Page 1

Persistencia y Calma

John NarvĂĄez-MejĂ­a


Austin, Texas, Mayo de 2013

Despertaba de niño jugando con palabras en mi mente, y mi amor por las letras me ha hecho siempre rendirme ante el seductor poder de la mente y el lenguaje. Este homenaje al lenguaje de mi mente es apenas un ápice de todo lo que pasa por mi entendimiento cada día. Agradezco a los cielos por el don de poder jugar con mis palabras al punto de hacerlas mías, tan mías que llevan un pedazo de mí en cada fonema. A veces vienen a mi mente los recuerdos de las declamaciones de niño, los concursos de poesía y también la soledad y los colores que se pueden ver en este libro. A ellos todos los celebro como un triunfo ahora que mis palabras pueden llegar a la vista de todos, ahora que la vida me da el chance de celebrar, un poco, el don suave de la poesía que vive conmigo desde que mi memoria tiene recuerdos.

Mi gratitud eterna a todos los que con sus propias vidas también quedaron grabados en adjetivos y verbos por ahí… a mi esposa Estrella, a quien le debo que mi vida siga siendo de colores, y a mis hijos Juliana y Esteban, que le han dado brillo a los soles de mis días y un matiz en mi mente, nuevo, que me encanta sentir al contemplarlos, dormidos, o en mi pecho.

John


“Distantes” Todos cálidos emergimos del austero espacio que vigilaba el sueño cada noche… Y encontrábamos entonces una razón para que la poesía se volviera vida… Se pensaba en aquel tiempo que las fragancias no delataban los instintos de los cuerpos, pero aquí nos vemos, empapados del veneno punzante de tus olores nocturnos y citadinos. Allí corría la razón del placer dibujado en las almas perdidas en el fondo de tus ojos, esos que sabían lo que siento y voy a decirte… Hablaremos así de los clandestinos roces, del magnetismo regado en las estantes de los libros, de las palpitaciones soberbias de los que miran sin saber qué pasa. Lleno del polvo de esta noche, me sumerges y extraes los perfumes de mi estancia… polvo, eso seremos, el uno y el otro, regados en el piso de la gran farsa que somos.


“El Taller”

Fuimos mejorando en el borroso clima de esta ciudad en la que aguantamos tantas tristezas. Llegada la hora cruzaron indiferentes las almas por el viento, plagado ya de la música tan recóndita de los vacíos nuestros…

Se reconforta entonces la paz del momento, sosegado y lleno de brisas, del juego extraño y voluble de los sinsabores y de los días foráneos… esos en los que aun valía la pena contestar a las preguntas.

Vanos, abruptos y negados, éramos allí presentes, Así como ausentes en el aire y en los gestos. Se avecina el soplo intenso de las brisas en la noche, Y curiosos los semblantes, Apareces todo instintos…

Esto somos, la innegable huella del paso del espejo en nuestras caras, La consumación del hecho de los hechos, De sabernos los amigos.


“Persistente”

Coincidimos en las alturas Ya muy tórridos y azules, Llenos de conchas y un reguero de piedras… Se concebía en la casa una extraña burla al presente, A los vacíos y los ojos, y los rostros.

Plenos ya de soles y de lunas, Encontramos las distancias, Enormes, tan distintas y onduladas, Tan prestas a la pena como las almas nuestras Prestas al llanto de la nueva consagrada.

Vacío, en la oscura presencia de mi mente laxa, Apuñalas las verdades olvidadas en el fondo, Agitas de nuevo la vaguedad de conciencia Ya perdida.

De todos modos, siempre hay luz Necesaria para esclarecer las sombras y Protegernos del pasado.


Esperanza

He vivido cansado, en el agotamiento sufrido y doloroso de una vida que no había visto su propio yugo, He vivido cuesta arriba, una apuesta insegura de aprendizajes repetidos, de curvas peligrosas y de encuentros algo brillantes... He vivido lentamente, una vida que se encarga, de mostrarme desde arriba, el camino silencioso, recto y aun brumoso de la razón última del esfuerzo y la fatiga. No es más lluvia la que moja estos tejados, ni las nieves prometidas que aún no llegan, no es el rocío que brilla en las mañanas en cada hoja, ni el vapor que se condensa junto a mi cuerpo en las mañanas a tu lado, algo aún más líquido nos hace padecer de esta angustia, de este ahogo momentáneo, de esta euforia, de contar y no contarte, de seguir sin encontrarte...


