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Manual de Políticas Institucionales de la Educación a Distancia

Por Mirelix García Javier Lasso Marya Santiago Roberto L. Vizcarrondo

ITDE 8010 Problemas de la Tecnología Instruccional y la Educación a Distancia

Nova Southeastern University 11 de julio de 2010


2 Introducción El Manual de Políticas Institucionales de la Educación a Distancia pretende proveer dirección a la comunidad de la Universidad de Puerto Rico en Carolina (UPR-Carolina) para facilitar y apoyar el desarrollo y ofrecimiento de programas de educación a distancia en la institución. Según afirman Simonson, Smaldino, Albright y Zvacek (2009), el desarrollo e implantación de políticas resulta ser de gran importancia para las instituciones que consideran ofrecer cursos a distancia. Los administradores de las instituciones de educación superior enfrentan los retos que presentan las nuevas tecnologías y formas en que los estudiantes aprenden. Una cosa es participar en la educación a distancia como estudiante o como profesor y otra es manejar y proveer liderazgo a un programa de educación a distancia (Simonson et al., 2009). Ninguna organización debe entrar al mercado de la educación a distancia sin un plan claro y pensado que tenga el consenso aprobado de todas las personas claves, incluyendo administradores, facultad y personal de apoyo (Simonson et al., 2009). Uno de los aspectos importantes en esa planificación es el desarrollo de las políticas de la institución. Simonson (2007) afirma que las políticas proveen un marco para la operación de la educación a distancia. Asimismo, afirma que éstas forman una serie de reglas acordadas que explican los roles y responsabilidades. Las políticas le dan estructura a eventos no estructurados y son un paso natural en la adopción de una innovación como lo es la educación a distancia (Simonson, 2007). En este sentido, Rogers (como se cita en Simonson, 2007) indica que la institucionalización de una idea nueva incluye el desarrollo de reglas y regulaciones para el uso de la innovación.


3 La UPR-Carolina, una institución de educación superior en Puerto Rico que ofrece cursos en modalidad tradicional desde su fundación en 1974, está acreditada por la Middle States Association of Colleges and Schools y licenciada por el Consejo de Educación Superior de Puerto Rico. La universidad iniciará el ofrecimiento del programa de bachillerato en Ciencias en Matemáticas, completamente en línea, en septiembre 2010. Aprobado este ofrecimiento por los cuerpos de gobierno universitarios correspondientes y autorizado por el Consejo de Educación Superior de Puerto Rico, resulta imperativo que la institución fije políticas apropiadas que faciliten el desarrollo de este programa y de futuros programas a distancia En este manual se especifican políticas de educación a distancia que se relacionan con siete áreas generales, las que según Gellman-Danley y Fetzner (1998) son importantes para el desarrollo de políticas de educación a distancia. Estas áreas son: a) académica, b) fiscal, c) geográfica, d) dirección, e) docente, f) legal, y g) apoyo al estudiante. Gellman-Danley y Fetzner (1998) también identifican diversos aspectos claves que forman parte de cada una de esas áreas generales, y que según Simonson et al. (2009) deben ser atendidos en una política institucional de educación a distancia. Estas recomendaciones han sido consideradas en la elaboración de este manual, en la que participaron, como sugieren Simonson et al. (2009), el administrador del programa a distancia, personal docente que ofrecerá cursos a distancia y personal no docente de la institución, así como representantes del Senado Académico y de la Junta Administrativa. Para el establecimiento de las políticas de educación a distancia, se analizaron documentos oficiales de diversos organismos que inciden en el desarrollo y ofrecimiento de programas a distancia en la UPR-Carolina. Entre estos documentos se incluyen: a) Política de Educación a Distancia de la Universidad de Puerto Rico, b) Reglamento General de la


4 Universidad de Puerto Rico, c) Diez para la Década: Agenda para la Planificación en la Universidad de Puerto Rico, d) Certificación Número 11, 2008-2009, del Senado Académico de la UPR-Carolina, la cual establece la misión, visión y metas institucionales de la UPR-Carolina, e) Reglamento del Consejo de Educación Superior de Puerto Rico para el Otorgamiento de Licencia a Instituciones de Educación Superior de 1997, según enmendado en septiembre de 2002, f) Guía para la Operación de Instituciones de Educación Superior a Distancia y para el Desarrollo de Programas de Educación Superior a Distancia, del Consejo de Educación Superior de Puerto Rico, g) Reglamentaciones federales (e.g., Ley de Derechos de Autor, TEACH Act, DMCA, Higher Education Act), y h) Statement of Commitment de las agencias regionales de acreditación, entre las que se incluye la Middle States Association of Colleges and Schools. Además, de estos documentos se examinaron políticas de educación a distancia en universidades en los Estados Unidos, así como estudios científicos y artículos publicados por expertos en el campo de la educación a distancia. Las políticas incluidas en este manual aplicarán a todos los programas de educación a distancia de la UPR-Carolina. El manual persigue: 1. Promover el logro de la visión y la misión institucional mediante la fijación de cursos de acción específicos que faciliten y apoyen el desarrollo eficiente de los programas y cursos a distancia. 2. Proveer dirección al personal gerencial, facultad y personal administrativo en el desarrollo y ofrecimiento de los programas a distancia. 3. Promover el uso y la aplicación efectiva de leyes, normas o regulaciones federales, estatales, regionales e institucionales aplicables a los programas de educación a distancia.


5 I. Base Filosófica La rapidez con la que avanzan las tecnologías de información ha impactado significativamente a la educación (Graham, 2006; Kim, 2007; Tick, 2006). Según Kim (2007), el aprendizaje a distancia o en línea ha surgido como una alternativa para suplementar los cursos tradicionales que ofrecen las universidades y las escuelas. Este tipo de aprendizaje puede subsanar las limitaciones que se le atribuyen a la enseñanza tradicional. Tick (2006) argumenta que el aprendizaje en línea forma una red basada en multimedios, interactiva, que facilita un ritmo de aprendizaje autónomo e individual. Sin embargo, Akkoyunlu y Soylu (2006) y Kim (2007) plantean que al aprendizaje en línea también se le pueden atribuir ciertas desventajas, entre ellas: a) la ausencia física del profesor, que pudiera restringir la comunicación, y b) la carencia de un proceso de socialización entre los estudiantes. Sin embargo, Graham (2006) asegura que el surgimiento rápido de innovaciones tecnológicas, especialmente las tecnologías digitales, ha facilitado que ambientes de aprendizaje en línea estén invadiendo el territorio instruccional que era posible únicamente en ambientes tradicionales. Presenta como ejemplo que las tecnologías de comunicación permiten tener interacciones sincrónicas en tiempo real a los mismos niveles de fidelidad que en el ambiente cara a cara. Además, expone que hay un creciente enfoque en promover las interacciones humanas en forma de comunidades virtuales. La UPR-Carolina, reconociendo las ventajas que provee la educación a distancia, se une al creciente número de instituciones de educación superior que enriquecen su oferta académica mediante el ofrecimiento de programas a distancia. La institución adopta la definición oficial de educación a distancia que establece el Sistema UPR, del cual forma parte. La definición establece que la educación a distancia es una “metodología educativa enmarcada en un proceso


