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QUIENES SOMOS Ninguna persona que contrae matrimonio piensa en la posibilidad que éste fracase. No obstante la posibilidad de fracaso es una realidad, y según las estadísticas, de alta ocurrencia; uno de cada dos matrimonios o parejas con convivencia seria, termina en separación. Quienes Somos Vivir en Pareja fue concebido como un centro de investigación, apoyo y ayuda a parejas en conflicto creado el año 1998, agrupando a profesionales en diversas disciplinas humanistas con el objetivo de lograr este propósito de manera integral, creando PROVEP (Programa de capacitación para la Vida en Pareja) que es uno de los más completos y eficientes programas para mejorar la vida en pareja que existe en Chile. PROVEP es solución de conflictos, entrega de herramientas, aliniación de conceptos y objetivos en la relación...capacitación, y sus resultados son, sin duda, terapéuticos, pero no es psicoterapia. La razón de ello está basado en que las personas nos capacitamos para casi todas las actividades de nuestra vida menos para la más importante… Vivir en Pareja. Y decimos la más importante, porque la base de la sociedad es la familia y la base de ella, la pareja. El hecho es que la mayoría de nosotros no ha aprendido las habilidades para relacionarse en pareja y resolver los conflictos derivados de esa relación de una manera eficiente. Los miembros de la pareja llegan al matrimonio con su propio "modelo de relación" según lo que les ha tocado vivir e intentan hacer coincidir esos modelos lo mejor posible para crear un modelo propio que le sirva a esa nueva relación para


funcionar eficientemente. Y, hacer que la relación funcione eficientemente es la clave. Las parejas, la mayoría de las veces, no se separan o se llevan mal porque no se quieran o porque tengan problemas psicológicos, sino porque NO SABEN RESOLVER SUS DIFERENCIAS O CONFLICTOS. Y a los que los invade el desamor, la causa principal es el mal funcionamiento de la relación por un tiempo prolongado. Las investigaciones demuestran que si bien es cierto la psicoterapia puede ser extremadamente útil en determinadas situaciones, mucho de lo que va mal en la relación amorosa tiene más que ver con no haber aprendido las habilidades y principios asociados con relaciones exitosas. Es por eso que hemos desarrollado un programa de consultoría y capacitación para resolver los problemas y diferencias de las parejas que nos consultan. Pero más importante que eso, enseñar a las parejas las habilidades y principios que necesitan para mantener una relación sana y duradera. PROVEP es la definición de un sofisticado programa práctico de ayuda a parejas en conflicto basado en la investigación de importantes Universidades de Estados Unidos, Alemania, Australia, España y Holanda en donde han participado Psicólogos, Psiquiatras, Educadores y expertos en resolución de conflictos, muchas veces con apoyo y financiamiento de entidades gubernamentales que condicionan el apoyo a la comprobación empírica en sus procesos de investigación. En general existen pocos programas en donde se les enseñe a las parejas a solucionar sus problemas actuales y futuros que estén basados en la investigación rigurosa como el nuestro. Aprender acerca de lo que hace funcionar o rompe una relación proporciona pistas importantes en cuanto a lo que podríamos enseñar a las parejas con el fin de ayudar a su relación con éxito. Sin embargo, hemos llevado nuestro trabajo un paso más allá que sólo capacitar y prestar asesoría a las parejas consultantes, también nos hemos ocupado de


hacer seguimientos para verificar si las parejas que acudieron a nuestro centro y se sometieron al PROVEP ("Programa de Capacitación y para Vivir en Pareja") obtuvieron cambios significativos en la relación y los resultados han sido concluyentes: el PROVEP en la vida de esas parejas hizo una diferencia positiva radical. En resumen, la base de todas las estrategias y herramientas que se entregan a través del PROVEP están basadas en sólidos trabajos de investigadores especializados de todo el mundo y ha sido, según los resultados, uno de los programas más exitosos para la solución y prevención de la mayoría de los conflictos matrimoniales que se haya desarrollado en nuestro país. Treinta años de investigación y 12 años de práctica en Chile han demostrado que tener un buen matrimonio no es sólo cuestión de suerte, que el amor no es suficiente y que es necesario contar con herramientas para tener una buena relación de pareja.


