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“Al calor del primer fuego” ESPECIAL NÚMERO 2 ANIVERSARIO DEL FUNDADOR MAYO 2014


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ANIVERSARIO DEL

ESPECIAL NÚMERO MN.2 2º 2014

NACIMIENTO DEL FUNDADOR

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REFLEXIÓN DE LA SUPERIORA GENERAL „FRANCISCA ALOMAR: «Aviva el fuego del don de Dios»

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ENSAYOS „MARÍA RIGO: «Referencias evangélicas en los Sermones del Fundador (III)» „ANTONIA BARRILERO: «Fuentes espirituales y teológicas en los Sermones de D. Gabriel Mariano» (II) „GABRIEL AMENGUAL «Gabriel Mariano, un presbítero diocesano modelo en el ejercicio de la misericordia»

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DOCUMENTOS „D. TEODORO ÚBEDA: «Así habló de él D. Teodoro Úbeda»

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ESTUDIO-REFLEXIÓN „MALÉN JIMÉNEZ «La frustración, camino hacia la plenitud»

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MAIL.:MISERICORDIAE@HIJASDELAMISERICORDIA.COM

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EDITA:CONGREGACIÓN DE HERMANAS FRANCISCANAS HIJAS DE LA MISERICORDIA C/ DEL NÉCTAR, 18 28022 MADRID ECOORDINA: ISABEL Mª PICÓ, PETRA OVEJERO Y Mª JOSÉ FEBRERO DISEÑO DE CUBIERTA: PAULA DALIÀ MARTORELL FOTOGRAFÍA DE CUBIERTA: ANTÒNIA JUAN DEPÓSITO LEGAL 145/1984 COLABORA: ISABEL MARTÍNEZ MORENO

A l c a l o r d e l p r i m e r f u e g o . . . e n e s a p r i m e r a l u m b r e , a l i m e n t a d a d e i l us i o nes, de fe y de esperanza ardió el sueño de D. Gabriel

OBITUARIOS „MAGDALENA FIOL «Mª Concepció López-Pinto Ribas de Pina»

18 EPÍLOGO „ISABEL MARTÍNEZ «Carta de ‘sa nina’ a D.Gabriel»

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TESTIMONIO GRÁFICO «Espacios de D. Gabriel Mariano» «ES


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DE LA SUPERIORA GENERAL

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REFLEXIÓN

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«AVIVA EL FUEGO DEL DON DE DIOS»1 POR: FRANCISCA ALOMAR, SUPERIORA GENERAL

«Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció. Se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras?»2

«Mientras conversan, Jesús se acerca y se pone a caminar con ellos»… Les pregunta ¿Qué venís discutiendo por el camino?»3 Los discípulos habían abandonado Jerusalén descorazonados. Jesús, el Maestro, en quien habían puesto toda su esperanza, ha muerto y con su muerte, se han desvanecido sus esperanzas. Por esto, deciden volver atrás, huir, todo ha terminado, ya no hay nada que hacer. Quizás, entre nosotras, podríamos encontrar un sentimiento o unas actitudes parecidas. Como los discípulos de Emaús, estamos amenazadas de desesperanza.

R EESTRUCTURACIÓN

DE

LA

CONGREGACIÓN Ante el desafío que nos planteó el Capítulo de iniciar el proceso de una necesaria y urgente reestructuración de la Congregación. Un proceso que requiere de todas, una actitud disponible, abierta, generosa, para poder llevarlo adelante con audacia, valentía y convicción. Parece que no acabamos de ver claro, nos causa miedo y desconfianza e, incluso, en algunas Hermanas, motivo de desencanto. No nos acaba de convencer. Quizás nos asusta el compromiso, el riesgo que puede llevar consigo y tratamos de evitar las sacudidas que el proceso puede llevar consigo. B)

HEMOS APRENDIDO A SOBREVIVIR

Nos sentimos bien en nuestras respectivas «zonas de confort», aunque nuestro tono vital no apunte tan alto como en los inicios de nuestra vida religiosa. Hemos aprendido a sobrevivir. Es verdad que ya no tenemos el corazón en ascuas, como antes; nuestras motivaciones se han ido enfriando, diluyendo nuestros ideales. Y, aunque ello nos lleve a vivir con un cierto grado de insatisfacción, lo sobrellevamos. No acabamos de tomar una decisión, ni hacemos la opción ¾¾¾ iseri

1. UNA INVITACIÓN A LA ESPERANZA

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l evangelio del martes, dentro de la octava de Pascua, nos presentó el relato de los dos discípulos de Emaús. Un testimonio en el que a través de la experiencia vivida por estos hombres, se nos narra la resurrección de Jesús, su significado y la torpeza de sus seguidores para vivir dicho acontecimiento en clave profética Partiendo de este relato, quiero incidir en lo que considero una triple invitación para nosotras, en este momento congregacional:

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REFLEXIÓN DE LA SUPERIORA GENERAL ¾¾¾ de volver a gustar la elección por la Vida. Sin embargo, encerradas en nuestra realidad, en nuestro mundo, no es posible amar el mundo como lo amaba Jesús, ni infundir en nadie aliento, revitalización y esperanza. C)

NOS ABRUMAN LOS DATOS

ESTADÍSTICOS

Las cifras que nos ponen de manifiesto que, cada vez somos menos y que vamos sumando años. Además son pocas las que se van agregando a nuestras filas. Por otra parte, tenemos muchas obras abiertas y pocas fuerzas para impulsarlas y animarlas. D) ¿DE QUÉ HABLAMOS NOSOTRAS MIENTRAS VAMOS DE CAMINO?

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Cuando los discípulos de Emaús iban compartiendo su desesperanza y su desencanto acerca de las expectativas que se habían forjado sobre Jesús, el Resucitado los alcanza y se pone a caminar con ellos. Su presencia y su diálogo esclarecedor es el fuego que aviva su esperanza, haciéndoles ver el sentido de su historia y la necesidad de hacer una lectura creyente de su vida. Así, van recobrando la esperanza, empieza a iluminarse nuevamente el horizonte y a entender el sentido del momento que habían vivido con Jesús y el momento que están viviendo. ¿De qué hablamos nosotras mientras vamos de camino? Nuestros diálogos y conversaciones: ¿están centrados en Jesús y su mensaje, en cómo Él ha tocado nuestra vida, nos ha animado a vivir apasionadas por Dios y por la humanidad? Jesús, el Resucitado, también se hace presente entre nosotras, cuando vamos de camino, cuando repetimos sus gestos y signos, cuando nos dejamos afectar por la historia de los demás, especialmente de los más marginados, cuando ponemos interés por su mensaje, cuando dialogamos sobre

