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n el camino que conduce a la comunidad de San José el Carpintero, ubicado en la serranía Zinapecuarense, se encuentran “Los Piecitos de San José”, no sin antes pasar las localidades de San Miguel Taimeo, Santa Cruz, La Mesa Colorada, todas estas localizadas al oriente de la cabecera municipal. Si bien es cierto que el predio en donde se encuentran un par de piedras calizas, una de ellas con huellas de pies, y la otra con petroglifos. Hay quien señala que existe también una cueva, no se ha podido constatar, sin embargo esto no le resta importancia, es un lugar que merece ser estudiado por especialistas. Cuantas cosas posee nuestro municipio que pasan desapercibidas por los que vivimos aquí en esta tierra de obsidiana, hasta hace poco tiempo supe de la existencia de pinturas rupestres en la parte alta. Desde hace más de dos décadas supe de presencia de estos vestigios, que desde el punto de vista científico son producto de la época cuaternaria, cuando los volcanes estaban en ebullición y que posiblemente esta piedra fue arrojada hasta ese lugar, y que los hombres prehistóricos pasaron por ahí dejando sus huellas. Sin embargo la más conocida sin duda es la de los piecitos, que por mucho tiempo son conocidos en la región como Los Piecitos de San José. Que por varias generaciones han hecho de ese lugar una ermita, que cuando los montañeses pasan por el lugar son colocadas ofrendas que van desde las flores de campo, mazorcas de maíz, o alguna planta que es puestas ahí en agradecimiento. Cabe mencionar que en el camino serpenteante que conduce al Carpintero, hay un filón de tierra propia para ademar el fogón, tierra valorada por las amas de

casa por sus propiedades, pues estas son refractarias, soportan el calor, no se agrietan cuando es bien aplicada, en el mismo lugar, solo que un poco más arriba se encuentra las piedras antes mencionadas. La que tiene las huellas “los piecitos” que en realidad son varios de diferentes tamaños, que fueron marcados en la piedra caliza Las leyendas fluyen como también las historias, quedando plasmadas también en la memoria de nuestra gente, MiZinapecuaro quiso compartir esto breve relato. Omar Tapia.


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aludos amigos de MiZinapécuaro, llegamos al último mes del año con sus fiestas tradicionales como las posadas, las piñatas, las reuniones con la familia y los amigos. En esta ocasión vamos a recordar los tradicionales nacimientos mexicanos. Los historiadores afirman que fue San Francisco de Asís quién concibió la idea de poner lo que hoy se conoce como nacimiento. Al principio se conformaba por un grupo de personas que reproducían en vivo la “adoración de los pastores”: la Virgen, San José, el Santo Niño, los pastorcillos, un burro y un buey se reunían alrededor de una casita de paja, en forma de portal construida especialmente para el evento, en cuyo interior se colocaba el pesebre. Como fecha aproximada de este acontecimiento se da el año de 1223, aunque muy pronto los seres vivos fueron sustituidos por figuras. Paulatinamente, la costumbre se extendió a todos los países católicos. Los llamados belenes se instalaron en todas las iglesias en tiempo de navidad, y posteriormente las familias empezaron a colocar nacimientos en sus propias casas para solaz de chicos y grandes. En un principio se incluían pocos personajes: la Virgen, San José y el Santo Niño, conjunto que se conoce como misterio, luego, poco a poco, la imaginación de los mexicanos agregó, además de los Santos Reyes y los pastores, diversos animales, toda clase de representaciones religiosas y una variada vegetación. Los nacimientos actuales son parecidos a los descritos en el siglo pasado, y su colocación sigue siendo todo un acontecimiento en donde participa la familia entera. Tradicionalmente se pone el día 16 de diciembre, fecha de la primera posada. Por lo general se coloca en un rincón de la sala-aunque todavía existen personas que ocupan todo un cuarto-, sobre una mesa o plataformas a diferentes alturas, algunas veces sirve de base un lienzo encolado, pintado de verde con el que se forman colinas y valles y toda la superficie se cubre con heno y musgo. Piedritas y arena pegadas simulan rocas y veredas. De los cerros suele bajar un rio hecho con papel lustre plateado que desemboca en un lago simulado con un espejo, en donde habitan garzas, patos y peces. Además de los clásicos buey y burro al lado del pesebre, se encuentra una rica fauna compuesta por borregos, guajolotes, gallos, gallinas, reses, caballos chivos y perros al igual que una variedad de pájaros multicolores entre los árboles.

