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Orson Welles, en una escena de El Ciudadano Kane, 1941

[ARCHIVO]

10|02|2013 · NÚM. 26

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Lo único que une a los irlandeses åǖʄǖȬȞŎʄĻŎǸŎȔğɥ̈DzȬ

El flechazo de cupido

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PERIODISTAS DE ALFOMBRA ROJA


RESPORTAJE 10|02|2013

VISIONES DEL EMBRUJO

EL FLECHAZO DE

CUPIDO

¿Por qué nos enamoramos? Varias disciplinas intentan explicar esa mágica sensación de eternidad; mientras llega San Valentín, echemos una mirada a esa forma única de plenitud hecha de deseos imposibles, días extraños y, claro, mariposas en el estómago

T

por Claudia Selser

odo comienza como un relámpago, una captura instantánea. Un flechazo. Y en el mundo de todos los días se recorta la figura del otro. Algo de él llega bruscamente y sacude, rapta, fascina. Puede ser la voz, la caída de los hombros, la silueta, el sesgo de una sonrisa, cualquier cosa. Pero tiene que ser algo que se ajuste exactamente a lo que siempre se había deseado. Llega como una fatalidad, como un sino del que ella o él gustan sentirse irresponsables. Después dirán: “La primera vez que la vi…”. ¿Por qué nos enamoramos? Desde el comienzo de los tiempos filósofos, historiadores, biólogos, psicoanalistas, médicos, cineastas y poetas trataron de responder a esta pregunta. La misma que resurge cada vez que alguien se enamora y necesita certezas sobre el sentir de su amado: “¿Me va a volver a llamar? ¿Le gusto de verdad? ¿Qué le gustó de mí?...”, y demás intrigas que ponen el alma en jaque y el corazón en la boca. Pero cada historia de amor es tan particular, tan diferente de las otras, que no tiene nada de raro que cada pareja, cuando se enamora, crea estar inventando un sentimiento al que los demás nunca tendrán acceso. Y en verdad, con solo ver los grandes libros que tienen al amor como materia prima no se puede pensar en un solo amor sino en amores diferentes, según el caso: no quieren igual Paris y Helena que Don Quijote y Dulcinea. No es lo mismo el amor de Romeo y Julieta que el de Otelo y Desdémona, Fausto y Beatriz, Tristán e Isolda, Abelardo y Eloísa. Ni tienen nada en común el romance de Oliveira y La Maga en Rayuela, con el de Fermina Daza y Florentino Ariza en El amor en los tiempos del cólera. Mientras se los saborea se los sufre, o simplemente se los echa de menos, todos los amores producen la muy grata sensación de que se es excepcional: El poeta argentino Humberto Costantini escribió tratando de capturar el estado de enamoramiento, un tiempo y un espacio en donde el yo se concede el derecho a ser extraordinario: “Ocurre simplemente que me he vuelto inmortal./ Los colectivos me respetan,/ se inclinan ante mí,/ me lamen los zapatos como perros falderos./ Ando entre olimpos, dioses, ambrosías,/ me río o digo un chiste/ y el tiempo crece, crece como una espuma loca./ Qué bárbaro este asunto/ de ser así inmortal,/ festejar nacimiento cada cinco minutos,/ ser un millón de pájaros,/ una atroz levadura (…)”, Todas las disciplinas intentan explicar estos embrujos. Así, mientras los enamorados murmuran ternuras cardiacas: “¿Me quieres?". "Te adoro". "Dímelo otra vez"... los biólogos registran las consecuencias químicas de dos labios prontos a hacer contacto. El aluvión de impulsos comienza en el cerebro y recorre los nervios y la sangre a través de una gigantesca telaraña de nudos y filamentos que parten de la médula espinal y desembocan en estaciones ubicados en todo el cuerpo. Mientras ellos se abrazan, oleajes químicos bombardean el suave músculo intestinal, las glándulas lacrimales, la vejiga, 02

SIEMPRE ES NECESARIA LA ILUSIÓN, NECESITAMOS ESOS PARAÍSOS PARA SOPORTAR LA VIDA

el corazón, los genitales… el organismo entero recibe los impulsos de ese arco vibrante de nudos y cuerdas que en el laboratorio llaman sistema nervioso autónomo: “¿Vas a quererme siempre?". "Toda la vida”. Cada vez que el enamorado evoca la voz del amado, ese pensamiento es atrapado al vuelo por la telaraña de nervios, y la química corporal convierte el deseo en realidad. Mientras ella se ruboriza, mil millones de capilares de la cara se dilatan y se llenan de sangre… ella es más bella que antes de conocerlo, todos lo notan. Su cuerpo fabrica provocadores compuestos químicos —feromonas— que segregan un olor imperceptible para la conciencia pero tienen un alto efecto afrodisiaco, tal como sugieren las pupilas dilatadas y el pulso acelerado de su amado cuando se acerca. Anthony Walsh, autor de La ciencia del amor y sus efectos en la mente y el cuerpo, asegura que Cole Porter sabía lo que decía cuando afirmó: “La paso bien contigo, el amor es un subidón natural”. Porque en la euforia de enamorarse el cuerpo se anega de unas sustancias parientes de las anfetaminas —dopamina, noradrenalina y, sobre todo, feniletilamina— que permiten andar entre olimpos, dioses y ambrosías. Al menos por un tiempo, hasta que la carroza se convierta en calabaza, porque los euforizantes de feniletilamina no duran para siempre. Como sucede con cualquier anfetamina, el cuerpo desarrolla una tolerancia, por lo que cada vez hace falta más cantidad de sustancia para producir el mismo chispazo de amor. Así, poco a poco, después de las fases agudas, los ataques pasionales pierden su virulencia sostenida: “¿Me quieres?". "Te adoro, pero hoy no puedo verte porque juega Cruz Azul”.

EL ENAMORAMIENTO EN EL DIVÁN

Los psicoanalistas no ven en estos impulsos químicos la razón última del enamoramiento. Dicen que su descripción exhaustiva no puede explicar por qué tal mueca, tal brillo en la mirada de tal hombre o mujer pone en pie de guerra todo el sistema nervioso autónomo. Sigmund Freud se dará incluso el lujo de decir que el flechazo es una hipnosis. En Enamoramiento e hipnosis clasificó a este primer estadio del amor como un momento de encandilamiento, de enceguecimiento, donde hay una idealización total, una entrega sin demasiada discriminación ni principio de realidad. El otro es Todo y me ha elegido a mí para amarme por sobre todos los otros seres del planeta. Así lo explica la psicoanalista argentina Marian Alizade, autora de La sensualidad femenina: “Uno se apasiona, no ve nada, por eso se dice que el amor es ciego. Esto es normal y le pasa a todo el mundo, porque siempre es necesario un poco de ilusión para soportar la vida. Necesitamos paraísos y uno de los mejores es encontrar a alguien con quien ilusionarnos de que podemos tener un proyecto en común, ser queridos, amados y deseados. El enamoramiento es una isla de ilusión, un momento donde todo es eterno y sin límites. Y, como tal, es transitorio. En los jóvenes —continúa la psicoanalista— se ve bien porque vuelven a enamorarse cada vez con la misma intensidad y para toda la vida. Y sufren cada vez que lo pierden como si fuera el último”.


[ESPECIAL]

REPORTAJE 10|02|2013

No parece casual que los romanos hayan representado a Cupido, su dios del amor, como un niño alado esgrimiendo un arco y una flecha. Dicen que es así porque los grandes amores van desnudos sin poder disimularse con la razón ni cubrirse con la prudencia. Es niño porque no mide las consecuencias de sus actos, y tiene alas para entrar con ligereza en los ánimos y celeridad para apuntar con su flecha a la persona amada. Pese a que el mito del “flechazo” asegura que el enamoramiento cae sobre alguien sin que él se lo espere —en el momento menos pensado, en ese lugar donde fue de mala gana, etcétera—, los analistas aseguran que, para que alguien pueda enamorarse debe haber pasado, necesariamente, por una espera —un deseo— que puede tener la forma de una “maravillosa serenidad”, un no esperar nada, un tiempo más o menos largo, en que anduvo buscando con los ojos, sin que lo parezca, alguien a quien amar. El encuentro, mezclando placer y promesa, permanece en una especie de futuro perfecto que colma y, sin embargo, deja insatisfechos. Porque ese amor se hace con imposibles y tiene como requisito básico vivir en ascuas. A partir de allí el enamorado habrá de jugarse la vida en un “te llamo” y un teléfono que no suena. Es que la espera lo hace dolorosamente sensible a su estado incompleto, que antes ignoraba. El gran Jaime Sabines lo sabía cuando escribió: “Ay, Tarumba, tú ya conoces el deseo./ Te jala, te arrastra, te deshace”.

