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CARAS Y CARÁTULAS

SERGIO GONZÁLEZ Alcance de nombres Ser baterista en Chile y llamarse Sergio González es demasiada coincidencia si revisamos la historia de la música popular, donde el Sergio González que el público conoce como Tilo aparece como un referente absoluto desde su rol como compositor y líder del grupo Congreso. Nacido en 1985, e integrante de la Conchalí Big Band entre 1996 y 2001, Sergio González ha tomado su propio rumbo en la música como baterista de jazz, en orquestas y en pequeños conjuntos. El más conocido es el trío de swing del histórico pianista Pancho Aranda, que integra hace unas cinco temporadas.

MELISSA ALDANA EXPLOSIÓN EN CADENA

PATRICIO CÁCERES ARTESANÍA DE UNA CANCIÓN

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Melissa Aldana no le bastó con obtener el primer premio en la Thelonious Monk Jazz Competition celebrada en el Kennedy Center de Washington. También se dio el lujo de poner en serios aprietos a la sección rítmica reunida allí para acompañar a los finalistas, con una propuesta musical llena de complejidades. En lugar de tomar un standard probado, escogió una pieza propia: «Free fall». La improvisación casi fracasó debido a la tensión que introdujo la saxofonista chilena, pero fue ella misma la que apareció en el momento preciso para sacar adelante la música. Melissa Aldana tocó ese tema en formato de trío sin piano, la misma geometría instrumental que se oye en «Melissa Aldana & The Crash Trio». Pero venía explorando con anterioridad ese campo que tiene su referencia en el Sonny Rollins de los 60. Aldana toma aquí la historia y la hace propia. Alcanza un alto rendimiento con mínimos recursos. Sin el instrumento armónico, en esta grabación, demuestra su categoría, que va en ascenso. La secundan el contrabajista chileno Pablo Menares y el baterista cubano Francisco Mela, el músico que bautizó a The Crash Trio con este nombre: crash es uno de los platillos de la batería, el más estridente, el que da ese sonido del choque de los metales, la explosión en cadena que con Melissa Aldana viene de antes y seguirá después. FRANCISCA MEZA CAMINO AL ANDAR

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BAND fuera no están con actividades o estudiando, pueden seguir tocando con el grupo un año más. Pero la mayoría que decide seguir en la música, opta por continuar sus estudios. Muchos de ellos han pasado al Instituto Projazz para profundizar sus conocimientos y convertirse en intérpretes profesionales. Las celebraciones de los veinte años incluyen un concierto de lanzamiento del disco «XXI», del compositor Emilio Bascuñán, con un repertorio de obras escritas para big band de swing, y ejecutada por la actual agrupación conchalina. En el contrapunto, los “veteranos” de la orquesta, los músicos que la integraron en la segunda y tercera generaciones —Andrés Pérez (saxo tenor y dirección), Mauricio Lobos y Pablo Jara (saxos alto), Diego Muñoz (saxo barítono), Antonio Canales (contrabajo), Jaime Delgado (batería), entre otros— no sólo tocarán durante agosto reunidos tras diez o doce años de haber egresado. Junto a los músicos actuales, también serán protagonistas de un capítulo de la serie de documentales «En la Makinita», que será emitido durante este mes en Canal 13C.

[ POR ANTONIO VOLAND ]

odas las referencias preliminares dirán que Francisca Meza es la hermana mayor de la jazzista Camila Meza, hoy radicada en Nueva York. Ni la sangre, ni sus vidas de infancia, ni el timbre de voz que por momentos las confunde son los únicos denominadores comunes entre ellas. Las hermanas de canto y guitarra han sido hasta aquí exclusivas timoneles de sus rutas en la nueva música chilena. En el caso de Francisca Meza es ese canto fraguado en la guitarra sola y en la poesía propia, en la inspiración trovadoresca que hoy tiene permitido tomar elementos de muchas músicas y reconvertirlas, incluido el folclor sureño, como en su bella canción «Profecía autocumplida», de hace cuatro años. En «Camino largo», Francisca Meza se interna en un paisaje distinto, donde multiplica los colores musicales. La canción íntima prevalece en sus letras en primerísima persona, a través de palabras dichas con delicadeza, y donde la trova sufre transformaciones en el trayecto: Francisca Meza es pop («Distancias quietas», «Conmigo»), es rapera y soul («Agua dulce»), y casi rockera («Camino largo»), pero siempre será una honesta cantautora («Mis luces no se apagan», «Delincuente»).