El orgasmo femenino El orgasmo femenino ha sido siempre un tema de interés y de fascinación. A diferencia del orgasmo masculino, visible por la eyaculación de semen, el orgasmo femenino carece de señales evidentes que prueban la obtención del orgasmo. Es quizás por eso que el orgasmo femenino ha sido tan misterioso para hombres y mujeres. Bueno, podemos empezar diciendo que no existe un patrón similar para el orgasmo femenino. Diferentes mujeres experimentan distintas sensaciones, intensidad y duración. Entonces es difícil describir en definitiva el orgasmo femenino. Sin embargo, podemos describir en 4 etapas el ciclo de Respuesta Sexual de la mujer, las cuales muestran que ocurre cuando una mujer se excita durante cualquier acto sexual, ya sea durante la masturbación o el coito. Estas 4 etapas han sido denominadas como: excitación, meseta, orgasmo y resolución. Es importante mencionar que estas etapas no tienen un marcado inicio o final, sino mas bien ocurren como un proceso continuo durante la respuesta sexual. Y en la mujer, este ciclo demora por lo general unos 15 minutos, a diferencia del hombre que usualmente llega al orgasmo entre 3 y 5 minutos. Por esta razón es que muchas mujeres no logran llegar al orgasmo. La primer fase, denominada excitación, puede durar sólo unos minutos o varias horas después de iniciada la estimulación erótica. Por lo general, esta fase se inicia 10 a 30 segundos después de haberse iniciado la estimulación. Físicamente la mujer experimenta la lubricación, expansión y crecimiento de la vagina, el hinchamiento de los labios mayores y menores de la vagina, clítoris y senos. Además, hay un aceleramiento de los latidos del corazón, de la presión arterial y de la respiración. En la segunda fase, de la meseta, los cambios experimentados en la etapa de excitación se acentúan. Los labios vaginales se engrosan y cambian levemente de color, además, las paredes vaginales se llenan de sangre y el orificio vaginal crece. El clítoris se llena de sangre y se vuelve erecto. Al igual que en la primera etapa, los latidos del corazón y el pulso continúan acelerándose. Además, los músculos de los muslos, caderas, manos y nalgas se tensan. En esta fase, se puede dar un enrojecimiento de la piel, que por lo general se da en el estomago, pechos, hombros o cara. La tercera fase, la del orgasmo, es la etapa clímax del ciclo, y es por lo


general la etapa mas corta, durando sólo unos segundos. En esta etapa, la mujer experimenta una serie de contracciones musculares involuntarias en la vagina, útero y/o recto, las cuales resultan muy placenteras. El número y duración de estas contracciones depende de cada mujer. En esta etapa, la velocidad de respiración, pulso y presión arterial llegan a su máxima aceleración. La tensión muscular llega también a su punto más alto, acompañados por lo general de reflejos musculares en las manos y pies. La cuarta fase, la de resolución se caracteriza por el retorno a un estado de reposo. Esta fase puede durar de 5 hasta 60 minutos. En esta fase, el útero y el clítoris regresan a sus posiciones normales, ocurre un relajamiento de los músculos, el enrojecimiento de la piel y la hinchazón de ciertas partes desaparecen. Durante, esta fase, algunas mujeres pueden responder a estimulación adicional luego del orgasmo, a diferencia del hombre. Es importante mencionar que el orgasmo en una mujer, es un comportamiento que se aprende y no algo que se nace sabiendo. Obtener el primer orgasmo es un proceso que requiere práctica y mucha paciencia. A diferencia de los hombres, que tienden a masturbarse desde muy jóvenes, las mujeres empiezan a experimentar su sexualidad mucho después. Esto dificulta en muchos casos la obtención del orgasmo. También es importante recordar que muchas mujeres, es mas, se puede decir que la mayoría, necesitan que el clítoris sea estimulado directamente para poder llegar al orgasmo. Es decir, no basta sólo con la penetración para que una mujer llegue al orgasmo. En muchos casos, durante la penetración vaginal, el clítoris no recibe la necesaria estimulación, por eso se debe recurrir a la estimulación manual, oral u otras posiciones que proporcionen estimulación directa y consistente al clítoris. Por último, para que la mujer llegue al orgasmo es tan importante la lubricación de la vagina, como lo es la estimulación del clítoris. Una vagina que no está lubricada lo suficiente resultará en una penetración dolorosa, bloqueando la obtención del placer y, por consiguiente, evitando que la mujer llegue al orgasmo. Por eso es muy importante que previo a la penetración, durante la fase de excitación, la mujer reciba el suficiente estímulo erótico para poder lubricar la vagina y lograr que esta se expanda y crezca para recibir el pene. Una buena regla a seguir es que la mujer dicte cuando debe ocurrir la


penetración, de esa manera ella se asegura de estar lista para recibir el pene. El secreto para obtener el mayor placer de una relación sexual es conocer lo que ocurre en nuestro cuerpo, al igual que en el de nuestra pareja, y mucha comunicación.

