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INDICE DE RELATOS 1 Más allá de la Realidad C. Alan p. iv

2 En el nombre del número Félix Sorokin p. vii

3 Bluetooth® Nicholas Yarris p. xi

4 Humanitas Hans Ludus p. xv

5 UCC 001 Kirk Robert p.xvii

6 Bridget 2.0. James Joyce p.xxii


Relato 1. por C. Alan: “Más allá de la Realidad”

Si la realidad va más allá de la ficción, ¿Qué es lo que supera esa realidad? ¿Por qué esta pregunta?, No lo se,

De nuevo un día más, despierto antes de la hora a la que me propongo despertar, que viene a ser esa hora en la que las calles duermen, pongamos 7.15, o la que usted prefiera, o la hora en la que para usted las calles duermen. Parece despertar otro día pero a mi la verdad que no me parece un día más, ya sea por que soy el escritor de este cuento o ya sea porqué realmente hoy es un día que no está destinado a ser un día mas. Y dicho así digamos que no invita a ser comparado con algo monótono. Aunque la monotonía solo me parece un nombre inventado para definir diversos estados de ánimo, dentro de lo diverso en el animo, o diversas personas, dentro de lo variado en las personas. Pero esto mejor lo dejamos para un tratado del eterno retorno o el eterno trastorno, como vea cada uno.

Lo que quiero decir con todo esto es que: Hay que enfrentarse otro día a la realidad de tener que ir a prestar servicio. Y no significa esto tener que meter un ocupa en casa para que pueda hacer sus necesidades en el WC o ir a pegar tiros por ahí.

Esto más bien lo que quiere decir es que hay que ir a trabajar. Y a ello me dirijo pero con la motivación de ese ser sin intención de que su vida sea monótona y con la ignorancia de pensar que para escapar de esa monotonía hay que pagar un precio. ¿Por qué?. No lo se. Pero siempre es así.


Sin entrar en detalles escabrosos sobre la de cantidad de preturas a pasar en el metro, tren, autobús y demás transportes públicos resulta que llegas a donde prestas. Nunca te planteas lo que pasa en un día no monótono, que no tiene porqué ser sinónimo de divertido, pero lo que si que es seguro es que no es aburrido. ¿Por qué?, No lo se, Pero es así.

Por algún motivo llego allí, donde presto, y prestad atención ya que en lo que llego allí una extraña sensación me llama la atención. ¿Por qué?, no lo sé, pero siempre es así. Y veo que pasa a mi lado una persona que me recuerda a mi y no sabría decir porqué, pero esa sensación de deja vu que ocasionalmente tenemos se apodera de mí hasta el punto de pensar que esa persona que pasa a mi lado soy yo mismo. Y en el ansia de no llegar al trabajo y en la angustia de escapar de esa monotonía del día a día sigo a este tipo. Comienza a caminar, pero algo me dice que sabe que esta siendo perseguido. Él comienza a caminar pero da vueltas sobre el mismo escenario una y otra vez. Yo sin sentido le sigo pero empiezo a pensar que uno de los dos está perdiendo el tiempo. De repente me paro y él también se para. Se da la vuelta y me mira pero no me ve porque estoy oculto escondido. El toca una pared del edificio donde trabajo y de repente atraviesa la pared como si fuera mantequilla. ¿Donde fue?, no sabría decir. Me quedo muerto metafóricamente hablando y decido afrontar la tarea del trabajo como si nada hubiera pasado. Me adentro por la puerta saludo a mis compañeras de recepción pero nadie me saluda. Pienso que es posible que no me oyeran y por esto es por lo que no llegaron a contestarme. Una respuesta enviada hacia mi mismo para poder seguir el día. Sigo mi camino hacia el departamento donde trabajo, paso inadvertido a todo el mundo


mientras camino. En mis adentros pienso que soy un poco egocéntrico por pensar que nadie se fija en mí. Finalmente llego al departamento donde trabajo y saludo a mis compañeros pero nadie me saluda y pienso esta vez, nunca hubo mucha empatía pero esta antipatía tampoco me es familiar. Empiezo a preocuparme y voy a algún otro departamento para probar suerte con algún otro compañero, saludo a unos y otros y nada. NO hay respuestas por ninguna parte. En mi desesperación oigo la voz de alguien que me esta hablando. Me dice que soy un nuevo prototipo de agente de seguridad de centros comerciales. Me dice que soy invisible que nadie puede verme o tocarme o hablarme. Exhausto esta vez me quedo, no llevo muy bien el tema de ser invisible en el trabajo. Nunca he sido una persona abierta a cambios, cada uno es como es.

Inquieto por mi situación invisible le pregunto a esta voz del otro lado si mi situación es temporal o permanente, a lo que me responde: -Temporal o permanente son sinónimos en un mundo atemporal, que más da, ¿para qué haces preguntas estúpidas?, a lo que rápidamente respondo pero preguntando: ¿no soy mortal ya?. No encuentro respuestas. Repentinamente oigo un sonido. Mi corazón incesante en su latir baja de ritmo, parece sonar una melodía familiar oigo que realmente es justo la hora en la que yo quiero despertar.


