función originaria del Teatro Alarcón, uno de los más hermosos y con mayor historia en toda la República? Y dos: al elaborar este proyecto y antes de presentarlo a la Cámara de Diputados, ¿alguien averiguó si «el arquitecto» Philippe Amand cuenta con una cédula profesional que le permita participar o asesorar trabajos de ingeniería y arquitectura de tal relevancia para el presupuesto federal como este o la remodelación del Palacio de Bellas Artes? No more questions!


SAN LUIS POTOSÍ, S.L.P., JUEVES 15 DE NOVIEMBRE DE 2012

Pertinencia del Teatro / Parte 2

JUAN MARTÍN CÁRDENAS

Por Jaime Chabaud Magnus

Michael Macor / The Chronicle

Hace dos noches se tuvo que suspender en la 33 Muestra Nacional de Teatro la tercera función de la obra Nacido de un muslo, del grupo Al Son de Teatro, de Monterrey, por una balacera suscitada muy cerca de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí. El día de la inauguración, el gobernador del estado, Fernando Toranzo Fernández, no llegó a cortar el listón porque otra balacera cerca de su casa lo impidió. En México se calcula ya en más de medio millón de personas el ejército fuertemente armado del crimen organizado. De esa cantidad, al menos ochenta mil son niños y jóvenes de 12 a 17 años. Se calcula que ocho millones de mexicanos entre 14 y 28 años no estudian y no trabajan por falta de oportunidades, y por lo mismo son soldados potenciales de dicho ejército. Ante ese contexto, resultó lamentable que la mesa redonda Teatro y Sociedad, llevada a cabo el mismo día de la balacera que suspendió la función de Nacido de un muslo, no contara con la presencia de ningún director o dramaturgo participante o invitado a esta Muestra. Ayer escribía que es crucial instalar en el horizonte de los políticos la urgencia del teatro, pero ¿qué pasa si en el horizonte del gremio no lo está? Hablamos de la urgencia de crear más teatros de pequeño formato pero ¿para servir a quién? ¿Cuándo vamos a entender que en México la guerra apenas va comenzando y que somos necesarios fuera de los reflectores y de los teatros establecidos? El teatro en cárceles tiene ya mucho vuelo, mucha(s) historia(s)… Su poder (como el de otras artes) es increíble, sanador, recuperador, transformador. Muchas veces he escrito sobre una anécdota que involucra al Premio Nobel de Literatura Samuel Beckett y que no puedo resistir la tentación de volver a contar para poner un ejemplo foráneo antes de hablar de la experiencia mexicana del teatro en cárceles. Va de cuento, pues… En 1955, el director Allan Mandell llevó a la prisión de San Quintín («La Roca») el primer montaje norteamericano de Esperando a Godot, de Beckett, el cual obtuvo un éxito abrumador entre los reclusos. El revuelo que generó llevó a los internos a estrenar su propia versión de la obra con un grupo que bautizaron como San Quintín Drama Workshop, e invitaron al propio Mandell a dirigirlos. Esta histórica puesta en escena cambió de una vez y para siempre la concepción de «teatro del absurdo» con el que se habían apresurado a etiquetar los estudiosos el texto beckettiano, porque ¿quién mejor que un preso para entender el sentido real de la «espera»? Entre las filas del San Quintín Drama Workshop se encontraba Rick Cluchey, condenado a cadena perpetua por ataque a mano armada y homicidio. El joven preso asumió con tal entusiasmo la dirección de la agrupación que al cabo de unos cuantos años de hacer teatro y por buena conducta, le fue conmutada la pena y se pudo reincorporar a la sociedad como un trabajador del arte bajo libertad condicional. Samuel Beckett se enteró de la labor de Cluchey y como el exreo se encontraba viajando por Europa, el dramaturgo lo invitó a trasladarse a Berlín, donde preparaba el montaje de La última cinta de Krapp. Cluchey comenzó a trabajar como asistente de dirección de Beckett, quien al cabo de poco tiempo consintió en dirigir Final de partida, con el San Quintín Drama Workshop. Esta increíble y verídica historia sigue teniendo lugar, con otros personajes y otros escenarios –y de vez en vez– en las cárceles mexicanas. Existen testimonios conmovedores de presos que han sido tocados por el teatro. Una diferencia quizá bestial y desalentadora es la que impone nuestro corrupto y terrible sistema penitenciario que difícilmente contribuye a la rehabilitación de sus sujetos de atención. Las experiencias mexicanas en las diversas modalidades que puede tener el teatro «penitenciario» o hecho en prisiones en México se remonta a más de treinta años atrás a iniciativa de Juan Pablo de Tavira (el gran criminólogo mexicano asesinado por saber de más en el caso Colosio) y de Jorge Correa, entre otros muchos valientes amorosos. Así, aunque la experiencia no es nueva, requiere ser conocida por la gente en general y, sobre todo, de nuestros políticos, que siguen ignorando que en la agenda de Seguridad Nacional (no solo en la de Educación) el arte puede ser un arma poderosa para la prevención de la delincuencia, para la rehabilitación de criminales, para la sanación de las víctimas y la reconstrucción del tejido social todo. Foro Shakespeare, A. C., encargado de formar una compañía teatral estable en la Penitenciaría de Santa Martha Acatitla, nos cuenta en un artículo aparecido en julio del año pasado en Paso de Gato (número 46) tan compleja tarea en voz de Itari Marta: «Prevenir el delito significa que los hijos de los internos no hereden la violencia y la delincuencia como modus vivendi; también significa que los internos liberados se puedan reintegrar a la sociedad, para que no reincidan. Tener menos personas en las cárceles significa que los que sí merezcan estar ahí tengan la oportunidad de vivir con dignidad» y una manera de lograrlo es no solo llevando teatro tras los muros de las prisiones, sino hacerlo –con una intención de continuidad y profesionalización– con los internos. Continuará…

