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La revista del pueblo

Cultura Cartaginesa

Las Mascaradas Costarricenses Revista del Colegio Universitario de Cartago

31 DE OCTUBRE DE 2018


HISTORIA DE LA MASCARADA

Cual carnavales, estas fiestas públicas populares se organizan casi siempre al margen del oficialismo de la Iglesia; en ellas la realidad se transforma, momentáneamente, en una especie del mundo donde cada uno asume sin inhibiciones el personaje que le dicta su máscara. En el trance de esta fiesta que es más que una representación teatral, se permite transgredir hasta donde el juego lo permite el orden usual de las relaciones sociales cotidianas.

Su nacimiento en la Puebla de Cartago en el año 1996, su vitalidad y permanencia en comunidades con larga historia colonial y presencia indígena, y el núcleo agonístico que la caracteriza y que la acerca a otras prácticas festivas de otros centros indígenas del país, manifiestan el carácter sincrético y pluricultural de su origen. Vinculado sus orígenes a los turnos, que constituían una feria comercial que se organizaba en relación con las fiestas del Santo Patrón en los pueblos de Costa Rica y se realizaba con el fin de recolectar recursos económicos para sufragar gastos del pueblo . Estas fiestas tuvieron su origen en algunos pueblos de Cartago, Barva, Aserrí y Escazú. La participación de la comunidad siempre fue muy viva, sin embargo hoy día tiende a disminuir debido a restricciones impuestas a las comunidades. En Costa Rica, además de las mascaradas típicas y las fiestas patronales de distintos pueblos también llamados mantudos, payasos, disfraces o cabezudos existe además el Baile de los diablitos que se celebra en las comunidades indígenas de Boruca y Rey Curré. Mientras que la imaginería las procesiones y las representaciones teatrales católicas fueron introducidas durante la Colonia por los frailes de las órdenes misioneras, las mascaradas, a pesar de ser celebraciones dedicadas usualmente a los santos patronos, tuvieron originalmente un carácter secular. Esta característica se mantiene en la actualidad.

La primera mascarada propiamente dicha fue organizada en la ciudad de Cartago por Rafael "Lito" Valerín, el 2 de agosto de 1824, con motivo de las celebraciones en honor a la Virgen de los Ángeles, Patrona de Costa Rica, llamada "La Negrita" por el pueblo costarricense. Rafael Valerín, nacido en el barrio de Los Ángeles en Cartago (también conocido como la Puebla de los Pardos, lugar donde según la leyenda se halló la imagen de la Virgen de los Ángeles), fue además de artesano mascarero, fontanero, sombrerero y relojero.

En 1824 se dedicaba a la elaboración de marionetas a base de jícaros, así como la fabricación de instrumentos como guitarras, violines, bandolinas y marimbas. La tradición narra que una vez, en su labor como colaborador de la iglesia de la Virgen de los Ángeles, encontró un viejo baúl donde se guardaban unas viejas máscaras de cabezudos de origen español. Tras cerrar el baúl por miedo, en otra esquina encontró otra cabeza. Valerín interpretó aquello como un mensaje de la Virgen, y tomando la cabeza que había encontrado, construyó una armazón de madera donde colocó la máscara, dando lugar a la primera Giganta.


