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Día Mundial de Oración de lo Ministerio de la Mujer Sábado, 12 de Marzo de 2011

Autor del Sermón: Pr. Alberto R. Timm

Rector del SALT y Coordinador del Espíritu de Profecía de la División Sudamericana

Coordinación:

Departamento de lo Ministerio de la Mujer de la División Sudamericana de la IASD


ORDEN SUGERENTE DEL CULTO

Preludio Musical Entrada de la Plataforma Doxología Oración de Invocación Diezmos y Ofrendas Himno para las Ofrendas Oración de Dedicación de las Ofrendas Himno de Loor: Oración Intercesora Adoración Infantil: Orar y Creer Música Especial SERMÓN: Llevando Amigos a Cristo Himno de Consagración: Bendición Final Himno de Despedida Postludio


Adoración Infantil

Orar y Creer Hoy es un día muy especial, si, es el Día de la Oración, pero quiero preguntarles algo ¿Quién sabe porqué debemos orar? (Deje que contesten) ¿Creen que a Dios le importa que oremos? (Espere por respuestas). Así es , claro que le importa y no solo le importa sino que nos pide que oremos y que oremos sin parar y con fe. Veamos que nos dice la Biblia al respecto: “Orad sin cesar.” I Tes. 5:17 “Y todo lo que pidiereis en oración, creyendo, lo recibiréis.” Mat. 21:22 Ahora vamos a escuchar una historia que nos enseña a orar y creer. Hace algunos años atrás hubo una gran sequía en la tierra, en cierta ciudad los dirigentes religiosos preocupados tras dos años sin lluvia, convocaron a los ciudadanos para que el sábado siguiente realizaran una jornada de oración pidiendo a Dios lluvia. Había mas de cinco mil personas en la plaza central de la ciudad. De repente vieron llegar a un pequeño, que llamaremos Marcos, de tan solo 8 años, él traía en su mano un paraguas. La gente se burló de él y preguntaron; pero Marquitos ves que estamos en plena sequía ¿Porqué estas con un paraguas? El niño sencillamente contestó: “¿No vinimos a pedir a Dios para que envíe lluvia? yo creo que Dios escuchará nuestro pedido y enviará mucha lluvia, simplemente no quiero mojarme. Mi mamá se disgusta mucho cuando me mojo”. 5


Entre las cinco mil personas, el niño era el único que llevo paraguas, fue el único que verdaderamente creyó que Dios podía escucharía la oración de sus hijos. No llovió ese día pero tres días después llovió copiosamente y Marcos, que estaba en la escuela, saco de su mochila el paraguas que guardaba y regresó a casa sin mojarse. Niños, si piden algo a Dios, simplemente crean que él responderá y recuerda que él siempre escucha y contesta TODAS las oraciones. A veces responde de tal manera que pensamos que no contestó, es como si pidiéramos algo que queremos o necesitamos a papá o a mamá. Ellos no siempre nos dan lo que le pedimos. ¿o si? A veces nos contestan que SI, otras, NO, (esa respuesta no nos gusta mucho) y otras veces nos pueden contestar todavía no, espera un poco. No te olvides, Dios siempre contesta nuestras oraciones. A veces nos contesta SI, otras, NO, o también nos puede contestar espera un poco, pero siempre contesta. Vamos a orar pidiendo a Jesús que nos enseñe a orar y tener confianza que él siempre responde.


Sugerencia para Programa de Capacitación Iglesia Receptiva Sábado por la mañana (antes del sermón) • Consejos para una iglesia Receptiva (dvd) Sugerencia para el Programa de la tarde Apertura: Mensaje del Líder Música de apertura: (que hable de amistad) Oración Inicial: Líder Local MM 1. Momento para la Oración Intercesora - Proyecto de Oración de Intercesión (Líder local) a. Explicación del proyecto b. Complete / Planificación de su lista de amigos para que interceda c. Sugerencia – Proyectos amiga de oración (Orar por 40 días) d. Momentos para oración intercesora 2. Seminario 1: Ideas Recepción - Un estilo de Vida 3. Escenarios: ¿Qué hacer, qué no hacer? Discutir la forma correcta de recepcion. 4. Testimonio 5. Musica especial 7. Seminario 2 – Recepción en acción 8. Testimonio 9. Orientaciones del Proyecto Amigos de Esperanza (Líder de cada campo) 10. Testimonio 11. Mensaje final 7