El sexo rejuvenece

Tras estudiar a 3500 persona durante 10 años, un neuropsicológo escocés llegó a la conclusión de que las parejas que mantinen relaciones sexuales 3 veces por semana aparentan ser 10 años más jóvenes. En estos tiempos en los que la juventud se transformó en un valor, la cirugía estética cobró protagonismo. Son muchísimas las mujeres y los hombres que no tiene reparo en acudir al bisturí para aparentar menos edad de la que realmente tienen. Claro que lo que la mayoría de las personas no sabe es que existen otros caminos para que los efectos del paso del tiempo se hagan menos evidentes. El neuropsicólogo escocés David Weeks, del Hospital Real de Edimburgo, descubrió que el sexo puede ser sinónimo de juventud. Según un estudio que realizó el experto a lo largo de diez años de investigación, los condicionamientos genéticos son responsables en un 25% de la apariencia juvenil de las personas, mientras que el 75% restante sería producto de ciertos hábitos, entre ellos, la actividad sexual. Esta teoría no es una mera especulación, pues Weeks llegó a estas conclusiones tras observar a un grupo de 3500 personas a lo largo de toda una década. Este trabajo minucioso le permitío afirmar que las parejas que tienen relaciones sexuales tres veces por semana aparentan 10 años menos que los adultos que hacen el amor dos veces por semana o menos. Por supuesto que estos resultados desataron la polémica entre los colegas de este profesional escocés. La mayoría de los especialistas que opinaron sobre el estudio de Weeks, sostienen que las causas del rejuvenecimiento pueden existir, pero deben buscarse más en lo psicológico que en lo orgánico. Y es que las relaciones sexuales no


desencadenan por sí solas ningún fenómeno físico que pueda relacionarse directamente con un rejuvenecimiento físico, sino que los individuos que tienen una activida sexual satisfactoria se sienten mejor animicamente y eso hace que se vean más jóvenes. Lo cierto es que sea por razones físicas o sea por causas orgánicas, está comprobado que tanto los hombres como las mujeres que se sienten plenos sexualmente tienen una apariencia mucho más juvenil. Claro que eso no quiere decir que el sexo es, a partir de ahora, la solución a todos los males, sólo se puede asegurar que acompañado de hábitos de vida orientados a conservar la calidad de vida, ayuda a detener el paso del tiempo sobre el cuerpo. De todas formas, finaliza Weeks, nada se pierde con intentarlo.

La respuesta sexual La respuesta sexual tanto masculina como femenina se compone de cinco elementos que se manifiestan de distintas maneras según el sexo, siendo estos: el deseo sexual, la excitación, la fase de meseta, el orgasmo y la resolución . En el varón, el período de resolución tiene un espacio de tiempo que se llama periodo refractario absoluto, que es aquel período en que no se puede producir una eyaculación, independiente de la estimulación sexual que se presente. El deseo sexual está influido por una serie de elementos, que pueden ser orgánicos, psicológicos, cognitivos y ambientales. La motivación juega un rol no despreciable, ya que no es simplemente la necesidad de satisfacer una necesidad biológica, sino que debe existir una conexión con el otro, de sentirse amado, seguro, acompañado, siendo estos una serie de elementos que llevan al individuo a sentir deseo sexual por su pareja y la no presencia de este deseo debe entenderse bajo la óptica de que existen múltiples elementos que lo condicionan y que deben ser aclarados con el fin de dar una solución precisa al problema. La excitación sexual se puede desencadenar por un sinnúmero de mecanismos que estimulen cualquiera de nuestros sentidos y van en directa relación con las experiencias vividas. Esto desencadena una respuesta fisiológica tanto en el hombre como en la mujer. En el hombre se produce la señal más visible y que es la erección peneana, y esta se produce fundamentalmente por un cambio en la circulación arterial y venosa, en respuesta a un estímulo nervioso. En relación a la rapidez con que se alcanza la erección depende de cada individuo, pero los jóvenes tienden a tener erecciones más rápidas que los de mayor edad, que requieren de mayor estímulo