6 de aprendizaje formal en el cual la instrucción o parte de ella se imparte estando el educador y el educando en lugares distintos, de manera sincrónica o asincrónica, y para el cual las tecnologías de la información y la comunicación son el enlace entre el educando, el educador y la institución que auspicia dicho proceso educativo” (Junta de Síndicos, 2007b, p. 1). Al ofrecer programas a distancia, enmarcados en esta definición, la UPR-Carolina asume una posición de vanguardia al servicio de la comunidad puertorriqueña e hispanohablante en las Américas. La institución, en su misión de proveer oportunidades educativas a los diversos sectores de la comunidad puertorriqueña y de un entorno que trasciende las barreras geográficas, responde a ese reto reconceptualizando sus paradigmas de impartir instrucción para satisfacer las necesidades educativas de un estudiantado con características personales y prioridades particulares, a través de programas académicos pertinentes y flexibles en modalidad a distancia. Así, la UPR-Carolina también responde al llamado que se incluye en Diez para la Década: Agenda para la Planificación en la Universidad de Puerto Rico, 2005-2015, para fomentar “culturas académicas que atemperen sus ofertas curriculares, modalidades de enseñanza-aprendizaje e investigación a los mejores desarrollos en los diferentes campos del conocimiento” (Junta de Síndicos, 2007a, p. 5). Entre los objetivos que promueven esta meta se incluye: “Alentar de manera sostenida y sin menoscabos administrativos formas alternas de docencia, entre ellas el aprendizaje experiencial, la enseñanza en línea y la enseñanza en equipo” (Junta de Síndicos, 2007a, p. 5). Ante el ofrecimiento de programas de educación a distancia, la UPR-Carolina establece la visión que guiará los programas de educación a distancia en la institución. Esta visión plantea: La UPR-Carolina vislumbra programas académicos a distancia de alto prestigio que propicien el aprendizaje óptimo de los estudiantes en un ambiente dinámico y flexible,


7 caracterizado por el uso de las tecnologías de información y comunicación para promover la interacción efectiva entre los estudiantes, el profesor y el contenido, y donde el alumno es centro del proceso de aprendizaje asumiendo mayor autonomía y responsabilidad por sus estudios y donde el profesor participa facilitando el aprendizaje del alumno. Los programas a distancia promoverán a la UPR-Carolina como líder de la educación a distancia en Puerto Rico y entre las comunidades hispanas en las Américas, brindando a esas comunidades oportunidades de acceso a experiencias educativas de educación superior igualmente efectivas que las que se proveen en la educación tradicional. Los programas a distancia contribuirán en la formación de profesionales altamente versátiles, con una educación avanzada y sofisticada, capaces de hacer aportaciones significativas a una sociedad en continuo cambio. El ofrecimiento de programas a distancia, enmarcados en esta visión, promueve la visión institucional, la cual establece, entre otros aspectos, que la UPR-Carolina “aspira a ser una institución de educación superior que se distinga entre las mejores universidades de Puerto Rico y Latinoamérica” (Senado Académico, 2008, p. 2). Se indica además que la institución “estará a la vanguardia en la utilización de procesos de enseñanza-aprendizaje centrados en métodos pedagógicos innovadores que incorporen el uso creativo de la tecnología y trasciendan el salón de clases” (p. 2). De igual manera, se establece que “ofrecerá programas académicos innovadores que respondan a los procesos de globalización y a un mundo en continuo cambio.”(p. 2). Los programas a distancia también apoyan la misión institucional. La misma destaca, entre otros aspectos, que los programas de estudio de la UPR-Carolina “desarrollan en nuestros estudiantes los conocimientos de su disciplina, así como destrezas de pensamiento analítico, crítico e investigativo, comunicación efectiva, aprecio por la herencia cultural y respeto por la diversidad” (Senado Académico, 2008, p. 2).


8 Los programas a distancia formarán parte central de los programas académicos de la UPR-Carolina. Todos los programas acogerán la definición de educación a distancia que se establece en esta sección de manera que se dirijan hacia la visión y misión institucional. Similarmente, los programas a distancia promueven la visión y misión institucional.


9 Artículo I.

Área Académica

Una de las áreas identificadas por Gellman-Danley y Fetzner (1998) que se debe considerar en el desarrollo de las políticas es el área académica. Esta área incluye una serie de aspectos de vital importancia que influyen en el desarrollo de cualquier programa a distancia. Estos aspectos son: 1) calendario académico, 2) acreditación de programas, 3) calidad de los cursos, 4) evaluación de cursos y del programa, 5) unidades de crédito, 6) evaluación y calificación de estudiantes, 7) registro y reporte de calificaciones, 8) Criterios y proceso de admisión, y, 9) revisión y aprobación curricular. Sección 1.1

Calendario Académico

Simonson (como se cita en Simonson et al., 2009) afirma que existen recomendaciones basadas en la literatura actual para la entrega de la instrucción. Estas guías pretenden proveer formas para organizar cursos y ser principios guías para hacer que los cursos con igual número de créditos equivalentes en términos de la cubierta extensiva del contenido, aun si estos cursos son ofrecidos en diferentes programas, cubren diferentes tópicos y son entregados utilizando diferentes medios (Simonson et al., 2009). Para la planificación de los cursos, se utilizará el Enfoque Unidad, Módulo y Tópico (UMT). Según Simonson et al. (2009), en los cursos a distancia, el tópico es el pilar fundamental para la instrucción. Los tópicos son organizados en módulos los cuales a su vez son organizados en unidades. Un cursos de tres créditos tendrá 3 unidades, 12 módulos, 48 tópicos y 48 resultados de aprendizaje (Simonson et al., 2009). A base de esto, la UPR-Carolina establece las siguientes políticas: 1.1.1

La institución establecerá el calendario y término académico para impartir los cursos a distancia. Las horas crédito concedidas a los cursos ofrecidos utilizando


10 educación a distancia serán equivalentes a las horas crédito para el mismo curso en su forma de enseñanza tradicional. 1.1.2

Los cursos seguirán el Enfoque Unidad, Módulo, Tópico para su planificación. Un curso de tres créditos tendrá 3 unidades, 12 módulos, 48 tópicos y 48 resultados de aprendizaje.

