Page 1

CEIP VIRGEN DEL CERRO. MADRID

IV CERTAMEN DE NARRATIVA Curso 2014-15 Alumnos de primaria


LA NIÑA EN LA VENTANA Había una vez una niña llamada María que siempre miraba por la ventana. Un día pensó: “Quiero tener un perro”. Tenía envidia de su amiga Margarita porque ella tenía una perra que se llamaba Dana. Al día siguiente le dijo a su padre: “¡Papá, quiero tener un perro!”. Su padre le contestó: “Si te portas bien durante un tiempo te regalaré un cachorrito”. Cuando se despertó a la mañana siguiente fue donde estaba su papá y le pidió el perro, pero él le dijo: “No, todavía no, tienes que portarte bien durante más tiempo”. Después de ese día siempre se comportaba bien. María miraba todos los días por la ventana para ver si venía su padre con su perro. Pasaron muchos días y una mañana apareció su papá con su perro. Era un dálmata que tenía siete meses y era muy juguetón. Le puso de nombre “Chico”. María se dio cuenta que si se portaba bien podría conseguir muchas cosas. Paula Moya 1º B TERCER PREMIO


LA HABITACIÓN DE VAN GOGH Esta es la historia de un niño llamado Said que vino de África a conocer España. Yo me llamo Joel y Said estuvo dos semanas en mi casa, nos hicimos amigos. Antes de venir le preparé con ilusión su habitación. Me acordé de un cuadro que me enseñó mi mamá y que me gustó mucho: La habitación de Van Gogh. La pusimos igual y a Said le encantó. Sus colores, su cama de madera y la ventana para ver siempre el sol cuando se despertaba. Nos lo hemos pasado genial. Said ya se ha ido. Estoy un poco triste, pero siempre será mi amigo. Un día iré a verle. Joel O. 1º A SEGUNDO PREMIO


LOS NIÑOS Y EL TIBURÓN Había una vez tres hermanos que se llamaban Pepe, Carlos y Adrián que estaban en la playa. Se estaban bañando y se encontraron con un tiburón. Pepe se fue nadando hacia la orilla. Adrián se fue lejos y el otro se quedó con el tiburón. El tiburón y Carlos se hicieron amigos, porque el tiburón era vegetariano. Carlos se fue a decírselo a sus hermanos y no le creían y fue a enseñarles que no tenía dientes y que comía los cocos de las palmeras que caían al agua. Entonces, los tres niños y el tiburón jugaron un partido de waterpolo, Carlos y el tiburón contra Pepe y Adrián. Ganaron Carlos y el tiburón porque el tiburón era más rápido. Luego, los tres se montaron en el tiburón y se los llevó a dar un paseo por el mar. Marcos P. 1º B PRIMER PREMIO


LA REVOLUCIÓN DEL GUERNICA Un día el caballo se quejó de cómo lo pintó Picasso y fue a su casa y le dijo: “Quiero que me pintes mejor”. A las pocas semanas la madre del niño que estaba muerto le dijo a Picasso que pintara a su hijo vivo o se arrepentiría. A las pocas horas el toro vino con la madre encima y le dijo: “Te doy un mes para que me pintes al hijo vivo”. Años después los guardias de seguridad fueron a informar al director del museo para decirle que creían que el caballo se había movido. El director llamó a unos pintores para que arreglaran el caballo. Un día después unos niños vieron a la madre salir del cuadro y se asustaron. Llamaron a los guardias. Trasladaron el Guernica a una granja para que no causara problemas. La madre del niño seguía pidiendo, esta vez al granjero, que arreglaran a su hijo. El granjero le dijo que sí porque la veía muy triste. Borró al hijo y lo volvió a pintar, pero vivo. El granjero sospechosamente se parecía mucho a Picasso. Kayet 2º B TERCER PREMIO


