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VIVIR BURGOS33

DOMINGO 23 DE SEPTIEMBRE DE 2007 DIARIO DE BURGOS

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PANORAMA EXPOSICIÓN

‘Descalzas Reales: el legado de la Toscana’ llegará a Burgos en diciembre ICAL / BURGOS

La necrópolis de Caño es una de las más espectaculares.

Una gran mancha arbórea preside las vistas del Condado.

La muestra ‘Descalzas Reales: el Legado de la Toscana’, exposición organizada por la Fundación del Patrimonio Histórico y considerada como una de las colecciones de pintura florentina de mayor valor en España, llegará a Burgos a principios de diciembre y permanecerá en la ciudad durante casi dos meses hasta finales de enero. Antes de Burgos, la exposición, que arrancó en Valladolid, donde la colección, instalada en el Monasterio de las Descalzas y de caracter privado, permaneció oculta al público hasta su reciente apertura recorrerá Segovia, Ávila, Burgos, León y Salamanca durante el próximo año, después de que el próximo año se despida de Valladolid, donde ha sido visitada por más de 4.000 personas en último año, según un comunicado de la Fundación. Se trata del último fin de semana para acceder a algunos espacios reservados en la capital vallisoletana a la clausura y contemplar, in situ, la mejor colección de pintura florentina del siglo XVII que hay en Espa-

ña. La Fundación del Patrimonio Histórico ha invertido 363.000 euros, tanto en la restauración de los lienzos que se exhiben, como en adecuar las dependencias monacales donde se muestran. La muestra se compone de una veintena de lienzos que la Fundación del Patrimonio Histórico de Castilla y León ha restaurado y se puede contemplar en el mismo lugar en el que ha permanecido, oculta, durante 400 años, dentro de las dependencias monacales. Es una oportunidad «única», no sólo para contemplar las obras en el lugar para el que fueron concebidos los lienzos que los duques de la Toscana diplomáticamente regalaron a la reina Margarita de Austria, cuando la Corte aún estaba en Valladolid, sino también para conocer las dependencias que habitualmente están reservadas a la clausura, y que con motivo de la exposición se pueden visitar. La Exposición ‘Descalzas Reales: el legado de la Toscana’ es el proyecto divulgativo «más ambicioso» de esta Fundación.

La belleza monumental está presente en las calles y rincones de Treviño.

madera. Uno de los detalles que llama la atención es un conjunto de 8 chimeneas con formas muy diferentes y todas ellas situadas a muy pocos metros de distancia. CAPITAL DEL CONDADO. Treviño, localidad clave del Condado, se deja ver desde lejos gracias a la imponente torre barroca de la Iglesia de San Pedro. En un paseo por sus calles, la mayoría estrechas y en cuesta, podemos observar contrastes entre la modernidad de algunas construcciones y el deterioro de otras. La pequeña plaza donde se sitúa el templo destaca por los arcos de sus soportales, aunque ahora se encuentra en obras y resulta algo más complicado disfrutar de sus encantos. Muy cerca de la carretera, bajando unas sombrías y resbaladizas escaleras se esconde una vieja fuente cuyo manantial está dentro de una pequeña cúpula que imita el estilo gótico. Aunque el enclave es curioso, tanto la zona de los caños como la de los lavaderos se encuentran en un pésimo estado de conservación, lo que resta mucho interés al

lugar. Para acabar la ruta decidimos mezclarnos con la naturaleza, adentrarnos en caminos embarrados y recorrer estrechos senderos rodeados de una exuberante vegetación atlántica en la que predo-

La vegetación atlántica dibuja un paisaje compuesto de helechos y bojes

minan los helechos y los bojes. Casi hemos llegado a la otra punta del Condado. Aquí, en el oeste se encuentran las famosas Gobas de Laño. Gracias a unos postes de madera en los que se indica la dirección de los senderos encontramos, a poca distancia del pueblo de Laño, el camino para llegar a

nuestro destino. En los pocos kilómetros recorridos entre esta zona y el municipio de Treviño el paisaje ha dado un cambio espectacular. Los campos de trigo cosechados y sus enormes montañas de alpacas se han transformado en un relieve escarpado en el que predomina el color verde. Y es aquí, en una formación caliza que se levanta como una gran pared, donde encontramos las numerosas cavidades datadas de la época visigoda que han dado lugar a las conocidas Gobas. Además de las ‘viviendas’, los habitáculos más señalados son los dos templos rupestres, en los que además de las tumbas se pueden contemplar detalles como la bóveda de cañón de una de ellas o las inscripciones de los nombres de los anacoretas visigodos. Su gran magnitud y su excelente estado de conservación permiten al visitante caminar por el interior de la roca excavada e incluso dejar volar su imaginación para recrear cómo era la vida en aquellas iglesias. En el entorno pueden realizarse actividades de multiaventura.

La obra ‘La Última Cena’, de Jacopo Chimenti. / MIRIAM CHACÓN


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