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Querido Gaudí: Últimamente me siento afligido por tu futura ausencia entre los corredores de esta ya pobre escuela, pues te marchas y dejas entre lo rincones solamente rastros de tu ausencia. Esta casa que tanto te ha arropado siempre se queda ahora fría y oscura, en busca de cualquier retazo que quede de tu magia. Dentro de unos días saldrás por el


portón, y no será para pasear como acostumbrabas, esta vez será algo más duro y volverás en unos años en lugar de hacerlo en unas horas, si acaso es que vuelves. Y pensarás que exagero, pues igual que yo aquí tú te sientes cómodo y como en casa, pero se de sobra que la vida te regala una oportunidad irrechazable, la oportunidad de volar y hacer volar al resto con tu magnífico arte.


Frente a ti se presentan grandes oportunidades en el ámbito artístico, pues tu esencia lleva a los más grandes maestros de este arte que es la arquitectura a adorarte desde la angustia que supone soportar el peso de los años en ti mucho más livianos, pasando por ti casi sin dejar huella, o al menos así se refleja en tus obras.


Antes de seguir escribiéndote tantas cosas que me quedan por decirte, procedo a explicarte el motivo de este presente. Se trata de un cuaderno a simple vista pobre y sencillo. Y no solo a simple vista, más puede que lo sea realmente y yo le dé más valor porque veo que es capaz de hablar solo, de contarnos historias mucho antes de que nosotros las escribamos entre sus páginas. Y sé que estás perdido


leyendo esto que escribo, pero no soy más que un loco reflexionando y dando mil vueltas para contarte en unas pocas páginas todos estos años de amor paternal, perdona mi osadía. Quiero ser valiente por un momento y arrancar de mis adentros todo lo que llevo y quiero plasmar aquí, pues como ya dije antes te vas, y es el mismo miedo que siento de que lo hagas, el que pone barreras


entre esta pluma y este papel. La historia de este bonito cuaderno (y aquí recuerdo nuestras eternas charlas de la tremenda subjetividad de la palabra bonito: pues el ser “bonito” depende de tantos factores que se hace a sí mismo inclasificable. Bonito puedes serlo a la vista de los ojos de la cara pero por supuesto también a los del corazón, y este cuaderno sin duda pertenece a la segunda clase de bonito) es algo


difícil de contar si no estás conmigo para complementarme y terminar mis frases como siempre haces. Es algo muy especial y muy significante para mi, pues creo que el hecho de hallar este cuaderno me ha cambiado la vida, obligándome a pensar si en tu gran corazón serás capaz de reservar un pequeño espacio para mi, y puede que así de pronto no tenga ninguna coherencia que dos ideas tan distintas se


fundan en este mismo párrafo, pero ojalá lo hubieras visto como yo lo vi, ojalá hubieras estado conmigo en aquel banco del parque disfrutando de la agridulce despedida del sol al terminar su jornada. Me encontraba tranquilo divagando entre las mil estupideces que asoman cuando no se quiere pensar en lo importante, justo cuando vi pasar un precioso colibrí. Lo vi volar delante de mí y te aseguro que


ni el más perfecto mecanismo pre estudiado lo habría hecho con más delicadeza, dulzura y elegancia. Y fue al verle pasar delante de mí cuando todo un torrente de sensaciones comenzó a invadirme y cayeron todos mis temores. El pequeño colibrí volaba tan alegre que, ¡oh, amigo, si lo hubieras visto!... aún lagrimeo al recordarlo. Volaba y parecía que el aire se hacía menos pesado sólo para que él siguiera


agitando sus diminutas alas, justo cuando él también parecía sentirse parte de aquel pobre parque sólo conmigo. Te lo prometo, fue algo tan estimulante que en seguida comenzaron a llegar a mí miles de colores y nuevas sensaciones y experiencias. Algo así como una felicidad tan grata que aún no me explico por qué a la vez tan gratuita. Ojalá lo hubieras visto, mi querido Gaudí, aunque sus ojos no cesaban de


repetirme que eras tú, que estabas conmigo, que no te irías. Y siendo tú el colibrí volabas y dabas pequeñas vueltas entre las coloridas flores de la hilera de en frente, y te ibas y volvías queriendo llevarme contigo, y justo cuando me levanté de aquella banca, sentí que la energía que llevabas dentro volando tan cerca iba directa a mis pies, y estos se movían sin casi yo quererlo, y danzaban y saltaban al son de