EL PORVENIR DE LA ILUSIÓN

Son fácilmente reconocibles por las calles. Van dentro de una burbuja. No necesitan nada ni a nadie. Comprueban al mirarse que el otro no tiene defectos, es una suma de virtudes que lo hacen sentir “elegido”. Ellos no saben o, mejor, prefieren no saber, que su amado va iluminado con una luz prestada. Que ese ser maravilloso no es más que un perchero donde ellos pudieron colgar las virtudes del amante ideal o el príncipe soñado. ¿Por qué una persona y no otra? Porque el elegido tiene algo, ese no sé qué, que convocó el recuerdo de marcas importantes en la infancia. Y si brilla es justamente porque sobre su imagen puntual, deslumbrante, han confluido todas las imágenes que se amó o se extrañó en los padres o en otras personas significativas de los primeros años de vida. Por eso los psicoanalistas hablan de narcisismo. Gran paradoja porque cuando se cree haber logrado el mayor contacto con otra persona no se está más que al borde de un lago, peligrosamente prendado de la imagen de sí mismo… o de la imagen idealizada de lo que siempre se quiso ser. Pero, para bien o para mal, la realidad termina por infiltrarse en la burbuja. “Los límites se van alzando poco a poco. Ya no se es todo para el otro, aparece el mundo, cada quien vuelve a interesarse por sus cosas, reaparece también el propio yo, y el otro vuelve a ser otro”, sostiene la psicoanalista Marian Alizade. Se trata de un verdadero punto de inflexión del que parten fundamentalmente dos caminos posibles. Puede suceder que uno u otro, o ambos, se desilusionen fatalmente y que la relación se rompa (porque no se puede o no se quiere tolerar al otro si no es perfecto). En esos casos, por lo general se vuelve a buscar otro perchero para depositar la ilusión y la historia vuelve a comenzar. Puede suceder, por el contrario, que el enamoramiento pueda ir sedimentando y caminando hacia la vereda de lo que se llamaría un amor, ese difícil arte de respetar y aceptar al otro tal como es, de quererlo a pesar de sus defectos y entregarle lo mejor de sí. El amor tiene menos adrenalina, menos vértigo: no hay que trepar balcones de Verona, a lo sumo habrá que sortear calzoncillos sembrados en el baño o aceptar una cabeza con tubos. Pero el amor permite hacer proyectos, construir y ser mejores. Los biólogos llegan a la misma conclusión estudiando las hormonas: si el estado de gracia inicial es tan fulminante como efímero, los romances que se profundizan con el tiempo producen otras sustancias químicas que explicarían esa placidez que se siente cuando se deja de vivir en ascuas. Dicen que la presencia constante de un compañero hace que aumente progresivamente en el cerebro la producción de endorfinas. Que, en contraste con las euforizantes anfetaminas, estas sustancias son sedantes, calmantes naturales que dan a los amantes una sensación de seguridad, de paz, de alegría y sosiego. Frente a otra conmemoración de San Valentín, subsiste la gran pregunta que no han respondido ni los científicos ni los poetas: cómo lograr ese esquivo equilibrio entre el deseo y una vida de a dos formada por rutinas. D

EL AMOR PRODUCE LA SENSACIÓN DE QUE SE ES EXCEPCIONAL

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[PETER MUHLY/ AFP]

CRÓNICA 10|02|2013

UN HÉROE LLAMADO

GEORGE

BEST A PESAR DE LAS IMÁGENES DEL FUTBOLISTA ESPARCIDAS POR LA CIUDAD, QUE BUSCAN HACER COINCIDIR A CATÓLICOS INDEPENDENTISTAS Y PROTESTANTES UNIONISTAS, LA VIOLENCIA PERSISTE por Verónica Díaz Rodríguez/ Belfast, Irlanda del Norte

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G

eorge Best con su Balón de Oro o Best anotando aquel histórico sexto gol al Northhampton en 1970. George Best alzando la Copa de Europa o Best con el uniforme de la selección de Irlanda del Norte. En el nuevo aeropuerto de Belfast, decenas de fotografías de este futbolista dan la bienvenida. Mientras los turistas esperan a que bajen las maletas del avión, George Best, en su calidad de “héroe nacional”, les sonríe en blanco y negro desde un lejano 1968 y abrazado a Bobby Charlton en el viejo estadio de Wembley. Si algún viajero dudara de su categoría de referencia histórica, el edificio ofrece su nombre como prueba irrefutable: Aeropuerto George Best. Este hombre, nacido en el barrio protestante de Cregagh, Belfast, en 1946 y fallecido prematuramente en Londres en 2005 a causa de sus excesos etílicos, se convirtió en el máximo jugador de futbol de Irlanda del Norte, pero cobró relevancia política al abogar por una Selección Nacional de toda Irlanda unida. El 2013 comenzó en Belfast como transcurrió 2012: disturbios, detenidos, bombas de gasolina, cañones de agua y balas de goma. La decisión del cabildo de que la bandera británica ondee solo 17 días al año en el ayuntamiento generó desde diciembre manifestaciones de los protestantes que chocaron contra grupos católicos. El saldo: 65 policías heridos, 90 detenidos y la certeza de que la centenaria guerra político-religiosa de católicos a favor de independizarse contra protestantes pro la unión con la Gran Bretaña mantiene a Belfast con heridas abiertas. El año pasado se cumplió en Belfast un siglo del Pacto de Ulster, mediante el cual los irlandeses protestantes acordaron defender (política y bélicamente) su derecho a permanecer fieles y unidos al imperio de Gran Bretaña. Es una fecha simbólica en su guerra contra los católicos independentistas, que rechazan al imperio británico. A 100 años de distancia, el gobierno de la ciudad ha intentado cicatrizar las huellas de esta guerra con ayuda de una de las pocas cosas que une a los irlandeses: su mejor futbolista de la historia. Por eso el nuevo aeropuerto se llama precisamente como él y por eso lo han utilizado para sustituir los famosos murales bélicos, pintados en casas donde se cuenta la historia de las batallas entre ambos bandos. Desde hace un par de décadas estas pinturas se convirtieron en atracción turística y en modo de vida para algunos taxistas que cobran 20 libras por un recorrido de tres horas. Se anuncian por internet y el tour incluye la visita a barrios independentistas donde los católicos pintan a sus héroes (Bobby Sands, Brendan Hughes), y a zonas unionistas, donde los protestantes pintan a los suyos (Stevie Top Gun McKeag, la División 36 del Ulster). Hace dos años el Consejo del Arte de Irlanda decidió borrarlos. Y en su lugar, pintar figuras deportivas. Aunque en el repintado de murales se buscó la colaboración de organizaciones vecinales, solo los murales de Best sobreviven. El resto de las pinturas pacifistas ha sido desdeñado. En la zona unionista los vecinos borraron uno de estos murales deportivos promovidas por el Consejo de Arte; en su lugar repintaron la pared de amarillo y colgaron la bandera de Gran Bretaña. Un par de ancianas que cargan sus bolsas de comida explica la decisión vecinal con una frase lapidaria: “No se puede repintar la historia”. En ese mismo muro hay un grafiti que les da la razón: “Liberen a los seis prisioneros de Lower Shankill”. Y luego una suástica nazi. Del otro lado de la ciudad, en el barrio también protestante de Cregagh, una joven pasea en carreola a su hija justo frente al mural que desde hace un año preside George Best. “Este mural deportivo —dice la mujer— fue una idea del gobierno. Pero si raspas la playera de Best, encontrarás las ametralladoras de los soldados de la Unión de Defensa del Ulster”. Los disturbios de este enero por la restricción a la bandera británica en edificios públicos son la parte más superficial de las heridas de la guerra. Una más profunda y evidente es la valla que divide a los barrios unionistas protestantes de los separatistas católicos: primero fue un muro, luego una reja sobre el muro y ya sobre la reja, alambre de púas. A mitad de la avenida Finaghy hay una puerta de metal que se abre a las siete de la mañana y cierra a las nueve de la noche. A la ingenua pregunta de para qué existe esa

COLUMNA 10|02|2013 puerta, un taxista repone: “Para que católicos y protestantes no se maten. Se abre en el día para quienes trabajan al otro extremo de la ciudad”. El taxista, uno de los que viven de ofrecer visitas turísticas por los murales en zonas de conflicto, no exagera. Los enfrentamientos de enero demostraron, según dijo a la agencia EFE el director de la policía de Belfast, Matt Baggott, que algunos miembros de la desaparecida Fuerza de Voluntarios de Ulster se han convertido en paramilitares protestantes. Hoy es fácil rastrear las huellas de la guerra. En septiembre de 2012, una marcha de radicales protestantes desfiló por un barrio católico. El saldo fue de 60 policías heridos, dos de ellos graves y seis manifestantes detenidos. La marcha reunió 200 personas y se realizó con motivo de los 100 años del Pacto de Ulster. Es una manifestación anual que comienza en Albertbrigde Road, la calle más antigua de Belfast y que, durante el festejo, estuvo adornada con pendones de una sonriente reina Isabel II. La marcha terminó un kilómetro adelante, a la entrada de Hollywood Road, justo frente a un negocio de fotografía donde cuelga una manta que dice: “El este de Belfast es territorio protestante”. Basta dar vuelta a la esquina para entrar a un lujoso barrio católico. Y eso hacen algunos radicales en las marchas: desviarse hacia barrios enemigos. El ejemplo más reciente fue en los disturbios de septiembre, cuando un desfile protestante pactado para avanzar por la calle Donegall se desvió a la Iglesia de San Patricio. El resultado: tres noches de disturbios organizados por “radicales paramilitares que usaron bombas de gasolina”, publicó el Belfast Telegraph. La violencia terminó hasta que el primer ministro, Peter Robinson, se reunió con los líderes de los bandos católico y protestante. Milar Farr, dirigente de los independentistas, tuvo que ofrecer disculpas públicas a “los feligreses y sacerdotes que se sintieron ofendidos por la marcha”. Pero el gobierno de Belfast no ceja en su intento por cicatrizar a la ciudad. Además de apostar a borrar murales bélicos y sustituirlos con figuras de George Best, este año invertirá 360 millones de libras en la rehabilitación del centro de la ciudad. Y ha organizado una campaña de promoción turística bajo el lema “Nuestro tiempo, nuestro lugar, Belfast 2012”. Respecto a los murales, ha dado un viraje: ya no repinta encima de pinturas existentes, sino sobre muros vírgenes. Uno de ellos, en la orilla oriente del río Lagan, muestra el espíritu que intenta esparcir: son decenas de rostros de niños rodeados por la palabra “soñar”, escrita en varios idiomas. El empresario a cargo de la renovación del centro de la ciudad aludió a este mural al presentar el proyecto: “A eso aspira el Belfast de mañana: a soñar”. Trabaja en eso y en ser, como el apellido de su estrella futbolística George Best, mejor. D [VERÓNICA DÍAZ]

