Issuu on Google+

Federico GarcĂ­a Lorca


Viene a ilum inar la Tierra En la vega de Granada, De la m ano de alguna hada, Acunada por la Sierra, El niĂąo, alegre y contento, Viste el m undo de color Y hace q ue a su alrededor Cante el agua y rĂ­a el el viento. Con sus patosos andares, Quiere explorar el lugar. Antes de em pezar a hablar, Ya tararea cantares.


Consigue ser siem pre el centro y brilla com o un lucero. ingenioso y zalam ero, hace cosq uillas por dentro. Lo q ue Federico adora es jugar con m arionetas, dibujar en ss librets y leer a cualq uier hora. Desde m uy tem prano aprende a rasq uear su guitarra. Canta com o una cigarra ยกEl chiq uillo tiene duende!


Se m archa a Madrid y allí Vive una gran experiencia Se aloja en la Residencia Con Buñuel y con Dalí. Se dedica a la poesía: es artista de una pieza -de los pies a la cabeza-, aunq ue estudie abogacía. En Nueva York se encandila: los neones por las noches, los largos ríos de coches, los rascacielos en fila... Tam bién Cuba le fascina. Allí cuenta, tan cam pante, q ue vio a un hada relum brante asom ada a una cortina.


Con am igos -tres o cuatro-, Decide el poeta un día Crear una com pañía Am bulante de teatro. La Barraca es ilución. Gusta a todos donde va. Viaja de aq uí para allá, Triunfando en cualq uier rincón.


Estalla una guerra horrible, alzando un m uro invisible entre dos partes de España. Y m atan bajo un olivo, con pistolas y escopetas, al poeta entre poetas. ¡Pero continúa vivo! Com o sus versos no hay otros. La m agia de su poesía, llena de luz y alegría, sigue estando entre nosotros.


Federico García Lorca