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No me mueve mi dios. Fray Miguel De Guevara, O.S.A * 1 No me mueve, mi Dios , para quererte, El cielo que me tienes prometido; Ni me mueve el infierno tan temido Para dejar por eso de ofenderte. Tú me mueves, Señor; muéveme al verte Clavado en una cruz y escarnecido; Muéveme al ver tu cuerpo tan herido; Muéveme tus afrentas y tu muerte.

Que es la ley más oportuna, Aunque de un tan ciego Dios, Que si quiera a solo una; Porque aquél que quiere a dos No quiere bien a ninguna. Luego el corazón le di A Doris; y mal pagado, Al punto me arrepentí, De que no le hubiera dado A Filis, ¡triste de mi!

Liras y sonetos de amor y desolación (fragmento). Sor Juana Inés de la Cruz. 3

Muéveme, en fin, tu amor, en tal manera Que aunque no hubiera cielo, yo te amara, Y aunque no hubiera infierno, te temiera.

Duda amorosa. Fray Manuel de Narvarte 2 Si por una cosa rara Dos corazones tuviera, En uno Filis entrara, En otro a Doris pusiera, Y así a las dos contentara. Pero si uno sólo tengo No podré darlo a ninguna, Por que luego me detengo En que si lo doy a la una, Al rigor de la otra vengo. Darlo a las dos es buscar, Si se examina despacio, Guerra en que siempre han de estar; Por que en un solo palacio Dos no pueden gobernar. Qué hacer en tal confusión No alcanzo; más si supiera, Que no había de haber cuestión, Sin duda a cada una diera la mitad del corazón. Así una vez discurría, Y amor, que en mi pecho estaba, en lo interior me decía Que si a dos darlo pensaba A ninguna lo daría

Feliciano me adora y le aborrezco; Lisardo me aborrece y yo le adoro; Por quien no me apetece ingrato, lloro, Y al que me llora tierno, no apetezco. A quien más me desdora, el alma ofrezco; A quien me ofrece víctimas, desdoro; Desprecio al que enriquece mi decoro, Y al que le hace desprecios, enriquezco. Si con mi ofensa al uno reconvengo, Me reconviene el otro a mi, ofendido; Y a padecer de todos modos vengo, Pues ambos atormentan mi sentido: Aqueste, con pedir lo que no tengo; Y aquel, con no tener lo que le pido . PROSIGUE EL MISMO ASUNTO, Y DETERMINA QUE PREVALEZCA LA RAZÓN CONTRA EL GUSTO.

Al que ingrato me deja, busco amante; Al que amante me sigue, dejo ingrata; Constante adoro a quien mi amor maltrata; Maltrato a quien mi amor busca constante. Al que trato de amor, hallo diamante, Y soy diamante al que de amor me trata; Triunfante quiero ver al que me mata, Y mato al que me quiere ver triunfante. Si a éste pago, padece mi deseo; Si ruego a aquel, mi pundonor enojo: De entrambos modos infeliz me veo. Pero yo, por mejor partido escojo, De quien no quiero, ser violento empleo, Que, de quien no me quiere, vil despojo.

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En Letras de México, poesía, Gobierno del Estado de Puebla, 1996, Pág. 68. * O.S.A= orden de San Agustín. 2 Ibíd. pág. 83.