Arte y tecnología II: Entre la danza y el teatro del siglo XXI Espero que usted haya hecho caso omiso de esos tugurios que nos sugieren en la sección de este Diario, «Cuando acaba la función» (para mi mal, yo sí visité un par de ellos y ahora me cuesta un poco de trabajo hilar ideas)… pero sigo con lo que le platicaba ayer. De la escena actual, también la danza contemporánea se ha ocupado, cada vez con mayor profusión, al diálogo coherente entre los intérpretes (bailarines) y la tecnología. A veces incorporando dispositivos electrónicos que funcionan como extensión de sus cuerpos (sensores de movimiento y presión, articulaciones electrónicas adheridas al cuerpo, cámaras subjetivas en el artista que dejan ver la perspectiva al espectador, y más). En otros casos, esta relación dialéctica se soporta entre el intérprete que actúa en tiempo real, con imágenes proyectadas, no como mera escenografía, sino como parte integral del discurso argumental y narrativo que sustenta la obra. Y qué decir de técnicas como síntesis de imágenes, video mapping, realidad aumentada, interacciones sonoras y otras, en donde danza y tecnología enfrentan al cuerpo del instante y al cuerpo referido (videograbado con anterioridad), entre otras cosas. Aquí las extensiones del cuerpo físico se remiten a las posibilidades de diálogo entre lo real y lo virtual. En sus últimos años, Merce Cunningham, recuerde, se acompaña de bailarines virtuales gracias a un software de animación, descentrando los significados con un empleo muy intencionado de la técnica del collage, y estos avatares son frecuentes en los espectáculos de algunos grupos. ¿Pero qué pasa en el teatro? En México se está dando un proceso de exploración y experimentación, algunas veces afortunado, pero en general más bien conservador y obstinado por no salir de los modelos canónicos (en lo que a tecnologías electrónicas y expandidas se refiere). No sucede eso con las transgresiones y rupturas que en materia de actoralidad, de espacio escénico, de estructuras narrativas, inciden en el teatro actual. En la MNT han sucedido dignos ejemplos de ello, no me dejará mentir. También le digo que nadie duda hoy de la importancia de lo intermedial en el ámbito teatral. Es fácil asociar el concepto con lo posmoderno o lo posdramático por lo que tiene de supresión de fronteras genéricas, por su relación con lo híbrido y por lo que supone de búsqueda de nuevos modos de representación escénica, posibilitada en ocasiones gracias a la incorporación de los nuevos medios electrónicos. Los estudios teatrales se han basado desde siempre, según entiendo, en la creencia de que una representación solo puede tener lugar en el aquí y el ahora del actor y del espectador, en el acto creativo en proceso que es el teatro. La representación teatral, como le he platicado, supone el encuentro con el Otro en un espacio y tiempo determinados, en vivo, una experiencia aurática (W. Benjamin) de co-presencia, una propuesta de formación de subjetividades alternativas, no exenta de cierto rango de resistencia ante los procesos homogeneizadores de la globalización. En todo este proceso, el escenario se ha vuelto profundamente rizomático, pues en el rizoma de Deleuze y Guattari está la idea de interconexión de signos en un mapa de experimentación constante, de proliferación de conexiones entre elementos o nudos heterogéneos, de multiplicidad dinámica, sin centro, dentro de una red absolutamente abierta: «Un rizoma no cesaría de conectar eslabones semióticos, organizaciones de poder, circunstancias relacionadas con las artes, las ciencias, las luchas sociales. Un eslabón semiótico es como un tubérculo que aglutina actos muy diversos, lingüísticos, pero también perceptivos, mímicos, gestuales, cogitativos» (en Rizoma). ¿Qué y como escribirá usted ahora? Pues igual puede apropiarse de los conceptos, o ignorarlos por completo.

