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BLOQUE 1: LA EMPRESA 1. La empresa y el empresario. 2. Clasificación, componentes, funciones y objetivos de la empresa. 3. Análisis del marco jurídico que regula la actividad empresarial. 4. Funcionamiento y creación de valor. 5. Interrelaciones con el entorno económico y social. 6. Valoración de la responsabilidad social y medioambiental de la empresa. 1. La empresa y el empresario 1)

La empresa:

Tradicionalmente se ha dicho que una empresa es una unidad económica de producción de bienes y servicios. Este concepto es demasiado simple e impreciso, pues no abarca la complejidad que la empresa tiene en el sistema económico actual. Por tanto, la definiremos como una organización con personalidad jurídica propia, compuesta por un conjunto de factores productivos (humanos, materiales, técnicos y financieros) organizados e impulsados por una dirección, que trata de alcanzar unos objetivos previamente fijados. En el contexto de la economía capitalista en el que nos encontramos, las empresas responden esencialmente a la iniciativa privada, aunque también existen empresas públicas. En los sistemas de economía marxista, por contra, todas las empresas pertenecían al estado y su producción estaba determinada por la planificación central. 2)

El empresario

Veamos los principales conceptos de empresario que se han tenido a lo largo del tiempo: •

Para los mercantilistas, el empresario era quien se dedicaba al comercio, un mercader.

La concepción clásica del empresario: Los economistas clásicos como Adam Smith, David Ricardo y John Stuart Mill identificaban al empresario con el capitalista o propietario único del negocio, que lo dirige y controla personalmente asumiendo el riesgo inherente a la propiedad.

El economista neoclásico Alfred Marshall otorga al empresario el papel de cuarto factor de la producción, como factor organizativo, y le atribuye una especial importancia en la creación de grandes empresas que entonces estaban naciendo. Intuye, así, la separación entre dirección y propiedad de la empresa, aunque no llegó a desarrollar esa idea completamente.

El empresario que asume riesgos: (principios S XX) Para Frank H. Knight (economista norteamericano), lo que define a un empresario es su capacidad de asumir riesgos en un mundo de incertidumbre. El empresario debe anticipar un dinero para llevar a cabo su proyecto económico, el cual espera recuperar a través del mercado y obtener un beneficio que le compense de dicho riesgo.

El empresario innovador: A mediados del siglo XX, para el economista austríaco Joseph A. Schumpeter, lo que caracteriza al empresario es el ser capaz de detectar y poner en marcha una nueva oportunidad de negocio, aprovechando una invención o una idea todavía no explotada. Esta capacidad para ser el primero se verá recompensada con unos beneficios extraordinarios durante el tiempo en el que se convierte en monopolista del mercado. Posteriormente surgirán imitadores que acabarán con ese privilegio. Esta teoría, al igual que las anteriores, se basa en la idea de empresario como persona individual, algo que actualmente se considera desfasado.

El empresario como tecnoestructura: John Kenneth Galbraith (canadiense nacionalizado norteamericano) sostiene que desde la segunda mitad del siglo XX las grandes empresas mundiales tienen un capital tan elevado que pertenece a una multitud de socios, quienes, en su mayor parte, carecen de influencia en la marcha de la empresa, pues solo están interesados en que sus acciones sean rentables.

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Surge así el concepto de tecnoestructura, como un conjunto de técnicos que, sin ser los dueños de la empresa, tienen el verdadero poder empresarial, pues deciden qué debe hacer ésta y cómo hacerlo, ya que su elevada preparación los capacita para ello. En definitiva, el poder formal corresponde a los socios (propietarios del capital), pero el poder efectivo lo ejerce la tecnoestructura. Hoy día se considera al empresario como un profesional de la dirección, que coordina, dirige y controla el funcionamiento de la empresa. (En el tema 3 veremos cuáles son las funciones básicas de un directivo).