Llevando Amigos a Cristo por Alberto R. Timm

Introdução Este es un sábado especial: ¡El Día Mundial de Oración! Cada miembro de la iglesia debe orar por la conversión de cinco personas no adventistas, entre las cuales pueden estar familiares, vecinos, compañeros y otros amigos. Quien aún no preparó su lista de nombres por los cuales orar podrá hacerlo discretamente ahora mismo. Estamos acercándonos rápidamente al esperado día de los “Amigos de Esperanza” – el sábado 16 de abril del 2011. En dicha ocasión, cada uno de nosotros deberá traer consigo a la iglesia por lo menos a una persona no adventista, que formó parte de su lista de oración, para asistir a un programa especial para nuestros amigos visitantes. Por favor, ¡haga planes concretos de participar de este programa inédito! ¡Necesitamos prepararnos adecuadamente como iglesia y como individuos para el gran día de los “Amigos de Esperanza” – 16 de abril! Pero, ¿qué son capaces de hacer los verdaderos amigos unos por otros? En la Biblia encontramos un relato curioso de cómo la amistad es capaz de sobrepasar barreras por la felicidad del compañero. Vea el argumento de esta historia en Marcos 2:1-12:

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1. Y después de algunos días entró otra vez en Capernaúm, y se oyó que estaba en casa. 2. E inmediatamente se juntaron muchos, tanto que ya no había lugar, ni aun a la puerta; y les predicaba la palabra. 3. Entonces vinieron a Él unos trayendo a un paralítico, que era cargado por cuatro. 4. Y no pudiendo llegar a Él por causa del gentío, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico. 5. Y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados. 6. Y estaban sentados allí unos de los escribas, los cuales pensaban en sus corazones: 7. ¿Por qué habla Éste así? Blasfemias dice. ¿Quién puede perdonar pecados, sino sólo Dios? 8. Y al instante Jesús, conociendo en su espíritu que pensaban de esta manera dentro de sí mismos, les dijo: ¿Por qué pensáis estas cosas en vuestros corazones? 9. ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: Tus pecados te son perdonados, o decirle: Levántate, toma tu lecho y anda? 10. Pues para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra de perdonar pecados (dijo al paralítico): 11. A ti te digo: Levántate, toma tu lecho y vete a tu casa. 12. Y al instante él se levantó, y tomando su lecho, salió delante de todos; de manera que todos estaban asombrados, y glorificaban a Dios, diciendo: ¡Nunca tal hemos visto!

¡Esta es una historia realmente maravillosa, en la cual un grupo de amigos aceptó el desafío de romper la rutina y hacer lo posible y lo imposible para llevar a un amigo paralítico a Jesús! En nuestras consideraciones primeramente vamos a reflexionar sobre el relato bíblico; después, extraer algunas lecciones importantes de este relato; y, por último, sugerir un plan a través del cual podemos demostrar aún hoy el mismo espíritu altruista de aquellos cuatro amigos.

