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Laberinto de peñas, manantiales de agua y resplandores es Ruidera, y a poco creo escuchar cabalgando un jinete. Todo es posible aquí. Y la Princesa de la ciudad de los lagos le pregunta. - ¿Mi Señor, andáis perdido? - No, Señora Rosafrida. No, que vengo a esta lugar a velar las armas mías. - Caballero, ¿cual tu nombre? Mi nombre yo no lo sé, algunos me dan nombre de Quijote, otros dicen que nunca he existido. -Entonces mi Caballero no temáis, que estáis a salvo en Ruidera, de guía os servirá don Francisco Creis de Córdoba, porque aquí todos somos agua y piedra, pez y pájaro, sueño y paz, nostalgia y amor de agua. Humus de la misma tierra...

La noche había llegado y con ella la hondura del paisaje cribaba la senda de las voces en mi alma entre ese susurro me llegó el Salmo… "Dichoso el hombre que medita la ley del Señor día y noche". Dichoso, buen amigo, eterno Paco Creis, que me dejas volver a tu palabra cuando vuelvo a escucharte en ese soneto tuyo que es oración de fe..."cuando abriendo el ocaso de mi día/ la muerte con su látigo me azote./ Cuando asome a mis labios la agonía/ y mi pulso se cuaje y se agarrote, / que no falte el agua a mi sequía:/ Tu manantial, Señor, ¡ que no se agote! (1) Llamaba el otoño y en sus voces venía el amigo porque jamás se ha ido.

(1) En negrita versos del soneto de Francisco Creis Córdoba "Última Rogativa" (Reflexión frente a la muerte) publicado en la VIII semana de la Poesía y la Primavera. Álbum Poético 2002

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LA ALCAZABA 10  

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