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Ley Orgánica de Cultura Consulta ciudadana participativa • Congresos de las artes • Encuentros regionales


Derechos Culturales

consagrados en la Constitución Art. 21.- Las personas tienen derecho a construir y mantener su propia identidad cultural, a decidir sobre su pertenencia a una o varias comunidades culturales y a expresar dichas elecciones; a la libertad estética; a conocer la memoria histórica de sus culturas y a acceder a su patrimonio cultural; a difundir sus propias expresiones culturales y tener acceso a expresiones culturales diversas. No se podrá invocar la cultura cuando se atente contra los derechos reconocidos en la Constitución.

Art. 22.- Las personas tienen derecho a desarrollar su capacidad creativa, al ejercicio digno y sostenido de las actividades culturales y artísticas, y a beneficiarse de la protección de los derechos morales y patrimoniales que les correspondan por las producciones científicas, literarias o artísticas de su autoría.

Art. 23.- Las personas tienen derecho a acceder y participar del espacio público como ámbito de deliberación, intercambio cultural, cohesión social y promoción de la igualdad en la diversidad. El derecho a difundir en el espacio público las propias expresiones culturales se ejercerá sin más limitaciones que las que establezca la ley, con sujeción a los principios constitucionales.

Art. 24.- Las personas tienen derecho a la recreación y al esparcimiento, a la práctica del deporte y al tiempo libre.

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Art. 25.- Las personas tienen derecho a gozar de los beneficios y aplicaciones del progreso científico y de los saberes ancestrales.


Ochenta días recorridos Al refrendar el 28 de septiembre de 2008 la nueva Constitución Política del Estado, las y los ecuatorianos nos ofrecimos la oportunidad y la responsabilidad histórica de cambiar la institucionalidad cultural del país, para beneficio de las mayorías, especialmente de los más vulnerables. Cumplimos con esa responsabilidad, acudiendo, como debió ser siempre, a las personas, a los ciudadanos, a los campesinos, a las obreras, a los artistas de nuestro país. Porque creemos que la cultura no es potestad de unos pocos, y porque sabemos que el ejercicio de las políticas públicas de cultura debe ser esencialmente participativo, alentamos dos estrategias de consulta ciudadana. Al primero, lo concebimos como una suma de Congresos de las Artes. Los organizamos junto con las y los artistas de la nación, procurando siempre tener representantes de todos los sectores y todos los rincones. Al segundo, lo llamamos, de manera simbólica, Cien días por la Cultura, para decir al país, a los políticos, a los periodistas que es fundamental, a la hora histórica en que vivimos, interesarnos de manera seria en las culturas en las que se dirimen nuestras existencias. Estos Cien días… fueron concebidos como un tiempo propicio hacia la redacción del borrador de la Ley Orgánica de Cultura, y todo esto en el marco del Bicentenario. Una oportunidad sin precedentes para reflexionar sobre un país equitativo, solidario y digno. Ambos hechos son inéditos en la historia de la nación. Nunca antes, tantas personas han sido convocadas a tratar la cultura como un asunto de Estado. Las anteriores leyes de Cultura fueron redactadas desde las élites y desde el consenso que en ellas se puede lograr. Aquí, esta vez, nos hemos atrevido al debate, al diálogo abierto, a la expresión de las diversas opiniones. Ha sido, efectivamente, un atrevimiento, un atrevimiento del que nos sentimos honrados.