[AFP]

| LA HORA DEL LOBO | POR FEDERICO CAMPBELL

EL BOTIQUÍN DE MARIO Nos gustaba mucho a Mario y a mí, a Santiago y a Óscar, cruzar la línea e ir a las tiendas de segunda mano de San Diego a comprarnos polainas, cantimploras, cascos del Army, chamarras de aviador de cuello de borrego, gorras de estambre verde olivo. Un chamarrón de la Navy no pasaba de 20 dólares. Los jeeps se vendían en 300 dólares armados y a 150 desarmados en un caja de madera, junto con el legendario comando militar Power Wagon o el Willys que le sirvió a Fernando Jordán para conquistar las brechas de la Baja California. Eran finales de los años cuarenta y todavía quedaban en el Army Surplus sobrantes de las batallas del Pacífico y de la gran invasión de Normandía. Con esos aditamentos, muy propios de la sastrería militar de la Segunda Guerra, quienes tocábamos los tambores en la banda del Instituto de Agua Caliente (que se fundó en las instalaciones del antiguo casino) nos disfrazábamos de marines en los desfiles del 16 de septiembre. Pintábamos de blanco el casco y las polainas. Todavía resonaban en nuestro imaginario colectivo las cosas que se decían: que los japoneses preparaban un desembarco por el golfo de California, apagones generalizados y que los camuflajes de alambre de gallina y redes de heno eran para proteger las fábricas de aviones de San Diego y los acorazados y submarinos del puerto a fin de evitar otro Pearl Harbor. Así como el Willy Insunza se fue de marine, Mario Villanueva hizo lo propio. Con no más de seis meses de entrenamiento como paramédico en Point Loma, se embarcó para Vietnam. No se le daba mucha publicidad a estos envíos desde San Diego, pero en la colonia Cacho nos enteramos de que el hijo de la Marianita estaba en una foto en su casa vestido con el uniforme de gala de los US Marine Corps: kepí blanco, casaca azul marino, pantalón azul celeste con una banda roja de la cintura a los tobillos, como de carabinero italiano. Murió en Khe Sanh. No se pudo recuperar su cuerpo y se le catalogó como desaparecido. Cuando un jeep de los USMC se estacionó en frente de la casa de Marianita, una muchacha teniente le entregó una cajita de lámina verde olivo, First Aid Kit, un botiquín con lo indispensable para curar heridas, desinfectarlas, vendas, mercurio cromo, pomadas. Decía la joven que Mario había diseñado ese botiquín, especialmente para zonas de bombardeos y minas y morterazos. La base de Khe Sanh fue rodeada por ocho divisiones del ejército de Vietnam del Norte y allí murieron miles de combatientes gringos y guerrilleros del Vietcong. Había la duda sobre el estuche de primeros auxilios. Nunca se supo con exactitud si era un invento de Mario o la copia de un botiquín de la guerrilla tupamara. Traía alfileres, torniquetes, algodón, pinzas y agujas, hilo tripa de gato, jabón, una arena antihemorrágica, un pito, alcohol yodado, tapabocas, tijeras afiladas, curitas, termómetro, agua oxigenada, parches oculares y una botellita de salsa Tabasco.

Mural de los protestantes unionistas 05


REPORTAJE 10|02|2013

PARQUE MOREMI EN BOTSUANA

BAJO EL SOL LEOPARDO

EL PAÍS MANTIENE INTACTA Y SALVAJE SU INMENSA NATURALEZA, QUE TIENE EN EL DELTA DEL OKAVANGO Y EN EL FAMOSO DESIERTO DEL KALAHARI SUS MAYORES EXPONENTES

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por Rafael Moreno Turrent*

l Parque Nacional de Moremi está en Botsuana, al sur de África; recibió ese nombre en honor del Jefe Moremi de la tribu BaTawana. Es una reserva de casi tres mil kilómetros de vida salvaje donde los conservacionistas nos guiarán por el hábitat del leopardo, por la casa de este imponente y escurridizo felino que difícilmente se deja observar en su esplendor total. Aterrizar en la pequeña pista fue casi un milagro… Tommy, nuestro guía, nos dice que estamos listos para partir. El delta del río Okavango nos espera y no hay forma de describir cómo este río tormentoso prácticamente es tragado por el desierto: una vivencia única en la tierra. Es el Botsuana mágico. Todavía no nos hemos repuesto del trayecto aéreo cuando John, nuestro chofer, se detiene abruptamente. Al frente aparecen unas cebras, como muchas de las que he visto en África, y Tommy me pide que observe con detalle a la que está al extremo derecho. “Esto no lo vas a volver a ver en tu vida. Esta cebra fue atacada por un león cuando era joven… Le destrozó el costado derecho pero no logró alcanzarle el cuello para asfixiarla. Luchó por su vida, escapó y con el tiempo curó sus heridas. Es una sobreviviente”. Vemos el formato desértico de Sabute. Increíble que a tan poca distancia aparezca el inundable Okavango y que nos rodeen árboles majestuosos que cobijan con sus sombras las charcas donde los antílopes aprovechan una extraordinaria tranquilidad. Los monos felices arrancan uno a uno los pastos más tiernos. Son los bien conocidos vervets (Cercopihtecus aethiops) con su expresiva cara negra, sus orejas desplegadas y 06

un hermoso color gris verdoso y una extensa cola. Son bien definidos como los grandes colonizadores en África.

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EL FELINO SUBSISTE GRACIAS A SU FORMA OPORTUNISTA DE CAZAR

Tommy dice que hoy es el día del leopardo. Otros naturalistas le comentaron que después de pasar el lago mayor avistaron por la noche a un leopardo que había cazado a un gran antílope. Muy probablemente esté refugiado en algún árbol cercano disfrutando de su presa. Llegamos al bosque. Tommy me pide que lo acompañe y me enseña una huella perfectamente delineada. Me indica que por su profundidad y tamaño piensa que se trata de una hembra. Abordamos el jeep y me dice que muy cerca encontraremos señales del ataque. En efecto: ramas rotas, hojas pisadas, un poco de sangre y, sobre todo, marcas de un arrastre que se dirige hacia el norte. “¡A las 10, a las 10!”. En una horqueta vemos cómo aparece impertérrita la figura de un hermoso leopardo. Dormita en una oquedad, entrecierra los ojos, los abre y nos muestra dos luceros color gris verdoso que auscultan el vehículo para determinar si representamos algún peligro. Después da una pequeña vuelta para que el sol caliente su dorso. El elegante felino no se mueve. De repente, un grito estridente llama nuestra atención, luego aumenta en volumen poco a poco conforme nos acercamos lentamente al árbol, hasta quedar a unos 30 metros. El follaje nos impide ver su origen. Saco los Leica y a revisar rama por rama… A unos dos metros del leopardo, una pequeña ardilla se desgañita furiosamente. Tommy voltea y me dice: “El leopardo decidió descansar en el nido de la ardilla. Le grita porque quiere recuperar su casa”. Es un pequeño valiente que arriesga su vida.


[MOMBO CAMP DELTA]

REPORTAJE 10|02|2013 [MOMBO CAMP DELTA]

o pistas… nada… Pasa el tiempo y el juvenil se agita; la madre pasa de inmediato de una posición recostada a una de alerta. Un sonido agudo se escucha. —¡Iiiccc, iiiccc! Ambos felinos mueven sus orejas con inquietud y tratan de detectar algo en el horizonte. —¡Iiiccc, iiiccc! Pasan los minutos y logramos escuchar un sonido que proviene del lado opuesto. El juvenil inicia el movimiento hacia esa zona seguido por la madre. Entre los arbustos aparece el otro juvenil. Está un poco desaliñado. Ya reunidos, regresan hacia la pequeña colina: la madre va con un pequeño trote mientras los juveniles corren a más velocidad, en zigzag y chocando uno con el otro. Tommy me comenta su teoría de lo sucedido. “Tachi, pienso que la familia fue separada por algún grupo de elefantes. El cachorro perdido estaba mucho más sucio y polvoso. Imagino que fue atacado y que la única forma de salvar la vida fue la de correr alejándose de la madre. Afortunadamente no fue un ataque de leones porque hubiese sido mortal. Rastreó el olor de su familia y la encontró. De no haberlo logrado, lo más probable es que hubiese muerto”.

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Aquí hay una gran variedad de antílopes, en especial el conocido como lechwe rojo (Kobus leche) con sus cuernos largos curveados ligeramente hacia atrás. Son excelentes nadadores. En la orilla norte detectamos a un buen número de hipopótamos y cocodrilos. El potente macho alpha de los hipopótamos se desplaza en el agua a una velocidad vertiginosa, y mucho mayor en tierra. Al regreso de la zona poniente, Tommy encontró el rastro de un leopardo. El área es más desértica que donde encontramos al felino de la horqueta. A lo lejos se percibe una línea de árboles bastante altos. John nos señala un bulto sobre una rama que se encuentra ubicado a nuestras 3. Es un leopardo macho de unos 80 kilos, está totalmente relajado y sus extremidades cuelgan a los lados de la rama donde descansa. Nos acercamos y el espectáculo es excepcional. Jamás había visto a un leopardo estático y tranquilo a esta distancia. El jeep está casi debajo de él. El carcax del antílope que atrapó se encuentra a unos 100 metros. No lo subió al árbol para protegerlo de posibles visitas inesperadas y peligrosas. Ni leones ni hienas se perciben alrededor. Solo un grupo de buitres lo rodean y se disponen a concluir la labor del felino…

El leopardo (Panthera pardus) es el menor de los cuatro grandes felinos que existen en el orbe después del tigre de Bengala, el león y nuestro jaguar americano. En alguna época su distribución abarcaba desde Siberia hasta Sudáfrica. Actualmente se le localiza en el África subsahariana y aparecen poblaciones fragmentadas en Sri Lanka, Indochina, Malasia, Indonesia y China. Sus patas son relativamente cortas y cuenta con un cuerpo largo sostenido por una fuerte estructura ósea. Su piel incomparable tiene manchas que asemejan rosas. Subsiste gracias a su forma oportunista de cazar, mientras su capacidad de correr alcanzar casi los 60 kilómetros por hora y es inigualable su habilidad para trepar a los árboles cargando a sus presas. Su cuerpo llega a tener una longitud de un metro 60 cm, y una hermosa cola que llega a darle hasta un metro adicional. Los machos pueden alcanzar 80 cm de altura y pesar hasta 90 kilos. Sopla ya una brisa agradable que hace que los secos 40 grados de temperatura desciendan. El alpha también lo percibe y empieza a despertar. Con suma flojera recoge sus extremidades y las pone a los lados de su cuerpo. Aún no abre los ojos. Mueve las orejas con rápidos movimientos para espantar a las moscas que todavía lo molestan. Un gran bostezo enseña sus portentosas fauces, enmarcadas por grandes colmillos blancos. Empieza a estirarse. Primero las patas delanteras. Sus garras se apoyan en la superficie del tronco. Gira sobre su eje y nos da la espalda. Tommy da la instrucción para retirarnos del árbol. Sabe bien que el leopardo está entrando en actividad. Ya como a unos 60 metros, podemos apreciar cómo se dirige al centro del árbol. Uno, dos brincos y está en el suelo. Su agilidad es única. A los pocos instantes desaparece en la espesura siguiendo el cauce del riachuelo, que es parte de su casa. D *Conocido como Tachi, el autor ha participado en proyectos de conservación en la Selva Lacandona, África, India, Nepal, Indonesia, el Amazonas, las Islas Galápagos, la Antártida y el Ártico Noruego. rafaelmorenot.rmt@gmail.com

Abandonamos el sitio y nos dirigimos a recorrer una parte de la extensa sabana. Por la tarde, regresemos al punto donde al comenzar el día avistamos al felino. Aún se encuentra en el mismo árbol y en la misma horqueta. Por simple curiosidad rastreo todo el árbol en busca de la enfurecida ardilla. ¿Habrá muerto? No escucho ningún ruido. A petición mía, John aproxima el jeep sigilosamente... La ardilla continúa con su labor de atosigamiento al depredador, pero ya no se escuchan sus gritos. Quedó ronca de tanto quejarse. ¡Increíble!