3

Ibíd. Pág. 76


EL FIN DE LA NUEVA ESPAÑA. Alejandro de Humboldt 4 Entre las colonias sujetas al dominio del rey de España, México ocupa actualmente el primer lugar, tanto por sus riquezas territoriales como por lo favorable de si posición para el comercio con Europa y Asia. No hablamos aquí sino del valor político del país, teniendo en cuenta su actual estado de civilización, que es muy superior al que se observa en las demás posesiones españolas. Es cierto que muchas ramas de la agricultura han alcanzado mayor grado de perfección en Caracas que en la Nueva España. Cuantas menos minas tiene una colonia, tanto más se ingenia la industria de los habitantes en sacar fruto de las producciones del reino vegetal. La fertilidad del suelo es mayor en las provincias de Cumaná, Nueva Barcelona y Venezuela; es mayor en las márgenes del bajo Orinoco y en la parte boreal de la Nueva Granada que en el reino de México, en el cual las más de sus regiones son estériles, faltas de agua, y se ofrecen a la vista desnudas de vegetación. Pero considerando la gran población del reino de México, el número de ciudades considerables que están cerca las unas de las otras, el enorme valor del beneficio de los metales y su influencia en el comercio de Europa y Asia: examinado, en fin, el estado de poca cultura que se observa en el resto de la América española, queda justificada la preferencia que la corte de Madrid da, mucho tiempo hace, a México sobre sus demás colonias. (…) México es el país de la desigualdad. Quizá en ninguna parte la hay más espantosa en la distribución de caudales, civilización, cultivo de la Tierra y población. En el interior del reino existen cuatro ciudades a solo una o dos jornadas de distancia unas de otras. La mesa central desde la Puebla hasta México y de ahí a Celaya y Salamanca está llena de pueblos y lugarejos, como las partes más cultivadas de Lombardía . La capital y otras muchas ciudades tiene establecimientos científicos que se pueden comparar con los de Europa. La arquitectura de los edificios públicos y privados, la elegancia de los muebles, los trenes, el lujo de los trajes de las mujeres, el tono de la sociedad, todo anuncia un extremo de esmero, que contrasta extraordinariamente con la desnudez, ignorancia y grosería del populacho. Esta inmensa desigualdad de fortunas no solo se observa en la casta de los blancos (europeos y criollos) sino que igualmente se manifiesta entre los indígenas. Los indios mexicanos, considerándolos en masa, presentan el espectáculo de una gran miseria. Confinados aquellos naturales en las tierras menos fértiles, indolentes por carácter, y aún más por la situación política, viven solo al día. En vano se buscaría entre ellos uno u otro individuo que gozase de cierta medianía de fortuna; en vez de una comodidad feliz, se encuentran algunas familias cuya fortuna aparece tanto más colosal, cuanto menos se espera hallarla en la última clase del pueblo. En las intendencias de Oaxaca y Valladolid, en el valle de Toluca, y sobre todo, en las cercanías de la gran ciudad de Puebla de los Ángeles, viven algunos indios que bajo la apariencia de miseria, ocultan riquezas considerables. Cuando estuve en la pequeña ciudad de Cholula, enterraron una mujer india, que dejó a sus hijos plantíos de maguey.(…) “la población de la Nueva España, dice el obispo al fin de su memoria, se compone de tres clases de hombres, a saber: de blancos o españoles, de indios y de castas”. Yo considero que los españoles componen la décima parte de la masa total. Los indios y las castas cultivan la tierra, sirve a la gente acomodada, y solo viven del trabajo de sus brazos. De ello resulta entre los indios y los blancos esta oposición de intereses, este odio recíproco que tan fácilmente nace entre los que poseen todo y los que nada tienen, entre los amos y los esclavos. Así es que vemos por una parte, los efectos de la envidia y la discordia, la astucia, el robo, la inclinación a dañar los intereses de los ricos y de la otra, la arrogancia, la dureza, el deseo de abusar en todas ocasiones de la debilidad del indio. No ignoro que todos estos males nacen en todas partes de la grande desigualdad de condiciones. Pero en América son todavía más espantosas por que no hay estado intermedio; allí se es rico o miserable. PARA EL ANÁLISIS.

A) Elabora un lista de 10 palabras desconocidas y coloca a continuación su significado. B) Explica que situación de la vida cotidiana se manifiesta en “duda amorosa” y comenta si alguna vez te ha sucedido. C) En tu propia experiencia respecto a los “amores” ¿que responderías a Sor Juana Inés de la Cruz respecto al fragmento que acabas de leer?. D) De acuerdo a la descripción de Von Humboldt ¿qué es lo que provoca el odio entre indios y blancos? E) De las características que se describen de la actitud de indios y españoles, ¿cuáles son las que prevalecen en nuestra sociedad actual? ¿cómo las mejorarías?.

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En lecturas nacionales II, Gobierno del Estado de Puebla, 1996, Pág. 162.


POEMA DEL VIRREINATO