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La Panera Periódico mensual de Arte y Cultura

I

49 Distribución gratuita

mayo 2014

Poesía carcelaria

libre como el viento

La renovada escena chilena

inunda Santiago

«La imaginación del futuro» / santiago a mil

CARTIERBRESSON El ojo del siglo XX


Gracia Barrios

Patricia Israel

Pedro Lira

Valenzuela Puelma

Valenzuela Llanos

Pedro Luna

Arturo Gordon

Eugenio Téllez

Benito Rebolledo

Ernesto Molina

Bci te invita a vivir la experiencia del arte y la historia de Chile La “Colección Privada de Artistas” es parte de nuestro patrimonio cultural y es un reflejo del espíritu de quienes retrataron a nuestro país en diferentes épocas. La muestra es exhibida en el Edificio Corporativo. (El Golf 125, Las Condes).

C a l e n d a r i o v i s i ta s g u i a d a s jun. 12

jul. 10

ago. 21

sep. 25

oct. 16

nov. 13

Días jueves, desde las 18:30 hrs.

dic. 11

Visitas guiadas gratuitas, previa inscripción llamando al 23422234 o al email confirmacionesbci@ampproducciones.cl

Infórmese sobre la garantía estatal de los depósitos en su banco o en www.sbif.cl


La Panera 4

Artes Visuales Josefina Fontecilla atrapa el tiempo y cierra un ciclo

6

Arte político, entre el shock y la metáfora

8

La Tate reinstala la eterna pregunta: ¿qué es arte?

Reinas kitsch

16

Protagonistas de un inocente imaginario

Cine El bosque y su metafórica seducción 18 20 Godzilla, legado universal de la cultura popular japonesa Cómic Málaga homenajea el humor en blanco y negro de Andrés Rábago 22 Música Cántaro, comunión del folklore latino con la música académica 24 Chile Cultural El espacio de arte contemporáneo más austral del mundo 29 Literatura La herencia cultural del uruguayo Ángel Rama 36

18

Gestión Cultural Emprendimiento, los pequeños detalles hacen la diferencia

44

Columna de Miguel Laborde

Columna de Edison Otero

46

¿Por qué podríamos ser los ingleses de América del Sur?

Renegar y declararse en apostasía, un signo de los tiempos

afp

Agendas Nacional e internacional 47

Periódico mensual de arte y cultura editado por la corporación cultural arte+

lapanera@galeriapready.cl

Presidenta Patricia Ready Kattan Directora General Susana Ponce de León González Directora de la sección Artes Visuales Patricia Ready Kattan Editora Jefa Susana Ponce de León González Coordinadora Periodística Pilar Entrala Vergara Dirección de arte Rosario Briones Rojas Diseño Rosario Briones Rojas Asistentes de diseño Simoné Malacchini y Bernardita Espinoza Colaboradores Carolina Andonie - Sandra Accatino - Víctor Barrera - Elisa Cárdenas Pilar Entrala - Evelyn Erlij - César Gabler - María Teresa Herreros - Victoria Jiménez - Miguel Laborde Rodrigo Miranda - Pamela Marfil - Lina Meruane - Catalina Mena - Andrés Nazarala - Edison Otero Paola Pino - Juan José Santos - Heidi Schmidlin - David Vera-Meiggs - Antonio Voland - Rafael Valle Ilustradores Alejandra Acosta - Alfredo Cáceres Corporación Cultural Arte+ Espoz 3125, Vitacura, Santiago de Chile. Fono +(562) 2953-6210 Representante Legal Rodrigo Palacios Fitz-Henry Imprenta Gráfica Andes Servicios Informativos Agence France-Presse (AFP)

LA PANERA se distribuye en todo Chile y, con el Patrocinio de la Dirección de Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores (Dirac), se hace presente en varios puntos del extranjero (embajadas, agregadurías culturales, consulados y otros). A través de la empresa HBbooks llega a las bibliotecas de las universidades de Harvard, Stanford, Texas (Austin), Minnesota y Toronto, y del Ibero-Amerikanisches Institut (Berlín). Además, la Biblioteca Kandinsky del Centro Pompidou de París la ha incorporado a su catálogo oficial. Y también está disponible en las bibliotecas de la National Gallery de Londres, de los museos Tamayo de México, ThyssenBornemisza y Reina Sofía de Madrid, y de la Internationella Biblioteket de Estocolmo. Premio Nacional de Revistas MAGs 2013, categoría Mejor Reportaje de arte, entretenimiento, gastronomía, tiempo libre, espectáculos; y Premio Nacional de Revistas MAGs 2012, categoría Mejor Reportaje de turismo, viajes y fomento a la cultura chilena, otorgados por la Asociación Nacional de la Prensa. 20 mil ejemplares de distribución gratuita. Vea la versión digital de La Panera en www.galeriapready.cl www.lapanera.miracultura.cl dirac.minrel.gov.cl Contacto para auspicios y suscripciones: Roxana Varas Mora rvaras@lapanera.cl

Certificado PEFC

www.pefc.org

A propósito de los 80 años del Fondo de Cultura Económico

42

«Miel», de Semih Kaplanoglu, donde el bosque es la fuente de sustentación de la familia del pequeño Yusuf.

Este papel proviene de bosques manejados en forma sustentable y fuentes controladas

38

Proyecto acogido a la ley de donaciones culturales Nº18.985

Las opiniones vertidas en esta edición son de exclusiva responsabilidad de quien las emite.


Artes Visuales

Deteniendo el

tiempo La muestra que Josefina Fontecilla exhibe en la Galería Patricia Ready transcurre entre las imágenes emanadas de una casona familiar y de un conjunto de telas con las que ha representado el paso de los años. Un trabajo en que el sol y la pintura han operado indistintamente como herramientas para dar vida a una obra que hoy da por cerrado un ciclo. Por Paola Pino A.

J

Casa familiar en Pirque.

4 I La Panera

osefina Fontecilla asegura que todo es una cuestión pictórica. Que la historia y la memoria no son tema para ella. Pero lo cierto es que buena parte de su obra ha girado en torno a la casa de sus antepasados. Una casona inspirada en los châteaux franceses, y que se levanta imponente en Pirque. Un lugar que si bien está cargado de recuerdos, le ha servido para construir espacios visuales. En este redescubrir una y otra vez el lugar en el que jugó desde niña, la única constante que se ha colado en su trabajo artístico ha sido el tiempo. Para mostrar su inexorabilidad, Josefina ha capturado de diversas maneras las huellas dejadas por quienes habitaron esta casa en la alfombra de la escalera principal y también en la del comedor, las marcas de los cuadros sobre las paredes, el proceso de desteñido de las telas que cubrían los muros, entre otros efectos, hasta construir un cuerpo de obra que tiene al tiempo como centro. Para representar su transcurso transformó la luz solar en una herramienta pictórica. Y eso porque –según ella– no tenía sentido usar la pintura para representar el paso de los años sobre telas si el sol podía hacerlo de una manera mucho más fidedigna. Así comenzó a desteñir telas y, al jugar con los períodos de exposición al sol, lo que hizo fue controlar el paso del tiempo.

En eso estaba cuando se enteró que el nuevo dueño de la casona había decidido remodelarla. Parte del proceso implicaba arrancar las cortinas y las telas que cubrían las murallas; retazos que le fueron cedidos en calidad de préstamo por los herederos directos. El tiempo y la casa de los abuelos seguían obsesionándola, pero por primera vez iba a tener en su taller los modelos originales sobre los que tanto había trabajado. La pregunta entonces fue qué hacer con ellos. Y la respuesta vino desde el origen. Esta vez, volvería a pintar, y sus modelos serían estos brocatos. Una vez representados, quedarían inmunes

al transcurso de los años, y entonces el ciclo estaría cerrado. Luego de tan largo período manejando el tiempo, esta vez por fin lo había detenido, y con ello daría por concluido una intensa etapa en que lo temporal y lo visual emanados de la casona de Pirque habían sido el centro de su trabajo. Decidido el qué hacer, se sumió durante tres años en un proceso de profunda introspección. Y con una dedicación casi obsesiva replicó el diseño de flores y arabescos propios de los brocatos. Se sumió en el verde y en el rojo característico de estas telas. Mientras algunas se habían desteñido, otras


estaban deshilachadas. Ninguna estaba inmune, todas se habían cargado con más de un siglo de historia, y en su condición de testigos eran virtuales guardadoras de la vida familiar. Una historia que poco importa en la obra de Josefina, pero que sin duda es un texto subyacente. De este quehacer nacieron nueve telas de gran formato que hasta el 13 de junio se exponen en la Galería Patricia Ready. Junto a ellas cuelgan enormes cortinas que ya fueron parte de una muestra anterior en el Museo de Bellas Artes, y que aparecen como el antecedente natural de la actual propuesta: “Es una

manera de contraponer dos formas diferentes de pintar. Fueron tantos años de laborar usando la luz solar, y hoy vuelvo a mi primer oficio, a lo que soy, a retomar la pintura”. MáS QUE TELAS

“Este es un trabajo de cierre. Estoy parando el proceso natural de desteñimiento de las telas, la única manera de conservar este momento es pintarlas, porque incluso si las guardo van a seguir perdiendo color”. Así, Josefina, en una acción casi fotográfica, capturó un instante en la vida de estos géne-

ros. Sin embargo, a diferencia de la fotografía (un lenguaje que ha utilizado largamente), “este es por lejos el trabajo más obsesivo que he hecho. Es muy mántrico, el dibujo no cambió nunca, sólo me fui preguntando cómo representar mejor lo que le había pasado a las telas, cómo mostrar su revés, dar cuenta de los daños del que parecía más viejo, de las roturas, del que estaba mejor conservado y de las huellas que los cuadros habían dejado sobre ellos”. Al representar el estado actual de las telas, lo que Josefina hizo fue una obra que podría clasificarse de naturaleza muerta. Una creación que también hace un guiño a «Los embajadores», de Hans Holbein el Joven, un clásico del siglo XVI en el que el alemán pinta un enorme brocato desgastado y desteñido que sirve de telón de fondo para su composición: “Alguna vez, revisando la historia del arte, me apareció este cuadro y como ya estaba trabajando con los brocatos reparé en él, para mí fue simplemente ver que lo que yo estaba haciendo al pintar estas telas ya había sido realizado, observado. Me pasa lo mismo con la teoría de los colores de Goethe, siempre vuelvo a ella y veo que ya está todo escrito, y esto, lejos de generarme certezas, porque en el arte no existen las certezas, me muestra que lo que hago ya fue pensado de igual forma hace mucho tiempo”. “Creo que todos los artistas trabajamos más o menos con lo mismo. No me gusta hablar de la memoria en mi quehacer, en el sentido de la autobiografía, porque se ha abordado mucho, prefiero hablar sobre cómo uno representa el estado de la materia. O el estado de las cosas”. Y en este caso, por abstracto que parezca, el tiempo.

“El sol de mañana está en camino, un sol implacable, inescrutable como la vida”, Joaquim Machado de Assis (1839-1908), poeta y dramaturgo brasileño.

1. Detalle de una de las pinturas y brocato original. 2. Detalle obra efecto deshilachado. Todas las obras de la serie «Lirios» son óleo sobre lino y miden 1,70 x 2,70m

La Panera I 5


Artes Visuales

E

l arte político de hoy funciona desde al menos dos planos muy diferentes: el shock y la metáfora. Las obras de shock suelen interpelar muy directamente al espectador. Lo incomodan físicamente, lo ponen en aprietos. Los ciudadanos tienen derechos y tienen cuerpos. Se hace evidente en regímenes despóticos, algo que el arte ha reflejado mucho antes del siglo XXI. Tenemos algunos ejemplos célebres, como Fancisco de Goya (1746-1828) y «Los Desastres de la Guerra». Porque si “la guerra es la continuación de la política por otros medios” –como alguna vez señalara Carl P. von Clausewitz, filósofo, historiador y teórico de la ciencia militar moderna–, los abusos contra el cuerpo serían actos políticos. Goya, de seguro, lo presentía y su serie de grabados sobre los desastres de la guerra testimonió los efectos de una política, la napoleónica. Las 82 estampas (producidas entre 1810 y 1815) actuaban como el reverso de la asepsia histórica, esa que enumera guerras, campañas militares y anexiones en un lenguaje que las vuelve abstractas y neutras. Inventariando el horror, Goya anticipó a Théodore Gericault, y a todos aquellos artistas que congelaron, de una forma u otra, las consecuencias más duras de la política. Es indudable, el totalitarismo siempre ha sido un control sobre los cuerpos. El exilio, la tortura, el encarcelamiento son atentados contra el cuerpo. Los artistas, como creadores y ciudadanos, no han rehuido esas realidades, aún a costa de su propia integridad. La pregunta estética si se quiere, es cómo hacer una obra que no sólo grafique y aísle el fenómeno por medio de la imagen. Para muchos artistas de la segunda mitad del siglo XX no bastaba con la representación del sufrimiento, había que padecerlo y hacer que otros, los espectadores, dejaran la comodidad del sofá y vivieran una experiencia. Latinoamérica no estuvo ajena al fenómeno, pero desde una óptica urgente. No podía ser de otra forma. Sacudida desde los sesenta por golpes de Estado y formas varias de totalitarismo, el arte no podía mantenerse confinado en el ámbito de la tradición. Había que encontrar un lenguaje que proyectara el drama inmediato. Más allá de la pintura comprometida y de las variadas formas de cartelismo, en nuestro continente surgieron propuestas que invitaban –y exigían a veces– la presencia activa del espectador. En «Arte y Crítica», Sebastián Vidal cuenta cómo la artista argentina Graciela Carnevale encerró al público invitado a una inauguración para hacerlo experimentar la angustia y arbitrariedad del encarcelamiento político. Fue en el lejano 1968 y en el contexto de la dictadura del militar Juan Carlos Onganía. Fueron también los años del Instituto Di Tella, un lugar famoso por instalar el arte más vanguardista de Argentina. Ensayos y experiencias que incluían 6 I La Panera

arte y política

cuerpos y metáforas

afp

Por césar gabler.

«Los Desastres de la Guerra», Goya contra la tortura.


Oscar Bony La Familia Obrera, un clásico del arte latinoamericano.

al cuerpo. Hito indiscutido en el Di Tella fue Oscar Bony con «La Familia Obrera». El artista instaló no ya una imagen, sino una familia real: un obrero, su esposa e hijo. Ellos eran la obra: vivieron frente al público y pusieron precio a su tiempo. No en un sentido metafísico, sino económico: “Luis Ricardo Rodríguez, matricero de profesión, percibe el doble de lo que gana en su oficio por permanecer en exhibición con su mujer y su hijo durante la muestra”. Desde los 70 y en Chile, las obras de Carlos Leppe o de las Yeguas del Apocalipsis abordaban la política contingente desde el cuerpo y la sexualidad y el CADA (Colectivo de Acciones de Arte, integrado, entre otros, por Diamela Eltit y Raúl Zurita) realizó la recordada acción «Para no morir de hambre en el arte». Repartieron leche en una población. La idea arte y vida llevada a un ámbito básico: la alimentación. Lo primero que necesita el cuerpo. EL ACTIVISMO DE SIERRA

Santiago Sierra Veteranos contra la pared, en la campaña de carteles realizada el año 2013.

Con años de adelanto, estos ejemplos anticipan a una “estrella” del arte político: el artista español Santiago Sierra (1966). Sus obras suelen presentar problemas contingentes, casi siempre relacionados con las mil y una formas de la explotación. Lo suyo es vertebrar en imágenes y acciones la agenda anti sistémica: se entiende que aborde la inmigración, el sub-empleo, el tráfico de personas, la drogadicción, la violencia política y todas las lacras que acompañan al moderno capitalismo. Un ejemplo, su pabellón para la Bienal de Venecia 2003. Como una abierta provocación a las leyes de inmigración europeas, incluidas las de su propio país, un guardia en la entrada exigía el pasaporte español para ingresar. El espectador, por unos instantes y al interior de un espacio artístico, se veía expuesto a las restricciones que hoy afectan a millones y que son objeto de intensos debates públicos. De paso, instalaba una paradoja, el espectador ideal era el que no podía ver. Física y psicológicamente experimentaba la vivencia de otro. La obra participaba de una estética de la negación visual, en ese sentido próxima a «El Silencio de Nduwayezu» (1997), uno de los trabajos más conocidos de Alfredo Jaar. En él la tragedia de Ruanda se resumía en un millón de imágenes idénticas: los ojos de una niña

refugiada –cuyo nombre da título a la obra– que había presenciado decenas de muertes. Reproducidos en diapositivas, formaban un montón enorme. Como cadáveres quizás. Era una estética de la mirada que negaba a su vez el acto de ver –una vez más– esas imágenes de muerte y violencia física. Sutil, poético y –pensándolo bien– no tan lejano a Sierra. De hecho, en obras más recientes, el artista español se ha valido de recursos más ambiguos. En una serie de trabajos del 2013, dedicados a veteranos de guerras recientes, Sierra los presentó de espalda, mirando a la pared. Cuerpos dolidos o avergonzados.

«El Silencio de Nduwayezu» (1997), uno de los trabajos más conocidos de Alfredo Jaar.

EL CUERPO TIENE PRECIO

Como hiciera Bony, Sierra insiste en presentar algo evidente: todos tienen un precio. Negando la premisa de un conocido slogan “Hay cosas que el dinero no puede pagar, para todo lo demás…”, Sierra demuestra que el slogan es un eufemismo. Por dinero la gente hace cualquier cosa. Cualquiera. Hasta dejarse sodomizar, como lo hicieron los participantes de la obra «Penetrados», del 2008. Porque lo que muchas de sus obras ilustran es que el mercado regula el precio del cuerpo y su fuerza de trabajo. El mercado de la necesidad. Una denuncia contra los abusos que “el sistema” comete a diario. Para los más suspicaces, el artista se aprovecharía, en propio beneficio, del dolor ajeno. Sierra tiene ejemplos de sobra. Apunto dos más: tatuar a un grupo de prostitutas una raya en la espalda a cambio del valor de una dosis de droga. Una “raya”. La obra ponía precio a la adicción y la convertía en dibujo. En otra polémica reciente, un grupo de cesantes trabajó por el sueldo mínimo, escribiendo, en jornada laboral completa, la frase: “El trabajo es la Dictadura”. Así hasta llenar 1.000 libros de artista, frutos entonces de una tarea de trabajo forzado. Cuerpos sometidos a una fatiga absurda.

“Los hombres geniales empiezan grandes obras, los hombres trabajadores las terminan”, Leonardo da Vinci (1452-1519), multifacético artista italiano.

Santiago Sierra Trabajos absurdos. Formas minimalistas sujetas por personas.

La Panera I 7


Artes Visuales

La muestra «Art under Attack», exhibida recientemente en Londres, nuevamente encendió la polémica sobre qué es arte y qué no lo es.

¿Simplemente

ladrillos?

Por María Teresa Herreros A.

Desde Londres

A

comienzos de este año estuvo abierta en la Tate Britain Gallery de Londres la exposición «Art under Attack», primera muestra de obras de arte que han sido víctimas de ataques físicos en Inglaterra desde el siglo XVI hasta la actualidad. Impactadas en diferentes magnitudes y maneras, por razones religiosas, políticas o estéticas. En el lugar fue posible examinar no sólo los objetos sino también –a través de material de archivo– las motivaciones de los agresores. Tabitha Barber, co-curadora de la exhibición, explicó que se quiso averiguar qué es lo que impulsa a una persona a dañar obras de arte y si esas motivaciones se mantienen a lo largo de 500 años. A raíz de «Art under Attack» saltó nuevamente a la palestra la famosa y controvertida escultura «Equivalent VIII», de Carl Andre (Massachusetts, 1935). Una vez más se enfrentaron y barajaron opiniones en pro y en contra de esta obra tan zamarreada hace 37 años. Se trata de una estructura rectangular formada por 120 ladrillos (de 6.4 cm de alto x 11.4 cm de ancho x 22.9 cm de largo cada uno) meticulosamente apilados en dos capas superpuestas de 60 unidades, 6 x 10 ladrillos cada una. Carl Andre la realizó en 1966, la Tate la compró en 1972 y la comenzó a exhibir en 1976. Fue entonces cuando se desató una tormentosa controversia iniciada por el artículo «Tate Drops a Costly Brick» (juego de palabras referido a la expresión inglesa “drop a brick” o “soltar un ladrillazo”) publicado por el «Sunday Times» el 15 de febrero de 1976, que involucró a toda la prensa inglesa a través de más de 1.000 artículos y caricaturas que motivaron un ácido debate nacional. “Qué montón de basura” – “Furia del arte sobre 120 ladrillos” – “El ‘arte’ que se ha comprado con nuestro dinero” – “Arte astuto o pura basura”, fueron algunos de los comentarios. Aparte de la publicación de cifras varias veces superiores a su costo real, que fue de 8 I La Panera

Carl Andre «Equivalent VIII», 1966. Tate © Carl Andre. DACS, London/VAGA, New York 2013

2.297 libras esterlinas (equivalente a actuales 42.700 dólares, aproximadamente). Los recortes de prensa sobre «Equivalent VIII», que fue comúnmente conocida como «Los ladrillos», llenan varios volúmenes que se conservan en la biblioteca de la Tate. En el intertanto, un visitante de la Galería había decidido tomar el asunto en sus manos, arrojando un líquido azul sobre «Equivalent

VIII». Era colorante vegetal y pudo ser limpiado con facilidad. ¿Sus motivos? Envidia y frustración. Como medida de precaución, la Tate decidió que sería prudente comprar una media docena de ladrillos más para salvar otra eventualidad. No fue posible. La General Refractories –proveedora original– ya no los fabricaba, ya no tenía esos “ladrillos cualquiera”, como los calificaba la prensa.


Famosas obras bajo ataque

Carl Andre «43 Roaring forty», 1968. Kröller-Müller Museum, Holanda

Este affaire impactó principalmente a la Tate en la inesperada hostilidad mostrada por el «Burlington Magazine», el principal periódico inglés de historia del arte, que deploraba el extremo al que había llegado la Galería al comprar una “extravagante obra que en unas pocas décadas perfectamente podrá ser vista como una porquería”. Los curadores de la Tate enfurecieron y pidieron al «Burlington…» publicar una réplica, a lo que éste respondió que no tenía espacio para el texto de cuatro carillas que le enviaron. El Presidente de la Tate insistió, arguyendo que “otros ataques de la prensa no habían merecido una respuesta seria, pero, en el caso La galería londinense la compró en 1972 del ‘Burlington’ la situación es diferente y espera ser atendido y la comenzó a exhibir en 1976, desatando con la seriedad y cortesía con una tormentosa controversia a partir que la Galería aprecia su publicación”. El texto, escrito por del artículo «Tate Drops a Costly Brick» el curador Richard Morphet, (referido a la expresión “drop a brick” o fue publicado íntegro meses después, en la edición de no“soltar un ladrillazo”) publicado por viembre de 1976 del Burlingel «Sunday Times», que involucró a toda ton. Éste concluía con “en la visión de la Tate, la obra de la prensa inglesa a través de más de 1.000 Andre con el tiempo será amartículos y caricaturas. pliamente aceptada como la más importante del arte de su período”. Actualmente, la Tate mantiene esa opi- representación de un objeto, de un paisaje, de nión, reiterando que «Equivalent VIII» un rostro. Nos hemos ido acostumbrando a representa un momento central, una pieza que la correcta representación no sea esencial icónica que destella en la historia del arte. ( Jackson Pollock, Mark Rothko), que el arte La obra se ha convertido en la más conocida se trataría de la expresión de los sentimientos y visitada de la colección de arte moderno de de un creador. Pero el asunto no es así de fácil. la Galería. Damos fe de ello luego de verla A cada paso nos encontraremos con que algo en la Tate Modern, ubicada sobre el piso y es arte y que no corresponde a esta definición rodeada sólo por una cuerda protectora de y vice-versa. Y entramos de lleno en «Equibaja altura para aislarla de los numerosos valent VIII», en cómo su pila de 120 ladrillos visitantes que se congregan allí. Observán- sería arte, no así la pila de ladrillos que yace dola largamente, una y otra vez, en silencio, enfrente de una construcción, y no podemos tratamos infructuosamente de explicar qué explicar la diferencia entre ambos. es lo que transmite, qué es lo que llama a Defendiendo «Equivalent VIII», Andre permanecer ahí. ha dicho recientemente: “Es arte para mí y Siguiendo las elucubraciones del filósofo lo es para unos pocos que así la reconocen. británico Stephen Munford (1965), habría El arte no es democrático, eso espero. No se que preguntarse qué es el arte, averiguar si trata de la cantidad de personas a quienes existe una definición de su esencia y nos en- les gusta tu obra, se trata de si la obra es sucontraremos con que muchos han tratado de ficientemente buena o no (…) Mi obra no enunciarla, que ninguna satisface. Especial- significa nada, es solamente la presentación mente respecto del arte moderno. Tiempo de materiales en la mejor forma en que atrás se tenía claro que arte era una correcta puedo hacerlo”.

No sólo las creaciones contemporáneas poco comprendidas por el público han sido objeto de ataques. También obras maestras, universalmente reconocidas, han sufrido violentas agresiones por diversos motivos: llamar la atención, protestar e, incluso, por curiosos objetivos personales. Afortunadamente, todas ellas pudieron ser restauradas, recobrando su magno aspecto original. Aquí recordamos algunas de las más famosas. La «Pieta», esculpida por Miguel Ángel Buonarroti entre 1498 y 1499, sufrió considerables daños en el rostro y en el brazo de la Virgen en 1972, a raíz de los numerosos martillazos propinados por un visitante húngaro al grito de “¡Soy Jesucristo, resucitado de entre los muertos!” Fue restaurada basándose en copias existentes y actualmente se encuentra en su lugar de la Basílica de San Pedro en el Vaticano protegida por una pantalla de cristal a prueba de balas. «La Gioconda» (o «La Mona Lisa»), pintada por Leonardo da Vinci entre 1503 y 1519, ha sido objeto de numerosas agresiones con pintura, con ácido y la más reciente, en 1956, cuando un vagabundo que quería ir a la cárcel para no dormir a la intemperie, le lanzó una pedrada que dañó uno de sus codos. Desde entonces, siempre en su sitio en el Louvre, se guarda dentro de una especie de vitrina de cristal, también a prueba de balas. «La Ronda Nocturna», creada por Rembrandt en 1642, ha sufrido varios ataques violentos, unos con cuchillo y otro con ácido sulfúrico. Gracias a la rápida intervención de los guardias que diluyeron prontamente el ácido, sólo se dañó el barniz de la pintura. En 1975 un profesor en paro la atacó a cuchilladas “a nombre de Jesús”, alcanzando a cortar la tela. A pesar de la cuidadosa restauración, las marcas dejadas por el cuchillo aún son visibles. Este cuadro reina actualmente en su lugar de privilegio en el Rijksmuseum de Amsterdam sin protección especial. Como caso anecdótico recordamos a «La Sirenita», de Edward Eriksen (inaugurada en 1913), no por el valor artístico que pudiera tener, sino porque esta escultura de bronce se convirtió en la imagen icónica de Copenhague y encabeza la lista de agresiones sufridas, como tres decapitaciones, un intento de secuestro, la amputación de un brazo, la voladura con explosivos de su base. Igual, hoy sigue sentada sobre su roca al alcance de los flashes y de los turistas de todo el mundo que no dejan de visitarla.