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Moremi es un parque exageradamente saludable. Pese a contar con un área desértica importante, los brotes de agua son constantes y le dan vida a toda la región. Llegamos al lindero norte y nos encontramos con una hembra cheeta o guepardo (Acinonyx jubatus), acompañada de dos juveniles que juegan con su cola. Proseguimos nuestro recorrido y el terreno se torna desértico. Aparece todo un paraje lleno de columnas o, mejor descrito, de volcanes de unos dos o tres metros de altura. Son termiteros que en algún momento abrazaron con todas sus fuerzas a un árbol vigoroso y lo destruyeron con el tiempo, igual que en Tanzania y en Kenya. A la sombra de un árbol está un sinnúmero de cebras que se resguardan del intenso calor seco. Al verlas juntas se entiende el motivo de sus rayas. Se pueden contar 20, todas unidas de tal manera que no se puede diferenciar la cabeza de sus cuartos traseros. Es una ayuda invaluable en caso de que sean atacadas por algún depredador, ya que en un intento de escape, aquél no puede saber a ciencia cierta hacia donde correrá la presa. Segundos valiosísimos que pueden significar la diferencia entre la vida y la muerte. Por la tarde decidimos buscar de nueva cuenta a la cheeta con sus dos juveniles. Está con uno solo de sus cachorros junto a ella. Ambos animales voltean hacia un lado. Tommy comenta que posiblemente hubo un “ataque de leones o de elefantes, o de un cheeta alpha macho…”. Iniciamos la búsqueda del otro cachorro en la dirección hacia donde la madre voltea con insistencia. No encontramos huellas

Los tres mil kilómetros cuadrados de la reserva combinan diversos ecosistemas

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[ESPECIAL]

REPORTAJE 10|02|2013

PERIODISTAS DE ALFOMBRA ROJA Los "chicos de la prensa" pululan en la historia del cine hollywoodense y su periferia —es decir, del resto del mundo— solo superados en número por gánsteres, abogados, locos y prostitutas, aunque con mucha frecuencia emulan a éstos o son exactamente lo mismo No tener una idea y aun así poder expresarla, eso hace el periodista —Karl Kraus, Contra los periodistas...

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por José Juan de Ávila

ine y prensa cohabitan desde sus primeros protagónicos en el siglo XX. Su cortejo se fundó en una institución marginal, que en su caso linda casi en crimen organizado: el amasiato, en el que de cuando en cuando se aman y de siempre en siempre se destruyen. Tres obras mayores del cine son de periodistas. En Citizen Kane Orson Welles encarna al magnate que crea un imperio mediático solo para informar que sí tuvo infancia; en La dolce vita Marcello Mastroiani es un pobre diablo que persigue en un Triumph Fury la “gran nota” —de orgía en orgía, entre el jet set y la plebe, entre intelectuales y divas— sin querer jamás hallarla y mucho menos sentarse a escribirla. En Á bout de souffle una Jean Seberg petite voceadora callejera del New York Herald Tribune en Champs Elysées, tan encantadora como tramposa, que a veces se avienta palomazos en entrevistas de banqueta, traiciona en el París pre-68 al antihéroe Jean-Paul Belmondo, en un thriller con el que Godard revoluciona el lenguaje cinematográfico. Los periodistas pululan en la historia del cine hollywoodense y su periferia —es decir, del resto del mundo— sólo superados en número por gánsteres, abogados, locos y prostitutas, aunque con mucha frecuencia emulan a éstos o son exactamente lo mismo. Dos grandes roles de periodistas, en La dolce vita y Sostiene Pereira, son cortesía de Marcello Mastroiani, quien además bautizó al más carroñero del clan: el paparazzo. Uno más, también en Italia, es gracias a Gregory Peck en Roman Hollyday, donde deja ir la exclusiva de la princesa Audrey Hepburn que se dopó y durmió en su cama. Desde el filme de Ernst Laemmle Der Teufels reporter (1929, El reportero del diablo) hasta las más recientes cintas nominadas en 2013 a premios internacionales, The Sessions y The Paperboy (ambas de 2012), los periodistas son nota de alfombra roja. Su sangre hasta es atractiva para los vampiros (Interview with the Vampire). Aun los superhéroes de los cómics en el cine, quienes en una paradoja pasaron de la imprenta a la popularidad del celuloide, son, para variar, periodistas. Clark Kent, quien en sus tiempos libres es Superman, trabaja para parecer humano en el diario The Planet; y a nadie sorprende que El sorprendente Hombre Araña tome fotos exclusivas de su doble hobby (de socorrista y destructor reincidente de Nueva York), en su vida civil como Peter Parker, narcisista reportero gráfico para el tabloide Daily Buggle del inefable editor Jota Jonás Jason, que para colmo trata a su empleado como a un insecto. ¿Y Batman? Aunque millonario, también sucumbe a los encantos del periodismo por interpósita persona, su novia Vicky Vale, reportera única y VIP de la Gotham Gazette. Sólo en el cine de ciencia ficción contemporáneo, en el futurista, en el de las antiutopías tecnológicas, los periodistas, como los poetas en La República de Platón, han sido erradicados. En el futuro, la prensa no existe, no es necesaria, ni siquiera para su amasio, el cine, pues en esos augurios de la ficción la realidad es puro y vil “dato”. ¿Cómo se enteran las princesas Padme o Leia de que hay guerra entre las galaxias, que el imperio contraataca o que los clones se van a la batalla? No gracias al Noticiero. ¿Qué tabloide publicó con sordidez a ocho columnas que Luke Skywalker era hijo de su archienemigo Darth Vader, matón del lado oscuro de la Fuerza, y gemelo de Leia? No hay prensa en Blade Runner, tampoco en Solaris, 2001: Odisea del Espacio, Star Trek, Avatar o Prometheus, menos en Minority Report, I Robot, Hunger Games, The Island o 08

Wall-E. Más atrás, en The Planet of the Apes, donde Charlton Heston descubre que el futuro es retrógrado, la libertad de prensa está lejos de la mente de la especie dominante, que ni siquiera reconoce derechos humanos, humanos cuyos representantes, además, son mudos. Ni siquiera Terry Gilliam se preocupó en alertar a la humanidad por televisión, radio o periódicos sobre el peligro del terrorismo bacteriológico en su delirante 12 Monkeys; prefirió a un Bruce Willis criminal, que periodista, para enfrentar a un Brad Pitt orate, fiel al corto francés La Jetée en que se basó su filme. El mismo líder de Monthy Piton, inspirado en George Orwell y su 1984, igual dejó a Jonathan Price y a Robert de Niro sin noticias en su antiutopía Brasil. Luc Besson también alejó a su entonces esposa Milla Jovovich y a Bruce Willis de los paparazzi en The Fifth Element. El periodista, para el cine, siempre ha sido un personaje de ficción. El cine, para buen número de reporteros, es más creíble que la realidad sobre la cual escriben o informan. La verdad —escribió G. K. Chesterton en voz de su padre Brown— siempre es espantosa. En pantalla, las historias de reporteros, magnates de medios, corresponsales, editores, articulistas, críticos, productores o conductores de noticieros de televisión, fotógrafos o camarógrafos


REPORTAJE 10|02|2013

de prensa dan igual para obras de arte que para churros cinematográficos. Cine y prensa se apapachan, pero más se aporrean. En la realidad como en la ficción, nada desuella con curiosidad científica las descaradas máscaras del periodista como una buena o una mala película. Y nada desfigura el bello rostro del cine como el periodismo. ¿Quién vuela en Hollywood sin una primera plana? Pero toda estrella que cae del cielo californiano queda atrapada para siempre en el agujero negro de un tabloide. Un Danny De Vito, extorsionador que vende fotos comprometedoras de actores o actrices al mejor postor, tiene más de Al Capone que de editor del sensacionalista Hush, Hush en L.A. Confidential, aunque al final el guionista le da su merecido a manos de un policía corrupto. El Star System amamantaba a su prensa hasta que dejaba de publicar. En el cine, los periodistas no son protagónicos, son leit motiv. El Johnny Depp alcohólico y drogadicto de The Rum Diary y de Fear and Loathing in Las Vegas se inyecta sobredosis de realidad en los episodios de Hunter S. Thompson, Gonzo. Johnny Depp, actor anfibio que lo mismo es pirata del Caribe, sombrerero loco o periodista. Las leyendas del periodismo estadunidense suelen ridiculizarse en la oscuridad de una sala de cine. Bob Woodward y Carl Bernstein, reencarnados en Robert Redford y Dustin Hoffman en la lección de periodismo que es All the President’s Men, parecen novatos de la redacción en The Washington Post al investigar el Watergate. Tom Wolfe sucumbe en un alcohólico Bruce Willis como representante de la prensa sensacionalista en la adaptación de Brian de Palma de su The Bonfire of the Vanities. Excepcional, sin duda, es la cátedra de entrevista periodística en el filme de Ron Howard Frost/Nixon, una de las pocas obras maestras de Hollywood donde un chico de la prensa reivindica el “oficio más bello del mundo”, gracias al tête-á-tête de actuación entre Michael Sheen (David Frost) y Frank Langella (Richard Nixon). En la gran pantalla, los reporteros sí son la nota. Un reportero que se respete no sueña exclusivas, sino adaptaciones cinematográficas. Un reportero que se respete sueña ganar el Pulitzer solo como atajo en su camino al Oscar. La penuria, la mendicidad, la decadencia, la corrupción, pero sobre todo la vida trágica de un hombre o mujer de prensa siempre es bien vista en el cine. Cinéfilos, jurados de festival, críticos de la Academia y los grandes actores aman, por ejemplo, a los periodistas paralíticos, más si su inmovilidad deriva de alguna enfermedad “rara”.