tus alas… ¡fue tan especial! Nadie parecía encontrarse cerca, incluso perdí la noción del tiempo bailando y riendo y llorando contigo. Y tú te movías vengándote de esas cadenas que alguna vez puedan atar a alguien, eras tan rápido y flexible como el mismo aire que rozaba tus plumas. Y ahí podían vernos, a dos locos bailando y volando, todos ellos que nunca consiguieron hacerlo. Pero pobre de mi que duró tan


poquito que aun sigo preguntándome si acaso no fue un sueño. Pero justo cuando caigo y me lo pregunto, recuerdo cómo el pequeño colibrí que eras tú lentamente se posaba en el suelo y rodeaba un surco de tierra, cosa que al principio me pareció de lo más extraño.” ¿Por qué, querido amigo, rodeas con tanto ímpetu este triste montón de tierra?” Me preguntaba una y otra vez mientras te observaba ya sin vuelo…


ya sin magia. De pronto, y te prometo que no pude hacer nada por evitarlo, desapareciste como si del aire te hubieras hecho parte. Y ya no volabas, y ya no corrías…. Tampoco lo hacía yo. Desapareciste sin más y no me quedó otra que escarbar entre los restos que dejaste. Y pensarás que no tiene sentido… también yo lo pensé, pero me sentí tan pobre sin ti y sin nada tuyo cerca que como un loco removí toda la


tierra por donde te estuviste moviendo antes de marchar. La removí sin esperar encontrar nada, pues eso, supongo, era todo lo que de ti quedaba al irte. Tierra…triste y oscura tierra. Pobre y tan negra… ¡Y escarbé! Ni siquiera sé cómo pudo todo mi cuerpo y mi alma dar ese tan tremendo cambio, pasar de la más absoluta alegría a la más oscura tristeza. Y no quise siquiera pensarlo, removí toda la tierra


que pudiera aun tener tu huella, solamente para reclamarle que aun eras mío, que no se merecía el aire haberte llevado. Y mis dedos hablaron por mi corazón y se hundían en la tierra buscándote… inútilmente. Tras minutos desahogándome con la triste tierra y conmigo mismo, mis manos palparon algo extraño, algo rígido, que es hoy este cuaderno.


¡Y no sé a dónde habrá ido el pequeño colibrí! No sé qué será de él ni si lo estarán cuidando, si sigue volando tan dulcemente como lo hizo delante de mí… pero sé que su alma, y quién sabe, igual también él se quedó conmigo, y contigo, en este cuaderno. Quiero creer también que el colibrí estaba decidido a llevarme hacia el cuaderno, estaba decidido a quedarse con nosotros.


Hoy, 20 de Diciembre de 1879, me siento afortunado por haber tenido el placer de conocer tan de cerca a una gran persona y maestro como lo fue Francesc. Este cuaderno serĂĄ a partir de ahora mi diario y es una idea magnĂ­fica para expresar mi arte, pues al leer a este gran hombre y estas


preciosas páginas que me ha escrito al comienzo del cuaderno he reflexionado sobre la importancia de expresar lo que se siente, tanto en el arte con los colores, texturas y formas como en la realidad. Es cierto que últimamente ando ensimismado, pero cómo no hacerlo, si cada vez que la miro recuerdo la cara de mi hermana. Para mí es difícil escribir lo que siento, además de tener que


hacerme a la idea de que alguien muy querido como lo era mi hermana se fue de mi lado, tengo que recordarla cada día al cargo de mi sobrina Rosa, que no es una tarea fácil. Mi pequeña niña con sólo tres años de edad no tiene madre y lo único que le queda es su abuelo y yo, además ella nunca sabrá lo ocurrido pues su enfermedad no se lo permite y esto en cierta parte es un


consuelo... Nunca he tenido una muy buena relación con mi padre pero esta niña, que ha sido como un regalo del cielo, me ha hecho acercarme más a él y conocerlo. Sin embargo, no todo han sido tragedias, llevo unos cuantos meses, no sé muy bien decir cuántos, analizando y disfrutando de la belleza de la naturaleza junto con Asociación Catalanista de Excursiones


Científicas. Esta asociación me ayuda a crear nuevos bocetos sobre algunas obras que tengo en mente, pues las formas, los colores, la armonía que me transmite el paisaje de estas excursiones simplemente me inspira. El cumpleaños de mi suegro se acerca y tengo una idea pensada para su regalo, hace unos día el vio unos bocetos de unos muebles ,en los que llevo


trabajando unas semanas, he decidido hacerlos y regalárselos por ese día tan especial, no todos los días se cumplen 80 años. Me está llevando más tiempo de lo que pensaba construir estos muebles así que le regalaré los bocetos como señal de que algún día los recibirá.