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Dos clásicos: uno de Sonora, el otro inglés

Si la maestría es la suma de la experiencia, el sumun del conocimiento y la destilación del oficio, el autor, actor y director sonorense Sergio Galindo llega a sus más de cuarenta años de trayectoria como un Magister del teatro regional, en pleno dominio de la picardía de sus mayores, aquellos abuelos que se sentaban en los mentideros de Hermosillo a tomarle el pelo a los incautos que caían en sus manos, mejor dicho en su boca, porque era con ese instrumento que contaban historias tan inverosímiles y tan ciertas como la de Alonso del Saguaral. ¡Ah, qué viejos tan astutos, tan taimados, tan sagaces y maliciosos para envolverlo a uno en sus ficciones, dejándonosla ir con tanta habilidad verbal que cuando se daba uno cuenta de la ironía es porque ya la tenía clavada en salva sea la parte! Y no es fácil transitar por esa herencia. Hay que tener el oído muy fino para reproducir el habla antigua y hay que saber versear con desparpajo para captar la atención del respetable. Lo demás viene por añadidura. Como en El Quijote, que es la narración de un loco al que le creemos todo lo que dice, no porque sea cierto, sino por cómo lo dice. Así está el Sergio que se piró leyendo esa novela de caballería y terminó en el teatro del IMSS de San Luis Potosí creyendo que es un tal don Alonso que anda vagando por el desierto de Sonora, acompañado de un escudero que no se llama Sancho, sino Pánfilo, quien a su vez tampoco es Pánfilo, sino Francisco Veru, un hombre cuerdo, este sí, y por lo mismo más chiflado, porque sabiendo que su señor está loco, lo acompaña en sus desvaríos y cumple con sus mandatos, por más descabellados que estos sean. Hay que reconocer que el tal Francisco tiene una pinta y una gracia y un manejo de la verseada que nos tiene cagados de risa, regocijados por hallar en el teatro mexicano un pícaro del tamaño de los ladinos de la comedia clásica. ¡Ah, qué reconfortante es poner las nalgas en el butaquerío de un teatro para destensar la vida y entretener el alma, sin fugarse del todo de lo real, porque el Sancho que no es Sancho, sino Pánfilo, que tampoco es Pánfilo, sino Francisco, nos recuerda de vez en vez que la verdadera farsa no es la que estamos viendo en el escenario, sino la que nos espera a la salida del teatro! La historia de Alonso del Saguaral cumple con la comedia de enredos al meter en la trama una historia de amor y de traición en la que Elizabeth Vargas, Osvaldo Sánchez, Lorenia Ojeda y Mariano Sosa se están formando para lograr lo que Sergio Galindo y Francisco Veru ya lograron: la maestría del comediante y el honor de ser parte viva de la tradición teatral de su estado, de su país, de su mundo.