El reto es enorme. Se trata de conectar a la cultura con el desarrollo del país. De conectarla con el quehacer diario de cada uno de nosotros. Se trata de hablar de la cultura en términos de economía, de trabajo, de soberanía, de dignidad, de oportunidades. Se trata de pensar en los hechos culturales como en oportunidades para las personas, y de consagrar a los derechos culturales, a la ciudadanía cultural, a lo intercultural como prácticas saludables y palpables en el día a día. Se trata de conciliar el bien público con el bien individual, y se trata también de sustentar la soberanía del Estado en el ejercicio inapelable e indiscutible de las libertades de creación y de expresión. En fin, se trata de reconocernos las unas y los otros en nuestras diversas memorias y opiniones, de ser efectivamente contemporáneos con los desafíos que nos hemos planteado en estos años de transformación social, económica y política. El proceso sigue en marcha. Resultado de esta amplia consulta ciudadana, tendremos un nuevo cuerpo legal que proponer a los asambleístas del país. Es un proceso que nos compromete a todas y a todos. Estamos seguros, y sin exagerar, que aquí se trata de lo más importante que tiene el país: su gente. A los ciudadanos participantes en los encuentros queremos hacerles llegar nuestras felicitaciones. El interés demostrado por aportar de manera positiva, crítica y reflexiva en todo cuanto tiene que ver con la gestión de lo cultural en nuestro país sólo puede traducirse en aliento para el Ministerio de Cultura, en estímulo para luchar por la construcción de un país soberano, armónico y equitativo. El país del Sumak Kawsay. Cada día, cada encuentro, cada opinión vertida es un paso más hacia la consecución de una herramienta cuyo propósito es claro: lograr que el cumplimiento de los derechos culturales, manifiestos en nuestra Constitución, se cumplan a carta cabal.

Ramiro Noriega Fernández Ministro de Cultura

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Congresos de las artes El punto de partida Previa a la realización de los encuentros regionales, el Ministerio de Cultura llevó a cabo ocho Congresos, cada uno de los cuales se enfocó en una disciplina artística específica y/o en un sector determinado. El propósito fue el de establecer los vínculos entre la ciudadanía y su

gobierno, entre las instituciones de cultura públicas y privadas, en fin, en establecer el hilo conductor del Sistema Nacional de Cultura. El hecho de convocar a los propios involucrados en el quehacer cultural permite conseguir una integración verdadera, práctica y democrática.

Eventos realizados • Primer Congreso del Sector Musical del Ecuador. Paraninfo de la Universidad Andina Simón Bolívar • Primer Congreso de Danza del Ecuador. Centro de Espiritualidad San Patricio • Primer Congreso de Teatro del Ecuador. Paraninfo de la Universidad Andina Simón Bolívar • Congreso de Artes Plásticas y Visuales del Ecuador. Paraninfo de la Universidad Andina Simón Bolívar • Congreso de Cine y del Audiovisual del Ecuador. Paraninfo de la Universidad Andina Simón Bolívar • Congreso de Artes Populares del Ecuador. Guayaquil, Auditorio del Ministerio del Litoral • Primer Congreso de Fotografía del Ecuador. Centro de Espiritualidad San Patricio

¡Construyendo Políticas Culturales! Cada congreso duró dos días. En la primera jornada, el enfoque se centró en la determinación de las necesidades de cada sector, en el sentido de lograr potenciar su producción artística, económica, en el marco de una sociedad libre y democrática, con miras a delinear planteamientos a ser considerados en la elaboración de la Ley Orgánica de Cultura. En la segunda jornada, se trató sobre la integración de los diferentes sectores artísticos al Sistema Nacional de Cultura.

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Alrededor de mil quinientos artistas de todo el país, de todas las provincias se reunieron durante estos congresos. Se trabajó sobre la base de cinco conceptos fundamentales: educación, promoción y difusión, fomento y apoyo gubernamental. Uno de los temas comunes fue el de la seguridad laboral para gestores culturales: artistas, escritores, promotores…

La Ley Orgánica de Cultura deberá constituirse, por lo tanto, en un elemento del desarrollo de estas actividades, de las industrias creativas, como ejes fundamentales de la convivencia ciudadana. La libertad de expresión, la libertad de creación, la democratización de la difusión y distribución de productos culturales resultan esenciales en este proyecto de país digno y soberano que juntos estamos construyendo. Las artes son una parte de la experiencia cultural de los pueblos; en ellas consagramos nuestra fe irrevocable en el pensamiento crítico, en el derecho a la alegría y también en el derecho al disenso y a la resistencia. Las artes son, en esta sociedad de la comunicación, claves para exponer lo intercultural como un valor de la vida contemporánea. Y son claves para entender el trabajo y la producción de nuevos valores de hoy y de siempre. Sin las artes no es posible comprender el sentido del tiempo histórico ni del espacio (el agua, la tierra) en que vivimos.


