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EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIXOTE DE LA MANCHA

IMÁGENES XII

EL SIGLO XX: LA EXPLOSIÓN DE LA VISIÓN PERSONAL DEL QUIJOTE

La ilustración del Quijote será hija de su tiempo también durante el siglo XX. Frente a las empresas editoriales, que han originado la gran mayoría de las propuestas iconográficas sobre la obra cervantina en sus primeros tres siglos de difusión, el nuevo siglo se inicia con la necesidad de mostrar una imagen personal, original del texto cervantino, una imagen que dé forma al mito y que no sea la simple ilustración de episodios y aventuras concretas del Quijote. Son tantos los artistas, tantas las caras, los matices, los colores y expresiones que se han ido sucediendo a lo largo de las ediciones ilustradas durante el siglo XX que pretender mostrar todos los ejemplos posibles es labor mucho más amplia que lo pretendido por estos breves artículos por lo que sólo señalaremos algunos hitos, intentando mostrar donde la ilustración mediante litografías, cromolitografías e incluso xilografías, tendrá que convivir con otros medios de representación, como la fotografía o el cine. Uno de los grandes proyectos iconográficos de la obra universal, estaba esperando una fecha emblemática: 1.905, en que se debía celebrar el tercer centenario de la publicación de la primera parte del Quijote. El pintor José Jiménez Aranda (1.837-1.903) estuvo parte de su vida entre pinceles, pinturas y lápices imaginando las aventuras de don Quijote y de Sancho Panza. Los cientos de dibujos preparatorios, la enorme cantidad de óleos y, sobre todo, la idea de realizar una edición «sólo con imágenes» para conmemorar el tercer centenario de su publicación, valgan dos botones de muestra para dar fe de ello (lámina 102-103).

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EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIXOTE DE LA MANCHA José Jiménez Aranda, según dejó escrito su amigo José Ramón Mélida al inicio de la edición de 1.905 «Pintó y dibujó el Quijote siempre. De mozo principiante; al ganar su reputación y cuando los laureles lo consagraron; en su ausencia, mejor en nostalgia de la patria; cuando regresó a ella y, por fin, cuando vuelto a Sevilla, en sus últimos años, pudo consagrarse casi por entero a su idea de toda la vida: hacer un Quijote en dibujos». Lástima que, como a otros ilustradores del Quijote, le sorprendiera la muerte antes de ver acabada su obra. Entre 1.905 y 1.908 se imprimieron los ocho tomos en Madrid del conocido como «Quijote del centenario». Los cuatro primeros volúmenes estaban dedicados al texto y el resto a las ilustraciones. 689 láminas llevan la firma de José Jiménez Aranda, y las restantes fueron realizadas por otros artistas, entre los que destacan los pintores Joaquín Sorolla o José Moreno Carbonero, quien ya se había acercado a la ilustración del Quijote en 1898 (Barcelona, Seix Barral). Si hablamos de obsesión, de locura quijotesca, no se puede olvidar al pintor y dibujante Daniel Urrabieta Vierge (lámina 104), que desde que publicó su edición inglesa del Quijote con 262 ilustraciones en heliograbado (Londres 1.906-1.907) se ha convertido en una de las más copiadas e imitadas desde principios de siglo, tanto en Francia (Paris, Hachette, 1.909), como en España (Barcelona, Salvat, 1916). En Urrabieta Vierge encontramos la pasión por el texto cervantino, que termina por formar parte de su propia vida, y la necesidad de conocer las tierras españolas antes de ponerse a intentar ilustrar sus paisajes y sus personajes.

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EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIXOTE DE LA MANCHA En el siglo XX, donde las guerras y los períodos de esplendor se fueron sucediendo en todo el mundo, también nos encontramos con algunas de las aportaciones hispanoamericanas más interesantes en la iconografía cervantina, algunas de ellas pueden admirarse en el Museo Iconográfico de Guanajuato (México), con obras de José Guadalupe Posada, Álvaro Delgado o Mario Orozco Rivera. Pero entre todas, destaca las ilustraciones del dibujante y pintor brasileño Candido Portinari (lámina 105), que realizó una serie de dibujos quijotescos, pensados para servir de ilustración a una edición proyectada por José Olympio, que nunca llegó a publicarse. Pero, al menos, los dibujos sí que se imprimieron y se editaron diez años después de la muerte del autor, cuando la Fundación Castro Maya decide acompañarlos con fragmentos del Quijote y con una serie de veinte composiciones del poeta Carlos Drummond de Andrade: «Quixote e Sancho: de Portinari».

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EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIXOTE DE LA MANCHA Además de los nombres de Walter Crane, Ennric C. Ricart, Krabbé, René de Pauw, Gregorio Prieto, Enrique Herreros, Schlotter o más recientemente, Antonio Saura, (láminas 106-113) con sus dibujos originales para la edición del Quijote conmemorativa del XXV aniversario de Círculo de Lectores, no podemos dejar pasar la figura de Salvador Dalí, cuya lectura original del Quijote ha gozado del mismo predicamento y difusión que la de Doré durante el siglo XIX.

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EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIXOTE DE LA MANCHA La obra de Dalí muestra claramente algunas de las características de la ilustración del Quijote en el siglo XX: el acercamiento de un artista a una obra universal -por todos conocida y convertida ya en un clásico, en un mito- para volcar en ella algunas de sus propias obsesiones, de su particular iconografía. En 1.945, residiendo en Estados Unidos, termina sus 38 dibujos y acuarelas para ilustrar la primera parte del Quijote, que se publicará en Random House al año siguiente (lámina 114).

La historia de la ilustración del Quijote es también la historia de la historia de la evolución de sus protagonistas. Durante el 2.005 se celebra el IV Centenario de la publicación de la primera parte de la obra. Serán años de nuevos esfuerzos, de novedosas interpretaciones de la obra, como las de Mingote (lámina 115), o las de Daniel Zafra (lámina 116), o porqué no de los que podrán ser los nuevos artistas del siglo XXI, los que ahora sólo cuentan con unos años, pero que ya se acercan con pasión a las aventuras quijotescas, [13]


EL INGENIOSO HIDALGO DON QUIXOTE DE LA MANCHA como los niños que han participado en el proyecto “Las aventuras de don Quijote y de su escudero Sancho Panza”, un Quijote para niños ilustrado por niños, que ha realizado el Museo Casa Natal de Cervantes y que fue publicado la Comunidad de Madrid. Para finalizar el artículo de hoy dejemos de muestra el molino de viento pintado por una joven de 10 años (lámina 117) o el principio de la aventura, según la imaginación de otro joven, también de de diez años (lámina 118).

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Don Quixote de la Mancha: Ilustraciones XII