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4-5 MARTHA_MAQUETA 2001 27/11/11 21:46 Página 1

Lunes 28 de noviembre de 2011

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Lunes 28 de noviembre de 2011

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4 presidentes en 40 años La visita de Kennedy abrió el flujo de relaciones diplomáticas y fortaleció en intercambio económico entre Venezuela y los Estados Unidos. Desde 1961 y hasta 1997, cuatro presidentes estadounidenses pisaron tierra venezolana John F. Kennedy (1961)

Jimmy Carter (1977)

George Bush (1990)

Primer mandatario de los EEUU que visita Venezuela. Lo recibe Rómulo Betancourt. La propuesta de Kennedy es la Alianza para el Progreso un plan de fortalecimiento de las democracias a través de créditos que no tuvo el impacto esperado.

Su visita ocurrió durante el primer mandato de Carlos Andrés Pérez. Su propuesta vino enmarcada dentro de la promoción de los derechos humanos en la región. En este período Venezuela seguía siendo el primer aliado de los EEUU en la región.

Su visita ocurrió durante el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez. Su propuesta vino de la mano con la lucha antidroga en la región. Ya para la diplomacia de los Estados Unidos, luego del Caracazo (1989), se veía a Venezuela como un país “problemático”.

Bill Clinton (1996) Su visita ocurrió en el segundo gobierno de Rafael Caldera. En ese momento Venezuela luchaba por conservar la democracia y la visita de Clinton intentó salvar el vínculo histórico que se había establecido entre ambas naciones. La frase: “Todo está chévere en Venezuela” mostraba la distancia que se abría entre EEUU y nuestro país.

50 años de petróleo, 40 de diplomacia

La visita de Kennedy al país abrió las puertas de la diplomacia y fortaleció la economía entre ambas naciones. El 28 de noviembre de 1961 corrió el rumor de que el presidente estadounidense podría pisar suelo Venezolano

Nastascha Contreras nacontreras@dearmas.com

uando entraron al automóvil el papelillo se había adherido a sus chaquetas. Sacudirse no habría servido de mucho, así que dejaron estar sobre sus hombros los trocitos de papel de colores. Ya arrellanados en los asientos traseros del carro blindado, John F. Kennedy y Rómulo Betancourt iniciaron un diálogo veloz y lleno de expectativas. Era la primera vez que un presidente estadounidense pisaba el suelo venezolano y lo hacía justo en el primer gobierno de la incipiente democracia venezolana.

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No había tiempo que perder, porque la visita sólo duraría 24 horas. Salían del aeropuerto de Maiquetía, al que había llegado a las 9:15 en un Boeing 707, Kennedy junto a su esposa Jacqueline. Entre vítores de los venezolanos que se habían acercado al aeropuerto con pancartas que decían “Welcome President Kennedy”, banderitas de EEUU y Venezuela y con la lluvia paciente cayendo sobre el carro se iniciaba el diálogo sobre los acuerdos bilaterales de quienes serían amigos desde ese primer encuentro. Para la internacionalista María Teresa Romero esa visita legitimaba la incipiente democracia venezolana ante los ojos del mundo.

“Cuando se está instalando el proyecto democrático, tanto la izquierda de la lucha armada como los militares de derecha estaban intentando derrocar el Estado, y la visita de Kennedy viene a reconocer internacionalmente, ante los demás países del continente, el proyecto venezolano como bandera de la democracia en la región”. Para el politólogo y escritor, Simón Alberto Consalvi, una de las cosas más curiosas de esa visita fue la amistad que surgió entre Kennedy y Betancourt. “Se hicieron buenos amigos, de hecho, después fue Betancourt a la Casa Blanca”. La empatía entre ambos mandatarios, no sorprende si se toma en

cuenta la coincidencia de los proyectos de ambos mandatarios. “La doctrina Betancourt encajaba con la Alianza para el progreso que promulgó Kennedy”, afirma el internacionalista y profesor de la Universidad Simón Bolívar, Víctor Mijares. Esta visita, que formó parte de una gira de Kennedy por varios países de la región, convirtió a Venezuela en la ventana de la democracia en Latinoamérica y en uno de los principales aliados de los Estados Unidos, a la vez que el país del norte se transformaba en un aliada del país.