La flora suele ser tan variada como incongruente: junto a los magueyes y nopales suele haber palmeras, pinos helechos, árboles frutales y flores de todas clases. Las figuras del siglo XVIII eran de cera o de madera, con frecuencia se hacían medias tallas, es decir, sólo cara y extremidades; las imágenes se vestían con ricas telas cosidas y bordadas por monjas o señoras y jovencitas de la casa. También las había de marfil, importadas en el Galeón de Manila, o de barro estofado en oro procedentes de Guatemala. En nuestros días las figuras son generalmente de barro o de madera tallada, también las hay de cera exquisitamente esculpidas procedentes de Salamanca, Guanajuato y de Jaconá, Michoacán; las piezas de barro más utilizadas vienen de Tlaquepaque, Jalisco. A mediados de los 1980’s varias instituciones han convocado a concursos de nacimientos, teniendo como resultado la creación de nacimientos y misterios de todos los materiales imaginables: palma, hoja de maíz, popote, jícaras labradas, hojalata, plomo, laca, vidrio, cartón, papel, hueso, trapo, plastilina, chile y unicel. Hasta la fecha, y a pesar de la propaganda comercial de la figura de Santa Claus en muchos hogares mexicanos cada año los nacimientos clásicos, cuidadosamente envueltos, son sacados de su caja para conmemorar la Natividad, manteniéndose así esta costumbre iniciada, según algunos investigadores, por San Francisco de Asís. Arq. Carlos A. Lázaro Tapia


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espués de definir conceptos de una parte de la problemática que aqueja a las ciudades del país, y de la que no escapa Zinapécuaro, quiero comentar algunos problemas específicos de nuestra ciudad y mencionar algunos problemas que se han dado en otras ciudades y que estamos muy a tiempo de evitarlos. La imagen urbana es un concepto que se ha descuidado en nuestra ciudad, tanto en su centro histórico, como en la periferia, al no definirse las zonas que componen el centro de población. Cuando la zonificación no es definida da por resultado mezclas indeseables en los usos del suelo y una estructura funcional poco clara y eficiente, pues los diversos usos generan tránsito diferente, cada uno con distintas necesidades, propiciando embotellamientos y desorden en la circulación. Cuando la zonificación no es clara, los usuarios tienen dificultad para identificarse con el lugar donde viven y trabajan, así como dificultad para orientarse con respecto a La urbanización carece de puntos focales identificables, de límites distritales definidos y de claras rutas viales, lo cómo llegar al lugar que desean. que produce confusión en la circulación y desorientación. Cuando la zonificación no considera al medio ambiente se afectan los ecosistemas locales y ello da como consecuencia un deterioro ambiental. Un ejemplo típico es la urbanización de tierras agrícolas (con fines especulativos) que afecta la recarga de los mantos acuíferos subterráneos que se agotan con el tiempo. Esto se traduce en futuras carencias de agua para la población. Otro problema de imagen urbana de Zinapécuaro es la homogeneidad en el tipo de construcciones, alturas, materiales, colores, etc., de las edificaciones que produce un paisaje urbano monótono, cansado y poco susceptible de retención en la memoria. En general, las construcciones actuales carecen de atractivo estético, y a veces funcional, dando por resultado un diseño híbrido que provoca indiferencia formal. En términos funcionales, con el poco entendimiento del manejo del clima se ocasionan espacios incómodos: muy calientes o muy fríos, muy iluminados o muy sombríos, etc. La masa amorfa de urbanización no produce una imagen clara de pertenencia a un contexto urbano; por lo tanto la comunidad no desarrolla un arraigo por el lugar en que vive o trabaja.

La urbanización reciente no revela las funciones básicas de la ciudad en cuanto a su historia, tecnología, cultura, ambiente natural, etc., funciones que pasan inadvertidas para sus habitantes, puesto que las construcciones son de apariencia similar. Otro punto de la problemática de imagen urbana es el exceso de elementos delante de los edificios como: cableados, postes, letreros, anuncios, antenas, que afean las fachadas de nuestras calles, así como la falta de señalización, balizamiento, nomenclatura, etc. Estamos muy a tiempo de generar un urbanismo que sea digno y que nos identifique, que sea agradable, y, como se mencionó anteriormente, evitar la especulación de las tierras agrícolas, evitar construcción de fraccionamientos de casas mínimas, que en poco ayudan a resolver la escases de vivienda, y que nada tienen que ver con nuestro modo de vida; estamos a tiempo de crear una ciudad con un gran futuro para nuestros hijos. Arq. Carlos A. Lázaro Tapia