2. Clasificación, componentes, funciones y objetivos de la empresa 1)

Clasificación

Las empresas pueden clasificarse según criterios muy distintos, de los que destacaremos los más importantes: 1. Según el área de actividad Tradicionalmente se ha dividido a las empresas en tres ramas productivas: - Empresas del sector primario; son aquellas que obtienen recursos directamente de la naturaleza (agrícolas, ganaderas, forestales y pesqueras). - Empresas del sector secundario; transforman materias primas para producir bienes terminados (industrias mineras, eléctricas, químicas, de construcción y de manufacturas). - Empresas del sector terciario; agrupa a todas las empresas de servicios (hostelería, comercio, reparaciones, comunicaciones, transporte, banca, seguros, cultura y ocio, sanidad, educación...) Las economías más desarrolladas se caracterizan por un predominio del sector terciario, mientras que en las subdesarrolladas destaca el sector primario. 2. Según su dimensión El tamaño de una empresa puede medirse en función de muchas variables (cifra de ventas, recursos propios, beneficios, activos, nivel de producción, número de sucursales...). La Unión i Europea las define de la siguiente forma: - Microempresas: menos de diez trabajadores y con un volumen de negocio o de balance inferior a 2 millones de euros. - Pequeñas; entre diez y cincuenta trabajadores y un volumen de negocio inferior a 10 millones de euros o un balance inferior a 10 millones de euros. - Medianas; entre cincuenta y doscientos cincuenta trabajadores y un volumen de negocio entre 50 y 10 millones de euros o su balance es inferior a 43 millones de euros y superior a 10. - Grandes; con más de doscientos cincuenta trabajadores. Su volumen de negocio supera los 50 millones de euros o su balance tiene unos activos superiores a 43 millones de euros. 3. Según la titularidad del capital Dependiendo de a quién pertenezca el capital de la empresa, distinguimos tres tipos: - Empresas públicas; todo su capital pertenece a un organismo público (Estado, Comunidad Autónoma...) Tienden a desaparecer en la Unión Europea (a través de su privatización). - Empresas privadas; su capital pertenece a particulares, ya sean individuos u otras sociedades. Son las predominantes en la economía de mercado. - Empresas mixtas; parte de su capital pertenece a entes públicos y el resto a particulares.

4. Según su ámbito de actuación. Puede hablarse de empresas locales, provinciales, regionales, nacionales y multinacionales.

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5. Según su forma jurídica En función de este criterio, podemos distinguir principalmente: 

El empresario individual

El empresario individual o autónomo es aquella persona física que, contando con la capacidad legal necesaria, ejerce de forma habitual y por cuenta propia una actividad empresarial. En cuanto a los trámites jurídicos de constitución, el empresario individual no está obligado a realizar ninguno, aunque es conveniente que se inscriba en el Registro Mercantil. Sí tendrá que realizar otros trámites laborales o fiscales, así como obtener las oportunas licencias municipales (lo que se repite en todo tipo de empresas). La responsabilidad de este tipo de empresarios es ilimitada, lo que resulta muy peligroso para ellos, ya que pueden perder su patrimonio personal si la empresa incurre en graves deudas. No existe una cifra mínima de capital y la razón social (nombre del negocio) coincidirá con el nombre civil del empresario. 

Sociedades mercantiles

Las sociedades mercantiles pueden definirse como asociaciones voluntarias de personas que aportan bienes o trabajo en común para obtener un lucro o beneficio. Dentro de ellas cabe distinguir las personalistas (la personalidad del socio se confunde con la de la sociedad, como en las sociedades colectivas y comanditarias) y las capitalistas (la empresa tiene su propia personalidad distinta de la de sus dueños, como ocurre en las sociedades anónimas, limitadas y laborales). o

La sociedad colectiva.

Está constituida por dos o más socios que actúan bajo un nombre colectivo o razón social, aportando capital y trabajo o solo este último, para conseguir un fin marcado y respondiendo de forma personal, solidaria y subsidiaria de las obligaciones contraídas por la sociedad. Debe constituirse mediante escritura pública otorgada (firmada) ante notario e inscrita en el Registro Mercantil. No existen límites en cuanto al número de socios (el mínimo sí son dos) o al capital aportado, pero pueden existir dos clases de socios: los capitalistas (aportan dinero y trabajo) y los industriales (solo aportan trabajo). La participación en los beneficios de la empresa estará en función de su aportación o de lo que determine la escritura de constitución. La responsabilidad en las deudas ya hemos dicho que será subsidiaria (debe acudirse al patrimonio personal si el de la sociedad no es suficiente) y solidaria (cada socio puede hacerse cargo del total de las deudas, sin que haya por qué repartirlas entre todos), lo que en definitiva implica una responsabilidad ilimitada para todos los socios. En la denominación de la empresa debe aparecer el nombre de los socios (razón social o denominación subjetiva), y si éstos son numerosos puede aparecer la expresión “y compañía” o “y Cía.”. La abreviatura de este tipo de empresas es SC o SRC. o

La sociedad comanditaria.

