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NUESTROS PUEBLOS

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¿CÓMO NOS VEN EN EL PUEBLO?

SOMOS CARLES MOLL Y VICKY MASCARÓ, UN MATRIMONIO RESIDENTE EN CIUTADELLA DE MENORCA. TENEMOS TRES HIJOS: ROSER, PAU Y CATERINA, DE 12, 10 Y 7 AÑOS RESPECTIVAMENTE. U N O ES E L E C T R I C I S TA Y L A O T R A MAESTRA.

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e nos pregunta cuál es nuestra relación con las Hermanas Franciscanas de Ciutadella y cómo vemos su presencia en el pueblo. Hoy por hoy en esta comunidad de Hermanas, el convento de las cuales está situado en la calle Degollador, hay básicamente religiosas de edad porque, de hecho, es una residencia para religiosas mayores. Una primera impresión podría ser, que poco tienen que ver con una vida activa en la parroquia, en el barrio, o en algún otro ámbito de actuación. Pero sería una reflexión demasiado ligera y, posiblemente pecaríamos de buscar sólo eficacia a la hora de valorar las personas. Esta comunidad de Hermanas nos ofrecen uno de los testimonios más preciados y que tanta falta hace, hoy por hoy, en la sociedad que nos ha tocado vivir. Cuando oímos decir un día y otro las separaciones y los divorcios que hay, y la facilidad que tienen algunos matrimonios para deshacer el SÍ que un día se dieron mutuamente y dieron a Dios, el testimonio que ellas nos aportan es de ser fieles al compromiso que un día cada una de ellas llevó a cabo, testimonios de pobreza, castidad y obediencia, siguiendo los pasos de Francisco de Asís. Para nosotros, aquí radica el valor de su presencia en Ciutadella: tenemos la suerte de convivir con estas mujeres entregadas, fieles a Dios, que superan las dificultades del convivir -porque son humanas-, pero que saben de cierto qué es lo importante en sus vidas y van haciendo camino hacia esa meta con pleno convencimiento. La amistad que nos une con cada una de ellas añade afecto y calidez a esta relación y hace que nos sintamos cercanos e interesados por lo que mutuamente vivimos. Gracias María, Margarita, Joana Moll, Joana Florit, Antònia y Cecilia. Podéis estar seguras que los años añaden credibilidad a vuestro testimonio.

convivido en la Delegación Texas–México, a todas las recordamos con afecto y cariño, e igualmente las familias que las han conocido las recuerdan, aprecian y valoran el trabajo que han realizado en estas tierras tejanas y mexicanas haciendo el bien en los trabajos encomendado. (Gracias Hermanas) Acto seguido los Caballeros de Colón, entraron con sus trajes típicos. Los Caballeros de Colón es una sociedad benéfica, católica y masculina. El fin de esta sociedad es la caridad, la unidad, la fraternidad y el Patriotismo. La sociedad se ha distinguido por desarrollar y apoyar proyectos orientados al fortalecimiento de la fe católica en el mundo, apoyando la labor misionera del Papa, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, fue un gran honor compartir con ellos nuestra celebración. El P. Román, quien presidía la Eucaristía, inició la ceremonia, animando a la comunidad a participar con gran gozo y alegría la presencia a lo largo de 50 años de las Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia en nuestra Parroquia, dos de ellas estaban presentes (Sor Jacinta y Sor Catalina). Es motivo de dar gracias al Dios Todopoderoso por el trabajo que han realizado en nuestra comunidad parroquial, juntamente con las personas que han colaborado con ellas. Por tal acontecimiento, invocamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, para gloria y alabanza de su nombre. Uno de los diáconos leyó la Epistola, y el otro el Evangelio. El P. John Korcsmar, csc, proclamó la homilía; dando gracias a Dios por los PP. Fundadores, D. Gabriel Mariano y Josefa Ribas de Pina, dos hermanos afines con un mismo ideal, en amar a Dios y al prójimo. Movidos por el espíritu de Dios nace su Congregación, inculcando a sus Hijas que vivan la obediencia, la pobreza y la caridad al estilo de Francisco, ya que por los votos han sido llamadas a ser signo eficaz del Reino de Dios. Las Hermanas Franciscanas en estos 50 años de presencia en

estas tierras, han sido anuncio del Evangelio viviendo en comunidad de Hermanas, sirviendo a los más pobres, en las comunidades parroquiales donde están insertadas. Es motivo de recordar la década de los 60, cuando la Congregación de Hermanas Franciscanas surcaron los mares para llegar a Bolivia, Perú, Texas- México, Por tal hecho, nosotros estamos aquí reunidos en familia, donde el ambiente, la fiesta y las personas nos evocan hechos del pasado para alabar y dar gracias a Dios en estos 50 años de presencia en esta comunidad parroquial de San Francisco. Waco, Tx. Las dos fundadoras presentes en el acto: Sor Jacinta Amengual y Sor Catalina Vallespir (se tuvo presente a Sor Francisca Riutort, como fundadora, ya que no pudo asistir a los actos conmemorativos del aniversario) ofrecieron el pan y vino, símbolos del trabajo sencillo, silencioso y abnegado en una entrega incondicional a los más pequeños, en la enseñanza, catequesis, y acción social, para gloria de Dios y bien de la comunidad. El P. Jasso, TOR., hermano de nuestra Hermana Olivia Jasso, leyó las preces y después de orar por la iglesia, el Papa y la Congregación, se hizo mención de nuestra querida Hermana, Sor Juana Llompart, y nuestras mártires que ya están en la presencia de Dios (q, e, p, d). No dudamos que ellas están gozando de la presencia de Dios e interceden por toda la Congregación. En el momento de acción de gracias, Sor Paulina Aguirre, Superiora General, dirigiéndose a los sacerdotes, expresó unas palabras de agradecimiento por su presencia y generosidad en acompañarnos en esta celebración de acción de gracias. E igualmente acogemos a todas los

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Nº52Misericordiae  

Magazine, boletin

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