Atletas del espíritu Con el teatro «El Rino» expuesto en toda su magnitud, a cara limpia y escenario desnudo, Laura Almela y Daniel Giménez Cacho dieron un tour de forcé para ellos y para el público al representar La tragedia de Macbeth, de William Shakespeare, sin otros recursos que el de su cuerpo, su voz, su energía vital y su imaginación. Solo una vez en la vida se puede intentar una hazaña tan descomunal, solo estando en la cúspide de su profesión, en el dominio total de su fuerza creativa, en la plenitud de sus facultades físicas y mentales puede un actor, una actriz, asumir todos los papeles de la tragedia del rey y la reina más sanguinarios y culposos del teatro renacentista, y salir avante. Solo teniendo la virtud, el don, la capacidad de Laura Almela para hacer completamente orgánica su narración escénica; solo teniendo la presencia, la fuerza, la proyección vital de Daniel Giménez Cacho se puede sostener sin nada más el peso de la ambición, el horror y el crimen. Sin la dicción perfecta de Laura, sin la imperfecta pero densa, expresiva dicción de Daniel; sin la naturalidad con la que fluyen las emociones del cuerpo de la actriz, sin la intensidad con la que acomete sus acciones el actor, sin la empatía que se da entre estos dos monstruos de la actuación, los tormentos de la señora y el señor Macbeth serían insufribles para el público, que por el contrario termina rendido ante ese despliegue de talento, de creatividad, de resistencia física y emocional. Estos son los atletas del espíritu que soñó Stanislavsky. Daniel y Laura cuentan con la iluminación del maese Gabriel Pascal y el acompañamiento sonoro de Rodrigo Espinosa.

1. En tu opinión, ¿qué acontecimientos públicos marcaron este sexenio y por qué crees que representan un giro en la vida pública nacional y para ti en lo personal?

HÉCTOR BOURGES Y PATRICIO VILLARREAL ÁVILA Conversaciones para despedir el sexenio En el afán de abrir una discusión para pensar el fin de sexenio desde la 33 Muestra Nacional de Teatro (San Luis Potosí, SLP) y desde quienes participan –de una manera u otra– en la producción teatral de este país, se piensa este espacio de reflexión como un diálogo en torno a las circunstancias políticas que atraviesan el teatro y el arte en general, a través de tres preguntas que pongan en contexto la relación entre prácticas creativas y ejercicio de pensamiento de algunos participantes. Una posibilidad para detener nuestras rutinas e intentar vernos a nosotros mismos en el momento crucial que representa en nuestra cultura institucional el cambio sexenal. Las tres preguntas para esta conversación son:

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2. Desde una noción amplia, ¿cuál consideras el suceso más importante acontecido en estos seis años para el ámbito de la producción estética y qué produjo en tu quehacer? 3. ¿Qué imaginas, qué esperas, qué deseas, qué prevés de lo que viene en el futuro próximo? Rubén Ortiz 1. La aparición de la Caravana por la Paz, la Justicia y la Dignidad y la emergencia de Yosoy132. Dos actos de presencia de la sociedad no solo en el reclamo, sino en nuevas maneras de organización, discurso y acción. 2. La misma repuesta anterior, sumada al uso de una moneda de intercambio, el Tumín, en una comunidad de Veracruz. Se trata de actos de imaginación poética que reconfiguran la política. 3. Espero la configuración colectiva de espacios de preservación y disfrute de los bienes comunes.