“El arte es plagiador o revolucionario”, Paul Gauguin (1848-1903), pintor y escultor postimpresionista francés.

La Panera I 9


Artes Visuales Art Basel 2013 El recinto abrió una nueva sede en Miami en 2002 y el año pasado instaló otra en Hong Kong. Por Victoria Jiménez

PRIVILEGIADA PLATAFORMA

Como todas las principales ferias del mundo (ARCOmadrid, Tefaf, Frieze), Art Basel ofrece una privilegiada plataforma para las galerías seleccionadas, dándoles acceso a una audiencia internacional conformada por coleccionistas, directores de museos, curadores y público general. Si bien la duración de ésta y otras instancias afines es bastante breve, juntas logran constituir la base de la valoración artística y económica de las obras contemporáneas. Lo relevante de ellas es que no sólo generan ventas para los expositores, sino también “forman” a nuevos coleccionistas, o apoyan a nuevos curadores. El público, en tanto, puede seguir el trabajo de sus artistas favoritos y recibir los ecos culturales de un evento que durante una semana extiende sus actividades más allá de los muros del recinto exhibitorio. Entre los espacios que ofrece Art Basel está el ya mencionado sector central con las galerías más consolidadas. Sin embargo, su objetivo va mucho más allá: podemos encontrar lugares destinados a la realización de conferencias y mesas 10 I La Panera

Art Basel

A

rt Basel fue fundada en 1970 en Basilea (Suiza) por los galeristas e historiadores del arte Trudi Bruckner, Balz Hilt y Ernst Beyeler con la idea de ofrecer una muestra de arte independiente y abierta a todos, que marcase una notoria diferencia con la prestigiosa –pero hermética– feria de arte de Colonia. Desde el principio, el evento fue exitoso, redoblando cada año la cantidad de expositores y visitantes. Ya en 1975 había alcanzado su tamaño actual con cerca de 300 galerías. En 2002, Art Basel abrió una sede en Miami y en 2013 instaló otra en Hong Kong, con el fin de posicionarse en los mercados de América del Norte y de Asia. Mientras tanto, en Suiza –y a 44 años de su nacimiento– el foco de atracción ha seguido siendo el sector central de Galerías, donde los visitantes pueden descubrir las más diversas propuestas entre pinturas, dibujos, esculturas, instalaciones, grabados, fotografías, vídeos o arte digital. Todas ellas mediadas por estrictos criterios de calidad, tras una rigurosa selección curatorial, poniendo artistas consagrados y emergentes unidos por un mismo lugar.

ART BASEL 2014 Cada junio, en la ciudad de Basilea (Suiza) se realiza esta feria de arte, conocida por su impacto cultural como los «Juegos Olímpicos del Mundo del Arte». Este año, más de 300 galerías mostrarán el trabajo de unos 4.000 creadores, que van desde los grandes maestros modernos a la última generación de jóvenes promesas. El encuentro artístico abrirá sus puertas del 19 al 22 de junio, y tendrá entre sus filas a la artista chilena Paula de Solminihac.

Obra de Paula de Solminihac.

redondas, performances, site specifics o proyecciones cinematográficas. Y desde 1996 existe STATEMENTS, donde se promueven galerías que muestran el trabajo de jóvenes artistas aún no firmemente asentados en el mercado internacional. Algunos famosos creadores de hoy que debutaron en esta sección son Ghada Amer, Kader Attia, Vanessa Beecroft, Pierre Huyghe, William Kentridge, Kara Walker, Gary Webb o Elisabeth Peyton. Este año, la artista chilena Paula de Solminihac, a través de la Galería Isabel Aninat, ha sido seleccionada para exhibir su proyecto «Estratigrafía de la memoria» en este segmento. Si bien Alfredo Jaar y la dupla Cociña-León ya habían expuesto antes en la feria, Solminihac es la única representante nacional que participará este año, y de manera personal. En palabras de la autora: “ ‘Estratigrafía

de la Memoria’ es un proyecto orgánico que se ha articulado de acuerdo con las posibles combinaciones de un boceto, de un plan, a partir de un sistema matemático para escribir sobre atopías (palabra griega que se refiere a aquello que no tiene lugar), eventos sin lugar específico o, en este caso, palabras sin un depósito exacto en una imagen concreta. Para Art Basel presentaré en un panel una obra que corresponde a una gran masa de arcilla colgando, con palabras caladas; en el panel siguiente, un sistema complejo compuesto por distintos dibujos, algoritmos de papel, cartón y cerámica, junto con una ilustración botánica del Atlas de Claudio Gay; un tercer muro con una columna de arcilla de papeles colgando; y por último, una serie de volúmenes de masas colgantes de arcilla blanca, que en su conjunto busca articular –de una forma más tonal o musical, que bajo un sentido lógico– relaciones entre lenguaje y territorio”. –¿Qué importancia tiene para ti presentar tu trabajo en Art Basel? “Creo que las ferias dinamizan esas relaciones entre galerías de arte, artistas, coleccionistas privados e instituciones públicas, jugando un papel esencial en el mundo del arte de hoy. Junto con apoyar el trabajo de artistas jóvenes y menos mediatizados, generan una instancia de interacción común con artistas consolidados. Todo esto converge en que una amplia audiencia logra conocer tu trabajo y va de la mano con actividades que complementan los criterios apreciativos de los espectadores”. Más información: https://www.artbasel.com/en/Basel


El Arte de Mirar

«Reverso de un cuadro», óleo sobre tela, 66,4 por 87 cm., 1670/72, Statens Museum for Kunst, Copenhague.

La pequeña tela que este artista pintó nos recuerda la creencia, arraigada desde la antigüedad, de que en la plenitud del artificio de la pintura se esconde la nada. POR SANDRA ACCATINO

A

a l i g ua l q u e lo s a n t i g u o s

invitados que eran recibidos hacia 1675 en el castillo de Cristián V de Dinamarca, el actual visitante del Museo de Copenhague encuentra en una de sus salas un cuadro colocado descuidadamente en el suelo. Apoyado contra la pared, nos muestra su reverso, las tablas secas y ásperas del bastidor y del marco, los bordes deshilachados del lino y los pequeños clavos que lo fijan a la madera. Un sello de lacre rojizo mantiene adherido a la tela un papel con el número 36, señalando quizás el lugar que ocupó en el catálogo de una colección. Aunque en el lino se vislumbran las huellas irregulares del imprimante y del óleo, a primera vista no notamos la pintura. Si no fuera porque un cordón le impide pasar, el visitante daría vuelta el cuadro, para ver la imagen que oculta. Si lo hiciera, sin embargo, vería sólo la tela tensada sobre el bastidor, una imagen casi especular de lo que (ahora entendemos) la pintura representa. «Reverso de un cuadro» fue realizada hacia 1670 para la corte del rey de Dinamarca por Cornelius Gijsbrechts (1630-1675 aprox.), uno de los más notables pintores de naturalezas muertas del siglo XVII. En los años en que el artista de Amberes realizó esta obra, las imágenes estaban –en el mundo protestante al que él pertenecía– bajo sospecha. Ciento cincuenta años antes, en el norte de Europa, Lutero, Calvino y otros reformadores habían puesto en entredicho el poderoso efecto que ellas provocaban en quienes las contemplaban. Citando a san Pablo, advirtieron sobre su falsedad; sobre su condición, frente a la plenitud del Dios invisible, de pura apariencia. Aunque estas críticas estaban dirigidas a las imágenes religiosas, afectaron también la forma en que se pensó el arte. Calvino restringió su ámbito a “las cosas que se perciben con los ojos” y Lutero señaló que aceptaba sólo aquellas obras en las que se ven “las cosas como en un espejo”. Nada hay, decían, salvo el placer del engaño, en las pinturas.

«Reverso de un cuadro» Cornelius Gijsbrechts

(Statens Museum for Kunst, Copenhague,1670/72) «Reverso de un cuadro» se expone junto a «Caballete con naturaleza muerta», otra de las más conocidas obras ilusionistas de Gijsbrechts. Lo que parecía, a primera vista, ser un caballete, con cuadros, pinceles, hojas y los materiales del artista, es una sola pintura realizada sobre una gruesa tabla de roble que sigue la silueta exacta de los objetos representados. Como un espejo que contiene en su superficie su propia imagen reflejada, «Reverso de un cuadro» muestra los materiales y el artificio que hacen posible la ilusión en la que, hasta hace unos instantes, nos encontrábamos. Si la pintura ilusionista intenta ocultar su propia materialidad (la verdad de tela y de bastidor), esta obra, en cambio, la pone artificiosamente en escena, aunque sólo lo descubrimos cuando dudamos de lo que nuestros ojos ven. Una nueva fascinación nos sobreviene entonces. Cautivados por el artificio, buscamos en las tenues pinceladas los casi imperceptibles indicios que dan cuerpo, desde su propia ausencia, a la pintura.

Sandra Accatino es académica del departamento de Arte de la Universidad Alberto Hurtado. Ha publicado diversos capítulos de libros, artículos y ensayos sobre pintura europea, arte de la memoria, coleccionismo y artistas chilenos contemporáneos. La Panera I 11


Exposiciones Destacadas

Alejandro Quiroga «Mitad mentira, mitad verdad» Galería Patricia Ready (Espoz 3125, Vitacura. Teléfono: 2953-6210). Hasta el 13 de junio. Por Catalina Mena

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a exhibición de Alejandro Quiroga, «Mitad mentira, mentira verdad», cuestiona desde su título la noción de verosimilitud. Sus paisajes se proponen como puesta en abismo de la representación, en la medida que operan desde la conciencia de su desajuste respecto a lugares reales, que pudieran verificarse en un tiempo y espacio determinado. Más bien se trata de representaciones de representaciones. Lo que Quiroga pinta son escenarios recompuestos por la memoria personal, que en su proceso de elaboración archiva diversas experiencias visuales que comparten ciertos elementos comunes y las codifica en especies de “paisajes tipo”. Es esto lo que nos permite reconocer y representar un paisaje costero, urbano, doméstico, invernal, suburbial: lo que allí vemos no es el lugar real, sino el código de su representación. Las pinturas de Quiroga, entonces, pueden leerse como un comentario respecto de la imposibilidad de las imágenes para atrapar la realidad. Pues sabemos que en toda imagen de pretensión realista (partiendo por el registro fotográfico documental) late un deseo de domesticar el mundo, manejarlo y así anular su carga amenazante. Pero siempre esta traducción de lo real pasa por una subjetividad que deforma el referente. Ya lo decía Bonito Oliva, el teórico de la Transvanguardia Italiana, cuando recordaba la estrecha similitud entre la palabra “tradutore” (traductor) y “traditore” (traidor), refiriéndose a la estrategia de los pintores manieristas, que en el siglo XVI, conscientes de esta paradoja, renunciaron a la perspectiva renacentista para introducir

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voluntariamente una serie de distorsiones visuales en sus cuadros, afirmando la prevalencia de una mirada que en su intento de traducir el mundo, termina traicionándolo. El drama de la representación es también el drama del racionalismo que insiste, sin éxito, en someter el fenómeno del mundo a su grilla de lectura. Este conflicto, que constituye el núcleo de la historia de la pintura, adquiere cada vez más protagonismo en la obra de Quiroga. El artista se instala en el problema, abrazándose al género canónico de la pintura del paisaje para, desde ahí, profundizar en la imposibilidad de una traducción verosímil. Los paisajes que lleva trabajando en los últimos años asumen la pérdida creciente del referente. Escenarios al borde de la desaparición, imágenes fantasmagóricas, síntesis máxima en los elementos, borradura del detalle, monocromía severa, austeridad del lenguaje: Quiroga hace suya la pobreza iconográfica para, desde allí, emitir una obra que apenas habla. Pinta algo que es casi nada, resiste en la mudez de la pintura, pero sigue pintando. Es probable que en algún momento de su trayectoria artística, Quiroga haya pensado en la retirada y pareciera ser que, finalmente, eligió la resistencia. Asumió el deseo de aprehender el mundo y lo validó en sí mismo, sabiendo que nunca sería satisfecho y que su logro estaba condenado a la prórroga perpetua. En Quiroga pintar es puro ejercicio. Y por eso él no concibe ningún cuadro como definitivo: todos son ensayo y error. Este estado de suspensión del resultado se traduce también en una actitud de sospecha productiva frente a la categoría social del artista, como una figura que también se ubica en este borde entre deseo y fracaso, mitad mentira y verdad, porque quiere ser algo que nunca consigue ser. Aunque el deseo es genuino, la inscripción cultural pasa por negociaciones que, muchas veces, obligan a traicionarlo. Finalmente, la potencia de este conflicto desvía la energía hacia el valor del hacer, legitimando el gesto pictórico como predominio del proceso por sobre el desenlace.


Francisco Valdés «Témpera» (Galería Gabriela Mistral. Alameda 1381. Teléfono: 2406-5618). Hasta el 6 de junio. POR CATALINA MENA

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on «Témpera», de Francisco Valdés, Galería Gabriela Mistral reabre sus puertas tras una remodelación del espacio, inaugurando el calendario 2014. Se trata de un artista que fue muy influyente en la escena de los 90, pero que luego se radicó en Londres, donde siguió realizando una obra singular, rara y profunda, que ha sido mostrada esporádicamente en Chile e incluida en importantes colecciones internacionales. A pesar de que el artista trabaja con diversos registros de lenguaje (aunque ahora asume la pintura como un territorio específico), su obra mantiene una clara coherencia interna, que está estrechamente ligada a una actitud de adhesión radical a su subjetividad. Valdés resguarda su distancia frente a cualquiera de las formas de impostación que operan en el sistema institucional del arte, y que tienen que ver con adhesiones a tendencias estéticas, esquemas teóricos y estructuras de poder organizadas para legitimar a tal o cual artista, bajo lo mano invisible de uno de los mercados más sofisticados que existen. Pero, más allá de esta postura respecto del sistema, Valdés también plantea un radical cuestionamiento sobre el sentido y funcionamiento de las prácticas mismas de representación y sobre la imagen como un estímulo visual que se proyecta, se recepciona y decodifica a múltiples niveles. Reflexivo y muy informado, en sus primeras obras

explora su propia forma de encarar la pintura. Ya entonces las imágenes que genera están cargadas de esa extrañeza que conservan hasta hoy. Durante su trayectoria, se abrió a otros lenguajes (video, fotografía, objetos), pasando muy fuertemente por la acción de arte. Esta multiplicidad lingüística permite que su trabajo se mantenga “en un estado de porosidad o condición abierta, permitiendo la incorporación de nuevas relaciones a las configuraciones de obras y aspirando a dar cuenta de la forma en que el contexto las afecta y es afectado por ellas. En otras palabras, en vez de aspirar a crear un sistema homogéneo, mi obra se basa en la constante incorporación de un factor de diferencia a ella”, explica él. Durante los últimos años, el resultado de su exploración ha tomado mayoritariamente la forma de cuadros

Centro Cívico Cultural de El Bosque (Eleuterio Ramírez 10.264, paradero 31 de Gran Avenida. Informaciones: 2527-1698 – 2527-1804). Hasta el 28 de mayo. Por César Gabler

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ernando Daza es el autor de un hito: el «Homenaje a Gabriela Mistral» que está en el cerro Santa Lucía. La pieza tiene tanto de tributo a la poeta como elogio a la tierra y a la industria. Poema tecno-científico; en él se combinan el afán telúrico con un elogio a la producción en lenguaje futurista y ánimo Sofofa. No faltan los indígenas de rigor de generosa musculatura. La obra, eso sí, exhibe las mejores armas de Daza. Su seguro y rotundo dominio de la figura humana y una poética del cosmos y de la máquina que alcanza ribetes de Ciencia Ficción o de Surrealismo. El mural del cerro constituye la única obra visible de un pintor que hizo parte de su carrera afuera –en Venezuela y Estados Unidos– y que se dedicó además a la caricatura y al cómic. No son anecdóticos estos dos últimos detalles. Su obra se nutrirá o contaminará, ya veremos, con estas disciplinas. En el Centro Cívico Cultural de El Bosque, absolutamente al margen de cualquier circuito artístico, Daza exhibe por estos días su primera retrospectiva en Chile. Casi una metáfora del espacio del artista en el arte local.

Manuel Carvallo / Municipalidad de El Bosque

Fernando Daza RETROSPECTIVA

Primero es parte de un ámbito, el Muralismo, que perdió la batalla del reconocimiento oficial. Luego, tras su autoexilio, no fue parte de ninguna escena del retorno. Sin embargo, hay que conocerlo. Su pintura mural es un particular caso de síntesis y eclecticismo. A veces los resultados son notables, como su clásico del Santa Lucía, y en otros es presa de la más morosa pedagogía, incluyendo textos e incluso viñetas. De Siqueiros a Icarito. En la retrospectiva podemos conocer las maquetas al óleo de proyectos no realizados junto a otros que están en Venezuela o en Estados Unidos. Daza abandona la presencia de grandes figuras en favor de masas humanas envueltas en batallas o tareas colectivas. No es el drama individual y burgués, pero tampoco la acción proletaria. Lo suyo tiene resonancias cósmicas. Aunque pudo ser anacrónico, el Homenaje a Gabriela Mistral vale por su síntesis reposada y hasta clásica de los logros del Muralismo. En esta retrospectiva ninguna de las obras se acerca a ese sobrio monumentalismo.

de gran formato, que expresan dos lógicas que se tensionan. Por un parte, las imágenes fotográficas de “baja resolución”, que recolecta desde distintos medios y que luego traduce al código pictórico. Por otra parte, “el revoltijo abstracto o informal de pintura” –dice– que el espectador encuentra al acercarse a los cuadros. Es esta sensibilidad la que ahora se explicita en los óleos sobre tela de gran formato que expone en Galería Gabriela Mistral. Desde lejos, se percibe algo así como la estela, la “proyección” de una imagen fotográfica; pero, al acercarnos, descubrimos que todo es pura materialidad pictórica, abstracta y confusa. En su actual muestra de pinturas, el artista se mete de frente con el tema de la historia del arte, realizando un recorrido por los hitos o momentos significativos de la Modernidad occidental y particularmente la latinoamericana, como el cubismo, constructivismo, postimpresionismo, dadaísmo, informalismo, abstracción y expresionismos. Cada pintura es una representación de una imagen situada entre lo abstracto y lo figurativo que traduce, a un código personal, los imperativos estéticos de estos movimientos. De esta manera, el artista se reintroduce en la historia del arte desde su propia lógica, zanjando los prejuicios que separan abstracción y figuración, y reinstalando, con reforzada potencia, la pregunta por la imagen: ese fenómeno que nos afecta profundamente, que nos perturba y que siempre se nos escapa.

En cambio abundan –y abusan también– de un ansia dinámica y surreal. Sus cuerpos se funden con estructuras que tienen forma de máquinas o de organismos. Un discurso biomórfico que actualiza –con trazos de Ciencia Ficción– el viejo maquinismo de Siqueiros. El amasijo de cuerpos y formas no siempre se aúna y la mezcla de línea y color suele resolverse en favor de la última. Con algo de Roberto Matta también. En esta exposición, y pese a algunos respetables cuadros de caballete, la mayor sorpresa son las caricaturas. Del conjunto son sin duda las de «Topaze» las que merecen mayor atención. La fuerza del Muralismo combinada con el humor y la distorsión, propias del género caricaturesco, ponen a Daza en un lugar privilegiado en la historia de la especialidad.Trabajadas en tinta y aguada, las caricaturas son rotundas y muestran un seguro dominio del espacio y de la figura. Daza hizo en los sesenta caricaturas de muralista mexicano, como si Siqueiros o Rivera hubieran dibujado para la prensa: ahí están el cacique Colo-Colo flotando en una nube como un semidios indígena, o una voluptuosa encarnación de Latinoamérica embriagada con Cola de Gorila, en alusión a los golpes de Estado, o a Lyndon Johnson arreglándose el cinturón tras aprovecharse de ella. En ese y otros ejemplos, el dibujo macizo y volumétrico del Muralismo abandona la gravedad del rubro y, sin querer y en el lugar menos pensado, hace quizás, una de las mejores obras pop del arte chileno en la década del sesenta. Porque, a diferencia de casi todo el pop latinoamericano de entonces, Daza no empleó ni colores planos ni guiños fotoserigráficos, propios del pop internacional; al contrario, se hundi�� en lo que parecía nuestro arte vernáculo más moderno y lo desarmó para convertirlo en un dúctil instrumento de humor político. Muy antes de la Posmodernidad.

“He fallado una y otra vez en mi vida, por eso he conseguido el éxito”, Michael Jordan (1963), deportista estadounidense.

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Exposiciones Destacadas

Colección MNBA «ARTE EN CHILE: 3 MIRADAS» Museo Nacional de Bellas Artes (Parque Forestal. Teléfono: 2499-1600). Hasta el 31 de marzo de 2015. Curadores: Alberto Madrid (Sala de Lectura, «(re) Presentación del Libro»); Juan Manuel Martínez («El Poder de la Imagen»), y Patricio M. Zárate («Los Cuerpos de la Historia»).

Es difícil que esta muestra logre alterar, como señala el curador, “el acuerdo tácito establecido a través de estos años en la historia del arte chileno”.

Por César Gabler

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l Museo Nacional de Bellas Artes se renueva. La estrategia: un programa curatorial que revisa su colección y la presenta con nuevos criterios. Buena idea no libre de polémica. ¿Qué pasa con la colección patrimonial? De las tres curatorías expuestas, sólo la de Juan Manuel Martínez realiza un recorrido histórico y para ello cuenta con media ala del museo. Poco, porque finalmente a eso se reduce la exposición panorámica del arte en Chile. Sin ir tan lejos, el Bellas Artes de Buenos Aires, pese a las múltiples muestras transitorias, jamás sacrifica su colección permanente. Es resulta, quizás, muy especializada. La idea del gabinete el capital de un museo. y del foco puesto en documentos entra en esa línea Me parece que la renovación y la tradición pueden teórica ocupada de la lectura del arte, su circulación y conjugarse. Creo que por su carácter historiográfico y los modos en los que se editorializa. Temas de artistas por su indispensable rol didáctico, la propuesta de Mar- y curadores, algo usual en nuestra escena. La explicatínez o cualquier otra destinada ción de su curatoría evidencia a recorrer la historia del arte que la propuesta está articulada la muestra aparece local, debiera ocupar al menos como un discurso en el que las reiterativa, incluso en un ala del tramo inferior. Luego, obras son partes, ilustraciones para la claridad y contundencia o testimonios de una idea. La términos de lenguaje y de de los nuevos diseños, la parte teoría se despliega como un litrinchera estética, haciendo superior destinarla a dos probro en el espacio. puestas curatoriales. Una por ala. El de Patricio M. Zárate es una apuesta, casi exclusiva, Y es que considerando el actual un montaje que aborda la viopor la fotografía y el montaje se ve la diferencia que lencia, la política y la historia. imponen los metros cuadrados. En su selección están Dittborn, grabado. El montaje de Alberto Madrid Altamirano, Dávila, Soro, Gase comprime y se pierde la pojardo, Brantmayer, Leppe y Paz sibilidad de exhibir con mayor espacio su selección, Errázuriz. El discurso –según el curador– se plantea confundiéndose con el montaje vecino (El Poder de la como un contrarrelato histórico. La visibilización de Imagen). Sólo en la sala independiente, y ayudado por los desheredados. Están los indígenas del extremo sur, la contemporaneidad de las obras seleccionadas, logra reas e internos psiquiátricos. Están también las víctidesprenderse de la presencia del conjunto histórico, mas de la Guerra del Pacífico, registradas en un anticon el que comparte sala en un tramo. Su propuesta guo y casi desconocido archivo histórico. Sin embargo,

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aquello está muy lejos de ser una contrapropuesta. Al contrario, no hace más que montar el discurso oficial de la post-dictadura. Bien en los noventa, ¿pero hoy? Se extraña otra línea argumental. Es la diferencia entre historia, propaganda o narración. O entre historia e ideología. En ese sentido, la muestra aparece reiterativa, incluso en términos de lenguaje y de trinchera estética, haciendo una apuesta, casi exclusiva, por la fotografía y el grabado. Digámoslo, replica el libreto de la Escena de Avanzada. Con casi todo su elenco. La sala de los rostros es quizás la más evidente en su discurso, algo que no es atribuible a las obras, sino al montaje. Los extensos muros norte y sur ocupados por las caras y en los muros contiguos –y enfrentados– las reses de Gallardo con la «Pietá» de Dittborn. ¿Se puede apuntar sobre ese conjunto una sola idea que no haya sido formulada en los últimos treinta años? En ese sentido, es difícil que esta muestra logre alterar, como señala el curador, “el acuerdo tácito establecido a través de estos años en la historia del arte chileno” ni “intentar una interpretación distinta”. Más bien le da un marco institucional, uno más, a un discurso monolítico y sin fisuras. Si había un acuerdo tácito, ya se hizo explícito.


Noticias

TERESA GAZITÚA RECIBE PREMIO «MARCO BONTÁ»

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l 28 de abril, la Academia Chilena de Bellas Artes entregó los cuatro galardones con los que anualmente otorga un reconocimiento público a personas que se hayan distinguido como creadores en los diversos espacios del quehacer artístico. Este año, Teresa Gazitúa obtuvo el Premio «Marco Bontá» por “su reconocida labor universitaria y por su fuerza creativa demostrada en sus excelentes y novedosas exposiciones en Galería Patricia Ready”, según expresa el diploma recibido por la artista. Junto a su trabajo como grabadora, a partir de 1972 Gazitúa desarrolló una intensa labor en la educación media y universitaria, desempeñándose desde 1994 como profesora de grabado en la Facultad de Artes de la Universidad Finis Terrae, de la cual fue posteriormente su Decana.

El año pasado dejó la enseñanza para dedicarse por completo a su labor creativa. “Ella se cuestionó permanentemente el lenguaje del grabado e investigó en su obra los posibles desplazamientos más allá del papel, de la plancha y de la tinta. Ha trabajado con ácido sobre vidrios, granito y aluminio, con una movilidad infatigable de la imaginación”, detalló Gaspar Galaz durante la entrega del galardón. Los otras distinciones que otorga la Academia son los premios «Domingo Santa Cruz» (artes musicales), que en esta ocasión recayó en el director José Luis Recart y en el violinista Alberto Dourthe; «Agustín Siré» (artes escénicas), obtenido por la actriz Paulina García; y «Academia» (abierto a cualquier especialidad artística), que distinguió a la artista visual Matilde Pérez y al Festival de Cine Internacional de Valdivia.

