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NOTA DE TAPA

Estacionar en Buenos Aires es una pesadilla. El boom del parque automotor no está acompañado por políticas de planeamiento. Cómo salir de este gran problema.

OBJETO D POR MELISA MIRANDA CASTRO FOTOS GUSTAVO CORREA Y GUSTAVO PASCANER. FOTO DE TAPA: CAMILO CORNEJO

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DE DESEO 21 23


E l punto de reunión es Corrientes y Callao, el reloj marca la hora acordada, suena el teléfono y el mensaje de texto dice: “Estoy acá, pero no encuentro lugar para estacionar”. Luego de 30 minutos, a dos cuadras se ve a lo lejos que la persona que mandó el mensaje viene caminando, agotada. Encontrar dónde dejar el auto no es una tarea tan sencilla en Buenos Aires. El boom del parque automotor crece año a año, y hace que estacionar cada vez se vuelva una pesadilla. A eso se suma que muchos garajes cerraron y en los barrios la construcción indiscriminada de edificios provoca que dejar el auto en la calle sea una odisea. La problemática, en principio, se focalizó en el micro y macrocentro porteños, pero ya se esparció por la mayoría de los barrios que sufren esta escasez. La guerra por quién llega primero ya se desató: encontrar un lugar libre gratuito en la calle requiere una gran dosis de paciencia y talentos de súper héroe como vista de águila, agilidad de una gacela y una mente estratega como la de Napoleón. Sólo el año pasado se patentaron 130 mil autos nuevos en la ciudad, y se necesitaría 3 millones de metros cuadrados sólo para estacionarlos, lo que sería equivalente a lo que ocupa dos San Telmo y medio. La puja por conseguir ese deseado espacio es motivo de mal humor entre los conductores, pero ¿alguien pensó que dejar el auto en la calle es un beneficio? “El estacionamiento es un tema que cada vez surge más en las problemáticas de la ciudad. El auto está más del 90 por ciento del tiempo estacionado y surge rápidamente el tema de qué hago con el auto. La problemática surge del diseño de las ciudades como Buenos Aires, que

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Mariano Sidoni y Leonel Bajo Moreno son los encargados de restaurar, pero también de construir calesitas.

Entre 1998 y 2004 en Las Cañitas y Belgrano se cerraron 1.200 garajes. Palermo y Caballito también se volvieron problemáticos porque faltan garajes y no hay dónde guardar los autos en la calle. se concibieron en los ’50 o ’60, donde la calle estaba pensada en función del auto. La cantidad de vehículos crece de manera muy fuerte; hoy esos autos no entran”, señala Andrés Fingeret, director ITDP Argentina (Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo). NO HAY LUGAR. La problemática de la falta de estacionamiento está direc-

tamente relacionada con el uso del auto. El urbanista especialista en movilidad sostenible, Manuel Ludueña, explica que el deseo de tener un auto propio está en concordancia con tres cuestiones: “Por un lado, el tema estatutario de quienes quieren tener un auto y no viajar en transporte público; por otro lado, en la ciudad hay un problema de dispersión de la gente que tiene más recursos económi-


EL PROBLEMA DE ESTACIONAR: EN LA CALLE HAY POCO LUGAR Y HAY ZONAS INSEGURAS. LAS COCHERAS PRIVADAS SON CARAS.

cos y usan el auto para recorrer grandes distancias; por último, existe una monocentralidad, toda la actividad se concentra en un solo punto”, dice. Además, agrega que los horarios de las actividades son similares, eso también causa congestionamientos y complicaciones. “Hoy, el microcentro es muy problemático por la imposibilidad de entrar, en especial por la peatonalización que se hizo desde el Bajo hasta avenida Belgrano, y Carlos Pellegrini y Libertador. Otras zonas conflictivas son Las Cañitas y Belgrano, donde entre 1998 y 2004 se cerraron 1.200 garajes y se construyeron muchos edificios de menos de 60 metros cuadrados que no tienen obligación de construir cocheras. Palermo y Caballito también se volvieron problemáticos porque faltan garajes por edificio y no hay dónde guardarlos”, explica por su parte Eduardo Sánchez, presidente de la Cámara de Garajes y Estacionamientos

de la República Argentina (AGES). Alberto Sucari, de Ecocheras, coincide en el diagnóstico. “Hasta 2008 se venían destruyendo gran cantidad de garajes para edificar viviendas. Para hacer un edificio de cocheras es imprescindible tener un terreno de doble frente. Es difícil encontrar terreno así en la ciudad”, detalla. Además, cuenta que el valor de las cocheras en microcentro, gracias a las restricciones de autos, cayeron pero se revalorizaron las del macrocentro porteño. ¿CUÁL ES LA SOLUCIÓN? Para Fingeret, “está en privilegiar un medio de transporte que haga un mejor uso del espacio público, ya que la calle es espacio público. Cuando uno se lo da al auto para que lo utilice indiscriminadamente está casi privatizando el espacio público. En la práctica, la solución sería convertir el espacio público que le damos al auto en un lugar para otros usos que privilegien