“Poema con olor”

Astromelias, azahares, ¡Cuántas todas en la mesa y el espejo! Regadas, sonrientes, y salpicadas Del ácido que no las deja morir… Astromelias… Rosadas y lluviosas, tan salvajes y olorosas a primaveras ya teñidas por las hojas secas. Azahares… Volando en rombos por la sala muy mojada, Húmeda y aburridora. Los tallos roídos y secos Estremecerán los lazos tan bonitos Y sucumbirán entre el llanto De la tarde puntillista. Gladiolos y crisantemos… Solitarios y perennes, ¿Hay tijeras aquí cerca? No es posible que olores todos, Sólo por estos mueras en mis brazos ¿y el jardín? Astromelias y azahares… Cuántas todas en los ojos.


“Persistente #2”

La madre me envía tristezas aborrecidas Percibidas en su voz falta de caricias. Esta madre contraría los presentes Colmándolos de sudor e insomnio, De tantas cosas detestables Como las sombras mismas en un espejo convexo. Se sabía pues que esta madre Lloraría al no saber noticias nuestras Y ya viene la rutina A quebrantar los lazos de cariño, Tan escondidos, Como los hijos mismos. “Espíritu” Se veían por doquier las esperanzas Y vendían ya podridas las leyes Y las vidas, los astutos turcos de la esquina sin salida. S encontraban por entonces las razones Para ahogarse en turbiedades, Propias y dicientes de esta clase deshonrosa, Tan maligna y corrupta. Construyeron las ciudades más hermosas Con letreros tan vistosos Como las lágrimas de un perro… Así mismo sucumbieron Al paso de las horas y las velas Las que se gastaron iluminando las mentiras, Los engaños y las infamias. Se suspende el baile y todos lloran, Se cuestionan en las caras Las miradas.


“No más cactus” Madre, ya tu voz no se siente, Ni se sienten tus latidos por teléfono. Ni siquiera en las proezas de tu hijo te calientas. Necesito de la piel que rodea tus uñas para ver La seguridad que deseo. Urjo de la calma que no logro con la compañía Que ya conoces. Es esencia madre mía, Que te entere, Sobre la fatiga de mis ansias Por querer tenerte entre laureles. Ahora ya me duermo, Sólo bésame y Ráscame la espalda. “Vespertino” Conciliaron en la mesa cuantas cosas habían que compartirse. Y desnudaron sus adentros para cada uno escoger su parte. De aquí partieron al lugar que siempre ocupaban Cuando la brisa quemaba sus labios y sus cuerpos todos, Túrgidos por las pasiones y los gritos. Eran vaticinios de los tiempos verdes, Tachonados de flores y estrellitas. Edificaron juntos el inicio de la fantasía de sus sueños, Acariciados por el agua agorera Que incitaba a un sorbo amargo, Pero simple… Y es que se adoraron en los ojos, En los brazos y los dedos; Renuentes al cerco de los años, Y sintieron un sabor tan fuerte en las palabras Que no hubo piedra en el mundo Que retumbara tanto en las afueras Del gélido y corriente cuarto Como las visiones clandestinas De sus almas que cantaban Jazzes de color canela.


“Persistente #4” Casi siempre se vive entre comillas Y parece que todo fuera en vano: Las risas, los besos, la noche y los cerebros. En vano porque ya corre fatigada la esperanza aquella Que nos hacía bellos. En vano porque el dulce de los cuerpos Ni siquiera aumenta los anhelos De respirar los vapores de tus poros. En la eternidad de esta guarida Esperaré sin embargo, a que un rayo de la sombra tuya Me queme y me empuje al deseo de brisas Que ya comienzo a extrañar y a acariciar En cada partícula que se suspende hoy en el viento.