“Por su reconocida labor universitaria y por su fuerza creativa demostrada en sus excelentes y novedosas exposiciones en Galería Patricia Ready”.

CINTAS CHILENAS EN «le Marché du Film»

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na delegación de 20 profesionales del ámbito del cine chileno –que incluye a realizadores, productores y directores– asistirá al «Marché du Film» del Festival de Cannes 2014, uno de los mercados de la industria audiovisual más grandes y de mayor impacto en el mundo, entre el 14 y el 25 de mayo. Durante esta versión número 67, nuestro país participará en el mercado del filme (destinado a los negocios, ventas y cierre de acuerdos de coproducción), con alrededor de 30 títulos en distintos formatos. Algunas de las producciones

seleccionadas han previamente recorrido otros festivales internacionales y recibido diversos galardones. Gracias al respaldo y financiamiento del Consejo del Arte y la Industria Audiovisual del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, un total de seis productoras se harán presente en esta cita que anualmente reúne a más de 30 mil profesionales, entre ellos, distribuidores, agentes de venta, directores y programadores de festivales, guoinistas, actores y prensa especializada. La Productora Fábula y su director Juan de Dios Larraín Matte llegará con las obras «La Princesita» y «Neruda»; por su parte, Jirafa se hará

«El verano de los peces voladores» (Jirafa, Marcela Said). «La voz en off» (Jirafa, Cristián Jiménez) en etapa de post producción.

presente en esta verdadera fiesta del cine con la asistencia del productor Augusto Matte Villegas y las obras «La Voz en Off», «El Príncipe», «La Parábola del Cristo Ciego», «Vaterland», «Underground Driver», «Miguel San Miguel», además de «El Verano de los Peces Voladores». Don Quijote Films será representado por Giancarlo Nasi junto a «A la sombra de los Árboles», «Salam», «Raíz», «Radiestesia». Forastero enviará a Gregorio González junto a las obras «R.Lorena», «Tierra Yerma», «Ave de Caza», «Radiestesia». La productora Pinda, con Rebeca Gutiérrez, llevará «La Visita», «Hombre Integral», «Hola Ulises soy Paulina», «Tarde para Morir Joven», «La Isla». Por último, la productora de Luis Cifuentes seleccionó esta vez «Sin Norte» y «La continuidad de los caminos». La delegación se completa con los directores Matías Rojas y Fernando Guzzoni, la productora Olguín Films y sus miembros Jorge Olguín, Soledad Saieh, Francisca Cifuentes y Rodrigo Flores, además de los directores Cristián Jiménez y Marcela Said (Jirafa). La misión será encabezada y coordinada por Constanza Arena, Directora Ejecutiva de la Fundación CinemaChile, junto a Dominga Ortúzar, encargada de producción de esa agencia de promoción. La participación nacional contempla el respaldo de representantes de ProChile y la realización de un exclusivo cóctel en la famosa Plage des Palmes, Cannes.

“Me parece que el silencio es importante en el cine y en la vida, porque a veces hablamos demasiado”, Robert Redford, Cannes 2013.

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Divas

Las reinas kitsch de América Latina

EJEMPLO PARA LA TERCERA EDAD MUNDIAL

Un legendario trío, cuyos rítmicos meneos movieron al continente… y lo siguen moviendo.

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Por Vera-Meiggs

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e acerca el invierno y los recuerdos cálidos de la poca ropa y del mucho exceso han sido adecuadamente frenados por nuestro clima penitencial. Época ideal para refugiarse en los inocentes pecados del imaginario cultural, aquellos que en otros climas han modelado caderas, bustos y cadenciosos ritmos que tanto espantaran a nuestros buenos evangelistas. Chile con su delgadez y acumulación de montañas no podía crear la hamaca, ni el mambo, ni las maracas de africana memoria. Pero consume en abundancia la música de su vecindario continental. Lo ha hecho con devoción durante el siglo XX gracias al cine, y el erotismo de generaciones se nutrió de películas, inocentes para los cánones actuales, pero que en su momento parecían un desafío a los Diez Mandamientos. Lejos de ser un capítulo cerrado, el recuerdo popular no conoce los calendarios económicos que Occidente le quiere

imponer a las modas. Los dvd son la prueba. Hace poco más de un año se desató un escándalo en México por los dimes y diretes entre un actor teatral de segunda y su compañera de trabajo ya mayor, a la que acusó de saber mover sus pompas y nada más. La acusada era ni más ni menos que la legendaria Tongolele, cuyos admiradores funaron al atrevido.

ecían que sus caderas eran lo más acentuado de su talento. Pero quienes tienen años suficientes para recordarla en activo pueden discutir sobre su gran pechonalidad y todos pueden coincidir en que tenía un mechón plateado, lo que está indicando que las virtudes de la susodicha eran versátiles y recorribles. Yolanda Montes Farrington, La Tongolele, nació en Estados Unidos el 3 de enero de 1932, fruto de un cruce genético que hoy podríamos llamar global. Quizás fue un invento de ella, pero decía ser descendiente de chinos, polinésicos, franceses e ingleses. Después de una adolescencia como bailarina profesional en San Francisco llegó a México a los quince años, donde puso a prueba las instituciones morales con sus bailes tahitianos, sus curvas indisimulables, su enorme cabellera negra y sus ojos auténticamente azules. Su paso al cine fue rápido, donde nunca hizo más que bailar y decir algunas cuantas frases. No se necesitaba más para disparar la fantasía erótica. Sus movimientos felinos tenían una estilización que la alejó de cualquier vulgaridad, a pesar que su solo nombre en los títulos de las películas colocaban en acción las tijeras de los censores. Se volvió tan popular que no hubo país de América Latina que se le resistiera. Habrá quienes recuerden sus actuaciones en nuestro Tap Room capitalino en los cincuenta, cuando estaba en la cumbre de su gloria y sus movimientos telúricos desafiaban la escala Richter. Como tonta nunca fue, aprendió también a cantar y a actuar. Ha aparecido en teleseries, en teatro y ha grabado discos. Pero siguió bailando y siguió bailando aun pasados los años de la prudencia. Todavía hoy se exhibe en bikini y la verdad es que no tiene nada de patético y conserva mucha de su sensualidad, sus ojos maravillosos, su mechón blanco y su ritmo perfecto. Basta verla en YouTube. Un verdadero ejemplo para la tercera edad mundial.

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milia Pérez Castellano llegó a este mundo en una fecha imprudentemente lejana (10 de noviembre de 1921), pero en el país preciso, el de la rumba. Creció en La Habana con una tía, deseando ser monja misionera, y derechito para allá iba cuando, como en sus películas, se detuvo a arreglarse una media justo delante de una escuela de baile: la vieron, le revisaron las piernas y la hicieron moverse. La compañía de Libertad Lamarque, la Emperatriz de las Lágrimas Musicales de América, fue la encargada de llevarla a México. Allí (bajo el nombre de Ninón Sevilla, que tomó de la cortesana francesa Ninón de Lenclós) siguió mostrando las piernas y moviéndose al ritmo de un Enano Bendito, también cubano, llamado Dámaso Pérez Prado. Juntos popularizaron el “mambo, que rico el mambo”. «Carita de cielo» fue el eufemístico nombre de su primera película y seguirían otras de nombres alusivos y elusivos, metafóricos y metonímicos: «Aventurera», «Club de Señoritas», «Pecadora», «Sensualidad», «Llévame en tus brazos», «Perdida», «Víctimas del pecado», «Revancha» y un largo etc. En todas bailaba unas rumbas infartantes y unas coreografías rebuscadas creadas por ella misma en una 16 I La Panera

suerte de anticipación de la Post-modernidad, porque ahí todo se mezclaba con todo y era cita de alguna otra cosa. En las escenas en que no bailaba, también actuaba, aprovechando sus ojos pícaros y una cierta maldad natural que le venía bien a sus piernas y a su aire de falsa ingenua. Su obra maestra es «Aventurera» (1949), de Alberto Gout, joya del melodrama musical, que es capaz de llevarla en algo así como siete minutos desde la casa de unos padres adorables al descubrimiento que su madre es la amante de un empleado de su padre y éste al saberlo se suicida. Entonces la pobre Ninón deja la ciudad y busca trabajo, pero –¡Oh desdicha!– todos los hombres se aprovechan de ella y después de una borrachera en un club en que canta Pedro Vargas descubre que su mejor amigo la ha vendido a un lupanar, cuya regenta no puede ser más mala porque ha agotado la categoría. Obviamente, el baile acudirá en su ayuda y podrá tomarse rítmica venganza. Reina de las rumberas de la Época de Oro del cine mexicano, la anciana señora se ha mantenido vigente actuando en telenovelas. Por ahí la hemos visto con su turbante cubano y actuando una bondad difícil para ella.

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CON VOCACIÓN DE MONJA

Chile no podía crear la hamaca, ni el mambo, ni las maracas de africana memoria. Pero consume en abundancia la música de su vecindario continental.


CARMEN MIRANDA

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afp

odo artificio busca superar las estrechas banalidades domésticas y las apoteosis de piñas, plátanos y triunfos tropicales que lucía Carmen Miranda eran para disimular su diminuta estatura, producto de su modesto origen de gris campesina lusitana. No era brasilera, no tenía las caderas de la Tongolele ni la creatividad de Ninón. Pero se movía mucho y “cantaba bonito”. Nació en la melancólica y pobrísima Portugal el 9 de febrero de 1909 y, como sus otras colegas, debió emigrar para encontrar el éxito. Primero a Brasil siendo una niña y luego a Estados Unidos, cuando ya era la cantante más famosa de su país adoptivo. Nada le resultó fácil, excepto soñar con un futuro mejor. De adolescente aprendió a hacer sombreros, lo que ya le estaba indicando un destino, casualmente pasó al canto, amaba los tangos y era muy entonada, pero fueron las sambas y la música bahiana las que le darían notoriedad en una época convulsionada para el mundo. Llegó contratada como estrella a Broadway justo en 1939, cuando la necesidad de ver algo que alejara las preocupaciones bélicas la ayudó a obtener un éxito sensacional. Era la imagen tropical y despreocupada que USA necesitaba darse de América Latina en ese crucial momento y ella se la dio a raudales, cantando frenéticamente y bailando bajo unos tocados inverosímiles que no conocieron los límites de la gravedad. Sus saltones ojos verdes, su sonrisa inclaudicable y sus recargados atuendos hicieron de ella un icono que marcó a Hollywood. Cada una de sus películas valía lo que cualquier otra, pero daban mucho dinero. En 1945 llegó a ser la mujer mejor pagada de USA. Pero nunca pudo ni supo evolucionar. Tanto frenesí tuvo su precio y murió en 1955, a los 46 años, de un infarto fulminante con un espejo en la mano. Sus funerales en Brasil fueron una catarsis colectiva nunca igualada, una forma de disculparse con su máxima estrella, la que fuera acusada a menudo de haberse vendido para transformarse en The Lady in the Tutti Frutti Hat. Woody Allen la homenajeó en «Radio days» (1987). El rey Julien, de la exitosa serie fílmica «Madagascar», un lémur egocéntrico e hiperkinético, con su canción «¿Le gusta?» ha reactualizado ritmos y actitudes de Carmen, Yolanda y Ninón, demostrando que ellas no están demasiado lejanas en el tiempo. La Panera I 17


Cine

1. PRIMORDIALES

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on lo fotogénicos que son los bosques es raro que Chile los haya filmado tan poco y ese poco no ha merecido pantallas internacionales ni repercutido en el imaginario nacional. Una excepción de interés: «Turistas» (2010), de Alicia Scherson, filmado en el parque nacional Siete Tazas, escenario del vagabundeo de una protagonista que no sabe qué sendero tomar en su propia vida. Tampoco ha habido gran literatura de bosques en nuestro territorio. Como siempre la poesía marca una excepción: el episodio de la revelación que se le produce a Pablo Neruda atravesando la cordillera a caballo en sus memorias «Confieso que he vivido» y que ha sido filmado por Ricardo Basoalto. Otro motivo narrativo y estético que todavía espera ser recorrido creativamente por nuestras cámaras. Pero la jungla americana ha dado bastante más, aunque pertenezca a un europeo la visión más obsesiva al respecto. Werner Herzog con su alucinada «Aguirre, la ira de Dios» (1972) y su posterior «Fitzcarraldo» (1981). En ambas Klaus Kinski, como siempre cercano a la autoparodia, realiza un viaje al final del universo a través de la espesura, cuya belleza como paisaje va pareja con su indiferente crueldad ante la fatiga humana. «En la selva no hay estrellas» (1967) y «La muralla verde» (1970), del peruano Armando Robles Godoy (1923-2010), ofrecen dos interesantes exploraciones narrativas de la selva amazónica como lugar catalizador y límite de la vivencia humana. «Barroco» (1992), del mexicano Paul Leduc (1942), entrega una visión más amable, decorativa y sensual de la selva en esta suerte de ilustración de la música colonial mexicana. 18 I La Panera

Bosques de película Importante escenario de la imaginación humana y poderosa presencia en todas las culturas, estas arboledas también han seducido persistentemente las cámaras. Por Vera-Meiggs

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os bosques habitan nuestro inconsciente colectivo desde el origen de la memoria humana. Fue nuestro paisaje originario, el que nos conoció al comienzo de nuestra lenta evolución como especie. La expulsión del Paraíso (un jardín con abundancia de árboles en la mayoría de las tradiciones) es una feliz metáfora de nuestra adquisición de la conciencia de ser en el mundo, de la posibilidad de escoger el camino deseado en cada circunstancia. Caminos en el bosque hay muchos y no todos conducen al lugar deseado. El bosque puede ser un jardín de senderos que se bifurcan, como lo señala Borges en su cuento. Descubrir el camino correcto ha sido la aventura mayor de la humanidad. Está claro que hemos podido salir del laberinto del bosque (símbolo del vientre materno y del principio femenino) para encontrarnos

«Turistas» (2010), de Alicia Scherson, filmado en el parque nacional Siete Tazas.

después en el laberinto del desierto, donde Moisés y su pueblo deben vagar por cuarenta años, y después en el del océano, que tanta gloria traerá a Colón y tanta desdicha a los americanos. Actualmente nos enfrentamos al infinito espacial intentando antes darnos un mapa de las posibilidades del recorrido. Los laberintos son tan infinitos como las posibilidades que nuestro cerebro nos propone. No es raro que los cuentos tradicionales de todo el mundo estén poblados de bosques y de seres fabulosos que allí habitan. Leyendas y fábulas sitúan entre los árboles el lugar de la iniciación, de las pruebas, de la revelación y de epifanías varias. Con el tiempo en Europa la foresta termina situándose como “la naturaleza”, lo más parecido a lo silvestre que el Viejo Continente pueda concebir: un lugar misterioso, pero conocible de todos modos. Cuando esos europeos invaden América la concepción de bosque se vuelve vertiginosa, demasiado espesa y al mismo tiempo hipnótica, especialmente al descubrir la Amazonia, un infinito húmedo y caliente. Si el bosque europeo puede ser un agradable lugar de paseo, el americano es siempre una amenaza impredecible, una mandíbula verde que engulle sin piedad lo que se le acerca. Ahí se marcan las radicales diferencias de la concepción de lo natural entre esas dos culturas.


«La princesa Mononoke» (1998), de Hayao Miyazaki.

3. BOSQUES ORIENTALES

N «La infancia de Iván» (1962), de Andréi Tarkowski.

2. BOSQUES CULTIVADOS

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robablemente el bosque más bello del cine fue el que construyó íntegramente en estudio Fritz Lang (1890-1976) para su célebre díptico de 1924 «Los Nibelungos». Lang, con sus estudios de arquitectura, diseñó un bosque arquetípico, de matriz romántica y de dimensiones importantes para realzar la misión épica de Sigfrido y después su traicionera muerte. El resultado sigue siendo admirable, a mitad de camino entre lo pictórico y lo operático, sirviendo para despertar el alicaído espíritu nacional alemán, tan abollado por aquellos años. El problema vino después, cuando Hitler entusiasmado quiso reclutar a Lang como cineasta oficial del régimen y éste optó por escapar esa misma noche de Alemania. Importante es la actuación del bosque de Birnam en el shakesperiano «Macbeth». Su poco ecológico destino de ser talado ha dado al menos una gran escena cinematográfica en la versión estupenda que hiciera Akira Kurosawa (1910-1998) en «Trono de sangre» (1957), donde el bosque avanzaba en medio de vapores mefíticos, mientras el protagonista se transformaba en un puerco espín de flechas disparadas por sus propios soldados. Las versiones que Orson Welles y Roman Polanski hicieran de la célebre tragedia no alcanzan nunca a tan inquietante belleza. Andréi Tarkowski (1932–1986) ha sido un gran filmador de bosques, asociándolos poéticamente a su matriz patria. Por supuesto, tenía que ambientar entre abedules un diálogo romántico en medio de la guerra en que sitúa «La infancia de Iván» (1962), moviendo la cámara entre los troncos que ocultan y develan los sentimientos de los protagonistas hasta que el soldado, aprovechando un accidente del terreno, besa a su

«Los Nibelungos» (1924), de Fritz Lang. «Trono de sangre» (1957), de Akira Kurosawa.

los cuentos tradicionales están poblados de seres fabulosos que allí habitan. Leyendas y fábulas sitúan entre los árboles el lugar de la iniciación, de las pruebas, de la revelación y de epifanías. chica suspendida en el aire. De gran lirismo es también la secuencia final de «El espejo», en la que la música de Bach permite fundir los planos temporales del relato mientras la madre del propio cineasta camina con sus nietos por un paisaje exterminado de una belleza subyugante.

adie como Kurosawa hizo virtud de los límites presupuestarios que tuvo para realizar su célebre «Rashômon» (1952), en la que el bosque y sus sinuosos senderos fueron la escenografía perfecta para un relato cuyas posibilidades son tantas como los testigos de un hecho de sangre. Con la extraordinaria fotografía de Kazuo Miyagawa, que supo por vez primera filmar directamente el sol y que aprovechó las luces y sombras del follaje para dar cuenta de las verdades ocultas de los personajes, todo lo cual contribuyó a hacer de ese bosque y de la película un hito en la historia del cine. Mucho follaje hay también en Hayao Miyazaki (1941), aunque el principal en sus implicancias simbólicas sea el de «La princesa Mononoke» (1998), cuyo bosque poblado de seres mágicos es la representación del mundo arcano que se ve amenazado por la ruptura que el hombre impone en su relación con la naturaleza, tema muy recorrido por el cine de animación mundial, véase «Bambi» (1942) por citar un ejemplo clásico, y «Fern Gully» (1992), uno más reciente. La selva asiática ha servido para relatos bélicos de distinta matriz productiva. El clásico «El puente sobre el río Kwai» (1958), de David Lean, hace del denso verde de la jungla una alambrada imposible de superar, mientras en «Apocalipsis ahora» (1979), de Francis Ford Coppola, es un intrincado dominio del mal, poblado de todas las contaminaciones posibles de la guerra invasora. Una buena síntesis de ello es su escena inicial, la del bello paisaje matutino de un bosque de palmeras que de improviso prende fuego por efecto del napalm. Más amable es la visión que nos ofrece el turco Semih Kaplanoglu (1963) en su celebrada «Miel» (Oso de Oro en Berlín, 2010), donde el bosque es la fuente de sustentación de la familia del pequeño Yusuf, de ahí extraen la miel hasta que las abejas desaparecen, obviamente para anunciar la ruptura del mundo natural. La dulce espesura del comienzo dicta los ritmos y cadencias de un relato pausado, pero tocado por la gracia de las emociones básicas, las únicas que parecieran aconsejarnos sabiamente sobre el sendero que tenemos que tomar para no perdernos en el bosque de nuestras racionalizaciones desmedidas.

Video club MundoPlanet, donde vive el cine arte. Paseo Huérfanos 635, locales 33-34. Teléfono 2243-7713.La Panera I 19


Cine

El encanto de un viejo

traje de hule E Godzilla, rey de los monstruos y uno de los legados universales de la cultura popular japonesa, cumple 60 años. Hollywood los celebra con una flamante película que por enésima vez descongela al saurio favorito de la Era Atómica, con guiño (gigantesco) a su marca registrada. Su estreno está anunciado para el 16 de mayo. 20 I La Panera

Por Rafael Valle M.

l terremoto que esa vez afectó a Chile lo provocó el buceo de un gigantesco enojado reptil por las aguas del Pacífico. «King Kong vs. Godzilla» (1962) puso en pantalla incluso las declaraciones del Presidente de turno ­–Jorge Alessandri– llamando a la población a estar tranquila (y en japonés) después del desastre, en un delicioso highlight de los cameos de la chilenidad en el cine extranjero. En 2014, Godzilla cumple 60 años y en su hoja de vida exhibe más de 30 largometrajes, donde posiblemente aquél se anota también como punto alto. La cinta es de culto: a) por esos tipos disfrazados de monstruos arrasando ciudades de cartón y dándose de puñetazos, patadas y mordiscos con dientes de

«Gojira» (1954) La cinta del debut tenía un sospechoso parecido con «El Monstruo de Tiempos Remotos» (1953), de Ray Harryhausen.

gomas, y b) porque mostró a Godzilla consagrado y parado de igual a igual con el mono gigante hollywoodense, lo que los nipones aplaudieron, convirtiendo a aquél en el título más taquillero de una saga interminable. Godzilla, en su tercera aventura, venía para quedarse y traspasar fronteras. Eso para bien y para mal, porque el currículum incluye (obvio, ningún monstruo es perfecto) otros momentos olvidables, como ese terrible, lamentable «Godzilla» (1998, de Roland Emmerich), una versión del escamoso a la Jurassic Park, repleta de efectos digitales, con espíritu de videojuego y con nada del ridículo encanto de la criatura-sujeto disfrazado-sofocado en el traje de látex y acosado por explosiones y aviones y tanques en miniatura. Porque Godzilla es eso, o al menos algo que tiene que parecerse en algo a eso, como lo saben los que


están detrás de «Godzilla» (2014), la película que este mes se estrenó en Estados Unidos para que el saurio apague las velas con su legendario soplido de llamas radioactivas. Y esto es más o menos así: Godzilla, que en japonés se llama Gojira (“gorila-ballena”), es un dinosaurio despertado y transformado por obra y gracia de un accidente nuclear. La metalectura, casi de perogrullo, es que Godzilla es un eco de la tragedia de Hiroshima y Nagasaki, el monstruo surgido después del terror, la destrucción en masa, el engendro que trajo la Era Atómica. No tan impactante pero revelador es decir que Godzilla es algo más que pulsión sicoanalítica colectiva. La trama de «Gojira» (1954), la película del debut, tenía un sospechoso parecido con «El Monstruo de Tiempos Remotos» (1953), de Ray Harryhausen, sobre un dinosaurio despertado y transformado por obra y gracia de un accidente nuclear. Los estudios Toho cambiaron el mágico stop-motion del reptil de Harryhausen por los trucos del tokusatsu, ese cine de efectos especiales de disfraces, marionetas, naves, maquetas y juegos de artificio que desciende de los artilugios FX del teatro kabuki. Godzilla creció en tamaño, enemigos, películas y se convirtió en pionero de los filmes kaiju (sobre monstruos). Luego tuvo hijos, murió y resucitó, peleó contra robots, alienígenas, otros hijos malparidos de la ciencia y de la tecnología, y versiones bizarras de sí mismo. En ese camino de destrucción se convirtió en ídolo e incluso en antihéroe esquizoide, porque a veces volvía sólo para arrasar y a veces para salvar a Tokyo y sus alrededores de otras calamidades XL. Siempre a paso lento y condenado a que los humanos le teman aunque venga con la bandera blanca flameando entre sus fauces. Lo dijo el director Ishiro Onda, uno de sus creadores: “Los monstruos nacen demasiado grandes, demasiado fuertes, demasiado pesados. Esa es su tragedia”. TRAJE DESASTRE

«Modelo 2014». El bicho y algo del look de su nueva película, con saludo al disfraz de monstruo de goma y entorno realista.

«Gojira» (1954). Afiche de la versión de Ray Harryhausen.

A lo Spielberg. La mala versión digital y norteamericana de «Godzilla» (1998, de Roland Emmerich). Huella. La estrella de Godzilla en el Paseo de la Fama de Hollywood.

nadie es perfecto. este es un

Godzilla demoró poco en invadir el país del norte, donde hoy hasta tiene estrella en el Paseo de la Fama. En 1956, la cinta original japonesa fue retraducida como «Godzilla, el Rey de los Monstruos» y se convirtió también en éxito de taquilla al ser remontada con algunos pasajes casi documentales, donde se escuchan los reportes de un corresponsal estadounidense que describe el desastre armado por el protagonista. Fue el inicio de un camino de futuras películas redobladas, series de dibujos animadas y revistas de cómics. Japón dejó a su saurio favorito metido en el iceberg del medio siglo después de «Godzilla Final Wars» (2004), de Ryuhei Kitamura, y Estados Unidos lo descongela para celebrar la entrada en la tercera edad. Ahora es por cortesía de una de esas promesas que siempre aterrizan en Hollywood tras lucirse en el cine independiente: Gareth Edwards, un británico que sorprendió como realizador de la muy recomendable «Monsters» (2010), una cinta

dinosaurio transformado por obra y gracia de un accidente nuclear. ahora apagará las velas con su legendario soplido de llamas radioactivas.

hecha con bajo presupuesto para mostrar los frutos de una invasión alienígena en el norte de México. Una película intimista, más preocupada de la relación que se arma entre un fotógrafo aventurero y una chica guapa y con padre acaudalado, que de las de bichos crecidos que transitan por esa selva cercada por ejércitos y cuarentenas. Insinuar más que mostrar la monstruosidad y meterse más en lo que pasa con la humanidad y la Humanidad sería de nuevo la consigna en este «Godzilla». Su director dice que aquí quiere hablar de relaciones interpersonales y temas contingen-

tes como esos desastres naturales que ya son parte de la agenda mundial. En el trailer se vio a Bryan Cranston («Breaking Bad») con esa cara de desesperado que bien le conocemos, corriendo entre evacuaciones, alarmas y aviones que caen del cielo, y dolorosamente separado de los brazos de Juliette Binoche, y también se vio muy poco a Godzilla. Sólo lo suficiente para saber que, en este regreso estadounidense, le hace la cruz al saurio corredor de Roland Emmerich y un guiño (gigantesco) al de las películas niponas. Explica Edwards: “La manera en que traté de verlo fue como si Godzilla fuese una criatura real que alguien de Toho vio en los 50 y luego corrió a los estudios para realizar una película sobre ella, y trató de hacer su mejor esfuerzo por recordarla y dibujarla”. El resultado de ese mejor esfuerzo imaginario lo conocemos hace rato: es el encanto de un viejo traje de hule que ha dejado tanta huella como las pisadas de un gigantesco dinosaurio.