Hace unos meses me parece recordar que en septiembre, la revista “L’Esquella de la Torratxa” le dedicó la portada a mis bocetos, en él dice literalmente: “Se advierte el fácil lápiz y el talento del señor Gaudí” me parece demasiado exagerado, no creo que tenga tanto talento como el que dicen simplemente para mí es más fácil que a los demás expresar mi arte. Para


mí el mundo no es como para el resto, dónde los demás ven árboles, yo veo figuras geométricas perfectas....Las formas, cifras y leyendas que veo no son plenamente comprendidas por la masa del público.


Como dice mi gran amigo Miguel el arte es un medio de expresar las inquietudes del esp铆ritu y no veo mejor forma de terminar mi escrito que con estas ciertas palabras. Hoy, 6 de febrero de 1885, en mi querida Barcelona se respira un aire entristecido que llena mis pulmones de ansiedad, el c贸lera, esta maldita


enfermedad que parece enviada del ultramundo hace que mis ojos se llenen de lรกgrimas cada vez que la veo. Ni aun ese estado de repugnancia para ojos ajenos soy capaz de sentir pudor por verla, ni aunque su hedor sea el mรกs agradable, no puedo dejar de verla como la persona mรกs bella. Cada vez que la miro, su aura pura se asemeja a la idea mรกs perfecta que me he imaginado nunca, como un lirio blanco que


florece en un jardín marchito. Su pérdida causaría en mi el más amargo sentimiento.

Para aliviar mi pena, he estado trabajando duramente en la base del proyecto que me encargó Josep Bocabella, la que llamó Sagrada


Familia. No sé muy bien cómo enfocar este proyecto, pero tengo que cumplir mi palabra, ya tengo todo firmado. Una cosa tengo clara, este templo debe ser un gran regalo a Dios y como lo más cercano que tenemos en Barcelona a él es el Monte de Montjüic hay que igualarlo o incluso superarlo pero sería una osadía por mi parte. He empezado a hacer algunos


bocetos sobre la planta de este templo, tengo que mejorarlos pero ya tengo la idea. Para realizar esta obra me he inspirado en la naturaleza pues sus formas es la creaci贸n de Dios y es algo hermoso adem谩s de perfecto. He pensado en estructurarlo todo con la forma de un bosque, para as铆 huir del t贸pico de este


siglo, el estilo gótico. Todas sus columnas serán con la forma de un tronco de árbol y la base tendrá la forma de una cruz latina con 7, 5 metros de largo. Esta medida es ideal del árbol-hombre, una media de la medida perfecta del hombre y el árbol. Forma de bosque, columnas en forma de árbol, cruz latina, 7,5 metros ideales del árbol- hombre, la perfección del cuerpo humano.


Tras varias semanas trabajando en este gran proyecto que me llena de satisfacci贸n, mi vida ha dado un vuelco pues se ha llenado de alegr铆a pero a la vez de tristeza, pues hoy he vuelto a verla totalmente recuperada de esa maldita enfermedad que casi me hace perderla. Mi coraz贸n se ha llenado de entusiasmo al verla caminar como una mariposa que va de flor en flor en


primavera, pero esa alegría a durado tampoco como un tormenta de verano ya que no se encontraba sola sino estaba acompañada por un dulce muchacho que le agarraba de la mano. En ese momento mi corazón se sintió como una flor sin sus pétalos ya que ella para mí era como la luz que baña los campos


llenos de flores y por este gran dolor he decidido mudarme a sant feliu y seguir trabajando en el gran proyecto que Josep confi贸 en m铆.

14 de mayo de 1897.