En 1918, Jesús Valerín, hijo de Rafael, continuó con la tradición y se dedicó profesionalmente a la fabricación de mascaradas, utilizando para ello arcilla traída de Tejar del Guarco, papel, yeso y alambre. En 1930, ya en su vejez, Jesús Valerín les vendió los moldes de las mascaradas a los hermanos Pedro y Manuel Freer, los cuales, por primera vez, llevaron la mascarada a las fiestas de San José en Zapote. En cuanto a los personajes tradicionales, representan tanto figuras humanas como de animales, de origen precolombino y con influencias de la tradición española y europea, así como rasgos de corrientes culturas africanas. Caricaturescos, excesivos, exagerados estos personajes emocionan y hacen reír. Las máscaras tradicionales estaban hechas de papel marché, pero ahora muchas se realizan con otras técnicas, principalmente para que sean más resistentes y duraderas. En cualquier caso, la norma es que estas tengan un carácter un tanto grotesco y al mismo tiempo, lúdico y colorido complementado con una vestimenta igualmente llamativa. hoy los personajes de las mascaradas tradicionales conviven con otras figuras de celebridades y personajes infantiles que se han sumado como invitados a la fiesta, entre ellas se encuentran el diablo y la calavera, algunas personas los consideran a estos personajes “colados” más que invitados pero son parte de los muchos que adoran estas mascarada. Aunque es bastante común encontrar personajes de las mascaradas bailando en fiestas de cumpleaños, restaurantes y hasta bodas, la mascarada tradicional tiene algunas reglas y componentes necesarios. Estos pueden variar un poco dependiendo del pueblo o la región de acuerdo con su respectiva reseña. El gigante, La giganta: La primera en aparecer fue la “Giganta” creada por Rafael Valerín. Posteriormente su hijo trajo una cabeza de “Gigante” de España,con la que se confeccionó un compañero para la “Giganta”. Siempre van hacer pareja.

El diablo (llamado también Cuijen, Pisuicas o Patas, quien muchas veces porta un chilillo): O semi- diablo que a su paso por las calles persigue a los niños amenazándolos con su fusta recuerda al histrión de la fiesta pagana que iba dando golpes con su vejiga inflada o a aquel que llevaba la correa de piel de macho cabrío y ante quien las mujeres que querían ser fecundadas, para recibir el golpe, presentaban el vientre. La muerte (conocida a veces como La pelona o La ñata): Personaje importante en la vida y religiosidad del pueblo de Cartago. La calavera: Su aspecto recuerda un cráneo humano desnudo y cariturizado. La bruja y el brujo: Personajes que rememoran a los brujos que vivían en Las Cortinas, una zona considerada “mágica” de Oreamuno de Cartago donde se hacía hechicería.

El policía de la esquina: Personajes que rememoran a los brujos que vivían en Las Cortinas, una zona considerada “mágica” de Oreamuno de Cartago donde se hacía hechicería. El negro coba: Personaje creado en recuerdo de un señor negro que viajaba desde Turrialba Cartago y se quedaba en la estación del tren. Su trabajo era adivinar los números de la lotería. La Segua: Personaje de leyendas tradicionales, mujer que se convierte en caballo y que se les aparecía a los hombres que trasnochaban y eran mujeriegos.


El toro: El toro es un elemento único esencial para la representación de la festividad. Está constituido por una máscara tallada en madera roble, que lleva cuernos reales de res, de modo que recuerda la testuz de toro, la cual se coloca sobre una estructura de bambú cubierta con sacos de gongoche, sobre la que se colocan fuegos de artificio. Cada uno de ellos se mueve y baila de una manera característica, al son de la cimarrona, cuya presencia es imprescindible, al igual que las bombetas.

Detrás de ellos vienen otros personajes, a veces en grandes números, que, como los primeros, interactúan con los espectadores, quienes terminan convirtiéndose en participantes. Por ejemplo, en Barva de Heredia son famosos los enmascarados que portan vejigas de res infladas para estallarlas contra el público; cuantas más vejigas llevan, más temor infunden.

Es muy importante entender que, Una cimarrona, además de ser un pequeño grupo de instrumentos de viento y percusión, es una forma o estilo de música, por las composiciones y ritmos anteriormente citados y no solo el grupo que lo conforma como erróneamente se conoce hoy en día a los grupos que se forman y solo interpretan a algunos ritmos tropicales y en algunos casos deficientemente. Estos nuevos grupos que toman el nombre de Cimarrona se debe a que los antiguos músicos eran de muy alto nivel y versátiles, adaptaban otros ritmos a su interpretación, como cumbia, merengue o paso doble, por citar algunos y lo hacían para variar un poco la música, pero en el carácter cultural y folklórico, es claro decir que no son realmente cimarronas, ya que, no conservan la totalidad de la herencia cultural.

