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DESDE LOS COLEGIOS

NUESTRA HISTORIA

SANT FRANCESC D’ASSÍS - ANTILLÓN (PALMA DE MALLORCA)

CARTAS DE DѪ JUANA ANA GALLARD DEL CAÑAR SUAU A SU HIJO GABRIEL MARIANO (V)

MÁS IMPORTANTE QUE LA META … ES EL CAMINO…

POTENCIADORA DE SU VOCACIÓN SACERDOTAL

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uando se te pide que hagas un escrito, que reflejes en dos páginas los aspectos o las cosas más importantes del colegio en el cual estás trabajando, que expliques los principales proyectos que estás desarrollando o simplemente que destaques lo más destacable…haces una reflexión, intentas pensar en todo lo que estas haciendo, piensas en si has conseguido algún reconocimiento, premio … En definitiva y haciendo una comparación (que no siempre son acertadas): imagínate que tienes que asistir a una fiesta, dónde se trata de mostrar lo bien que haces las cosas, que tienes que mostrar lo mejor de ti, tienes que estar elegante e intentar no mostrar los defectos …, abres el armario, te pones delante y miras cual es el vestido o traje mas nuevo y reluciente que tienes, el que causará mayor impacto, el que hará que te miren dos veces y por detrás la gente vaya comentando «mira este que traje más bonito y elegante lleva» consiguiendo así, felicitaciones y miradas, reconociendo y valorando lo elegante que estás… Volviendo al tema que nos ocupa, a nuestro querido colegio «Sant Francesc d’Assís» de Palma (o Antillón), no destacaría las cosas, proyectos o trabajos que realizamos, que también comentaré, sino que resaltaría el cómo lo llevamos a cabo, el cómo desarrollamos el proyecto, cómo nacen nuestras ideas y cómo le vamos dando forma, cómo le ayudamos a que sea un éxito, cómo … Por una parte, creo que nunca tenemos que perder de vista que trabajamos con personas (o mejor dicho, «personitas que se van formando»), personas, que tienen un nombre y unos apellidos, personas que tienen unos hermanos, unos padres y unos abuelos … y para saber como trabajar, que proyectos llevar a cabo o como desarrollar nuestros objetivos, muchas veces es suficiente con mirarles a los ojos y ser capaces de entender todo lo que transmiten y/o necesitan, todo lo que dicen sin añadir palabras … tanto a los alumnos como a los padres. Y por otra, tampoco hay que perder de vista, que quien trabaja con estas personas, también lo son… Todos sabemos que cada uno, tenemos unas virtudes y unas cosas para mejorar, unas cosas que hacemos mejor que nadie y otras que no es así… Entonces, también estaremos de acuerdo en que trabajamos mucho mejor con nuestras virtudes,

trabajamos mejor si éstas se tienen en cuenta, se valoran y se potencian y a partir de ahí, sacamos lo mejor de nosotros para nuestro propio desarrollo personal y para transmitirlo a los que nos rodean. Ahí está el «cómo» de nuestra tarea, en intentar desenmascarar lo mejor de los alumnos, de los padres, de los profesores y de todos los miembros de la comunidad educativa. Creemos que solo así, se puede crecer como persona y solo así, se puede sacar lo mejor de cada uno y al fin y al cabo, poder llegar a ser felices, con lo que tenemos y no con las cosas que no tenemos y que probablemente nunca consigamos. Pensamos que cuando un alumno, un profesor o cualquier persona de la comunidad educativa tiene una idea o un proyecto para potenciar y/o ayudar al desarrollo de las personas de dicha comunidad, a su felicidad, tenemos que potenciar al máximo esta idea o proyecto y facilitarle al máximo los recursos que necesite. La persona con esta idea o proyecto tiene que sentir que se confía totalmente en ella, que se le ayudará en el camino y que lo que ella aporte, vale mucho para todo el proyecto de la comunidad… Partiendo de este «cómo» que he explicado, es de donde salen nuestros proyectos, es hacia donde van dirigidos la mayoría de proyectos y trabajos que realizamos que ahora os explico brevemente. Uno de ellos, es el trabajo que llevamos a cabo de trabajar sin libros en Educación Infantil, en el área de conocimiento del medio y música en primaria así como la educación para la ciudadanía en quinto y las matemáticas en tercero. Me explico, la idea de trabajar sin libros se debe básicamente al poder trabajar con mas libertad a la hora de trabajar y poder tener mucho más en cuenta la realidad de cada alumno para ir programando los trabajos de clase. Trabajar sin libros también potencia y resalta mucho más la creatividad y motivación del alumnado, así como también la del profesorado (siendo esta manera de trabajar, mucho más laboriosa que con libros). Otro proyecto que ya llevamos a cabo desde hace ya tres años es el de «Refuerzo Espiritual», donde con grupos reducidos de alumnos, se trabaja el interior de la persona, aprendiendo a reconocer nuestros sentimientos, emociones, preocupaciones