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nuestros deseos de hacer vida su proyecto del Reino y su mismo estilo de vida. El Resucitado, de camino a nuestro lado, nos está animando a hacer discernimiento, a no evadirnos, a leer responsablemente nuestra realidad y lo que queremos hacer con ella. Ojalá que el encuentro con el Resucitado, nos anime a vivir este momento con realismo y esperanza. Como el tiempo de Dios, como oportunidad, como llamada y desafío a comprometernos, a abrir caminos de futuro. Afrontando sencillamente y con verdad el instante que vivimos, la actividad que realizamos, el diálogo que mantenemos, la relación que cuidamos, el detalle que ofrecemos, etc. Manteniendo como transfondo qué quiere y espera Dios de mí y de la Congregación, en este momento de mi vida, hemos de entender que el futuro es del Espíritu, el se hará cargo de nuestra situación y nos infundirá su fuerza y valentía. A nosotras nos toca comprender que separadas de Él no podemos hacer nada. Los caminos del Espíritu son sorprendentes, pero hemos de «poner toda la carne en el asador» para que no se apague la Verdad y el Mensaje de Jesús. En esta espera activa, «es importante saber leer la realidad, mirándola a la cara. Leer la realidad, pero también vivir esta realidad, sin miedos, sin fugas y sin catastrofismos. Cada crisis, también la actual, es un paso, un trabajo de parto que comporta fatiga, dificultad, sufrimiento, pero que lleva en sí el horizonte de la vida, de una renovación, lleva la fuerza de la esperanza.»4 2. UNA INVITACIÓN A MANTENER LA RELACIÓN CON JESÚS RESUCITADO «Entonces se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero él desapareció. Se decían el uno al otro: -¿No ardía nuestro corazón


Los discípulos de Emaús, iluminados por el fuego del Amor, al instante y llenos de alegría, fueron a comunicar a los demás lo que les había pasado en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el Pan. El Resucitado nos pide que seamos testigos de resurrección, que «elijamos la Vida» impregnada de Pascua y de trascendencia. El Maestro nos invita a ser testigos de su presencia en medio del mundo; a vivir plenamente, a apostar por su proyecto del Reino. Que nuestra

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2 Timoteo 1, 6 2 Lc 24, 31-32 3

Lc 24, 15-17 Papa Francisco, Discurso pastoral a Cagliari

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Lc, 24, 31-32 Papa Francisco, Discurso pastoral a Cagliari

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3. UNA INVITACIÓN A SER TESTIGOS DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS

palabra sea una palabra de ánimo, de aliento, una palabra que llene de esperanza, que siembre ilusión en el corazón de los que nos rodean. Nos invita a saber pasar por la vida haciendo el bien, dando vista a los ciegos, siendo sensibles y cercanas al sufrimiento del hermano. Inyectando vida al que está tirado al borde del camino, aliviando el sufrimiento, dando de comer al que tiene hambre, vistiendo al desnudo, visitando al enfermo o al que está en la cárcel, devolviendo la esperanza a quien la ha perdido. Ojalá que este año jubilar nos impulse a avivar el fuego del don de Dios, una oportunidad de revitalizar nuestro Carisma y nuestro estilo de SER Hijas de la Misericordia. Que el ejemplo del Fundador nos anime a abordar con entusiasmo nuestro presente. Que vivamos «al calor del primer fuego», conscientes de cómo en esa primera lumbre, alimentada de ilusiones, de fe, de esperanza, ardió el sueño de D.Gabriel. Y lo hizo con tanta fuerza que llegó hasta nosotras, siendo fuente de luz para que sigamos su estela. Este es el reto que tenemos en nuestras manos, y no debemos dejar que se apague ni que la desesperanza lo adultere: el reto de mantener ardiente el Fuego de nuestras vidas y el de la Congregación debe impulsarnos mantenernos firmes en la esperanza de que Él camina a nuestro lado. Invitémosle a entrar y a cenar con nosotras, entonces, cada día y cada hora serán una ocasión para entender lo que quiere de nosotras. ¿Hay reto mejor y más apasionante que este? Que ese aniversario de su nacimiento, sea nuestro más sincero homenaje al Fundador: renacer y avivar el fuego fundacional.

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mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras?»5 Retomando las palabras del Papa Francisco -«Tal vez la esperanza es como las brasas bajo las cenizas; Ayudémonos con la solidaridad, soplando en las cenizas, para que el fuego salga otra vez». 6- seguro que el momento que vivimos nos está indicando bajo que cenizas, cada una personalmente y como congregación, debemos soplar para encender el fuego de la esperanza, de la ilusión del sabor por del evangelio, por elegir la Vida. En el diálogo con el Resucitado, a los discípulos de Emaús se les abrieron los ojos y su corazón ardía mientras conversaban por el camino y les explicaba las Escrituras. Considero que sin el encuentro con el Maestro, sin una relación de amistad sincera y de calidad con el Señor, sin una profunda experiencia espiritual encarnada (mística y profética), no podrá prender el fuego en nuestros corazones y menos, hacer prender el fuego en el corazón de los demás. El encuentro con el Resucitado nos deja ardiente nuestro corazón, su espíritu nos va transformando, renovando, cambiando; nos ayuda a salir de nosotras mismas y nos lanza a los demás. Entonces podemos ser presencia sugerente de Jesús, este Jesús que entusiasma y es capaz de dar sentido a nuestra vida y a la de los demás. Y dar razón de nuestra esperanza.

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ENSAYOS

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REFERENCIAS EVANGÉLICAS EN LOS SERMONES DEL FUNDADOR (III)

POR:MARÍA RIGO, FHM

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a página de nuestra historia, ya en plena vivencia de la celebración del bicentenario del nacimiento del Fundador, quiere hacer memoria de su primer sermón, pronunciado al final del año 1843; cuando D. Gabriel todavía residía en Génova (Italia), dedicado a la formación de un grupo de sacerdotes españoles que, como él, habían emigrado a Italia, con la finalidad de poder recibir las sagradas órdenes. Previa una adecuada formación en el colegio de « San Bartolomeo del Fossato», fundado por Mons. Francisco Ignacio Cabrera. Es justo que hagamos memoria de este primer sermón. El Fundador hace un comentario de la escena más conmovedora del Evangelio de San Juan que, a la vez, es una explicitación de uno de los elementos fundamentales de su espiritualidad: La devoción a María la Madre de Dios. «Ecce Mater tua. He aquí a tu Madre» (Jn. 19, 27). Este es el título del sermón. Palabras salidas de la boca de Jesús Crucificado, el Hijo unigénito de Dios e Hijo de María. Las dirige al discípulo Juan, que D. Gabriel lo convierte en sacerdote, por ser ahora el hijo de María. Y dirigiéndose al grupo de sacerdotes les dijo: « Ecce Mater Vestra « No es un ministerio fácil el que D. Gabriel presenta a los jóvenes sacerdotes. Porque les señala la subida al Monte Calvario para poder escuchar estas palabras:» He aquí a tu Madre». D. Gabriel comenta: «¿Pero a quien se dirige esta palabra tan llena de consolación? ¿Por ventura no hay más en el Calvario que María y otra persona que siguiera a Jesús? ¿ No está allí la Magdalena con otras mujeres y tal vez hombres que le llamaban su maestro y le amaban con fervor? ¿Cómo es pues que dice «MATER TUA» y no «MATER VESTRA»? ¿Uno solo es el que merece ser hijo de tal madre? Y