Lo anterior por que se perdería que: ” Las Cimarronas son los grupos musicales más costarricenses porque nacen y hacen su música en la cuna de nuestros cantones sin tener tanta influencia exterior como el resto de nuestro folklor. La parte más importante del legado cultural de una cimarrona es su música, en estos grupos existían algunos compositores, es a partir que de estas composiciones surgen nuestros ritmos más tradicionales como lo son: La Danza, La contradanza, El Pasillo, El Tambito y Las Parranderas. De igual forma componían música para los distintos eventos, de ahí sale la música para La Diana (actividad que se realizaba a las 5 de la mañana para levantar a los pueblos) como la que se usa el 15 de setiembre.

Otro dato particular era los nombres con los que titulaban los temas: (Chario Fuentes, La Flaca Varela, La Lagartija, Cuatro Gatos, La Bomba, El Cuete etc. Como nota importante La Cimarrona en la mayoría de los casos se transmitía o enseñaba “de oío” o sea sin partitura por lo que era un legado intangible. “Lo más importante es que estos últimos crearon un género musical que hoy es el folklor de Costa Rica <<La música cimarrona>>.


En 1996 Costa Rica tuvo una transición significativa al arraigar una tradición que logró la unión y al mismo tiempo acrecentar la identida del costarricense. Las mascaradas costarricenses por su parte, representan el ser costarricense con una serie de personajes que desencadenan polémica en cuanto a política, religión u otro elemento que abre paso a la disconformidad social permitiendo la libertad de expresión por medio de actividades con cimarronas, comidas, las ya dichas mascaradas y distintas actividades para todo el que de ellas desee disfrutar, en especial niños y jóvenes, inculcándoles el valor de la cultura.

La cultura da identidad a nuestras comunidades, gracias a ella los valores nacionales cobran importancia y despiertan el espíritu del ser costarricense, el que tiene implícito el trabajo, la honestidad, la amabilidad, la paz y todo lo que nos llena de orgullo como gente parte de esta tierra, motivo suficiente para querer llamarse TICO. Nos hacen reflexionar acerca de la diversidad cultural, asimilación, invención y mestizaje. En la entrevista realizada a Mainor Arias Uva, coordinador de la carrera de Turismo del Colegio Univeritario de Cartago (CUC) él señalo la importancia que ha tenido a través de los años dicha celebración, esta entrevista se presenta textualmente a continuación:

¨Las mascaradas en Costa Rica inician hace miles de años atrás porque los indígenas lo usaban para sus rituales, no solo en Costa Rica sino en todo el mundo. La máscara es un elemento ritual que la gente lo utiliza en los carnavales de Venecia, era un elemento de guerra, pero también era como un incógnito, como que la máscara protegía la verdadera identidad de la persona. En los carnavales paganos se usaban para hacer fechorías o cometer pecados como decían en aquellos tiempos que las personas eran tan cultas, eran bailes de mascara eso era muy utilizado para eso pero en el caso de Costa Rica se hace el pasa calles de los diablitos que se hace boruca, es muy antiguo hubo unos hombres que se llamaban los guerreros, usaban las macaras para proteger el rostro, también, se cubrían el pecho con pecheras de oro y otros elementos, era una manera de asustar al enemigo como más grande y terrorífico con más tigres, leones, etc.

En los carnavales paganos se usaban para hacer fechorías o cometer pecados como decían en aquellos tiempos que las personas eran tan cultas, eran bailes de mascara eso era muy utilizado para eso pero en el caso de Costa Rica se hace el pasa calles de los diablitos que se hace boruca, es muy antiguo hubo unos hombres que se llamaban los guerreros, usaban las macaras para proteger el rostro, también, se cubrían el pecho con pecheras de oro y otros elementos, era una manera de asustar al enemigo como más grande y terrorífico con más tigres, leones, etc.