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Mesas de reflexión: Iniciativas de Gestión y Organización Institucional

Por Rocío Arellano

Mesa 1: Iniciativas de gestión de la comunidad teatral Esta mesa de reflexión fue coordinada por la Lic. Patricia Chavero, quien dio inicio a las ponencias con un tema recurrente a lo largo de la semana: las políticas públicas y culturales en México y cómo afectan a la escena teatral nacional. Édgar Álvarez habló sobre la ayuda que se puede recibir para incrementar el número de espacios públicos, así como el de funciones por temporada; propuso un modelo de gestión para convocar a la comunidad teatral a trabajar sobre las iniciativas, a fin de llevarlas a las autoridades competentes. Contempló el caso de los presupuestos limitados y de los proyectos que entran a programas de becas que no cuentan con una investigación exhaustiva respecto a la profesión teatral por la premura de entregar dichos proyectos a tiempo. Al igual que en otras mesas de trabajo, tanto Álvarez como Édgar Castelán hicieron hincapié en la creación de asociaciones, pues al involucrarse como parte de estos grupos se pueden conseguir recursos por medio de la iniciativa civil, que brindará muchas más posibilidades de llegar a diversos públicos y a diferentes espacios. Castelán marcó como importantes fuentes de financiamiento cultural a las instituciones, fundaciones y empresas privadas, por lo que pide que la comunidad teatral no se acerque con miedo a ellas, sino más bien como estrategia para conseguir cerrar un negocio, es decir, no ir a pedirles como «favor» que apoyen el teatro, sino que, con un proyecto firme y con una metodología clara, se acerquen a vender su «producto», por lo que aconseja delegar funciones y hacerse de un equipo administrativo y de mercadotecnia eficientes. Una de las propuestas del público fue que existiera una red entre todo el sector teatral para continuar con los proyectos que se mencionaron en la mesa, y así mantener la comunicación entre la comunidad.

Mesa 2: Organización Institucional La moderadora de la segunda mesa del día fue Nayeli Real, con el tema de cómo la comunidad teatral puede hacerse de financiamiento a través de instancias federales. Expusieron acerca de las PYMES culturales de la Coordinación Nacional de Patrimonio Cultural y Turismo de Conaculta, a lo cual deben incorporar una nueva visión fiscal para que el creador escénico se acerque a todas las herramientas gubernamentales de las que puede hacer uso en beneficio de sus proyectos y compañías para que sean sustentables. Otro tema de controversia fue la propuesta de Enrique Olmos de Ita, consistente en la creación de un Circuito Profesional de Artes Escénicas en México, a fin de reinventar la MNT. Juzga conveniente acercarse a los organismos de Cultura y a las políticas desde una instancia federal para lograr un mayor impacto a nivel estatal. De los aproximadamente cinco millones de pesos que se destinan a la MNT, Olmos de Ita distribuye en su propuesta cincuenta por ciento del costo al gobierno federal; treinta y cinco por ciento comprendidos en alojamientos, alimentación, etcétera, al gobierno estatal, y quince por ciento destinado a la publicidad, promoción y mantenimiento de los teatros, entre otros, a los gobiernos municipales; habló de crear un fondo para el Circuito a través del ingreso en taquillas de las funciones. Estos fueron los temas que se trataron en las mesas de reflexión; quedaron algunas dudas entre los participantes, como fue el caso de la representante del estado de Chiapas, quien tuvo a bien comentar aquello que faltó como parte fundamental del teatro: el factor humano, el público que asiste y que quiere ver teatro.