“Los monstruos son reales, viven dentro de nosotros y, a veces, ellos ganan", Stephen Edwin King (1947), escritor estadounidense.

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Cómic

Por César Gabler

A

Son recurrentes: la guerra, el capitalismo, la crueldad de los poderosos, el desempleo crónico, la tragedia de los inmigrantes, la violencia de las superpotencias. Temas que reviven en un eterno retorno.

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ndrés Rábago (1947), es uno de los dibujantes del periódico español «El País». Sus viñetas aparecen diariamente y tienen el formato y la apariencia de humor gráfico. Pero es fácil darse cuenta que son otra cosa. Ni la ilustración de primera plana, ni la risa actual. Los últimos acontecimientos no lo obligan a pronunciarse. Decanta sus opiniones y sus dibujos. Al punto de decidir, según propia confesión, en qué momento puede ser más conveniente publicar uno u otro. Pese a no ser noticias frescas, son pura contingencia. Dibujados en riguroso blanco y negro, salvo contadas notas en color, el humor de El Roto, que así firma Rábago, parece engendrado desde el más militante de los inconformismos. Son recurrentes: la guerra, el capitalismo, la crueldad de los poderosos, el desempleo crónico, la tragedia de los inmigrantes, la violencia de las superpotencias. Temas que reviven en un eterno retorno. Sus chistes de hace 10 años podrían encajar perfectamente en las páginas de hoy. En fin, un punto de vista casi tan oscuro como la tinta con que los dibuja. El trazo y la ironía de los textos –que funcionan como aforismos– convierten a los chistes de El Roto en fragmentos de una novela sobre el comienzo del fin del mundo que conocimos o creímos conocer. Uno no se ríe, pero recibe un mensaje en la forma de un chiste. Una estética y una lógica que adelanta mucho de lo que hacen grafiteros como Banksy. Andrés Rábago es también pintor. O eso es lo primero en su trayectoria. Lo cierto es que se le conoce menos por sus pinturas que por sus dibujos y su nombre no suena tanto como el de sus pseudónimos, alter egos casi: OPS y El Roto. OPS fue la primera identidad con la que publicó (en los años últimos del franquismo) unas historietas siniestras, casi siempre en blanco y negro, ambientadas en un mundo surreal en el que resonaban todos los mitos hispánicos. Tal como lo hiciera el humorista gráfico y cineasta español Chumy Chúmez (1927-2003), su mentor; y, antes de ellos, Goya. El mundo de Ops era uno habitado por una población silente, perdida en un pasado impreciso y a medio camino de

Dos caras del humor negro


las guerras mundiales o de la propia y civil guerra española. Un mundo que se adivinaba desolado, pero por un desastre tan lejano como definitivo. Tenía tanto de los surrealistas tempranos como de Roland Topor, aquel antiguo socio de Alejandro Jodorowsky y de Fernando Arrabal en el Teatro Pánico. Los personajes de Ops, dibujados casi siempre con una línea áspera, eran funcionarios, policías de traje antiguo, empleados de levita sacados de un cuento de Kafka. Ese Ops que publicaba en la mítica y muy desaparecida revista «Hermano Lobo», presentaba relatos siniestros, de tan solo una página. Como el Fernando Krahn de los Dramagramas, Ops se valía de unos recursos muy elementales, cómics primitivistas en los que estaban ausentes o deformadas todas las técnicas del manual. Le debían más a René Magritte o a Giorgio de Chirico que a Álex Raymond o a Hal Foster. Sus historietas parecían fábulas de moraleja macabra. Eran, quizás, cuentos de horror, pero sin monstruos ni vampiros. Valiéndose del humor negro y de unas imágenes que sabían a un pasado muy lejano (como en las novelas gráficas de Max Ernst) Ops conseguía lograr –el milagro casi– de deleitarnos con un universo de rigurosa crueldad. Tal vez ahí estaba la esencia de esos dibujos parcos, de la superficie nerviosa de esas líneas trazadas con una trabajada torpeza, como si el autor fuera uno de esos artistas locos que, obligados por

su propio delirio, llenaron miles de folios con historias alucinógenas, como Henry Darger o Adolf Wölfli. Pero no, Rábago es un señor muy serio, de hablar pausado, humor irónico y discurso escéptico. Si antes se aproximó al Surrealismo, lo hizo desde la más extrema y crítica conciencia. En las viñetas de Ops y hoy en las de El Roto se oculta la misma conciencia crítica que animó a la escena española de los sesenta, esa escena de colectivos como El Equipo Crónica o el Realidad. Una mirada que desconfía del brillo y de la fiesta. Quizás la propia oscuridad formal y temática de Ops, en medio de la fiesta que fue el retorno democrático español, le hizo abandonar el pseudónimo y los dibujos que producía bajo su alero. En medio de “La Movida”, tan proclive al desborde hedonista, los dibujos de Ops debieron parecer inoportunos, anacrónicos, absurdos. Si había espacio para el arte y para el humor, es claro que el de Ops no tenía mucho lugar. En medio de la escena posmoderna hispánica (mucho Pedro Almodóvar, Ceesepe o Javier Mariscal), Ops desaparece con el mismo sigilo con que se instaló y hace su desembarco su otro alias: El Roto. Tímida y esporádicamente en las mismas páginas de «Hermano Lobo», es decir, como en el 76 para instalarse más tarde en «El País» y luego en las galerías de arte y en los museos. Un Roto muy culto, como se ve.

CAC Málaga

CAC Málaga

El Centro de Arte Contemporáneo, CAC, de Málaga acoge «Apocalipsis. Viñetas del Libro del Debe y el Haber», primera exposición individual en un museo de El Roto, uno de los pseudónimos de Andrés Rábago. Se trata de 271 viñetas, realizadas en su mayoría entre 2005 y 2013, donde el dibujante español plasma de forma irónica y satírica un punto de vista crítico de la sociedad actual.

OPS fue la primera identidad con la que publicó unas historietas siniestras, casi siempre en blanco y negro, ambientadas en un mundo surreal en el que resonaban todos los mitos hispánicos.

“Formar parte de la sociedad es un fastidio, pero estar excluido de ella es una tragedia”, Oscar Wilde (1854-1900), escritor irlandés.

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Música

La independencia de los compositores

Cántaro al agua Una camada de músicos que promedia los treinta años tiene una historia conjunta que contar durante sus primeros tiempos al interior del grupo, nacido en 1999 en la Universidad de Chile como una experiencia de comunión entre el folclor latinoamericano y la música académica. Muchos de ellos son ahora nombres propios, y están demostrando su categoría con nuevos discos. Por Antonio Voland

MaRIo HURTADO Monosílabo del cambio Aún instalado en Francia, donde vive desde 2006, Mario Hurtado acaba de estrenar desde allá «Métamorphose», su primer disco como solista. Tan dinámico es su trabajo de composición que ya está anunciando la salida de una siguiente grabación, realizada entre París y Santiago. “Mi música está influenciada por diversos cantautores latinoamericanos que se mezclan con nombres de la música inglesa de mi gusto, como los Beatles y Radiohead, o los alemanes indie electrónicos Lali Puna. El disco tiene una tendencia al pop latino, presencia de sonidos electrónicos y también armonías venidas del jazz”, explica Hurtado, quien como solista escogió el pseudónimo de Mé. “Es el nombre con el que empecé a escribir mis primeras canciones”. 24 I La Panera

ARCHIVO DE CÁNTARO

“S

e juntó una generación de talentos: ellos tocaban bien, cantaban bien, escribían bien y además eran todos muy amigos. Los elegí por todas esas propiedades”, decía Claudio Acevedo, académico de la Universidad de Chile, recordando la época en que comenzó a dirigir un taller de música en la Facultad de Artes y la experiencia terminó transformándose en uno de los proyectos más interesantes de creación en los inicios del siglo. Le habían pedido convocar a un grupo musical para que tocara frente a un público de cuarenta personas. Ese grupo ni siquiera tenía un nombre, simplemente se reunía como Taller de Música Latinoamericana de la Facultad de Artes. Y su primer concierto ni siquiera fue en un escenario convencional, sino en el living de una casa: “Esas cuarenta personas aplaudieron mucho el repertorio, que era nuevo, propio e inescuchado. Ahí pensé, ‘hay que hacer algo con estos músicos’”, diría Acevedo. El grupo tomó forma y sonido, y terminó siendo Cántaro, una experiencia de nueva música joven, surgida desde la Universidad de

Diana Rojas Un grito al cielo Obras suyas aparecen en los volúmenes 4 y 5 de la serie de compositores «Música de este lado del sur», de 1997 y 2004, respectivamente: «La primavera» (en coautoría con Josefina Echenique) y «Si yo te diera mi alma» (con Marcelo Vergara). «Sigo poniéndole el toque latinoamericano de Cántaro con cuatro, guitarra de palo, cajón y clarinete. Pero mis composiciones tomaron otro carácter, más abierto a todo tipo de público», dice para describir los alcances de «Hay que gritar!», el disco que grabó en Francia y presentó en Chile el año pasado. Incluye piezas con dedicatoria, como «Canción para Ana» (para Ana González, la dirigenta de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos) y «Al Jazmín» (a su amiga violinista fallecida en 2007 Jazmín Baeza).

Josefina Echenique Lloviendo a cántaros Su trabajo de creación autoral aún no se traduce en un debut discográfico solista, pero ese proyecto está en plena marcha. «Comencé a grabar el año pasado en Francia con la producción de Pájaro Canzani (músico uruguayo que integró Los Jaivas). Son composiciones que van desde el jazz hasta el soul, pasando por la fusión y el folk, y estará listo este año», anota Josefina Echenique, una de las figuras más recordadas de Cántaro por su presencia como solista vocal. Pero además de su voz dentro de ese ensamble, destacó su permanente aporte al repertorio como compositora: «Paloma negra», «Lucina». «La primavera», «Luz y penumbra», «Alma mísera», «El traje», «Pez» y «Lloviendo a cántaros».

Sebastián Seves Dieciocho cuecas Si sus compañeros compositores del grupo se han presentado con credenciales propias en los campos del pop, el soul, el jazz, la fusión latinoamericana y la música contemporánea, entonces el guitarrista Sebastián Seves viene marcando su posición desde el territorio de la cueca urbana, que hace una década ha experimentado una gran revitalización. Grabado en Florencia, «Tormenta ‘e cuecas» (2012) es su primer trabajo en solitario, que él presenta en simultáneo a sus militancias en el grupo Bizikleta y en la Orquesta Popular.


Caras y carátulas

Chile como parte activa de la descendencia mayor del movimiento de la Nueva Canción Chilena durante la década de 1960. Cántaro fue un ensamble que continuó la tradición de los experimentos de cruza entre la raíz latinoamericana del folclor y la composición contemporánea de la academia. Se formó en 1999 con los alumnos más adelantados de ese taller a cargo de Acevedo: Marcelo Vergara (voz y guitarra), Josefina Echenique (voz), Diana Rojas (voz y clarinete), Patricio Lisboa (contrabajo), Mario Hurtado (guitarras y percusiones), Sebastián Seves (guitarra), Favio Villarroel (flauta traversa). Más tarde se unió Jeanette Salazar (violín). El elenco tomó el nombre de Cántaro a sugerencia de Sebastián Seves, sobrino del músico de Inti-Illimani José Seves, quien había coescrito la canción «Cándidos» en 1986: la letra se articula a través de palabras esdrújulas: ávido, páramo, brújula, telúrico, empírico, cúspide. También está la palabra cántaro. Con tres discos publicados, «Música de raíz latinoamericana» (2002), «Andarién» (2006) y «Buen puerto» (2011), tras esos comienzos capitalinos y universitarios, los músicos compositores de Cántaro se fueron estableciendo en Europa, luego de una gira realizada en 2006 por Italia y Francia que abrió su horizonte. El único que quedó en Chile fue Claudio Acevedo, su director. Toda la partida joven de integrantes terminó de consolidarse como creadores en Francia, encontrando nuevos mestizajes en la propia París y su multicultural panorama musical. Hoy, muchos de ellos ya están en la ruta como solistas, con propuestas que vuelven a atravesar las fronteras, desde la música latinoamericana sanguínea hacia el pop, el soul, el jazz o la electrónica, que son sus nuevos tesoros sónicos. Marcelo Vergara Salir de la melancolía Marcelo Vergara fue el primero de esa camada de alumnos que se independizó de Cántaro. Se hizo de un nombre propio hacia 2004, cantando repertorio de bossa nova y MPB en el trío Os Desafinados. Para Cántaro había escrito piezas que aparecieron en su primera grabación en 2002 («Al encuentro», «Vaivén», «Paloma negra»). «Pero el llanto eterno de la música latinoamericana me tenía agotado», señaló Vergara poco antes de lanzar «Animal» (2008), su tercer disco pop solista. “Me había aburrido de eso y me puse a hacer canciones medio souleras. También me aburrí de eso. Ahora pretendo escribir música tipo Luciano Berio”, agregaba. Los resultados están en una discografía amplia y variada, con cinco títulos, en paralelo a composiciones que ha dedicado a la orquesta de jazz Quintessence y otras partituras para orquesta sinfónica y conjuntos de cámara.

[ por Antonio Voland ]

Ana Tijoux Canción valiente

Pascuala Ilabaca Uno y tres más

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u poesía como instrumento de protesta social ya había dado resultados en 2011, cuando Ana Tijoux (1977) se inspiró en una movilización estudiantil de dimensiones históricas. Hace tres años, la rapera y cantante se unió a esa marcha interminable cantando «Shock», un pequeño himno de su época. Hoy vuelve a diseñar «Vengo», un poemario comprometido y reivindicativo: “Vengo con esta visión, con este punto de vista, con esta crítica y con esta autocrítica”. El nuevo material, que completa la trilogía rapera solista de Tijoux iniciada con «1977» (2009) y «La bala» (2011), ya tuvo adelantos en festivales como South by Southwest (Austin) y Lollapalooza (Santiago). El tiempo sigue a favor de esta autora que evidentemente ha alcanzado la madurez creativa. No sólo en el uso de los textos, sino también en la manera cómo le ha quitado peso y volumen al hip-hop para maniobrarlo diestramente con propuestas que cruzan desde el funk latino al jazz, y de la canción melódica a los ritmos andinos. Tijoux admite la existencia de una frontera muy delgada entre la protesta y el juicio de valor («Antipatriarca», «Somos Erroristas», «No más»): “Hay momentos en que me digo que tengo que tener cuidado, pero al mismo tiempo la música tiene que ser libre en todas sus vértebras y costillas”. Jorge Díaz Todo vuelve ahí

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l guitarrista Jorge Díaz es uno de los músicos que forjó sus armas en el Club de Jazz de Ñuñoa. Como integrante de la generación de los 90, fue testigo del fulgor de ese escenario, y también de su muerte. El terremoto de 2010 lo encontró dentro de la casona, hoy demolida. Fue la última vez que hubo jazz en ese lugar, y ahora que el club ha renacido en la Casa Maroto de Plaza Egaña, la mirada propia vuelve a retrotraerse hacia esos tempranos años de música. Como compositor, Jorge Díaz lidera un quinteto de jazz fusión, con un marcado acento latino, pero en sus trabajos más nuevos se ha enfocado en el núcleo básico del trío de jazz puro. “Jazz de club”, suelen llamarle, porque en esas dimensiones reducidas es donde puede alcanzar su mayor rendimiento. «Ni lo pienses» (Animales en la Vía) es una suerte de continuidad de «Bloody bop» (2008) en cuanto a formato, pero en lugar de composiciones propias, en este nuevo disco Díaz revisita sus inicios a través de los standards que tocaba en Ñuñoa. “Son los temas que sigo estudiando hoy”, dice. No hay que confundirse: todo está ahí, a la mano, en la interacción de las funciones, en la simpleza del repertorio y en el sonido del ensamble, que completan Hugo Rojas (bajo) y Félix Lecaros (batería).

a cantidad de cantores que alguna vez ha tomado prestada una melodía de Violeta Parra o de Víctor Jara se pierde de vista. Pascuala Ilabaca, en cambio, se ha desmarcado de esa posición gracias a los trabajos de corte experimental que realiza desde «Pascuala canta a Violeta» (2008), su disco debut, para el que eligió un repertorio poco escuchado. En «Me saco el sombrero», una Pascuala de 28 años, con viajes, canciones, estudios y discursos propios, retoma piezas de Parra y de Jara, ahora desde una amplia perspectiva y exquisito gusto musical. Ella utiliza el piano en «Versos por despedida», «El arado» y «La luna siempre es tan linda», pero también explora el sonido medioriental en vibrantes pasajes de «En los jardines humanos», de Violeta Parra; y «El maíz», poema de Gabriela Mistral que musicalizó. Pero junto a esos tres nombres –Parra, Jara y Mistral–, aparece uno más, desconocido y poco visible. Es el músico porteño Álvaro Peña, el hombre que ha sido considerado el primer punk de la historia. Aquí, Pascuala Ilabaca recupera su composición «El látigo de la indiferencia» sola con el piano, tal como el propio Peña lo hizo en un grito de abandono durante sus años de vida en Europa para su disco «Drinkin my own sperm», de 1977. Verdadero punk. «Espiral» Así pasa cuando sucede

S

on los resultados de un encuentro entre tres instrumentos, tres nombres y tres sensibilidades. Y se manifiesta sobre todo en climas sónicos, como en el final de los trece minutos de la improvisación «Primer paso», que nos da señales de la jerarquía musical que ostentan estos solistas. “La música improvisada es como la vida misma”, dicen ellos, en un intento de explicar cómo la espontaneidad puede derivar en una creación que aquí pareciera estar planificada. Estos instantes son sus pequeños triunfos. Espiral es un nuevo ensamble que busca respuestas en los hallazgos de un momento único. Está integrado por el baterista colombiano Giuliano Ferreira, y los chilenos Sebastián López (saxos alto y soprano) y Marcelo Troncoso (guitarra), el músico con mayor trayectoria en la improvisación libre y estructurada. No por nada es también coautor del ensayo crítico y académico «La dinámica del discurso improvisado» (2009). «Espiral Trío» es entonces el primer registro fonográfico de esta propuesta, con cuatro improvisaciones que se mueven en estéticas diferentes, entre el rock y el jazz, y entre el sonido y el ruido. Su vocabulario es único. Allí, cada decisión tomada tiene una consecuencia, y eso es siempre imposible de controlar.

Nombres propios Ricardo Acevedo (1932-2014)

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uitarristas de todos los estilos le pusieron el ojo y el oído a Ricardo Acevedo en distintos momentos de su historia. Pepe Fuentes, cuequero insigne, fue su compañero en el conjunto Fiesta Linda desde los veinte años, en 1953. Mucho tiempo después, un solista chileno de la guitarra flamenca como Carlos Ledermann escuchó a Acevedo sacarle sonidos de otra dimensión a una guitarra de discutible calidad; y hasta el intérprete clásico Antonio Rioseco Palacios se interesó por el trabajo de este solista porteño, con quien llegó a tocar a dúo y para quien transcribió en la partitura los arreglos de doce piezas, la mayoría tonadas y aires folclóricos y típicos. Ricardo Acevedo falleció en Viña del Mar el 31 de enero pasado, a los 81 años, en un triste anonimato. Salvo una editorial de la enciclopedia MusicaPopular.cl, ningún medio de cobertura nacional se percató del deceso. Como para aumentar su leyenda, apenas quedan algunas fotografías suyas, como aquella del elegante traje, y sus cuidados bigote y peinado en la portada del long play «Así te siento, tonada», de Odeón. Al reverso de ese disco de 1964 se lee, a modo de epígrafe, “solos de guitarra”. Ahí está Ricardo Acevedo, el solista, en la reconstitución instrumental de tonadas tradicionales como «Yo vendo unos ojos negros», «La tranquera», «La yegua tordilla», o en el estreno de «Así te siento, tonada», una de sus más importantes y famosas creaciones.

“El agua, el aire y la limpieza son los principales productos de mi farmacia”, Napoleón Bonaparte (1769-1821), Emperador de Francia.

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Fotografía Henri Cartier-Bresson

El ojo del siglo XX Por Evelyn Erlij

Desde París

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enri Cartier-Bresson (19082004) tenía el don de la invisibilidad. Tomaba su cámara, la ocultaba entre sus manos y desaparecía en las multitudes. Con movimientos felinos, parándose en la punta de los pies, apretaba el obturador con actitud furtiva, algo asustadiza, como si temiera que lo fueran a descubrir. El video que lo registra fotografiando en las calles de Nueva York, y que se exhibe en la gran retrospectiva que el Centro Pompidou le está dedicando a su obra, es uno de los escasos testimonios de su método de trabajo, aquel que le permitió capturar algunas de las imágenes más emblemáticas del siglo XX. En la exposición (que reúne 500 imágenes) se descubre un Cartier-Bresson que, desde pequeño, demostró una sensibilidad artística que iba más allá de la fotografía. En sus días de juventud, su pasión era la pintura, un arte que aprendió a fines de los años 20, en el barrio parisino de Montparnasse. Su maestro fue el artista cubista André Lhote, el que, según decía, le enseñó “fotografía sin cámara”, ya que de él aprendió el sentido de la geometría y de la composición. Abren la retrospectiva un par de cuadros inspirados en Cézanne y unos collages cercanos al estilo de su amigo Max Ernst. Ellos exhiben su temprano interés por la deconstrucción de las formas. Del Cubismo aprendió a mirar el mundo desde perspectivas inesperadas, pero fue el Surrealismo el que le enseñó a buscar en la vida real imágenes que se asemejaran a sueños extraños, en que los cuerpos se deforman, se convierten en sombras y se difuminan en su propio movimiento. Varias fotografías de esta primera época, que va desde 1926 a 1935, hacen recordar a De Chirico y sus escenas oníricas, a través de imágenes de manos y cabezas de maniquíes desarticulados o de paisajes inverosímiles, donde las personas se convierten en siluetas abstractas. Varias de las fotos que tomó en España, en 1933, reflejan el influjo surrealista en su obra, como también su talento para crear ambientes insólitos a partir de lo real. Un sitio eriazo desde un ángulo en que la gente parece una colonia de hormigas o la famosa foto de unos niños delante de un muro enorme de ventanas ínfimas, son ejemplos de su gusto por la estética de lo inusual. Lejos del cliché del “instante decisivo” 26 I La Panera


El Centro Pompidou de París dedica hasta el 9 de junio una retrospectiva colosal al fotógrafo más famoso del siglo XX, fallecido hace diez años. Testigo privilegiado del acontecer mundial, el llamado “padre del fotoperiodismo” fue ante todo el hombre que, gracias a su sentido estético y a su obsesión por las formas, elevó, de manera definitiva, la fotografía a la categoría de arte. que se atribuye a su estilo, estos primeros trabajos demuestran su reticencia a entender la fotografía como un “espejo de la realidad”, algo que lo relacionaba más a Man Ray que al fotoperiodismo por el que se le conoce hoy en día. Su acercamiento al movimiento surrealista data de 1926, cuando comenzó a frecuentar el grupo liderado por André Breton. Nunca participó de manera activa –“era muy tímido para pedir la palabra”, dijo alguna vez–, pero de ellos tomó el gusto por la subversión, el juego del azar, la errancia y el poder del inconsciente; también, el interés por la “belleza convulsiva”, la que se ve, por ejemplo, en los ojos blancos y la pose desfalleciente de una niña que baila para su cámara como en un estado de trance. Ángulos que dislocan la anatomía humana, la cabeza de un hombre que desaparece detrás del nudo de una cortina, los torsos de dos amantes que se funden y se confunden, y unas siluetas borrosas donde los cuerpos parecen evaporarse, son muestras de por qué CartierBresson es “uno de los fotógrafos más auténticamente surrealistas de su generación”, como se explica en la muestra, a pesar de que rápidamente se alejó del grupo y comenzó a desarrollar su estética propia e inconfundible. ANTROPÓLOGO VISUAL

La valoración de su trabajo llegó temprano. En 1933, el galerista neoyorquino Julien Levy organizó su primera exposición importante, y en 1947, a sus 39 años, el Museo de Arte Moderno de Nueva York le dedicó una retrospectiva. El dato no es anecdótico: la fotografía luchó durante décadas para ser considerada un arte de peso. El prejuicio venía de los tiempos en que se le consideraba un mecanismo “literal” y “técnico”, y, por lo mismo, incapaz de competir con la creatividad y el trabajo plástico de un cuadro o de una escultura, idea que sólo empezó a desaparecer en los años 60 y 70. Aunque Cartier-Bresson podría haberse convertido en un artista consagrado de la fotografía de museos y galerías, su ambición por la aventura lo llevó a alejarse de la práctica puramente artística. El mismo año en que el MoMA realizó su gran exposición, el fotógrafo se reunió con sus colegas Robert Capa, David Seymour, George Rodger y William Una multitud impaciente frente a un banco para comprar oro durante los últimos días del Kuomintang, Shanghai, China, diciembre 1948. Prueba de plata sobre gelatina, impresión hecha en 1960. Colección Fondation Henri Cartier-Bresson, París © Henri Cartier-Bresson / Magnum Photos, cortesía Fondation Henri Cartier-Bresson “Tus primeras 10.000 fotografías serán tus peores fotografías”, Henri Cartier-Bresson.

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Fotografía

estuvo con Gandhi horas antes de su asesinato y tomó las fotografías más impresionantes que se conocen de su funeral. su interés estaba más en los detalles que en los grandes hechos. No siempre tuvo que salir de su casa para encontrar inspiración: he ahí la conocida fotografía de las piernas de su mujer, la también fotógrafa Martine Franck.