EL REPORTERO MEXICANO CARECE DE GRANDES CINEASTAS QUE LO ENCUMBREN

En Le Scaphandre et le Papillon, la autobiografía parpadeada del editor de la revista francesa Elle, Jean-Dominique Bauby, interpretado principalmente por los ojos del actor Mathieu Amalric en la cinta homónima de Julian Schnabel, ganó la Palma de Oro en Cannes por Mejor Director, Globos de Oro por Mejor Película y Mejor Director y cuatro nominaciones al Oscar. Bauby, paralítico víctima del síndrome del encierro después de un coma secuela de un accidente cardiovascular, consiguió, gracias a su pesadilla, el sueño de cualquier periodista sano: contar una historia, la suya, y saltar de la rotativa al proyector, del papel al celuloide, del best seller a la gran pantalla. Más reciente, otro periodista y poeta paralítico, Mark O’Brien, protagoniza una gran película (por estrenar aquí), The Sessions, con la que Helen Hunt busca en 2013, como encueratriz, su segundo Oscar, esta vez el de Mejor Actriz Secundaria, después del que consiguió en 1997 —sin desnudarse— como Mejor Actriz, también por hacer feliz a un enfermo, el obsesivo compulsivo escritor Jack Nicholson, en As good as it get. The Sessions se basa en el artículo “On Seeing a Sex Surrogate”, publicado en 1990 en la revista Sun por O’Brien, periodista paralítico y atado a un pulmón artificial desde niño por poliomielitis, quien después de escribir una nota sobre “Sexo y discapacidad” recuerda que es virgen y busca a una “sustituta” sexual (Hunt) para, como dice en la cinta, “conocer bíblicamente a una mujer” a sus 38 años. Su actuación como O’Brien valió a John Hawkes reconocimientos en los festivales Sundance y San Sebastián. El cine también nos muestra que un periodista no nace ni se hace, se improvisa. Hugh Grant, en Nothing Hill, se salva de que lo echen del hotel donde se citó con la actriz Julia Roberts gracias a que finge ser reportero de la revista Horse & Hounds, para terminar entrevistando a todo el elenco de la cinta de su futura amada, con preguntas sobre caballos y sabuesos, que nada tienen que ver con la filmación o los actores. En Deep Impact, una despistada reportera Tea Leoni cree perseguir una escandalosa historia de traición marital de un alto funcionario de Washington cuando se topa con la exclusiva del Fin del Mundo que le filtra el presidente Morgan Freeman, primer negro que ocupó la Casa Blanca —vía Hollywood—, que gobernó Sudáfrica as Mandela y que fue Dios. Por supuesto, al final de la cinta la periodista es la primera que muere por el impacto del meteorito que destruirá la Tierra, acompañada, but of course, por su papá. Las películas apocalípticas necesitan de reporteros. Pierden credibilidad si no hay prensa,

que tiene la obligación de informar, aun a costa de pasar los últimos días de la humanidad ante un público zombie que ya sucumbió a un meteorito. En Seeking a Friend for the End of the World los conductores de noticias, personajes incidentales e innecesarios en el drama romántico de Keira Knightley y Steve Carrell, como la sirvienta mexicana del filme, se niegan a dejar la chamba, temen perder la nota. Los periodistas en el cine siempre están de moda: Prêt-á-Porter, con Kim Bassinger reincidente reportera tras interpretar a Vicky Vale en el Batman neogótico de Tim Burton; The Devil Wears Prada, con Anne Hathaway y Meryl Streep, Confessions of a Shopaholic, con Isla Fisher, o Eat Pray Love, con Julia Roberts. Célebres actrices de la actualidad tienen a una periodista en sus corazones: Jenniffer Connelly (Blood Diamond), Kate Winslet (The life of David Gale), Cate Blanchet (Veronica Guerin), Michelle Pfeiffer (Up close & Personal), Nicole Kidman (To die for), Angelina Jolie (A Mighty Heart y Life or something like it), Scarlett Johansson (Scoop), Glenn Close (The Paper) y Rachel McAdams (State of play y Morning Glory). Célebres actores tienen a un periodista en su plan de pensiones: Al Pacino (The insider), Richard Gere (The Hunting Party), Harrison Ford (Morning Glory), Russell Crowe (State of play), Bruce Willis (The Bonfire of the Vanitis) y Mel Gibson (The year of living dangerously). Latinoamérica tiene ejemplos extraordinarios, aunque escasos, de cine de periodistas, para denigrarlos, por supuesto. La colombiana Crónicas, de Sebastián Cordero; la extraordinaria cinta argentina de Juan José Campanella El mismo amor; la misma lluvia, y la peruana Pantaleón y las visitadoras, de Francisco J. Lombardi, adaptación de la novela homónima de Mario Vargas Llosa, en la que el rol de extorsionador recae en el locutor radial El Sinchi, el más abyecto de los periodistas disecados por el séptimo arte. México también tiene periodistas de película, pero extranjeros. Un clásico: Reed, México insurgente, de Paul Leduc, sobre el maestro del periodismo warrior, John Reed. Pero México, donde los periodistas son una especie en peligro de expansión, tiene pocas cintas del subgénero. El reportero mexicano carece de grandes cineastas que lo encumbren. Los realizadores locales apuestan más a disfrazarse de periodistas, a través del documental o del cine testimonial. Eso sí, todos toman sus historias de la nota roja: Canoa y Las Poquianchis, de Felipe Cazals, o El castillo de la pureza, de Arturo Ripstein. D

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[MIGUEL MEDINA/AFP]

XXXXXXX 21|10|2012

PREGUNTAS PARA JODER AL VECINO

1. ¿CÓMO SE IBA A LLAMAR ORIGINALMENTE LA REVISTA PLAYBOY?

por Juan Alberto Vázquez

2. ¿QUÉ LEYENDA MANDÓ COLOCAR HUGH HEFNER A LA ENTRADA DE LA PRIMERA MANSIÓN PLAYBOY, UBICADA EN CHICAGO?

4. ¿QUIÉN ESCRIBIÓ LA CRÓNICA PARA PLAYBOY DE LA ÉPICA PELEA ENTRE MOHAMED ALI Y GEORGE FOREMAN, REALIZADA EN LA HISTÓRICA FUNCIÓN LLAMADA “THE RUMBLE IN THE JUNGLE”, EN ZAIRE, ÁFRICA?

3. ¿QUÉ DIJO EL CRÍTICO LEONARD FEATHER DEL PRIMER PLAYBOY JAZZ FESTIVAL, CELEBRADO EN 1959?

6. ¿A QUÉ EDAD REALIZÓ PICASSO SU PRIMER DIBUJO FORMAL?

5. ¿QUIÉN FUE LA PRIMERA “GIRL NEXT DOOR” O PINUP EN APARECER EN LAS PÁGINAS DE PLAYBOY?

8. ¿POR QUÉ SE INSTITUYÓ EL PASE AUTOMÁTICO EN LA UNAM?

9. ¿CÓMO AUGURABA GUSTAVE FLAUBERT EL FUTURO?

10. “CRECÍ BESANDO LIBROS Y PAN… DESDE QUE BESÉ A UNA MUJER, MIS ACTIVIDADES CON EL PAN Y LOS LIBROS PERDIERON INTERÉS”. ¿A QUIÉN DEBEMOS DICHA FRASE?

Respuestas pág. 13

CORRECCIÓN ALEJANDRO DE LA GARZA FOTOGRAFÍA ARTURO BERMÚDEZ DISEÑO BRAULIO MONTES/Editor SALVADOR VÁZQUEZ/Concepto MARIO FUANTOS/Diseñador

(+) JESÚS D. GONZÁLEZ FUNDADOR FRANCISCO A. GONZÁLEZ PRESIDENTE FRANCISCO D. GONZÁLEZ A. DIRECTOR GENERAL JESÚS D. GONZÁLEZ A. DIRECTOR GENERAL ADJUNTO CARLOS MARÍN DIRECTOR GENERAL EDITORIAL

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LUIS REZA DIRECTOR RELACIONES INSTITUCIONALES

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dominical@milenio.com DOMINICAL MILENIO, SUPLEMENTO SEMANAL. 10 DE FEBRERO DE 2013. NÚMERO 26. EDITOR RESPONSABLE: JOSÉ LUIS MARTÍNEZ SALAZAR. NÚMERO DE CERTIFICADO DE RESERVA OTORGADO POR EL INSTITUTO NACIONAL DEL DERECHO DE AUTOR: 04-2012-082817293300-107. NÚMERO DE CERTIFICADO DE LICITUD DE TÍTULO Y CONTENIDO: 15782. DOMICILIO DE LA PUBLICACIÓN E IMPRENTA: MILENIO DIARIO S.A. DE C.V., MORELOS NÚMERO 16, COLONIA CENTRO, DELEGACIÓN CUAUHTÉMOC, C.P. 06040 EN MÉXICO, DISTRITO FEDERAL. DISTRIBUCIÓN: UNIÓN DE EXPENDEDORES Y VOCEADORES DE LOS PERIÓDICOS DE MÉXICO A.C. CON DOMICILIO EN GUERRERO NO. 50 COL. GUERRERO C.P., 06350 DELEGACIÓN CUAUHTÉMOC MÉXICO D.F., DOMINICAL MILENIO ES INDEPENDIENTE EN SU LÍNEA DE PENSAMIENTO Y NO ACEPTA NECESARIAMENTE COMO SUYAS LAS IDEAS DE LOS ARTÍCULOS FIRMADOS. QUEDA PROHIBIDA SU REPRODUCCIÓN TOTAL O PARCIAL DE LA PRESENTE EDICIÓN POR CUALQUIER MEDIO.