Es aquella que funcionando bajo una razón social está compuesta por una pluralidad de socios: unos denominados colectivos, que responden subsidiaria, solidaria e ilimitadamente de las deudas de la sociedad, y otros comanditarios, cuya responsabilidad se limita a la cuantía de sus aportaciones. En definitiva, vemos que es una sociedad colectiva en la que existe un tipo especial de socios, llamados comanditarios, que solo aportan capital y quedan apartados de la gestión de la empresa, pero que a cambio disfrutan de una responsabilidad limitada. Debe constituirse mediante escritura pública inscrita en el Registro Mercantil y su denominación ya hemos visto que es subjetiva, pudiendo utilizar las abreviaturas S en C o S Com. Existen dos tipos básicos: la sociedad comanditaria simple, que es la vista hasta ahora, y la sociedad comanditaria por acciones (su capital mínimo será el de una SA).

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o

La sociedad de responsabilidad limitada. (ver power point contabilidad)

Es una sociedad mercantil constituida por uno o más socios, personas físicas o jurídicas, que aportan un capital mínimo de 3.005,06 €, dividido en participaciones sociales acumulables e indivisibles, y que no responden personalmente de las deudas de la sociedad. Su característica básica es, obviamente, la responsabilidad limitada (no puede perderse más que el capital aportado), por lo que esta forma jurídica es muy utilizada en empresas de tipo familiar o de tamaño pequeño y mediano. Deben constituirse mediante escritura pública otorgada ante notario e inscrita en el Registro Mercantil. En dicha escritura se contendrán los estatutos sociales, que son las reglas pactadas por los socios para su funcionamiento. Su creación se realiza, exclusivamente, mediante fundación simultánea, es decir, los socios fundadores deben suscribir (comprometerse a adquirir) y desembolsar (pagar) todo el capital en el momento de la fundación. El capital mínimo ya hemos dicho que será de unos 3.000 €, dividido en participaciones que no pueden representarse mediante títulos, ni denominarse acciones, por lo que no cotizarán en bolsa. La denominación de este tipo de empresas puede ser subjetiva (razón social) u objetiva (cualquier nombre), seguido de la abreviatura SL o SRL. o

La sociedad anónima.

Puede definirse como una sociedad mercantil constituida por uno o más socios, personas físicas o jurídicas, que aportan entre todos un capital mínimo de 60.101,21 €, dividido en acciones, acumulables e indivisibles, y que no responden personalmente de las deudas de la sociedad. Comparten, pues, con las anteriores la responsabilidad limitada de los socios, por lo que es la forma jurídica que mejor se adapta a las grandes empresas capitalistas. Debe constituirse en escritura pública inscrita en el Registro Mercantil, momento a partir del cual adquiere personalidad jurídica. En el momento de la fundación de una SA, el capital escriturado debe estar totalmente suscrito (comprometido) y desembolsado (pagado) al menos en un 25% (esto no era posible en una SL). Las posibles cantidades pendientes de desembolso reciben el nombre de dividendos pasivos, y han de ser satisfechos cuando lo soliciten los administradores. La denominación de este tipo de empresas puede ser subjetiva (razón social) u objetiva (cualquier nombre), seguido de la abreviatura SA.

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La sociedad laboral.

Es aquella sociedad anónima o de responsabilidad limitada en la que al menos la mayoría de su capital (51%) pertenece a trabajadores ligados con la empresa mediante un contrato laboral indefinido. Puede ser tanto sociedad anónima laboral (en cuyo caso su capital mínimo será de unos 60.000 € y estará dividido en acciones) como sociedad de responsabilidad limitada laboral (capital mínimo de unos 3.000 € dividido en participaciones). Para su constitución se requiere escritura pública e inscripción en un registro especial para este tipo de empresas y posteriormente en el Registro Mercantil. El número mínimo de socios será de tres. Su denominación puede ser objetiva o subjetiva y sus abreviaturas serán SAL o SLL. o

La sociedad cooperativa

Es una sociedad con capital variable y gestión democrática, que asocia en régimen de libre adhesión y baja voluntaria a personas que tienen intereses o necesidades socioeconómicas