A quince días del cambio de Gobierno Federal, el último rumor sobre el futuro del Conaculta que llega de la capirucha es que este organismo saldrá del espectro administrativo de la SEP para integrarse al de Turismo, que presidirá Rafael Tovar y de Teresa, con María Cristina García Cepeda, despachando en Arenal. Los teatreros de los estados dirán, ¿y a mí qué carajos me importa? Sin los recursos federales para Cultura, muchos de nuestros ranchos apenas tendrían para pagar la nómina del sector, y los apoyos para la producción y distribución de nuestro trabajo serían nulos, así que en algo nos conciernen los tejes y manejes federales. En este orden de deducción, hay que invitarle un cafecito a don Mario Espinosa, Director del Centro Universitario de Teatro, quien anda por estos lares, porque es uno de los que suenan para quedarse como director del INBA. El también director de escena ha sido uno de los funcionarios federales que más apoyos y programas ha instrumentado en favor del teatro. Y no es barbeada, sino reconocimiento puro, sincero y desinteresado. Hay que reconocerle a Juan Melía, titular de la Coordinación Nacional de Teatro del INBA, la internacionalización de la MNT. Ya desde Zacatecas, don Juan invitó a observadores de extranjía a ver nuestras monerías, pero a San Luis se trajo a la banda pesada de programadores del teatro iberoamericano. Aquí anda gente de España, Brasil, Argentina y otras repúblicas hermanas. Si a esta distinguida concurrencia le sumamos la presencia de Kirsten Nigro, acaso la investigadora de los Estados Unidos que más sabe de teatro mexicano, y la de Vivian Martínez, la directora de la revista Conjunto, de Cuba, que desde hace varios años ha seguido el transcurrir de nuestro teatro y quien está por meter a la imprenta del Fondo Editorial de Casa de las Américas una antología de los dramaturgos aztecas del siglo XXI, podemos decir que los ojos del mundo de habla española y portuguesa nos observan. Así que, «tápense ahí», como diría Pánfilo, el Sancho del Saguaral. La discusión de los quinientos teatros para quinientos municipios que se desató en San Luis ya estaba en la red, donde Rodolfo Obregón puso el grito en el cielo, por lo que él juzga un despropósito monumental por razones similares a las que expuso con claridad Jesús Coronado: la subutilización de los teatros ya existentes (tan solo el IMSS tiene setenta y dos foros); el famoso diez por ciento que cobran los funcionarios por la obra pública; el apoyo que requieren los teatros independientes que han dejado las entrañas por sostener sus precarios espacios. En fin, que la iniciativa que le presentó a los diputados la todavía Presidenta del Conaculta, Consuelo Sáizar, no pasará como la panacea del teatro mexicano. La burra no era arisca, así la hicieron los palos. El dramaturgo norteño Antonio Zúñiga está cosechando lo que sembró. El sábado 24 del mes en curso se inaugura en la ciudad de México el Centro Cultural Carretera 45 Teatro, A.C., que fundó con sus carnales de oficio, y ayer se supo que ganó el Premio Chihuahua de Literatura que han merecido autores como Víctor Hugo Rascón Banda, Ignacio Solares y Pilo Galindo. Como el premio tiene una buena lana, hoy el mezcal corre por su cuenta. Pa’que brindemos a su salud.