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Descripción del milagro Capernaúm era una ciudad pesquera ubicada a la orilla noroeste del Mar de Galilea, con una población de cerca de 1.500 habitantes. En ella residían los hermanos Simón Pedro y Andrés (Mc 1:29; Lc 4:38), así como el cobrador de impuestos Leví mateo (Mt 9:9). De acuerdo con el relato bíblico, Jesús salió de Nazaret, “donde había sido criado” (Lc 4:16), y “habitó en Capernaúm” (Mt 4:13), que llegó a ser conocida como “su ciudad” (Mt 9:1) y el lugar en el que él se sentía “en casa” (Mc 2:1). En Capernaúm, Jesús predicó muchos sermones y realizó muchos milagros (Mt 11:23), inclusive la cura del paralítico relatada en Marcos 2:1-12. El versículo 1 de ese capítulo afirma que Jesús estaba enseñando dentro de una “casa”, identificada por Elena G. de White como siendo la “casa de Pedro” (El Deseado de todas las gentes, p. 233). Excavaciones arqueológicas en Capernaúm revelaron que en la antigua casa de Pedro había una sala cuadrada en la cual Jesús ciertamente estaba en aquella ocasión (J. Murphy-O’Connor, The Holy Land [4ª ed.], p. 218-220). El versículo 2 habla sobre el éxito de aquella reunión con Jesús, en los siguientes términos: “E inmediatamente se juntaron muchos, tanto que ya no había lugar, ni aun a la puerta…” Lucas 5:17 aclara que “los fariseos y doctores de la ley estaban sentados; los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea, y de Judea y Jerusalén”. Pero eso no significa que todos los allí presentes aceptaron las enseñanzas de Cristo. Por ejemplo, los escribas y fariseos consideraron una “blasfemia” las palabras de Cristo al paralítico de nuestra historia: “Hijo, tus pecados te son perdonados” (Mc 2:6, 7; Lc 5:21). Más tarde, en Mateo 11:23 y 24, Jesús llegó inclusive a declarar: 23Y tú, Capernaúm, que hasta el cielo eres levantada, hasta el

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infierno serás abajada; porque si en Sodoma hubiesen sido hechos los milagros hechos en ti, habría permanecido hasta el día de hoy. 24Por tanto os digo, que en el día del juicio, será más tolerable el castigo para la tierra de Sodoma, que para ti. Pero, independientemente de los resultados, Jesús “les predicaba la palabra” (Mc 2:2). Y mientras hablaba, vinieron “cuatro hombres” (Mc 2:3) “traían sobre un lecho a un hombre que estaba paralítico; y procuraban meterle, y ponerle delante de Él” (Lc 5:18). En El Deseado de todas las gentes, p. 233, leemos la siguiente descripción del incidente: El paralítico se hallaba completamente desamparado y, no viendo perspectiva de ayuda en ninguna parte, se había sumido en la desesperación. Entonces oyó hablar de las obras maravillosas de Jesús. Le contaron que otros tan pecaminosos e imposibilitados como él, habían quedado sanos; aun leprosos habían sido limpiados. Y los amigos que le referían estas cosas, le animaban a creer que él también podría ser curado, si lo pudieran llevar a Jesús. Pero su esperanza decaía cuando recordaba cómo había contraído su enfermedad. Temía que el Médico puro no le tolerase en su presencia. Sin embargo, no era tanto la curación f ísica como el alivio de su carga de pecado lo que deseaba. Si podía ver a Jesús, y recibir la seguridad del perdón y de la paz con el Cielo, estaría contento de vivir o de morir, según fuese la voluntad de Dios. El clamor del moribundo era: ¡Oh, si pudiese llegar a su presencia! No había tiempo que perder; sus carnes macilentas mostraban ya rastros de descomposición. Rogó a sus amigos que le llevasen en su camilla hasta Jesús, y con gusto ellos intentaron hacerlo. Había tanta gente alrededor de Jesús que era prácticamente imposible abrir camino con el paralítico entre la multitud. Siendo así, por sugerencia del propio paralítico, “sus amigos le llevaron al