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comunes, para cuya satisfacción desarrollan actividades empresariales cuyos resultados se imputan entre los socios en función de la actividad realizada. De esta definición podemos entresacar los principios cooperativos clásicos: - Adhesión voluntaria y puerta abierta; no puede existir ninguna discriminación para acceder a una cooperativa o para abandonarla (de ahí que el capital sea variable). - Control democrático; los cargos se eligen por los socios, aplicando el principio de “un socio, un voto” (no como en las SA). - Reparto de excedentes según operaciones; si existen beneficios (denominados aquí excedentes) deben repartirse sin tener en cuenta criterios capitalistas, sino por el trabajo que aporte cada socio. - Ausencia de ánimo de lucro; de lo anterior se deduce que las cooperativas no tienen como objetivo lograr el máximo beneficio, sino satisfacer las necesidades de sus socios. Por ello no se les considera sociedades mercantiles, sino de interés social. Para constituirlas es necesario escritura pública e inscripción en el Registro Mercantil y en el Registro de Cooperativas. Puede haber cooperativas de primer grado o de segundo o ulterior grado. Las primeras están formadas por un mínimo de tres socios, mientras que las otras están formadas por un mínimo de dos cooperativas. Existen muchos tipos de cooperativas, que no pueden adoptar nombres equívocos en relación con su actividad (la abreviatura es S Coop.), entre las que destacan: agrarias, de viviendas, del mar, de transportistas, de seguros, sanitarias, de crédito (destacan las cajas rurales)...

El Registro mercantil es un Organismo del Estado dependiente del Ministerio de Justicia, que tiene como finalidad la publicidad oficial de las situaciones jurídicas de las empresas y de los empresarios. Tiene por objeto, entre otras cuestiones mercantiles, la inscripción de los empresarios y empresas y de los actos y contratos relativos a los mismos que se determinen legalmente. Da publicidad a los actos mercantiles para que puedan ser conocidos por todos. Cualquier inscripción que en el Registro se realice será, en general, en documento público. La inscripción de una sociedad en el Registro Mercantil es constitutiva, es decir, a partir de la inscripción adquiere la sociedad plena capacidad jurídica.

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Componentes

Toda empresa necesita contar con los siguientes elementos: - Factor capital; son los bienes que integran el patrimonio de la empresa, tanto físicos (maquinaria, instalaciones, existencias...), como financieros (dinero). - Factores humanos; son las personas que aportan su trabajo a la empresa, distinguiendo entre empleados (que reciben un salario), propietarios (perciben dividendos o beneficios) y empresarios, dirigen y gestionan. Pueden coincidir o no con los propietarios. - La organización; consiste en la combinación de los factores anteriores para la consecución de un fin, según una estructura determinada. - El entorno; es todo aquello que rodea a la empresa y le es ajeno, pero que condiciona el desarrollo de su actividad. Podemos destacar los clientes, proveedores, poderes públicos, grupos de presión (sindicatos o consumidores), administración pública, factores tecnológicos, económicos o sociales... 3)

Funciones de la empresa.

Aparte de la dirección que debe existir en toda empresa, son necesarias las siguientes áreas funcionales, cada una con una misión distinta: - Función de aprovisionamiento o compras; encargada de proporcionar las materias primas o mercaderías que necesite la empresa. - Función de producción; transforma las materias primas en productos terminados.

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- Función de almacenamiento: gestiona de la forma más eficiente el almacén de materias primas y productos de la empresa. - Función de distribución o comercialización; dedicada a que el producto o servicio llegue al mercado. - Función de recursos humanos; se ocupa de todo lo relativo a la selección, gestión y administración del personal que trabaja en la empresa. - Función financiera; debe buscar los fondos que la empresa necesita para hacer frente a sus gastos e inversiones, procurando que el coste y plazo de devolución sean adecuados. - Función de investigación y desarrollo (I + D); en empresas industriales o tecnológicas es necesario innovar para que los productos o procesos productivos no se queden obsoletos. 4)

Objetivos de la empresa.

Toda empresa tiene un objeto o finalidad, que justifica su existencia, como puede ser producir bienes, prestar servicios, distribuir artículos, etc. Sin embargo, se entiende que el objetivo básico de la empresa privada es maximizar los beneficios, minimizando los costes y respetando y conservando el medio ambiente. Con ello se consiguen indirectamente otros fines sociales, como la creación de puestos de trabajo y de riqueza y el abastecimiento de la población. Por contra, las empresas públicas no tienen como prioridad obtener una rentabilidad económica, ya que prevalece en ellas la rentabilidad social, es decir, dar trabajo, prestar servicios que la iniciativa privada no cubre, desarrollar determinadas zonas marginadas, etc.

3. Análisis del marco jurídico que regula la actividad empresarial El art. 38 de la Constitución Española reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado. Éste es el marco en que se mueve la empresa española. Existen una serie de normas básicas que afectan a todas las empresas: 

Código de Comercio: regula el ejercicio de la actividad económica de empresas y empresarios. Para la mayoría de formas jurídicas particulares, existen leyes específicas, como la Ley de Sociedades Anónimas, que se aplica solamente a las empresas con dicha forma jurídica.



Estatuto de los Trabajadores: es la norma principal que rige los derechos y deberes de los trabajadores en España.



Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas y Ley del Impuesto de Sociedades: regulan las relaciones fiscales y tributarias de las empresas con la hacienda pública.



Plan General de Contabilidad: garantiza que la información de las empresas es exacta y comparable entre diferentes empresas.

Otras normas que afectan también a la actividad de la empresa son, por ejemplo, la Ley de Defensa de la Competencia, la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, la Ley General de Publicidad, leyes en defensa de la propiedad industrial, etc.

4. Funcionamiento y creación de valor En la actividad de una empresa hay que responder a las cuestiones sobre qué bienes o servicios producir, cómo producirlos y para quién. El objetivo de las empresas es maximizar los beneficios y minimizar los costes para así crear un margen económico entre costes y precio de venta. Es lo que se conoce como creación de valor: función de transformación de una serie de elementos de entrada (inputs) en un conjunto de elementos de salida (outputs). La creación de valor puede verse desde dos puntos de vista: valor generado por la empresa en el producto o servicio final y valor para el accionista.

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El proceso de creación de valor se analiza mediante la cadena de valor: conjunto de actividades que realiza la empresa para alcanzar sus objetivos de creación de valor. El análisis de la cadena de valor analiza la actividad empresarial descomponiéndola en sus partes constitutivas para ver dónde puede generarse una ventaja competitiva respecto a las demás empresas.

5. Interrelaciones con el entorno económico y social La empresa es un sistema abierto que se relaciona con el entorno económico y social en el que desarrolla sus actividades, afectándose mutuamente. Podemos distinguir: 1) Entorno genérico: se refiere a todos los factores externos a la empresa que pueden tener una influencia sobre sus resultados. Son factores que afectan a todas las empresas, sean del sector que sean. Para analizar el entorno se utiliza el análisis PEST, que consiste en analizar las variables Político-legales, Económicas, Socioculturales y Tecnológicas que pueden afectar a la empresa. 2) Entorno específico o sector de actividad: es el entorno que afecta al conjunto de empresas que desarrollan la misma actividad económica y que, por tanto, conforman un sector económico. Michael Porter habla de las fuerzas competitivas que actúan en un sector: 

Amenaza de nuevos ingresos de potenciales competidores; se refiere a nuevas empresas que no pertenecen al sector y que tienen esperanzas de que los beneficios que puedan tener son superiores a los costes de introducirse. Esta amenaza puede reducirse con barreras de entrada (marcas, patentes o uso exclusivo de canales de distribución), o con represalias (disminuciones de precios o aumento de publicidad).



Amenaza de productos sustitutivos; limitan el beneficio del sector. A veces pueden consistir en actividades sin relación aparente con las de la empresa (por ejemplo, la emisión de partidos de fútbol los sábados por la noche puede perjudicar al sector de la hostelería).



Rivalidad interna o de la competencia actual; en algunos sectores esta rivalidad es muy activa, mientras que en otros está más estabilizada, dependiendo de su estructura, número de empresas, costes, diferenciación de los productos, que el sector esté en expansión o contracción, que existan barreras de salida (instalaciones muy caras y especializadas)...



Poder de negociación de los clientes; dependerá del número de clientes, del volumen de compras de los mismos y de la estandarización del producto.



Poder de negociación de los proveedores; como en el caso anterior, depende de su número y de la estandarización del producto.

6. Responsabilidad social y medioambiental de la empresa. Además de producir beneficios para los propietarios, toda empresa debe generar beneficios para la sociedad donde se encuentre ubicada, de forma que las ventajas para la población superen a los inconvenientes que pueden conllevar determinadas actividades (contaminación o ruidos, por ejemplo); es decir, su balance social debe ser positivo. El impacto social favorable de una empresa debe centrarse fundamentalmente en dos aspectos: la creación y distribución de riqueza y el respeto al medio ambiente. Esta creación de riqueza se concreta en varios apartados: - Creación de puestos de trabajo. - Pago de impuestos que mejoren los servicios públicos. - Mejora de comunicaciones, ya que las empresas requieren accesos rápidos y eficaces. - Desarrollo de empresas auxiliares, que crean más empleo y servicios para la comunidad.

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Todo ello suele resumirse diciendo que una empresa debe crear externalidades sociales, sin que a cambio se produzcan costes (deterioro del medio ambiente, agotamiento de recursos, conflictos sociales, enfermedades laborales, desempleo...) Corresponde a los poderes públicos velar para que dichos costes sean mínimos.

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Activo de la empresa: conjunto de bienes y derechos que forman parte de su patrimonio. Volumen de negocio: ingresos totales de la empresa en el ejercicio económico (en un año).

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