Vandivert, y fundaron la mítica agencia Magnum, el templo del fotoperiodismo hasta la actualidad. La filosofía del grupo era la independencia ante todo: cada fotógrafo sería dueño de sus negativos y podría decidir el destino de su obra por el resto de su vida. Ansioso de conocer nuevas realidades, empezó a viajar desde muy temprano, en busca de personajes y escenas cotidianas desconocidas para el lente de su cámara. Así descubrió los prostíbulos de México, las multitudes de China y la belleza de las cubanas; fotografió la cotidianeidad de Barcelona, Valencia, Nueva York y la Unión Soviética de posguerra. Con la distancia que impone el tiempo, su obra se erige hoy como un registro único de los cambios políticos, sociales y culturales del siglo XX. Como una especie de antropólogo visual, Cartier-Bresson retrató algunos de los fenómenos de sociedad que configuraron el mundo actual. El consumismo fue uno de sus temas predilectos, el que fotografió en las vitrinas de las tiendas o en los pasillos de las Galerías Lafayette de París. En una foto tomada en un estadio de Milwaukee, se ve a un público mirando un partido de baseball, pero el ángulo de la cámara y la altura de la toma permiten ver detrás de las gradas un mar de automóviles, más numeroso que el propio público: con una simple elección de encuadre, Cartier-Bresson fue capaz de retratar las dimensiones gigantescas de la revolución tecnológica a fines de los años 50. Hombres que se confunden con máquinas, multitudes enormes que se agolpan en las ciudades y gente anónima que se desplaza por las calles revelan cómo cambió la dinámica del cuerpo y su relación con el entorno. Nadie mejor que él supo captar tan hábilmente el movimiento y la agitación urbana, y de aquí que algunas de sus fotografías más célebres estén protagonizadas por figuras borrosas e imprecisas. No siempre tuvo que salir de su casa para encontrar inspiración: he ahí la conocida fotografía de las piernas de su mujer, la también fotógrafa Martine Franck. Aunque tenía buen olfato para la noticia –estuvo con Gandhi horas antes de su asesinato y tomó las fotografías más impresionantes que se conocen de su funeral–, su interés estaba más en los detalles que en los grandes hechos. El mejor ejemplo son sus famosas imágenes de la coronación del rey Jorge VI 28 I La Panera

Alberto Giacometti, rue d’Alesia, París, Francia 1961. Prueba de plata sobre gelatina, 1962. Colección Fondation Henri Cartier-Bresson, París © Henri CartierBresson / Magnum Photos, cortesía Fondation Henri Cartier-Bresson

de Inglaterra, en 1937: en vez de fotografiar la ceremonia, prefirió retratar a la gente que llenó las calles para ver el evento. Si bien estos trabajos eran publicados en revistas de actualidad, como «Life» o «Paris Match», su sentido de la geometría, sus encuadres originales y su interés por la estética primaban por sobre el valor noticioso de una imagen. Algunos de sus trabajos más célebres fueron los retratos de grandes personalidades, entre ellos, Jean-Paul Sartre, Truman Capote y Alberto Giacometti, una práctica que, según decía, le resultaba la más difícil de todas, ya que implicaba poner un “signo de interrogación sobre alguien” con la intención de contar quién es. Quizás por eso no le gustaba ser fotografiado, porque siempre prefirió el misterio y el

anonimato. Aún así, varios retratos suyos forman parte de la exposición, siendo uno de los más memorables una fotografía donde aparece arriba de una escalera, con su Leica en la mano, en busca del ángulo perfecto. Hacia el final de su vida, tomó la cámara sobre todo para capturar su vida cotidiana y los paisajes que lo rodeaban, aunque poco a poco fue dejando la fotografía para dedicarse al dibujo, una técnica que implica el acto consciente de trazar líneas y formas, en contraposición al gesto instintivo de apretar el obturador y capturar la realidad. A través de 500 fotografías que reflejan la cotidianeidad y el devenir de décadas turbulentas, el Centro Pompidou demuestra por qué Cartier-Bresson es, a vista de muchos, “el ojo del siglo XX”.


Chile Cultural

territorio independiente

del ARTe actual Por Heidi Schmidlin M.

A

ntes que nada, exhibe la luz, esencia de la creación cotidiana, el más antiguo de los patrimonios, envuelta en la arquitectura del Museo de Arte Moderno Chiloé (MAM), el auto proclamado territorio independiente del arte contemporáneo. Sus entradas luminosas intervienen, desde distintos ángulos, la morfología de un fogón chilote, sobre todo en las techumbres. Al calor, y al color, de ese espacio van visibilizándose importantes artistas regionales y nacionales. De hecho, 80 de ellos constituyen hoy su Colección Permanente. Forman vitrinas museales donde dialogan con trozos de la vida chilota encontrados a su paso. Se suman a ellos los artistas residentes que vienen a dar una especial vuelta de tuerca a su obra, como el cineasta neoyorquino Jim Jarmusch que ahí dio luz a «Continuum» en 2012; o Claudia Apablaza que por estos meses cierra su obra «Yo también quiero perder teorías». DESPUÉS DEL TIEMPO DE BASTILLAS

Tras unos años de relativa quietud, el MAM volvió ahora con tres Fondart bajo el brazo, la ayuda de la Fundación Mustakis, y el compromiso de la Municipalidad de Castro y de los Socios Amigos del MAM. Recursos frescos que le permitieron mejorar aspectos estructurales y programáticos: reactivó la casa de creadores residentes, repuso la Exposición Regional de Artistas con 17 pintores (desde el 6 de abril al 5 de mayo); y revisitó el circuito VutaMuseo (red de pinacotecas “bajo la lluvia”), que culminó el Día del Patrimonio Nacional (domingo 26 de abril)y que también contuvo exposiciones de dos o tres días donde los artistas en residencia pudieron mostrar las obras en desarrollo. No obstante las reparaciones, nada cambia su impronta de humilde vivienda de campo,

Al Museo de Arte Moderno llegan artistas que afanan con la libertad creativa que alberga este espacio, y exhiben obras donde se enlazan los sentidos de muchas latitudes. un sello tradicional y antiguo que contrasta con su vocación de arte moderno: “Quisimos que el alma y el espíritu de este lugar siguieran siendo los galpones tal como son, con sus techos laterales que generan una luz y una atmósfera diferentes. Ahí está el corazón de este declarado ‘Territorio Independiente del Arte’. Galpones de madera de toda una vida; con mínimas ornamentaciones, donde sus volúmenes pasan a ser un soporte extraordinario para la obra de arte. Aquí no existe ningún prejuicio para intervenir: puedes clavar, pintar, perforar... El edificio no se come la obra de arte, sino que la hace florecer”, explica Edward Rojas, uno de sus arquitectos. Por esta contención de libertad creativa, que permite la experimentación y produce una resignificación del “fogón” chilote, Rojas y Eduardo Feuerhake fueron premiados en la X Bienal de Arquitectura de Santiago (1996), en la categoría Restauración y Reciclaje. El actual ciclo expositivo restituye también la antigua costumbre de invitar a un músico a las inauguraciones para que asista como juglar, acompañando el paso por las salas. Lo fueron en su momento Joakin Bello, Jaime Barría y Alejandro Guarello, y en abril retomó el isleño Claudio Pérez y sus músicos. Así como varía su contenido, el contexto urbano del MAM es también un paisaje en tránsito: su metamorfosis de cerro a ciudad se hace visible en las materialidades implícitas de una nueva estética que es recogida por los artistas, en diálogo o constatación, y donde se evidencian o anticipan las transformaciones.

Sus entradas luminosas intervienen, desde distintos ángulos, la morfología de un fogón chilote, sobre todo en las techumbres.

Esa capacidad de pre-ver, como el ojo de un gallo, lo que viene, es probablemente uno de los mayores aportes de estos “miradores” de la realidad: ojo de creadores como los que aquí muestran su trabajo. Bien lo sabe el trío de reconocidos pintores chilenos que en enero se trasladó a Chiloé para inaugurar la temporada 2014. Entre ellos, Juan Castillo, quien confirma la “magia” especial del MAM “por lo muy visible que resulta cada propuesta en esta vivienda leñosa: Chedomir Simunovic repinta una sala, y su obra ‘Por Amor’ abarca el piso, el techo, todos los muros. Carlos Bogñi cuelga un histórico ‘Vía Rupta’ junto a ‘Quién como Dios’, que dialoga con el lugar como parte de su composición. Yo resitúo ‘Ritos de paso’, e intervengo el desierto, la capital y Chiloé con la frase ‘Te devuelvo tu imagen’. Preparamos ahora otra trilogía para el 2015 en simultánea con el Museo de Bellas Artes de La Paz, Bolivia; el Bellas Artes de Santiago, y el MAM”. Chedomir Simunovic agrega: “Hay algo conceptual donde la belleza está tratando de abrir los ojos: creo que al repintar las pequeñas tiendas, asegurar la renovación del 75% de los palafitos con apoyo de fondos estatales y verificar visualmente cómo las nuevas materialidades reconfiguran a los coterráneos, se evidencian otros aires. Luego de 20 años de ausencia, noto las evoluciones que afectan a los de acá; quiéranlo o no, les ha cambiado el mundo. Esa ya es una gran señal de renovación y de tiempo nuevo que hay que ir redibujando, redescubriendo; pero siempre guardando la impronta inicial”.

“En busca de luz, un río nació”, Vinicius de Moraes (1913-1980), músico, poeta y compositor brasileño.

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Teatro

«La imaginación del futuro», dirigida por Marco Layera.

La renovada escena chilena

inunda Santiago Entre mayo y agosto se desarrollará el ciclo Teatro Hoy. Una excelente oportunidad para disfrutar de seis obras de calidad a cargo de jóvenes y promisorios directores. Por Rodrigo Miranda

U

na nueva, fresca y potente generación de directores y dramaturgos protagonizará la cuarta versión del ciclo Teatro Hoy, organizado por Santiago a Mil. Cerca de cien funciones tendrán lugar entre el 2 de mayo y el 23 de agosto en cinco salas de Santiago: GAM, La Memoria, Teatro del Puente, Teatro Municipal de San Joaquín y Teatro Universidad Católica. En su programación destacan representantes de un teatro muy político, pero no explícito, que analiza la desigualdad social, el modelo económico, la crisis de la educación, el individualismo o el rol de la mujer, 30 I La Panera

con humor, irreverencia y pequeñas historias, íntimas y cotidianas, que pueden tener múltiples lecturas. Es el caso de Los Contadores Auditores, colectivo teatral encabezado por los diseñadores Felipe Olivares y Juan Andrés Rivera, que estrena la comedia negra «Safari para divorciadas». Protagonizada por Carla Casali (actriz de la delirante «La tía Carola»), la pieza parodia el crecimiento económico de la sociedad chilena y la moda de las terapias y de los libros de autoayuda. ¿La trama? Un grupo de mujeres viaja a África a un safari que es al mismo tiempo un novedoso y exclusivo tratamiento post divorcio. “La obra plantea preguntas sobre cuáles son los ideales que fabricamos para la mujer en el Chile del siglo XXI. ¿Qué es lo femenino? ¿Qué significa ser una mujer exitosa?”, dice Olivares. “Todo en clave de humor y comedia de equivocaciones. La propuesta estética tiene que ver con el exceso y lo grotesco, como un rostro intervenido por el bótox. Los propios cuerpos en escena, rodeados de collares dorados y carteras animal print, son la escenografía”, agrega Rivera.

También con dosis de ácido humor, una de las puestas en escena más controversiales del festival es «La imaginación del futuro», dirigida por Marco Layera y protagonizada por un elenco liderado por José Soza. Este espectáculo transgresor y políticamente incorrecto se aleja del fiel relato histórico al narrar cómo un grupo de modernos ministros de Estado intenta asesorar al Presidente Salvador Allende para cambiar su histórico último discurso. La obra mezcla géneros y estilos: teatro físico, humor del absurdo, musical, marionetas y hasta teatro documental al incluir dentro del elenco a un niño real que es víctima de las inequidades del actual modelo económico. Sin duda, uno de los recursos más provocadores del montaje. Otra obra sobre la historia reciente del país es «El año en que nací», donde la directora y dramaturga Lola Arias reúne a once personas nacidas entre 1971 y 1989 para que narren sus experiencias. Hijos de miembros del MIR, del MAPU, de un guardaespaldas de Allende, de detenidos desaparecidos, de ejecutados políticos y hasta de un militante


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RULFO Y LA MEMORIA

DATOS ÚTILES: «Safari para divorciadas»: Teatro del Puente. 2 de mayo al 1 de junio. Viernes y sábado, 22:00 horas; domingo, 20:00 horas. «El año en que nací»: GAM. 29 de mayo al 8 de junio. Jueves a domingo, 20:00 horas. «Un poco invisible»: Teatro UC. 31 de mayo al 28 de junio. Martes, 20:00 horas; y sábado, 17:00 horas. «La grabación»: GAM. 13 al 22 de junio. Jueves, viernes y sábado, 20:00 horas; domingo, 19:00 horas. «La imaginación del futuro»: Teatro Municipal de San Joaquín. 19 al 26 de junio. Miércoles, jueves, viernes y sábado, 20:00 horas. «Paso del norte»: Teatro La Memoria. 21 de junio al 23 de agosto. Miércoles, jueves, viernes y sábado, 21:00 horas.

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Entradas: $6.000, general; $4.000, tercera edad y $3.000, estudiantes; excepto «La grabación» ($8.000, general; $4.000, tercera edad; $3.000, estudiantes) y «La imaginación del futuro» ($4.000, general; $3.000, tercera edad, niños y estudiantes). Compra de tickets en www.daleticket.cl

Quizá el estreno más esperado de Teatro Hoy sea «Paso del norte», de Cristián Plana, uno de los directores jóvenes más destacados de la escena actual, que en 2013 descolló con «Castigo». Ahora presenta su personal ver- a la Unidad Popular, pero también le gusta sión del cuento homónimo del escritor mexi- usar un estrambótico abrigo de piel de leocano Juan Rulfo, que narra –a través de las pardo, y de paso critica a la Iglesia Católica, a actuaciones de Rodrigo Pérez y de Moisés la Democracia Cristiana, a Carlos Ibáñez del Angulo– la historia de un campesino que deja Campo, a Pinochet y al género masculino en sus tierras y cruza la frontesu totalidad. Entrevistada ra en busca de fortuna. por su nieta (interpretada A su vez, bajo la direcpor Elisa Zulueta), al borción del joven Álvaro Vide de la senilidad, dice lo guera, Delfina Guzmán que piensa sin filtros y reinterpretará a Marta Ricuerda un beso con Allenvas, la abuela del escritor de, un intento de aborto y Rafael Gumucio, en «La el exilio. Sin duda, una ciugrabación». Esta mujer «Paso del norte», de Cristián Plana. dadana del siglo XX, cuya adelantada participó activamente en los mo- vertiginosa vida es digna de ser conocida por vimientos culturales, sociales y políticos de el gran público. su época. La transgresora nonagenaria que El festival incluye una obra familiar: «Un protagoniza esta biografía ficcionada se ríe poco invisible», el cuarto montaje de la comdel provincianismo, del machismo y del con- pañía Maleza, que aborda cómo la imaginaservadurismo. En la obra, doña Marta apoya ción puede convertirse en un refugio frente

Fotos: Santiago a mil

de Patria y Libertad, cuentan su historia y revisan la vida de sus padres a través de cartas y fotografías aparentemente reales. Provocador e innovador, el montaje diluye los límites entre realidad y ficción y cuestiona los estereotipos de la memoria colectiva de los últimos 40 años: “Son once versiones privadas de la historia oficial de un país que aún no logra ponerse de acuerdo sobre su visión del pasado”, comenta Paula Bravo, actriz y asistente de dirección del montaje que se ha presentado en Estados Unidos, Francia, Austria, Portugal y Argentina; y en junio viajará a Inglaterra y Alemania. “La obra tiene muchos aciertos en lo teatral: abordar el tema del padre y de la veracidad (el público se pregunta si los actores están realmente contando sus vidas), el juego y el humor puestos en un lugar hasta entonces solemne. Este híbrido entre teatro y documental genera un nuevo combustible que renueva la escena actual”, añade.

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a los problemas durante la infancia. Dos pequeños hermanos están solos en casa, y uno de ellos, Felipe, se está volviendo invisible, su especial forma de somatizar una grave crisis que vive su familia. Como está desapareciendo, se coloca una sábana encima y se disfraza de fantasma. Imágenes de cine de muñecos animados en stop-motion (cuadro a cuadro), a cargo de Hugo Covarrubias, se complementan con las actuaciones en vivo de Muriel Miranda y Mariana Muñoz. “El stop-motion es la técnica de animación que se conjuga mejor con el teatro. Maqueta y muñecos son símiles en miniatura del mundo recreado en el teatro. Es teatro dentro del teatro”, señala Muriel Miranda. “La compañía utiliza un muñeco y un actor para representar un mismo personaje. Esta técnica de animación nos permite ampliar los límites de la imaginación”, finaliza Hugo Covarrubias.

1. Delfina Guzmán protagoniza «La grabación», dirigida por Álvaro Viguera.

“He disfrutado mucho con esta obra de teatro, especialmente en el descanso”, Groucho Marx (1890-1977), actor y humorista estadounidense.

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2. «Safari para divorciadas», del colectivo Los Contadores Auditores. 3. «El año en que nací», de la directora y dramaturga Lola Arias. 4. La obra familiar «Un poco invisible», montaje de la compañía Maleza.


Teatro Eugene O’Neill y su paso por Buenos Aires

Una desconocida de bares y sobrevivencia Mucho antes de convertirse en el dramaturgo estadounidense más importante del siglo XX, el autor de “Largo viaje hacia la noche” pasó nueve meses en la capital argentina, emborrachándose y ganándose la vida de las maneras más insólitas. Un descenso al infierno que inspiró buena parte de su obra. Por Andrés Nazarala R.

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s común que los que visitan el Parque Lezama de Buenos Aires pregunten dónde está la estatua de Ceres, el lugar preciso donde Martín conoce a Alejandra en «Sobre Héroes y Tumbas», de Ernesto Sábato. Y también es habitual que, entre los árboles, aparezca algún entendido en la materia y responda siempre lo mismo: ya no existe. Pero en este legendario parque (que marca el límite entre San Telmo, La Boca y Barracas) nadie nunca pregunta sobre el Sailor’s Opera, bar de mala muerte que reunía a borrachos, marineros y excéntricos. OK. Convengamos en que no tendría mayor relevancia –“a nadie le importa lo que un marinero hace en la ciudad”, cantaba Tom Waits– si no hubiese sido el “refugio” preferido del dramaturgo Eugene O’Neill (18881953) cuando vivió en Buenos Aires. Un episodio desconocido en la vida del autor de «Largo viaje hacia la noche» (1941-42) que, sin embargo, marcaría a fuego su obra. BUSCO MI DESTINO

Eugene Gladstone O’Neill zarpó de Boston el 6 de junio de 1910. Según su diario de vida, el viaje duró 65 días hasta legar a La Boca. Se había embarcado en el velero noruego «Charles Racine» por puro romanticismo y las ansias de aventura que tiene todo joven de 22 años obsesionado con los libros de Joseph Conrad. Pero también había un motivo menos noble: arrancaba de Kathleen Jenkins, joven con la que se había casado 10 meses antes a espaldas de sus padres. Para peor, ella acababa de dar a luz un hijo que el futuro dramaturgo sólo reconocería una década más tarde (Eugene O’Neill Jr. se suicidaría en 1950, a los 40 años de edad). 32 I La Panera

En este contexto de confusión, O’Neill se instaló en una ciudad que escogió por azar. Inmediatamente se sumergió en los bajos mundos porteños y, de bar en bar, se gastó los 60 dólares que le había regalado su padre, un actor fracasado que sería magistral y dolorosamente retratado en «Largo viaje hacia la noche». “Entré a Buenos Aires como un caballero y terminé como una piltrafa”, escribiría el futuro Premio Nobel en su diario, consciente de su descalabro. Para sobrevivir tuvo que recurrir a una serie de estrategias y engaños. Fue contratado como dibujante en la Westinghouse Electric Com-

pany, pero no tardaron en darse cuenta de que no sabía trazar una línea. También trabajó en el galpón portuario de la Swift Meat Packing Company, hasta que éste se incendió, dejándolo sin trabajo. Además, sobrevivió un tiempo como estibador para distintas embarcaciones. LA NOCHE DE LOS LOBOS MARINOS

Fue Tom Waits quien también dijo que “ser un borracho es una ocupación full-time”. Y a eso se dedicó devotamente Eugene O’Neill durante los nueve meses que estuvo en Buenos Aires, principalmente en el Sailor’s Opera.


historia Algún viejo lobo de mar contaba un cuento, otro bailaba... Había acaloradas discusiones entre marineros yanquis y europeos acerca de la calidad de sus barcos. Y si alguna noche no prometía otro entretenimiento, siempre se podía iniciar una buena pelea para pasar el rato”. A veces, el autor pasaba sus noches en La Boca para tener una mayor dosis de vida marinera. También caminaba hacia el barrio de Barracas, donde comenzó a sentir fascinación por los cines pornos del lugar. Pero las cosas se complicarían. Sin dinero estable para pagar el arriendo de los hoteles decadentes en los que se hospedaba, O’Neill llegó a compartir con indigentes esa gran cama que puede llegar a ser una ciudad. Dormía también en el puerto, armándose un rincón improvisado. Se cuenta que incluso compartió hospedaje con jóvenes anarquistas de la época y estuvo a punto de participar en un asalto. Pero no se atrevió. Hastiado de la pobreza y arruinado por su adicción al alcohol, decidió embarcarse hacia Sudáfrica, pero no pudo ingresar por no tener los papeles adecuados. Irónicamente, terminó volviendo a Buenos Aires para continuar con su desventura. Ahora había eso sí una diferencia: estaba enfermo de tuberculosis.

alejandra acosta

BEBIENDO EN LAS TORRES GEMELAS

En esos años, el Parque Lezama acogía teatros, una plaza de toros, una pista de patinajes pero también muchos bares. De ellos permanecen sólo dos: El Hipopótamo y El Británico (hoy, uno de los lugares favoritos de Joaquín Sabina), que por esos años era visitado principalmente por ingleses, ex combatientes de la Primera Guerra Mundial. Pero el Sailor’s Opera era algo mucho más salvaje, como lo describió el propio O’Neill en su bitácora. “Era un loquero, pero siempre había algún programa para los habitués. Todo el que se hallaba en el salón aportaba alguna actuación...

La enfermedad –fundamental vicisitud en «Largo viaje hacia la noche»– obligó a O’Neill a ponerle fin a su aventura. Zarpó de Buenos Aires en el vapor Ikala y llegó el 15 de abril a Nueva York. Fiel a su espíritu rebelde e inconformista, se instaló en Jimmy The Priest, un bar-hotel que en 1966 fue demolido para construir el World Trade Center. Ahí se dedicó a compartir rondas de alcohol con borrachos terminales. La experiencia inspiró «Tomorrow», el único cuento que escribió. “Fue en mis días de marinero, en el invierno de mi gran caída y alienación, cuando todo esto sucedió. En aquellos años de vagabundeo, estar en la quiebra y a la deriva en algún puerto u otra parte del mundo no era una experiencia nueva; pero había sido un inusualmente largo período de inactividad, incluso para mí. Seis meses antes había aterrizado en Nueva York después de un viaje a Buenos Aires como marinero y vagabundo”, se puede leer en las líneas iniciales del relato, centrado principalmente en la figura de su amigo Jimmy Anderson, un alcohólico que terminó suicidándose en el mismo albergue.

Es una de los pocas menciones que existen sobre la estadía de O’Neill en Buenos Aires, además de los apuntes privados del autor. La gran investigación al respecto es mérito de Arthur y Barbara Gelb, quienes construyeron el libro «O’Neill: Life with Monte Cristo» con testimonios de conocidos y una exhaustiva revisión de registros y documentos. Pero la experiencia está claramente plasmada en su trabajo. «Largo viaje hacia la noche», su obra cumbre –una cruda y honesta pieza que retrata a su disfuncional familia durante el verano de 1912 (el autor pidió que no se montara hasta 25 años después de su muerte)–, está marcada por sonidos de barcos que funcionan como recurso dramático, Intransigente experiencias marinas en los Eugene O’Neill diálogos y muchos litros de rechazó para alcohol, además de la tubersiempre a su hija culosis por la que Edmund Oona (hija de su segundo matrimo- (alter ego de O’Neill) debenio con la escritora rá internarse en un sanatorio. Agnes Boulton) También hay rastros de por haberse casado, en junio de las borracheras bonaeren1943, con Charles ses en «The Iceman ComeChaplin cuando th» (1939) y la presencia de éste tenía 54 años un marinero inglés que coy ella tan solo noció en el Sailor’s Opera 17. A pesar de la en tres piezas: «En Rumbo diferencia de edad, a Cardiff» (1916), «In the ella nunca dejó Zone» (1917) y «La luna al cineasta, con del Caribe» (1918). quien tuvo ocho Aunque no hay claridad hijos, entre ellos sobre la actividad literaria la conocida actriz de O’Neill durante su esGeraldine Chaplin. tadía en Buenos Aires, indudablemente el viaje fue una experiencia iniciática que contribuiría al nacimiento del gran dramaturgo en el que se convertiría años más tarde. Porque luego de esa existencia tambaleante, propia de un Charles Bukowski, el autor disfrutaría del reconocimiento y de la fama, hasta su muerte en 1953, a los 65 años de edad. Pero todo nostálgico sabe que la experiencia asecha como un fantasma al que no se le puede dar la espalda. Como dice uno de los personajes de la obra «Una luna para los desdichados» (1943) : “No existe el presente o el futuro, solamente el pasado, ocurriendo una y otra vez”.

“Hacen falta muchas clases de amor para construir un mundo”, Eugene O’Neill.

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Poesía

Por Juan José Santos Mateo

O

scar Wilde escribió «La balada de la cárcel de Reading» tras cumplir una condena por “actos homosexuales”. El poeta beat Gregory Corso descubrió su vocación lírica en el penal, cuando con trece años fue encerrado por robar un tostador. Y el caso más paradigmático y doloroso, el de Miguel Hernández, castigado con treinta años de prisión en la época franquista española. No pudo cumplir la pena, murió de tuberculosis en presidio con treinta y dos años de edad. Pero de lo que estamos hablando no es de conocidos casos de poetas en la cárcel. La editorial Canita Cartonera no anda buscando réditos en un círculo especializado. Ni tampoco redimir a través de la escritura a un puñado de almas descarriadas. Eliminemos de este artículo los vocablos “paternalismo” o “terapia”. El sello librero colabora con una serie de presos que tiene la inquietud de escribir poesía. Los acompaña en su crecimiento y en su evolución, los ayuda a fabricar su producto y a distribuirlo. Por resaltar un párrafo de su ideario, quedémonos con cómo denominan a los poetas/ internos con los que trabajan: “Son presos, no más encerrados que muchos de nosotros, en

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Poesía libre Sin comillas. Una veintena de internos de la cárcel de alta seguridad de la comuna de Alto Hospicio, en Iquique, son poetas. Una editorial, Canita Cartonera, realiza capacitaciones, talleres y publicaciones de sus trabajos, englobados bajo la frase “poesía carcelaria de máxima seguridad”.

un mismo sistema violento y avasallador, forzando un giro de tuerca a un imaginario como el hospiciano, cargado de muerte, pobreza y delirio de desarrollo. Individuos que desde su condición han logrado rearmarse accediendo a nuevas herramientas con las cuales manifestar sus posiciones frente a una realidad que les concierne igualmente a ellos como a cualquiera de nosotros”. Fruto de su colaboración con los internos, realizan talleres donde elaboran fanzines, recitales (como el homenaje a Agustín Araneda Arce, un compañero muerto en la cárcel) y libros en cartón, como la antología poética «Ideas Ruidosas», que reúne algunos de los poemas escritos dentro de la cárcel. SIN TRAMPA Y CON CARTÓN

Editoriales cartoneras hay muchas, pero hace diez años no había ninguna. El fenómeno surge en 2003 en Argentina. Consiste en publicaciones hechas con cartón reciclado, normalmente recogido por personas sin techo que reciben a cambio de los cartones que recogen una pequeña cantidad económica. Mediante un simple (pero duradero) proceso manual, artesanal, los cartones hacen las veces de tapas de libros que se distribuyen a bajo precio y en una modesta escala.