para lograrla, sin que esto sea un hecho patológico. También se debe señalar que durante el juego erótico, la erección puede disminuir o incluso perderse, pero esto es parte de la respuesta normal; ahora si esto se produce con mayor frecuencia e impide tener una vida sexual activa y satisfactoria, ya se ha transformado en un hecho patológico que puede ser orgánico o funcional y que debe ser manejado por el especialista. Otros cambios ha mencionar son: la contracción sostenida del Dartos en el escroto, que se traduce en el ascenso testicular, el aumento del ritmo cardiaco, de la presión arterial y del tono neuromuscular en general. En las mujeres, el elemento que se podría emular con la erección peneana es la lubricación vaginal, que es el resultado directo del incremento de flujo sanguíneo a nivel pélvico, que producen una vasodilatación en las paredes de la vagina y se produciría mayor lubricación vaginal. En los genitales externos se hinchan los labios mayores y menores. En el clítoris se produce una erección progresiva. En relación a la estimulación clitorídea cabe, mencionar que es un elemento muy excitante, sin embargo en los estudios se ha establecido que la mayoría de las mujeres no lo disfruta si no ha comenzado previamente el juego erótico, que consiste en abrazos, caricias y besos; el estímulo vigoroso del clítoris puede producir incluso dolor; es por ello que se recomienda la estimulación vecina al clítoris. En relación a los cambios que se producen en las mamas, sería el aumento de tamaño y erección de los pezones. También hay aumento del ritmo cardiaco, de la presión arterial y del tono neuromuscular en general. En la fase de meseta la característica para ambos sexos es la presencia de un nivel alto y sostenido de tensión sexual, el que además es de corta duración. En el hombre aumenta la rigidez peneana y se produce un incremento en el tamaño del glande, los testículos alcanzan su ascenso máximo y se produce la eliminación de un fluido preeyaculatorio, el cual provendría de las glándulas de Cowper. Con el propósito de aumentar los niveles de excitación se puede proceder a realizar contracciones de la musculatura pelviana, lo que por añadidura acelerará el momento de la eyaculación. En las mujeres, se produce lo que se conoce como plataforma orgásmica, lo que en definitiva es un aumento de volumen del tercio exterior de la vagina, secundario a la vasodilatación de esa zona. Esto produce una disminución del lumen vaginal y mayor contacto entre los genitales, lo que desmistifica el grosor del pene, ya que el lumen se adaptaría al grosor peneano. En relación a la lubricación vaginal esta aumenta, aunque si el estímulo es demasiado prolongado, la lubricación podría disminuir en forma considerable e incluso detenerse. Esto equivaldría a la perdida de erección en el hombre y sería una respuesta normal. El fondo vaginal aumenta su ancho y profundidad; además existen menos terminaciones nerviosas, por lo que la profundidad de la


penetración no aumenta la sensación placentera y además desmistifica el hecho que un pene largo podría entregar más placer sexual. Aumentan de volumen el clítoris y los labios mayores y menores y glándulas mamarias. Orgasmo: Si la estimulación sexual aumenta, se alcanzan niveles de tensión sexual elevados, los que llevan al umbral del orgasmo, desencadenando posteriormente una serie de reflejos, que en su conjunto constituyen las sensaciones orgásmicas. En el hombre, el orgasmo se divide en dos etapas: la primera es la emisión de semen a nivel de la uretra prostática, entre el esfínter estríado y liso; esto se produce por contracciones rítmicas cada 0.8 seg. de la glándula prostática y vesículas seminales, lo que produce aumento de la presión de la uretra prostática, manifestándose la sensación de eyaculación inminente, que no se puede detener, ya que los mecanismos reflejos ya fueron desencadenados. Secundariamente se produce la eyaculación propiamente tal, que es la contracción rítmica de la musculatura de la uretra bulbar, de la glándula prostática, vesículas seminales y de músculos de la base del pene, además de una serie de sensaciones neurovegetativas que comprometen todo el cuerpo. En las mujeres no existe una sensación que emule el punto de eyaculación inminente. Lo que se ha encontrado es un repentino estallido de calor y placer a nivel clitorídeo y de la plataforma orgásmica y que luego se propaga por todo el cuerpo; además se desencadenan una serie de contracciones involuntarias de la musculatura en distintas partes del cuerpo, pero con mayor intensidad a nivel de la plataforma orgásmica y del útero; incluso se ha descrito la pérdida de los sentidos por escasos segundos. Algunas mujeres, luego de la primera sensación orgásmica, pueden repetirla en varias ocasiones, si los estímulos sexuales persisten, lo que se conoce como mujeres multiorgásmicas. La ausencia o presencia de este hecho no constituye una anormalidad. El período de resolución consiste en que los cambios generados por la excitación sexual vuelven a su estado previo. En el hombre la parte inicial de esta fase es el período refractario absoluto, que es muy corto en la juventud y aumenta progresivamente con los años. También se ha encontrado que este tiende a alargarse con el mayor número de eyaculaciones al día.


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