Alquiler de cochera por hora en el mundo (EN PESOS) Miami Beach $10,50 México DF $14 Roma $19 Santiago de Chile $25 Madrid $25 París $33 Dublín $33 Tokio $112 Nueva York (Manhattan) $175

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aLquiLErEs mEnsuaLEs dE CoChEras

BELGRANO

$900 PALERMO

$800

CENTRO

$1.050

VILLA PUEYRREDON

$550

eS Lo Que cueSta aLQuiLar un depto de un aMBiente en BaLvanera

TRIBUNALES

$600

SAN TELMO

$600 CABALLITO

$850

CONGRESO

$500 FLORES

$700

EL año Pasado sE PatEntaron 130 miL autos nuEvos En La Ciudad. sE nECEsitarían 3 miLLonEs dE m2 sóLo Para EstaCionarLos, aLgo EquivaLEntE a Lo quE oCuPa dos san tELmo y mEdio. 24 26

ALMAGRO

$650

maneras más eficientes, como la bicicleta o caminar. Al dejar estacionar los autos, el Estado regala un recurso público de alto valor a un privado, por eso nosotros creemos que hay que restringir la cantidad de espacios y hay que cobrar por eso”. En esto coincide Ludueña: “El auto ocupa mucho espacio y no paga en términos de ocupación de espacio público, ni en términos de contaminación, ni de generación de ruidos, ni de los efectos que genera. Las campañas de concientización sobre el uso del auto con plena capacidad es una estrategia. Es decir, por cada auto que viajen 3 o 4 personas, eso implica disminuir drásticamente la cantidad de vehículos que ingresan o se desplazan por la ciudad. Otro tema que se podría implementar es algo parecido a lo que se hizo con las bicicletas públicas, que sería un auto público, que se pueda rotar y que no lo tenga una sola persona. Uno tiene que buscar estrategias laxas que puedan ser más inmediatas con la capacidad que tenés”, explica. Para Ludueña la mejor manera de re-

ducir la necesidad de estacionamiento es reducir los autos. “Hay que evitar que sigan entrando autos en la ciudad. No hay que crear más capacidad. Hay que disuadir a que no se use el auto o por lo menos que haya un uso responsable. También hay que tener mayor control del estacionamiento. En el microcentro directamente hay que prohibir el estacionamiento de autos, no puede haber coches en las calles ni tampoco playas de estacionamiento. Hay que prohibir la posibilidad de apertura de playas de estacionamiento y las que hay, habría que cerrarlas, porque es dejar ingresar los autos en la zona central. También hay que prohibir y controlar el estacionamiento en las avenidas. Se debería actuar con mayor profundidad y poner sanciones fuertes”, afirma Ludueña que también se muestra en contra de los garajes subterráneos en las plazas (que también son espacio público) y en los lugares cercanos a los arroyos entubados para evitar que suceda lo que pasó en la última inundación. “El auto es un problema privado que hay que solucionarlo en


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eStacionaMiento Medido el proyecto que se encuentra en la Legislatura porteña prevé duplicar el número de parquímetros que existe en la ciudad, dividiendo el territorio en cinco zonas según el grado de congestión y con tarifa escalonada que llegará hasta 12 pesos a partir de la cuarta hora en los lugares centrales. Sólo los residentes estarán libres de pagar en las zonas de tarifa sencilla y en las zonas de tarifa progresiva deberán abonar un 50 por ciento. además, implementará el cepo y la grúa para los que no cumplan con el horario. “es una de las maneras de reducir los beneficios que tiene el automóvil particular. nosotros creemos que esos recursos tienen que estar destinados a mejorar el transporte público u otro tipo de diseños”, asegura el director itdp argentina .

“hay Que evitar Que Sigan entrando autoS en La ciudad. no hay Que crear MÁS capacidad para eStacionar”, propone eL urBaniSta ManueL LudueÑa.

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un lugar privado, no público”. Fingeret cuenta que las grandes metrópolis van hacia la reducción del uso de auto y la disuasión para optar por otros medios. “En los centros de alta densidad con buen transporte público se tiende a desalentar la construcción de espacios de estacionamiento. En Zurich, por ejemplo, si uno quiere construir un estacionamiento privado no es fácil conseguir el permiso, aún consiguiéndolo, el gobierno te da premios por no construirlo. Si uno efectivamente construye ese espacio, la ciudad saca uno de los espacios permitidos en la vía pública. El compromiso desde hace ya más de 20 años es no aumentar los espacios de estacionamiento disponibles”, destaca. Pese a todo, no es desalentador el panorama para Buenos Aires. Fingeret cree que es posible hacer el cambio de paradigma y que se están viendo algunas cuestiones. “Las personas utilizan la infraestructura que se les da, eso quedó probado con las bicicletas. Cuando empezó a implementarse la bicisenda y el alquiler de bicicletas, empezaron a aparecer los ciclistas. La gente usa lo que se le da. Si queremos que la gente use menos el auto tenemos que generar incentivos, y al mismo tiempo tener incentivos para mejorar el transporte”, dice.


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Estacionamiento: espacio de deseo  

Nota de tapa. Revista 7Días. Estacionar en Buenos Aires cada vez es más complicado, el parque automotor aumenta y se reducen los espacios pa...

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