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| MUSICÓPATA | POR JAIME ALMEIDA

7. ¿QUÉ DIJO EL CANTANTE ALEX LORA —QUIEN AÚN SIGUE CANTANDO “YA SOLO VA A PODER TOCAR EL HIJO DE DÍAZ ORDAZ”—, CUANDO CONOCIÓ AL HIJO DE DÍAZ ORDAZ?

CONSEJO EDITORIAL JESÚS RANGEL ALFREDO CAMPOS VILLEDA JOSÉ LUIS MARTÍNEZ S.

[LUIS M. MORALES]

LA MÚSICA EN VIVO, CLAVE DEL FUTURO Los discos, que en una época llegaron a representar un alto porcentaje del total de ingresos de los compositores, intérpretes y músicos, casi han pasado a ser un mero apoyo promocional. La piratería, las descargas ilegales y la venta de canciones individuales en las tiendas virtuales han reducido a un mínimo el dinero que por concepto de grabaciones llega al bolsillo de los artistas. Los años dorados de la industria discográfica han quedado atrás y hoy la principal fuente de ingresos para el talento musical se basa en las actuaciones en vivo. Los conciertos, bailes, giras, palenques y demás formas de presentaciones ante el público han regresado a la música a su hábitat natural: el escenario. Es sobre el entarimado y bajo los reflectores donde las verdaderas estrellas enseñan la madera de la que están hechas. Ahora los cantantes y músicos tienen que salir a cantar, bien o mal, pero ofreciendo una actuación de verdad, no de plástico. Este regreso a la naturaleza viva del espectáculo musical es cada día más evidente. Los artistas que están llenando los grandes escenarios son los que han conservado la capacidad de ser auténticos y excitantes en el entarimado. Yuri, Luis Miguel, Vicente Fernández, Maná, Gloria Trevi, Juan Gabriel, la Sonora Santanera, la Banda el Recodo y muchos más —casi todos surgidos hace tres décadas— siguen siendo los de mayor convocatoria. Los artistas de hoy, para alcanzar el éxito, deben enfrentar el reto de ser aún más profesionales y lograr la mayor exposición en medios masivos. Tienen que presentar un espectáculo visual de proporciones espectaculares, su música debe fusionar los gustos de minorías grandes y saber usar el poder de las redes sociales porque los medios tradicionales están muy fragmentados. Un ejemplo claro de esta nueva actitud artística es la sensacional Beyoncé Knowles, la cantante, actriz y compositora estadunidense que se ha colocado a la cabeza de todos los artistas de su país. Su talento, atractivo físico y equipo de trabajo la han hecho la estrella más exitosa de su generación. Participó en la toma de posesión del presidente Barack Obama cantando el himno nacional de su país y provocó controversias al hacer play back. Las redes sociales tomaron el asunto y lo hicieron viral. Millones de personas esperaban con ansia su actuación en el Super Bowl, el máximo evento deportivo de la temporada. La expectación se vio recompensada con uno de los espectáculos en vivo más vibrantes y alucinantes de tiempos recientes. En sólo 15 minutos la combinación de luces, proyecciones, pirotecnia, humo, bailarines, músicos y la reunión con sus antiguas compañeras del trío Destiny’s Child mostraron cuál es la ruta a seguir para triunfar. El profesionalismo y dedicación de Beyoncé sobre los escenarios le han dado además otra recompensa: la venta de millones de copias de sus grabaciones ya que el público, cuando es seducido por una gran actuación en vivo, quiere adquirir la música del artista. Sí, hoy el éxito está en volver al origen: la música en vivo, pero bien presentada. D


ENTREVISTA 10|02|2013

HUGH JACKMAN

“NO ME HAGO ILUSIONES DE GANAR EL OSCAR” Su interpretación del célebre personaje Jean Valjean de Víctor Hugo, en la cinta musical Los Miserables, un papel para el que tuvo que bajar 15 kilos, ha llevado al australiano a su primera nominación a la estatuilla [UNIVERSAL PICTURES]

H

por Miguel Cane

an tenido que pasar varios años para que finalmente Hugh Jackman, habitualmente considerado un héroe de acción o un fino comediante, aparezca cantando en la gran pantalla. Jackman (Sydney, 1968) ya ganó un Tony por su caracterización en el musical de Broadway The Boy from Oz, pero llevaba años buscando un musical cinematográfico al que hincar el diente como actor. La gran oportunidad le llegó con la versión del galardonado director Tom Hooper (El discurso del rey) del famoso musical Los Miserables, que ha logrado varias nominaciones al Oscar, entre ellas la primera que como Mejor Actor recibe Jackman, quien canta en vivo todas sus escenas en el papel del atormentado pero noble Jean Valjean, protagonista de la historia inspirada en la clásica novela de Víctor Hugo. ERES UN DEVOTO TOTAL DE LOS MUSICALES Y HAS INTERPRETADO VARIOS EN TU CARRERA TEATRAL. ¿POR QUÉ TE TOMÓ TANTO TIEMPO PROTAGONIZAR UNO EN LA GRAN PANTALLA? Llevaba mucho tiempo soñando con interpretar un musical para el cine. Por alguna razón nunca pensé en Los Miserables, creía que era una quimera llevar esta obra al celuloide, porque es muy ambiciosa y compleja. Jean Valjean es un personaje icónico, un papel que no tenía yo en mi radar. ¿POR QUÉ NO? Porque no lo habría contemplado en principio. Es mítico. Como lo son en la ópera Madame Butterfly o Rigoletto, necesitas estar en un cierto punto de tus habilidades... y no pensé que estuviera listo. Pero luego llegó la ocasión y deseé hacerlo. Cuando rodamos, Tom no cejó en ningún momento para obtener la mejor interpretación de mí. Y me sentí feliz de aceptar el reto, aunque al principio, claro, Jean intimida a cualquiera. Pero hacerlo era justamente lo que quería. 12


[LUCY NICHOLSON/ REUTERS]

CINE 10|02|2013

¿TE SORPRENDIÓ EL ESTILO CON QUE TOM HOOPER DIRIGIÓ ESTE FILME EN PARTICULAR? Mucho. Me pareció una actitud valiente rodar la película en vivo. Todos los actores cantamos en escena. En cuanto a mi personaje, tenía un plan establecido, quería que mi retrato de Valjean me dejara irreconocible. Me dijo: “Hugh, si tus amigos te reconocen quiero que piensen que estás enfermo”. Tuve que perder 15 kilos para mi papel. Tom quería que el público sintiera a los actores cantar en directo y que no fuera un juego de mímica. Exactamente como en el teatro. Yo no hubiera sabido interpretar este personaje con mímica, me hubiera costado mucho y prefiero cantar en directo.

[NOMBRE/ AGENCIA]

¿TE GUSTA ELEGIR PERSONAJES QUE SON FÍSICAMENTE EXIGENTES? No, la verdad es que esa es la parte que menos disfruto (se ríe), pero ya lo ves, soy actor y cambiar para el personaje es esencial en cualquier interpretación. Uno puede pensar que un musical es fácil o menos exigente que —por ejemplo— Wolverine, pero todo el mundo que ha rodado o hecho un musical sabe que, bailes o no, cantar es lo más difícil para cualquier actor. Actuar y cantar al mismo tiempo es increíblemente difícil, vocal y emocionalmente. Creo que no hay nada igual, probablemente es el mayor reto para un actor y lo que nosotros queremos es sentirnos incómodos cuando rodamos, ¿me entiendes? Es un reto colosal. ¿EL HECHO DE QUE LOS MISERABLES SEA UNO DE LOS MUSICALES MÁS FAMOSOS DEL MUNDO AÑADIÓ PRESIÓN A TU TRABAJO? En realidad me motivó aún más. Aunque no lo creas, tuve que pelear por este personaje porque tenía muchos pretendientes. Y al principio no pensé que me lo ofrecerían, que me invitarían a cortejarlo también (risas). Yo quise ser Jean, lo sentía en mi piel. La música, los musicales, forman parte de mi vida profesional desde que era un estudiante en Australia. Ahora tengo la fortuna de presentar en el cine este clásico, combinando mi pasión por el escenario y mi pasión por la gran pantalla. Si le preguntas a Tom Hooper te dirá que luché incluso de forma agresiva por conseguir este papel. No me avergüenza reconocerlo. ¿QUÉ QUIERES DECIR CON ESO? Que no le di descanso a Hooper. Una vez que supe que la cosa iba en serio, no lo dejé en paz, hasta que conseguí una cita con él. Lo más gracioso es que él aún no había firmado contrato para hacer la película y yo ya estaba sobre él. Creo que finalmente vencí sus resistencias (se ríe). ¿SIENTES QUE HAY ALGUNA AFINIDAD CON JEAN VALJEAN? No lo creo. No tanto. Mira, él es un solitario por las circunstancias de su vida y yo no lo soy. Vivo rodeado de mi familia, que me acompaña siempre. Tengo mucha gente que me ama y a la que yo amo. Jean trata de ser mejor persona, pero le cuesta. Yo no dejo de intentarlo porque sé que es posible. ¿ESTAR NOMINADO AL OSCAR TE QUITA EL SUEÑO? Para mí es un gran halago. Pero no me hago ilusiones... la competencia es impresionante. Sinceramente, creo que quien más lo merece es Anne (Hathaway), porque su interpretación de Fantine es sensacional. Es el corazón de la película. ¿La has visto? Es desgarradora su entrega. Es un trabajo que paraliza el corazón. Ese Oscar es para Anne, te lo apuesto. INTERPRETAR ESTE ROL REQUIERE UNA SENSIBILIDAD ESPECIAL, ¿NO? Pues sí. Hay que llorar mucho. Espero que ya hayamos superado esa idea de que los hombres no deben llorar. A mí me parece que no es una emoción a la que haya que tener miedo. Cuando lees a Victor Hugo en las mil 500 páginas solo ves a Jean Valjean llorar en tres ocasiones. Él tiene que aguantar 19 años de trabajos forzados y llega un momento en el que dice que nunca llorará. Nunca experimenta el llanto hasta que el obispo le hace reconvenciones. Sin embargo, sabes que la vida ha sido muy dura para él y que siente muchísimo. Te conmueve. Del mismo modo en que él se conmueve. PERO TE CONMUEVEN MUCHAS COSAS. ADEMÁS, ERES FILÁNTROPO... Yo solo quiero aportar algo más que películas. Mira, visité Etiopía hace unos años y me impactó tanto, que tomé la decisión de cambiar algunos aspectos de mi vida y crear una fundación para ayudar como pueda y a cuantos pueda de quienes viven ahí. Leí un libro acerca de Paul Newman, al que yo admiro mucho, que escribió su viuda, Joanne Woodward, y desde ese día pensé en hacer alguna oficina que se dedique a dar a los demás y que se mantenga en el tiempo aunque yo ya no esté. Eso fue exactamente lo que hizo Newman, que era admirable en todos los aspectos. Creamos una compañía con la que queremos hacer dinero y crear puestos de trabajo. Todo lo que se produce se entrega por completo a una ONG. ERES UN BUEN TIPO, NADA DE MISERABLE, AL FIN DE CUENTAS. ¡Pues la verdad es que sí! (ríe). Me gusta mi vida, mi familia. Mi esposa y yo tomamos la decisión de estar unidos donde tenga que ir a trabajar. Si mis hijos están en la escuela, entonces espero a rodar cuando ellos tienen vacaciones. O hago teatro para estar cerca de casa y llegar a dormir todas las noches. Deb (su esposa) y yo nos entendemos muy bien, yo soy el soñador y ella es la mujer divertida y pragmática que me enamoró. Nos entendemos sin tener que decir una palabra. Mi carrera, en buena medida, hasta donde ha llegado, ha sido gracias a la fe de ella en mí, como la que tengo yo en el trabajo que hago. Como la fe que tuve al hacer de Jean Valjean. Y lo que me devolvió ese personaje a cambio, es prácticamente un milagro. ¿Qué más se puede pedir? D