Actualmente se sigue dando en los indígenas malekus; después se pintaban el cuerpo con la llegada de los españoles, 26 grupos distintos de indígenas llegaron a Costa Rica. De hecho, donde está la iglesia de los Ángeles era llamado la puebla de los pardos don Vivian, los negros que ya no eran esclavos ahí con la alegría de la cultura negra es como los españoles empiezan a introducir las mascaradas, de hecho, los africanos tienen mascaras desde 1635 años en adelante. Ante las máscaras las hacían con barro, papel y poco a poco se hacia el molde.

Hubo moldes de madera, también moldes de cedazo, todo esto lo trajeron los españoles; también existen los cabezones, las gigantas, ahí en los Ángeles la familia Valerin son los que tienen los moldes de esos tiempos antiguos. Por ese motivo a la virgen parda se le hizo pasa calles como manera de honor y honra, en esas fiestas los negros eran los que daban alegría a las fiestas, de ahí salen las cimarronas y usaban todo tipo de cosas: palos, baldes, de todo para hacer ruido y así mismo disfrutar la fiesta.

Lamentablemente en esos años las mascaradas se quitaron porque al pueblo llegó un cura muy culto y decía que eso es muy feo, entonces, no hicieron por largo tiempo, puede decirse que 20 años o más, esta festividad, de ahí las máscaras se fueron para otras provincias como: Escazú, Alajuela, Heredia, pero el mayor auge es Cartago y Desamparados; en San José ahora las mascaradas lo hicieron una cultura nacional para celebrar todos los 31 de octubre". En Costa Rica las fiestas populares o culturales reflejan las ideologías así como las aspiraciones de una nación. Establecidas oficialmente, éstas permiten ver los deseos, las preocupaciones y los contenidos emocionales e intuitivos del pueblo costarricense. Es así como da inicio a las costumbres costarricenses al proceso de mismidad que con anhelo, orgullo y dicha Costa Rica ha forjado a traves de los años, para que de un modo agradable, respetuoso y representativo de la unión se expresen las personas por medio de representaciones artisticas los cuales no solo desarrollan y explotan los talentos si no que brindan alegría a la población ademas de inculcar en las nuevas generaciones el deseo de unirse a esta maravillosa festividad

Costa Rica desea conservar la tradición que con tanto ahincó "Lito Valerin" nos heredo, es por ello que a razón de compartir los costarricenses junto con algunos países hermanos se unen para celebrar con bandas, bailes, mascaradas, pero con las caracteristicas propias de estos países, creando una variedad visible entre las diferentes culturas pero que a su vez se complementan a lo largo del recorrido del desfile.


COMPARTIENDO CULTURAS Cabe hacer mención y dar crédito a nuestros países hermanos que fueron participantes en esta última mascarada en Cartago: Panamá, Cataluña, España y Cuba; siendo partícipes del cuarto intercambio internacional en Costa Rica.

El aprendizaje que dejan estas culturas por medio del ejemplo, muestra el estilo de vida festivo que tienen cada uno de estos países como parte de la esencia que deja huella entre quienes disfrutaron de ser parte del folclor nacional

Geovanny Álvarez del conjunto típico 20 aniversario proveniente de cuba expresó orgullo y agradecimiento hacia Costa Rica.

El CUC logra año tras año que grupos provenientes de diferentes partes de nuestro país y extranjeros sean parte de esta fiesta cultural. Este tipo de tradiciones refleja el arraigo a las costumbres nacionales que sin otro fin que el reafirmar la identidad tica, busca entretener, divertir y trasladar el orgullo que se comparte y se disfruta junto a amigos y extraños. Sin percatarse de la labor que los artesanos realizan al dar vida a cada personaje que desfila por los pasa calles, los observadores de este evento solo ven el resultado de Las colaboraciones de otros países crean un vínculo aun más arraigado el cual, permite por meses de trabajo que involucra diseño, confección, creatividad, humor, estilo e medio de la hospitalidad de nuestro país, un sentimiento agradable tanto para los visitantes improvisación. Un marco que encierra la motivación premiada de los asistentes que como los costarricenses, ya que al ser tan admiran, ríen y participan de la fiesta. Esta diferentes las culturas, la exposición de sus fiesta que reafirma nuestras raíces mascaradas con diseños coloridos, bailes heredadas, enseña y confirma que lo movidos, originalidad en la música, las nuestro se disfruta con orgullo, se enseña expresiones sonrientes y el deseo de hacer con compromiso y se transmite con felices a las personas, crea recuerdos únicos. convicción.