Encuentros regionales Ambato, 4 de mayo

Infraestructura cultural, soberanía simbólica El tema principal de este encuentro fue el de la democratización del espacio público. Hubo una asistencia significativa de personas vinculadas a la Casa de la Cultura del Ecuador que dispone de una amplia infraestructura a nivel nacional. Al ser el primer evento agendado, fue una oportunidad para probar una metodología de trabajo inclusiva y verdaderamente pluralista. Se plantearon temáticas acerca del aprovechamiento de la infraestrucutura cultural, elemento fundamental para el fomento de la creatividad, la difusión y la promoción de la actividad intelectual, artesanal y artística de autores nacionales, individuales y colectivos, que generan productos culturales. En los espacios públicos la ciudadanía se encuentra con la ciudadanía, con los vecinos, con los de a pié. Los artistas con los espectadores, los escritores con los lectores. En el espacio público ocurre uno de los fenómenos culturales más significativos, que es el de la representatividad democrática. Los teatros, auditorios, cines, talleres, cafés, jardines, plazas son ámbitos del disfrute, la reflexión y el intercambio, y constituyen por lo tanto un componente fundamental del diálogo social. Del incremento en la cantidad y diversidad de los asistentes a dichos escenarios, así como de los contenidos que allí se expongan, depende en gran medida la visualización y el empoderamineto de la cultura por parte de los ciudadanos. La ciudadanía propuso construir una red nacional de gestores. Esta red mejoraría la interacción que debe existir entre ellos. Es importante establecer comunicaciones mancomunitarias, para que lo local tenga sentido en lo regional y en lo nacional, y viceversa. Y es importante tener mecanismos de comunicación con los gestores culturales para elaborar políticas culturales representativas de todos y de todas. Poetas de varias nacionalidades de la Amazonia llegaron hasta Ambato. Muchos de los asistentes escuchaban por primera ocasión poemas de estos escritores antes invisibilizados. Sin espacio público, sin acceso libre y democrático, no es posible ejercer nuestros derechos culturales.

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La fiesta de la diversidad Con una asistencia de más de trescientos participantes, este encuentro se destacó por la amplia presencia de representantes de Esmeraldas, Imbabura, Carchi y Sucumbíos. Estas provincias perfilan, en muchos sentidos, la relación que tenemos con la frontera y sus conflictos. Y sus posibilidades también. Se trató el tema de los pueblos indígenas y afroecuatorianos, de la relación con el ambiente, con los bosques y los manglares. El diálogo, que se prolongó hasta la madrugada, se mantuvo álgido en torno a la recuperación histórica de las identidades vistas desde la diversidad, concepción que históricamente había sido poco

considerada desde el Estado. ¿Minorías? ¿Subculturas? Estos términos son peligrosos. No hay culturas más o menos importantes. Hay realidades. Hay culturas. Por ejemplo, las realidades de los jóvenes que nos trajeron el zulú desde una África que se mezcla y se conjuga con el chaapalachi, con el kichwa. La marimba que se encadena con la poesía declamada y con los violines de un grupo sinfónico de jóvenes músicos. Entendemos a la cultura desde los pueblos, como principio y como fin.

La redefinición del espacio público Durante este encuentro, se propuso que los gestores culturales conformen una veeduría ciudadana. Se trata de una iniciativa trascendental, puesto que de este modo es la propia ciudadanía la encargada de verificar que las políticas culturales se cumplan, lo cual se traduce en beneficios tanto para quienes están involucrados en la gestión, cuanto para las instituciones, que deben ser eficientes en el cumplimiento de las políticas públicas y las normativas. ¡Todo por la cultura!¡Todo por la transparencia! Pero el debate de fondo, en el que participaron alrededor de doscientas personas, giró en torno a la utilización y redefinición del espacio público. Este es un asunto vital para el ejercicio de la ciudadanía cultural, pues atañe no solo a artistas, intelectuales y gestores, sino a la

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Ibarra, 5 de mayo

población en su totalidad, ya que es un derecho cultural de todos y cada uno de los habitantes del país al uso y disfrute del ambiente, del espacio urbano y rural. No más playas privadas, no más parques cerrados. La idea de lo público en cultura resulta clave. El Estado debe participar en la potenciación de las iniciativas privadas hacia lo público. Lo intercultural no es un asunto estrictamente étnico: se trata de un concepto político en oposición a la idea de la “homogéneo cultural”, idea que imperó en una cierta visión modernista. “Ser interculturales” es ser diversos en todos los sentidos: en las edades, en el género, en los hábitos. Lo común, lo de todos. La interculturalidad como un rasgo de lo común.