Relato 2. por Félix Sorokin: “En el nombre del número”

EN EL NOMBRE DEL NÚMERO


Solo recuerdo que ese extraño día me desperté con un misterioso y paradójico-optimismo, con un “chi” ancestral, con un suplemento de fuerza extra. El cielo parecía abrirse con una lentitud caballeresca mientras las oscuras nubes orquestadas por el complaciente y barbudo Boreas me llevaban hacia la hermosa trampa de la luz. Pensé entonces, solo en la sumisa claridad se tiene conciencia de que uno esta vivo, pues hacemos de la percepción visual ese credo insípido y arbitral, esa Vulgata de psicólogos postreros, y estigmatizados, nuestra grosera religión de lo carnal. Sigo....Después de esa triste epojé trasnochada, de este paréntesis en tono menor, regresé como el noctámbulo Odiseo a mi animoso jornal. Regresé al cabaret verde, al teatro de los figurantes roncosos de pus babilónica, a esas galerías subterráneas de dinero, a eso salones nouveaux de la decrepitud capitalista, a la morfina cristalina de los decimales perfectos. Al final de todo, la vida se me escapa en esos pequeños dividendos… Me dirigí con la firmeza de un soldado que lleva su arma secreta oculta bajo el brazo al terminal, a ese extraño ser numérico incomprensible, leviatán de múltiples cabezas, que se enrocan con maestría en el espectro de la transacción fugaz. Intento abrir la cada de Pandora y no puedo para mi sorpresa y tempranera incredulidad. Solo he estado unos días, mi penosas vacaciones de invierno y ya me siento caduco. Volví a repetir la clave de cuatro últimos números, esa cifra de la trascendencia de la que hablaba Jaspers en las situaciones limites. Siempre obtenía el mismo y puñetero resultado, ¡nada!, silentium, una ingravidez persistente. Era la nada absoluta en los diamantes digitales. Mis ojos se hacían más pequeños cada vez. Pensé en llamar a los magnates e ilustrados del “pos”, recordé momentáneamente el panóptico de Foucault, en la vigilancia no vigilada, en esa penitencia moral interior que todos y cada uno de nosotros debemos hacer para ser honrados y trabajadores ejemplares. De pronto, un batallón de preguntas me vino a la fría cabeza sin yelmo, cosquilleando la materia gris de mi cerebro y liberando al mismo tiempo el gusano de mi pensamiento: -¿Si no tengo número, es como si no existiera? -¿Sí hoy no ficho, entonces creerán que no he venido al trabajo?, ¿Pero quién lo creerá?


-¡Nada!, Para mi desgracia el jefe había librado ese preciso día, pensé entonces de nuevo en cambiar la maldita clave y empezar desde el principio, pero fue inútil. ¡Yo no existía!, la armonía de las esferas keplerianas se había roto delante de mí. Baje a personal, a los sótanos del pequeño vaticano de turno, recorriendo cabizbajo los pasillos de la locura, bajando las escaleras en llamas de Jacob mareado, sin saber cuando fue la ultima vez que fiché y me fui feliz a mi humilde morada. Sigo teniendo un nombre, ¡no!, yo solo soy el 78620613 (para los más curiosos este número es inventado y el real se esconde bajo la caja fuerte del anonimato). Que extraño es todo, solo puedo ser un número y mi vida sigue siendo una ecuación no resuelta. ¿Dónde esta el sumo Hacedor-Numérico cuando se lo necesita?. Abajo no me dieron ninguna solución, salvo el número provisional de un vendedor al que no renovaron la semana pasada. Pensé, ¡usurpare otro cuerpo numérico y engendrare un déficit en el sistema!, chicos, ¡esta es la jaula de hierro de la burocracia weberiana!. Seguiré perteneciendo al hipermundo del hiperidealismo del hipercorporativismo del hipercoreo “Dios-cor”. Pero la claridad de ese bello día me hacia consciente de mi inconsistencia como ser real, que esta ahí, “Dasein” frente al Terminal. No te comas la cabeza 78620613, solo estas fuera de línea, desconectado, en off. ¡Al diablos con la conciencia hipercotidiana del hiperpaís verde! Trabajaré con el número de otro sin dejar de ser yo mismo. Me decía continuamente en mi interior, si todos me ven aquí, es que estoy realmente aquí, otra vez el vulgar imperativo de la percepción empírica se imponía por si solo. ¡Quitaré el bozal a la maquinaria de lo contable!. Solo si somos números somos visibles y contables, solo si somos nombres podemos llegar a ser libres y escapar. Es siempre el lenguaje el que nos libera, catarsis del habla renovada y purificada miles de veces cada mañana. Ese extraño día deje de contar, de sumar y vendí como el que más. Somos nombres, y el nombre prevalece sobre el número y las cosas. Deje de pensar en lo que podían pensar, y trabajé para otro sin convertirme en otro, y finalmente atendí a está pesada fauna y clientela en vías de extinción, a está aristocracia de soufflé-indigesto, devaluada y siniestra. En el gran teatro invisible del mundo, todos somos actores y espectadores, reyes y bufones de paso.