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techo de la casa, y abriendo un boquete en dicho techo, le bajaron a los pies de Jesús” (El Deseado de todas las gentes, p. 233). Ciertamente, los amigos se valieron de la tradicional escalera lateral externa de la casa, que daba acceso al piso superior. Ya sea que el techo fuera de barro seco, como el de las casas pobres de Palestina (cf. Mc 2:4), o de ladrillos, como de las casas helénicas más sofisticadas (cf. Lc 5:19), ¡lo importante es que el techo fue abierto para que el paralítico pudiera ser llevado a los pies de Jesús! Finalmente, en presencia del Médico de los médicos, el paralítico encontró cura espiritual y f ísica. Sus pecados fueron perdonados, removiendo todo su fardo de remordimiento y culpa. Su salud f ísica fue restaurada, permitiendo que volviera a caminar libremente. Ante el milagro sucedido, todos allí se admiraban y “glorificaban a Dios, diciendo: ¡Nunca tal hemos visto!” (Mc 2:12). ¡Y esa alegría también se extendió a la familia del ex-paralítico! De acuerdo con El Deseado de todas las gentes, pp. 236, 237: En la casa del paralítico sanado, hubo gran regocijo cuando él volvió a su familia, trayendo con facilidad la cama sobre la cual se le había llevado de su presencia poco tiempo antes. […] De aquel hogar subieron alegres palabras de agradecimiento, y Dios quedó glorificado por medio de su Hijo, que había devuelto la esperanza al desesperado, y fuerza al abatido. Este hombre y su familia estaban listos para poner sus vidas por Jesús. Ninguna duda enturbiaba su fe, ninguna incredulidad manchaba su lealtad hacia Aquel que había impartido luz a su obscurecido hogar. Ante este relato inspirador, surge la pregunta: ¿Qué lecciones podemos extraer de este incidente?

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Lecciones del milagro El relato de la cura del paralítico en Capernaúm encierra algunas lecciones preciosas, de las cuales resaltaremos cinco. 1) En Capernaúm se reunieron personas “de todas las aldeas de Galilea, de Judea y de Jerusalén” (Lc 5:17) para oír las enseñanzas del Maestro. Sin duda, aún hoy el mundo está lleno de personas necesitadas de oír la genuina palabra de Dios. 2) Semejantemente al paralítico que fue llevado a Jesús por los amigos (Mc 2:3, 4), existen muchas personas alrededor nuestro que necesitan amigos dispuestos, quien sabe, a traerlos a la iglesia el próximo 16 de abril, para tener un encuentro personal con el Salvador y con sus enseñanzas. 3) Sobrepasando los obstáculos más variados posibles, los amigos del paralítico prosiguieron incansablemente hasta que éste estuviera “delante de Él” (Lc 5:18). A despecho de los reveses que puedan surgir, debemos perseverar en nuestra misión de conducir a nuestros amigos a Cristo. 4) Cuando Jesús perdonó los pecados del paralítico, no faltaron personas próximas que consideraron este hecho como “blasfemia” (Mc 2:5-7). Algo semejante puede suceder actualmente con aquellos que se entregan a Cristo. Debemos recordar que en muchos casos, “los enemigos del hombre serán los de su propia casa” (Mt 10:36). 5) La cura del paralítico llevó a muchos a “alabar a Dios” (Mc 2:12). De la misma forma, actualmente la conducta de un cristiano genuino convertido puede estimular a muchas personas a glorificar a Dios (Mt 5:16). Por lo tanto, verdaderos amigos son aquellas personas altruistas que, a pesar de las circunstancias adversas, nos ayudan en nuestras necesidades f ísicas, emocionales, sociales y espirituales. Ahora, ¿en qué sentido podemos asumir aún hoy una actitud altruista como la de los cuatro amigos del paralítico? 13


Llevando amigos a Cristo Ya pasaron casi dos mil años desde que aquellos cuatro amigos llevaron al paralítico a Jesús. Los tiempos cambiaron, pero el espíritu debe ser el mismo. En realidad, “nunca ha habido mayor necesidad de labor ferviente y abnegada en la causa de Cristo que ahora cuando las horas del tiempo de gracia están terminando rápidamente, y ha de ser proclamado al mundo el último mensaje de misericordia.” (E. G. White, Testimonios para la iglesia, t. 5. p. 684). Elena G. de White afirma que “Jesús veía en toda alma un ser que debía ser llamado a su reino. […] Su intensa simpatía personal le ayudaba a ganar los corazones.” (E. G. White, El Deseado de todas las gentes, pp. 125, 126). De semejante modo, “Todos debemos llegar a ser testigos de Jesús. El poder social, santificado por la gracia de Cristo, debe ser aprovechado para ganar almas para el Salvador.” (Ibid, p. 127). “A fin de alcanzar a todas las clases, debemos tratarlas donde se encuentren. Rara vez nos buscarán por su propia iniciativa.” (Ibid. p. 126) Elena G. de White aún declara que, “si nos humilláramos delante de Dios, si fuéramos bondadosos, corteses, compasivos y piadosos, habría cien conversiones a la verdad donde ahora hay una sola.” (E. G. White, Testimonios para la iglesia, t. 9, p. 152). Impresionado con esta declaración inspirada, Clark B. McCall, pastor adventista en Kerman, California, decidió implantar en su iglesia, a mediados de la década de 1970, un proyecto titulado “Llamado Bondad” (Kindness Call). Una secretaria registraba el tipo de servicio altruista que cada miembro de la iglesia decidió prestar a algún vecino no adventista, sin hablar inicialmente sobre religión. La lista incluía el cuidado a bebés, transportes, ayuda en el servicio doméstico, y visitas en general. Como resultado hubo un aumento de 2.000% en bautismos sobre el año anterior en una 14