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HOMERO ADAME Teatro La Carrilla Con el propósito de fomentar el deporte entre los potosinos, hace varias décadas, el gobierno municipal se dio a la tarea de construir la Unidad Deportiva Adolfo López Mateos. Años después facilitó un espacio en dicho centro para que un grupo de entusiastas hiciera teatro; ellos eran Álvaro Flores, Angustias Lucio, Antonio Trejo, Ernesto Martínez, Francisco Morán, Jesús Coronado y Martha Aguilar, entre otros, quienes conformaron la asociación La Carrilla. Como su nombre lo indica, la idea original del grupo era divertirse y hacerse bromas (echar carrilla) y lo lograron con su teatro de carpa –en sus inicios era una asociación itinerante, y las instalaciones en la Unidad Deportiva eran bajo una carpa. Y así como ellos se divertían y generaban nuevos públicos, las condiciones climáticas les hizo una broma y les cambió el destino. Recuerda Francisco Morán que las lluvias veraniegas eran de tal magnitud que la carpa cada vez presentaba más goteras o pesadas bolsas de agua, al grado que durante las presentaciones incluso los actores tenían que interrumpir la función para hacer que el agua corriera y no se formaran esas bolsas que amenazaban tumbar la carpa. Eso trajo como consecuencia levantar una pared aquí, otra allá y, sin habérselo propuesto, así se echaron los cimientos de instalación fija, lo cual provocó cierto disgusto en el gobierno, que al final cedió ante las necesidades de seguir promoviendo la cultura. La Carrilla entonces se quedó allí de manera permanente. Conforme pasó el tiempo se agregaron nuevas construcciones para hacer un espacio más funcional y ad hoc para teatro. Han pasado más de veinte años desde la anécdota y La Carrilla, pese a algunos cambios entre sus integrantes, sigue siendo uno de los grupos teatrales más sólidos en la capital potosina.

Ya es jueves y, después de siete días de convivencia, ha llegado el momento de salir de noche por ahí a echar unos tragos y uno que otro baile. Después de la función es buen momento de seguir la tertulia entre amigos –y no tanto– con el firme propósito de llegar «tras bambalinas» lo antes posible. Va la cuarta entrega: La Piquería Mezcalería La Piquería es una mezcalería boutique, donde lo bueno lo bueno es el mezcal, el pulque y la comida tradicional (nopalitos, escamoles, chapulines, jacubes, palmito, etc.). (Si piensa perder el estilo, hágalo sin pena, ya que es muy probable encontrarse con algún integrante de la comunidad artística potosina). Tel.: 168 0139. Horarios: miércoles a sábado, de 14.00 a 1.00 h. Dirección: Independencia 1190, Centro Histórico, 78000, San Luis Potosí, SLP. Bar Bóvedas Este bar es un referente para casi todos nosotros. Desde hace años, «El Cabo» (Carlos Altamirano) se ha dedicado a crear espacios alternativos de recreación para la comunidad. Lo hemos seguido a cuanto lugar ha puesto; Bóvedas es un excelente sitio para ir a echar unos tragos, ver gente, conversar y, si es jueves, escuchar un poco de rock; y de viernes a sábado, house music. Si llegan sin cenar, no se apuren: hay una pequeña carta que sin problemas mata el hambre. No pueden decir que vinieron a San Luis si no pasan por Bóvedas. Tel. 814 7653. Horarios: jueves a sábado, de 20.00 a 01.00 h. Dirección: Bolívar 500 (entre Madero e Iturbide), Centro Histórico, 78000, San Luis Potosí, SLP. El Chiringuito Empieza como bar botanero, pero con la peculiaridad de que, conforme avanzan las horas, se va transformando en un espacio donde, además de echar unos tragos y seguir la convivencia, se pueden bailar diferentes ritmos latinos y gruperos (desde salsa hasta banda), históricos pretextos para romper el hielo. Dirección: Reforma 2105 (entre Miguel Barragán y Pascual M. Hernández), Centro Histórico, 78000, San Luis Potosí, SLP. Bucaneros Así como El Chiringuito, empieza a la hora de la botana; la diferencia es que en este sito, en vez de bailar, se canta. En otras palabras, después de que cae la tarde empiezan a desfilar los amantes del micrófono al mejor estilo karaoke. Si usted creyó romper el hielo después de una cumbia, espérese a escuchar cantar a su compañero(a): después ya nada es igual. Tel.: 813 0737 Dirección: Av. Nicolás Zapata 536 (a una cuadra de la Bodega Aurrerá), Barrio de Tequisquiapan, San Luis Potosí, SLP.

Teatro La Carrilla. Foto: Andrés Téllez

[Nº 7] Diario de la Muestra  

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