En el caso de Canita Cartonera, son los internos (algunos tramposos, otros que han caído en trampas, otros inocentes de toda trampa) los que elaboran las publicaciones con sus propias manos. Tienen un techo, aunque no es el suyo. Y esperan poder algún día salir a buscar uno propio, continuar siendo útiles en libertad. Y reciclarse, como los cartones que manejan. Son ellos los que escriben los poemas desde dentro de sus celdas, para que viajen a través de los barrotes y puedan ser leídos más allá de sus cuatro paredes.

Sinfonía Marina “Como añoro tu canto de esencia humedecida sinfonía al viento de brisa marina como viajo en los recuerdos de costa extendida mis oídos acaracolados de rompiente ola traen en grito de tu voz enfurecida castigando el obstáculo azotando la roca como cincel al laburo tratado creando la obra que traspasa el existir humano te reconoces cascabeleando el tiempo pasado el cielo te observa en su extremo opuesto lanzando serpentinas aladas al viento plumas y graznidos como elemental complemento sinfonía marina de instrumentos naturales composición de sonidos inigualables teclas de piano en el azul del cielo alas de gaviotas sonoro graznido eterno tambor en la roca azote en movimiento cascabeles al suelo conchuelas en el tiempo viento del norte fondo perfecto composición de recuerdos que añoro… En el vil desierto

EL DIRECTOR

Jorge Saavedra (Iquique, 1959) fue precoz en la escritura y en la delincuencia. Tal es su compromiso con el proyecto y con la poesía desde dentro del complejo penitenciario, que es hoy el director de la editorial. Nos confiesa que siente que Canita cambió totalmente su vida. A él le hicimos una entrevista a través de Carlos Vargas, encargado de la unidad literaria de la editorial en la cárcel de Iquique. eliminemos de este artículo los vocablos “paternalismo” o “terapia”. tampoco se trata de

Luis Roberto Palma Gómez Módulo 52, cárcel de Iquique.

redimir a través de la escritura a un puñado de almas descarriadas.

–¿Cómo te iniciaste en la poesía? “Siento que se nace Poeta. Es así, porque el poeta tiene la sensibilidad de percibir las cosas, es también un visionario, luego él o la humana corriente que lee al Poeta da cuenta de que es así. Mis primeros escritos nacen en la enseñanza básica, donde participaba en concursos –por decir, en el Mes del Mar– y, ya preso, en las cárceles de menores escribía los poemas de amor que mis compañeros enviaban a sus pololas”. –La cárcel, ¿ha cambiado tu manera de entender la poesía? ¿Crees que antes de empezar a escribir ya tenías alguna inclinación o sensibilidad poética? “Sí, totalmente, mi tiempo en prisión gira en torno a la Poesía y a la Lectura; nada más ocupa mi tiempo, siento que mi Poesía ha ido de la mano conmigo, y a pesar de nacer en prisión ésta es libre, ya que soy autodidacta. La mitad o más de mi vida he sido preso, he participado en diferentes talleres literarios, amo la Poesía Combatiente, la Contestataria, aquellos versos que sean dinamita pura. El Poeta es

un Hombre sensible, colmado de emociones, yo soy así, se supone que el preso por lógica debe ser Rudo. Pues bien, Yo soy un ser muy conocido en el mundo delictual y reconocen mis trabajos”. –¿Qué es lo que quieres expresar con ella? “La injusticia, el doble estándar de aquellos que se encuentran en la cúpula del Poder, los hacinamientos en las Cárceles, las Tomas de Terrenos, los Chicos y Chicas que viven en las calles, la falta de Amor, la inconsciencia del consciente me da asco, la falta de solidaridad, mis textos también llevan un pedacito de mi”.

Editoriales cartoneras hay muchas, pero hace diez años no había ninguna. El fenómeno surge en 2003 en Argentina.

ajustando cuentas, también desahogo esa sed de dar de beber ¿Me comprendes? Estando en la Cárcel de Colina II el año 98, no tenía radio ni TV, nada. Un amigo me envió de otro patio un cúmulo de diarios viejos, y entre ellos venía un libro de Poemas Bilingües (Español-Francés) de la Poeta Arinda Ojeda, Presa Política de la dictadura de Pinochet. En ella toda su Poesía era Carcelaria, pero afirmaba y confirmaba que su rebeldía era vivir y escribiendo era libre. Yo, a través de mis Poemas, soy una voz de 3.000 y tantos que no se atreven a escribir o porque no saben cómo”.

–¿Cuáles son tus ambiciones? “Ya después de mi libertad, es mi deseo realizar trabajos literarios con Chicas y Chicos en riesgo social, ser un puente para que logren dignidad. Porque, a decir verdad, el Estado de Chile está condenando a sus hijas e hijos a la Delincuencia”.

–¿Qué significa para ti que otros lean tus poemas? “Siento que al leerme están conociendo algo que desconocían, quizás logran un cambio en su vida, pero lo más importante es que ‘Ya soy un pedacito de ellos o ellas’ ”.

–¿La poesía te ayuda? ¿En qué sentido? “La Poesía es mi forma de ser, escribo y leo mucha Poesía, al escribir Poesía voy

–¿Cuál es el verso con el que te sientes más identificado? “Me reí y me dolió la cara”.

“La peor prisión es un corazón cerrado”, Juan Pablo II (1920-2005), 264º Papa de la Iglesia Católica.

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Letras Latinoamericanas

El uruguayo Ángel Rama extendió mucho más allá de la literatura su aporte crítico en América Latina, que él definía en sí misma como “un proyecto cultural vanguardista que espera su realización concreta”. Se cumplen 30 años de la publicación de «La Ciudad Letrada», su obra póstuma, y revisamos aquí parte de su herencia cultural. Por Elisa Cárdenas Ortega.

A

No hay ciudad

sin letra

sistimos hoy a una primacía indiscutible de lo audiovisual en todo tipo de mensaje, a un insospechado flujo de información y comunicación a través de las redes sociales y a nuevos referentes de pensamiento y movilización de ideas que han redefinido el papel de los intelectuales. Las fronteras geográficas parecen diluirse en la ubicuidad de la información. Acerca de todo aquello hubiera podido pensar y escribir el uruguayo Ángel Rama (1926-1983), conocido como crítico literario, aunque su obra abarcó lo social, lo urbano y lo colectivo, intentando configurar una idea de cultura en América Latina. Su prematura muerte en un accidente aéreo en el que también fallecieron su esposa, la crítica argentino-colombiana Marta Traba, y otros intelectuales, truncó una carrera que sigue iluminando los estudios de muchos, pese a haberse detenido en un escenario tan diferente al actual. Mario Vargas Llosa, su gran contendor en recurrentes polémicas, ya predecía: “La muerte de Ángel Rama es como una funesta profecía sobre el futuro de una disciplina intelectual que ha venido declinando en América Latina”. Este año se cumplen tres décadas de la publicación de «La ciudad letrada», su obra póstuma, texto referencial de la crítica cultural en el continente, y conceptualmente inseparable de sus más importantes títulos anteriores: «Rubén Darío y el Modernismo» (1970) y «Transculturación Narrativa en América Latina» (1982). Rama sorprendió al pensamiento de su tiempo con un ambicioso proyecto que exploraba la constitución de las ciudades, desde la remodelación de Tenochtitlán luego de su destrucción por Hernán Cortés en 1521, hasta la construcción de Brasilia en 1960, modelo de la ciudad moderna creada

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por Lucio Costa y Oscar Niemeyer. A todo ese proceso lo denominó “un parto de la inteligencia”, advirtiendo la existencia de un entramado cultural que él llamó la Ciudad Letrada. Ésta era un foco ubicado en el centro de toda urbe, fiel a la corona española en los primeros años y relacionado a las esferas del poder desde siempre, que se legitimaba a través de la palabra escrita, la letra y la grafía, y guardaba grandes distancias con la diversidad de dinámicas, haceres y saberes que él distinguía como Ciudad Real. Así, habló de signos y símbolos y de cómo éstos moldean nuestra vivencia y convivencia social, ejemplificó con cada ciudad americana, planificada en papel La Generación del antes de ser construida, y definió a la escritura 45 en ocasión de como un elemento configurador fundamental la visita de Juan Ramón Jiménez. del “Nuevo Mundo”. Según Rama, para esta misión civilizadora De izquerda a se estableció un grupo social especializado, derecha, parados: cuya influencia llegaba a ser similar a la sacer- Maria Zulema Silva dotal; aunque no en la esfera de lo espiritual y Vila, Manuel Claps, lo metafísico, sí en la del ordenamiento de los Carlos Maggi, Masignos, igualmente omnipresentes en la reali- ría Inés Silva Vila, Juan Ramón Jimédad americana. Esta revolución del pensamiento, trayendo nez, Idea Vilariño, a la luz un proceso nunca antes observado, Emir Rodríguez hace de Ángel Rama una de aquellas men- Monegal, Ángel tes capaces de capturar una radiografía de su Rama. Sentados: tiempo y fijarla en el colectivo, observar y car- José Pedro Díaz, tografiar los vaivenes complejos de la cultura; Amanda Bereny nos hace también preguntarnos cuál sería su guer, Zenobia, Ida Vitale, Elda Lago, diagnóstico de América Latina hoy. El especialista mexicano Víctor Barrera Manuel Flores Enderle (autor de libros como «Lectores in- Mora. surgentes. La formación de la crítica literaria hispanoamericana (1810-1870)») define la obra de Ángel Rama como “una transformación radical en la figura del intelectual en el continente. Fue heredero directo de una tradición ensayística que venía desde su compatriota José Enrique Rodó y que se caracterizaba por la presencia constante en el ámbito público: Rama ejercía con soltura la crítica en los medios, desde la prensa, los suplementos y la exposición de sus reflexiones. Por otra parte, su trabajo crítico era mucho más amplio, no se quedaba en el plano de lo inmediato o lo contingente, sino que ensayaba una mirada orientada a la totalidad, cubriendo muchas de las manifestaciones Ángel Rama en Washington. culturales de América Latina. En el siglo XX, sólo encontramos trabajos de esas dimensiones y alcances en las obras del dominicano Pedro Henríquez Ureña y del brasileño Antonio Cándido. ‘La ciudad letrada’, publicado en forma póstuma en 1984, dio

recalca: “Ángel Rama nunca dejó de insistir en que una ciudad, previamente a su aparición en la realidad, debía existir en una representación simbólica que sólo podían asegurar los signos: las palabras, que traducían la voluntad de edificarla en aplicación de normas; los diagramas gráficos, que las diseñaban en los planos. La ciudad como diseño y delito de la letra en tanto tecnología de escritura. Pensemos sólo en el Diccionario de la Real Academia, en los discursos ilustrados de la emancipación, en la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, en la Gramática de la Lengua Castellana, en el Código Civil de Andrés Bello. Letras de la imagen de la ciudad que señalan sus límites y posibles subversiones”. DESTINOS CRUZADOS

Junto a la crítica de artes y literatura Marta Traba.

cuenta del propio proceso de transformación de la obra crítica de Rama, que iba del Postestructuralismo a los estudios culturales y poscoloniales, pero sin caer en ningún tipo de dogmatismo teórico”. “La ciudad como efecto de letra”, así define el aporte de esta obra Alejandra Castillo, docente y Doctora en Filosofía: “La letra, más que parasitaria o suplementaria al orden de las cosas, se constituiría en el modo, por excelencia, en el que se visualizan intercambios, formas y sanciones en el espacio de la ciudad latinoamericana. ‘La ciudad letrada’ no es simplemente un libro sobre la instalación del discurso ilustrado en América Latina, sino más bien una arqueología del saber/poder, en el sentido que Michel Foucault diera a este término. Siguiendo la intuición y provocación instalada por Rama, no podríamos dejar de advertir el régimen de la letra y de la ley que dan fundamento y visibilidad al espacio de la ciudad, así como un orden de dominio. No hay ciudad sin letra: sólo en la recitación diagramática de nombres y figuras se retienen paisajes, se contienen flujos y se aquietan tránsitos”. Escribanos, escribientes o escritores se han encargado de encarnar en la ciudad latinoamericana un orden de las cosas, determinando a través de leyes, reglamentos, proclamas, cédulas, propaganda y discursos ideológicos. Alejandra Castillo se pregunta: “¿Cuánto de la ciudad, sus contornos, ríos, habitaciones se mantienen visibles en la sustracción de su reflejo narrado, en la sustracción de la letra?” Y

Provocador sin ser doctrinario, Ángel Rama buscó siempre explorar la substancia de las dinámicas culturales, generando en muchos casos la antipatía de funcionarios, instituciones y algunos de sus pares intelectuales. Como en un principio estuvo ligado a la revista «Casa de las Américas», el brazo cultural de la Revolución Cubana, lo catapultaron como comunista, pese a haberse distanciado de ese proceso. Cuando estaba de visita en Caracas en 1974, irrumpió el golpe militar en Uruguay, que le cerró las puertas de su país. Indirectamente, la situación fue favorable porque entonces creó la mítica Biblioteca Ayacucho y obtuvo, con el tiempo, la nacionalidad venezolana. En sus últimos años, tras haber desarrollado una brillante carrera académica en Estados Unidos, se le prohibió por decreto continuar con sus clases en Maryland. Fueron muchos años de peregrinaje por América y Europa junto a su segunda mujer, la crítica de artes y literatura Marta Traba, a quien conoció en 1966, estando ella instalada en Bogotá. Fueron caminos de vida muy similares, ella era argentina, vivió en distintos países pero fue en Colombia donde desarrolló la fase más contundente de su aporte cultural. Publicó veinte libros de crítica y cuatro novelas, creó y dirigió el Museo de Arte Moderno de Bogotá, defendió a fuego a las vanguardias y al arte abstracto, criticó al muralismo mexicano y buscó desde la especificidad de las artes visuales una autonomía cultural para el continente, promoviendo además el conocimiento y la apreciación masivos de la plástica en sus programas de televisión. Ángel Rama y Marta Traba representan un perfil de intelectual activo y comprometido con su tiempo, y un estilo de crítica cultural que hoy hace mucha falta ante el desencanto político e ideológico actual, ante la incertidumbre, los acelerados procesos migratorios; la emergente valorización académica de la palabra hablada y la oralidad; y la potencia de una sociedad demandante y agotada de las inequidades. Parte de su gran legado es preguntarnos, constantemente, ¿cómo hubieran definido este presente?

“Inteligencia es lo que usas cuando no sabes qué hacer”, Jean Piaget (1896-1989), filósofo y psicólogo suizo.

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Literatura

Edificio del Fondo de Cultura Económica, México, D.F.

Por Víctor Barrera Enderle

V

oy a comenzar dando un salto en la efeméride para aterrizar en lo que considero lo más destacado del acontecimiento que celebramos. Es decir, quiero dejar de lado momentáneamente los datos duros, esos que nos dicen que el Fondo de Cultura Económica nació como un fideicomiso representado por diversas instituciones públicas mexicanas, como el Banco Nacional Urbano, la Secretaría de Hacienda, el Banco de Crédito Agrícola, y otras del mismo tenor, el 3 de septiembre de 1934. De los documentos oficiales, sólo voy a apuntar que en el estatuto III del contrato se especificaba que el objetivo de dicho fideicomiso consistía en “publicar obras de economistas mexicanos y extranjeros y celebrar arreglos con editores y libreros para adquirir de ellos y vender obras sobre problemas económicos cuya difusión se considere útil”. El último dato que mencionaré al vuelo trata sobre su primera Junta de Gobierno, la cual quedó compuesta por Manuel Gómez Morín, Gonzalo Robles, Adolfo

El banquete de la barbarie A propósito de los 80 años del Fondo de Cultura Económica.

Víctor Barrera Enderle (Monterrey, México, 1972). Ensayista y crítico literario. En 2005 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo «Alfonso Reyes» (México). Ha publicado, entre otros, «La mudanza incesante» (2002), «La otra invención» (2005), «De la amistad literaria» (2006), «Literatura y globalización» (2008) y «Lectores insurgentes» (2010). Actualmente dirige la revista cultural «Armas y Letras». 38 I La Panera

Prieto, Daniel Cosío Villegas, Eduardo Villaseñor y Emidgio Martínez Adame. Tales son los registros oficiales. Ahora bien, una lectura más amplia nos llevaría a entender que la creación del Fondo de Cultura Económica fue, a pesar de las intervenciones oficiales y del sesgo político, un desafío al orbe editorial hispánico. Diría más: representó la desestabilización de la jerarquía libresca española. A pesar de lo que pudiera creerse, no fue tampoco un acto fortuito o meramente coyuntural, sino la culminación de un largo proyecto que venía gestándose desde la primera década del siglo XX. En sus «Memorias», publicadas en 1976, Daniel Cosío Villegas, fundador, como recién observamos, y primer presidente del FCE, confesó que el título de la editorial nació de manera

fortuita: “Entonces, yo mismo cometí una serie de disparates traduciendo mal del inglés el nombre mismo de nuestra empresa, que se llamó Fondo de Cultura Económica, porque en inglés se hubiera llamado correctamente ‘Trust Fund for Economic Learning’…” LA UTOPÍA EDITORIALISTA

El anhelo de poseer una editorial enfocada en libros especializados era antiguo: lo encontramos en los “diagnósticos pesimistas” que, en la víspera del estallido de la Revolución, detonaron los proyectos y reformas culturales y educativas del Ateneo de la Juventud, la primera asociación cultural moderna en México. Detrás de sus conferencias sobre temas griegos, de sus reflexiones sobre literatura moderna, de su rechazo a la instrucción positivista y de sus lecciones sobre crítica filosófica, yacía la queja fundamental: la pobre circulación de ideas y teorías impresas. Cuatro de sus miem-


su creación fue, a pesar de las intervenciones oficiales y del sesgo político, un desafío al orbe editorial hispánico. Diría más: representó la desestabilización de la

bros serían agentes capitales de las reformas educativas en el México postrevolucionario y tendrían que ver directa o indirectamente con el FCE: José Vasconcelos, Alfonso Reyes, Pedro Henríquez Ureña y Antonio Caso. En su «Historia de la casa. Fondo de Cultura Económica (1934-1996)», Víctor Díaz Arciniega señala como el inicio de la “utopía editorialista” el Congreso Internacional de Estudiantes que se realizó en México en 1921, cuando José Vasconcelos era el rector de la Universidad (muy pronto sería el secretario de Educación Pública del gobierno de Álvaro Obregón). La Revolución, en su etapa más violenta, había terminado y comenzaba ahora el período de “reconstrucción nacional”. El Congreso fue organizado por la Federación de Estudiantes de México, cuyo presidente era Cosío Villegas (contaba entonces 23 años de edad) y el secretario, su compinche, Eduardo Villaseñor. En la lista de los asistentes destaca el joven argentino Arnaldo Orfila Reynal, quien llegaría a ser el segundo presidente del FCE. Concuerdo con Díaz Arciniega cuando menciona que el Congreso formó parte del gran renacimiento cultural y educativo que impulsó Vasconcelos, y cuyo fin consistía en crear y al mismo tiempo fortalecer la idea de una identidad nacional y latinoamericana, sustentada en el sueño de unión continental de Bolívar y en las propuestas ensayísticas sobre la condición especial de la región elaboradas, desde distintas perspectivas, por José Martí y José Enrique Rodó. Tanto Cosío Villegas como Villaseñor pertenecieron a la primera generación de intelectuales surgidos de la renovación educativa recién mencionada. Los dos fueron alumnos del filósofo Antonio Caso (quien los puso en contacto con las propuestas intelectuales del Ateneo de la Juventud) y colaboradores cercanos de Vasconcelos. Cosío, por ejemplo, realizó la traducción de «Las Eneadas», de Plotino, para la colección de clásicos universales que, en grandes tirajes populares, el secretario de educación repartió por todo el país como parte de su campaña alfabetizadora. Ambos leyeron con devoción «El tema de nuestro tiempo» (1923), de José Ortega y Gasset, donde se postula la idea de generación como aspiración vital y forma de distinción. Y, finalmente, este dúo estudiantil presenció y tomó apuntes de las lecciones

afp

jerarquía libresca española.

José Carreño Carlón, actual director general del Fondo de Cultura Económica (FCE).

Primer Libro FCE

Revista «Trimestre Económico»

de largo y vasto aliento continental de Pedro Henríquez Ureña, quien había vuelto a México en 1921 para unirse al proyecto educativo vasconcelista. En su famoso ensayo de 1925, «La utopía de América», Henríquez Ureña describe al que debería ser el nuevo hombre latinoamericano: un especialista en el mundo. Pero también y principalmente un experto en su propia realidad. Para realizar tal faena era necesario contar con publicaciones especializadas al alcance de todos. Más de una vez el intelectual dominicano dijo que se precisaba poner en circulación un canon propio, esto es, un repertorio de obras y autores fundamentales para América Latina. Esas demandas fueron escuchadas y en un futuro cercano respondidas con varias de las colecciones editoriales del FCE. “UNA CENA DE NEGROS”

Conforme avanzaba la década, las necesidades materiales para completar las reformas modernizadoras se hacían más claras. Se precisaba la especialización y la profesionalización de los estudios humanísticos, incluidos los económicos. Esas urgencias contrastaban con las ambiciones de poder. Para 1929, la división entre las preocupaciones intelectuales y las políticas se hacía más evidente: las primeras buscaban consolidar las instituciones. Y las segundas, garantizar el poder a un solo grupo. Ese año, la Universidad Nacional de México logra su autonomía, pero también José Vasconcelos pierde, tras un fraude evidente, las elecciones presidenciales. En 1933, Cosío Villegas y Villaseñor se reencuentran en México luego de pasar varias temporadas en el extranjero realizando

estudios de especialización. Juntos fundan la revista «El trimestre económico» (antecedente directo del FCE). Un año después, la Universidad Nacional Autónoma de México, UNAM, con Gómez Morín como rector, crea la Escuela Nacional de Economía. Todas las piezas estaban listas para la creación de la editorial. En un primer momento, Cosío Villegas, en un viaje a España, intentó establecer una alianza con la editorial Espasa Calpe con la intención de traducir y publicar obras relacionadas con temas de actualidad económica, pero Ortega y Gasset, consejero de la editorial, la rechazó rotundamente. Vuelvo a las «Memorias» de Cosío Villegas: “Ortega y Gasset pidió la palabra para oponerse, alegando como única razón que el día en que los latinoamericanos tuvieran que ver algo en la actividad editorial de España, la cultura de España y la de todos los países de habla española ‘se volvería una cena de negros’ ”. Así, sin el tutelaje ni la “bendición” de las editoriales peninsulares –como un acto de “barbarie” y desafío– nació el Fondo de Cultura Económica en un momento de efervescencia mundial y en un cambio de estafetas en el orden de la producción y distribución de conocimientos, que demandaría una mayor participación de América Latina, como bien lo apuntó en su momento Alfonso Reyes. Desde entonces (y en crecimiento constante a lo largo de todo el continente), el FCE ha tenido que sortear los virajes políticos de cada sexenio, las tentaciones de la institucionalización, el peligro de caer en la burocracia, todo ello en una lucha permanente por mantener las preocupaciones intelectuales y culturales a la par de la coyuntura histórica y política. Hasta ahora ha salido avante…

“El mundo está lleno de libros preciosos que nadie lee”, Umberto Eco (1932-1962), escritor y filósofo italiano.

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Literatura

Palabras delatoras Por Lina Meruane

N

o s é p o r q u é ta n a m e n u d o

los escritores dicen confiar en las palabras. En su poder libertario. En la posibilidad de trascendencia que se les adjudicó, ya hace mucho, en algún arrebato romántico. Es una fe ciega que se da de golpes contra la realidad, sin embargo. La evidencia sugiere que no hay armas más traicioneras que las del lenguaje. Es preciso elegir las palabras con escrúpulo, cargarlas con cuidado en la escritura y en la vida. Podrían volverse en contra. Dispararse solas, contra quien las porta. Esto es lo que no comprende hasta muy tarde el joven preso que protagoniza «Omar», una reciente cinta palestina candidata al Oscar en la categoría extranjera. A la hora del almuerzo carcelario otro reo le advierte que ejerza la cautela. Intentarán engañarlo mandándole un amigo falso, le dice, para sacarle información. Que no le confiese nada a nadie, insiste, mirando de reojo a su alrededor. No voy a confesar, contesta Omar, sin entender que acaba de declararse culpable. El verbo lo condena, la conversación queda grabada para dar inicio a su tortura. Atrapado en la dinámica perversa de las confesiones que le imponen sus torturadores y la imposibilidad de zafarse de lo dicho, deseando, sobre todo, sobrevivir, promete delatar a los suyos para salvarse. Está decidido a no hacerlo, y puede, incluso, contárselo a sus cómplices cuando lo dejan en libertad. Porque en la actual vida palestina todos los jóvenes viven la misma coyuntura una vez que entran o salen de las cárceles israelíes. Prometen información. No siempre la entregan. Y empiezan a jugar al soplonaje, jugándose el pellejo. En esta

tragedia de equivocaciones, construida sobre una sucesión de silencios y sobrentendidos, el muchacho va perdiendo todo lo que le importa. El amor de una muchacha. La confianza de los amigos. La vida de sus secuaces en la resistencia. Y los ahorros que constituyeron la esperanza de un futuro que no acaba por materializarse. O eso sospechamos. La máquina de la confesión lo va triturando todo. Omar comprende que la única manera de aceitar el engranaje de la seguridad israelí es manipulando una vez más las palabras, ahora a su favor. No hay más salida que tenderle una mentira a su captor, aun cuando la caída de uno implique la caída de ambos. Pero esto no se ve, sólo se adivina. Lo sorprendente de esta cinta que interrumpe su desenlace, dejándonos en suspenso, es que el argumento se repite punto por medio en otro largometraje israelí del mismo año (nominado por Israel al Oscar, aunque no seleccionado, como lo fue «Omar»). En «Bethlehem», otro joven palestino navega también entre dos lenguas y entre la verdad y la mentira, la delación y la salvación, la muerte y la muerte. Por más que se use el habla (y se habla mucho, en persona y por teléfono) para extender el tiempo y buscar salidas, las palabras no otorgan ninguna escapatoria. Más bien es lo contrario, van enredando la escena hasta volverla asfixiante. Sarfur, el protagonista, debe medir cuidadosamente sus palabras, bajar siempre la voz, cuidarse de que nadie le quite ese teléfono lleno de mensajes del agente israelí que lo ha forzado a delatar a su hermano para salvar a su padre de la tortuosa cárcel. Ante la fragilidad de la situación familiar, el agente israelí ha logrado ocupar (simbólicamente, afectivamente) el lugar de un hermano grande, de un poderoso padre que ofrece toda clase de incentivos y sobre todo se-

guridad. Las lealtades se complican. La línea sanguínea y los acuerdos se ven desplazados por dilemas morales y lingüísticos. Sarfur retuerce la lengua para no poner en problemas al agente mientras sigue ocultando el escondite de su hermano mayor y continúa ayudándolo como cómplice en la cruzada de un violento movimiento de resistencia del que querría poder escapar. Viéndose cercado, Sarfur comprende que ni su hermano palestino (ni sus correligionarios) ni su hermano israelí (ni menos la Shin Bet) lo ayudarán a mantenerse vivo. Sarfur comprende que él no es más que un mediador de intereses ajenos: vale por la información que pueda proporcionar u ocultar. Su poder siempre precario y traicionero es la palabra. Decide usarla. Le tiende una trampa a su captor, lo pone entre una espada y una pared lingüística. Intenta sonsacarle al agente si las promesas son algo más concreto que palabras, porque ya estas palabras a Sarfur no le sirven de escudo.Tampoco al agente. Cuando aparecen los créditos es esto lo que pienso. Que las palabras no son más que delicados instrumentos que sirven tanto para iluminar como para oscurecer, para liberar y para cercar. Que la verdad nunca es una cuestión objetiva. Que el lenguaje no es mera reproducción de lo real, sino un instrumento en la construcción de una realidad que siempre nos excede y de la que se impone desconfiar.