LA CIUDAD ESTRELLADA Era una ciudad oscura y silenciosa todos dormían menos un niño que todas las noches desde su ventana miraba el cielo. De pronto se sorprendió porque el cielo empezó a llenarse de estrellas y el niño dibuja la ciudad. Desde entonces no paró de pintar, todos los paisajes que veía de su ciudad. Nerea 2º B SEGUNDO PREMIO


LA NAVE DE LOS GLOBOS. DALÍ. Érase una vez Dalí que quería marcharse de ese país, decía que era un mentiroso. Decían que te iban a dar diez euros y te quitaban diez euros y un día llamó a una máquina de globos que volaba, pero había mucha gente, entonces eran dos mil globos y mil personas y dejaron en tierra a diez y Dalí fue uno de ellos y lloraba con su perro. Entonces llamó a otra nave de globos. Dalí al fin se subió a bordo de la nave y subió y subió hasta traspasar las nubes. Luego Dalí vio en el horizonte el arco de la entrada al mundo exterior. Dalí estaba muy feliz, se sintió con en su propia casa, pero más feliz y le dijo adiós a la contaminación y a los mentirosos. Kiko O. 2º PRIMER PREMIO


LA GIOCONDA A LA FUGA Esto es una historia normal, es la historia de la protagonista de un cuadro, la Gioconda. La noche de 1970 pasó una cosa muy extraña en el museo del Louvre. Numerosos cuadros cobraron vida, todos estaban muy contentos con cómo les trataban, excepto uno, la Gioconda. Decía que estaba harta de que vinieran a verla y a tirarle fotos; ella quería ser libre, ser moderna y ver todo París. Entonces cogió sus cosas y se marchó. Esa noche todos los cuadros se pusieron en busca de la Gioconda pero no la encontraron. Pasaron las horas hasta que vino el guarda, bueno el guarda, así le llamaban. En realidad era un detective muy famoso, llamado Luc. Nada más abrir la puerta vio que todos los cuadros estaban vivos, pero aun así entró. Numerosos cuadros empezaron a preguntarle quién era, pero otros decían que la Gioconda había desaparecido y no había tiempo de preguntar. Cuando se resolvió todo le preguntaron si había visto a la Gioconda, pero él dijo que no la había visto. Al día siguiente apareció un sobre en el museo en el que había una foto de la Gioconda en el Arco del Triunfo, al día siguiente otra en la torre Eiffel, al día siguiente otra en la Basílica del Sagrado Corazón y al siguiente otra y otra y otra hasta que solo quedó un sitio que era la catedral de Notre Dame. Ese día Luc fue a la catedral para ver si encontraba a la Gioconda, si creéis que no la encontró estáis equivocados, porque sí la encontró, aunque un poco cambiada: tenía el pelo rubio, ojos verdes y un collar de perlas. Consiguió quitarle todo hasta que fue la Gioconda que había en el cuadro y entonces volvieron al museo a colocarla en su sitio. Andrea R. 3º A TERCER PREMIO


LAS AVENTURAS DE PABLO Esta historia comienza en una casa solitaria donde había un cuadro muy especial. En el cuadro estaba dibujado un niño disfrazado de arlequín. El niño se llamaba Pablo. El cuadro era especial porque Pablo cobraba la vida cuando veía un circo. Un buen día, enfrente de la casa, se instaló El Gran Circo Mundial. Pablo dio un gran saldo y salió del cuadro. Desde la ventana observaba cómo se montaba la carpa, cómo cuidaban a los animales, los ensayos de los acróbatas y sobre todo observaba a los payasos que iban vestidos con un modo muy parecido al suyo. Pablo bajó las escaleras como un rayo y fue rápidamente al lugar donde se encontraban los payasos. Cuando llegó se puso a bailar y a hacer piruetas. Los payasos se quedaron sorprendidos y aplaudieron a Pablo con muchísimo entusiasmo. Uno de los payasos llamado Miliquituli le preguntó a Pablo que cómo se llamaba y que de dónde venía. Pablo le contestó que venía del pasado, que había salido de un cuadro en el que vivía. Todos pensaron que Pablo estaba un poco loco. Pero como lo hacía todo tan bien le dijeron que se quedase con ellos. Pablo viajó por todo el mundo acompañando a sus amigos del circo. Pero Pablo no crecía y ya se empezaban a dar cuenta sus propios compañeros. En dos semanas volverían a la ciudad y Pablo sabría que tendría que volver al cuadro. Cuando llegaron, Pablo, muy triste, dejó una nota a sus amigos explicando el motivo por el que se marchaba. Volvió a su casa y a su cuadro y allí permaneció durante siglos. A Pablo cada año se le escapaba una lágrima pensando en lo feliz que fue viviendo en el circo y esperando poder algún día volver a repetir su aventura. Andrea C. 3ºA SEGUNDO PREMIO