Quito, 6 de mayo


Babahoyo, 7 de mayo

Por la recuperación del patrimonio Por primera vez la provincia de Los Ríos era considerada para un encuentro regional de cultura. Esto es histórico. La cultura como un elemento de la descentralización es una realidad. Pero no acudieron solo los fluminenses de todos los cantones de esta provincia; ciudadanos de Guayas y Bolívar se sumaron a la cita; resultó notable la presencia de la cultura montubia. Este encuentro se caracterizó por el afán participativo de los concurrentes. Más de doscientas personas aportaron gran cantidad de ideas respecto de los temas de la memoria y la preservación de las identidades y las expresiones artísticas, en especial, aquellas que tienen que ver con experiencias vernáculas.

Guayaquil, 8 de mayo

Los participantes de Guayaquil mostraron especial interés en la recuperación del patrimonio. Tal preocupación surgió en parte del hurto del Santo de la Fertilidad, objeto de alto valor simbólico. También fue interesante observar la preocupación por ciertos programas televisivos que ridiculizan el modo de vivir de algunas poblaciones y que alientan el racismo. La interculturalidad no es posible en la discriminación, que es una forma de folklorización. Los estereotipos hieren a las personas. Creemos en la riqueza de las diversidades, y en la riqueza de las memorias diversas. Creemos en las comunicaciones responsables y respetuosas de las diversidades.

La redefinición de la programación televisiva En Guayaquil tuvimos un encuentro internacional sobre legislación cultural, días antes de esta cita regional. Al respecto, hubo debates en las mesas de trabajo que versaron sobre la conveniencia de una ley nacional o regional. Además, la atención se concentró en el asunto de los medios de comunicación y la posibilidad de crear un ente que regule los contenidos de la programación, en vista del exceso de “farándula” que se oferta, sobre todo, en las transmisiones televisivas, según algunos participantes. El asunto comunicacional interesa a todos, tanto como el del espacio público. La pantalla de la televisión es observada como una plaza pública.

Hubo una significativa asistencia de representantes y directivos de instituciones y organizaciones sociales del Guayas. La Directora de Cultura de la Municipalidad de Guayaquil también participó, así como personalidades de la TV. Los artistas manifestaron su opinión sobre aspectos de la ley relacionados con la protección y el resguardo de la actividad artística. Y se insistió sobre la necesidad de contar con un régimen de protección social para los trabajadores de la cultura. Creemos en la cultura como un elemento del desarrollo. Cultura y Desarrollo, ese es el camino.

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Cuenca, 11 de mayo

Patrimonio sin ciudadanía no es Patrimonio El homenaje a la líder indígena Tránsito Amaguaña fue el momento más emotivo de la jornada. (Gracias a Tránsito Amagüaña, gracias a Jorge Enrique Adoum.) En Cuenca, con una asistencia que superó las trescientas personas, se insistió en el tema del patrimonio. Y apareció una idea novedosa: la idea de “vecindad cultural”. Esto fue quizás lo más relevante del evento. Se trata de un concepto vanguardista que apunta a la construcción de lo cultural desde lo más local, en el ámbito citadino, desde los barrios. Se propone que sean los vecinos quienes hagan circular los productos culturales, aprovechando la cercanía entre ellos. Es, en definitiva, una forma de construir identidades locales. Queremos decir que mientras más local es una cultura, es a la vez más universal.

Loja, 12 de mayo

El Sistema Nacional de Cultura ha de vincularse con esos otros Sistemas para ser realmente eficaz.