“A esta época”

Había para entonces ciertas burlas encubiertas, Forradas en papel de regalo Y con moños gigantes como piedras, Y es entonces ya casi el tiempo de que sepamos de sorpresas Y esperanzas… No. Es simple y admirable. Los relojes no dan la hora que queremos. Y los regalos empacados en las cajas enormes de zapatos Se quedarán allí, inmóviles… Porque ya se sabe en este mundo, Cuantas quejas hubo por regalos tan fingidos.


“La amiga” La amiga considera que su rumbo a es erróneo. Y que las piedras a su lado son pesadas y rojizas. Esta amiga ya casi que anula que nosotros lo sepamos, Y a pesar de todo esto, Siempre escapa un soplo sordo y navideño: Amiga, recuerda ser inteligente, Nunca olvides alimentar las mariposas que anidan en tu mente.

“Mal intento” Soñaba a veces con la magia de un viento nuevo y oloroso Que venía del sur, muy al sur… Así, de pronto se pintó el aire de azul y aparece ella, Tan fragante como cada risa que me muestra en esta tarde. Sonríe para hacerme saber que si vive.

“Señal de un afecto” Acá palidecen las sombras de todos, Por miedo a la luz de los astros que conspiran en mi contra… Sólo me acompaña en este exilio El saberte aun sonriente y bendecida. Así sabe mi espíritu cómo buscarte cuando lloras En silencios que huelen a violetas. Así sabe el alma tuya llamar e inquietar la mia, Para colmarla del anhelo que vacila en tus mejillas. Espero me dibujes tan osado, Con tus dedos, En cada partícula que se suspende en aire que respiras hoy Conmigo.


“La casa de Chile” Me visita la memoria de un niño torpe Y los olores de su cuerpo mojado en las galaxias de sus sueños. Su rostro es tan agudo como su risa, Y recuerda entre calumnias, La vida que pasa en la vieja estancia. Se pasea por una casa llena De la magia del futuro. Se estremece ante la burda armonía De los miedos y las rabias y los celos. Pero cree en la salida que se refleja En los espejos de todas las esquinas. Si pudiera sólo abrir y encontrar un aliento allá en la niebla, Para expulsar a los fantasmas, Armado de codicia.

“Persistente #5” Podría padecer de insomnio Si todos me lo piden Pues ya se consume el tiempo lapidario que nos acompaña. La altura rememora ciertas otras, Tan fragantes y llenas de caídas. Recrudece en el ambiente un aroma de llovizna Y un sabor tan líquido como el que moja esta página. Ardes siempre en la conciencia Como el sueño esquivo de las noches sin espera, Como los diminutos haces de luz y vida Que ya ruedan por mis dedos. Si vacilas, Te conjuro en el nombre de los vientos A padecer de sueño si esta tarde te lo pide.


“Persistente #6” La calamidad rondaba allá en los matorrales, Como insinuando un nuevo fallido intento Por acabar con la luz de las ansias, Como estrechando un sendero que limita Con las aguas puras y enmohecidas De la tarde. Allá, entre los negros vientos Se presenta como aislada, Llena de culpas y emociones de colores. Ahora llegamos todos y reímos. Un pantano.

“El cuento” El negro asusta al tiempo, Le aconseja que no huya de sus leves evidencias Y le enseña el calor especial De una espera cubierta del vapor de la noche Y la hoguera… Se confían ambos sus alientos, Muy añejos, polvorientos, Enardecidos por el grito de esa noche sin mesura. Descansa para entonces el lapso que la vida les regala a ambos, Ahora el negro está perdido, Y su espectro viaja en los ardores De su éxtasis.


“Resistencias” En los días claros de tardes sordas Concurren al encuentro todas las alegrías Atiborradas de papeles pegados Con estrellitas de colores. Todas distan del brillo del inicio de los tiempos Y vulneran la presencia oscura de la maldad a medias De nuestros corazones… Esperamos atentos a soplo del viento Que calienta la calma fugitiva De nuestros cuerpos, Los que adormecen tantas penas bañadas En esta sangre tan vacía y verde. “Persistente #7” La distancia se acortó de golpe entre los ásperos días de la lluvia que enferma mi voz, y quedó tan cerca tu aroma terrestre que ni siquiera el agua lo ha detenido en su afán de callar mis voces más oscuras e imperfectas. “A una ciudad que fue hermosa” La lumbre quejumbrosa de tus calles muertas me parte los ojos. La sangre negra de tus venas dulces y finas invade tu cuerpo, Llenándolo de olores tan amargos como suaves. El polvo de cada mañana despierta y clama a la puerta Y miras el olivo meciéndose con tu brisa embriagadora, Tu cabellera dista del dorado que lucía Cuando se bañaba en el mar sin olas ni tempestades. Nada qué hacer por ti, que te hundes en el abismo Creado por las caras de tus hijos Que atónitos se sorprenden Y ríen como si no fueran tuyos.


