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vivirverano2007

DOMINGO 2 DE SEPTIEMBRE DE 2007 DIARIO DE BURGOS

nado

de otras sustancias como aditivos y sucedáneos. A pesar de que los precocinados son una opción rápida y que, en ocasiones, nos facilita disponer de un plato elaborado como una paella, una lasaña o una menestra de verduras, no es aconsejable consumirlos con demasiada frecuencia. Algunos de los inconvenientes son: la dificultad en la identificación de la composición, ya que resulta complejo saber exactamente la cantidad y la calidad de los ingredientes que se han empleado; la alteración en el valor nutritivo, pues muchos de ellos, al estar cocidos, pierden nutrientes y, además, cada vez que se calientan disminuyen sus vitaminas. Suelen ser platos muy condimentados, por lo que es frecuente que produzcan digestiones pesadas. También tienen un alto contenido en azúcar, sal y, por supuesto, un alto valor energético, sin olvidar las grasas saturadas y los aditivos. DEMASIADO PRESENTES. El consumo de esos platos está en aumento (en 2006 creció un 1,7%), y se prevé que siga así, pues el tiempo que dedicamos a los fogones cada día es menor. Un español consume de media 10 kg al año, aunque, afortunadamente, la de los castellanosleoneses ronda los 7 kg. En cuanto al gasto, se estiman 40 euros por persona al

año, lo que supone el 3% del presupuesto para alimentación. Estos datos varían en función del tipo de familia y de sus costumbres alimenticias. Factores como el trabajo, el tiempo o los conocimientos de cocina harán más o menos frecuente el consumo. El auge que han tenido estos productos en los últimos años es, en gran parte, debido a la influencia de la publicidad. Los más afectados por este fenómeno son los niños. En los intermedios les bombardean con divertidos anuncios de aperitivos, bollería, pizzas, hamburguesas y demás productos que acaban repercutiendo en los hábitos alimenticios del pequeño. El debate sobre los límites de la publicidad de comida basura es un

tema polémico y que ya ha requerido en alguna ocasión la intervención del Ministerio de Sanidad. Una de las mayores preocupaciones en el ámbito de la salud es la obesidad. España es uno de los países de la Unión Europea con mayor porcentaje de niños obesos, y es que más del 30% de los escolares españoles sufre sobrepeso. Abundan las dietas altas en grasas y demasiado ricas en proteínas y calcio, aunque bajas en carbohidratos. En definitiva, muchas salchichas, hamburguesas y patatas fritas. La dieta mediterránea pierde puntos entre los más jóvenes y se deja ganar la batalla por los productos comerciales. La base del cambio es la educación

El aumento del consumo de los alimentos precocinados crece cada año pese a los perjuicios que conlleva abusar de ellos

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y, por lo tanto, la medida más efectiva para luchar contra la publicidad y los intensos sabores de los productos preparados radica en la concienciación de los niños desde el hogar, enseñándoles las ventajas de comer bien y preparándoles alimentos naturales. COMIDA PARA UNO. Cada vez son más las empresas que deciden preparar raciones de comida individuales. Pequeños botes de sal, azúcar, enlatados y un sinfín de opciones que permiten a los ahora denominados ‘singles’ poder degustar platos tan suculentos como unas gulas ya listas para comer o una ración de arroz al curry sin tener que recurrir a las sobras de días anteriores.

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