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¿Quién es ese venturoso?. Oídlo hermanos míos y animaos. Es un sacerdote. Sí, un sacerdote debía ser el elegido para hijo de la Virgen. Sólo un sacerdote podía ocupar el lugar de aquel Sumo Sacerdote que estaba para morir en la cruz… Así pues nos mira María haciendo con nosotros todos los oficios de una madre. Y efectivamente, cómo podríamos guardar castidad, si no estuviéramos bajo la protección de aquella Virgen pura desde el primer instante de su ser? ¿Cómo podríamos ser humildes en la mayor dignidad si no tuviéramos por madre a aquella que por su humildad mereció ser madre de Dios? … ¿Sin María quien osaba sentarse en el tribunal de la penitencia?, ¿Quien subir al púlpito a predicar la verdad? ¿Quién ayudar a los enfermos, enseñar a los ignorantes y corregir a los que yerran? Ninguno, hermanos míos. Pues para cosas tan grandes se necesita la protección de esta piadosísima madre.» (Sermons I, vol. I, 19-21 ). Hemos de poner punto final a este comentario del Evangelio (Jn. 19,27) al primer sermón del Fundador, y lo hacemos con las mismas palabras de D. Gabriel: «Yo madre mía cuanto me alegro de haber abrazado un estado que me hace hijo vuestro particular. Vamos al monte calvario, subamos al monte de la mirra y al collado del incienso; contemplemos por un momento aquel grande sacrificio que tenemos la dicha de renovar todos los días sobre los altares. Yo oigo a Jesús que nos dice desde la cruz, señalando a María: Sacerdote aquí tienes a tu madre». Y acabo con las palabras con que D. Gabriel inició el sermón: «Ninguna cosa hay, reverendos sacerdotes, y amados hermanos míos, que más me guste que el hablar de María».


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FUENTES ESPIRITUALES Y TEOLÓGICAS EN LOS SERMONES DE D. GABRIEL MARIANO (II) POR: ANTONIA BARRILERO, FHM

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grande bondad mientras que uniendonos al paraninfo celestial os saludamos llena de gracia. Ave María.» (Sermons, vol. I, p.25) Dos años después de pronunciar este texto, D. Gabriel regresa a Palma en 1845. Es aquí donde pronuncia el tercer sermón. el primero en la Isla, que dedica a la Virgen María, «just es que despues de deuravos se vida, que despues de haver rebut de Deu totes ses gracies per se vostre intercesió, y casi totes elles en dies a vos consagrats, vos dedic aquex primer sermó.» (Sermons, vol. I, p.32) Lo hace el 18 de mayo, en la iglesia de S. Antonio de la Puerta, en Palma de Mallorca. Como señala sor María Rigo en nota a pie de página, se trata del primero pronunciado tras su regreso a España, haciéndose eco de las propias palabras del Fundador. «És el primer sermó pronunciat per Mn. Gabriel a Mallorca després de retornar a l’illa l’any 1844, tal com ell mateix ho acredita: «Dia 13 de Mayo de 1844 volví á pisar el suelo natal… Por el mes de mayo del año siguiente empecé el ejercicio de la predicación bendiciendo Dios mis pobres trabajos». Cf. RIBAS DE PINA, G. Escritos I, Palma de Mallorca, 1983, p. 173.» (Sermons, vol. I,p.30) Dicho sermón, escrito en mallorquín, lo encabeza con la cita: «Tu es refugium meum a tribulatione. «Tu ets es meu refugi en sa tribulació». El tema central de este texto es el pecado, que D. Gabriel considera el peor y más abominable de todos los males, ya que «Es pecat mortal es un despreci formal que fa se creatura des seu creador.» Es en este punto donde introduce la cita a S. Tomás para explicar la gravedad de la ofensa: que aumenta en la medida que es más elevada la persona que lo recibe, y vil la que lo hace. (Sermons, vol. I,p.31). El texto continúa ensalzando la figura de María, como refugio y mediación de los hombres para su redención. Una mediación instrumentada por la Sabiduría, al gran amor de

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Aquex mes de max que consegram á Maria que es sino una invenció amorosa de aquex refugi des pecados? Es temps apacible que reine, se hermosura de es camps cubers de flos, se fragancia que de elles se despedex, mos demostre que es passat ja s’ivern borrascos. En aquex temps pues mos convida Maria, y no per 8 dies sino per espai de 30, a dexà ses tenebres des pecat, á vestirnos de ses flors de ses virtuts, á respirà s’aire pur de se divina gracia y á fe obres que com á perfums olorosos se eleveran fins al cel per ser presentats per mans de angels en es trono des metex Deu.» (Sermons, vol. I, p.36) Dentro del marco de la celebración del aniversario del nacimiento del Fundador, y en este mes de mayo, en el que el Señor nos concede el don de celebrar a nuestra Madre y patrona, la Virgen de la Misericordia, continuamos analizando las referencias espirituales de D. Gabriel Mariano en sus Sermones. Y en esta ocasión, en unos textos en los que señala a María como figura clave para que los hombres se acerquen a Dios. Si el primer sermón pronunciado por D. Gabriel tuvo lugar en Génova, en 1843, antes de abandonar Italia, ese mismo año volvió a dirigir otra homilía al grupo de jóvenes sacerdotes del colegio San Bartomeo del Fossato, El contenido de este sermón versa sobre el evangelio de san Lucas S. Lucas c. 17 v. 1., en el que narra la parábola del administrador fiel. Previamente a realizar su exposición, el Fundador apela a la figura de María, que en palabras de S. Buenaventura, «es maestra de evangelistas» para que sea «guía para la esplanación del presente evangelio, iluminad mi entendimiento y el de todos mis compañeros, disponed nuestro corazón para recoger copiossisimo fruto de las palabras de vuestro divino Hijo. Así lo esperamos de vuestra

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ENSAYOS ¾¾¾

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Dios quien, además de entregar a su Hijo y de morir en la Cruz, dejó a María Santísima para remedio de los pecadores, tal y como vemos reflejado en las palabras en la Cruz: «Mulier ecce filius tuus. Dona vatequi ton fill.» Señala el Fundador cómo en esas palabras se queda explicitada la misión de María para con los hombres. Una misión de auxilio y amparo que se materializa, según la cita de Cornelio A. Lapide (cfr. Sermons, p.34), en la escena donde María aglutina a los apóstoles dispersos e infunde valor a San Pedro. María es fuente de unidad, de serenidad, y de coraje para afrontar la historia de quienes, testigos de la Verdad, han de afrontar la misión de proclamarla al mundo. Además, la Madre de Dios, y este es un tema reiterado en el Fundador y leit motiv de su espiritualidad, es artífice de la conversión de las almas: «Una Sta. Maria Egipsiaca, en es primers sigles de la iglesia; un S. Andreu Corsino en se edat media; un Alfonso Maria, Ratisbon en es nostros temps, l’añ 42; en moltisims d’altres que vos poria cità, tots degueren, y de un modo sensible, se seve conversió á Maria.» (Sermons, vol. I, p.35). Esta es la cualidad que hace grande a María; esta es la gran relevancia de su oficio a lo largo de los tiempos. Su figura es clave para que los hombres se acerquen a Dios y descubran el poder de su amor. Por eso, D. Gabriel invoca a María para que continúe obrando su mediación en este tiempo, tal y como ha venido cumpliendo a lo largo de los siglos. Para realizar esta apelación, se apoya en el insigne S. Tomás de Villanueva: «Oh Verge Santisima! si en tot temps eu cumplit es vostro ofici, cumpliulo també are vos dic en S. Tomas de Vilanova, y amb especialitat en sos qui vos consagren aquex mes. Pero no sols Maria en tot temps se es mostrade cuidadosa de cumplir s’encarrec que li feu es seu divino Fill en la creu, sino que també el cumplex en totes ses parts del mon. Sí, per encontrà se ciutat de refugi de se lley de gracia no es necesari surti de se seva case, dexà se seva familia, emprende llarcs viages, esposarse á moltes incomodidats, com era necesari per enar á ses ciutats de refugi de se lley de Moises.» (Sermons, vol. I, p.35) Con gran vehemencia y amor, D. Gabriel resalta cómo existe una relación proporcional

