Page 1


Que desaf铆an fronteras. N贸madas, persiguiendo su dignidad.


Un hombre y una mujer apostando radicalmente por la utopĂ­a de los sueĂąos posibles.


Entonando cantos de liberaci贸n En todas las lenguas y tonos.


En comunión con tus pequeños, preferidos del Padre, avivando la mecha y curando la caña que ya se quiebra…


Misioneras Dominicas del Rosario. Unidas por el SueĂąo de JesĂşs, invitando a todas y todos a la fiesta del Reino.


Creyendo todavĂ­a que es posible construir la fraternidad, que en medio de nuestra debilidad se convierte en fuerza luminosa.


Descubriendo y cultivando las se単ales de vida presentes en nuestros pueblos.


Te agradecemos porque no abandonas a tu pueblo, porque eres el Dios de la Historia.


Dios de profetas y caminantes, de poetas y cantores, de mujeres y hombres que en la historia, encendieron su fuego llenando de sentido el horizonte de la humanidad, solidarios con su destino.


Gracias Dios de la aventura. Por Ascensi贸n y Ram贸n que se dejaron enamorar por el Dios de los caminos y siguiendo su ruta iniciaron la aventura de un S铆 confiado e imprevisible.


Ella, tejedora de vida fraterna.

Él, sembrador de ternura y compasión.


Él, defendiendo la vida amenazada,

Ella, navegante sin fronteras en la canoa del evangelio.


Dos semillas fecundas sembradas en nuestra tierra morena, llena de misterio y sabidur铆a.

La tierra que les cont贸 sus dolores y esperanzas, la ternura de un Dios que la habita.


Misioneros dejándose educar por el Dios de la Montaña, que les habla al corazón, que tiene rostro y voz de pueblos originarios.


Anunciando la Buena Noticia de Jes煤s a las mujeres, encorvadas por un sistema de opresi贸n, comunicando esperanza y vida abundante para todas y todos. todos


Dos llamas de la misma hoguera que siguen encendiendo preguntas en nuestros corazones.


¿qué vieron en la noche? ¡dígannos centinelas!


ÂżCuĂĄl fue la hondura e intensidad de su mirada, para captar la presencia escondida del Dios de la Historia, en la espesura de la Selva?


ÂżHasta quĂŠ punto se conmovieron sus entraĂąas para desear vivir y hacer su tienda junto a los pobres de la tierra?


¿Qué tono tuvo la llamada del Dios del riesgo, que les desafió a oír la voz que gritaba desde la periferia?


ยกOh Dios de los profetas! Fortalece nuestras opciones. opciones


¡Oh Jesús misionero del Padre! Empuja nuestro caminar, más profundo y más al margen.


¡Oh Espíritu Santo! Continúa sembrando en nosotras las semillas del amor y la fidelidad a los pobres. Poema de la Hna. Jacqueline Sothers

D_ Gannos Centinelas  

Disponibles para peregrinar con nuestros pueblos