Sección 1.2

Acreditación de Programas

En el aspecto de acreditación de programas, Lezberg (2007) afirma que los cuerpos de acreditación más aceptados y respectados son seis asociaciones regionales: a) Middle States Association of Colleges and Schools, b) New England Associatin of Schools and Colleges (NEASC), c) North Central Association of Colleges and Schools, d) southern Association of Schools and Colleges, e) Northwest Commission on Colleges and Universities y e) la Western Association of Schools and Colleges. Estas asociaciones actualmente acreditan aproximadamente 3,500 instituciones de educación superior, incluyendo aquellas que ofrecen grados académicos que van desde el nivel de asociado hasta grados doctorales (Lezberg, 2007). En Puerto Rico, las instituciones educativas son acreditadas en su mayoría por el Consejo de Educación Superior y la Middle States Association. El Consejo de Educación Superior es el ente que acredita localmente a los colegios, institutos y universidades. Este fue creado mediante la Ley 17 del 16 de junio de 1993, según enmendada. Con la aprobación de esta legislación se establece en Puerto Rico, por primera vez, un organismo responsable de coordinar los esfuerzos de la educación superior que se ofrece en Puerto Rico por las instituciones de educación superior, públicas y privadas. La Certificación Número 2007-21 del Consejo de Educación Superior de Puerto Rico, guía para la operación de instituciones de educación superior a distancia y para el desarrollo de


11 programas de educación a distancia (CES, 2010). Esta guía se emite al amparo de la Ley número 17 del 16 de junio de 1993 y del Reglamento para el Otorgamiento de Licencia a Instituciones de Educación Superior en Puerto Rico, de 1997, según enmendado en septiembre de 2002. A tono con lo expuesto, la UPR-Carolina establece que: 1.2.1

Los programas de educación a distancia deberán estar acreditados por el Consejo de Educación Superior así como por la Middle States Association of Colleges and Schools.

Sección 1.3

Calidad de los Cursos y Evaluación de los Cursos y Programas

La calidad de los programas a distancia es un área de interés específico para las agencias acreditadoras (Simonson et al, 2009). Según Simonson et al. (2009), la Oficina de Educación Postsecundaria del Departamento de Educación de Estados Unidos publicó un informe titulado Evidencia de Calidad en Programas de Educación a Distancia tomadas de entrevistas con la comunidad de acreditación. Este informe describe lo que las agencias consideran como “mejores prácticas” relacionadas a la educación a distancia. Por otra parte, la evaluación es un componente importante en las actividades de educación a distancia (Thompson & Irele, 2007). Monitorear el valor y efectividad de los programas es necesario para: a) justificar la inversión inicial de recursos, b) asegurarse que las metas se cumplan, c) guiar el mejoramientos de los procesos y los resultados, y, d) proveer una base para las decisiones de continuar, expandir o descontinuar programas (Thompson & Irele, 2007). Tomando estos planteamientos como referencia, se establece que: 1.3.1

La efectividad de los programas a distancia se determinará utilizando los procesos de evaluación formativa y sumativa. La evaluación formativa incluirá la revisión


12 del diseño, revisión de experto, revisión uno a uno, revisión de grupo pequeño y revisiones continuas. La evaluación sumativa recopilará información después que el programa sea completado. Los datos relacionados a matrícula, costos y uso de la tecnología serán utilizados para evaluar la efectividad del programa. Sección 1.4

Evaluación y Calificación de los Estudiantes

Según Simonson et al. (2009), assessment se define como la determinación y medida del aprendizaje. Afirman que en última instancia el assessment es utilizado para calificar y está directamente relacionado con los resultados de aprendizaje. Simonson et al. (2009), establece que normalmente hay un resultado de aprendizaje por cada tópico: a) una asignación mayor por unidad y, b) una asignación menor por cada dos o tres módulos. Asimismo, los autores establecen, que un curso de tres créditos puede tener la siguiente estrategia de assessment: a) un examen, b) un ensayo de 10 páginas, c) un proyecto, d) tres quizzes, e) dos asignaciones pequeñas y, f) discusiones y charlas. A continuación, se esbozan las políticas relacionadas con la evaluación y calificación de los estudiantes: 1.4.1

Los resultados esperados de aprendizaje serán revisados regularmente para asegurar su claridad y utilidad.

1.4.2

El profesor definirá los estándares para las actividades de evaluación y assessment a desarrollarse durante el curso.


13 Artículo II.

Área Fiscal

Sección 2.1 Cargo de matrícula, Cargo por tecnología y Reembolso King, Nugent, Eich, Mlinek y Russell (2000) reportaron que en un estudio de caso llevado a cabo en instituciones de educación superior en Nebraska sobre políticas de educación a distancia, aplicaban el principio de equivalencia en la cual la mayoría de ellas optaron por mantener el mismo cargo de matrícula. La American Council on Education (ACE, 2000), afirma que los costos relacionados con educación a distancia no necesariamente deben ser más altos o más bajos que los de la enseñanza tradicional. Indica que algunas instituciones aumentan un poco más la matrícula para cursos en línea que aquellos que se ofrecen cara a cara debido a cuotas de licencias e infraestructura tecnológica. Según un estudio realizado por Rumble (como se cita en Román, Calés y Ruipérez, s.f), la primera preocupación de las universidades con respecto a la educación a distancia es el costo. Expresa el autor que entre los motivos señalados en dicho estudio están los siguientes: a) el temor a que el costo total sea demasiado elevado para las instituciones, b) el temor a que el costo para los alumnos sea oneroso, impidiendo un aumento en estudiantes matriculados, c) la necesidad de identificar los costos para poder tenerlos en cuenta y bajo control, d) la necesidad de identificar los costos para poder determinar el precio de la matricula acorde a ellos, e) la necesidad de demostrar una mejor relación costo-efectivo y f) la posibilidad de justificar proyectos en cuanto a sus costo-beneficio. Por otro lado Simonson et al. (2006) indican que la educación a distancia es costosa. Plantean que los altos costos se deben a los salarios de la facultad para diseñar la instrucción. Argumentan que las instituciones que ofrecen cursos a distancia conllevan unos costos de mantenimiento del salón, biblioteca, apoyo de medios y apoyo estudiantil. Expresan los autores