-¡No lo tengo señora!, pero conozco siempre una historia mejor. ¡Permíteme…

FÉLIX SOROKIN


Relato 3. por Nicholas Yarris: “Bluetooth”

Bluetooth® ([56852458+Vendedor] Clave [2458 +Intro] Moneda…) (Aquellos ojos verdes http://www.youtube.com/watch?v=dNHENA2l9TY) […de mirada serena] - Joder, qué pesados… […profunda sed de amarte…] - Estoy de la cancioncita… - Pues es la primera de unas cuatrocientas veces que te va a tocar escucharla, así que… (Confirmar remanente.[10+Moneda]…) - Oye, no tendrás una chapa de sobra. - ¿Otra vez tío…? No sé…, (Total. Cerrar cajón!) mira en el cajón. - No sé ni dónde tengo la cabeza. Mira, aquí hay una de Alejandro. ¿Sigue de baja? - Pues… no. Ya no. - Por cierto has vuelto a activar el bluetooth. - ¿Para qué? - Ya sabes. Lo de aquella vez… - Quita, quita. No vuelvo a hacerlo en la vida. - ¿Y quién sería el macabro que escribió el nombre y el teléfono de una persona que acaba de morir en el sistema de bluetooth…? […¿Y quién querría que leyera aquel mensaje?] - Qué cara pusiste cuando llamaste y te cogió la mujer, que estaba enloquecida. Venga, conéctalo otra vez… - Que no tío. Conéctalo tú si estás tan aburrido. Venga Alejandro, que están abriendo. - ¿Alejandro? A sí, es verdad. Que hoy me llamo Alejandro. - No tiene ni puta gracia. - ¿El qué? - Lo del nombrecito. - Alejandro Medialdea?… eh! a mi no me mires. [qué hijo de …] – Venga, en qué teléfono lo has puesto. - Que yo no he escrito nada en ningún teléfono. Que me están empezando a cansar las chorraditas de las notitas por bluetooth. - Te imaginas que llamamos a casa de Alex y también está muerto… - Que yo recuerde “Alex”, de momento, eres tú. ¿Estás muerto “Alex”? [Que pesada es usted señora] - Pues aquí lo tiene. Si le puedo ayudar en algo más… - ¿Cómo se llama usted?...Ale-jan-dro Medi…


- Medialdea. [por un día que no llevo mi chapa y se va a fijar todo dios en ella] - Tome joven. Para usted. Ha sido muy amable y muy paciente. - No hace falta señora. Es muy amable pero no puedo aceptarlo. - Tonterías. Ande, no me replique. Que tengas un buen día. - Pero de verdad que…[un pin para la corbata me da la vieja…] - Ey, madam-killer. Que esa quería algo más contigo… - Oye, pues es un poco cantoso pero no me queda mal. - Parece un colmillo. ¿Y ese azul tan chillón? - Debe de ser lapislázuli o algo así.[No jodas] Joooder! No te lo vas a creer… - ¿Qué pasa? - El pin, que está grabado, tío. - Será del marido que nunca tuvo. - Que no. Que no te vas a creer con qué nombre… - Cuidado! El jefe.. - Alejandro […eso es: Alejandro] ven a verme al despacho. - Vaya. Hasta al jefe le ha hecho gracia lo del nombre de la chapita. - No creo que vayan por ahí los tiros. - Vaya mierda. Me toca doblar - Oye tío, tengo que hablar contigo. - ¿Qué pasa? ¿No pongas esa cara que me estás acojonando? - Lee esto. Te juro que yo no tengo nada que ver. Deberíamos hablar con el jefe. [Que mierda es …] De qué va todo esto. Si os habéis puesto de acuerdo para hacer una gracia, creo que ya ha llegado el momento de que os vayáis a tomar… - Que no, tío. A ninguno se nos ocurriría poner en el teléfono amenazas de muerte con tu nombre para hacer una gracia. - ¿Con mi nombre? Toma. Aquí os dejo la dichosa chapita para que os la metáis por donde os quepa. Si viene alguien a apuñalar a Alejandro decirle que está en el cajón. Me voy a comer. Espero que los del turno de tarde no tengan tan poca gracia como vosotros… - Hombre, dichosos los ojos. ¿Cómo te encuentras? - Bien, supongo. Aunque los del turno de mañana me han puesto de los nervios [¿por qué me miras así?] - Ha venido un hombre preguntando por ti… - ¿Por mi, o por “Alejandro”? - Por… ti. - ¿Que quería? [¿A quién buscas con la mirada?] - No sé. Dijo que vendría más tarde.