“El padre” Mi padre me enseñó a llorar, Él decía que llorara porque las sillas y los panes nunca aparecían. Mi padre bosteza de miedo ante la niebla de mí, Su hijo. Lo miro, no me inquieta. Él no escucha que en el tiempo amargo, La tierra fue alimento, Él cree que la espera no termina, Pero terminó. Y el horror por la noticia del caramelo que creía como eso Me contraría y me aleja. Él puede llorar y que llore… Simplemente no soy culpable de que Siempre me traiga juguetes rotos.

“A una frase de época” Y cuento un día más a este abril que no termina. Al unísono reímos cuando la tarde se detiene Y el espejo no te toca. El abril que surca la existencia se detiene instantáneo para decirnos que el afán y la utopía no pueden consagrarse. El abril es único embellece tu rostro Con un frío nocturno que le pertenece Y que nos hace bellos. El abril no termina porque las almas Gritan que sea eterno, porque corre la distancia Procelosa a separar lazos presentes. Te recuerdo, En el rincón apartado de cada abril que pasa sin tenerte a mi lado, Este abril sin perfumes tuyos, Sin caricias cercanas.


« Ton poème » Ma froide et langoureuse nuit se disperse, Et s’emporte le ciel noir qu’endorme mon zèle. C’est la veille martial d’un plaisir que Je cache Au fond de ma pale voix. C’est la chanson nocturne qui évoque ton visage En croissant le mien, unis en silence Au charme juvénile de la torride lune Qu’illumine nos corps, Déjà distincts, déjà lointains. Et se disperse l’ombre, Je me plonge dans l’imprécision de ton souvenir Ce coup sec qui m’enivre les viscères En suscitant là-dedans Le chaleureux sourire, messager du pleur à venir Pleur doux de l’amour frustré. C’est peut être que le passé dure pour toujours, Peut-être, la promesse des yeux trempés Mouille le torse de ta peau fatiguée. Peut-être, ma main touchera la tienne, Incessante, fidèle et ferme Comme la première fois, Comme la poésie qui verse seule e triste a la couchette.


« Los amantes » Y érase una vez el viento Y fluíamos durante y fuera de él. Caminábamos furiosos en la impaciencia que genera la polución del recinto. Y se abrazaban entonces los amantes, Hartos del violeta del amor del nuevo siglo, Cansados de quemarse mutuamente sus conciencias. Y se decían poesías inconclusas por la pasión presente Y se miraban atónitos en el alma Sin consuelo ya Y lloraron… Se cuenta que los amantes Se citan cada noche en aquella verja. Me cuentan ahora que se ven sonriendo en cada luna. Memorioso laúd Canta esta noche un ditirambo Endulza el manjar venenoso, Porque ahí vienen los amantes.


“Un día de campo” Solíamos correr juntos por el valle de laureles secos, Por entre las aceitunas moradas Y los rieles oxidados del viejo tren Que ahora sólo pasa en nuestros juegos. Este es el espacio abierto del que hablo en las cartas Este es el recinto perfumado con olores de ciudad, Cautivos y efímeros. Aquí solía venir la tristeza a veces, Pero los sueños de cada quien la espantaban de noche. Corríamos inermes por el campo Escribía con tinta verde De las veces que agarraba las avispas regadas en mi cuerpo quebrado por el calor. Buscaba miel, como cuando niño, Cuando la casa aún no se había quemado. Solíamos verter azules las angustias en el lago, Consolador último de deseos adolescentes. Comienza la historia del recuerdo Seguirá el tiempo sigiloso ¡Qué tiempo aquel! La celda 407 ya está ocupada, Ahora estoy aquí.