14 que las cuotas de tecnología que se imponen son para sostener los costos anteriormente descritos y que las políticas que se desarrollen en las cuotas deben determinar quién las recauda y como se distribuye. La Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico recomendó que a partir del año 2007-2008 el cargo por matrícula de todos los programas conducentes a grado a nivel subgraduado, se determinará a base de la fórmula de ajuste en el costo de la matrícula que mantenga su valor real, de manera que se trate de forma equitativa a las distintas generaciones de estudiantes que contribuyen a financiar el costo real de su educación. Los cargos por matrícula determinados bajo la fórmula se cobrarán a los estudiantes que comiencen estudios en la Universidad de Puerto Rico en el año académico 2007-2008 y años subsiguientes (Junta de Síndicos, 2007c). Por lo tanto, tomando como base los planteamientos anteriores, se presentan las siguientes políticas relacionadas con cargo de matrícula, cargo por tecnología y reembolso: 2.1.1

Todos los estudiantes pagarán los mismos cargos por matrícula en programas de educación a distancia que en los programas tradicionales. En caso de que haya un ajuste en el costo de la matrícula, la universidad garantiza que ningún estudiante regular y de escasos recursos económicos, que haya sido admitido será impedido de estudiar por razones económicas.

2.1.2

Todos los estudiantes pagaran una cuota especial de $150 para sufragar los costos de administración que conlleva el programa de educación a distancia.

2.1.3

“Se establece una Cuota de Tecnología de $25 que será pagadera por cada período que un estudiante se matricule; disponiéndose que los fondos provenientes de dicha cuota serán ingresados en el Fondo de Tecnología de la Universidad de


15 Puerto Rico que se establecerá para esos fines y se destinará a sufragar gastos por dicho concepto, de conformidad con las normas que deberá establecer el Presidente de la Universidad para tales propósitos” (Junta de Síndicos, 2005, p.3) 2.1.4

Los estudiantes no domiciliados provenientes de los Estados Unidos, pagarán lo que pagarían los residentes de Puerto Rico si estudiasen en las universidades estatales de donde aquellos provienen (Junta de Síndicos, 2007c, p.20)

2.1.5

Los estudiantes extranjeros no residentes pagarán un cargo adicional al costo de matrícula de un estudiante nativo (Junta de Síndicos, 2007c, p.20)

2.1.6

Los estudiantes que se den de baja en las dos primeras semanas de un cuatrimestre académico, tendrán derecho a un reembolso del 50 por ciento de la matrícula pagada, excluyendo otros cargos regulares y especiales (Consejo de Educación Superior, 1981)


16 Artículo III. Asuntos Geográficos Tradicionalmente las escuelas tienen bien definidas las áreas de distritos o condados a las cuales ellas sirven. Estos límites desaparecen cuando se imparte la instrucción a distancia (Simonson et al. (2006). La UPR-Carolina atiende principalmente las necesidades educativas y profesionales de la región noreste de Puerto Rico, la cual incluye a los municipios de Carolina, San Juan, Loíza, Luquillo, Fajardo, Trujillo Alto, Canóvanas, Río Grande, Vieques y Culebra. Con el ofrecimiento de programas a distancia en la institución se benefician los estudiantes que residen en los restantes municipios del resto del país y de los Estados Unidos. Por lo tanto, la UPR-Carolina establece las siguientes políticas: 3.1.1

Se podrán matricular en los cursos de Educación a Distancia los estudiantes residentes en Puerto Rico, no domiciliados provenientes de los Estados Unidos y extranjeros no residentes.

3.1.2

Cualquier estudiante que se vaya a matricular en la UPR-Carolina debe cumplir con todos los requisitos de la misma manera que lo hacen los estudiantes en programas tradicionales.


17 Artículo IV. Dirección Para planificar, organizar y ejecutar programas de educación a distancia, las instituciones de enseñanza superior están obligadas a crear una junta educativa. Esta junta educativa será la responsable en supervisar los programas que se establezcan a distancia en dichas instituciones. La UPR-Carolina cuenta con un Rector como ejecutivo principal, quien responde al Presidente del Sistema UPR y éste a la Junta de Síndicos. Además de la oficina de Rectoría, la UPR-Carolina se subdivide en tres decanatos: a) Asuntos Académicos, b) Asuntos Administrativos y c) Asuntos Estudiantiles, igualmente posee un Senado Académico y una Junta Administrativa. De acuerdo con las normativas vigentes, la organización y funcionamiento de las distintas unidades que conforman la Universidad de Puerto Rico. Serán establecidas las siguientes políticas que darán dirección a los programas de educación a distancia en la UPR-Carolina: 4.1.1

Se creará una junta educativa constituida por un Administrador, el Decano Académico, el Decano de Administración, el Decano de Estudiantes, dos senadores académicos, dos representantes de la facultad y un representante estudiantil.

4.1.2

La junta educativa responderá al rector y toda la reglamentación, organización y procedimientos necesarios para el funcionamiento de los programas será establecida por el senado académico en armonía con la ley de la universidad.

4.1.3

La junta educativa revisará anualmente los programas para asegurarse que estos están siendo efectivos y eficaces.

4.1.4

La junta educativa se asegurará que todos los cursos a distancia son equivalentes en contenido, silabario y evaluación a los cursos ofrecidos en forma tradicional.