Desconcentración, descentralización y activismo Este encuentro se caracterizó por la presencia de intelectuales y estudiantes ligados al mundo universitario, así como de pueblos indígenas de la Sierra y la Amazonia. La disponibilidad de las autoridades universitarias para el desarrollo de las actividades y la presencia activa de la Subsecretaría Regional del Austro contribuyeron en gran medida al éxito del evento. Lo artístico, y ante todo lo musical, fue un tema constante a lo largo de la jornada. Se dialogó acerca de la importancia de este arte dentro de la cultura nacional, y sobre la atención que se le debe otorgar desde lo institucional. Fue la oportunidad para pensar en un nuevo modelo de planificación, un modelo policéntrico, que supere la división Quito, Guayaquil, por

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¿Educación y Artes? ¿Educación para las Artes? Temas como el de la memoria y de la investigación cultural desde lo local fueron motivo de extensos debates. Hubo consenso en la necesidad de reforzar la formación desde la educación inicial, mediante el mejoramiento de los libros de texto, con miras a la construcción de la identidad nacional sin descuidar las identidades locales. El desafío no es solamente para las instituciones directamente concebidas para la gestión cultural. La cultura como un hecho transversal. ¿Cómo dialogamos con educación, con ambiente, con economía, con el sector social? ¿Qué tenemos que decir sobre el gobierno, la seguridad?

ejemplo. Es preciso alentar los desarrollos regionales. Las expresiones culturales deben ser elementos considerados en esa planificación. Los gobiernos locales y seccionales deben asumir protagonismo y responsabilidad. Algo particular de este evento fue la presencia de representantes de la Policía Nacional, quienes propusieron la creación de un Departamento de Cultura en su institución. Esta iniciativa es una muestra más de que el interés por lo cultural no solo proviene de los gestores o los artistas, sino de instituciones que, abordadas desde una visión estereotipada, aparentarían no tener mayor vínculo con este ámbito.


La desfolclorización y la historia de los vencedores Necesitamos saber más de nosotros, necesitamos ser los protagonistas de nuestra historia. Este es un clamor de los pueblos amazónicos. En marzo empezamos a trabajar con investigadores amazónicos, devolviéndoles la voz que les fue usurpada. En este encuentro, ese clamor se volvió a escuchar. Tenemos derecho a ser sujetos de nuestra historia, que es lo mismo que decir a ser sujetos de nuestra cultura.

conocimiento, y a la preservación y cultivo de los saberes ancestrales. Se habló de derechos de los pueblos, de propiedad intelectual. De patentes y de explotación.

En Tena, se juntaron todos: pueblos ancestrales, colonos, extranjeros. Jóvenes y viejos. Sin distinción. Se habló a la vez de la ciudad y de la selva. De lo profano y de lo sagrado. De los rituales culturales.

El reconocimiento de la interculturalidad y el diálogo fueron la tónica durante el evento. El debate siempre se manejó en el marco del respeto y la consideración hacia el otro. Esta fue una lección crucial: no hay cultura sin diferencia. Como en otros foros, en éste se alertó sobre una situación anómala: se ha “folklorizado” a los indígenas. “Folklorizar” significa restar contenido histórico, banalizar a los seres humanos y su propia existencia. “Folklorizar” es quitar la dignidad.

Se demandó el derecho a saber más de cada uno y de los demás. El derecho al

Creemos en los derechos culturales como derechos de la dignidad humana.

Las identidades de los pueblos La sede de este encuentro fue Ciudad Alfaro. La ya histórica edificación albergó a una gran cantidad de participantes provenientes de Manabí y Santo Domingo de los Tsáchilas. La Casa de la Cultura volvió a ser motivo de discusión. En este caso, se reinvindicó el papel de la institución como gestora de la cultura a nivel nacional y local, y como espacio de las artes “serias”. El patrimonio también fue un tema recurrente.

montubio emerge, sabio y digno. Las políticas culturales deben promover las expresiones de todos los pueblos, en igualdad de condiciones. Tenemos una oportunidad en las identidades diversas; también tenemos una oportunidad en la identidad nacional. La identidad nacional se refuerza en cada una de las identidades. Sin los montubios no existe la nación. Lo mismo hemos de decir de todos los pueblos y nacionalidades del país.