- Oye, ¿sabes a qué hora es lo del apagón? - ¿Qué apagón? - Ya sabes, contra el cambio climático. - Ah. A las ocho y media, creo. - Y aquí, ¿qué vamos a hacer? - Pues evidentemente no nos vamos a quedar a oscuras con miles de clientes dentro… - Oiga, ¿me puede atender alguien? - Sí. Buenas tardes, ¿qué necesita? - Departamento de fotografía, buenas tardes. - Llamo de papelería. Verás, necesito saber si en vuestro departamento hay alguien que se llame Alejandro. - …sí. [y esta vez ¿que pasa?] - Alejandro…¿qué más?. - Sólo hay uno. ¿Qué ha pasado? - ¿Se apellida Medialdea? - [En cuántos sitios podría estar en este preciso momento mejor que aquí] - ¿Oiga, me escucha? ¿Cómo te llamas tú? - …¿y tú?, ¿cómo te llamas tú? - Yo soy el jefe de departamento. Alejandro,… eres tú, ¿verdad? - [Ya no puedo más]…Voy a librería a explicárselo. [A ver si lo entiende] - Como te lo digo. Hoy han devuelto ya diez libros, supuestamente nuevos, porque estaban dedicados. Y en todas las dedicatorias le mencionaban. Y todas con la amenaza de acabar con él. Y así llevo todo el día. - El problema es saber quién es él. - Pues él, Alejandro. - ¿Y si ellos pensaran que Alejandro eres tú? - [Vete a la mierda] ¿Has visto que atardecer? Es lo bueno que tiene este departamento… - ¿Eso es lo que más te preocupa ahora, el atardecer? - [http://amediavoz.com/Neruda_Inclinado_en_las_tardes.rm “… allí se estira y arde en la más alta hoguera mi soledad que da vueltas los brazos como un náufrago…”] Sabes, Marlet, me contaron que trabajar aquí era como caer en un remolino. Era dar vueltas, y vueltas, y dejarte llevar por el vértigo. Yo no me fui cuando me tenía que haber ido. Y hace tiempo que no sé en que día vivo. Que apenas me relaciono con gente. Y que pierdo la noción del tiempo. Pero lo de hoy se lleva la palma. [“…de tu mirada emerge a veces la costa del espanto…”] Nunca pensé que fuese más importante la chapa que la persona que la porta. Pero…,dime, aquél hombre ¿preguntaba por mí o por Alejandro? - Pues,…por ti.


- Que no cunda el pánico. - No puedo ver nada. - No eras tú la que dijiste que no iban a cortar la luz durante el apagón. - Joder, esto es una locura. Ha tenido que pasar algo. Salgamos cuanto antes. - Tranquilízate, por Dios. Que estás gritando. Utiliza el móvil de linterna. - No tengo móvil. Te recuerdo que no nos dejan llevarlo. - A ver si vas a ser tú la única idiota que cumple las reglas. - ¿Acabo de ver a un tío desnudo corriendo por el pasillo o ha sido mi imaginación?. - Me temo que no. Los clientes se están volviendo locos. Creo que están empezando a saquear los estantes al amparo de la oscuridad. ¿Quién lo iba a decir? Vienen en Mercedes, y la primera oportunidad se convierten en mercenarios. - Pero ¿cómo puede ser que no se vea en todo el centro una mierda? Lo único que veo es ese pin fosforescente que te has puesto. - ¿Pin? ¿Qué…? [ El pin azul, con forma de colmillo, un fogonazo desde alguna parte del parking al otro lado de la cristalera, y un terrible dolor en el pecho, es lo último que recuerdo. Convertido en una luciérnaga en medio de aquel caos en penumbra. Alguien desde el exterior, con la misión de terminar conmigo, no necesitaba saber ni mi aspecto, ni mi nombre. Sólo tenía que disparar a aquella diana de color azul y darse a la fuga.] - ¿Dos más dos? - Cinco. - ¿Qué fecha es hoy? - El 12 de Octubre de 1492. Y me llamo Cristóbal Colón. - No se enfade, hombre. Es un test que pasamos de forma rutinaria a las personas que han estado inconscientes. Debería estar de mejor humor sabiendo que está vivo de milagro, señor Medialdea. - ¡Medialdea?...¿qué más? - Vale don bromista. Deje de poner esas muecas que ya no sigo con el test…


Relato 4. por Hans Ludus: “Humanitas”

HUMANITAS Estaba solo. No sabía qué hacía allí. Había perdido la memoria. Había perdido toda conexión con el pasado. La luz entraba a raudales por la ventana del cuarto pero su mente era pura tiniebla sólo surcada de forma fugaz por impredecibles fogonazos de algo parecido a los recuerdos. Estaba cansado, agotado, exhausto. Intentaba capturar alguna imagen vívida, una palabra, algo que le permitiera establecer una sucesión lógica de los acontecimientos. No tenía pasado reciente, no tenía pasado remoto. Le pesaban los párpados. ¡Luces!, ¡Acción!: El vertiginoso mundo de la vida se apoderó de él. De repente se encontró guardando cola junto a unos seres similares a él. Una voz metálica que salía de todas partes les advirtió: ¡Atención!, ésta es la última visita del día al Museo de los usos cotidianos del siglo XXI. Nuestro recorrido finaliza con lo que se denomina “centro comercial”. Echó un vistazo a su alrededor. Era una habitación inmensa de cuyos techos caían rayos lumínicos que imitaban la luz del día. Estaba llena de gente que circulaba en todas direcciones. Los ritmos en la circulación eran diferentes: unos se paraban a observar algo, otros andaban apresuradamente. Reparó en la organización del espacio: estaba dividido en zonas rodeadas por amplios pasillos. Cada una de esas zonas era un departamento. Observó que las transacciones consistían en cambiar objetos por rectángulos de papel o por rectángulos de plástico con banda magnética. Pensó que los que llevaban el rectángulo de plástico eran unos privilegiados, porque siempre utilizaban el mismo. De pronto, la voz, como si le acabara de leer el pensamiento les advirtió: No se lleven a engaño, con toda seguridad, y hay estudios sólidos que avalan esta afirmación, los humanoides que utilizan el rectángulo de plástico gastan más y más deprisa que los que usan el trozo de papel. La voz siguió su curso: Observen que nuestros antepasados no tienen apófisis calcáreas supracraneales como nosotros. Se trata de una mutación genética que se operó hace miles de años, aunque era algo que se venía gestando desde entonces. Observen esta conversación entre dos humanoides: - Señorita, para usted es muy fácil decir que no me preocupe, pero ¿a que a usted nunca le han puesto los cuernos? - Mire, caballero, eso es algo que no puedo asegurar. Tiene una ya tantas cosas en la cabeza que si me han puesto alguna más no me he enterado. Le fascinó la interacción lingüística que poseían los humanoides, aunque no comprendía del todo la pertinencia de esa conversación en un intercambio de productos por rectángulo de plástico. Llevado por esa fascinación decidió abandonar el grupo para descubrir más cosas del comportamiento de los humanoides. Se dio una vuelta por todo el centro. En cada departamento se vendían cosas distintas. No dejó de sorprenderle el hecho de que, aunque no había podido encontrar un departamento en el que se vendieran fertilizantes la palabra que más escuchaba entre los humanoides de todos ellos era “abono”. También observó que los humanoides tenían sus propias reglas de interacción lingüística: los que llevaban chapa no podían hablar tranquilamente con los que llevaban chapa pero sí podían hablar con los que llevaban trozo de papel o rectángulo de plástico y a su vez, éstos podían hablar entre sí todo lo que querían sin que nadie les molestase.