18 Artículo V.

Área Docente

Sección 5.1

Incentivos para el Desarrollo de Cursos a Distancia, Compensación por el Ofrecimiento de Cursos a Distancia y Carga de Trabajo del Profesor

La American Association of University Professors (AAUP, 2000) reconoce que la mayoría de la evidencia que documenta la cantidad de trabajo que se requiere para desarrollar y ofrecer cursos a distancia es anecdótica. Expone que esta evidencia sugiere que el desarrollo de cursos a distancia toma de dos a tres veces el tiempo de lo que toma en la enseñanza tradicional. Similarmente, esta organización plantea que la misma evidencia muestra que el tiempo que los instructores invierten enseñando cursos a distancia es substancialmente mayor que el tiempo requerido para un curso tradicional comparable. Añade que se ha reportado que el tiempo dedicado a atender y contestar en línea las inquietudes o preguntas de los estudiantes es más del doble de la cantidad del tiempo requerido para interactuar con estudiantes en cursos tradicionales comparables. En relación con estos aspectos, Wolcott y Shattuck (2007) recomiendan que se reconozcan las responsabilidades de trabajo adicional que conlleva el ofrecimiento de cursos a distancia. Plantean que estas formas incluyen paga adicional, liberar a la facultad de otras responsabilidades o reducir el tamaño de las clases. Similarmente, un análisis realizado por Parker (2003) a más de 100 artículos de autores e investigadores, identificó los factores motivacionales extrínsecos de la facultad de instituciones post-secundarias para enseñar cursos a distancia. El estudio establece que entre estos factores se incluyen: a) estipendios, b) menor carga de trabajo, y c) liberación de tiempo. Simonson et al. (2009) parecen coincidir al afirmar que muchos miembros de la facultad sienten que se les debe proveer una compensación adicional o tiempo para dedicarse al desarrollo


19 y entrega del curso. Argumentan que esto puede realizarse mediante la reducción de un curso en su carga académica. Por otra parte, un estudio realizado por McKenzie, Mims, Bennett y Waugh (2000) parece apoyar los planteamientos anteriores. Como parte del mismo, se administró un cuestionario a 70 instructores de la State University of West Georgia que enseñaban cursos a distancia, para identificar, entre otros aspectos: a) el tiempo dedicado a la preparación y entrega del curso en línea comparado con los cursos tradicionales, y b) qué puede hacer la institución para ayudarlos en la entrega efectiva de los cursos en línea. Según los autores, los resultados reflejaron que: a) el 76% de la facultad consideró que dedicó más tiempo a la preparación y entrega de cursos en línea al compararlo con el tiempo que dedican a esto en los cursos tradicionales, b) entre otras sugerencias a la institución, los instructores recomendaron que se les proporcionara el tiempo para diseñar y ofrecer cursos en línea, así como proveer incentivos adicionales (e.g., paga adicional) y limitar la matrícula en los cursos en línea. En relación con la reducción en la matrícula en los cursos a distancia, Orellana (2006) realizó un estudio para determinar las percepciones de los profesores sobre los tamaños óptimos de clases para cursos en línea con diferentes niveles de interacción (Orellana, 2006). Este reflejó, entre otros aspectos, que: a) los instructores que participaron en el mismo consideraron que sus cursos en línea son altamente interactivos, b) el tamaño de clase promedio en los cursos en línea de esos participantes era aproximadamente 23 estudiantes, b) los instructores participantes perciben que el tamaño óptimo para facilitar la interacción en una clase de un curso en línea es de aproximadamente 19, y d) la percepción de los instructores es que se necesitan aún tamaños de clase más pequeños para lograr el nivel de interacción más alto posible. Sobre este último


20 hallazgo, Orellana (2006) destaca que, de acuerdo a los instructores participantes, una clase de aproximadamente 16 estudiantes es mejor para ese propósito. Por lo tanto, tomando como referencia estos planteamientos, se emiten las siguientes políticas relacionadas con el desarrollo y ofrecimiento de los cursos a distancia, así como con la compensación y carga de trabajo de los profesores. 5.1.1

“Los profesores que ofrezcan cursos de educación a distancia cumplirán con los mismos deberes, responsabilidades y cualificaciones requeridas a los profesores a tarea completa o parcial, según estipulados en la reglamentación de la Universidad de Puerto Rico y deberán contar con las competencias necesarias en el manejo de las tecnologías y en el diseño instruccional de cursos a distancia” (Junta de Síndicos, 2007b, p.2).

5.1.2

La UPR-Carolina compensará a los miembros de la facultad por el desarrollo de nuevos cursos a distancia, los cuales deberán estar completados antes de su ofrecimiento. La compensación se fundamenta en las disposiciones de la Sección 49.5, Tareas adicionales a las regulares, del Reglamento General de la Universidad de Puerto Rico (Junta de Síndicos, 2002), por lo que el desarrollo de nuevos cursos se remunerará mediante compensación adicional a la carga regular. La remuneración para el desarrollo de un curso a distancia durante un periodo lectivo será equivalente al doble de una compensación regular, disponiéndose que, por ejemplo, se compensará con el equivalente a la paga de seis créditos por el desarrollo de un curso a distancia de tres créditos y a razón de ocho créditos por un curso de cuatro créditos, según establecen las escalas de compensación vigentes.


21 5.1.3

La enseñanza de cursos a distancia formará parte de la carga académica regular del profesor. Se proveerá tiempo al docente para la enseñanza de los cursos a distancia reduciendo el equivalente a un curso de tres créditos en su carga académica de trabajo, el cual se contabilizará como parte de la carga académica del profesor y se compensará conforme a las escalas de compensación vigentes.

5.1.4

La compensación a todos los profesores que enseñen cursos a distancia se basará en el salario regular por crédito para la enseñanza de cursos tradicionales, según consignadas en las certificaciones vigentes.

5.1.5

La carga académica máxima por cuatrimestre de un profesor a tarea completa que ofrezca cursos a distancia será similar a la carga académica máxima para un profesor que ofrezca cursos tradicionales.

5.1.6

El cupo máximo de estudiantes en las secciones de cursos a distancia será de 20 estudiantes. El Director del Departamento podrá autorizar hasta un máximo de 22 estudiantes en la sección, en casos excepcionales (e.g., estudiantes candidatos a graduación).

5.1.7

El profesor establecerá horas de oficina semanales para atender las necesidades de sus estudiantes a distancia. Estas horas se fijarán conforme a la Sección 65.2, Horas de oficina para atención individual de estudiantes, del Reglamento General de la UPR, disponiéndose que algunas de esas horas de oficina pueden conducirse en línea o mediante otros mecanismos convenientes para los estudiantes a distancia.


