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EL ATARDECER DE UN BARDO (Un poco de poesía deleznable del 2003)


A Hegel quien su profunda raz贸n nos hizo irrazonables,


I Mece el aire la desazón Pasa el cerebro humillado Como un mirlo Y por el manso río Se pierden los nombres de las cosas. Nada puedo hacer No soy la buena mañana Del tibio otoño Donde a súbita rosa del estío Te juega en los ojos al sentido. No soy el hacedor El ingeniero de luz Ni apenas el perdido Sembrador de palabras. Y es muy tarde ya Pero si preguntas por mí Di que apenas hace unos momentos Me he ido. Aunque estoy Como el mirlo Y el manso río Y la rosa invernal En la memoria de todo.


II Frágil siento el día Musitar nombres Y no entiendo El articular en vano esas palabras Miro fijo a los ojos Con ojos de entender No me concentra La liviandad del aire, El flatus vocis Y dejo de mascullar El pensamiento Tras la gregaria imagen de una idea Sobre el filo Del río marrón Los cuerpos buscan sus formas Como lenguajes amargos Torpes dialectos de una boca Perdida en la selva del sentido. Por la insaciable avenida La procesión de ausentes No incomoda Apenas invisible Paso como una ráfaga de viento Con dos silabas como toda oración Y algún sonido Es mi aporte a la suplica.


III Alguna vez No se si me ha pasado Baje al purgatorio de neón No era el metro de Londres Pero podía sentir entre el ozono Olor a hombre consumado Y consumido Por el perpetuo tiempo Decía: El oscuro, De nuevo en el oscuro Pasadizo del tiempo Y sostenido en el inútil Carajo de cada día Maldecía el trabajo y maldecía La inexistencia de un espacio Humanizado. Cara a cara la hiel De las miradas Y un sin rostro impiadoso Tenía ojos de mujer Y me miraba Por el perdido asiento Y mi volumen. Nada fui Por esos días Ni en las vagas alfombras de los sueños Puede reencontrarme Entre el vaho y el chirrido de esos rieles Solo me queda la constante Saturación del nada por la nada De ese gris taciturno


Empeñado de ambiciones vacías En el túnel donde vida y subterráneo Dan la espalda.

IV

Ya dije: Hoy no me iré, Solo me sentare a las sombras de mis canas A repasar el tiempo A pensar el tiempo No habitado palabras Y símbolos vacíos. Voy a quedarme, y no se donde No me interesa ya la ausencia del movimiento O el movimiento hacia nada Me quedo aquí En la persistencia Como la golondrina de Wilde en el invierno A desdeñar las horas que no cuentan Y a respetar aquellos, Irrespetuosos que saludo. No me iré Tampoco me quedare En la ausencia del tiempo Quien pensará, Tal vez al irme, Siga estando aquí sin pesadillas.


En Olivos a los diez y seis dias de Agosto del 2003


Atardecer de un Bardo  

Recopilación de poesía

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