Lina Meruane es autora de «Fruta Podrida» y «Sangre en el Ojo», entre otras obras de ficción, y «Viajes Virales» es su reciente libro de ensayo. Ha recibido los premios literarios Sor Juana Inés de la Cruz (México) y Anna Seghers (Berlín). Enseña literatura universal y cultura latinoamericana en la Universidad de Nueva York.


brújula literaria

[ por carolina andonie dracos ]

La voz a ti debida

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i abuela me dejaba ser escritor a condición como registro, la vuelta de tuerca a una historia (personal, de que contara mi vida y sólo mi vida. En intransferible) que pasa de “un cuento de hadas contado venganza escribo la suya, que de seguro no en París a una película en colores en Chile”. Y así como los le habría gustado leer”. Así lo confiesa Rafael Gumucio en estimulantes sábados parisinos devienen “el insulto de los su más reciente entrega, una autobiografía novelada a modo rubios, la casa en que no cabíamos, la justicia que no nos alde espejo en torno a la carismática figura de Marta canzaba a tocar, y ese invierno de los descontentos Rivas González. en que nos hicieron sentir lo pequeños, lo raro, lo La cita deja de manifiesto los pilares sobre los extraño que éramos”, del mismo modo, el saldar que se estructura este relato así como su propia cuentas con su abuela lo lleva a constatar que el trama vital: la creación como testimonio y el ajuste gesto de la creación se nutre de su propia esencia de cuentas para acortar distancias. Imposible no contradictoria, de ahí que cuente todo para que evocar el tono dramático y, a la vez, conmovedor ella sepa “cuánto duele no poder entrar más que de Franz Kafka en su «Carta al padre», con la que a escondidas en el jardín prohibido de la ficción”, el checo (que escribió en lengua alemana) esperaconsciente de que justamente es el papel de es«Mi abuela, ba curar heridas, aunque escogiera como método Marta Rivas critor el que le impide “pasar del todo el umbral la dura crítica hacia ambos. de su puerta”. González» Lo mismo ocurre en «Mi abuela, Marta Rivas Rafael Gumucio No crea el lector que este libro es un valle de González», que abre con un Gumucio infante y Ediciones Universidad lágrimas en torno a lo que pudo ser y no fue. Con exiliado. Su abuela paterna, doblemente exiliada Diego Portales inteligencia, Gumucio deja en claro que la fasci(Ibáñez del Campo, Pinochet), lo espera cada sá- 224 páginas nación es una manera de “ahorrarse al otro, de bado en su pequeño departamento ubicado en el $10.000 convertirlo en una idea imposible de completar, centro histórico de París, en reemplazo de su hijo, destinada a la decepción, al engaño o a la melancoel historiador Rafael Gumucio Rivas, cuando éste lía”. Por lo mismo, la apabullante figura que resulta se va de viaje a Mozambique. ser en un primer momento su abuela, se va moldeando al La idea de un padre, entonces, se encarna en Marta, “el servicio del proceso escritural hasta retornar, magistralmenprimer varón que conocí, la primera imagen de valentía, de te, el eje hacia sí mismo. De ahí que lo que parte como un moral y de lealtad caballeresca que me fue ofrecida”. Un saldo de cuentas se transforme en una conmovedora novela personaje que, además, lo enfrenta de lleno con su natura- sobre el paso del tiempo, la fragilidad del ser humano y la leza dicotómica: la de ser de izquierda, pero de origen aris- impotencia de sus testigos. En este sentido, el último tramo tocrático; la de querer ser novelista, pero entregar, tal como de la obra expone a un Rafael Gumucio (personaje y autor) presagiaba su abuela, sus mejores frutos en el testimonio. inolvidable y estremecedor, uno que en la flaqueza encuenNiño que nació para ser un genio, al igual que su abuela tra su fortaleza, que por primera vez llora “como lloran los que “tuvo todo para ser rubia”, Gumucio bien podría haber adultos” y que escribe la más lucida, poética y devastadora hecho de este libro un grueso anecdotario de corte genea- ficción a condición de contar su vida y sólo su vida. lógico, sin embargo, y ahí está la gracia, opta por la novela Simplemente, fascinante.

@Lecturalia: Penguin Random House adquiere la editorial Alfaguara por 72 millones de euros http://owl.li/uMcfF

“M

La letra con sangre entra

G

illian Flynn (1971) es una periodista estadouni- unas niñas en Wind Gap, su pueblo natal, “un lugar provinciadense que pasó de escribir sobre las películas más no y lleno de odios, envidias y rencores”, once años después taquilleras en la revista «Entertainment Weekly» a de haberlo dejado traumáticamente. crear sus propias historias, que la han encumbrado a la cateWind Gap pareciera un idílico pueblo del sur de Estagoría de best seller en el thriller psicológico. dos Unidos, lleno de tradición y soñadas mansioEn el mercado mundial se hizo conocida por nes, eso sí, con muchos bares, porque ahí se bebe, «Perdida», su tercera novela, que destronó en el a las horas más diversas, como si la totalidad de ranking literario el erotismo de «Cincuenta somsus habitantes se empeñara en no ver lo que, a bras de Grey» con un suspense en torno al matriregañadientes, le tocará descubrir a la protagomonio y sus zonas más abisales. Sin embargo, ya su nista. Partiendo por su propio drama, que incluye primera novela daba cuenta de que lo suyo no era a una madre millonaria y déspota, la muerte de un golpe de suerte. su hermana pequeña en extrañas circunstancias y Publicada originalmente en 2006, finalista del los desvaríos de su otra hermana, tan adolescente «Heridas abiertas» Premio Edgar de Novela Negra y ganadora del como siniestra, además de un misterio que, para Fleming Steel Dagger en categoría Suspense, «He- Gillian Flynn goce del lector, dejamos en suspenso. ridas abiertas» sienta las bases de un mega-relato 2014, Roja & Negra, «Heridas abiertas» atrapa de principio a fin. Penguin Random House protagonizado por mujeres que, por más que lo En esta novela, Gillian Flynn despliega su maes305 páginas intenten, no pueden ser buenas. tría para el thriller, escogiendo como herramientas La protagonista, Camille Preaker, acaba de salir $12.000 el regreso a casa y aquellas miserias que, por más de un hospital siquiátrico. Lo suyo son los cortes que se escondan, terminan saliendo a la luz furiosa en la piel. Todo pasa por su cuerpo, cada mutación es un y ruidosamente. registro: “Lo único que sé es que los cortes hacían que me Sin duda, un libro sobre la mujer y aquella discriminación sintiera segura. Eran una evidencia. Pensamientos y palabras positiva en torno al género que deja al margen su peor cara. capturados donde yo podía verlos y localizarlos”. Una novela sobre la maternidad, pero poco recomendable Como periodista de crónica roja en un diario de Chicago, para el Día de la Madre, a menos que lo que se busque, más a Preaker se le asigna la investigación de los asesinatos de que un tributo, sea saldar cuentas y de las dolorosas.

@sergio_fm: Los gigantes siempre están hambrientos. Sobre Alfaguara y Penguin Random House http://cultura. elpais.com/cultura/2014/03/25/actualidad/1395768767_811210.html … vía @ el_pais @carlosevalencia: CHV ofrece por 4 festivales de Viña del Mar, 6 veces lo que Penguin Random House pagó por todo Alfaguara. TV enloquecida. @A_Literatura: 10 grandes escritores que cambian de camiseta con la compra de Alfaguara por parte de ... - http://www.todoereaders. com/10-grandes-escritores-que-cambian-decamiseta-con-la-compra-de-alfaguara-porparte-de-penguin-random-house.html … pic. twitter.com/YK0RnStjAG @sajalin_ed: ¿Quién teme a Penguin Random House-Santillana? http://www.abc.es/ cultura/libros/20140321/abci-mapa-editorial-201403201803_9.html … @dan_hidalgo: Penguin Random House no quiere comprar mi editorial. @lemuslemuslemus: ¿Eso significa que Vargas Llosa ya no será solo intelectual orgánico del grupo Prisa sino también de Penguin Random House? @Breviarios: Penguin Random House ahora ¿cómo va a llamarse? ¿Penguin Random House Alfaguara Taurus Fontanar Punto de Lectura? http://ow.ly/uO6Sm @ortegapuppo: Oye, verdad: ¿el premio Alfaguara ahora será el premio Penguin Random House? @ernestalos: Ignacio Santillana sostiene que habrá “espíritu de continuidad en el periodo de integración” de Alfaguara en Penguin Random House. @DeEditione: ¿Esperanza Aguirre ya sabe que la edición en español la controla un grupo alemán desde Barcelona? http://lecturalab.org/ story/Penguin-Random-House-compra-Ediciones-Generales-de-Santillana-_4870 … @iriamaranon: ¿Le pasará a Alfaguara lo mismo que le ocurrió a Lumen tras la compra? Las patrulleras lo cuentan: http://patrulladesalvacion.com/2014/03/20/alfaguara-querida-mia/ … #SectorEditorial @estandartenews: El mercado editorial español: una tarta con dos gigantes golosos y hambrientos http://ow.ly/uMix1 La Panera I 41


Gestión Cultural

Por Pilar Entrala V.

“U

n saltamontes puede ser considerado una peste en Estados Unidos, respetado como mascota en China, y degustado como un delicioso bocadillo en Tailandia. Todo depende de cómo se mire y del comportamiento cultural que se tenga frente a un mismo hecho”. Este es uno de los ejemplos que usan los expertos en temas de negocios para que los avezados “lobistas” y ágiles empresarios comprendan las reglas del juego: al país que fueres haz lo que vieres. La importancia de la cultura en los intercambios internacionales es hoy una táctica básica de emprendimiento que no se encuentra a la vuelta de la esquina. Para insertarse en la nueva era de la comercialización, este cada vez más amplio y ducho grupo de profesionales está dispuesto a pagar costosos cursos de “coaching y entrenamiento”, a distancia o en terreno, con tal de evitar comportamientos innecesarios a la hora de los acuerdos basados en falsas concepciones respecto del no siempre bien ponderado “contrincante” que tienen al frente. Los textos de expertos y otros libros de las más prestigiosas casas editoriales complementan esta visión y dedican su discurso a enseñarles a los emprendedores cómo llegar a la meta sin morir en el intento. No hay vuelta atrás, “el tema cultural está tomando una gran importancia para la realización de negocios internacionales exitosos”, anuncian los técnicos. Los bien aventurados empresarios deben afinar su punto de vista y comprender que para sacarse nota siete en sus relaciones comerciales tienen incluso que ser sensibles a la diversidad cultural. Lo que para algunos puede ser aún más difícil. Serían “esos pequeños detalles” los que marcarían la diferencia. “Ser cuidadosos en el lenguaje, en la forma de vestir, la comida a compartir e incluso los regalos a entregar pueden ser determinantes en el éxito de una negociación”, comenta desde Perú, Oswaldo Morales Tristán, PhD en Estudios Internacionales y profesor del Área de Administración de la Universidad ESAN, Lima. OJO CON LAS CLAVES

Ahora que la mayoría de los países latinoamericanos suscribe tratados de libre comercio y que la economía global obliga a adaptarse al cambio como lo único permanente que nos va quedando, el tema se pone en el tapete. Hoy más que 42 I La Panera

Cultura y Negocios Al país que fueres haz lo que vieres nunca se promueve el intercambio de información y de buenas prácticas para dar a conocer algunas claves que permitan registrar logros en las tareas emprendidas durante los viajes de trabajo, establecer relaciones estables y provechosas con los clientes, proveedores o socios, y así regresar en un par de días al país de origen con una sonrisa bien puesta en la cara: “Cuando se negocia con alemanes se espera que sean lógicos a la vez que poco flexibles; de los franceses, un cierto aire de superioridad; de los ingleses, un trato frío aunque no exento de sentido del humor. Cuando se negocia en Estados Unidos se espera cierta agresividad, trato informal y agilidad en las decisiones, prácticamente lo contrario que en Japón. De los latinos se augura un trato cordial y mucha

Los pequeños detalles marcan la diferencia. Ser cuidadosos en el lenguaje, la forma de vestir, la comida y hasta los regalos serían hoy la llave del éxito de un buen emprendimiento.


incertidumbre sobre el resultado de las negociaciones. En los países árabes, hospitalidad y una negociación centrada en el regateo de los precios”, advierten las Guías Prácticas de Negociación y Protocolo. El tiempo requerido para la consecución de acuerdos y las expectativas de obtención de resultados también difieren según las culturas. Así, por ejemplo, las tratativas con los orientales requieren mucho tiempo y paciencia, pero una vez tomada la decisión la puesta en práctica será muy rápida. Por el contrario, las empresas occidentales, aún cuando toman decisiones a veces de forma apresurada, tardan más tiempo en ponerlas en marcha (www.deniajournal.org). COMO PEZ EN EL AGUA

Oswaldo Morales Graduado del School of Asia Pacific Studies de la Universidad de Waseda (Japón), PhD en Estudios Internacionales y profesor del Área de Administración de la Universidad ESAN, Lima.

Los bien aventurados y duchos empresarios deben afinar su punto de vista y comprender que para sacarse nota siete en sus relaciones comerciales tienen incluso que ser sensibles a la diversidad cultural. Lo que para algunos puede ser aún más difícil.

alfredo cáceres

Graduado del School of Asia Pacific Studies de la Universidad de Waseda ( Japón), y con varios artículos en revistas como «Business», «Anda News», «Links Japan Perú», además de diarios como «El Comercio» y «Gestión», entre otros, Oswaldo Morales ha publicado una serie de columnas internacionales respecto a los patrones de conducta a seguir a la hora de las tratativas para no pisar en falso ni meterse en arenas movedizas. Con experiencia laboral en los países asiáticos, advierte: “Deberíamos saber algunas cosas sobre los japoneses. Por ejemplo, que antes de discutir un negocio es importante generar una relación entre las partes, lo que indica una posibilidad de largo plazo; y que la experiencia de los negociadores reflejados en la edad y en la cantidad de años que esa persona ha formado parte de la empresa reflejan Confianza”.

–Los antropólogos no se contentan con una sola definición de cultura. “A mi juicio, vemos, percibimos e incluso actuamos de acuerdo a las creencias y valores que tenemos. A esos valores y creencias que determinan nuestros pensamientos y conductas llamamos cultura. La cultura se adquiere de diferentes formas, a través de nuestras experiencias personales, de la educación recibida en la familia, el colegio, la universidad, clubes sociales, el trabajo y en general por interacción social. Como manifiestan algunos especialistas, entre ellos Edgard Schein (1928), existe una parte de la cultura que está formada por las creencias profundas alojadas en nuestra mente y muchas veces no es posible observarlas directamente, sino a través de sus manifestaciones u objetos. Éstas se han formado principalmente durante la niñez, con información y estímulos que van a determinar qué cosa es buena o mala, aceptable o no para esa persona”.

–¿Por qué ahora la cultura toma fuerza para el sector empresarial? “Hemos comprendido que la cultura es tan poderosa que influye en la forma de las personas de percibir, visualizar y actuar en el mundo y, por tanto, en cómo éstas hacen negocios. Para el profesor norteamericano Robert J. House existe una tendencia entre las culturas en el mundo a estar más interconectadas y por esa razón los negocios se van convirtiendo en globales. Sin embargo, cuando estas culturas entran en contacto las diferentes idiosincrasias tienden a amplificarse. Así es cómo el tema cultural está tomando una gran importancia para la realización de tratativas internacionales exitosas e incluso muchas escuelas de negocios están incluyendo en sus programas cursos de gestión y administración intercultural”. –¿Algún ejemplo de esta suerte de encuentro de civilizaciones y choque de mundos? “Como un ‘pez en el agua’ se utiliza para hacer una analogía. Este ejemplo es muy ilustrativo en el sentido de que un pez recién se da cuenta que está en el agua cuando es sacado de su elemento vital, cuando está en él no percibe su existencia. De la misma forma, una persona que interactúa en su contexto cotidiano no percibe ‘su cultura’ o los elementos que la hacen diferente de otras, pero cuando uno es obligado a salir de su ‘ambiente’ puede percibir las características de su propia cultura y compararlas con las costumbres del lugar donde ahora se encuentra”. –¿Recuerda un traspié más vivencial para compartir? “Cuando llegué a una universidad en Japón para seguir estudios y me presentaron a una compañera japonesa, me acerqué y la saludé con un beso en la mejilla, pues esa sería una reacción muy natural entre personas de algunos países latinoamericanos. Observé que se sintió incómoda y les comento que nunca más volví a ver a esa chica en lo que duró el curso. ¿Qué era lo que había ocurrido? Sencillamente que la forma de saludarse de los japoneses no es con un beso sino con una venia que incluye una ligera inclinación del cuerpo hacia delante pero sin contacto físico. Al desconocer esos patrones culturales del saludo, yo había invadido el espacio privado de mi compañera y la había hecho pasar un mal momento e incluso avergonzarla. Si la cultura puede generar tantos diferentes puntos de vista acerca de un saltamontes, imagínense qué cosa es lo que podría pasar con la gente”.

“No vemos las cosas como ellas son, vemos las cosas como nosotros somos”, Talmud de Babilonia, antiguo texto de sabiduría escrito hace más de 2.000 años.

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alejandra acosta

Fundación El Observatorio

Chilenos e ingleses silenciosamente desesperados Por Miguel Laborde

E

sa frase, de que los chilenos

seríamos “los ingleses de América del Sur” le ha hecho daño a nuestra construcción de identidad. Es demasiado fácil la ironía al respecto, por la supuesta pretensión de compararse con una potencia mundial tan decisiva. Y menos ahora, cuando ya no compartimos ni la puntualidad. Pero, por algo apareció. De partida, surgió sin ánimo de poner a los dos países en la misma balanza, sino sólo reconocer que había ciertos rasgos, hábitos, modos de ser del chileno que no eran “típicos” del latinoamericano, descubrimiento que a estas alturas es un lugar común. Luego, es conveniente revisitar el tema porque arroja algunas claves ineludibles en torno a nuestro imaginario, las que, por culpa de la frase, quedaron al margen y han sido poco estudiadas. Hay que aclarar, también, que no podemos pretender construir nuestra identidad a partir de la de otros; sólo se trata de hacer el ejercicio de mirarnos desde fuera, en otro, lo que siempre facilita la percepción de la imagen de uno mismo. Veamos qué dice al respecto un inglés de hoy, Neil Davidson, especialista en literatura y lingüística formado en Oxford, en una entrevista que le hicieran en «El Mercurio» de Antofagasta (08.05.11) sobre su libro «The chilean way», publicado ese mismo año: Ahí dice… “creo que efectivamente los chilenos son los ingleses de Sudamérica. Encuentro muchos puntos de similitud, algo subterráneos, pero que de repente salen a la superficie. Por ejemplo, los chilenos 44 I La Panera

son indirectos, hasta podría decir que son solapados. Los ingleses también lo son. La estructura inglesa es solapada, hipócrita, al igual que la chilena. Chile es considerado un país de poetas, cosa que capturó mi atención. Encuentro que Chile es un país todavía muy dividido por clases sociales, por castas. A tal punto que uno a veces se pregunta si esa casta y esa otra son del mismo país. ¿Qué las une? Pero ocurre que la poesía es una cosa transversal. Inglaterra también es un país de poesía”… Interesante lo de Davidson, porque, de partida, nos permite comprender que mirarnos desde fuera no implica necesariamente atribuirse logros o virtudes de otros; por el contrario, este ensayista centra su opinión en defectos comunes –solapados y clasistas–, antes de observar que ambos son países de poetas, lo que tampoco sería casualidad: es el género literario que también cultiva una forma indirecta y metafórica de expresarse. En segundo lugar, hay un tema histórico que nos vincula, lo que es un hecho real que explica y aclara varias cosas. Como el gran imperio marino del siglo XIX, Inglaterra tenía sus ojos muy puestos en América del Sur. En su mapamundi propio, que se extendía hasta la India, sólo le faltaba entrar en el Océano Pacífico para que se cumpliera su altivo y orgulloso lema: “Britain rules the waves”… Efectivamente, los británicos controlaban los mares. Hasta sus corsarios y piratas tuvieran apoyo de la Corona (de manera directa los primeros, dándoles patente de “corso” para saquear legalmente naves de ciertos países), y hubo planes avanzados para invadir Chile asociados a Francia. Desde aquí, aprovechando nuestras largas

costas, accederían a las riquezas soñadas del Alto Perú, la actual Bolivia, las que no tenían parangón en el mundo. No es casual que las ideas de independencia se gestaran en Londres y se extendieran desde ahí a través de las logias británicas por toda Sudamérica. Altamente simbólico es el monumento a Bolívar y San Martín en Guayaquil, junto al río Guayas, donde los dos próceres aparecen saludándose a la manera masónica. Hace dos años, el History Chanel presentó el documental «El complot de los masones» sobre la posibilidad de que todo el proceso de independencia hubiera sido una estrategia sistemática de las logias británicas para extender y fortalecer su influencia. El factor religioso no era menor, dado el violento antagonismo de los protestantes ingleses en contra de la cultura católica y sus poderes. A todo esto, la célebre reunión de 1822 que evoca ese célebre monumento, tuvo por tema la relación con Europa. Según San Martín, había que mantener los vínculos, incluso a través de coronas dinásticas, para formarse antes de ser plenamente autónomos; Bolívar quería romper con todo de inmediato, cambio y fuera. En tercer lugar, está el factor puramente económico. Más allá de lo geopolítico, el imperio anglo, con su base de apoyo en su poderío naval, necesitaba entrar al océano más vasto del planeta, el Pacífico, y Chile era la puerta de entrada natural para activar ese comercio y abrir más naciones a los productores británicos. Efectivamente, tras la Independencia, en la que el británico Lord Cochrane fue decisivo en relación a las acciones navales, justamente, Valparaíso fue el puerto escogido para expandirse en extensas y profundas redes transpacíficas. Que Valparaíso haya llegado a ser “puerto principal”,


y que haya abierto tan rápido las rutas hacia la India, Australia, Nueva Zelanda, Hawai y California, no es casual; detrás de todas esas operaciones no hay tanto emprendimiento “a la chilena”, sino, casi siempre, empresas o gestores británicos. ¿Tiene algo que ver con nuestra identidad? Bueno, algo aprendimos de esos inmigrantes y socios. Hay una capacidad que desarrollamos de comerciar globalmente, de generar navieras mercantes, de hacer uso de los avances en las telecomunicaciones y de las nuevas tecnologías en general, que llegan a Chile a través de los británicos y que coincide perfectamente con intereses chilenos, lo que es origen por lo demás del concepto de “los ingleses de América del Sur”, más allá de lo sobrios o introvertidos. El chileno “patiperro”, el chileno ansioso de saber qué existe alrededor del mundo, el chileno siempre fascinado con los últimos inventos y artefactos, son preexistentes y sólo se desarrollan en alianza con los británicos. No es que el nacional haya “imitado” tales tendencias, las tenía por sí. Chile, por así decirlo, fue tierra propicia para que todo ello se asentara y creciera, a su proInglaterra tenía sus ojos pio modo, aquí en Sudamérica. Y ya quedamos marcados por puestos en América del Sur; en esos signos de nuestro origen. su mapamundi propio, sólo le Por último, hay un hecho geográfico común, que es el aislafaltaba entrar en el Océano miento. Inglaterra está fuera del Pacífico para que se cumpliera continente europeo, situación su altivo y orgulloso lema: que la diferencia y distancia, hecho radical que el inglés asumió “Britain rules the waves”… cultivando y profundizando una identidad marcadamente propia, desde las unidades de pesos y medidas hasta las leyes del tránsito. Chile, a su manera, por desiertos, cordillera y océano, también tiene una condición insular. Al margen de que ello lo apartó de redes intensas de interacción entre los demás sudamericanos, también el chileno, como el inglés, se dedicó a crear imaginarios para enfatizar aún más sus diferencias con los demás. La soledad no es buena consejera: “Hanging on in Miguel Laborde quiet desperation is the english way” (vagando silencio- es Director Cultural de samente desesperados es el modo inglés) cantaba el la Fundación El Obgrupo Pink Floyd, reconociendo que, más allá de su servatorio (Centro de proverbial melancolía introvertida, soportaban un dolor Estudios Geopoéticos desesperado, en silencio. Aman sus brumosas y verdes de Chile), director de islas, a pesar de sus lluvias y cielos oscuros (como noso- la Revista Universitatros a Chile a pesar de los terremotos), pero no dejan ria de la UC, profesor de viajar al norte de Portugal para oír el sentimiento de Urbanismo (Ciudasensible del fado, el intenso flamenco andaluz o la vital des y Territorios de tarantela italiana; esas formas de expresión y expansión Chile) en Arquitectura de la UDP, miembro que sus pautas culturales, duras, no les permiten. Pero, están cambiando. Así como Tolkien, Lewis y la del directorio de la Rowling abrieron espacios mágicos, irracionales, míticos Fundación Imagen incluso, para descansar de tanto pragmatismo, tanta efi- de Chile, miembro ciencia, tanta ambición de poder (lo que ha dado lugar a honorario del Colegio generaciones mucho más libres que las anteriores), pa- de Arquitectos y de reciera que “los ingleses de América del Sur” también la Sociedad Chilena de estamos desesperados y ansiosos de formas de vida más Historia y Geografía, y autor de varios libros. integrales, más sensoriales y más emocionales. “Xxxxxx”, Xxxxxx

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Reflexión

Apóstatas y renegados Por Edison Otero

D

e c i d i da m e n t e , l o s a d j e t i vo s

calificativos apóstata y renegado ya casi no figuran en nuestro vocabulario. Pertenecieron al universo de las estigmatizaciones que el Cristianismo desplegó para todos aquellos que lo abandonaban o lo renegaban. De todos los sindicados a lo largo de los últimos dos mil años, ninguno tan típico como Flavio Claudio Juliano, quien llegó a ser el tipo ideal. De allí que lo llamaran, simplemente, Juliano el Apóstata. Seguramente, no es algo que a él gustara o se tomara con humor, si se tiene en cuenta que era una suerte de condena a muerte, algo así como un acto anunciado de antemano. El hecho es que, dada una serie de circunstancias difíciles de repetirse, Juliano se vio envestido como emperador romano. Encabezó el imperio entre el 361 y el 363, después de Cristo se entiende. De modo que gobernó –si es que eso puede decirse– algo así como dos años. Dado que habría nacido en 331 o 332 (no hay acuerdo entre los expertos), tampoco su vida fue muy extendida. Murió el 363, lo que permite calcular que vivió unos treinta y un años. Pero si su vida no fue extendida, sí puede decirse que fue tumultuosa. Decidió renegar del Cristianismo y de su carácter oficial, iniciando un retorno hacia los cultos y prácticas paganas.Tenía simpatías por el mundo greco-romano. Estas iniciativas le acarrearon el calificativo de “apóstata”. Su esfuerzo restaurador cayó aviso la panadera TRAZADO.pdf 1 23-04-14 9:29 en el olvido inmediatamente después de su muerte.