Otra muerte más se añade a mis espaldas, ya me cuesta distinguir si vivo entre muertos o vivos pues el recuerdo de cada uno de ellos está presente en mi vida. Cada día desde su muerte, me pregunto si exprimí lo suficiente sus conocimientos pues Josep fue una de las personas más sabias que he conocido hasta ahora… espero conocer a alguien que me transmita algo más a mi


nutrida experiencia. Cada vez que recuerdo a mi maestro pienso en aquellas tardes de otoño bajo los frondosos árboles de mi hermosa Barcelona, discutiendo y escuchando (si no recuerdo mal, sobre todo escuchando) a él y a su magnífica sabiduría. Espero recordar aquellos momentos hasta la hora de mi muerte.


No puedo dejar de mirar la rosa que me regaló, simplemente su recuerdo me sume en una profunda oscuridad de la cual consigo escapar gracias a mis obras. Esa mujer fue mi perdición, ya que después de estar tanto tiempo detrás de su recuperación, me abandona cuando dejo florecer mis más puros


sentimientos. Lo único que agradezco y agradeceré siempre a Dios es que saliera de ese terrible cólera que la estaba consumiendo y que finalmente acabara siendo feliz aunque no fuese conmigo. No sé si hice bien yendo a esa unión que tanto me entristece pero lo tuve que hacer por ella, pues me convertí en su amigo, amigo que extraña palabra que significa tanto y tan poco para


mí ( la he incluso odiado después de escucharla tantas veces deseando oír otras…)¡ Maldito corazón mío que no sabe distinguir un amor correspondido! A veces simplemente me gusta pensar que en realidad nunca me enamoré de ella, pero a los pocos minutos bajo esa nube ya que de repente recuerdo su sonrisa de ángel, sus ojos del color del mar Bravo y su piel pálida


al igual que una hermosa orquídea y comprendo que siempre estaré enamorado de ella.

Lo único que me ayuda en estos momentos de pesimismo, son mis obras. Cada vez más me entusiasma el proyecto de la Sagrada Familia, tiene


tantos detalles que crear y algunos tantos que mejorar que cada vez que inicio algunos bocetos parece que nunca los terminaré pues cada vez que añado algún detalle lo estoy continuamente revisando. ¡No puedo imaginar algo mejor! Este proyecto se está convirtiendo en el reflejo de mi alma, en él estoy


incluyendo mis creencias, mis gustos y todo lo que puedo reflejar de mi persona. Adem叩s he estado trabajando en algunos detalles que le faltaban al parque G端ell como son iglesia de la Colonia G端ell, Bodega G端ell y


Palacio Güell. Creo que le debía otro tributo más a Dios y por ello hice esta iglesia y estos edificios inspirados en mi señor. También construí el Palacio Episcopal de Astorga, acabé la Casa Vicens, participé en las obras de ampliación del Colegio de Santa Teresa en la calle de Ganduxer de Barcelona. Por último en mi dura jornada


laboral de los últimos años firmé los planos de la Cada Botines de León y realicé el altar de San José de Calasanz en la Basílica de Montserrat. La verdad es que en los últimos años me he centrado demasiado en mi trabajo ya que la Sagrada Familia ha ocupado la mayor parte de mi tiempo y estos trabajillos también robaron otra pequeña parte.


¿Por qué no pueden salir las cosas tal y como uno quiere? Parece que la vida te pone la zancadilla cada vez que avanzas en algo pero me gustaría pensar que es para que cuando consigas tu meta te enorgullezcas el doble…


Hoy, 25 de Octubre de 1906 no quiero hablar sobre la trayectoria de mi carrera desde la última vez que decidí escribir, sino que, otra vez, he sentido la necesidad de volver a expresar como me siento a través de palabras y no sólo de mi arte. Ayer, a la edad de 93 años falleció mi padre, que hacía escasamente un año que se había venido a vivir conmigo, lo cierto es que él siempre me apoyó en todos mis proyectos y en mi futuro, siempre fue una de las personas que más admire, esa mirada de grandeza que transmitían sus ojos, pero esa bondad que rebosaban su manos. La sabiduría, que él conocía, no era aquélla


que podemos aprender de libros o que nos puede enseñar un profesor, era más, algo más, experiencias de mil vidas contadas sólo en una. Recuerdo, cuando de pequeño me contaba historias de su juventud, aunque a veces parecían algo ficticias, me parecía irrelevante, simplemente verle disfrutar conmigo en brazos, su sonrisa, que ya por aquel entonces estaba marcada con arrugas, ahora se había acentuado, y aún que él sabía que no iba a durar mucho más él nunca dejó de sonreír. Ni la muerte de mi madre, ni la de mi hermana habían acabado con ella, si que arrancaron un trozo de su vida, su alma, pero