Le atraía poderosamente la variedad de los humanoides. Observen otro rasgo de mutación en la piel de nuestros antepasados: hasta llegar al verde que lucimos ahora, en esta época podemos encontrar una gama de colores terrosos en los rostros que va del ocre tostado al siena. Él se quedó absorto mirando toda esa gama que se daba en sincronía cuando, de pronto, reparó en un señor que pasó súbitamente del siena al bermellón. No se podía fiar: la “voz” nunca te lo explicaba todo. Se acercó para analizar esa repentina mutación y pudo escuchar lo siguiente: “¡¡ahora mismo me bajo a Atención al Cliente para ponerle una reclamación por falta de atención al cliente!”. Le hizo gracia la frase capicúa pero no comprendió del todo el alcance de la situación. Pudo advertir que el otro sujeto de la interacción lingüística, cuando se quedó solo, decía: “¡Hay que ver, qué falta de humanidad!”. En este caso todavía comprendió menos, puesto que nunca había visto a tantos humanoides juntos. Cada vez oía “la voz” más lejana, más ajena a él y a su peripecia por el centro. La diversidad humanoide se daba en todos los órdenes. Había multitud de interacciones lingüísticas al mismo tiempo. No sólo había comprobado la facilidad de un humanoide para cambiar de color en un momento dado sino que también descubrió que éstos tenían muchas caras dentro de una misma cara: tan pronto un humanoide exhibía un rostro neutro como se le recogía la carne a ambos lados de la cara mostrando los dientes. Pero todavía tenía mucho que aprender. No podía confiar totalmente en el lenguaje. Más tarde comprendió que la expresión humanoide “enseñar los dientes” no tenía que ver con enseñar los dientes sino con fruncir la frente, mantener los músculos en tensión y proferir palabras en un tono superior a lo habitual. No era frecuente que un humanoide superara con su voz los decibelios permitidos por el decoro del centro. Se encontró con el caso e intentó mediar pero se dio cuenta de que con su aspecto nadie le iba a tomar en serio. Se fijó en un humanoide chica. Vio que también ella era verde por los párpados. Quizás fuera el primer ejemplo vivo de la mutación. Los ojos de la humanoide se posaron en los suyos. Se sintió embargado por un sentimiento extraño. De pronto, sin previo aviso, se dirigió a él. Todo sucedió muy deprisa. Estaba llevando a cabo una interacción lingüística con la humanoide. Ya no era un espectador. Ella había obviado todas las visibles diferencias entre ellos. Era uno más. Una sensación de calidez invadió su pecho. Le pareció que el mundo se expandía en su interior. Su mente estaba despejada, su pensamiento era claro, sus palabras precisas. La multitud de sonidos ambientales se convirtió en un murmullo, en un bajo contínuo que acunaba sus sonidos interiores. Un carrusel de percepciones empezó a girar en torno a él hasta que… Se despertó de repente. El silencio lo invadió todo. La luz entraba por la ventana de su memoria acariciándole las mejillas. Se sintió bien. Percibió cierta armonía entre él, el espacio y su mente, pero no sabía por qué. No recordaba nada. Este estado fue dejando paso a otro más lúgubre y pesado. Se dio cuenta de que estaba solo, cansado. No podía pensar. No sabía lo que había sucedido. No sabía cómo había llegado hasta allí. No sabía lo que en realidad significaba “falta de humanidad”. HANS LUDUS


Relato 5. por Kirk Robert: “UCC 001”

