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QUIÉN ES QUIÉN EN LA CONGREGACIÓN

su madre estando todavía en Roma: «Creo que, por ahora, fijaré mi domicilio en Génova esperando que el cielo se aclare un poco más» (Doc. IV, 67). A la luz de los hechos que sucederán después, con la decisión de establecerse en Génova, renace en su interior «su primera vocación». En el proceso vocacional de D. Gabriel nada cambia. Los dos elementos básicos, para él, son más presentes que nunca: la consagración a Dios y una vida de austeridad y pobreza. La consagración a Dios ya la vive. Pero aspira a una vida austera y escondida que, de momento, dice a sus hermanas, no la he conseguido. (Con. IV, 68-69). La primera carta de D. Gabriel a su madre y hermanas, desde Génova, es del 1 de junio 1843. Y la primera carta de su madre con destino a Génova, es del 6 de junio del mismo año. Ambas cartas reflejan un compás de espera que madre e hijo llevan dentro. El hijo que busca la voluntad de Dios. La madre, siempre al compás del hijo, no le oculta sus sentimientos y le dice: «Ya puedes creer cuanto es mi deseo de verte pero me conformo con tu modo de pensar». (Doc. IV, 84). Por estas fechas, varios de sus amigos sacerdotes, desde Mallorca se apresuran a escribir a D. Gabriel. Le felicitan por la decisión tomada de formar parte del colegio español establecido en Génova (Italia), por Mons. Ignacio Cabrera (Doc. IV, 96). Otros, residentes en Italia, le participan su decisión de ir a prestar sus servicios en tierras de Misión. Concretamente en La Paz (Bolivia). Así, sus íntimos amigos Fr. Lorenzo Pons OFM y D. Miguel Cabot. Todo esto pesa mucho en el proceso vocacional del Fundador. Su madre es consciente de ello. No obstante, se limita a decir: «Hijo amado; en caso os concediesen el poder venir a esa tu patria, que es lo que tanto suspira mi corazón, si no es tu voluntad y la del Todopoderoso, quiero privarme de la más grande satisfacción…» (Doc IV, 109). D. Gabriel, por su parte, establecido ya en S. Bartolomeo del Fossato – Génova – en su constante correspondencia epistolar, deja entrever algunas expresiones que revelan que Dios todavía no ha dicho la última palabra. Es verdad que, no sólo completa su formación, sino que colabora notablemente en la formación de los demás. Una actitud permanece estable: Su decisión de consagrarse a Dios. Su inclinación hacia la vida religiosa. Su determinación de ingresar en OFM. Después de algunos meses, muy veladamente lo comunica a su madre: «Mi muy apreciadísima madre… sigo con muchísima alegría, y aun mayor que antes, pues espero que la Purísima Virgen que siempre

se ha demostrado mi madre, en este novenario que haremos con toda solemnidad, me ha de dispensar la gracia de conocer más la voluntad de Dios, esto es, el modo como quiere que le sirva, me parece que me es indiferente. V. como buena madre no deje de encomendarme al Señor ofreciéndome a su servicio con aquella generosidad que María ofreció a Jesús cuarenta días después de nacido» (Doc. IV, 162). D. Gabriel, aquí, no dice toda la verdad a su madre. Porque él, por estas fechas, ya había solicitado su ingreso en la OFM y ya había sido admitido. El ingreso tuvo lugar el día 8 de diciembre 1843. He aquí como quedó inscrito el Fundador en el Registro de la OFM. «En nombre del Señor. Amén. En el año 1843, 8 diciembre, a las 10 de la mañana… tomó el hábito de nuestra religión en la Iglesia de Santa María de la Anunciación de nuestro convento del Monte, de manos del P. José de Tobías, Guardián del lugar arriba indicado – Fr. Gabriel de la isla de Mallorca. En el siglo Gabriel Mariano Ribas, sacerdote secular, del cual no puedo referir aun muchas cosas, porque no se tienen todavía los certificados del Bautismo y de la Confirmación, como está prescrito. Pasados cinco días, de su espontánea voluntad, dejó el hábito» (Doc. IV, 173). Para finalizar esta etapa, sólo transcribo estas pocas palabras de D. Gabriel a su madre: «Carísima madre: parece que el Señor se contenta con darme la vocación de ser religioso sin que llegue a ponerla en práctica» (Doc. IV, 178) 7. Regreso a Mallorca: Llamado a dar Misericordia. Con el convencimiento de que el proceso vocacional de D. Gabriel Mariano, no culmina en una enfermedad que le obliga dejar el hábito de la OFM. Ni tampoco a causa de unas determinadas circunstancias adversas, me atrevo a concluir dicho proceso, con otra y última etapa: Llamado a dar Misericordia. «La Misericordia mira desde el cielo», reza el Salmo 32. Cuando la Misericordia mira desde el cielo, deja el corazón herido y capacitado para dar Misericordia. Sólo así. Nos lo asegura el Fundador: «Vivamente conmovido volví a cultivar la más abandonada porción de su viña, los pobrecitos del campo» (Doc.I, 27 y 68) Con esta determinación, pongo punto final al proceso vocacional del Fundador. Pero no, al cultivo por él iniciado y sembrado en Pina. «Preferirán a los pobrecitos que nada les dan, no olvidándose que son Hijas de la Misericordia» (Const. Fund., Cap. XI)