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entre el refugio (personalizado en María), y la necesidad de perdón que se deriva de la gravedad del pecado. Un pensamiento que para el Fundador «es motivo de esperanza «, y para reforzarlo cita a Santo Tomás, al aludir a la dignidad infinita de María, y, a San Bernadino de Siena cuando habla de sus «perfecciones también infinitas»: «Be es veritat que es pecat te una malicia casi infinita; pero també heu es que Maria, segons S. Tomas, te una dignitat casi infinita, y que ses seves perfeccions son també casi infinites, com escriu S. Bernedí de Sene.» (Sermons, vol. I, p.36). La figura de María es clave en la espiritualidad de D. Gabriel Mariano. La referencia a su dimensión de Madre y Mediadora está presente en su vida y su obra. Su ejemplo y su historia han de ser para su auditorio (pero también para cada una de nosotras), el gran signo de confianza a fin de que acudamos a Ella con la certeza de que acogerá nuestras súplicas y, de su mano, llevará a feliz término la obra de su divino Hijo. En esa confianza y en ese amor descubrimos la vida de D. Gabriel Mariano. Una historia que hay que leer en clave mariana, porque con, por y desde María se sintió amparado, guiado y consolado para cumplir la misión a la que Dios le llamó. Nadie mejor que Ella, que alumbró a la Palabra; que dio luz a la Luz; que siguió por la senda del Camino y con Él aprendió la Verdad como vía para la Libertad, para instruirnos a nosotras, sus Hijas, las Hijas de la Misericordia, en nuestra Vida y Misión de ser luz de la Luz y testimonio vivo y verdadero de la Palabra. Es la confianza que vivió y experimentó D. Gabriel: «Noltros animats de aquexe confianza á vos venim, á vos recorrem a se vostre presencia en llagrimes en es ulls vos suplicam. No desprecieu ses nostres suplicas o mare del divino verbo; antes be benignament escoltaules y alcansaumos lo que en elles vos demenam. Perque despues de havervos honrrat aquí en la terra, meresquem algun día honrrarvos y gosarvos en el cel en compañia de vostro divino Fill a qui sige dade tanta alabanza y gloria per tots es sigles de es sigles. Amen.» (Sermons, vol. I, p. 36)


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GABRIEL MARIANO RIBAS DE PINA, UN PRESBÍTERO DIOCESANO MODELO EN EL EJERCICIO DE LA MISERICORDIA POR: GABRIEL AMENGUAL, PRESBÍTERO

No resultaría difícil trazar paralelismos entre el DE LOS momento histórico que vivió D. Gabriel y el nuestro. Se PUEBLOS ha dicho que la situación del clero era entonces de ambigüedad, entre el desánimo y la falta de perspectivas y la búsqueda de caminos hacia un futuro más esperanzador. En esta situación el P. Fundador no se enreda en discusiones y estrategias, sino que ya ejercita la consigna que acaba de darnos el Papa Francisco, en la Exhortación Apostólica El gozo del Evangelio, de ser «Iglesia en salida»,

EVANGELIZADOR

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Desde muy joven, desde los 15 años, se sintió DIOCESANO tocado y seducido por el espíritu del Pobre de Asís. CON ALMA Mantuvo su proyecto de FRANCISCANA entrar en la orden franciscana hasta 1843, cuando ya sacerdote, en Génova tomó el hábito franciscano para iniciar el noviciado, que tuvo que dejar al quinto día por problemas de salud. Ello le confirma en su vocación diocesana y en su espíritu franciscano. Al ser el primogénito estaba destinado a continuar el linaje y a mantener las propiedades, el rango social y económico de la familia. Sin embargo, como Francisco, renuncia a la herencia, optando por el servicio eclesial, para

PRESBÍTERO

«entregarme a Jesús», como dirá después de la ordenación de subdiácono. Después de los estudios en Montesión, en la Universidad Literaria y en el Convento de S. Francisco, emprende viaje y estancia en Roma, para recibir la ordenación presbiteral, dada la prohibición por parte del estado de que se ordenaran nuevos sacerdotes en España. En la breve estancia en Roma y Génova ya emerge su espiritualidad sacerdotal animada por la caridad pastoral y la fraternidad sacerdotal. En cuanto regresa a Mallorca pone en acción toda su voluntad de servicio evangelizador, capta en seguida tantas carencias y sufrimientos, para los que se ve urgido a ejercer la misericordia, especialmente con los más pobres, haciéndose pobre a sí mismo, poniendo cuanto tenía al servicio de la misión evangelizadora. Como si hubiera recibido la misma misión del poverello de «reparar la Iglesia», se dedicó a repararla tanto en los edificios materiales, así los templos de Pina y Santa Eugenia, como en sus piedras vivas, los creyentes.

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abriel Mariano Ribas de Pina es sobre todo conocido, y con razón, como fundador de la Congregación de las Hermanas Franciscanas Hijas de la Misericordia. Este proyecto le tomó gran parte de su vida y sin embargo creo que puede considerarse que no es más que una expresión de una vida totalmente entregada al ministerio sacerdotal. La fundación fue la primera noticia que tuve de él, muy presente en Santa Eugenia, si bien uno en seguida va descubriendo que el pueblo está lleno de otras huellas de su vida y obra. Especialmente a partir de la excelente biografía de Pere Fullana y Pere-Joan Llabrés admiré la talla de pastor, de presbítero diocesano dedicado con toda su alma al ministerio. De esta dedicación ministerial quisiera resaltar algunos rasgos, confluyendo todos ellos en el ejercicio del ministerio de la misericordia.

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ENSAYOS ¾¾¾

«salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio» (EG 20), «salida misionera», «una salida constante hacia las periferias de su propio territorio o hacia los nuevos ámbitos socioculturales», procurando «estar siempre allí donde hace más falta la luz y la vida del Resucitado» (EG 30). Al caracterizar a D. Gabriel como evangelizador de los pueblos me refiero a su dedicación preferencial por las pequeñas poblaciones, más ajenas a todos los servicios sociales. Por su arraigo familiar conoce bien los pueblos de Mallorca como Pina, Santa Eugenia, Biniali, Costitx, etc. En ellos detecta una nueva «periferia», un nuevo campo de cuidado especial, precisamente por ser los más desatendidos. Como exhorta el Papa Francisco a la comunidad cristiana, D. Gabriel supo meterse «con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás [...], tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo» (EG 24). Esta implicación de los evangelizadores es lo que les da la empatía necesaria para ejercer su misión de manera fiel y fecunda, dicho en términos de la EG «tienen así ‘olor a oveja’ y éstas escuchan su voz» (EG 24). En D. Gabriel podemos ver cumplida aquella condición «para ser evangelizadores de alma» que consiste en «desarrollar el gusto espiritual de estar cerca de la vida de la gente, hasta el punto de descubrir que eso es fuente de un gozo superior. La misión es una pasión por Jesús pero, al mismo tiempo, una pasión por su pueblo» (EG 268).