“Flashback” Convulsiona en la tarde la facción añeja De los amantes en la sala. Resucita marchito el deseo de aquellos tiempos remotos, Los idos en la vacía existencia nuestra. Existía entonces razón para la calma Para la avidez de sabernos consumados. Y recorría la historia la presencia de aviones de guerra… Recuerdan en la sala Ante la muerte, Sus amores y pasiones Ellos, solos, Mis abuelos.

“Vendado” Se ha convencido esta cama De la necesidad de mi cuerpo Y acaso él se habrá dado cuenta… Aquí en su regazo parece insumergible la felicidad y la valentía Es como poder dominar el mundo… De mi cuarto, El recinto cuadrado, lleno de libros y ropa Que se parece, aunque lo niegue, A la propia vida de mi cuerpo… Sólo mis sábanas me protegen de la penumbra Que alcanza mi mundo Cada madrugada.


“Persistencia” Mi vejez extraña mucho la tuya Pero no podría siquiera compararlas Las arrugas en mi vista son más hondas Y extrañan tanto la cercanía de las tuyas, Que mueren a cada segundo, En cada parpadeo. Tú faltas… tan profundo como los mares esos de los libros, Tú faltas, y esto es apenas lo que la decrepitud Me regala para hacerme ver de ti. Tú faltas, y estoy abrigando en mis heridas, Este amor senil que ya sólo sobrevive con pastillas.

“De Nouveau” Toda la oportunidad que nuestros días tuvieron para ser más largos, Se ha ido… Y sólo queda entre el humo, un olor a lluvia y tierra que rememora Tantos placeres infantiles. Hoy se muestra más claro el día siguiente. Sólo algunos minutos se quedaron en mis uñas Que se agotaron de escarbar En el incendio voraz de tu ida.

“Clara de Noche” Sólo el rumor de tus dedos en la humanidad de mi cama. El calor antiguo de tu palabra de aliento, La voluntad embustera de tu mente por hablarme, Sólo la alergia de tu silencio. Sólo tu nombre… Solo escribo y te confundes con mi léxico, Te me has vuelto un reflejo, un haz, una ráfaga, Una vaina rara que sólo existe cuando dices mi nombre Y siento que soy tu hijo.


“Escalera” Los susurros me acompañan en mi sueño solitario Y entonces tus pasos se oyen claramente pisándolo todo, Cerrando las puertas de cada chance para verte… Ahora además vuelves tu andar Para escuchar en tu saludo Una deliciosa mentira que calma mi pulso. A veces simplemente me rindo aquí Y me despierto, Sin sentirte, Ni soñarte. “Souvenir” La prisa y los rumores se han quedado a dormir en tu cabello. por eso cada vez que me acerco y te siento aparece regado en el aire el aroma de tu vida, el sabor de tus verdades y las tonterías que anidaban en nuestras bocas. “Retazos” Las cajas y mis papeles devoran la quietud de este momento. El aire viaja por mis ojos queriendo dejarse ver Y la extraña causa del vaticinio se aleja Y se hace clara… El desorden ya se apoderó de este común encierro, Sólo la sorpresa de tu rostro se pasea en ocasiones por mis libros. Y entonces te me pegas en el techo para mis buenas noches, Y entonces siento tu tibio gesto, y me duermes desde lejos. “Convenientes y sueltas” Esta es la pasión del diario fluir de tu acento, De tu cuerpo mojado en la lúcida suciedad de la apariencia Que ha desenredado los nudos tremendos que ha armado el vicio, El vicio de mi éxtasis, y de mi enojo, La pasión mía de no saber si aún te mueres.