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on esta página de nuestra historia, intento presentar la última aportación que Dñª Juana Ana Gallard del Cañar Suau hizo al Fundador, de las cinco que Sor Antonia Barrilero subrayó en el nº. 49 marzo 2012 de Misericordiae: Potenciadora de su vocación sacerdotal. No por dedicarle el último lugar, debe ser considerada la menos importante. Todo lo contrario. Es admirable la actitud de esa madre, en constante fidelidad a la voluntad de Dios, manifestada durante todo el proceso vocacional de su hijo Gabriel Mariano. De este proceso destacaría siete etapas o momentos decisivos: Primera vocación. Muerte de su padre. Roma: Consagrado a Dios. Franciscano. Sacerdote. Génova: su ingreso en la O F M. Regreso a Mallorca: Llamado a dar Misericordia. 1. Primera vocación Año 1829. Contaba el Fundador 15 años de edad. A esta temprana edad inicia su proceso vocacional. E inicia con una clara manifestación de ingresar en la Orden de Frailes Menores. Lo expresa él con estas palabras: «A los quince años quería pedir licencia a mi padre para vestir el tosco sayal de Francisco» (Doc. II, 170). A la luz de estas palabras, es manifiesta ya su decisión de dedicarse al servicio de Dios. De consagrarse a Dios. Después de unos años de espera que él califica de «dilatada prueba», y decidido a poner en práctica su primera vocación, reafirma su decisión de servir al Señor abrazando el estado eclesiástico, donde Dios le llama (Doc. III, 13-14). Pero sucede algo inesperado. El día 7 de julio del año 1837 muere D. Miguel Mariano Ribas de Pina, padre de D. Gabriel. 2. Este hecho abre una nueva etapa en el proceso vocacional del Fundador. Etapa marcada por la contradicción, el discernimiento, la escucha y la fidelidad a la voluntad de Dios. Pero también, por la respuesta de D. Gabriel Mariano, llena de sentido y responsabilidad. He aquí sus palabras: «La soledad de mi madre, la necesidad que tenían de mí mis hermanos… me hicieron considerar prudente no sólo sacrificar por entonces mi casi innata vocación, sino también el tomar parte activa en el manejo de la casa de que en mi vida me había ocupado» (Doc. I, 170-171). Cinco años duró este compás de espera, de sufrimiento y de reflexión que, al inicio, he denominado segunda etapa. Tengo la seguridad que D. Gabriel nunca dejó de creer que Dios le llamaba a su servicio. Que su vocación era

consagrarse totalmente a Dios. El amor a Dios y a su voluntad fueron los dos focos que iluminaron siempre sus decisiones. 3. Año 1842. Roma La actitud de Dñª Juana Ana Gallard del Cañar Suau, siempre a la escucha también de la voluntad de Dios, durante el proceso vocacional de su querido hijo Gabriel, fue admirable. Esta buena madre, llevaba muy dentro que éste, su hijo, pertenecía a Dios. Que Dios le llamaba a su servicio. D. Gabriel era consciente de ello. La hora de Dios había llegado. Con plena libertad y determinación, así lo expresa: «En el año 1842, considerando no ser ya necesario en casa… me pareció no deber sacrificar por más tiempo mi vocación, y por esto dando un adiós que yo creía perpetuo, a mi patria, amigos, parientes, hermanos y madre, salí de Mallorca para Roma el día 8 de abril» (Doc. I, 171). Con este esperado viaje destino a Roma, inicia la correspondencia epistolar entre Dñª Juana Ana y su hijo Gabriel Mariano. La primera carta que D. Gabriel escribe a su madre, es del 10 de abril del mismo año 1842. En ella hace una clara alusión a su vocación que ya presiente como un camino de cruz, pero también de felicidad. Desde este primer momento es firme su determinación: «Dejarlo todo por Dios» (Doc. III, 25-26). Idéntica es la actitud de su madre: «Hijo, sigue siempre los rectos caminos por donde quiera Dios conducirte» (Doc. III, 34). Esta buena madre que igualmente presiente la vocación de su hijo como un camino de cruz, tanto para ella como para él, le inspira la mejor respuesta vocacional: Ofrenda total a Dios que pasa por el Amor al Crucificado. Es el entusiasmo que comparte con su madre. En Roma, le dice, crucifican a los seguidores del Crucificado. A los hombres que aman al Crucificado. Le dice que contempla las huellas del martirio que en Roma sufrieron Pedro y Pablo. Y comparte también con su madre, la alegría de que en Roma espera merecer él la gracia de consagrarse a Dios… (Doc. III, 35). A Dñª Juana Ana, no le asusta el deseo del martirio de su hijo. Ni tampoco la belleza del martirio que contempla en los Monumentos de la ciudad de los mártires. Al contrario; vive con gozo la vocación de su querido hijo que es donación a Dios. Ofrecimiento total a Dios. Precisamente es éste el motivo que sosiega su pesar (Doc. III, 50).

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Nº52Misericordiae  

Magazine, boletin

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