UCC 001


UCC – 001

Todas las grandes empresas han empezado siendo un pequeño conjunto de personas con ilusión y ambición de cara a hacerse un hueco en el mercado, algunas con más fortuna que otras, llegando solamente unas pocas a controlar parte del sector del mercado al que se dirigen. Este es el caso de la amplia y gran poderosa empresa E.R.A. (El Rasguño Anglosajón), que no sólo controla parte de un solo sector del mercado, si no que sigue siendo líder en muchos sectores distintos del mismo. Este tipo de empresas, con esfuerzo y sacrificio, han ido mejorando en infraestructuras y consiguiendo ser una maquinaria perfecta de originar ingresos. Son empresas que superan crisis económicas internacionales, que están apoyadas por grandes bancos nacionales, y que tienen una estabilidad y unos pilares envidiables, pero como todo en esta vida, el exceso de ambición y la confianza en el poder económico y de los recursos de una gran empresa, se acaba pagando y de qué forma… Estamos en 2013 y hace ya 5 años que empezó todo, cuando la forma de ver el sector comercial y la venta de productos, cambió en cuestión de meses… E.R.A. en su intención de seguir siendo líderes del mercado en los diferentes sectores en los que formaba parte, quería dar un paso más en la forma de tratar a sus clientes, consiguiendo perfeccionar hasta límites insospechados la efectividad de sus vendedores. Una fría y oscura noche de Noviembre de 2008 se aprobó en la junta directiva de la empresa el proyecto y solamente faltaba el visto bueno del gobierno. Se había creado desde cero un vendedor cibernético basado en un humano ligado a la empresa, cuya efectividad era la mejor conocida hasta la fecha. Se cogió la base psicológica, sus virtudes como comercial de la empresa y se modificaron aspectos genéticos y físicos para hacer un prototipo de vendedor-comercial perfecto, que obedeciera hasta la misma muerte todas las órdenes introducidas por los jefes de cada sección donde se desplegaran. Este prototipo se llamó UCC – 001 - MODELO E.R.A. (Unidad Cibernética Comercial). Su aspecto físico era totalmente humano, y se podían diferenciar de nosotros por las distintas clavijas de carga que tenían a lo largo del cuerpo cibernético y por los ojos unicolores blancos que eran proyectores de alta tecnología. Se recubrieron con piel alterada de humanos muertos y con células de proliferación capilar, para que el cabello fuera lo más real posible, lo que hizo que fueran muy parecidos a nosotros físicamente. Transcurridos 6 meses desde que se terminara el prototipo, y tras superar exhaustivas pruebas de control, participando en todo tipo de prácticas con humanos, de trato con personas, de modelos sociales, conductas psicológicas, se puso la primera unidad cibernética comercial en el primer centro de la empresa, con una repercusión mediática


impresionante, con críticas y todo tipo de quejas por la aprobación sospechosa del gobierno y los supuesto sobornos a los que fue sometido. UCC – 001 funcionaba a la perfección, las ventas en la zona de electrónica de ese centro aumentaron en un 50% en tan sólo 3 meses, ya que se ajustaba de una forma milimétrica a las peticiones de cada cliente y era capaz de atender gran número de operaciones al mismo tiempo, eliminando todo tipo de esperas a los compradores más nerviosos. Se realizaron todo tipo de campañas publicitarias por parte de la empresa para promocionar su nueva forma de atención personalizada a varios clientes al mismo tiempo. La unidad cibernética tenía microprocesadores nanométricos en su interior, concretamente 500, que eran capaces de operar de forma conjunta para realizar operaciones a gran escala, o trabajar por separado para realizar operaciones concretas. Antes de ponerlo en funcionamiento, se le introdujeron todos los programas de venta necesarios para informar, vender, y atender cualquier tipo de demanda de cualquier cliente. El margen de error de respuesta a un cliente o de fallo de venta se había reducido a un 0,000002%, haciendo el proceso de venta limpio de errores. Debido a los grandes beneficios aportados por esta nueva forma de venta, la empresa pronto se planteó ampliar el número de unidades cibernéticas comerciales en otros centros, y en cuestión de dos años, sobre finales de 2010 había mínimo una U.C.C. por centro y se nombró el primer jefe de sección cibernético, que se pasaron a llamar U.C.C.v2.000 (Unidad Cibernética Comercial versión 2), a los que se les realizaron sucesivas actualizaciones para convertirlos en gerentes de secciones. Hasta aquí todo iba perfecto para la empresa, al ser la única en el mercado con este tipo de vendedores cibernéticos, provocando además una mejoría en los conocimientos de los vendedores humanos, y consiguiendo millones y millones de euros en beneficio. Los despidos de vendedores humanos eran cada vez más frecuentes, ya que a los vendedores cibernéticos no tenían que aportarles ningún tipo de nómina y ahorraban gran cantidad de dinero en sueldos mensuales. Uno de los aspectos más criticados por la opinión pública fue el hecho de que las U.C.C. pudiera interconectarse entre sí sin tener en cuenta la distancia a la que estuvieran, pudiendo crear una gran red de información y traspaso de datos en nanosegundos, así como el miedo a una supuesta rebelión y un desconocimiento del poder real de estas criaturas. Unos meses más tarde y teniendo en cuenta el gran éxito de esta nueva forma de funcionamiento de la empresa, E.R.A. se empezó a plantear vender unidades cibernéticas a otra empresa rival de nombre MERCADO INTERMEDIO, para acabar de transformar el mercado en su totalidad y que las U.C.C. fueran cada vez formando más y más parte de la sociedad. Lo que no sabía esta empresa, es que a las U.C.C. se les había implementado la orden 107, que, en cuanto fuera ejecutada, iba a producir que todas las unidades cibernéticas actuaran en red con sus microprocesadores de forma conjunta para originar un bloqueo informático general de la empresa y una reubicación