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ola a todos y mil gracias por la aceptación de la revista, pero muy en especial de este espacio, donde le ponemos un poco de sabor, espero seguir en el gusto de Ustedes, que este fin de año los balances en general de lo vivido sean siempre positivos y pasen fiestas en compañía de sus seres queridos, y que el año que viene sea de Salud, Amor y Trabajo. Bueno pues como en estos meses nos la pasamos de fiesta en fiesta, pues ahora les dejo relatos cortitos pero muy buenos, espero que les gusten: “PREMIO ROJO” Todavía en los años 80s cerca del jardín existía una tiendita como las de antes, es decir, en esas tiendas la gente desde los años 40s compraba todo en un solo lugar, desde la comida, ropa, sombreros, etc. Esta tienda sobrevivió durante un buen tiempo, un amigo que vivía por ahí, una noche de invierno se le antojo ir a comprar twinkis (pastelitos, que hoy día los siguen vendiendo pero ya no están buenos) que en ese tiempo eran la delicia de los chavos, salió de su casa y delante del caminaba una viejita, o por lo menos eso parecía, jorobadita con su rebozo, le llevaba como unos diez metros, entro a la tienda, me cuenta mi amigo que cuando entro, no había ninguna viejita, estaba el dueño de la tienda, pálido y le pregunto oiga que no entro aquí una señora, si joven, me pidió un premio rojo, cuando lo tome del refrigerador para dárselo ya no estaba, por eso estoy así de espantado, ya me había platicado mi mujer que le había sucedido y no le creía, dicen que todavía en algunas noches se ve a esta viejita atravesar el jardín… “QUE TE VAYA BIEN” Esta me paso a mí, estaba en la secundaria, ese año me toco en la tarde, los viernes salíamos a las siete y media, me acuerdo que corría para ir a la casa cambiarme rapidísimo, para irme con los amigos al jardín a ver a las muchachas, llegue a la casa entre y me llamo la atención que las luces estaban apagadas pero con la luz del día que terminaba era suficiente por lo que no me extraño, al fondo del pasillo para salir al corral estaban unas gradas y mi abuela le gustaba mucho sentarse ahí, le dije al entrar, ya llegue A´ma, no me contesto, me cambie de volada, cuando salía le volví a decir, ahorita vengo A´ma, no me contesto, volteé y solo veía el bulto sentado, y le dije por lo menos dígame que me vaya bien, solo movió la cabeza asintiendo, salí corriendo, pues se me hacia tarde, como a dos cuadras de la casa me encontré, la camioneta de uno de mis tíos se detuvo y grande fue mi sorpresa que cuando me acerque venia mi mama, mi tía y mi abuelita venían de Morelia, a quien le hable, jamás lo sabré, lo bueno es que estuvo de acuerdo en que me vaya bien…

“LA BRUJA” Una amiga de mi abuelita un día nos conto que por finales de los años cincuenta, aquí a Zinapécuaro, en una de lo que ese tiempo eran las últimas casas del pueblo rumbo a Acambaro, llegaron unas señoras, tres para ser exactos, a rentar una de las casitas de la calle, eran muy raras y con nadie hablaban, siempre vestían de negro, la más añosa se le veía con el ceño fruncido enojada, para ese tiempo una hija de Doña Tela como le decían, tuvo un hijo, su casita era de teja en un solo cuartito tenían todo, vivían las dos solas, nunca se me va a olvidar, decía que a los días del nacimiento de su nieto, en la madrugada se escuchaba como si algo anduviera corriendo arriba de las tejas, muy muy feo, esto comenzó de apoco pero una noche fue de no dormir, del miedo y de angustia, otro día Doña Tela, le comento a una comadre a lo que le dijo, pues por lo que me dice no es otra cosa que una bruja, que se convierte en Guajolota y quiere al bebe, (desde tiempos inmemorables se piensa que las brujas se roban a los bebes para tragárselos) ármese de valor comadre antes no se lo ha llevado, ya ve que duermen a los adultos con el vao y cuando despiertan ya no está la criatura, ponga una línea de sal en cada entrada sin que se divida y prepare esto (no lo menciono para evitar a los curiosos) y cuando escuche eso salga despacito de la casa, cuando sienta que se acerca tírele el liquido rápido y fuerte y métase rápido, y escuche lo que escuche no salga, Doña Tela comento que cumplió al pie de la letra lo que su comadre Cota le dijo, esa misma noche la cosa volvió y salió lentamente, cuando sintió que aquella cosa estaba casi por saltar sobre ella al pie del tejadito, le tiro la preparación, comentaba que el chillido de dolor que salió de esa cosa fue horrible y se revolcó, por todo el techo y aun lado de la casita, fue horrible, Doña Tela se metió de volada a su casa y abrazo fuertemente a su hija y su nieto, hasta que el sueño y el cansancio la venció, al otro día, en el patio y arriba de la casita encontró muchísimas plumas negras como las de los guajolotes, pero estas eran considerablemente mas grandes y muy oscuras, y pellejos grandes como piel quemada, estaba tan asustada que al salir a barrer no noto que las vecinas se habían marchado dejando hasta la puerta abierta de la casa donde vivieron, pero después de un rato noto que había más pellejos, sangre y plumas, días después por otra vecina se entero que las señoras que se fueron una de ellas llevaba la cara completamente tapada y apenas podía mantenerse en pie y que dentro de la casa encontraron carne en descomposición y huesos de niños pequeños, a los pocos días a las afueras del pueblo rumbo a Morelia se encontró el cuerpo de una mujer sin las piernas y con la mitad de la cabeza completamente quemada… LERNEX



Revista MiZinapecuaro Diciembre 2010