| OFICIO DE TINIEBLAS | POR GUSTAVO GARCÍA

El santo bebedor El director Robert Zemeckis ha luchado toda su vida por contradecir la teoría del cine de autor; es difícil entresacar de sus 15 largometrajes una línea ética o estilística que los una. Su cine ha sido el de los grandes desafíos narrativos, donde reina el guión (la serie de Volver al futuro, Forrest Gump) combinado con alardes visuales que no siempre llegan a buen puerto (sus trabajos de animación híbrida El expreso de Navidad, Beowulf y Los fantasmas de Scrooge); en una tercera vertiente, su cine puede dejarse devorar por el actor, como en la mentada Forrest Gump y, ahora, con la imponente actuación de Denzel Washington en El vuelo. Porque el piloto de avión comercial Whip Whithaker (Washington) es el personaje más complejo que haya dado el cine estadunidense en mucho tiempo: megalómano, sexualmente promiscuo, alcohólico y cocainómano, consigue un aterrizaje de emergencia impensable en un avión abarrotado; sólo mueren seis en lo que pudo ser una masacre. Es un héroe instantáneo, el más intrépido heredero de la mejor tradición aeronáutica de Estados Unidos. Pero una investigación del Comité Nacional de Seguridad en el Transporte detecta, por una prueba de sangre hecha a Whithaker después del accidente, su verdadero estado; puede perderlo todo en un instante, pero queda en el aire otra pregunta: ¿De qué otra manera hubiera ejecutado una maniobra tan audaz y exitosa?, ¿de qué materia están hechos los héroes? El guión de John Getins, responsable de melodramas en apariencia rudos como El reto y Gigantes de acero, no tiene la solidez que da la pura actuación de Washington; después de un arranque espectacular y polémico, divaga en los temas del destino y la redención a manos de un grupo de adictos reformados, encabezados por una melosa Nicole (Kelly Reyly, la esposa dientona de Watson en las películas de Sherlock Holmes); Zemeckis no parece asumir las posibilidades de un relato mucho más oscuro, el que con gran sabiduría construyen Washington y John Goodman como su siniestro amigo Harling. Y es que el verdadero personaje es un cínico irredimible, un adicto que de repente se ve iluminado por la fama, un hombre consumido a conciencia por sus vicios a quien de repente todos transfieren las virtudes del superhéroe. Whip Whitaker es la suma de varios personajes que Washington ha madurado desde hace varios años, ambiguos, sombríos, no necesariamente el “negro” políticamente correcto (el ex presidiario de No perdonarás, el boxeador irredimible de Huracán, el policía corruptísimo de Día de entrenamiento, todo Gángster americano). El triunfo final de El vuelo es cómo el actor se vuelve el autor final y domina un guión titubeante y a un director técnicamente impecable, pero sin nada concreto por decir, y se convierte en toda una declaración de principios. D El vuelo (Flight). Director: Robert Zemeckis. Argumento: John Gettins. Fotografía: Don Burguess. Música: Alan Silvestri. Intérpretes: Denzel Washington, John Goodman, Nadine Velásquez, Don Cheadle. Estados Unidos. 2012.

RESPUESTAS... 1. Stag Party, pero el jefe Hugh Hefner cambió el nombre de último minuto. Y la verdad, acertó. 2. “If you don´t swing, don´t ring”, pequeño juego de palabras que pretende decir algo así como “si no se balancean, no toque el timbre”. 3. Dijo que “era el mejor fin de semana en la historia del jazz”, y es que en aquella oportunidad se presentaron Duke Ellington, Ella Fitzgerald, Count Basie, Oscar Peterson, Louis Armstrong y Bobby Darrin. El generoso jefe Hugh ordenó que sólo se cobraran cinco dólares 50 centavos por cada boleto para ver todos los shows. 4. El escritor peso pesado Norman Mailer que tituló aquél trabajo “All Night Long”. Por cierto, Ali venció por nocaut a Foreman en ocho asaltos. 5. Janet Pilgrim, quien, por cierto, era la jefa de suscripciones de la revista. Luego fue una modelo famosa. 6. “Le Picador”, sobre un hombre montando a caballo en una corrida de toros, lo dibujó cuando tenía nueve años 7. Dijo que “el pobre cabrón es buena gente”, luego de grabar un disco en el estudio perteneciente al personaje. 8. Porque los estudiantes de la Escuela Nacional Preparatoria recelaban del ingreso masivo de estudiantes de las escuelas maristas como El Colegio México, el Instituto Cristóbal Colón y el Instituto Patria. 9. “Utilitario, americano y católico”. 10. Salman Rushdie.

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Margaux Hemingway

| MULTIMEDIA | POR HÉCTOR RIVERA*

EL HORROR DE SER UN HEMINGWAY La expresión “secretos de familia” no tiene nada que ver con los Hemingway. Con frecuencia los medios califican al apellido y prácticamente a la familia entera de “malditos”, y los describen en busca de su alma perdida, de la cordura, huyendo del alcohol y las drogas, tratando de establecer su identidad y sobre todo luchando contra la pulsión suicida. De hecho, desde hace años los Hemingway viven entre el cielo y el infierno tratando de remontar un destino que parece ineludible. El verano pasado, John Hemingway, nieto de Ernest, el celebrado Nobel de Literatura, publicó Los Hemingway, una familia singular. Un libro donde habla de la manera como él y sus dos hermanos han vivido huyendo de la locura, las drogas y el alcohol, y señala con dedo flamígero a su abuelo debatiéndose siempre entre el alcoholismo y la enfermedad bipolar y explorando “su lado femenino”; a su padre, Gregory, el menor de los tres hijos del escritor, muerto de un infarto en 2001 en una cárcel de mujeres en Miami, recluido por exhibicionismo y con el nombre de Gloria tras una cirugía de cambio de sexo, y a su madre Alice, esquizofrénica. Sazonado con cartas de su padre a su abuelo, en las que lo define como “monstruo abusivo empapado en ginebra”, “mierda egocéntrica” y “cabrón”, pleno de dolidas recriminaciones, el libro parece más bien un grito ahogado ante las devastadoras embestidas de “la maldición de los Hemingway”. Hace poco, durante las jornadas del Festival de Sundance, Mariel Hemingway tomó su turno para hacer más públicos de lo que eran ya sus sufrimientos, muy similares a los de su primo John. Personaje central de la película documental Huyendo de la locura de la talentosa Bárbara Kopple. Mariel repasa las tragedias de los Hemingway desde el suicidio del abuelo Ernest hasta el de su hermana Margaux, entre los siete integrantes de la familia que compartieron el mismo destino, y termina celebrando su sobrevivencia. Cree haber escapado a la maldición de los Hemingway luego de contener durante toda su vida sus impulsos suicidas. “Honestamente puedo decir que creo que ahora la locura mala se ha ido. La locura buena sigue aquí, pero de verdad, ya no estoy deprimida”. Tres años atrás, Mariel interpretó la cinta Mi suicidio, una comedia dirigida a los adolescentes con impulsos autodestructivos. David Carradine, su coprotagonista, fue hallado poco después pendiendo de una cuerda en el clóset de su habitación en un hotel de Tailandia. John Hemingway habla en su libro del suicidio de su abuelo Ernest y del sentimiento de culpa que acompañó desde entonces a su padre, que lo amaba y odiaba al mismo tiempo. Y él también se apresura a pintar su raya ante la muerte que acosa a la familia entera: “Hay algo que no nos funciona, pero nuestra desgracia no es ser famosos, ni el vudú, sino la genética, una tendencia a ser bipolares. Margaux, muerta de sobredosis, padeció la enfermedad. Yo no”. D *Profesor-investigador de la UAM-Iztapalapa

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POR ALEJANDRO LEAL Y LUCÍA M. VALLE

[AFP]

IMÁGENES

EN CARTELERA

COLUMNA 10|02|2013

LOS JUEGOS DEL DESTINO Pat (Bradley Cooper) ha ido a dar al psiquiátrico por atacar al amante de su esposa. Al salir, debe vivir con sus padres (Robert De Niro y Jacki Weaver) y planea recuperar a su mujer, pero al conocer a la también problemática joven viuda Tiffany (Jennifer Lawrence) ésta le enseña a reconocer las señales de la vida. Sus ocho nominaciones al Oscar incluyen la de Mejor Película.

CUATES DE AUSTRALIA El curioso título de este documental de Everardo González es el nombre de un ejido coahuilense, conocido por el peregrinaje anual de sus habitantes en pos del agua negada por la sequía. La vastedad del semidesierto, los desafíos de la naturaleza y el ideario de los lugareños, logran un poderoso retrato de la esperanza. Por cierto, el lugar cuenta ya con suministro acuífero.