A partir de ahí, renegar y declararse en estado de apostasía se convirtió en algo muy peligroso y una verdadera sentencia. La Inquisición, la Reforma y otros acontecimientos religiosos exhibieron ejemplos de sobra sobre la maldición que significaba optar por alguna clase de herejía. El filósofo Baruch Spinoza (1632-1677), como se sabe, vivió lo suyo en relación a su ex sinagoga, la que lo excomulgó y prohibió que cualquier judío practicante se atreviera, siquiera, a acercársele. Era una especie de peste contagiosa. Con toda seguridad, calificar hoy de “apóstata” a cualquiera no pasaría de ser una anécdota divertida. Al menos, en el ámbito cristiano y católico occidental. En 1989, sin embargo, el poeta Salman Rushdie (1947) fue declarado hereje por la redacción y publicación de «Los versos satánicos» y la máxima autoridad islámica –el ayatolá Jomeini (1902-1989)– lo condenó a muerte. Si algunas personas no hubiesen fallecido a causa de semejante expresión de fanatismo, el hecho mismo de la condena parecería un simple anacronismo. Se trata, en estos tiempos, de excepciones más que de hechos comunes y corrientes. Los países de la órbita soviética –mientras duró la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas– desplegaron lo suyo en materia de fanatismo. La expresión “apóstata” fue cambiada por la expresión “traidor” y muchos militantes enfrentaron los pelotones de fusilamiento. Cuando no sumariamente, perdieron la vida luego de procesos y juicios que constituyen ejemplos de bajeza humana. Los credos fanáticos no han desaparecido, es cierto. Pero sus políticas de reclutamiento les resultan cada vez más difíciles. No es fácil sumar ovejas en tiempos

incrédulos y más inclinados a la libertad de elegir en qué creer o no creer. Algunos autores han dado testimonios inmejorables de la ignominia asociada a la obediencia ciega y a las adhesiones incondicionales. El escritor húngaro Arthur Koestler (1905-1983) incluyó en su extensa autobiografía una descripción meticulosa del enamoramiento ideológico y la posterior desilusión que le siguió como la sombra sigue a la luz. Muy recientemente, en 2012, el sociólogo Phil Zuckerman (1969) ha publicado sus entrevistas a decenas de ex católicos, ex luteranos, ex mormones, ex judíosortodoxos, ex bautistas, ex pentecostales, ex islámicos, ex presbiterianos, y renegados (“apóstatas”, prefiere decir Zuckerman) de otros credos religiosos. De la lectura de su libro «Faith no More», resulta casi imposible no precipitarse hacia la conclusión de las semejanzas inocultables entre el enamoramiento interpersonal, la adhesión política y la fe religiosa, sus cegueras, sus beneficios y sus desilusiones. Las moralejas subsiguientes merecen párrafos aparte. Un signo claro de los tiempos que corren es que Zuckerman habría terminado en la hoguera de haber escrito su libro, por ejemplo, en el siglo XVI. Hoy, circula libremente en el multifacético mercado de las ideas, para todos aquellos que pudieran interesarse. Edison Otero Bello es Licenciado en Filosofía y profesor titular por la Universidad de Chile. Se ha especializado en las áreas de la epistemología, el desarrollo del pensamiento crítico y la teoría de la comunicación.


Agenda Santiago / mayo Teatro Municipal

Agustinas 794, Metro Santa Lucía - Fono Venta: 800 471000 - Abonos: 2463 8888 Boulevard P. Arauco, Local 352-A Teléfono: 2432 9696 - municipal.cl

CONCIERTO 5 15 y 16 de mayo, 19:00 horas. Entradas: desde $3.000.

El programa está integrado por «Geografía del desastre», del compositor chileno Sebastián Errázuriz; Concierto para piano nº 2 en Do menor, Op. 18 de Sergei Rachmaninoff; Sinfonía nº 7 en La mayor, Op. 92, de Ludwig van Beethoven. El pianista ruso-israelí Boris Giltburg (1984), ganador del primer premio del concurso Queen Elisabeth de Bélgica 2013, actuará junto a la Filarmónica de Santiago. ópera «los puritanos», de Vincenzo Bellini

Grupo de Percusión de LI BIAO

30 de mayo, 3*, 5, 6* y 11 de junio (* opera estelar), 19:00 horas; 8 de junio, 17:00 horas. Entradas: desde $5.000.

Nueva puesta en escena del conocido régisseur español Emilio Sagi (1948), con las actuaciones de Nadine Koutcher (Elvira), Shalva Mukeria (Lord Arturo Talbot), ZhengZhong Zhou (Sir Riccardo Forth), Sergey Artamonov (Sir Giorgio Valton) y Evelyn Ramírez (Enriqueta de Francia ). Hace su debut en la dirección orquestal el joven madrileño José Miguel Pérez-Sierra. «Los puritanos» (1835) es la última y más extensa ópera de Vincenzo Bellini y forma parte de la vertiente del bel canto italiano de la que el músico fue representante junto a Gioacchino Rossini y Gaetano Donizetti.

28 de mayo, 19:00 horas. Entradas: desde $5.000.

Fundado en 2005, este conjunto reúne intérpretes de diversos estilos musicales, entre ellos, obras clásicas, jazz, pop y creaciones contemporáneas. Su repertorio incluye tanto obras originales como adaptaciones para los cerca de cien tipos de instrumentos que utilizan en sus conciertos. El Li Biao Percussion Group es el primer “espectáculo extraordinario” de la Temporada 2014 del Municipal.

Teatro Nescafé de las Artes

Centro de Extensión UC

Manuel Montt 032, Providencia - Teléfono: 2236 3333 - www.teatro-nescafe-delasartes.cl - www.ticketmaster.cl

Plaza Central, Alameda 390.

«UNA RELACIÓN PORNOGRÁFICA» 4 y 5 de junio, 20:00 horas; 6 y 7 de junio, 21:00 horas; 8 de junio, 19:00 horas. Entradas: $15.000 a $38.000.

La musa de Almodóvar, la actriz argentina Cecilia Roth, debuta en Chile con uno de los grandes éxitos teatrales de Buenos Aires, junto al reconocido actor transandino Darío Grandinetti y bajo la dirección de Javier Daulte. «SONIDOS DEL MUNDO» Marcela Mazzini (pianista) y Claudio Santos (violonchelo), domingo 25 de mayo. José Luis Urquieta (oboe) y Miguel Villafruela (saxofón), domingo 22 de junio. Entradas: $10.000 (platea alta) y $15.000 (platea baja). Niños hasta 12 años: $5.000 (plateas alta y baja). Abonos por todo el ciclo: adultos $35.000 (platea alta), $50.000 (platea baja).

Este ciclo de conciertos programado para los días domingo al mediodía se extenderá hasta septiembre y está a cargo de prestigiosos músicos chilenos y extranjeros. Organizado por el Teatro Nescafé de las Artes en conjunto con Cultura Ciudadana y la Fundación para el Pensamiento y las Artes, «Sonidos del Mundo» ofrece el 25 de mayo un gran concierto de piano y violonchelo, a cargo de los músicos peruanos Marcela Mazzini y Claudio Santos. El variado repertorio incluye desde sonatas de Richard Strauss hasta tangos de Astor Piazzolla. Por su parte, el chileno José Luis Urquieta junto al cubano Miguel Villafruela presentarán un concierto de oboe y saxofón. La cita contempla la interpretación de conocidas melodías de compositores como el chileno Guillermo Rifo, el húngaro Béla Bartók y el cubano Juan Piñera, con arreglos a estrenarse por primera vez este año en Chile y en el mundo.

MíSIA 15 de mayo, 20:30 horas. Entradas: $20.000 a $42.000.

En el marco de su gira mundial para promover «Delikatessen», su último disco, esta singular cantante portuguesa de fado apuesta por una presentación seductora y cercana a la estética de cabaret, en compañía del conocido pianista italiano Fabrizio Romano. CHINOY 22 de mayo, 20:30 horas. Entradas: $5.000 a $12.000.

El músico chileno Chinoy presenta «De loco medieval», su nuevo disco. Este referente de la escena rockera nacional será acompañado por Carlos Bórquez en bajo, Aldo Américo en batería, Sebastián Vásquez en guitarra eléctrica, y Jejo Velasco en teclados y piano.

Sea original... regale

BAZART UC 21 de mayo, 11:00 a 19:00 horas. Entrada liberada.

Vuelve a presentarse Bazart UC, la exitosa feria de arte contemporáneo que cada año convoca a más de dos mil visitantes. En la cita participan más de 40 artistas nacionales en diferentes stands de exhibición, que muestran pintura, dibujo, escultura, grabado y otras disciplinas.

Taller Siglo XX Ernesto Pinto Lagarrigue 191 - Teléfono: 2735 5770 - www.tallersiglo20.cl

«silabario» Hasta el 1 de junio. Viernes y sábado 21:00 horas, domingo 20:00 horas. Entradas: $5.000 y $3.000.

El dramaturgo chileno Bosco Cayo es el autor y director de esta obra. El elenco está integrado por April Gregory y María Angélica Tapia. Producción: María José Durán y Gastón Zepeda. Realización musical de Matías Lasen.

La Panera


Agenda internacional / mayo Agenda

MUSEO DE ORSAY París Hasta el 15 de junio www.musee-orsay.fr

LUCIDEZ EXTREMA Un diálogo entre dos genios atormentados y desesperados, el pintor Vincent van Gogh (1853-1890) y el escritor Antonin Artaud (1896-1948), propone el Museo de Orsay hasta el 15 de junio. El recinto parisino ha recurrido a sus propios fondos y ha conseguido importantes préstamos para presentar 45 cuadros y siete dibujos bajo el nombre «Van Gogh / Artaud, el suicidado por la sociedad». Título que viene de la primera frase del libro de Artaud sobre el postimpresionista holandés. En el gesto del pintor de cortarse la oreja atormentado por una aventura amorosa no correspondida, Artaud creyó ver una creativa declaración amorosa. Tras la obra de Van Gogh, en Auverssur-Oise, donde retrató a un médico de pueblo (el ya legendario doctor Paul Gachet), Artaud vislumbró las sombras de un enfrentamiento social entre “el genio creador y la mediocridad de un ser insignificante”. Este último decía que Van Gogh fue un “suicidado por la propia sociedad culpable de no comprender a un genio creador”, y pretendió demostrar cómo la extremada lucidez del artista molestaba a las “consciencias ordinarias”. Algunos expertos sostienen que, en cierta medida, Artaud hablaba de sí mismo. Enfermo y desquiciado, Van Gogh murió a los 37 años. Por su parte, víctima de un cáncer, Artaud falleció a los 51, tras ingerir una gran cantidad de tranquilizantes. El recorrido se desarrolla a través de treinta cuadros, una selección de dibujos y de cartas de Van Gogh, así como de una selección de obras gráficas del poeta, dramaturgo, actor, director de teatro y dibujante.

MUSEO DE ARTE MODERNO Nueva York Hasta el 1 de septiembre www.moma.org

NUEVOS SÍMBOLOS A sus 84 años, el estadounidense Jasper Johns (1930) sigue marcando la pauta en el mundo de las artes visuales contemporáneas. Ya a finales de los años 50, el escultor y pintor había inventado un estilo que ayudó a engendrar un gran número de movimientos, entre ellos, el Minimalismo, el arte Conceptual y el Pop. Sus perchas, cucharas y tenedores han sido reemplazados en el último año y medio por banderas, metas y números. Los mismos símbolos que hoy integran «Jasper Johns: Regrets» que exhibe el Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York. Esta serie presenta una renovada visión personal de Johns a partir de una fotografía en blanco y negro de un joven Lucian Freud (1922-2011) encaramado sobre una cama, con un brazo levantado para ocultar su rostro en un gesto introspectivo. La muestra toma la imagen del pintor y grabador británico a través de una gran variedad de medios, incluyendo pequeños dibujos a lápiz, 4 dibujos de tinta sobre plástico y 2 grabados, cada uno presentado junto a una serie de estados preliminares. Johns incorpora a sus obras no sólo la fotografía de Freud, sino también las cualidades físicas de la original impresión en blanco y negro que otro artista, el figurativo anglo inglés Francis Bacon (1909-1992), habría roto y arrugado en el curso de su propia práctica creativa. En suma, 30 objetos, 2 pinturas, así como dibujos y grabados. La exhibición ha sido organizada por Christophe Cherix, Jefe de Conservación de Dibujos y Grabados; Ann Temkin, Jefa de Conservación de Pintura y Escultura; con la colaboración de Ingrid Langston, Comisario Asistente del Departamento de Dibujos y Grabados del MoMA.

GALERÍA GAGOSIAN Londres Hasta el 31 de mayo www.gagosian.com A la izquierda, Giuseppe Penone; arriba, Julian Schnabel.

aparente sencillez

U

n conjunto de esculturas y dibujos de Giuseppe Penone (1947) puede ser apreciado hasta el 31 de mayo en la Galería Gagosian de Londres. La producción de este artista representativo del Arte Povera gira en torno a las relaciones entre hombre, naturaleza y arte. Nacido en una pequeña población del Piamone, Italia, en el seno de una familia de campesinos, Penone pasó su infancia en medio de campos de cultivos e inmensos bosques naturales. Troncos, cortezas de árboles, piedras, estanques y riachuelos son piezas fundamentales en sus elocuentes instalaciones. A lo largo de los años, y sin perder su aparente sencillez, sus trabajos se han ido enriqueciendo con nuevos registros, matices, materiales y formatos. Desde la acción documentada en textos y fotografías hasta la escultura, la litografía y el dibujo, el creador celebra el momento sagrado en que el hombre se expone a las maravillas de la flora y la fauna. «Circling» incluye la pieza Sigillo (Sello, 2008), una losa de mármol vetado horizontal de casi veinte metros de longitud hecha para evocar los antiguos sellos babilonios utilizados en las impresiones en arcilla. Por su parte, «Scrigno» (Ataúd, 2007) es un mural de mosaico dividido en secciones superpuestas de cuero marrón degradado. Penone martilló el cuero contra un árbol, respetando la textura natural en cada centímetro cuadrado de la corteza. En esta imponente obra de unos quince metros de ancho aparece un pequeño árbol hecho en bronce para revelar la riqueza interior de la resina. En su compromiso por intervenir el mundo natural para re-imaginarlo, el artista siempre encuentra nuevas maneras de llamar la atención para invitar a la sociedad a armonizar los elementos de la naturaleza con nuestro diario vivir. También en la Gagosian, y hasta el 31 de mayo, se puede disfrutar de la propuesta del pintor y cineasta neoyorquino Julian Schnabel (1951), cuyos ambiciosos trabajos han causado un enorme interés tanto en Estados Unidos como en Europa. Destacan sus intervenciones en materiales poco convencionales, como lozas rotas pegadas al soporte de sus pinturas, terciopelos y pieles de animales. De padre inmigrante checo, es considerado uno de los artistas más influyentes de finales del siglo XX. A pesar de las críticas sobre la teatralidad de sus trabajos, desempeñó un papel predominante en el regreso a la pintura figurativa que tuvo lugar a finales de la década de 1970 y principios de los 80. En 1996 escribió y dirigió «Basquiat», su primer largometraje, basado en la vida del fallecido muralista neoyorquino Jean Michael Basquiat. Luego, con «La escafandra y la mariposa» (2007), consiguió el Globo de Oro a la mejor película extranjera de ese año.

48 I La Panera


NATIONAL GALLERY Ottawa 13 de junio - 14 de septiembre www.gallery.ca

RETROSPECTIVA DE GUSTAVE DORÉ Ilustrador de Dante, Cervantes, Shakespeare, La Fontaine y Balzac, entre muchos otros, Gustave Doré (1832-1883) es uno de los artistas más notables del siglo XIX por la calidad de sus obras y por el dominio de diferentes disciplinas, como la pintura, el grabado o la escultura. Su obra se mueve entre la sátira, la historia y otros géneros pictóricos, realizando gigantescos cuadros o miniaturas íntimas, grabados perspicaces y crueles o ilustraciones fantásticas que se mantienen vivas hasta la actualidad en el imaginario colectivo. Comenzó su trayectoria a los 13 años, recibiendo rápidamente reconocimiento internacional. El multifacético creador se transformó en un ícono de la cultura europea y hasta hoy ocupa un lugar imprescindible en el cine y en el cómic. En la segunda mitad del siglo XIX se propuso ilustrar todos los clásicos de la literatura cómica, heroica y trágica, y dio a sus ilustraciones la tonalidad correspondiente según los temas. Luego de su presentación en el Museo De Orsay en París, «Gustave Dorée. El Imaginario al poder» se exhibirá en la National Gallery de Ottawa, Canadá, entre junio y septiembre de este año.

TATE MODERN Londres Hasta el 26 de mayo www.tate.org.uk

un padre del pop art

MUSEOS GRAN PALAIS Y RODIN París Hasta el 13 de julio y 21 de septiembre www.grandpalais.fr www.musee-rodin.fr

BELLEZA Y FORMAS Más de 250 obras serán expuestas en el Gran Palais de París para destacar el trabajo de Robert Mapplethorpe (1946-1989). Sobresalen desnudos, retratos y flores para develar “la perfección de las formas” a través de las imágenes del neoyorquino, fallecido prematuramente de Sida. Por su parte, el Museo Rodin explora hasta el 21 de septiembre las similitudes entre el escultor francés Auguste Rodin (1840-1917) y el propio fotógrafo en su búsqueda conjunta de la belleza de las formas. El recorrido se divide en siete temáticas: «Movimiento y tensión», «Gusto por el detalle», «Ensamblaje y composiciones», «Materia y abstracción», «Sombra y luz», «Erotismo y condena», para promover un diálogo entre escultura y fotografía, con el cuerpo humano como eje central.

NATIONAL GALLERY Londres Hasta el 15 de junio www.nationalgallery.org.uk

magnificencia renacentista Un total de 50 obras del renacentista italiano Paolo (Caliari) Veronese (1528-1588), conocido como el Veronés, se exhibe en la National Gallery de Londres. Provenientes de España, Italia, Francia y Estados Unidos, los cuadros representan en su mayoría coloridas escenas religiosas. Obras maestras como «La cena en Emaús» (1560), no habían salido de París desde el reinado de Luis XIII. Gigantescos lienzos (algunos de hasta cuatro metros de altura), retratos, retablos, decoraciones alegóricas y obras mitológicas integran esta muestra inédita. «Veronese: Magnificence in Renaissance Venice» podrá verse en el edificio principal de la galería ubicada en Trafalgar Square, y no en el ala Sainsbury, como es habitual cuando se trata de exposiciones temporales. Entre los hitos están «El martirio de San Jorge» (en torno a 1565), de la iglesia de San Giorgio in Braida (Verona), y «Los desposorios místicos de Santa Catalina» (1565-70), de la Academia de Venecia, que pueden apreciarse por primera vez junto al famoso lienzo «La familia de Darío ante Alejandro» (1565-67). Además, están las dos versiones de «La adoración de los Reyes Magos», que no se habían exhibido juntas desde aproximadamente 1790. Una imagen difícil de olvidar es «Marte y Venus encadenados por el Amor», que no abandonaba Estados Unidos desde 1910.

L

a Tate Modern de Londres presenta la retrospectiva más grande que se haya montado en torno al trabajo del británico Richard Hamilton (1922-2011). Son 270 piezas agrupadas en un recorrido que incluye desde sus primeras propuestas en los años 50, centradas en imágenes y diagramas, hasta su última «Obra maestra desconocida» en homenaje al novelista francés Honoré de Balzac (1799-1850). Reconocido como uno de los “padres del Pop Art”, la realidad es que artistas como Andy Warhol y Lichtenstein acabaron teniendo más fama que él. Hamilton fue además un activista político, lo que dejó plasmado en las instalaciones que realizó para pronunciarse cada vez que estuvo en disconformidad con lo que pasaba en su país o en el mundo. Llama la atención la obra que muestra a Tony Blair, ex Primer Ministro británico, disfrazado como un ridículo cowboy para protestar por la invasión a Irak. También sobresale el video que hizo de Margaret Thatcher en protesta por los recortes sociales que la “dama de hierro” llevó a cabo en los 80. De manera simultánea a la muestra en la Tate, dos de sus instalaciones podrán descubrirse en el Institute of Contemporary Art (ICA) de Dover Street, el elegante barrio de Mayfair. A partir de junio, la exposición, que contempla cuadros pop, collages y una serie de obras experimentales, se presentará en el Museo Reina Sofía de Madrid.

weiwei en berlín «Evidencia», de Ai Weiwei, que exhibe el Museo Martin-Gropius-Bau de Berlín, es una de las citas imperdibles en Europa este año. Son 3.000 metros cuadrados de instalaciones y el montaje incluye piezas de videoarte, esculturas y fotografías que reflejan la mirada irónica del disidente chino recluido en su país sin pasaporte y sin poder viajar al extranjero. El artista de 56 años confía poder visitar la muestra antes de que finalice. “Me gustaría compartir la experiencia MUSEO MARTIN-GROPIUS-BAU con el público y dar algunas explicaciones sobre Berlín mi trabajo”, dijo en un video-mensaje presentaHasta el 7 de julio do durante la inauguración. La pieza estrella es gropiusbau.de la reproducción a escala real de la celda donde permaneció encerrado durante tres meses con la luz encendida las 24 horas del día. A la habitación blanca controlada por cámaras de vigilancia se suman cientos de cangrejos y de bancos de madera procedentes de China. Que Berlín acoja la mayor muestra de Ai Weiwei no es mera casualidad. Días antes de su detención, el 3 de abril de 2011, el artista tenía previsto instalar su estudio en la capital alemana. La Panera I 49


[ notascul | por pamela marfil ]

Isla de Pascua (vista Rano Kau)

Volcán Aogashima

Volcán Pululahua

como en todo orden de cosas, y con un poco de paciencia googleana, siempre encontramos algo más lindo, más trágico, más increíble –en este caso, más extremo. Existe una pequeña isla de no más de 6 km2 en el Mar de Filipinas, a 300 km al sur de Tokio, que en realidad es el volcán Aogashima que contiene otro volcán en su interior, pero además, ¡es habitado por alrededor de 200 personas! Las

imágenes son de cortar el aliento. Sin embargo, y contra toda suposición, todavía puede haber algo más extremo, si de volcanes hablamos. En Ecuador hay alrededor de 300 personas viviendo dentro del Volcán Pululahua. ¿Qué tiene esto de admirable si lo comparamos con los casos anteriores? Simplemente, que el volcán está plenamente activo. ¡Eso sí que es vivir con la adrenalina al máximo!

> VIVIR AL EXTREMO

V

isitar Isla de Pascua es una experiencia realmente impresionante en muchos aspectos, partiendo por su ubicación: es uno de los lugares más aislados del mundo, situada en el centro mismo del enorme Océano Pacífico. Su geografía también nos habla de rudeza (su forma triangular se debe a los tres grandes volcanes que le dieron vida: Rano Kau, Maunga Terevaka y Puakatiki). Pero

>BUSCANDO LA VERDAD Ronda por internet la siguiente historia: Hay una tribu africana que tiene una hermosa costumbre. Cuando alguien hace algo perjudicial o errado, ellos llevan a la persona al centro de la aldea y toda la tribu viene y lo rodea. Durante dos días, ellos le dicen todas las cosas buenas que él ya ha hecho. La tribu cree que cada ser humano viene al mundo como un ser bueno. Cada uno de nosotros, deseando seguridad, amor, paz y felicidad. Pero a veces, en la búsqueda de esas cosas, las personas cometen errores. La comunidad ve aquellos errores como un grito de socorro. Ellos se unen entonces para erguirlo, para reconectarlo con quien es realmente, hasta que él se acuerde totalmente de la verdad de la cual se había desconectado temporalmente: “Yo soy bueno”. SAWABONA es un saludo usado en África del Sur y quiere decir: “Yo te respeto, yo te valoro. Eres importante para mí”. En respuesta las personas contestan SHIKOBA, que es: “Entonces, yo existo para ti”.

> naturaleza muerta

I

kea, la famosa marca sueca de muebles y accesorios para el hogar, se caracteriza por emplear diseños modernos a precios muy accesibles. Pero además, por desarrollar innovadoras campañas publicitarias que valorizan el trabajo artístico. Al lado, una selección de la serie «Naturaleza Muerta» by Ikea, realizada por el conocido fotógrafo Carl Kleiner (www. www.carlkleiner.com).

Poca información se tiene de la fuente real, del nombre del poblado o del lugar específico de África donde existe esta costumbre o se usa la expresión mencionada. Incluso todo podría ser un invento de un romántico frustrado. Sin embargo, la historia conmueve. ¿Será porque en alguna parte de nuestro cerebro, alma, raciocinio o espíritu, reconocemos o recordamos que esa ES la verdad que a lo largo de nuestras vidas permanentemente buscamos y olvidamos?



La Panera, número 49