PERSPECTIVA PROPIA Raquel Ramirez, un de las administradoras de la revista Cultura Cartaginés expreso a si mismo la experiencia de ser participe en las mascaradas del pasado miercoles 31 de octubre, opinión que acontinuación se cita: "Fue una experiencia muy linda ya que soy Limonense y en esta provincia no se celebra este tipo de actividades, el 31 de octubre del 2018 por primera vez tuve la dicha de estar con mi hija en esta bella celebración en el centro de Cartago, fue una experiencia maravillosa escuchar a las cimarronas, a las bandas y haber podido observar la felicidad de los niños, adultos mayores y de todas las personas en general.

Para la patria es un recuerdo muy importante de nuestros antepasados, alrededor del mundo he visto miles de celebraciones, hay diferentes culturas, aun en nuestro país las diferentes provincias tienen distintas celebraciones, cada una tiene lo suyo, en culturas y tradiciones. En la antigüedad Cartago fue la capital de Costa Rica donde todos los que venían de diferentes países se refugiaban en nuestro país dado a la excelente hospitalidad que les brindaban, actualmente adultos mayor y sus respectivos hijos guardan fotografías y utensilios de sus antepasados.

Después de este relato que les comento sobre las tradiciones es importante para mí relatar sobre las mascaradas costarricenses, puedo decir que es importante no perder esta tradición tan arraigada, el compartir con mis compañeras este trabajo alrededor de entrevistas, con diferentes personas, compartir con ellas muchos momentos juntas para descubrir esta bonita tradición, la responsabilidad de saber que debemos guardar nuestras tradiciones. Las mascaradas como objeto místico universal ha creado un vínculo para dirigir el bien y el mal, convirtiéndolo en un instrumento que consiste en ritos y danzas, es importante hacer notar que en el transcurrir de los años siguientes se iniciaron otros artesanos mascareros de la provincia de San José y de Heredia.

Estas fiestas se daban en diferentes periodos del año, diciembre, abril, mayo, agosto y setiembre y ahora el 31 de octubre en los turnos y diferentes actividades como fiestas cumpleaños matrimonios y de más lo más bonito es saber que mis compañeras y yo descubrimos lo hermosa de esta actividad". Lamentablemente a través de los años esta festividad va desapareciendo entre las nuevas generaciones debido a la perdida del valor de cultura, generando de este modo un claro ausentismo. Sin embargo, dadas las circunstancias se espera que por medio de la constancia y la ayuda de nuestros países hermanos como España y Panama quienes con sus presentaciones y energía deslumbran a la población costarricense logren reavivar el sentido del ser "Tico", la convivencia entre niños y abuelos para la elaboración de las mascaradas y la unión así como el buen humor que con tanto anhelo los participantes de esta actividad brindan para hacer de la festividad una experiencia inolvidable, inculcándoles a los niños las tradiciones de sus antepasados.


Por su parte Valeria hernández productora de Cultura Cartaginés expresó sus impresiones más profundas evidenciando el deseo de mantener esta festividad como parte central de la población costarricense con las siguientes palabras: "Realmente es motivo para celebrar el origen y la cultura en la que crecimos, considero que es una tradición excelente para compartir y disfrutar con familia y amigos. Debemos recordar el arduo trabajo de todas las personas que participan, desde los mascareros hasta las cimarronas y las personas invitadas de otros países que nos acompañan en este "pasacalles"

Esta tradición es un medio de inspiración para otras personas ya que las motiva a crear sus propias mascaras. Debemos rescatar nuestra cultura y raíces ya que se han dejado de lado al no darle la importancia como en los años atrás, esta tradición puede incentivar en las nuevas generaciones el querer involucrarse más en este bello arte legado de nuestros ancestros. Yuliana Brenes Pacheco reportera de campo expresó su admiración, por las personas que con tanto empeño hacen posible que las mascaradas se lleven a cabo con las siguientes palabras:

"Me pareció muy interesante y entretenido, además está muy bien organizado, se nota el empeño que le brindan para que todo salga a la perfección, al menos yo no había oído nunca mencionar de ese desfile ya que no soy de esta zona, y este año fue el primero que pude tener la dicha de presenciar con mis compañeras de trabajo, ha sido una experiencia súper bonita, me resulto curioso que también vi muchas personas vestidas por lo el día de Halloween a los alrededores del desfile, también vi que las mascaradas no solo eran de aquí sino también de otros países y eso siento que llama aún más la atención de las personas, el ambiente que se siente es increíble debido a que se nota que las personas que viven en los alrededores de Cartago lo esperan todos los años con ansias ya que es una tradición desde hace ya mucho tiempo, la música de las cimarronas es alegre y rítmica, dan muchas ganas de bailar; muchas personas incluso bailan y cantan.

Ya que viví la experiencia de ir puedo decir que, me encantaría seguir participando de esta tradición tan bonita y llena de alegría, la variedad de los personajes que se pueden presenciar en el desfile es muy llamativo y divertido, también la participación de muchos chiquitos con trajes y máscaras bailando, lo disfrutan, los personajes interactúan con todos los demás espectadores quienes al final se terminan convirtiendo en participantes y no solo como espectadores, las mascaradas con su elaborada preparación se detallan para que las personas puedan disfrutar del arte y la dedicación de las mismas, algunas incluso hasta asustan o dan miedo porque se pueden ver varios tipos de máscaras.


El desfile la verdad se hace a una hora muy accesible para que las personas puedan asistir con sus familias, hijos, amigos, etc. Incluso muchos locales estaban abiertos a esa hora pero eso no impedía que las personas que se encontraban dentro de ellos en su hora laboral salieran a ver las mascaradas, era increíble la cantidad de personas que habían, para mí esta tradición cumplió con todas las expectativas que se puede representar una mascarada.

Adriana Rojas Brenes compañera de campo realizó énfasis en lo que en e arduo trabajo que conlleva ser uno solo uniendo a la civilización por medio de actividades que brindan buen humor y compañía a la patria costarricense por lo que expreso: " Definitivamente una agradable experiencia, un año más al disfrute de la gran labor de los cartagineses, además de visitantes de otros países. Cuánto orgullo y admiración a la vez, hacia todos estos personajes que de una u otra manera nos invitan a disfrutar de esta festividad tradicional, Día de la mascarada tradicional costarricense.

Dejando entrever un poco de miedo y emoción con cada uno de sus personajes; la giganta con sus coloridos diseños, la bruja con esa enorme nariz y muy visible verruga, el enano, la segua, los gigantes, el cadejos y una considerable cantidad de festividades.

Indiscutible, la mascarada tradicional costarricense logra fusionar la realidad con la fantasía causando un enorme efecto entre quienes somos participes de ella; niños, jóvenes y adultos disfrutamos de este encanto.

De esos exagerados personajes con cabezas enormes,largos brazos,ojos, narices; bocas extrañas, mezcla de telas de vestidos, diseños y colores... sombreros y zapatos muchas veces propios de quien se disfraza .Pero al fin y al cabo toda una obra de arte que abre las puertas de nuestros miedos e imaginación transportándonos a el tenebroso mundo de estos personajes. Satisfecha, así me siento.Disfrute cada segundo de esta actividad, ha sido sin duda alguna un gran aporte a la identidad costarricense.

¡Gracias! a todos esos artesanos que con esmero y dedicación contribuyeron a hacer realidad año con año esta tradición que tanto nos caracteriza, gracias porque al mismo tiempo promueven el conocimiento de diferentes manifestaciones culturales."


Yuliana Brenes Pacheco Valeria HernĂĄndez Monge Raquel Ramirez RodrĂ­guez Adriana Rojas Brenes Camila Segura Howell


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Revista- Mascaradas cartaginesas

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