“Lucidez” La lucidez me acusa de haberla secuestrado. En mi contra desata su furia y me engaña, Aprendió en la convivencia a comprender cada sentido del pasado Y de cada foto, Como si de repente se le olvidara la gratitud que me debe… Me acecha su imagen, Se me riega en mi aire, Se me mete por la boca, Me desnuda y manipula mis sentidos, Aunque mi tacto siga perdido sin saber que ella es su dueña… “Agosto” En agosto despierta delicioso el viento de las cometas y tu aliento, Se ve claro el cielo y llueve de vez en cuando Sobre cada flor de los jardines. El calor ahoga la virtud de estar despiertos Y parece que los días son un poco más largos. Agosto ha llegado Y aun no sé si yo entienda sus aromas y sus signos… Sólo a veces me recuerda a mí mismo Que también es hora de que llueva por dentro… De mi cuerpo, Aún no germinan las flores en mi estómago. “Murillo Derecho” El cansancio se ha vuelto amigo de mi voz… Y se le ha vuelto costumbre quedarse conmigo a dormir Como si viniera a visitar a un hermano. Esto me ha vuelto las tardes un objeto, Lo más parecido a una hamaca colgada En algún sitio con ruido, Algo así como un bus de esos del sur Que siguen siendo el escondite de mi aburrimiento Y mi falta de pensarte… Me cansé.


“Café” Solo. Con la voluntad viviendo entre mis dedos sin nada que hacer Queriendo evadir los golpes de la mañana de todos los días Y el calor… No florecen en mis dientes las mismas astromelias, Sólo apuñalan mi aliento Y lo vuelven desayuno, Lo reprimen hasta el fondo y no lo dejan salir, Haciendo una maraña torpe de enredos en mi boca. A veces sólo suspiro y saboreo el aroma que sale de sus tallos, Y sus raíces, Las que trago por vocación desde hace veinte años. “Cenobia Ríos” Duermes, como las hojas regadas de noche de un árbol talado… Nos sueñas en tu cuerpo y enciendes nuestros llantos Con cada una de tus hebras de canas. La abuela vivía en las tardes de una vida que no fue suya Sino nuestra, y hasta hoy lo notamos. Hemos quedado inmóviles con su adiós Y la despedida nos suena injusta y triste… Aun llueve sobre nuestras manos y el sudor y el calor que es vivo Nos acercan a este olor diario y obsoleto. La abuela nos ha devuelto en su sueño La noción de olernos y tocarnos, De llorarnos y leernos… La abuela nos trajo de regalo su vida: La vida que nosotros ignorábamos por vivir como muertos. Nos regaló nuestra propia vida llena de sorpresas Y cambios y cosas sencillas, pero olvidadas. La abuela tuvo el poder de despertar en cada uno de nosotros Un centímetro cúbico de todo lo que su corazón, Con todo y lo grande, Latía por nosotros. En homenaje, Mis recuerdos, El tibio sabor en la mente, De saberme en su regazo…


Niño Para Gabriel Paredes

Llega suave con el viento la voz del niño, Como un susurro leve, de letras, Y suspiros. Llega su alegría radiante, El espejo de su mente… Su voraz ingenio consume las horas, Que resbalan entre sus dedos, Danzando embelesadas al compás de sus notas, Las notas de la música que a gotas, Brota suave y perfumada como el viento. El niño apenas sabe del secreto, En sus ojos frecuentemente luce, La luz que abre y cierra desde el alma, Los corazones fríos y los deseos cansados… De quienes ya lo escuchan, Y juegan, como niños, A volver al buen día, En el que todo era brillo, Música, Un fragante amorío… Con la madre, Vida…

“Vení” El espectro solitario de un abrazo Se nos aproxima como un santo de procesión: Lento pero con devoción. Este fervor sólo encuentra salida en cada poro de mis brazos Que aún no se acostumbran a sentirse bellos. Irresistible será en el diario vivir de estos días, Recrearme en los espejos Y contemplar tu abrazo tibio Y tus caricias de lunas… Esas que me adornan el rostro de luz, Como las velas del santo Amén


