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"LA TRIQUIÑUELA DEL REY"


Había una vez un príncipe llamado Humberto, su padre el rey estaba muy enfermo, y le pide que intente conocer alguna doncella para contraer enlace, que sea capaz de merecerlo para que lo acompañe a gobernar al pueblo con dignidad y justicia, así podría morir tranquilo sabiendo que alguien lo amaba.

El príncipe Humberto era esbelto, elegante, inteligente y responsable, el pueblo lo quería y aceptaba como a su padre. Eran honorables.

Cuando la noticia que el heredero debería casarse se propagó por la comarca, las jóvenes de pueblos vecinos se acercaron al castillo en sus carruajes para rendirle honores, y así poder conquistarlo. Muchas nobles acompañadas de sus progenitores pedían audiencias para entregar ofrendas y así poder arreglar el matrimonio. Fueron semanas interminables.


Humberto creía notar que el tiempo se acortaba, que la salud de su padre estaba cada día más frágil; pero no veía ninguna cualidad en esas doncellas que lo atrajera, eran superficiales y sólo buscaban una mejor ubicación dentro del linaje. Un día que se encontraba abatido por el pedido de su padre, salió a cabalgar por el bosque sin sus caballeros. en su andar atropella a una anciana con su caballo, baja y la ayuda a levantarse, le pregunta si la hirió y se presenta, sin saber que era la hechicera del bosque encantado. Humberto se dirigió a ella con educación sintió el impulso de abrir su corazón, contándole que tenía todo y era desgraciado por no poder satisfacer la voluntad del rey.

La Hechicera le dió a tomar un brebaje y le dijo: -!Ahora, cuando llegues al castillo encontrarás a la doncella de tus sueños!-


Humberto, velozmente volvió al castillo, subió a la alcoba de su padre para contarle lo sucedido, estaba eufórico y no paraba de hablar, sin prestar atención que de la nada había entrado una criada que estaba junto al rey suministrándole su medicina. -¿quién era? preguntó el príncipe. Su padre le dijo que era ella quien lo atendía día a día con dedicación y esmero, -¡Nunca te había visto!Ella era bella, sincera y leal al rey.

Entonces el padre le dijo a Humberto ¡Deja la angustia de lado, no te preocupes por mí, yo estaré bien!- !Hijo mío, levanta la mirada! ¿Qué ves?,y ahí, Humberto notó la belleza, su rostro apacible y sus cabellos como rizos de oro. Sintió que un calor lo invadía, parecía petrificado, observándola mientras atendía a su padre, ella a su vez lo miraba de reojo, para no ofender a sus amos.

Humberto le preguntó cómo se llamaba, y ella respondió con voz temblorosa _¡Cami…la! El rey le dijo a la criada, _¡Dícelo otra vez!_ y contestó -¡Camila me llamo!-


Cuando padre e hijo quedaron solos, Humberto le dijo, convencido, que ya había encontrado a la mujer que lo acompañaría hasta el final de su vida, pero que no era noble como el rey hubiera esperado.

El rey le respondió: ¿quién dijo que debería tener linaje? _¡No!_ dijo Humberto, entonces padre, deseo que esa persona sea Camila.

En pocas semanas, el príncipe había pedido formalmente la mano para desposarla, el rey estaba recuperando su salud con la noticia y Camila había dejado de ser su criada, ahora, era la prometida del príncipe Humberto. El pueblo compartió la algarabía por el casamiento real, todos estaban contentos, Humberto junto a Camila eran muy felices, el rey seguía gobernando, no había muerto.


Una tarde, al ponerse el sol, el príncipe cabalgó al bosque encantado a encontrar a La Hechicera, cuando la tuvo enfrente le agradeció tres cosas, la primera haberle dado a beber esa pócima; la segunda, el haber conocido a Camila y la tercera, haber salvado a su padre. A cambio de todo eso, Humberto le ofrecía lo que ella pidiera, y La Hechicera le contestó: -¡Humberto, yo no hice nada!-¡Simplemente visitaste este bosque al que nadie concurre!Le aclaró, -¡primero; te dí agua no un brebaje!-¡segundo: tu amada doncella vivía dentro de tu castillo!-¡no en mi bosque!-,y por último, nuestro rey -¡nunca estuvo enfermo!-¡Ahora ve con tu esposa y saluda a tu padre de mi parte!Humberto, ahora sí tenía la felicidad completa y comprendió que todo había estado urdido por su padre.

Colorín colorado, este cuento se ha acabado.


Las Triquiñuelas del Rey