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vivirverano2007

MÍRIAM LÓPEZ / ALTO EBRO

Quién no ha ido a la piscina alguna calurosa tarde de verano? o ¿quién no ha jugado a las palas en la playa? Seguro que muchos de ustedes, al igual que yo, han practicado alguno de los deportes más ‘clásicos’. Salir a correr unos kilómetros por la orilla del río Vena, pasear en bici por Fuentes Blancas o jugar unas canastas son algunos ejemplos de lo que estamos acostumbrados a ver, aunque no tanto a practicar. Aprovechando el buen tiempo y haciendo uso de mi afán aventurero decidí que si iba a hacer algún deporte este verano sería algo nuevo. Buscaba una nueva aventura, una nueva sensación. Nada de quedarme con los pies en la tierra, nada que ya hubiese hecho antes. Pensado y hecho. Me puse a buscar por la red y, ¡sorpresa!, en una página web encontré la posibilidad de practicar en Burgos todos aquellos deportes que sabes que existen porque los has visto en televisión. Y, como en esta vida el que no arriesga no gana, decidí que quería hacer canorafting en el

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Ebro, lo que en castellano significa bajar en una canoa hinchable con la ayuda de un remo, tus brazos y, a veces, de la corriente. Contacté con UR2000, una empresa que lleva muchos años ofreciendo a grupos la posibilidad de practicar deportes de aventura. El equipamiento lo ponen ellos, sólo hay que llevar el bañador, unas zapatillas, y muchas ganas de divertirse. EMBARCAR EN LA AVENTURA. Eran las 4 de la tarde cuando llegamos a Quintanilla Escalada. Óscar, nuestro monitor, reunió al grupo y nos comenzó a explicar cómo se iba a desarrollar la actividad. Tras unas breves indicaciones, nos embutimos en los trajes de neopreno y bajamos hasta la orilla del río. Allí nos colocamos el salvavidas, el casco y cada uno escogió su remo. La forma de remar, cómo actuar si encallas en una roca o si tu barca va directa hacia los árboles fueron algunas de las principales indicaciones que recibimos. Todos asentimos. Ninguna duda. Aunque por dentro una

DIARIO DE BURGOS DOMINGO 12 DE AGOSTO DE 2007

mezcla de nervios y, quizá, una pizca de temor recorrían mi estómago. Poco a poco vi cómo mis compañeros subían a sus barcas y se adentraban en el río. Era mi turno, todo salió bien. Parecía fácil. Ya en el agua, la fuerza de la corriente te arrastra. La primera vez que remaba, buscaba en mis brazos todas aquellas fuerzas que ni siquiera sabía que tenía. Una sensación emocionante recorría mi cuerpo. Ya no había nervios, ni miedo, es algo complejo que sientes en todo el cuerpo, quizá fueran aquellas fuerzas, aquellas ganas, que, durante años, fui acumulando para vivir algo como lo que estaba sintiendo. Alegría, felicidad,entusiasmo, intriga...Lo es todo y, a la vez, no es nada en concreto. Unos primeros minutos para aprender a conducir la barca. Parece sencillo, si remas a la derecha giras hacia la izquierda y viceversa pero, a pesar de los esfuerzos de Óscar, la descoordinación y la torpeza de quien nunca ha cogido un remo se notaban. Comenzamos a descender y,

Un descenso de emociones El canorafting es un deporte de aventura. Una actividad que te despierta las emociones y te sube la adrenalina. Descender unos kilómetros por las aguas del Alto Ebro supone un verdadero placer para los sentidos.

UR 2000 Contacto.

Para ponerse en contacto con la empresa pueden consultar la página web www.ur2000.com o llamar al teléfono 942 77 32 56.

Deportes.

La oferta es variada, por lo que existen actividades para todos los gustos. Algunas de ellas son: - Hidrospeed - Descenso de Cañones - Puenting - Senderismo - Tiro con arco - Orientación - Espeleopaseo - Escalada

Precios.

Las tarifas varían en función del tipo de deporte y del número de personas que formen el grupo. En concreto, el precio del canorafting ronda los 39 euros.

Lugares. La empresa trabaja en varias zonas. Pirineos, Urdaibai (Vizcaya) o el Alto Ebro en Burgos.

unos antes que otros, le cogimos el truco a eso de navegar. No sólo es un placer para los amantes del deporte y las sensaciones fuertes. Para los que nos gusta la naturaleza, las grandes montañas o los impresionantes valles, este viaje es espectacular. Durante los tramos de remanso el río te mece suavemente y es entonces cuando aprovecho, levanto la vista, y quedo anonadada ante la magnitud del paisaje. Las inmensas paredes que ha formado el Ebro con el paso de los años sorprenden por su gran tamaño. Estás en el punto más bajo, navegando por el que creó todo aquello y no puedes más que sentir admiración por lo que ves. Pero la calma no dura eternamente y es entonces, al acabar, cuando comienzas a vivir la parte más emocionante de la aventura de las aguas. Las fuertes corrientes van creando rápidos entre las rocas. Pequeños desniveles en los que el río se enfurece y las olas son capaces de robarte en unos segundos la estabilidad de la embarcación. Son momentos de tensión y mucho movimiento en los que debes remar hasta volver a encontrar el equilibrio. Así, entre remansos y rápidos, va transcurriendo la bajada. Mientras navegaba podía observar, a veces demasiado cerca, las retorcidas raíces y es que, en ocasiones, parece que los árboles tienen un imán que atrae a la barca a pesar de tus incesantes esfuerzos por cambiar de dirección. Pequeños choques con las ramas que no suponen ningún riesgo, sino que, visto desde el lado positivo, son un contacto, todavía más cercano, con la naturaleza. Pero no sólo disfrutamos de la flora, la fauna también está bien presente durante el trayecto. El primer animal que divisé, aparte de pequeñas e inofensivas arañas que se ahogaban solas en el agua


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