22 Sección 5.2

Propiedad Intelectual

La tendencia hacia el ofrecimiento de cursos en línea genera inquietudes entre la facultad y las instituciones sobre la propiedad de los materiales del curso, y sobre los derechos y responsabilidades relacionadas con la propiedad intelectual (Loggie et a. 2007). Por eso, la Association of American Universities (AAU, como se cita en Loggie et al., 2007) recomienda a las instituciones que provean a sus comunidades con políticas formales escritas sobre la propiedad intelectual. Un estudio realizado por Lape (como se cita en Loggie et al., 2007) en 1992 encontró que de 70 universidades investigadas, 11 no tenían políticas escritas y cinco tenían únicamente borradores de políticas. Según los autores, diez años después, Packard (como se cita en Loggie et al., 2007) halló que 69 de esas mismas 70 universidades ya habían adoptado una política. Por su parte, el estudio de Loggie et al. (2007), cuyo propósito era investigar 42 políticas actuales de propiedad intelectual en universidades de investigación doctoral en relación con los derechos de autor en los materiales de cursos en línea, destaca que el 100% de las universidades investigadas contaba con una política para el año 2005. Según la AAU (como se cita en Loggie et al., 2007), una de las políticas que se adoptar se relaciona con el uso de los recursos institucionales. La organización expone que la universidad debe ser dueña de la propiedad intelectual cuando se hace uso substancial de las facilidades o cuando provee apoyo financiero. En relación con esto, las investigaciones de Lape (como se cita en Loggie et al., 2007) y de Packard (como se cita en Loggie et al., 2007) exponen que una de las razones principales para que una universidad reclame el trabajo realizado por un profesor es el uso de una cantidad substancial de los recursos universitarios. Ambos investigadores resaltan que hay variaciones en la definición del término substancial entre las universidades. Loggie et al.


23 (2007) afirman que a pesar de esto, generalmente se interpreta el concepto substancial como el uso de equipo y recursos que van más allá de la computadora en la oficina del profesor y de la biblioteca universitaria. Entre diversos aspectos, la investigación de Loggie at al. (2007) halló que, para el año 2005: a) 74% de las universidades investigadas expresaba en su política el compromiso con la libertad de cátedra o libre diseminación de ideas, b) 95% de las universidades reclamaban en sus políticas algunos trabajos de la facultad, y c) 74% reclamaba en sus políticas los trabajos producidos con recursos substanciales. Otros hallazgos reflejan que: a) 76% de las universidades reclamaba en sus políticas los trabajos producidos por personas contratadas para realizarlos o diseñarlos, b) 76% de las universidades reclamaba los trabajos producidos por deberes o tareas específicas de trabajo, directas o escritas, c) 57% reclamaba los trabajos por encargo (“works for hire”) según el Acta de Derechos de Autor o realizados dentro del ámbito del empleo, y d) 55% tenía un comité para decidir quién era el dueño del trabajo o propiedad intelectual, en el caso de alguna disputa. Por otra parte, Simonson et al. (2009) exponen que generalmente se tiene la percepción de que la institución es la dueña del contenido de un curso a distancia cuando el profesor es compensado por la organización para su diseño y desarrollo, incluyendo todos los materiales necesarios para el curso. Destacan que la institución debe especificar claramente quién es el dueño de los materiales diseñados para el curso. A base de los argumentos y hallazgos presentados, se adoptan las siguientes políticas relacionadas con la propiedad intelectual en el caso de cursos a distancia: 5.2.1

Los profesores que enseñen cursos a distancia tendrán libertad de cátedra y de investigación de la misma manera en que lo disponen los profesores de cursos


24 tradicionales, conforme a las disposiciones del Artículo 11, Libertad de Cátedra y de Investigación, del Reglamento General de la UPR. 5.2.2

Todo trabajo por encargo (“work for hire”) o trabajo que requiera el uso substancial de los recursos o apoyo financiero de la UPR-Carolina será propiedad única y exclusiva de la UPR-Carolina. Para propósitos de la UPRCarolina, se aplicarán al concepto trabajo por encargo las definiciones que establece para el mismo la Sección 101 del Acta de Copyright de 1976. Por uso substancial de los recursos se entenderá el uso de recursos que van más allá de aquéllos normalmente provistos a los empleados. La UPR-Carolina no considera como uso substancial el uso de recursos normales y acostumbrados como, por ejemplo, recursos bibliotecarios, facilidades de oficina o laboratorio, facilidades de telecomunicaciones, computadoras personales individuales, acceso a la red de computadoras y sitios Web de la universidad, apoyo del personal secretarial, equipo de oficina y programas para el manejo de cursos.

5.2.3

La UPR-Carolina conservará los derechos sobre los cursos a distancia, incluyendo su contenido y otros trabajos significativos creados para los cursos (e.g., videos, grabaciones de audio, presentaciones).

5.2.4

El profesor conservará los derechos por la creación de trabajos académicos como libros, artículos para revistas, trabajos literarios, artísticos y otros similares que no estén cobijados por la sección 5.2.2 de esta política.

5.2.5

En el caso de disputas relacionadas con la propiedad intelectual, la decisión final recaerá en un comité especial de tres personas: a) el empleado o su representante autorizado, b) el Decano de Asuntos Académicos de la institución,


25 y c) un abogado de la Oficina de Asuntos Legales de la UPR-Carolina. En el caso de que se logren acuerdos, los mismos se expresar谩n en un documento escrito. 5.2.6

La UPR-Carolina se reserva el derecho de prohibir o limitar el uso de cualquier trabajo que haya requerido la ayuda substancial de la instituci贸n, o de cualquier trabajo producido por personas contratadas para realizar ese trabajo, si a juicio de UPR-Carolina el trabajo pudiera impactarla adversamente.