MI AMIGO VAN GOGH Una tarde como las de siempre fui con mis padres y mi hermana al Retiro. Paseando por el lugar nos encontramos con un vendedor de cuadros y enseguida vi que había uno especial. Era un autorretrato de Van Gogh. Decidí comprarlo y, cuando llegué a casa, lo colgué en la pared. A continuación me puse a hacer los deberes, pero, de repente, escuché al cuadro hablar. ¡Estaba asombrado! No sabía lo que estaba pasando, de pronto el cuadro volvió otra vez a hablar y me dijo: - ¿Quieres que te enseñe a pintar? Yo le contesté: - ¿Me estás hablando a mí? Y el cuadro me contestó: - Sí, a ti, chico-. Yo no sabía qué decir. Pronto reaccioné y entonces contesté: - De acuerdo, enséñame. El cuadro empezó a moverse y a temblar, yo me asusté mucho y, en ese momento salió Vincent Van Gogh. - Hola, soy Vincent Vang Gogh. Tú, ¿cómo te llamas? - Me llamo Mario. - Por lo que he visto te gusta todo lo relacionado con la pintura pero te falta saber una cosa: el conocimiento sobre la pintura y el razonamiento sobre lo que dibujar y escribir en el lienzo, a cambio solo te pido una cosa: que seas mi amigo y que nunca me devuelvas al vendedor de cuadros. Desde aquel momento nos hicimos inseparables, estábamos todo el día juntos, él me enseñaba cómo pintar y lo le contaba mis cosas. Así fueron pasando los días hasta que noté que Van Gogh estaba enfermando y entonces le pregunté: - Van Gogh, ¿qué te pasa?


- Me encuentro mal, Mario. Estoy sin fuerzas. Necesito ir a un lugar donde haya muchos cuadros. - ¡Ya sé, te llevaré al Museo del Prado! Fui corriendo a avisar a mi familia les dije qué pasaba con Van Gogh, preparamos todas las cosas y nos fuimos todos al museo. Al llegar al museo Van Gogh empezó a sentirse mejor hasta recuperarse del todo, entonces lo entendí: Van Gogh tenía que estar en el mismo museo junto con los otros cuadros. Van Gogh me vio la cara y me dijo: - Mario, no te pongas triste pero tengo que estar en mi sitio. Podrás venir a verme siempre que quieras y siempre seremos amigos, pase lo que pase. Mario R. 3º A PRIMER PREMIO


