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“NEGOCIOS SON NEGOCIOS”

¿Qué sentido tiene la expresión "Negocios son negocios", que frecuentemente se usa en la vida económica? ¿Cómo juzga Ud. desde el punto de vista de la moral económica?

El sentido popular de la frase “negocios son negocios” (“business are business”) es un mensaje básicamente amoral si no inmoral. La idea de la frase es que en cuestión de negocios no deben tenerse en cuenta los valores, de que la vida económica tiene sus propios valores, reglas y principios, los cuales no deben mezclarse con el resto de la vida. Si tratamos de ver en qué contextos se da, generalmente se asocia a algo así como “disculpa, te perjudiqué, pero cuando hay un negocio de por medio todo es posible; lo siento”; o bien algo así como “que diablos, hay que sobrevivir”. De algún modo, es vanagloriarse o beneficiarse de un negocio en el cual se ganó a costa de la credulidad del otro, de la confianza previa, o de lo que estaba escrito con letra pequeña. Pensar y actuar en los negocios y a veces en la vida misma de esta manera, justificando todo porque “los negocios son negocios”, evidentemente desvincula a la persona de toda ética. Es una frase que no tiene nada que envidiarle a la famosa frase “el fin justifica los medios”; incluso más bien es una aplicación particular del mismo principio. Es como decir que los negocios existen con independencia de todo lo demás: la ética, la moral, los valores, los ideales, etc., lo cual lleva por lo tanto a considerar este tema directamente en el ámbito de la ética. En lo personal, me inclino claramente porque los negocios estén dentro de un marco ético y moral. Las empresas se deben manejar bajo ciertos valores como son los de la igualdad, diálogo, respeto, justicia y solidaridad. Actuar éticamente frente a situaciones ambiguas o dilemas morales no nos asegura que tengamos una recompensa material, por el contrario podemos vernos perjudicados. Pero lo que no estará en duda es que nos sentiremos bien con nosotros mismos y no nos lamentaremos porque no actuamos de la otra manera. Asimismo, cuando actuamos éticamente por convicción frente a los clientes, proveedores, accionistas, colaboradores, competidores, estado, esto nos traerá beneficios a largo plazo con mejores oportunidades de negocios.


Todo esto nos debe hacer pensar en una moral económica, en una administración de los recursos económicos manejados desde una perspectiva espiritual, moral, humana. No hacerlo de esta manera es ignorar la conexión que existe en todas las áreas de la vida personal y social, es desconocer nuestra responsabilidad de influencia en cada acto de nuestra vida, incluida la económica. Por tanto, los códigos de ética deben guiar el comportamiento de todos los miembros de una empresa hacia su entorno. Los empresarios no solo tienen que actuar éticamente en los negocios sino también en su vida personal porque existe una relación directa entre los buenos resultados de negocio y la estricta sujeción a principios y valores. Debemos comprender que los buenos negocios no se justifican sin principios y valores, aun cuando estamos conscientes que sin buenos negocios no se pueden sustentar esos valores y principios. En resumen, hace bien hacer el bien, no sólo por el bien de los demás sino también por el bien de los negocios propios.


Negocios son negocios