26 Artículo VI. Aspectos Legales Sección 6.1

Uso de Materiales con Derechos de Autor

La Ley de Derechos de Autor presenta diversos asuntos de interés para un ambiente de educación a distancia (Simonson et al., 2009). Estos autores resaltan que “es imperativo que el instructor y los estudiantes entiendan las leyes de derechos de autor y las políticas de la institución” (p. 201). Simonson et al. (2009) afirman que hay dos secciones en la ley que son de mucha importancia para la educación a distancia. Señalan que la Sección 107 provee los criterios para el uso legítimo (“fair use”) de los materiales con derechos de autor, mientras que la Sección 110 se concentra en el desempeño y exposición pública de los mismos. Dalziel (1995) expone que los profesores deben cumplir con la ley, por lo que deben estar pendientes, entre otros aspectos, al uso legítimo de los trabajos o materiales con derechos de autor. Rosen (2007) destaca que muchos de los materiales usados por los profesores están protegidos por la ley de derechos de autor. Simonson et al. (2009) indican que entre estos materiales se incluyen: a) impresos, b) grabaciones de video, c) grabaciones de audio, d) fotografías e imágenes digitales, e) trabajos multimedios, y f) materiales o recursos colocados en el Internet. Ante esto, se fijan las siguientes políticas: 6.1.1

Los empleados y estudiantes de UPR-Carolina que deseen usar materiales (e.g., impresos, video, audio, fotografías, imágenes digitales, multimedios, en el Web) con derechos de autor serán responsables por el fiel cumplimiento de las disposiciones de la ley de derechos de autor aplicables. Antes de usar el material, el empleado o estudiante deberá determinar si el uso del material es


27 contrario a la ley o si ubica dentro de algún criterio que permita obviar la necesidad de obtener autorización. El empleado o estudiante será responsable de las violaciones y de los cargos económicos que conlleven esas infracciones, a menos de que haya sido autorizado por escrito por algún bibliotecario de la institución. 6.1.2

Cualquier trabajo en el dominio público se podrá usar libremente en los cursos a distancia.

6.1.3

El profesor puede proveer una copia de una parte del material con derechos de autor a cada estudiante del curso si: a) el mismo profesor no copia ni distribuye ese material término tras término, b) el material está restringido a estudiantes matriculados en el curso, c) la copia contiene una nota de derechos de autor que incluye el símbolo ©, el año de publicación y el nombre del dueño del material, d) la copia no sustituye la compra de un libro o artículo, e) no se cobra al estudiante más allá de los costos de la copia, y f) se informa a los estudiantes que los materiales con derechos de autor se proveen para uso educativo personal del estudiante y que no puede distribuir el mismo.

6.1.4

Los estudiantes pueden usar el material con derechos de autor en sus trabajos académicos (e.g., asignaciones, presentaciones), dando crédito al dueño del mismo.

6.1.5

Todo el material que se encuentre en el Web se asumirá que tiene derechos de autor a menos que se incluya una dispensa o renuncia de responsabilidad. El personal no podrá colocar materiales con derechos de autor de otras personas en páginas Web del curso sin el permiso del dueño. Se pueden hacer enlaces a otras


28 páginas Web desde la página Web del curso a distancia para incluir o usar algún material de esa otra página. Si se ha recibido autorización de uso por parte del dueño del material en el Web, se incluirá una nota en la primera página del material copiado, especificando que el material es utilizado con permiso del dueño de los derechos de autor e incluyendo el símbolo ©, el año de publicación y el nombre del dueño del material. Sección 6.2

Propiedad Intelectual de los Estudiantes

Simonson et al. (2009) destacan que se deben considerar los derechos de los estudiantes al establecer políticas sobre la propiedad intelectual, relacionadas con la educación a distancia. Resaltan que en la mayoría de las universidades americanas, los estudiantes retienen los derechos por sus propias creaciones académicas. Por lo tanto, la UPR-Carolina establece que: 6.2.1

Los estudiantes retienen el derecho sobre todos los trabajos que diseñen o desarrollen como parte de sus estudios a distancia en la UPR-Carolina (e.g., asignaciones, comentarios en foros de discusión), excepto aquellos casos en los cuales el estudiante es compensado monetariamente para producir un trabajo institucional. El profesor deberá obtener permiso del estudiante si interesa mostrar en clases posteriores u otros cursos algún trabajo que sea propiedad intelectual de ese estudiante.


29 Artículo VII. Apoyo al Estudiante Sección 7.1 Acceso a la Biblioteca, Envío de Materiales, Administración de Exámenes, Asesoría, Consejería, Entrenamiento Estudiantil, Ayuda Financiera y Matrícula Según Gellman-Danley y Fetzner (1998) el área de servicio al estudiante es el eje central para el éxito de cualquier programa de educación a distancia. Este se compone de los siguientes aspectos: 1) acceso a la biblioteca, 2) envío de materiales, 3) administración de exámenes, 4) asesoría, 5) consejería, 6) entrenamiento estudiantil, 7) ayuda financiera y 8) matrícula. Para Simonson et al. (2009) la política del servicio al estudiante debe estar clara, flexible y que se entienda, no sólo para los estudiantes sino también para la facultad. El Consejo de Educación de Puerto Rico en su Guía para la operación de instituciones de educación superior a distancia y para el desarrollo de programas de educación superior a distancia (CES, 2010), indica que las actividades académicas de un programa de educación a distancia deben estar adecuadamente apoyadas por recursos y modos de accesibilidad remotos para los estudiantes. Acceso a la biblioteca. Según Simonson et al. (2009) el acceso a los recursos bibliotecarios deben estar disponibles para todos los estudiantes. Estos necesitan recursos de calidad y acceso en todo momento. Los recursos bibliotecarios deben estar actualizados para las tecnologías en línea, esto provee que los estudiantes a distancia puedan utilizar el material según la necesidad (Simonson et al., 2009). El Consejo de Educación Superior de Puerto Rico en su Guía (CES, 2010), enfatiza que los estudiantes deben tener acceso todo el tiempo a los recursos bibliotecarios para poder realizar sus trabajos. Envío de materiales. Según Simonson et al. (2009) para los cursos en línea los instructores pueden considerar varias formas de comunicarse con los estudiantes. Los materiales del curso y otras actividades están disponibles a través de la plataforma seleccionada donde se


30 pueda utilizar tanto para el sistema operativo Windows o Macintosh (Simonson et al., 2009). El instructor se puede comunicar con el estudiante para el envío de materiales a través de la plataforma del curso que estar disponible en todo momento y también a través del correo electrónico tanto de la plataforma como el de la institución. Según Gelman-Danley y Fetzner (1998) el método de envío utilizado por los instructores debe ser enfocado en las necesidades que puedan tener los estudiantes. Administración de exámenes. Para Simonson et al. (2009) en la administración de exámenes en línea se requiere que el estudiante presente identificación para tomar el examen y se puede elegir instalar un programa de seguridad para prevenir que copien o impriman las preguntas del examen, naveguen por el internet o se intercambien con otros vía correo electrónico o mensajes instantáneos. A continuación se indican las políticas relacionadas al área de servicios estudiantiles donde se facilitan los recursos y servicios disponibles. 7.1.1

Los estudiantes tendrán acceso en cualquier momento a los recursos bibliotecarios en línea.