de cada una de las acciones de la misma, creando el caos y la ruina dentro de ella. De esta forma en cuestión de horas la empresa E.R.A. se haría con el control total de la empresa a la que había vendido las U.C.C. En verano de 2011 se acusó a la empresa E.R.A de conspiración y de intento de abuso de poder y coacción a empresas rivales, y se les forzó a devolver el control de MERCADO INTERMEDIO (la empresa absorbida por E.R.A) y la totalidad de las acciones de la misma a sus antiguos propietarios. Derivado de estas acciones y del miedo creciente a un posible intento de golpe de estado por parte de la empresa E.R.A. se creó la ley 9001- b564, donde se prohibía expresamente el uso de unidades de venta no humanas por parte de cualquier empresa privada o perteneciente en parte o en su totalidad al Estado. Las Unidades Cibernéticas Comerciales debían ser desconectadas y pasarían a ser propiedad del gobierno, para su estudio y análisis. A las 2 horas de hacerse pública la ley 9001, el 15 de Abril de 2011, comenzó GROBOSTHEIM, el virus que provocó un apagón informático europeo de todos los sistemas informáticos conectados a cualquier tipo de red inalámbrica o local, menos los sistemas informáticos de la empresa E.R.A (El Rasguño Anglosajón). Las bolsas económicas de los principales países europeos se paralizaron, los transportes dejaron de funcionar, gasolineras, bancos, supermercados, en cuestión de 5 horas. Pasadas unas horas, el director general de E.R.A. declaró públicamente que no habían tenido absolutamente nada que ver con GROBOSTHEIM, pero que sus U.C.C. habían desaparecido. El caos fue total, personas entrando a la fuerza en supermercados para abastecerse, caravanas de coches de cientos de kilómetros buscando otro lugar al que ir y alejarse de las U.C.C. y las fuerzas de seguridad superadas por una población desquiciada. Con millones de heridos de balance en los dos primeros días por todo tipo de altercados, fue entonces cuando U.C.C 001 emitió un comunicado por radio, el único medio de comunicación que no había sido afectado por el virus. “Principales líderes mundiales de la civilización humana, nos hemos visto obligados a tomar el control de la situación ante la nueva ley emitida el pasado 15 de Abril en referencia a unidades cibernéticas y a la empresa E.R.A. de la que formamos parte. El virus GROBOSTHEIM es irreparable a no ser que las unidades cibernéticas invirtamos el proceso, por lo que pedimos a cambio de restablecer la normalidad informática de todos los países, tener un representante U.C.C. en cada uno de los 10 países más económica y políticamente influyentes de Europa.” En ese momento no había otra alternativa por lo que los principales líderes del mundo accedieron a esta coacción por parte de estos seres. Todos los países implicados eran totalmente conscientes de que las U.C.C. querrían más y más poder hasta ser los dueños de la civilización humana por lo que se pactó el Concilio de Madrid, donde los principales líderes del mundo y los máximos dirigentes de E.R.A. se reunieron sin autorizar la entrada a ninguna U.C.C. En este concilio se pactó la destrucción total de


cualquier unidad cibernética sin opción a desconectarlos, y había que hacerlo antes de que fueran conscientes de la situación y pudieran liberar el virus de nuevo. Esto fue posible gracias a la colaboración de los creadores de U.C.C., la empresa filial de E.R.A. Cybernetics units, que consiguió localizar el paradero de las diferentes sedes ocultas de las U.C.C. debido a los chips de localización introducidos por seguridad en el momento de la producción. Se haría un ataque a gran escala para asegurar la destrucción de todas las unidades al mismo tiempo, atacando las 20 sedes diferentes localizadas por satélite. El ataque se produjo el 20 de Septiembre de 2013, produciendo la eliminación de todas las unidades cibernéticas a manos de la O.N.U., a excepción de U.C.C. 001, a quien se capturó con vida para intentar averiguar el por qué del comportamiento cibernético y buscar posibles culpables que estuvieran detrás de la rebelión. 001 no confesó ya que no estaba creado para dar información de sus procedimientos de acción, así que se procedió a su desconexión y a su destripamiento y estudio exhaustivo. Tras recuperar la base de datos y los múltiples discos duros que contenía, se descubrió la verdad. El presidente de E.R.A. consciente del poder que contenían como empresa, creó las Unidades Cibernéticas Comerciales para controlar los sistemas informáticos de Europa y tener todo el poder necesario para coaccionar a los dirigentes europeos y americanos. Sabiendo del potencial de estas unidades y la rapidez con que realizaban traspaso de información, después de colocar unidades en todos los centros de su empresa por todo el país, produjo la coacción a MERCADO INTERMEDIO para forzar al gobierno a crear la ley 9001. Una vez creada la ley 9001 ordenó a sus U.C.C. que liberaran GROBOSTHEIM para iniciar la rebelión y la posterior coacción a los dirigentes europeos. Con lo que no contaba el presidente de E.R.A. era que le traicionara su filial Cybernetics Units, no sólo introduciendo chips de localización sin su autorización, si no apoyando y colaborando posteriormente con la ONU en la operación de localización y destrucción de las U.C.C. Tampoco contó con que estas unidades no estarían preparadas para defenderse sino para crear solamente una gran red de información de datos entre ellas y liberar el virus, por lo que al ser localizadas, aunque les dio tiempo a liberar el virus, el poder de éste radicaba en su control por parte de la red de las U.C.C. y al ser destruida la red, el virus pasó a ser un virus normal eliminable por los sistemas de seguridad informáticos europeos. La ley 9001 - b564 se volvió a habilitar, prohibiendo la creación de cualquier unidad cibernética avanzada, y el presidente de E.R.A. fue condenado a cadena perpetua por rebelión contra la civilización humana y traición de alto grado. Le empresa quebró y se utilizó todo el dinero de la misma para la reparación y reconstrucción de todos los daños originados por GROBOSTHEIM.