VAN GOGH Y SUS CUADROS RAROS Javier y Luna, los gemelos, tenían unos padres muy trabajadores. Su padre, Carlos, escritor y su madre, Laura , directora del museo d’Orsay en París. Toda la familia vivía en un pueblo francés lejos de París por lo que nunca habían estado en el museo donde trabajaba Laura. Javier y Luna habían terminado el cole y llegaban las vacaciones. Como a la madre le gustaba tanto el arte, decidió pasar las vacaciones visitando dos museos importantes para que conocieran a su pintor favorito y el cuadro que más le gustaba: “La habitación de Van Gogh”. Primero estuvieron en Amsterdam, capital de Holanda, y visitaron el museo de esta ciudad y vieron ese cuadro y la madre les contó la historia de que pintó tres parecidos. Después de pasar unos días se fueron a Estados Unidos para visitar en Chicago el Instituto de Arte de esta ciudad donde estaba el segundo cuadro de “La habitación de Van Gogh”. Al día siguiente volvieron al museo porque nos les había dado tiempo a verlo entero y cuando pasaron por delante del cuadro de Van Gofh se dieron cuenta de que había desaparecido la botella que había pintado él. Entonces, la madre les dijo que la misión era averiguar en qué cuadro se había escondido. Buscando y buscando la encontraron en un cuadro que se titulaba “el bar del Flories-Bergére”. Los gemelos cogieron la botella y la devolvieron al cuadro de “la habitación de Van Gogh” colocándola en la mesa. El misterio era quién movía los objetos. Se acabaron las vacaciones y regresaron a su pueblo. Pasaron unos días u Laura, la madre, decidió llevar a su familia a visitar el museo donde ella trabajaba. Cuando se fueron todos los visitantes, la familia se quedó en el museo. La madre les fue explicando todos los cuadros y respondiendo a cada una de las preguntas que le hacían. Después se dio cuenta de que alguien había pintado dos personas o… ¡los retratos que había encima de la cama habían cobrado vida1 La


madre se había estudiado mil veces ese cuadro y nunca había visto a esas dos personas en él. ¡Oh! Son los retratos. Van Gogh y su hermana Will. El problema era que como cada noche salían de los retratos porque estaban cansados y aburridos de estar colgados todo el día y se dedicaban a cambiar los objetos de unos cuadros a otros… ocurrió que esa noche no podían estar en los retratos. Toda la familia les ayudó a entrar y se lo agradecieron. Al día siguiente volvieron a su pueblo y recordaron esta aventura siempre. Nieves P. 4º A TERCER PREMIO


LAS MENINAS Érase una vez unas chicas que las llamaban las meninas, que eran las damas de la infanta Margarita. A la infanta Margarita le encantaban los retratos e hizo llamar a Diego Velázquez para que se personara en palacio y pudiese realizar un retrato de la infanta Margarita. Al llegar Diego Velázquez a palacio se encontró en una de sus habitaciones a un niño intentando pisar la cola a un perro. Esto le hizo tanta gracia que decidió pintarlo en un cuadro. En el momento en que iba a pisarle el perro pasaba por la puerta el bufón del rey y echó a correr hacia el niño para evitar la tragedia. Al oír el escándalo, las meninas y la infanta Margarita que estaban paseando por los jardines de palacio, echaron a correr y con gran estruendo entraron en la habitación muy sofocadas por el escándalo y armando mucho alboroto. Velázquez impresionado por la escena le pareció divertido plasmar en el retrato semejante situación. Cuando de repente por detrás de todo aparecieron doña Marcela de Ulloa y Diego Ruiz Azcona contemplando la situación asombrados por el alboroto y Velázquez corre que te corre hasta el punto que decidió retratarse él para recordar esa situación que le parecía tan graciosa. Andrea B. 4º A SEGUNDO PREMIO