El ministerio de la predicación fue una INCANSABLE DE ocupación fundamental a lo LA PALABRA DE largo de su vida. En menos de 30 años de ministerio, DIOS predicó 3.447 sermones, de los que fue llevando la cuenta, como si de su

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PREDICADOR

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mayor tesoro se tratara. Predicó sermones sueltos, como pueden ser panegíricos o de ocasión diversa, novenas, septenarios, triduos, Cuarenta Horas, cuaresmas, etc. La mayor parte de esta predicación la dedicó a los pueblos, sin olvidar las pequeñas aldeas. Frecuentemente hacía a pie sus correrías apostólicas. Si llegaba de noche a Son Ribes, para no molestar a los de casa, subía al pajar y ahí pasaba la noche, junto a los jornaleros. La predicación de D. Gabriel es esencialmente misionera, dirigida al anuncio de la salvación, del amor redentor de Dios en Jesucristo, para que todo pecador deje el mal camino y se convierta, dando los frutos de penitencia que Dios espera de sus hijos. Suelen tener una punta moralizadora, pero el tema principal es Jesucristo, que es la fuente de la misericordia. De D. Gabriel muy bien puede decirse que cumple lo que aconseja el Papa Francisco: « El predicador necesita también poner un oído en el pueblo, para descubrir lo que los fieles necesitan escuchar. Un predicador es un contemplativo de la Palabra y también un contemplativo del pueblo.» (EG 154). En una carta de presentación y POBRE Y recomendación que se escribió de D. Gabriel se afirma que en PARA LOS casa tiene establecida una POBRRES «cátedra de pobres», donde cada día les enseña la doctrina cristiana. Junto a esta cátedra se hace mención de sus «predicaciones» y «su humilde caridad», que le ha llevado a «repartir entre los pobres» sus rentas. En definitiva, en su dedicación a los pobres, se ha hecho pobre a sí mismo, dando lo que tenía, dando su haber y su tiempo, dándose a sí mismo. D. Gabriel había comprendido que «el corazón de Dios tiene un sitio preferencial para los pobres, tanto que hasta Él mismo ‘se hizo pobre’ (2 Cor 8,9). Todo el camino de nuestra redención está signado por los pobres» (EG 197),


D. Gabriel nos ha enseñado mediante su CONCLUSIÓN práctica una forma de ejercer el ministerio presbiteral, entendido especialmente como ministerio de misericordia. Su predicación popular recuerda aquella misericordia por la que Jesús se puso a enseñar a la multitud, porque eran como ovejas sin pastor (Mc 6,34) y su acción benefactora y promotora -tanto directa como a través de las Hermanas Franciscanas- la decisión de Jesús de que los discípulos mismos den de comer a los seguidores que provoca la multiplicación de los panes (Mc 6,35ss.). D. Gabriel «vive un deseo inagotable de brindar misericordia, fruto de haber experimentado la infinita misericordia del Padre y su fuerza difusiva» (EG 24), sabiendo que «en cuanto al obrar exterior, la misericordia es la mayor de todas las virtudes» (EG 37). De ahí surge el deber que la Iglesia sea «el lugar de la misericordia gratuita, donde todo el mundo pueda sentirse acogido, amado, perdonado y alentado a vivir según la vida buena del Evangelio» (EG 114).

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Toda esta enorme tarea UN MÍSTICO evangelizadora y de ejercicio de misericordia para con todos los necesitados «sería un error entenderla como una heroica tarea personal, ya que la obra es ante todo de Él, más allá de lo que podamos descubrir y entender» (EG 12). No se trata de heroísmos, porque «en cualquier forma de evangelización el primado es siempre de Dios, que quiso llamarnos a colaborar con Él e impulsarnos con la fuerza de su Espíritu. La verdadera novedad es la que Dios mismo misteriosamente quiere producir, la que Él inspira, la que Él provoca, la que Él orienta y acompaña de mil maneras. [...] La iniciativa es de Dios, que ‘Él nos amó primero’ (1Jn 4,19) y que ‘es Dios quien hace crecer’ (Cor 3,7)». Y sigue comentando el Papa: «Esta convicción nos permite conservar la alegría en medio de una tarea tan exigente y desafiante que toma nuestra vida por entero. Nos pide todo, pero al mismo tiempo nos ofrece todo» (EG 12). Para que esta iniciativa de Dios se realice en el mundo, se requieren creyentes que conecten con él, que se dé la «adhesión mística de la fe» (EG 70), como la llama el Papa Francisco. Desde su tiempo de preparación para recibir la ordenación se propone tener «horas para la oración (sin la cual no podemos nada)»,

así como «para el estudio de la sagrada teología». Esta veta mística, de la que procede toda su actividad y su inspiración, se hace especialmente manifiesta cuando habla de Jesucristo y la Eucaristía, siempre presentada como comunión íntima con Jesús, en la que, a la inversa de como sucede con los alimentos, somos transformados en él. Mención especial merece su devoción a María, que manifestó en su prácticas y oraciones, en su predicaciones y obras. Su primer sermón lleva por lema «He ahí a tu madre» (Jn 19,27), dirigido a los sacerdotes de la comunidad del colegio de Génova, en el que recuerda la maternidad especial de María para con los sacerdotes, que siempre se manifiesta como madre de misericordia y que impulsa a ejercerla para con los demás.

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y que, por tanto, «para la Iglesia la opción por los pobres es una categoría teológica antes que cultural, sociológica, política o filosófica. Dios les otorga ‘su primera misericordia’. Esta preferencia divina tiene consecuencias en la vida de fe de todos los cristianos, llamados a tener ‘los mismos sentimientos de Jesucristo’ ( 2,5)» De ahí arranca la «opción por los pobres entendida como una ‘forma especial de primacía en el ejercicio de la caridad cristiana [...]’. Esta opción [...] ‘está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza’. Por eso quiero una Iglesia pobre para los pobres» (EG 198).

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DOCUMENTOS

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ASÍ HABLÓ DE ÉL D. TEODORO ÚBEDA

(TRANSCRIPCIÓN DE LA CARTA QUE ESCRIBIÓ EL AÑO 1973 CON MOTIVO DEL PRIMER CENTENARIO DE LA MUERTE DE D. GABRIEL MARIANO)

PRIMER CENTENARIO DE LA MUERTE DE

Mn. Gabriel Ribas de Pina

Fundador de las Hijas de la Misericordia

Carta del Obispo de Mallorca

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Queridos diocesanos:

El próximo día 11 de agosto se cumplirá el primer centenario del fallecimiento de Don GabrielMariano Ribas de Pina, presbítero de la Diócesis de Mallorca y hombre de Dios de gran calidad espiritual. La herencia de su celo apostólico y de su servicio ministerial y también parroquial, que concretó de un modo especial dirigiendo a muchos en el seguimiento de Jesucristo, ha llegado hasta nosotros en las Religiosas Franciscanas Hijas de la Misericordia, que él fundó junto con su hermana Doña Josefa María, en el pueblo de Pina.