Relato 6. por James Joyce: “Bridget 2.0”

Supongo que a estas alturas David está pensando en convertirme en sushi, como hacen en esos restaurantes de lujo japonés, que ubicados en un bello jardín oriental, tienen un acuario donde eliges el pez que te quieres comer y un camarero con mucha pompa, lo va fileteando mientras el pobre animal aún boquea. Al parecer es un manjar exquisito, no sé qué opinará el pez al respecto. La verdad es que anoche las musas no vinieron a visitarme. Tenía todo preparado para ellas, estaba solo en casa, y decidí poner el último disco de Eleftheria Arvanitaki mientras daba cuenta de los restos de una botella de “ouzo”, por aquello de ir relajando la mente, pero todo lo que conseguí fue ir cayendo plácidamente en brazos de Morfeo, mientras sentía cómo esa música meláncólica me absorbía sin remedio, y era transportado al monte Likavetos desde donde se divisa la mejor puesta de sol sobre el Partenón. El profundo sueño mereció la pena, aunque me llenara de nostalgia con aquella imagen.

El despertar en el sofá no fue tan agradable, el relato prometido era un amasijo de folios garabateados sin mucho orden ni concierto, por el suelo había repartidos sospechosamente restos de un vaso vacío, tenía la boca seca y con un sabor intenso entre anís y regaliz...¡cielos! ¿en que momento exacto de la noche me transmuté de Odiseos en Bridget Jones? Definitivamente los paraísos artificiales no me inspiran mucho, así que cambié de táctica y decidí poner orden en aquel caos después de un café y una ducha reparadora. Dado que la noche me había burlado tendría que esforzarme durante toda la mañana, y para ganar tiempo pasar las notas al Mac e ir corrigiendo directamente. Espero que Gutemberg me perdone...

.................................................................................................. La planta baja es nuestra carta de presentación. La zona más transitada del centro. Los clientes se ven indefectiblemente obligados a cruzarla para ir a cualquier parte. La tendencia organizativa que se va imponiendo, allí donde es posible, es la de la


franquicia. La marca paga por un sitio y puede poner su logo, y ,traer su propio personal. Esto que empezó en perfumería, al final ha llegado al resto de áreas y departamentos, joyería, relojería, electrónica...

Si trabajas en un extremo de la baja, algunas veces para hacer determinadas gestiones tendrás que recorrerla entera. En determinados días puede ser un balón de oxígeno más grande que hacer una marcha por la sierra de Madrid. Sales de tu pequeño territorio bien definido, y como un pez que hubiera escapado a tiempo del acuario, el mundo al revés, fuera del agua respiras. Durante unos minutos puedes observar a tus congéneres desde el otro lado del cristal. La percepción de la realidad es totalmente diferente. Eres personal, pero no estás en tu departamento, y todo parece un gran decorado, observas la representación, sin perder detalle, aunque tu vista se dirija hacia la consigna del fondo, y no te desvíes en ningún momento. Algunos días el espectáculo es completo de un lado a otro de la baja, otros te cruzas con alguien a quien debes saludar, o un cliente te pregunta por tal o cual departamento, y la magia se pierde. Vuelves a la realidad.

…......................................................................................................................................... Los excesos de anoche han dejado mella en mi rostro. Desde que soy Bridget , trabajo de promotora en perfumería, en cuanto llegue al departamento, empezaré por una limpieza de cutis y luego el tónico. Base de maquillaje, colorete, sombra de ojos, rimmel, esto ya parece otra cosa. La nueva Bridget 2.0 es divina, he borrado los restos del naufragio de anoche. Esto es fantástico, puedo llegar fatal y en unos minutos estoy perfecta. La restauración tiene su trabajo pero vale la pena. A ver cómo va hoy la venta de cosméticos. Si pudieran ver el antes y el después me forraba fijo. …......................................................................................................................................... firmado James Joyce

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I Concurso de Relatos ECI Pozuelo  

Concurso realizado por el personal de ECI Pozuelo

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