de sus iglesias. (Clark B. McCall, “Why Not Use the Net Too?”, Ministry, diciembre de 1977, p. 2-3). Llegó el momento de implementar un plan semejante en nuestra propia iglesia. Para eso sugerimos que elija una persona no adventista que resi da cerca de usted, con el propósito de (1) orar por ella; (2) encontrar una forma adecuada de demostrar bondad para con ella; y después (3) invitarla para ir con usted al programa especial del sábado 16 de abril. Si cada uno de nosotros hace su parte, ciertamente tendremos un programa maravilloso, con nuestra iglesia repleta de amigos.

Consideraciones finales El relato de la cura del paralítico de Capernaúm es un llamado elocuente para que cada uno de nosotros siga el ejemplo de los cuatro amigos que se unieron para llevar a aquel pobre hombre a los pies de Jesús. Ningún esfuerzo es demasiado grande a la luz de la alegría de conducir pecadores a la salvación eterna. Ciertamente, “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; mas volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas” (Sl 126:6). Pero la recompensa por el servicio no se limita sólo a esta vida. Por el contrario, esa recompensa entrará en los propios portales de la eternidad. En el libro “Testimonios para la iglesia, t. 6, pp. 313-314, encontramos una descripción maravillosa del diálogo entre los redimidos y aquellos que los condujeron a Cristo. El texto inspirado nos dice: Los redimidos encontrarán y reconocerán a las personas cuya atención dirigieron hacia el exaltado Salvador. ¡Qué santa conversación sostienen con estas personas! Dirán: “Yo era un pecador sin Dios y sin esperanza en el mundo, y te acercaste a mí,

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y dirigiste mi atención hacia el precioso Salvador como mi única esperanza. Y yo creí en él. Me arrepentí de mis pecados y fui capacitado para sentarme con sus santos en los lugares celestiales junto a Cristo Jesús”. […] Otros expresarán su gratitud a los que alimentaron al hambriento y cubrieron al desnudo. “Cuando la desesperación envolvió mi alma en incredulidad, el Señor te envió a mí”, dicen ellos, “para que dijeras palabras de esperanza y consuelo. Me llevaste alimentos para mis necesidades físicas, y me enseñaste la Palabra de Dios, haciéndome consciente de mis necesidades espirituales. […] Llegué a sentir hambre por el pan de vida, y la verdad fue preciosa para mi alma. Aquí estoy salvo, eternamente salvo para alabar a Aquel que dio su vida por mí.” Este será un encuentro maravilloso, y ¡qué alegría será ver entre los redimidos a muchos de los amigos que traeremos a la iglesia el 16 de abril de 2011! Cumplamos fielmente la misión que Cristo nos dejó, para que pronto podamos estar juntos, como eternos amigos, en el hogar celestial. ¡Que Dios nos bendiga ricamente! Amén.

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DIA MUNDIAL DE ORACIÓN 2011  

DIA MUNDIAL DE ORACIÓN 2011 Llevando Amigos a Cristo Iglesia Adventista del Séptimo Dia Material de la División Sudamericana