“Étoile #1” En la madrugada, Con el frío de afuera y adentro Y aun oliendo en la lejanía El aroma de cabellos que despide tu cuerpo. Casi dormido, y sin pensarte, Sólo percibiendo tu esencia, Tu olor sonoro de risa Tu sabor antiguo y azulado Simplemente siendo lo que acompaña Esta carrera violenta de querer y no poder alcanzar… La vida, Esa de a mucho que me regalas En frasquitos con cada beso. “Chip in” Cuando abundaban las tempestades en nuestros ojos, Ya de eso cinco años, Aun el cuerpo podía percibir el aliento fecundo De nuestros corazones cuadrados. Eran tiempos para sincronizar nuestras miradas y Volvernos la atracción más fabulosa que hubo entonces… Y brilló mucho el calendario Que esperaba siempre cada año, Y con él fueron creciendo nuestras caras, Bellas y rosadas Sacadas del final de una novela. Siempre permanecí expectante Feliz de haber sido parte de este lapso. El problema es que aun el clima no mejora en mis ojos Y las tempestades se han multiplicado por decenas: Parece que hubiéramos muerto ante nuestra propia presencia Porque ya no somos los amigos.


“La Calle” Simplemente conocidos en un barrio cualquiera, Vecinos inexplorados con los pies llenos de polvo Y remolinos de brisa decembrina entre las uñas. Quizá sólo extraños Pero inmensamente vírgenes y lozanos… Simplemente el aire cruza en el instante En que el olor de tu cuerpo le regala a esta cuadra El placer lejano de tocarte Y extrañarnos de repente. “Breve” El vuelo de esta mariposa Ha reposado siempre en las gotas saladas de la lluvia, La que cae sobre mis flores, Después de ir a playa. “Noire” Mi mujer teme al deseo, Comparte la seguridad de su vida con la mía. Me alimenta con el placer que se produce a sí misma Cuando su tacto –prodigio deslumbrante, Se desliza por cada poro de mi cuerpo. Vivimos de un metabolismo bello Que transforma nuestra sangre en un hilo suave De luciérnagas con alas muy veloces. La luz que emanan nuestros ojos no es fortuita, No sé cómo hacemos Para siempre quedarnos con dos de estos insectos… Deliciosos… uno para cada ojo…


“La presencia” El viento ha formado una alianza casi pura Con este lugar Y su música nos enternece los oídos Al sentirla viajar en cada molécula de oxígeno. Sentirte de nuevo Ha llenado de repente mis pensamientos Del pecado mutuo de encontrarnos en el aire, Ese lleno de humo de buses Tan purificado ya por nuestra presencia en nuestras mentes. Vivimos en la hora sorda de preguntas erróneas, En el preciso instante en el que simplemente Queremos ser. “Tarde” Al sonido líquido que hacen nuestros ojos Se le ha sumado una intensidad en su color Y en ellos se refleja ahora un aire nuevo de fiesta. Hemos descubierto al fin El secreto santo para soltar la locura por ratos Y venir entonces A extasiarnos en los dedos. “Suspiros” Dos suspiros encontraron el lugar preciso en medio de la brisa Para camuflarse. Se apresuraron en la tarea de volverse oxígeno Y volar libres Y acariciar aviones… Pero el intento, asombrosamente hecho en dos segundos Volvió a frustrarse de nuevo… Los suspiros envejecerán Por el vicio histórico de respirar Cuando se besa.


“Diciembre en febrero” Jugamos siendo cometas de colores cálidos Que buscan la altura para alejarse De la tristeza de la tierra sola. Estamos suspendidos por el aire y el clima, En un éxtasis profundo que renueva nuestra memoria Y refresca algunos recuerdos. Simplemente volamos, Al son del silbido suave de la brisa entre las hendijas Que deja el papel en nuestros costados. Volamos, entrecruzando a menudo nuestros hilos Sin temor a enredarnos Pues tal parece que se olvidó un niño de nosotros Y el hilo que nos maneja En la maniobra, sólo es algo que garantiza Nuestra hazaña, Sólo en este planeta. “Suspensión” Vago suspendido en el vaporoso sabor de tus labios, Entregando con cada roce Un palmo gigante de mi verde vida, Emergiendo como de un sueño, Como despertando de un estado líquido Que me congelaba los huesos. Sólo tu calor perenne se ha quedado Y me ha colgado a un hilo grueso Que me marca entre los dedos Y en las palmas de las manos. Me hallo tan ligero Tan voraz Que ni siquiera en el momento hace falta la cordura, La que viaja, va y viene, Pero siempre se queja de su disfraz de manzana.


Persistencia y Calma  

Una compilación de la poesía que guardo en el alma

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you