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MARÍA RIGO, FHM

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SOR JUANA MOLL GOÑALONS P: ¿Cuándo y cómo descubrió su vocación religiosa? R: De niña y de joven frecuentaba el convento de las Hermanas de mi pueblo. Por las tardes me gustaba ir a hacer la visita al Santísimo. Algunas veces ya me quedaba a rezar con ellas. Esto sin lugar a duda, iba indicando mi opción. Diariamente iba a misa. Los sacerdotes de mi pueblo, D. Alberto y D. Juan nos contaban vidas de santos, que iban empapando mi interior. Recuerdo que me llamaba mucho la atención la enfermera de mi pueblo que tanto en verano como en invierno, sin descanso dedicaba su vida a los demás, especialmente a los enfermos y a las familias que la necesitaban, esto me llevaba a pensar que yo también podría dedicarme a hacer lo mismo que ella. Todo esto, poquito a poquito, iba penetrando en mi interior hasta decidirme a ingresar en la vida religiosa. P: Dentro de su familia, ¿cómo acogieron su decisión de consagrarse a Dios? R: Mis padres eran personas sencillas y profundamente religiosas, mi madre era una persona de misa diaria. Todas las noches antes de cenar rezábamos el rosario en familia. Cuando conocieron mi deseo de ingresar en la vida religiosa se alegraron mucho y acompañaron este momento de mi vida. Mi padre en algún momento expresó que estaba muy orgulloso de que yo fuera religiosa. Lo mismo cabe decir de mi madre. P: ¿Qué servicio o misión le llamaba más la atención del carisma de la Congregación? R: La asistencia a los enfermos, visitarlos, cuidarlos a ellos y a las familias que lo necesitaban. Acompañando su sufrimiento y dolor o cualquier situación que estuvieran atravesando. P: ¿Qué servicio ha realizado dentro de la Congregación? R: Toda mi vida y por todo dónde he estado destinada me he dedicado al servicio de los enfermos a domicilio o en clínicas. Esta ha sido mi misión principal pero he colaborado en lo que hiciera falta en la comunidad, lavar, planchar, limpiar, etc. P: ¿Cuál ha sido la vivencia más gratificante de su trayectoria religiosa? R: Todo cuanto he hecho he intentado hacerlo lo mejor que he podido y he sabido, tratando de hacerlo con ánimo y con gusto. Estoy contenta de haber podido servir, ayudar donde haya sido necesario. Creo que la vivencia de la vida fraterna me ha proporcionado muchos momentos muy buenos de gran alegría y felicidad, que me han llenado. P: ¿Qué ha dado hondura a su vivencia como mujer consagrada? R: Dios me ha ayudado a dar sentido a toda mi vida y a lo que llevo entre manos. De ahí que, todo cuanto he recibido a través de la formación, los retiros, la vida fraterna, los tiempos de oración, la vivencia de la eucaristía diaria se

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ATURAL

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(M ENORCA ), DONDE 5 DE ENERO DE 1923. INGRESÓ EN LA CONGREGACIÓN EL 16 DE ABRIL DE 1944 EN PINA) INICIANDO EL NOVICIADO EL 17 DE ABRIL DEL MISMO AÑO . R EALIZÓ SU 1ª PROFESIÓN EL 18 DE OCTUBRE DE 1945 Y SU PROFESIÓN PERPETUA EL 12 DE OCTUBRE DE 1951. A LO LARGO DE SU VIDA RELIGIOSA HA ESTADO DESTINADA EN: BARCELONA, CRUZ ROJA (PALMA DE MALLORCA), MURO, M AÓ , S A P OBLA EN LA CLÍNICA T UGORES , A LAIOR , MERCADAL, EJERCIENDO EN TODOS ELLOS COMO ENFERMERA. MÁS TARDE Y PARA RECUPERARSE DE SU ENFERMEDAD Y DE ALGUNAS OPERACIONES, FUE DESTINADA A CIUTADELLA, FERRERIES, VIRGEN DE LA ESPERANZA. ACTUALMENTE VIVE EN CIUTADELLA, CASA DE ORACIÓN Y DESCANSO NACIÓ EL

han convertido en momentos gratificantes y llenos de sentido. P: ¿Cómo vive esta etapa de su vida? R: Aceptando mi enfermedad con la ayuda del Señor, procurando vivir este momento con serenidad, buen humor, y paz. Me gustaría poder colaborar, ayudar en lo que hiciera falta en la comunidad, pero tengo que limitarme a estar sentada en la sala. Por esto trato de vivir este momento de mi vida lo mejor que se, aceptando el querer de Dios, convencida de que ningún momento es vacío, en todos está la llamada de Dios que me invita a vivir esperanzada, con paz y dando paz y serenidad. Orando por todos. P: ¿Qué diferencias señalaría entre el ayer y el hoy a la hora de vivir la misión? R: Es muy diferente, ahora es otra realidad, la vida religiosa y la sociedad han cambiado mucho. En este momento nuestra presencia en medio del mundo es mucho más exigente, supone más convencimiento y más conciencia de la opción tomada. Antes la sociedad te ayudaba a vivir la vivir la consagración. P: ¿Qué valores cree que debería tener una mujer consagrada? R: En primer lugar tener clara conciencia de la opción tomada. Ser mujeres abiertas al mundo de hoy. Preparadas para dar respuesta a las necesidades que van surgiendo. Mujeres de oración profunda, amor sincero y comunión fraterna. Capaces de testimoniar la presencia del Dios Viviente. Mujeres que al vernos puedan exclamar: «Verdaderamente es una mujer de Dios». FRANCISCA ALOMAR, FHM

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NUESTRA HISTORIA

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Nº52Misericordiae  

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