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El recuerdo de este sacerdote no debe movernos solamente a agradecer a Dios el bien que nuestra Diócesis y la Iglesia recibieron por su generosa fidelidad. Sino que ha de llevarnos, a vosotros y a mí, a cuantos formamos la iglesia Mallorquina de hoy, a reflexionar sobre la calidad y la eficacia de nuestro servicio a esta misma Iglesia. Dejémonos interpelar por su figura de hombre de Dios, hasta llegar a descubrir cuánto más podemos hacer por la construcción de esta comunidad eclesial que corresponsablemente en torno al Obispo, a todos se nos ha confiado.

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Permitidme que os recuerde algunos rasgos de su vida y de su obra que considero particularmente iluminadores en esta hora de renovación postconciliar: 1.La capacidad de asumir las realidades del momento desde la interiorización de su fe, de la que fue maestro Don Gabriel-Mariano. 2.La sencillez franciscana de la que supieron beber él y sus religiosas como fundamento de un seguimiento integral de Jesucristo, evitando exterioridades inútiles y compenetrándose con actitudes que San Francisco de Asís vivió para todos los tiempos, para todas las épocas, en una luminosa armonía, en una encendida visión del vivir entre los más pequeños, entre los más débiles, ocupando el último lugar. 3. La tenacidad de su servicio apostólico, corno respuesta a las necesidades concretas del momento y a las esperanzas de los hombres de su tiempo, abriéndose paso en medio de dificultades ambientales, que en modo alguno pudieron frenar su diligencia al servicio del Pueblo de Dios. Si las Hijas de la Misericordia comenzaron su vida comunitaria en Pina el 14 de septiembre de 1856, cuando su fundador murió el 11 de agosto de 1873, su


A vosotros, queridos hermanos sacerdotes del Presbiterio de Mallorca, os ruego veáis en este recuerdo de un hermano nuestro que vivió en otra época, no una evocación puramente histórica; sino el deseo de estar en comunión con quienes, en la fe y en el ministerio, nos han precedido al servicio del Pueblo de Dios e, iluminados por el Espíritu Santo, no han escatimado ningún esfuerzo por ser dóciles a la Voluntad del Padre en orden a la edificación de la Iglesia, sirviendo afanosamente a los hombres y viviendo, día a día, una verdadera fidelidad a Jesucristo, el Maestro y el Señor, ayudados siempre por el ejemplo fiel de María Inmaculada. Queridos hijos de la Iglesia de Mallorca: que el recuerdo de Don Gabriel-Mariano Ribas de Pina avive en nosotros el afán de buscar con firmeza nuevos modos de expresar nuestra fraternidad cristiana abierta a todos: a las necesidades nuevas de la Iglesia, a los urgentes servicios que debemos prestar a tantos hermanos nuestros que están a nuestro alrededor y a quienes quizá no hemos descubierto todavía, con sus cansancios, sus debilidades, su hambre y sed de justicia, su necesidad de ser amados y respetados y su deseo, a veces difícilmente manifestable aunque exista, de conocer a Jesucristo. Que el esfuerzo callado y evangélicamente eficaz de Don GabrielMariano, nos espolee, nos interpele y nos ayude a convertirnos a un mayor servicio de Jesucristo y de todos los hermanos. Os bendice con gran afecto,

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TEODORO ÚBEDA, OBISPO DE MALLORCA Palma, 14 de Julio de 1973

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A vosotras, mis queridas hermanas franciscanas, que estáis, desde Pina, extendidas por diversas regiones españolas, por Italia, Perú. Bolivia y los Estados Unidos de América, quiero pediros una revisión gozosa del ritmo misionero de vuestras comunidades, para ver si el espíritu que los hermanos fundadores Ribas de Pina inyectaron en los comienzos de la vida de la Congregación, se vive con actitudes nuevas, guardando aquella alegre entrega a todos, sin hacer acepción de personas, pero comenzando por los más pequeños del Reino de Dios, por aquellos que primero viven las Bienaventuranzas -quizá sin saberlo- en el dolor, la opresión, la incultura, la falta de justicia, la incomprensión, el olvido, la marginación. Y a quienes vuestra presencia debe devolver la esperanza de compartir con Jesucristo unos mismos sentimientos para la

edificación dinámica del Reino, que exige, a quienes desean formar parte de él, la limpieza de corazón para poder ver y conocer a Dios, revelado en Jesucristo.

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Congregación era ya en Mallorca un vivo testimonio de lo que podían llegar a hacer un grupo de mujeres de fe dirigidas por la experiencia de un sacerdote sereno que había captado las urgentes necesidades del mundo rural y que sin perder el tiempo en quejas y expresiones de desánimo no fue, ciertamente, uno de aquellos profetas de calamidades que el Papa Juan XXIII calificó de dañinos para la Iglesia en el discurso inaugural del Concilio VaticanoII), fue plantando pequeñas comunidades franciscanas en los pueblos del interior de Mallorca, al servicio de la parroquia, de los enfermos y de la infancia y como una presencia de verdadera fraternidad entre todos. Actualmente, esta decisión apostólica de Don Gabriel-Mariano nos exige a todos una seria reflexión sobre lo que debemos y podemos hacer para dar un nuevo impulso apostólico y parroquial al mundo rural mallorquín, aceptando los cambios necesarios pero, sobre todo, con ánimo de un servicio cristiano de esperanza a cuantos todavía lo esperan -y son más de lo que podemos pensar- en nuestros pueblos de Mallorca.

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ESTUDIO-REFLEXIÓN

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LA FRUSTRACIÓN, CAMINO HACIA LA PLENITUD POR: MALEN JIMÉNEZ, FHM

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ay lugares que por mucho que los visite no me canso de volver: El mar, la cumbre de la montaña, las lagunas de Ruidera, la casa de mis familiares y amigos... Uno de esos lugares que mi corazón se maravilla siempre al contemplarlo es el Meandro de las Hurdes. Lo he visitado varias veces en este semestre ya que está cerca de nuestra casa, a media horita. Uno de esos días, gozando al observarlo, me surgía la idea de cómo aquella pequeña montaña había creado un paisaje bellísimo frustrando el camino recto del rio. Al preparar este escrito he tenido que leer mucho sobre los primeros años de la vida de nuestro fundador y al final me he quedado con esta misma imagen: Él tenía claro por donde quería encaminar su vida pero una serie de obstáculos se lo impidieron, no se volvió atrás sino que se desvió un poco de su camino, dio un pequeño rodeo y siguió adelante, sin ser consciente de lo que aquel camino tortuoso llegaría a crear. El Espíritu iba dibujando en su vida el camino que le llevaría, junto con su hermana, a iniciar una Congregación con Espiritualidad Franciscana, esa misma que pese a los obstáculos siempre había pervivido en su corazón y actuar...