Tena, 14 de mayo

Mon Montecristi, 15 de mayo

Todo el litoral está atravesado por una presencia viva y maravillosa: el pueblo

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En conclusión... Los asambleístas recibirán oportunamente la propuesta de Ley Orgánica de Cultura, para su conocimiento y debate. Nuestra inspiración ha sido la construcción colectiva de un marco legal apropiado a nuestras realidades y a nuestros deseos ciudadanos. Sabemos que esta Ley Orgánica de Cultura es solo un paso para dar cabal cumplimiento a los principios constitucionales. Es un paso importante, cierto. Pero no será definitivo, en nuestra aspiración de radicalización de la democracia real, bolivariana y alfarista. Será el inicio de una nueva etapa en lo cultural, que necesitará además su cumplimiento responsable por parte de todas y todos. El instrumento legal para la realización de los encuentros fue la Constitución Política del Ecuador. Se tuvieron en cuenta, además, tres elementos fundamentales de la Carta Cultural Iberoamericana, suscrita por el Gobierno del Ecuador en noviembre de 2006: el planteamiento de los derechos culturales como derechos humanos, el ejercicio de la Ciudadanía Cultural y la valoración de la interculturalidad. Se trabajaron seis ejes temáticos: • Memoria Social y Patrimonio • Estado y Cultura • Formación Cultural • Investigación Cultural • Producción • Circulación de bienes y servicios culturales Cada eje se trató en una mesa temática específica. Para el diagnóstico se tuvo como base la reflexión sobre los principios y los derechos culturales. Finalmente, las propuestas (sobre las cuales se buscaron los consensos y disensos) se ordenaron en base a algunos parámetros, como la institucionalidad, el espacio público, los recursos, la participación y otros. El apoyo de expertos en asuntos legales permitió tener una visión panorámica de lo que implica una Ley Orgánica de Cultura. Otro factor fundamental para la realización de los encuentros fue la predisposición de esta cartera de Estado en favor de sus mandantes. El trabajo coordinado y el empeño en conseguir los mismos objetivos por parte de los involucrados en la organización fue la base del desarrollo satisfactorio de lo planificado. La realización del proyecto fue un éxito en términos de participación y representatividad: ciudadanos, provenientes de todos los rincones del país, se sentaron y dialogaron. Verdaderamente, se generó un espacio de apertura, sin restricciones, que permitió a los participantes expresar sus ideas y aspiraciones sin distinción de género, edad, etnia o creencia. Fue gratificante que los gestores, actores culturales y la ciudadanía en general se hayan manifestado, en lo que fue una experiencia inédita: construir una ley desde la participación activa, efusiva y demandante del pueblo.

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No cabe duda, el saldo fue positivo.


Hacia el Acuerdo Nacional Ciudadano por la Cultura Durante los encuentros regionales se seleccionaron 240 representantes, quienes tienen la misión de sintetizar las cuestiones tratadas en los diálogos y transformarlas en propuestas concretas. Durante los Congresos de las Artes también se seleccionaron representantes de cada sector. Ellos asistirán también al gran Encuentro Nacional que organizamos el 17 y 18 de julio en Montecristi. El propósito es dar seguimiento a este proceso llamado simbólicamente Cien días por la Cultura; vamos juntos a revisar los aportes del país; con una visión madura y responsable, dialogaremos sobre los ejes principales de la nueva Ley Orgánica de

Cultura. Este Encuentro Nacional nos ofrecerá la síntesis de la labor emprendida hace más de un año, cuando debatimos los contenidos de la nueva Constitución. A partir de esa síntesis tendremos ya una definición precisa de lo que será el Sistema Nacional de Cultura de nuestro país.

Una nueva concepción de lo cultural Luego de 200 años de historia republicana, es imprescindible superar el tabú elitista de incluir en lo cultural únicamente las obras de arte que, aunque fundamentales para la conformación de nuestro ser nacional, no son la totalidad de lo que nos define como ecuatorianos. La cultura está en el evento de lo cotidiano, en la ritualidad entendida como las acciones que se realizan constantemente, día a día, y que nos dan color, sabor, movimiento... En definitiva, nos dan sentido. La cultura involucra indistintamente al melcochero, a quien elabora las cocadas, los corviches, el maito, a los eventos culturales, grandes y chicos, a todas las manifestaciones artísticas, la danza, el teatro, la música, la plástica, el cine, la literatura. Cultura es el artesano, el carpintero, el caramelero, son todas las religiosidades de nuestro territorio, todas nuestras lenguas, las costumbres de nuestros pueblos. Cultura es todo lo que nos dé una clave de nuestras identidades, todo indicio de la diversidad de nuestro ser, todo lo que nos lleve a decir “Así somos” y “Aquí estamos”.

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Cien dias por la Cultura