jamás dejó que las tormentas derrumbarse su barco, porque si seguía vivo, era porque Dios le necesitaba aquí, por eso no lamento de todo su muerte, ahora estará con todas ellas, allá donde las buenas almas deben estar. Hablaré un poco de los trabajos que realicé durante el período en el que no escribí, que me tuvieron muy abstraído de la realidad, las obras de la Casa Calvet, por el 98, la cual fue galardonada con el premio al mejor edificio del


año por el ayuntamiento. La verdad que fue un premio inesperado para mí, pero lo cierto es que no me produjo tanta satisfacción como ingresar en el Círculo Artístico de Santo Lluc, donde fomentamos las artes desde el punto de vista católico. Más tarde comencé las obras de urbanización del Park Güel y la construcción de la Casa de Ballesguard. Y en el 1900 acabaron las obras de la Casa Calvet.


En 1903 realicé un viaje a Mallorca para estudiar las obras de remodelación del interior de la Catedral de Palma, que se me fue encomendado por el obispo Campins. Rubió y Sugrañes me pidieron colaboración para un proyecto de la fachada del Santuario de la Misericordia de Reus, pero que al final no llevamos a cabo por una serie de infortunios que se sucedieron, que no voy a comentar aquí, puesto que no fueron de gran transcendencia.


Sobre el 1905 proyecté mi idea sobre "La pedrera" una fachada que sería de piedra entera e hierro y sin ninguna línea recta, no quiero ese perfeccionismo que, últimamente, todos usan.


14 de enero de 1912 Entiendo que existe una enfermedad a la que llaman "huesos de cristal" que quien la padece sufre de debilidad y fragilidad en los huesos: estos se rompen continuamente y los enfermos deben estar entre almohadones y apenas nadie puede rozarles. Me pregunto si no podrĂ­a pasarle esto a un alma. A mi alma. Y es que de un tiempo a ahora siento que preciso de superficies algo mĂĄs blandas, y esto no lo atribuyo directamente a nada en particular sino a


todo en general. Quizá por eso decidí marchar a Salamanca con mi gran amigo Miguel después de recibir su carta. Durante mi estancia en aquella ciudad encantada, pude darme cuenta que quizá soy algo mayor. Me estoy haciendo viejo porque ya empiezo a razonar y en ningún momento ha sido beneficioso para mi, pues mis mejores amigos en este tiempo fueron la reflexión y la soledad (que no está tan sola... ¡pues a mí no me abandona!). Analicé muchos de mis fallos cometidos a lo largo de


mi vida, y puede que fuera esto lo que tanto necesitaba, algo así como una terapia de sanación de la conciencia y cambio de actitud frente a la vida, pues ya lo dijo Freud, que llegar a la verdad no implica llegar a la felicidad, más bien al contrario: "Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y otra es serlo". Tras este cambio de actitud frente a una vida agria y ya apenas sin sentido, llega el análisis superficial de estos último años, pues ya poco me importa que


tanto me exijan para exhibir mi arte, entre tantos papeles y ordenanzas que para poco sirven. Poco me importa también que ya mis obras no sean lo que antes, que no me despierten cada mañana las ganas de plasmar mi arte en una hoja, pues sé que acabará tirado en ningún sitio. Puede que igual que yo. Realmente nada me preocupa mi incapacidad de sorprenderme a esta edad, pues creo que las injusticias que pasaron por delante de mis ojos fueron lo


suficientemente crueles como para encargarse de acabar con mi entusiasmo. Quizá sea por eso que la marcha de mi sobrina no me mantiene indiferente, pero casi. Quiero decir con esto que no cabe mayor pena en mí, porque ni la más atroz tortura hace tanto daño como la suma de todas las muertes que amartillan a diario. Yo me siento muy viejo ya, porque el ser viejo o no lo dictan los años, sino la huella que éstos nos dejan. Creo que el mundo está enfermo de desilusión,


desamor, injusticias y sobre todo limitaciones y exigencias. O puede que el enfermo sea yo por no haber sabido amoldarme a las circunstancias requeridas en cada momento, por indagar en los oscuros laberintos del arte que este sabor agridulce me ha dejado en el paladar de la vejez... ยกincluso me pesa el lรกpiz!

Diario de Gaudí  
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Trabajo de 2º de Bachillerato

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