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Os invito a hacer un pequeño recorrido paisajístico por la vida del fundador hasta su ordenación. Subamos a una balsa y naveguemos por el rio de Gabriel Mariano,

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contemplando el agua, las montañas, el cielo... No narraré los detalles de estos años sino aquello que, según lo que he podido observar, llama más mi atención y crea este singular paisaje. Gabriel nació el 3 de noviembre de 1814 en una familia con unas fuertes bases, tanto a nivel religioso, social, afectivo y económico, fue un niño privilegiado. Por lo que podemos imaginar un rio que nace con bastante caudal, bello, envuelto de verdor... Si es cierto que los tiempos en que nace son revueltos política y económicamente, pero en principio no le afectan. Lo que si le afecta es una enfermedad que sufre de pequeño y cuya curación la atribuye a la intercesión de la Virgen, ese agradecimiento le acompañará toda su vida... Ese primer obstáculo da al rio de su vida más fuerza, sobre todo a nivel espiritual, y su infancia transcurre feliz, acompañado de su familia, amigos y de los criados. Leyendo sus escritos se percibe que debía ser un niño cariñoso, ya que aprecia mucho a su tata, a la cocinera y sus familiares y amigos. Lo muestran las palabras de cariño que muestra en sus cartas y el cuidado que tiene por la amistad, ya que durante su vida siempre cuenta con buenos amigos. Navegamos por este rio tranquilo de sus primeros años, en 1829 encontramos la primera montaña...La casa familiar estaba


Gabriel, a la vuelta de la montaña, habiendo esperado el tiempo oportuno que le ordenó su padre y pensando que sería un primer paso para alcanzar su objetivo en marzo de 1833, con 19 años, se ordenó clérigo. Vivió unos años navegando por un rio tranquilo, trabajando en las capellanías, estudiando y ayudando a su familia, el paisaje era bello, su familia crecía feliz y él iba progresando en conocimientos, pero algo

Los hechos anteriores se convirtieron para Gabriel en una gran montaña, no podía hacerse franciscano en Palma, ni siquiera seguir estudiando allí, no podía ordenarse sacerdote en España y seguía contando con la desaprobación de sus padres para ser religioso... Podemos imaginar el nudo en la garganta, la tristeza y el vacío que estas montañas suponían para su vida. Tenía dos opciones: Volver atrás y seguir con la hacienda de su padre o irse a otro lugar... Gabriel decidió irse, en 1837 decidió marcharse a Roma y una vez allí hacerse franciscano. Debía sentirse sumamente feliz, la decisión estaba hecha y sus padres, pensando que iba a ordenarse estaban de acuerdo con la partida.... Pero cuando lo tenía todo preparado surgió otro obstáculo, más triste y grave para

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Miguel, el padre de Gabriel, no hubiese permitido a su hijo hacerse fraile. Esta historia me recuerda a la de Francisco y Pedro Bernardone. La reacción que hubiese tenido Miguel la desconocemos ya que ambos hijos actuaron de forma distinta: Francisco se lanzó como si de una cascada se tratase a por lo que sentía que Dios le pedía y Gabriel esperó el tiempo oportuno para hacerlo realidad...Quien sabe si la respuesta de los padres hubiese sido parecida porque ambos querían con locura a sus hijos y pretendían lo mejor para ellos y sus familias.

ensombrecía el entorno: a nivel político había un ambiente anticlerical, obligando en 1835 incluso a la exclaustración de los religiosos y la prohibición de ordenar a sacerdotes.

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situada cerca del convento de los franciscanos y como él decía ya desde niño sentía la vocación de ser fraile franciscano. El ser el primogénito de una familia adinerada se había convertido en un obstáculo para sus sueños... ¿Qué hacer? Gabriel se dejó aconsejar y se desvió un poco de su rumbo haciéndose eclesiástico secular, pero sin dejar atrás su sueño sino con la intención de posponerlo. Esperaba que a la vuelta de la montaña se encontraría otra vez con la posibilidad de ser fraile.

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su corazón que el anterior: su padre enfermó y murió. Imaginamos los sentimientos que pasaron y se entremezclaron en su corazón joven y entusiasmado, ahora, sumido por la tristeza de la pérdida, y el sentido de responsabilidad, no hacia su primera vocación, sino hacia su familia... Cuando un sueño te inunda pero sientes que algo determinante pide de ti lo mejor, la serenidad inunda tu ser y la realidad no se hace pesada sino que bordeas con firmeza el obstáculo con el sueño que tal vez, a la vuelta del meandro te encontrarás con él, y si no te encuentras, el recuerdo de esa ilusión vivida basta para seguir dibujando una sonrisa en tus labios y seguir navegando donde el Señor te lleve.

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Siguió navegando por los campos, las ciudades y las Iglesias mallorquinas durante varios años, acompañando y fortaleciendo la fe de muchos y la preparación de su hermano menor. En 1842 cuando lo vio preparado para encargarse de la hacienda de sus padres decidió seguir con su sueño y partió hacia Roma donde se fue preparando de una manera tranquila como quien estuviese dudando de ordenarse o no...Tal vez porque no era eso lo que más deseaba sino ser franciscano y así lo demostró ya que el verano de ese mismo año, tras discernirlo bien entró en el noviciado de los hermanos franciscanos pero esta vez un obstáculo personal se lo impidió: la enfermedad, el mismo obstáculo que al año siguiente se volvería a encontrar al ingresar otra vez en

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el noviciado de los hermanos franciscanos de Génova. En Setiembre de 1842 se ordena sacerdote, lo vive con mucha alegría, como un gran don. La vida de Gabriel, una vez agotadas las posibilidades de ver realizado su sueño de ser franciscano recobra la calma y sigue su viaje, ahora como sacerdote. Pero este trayecto de su vida ya lo contaremos en otra ocasión... Muchos son los obstáculos que Gabriel encontró en su camino, en la primera mitad de su vida, pero estoy segura que cada uno de ellos no fue en balde. La enfermedad te hace empatizar mejor con aquel que sufre, el esfuerzo ayuda a amar más intensamente aquello por lo que se lucha. El vivir en diferentes países ensancha la mente y el corazón, la pérdida de un ser querido te hace ver y vivir la vida más intensamente, el tener sueños propios, aun en contra de los demás, ayudan a vivir con ilusión y madurez el día a día. Cada obstáculo, cada montaña, fue dando fuerza, belleza y carisma propio a una vida que no acabó en si misma...Su sueño se ha hecho realidad, en ti, en mí....


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OBITUARIOS Mª CONCEPCIÓ LÓPEZ-PINTO RIBAS DE PINA PALMA, 26 DE FEBRERO DE 2014

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l domingo 23 de febrero se nos comunica que, desde el Hospital Sant Joan de Déu, na Sioneta ha hecho el traspaso a la vida definitiva. Han sido años de relación con ella, tanto en Mater, Centro de Día, como en casa madre en los días de fin de semana, fiesta y vacaciones.