EL CUADRO MÁGICO Era un día de Halloween. Sofía y Frank pidieron a sus padres ir al museo a ver cuadros. La madre aceptó y se pusieron en camino. ¡Qué bien Frank, lo vamos a pasar genial! Mira, Sofía, este cuadro tan bonito como si te hipnotizase. Y sin darse cuenta estaban dentro de él. ¡Ayuda, ayuda!, se oyó una voz a lo lejos. Sofía dijo: ¿quién eres, quién eres? Había telarañas y se oían muchos ruidos extraños y de repente apareció un fantasma. Soy el fantasma de este cuadro y el que mira fijamente se queda para siempre. Ellos asustados salieron corriendo. No sabían para dónde ir. ¡No corráis que os pillaré igualmente! Ellos se escondieron y a lo lejos leyeron un pergamino que decía: Si quieres de aquí salir  A las 12 horas te tendrás que ir. Frank dijo: ¿será eso verdad que pone? Entre pasillos fueron buscando la voz de la niña. Aquí, aquí, estoy aquí. El fantasma los seguía y llegaron a una puerta y allí estaba dentro. ¡Nosotros también! Hay que buscar la salida. A las 12 horas hay que intentarlo, quedan 10 minutos. Hasta el año siguiente no podremos salir. Fueron corriendo buscando ventanas, puertas,… de todo para salir. ¡Mirad, chichos, un espejo! Faltaba un minuto. Vamos a saltar los tres a la vez, justo a las 12 horas. Saltaron y se encontraron al principio del museo debajo de un cuadro. Vamos a buscar a mamá. Salieron del museo pensando si había sido un sueño o realidad. Daniel M. 4º B PRIMER PREMIO


EL CUADRO DE LA CASA ABANDONADA Era un día de otoño, paseaba por el bosque al atardecer, a lo lejos divisé una pequeña casa con el tejado de color rojo, la chimenea estaba encendida, me acerqué lleno de curiosidad. Llamé a la puerta, esperé un momento y esta se abrió, penetré en el interior de la casa y vi que la propietaria de tan melódica voz, era una princesa y me dijo: ¡Hola! Te estaba esperando. Llevo mucho tiempo sola y ya necesitaba la compañía de mi caballero. Le contesté: soy Lancelot, buscaba un sitio para pasar la noche. La dulce princesa me contestó te he preparado un poco de comer y la cama está dispuesta. Comí un plato delicioso de verdura, tomé un poco de agua y me marché a dormir. Antes de conciliar el sueño observé que en la pared había colgado un cuadro, era un precioso jardín de flores, todavía pude oír como la voz de la princesa me deseaba felices sueños. Me despertó la primera luz del alba, lentamente me desperté y abandoné la cama donde había descansado, busqué a la princesa para darle las gracias por su hospitalidad. La bella damisela me había dejado totalmente enamorado con su belleza y su dulce voz. Desesperadamente la busqué, pero no pude encontrarla, cansado me senté en una silla en mitad del salón, pensando en ella, levanté la cabeza y miré de nuevo el cuadro del jardín, y allí estaba dentro del cuadro, recogiendo violetas. Nunca supe, de cierto, si todo fue un sueño o ocurrió realmente. Lo que si os digo que volveré algún día, a la casa del cuadro. Arturo P. 5º C TERCER PREMIO


EL GUERNICA Hoy es mi cumpleaños. Perdonad que no me haya presentado, mi nombre es Iñaki, y hoy cumplo 90 años. Hoy es domingo 26 de abril, mis hijos Naiara e Iker me han regalado un viaje a Madrid y una entrada para el museo Reina Sofía, mi gran ilusión es ver el Guernica, cuadro de Pablo Picasso. Estábamos alojados en el hotel Mediodía que está al lado del museo. Me levanté, desayunamos, nos vestimos y nos fuimos al museo y tardamos 10 minutos. Subimos por el ascensor a la segunda planta vara ver el Guernica. Me situaba delante del cuadro de 7,8 x 3,5 metros, eso era lo que estaba explicando la guía turística, pero mis pensamientos ya no estaban allí, estaban en el cuadro, había ido 78 años atrás… Era un lunes 26 de abril de 1937 y eran las 6 de la tarde, yo tenía 12 años, y estaba en la calle con mis amigos jugando al fútbol, ese día había mucha gente porque era día de mercado, de repente se empezaron a escuchar ruidos de explosiones y vimos a gente correr hacia el monte, nosotros también corrimos, luego vimos a gente atrapada en sus casas por las llamas y por los suelos muertos, casas incendiadas y un montón de humo negro. Estábamos muy asustados, no dejamos de correr y lo núnico que se veía era humo, fuego y explosiones. Ya en el monte vimos que había muchas casas destruidas, más de la mitad de las que había, las otras seguían intactas como por ejemplo la casa de juntas, el árbol y el puente. Ya de noche se fueron pero seguía habiendo mucho humo negro y fuego, no sabíamos qué había pasado, no pudimos dormir nadie de los que estábamos allí. Los incendios no se pueden apagar hasta el día siguiente, ya que no había bomberos. Regresamos al pueblo y solo había gente muerta por el suelo, escombros y restos de misiles y explosivos. No nos pudimos alojar, ya que la mayoría de las casas y los edificios estaban destrozados, tampoco nos pudimos transportar, ya que los coches estaban destrozados. Anduvimos y anduvimos hasta que llegamos a un pueblo


