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El tren de la PAZ


Erase una vez un tren. Este no era un tren cualquiera, pues ten铆a una misi贸n muy importante: era el tren de la paz. En todo momento viajaba de un lugar a otro. No importaba lo lejos que tuviera que llegar. Viajaba al norte, al sur, al este y al oeste y siempre llevaba sus vagones unidos haciendo llegar la Paz a cada uno de esos lugares.


Cada vez que el tren llegaba a algún pueblo o alguna ciudad, todos los niños del lugar cargaban sus vagones de buenos deseos. Así se podía contemplar el vagón de la ESPERANZA, la IGUALDAD, el RESPETO, la SOLIDARIDAD, la TOLERANCIA, la HONESTIDAD. Y detrás de todos ellos el vagón de la Paz.


Este tren repleto de todos los buenos deseos viajaba por todo el mundo y allí donde llegaba descargaba el valor que más necesitaban sus habitantes.

Así donde había tristeza, el vagón descargaba deseos de alegría;; Allí donde faltaba el cariño, el vagón desprendía amor; Y allí donde faltaba la justicia el vagón descargaba sus deseos de solidaridad.


Pero este tren poco a poco fue perdiendo su mercancía pues los habitantes de los lugares donde el tren paraba estaban tan necesitados de alegría, de solidaridad, de respeto... que olvidaban cargarlo de buenos deseos. Así que cada uno de sus vagones fue quedando vacío, descolgándose del tren y haciendo que su último vagón, el de la Paz no llegara a ningún sitio.


De este modo, el tren se paró dejando a la Paz triste y sola. Y el mundo comenzó a llenarse de rencor, de odio, de envidia… porque las personas habían dejado de cargarlo con sus buenos deseos. Pero en uno de los vagones aún quedaba un valor, el valor de la Esperanza.

El valor más fuerte de todos porque fue capaz de arrastrar el tren hasta un pueblecito llamado Azuaga.


Y gracias a la esperanza, los niños y niñas de ese lugar comenzaron a cargar cada uno de los vagones de buenos deseos.

Así el vagón va de la ESPERANZA deseó que “La Paz significase no pelearse con las personas y ser todos amigos”. El vagón de la IGUALDAD deseó que “la Igualdad fuera un


derecho y un deber que todos los niños tenemos que aprender”. El vagón del RESPETO deseó que “la Paz fuera como el mar, más buena que un altar y si tienes algún problema, ella te ayudará”. El vagón de la SOLIDARIDAD deseó que “la Solidaridad fuera amiga de aquel que la necesitara”.


El vagón de la HONESTIDAD deseóó que todos tuviésemos honestidad y para demostrarla todos los días. Finalmente este e tren retomó su camino, con todos sus vagones repletos de buenos deseos

llevando la paz a todos los rincones del mundo.


“Nunca Nunca dejes de desear” desear Muchas gracias, por or hacer que nunca pare la PAZ


EL TREN DE LA PAZ