DVD/BLU-RAY

LOS HÉROES DEL NORTE

MAZINGER Z

Creación de Gustavo Loza, Los héroes del norte comenzó en septiembre 20 de 2010 en el canal Bandamax. La primera temporada ofreció una fresca, natural y divertida comedia sobre una banda grupera integrada por un puñado de aspirantes, unidos por las circunstancias y provenientes de distintas regiones: el comandante de policía Zacarías III (Miguel Rodarte), el filarmónico Don Apolinar Caborca (Humberto Busto), los metaleros El Botarga (Andrés Almeida) y El Faquir (Armando Hernández) y el menonita Menona (Marius Biegai). Ganado el gusto del público, la segunda temporada inició el seis de agosto de 2012. Ambas están disponibles en DVD.

Recientemente cumplió 40 años de vida televisiva. A partir de su primer episodio, transmitido el tres de diciembre de 1972, la serie animada Mazinger Z generó una legión de seguidores no solo en Japón sino también en el resto del mundo, siendo México uno de sus principales nichos de popularidad. La serie cuenta con 92 capítulos, los cuales son compilados en la edición en DVD Mazinger Z: La serie completa, compuesta por 10 discos en un solo paquete. Basada en el manga escrito y dibujado por Go Nagai, la serie está centrada en los combates del robot Mazinger Z —operado por Koji Kabuto— contra los monstruos mecánicos diseñados por el Dr. Hell.

EN LA TELE

ROUTE IRISH

FILM SOCIALISME

Este filme de Ken Loach aborda el conflicto en Irak revelando otra traza de la guerra, la de las fuerzas armadas formadas por contratistas independientes “de seguridad” —que en la praxis operan como mercenarios tolerados—, mediante la investigación que realiza uno de ellos sobre la muerte de su amigo de infancia. MAX, MARTES 12, 22:00 hrs.

Ensayo/collage babélico de Jean-Luc Godard, salpicado de imaginería fílmica varia, sobre el sentido de la civilización y la salud del arte. Metafórico paseo en crucero cual viaje de la humanidad por entre las eras, significadas éstas en anclajes en Egipto, Palestina, Odessa, Hellas, Nápoles y Barcelona. MAX, MIÉRCOLES 13, 23:05 hrs.


Ap li

ambién p t a ca

$17

: ra

Café andatti americano mediano

pesos.

Vigencia del 31 de enero al 27 de febrero de 2013. Aplica para todas las tiendas OXXO de Guadalajara y Zona Metropolitana. Válido para Café Andatti Americano mediano y descafeinado mediano de 12 onzas.


[ESPECIAL] [ESPECIAL]

MÓNICA PATIÑO

“CADA GUISO ES ÚNICO E IRREPETIBLE” por Héctor González En la nueva cocina mexicana Mónica Patiño es un referente. A partir de 1978, cuando inauguró en Valle de Bravo su restaurante La Taberna del León —hoy ubicado en el DF—, se ha convertido en una de las mayores embajadoras de la gastronomía nacional gracias a su manera de privilegiar los ingredientes orgánicos y naturales.

LOS ACTIVOS DE UN RESTAURANTE SON PERECEDEROS Y TIENE MUCHOS GASTOS FIJOS, LUZ, GAS, AGUA. ¿CUÁL ES LA RECETA DEL ÉXITO? Primero hay que entender que antes de cualquier glamour está el negocio. A veces es difícil aprenderlo, no hay que tener platillos en carta por capricho y no usar demasiados ingredientes; los productos de alto costo se pueden repetir en dos o tres platillos. Es básica la buena comunicación.

¿EN QUÉ MOMENTO LOS CHEFS SE CONVIRTIERON EN ESTRELLAS? Por ahí de 1978, cuando surgió la nueva cocina. Todos voltearon a ver a los chefs porque empezaron a cuestionar la gastronomía tradicional y a entender que el mundo era muy grande como para no mezclar ingredientes de diferentes nacionalidades.

¿CUÁL ES EL MEJOR MERCADO? El que te quede cerca. Voy al Mercado de San Juan cuando tengo que inspirarme para dar una clase de cocina, lo malo es que es súper caro. Por otro lado ya nos hemos sofisticado y existen proveedores que te llevan al lugar de tu restaurante los productos seleccionados.

¿CON QUÉ PLATILLO LA MATAN? Con una buena tortilla inflada, untada de salsa o guacamole; un buen pan con mantequilla también es extraordinario. Le doy mucho valor a las bases de la cultura, aunque no descuido la influencia europea.

¿CUÁL ES SU INGREDIENTE DE CABECERA? El aceite de oliva determina un platillo; el ajo da la chispa a un guiso, coquetea con el comensal; y la sal de mar, porque es natural y tiene muchos sabores. Cuando tenía 30 años la pimienta negra era afrodisíaca.

¿QUÉ ES LA COCINA DE AUTOR? Es muy soberbio decir que somos autores de cosas, simplemente adaptamos o discriminamos lo que nos gusta. En realidad un autor hace una selección de elementos y con ello construye una personalidad.

¿QUÉ ES LO MÁS EXÓTICO QUE HA PROBADO? Médula de atún, en un restaurante de Montreal llamado Toque. No he ido a China que es donde son más locochones para comer.

LAS ESTADÍSTICAS DICEN QUE UNO DE CADA CINCO RESTAURANTES FUNCIONA. ¿EL SUYO PERTENECE AL 20 POR CIENTO QUE ES NEGOCIO O AL OTRO 80 POR CIENTO? La Taberna del León funciona muy bien, empezamos en Valle de Bravo y llevamos 20 años en la Ciudad de México. Un restaurante es como una receta, se prepara, se mete al horno pero hay que cambiarla continuamente. No es algo estático.

¿CUÁNDO NO QUIERE PENSAR EN LA COCINA QUÉ HACE? Hago yoga, medito, me voy de fin de semana, me encanta la sombra de los árboles, ir a Baja California a ver el mar. Me gusta leer. ¿EL AMOR ENTRA POR EL ESTÓMAGO? No, la gente neuras se calma un momento pero luego regresa a la neurosis. LOS CHEFS TIENEN FAMA DE NEURÓTICOS… Más que neurosis lo llamaría energía. Un chef es un líder, unifica y exige porque dependes de otras manos para conseguir algo. Es como un director de orquesta, hay que cuidar que todos estén cohesionados. DICEN QUE LOS CHEF SON GRANDES EGÓLATRAS… El ego es lo que nos truena a todos. Nos infla y nos impide ver las realidades, por eso hay que tener cuidado. Después de todo, un chef abre un restaurante por ego, porque siente que puede hacerte feliz y quiere reconocimiento por ello. D

MÓNICA PATIÑO

Nació en la Ciudad de México en 1956, es cocinera y empresaria. Ha sido conductora de televisión y ha obtenido reconocimientos como el Gourmand World Cookbook.

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| EL SANTO OFICIO | POR JOSÉ LUIS MARTÍNEZ S.

PAREN TODOS LOS RELOJES La tragedia junto a la Torre de Pemex, tan pavorosa como la negligencia e ineptitud de tantos políticos, tan terrible como el cinismo y la corrupción de muchos más, menguó la atención de los medios en otro suceso del infausto 31 de enero: la muerte de Rubén Bonifaz Nuño, uno de los poetas más grandes y queridos de nuestro idioma. Al conocer la noticia, el cartujo se derrumbó. No pudo más. Apagó la televisión del refectorio, donde veía en blanco y negro las imágenes del horror, y se recluyó en su celda para gritar los versos de Auden: “Paren todos los relojes, descuelguen el teléfono,/ Eviten que el perro ladre dándole un hueso jugoso,/ Silencien los pianos, y con un apagado timbal,/ Saquen el ataúd, dejen pasar a los deudos.// Que los aviones nos sobrevuelen en círculos luctuosos/ Garabateando en el cielo el mensaje Él ha muerto…”. Y así, solo y en silencio, lloró al maestro, hombre de chaleco y de leontina, amante de los clásicos griegos y latinos, pero también de la cultura prehispánica. Fue devoto de la Universidad Nacional Autónoma de México, cuyo escudo llevaba siempre en la solapa, y no toleraba a sus detractores. Un mediodía en los años noventa, en la Torre de Rectoría donde estaba su oficina, al hacerle el monje una pregunta impertinente sobre la institución, no quiso responder. Ante la insistencia, le dijo airado: “¡No voy a hablar mal de la Universidad!”. La UNAM lo era todo para él. Le daba sentido a su vida, como le manifestó en 2008 a Josefina Estrada, quien lo entrevistaba para el libro De otro modo el hombre. Retrato hablado de Rubén Bonifaz Nuño, publicado ese mismo año por El Colegio Nacional. “Todo lo que tengo, todo lo que soy se lo debo a la Universidad —le confesó—. No ha sido una cosa gratuita porque la Universidad es el corazón y el cerebro de México. México no tendría circulación ni conocimiento sin la Universidad. Es el centro vital de nuestro país; por eso, verás tú, que cuando se trata de combatir contra México, los golpes van directo a la Universidad”. La obra de Bonifaz Nuño va más allá de la poesía. Pero ésta lo ha depositado en el corazón de varias generaciones, entre ellas la de jóvenes a quienes sorprende con su manera tan directa y sencilla —cuando menos en apariencia— de decir las cosas, llena de música pero también de fuego. Riguroso en la forma, no lo es menos en el contenido. En su poesía están sus obsesiones: la pobreza, el orgullo, el amor, las “alusiones al universo clásico, bíblico e indígena mexicano”, como apunta Sandro Cohen en el texto “Las espirales amorosas de Rubén Bonifaz Nuño”. Nunca supo rendirse ante los reveses de la vida ni ante el desdén o abandono de la mujer amada. Por eso escribió: “Amachado, me aguanto. Miento./ Te buscaba, y no. Para cumplirte/ vengo a llorar, como los hombres,/ en donde no haya nadie. Así me quiebro,/ porque doblarme nunca supe”. Queridos cinco lectores, mientras observa con indignación el vandalismo de presuntos ceceacheros en la UNAM, El Santo Oficio los colma de bendiciones. El Señor esté con ustedes. Amén. D


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