muy cercano que se llama Lumo. Allí la gente nos recibió con mucho cariño y nos dejó alojarnos en sus casas hasta que todo hubiera acabado. Dos semanas después volvimos a nuestro pueblo, pero nuestra población disminuyó casi un 75%, tanto los que habían muerto como los que habían huido a otros sitios del país. En el pueblo mis amigos y yo seguíamos nuestra vida normal y seguíamos quedando a las seis para jugar al fútbol, a las chapas,… La voz de mi hijo diciéndome: “Papá, papá”… me devolvió a la realidad. Luego nos fuimos del museo al hotel y del hotel al aeropuerto y volvimos a casa. Había merecido la pena el viaje. Daniel A. 5º C SEGUNDO PREMIO


UN ENCUENTRO ESPECIAL El señor Greseca parpadeó. ¿Había sido él o es que el cuadro de Dora Maar había movido la cabeza? Últimamente se había imaginado muchas cosas, pero no algo tan raro. Esa misma mañana, mientras se preparaba para ir al museo del Prado, se había imaginado que Dora Maar estaba en su casa. ¡Qué extraño! El señor Greseca empezaba a creer que todo eso era verdad y pudo comprobar que lo era en el museo tan famoso en el que estaba, porque después de ver ese movimiento de cabeza pasó lo siguiente: el brazo de Dora Maar salió del cuadro, seguido de su cuerpo y empezó a hablarle como si nada. - Hola, soy Dora, ¿quieres ir a tomar un café? El señor Greseca, como si estuviese hipnotizado, respondió: - Vale, me encantaría tomar un café contigo Dora Maar, al oír su repuesta, empezó a caminar hacía la cafetería del museo. Una vez ahí, empezaron a charlar sobre diferentes temas como, por ejemplo, de las próximas elecciones que iba a haber o de las pelis más recientes. Este tema le resultó muy interesante a Dora. El señor Greseca, al darse cuenta de esto, le preguntó que si quería ir a ver una peli en el cine. - Claro que sí, pero… ¿qué peli te interesaría ver? – preguntó Dora. - No sé, cualquiera. ¿Qué tal la de Noche en el museo? – respondió el señor Greseca. Dora dijo que, como le gustaban los museos, irían a ver esa. De nuevo empezaron a caminar, pero esta vez en dirección al cine.


Una vez allí, pagaron sus entradas, compraron palomitas y se metieron en una sala. Cuando acabó la peli, volvieron al museo. Allí se dieron un abrazo de despedida y el señor Greseca, al rozar su oreja con el pelo de Dora, notó un cosquilleo que cada vez se hacía más y más lejano. El señor Greseca se despertó de golpe. Se preparó para ir al museo del Prado porque ese día exponían un nuevo cuadro: El retrato de Dora Mar.

Elisa N. 5º B PRIMER PREMIO


Hasta la pr贸xima edici贸n, en la que esperamos que participen muchos alumnos.

Narrativa14 15  

Relatos inventados por alumnos de primaria bajo el título de "Dale vida a un cuadro".

Read more
Read more
Similar to
Popular now
Just for you