avier Barría, Marcelo Vergara, Natalia Molina y Cristián Valdivia son cantautores chilenos que llevan nombres de ciudadanos comunes. Puede ser hora de agregar el de Patricio Cáceres a esta lista, aunque no por la naturaleza de su nombre y de su apellido, sino por la sensibilidad que alcanza su creación como autor y cantor. Al igual que Barría, Vergara, Molina y Valdivia, Cáceres no requiere de pseudónimos para conmover cuando interpreta sus canciones. Como uno de los nombres destacados e interesantes en la séptima generación de artistas promovidos por el Sello Azul, con «Tigre... el otro tigre», Cáceres redondea uno de los más acabados estrenos de un solista (sin contar el poco difundido disco «Siete partículas de rock», de 2009). Con este repertorio, el músico mantiene todo siempre en equilibrio, desde la construcción de los textos («Uno», «La verdad») hasta los revestimientos sónicos («Fui yo», «El amigo» o «La bala», que incluyen parte de un discurso del Presidente uruguayo Pepe Mujica), pasando por la simpleza de los instrumentos que le dan vida: un piano y una guitarra folk, pero también ukelele, acordeón y melódica, los materiales y las herramientas para el oficio de escribir y depurar canciones. Como si fuera artesanía pura. ALEJANDRO ÁLEX GARCÍA NO EXISTE UNA PALABRA

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l día que decida echar raíces en algún sitio será una fecha única en su biografía, porque Alejandro Álex García podría ser considerado hoy un apátrida musical. Hasta aquí ha emitido su discurso estético a pesar o a partir de esa incertidumbre de la raigambre. Y como nunca, ambas salvedades valen igual. Exiliado en 1973 a Lima, con diez años de vida en La Habana y un intento infructuoso como retornado a Chile durante la reapertura de las fronteras, desde 1996 reside en la Nueva York de alma latina. En su cuarto trabajo, García termina de delinear una música que comienza en la batería y la percusión –sus instrumentos sanguíneos– y desemboca en el entramado tímbrico de la fusión latina. El cuarteto es la herramienta, pero el ritmo es el idioma de comunicación entre los músicos: un chileno, un cubano, un estadounidense y un noruego. Por eso el disco se titula «This side of mestizaje». Y como a García no le convencieron los significados que le entregaban en inglés los conceptos de miscegenation ni de bloodmix, finalmente se quedó con la palabra en castellano. Nada mejor que un spanglish para representar la idea.

NOMBRES PROPIOS NELSON SCHWENKE (1957-2012)

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os afiches con la fotografía de ambos trovadores se multiplicaron esa semana en las cercanías del Teatro Diego Rivera de Puerto Montt, donde el 22 de junio de 2012 el dúo Schwenke & Nilo daría un concierto. Un día antes, en un accidente automovilístico en la comuna de Providencia, Nelson Schwenke había perdido la vida. Aún indivisible de su compañero Marcelo Nilo (1960), para muchos Schwenke fue la gran voz del Canto Nuevo, el movimiento musical consolidado de los años 80 que reunió a una generación completa de jóvenes que tomaron la bandera de lucha de una Nueva Canción Chilena ya exterminada o enviada al exilio por la dictadura. La voz de Nelson Schwenke se aprecia y consigna en un repertorio de canciones que acompañó noches en peñas y cantos en marchas, y que también sobrepasó los tiempos del régimen militar a través de una serie de discos, todos con el mismo título: «Schwenke & Nilo». Si uno retrotrae esa historia será inevitable llegar a los primeros años del dúo que formaron dos estudiantes de la Universidad Austral de Valdivia en 1978. Y también llegará a «El viaje», el mayor himno poético de su época, que comienza así: “Señores, dénme permiso pa’ decirles / que no creo lo que dicen las noticias, lo que cuentan en los diarios”.

“A mi perro Pimperl dele usted una porción de tabaco español, un buen pan y tres besitos”, Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), compositor y pianista austríaco.

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La Panera, número 52  

Periódico mensual de Arte y Cultura

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