Su perfil característico, su cariño, gustos personales: participación en las celebraciones litúrgicas, procesiones de Semana Santa en las que tanto éxito tenía por su simpatía, llenando sus bolsillos de confites; «ses cartes» como ella llamaba a los papeles escritos, revistas, que llenaban su mochila; y sobretodo globos de colores de los que le encantaba estar rodeada. La Eucaristía funeral fue entrañable. La ambientaron el presbiterio de forma personalizada: fotos siempre en nuestro corazón, guirnaldas de globos de los colores pastel preferidos por ella, el ramo precioso que depositó su familia, ... La capilla de Mater estaba abarrotada de personal, alumnos y usuarios compañeros de Sioneta que quisieron simbolizar así su afecto. Victoriano, su hermano, emocionado, valoraba la preparación del acto y tantas atenciones recibidas. Al final de la celebración Mª Teresa, su cuñada, dirigió unas sentidas palabras de agradecimiento a la Congregación y al centro Mater por la dedicación a Sioneta y por todo lo que ha supuesto para la familia. La presencia de sus hijos,

con el pequeñín de veinte días, nos recordaba como la vida se renueva incesantemente. No fue un acto de despedida sino una celebración de la existencia y un agradecimiento cordial por la oportunidad de haber tenido entre nosotros el gran regalo de amor de Sioneta.

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MAGDALENA FIOL, FHM

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EPÍLOGO

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CARTA DE «SA NINA» A D. GABRIEL POR: ISABEL MARTÍNEZ

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mbelesa y fascina la suave fragancia que emerge del paraíso, donde se nos antoja pervive in aeternis el Fundador. De Este a Oeste, surcando el caudal del Tigris, desciende un olor que embriaga la mirada. A su paso, D. Gabriel se pregunta por su génesis; cautivado, indaga la fuente de ese elixir que estremece el alma. Avanza río arriba. A medida que se adentra en la geografía edénica, la fragancia alcanza las cumbres de lo sublime. Fascinado, se pregunta por el surtidor de tan delicioso perfume. Se dice a sí mismo, y así es, que no son las flores que, en tropel cárdena, ungen el Jardín; que no son los frutales ni las doradas ramas de los cedros de donde brota tan excelente olor. Despliega su mirada entorno a sí, y la brisa acoge su misterio. Avanza guiado por las ráfagas olorosas hasta conquistar el Eúfrates. Allí, abismado en el feliz hallazgo, se desvela el misterio. Admirable alquimia de Delicias. En la región oriental, a los pies de la Reina del Mediodía, descubre ágil y etérea a una criatura frágil y candorosa. La percibe, y así es ya, criatura eterna, cobijada en el abrazo del Padre. Abraza su perfección y sonríe. El Fundador divisa en su rostro una sonrisa familiar. Avanza dichoso. La necesidad de conquistar el hallazgo es el aire que alienta sus pasos. Y, así, exultante y sereno, llega hasta el río. Frente a él, en la otra orilla, contempla estremecido la imagen de la belleza y la bondad personificadas en «sa nina», la pequeña Sió. Radiante, como siempre vivió, parece temer al agua. Está preciosa; su pelo, como siempre lo llevó, recogido en una coleta.A la espalda, una mochilla azul cielo. Dos globos de colores custodian su cuerpo; en una mano los globos; en la otra, «ses cartes»: su tesoro más preciado; los papeles donde trazaba la geometría de sus sueños . Dicurre alegre el río; el caudal refleja el rostro de los dos seres que contemplamos; esos mismos que ahora se contemplan uno frente al otro. Mimética a la alegría del agua fluye olorosa la brisa del paraíso. El perfume aumenta su fragancia, y urge descubrir la fuente de tanta belleza. Tiembla la niña; parece asustarle el agua, pero es la alegría la que mueve sus globos. Tan altos como ellos asciende su dicha. Siente, tal y como es, el cariño que brota de la figura del Fundador. En el ascenso, progresa aferrada a las cartas: para que no se las arrebate el aire. No sea que trace con ellas pajaritas y vuelen con ellas las palabras. Tiembla la niña, pero es de tanto gozo ante el rostro que tiene delante, en la otra orilla.

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Alarga la mano D. Gabriel. Quiere que sus brazos la abracen. Desde su ribera, repara en la candidez de la sonrisa que luce «la niña». Sus labios en otro tiempo trémulos al ensartar sonidos, ahora bordan los sonidos con una armonía inusitada. Sus labios y sus ojos; aquellos que con claridad percibían el calor de quienes la cuidaron, se embriagan de maravillas y son, frente al Fundador, eclosión de beatitud y belleza. Pervive ágil y etérea La llevan sus pies y sus pasos. Camina alegre. Sus piernas la llevan donde la lleva el corazón y avanzan ligeras. Navegan, ya. Son dos élitros sus pies sobre los nenúfares del Eufrates. Mientras avanza, su cuerpo inciensa el lugar de perfume. De ese suave olor que despertó el sueño del Fundador. Navega y surca el río hacia D. Gabriel. Y al hacerlo, los globos derraman la fragancia que brota del preciosísimo fondo de «sa nina». Toda ella es eclosión de perfume; toda ella, la pequeña Sioneta, es fuente de esencias aromáticas. No es el perfume de las flores, ni de los nardos ni los lirios del paráiso, es el olor que destiló en su corazón el amor de cuantos la quisieron El olor familiar al Fundador, porque en él lee la candorosa presencia de Celestina Ribas de Pina, la madre que la cuidó con mimo y embeleso; la huella de los almendros de Sa Torre; la impronta de las Franciscanas Hijas de la Misericordia, que con tanto cariño la cuidaron al costado de Morer; en Son Gotleu, en Isla, en Sa Cabaneta, en Marratxinet. El aroma de misericordia con el que ungieron su historia; el aroma del afecto con el que abrazaron su fragilidad y su admirable candidez. A estas alturas, el cauce es ya conquista y en un abrazo, D. Gabriel y «sa nina» habitan el ámbito de eternidad. A lo lejos, dos globos surcan el éter. Abajo, recostada en el regazo de D. Gabriel, lee una de «ses cartes»: «No encontré mejor momento para cerrar los ojos. Quería agradecerle cuánto gracias a vos han hecho por mí. Fui feliz y dichosa. Y son esa dicha y esa felicidad las que ahora quiero brindaros en este aniversario de su nacimiennto. Su vida en el espíritu fue el espíritu que dio vida a mi vida. Gracias de corazón. Fdo. Concepció LópezPinto Ribas de Pina» Le muestra el texto, y son dos gotas de agua las que abrazan la caligrafía donde lee la pequeña Sioneta.


CIENTOS

ESTIMONIO GRÁFICO

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ANIVERSARIO 2 M I L14 NACIMIENTO DEL MIL8 FUNDADOR

ESPACIOS D E D. GABRIEL MARIANO LUGARES RELACIONADOS CON LA VIDA SACERDOTAL DEL FUNDADOR

PÚLPITO DEL CONVENTO DE LAS CAPUCHINAS DESDE EL QUE PREDICÓ DON GABRIEL OdRiae 19 iseri

SANTA EULALIA: COMIENZO DE SU MINISTERIO

NUESTRA SEÑORA DEL LORETO: PRIMERA MISA

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SAN JUAN DE LETRÁN: ORDENACIÓN SACERDOTAL

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“Al calor del primer fuego” ESPECIAL NÚMERO 2 ANIVERSARIO DEL FUNDADOR MAYO 2014

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