7.2.1

La institución proveerá los recursos presupuestarios necesarios para actualizar las bases de datos en línea.

7.3.1

La institución tendrá el personal bibliotecario y técnico para ofrecer los servicios de forma virtual.

7.4.1

La institución utilizará la página de internet, el correo electrónico, el correo postal y todas las formas de comunicación que tenga a su alcance para el envío de materiales.


31 7.5.1

La institución proveerá un programa especializado compatible con la plataforma para administrar los exámenes en línea.


32 Area VIII. Técnica Sección 8.1 Sistemas Confiables, Requisitos Mínimos de Equipo y Programa, Conectividad y Acceso, Calidad del Equipo, Infraestructura y Ayuda Técnica Según Simonson et al. (2009) muchas organizaciones utilizan su propia red para la educación a distancia o son responsables de que sea segura y confiable. Si es una agencia pública como lo es el departamento de educación del estado o una organización educativa, el servicio de telecomunicación está bajo una estructura dentro de la misma organización (Simonson et al., 2009). Para Simonson et al. (2009) la política de telecomunicaciones no es igual a otras políticas relacionadas con la educación a distancia, porque no está relacionada con la misión educativa de la organización sino que frecuentemente los proveedores de servicio público o privado son los que la establecen. Indica Simonson et al. (2009) que los procesos de telecomunicaciones deben entenderlos todas las personas involucradas con el manejo de la educación a distancia. Entre los elementos a considerar en esta área se encuentran: 1) sistemas confiables, 2) requisitos mínimos de equipo y programa, 3) conectividad y acceso, 4) calidad del equipo, 5) infraestructura y 6) ayuda técnica. Sistemas confiables. Según Simonson et al. (2009) la institución debe proveer los recursos o sistemas confiables para las necesidades de acceso de los estudiantes. Si es necesario debe hacer los arreglos para asegurarse de que la tecnología sea apropiada y esté disponible para comenzar el curso (Simonson et al., 2009). Para Simonson et al. (2009) los estudiantes quienes tienen la responsabilidad de comprarse la tecnología necesaria para los cursos en línea necesitan entender la responsabilidad que tiene la institución en relación a la confiabilidad tecnológica. Indica Simonson et al. (2009)


33 que esta política debe estar articulada para que todas las partes estén claras en sus responsabilidades. Requisitos mínimos de equipo y programa. Para Simonson et al. (2009) los instructores necesitan estar claros sobre los requisitos para un curso de educación a distancia. Según Simonson et al. (2009) si estos tienen necesidades tecnológicas particulares, ellos deben identificar esos requisitos antes de comenzar el curso. Los instructores necesitan ser razonables y específicos con lo que solicitan (Simonson et al., 2009). Según Simonson et al. (2009) en muchos momentos el uso de ciertos recursos tecnológicos puede inhibir la calidad de la instrucción. Para Simonson et al. (2009) los estudiantes necesitan entender para qué se utilizan los diferentes equipos y programas especializados que le requieren. La comunicación con los estudiantes debe ser previa al comienzo del curso porque esto te asegura que se pueden preparar en la tecnología para la experiencia de aprendizaje (Simonson et al., 2009). A continuación se presentan las políticas relacionadas al área técnica, las cuales fueron desarrolladas a base de la revisión de literatura: 8.1.1

La institución proveerá los sistemas confiables para el funcionamiento de los procesos académicos y administrativos.

8.2.1

La institución establecerá las responsabilidades de cada persona que labora o se relaciona con el uso de la tecnología en la educación a distancia.

8.3.1

El instructor establecerá los requisitos mínimos de los equipos y los programas necesarios para el curso.


34 8.4.1

El instructor tendrĂĄ la responsabilidad de comunicarse con los estudiantes del curso antes que este comience, para indicarle los requisitos especĂ­ficos del equipo y el programa que necesitarĂĄ.


35 Referencias American Council on Education (2000). Developing a Distance Education Policy for 21st Century Learning. Recuperado el 22 de junio de 2010 de http://www.acenet.edu/AM/Template.cfm?Section=Search&template =/CM/HTMLDisplay.cfm&ContentID=7819 Akkoyunlu, B. & Soylu, M. Y. (2006). A study on students’ views on blended learning environment [Versión electrónica], Turkish Online Journal of Distance Education, 7(3), 43 – 56. Recuperado el 12 de agosto de 2008, de http://tojde.anadolu.edu.tr/tojde23/index.htm American Association of University Professors. (2000). Suggestions and guidelines: Sample language for institutional policies and contract language. Washington, DC, EE. UU.: AAUP. Recuperado el 19 de junio de 2010, de http://www.aaup.org/deguide.htm Consejo de Educación Superior (1981). Rio Piedras, PR:UPR Consejo de Educación Superior (2010). Licenciamiento de instituciones de educación superior. Recuperado el 11 de junio de 2010, de http://www.gobierno.pr/CESPR/ LicenciamientoInstituciones/. Dalziel, C. (1995). Copyright and you: Fair use guidelines for distance education. Techtrends, October, 6-8. Gellman-Danley, B. & Fetzner, M. J. (1998). Asking the really tough questions: Policy issues for distance learning [Versión electrónica], Online Journal of Distance Education, 1(1). Recuperado el 14 de junio de 2010, de http://asiapacific-odl.oum.edu.my/C70/F389.pdf Graham, C. R. (2006). Blended learning systems: Definition, current trends, and future directions. En C.J. Bonk & C.R. Graham (Eds.), Handbook of blended learning: Global perspectives, local designs (pp. 3-21). San Francisco, CA, EE. UU.: Pfeiffer Publishing. Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico. (2002). Reglamento general de la Universidad de Puerto Rico. Río Piedras, PR: UPR. Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico (2005). Medidas para Atender la Situación Fiscal de la Universidad de Puerto Rico. Río Piedras, PR: UPR. Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico (2007a). Diez para la década: Agenda para la planificación en la Universidad de Puerto Rico, 2005-2015. Río Piedras, PR: UPR. Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico (2007b). Política Institucional de Educación a Distancia de la Universidad de Puerto Rico. Río Piedras, PR: UPR. Junta de Síndicos de la Universidad de Puerto Rico (2007c). Política Sobre Cargos de Matricula en la Universidad de Puerto Rico. Río Piedras, PR: UPR.


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Prueba Manual