ABIERTOS AL INTERCAMBIO Hace 50 años, el 28 de noviembre de 1961, en los periódicos de cir-

culación nacional comenzaba a correr el rumor de que el presidente de los EEUU podría visitar América Latina. Era el primer mandatario que viraba sus ojos al sur y le concedía a la región una importancia nunca antes imaginada. Pero fue el 30 de este mes, cuando los venezolanos empezaron a creer verdaderamente que Kennedy, uno de los presidentes más populares de la historia, pisaría tierra venezolana y lo haría para ayudar a impulsar el país hacia el desarrollo. Tal como se enunciaba en la Alianza para el Progreso. Su visita suscitó diversas reacciones. Había en la región un escepticismo hacia los EEUU, sobre todo después del mandato de Eissenhower que apoyó a cuanta dictadura se impuso en Latinoamé-

“Pensar que la relación entre Venezuela y Estados Unidos, antes de la llegada de Chávez, había siempre sido servil y sin ningún roce no solo es errado, es casi idílico”, afirmó Víctor Mijares. Para el internacionalista y profesor de la USB, desde 1961 y hasta 1989, Venezuela era considerada la aliada de los EEUU en la región, había un trato cordial en las relaciones diplomáticas y fluidez en lo económico. Pero desde 1989, con el Caracazo, desde la diplomacia estadounidense se empezó a percibir a este país como “problemático”, y aunque la visita de George Bush, padre, y de Bill Clinton buscaban reestablecer las relaciones que una vez fueron tan provechosas para ambos países, con la llegada de Chávez al poder y su discurso antimperialista y antinorteamericano se vio la expectativa frustrada. “En los momentos más álgidos de nuestra historia reciente, como pudo ser el 11 y 12 de abril, Estados Unidos ha mantenido una postura muy distante. Ellos están esperando a que salga este gobierno para volver a establecer relaciones diplomáticas, porque las económicas siguen intactas: EEUU sigue siendo nuestro principal comprador de Petróleo y seguimos importando sus productos, y viceversa: seguimos siendo uno de los principales proveedores de Petróleo para el país del norte”.

rica, incluyendo su respaldo irrestricto a Marcos Pérez Jiménez, a quien dio asilo político cuando huyó después del 23 de enero de 1958. Quizá fue por su figura joven y dinámica. Tal vez porque su simpatía congeniaba con las masas, lo cierto es que su visita fue diametralmente opuesta a la de Nixon, cuando fuera vicepresidente de Eissenhower y cuyo automóvil casi fue volcado por las masas del 23 de enero, los campesinos de la Morita y de El Frío recibieron a Kennedy con sincero afecto. Sin lugar a dudas, la presencia de su esposa Jacqueline,

quien se dirigió en La Morita en un español fluido y dulce, colaboró a una aceptación cabal. Mientas que JFK decía que venía a conocer los problemas del país,

las necesidades que lo aquejaban para poder brindar ayuda. Jacqueline apelaba directamente al corazón del pueblo. “Yo creo que junto a nosotros no hay esposa, ni madre, ni padre, ni familia en este continente que puedan conformarse, hasta que todos los habitantes de nuestros pueblos tengan oportunidad de trabajo bien remunerado para vivir decentemente y recibir enseñanza. Estas cosas deberían estar al alcance de todos y no limitarse a unos pocos afortunados”. Al bajar de la tarima y contra todas las precauciones del FBI, el matrimonio

Kennedy se fundió con la masa campesina de La Morita, entre abrazos y apretones de manos. Esta es quizá la imagen más clara del impacto que tuvo la visita del presidente Kennedy. El representaba la esperanza del progreso para el país. De hecho, en El Frío entregaron 87 casas, que formarían parte de un proyecto habitacional mucho mayor. Lamentablemente, la muerte de JFK y la importancia que cobró Asia dentro de la agenda diplomática de los EEUU desplazó a Latinoamérica, y los planes se diluyeron. “Luego vino la desilusión. Porque se tenía altas expectativas con la Alianza. Desde Kennedy no se ha impulsado desde los EEUU ninguna política de ayuda tan profunda a América Latina”, afirma el excanciller, Simón Alberto Consalvi.

Sin embajador, pero vendiendo petróleo Con la llegada del presidente Chávez al poder, las relaciones con los Estados Unidos cambiaron desde el punto de vista político, más no económico. La potencia del norte sigue siendo nuestro principal comprador de Petróleo, aunque el país haya tratado de diversificarse a otros mercados como China y Rusia, es incomparable la demanda de EEUU frente a los otros países. En 2008, hubo un alto en las relaciones diplomáticas. Eran momentos políticamente complejos, sin embargo, un resumen realizado por la Cámara Venezolana Americana (Venamcham) sobre el comercio exterior indica lo siguiente: “Las importaciones en 2008 alcanzaron un record histórico de 49.482 MM US$”. “En 2010 EEUU mantuvo su posición como principal país origen de las importaciones, mientras que China y Brasil desplazaron a Colombia del segundo lugar”. Actualmente no hay embajador de Venezuela en Washington, ni de Estados Unidos en Caracas, pero los barriles de petróleo siguen fluyendo diariamente.


Una visita que fortaleció la democracia